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Otra educación es necesaria Nuestra Palabra | 01 Marzo 2012 En esta semana el Ministro de Educación, Marlon Escoto, por tres días consecutivos ha ofrecido unas declaraciones donde ha hablado exhaustivamente del problema magisterial, de los gremios, de los políticos, de cómo funciona el sistema y de la necesidad de un cambio radical para que la educación cumpla con los objetivos que la Constitución y la sociedad esperan de ella. Si lo resumiéramos en una especie de “decálogo de la corrupción magisterial” tendríamos lo siguiente: 1º La corrupción magisterial comenzó hace quince años con la desconcentración de la Secretaría de Educación. 2º La creación de direcciones departamentales y distritales permite la alianza del diputado del partido de turno con más poder y el dirigente magisterial del departamento con más poder. 3º Esta alianza lo que pretende es controlar los nombramientos de los directores, los cuales deben venir con la venia del gremio y del político. 4º Permite la concentración en un solo individuo del poder gremial y del poder político pues en un momento dado el político y el gremio es el mismo personaje: el profesor descuida la lucha gremial y se pasa a la competencia política. 5º El cargo de director departamental se vuelve codiciable tanto para el político como para el gremialista pues permite presidir la “junta de selección”. 6º Aparece una novedad: “el empleo público a costa de cualquier cosa”. Personas que no son docentes logran entrar al sistema creando una “estructura mixta” entre ser gremio, ser político y ser “activista político-gremial”. 7º Los activistas políticos gremiales comienzan a recibir salarios razón por la que se abandona su función: se dedican a activar por el gremio para mantener su puesto y, al mismo tiempo, a activar políticamente. En cada departamento y en cada municipio se van creando estos grupos de activistas que se hacen poderosos a nivel nacional. 8º La función educativa se debilita porque el sistema ya no mantiene a profesores sino a políticos gremiales y activistas. 9º Con el visto bueno del Estado la dirigencia magisterial hace un pacto para crear mecanismos que permiten obtener fondos de sus agremiados independientes de la cuota gremial mensual. 10º Con todo esto la dirigencia magisterial, además de tener personal pagado por el Estado, comienza a recibir mucho dinero que le permite mantener esta estructura. Lo cual produce el “sometimiento financiero” de miles de docentes por medio de sus propias estructuras internas. En resumidas cuentas, afirma el ministro que “la corrupción que se vive en el sistema educativo del país tiene dos grandes padrinos: el contubernio político y los intereses de un sector de la dirigencia magisterial. Esta dupla ha avalado los más grandes actos de corrupción dentro del sistema a lo largo de quince años”. Ante estos datos que nos da el ministro, y caso de confirmarse, solamente cabe una opción: el cambio necesario de nuestro sistema educativo y una depuración, tanto de los políticos como de la dirigencia magisterial. ¡Porque además de que “otra educación es necesaria, también otra educación es posible”!


Otra educación es necesaria