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LA exCATARINA

número único

CONTENIDO – Punto por punto 2 | Preocupada, “mentirosa”, herida, ingenua, ultrajada; pero viva 3 | La historia en los titulares 4 & 5 | Libre prensa-miento 7 | Instantáneas universitarias 8 & 9 | La urgencia de refundar el periodismo 10 | La importancia del periodismo estudiantil independiente 10 | La libertad de expresión es de quien la trabaja 12 & 13 | Paréntesis catarinesco 14 | Siguiendo los pasos de “El Tecua” 15 | Carta de Aquiles 16 | Mi experiencia como editor en jefe 16


PREOCUPADA, “MENTIROSA”, HERIDA, INGENUA, ULTRAJADA; PERO VIVA cuento de una noche de verano Luz Escalante

©Björn Hermans

EDITORIAL

DIRECTORIO La Excatarina es una publicación unitaria, producida y financiada por excolaboradores de La Catarina. La Excatarina es una publicación independiente de La Catarina. Su edición, publicación y circulación está coordinada por miembros que ocuparon diferentes cargos en La Catarina. La publicación es ajena a intereses de particulares o grupos relacionados a la vida institucional de la UDLAP-P. Las opiniones expresadas en los artículos son responsabilidad exclusiva de los autores. Colaboradores María Elena Cruz Omar Gutiérrez Oswaldo Gutiérrez Siria Gastélum Luis Rossano Diseño Carlos Martínez Nota Algunos colaboradores han solicitado reservar su identidad para proteger su situación académica, personal o laboral propia o de personas cercanas a ellos

PUNTO POR PUNTO La primavera de 2000 nació en el campus de la Universidad de las Américas-Puebla una Catarina, La Catarina. Esta Catarina no es el diminuto insecto punteado que vive en sus jardines floridos. La Catarina no es sólo una marca registrada ni un proyecto de servicio social. La Catarina es el periódico estudiantil de la Universidad de las Américas-Puebla coordinado por el Departamento de Ciencias de la Comunicación. Durante siete años La Catarina ha sido reflejo del cambiante entorno universitario. Ha sido un espacio plural y democrático para el debate, la crítica y la reflexión. Pero sobre todo el periódico ha sido un aula de clases que en vez de paredes tiene páginas donde se fusionan las letras con los pensamientos y donde se enseñan valores éticos y prácticos del periodismo. En sus filas se han formado profesionales de la comunicación, dignos exalumnos de la UDLA-P. Hoy los destinos de muchos “excatarinos” convergen para recordar aquí lo que es La Catarina, porque lo que ahí se aprendió se recuerda en el oficio diario y se fortalece cuando se comparte. Porque la verdad, la libertad y la independencia son temas de los que siempre es importante y necesario hablar. Estos son tiempos de cambio para la Universidad de las Américas y su periódico estudiantil no está ajeno al proceso. Se sugieren nuevas reglas para ejercer el periodismo dentro de la UDLA-P. A los que vimos crecer a La Catarina nos preocupa que algunas de las propuestas de las autoridades universitarias alejen al periódico de sus principios. Se han planteado reformas a los estatutos que creemos podrían poner en peligro la imparcialidad y la autonomía del periódico estudiantil. Pero se teme además que se pueda coartar la libertad de expresión de los estudiantes imponiendo controles y candados que afectarían la esencia de La Catarina. El periódico estudiantil La Catarina tiene una cristalina razón de ser y una férrea razón para existir. Fue fundado por alumnos de diferentes carreras y el Departamento de Ciencias de la Comunicación. El objetivo era crear un medio de comunicación para dar sustento

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Es común entre los catarinos referirse a su semanario como una persona, como los marinos a su barco. A lo largo de siete años, La Catarina cobró vida y una personalidad propia. Su carácter voluble era su mayor atributo. Era tan cordial y generosa como lo era cruel y severa. Las letras de La Catarina, fuertes o ligeras, siempre expresaron un profundo cariño hacia la UDLA. La admiración que sentía por los logros de la universidad se leía entre las líneas de sus textos. Sus notas reveladoras, sus columnas críticas, y sus editoriales sin escrúpulos, simplemente manifestaban su preocupación ante sus problemas. Ella sabía que no era capaz de resolver los males de la institución, su hogar, pero sí de mostrarlos a quienes tenían la facultad de hacerlo. Ésa siempre fue su meta. Sabía que era una tarea difícil de ejecutar y de ser comprendida. Asimiló toda clase de adjetivos: amarillista, escandalosa, golpista, pero cuando la llamaron mentirosa, la hirieron. Su eterna búsqueda de la verdad era su única fortaleza, su única gratificación. En su afán por demostrar su honestidad, les abrió a los incrédulos todas sus puertas y ventanas. Para demostrar que no tenía ningún interés oscuro o actuaba bajo el de alguien más, se alejó de lo que pareciera influenciable. Fue en la soledad cuando se percató que tenía el poder para hacerse escuchar más allá de sus fronteras. Ese fue su peor error. No sólo desmintió las sospechas, sino que mostró su verdadera capacidad. Los que temieron su potencial, la intentaron enmudecer amenazándola, censurándola y robándole el nombre. A pesar de su sabiduría, nunca comprendió su error, lo que provocó el odio de los que alguna vez la elogiaron. Su condición es grave pero sigue viva. La determinación de sus aprendices por seguir sus pasos le ayuda a sobrevivir. Ella sabe que todos sus discípulos buscarán crear conciencia en su práctica periodística presente y futura. Ellos en consecuencia saben que no tendrán mejor profesora de periodismo.

