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EL AVENTURERO Cartago, Costa Rica

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Lunes 05 de agosto 2013


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Sumario

CAPÍTULOS Capítulo Xll Grisóstomo y Marcela Capítulo XIII Se da al fin el cuento de la pastora marcela Capítulo XIX Las discretas razones que Sancho Pensaba con su amo, y de la aventura que le sucedio con el cuerpo muerto.

CINE

Capítulo XX El peligro fue acabado del famoso caballero en el mundo Capítulo XXI La rica ganancia del Yelmo, de Mambrino Capítulo XXII La libertad que dio Don Quijote a muchos desdichados. Capítulo XXIII Acontecimiento famoso de Don Quijote en sierras Morena con Sancho Panza Capítulo XXVIII La nueva y agradable aventura que al cura y el barbero sucedido en la mesma sierra Capítulo XXIX Dorotea Micomicona Capítulo XXX La discreción de la hermosa Dorotea

CAPÍTULOS: 12-19-20-21-22-23-28-29-13-30


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CAPÌTULO Xll

Grisóstomo y Marcela Uno de los mozos llega a contarle a sus compañeros lo que ha pasado, que ha muerto esa mañana aquel famoso pastor estudiante llamado Grisóstomo, que se murmuraba que había muerto de amores de aquella endiablada moza de la aldea, Marcela, la hija de Guillermo el rico. El muerto era un hijodalgo rico, vecino de un lugar que estaba en aquellas sierras, el cual había sido estudiante muchos años en Salamanca, al cabo de los cuales había vuelto a su lugar con opinión de muy sabio y muy leído. Principalmente decían que sabía la ciencia de las estrellas, y de lo que pasaban allá en el cielo, el sol y la luna. “Esa ciencia se llama Astrología”, dijo Don Quijote. Grisóstomo el difunto fue un gran hombre de componer coplas, tanto que él hacía los villancicos para la noche del Nacimiento del Señor, y los autos para el día de Dios. Marcela la mujer con tanta belleza fue una hija de cuyo parto murió su madre, que fue la más honrada mujer que hubo en todos estos contornos. Por la muerte de tan buena mujer, y la muerte de su marido Guillermo, dejan a su hija Marcela muchacha y rica en poder de un tío suyo, sacerdote, y beneficiado. A edad de catorce a quince años, todos la miraban y quedaban enamorados y perdidos por ella. Su tío la guardaba con mucho recato y con mucho encerramiento, pero con todo esto, la fama de su mucha hermosura se extendió de manera, que así por ella, como por sus muchas riquezas, era rogado, solicitado e importunado que su tío se la diera por mujer a algún hombre.


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CAPÍTULO XlX Todas las desventuras que esos días les habían sucedido, habían sido pena del pecado cometido por Don Quijote contra la orden de su caballería, no había cumplido el juramento que hizo de no comer pan a manteles ni folgar con la reina. Pero a Don Quijote se le había olvidado que había hecho un juramento y dijo que era culpa de Sancho por no haberle acordado antes y por eso le sucedió aquello de la manta. Hablando les tomó la noche en mitad del camino, sin tener donde dormir aquella noche, con hambre y sin alforjas. Pero seguían caminando con la esperanza de conseguir alguna venta.

Mientras iban por el camino Sancho y Don Quijote vieron una gran multitud de lumbres, se asustaron mucho, Sancho comenzó a temblar y a Don Quijote se le paro el pelo. Pero luego Don Quijote dijo: Ésta, sin duda, Sancho, debe de ser grandísima y peligrosísima aventura, donde será necesario que yo muestre todo mi valor y esfuerzo. Sancho dijo que el era desdichado por que pensaba que eran fantasmas y no iban a sobrevivir. Don quijote le dijo que no tuviera miedo por que lo iba a proteger y no le iban a tocar ni un pelo, esta vez si iba a pelar bien porque estaban en el campo y no tenia que saltar parades como la aventura pasada. Pero en realidad lo que vieron era veinte encamisados, todos a caballo, con sus hachas encendidas en las manos; detrás de ellos venía una litera cubierta de luto, a la cual seguían otros seis de a caballo, enlutados hasta los pies de las mulas; que bien vieron que no eran caballos en el sosiego con que caminaban, pero Don quijote pensaba que era una de las aventuras de sus libros. Al pasar los encamisados Don Quijote se puso en el camino y les dijo que se detuvieran, caballeros, o quienquiera que sean, y deme cuenta de quién sos, de dónde venís, adónde vas, qué es lo que llevas.

