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Una oportunidad Nuestra Palabra | 30 Mayo 2013

Los dirigentes de las pandillas MS y 18 han declarado oficialmente una tregua en su accionar de violencia. La tregua tiene que ver con parar crímenes, extorsiones, amenazas, reclutamientos y todo lo relacionado con amenaza y daño a la sociedad. Han sido claros: es una decisión firme, a cumplir con estricta disciplina, y piden perdón a Dios, a la sociedad e incluso a las autoridades. Los dirigentes pandilleros expresan que esta decisión es apenas un paso en un proceso que puede llegar incluso al final definitivo de sus acciones. Ellos desean reinsertarse en la sociedad como ciudadanos trabajadores y con oportunidades para que sus hijos crezcan y se eduquen como personas de bien, con opciones en la vida. Con esta tregua, los pandilleros piden al gobierno y a la sociedad que les den una oportunidad para demostrar que ellos son seres humanos, con sentimientos nobles hacia sus familias, deseos de superación, que aman la vida, que tienen fe en Dios, como valores que ellos, los pandilleros, llevan en sus corazones endurecidos y curtidos por la discriminación y la criminalización. Esta decisión de los pandilleros es para ponernos a reflexionar a la sociedad entera, y sobre todo a quienes tienen tanta responsabilidad en los campos políticos, públicos y privados, y que en sus manos han tenido las mayores decisiones y no las han aprovechado. Los políticos, empresarios, dueños de medios de comunicación, dirigentes religiosos han contribuido, con sus prácticas de doble moral y con sus intolerancias, a que la juventud se haya visto orillada a tomar decisiones fuera de la ley y de los parámetros de la institucionalidad legalmente establecida en nuestro país. Los pandilleros declaran una tregua a cambio de que el gobierno y la alta empresa privada ofrezca oportunidades de empleo ¿están estos sectores decididos a dar una respuesta coherente con esta demanda de los pandilleros? Los dirigentes pandilleros han declarado una tregua a su accionar violento, ¿está dispuesto el gobierno y otros sectores vinculados a camufladas maras criminales a corresponder con la misma moneda de parar sus actos violentos y criminales? La tregua ha sido una iniciativa de los dirigentes de la dos pandillas consideradas las más temibles de Honduras. Si ellas han dado este paso, ¿son tan criminales como las han calificado los propietarios de los medios corporativos y algunos sectores políticos y empresariales? ¿Los sectores políticos, empresariales e incluso religiosos que han satanizado a las pandillas, son acaso ejemplos eximios de ética, transparencia, pacifismo, honradez y solvencia moral como para no tener que dar también un paso, una tregua en sus prácticas que permita abrirse a la escucha de los otros, los distintos y así avanzar hacia el pacto social en base a consensos mínimos? Los dirigentes de las pandillas ya dijeron su palabra. Todos los sectores, sin excepción, tenemos ahora que pronuncia nuestra palabra.


Una oportunidad