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ENEE Nuestra Palabra | 04 JULIO 2011

“Me salieron 600 lempiras, cómo voy hacer para pagar eso”, “Lo único que me resolvieron fue pagar por partes”, “Cada mes es lo mismo, siempre me dicen que es el contador que está malo, pero nunca van a revisarlo”. A diario son decenas de persona que llegan a las oficinas de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica, ENEE o al Servicio de Medición Eléctrica de Honduras SEMEH denunciando adulteración e incrementos en sus recibos de consumo. Sólo en los últimos meses la estatal eléctrica ha recetado incrementos hasta en un 15 por ciento. El alto costo de este servicio se convirtió en otra pesada cruz económica que el pueblo hondureño enfrenta junto a las constantes alzas a los productos de la canasta básica familiar y en general al alto costo de la vida. Pese al incremento al kilovatio hora, de manera mágica o mejor dicho de manera turbia, como es que se maneja la situación en estas instituciones “empresas como Agua Azul, Lady Lee, Lear Corporation, entre otras más registraron reducciones hasta en un 50 por ciento de su consumo”, según la denuncia interpuesta por el sindicato de la estatal eléctrica. Esta denuncia nuevamente salpica la administración de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica, esta vez los presuntos implicados son altos funcionarios de la oficina regional en San Pedro Sula los que estarían ligados al borrador electrónico para favorecer a grandes y medianos consumidores. Públicamente el sindicato alertó que unos 25 altos consumidores de la zona noroccidental, están siendo beneficiados con la reducción en su factura, a pesar que la ENEE aplicó severos incrementos, que al parecer sólo se reflejan en las facturas de los bajos consumidores, a quienes se les corta el servicio si se atrasan un día en sus pagos. Se estima que esta ilegalidad ha dejado pérdidas de 12 millones de lempiras en el período enero-mayo de este año. La politización, el nudo de corrupción y contratación supernumeraria durante los últimos años mantienen a la estatal eléctrica, al igual que otras instituciones gubernamentales, en una permanente crisis donde son los pobres, los bajos consumidores, quienes pagan las consecuencias de una empresa manoseada por políticos y empresarios. La situación actual de la ENEE nos refleja las condiciones del país, donde las instituciones públicas son manejas como haciendas particulares a beneficio de un reducido grupúsculo que sigue mamando de la teta del Estado. Recuperar estos servicios es tarea pendiente en nuestra necesidad de refundar el país.


ENEE - 4 de julio de 2011