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Diálogos de poca altura Nuestra Palabra | 24 Mayo 2013 A veces la coyuntura política se debate en medio de la banalidad y lo trivial; y lo que debiera ser un debate y un diálogo de altura no es más que la “bajura” más rampante de nuestros políticos, de sus proyectos y apreciaciones mutuas. Esto es de lo que se ha hecho eco la prensa nacional referido al “diálogo entre comillas” por parte de Juan Orlando Hernández y el expresidente Manuel Zelaya Rosales. El caso es que Manuel Zelaya Rosales acusó en una emisora capitalina a Juan Orlando Hernández de proponer reformas electorales de último momento con el fin de ganar las elecciones por vías fraudulentas. Y, como es costumbre en el ex gobernante se pasó del debate de ideas a los insultos y acusaciones. Y lo que a continuación sucedió fue escuchar un rosario de acusaciones enfrentadas y encontradas entre ambos líderes. ¿Qué le dice Mel Zelaya a Juan Orlando? Sencillamente que es un mentiroso y que su partido no dejó una “deuda-cero” sino de $ 4,300 millones. Que siempre ha tratado de disminuir y de ignorar a la candidata presidencial de LIBRE, Xiomara de Zelaya. Que nunca se pronunció sobre el asalto a su casa, el golpe de Estado (que siempre apoyó), la expatriación forzada de su persona y exilio; sobre la falsificación de su firma, las violaciones de los derechos humanos y los asesinatos. Y por si no fuera suficiente le pidió explicara de donde salieron los 300 millones de lempiras que costaron las elecciones internas y los 150,000 lempiras diarios que costaba el helicóptero para sus desplazamientos. También le reprocha su falta de honestidad al acusarle que ha hecho fortuna con la política porque viene de un hogar pobre. En resumidas cuentas le acusa de querer quedarse en el poder a la fuerza y por eso está reformando la ley electoral. Y como no podía ser menos Juan Orlando Hernández pasó al contraataque echándole en cara a Mel Zelaya que el costo diario para mantener a su caballo pura sangre, llamado Café, era de 150,000 diarios. Le recordó la confrontación con la Embajada de Suecia en Honduras porque denunciaron la malversación de los fondos de la Estrategia de la Reducción de la Pobreza. Por su parte apoyó el proceso de reconciliación y que se fundara el partido LIBRE, pero no tanto tapar el “carretillazo” o la malversación de fondos. Y, al igual que en el deporte “no hay mejor defensa que un buen ataque”, afirma que “lo que se quiere generar ahora es una crisis otra vez, como lo hace tradicionalmente la izquierda radical; que quiere poner en precario el proceso para lograr por esa vía la famosa refundación o montar la constituyente”. Y está muy claro para él que el 28 de junio quien se quería quedar con el poder a la fuerza era Mel Zelaya. Realmente es sorprendente que en las vísperas del inicio del proceso electoral los debates y diálogos se conviertan en un fuego cruzado entre candidatos donde, más que presentar proyectos de nación elaborados y reflexionados a la luz de una crisis social y económica de grandes proporciones, se limiten a “sacarse los trapitos sucios” del ejercicio del poder en sus respectivos partidos y coyunturas políticas. Porque si el enemigo a derrotar son la pobreza, la desigualdad, la impunidad, la inseguridad ciudadana, la violencia, el sicariato, la libertad de expresión y una economía incluyente para todos, los discursos, los debates, los diálogos y las propuestas tienen que ser otras si es que queremos reorientar con dignidad el rumbo de un país como Honduras.


Diálogos de poca altura - 24 Mayo 2013