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Las empresas que necesitamos en Honduras Nuestra Palabra | 29 Agosto 2012 El 25 de agosto, Hondupalma celebró a lo grande sus treinta años de su fundación. Sus directivos tiraron la casa, o mejor dicho, la empresa por la ventana, comenzando por la lujosa tarjeta que hicieron llegar a sus invitados especiales. La fiesta fue extraordinaria, la comida tan grandiosa que los comensales no solo saborearon lo que quisieron, sino que se dieron el lujo de dejar camarones entre los muchos desperdicios que sobraron de los exquisitos platos. Hondupalma es actualmente símbolo de empresa de capital social exitosa, y sus más de 500 socios en sus treinta empresas de base se han esforzado a lo largo de sus tres décadas por salir a flote frente a las amenazas externas y a sus debilidades internas. En sus luchas por convertirse en modelo de empresa social exitosa, no pocos de sus dirigentes fueron amenazados, acusados de comunistas y dieron su vida por el derecho de los campesinos por la tierra, la organización y vivir con dignidad. En la fiesta de los treinta años abundaron los abrazos, elogios, felicitaciones y festejos. Sin embargo, no fueron para nada abundantes las referencias a las luchas y entregas campesinas, y los mártires de las luchas agrarias y populares estuvieron en los hechos en el rincón de los olvidos. Hubo más atención a la presencia del titular del Ejecutivo, a los políticos, empresarios y banqueros en detrimento de la gente y organizaciones de base. Los éxitos económicos de Hondupalma han permitido un reconocimiento por parte del alto empresariado y los políticos del país. Los premios que van recibiendo podrían ser un factor para que los directivos de esta empresa de carácter social busquen subir hacia los estrados de la vanidad y la soberbia, y desde muy arriba miren con desdén a aquellos sectores de donde un día salieron y que siguen atrapados en la explotación, dominación, exclusión, discriminación y desprecio por parte de los pudientes del país. Honduras necesita empresas de carácter social como Hondupalma. Pero las necesita con plena participación de toda su gente, especialmente con todas sus mujeres que a lo largo de estos treinta años han estado invisibilizadas y ciertamente marginalizadas. Nuestro país necesita empresas exitosas como Hondupalma, pero sin que sus directivos se trepen por encima de sus socios y sin dejar de lado a tanta gente empobrecida sin tierra y con todos sus derechos negados. Necesitamos empresas de carácter social como Hondupalma, pero que nunca pierdan su origen popular y que su dimensión social no se reduzca a sus socios sino que se sitúe en plena apertura a la solidaridad y las luchas de los sectores populares que sufren las consecuencias de un modelo económico y político concentrador de poder, recursos y capital en muy pocas manos a costa de la miseria y explotación de las mayorías. Desde Radio Progreso nos congratulamos con los treinta años y éxitos alcanzados por Hondupalma, y con el aprecio que tenemos por su gente y sus logros, deseamos que sus luchas avancen nunca en alianzas primordiales con oscuros sectores de poder sino con sectores ciudadanos comprometidos con la ética y la construcción de lo público como bien común, y que su referencia prioritaria sea su identidad con las causas y aspiraciones populares.


Las empresas que necesitamos en Honduras