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Circo sin pan Nuestra Palabra | 09 Febrero 2012

A esos niveles hemos llegado. Mucha distracción, mucho circo, pero a diferencia de los circos romanos que también le daban pan a quienes se divertían, aquí nos dan trancazos y burlas. Honduras enfrenta una grave crisis de institucionalidad. La gente ya lo reflejó en el sondeo de opinión pública del Equipo de Reflexión, Investigación y Comunicación, Eric, de la compañía de Jesús. Recordemos que la gente dijo que la administración actual poco o nada hace para sacar a Honduras de la crisis por lo que aplazaron en su tercer año a Porfirio Lobo Sosa con una calificación de 4.07 en una escala de 0 a10. Los hondureños, según el sondeo, expresaron que el 2012 estuvo peor que en los dos años anteriores y creen que en el 2013 su vida seguirá siendo afectada y sin muchas oportunidades de encontrar un empleo en un año marcado por campañas políticas y elecciones, que se convierten en puros distractores de la realidad. Pero hay otro distractor bastante poderoso y que está en su apogeo: la selección nacional de fútbol que pelea uno de los tres boletos que los llevarían directamente al mundial de Brasil 2014. Y para poner toda la atención en un partido de fútbol, apenas el primero de la hexagonal final, el gobierno dio hasta feriado nacional a los empleados públicos para que se emborracharan de fútbol. El fútbol es el deporte rey, acapara la atención de la mayoría de la población hondureña. Levanta pasiones y hace que la población se olvide de tantos problemas. Allí está la clave, olvidarse de los problemas. El fútbol ha servido y sigue sirviendo para anestesiar al pueblo hondureño. El fútbol hondureño es utilizado para lavar los rostros de la corrupción al ser dirigido por políticos que tienen un historial ligado al saqueo de las arcas del Estado. Los hondureños y hondureñas tenemos el derecho de disfrutar un partido de fútbol pero al mismo tiempo tenemos el deber de ser responsables y muy conscientes que no se trata de un simple partido de fútbol, que detrás de ver rodar una pelota se juegan grandes intereses y se toman grandes decisiones que afectan a la misma población que ni cuenta se da por convertir la pelota en su propio mundo. !!Despertemos!! no nos dejemos dar atol con el dedo. No permitamos más engaños, los políticos están acostumbrados a tratar a este pueblo de Morazán como títeres. Es hora de organizarnos, de expresar lo que sentimos, de reclamar nuestros derechos: No queremos circos, exigimos dignidad.

Circo sin pan  

Editorial, Radio Progreso y Eric-SJ

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