“Se de fin el cuento de la Pastora Marcela” Pero ellos les respondieron que iban de prisa que la venta estaba muy larga y que no tenían tanto tiempo para dar explicaciones. Don Quijote se enojo y les dijo que se detuvieran que no fueran tan mal criados y le respondieran todo lo que les habían preguntado sino tendrían batalla con él. Don Quijote ataco a un lutado y se aprovecho ya que ellos no andaban armas, entonces ellos salieron corriendo con sus hachas encendidas, pero don Quijote los alcanzo y los apeleo. Ellos pensaban que don Quijote era el diablo. Mientras Sancho pensaba sin duda su mi amo era tan valiente y esforzado como él decia. Estaba una hacha en el suelo junto a un caballero y don Quijote le puso la punta del lanzón en el rostro y le dijo que se rindiera sino lo iba a matar, y le suplico que no lo matara que no se podía mover y que tenia una pierna quebrada. Él hombre se llamaba Alonso López, y era solo un bachiller no un licenciado como había dicho era de Alcobendas y venia de la cuidad de Baeza con otros once sacerdotes que eran los que huían con las hachas, iban a la ciudad de Segovia acompañando un cuerpo muerto, que iba en aquella litera, que es de un caballero que murió en Baeza, donde fue depositado; y llevaban sus huesos a su sepultura, que está en Segovia, de donde es natural. Don Quijote le dijo que él era un caballero de la Mancha, llamado don Quijote, y que su oficio y ejercicio era andar por el mundo enderezando tuertos y desfaciendo agravios. Sancho andaba ocupado desvalijando una acémila de repuesto que traían aquellos buenos señores, bien bastecida de cosas de comer. Luego acudió a las voces de su amo y ayudó a sacar al señor bachiller de la opresión de la mula. Dijo Sancho que Don Quijote de la Mancha, por otro nombre se llama el Caballero de la Triste Figura. Al rato de platicar por que Sancho le había puesto ese nombre volvió el bachiller y le dijo a don Quijote: que estaba descomulgado por haber puesto las manos en cosa sagraday otras cosas en latin que don Quijote no entendio. Pero don Quijote le respondió que no pensaba que ofendía a sacerdotes ni a cosas de la Iglesia, a quien respetaba y adoraba como católico y fiel cristiano que era, sino a fantasmas y a vestiglos del otro mundo. Habiendo acabado la peligrosa aventura dijo Sancho: El jumento está como conviene, la montaña cerca, la hambre carga, no hay que hacer sino retirarnos con gentil compás de pies, y, como dicen, váyase el muerto a la sepultura y el vivo a la hogaza. Siguieron su camino donde se encontraron un lugar espacioso donde se bajaron de su asno a comer y quedar satisfechos. Pero les sucedió otra desgracia que no tenia vino ni nada para beber.


