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[Amado Guevara]

“NO COMPRO PERIÓDICOS Y MENOS DEPORTIVOS”

C

asa de Amado Guevara. Abajo, un sala sencilla, pero confortable. Arriba, después de subir por las gradas, los cuartos y una salita de estudio que en realidad es un mini museo. Allí está, en resumen, la gloriosa carrera del Lobo: trofeos, imágenes con rivales famosos, camisetas autografiadas por Zidane y Ronaldinho. Acaba de terminar una larguísima entrevista de dos horas, pero aún falta la sesión de fotografías. Son las doce y media del mediodía y al capitán de Motagua se le acabó el tiempo. Visiblemente inquieto, dice: “Es que tengo que ir al supermercado con mi esposa”. Si le hacemos un examen de sangre a Amado, ¿qué color es? ¡Azul! Soy Motagua a muerte, desde niño. Hasta mi color favorito es el azul y me lo pongo aunque no me combine con mi piel, je, je, je. ¿A qué jugador de la época de antes le hubiera gustado ver jugar? Al profe Ramón Maradiaga, Rubén Guifarro, Mariano Godoy, Chito Reyes, Chema Durón… Abrussezze, de quien dicen que tenía una pegada espectacular. De los porteros, a Alcides Morales. ¿Qué recuerda de su primer día en Motagua? Tenía dieciséis años. Estaban Wilmer Cruz, Donaldo Reyes, Mateo Ávila, Hernaín Arzú, que me exigía y me regañaba. Hernaín nunca me dejaba pasar una. Me trataba fuerte, me gritaba: “Soltá la pelota, tenés que barrerte, vení a apoyar a la defensa”. Fue una gran influencia en mí. Su primer ídolo, el Nene Obando, ¿verdad? ¡Claro! Desde que yo estaba pequeño quería ser como él. Con el respeto

para todos los grandes mediocampistas que ha tenido Honduras, el Nene fue el mejor, está unos escalones sobre todos nosotros. Fue una lástima que compartí poco con él. Cuando estábamos en el camerino, yo estaba que no me lo creía, pero no decía nada porque capaz mis compañeros me iban a molestar, ja, ja, ja. Era un genio. En entrenamiento uno veía las cosas que él hacía. “¿Será cierto?”, nos preguntábamos todos. De todos los títulos que ha ganado, ¿hay algunos que tenga un sabor especial? Todos, desde el primero que gané en una final contra Real España, a aquella Súper Copa en la que vencimos a Platense. También están el Centroamericano y todos los campeonatos que le ganamos al Olimpia. Pero yo diría que el último tiene un valor grande, porque es el primer título de Liga que gané estando casado con Lucía y ella siempre me lo pedía. También fue especial porque fue el primero que le pude entregar a Pedrito en sus manos siendo yo el capitán y porque lo ganamos por el recuerdo de Iván Atala, a quien le tuve tanto cariño. Motagua tenía cinco años de no ganar un título. Ya había perdido una final con Olimpia, pero de eso no vamos a hablar… ¿Fue buen amigo de Iván Atala? Sí… Fuimos grandes amigos, siem-


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