práctico a las clases de periodismo y abrir un espacio de intercambio de ideas y libre expresión que fortaleciera la dinámica universitaria. La primera Catarina alzó sus alas un día miércoles 1 de marzo. Para llegar hasta ese momento pasó por un laborioso proceso de gestación. Antes de su publicación, el proyecto fue minuciosamente revisado por autoridades académicas que sopesaban cautelosamente dejar en manos de inexpertos la responsabilidad de un periódico. Nadie habló de censura. Nunca se pretendió alejar el proyecto de los estudiantes. El proceso dio rigor a la responsabilidad de crear un medio estudiantil serio de calidad y con continuidad. Después de dialogar, en la balanza pesó más la libertad de expresión y el compromiso de la UDLA-P con la formación integral de los estudiantes. La Catarina sigue creciendo, quizá todavía lejos de la madurez. Su desarrollo se nutre del ecosistema universitario. Cambia el entorno y La Catarina evoluciona, se adapta y conquista la supervivencia. Resiste a las alteraciones climáticas porque su esencia de publicación estudiantil libre e independiente se mantiene. Si su esencia se viere amenazada La Catarina, simplemente, moriría. Quizá quedaría su cuerpo pero inerte. Podría seguir existiendo su nombre más no estaría en él aquella Catarina que nació la primera primavera de un nuevo siglo. Sin asumir fatalidades urge tomar precauciones. Quizá fuera de un campus universitario la realidad sea muy distinta, pero un medio de comunicación estudiantil debe estar libre de censura, ajeno a conflictos de intereses y abierto a todas las voces. El debate libre de las ideas fortalece a la universidad y a México. La práctica del oficio periodístico contribuirá a la formación de los periodistas que demanda la democracia mexicana. Por La Catarina, por la UDLA-P, por los tiempos críticos que vive la libertad de prensa en nuestros país. Los excatarinos nos reencontramos para encontrar el punto del periódico estudiantil La Catarina.

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LA HISTORIA EN LOS TITULARES

Los Catarinos vivieron momentos difíciles la noche del desalojo. Al día siguiente, el mismo diario publicaría el resto de la historia: “Desalojan guardias de la UDLA a redactores de La Catarina”. Apoyada por elementos de seguridad interna y el auditor de la universidad, Martha Laris desalojó a los estudiantes de las oficinas que fueron ocupadas para el periódico durante siete años bajo explicaciones vagas que intentaban justificar la supuesta reestructuración. Los profesores de Ciencias de la Comunicación que acompañaron a los estudiantes en el momento del desalojo, Antoni Castells i Talens y Jorge Calles Santillana, fueron vetados de sus cuentas informáticas de la universidad al día siguiente del desalojo, y las oficinas de La Catarina y Ciencias de la Comunicación permanecieron bajo constante vigilancia por parte de elementos de seguridad interna, como da cuenta la nota de La Jornada del 19 de enero.

Heliodoro Medina

El 22 de enero los miembros del equipo de La Catarina manifestaron en ese diario que las acciones de supuesta reestructuración de Servicio Social emprendidas por las autoridades en realidad tenían la intención de modificar internamente el periódico para que perdiera su libertad editorial.

“Por primera vez en siete años de existencia, el periódico La Catarina no circulará hoy en la UDLA”, es el titular que mostró La Jornada de Oriente el miércoles 17 de enero de 2007. A pesar de las explicaciones de Martha Laris, jefa del Departamento de Ciencias de la Comunicación, quien frenó la publicación alegando una reestructuración del Servicio Social en el periódico, los estudiantes y académicos señalaron al diario un acto de censura planeado desde la administración de Pedro Ángel Palou.