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CAPÍTULO XX

Sancho dijo que las hierbas daban testimonio de que había una fuente de agua cerca entonces tomando de la rienda a Rocinante, y Sancho la de su asno, comenzaron a caminar por el prado, aunque la oscuridad de la noche no les dejaba, no hubieron andado docientos pasos, cuando llegó a sus oídos un grande ruido de agua. Pero luego oyeron un estruendo que le quito la alegría y les entro miedo entonces acertaron a entrar entre unos árboles altos, cuyas hojas, movidas del blando viento, hacían un temeroso y manso ruido; de manera que la soledad, el sitio, la oscuridad, el ruido del agua con el susurro de las hojas, todo causaba horror y espanto, y más cuando vieron que ni los golpes cesaban, ni el viento dormía, ni la mañana llegaba; añadiéndose a todo esto el ignorar el lugar donde se hallaban. Pero Don Quijote salto sobre Rocinante y dijo que él era valiente que lo esperara ahí tres o cuatro días y que si no volvía que se fuera para el Toloso y le dijera a Dulcinea que había muerto.

“El peligro fue acabado del famoso caballero en el mundo”

Al oír esto Sancho comenzó a llorar y a decirle muchas cosas para convencerlo de que no se fuera porque era muy peligroso y tampoco quería que lo dejara solo porque tenia mucho miedo, también Sancho había dejado a sus hijos y a su mujer por seguir a su amo que le había prometido una ínsula. Pero don Quijote le dijo que ni lagrimas ni ruegos lo harían cambiar de opinión por que él estaba decidido, entonces Sancho amarro a Rocinante para que no se pudiera ir por lo menos hasta el amanecer. Don Quijote le dijo a Sancho que durmiera que para eso había nacido, que él no dormiría ni descansaría. Pero le pidió a Sancho que le contara una historia, y Sancho le conto una que le caía como anillo al dedo. Después de eso don Quijote se levanto para ver si Rocinante ya se podía mover y emprender el viaje. Pero escucharon otro ruido y Sancho se puso las manos en las narices del miedo, viendo Sancho que se venía la mañana, con mucho tiento desligó a Rocinante y se ató los calzones. Y viendo, don Quijote que ya Rocinante se movía, lo tuvo a buena señal, y creyó que lo era de que acometiese aquella temerosa aventura. Sancho volvió a llorar, y lo siguió a pie, otros cien pasos serían los que anduvieron, cuando, al doblar de una punta, pareció descubierta y patente la misma causa, de aquel horrísono y para ellos espantable ruido, que tan suspensos y medrosos toda la noche los había tenido. Y eran mazos de batán, que con sus alternativos golpes aquel estruendo formaban. Sancho dijo, pues sólo el ruido de los mazos de un batán pudo alborotar y desasosegar el corazón de un tan valeroso andante aventurero como es vuestra merced. Mas, bien puede estar seguro que, de aquí adelante, no despliegue mis labios para honrarle, como a mi amo y señor natural.


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CAPÍTULO XXl

“La rica ganancia del Yelmo de Mambrino”

Don Quijote y Sancho se dirigía hacia el molino de los batanes, pero don quijote le tenía aborrecimiento por lo que tomaron otro rumbo. Cuando se dirigían a un rumbo desconocido don quijote se encontró con un hombre que llevaba algo en la cabeza que relumbraba a todos, don quijote como siempre dice que lo sabe todo y x eso le dijo a sancho que lo que traía el hombre era un yelmo de mambrino sobre el cual don quijote había hecho un juramento en el capítulo anterior. Don quijote estaba contento porque ya había encontrado una nueva aventura en ese lugar. Tras hablar con sancho, don quijote le dijo que se apartara porque él iba a recuperar el yelmo de mambrino. Don quijote no pudo adueñarse del yelmo por lo que decidió seguir el rumbo. Después don quijote iba hablando con sancho sobre en lo que él se convertiría tras todas las aventuras que él ha pasado. Él quería ser el “el caballero del sol” el cual venció la batalla de brocabruno, el que desencanto al gran mameluco de Persia. Don quijote como siempre soñaba con la ilusión de ser ese gran rey o conde, por esa razón le cuenta a sancho como es la vida de los reyes, comienza contando la típica historia de los muchachos que se suben a un balcón a visitar a la princesa, y que lucha por ser el afortuna que se casara con la princesa. También le comenta a sancho que un rey o conde siempre nace de una familia con descendencia de reyes. Tras sancho oír todo lo que don quijote le contaba, sancho le dice que el soñaría con convertirse en un conde y tener todos los privilegios que tiene un rey. Al terminar toda esta historia don quijote alzo los ojos y vio lo que se diría el siguiente capítulo.


