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Los ojos

Bernarda Cestari y Pilar Gil Navarro


Autoras: Bernarda Cestari Pilar Gil Navarro 2013@Lengüitas Les dedicamos este cuento a todos los fanáticos de los libros de terror.

LOS OJOS En un pueblo muy lejano, en Argentina, vivía un chico llamado Joaquín Vreri.


Él tenía 12 años y era muy raro. Estaba todo el día encerrado en su cuarto, y nadie sabía lo que hacía allí. El chico era alto, flaco y tenía los ojos tan claros que eran casi transparentes.

Un grupo de chicos del barrio quiso ir a investigar la casa de Joaquín, porque tenían curiosidad sobre el tema. Entonces crearon un plan: Al amanecer del sábado iban a entrar por la ventana de la casa del chico para averiguar que había ahí.


Se reunieron en la casa de Juan para repasar bien lo que iban a hacer.


- ¿Están listos?- Pregunto Juan.

Todos respondieron que sí y partieron. La casa de Joaquín por fuera era fría, mugrienta y parecía abandonada. Sus paredes estaban descascara y eran de un color blanco grisáceo. Su techo estaba roto y parecía arrancado.

Intentaron entrar por la ventana, pero ella estaba sellada. Luego lo intentaron por la puerta trasera pero pasó lo mismo. La única puerta que estaba abierta era la del frente.


Nadie quería entrar por allí pero era la única opción. Decidieron separarse en grupos para que uno haga guardia y otro entrara a la casa. Cuando ingresaron se esperaron lo inimaginable. Hubo un grito. Los que estaban de guardia lo escucharon. Algunos corrieron, otros decidieron ver que pasaba. Entraron a la casa pero estaba como cualquier casa en el mundo, todo se veía muy normal. Estaba vacía.


Lo único que llamaba la tención era una carta en el medio de La sala

Un chico la agarró, la abrió y la leyó, decía “ Mirame a los ojos y veras que te puedo hacer”. Tan rápido la terminó que no se dio cuenta de que Joaquín estaba frente a sus ojos. Hubo otro grito.


Esta vez todo el barrio lo escuchó. Mandaron a la policía, bomberos.

Hubo otro grito, los policías que habían entrado, no volvieron. Nadie de los que habían entrado volvió salir. Días y noches todos estuvieron esperando la aparición de estas personas.


La medianoche de un día luego de tres semanas, apareció algo. De lejos parecía una persona común y corriente. Se fue acercando y ya no era lo mismo. Era Joaquín. Pero no estaba igual, era un ser desconocido, no era humano. No tenía ni nariz, ni boca, ni pelo. Su ropa estaba rota. Las personas que lo miraron a los ojos…. A partir de ese día nada fue como antes, y nadie supo lo que Joaquín podía a hacer y era en realidad, porque cuando trataban de averiguarlo….Desaparecían.


Los ojos bernarda y pilar