Personal de seguridad desalojó la redacción con lujo de prepotencia.

En Estados Unidos, The Harvard Crimsom y el Daily Skiff de la Universidad Cristiana de Texas (TCU) dieron cobertura a la censura de La Catarina durante esos días. La noticia cimbró las relaciones de la UDLA con TCU: “Nos entristece y nos perturba lo que hemos leído en referencia a la UDLA en los medios nacionales mexicanos. La censura injusta no es parte de la política de TCU ni debería ser parte de ninguna universidad. Por tanto, con el debido cuidado y consideración, estamos considerando nuestra relación con la UDLA”, declaró el 26 de enero al Skiff el vicerrector de la universidad texana, Novell Donovan. “Después de 15 días, Palou recula y devuelve La Catarina a los alumnos”, publicó La Jornada el 2 de febrero. La recuperación de La Catarina por parte de su equipo de trabajo fue el tema del editorial de ese día. “Es verdad que se trató de un pequeño hecho ocurrido dentro de una universidad privada, pero por diversas razones fue adquiriendo proporciones incluso internacionales, lo que evidentemente hizo tomar a las autoridades la decisión de dar marcha atrás al retiro de las condiciones de producción del periódico estudiantil.” “El papel de Pedro Ángel Palou García como rector de la Universidad de las Américas será recordado como uno de los peores de la institución, por su constante confrontación con catedráticos, alumnos y personal administrativo, su falta de liderazgo y consenso para la toma de decisiones, su permanente distanciamiento con la comunidad universitaria, sus actos de represión y el fracaso de diversos proyectos académicos”, escribió Carlos Gómez en un artículo publicado el 6 de febrero en El Sol de Puebla. Sin embargo, el tema no murió en los titulares. Apenas este 8 de julio un artículo publicado en Eme Equis agrega un nuevo episodio a la historia: “Mónica Cruz fue nombrada en mayo editora en jefe por el Consejo Editorial de La Catarina. Durante el verano ella hubiera dirigido al equipo de estudiantes que investigarían los despidos del Día del Maestro —cuando fueron despedidos más de una decena de académicos de alto nivel bajo el argumento de participar en un presunto complot para vender la UDLA—, y el resultado sería publicado en un número especial, pero una llamada a las oficinas de Rectoría lo interrumpió (…) ¿Qué frenó la publicación planeada para este verano y tiene mudos a sus periodistas? El equipo de trabajo de La Catarina no ha realizado ningún pronunciamiento sobre la suspensión. Tal vez la respuesta esté detrás de las puertas más grandes del edificio más antiguo de la Universidad de las Américas”.

Una noche de 2006 en La Catarina.

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Los catarinos trataron de respaldar los archivos del periódico.

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LIBRE PRENSA-MIENTO

“Conviene recordar, sin embargo, que nada existe semejante a una libertad irrestricta. Todo está sujeto a medida, y la libertad no puede consistir en otra cosa que en el sentimiento de la propia posesión dentro de un orden establecido. Las reglas del ajedrez no oprimen al jugador, le trazan una zona de libertad en donde su ingenio se puede desenvolver hasta lo infinito” José Gorostiza. No vale la pena una discusión estéril en donde se negocien límites que no son negociables – como el tablero, su forma básica y su tamaño – ni la libertad de expresión, (llámese de prensa y libre acceso a la información) ni la dignidad son negociables ¿Quién necesita una libertad estéril? “Aquellos que cederían la libertad esencial, para adquirir una pequeña seguridad temporal, no merecen ni libertad ni seguridad” (Franklin). Entonces ¿Cuáles son los límites que está libertad está buscando?

UNA MENTE LIBRE SE EXPRESA

Luis Rossano La Catarina: Columnista y coordinador de unidiverso (opinión). Periodismo: El periódico de Quintana Roo. Pintura: Óleo en lienzo, arte abstracto. Fotografía Exposiciones, Carasincrasia y Apilados. Obra Literaria: En proceso de publicación de la Novela Corta “Utopía de un Pendejo” junto con recopilación de poemas y cuentos. Música: Proceso de grabación, disco “Todavía no sé cómo se llamará” trabajo: Broker BB&M producciones. Carrera: Lic. Ingeniería Industrial. Para comer, hay que trabajar, para vivir hay que hacer periodismo y arte.

