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La izquierda y la derecha en la encrucijada Nuestra Palabra | 29 ABRIL 2011

El retorno de la Semana Santa nos introduce de nuevo en el círculo repetitivo y cansino de la vida política. El éxodo a las playas y balnearios no ha proporcionado ese distanciamiento que ayude a ver los problemas con nuevas perspectivas y horizontes iluminadores. Y, sin embargo, dentro del panorama anodino de nuestra realidad nacional hay algunos hechos que invitan a la reflexión. Hay algo que se está moviendo: tanto la derecha como la izquierda tratan de reubicarse en un posible cambio de la correlación de fuerzas. Los sectores conservadores se han sentido muy seguros en estos dos últimos años pues controlaban la vida política. Han impuesto a la sociedad lo que es democracia, la vida constitucional, la institucionalidad jurídico-democrática, los poderes del estado, el control de la vida pública y los diferentes sectores sociales. Sin embargo, el reciente pronunciamiento de la “Unión Cívica Democrática” muestra claros signos de que su poder está debilitándose y perdiendo fuerza. Por eso de forma temerosa señalan que “los hondureños rechazamos y condenamos todas las presiones condicionantes e imposiciones a nuestra legislación interna con el fin de que Honduras vuelva al seno de la Organización de Estados Americanos. Consideramos que se trata de un chantaje sin precedentes y una traición abominable a los principios democráticos de dicha organización”. Es claro que ven como inminente los arreglos que se están realizando a nivel nacional e internacional para el reintegro a la OEA y el retorno de Mel Zelaya. Muestra de ello son las pláticas, entrevistas y viajes realizados entre presidentes, mediadores y todo tipo de actores sociales y políticos. En todo este “ir y venir” no deja de ser curioso que tanto la extrema derecha como la izquierda coinciden en el rechazo al reintegro de Honduras a la OEA: no solamente es la UCD, sino el mismo Juan Barahona quien afirma categóricamente que “si Honduras regresa a la OEA sería dejar un Golpe de Estado impune”. La izquierda se enfrenta con la realidad de un discurso ambiguo, difuso y confuso. Diera la impresión que tiene muchos frentes por atender y está muy preocupada por sus propios problemas internos: luchas de poder, pelea de liderazgos y una indefinición muy grande en cuanto a su futuro inmediato y a mediano plazo. No solamente es encontrar una salida coherente social y política al problema magisterial. Al igual que en otros aniversarios del 1º de Mayo, ¿es viable y realista una lista tan grande de peticiones y reclamos al gobierno sin caer en un utopismo sin base de sustentación?. Y, por si fuera poco, el último comunicado de la Coordinación Nacional del Frente Nacional de Resistencia Popular exige que “que se reconozca al FNRP como una organización política y social beligerante en Honduras”. ¿Cómo interpretar esto cuando recientemente rechazaron convertirse en organización política? En resumidas cuentas, tenemos a una derecha y una izquierda entrampadas en sus propias lógicas de poder, en sus cálculos políticos y en sus proyectos ideológicos. Y mientras esto sucede quedan huérfanas y desamparadas las grandes mayorías del país, las que solamente sobreviven en un “vía crucis permanente de aumentos y trancazos” acrecentado desde el comienzo de la Semana Santa. No sólamente los “profesionales de la política y del cambio social” les dan la espalda. También hay toda una maquinaria estatal bien engrasada que se dedica a crucificar con todo tipo de impuestos a los que tienen menos recursos. Haciendo una extrapolación teológica, podemos decir que es bien difícil que haya Resurrección y salida de los sepulcros, con una vida política y gubernamental tan injusta y desigual.


La izquierda y la derecha en la encrucijada - 29 de abril de 2011