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Por un presente y futuro seguro Nuestra Palabra | 19 Febrero 2012

El pasado jueves 7 de febrero, el Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal, presentó un informe en el que reveló el ranking de las ciudades más violentas del mundo, tomando en cuenta 189 países. Honduras aparece con dos ciudades en los primeros 5 lugares de las más violentas a nivel mundial y nuevamente San Pedro Sula ocupa el triste título de ser la ciudad más violenta del planeta por encima de Acapulco, Caracas, Cali, Ciudad Guatemala, Ciudad Juárez, Puerto Príncipe y San Salvador, entre otras. En este ranking de la violencia, Tegucigalpa y Comayagüela ocupan el vergonzoso cuarto lugar. El hecho que San Pedro Sula y el Distrito Central aparezcan a la cabeza, refleja el fracaso total del Estado en garantizar las condiciones de seguridad a la integridad y vida de los hondureños y hondureñas. A su vez, reflejan un rotundo fracaso de la política de seguridad implementada desde inicios de la década del 2000, centrada sobre todo en la militarización de la sociedad y la apuesta por la represión sin atacar otras fuentes de conflictos que generan violencia y que están relacionadas con la falta de oportunidades para llevar una vida digna. Pero también este ranking nos confirma el camino infructuoso en el que ha caído el proceso de reforma al sector justicia y seguridad iniciado por el gobierno de Lobo Sosa, caracterizado por carecer de una política y una estrategia de seguridad integral, y por dejar intactas las bases de impunidad que sostienen a los corruptos y criminales que permanecen en cargos de responsabilidad. Frente a esta emergencia de seguridad, hacemos nuestras las palabras de la Comisión Multinacional de Seguimiento a la Reforma de la Seguridad Pública en el sentido de hacer un llamado a los hondureños y hondureñas de bien que se resisten a entregar el país a la corrupción y a la impunidad, a aquellos y aquellas que no renunciamos a nuestro derecho a vivir libremente y en paz, y que anhelamos que nuestros hijos e hijas crezcan en un entorno seguro con un futuro de realización plena, a articularnos para emprender de frente una lucha comunitaria, regional y nacional contra los corruptos y criminales.


Por un presente y futuro seguro