Valdría la pena mencionar acaso, cuáles no son ni deben ser los límites, como la intervención en medios de expresión, donde el cruce de intereses es tan claro, que se vuelve vulgar; sentarse en una mesa donde hay que explicar todo ello, obsequiar argumentos y recibir diatriba, se vuelve burdo. Tal vez – románticamente y a la vez no – debería ser un compromiso con la ética y la verdad ante todo, sin embargo, el ajedrez no vive de reglas intangibles, si porque el espíritu de guerra estratégica está presente y no, porque sabemos sus medidas, cómo se puede y cómo no se puede mover cada pieza. Encontrar la perfección de juego tan exquisito, que primeramente sus reglas no lo reprimen, si no lo dejan elevarse, debe ser ideal perseguido para encontrar las reglas que permitan, por ejemplo, a un periodista, ser librepensador dentro de límites que protejan las libertades de él y de otros también. Los límites – imperfectos, pero son los que tenemos – son aquellos conocidos como derechos inalienables, tan inalienables, que no pueden, bajo ninguna circunstancia, ser arrebatados o transferidos. Y otros, en La Constitución, artículos que abarcan la libertad de prensa y de acceso a la información.

Desgarrada Luis Rossano (2007) “1,296,000 segundos de catarsis constante, para algunos sólo 2 semanas y 3 números de La Catarina sin salir, para nosotros alrededor de 45,000 palabras que faltaron por decir en esos números, pero sobre todo, el sentimiento desolador de ver devastado tu trabajo, subestimada tu capacidad para hacer un periódico. Voces calladas, gritando en silencio, libertad de expresión despellejada, libertad violada: Una Catarina desgarrada.”

En este país, ya sea en instituciones privadas, públicas, individuos o grupo de individuos (en sus normativas internas) no pueden estar por encima de La Constitución. Si alguien quisiera jactarse de un ejercicio de libertad, debe respetar, entonces, los límites y garantías legales (aspirar a mejores reglas e ideales intangibles también); y por supuesto, mejorarlos y superarlos. El periodista se debe llenar la boca, las manos, el alma, de derechos, pero irremediablemente de responsabilidades enormes también. La prensa no es demeritada, subestimada y con poca credibilidad, por la calumnia de personas o grupos de personas, que se encuentran claramente de pie en contra de todo lo anterior. El problema no son las mentiras que se dicen de este ejercicio de libertad, el problema son las verdades. Periodistas corruptos que venden no una nota, venden su dignidad, renuncian – como si se pudiera – a su libertad, se vuelven esclavos – claro que se puede – de su impulso y de la cárcel de la mediocridad. La Catarina, el periódico estudiantil de la UDLA (único en México en instituciones privadas con criterios editoriales independientes), encontró en su momento reglas que, delimitaban su campo de acción y forma de conducirse, de maneras que - todavía perfectibles – dejaron a sus colaboradores desarrollarse a grandes niveles, en un marco de ética y búsqueda de la verdad ante todo, con un sentimiento de auto posesión, pero conscientes de sus responsabilidades. El trabajo que se realizó habla por sí solo, una entrega completa a seguir todos los manuales que contienen límites sustentables e inteligentes y que deberá, con todas sus fuerzas, vivir así o morir así, que no puede ceder, por obtener una seguridad temporal ni personal, libertades esenciales y que sin duda, jamás será ni jugará, el juego del “Libre Prensa-Miento”.

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INSTANTÁNEAS UNIVERSITARIAS

Esta Catarina que nació con el nuevo siglo ya tiene siete años de vida. Desde sus inicios ha sufrido transformaciones que reflejan el siempre versátil hábitat universitario. Como el medio de comunicación de los estudiantes de la UDLA-P, La Catarina ha reportado los sucesos que marcaron la historia reciente de la universidad y ha sido también el espacio que expresa las reacciones a esos sucesos. En los últimos siete años, la UDLA-P ha tenido tres rectores. Cada administración aportó algo a la historia de La Catarina. Pero a su vez La Catarina ha sido dirigida por nueve editores en jefe. Estos alumnos, de diferentes carreras, orígenes y estilos, le han dado diversidad al espíritu del semanario. Cada uno de esos nueve periodos ha dejado una huella en la vida La Catarina, marcas en el tiempo que se cuentan a continuación.

El encontronazo

El hermetismo y la adaptación

Roberto Castillo / Otoño 2002–Primavera 2003 * Entra en funciones el primer editor en jefe que no es alumno de Ciencias de la Comunicación * La Catarina mantiene su credibilidad. * En octubre de 2002 el segundo concurso de calaveras provoca el enojo de la rectora, quien envía una carta que se entiende como una amenaza a la libertad de expresión. * La comunidad universitaria manifiesta su apoyo a la libertad de expresión.