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CAPÍTULO XXll

“Acontecimiento famoso de Don Quijote en Sierras Morena con Sancho Panza”

Como se comenta en el capítulo anterior don quijote alzo los ojos y en eso observo que venían doce hombres a pie, ensartados como cuentas en una gran cadena de hierro, por los cuellos, y todos con esposas en las manos. También venia dos hombres a caballo y dos a pie, los de caballos con escopetas y los de a pie, con dardos y espadas. Al ver sancho esto le dijo a don quijote que eran la cadena de galotes, gente forzada por el rey, estas personas se dirigían a la galera. Don quijote no entendió lo que sancho dijo entonces sancho le explico que era gente que por delitos va condenada a servir al rey en las galeras. Don quijote después de entender lo que dijo sancho decidió tomar caras en el asunto. Don quijote detuvo a los guardas y les pidió amablemente que les comunicaran el porque llevaban a estas personas de esa manera, los guardas no le concedieron el favor que don quijote le pidió, pero eso no era un impedimento para que el hablara con la cadena de galeotes ; le pregunto al primero que porque razones iba para la galera y este le respondió que por enamorado; lo mismo pregunto don quijote al segundo y este le respondió que por músico y cantor; don quijote realizo esta misma pregunta a varios galeotes y todos respondían cosas por las cuales no era justo estar en la galera. Tras todas estas injusticias don quijote despojo a los comisarios y dejo en libertad a los galeotes. Unas personas que no les gusto lo que don quijote hizo comenzaron a tirarle piedras y a agredir a don quijote, y después los galeotes intervinieron para ayudarlo; pero a pesar de esto don quijote no se arrepintió de haber hecho un bien.


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CAPÍTULO XXlll

“Acontecimiento famoso de Don Quijote en sierras morena con Sancho Panza” Don Quijote hace prometer a Sancho que jamás diga que él se retiró de la furia que tanto Sancho le teme y le dijo de esta manera “jamás en vida, ni en muerte, has de decir a nadie que yo me retire y aparte de este peligro de miedo, sino por complacer a tus ruegos; que si otra cosa dijeres, mentiras en ello”. Entonces aquellos hombres huyeron a Sierra Morena por si la Santa Hermandad los buscase, no los encontrara, pero el ladrón Ginés llego al lugar donde justamente Sancho y Don quijote se hallaban, por lo que les hurto el asno. Don quijote le prometió a Sancho darle una cedula de tres de cinco que habían en su casa por ver las lágrimas derramadas por Sancho, y por el camino encontraron como un bulto lleno de cosas, pero estaba casi podrido y con cadenas, pero por la misma humedad Sancho pudo ver lo que había adentro y encontró un montecillo de escudos de oro, un cuaderno lleno de poemas donde el autor lo único que expresa es despecho por una mujer, por lo que Don Quijote decide tratar de encontrar al dueño de dichas pertenencias. Por medio de lo contado de un pastor que entablo una conversación con él se dio cuenta que llego ahí para cumplir con una penitencia y por medio de los relatos y su locura decía cosas contra un “Fernando”. Él vivía en la sierra y algunas veces salía a robarles a los pastores lo que llevan de comer y otras salía pidiendo las cosas con amabilidad y con “gracias”, el aparentaba ser un hombre de ínfima calidad pero por su condición de vida en aquel lugar su rostro se había deformado y andaba con ropas desgarradas, casi desnudo y con largas barbas, donde Don Quijote lo llamó “El Roto de la mala Figura”.

