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Pa´luego es tarde, también en la ciudad. Nuestra Palabra | 12 SEPTIEMBRE 2011 Un buen tiempo atrás, varias organizaciones populares junto al ERIC y Radio Progreso lanzamos la campaña “¡A defender nuestros recursos naturales! Pa’ luego es tarde”, con el objetivo de que conozcamos la situación de nuestras riquezas naturales, sus amenazas y peligros, y así nos preparemos para defenderlas, porque son nuestro patrimonio y porque jamás pueden faltar como contenidos en el proceso de consolidación de la lucha en resistencia. El último aspecto lo hemos dejado para la ciudad. Aquí se concentran muchos derechos negados y violentados. Nos falta información, se nos niega información, y por ello no actuamos en la defensa de lo nuestro. El acceso al agua potable es un derecho humano, y en las ciudades ese derecho es de los más aplastados. O el agua viene por gotitas una vez a la semana, o viene contaminada o es tan caro el servicio para gente que no tiene empleo o sencillamente no hay agua. Los proyectos de minería, la depredación de bosques y la tenencia de la tierra son temas que en el área rural tienen especial impacto, y provoca interminables migraciones hacia los centros urbanos. Y si hablamos de las frecuencias radiofónicas y de televisión, las mismas están concentradas y acaparadas, lo que significa que la gente no tiene acceso a una información fiable, y a que el derecho a la libertad de expresión sea un asunto raro. Y esto afecta a toda la gente, tanto del campo como de la ciudad. En las ciudades estamos más expuestos a la contaminación del aire, y todos los estudios advierten que en nuestro país no contamos con una normativa básica para protegernos de sus efectos nocivos. Y está el asunto de la basura. Su recolección queda frecuentemente en manos de los mismos políticos que han convertido la política y los servicios públicos en basura. Negocio es negocio, y aquel dicho de zapatero a tu zapato encaja a cabalidad con la expresión basurero a tu basura. En estos mismos centros urbanos también se habla de desechos peligrosos, desechos químicos contaminantes y los que provienen de hospitales y centros de salud. No existe un plan para reglamentar su reciclaje. Las políticas y la legislación para proteger a la población urbana de la contaminación son tareas urgentes: control de fábricas, manejo de desechos sólidos, control de los gases tóxicos que despiden buses, camiones y transporte en general. Como miembros de un barrio y de una ciudad, necesitamos educarnos en tres aspectos: En primer lugar, en informarnos y conocer nuestros derechos sobre el ambiente y sus recursos; en segundo lugar, demandar y exigir políticas y decisiones por parte de las autoridades para proteger nuestro ambiente urbano; y en tercer lugar, poner en marcha prácticas sencillas de reciclaje de lo que usamos y desechamos, de cómo ahorrar agua y energía y cómo disminuir la contaminación en nuestro barrio o colonia. El asunto es claro y preciso: que aquello que demandamos de las autoridades para nuestra ciudad, se sustente en una responsabilidad personal, familiar y comunal para cuidar nuestro barrio y nuestra ciudad como el único hogar que tenemos. Porque al final de cuentas, no hay tiempo que perder, luchar por cuidar y proteger nuestra ciudad, porque Pa´luego es tarde.


Pa´luego es tarde, también en la ciudad - 12 de septiembre de 2011