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Impunidad y represión: la herencia del golpe de Estado Nuestra Palabra | 24 marzo 2011 febrero 2011

Desde el golpe de Estado de 2009 el deterioro de la situación de los derechos humanos se ha convertido en una emergencia nacional, que no sólo debe preocupar a los hondureños y hondureñas, sino también al mundo entero. Honduras se ha convertido en un enorme campo de concentración donde miles de policías y militares, bajo las órdenes de una clase política-empresarial, deciden arbitrariamente el presente y el futuro de millones de personas. Aquellos que se atreven a cuestionar el sistema son víctimas de muertes violentas, de represión mediante el uso desproporcionado de la fuerza, de detenciones arbitrarias, de tratos crueles, inhumanos y degradantes y malas condiciones de detención y de serias restricciones arbitrarias al derecho a la libertad de expresión y manifestación pacífica. Evidentemente esta repetición crónica es el resultado directo de la impunidad que ha amparado a los violadores de derechos humanos desde los años 80, algunos de los cuales son los mismos que planificaron, apoyaron y ejecutaron el golpe de Estado, y que ha sido promovida y facilitada por jueces y fiscales que han dejado en total indefensión a las víctimas y sus familiares. La impunidad con la que han actuado no les permite considerar la gravedad de sus crímenes, frente a los cuales el 17 de noviembre de 2010 el Fiscal de la Corte Penal Internacional, Luis Moreno Ocampo, reaccionó anunciando la realización de un examen preliminar para comprobar si tales crímenes son de su competencia. Los altos mandos militares y policiales que hoy ordenan la represión generalizada contra una población civil y en el marco de una política de Estado en contravención del derecho internacional, están allanando el camino para que el Fiscal Moreno Ocampo abra una investigación formal que le lleve en un futuro cercano a solicitar el libramiento de órdenes de búsqueda y captura contra ellos. De esta manera, una acción internacional de este tipo transmitirá, a quienes ordenan y ejecutan la violencia de Estado, el mensaje de que aquellos que incurran en delitos atroces jamás quedarán impunes.


Impunidad y represión: la herencia del golpe de Estado