Issuu on Google+

El retrato de un país en ebullición Nuestra Palabra | 01 Febrero 2012 ¿Qué retrato de país y de sociedad nos dejan los resultados del sondeo de opinión pública?: Una sociedad rota y un país en precariedad que en lugar de abrirse paso hacia una puerta humana, avanza hacia un proceso inevitable de deshumanización. El retrato nos ofrece a una sociedad que ha dejado de creer en la institucionalidad y en los liderazgos que presiden la misma, al tiempo que observa su presente y su inmediato futuro no solo con incertidumbre sino con ojos de frustración. No espera buenas noticias de empresarios, políticos y funcionarios públicos. De ellos espera solo peor de lo mismo. Los hallazgos del sondeo de opinión nos retratan a una sociedad deprimida y hundida en la desesperación, atrapada en la inseguridad y en la violencia. Cuando la gente mira hacia los demás y en el corto plazo, pesa la mirada negativa y de desconfianza que la mirada positiva y de confianza. Sin embargo, cuando la gente mira a largo plazo, levanta su mirada de esperanza y ratifica su decisión de luchar dentro de su propio país. Y he aquí en donde está una clave fundamental para lanzar propuestas y definir nuevos rumbos. La sociedad hondureña está rota en sus tejidos humanos, éticos, espirituales, sociales, políticos y culturales. Sin embargo, la percepción de la gente deja muy establecida su exigencia porque la institucionalidad hondureña se repiense desde la búsqueda de respuestas a la situación económica, la calidad de vida, la lucha contra la impunidad y en contra de la corrupción. Es cierto que la sociedad hondureña perdió su confianza en los políticos y en sus instituciones, pero sigue empecinada en luchar dentro del país y por buscar caminos para salir de las penurias económicas y de los agobios de la violencia e inseguridad. Qué significa esto: significa que si la gente no confía en políticos y funcionarios públicos y no se quiere ir del país, entonces la sociedad hondureña es un terreno fértil para buscar salidas en la organización e institucionalidad que se construyan y diseñen desde la fuerza de la misma gente. De allí el peso que tiene la exigencia por una reforma agraria y la defensa de los recursos naturales, como queda patente en los hallazgos del sondeo de opinión pública. Los hallazgos del sondeo de opinión pública ofrecen una enorme riqueza para el análisis y la búsqueda de propuestas. Hay tanto que escudriñar en ellos que, independientemente si unos sectores aparecen con buen puntaje u otros quedan mal parados, sería muy mal cálculo político que los mismos se queden atrapados en el marasmo de la coyuntura inmediata de la campaña política electoral, sean ignorados por el sector político oficialista que ha sido desnudado como incapaz, impune y corrupto, o sean aprovechado por el sector mediático dominante para proseguir acentuando y moldeando la mente y la conciencia de la sociedad desde intereses elitistas y mezquinos. De lo que no cabe ninguna duda es que toda la institucionalidad hondureña es vista con desconfianza por la gente, y esto tiene que ser un campanillazo para todos los que tienen que ver con decisiones e influencias en el país, porque los hallazgos de este sondeo dejan muy en claro que la gente demanda profundos cambios y que los mismos no los podremos ofrecer con palabras o prosiguiendo con las prácticas políticas de siempre.


El retrato de un país en ebullición