Page 1

El retrato de un país en ebullición Nuestra Palabra | 02 Febrero 2012

La aprobación del decreto para intervenir y depurar el Ministerio de Seguridad, la fiscalía y la Corte Suprema de Justicia es un acto que no puede quedar sin atención y análisis. No se trata ni de un rechazo visceral ni de una cómoda y resignada aceptación. Se trata de analizar sus alcances y también sus límites y sus posibles trampas. Ante todo es necesaria la sospecha de un decreto aprobado por unanimidad por una de las instituciones más desacreditadas del país. Si algo viene del Congreso, por muy buen aroma que tenga, hay que sospechar de su pureza, puesto que todo allí pasa por el tamiz del cálculo y reparto políticos. Y la sospecha es todavía mayor cuando esta decisión importante se toma en un contexto de avorazada campaña política en cuyo centro se encuentra justamente el que funge como presidente de este poder del Estado. Junto a la sospecha, conviene preguntarse por los alcances y posibilidades de implementación de un decreto que establece la intervención de las instituciones sin duda más comprometidas con la impunidad y con la politización de la justicia. Intervenir para depurar la policía, la fiscalía y la Corte Suprema de Justicia significa tocar de frente a quienes de verdad ejercen el poder de los fuertes en Honduras, y significa tocar a la alta dirigencia de los partidos políticos y de la gran empresa privada. Y significa intervenir en instituciones altamente sospechosas de estar intervenidas por sectores que ejercen su fuerza en los corredores subterráneos del crimen organizado. Para la implementación de este proceso de intervención para depurar a estas instituciones severamente sospechosas de estar coludidas con la impunidad y la criminalidad, se ha aprobado la conformación de una Comisión Interventora integrada por tres personas nacionales y dos personas extranjeras. ¿Qué proceso y qué criterios se han de seguir para la identificación y selección de estas personas? En adelanto a la aprobación del decreto legislativo, se abrió las puertas a contingentes de policías carabineros de Chile, ¡¡Muy mala señal!! La historia de este cuerpo policial no solo se identifica con su profesionalización, sino y sobre todo por su feroz capacidad represiva. ¿Acaso necesitamos formación represiva si la policía hondureña se destaca justamente por reprimir indiscriminadamente a la población indefensa? ¿Serán los carabineros chilenos parte de la depuración policial? La aprobación del decreto legislativo para intervenir y depurar la policía habría sido imposible sin la firme y constante presión de las víctimas de la criminalidad policial encabezada por la rectora Julieta Castellanos. La implementación de este decreto demanda una presión y vigilancia mayor. Ya no solo de parte de quienes presionaron hasta lograr que se aprobara el decreto, sino por los diversos sectores de la sociedad que están hartos de tanta impunidad policial y estatal. Sin esa presión y vigilancia ciudadana, el decreto aprobado corre el severo peligro de convertirse en un arma más desde donde se sigan escudando y se protegiendo los políticos, funcionarios, policías y militares en sus acostumbradas prácticas criminales y corruptas.


Presión y vigilancia ciudadana  

Editorial, Radio Progreso y Eric-SJ

Read more
Read more
Similar to
Popular now
Just for you