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Operación traslado Nuestra Palabra | 11 marzo 2011 febrero 2011 Estamos comenzando la temporada de verano y tanto los municipios como las zonas turísticas y los balnearios del país se preparan para lo que podemos llamar “operación traslado”. Son miles de personas las que buscando unos días de descanso se involucran en esta “operación”. Sin embargo, es otro tipo de “operación traslado” la que nos interesa hoy. Viene referida a la política fiscal del gobierno en busca de mayores ingresos para afrontar sus gastos. Es una vez más el Foro Social para la Deuda Externa quien nos presenta el balance económico nacional y, como siempre, plantea un serio debate acerca de la orientación de la política y el modelo económico implementado por los diferentes gobiernos que hemos tenido durante la época de la “transición democrática”. Si bien es cierto que se terminó una año difícil a nivel económico al final siempre hay unos “ganadores” y unos “perdedores”. Entre los primeros se encuentran todos los consumidores, los pequeños y medianos empresarios; y entre los “ganadores” a los grandes capitales, empresas corporativas y especuladores. La razón fundamental está en que siempre “terminan trasladando los impuestos al consumidor final”. Los “paquetazos” implementados por el gobierno tienen como objetivo que la recaudación fiscal sea más elevada “pero a costa del “sacrificio” de la población con menos recursos y de la clase media”. Es lo que denominan “política fiscal perversa”. Y eso se hace en un contexto en el cual de los ocho millones de hondureños que somos el 66.2% se encuentra bajo la línea de la pobreza, 45.3% en pobreza extrema y 21% en pobreza relativa. Y que durante la última década el número de personas viviendo en condiciones de pobreza aumentó en 1,261,672 personas. “No solamente no se está reactivando la producción nacional, sino que los sectores que actualmente están siendo beneficiados pertenecen al selecto grupo empresarial que goza de exenciones y exoneraciones fiscales que en promedio le han costado al país alrededor de 11 mil millones de lempiras”. Lo único que se promueve es esta “política fiscal perversa” que busca “recaudar más” especialmente de la clase media y pobre o de la micro y mediana empresa a partir de un aumento a los impuestos directos e indirectos (tarifas de servicios públicos, nuevos o alzas de impuestos, aumentos a la gasolina, privatización de los servicios sociales, etc.). Esta situación contribuye a mayores niveles de pobreza y desigualdad entre los diferentes estratos de la población, en vista que hay un traslado de los incrementos de pagos de impuestos de las empresas, productores y prestadores de bienes y servicios vía precios en la cadena de producción y comercialización al consumidor final. Todo nuestro razonamiento nos quiere decir que, tanto las políticas fiscales como las políticas económicas que las sustentan, pueden y deben cambiarse sobre todo porque desemboca en una sociedad sumamente conflictiva, injusta y desigual. Y como señala el mismo balance económico: “el Estado debe dejar de ser de unos pocos para volverse de todos, lo que demanda más trasparencia, fiscalización y redistribución de recursos, y garantizar la seguridad ambiental”. Debe terminar de una vez por todas la “operación traslado” que hace recaer todo el peso de la crisis económica en la base, y no en la cúpula, de la pirámide social o en un reparto más equitativo de las cargas fiscales proporcional al poder económico y al volumen de ganancias que se tienen.

Operación traslado  
Operación traslado  

Editorial Radio Progreso ERIC-SJ

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