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Dos millones de rebuscas diarias Nuestra Palabra | 16 Junio 2012

Únicamente la mitad de la población económicamente activa de Honduras, unas 2 millones de personas, están empleadas. La mitad de esta gente, aunque en su mayoría no pasó por la universidad, la vida las graduó en sobrevivencia extrema. Son malabaristas cotidianos, y le rebuscan a la vida para poder sobrevivir en este país de calamidades. Según datos del Fosdeh, en los últimos meses la tasa de desempleo incrementó en Honduras. Más de 300 mil personas ingresaron a la inmensa lista de los que no puede encontrar una chamba que brinde la posibilidad de lograr los tres tiempos diarios. “La cosa está peluda”, como se dice popularmente. La problemática de desocupación llegó a niveles incontrolables. Nuestra actual clase política-empresarial es incapaz de responder a la necesidad de empleo que tiene la gente. La falta de seguridad ciudadana y jurídica, hace que la inversión brille por su ausencia. Y la creación de decretos para beneficiar a los inversionistas con exoneraciones o restringir derechos laborales no son la solución. A la preocupación de desempleo, se une la salida que busca la gente a su miseria. Se dedica al comercio informal, con ventas de cualquier cosa que puede traer un par de pesitos. Otra es ingresar a los túneles de la violencia o criminalidad, o simplemente empaca “un par de camisas y su vocación de aventurero” y sale rumbo al norte. Ese esfuerzo de la gente que se aleja de sus seres queridos junto al trabajo de pequeños comerciantes es el que ha salvado la economía hondureña. Por tanto se convierte en necesidad obligatoria buscar alternativas ante esta situación. El gobierno debe volver su mirada al campo. El iniciar procesos para que las tierras sean devueltas a los campesinos debe ser una prioridad, NO un delito como actualmente sucede. El apoyo y todos los privilegios brindados a empresarios voraces, debe invertirse en soporte directo a las micro, pequeña y mediana empresa, las cuales generan el 86 por ciento de los puestos de trabajo en Honduras. La seguridad jamás se logrará con policías, militares y armamentos. La gente estará segura cuando tenga su chamba para vivir dignamente, sin que tenga que soportar que sus derechos sean violentados.


Dos millones de rebuscas diarias