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10 CAPÍTULO XXVlll

“La nueva y agradable aventura que al cura y el barbero sucedido en la mesma sierra” Se encontraba el Cura consolando a Cardenio, cuando una voz que llegó a sus oídos con triste acento decía “¡Ay Dios! ¡Si será posible que he ya hallado lugar que pueda servir de escondida sepultura a la carga pesada de este cuerpo, que tan contra mi voluntad sostengo!“. Por lo que la curiosidad del cura y delos que estaban con el los llevo a ver de quien eran tristes lamentos. Era un labrador que se sentó en el arroyo que se hallaba cerca de donde ellos a lavarse los pies, pero sus pies eran muy blancos y delicadas, el labrador se quitó parte de sus vestiduras y hallaron que era una mujer muy hermosa de cabello rubio. Ella pertenecía a una familia muy adinerada, su padre le confiaba todo para administrarla, todo el dinero de que aquella hacienda pasaba por sus manos. Un día su padre le dijo que ella era libre de escoger a su marido entre sus vecinos y muchachos del pueblo pero que Fernando el hijo del Duque podía ser un buen marido por su dinero. Un día Fernando estando ella sola en su aposento entro y la abrazo y estando entre sus brazos le propuso que fuese su esposa y ella acepto a Cardenio mientras ella iba contando su historia le daban sobresaltos y al saber su nombre “Dorotea” él ya sabía quién era ella, pero el dejo que ella terminara su relato para terminar de saber lo que él ya sabía. A los días ella se dio cuenta que Don Fernando se había casada con una doncella que por el dote pudiera alcanzar su nombre era Luscinda, al oír esto Cardenio le bajaron unas fuertes lágrimas. Ella le pidió ese traje de zaganal a uno de sus criados y le pidió que la acompañase, echó en una almohada un lienzo de mujer, unas joyas y dineros. Ya llegando al pueblo ella preguntó por la casa de Luscinda y le contaron todo sobre lo que había sucedido, y le dijo que la noche se desposo con Luscinda, después de haber ella dado el sí de ser esposa, le había tomado un recio desmayo, y que llegando su esposo a desabrocharle el pecho le halló un papel escrito por Luscinda que decía que ella no podía ser esposa de Don Fernando porque era esposa de Cardenio. Ella huyo a la sierra por todos las cosas malas que han dicho de ella y su criado y todo ese tiempo a estado trabajando como zaganal ocultando sus cabellos.


11 CAPÍTULO XXlX

“Dorotea y “Micomicona”” Al final de todo Cardenio le confiesa a Dorotea su identidad y le dice que no descansara hasta verla con el que debiera de ser su esposo Don Fernando. Al poco tiempo escucharon que Sancho llegaba y les decía que había encontrado a Don Quijote desnudo y casi muerto de hambre y que había dicho que no aparecería ante su amada, Dulcinea, hasta que se hubiera convertido en un gran caballero digno de su amada. Acordaron que Dorotea se hiciera pasar por la princesa Micomicona que iba en busca de Don Quijote para que este matara a un gigante. Se subió Dorotea a la mula del cura y así salió en busca de Don Quijote. Cuando Dorotea encontró a Don Quijote le dijo que no podía comenzar otra nueva aventura a menos de que se vengara primero al que entro en el reino de esta princesa, Don Quijote caballerosamente accedió y le dijo a Sancho que armara a Rocinante que seguirían a la princesa hasta donde ella los dirigiera. Cuando se encontraron Don Quijote, la princesa y Sancho con el cura, el barbero y Cardenio fingieron un encuentro casual para así acompañarlos. Por el camino el cura le contó a Don Quijote que él había ido con el barbero a cobrar unos impuestos pero que se los habían robado unos galeotes que probablemente habría liberado un loco. A todo esto Don Quijote no sabía que decir pues había sido él quien liberó a los galeotes.

CINE Se da al fin al cuento de la pastora Marcela Género: Aventura Clasificación: TP Duración: 149 Horarios de hoy 05 de agosto: Digital Subtitulada


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