María Elena Cruz / Otoño 2003–Primavera 2005 * La UDLA-P pasa por momentos de reestructuración. Empiezan las destituciones de personal administrativo. * Rectoría prohíbe dar entrevistas a La Catarina sin previa autorización de Comunicación Social. * La Catarina critica abiertamente el hermetismo como una forma de censura. * El hermetismo de las autoridades académicas dificulta el ejercicio periodístico pero no hay intervención alguna de las autoridades en La Catarina. * Se publica el suplemento especial de sexo El Punto G y se agotan todas las ediciones, pocas horas después de salir de la imprenta.

* La Catarina se adapta a la nueva administración. * Ante el disgusto manifiesto de la Rectoría por notas publicadas, se intenta controlar el flujo de información. Sólo decanos y el departamento de Comunicación Social estaban “autorizados” para dar información. * Recortes de presupuesto y personal en la universidad alteraron el ambiente del campus pero el ejercicio periodístico continuó inalterable. * Se formaliza el convenio con el Departamento de Servicio Social. * Se crea el código de ética, se revisan el manual de estilo y los estatutos.

La génesis

La consolidación

La continuidad

La decadencia

La controversia

La amenaza

Siria Gastélum / Primavera–Otoño 2000 * Después de una minuciosa revisión y numerosas conversaciones, el proyecto de La Catarina es aprobado por las autoridades universitarias. El rector Enrique Cárdenas recibe a los fundadores del proyecto y ofrece su apoyo. * Se empieza a formar el esquema de funcionamiento práctico de La Catarina. Se va dando forma a la línea editorial. * La noticia del nacimiento de un nuevo periódico causa interés en Texas Christian University y los fundadores son invitados a conocer su periódico estudiantil The Daily Skiff. * Alumnos y maestros de diferentes carreras empiezan a participar en los primeros números que son recibidos con gran expectativa por la comunidad universitaria. * Tras los primeros meses de existir se sugiere la idea de incorporar el proyecto al Servicio Social.

Omar Gutiérrez / Primavera–Otoño 2001 * La Catarina se vuelve parte de la vida universitaria * La Catarina encuentra su espacio físico y su equipo propio. * Total apoyo del Departamento de Ciencias de la Comunicación. * Se muestran las primeras muestras de intolerancia a la crítica, pero los estudiantes se adhieren curiosos al debate. * La universidad daba muestras de crecimiento y apertura a la libertad de expresión.

Carlos Mendiola / Primavera-Otoño 2002 * La Catarina mantiene su credibilidad. * En octubre de 2002 el segundo concurso de calaveras provoca el enojo de la rectora, quien envía una carta que se entiende como una amenaza a la libertad de expresión. * La comunidad universitaria manifiesta su apoyo a la libertad de expresión.

David Said / Primavera-Otoño 2005 * La imagen de la rectora Nora Lustig empieza a decaer ante la comunidad universitaria. * En el quinto aniversario de La Catarina ante la invitada de honor, Elena Poniatowska, Lustig declaró que los periodistas deberían ser “dueños de sus palabras y esclavos de sus silencios”, lo que causó incomodidad y desconcierto entre los ¨catarinos¨. * Al concluir el semestre de Primavera 2005 se anuncia la salida de Lustig. Pedro Ángel Palou es el nuevo rector de la UDLA-P. * Después de una tensa relación con la Rectoría pasada, el anuncio es bien visto por los miembros de La Catarina que recibían gustoso el que al frente de la universidad quedara un intelectual de renombre. * Decisiones administrativas como la fusión de las escuelas de Ciencias Sociales y Humanidades y despidos de profesores, son objeto de críticas en La Catarina.

Adolfo Córdova / Primavera 2006 * El nuevo rector toma medidas que causan controversia y provocan debates en la comunidad universitaria. * Intento de censura. El entonces director de Comunicación Social discute con La Catarina el contenido de los editoriales y apela a cuidar el tono de las críticas. * Se intensifica el periodismo de investigación en La Catarina y se incluyen reportajes de sucesos fuera del campus. * El rector mostró apertura e interés por apoyar el enfoque crítico de La Catarina. Propuso que el Consejo Editorial visitara dos periódicos hermanos en la Texas Christian University y en la Oklahoma State University. Después del viaje se implementaron varios cambios * El flujo de información con las autoridades es aceptable aun cuando las entrevistas tienen que ser concertadas a través del Departamento de Comunicación Social

Sergio Zepeda / Otoño 2006-Primavera 2007 * Más cambios en la vida de la UDLA-P causan malestar entre diversos sectores de la comunidad universitaria. * Después de algunas amenazas tácitas a La Catarina, sus miembros y sus contenidos ocurre un hecho insólito. La entonces jefa del Departamento de Comunicación, Martha Laris, impide por primera vez en la historia de La Catarina su publicación. El argumento: reestructuración administrativa en la parte relativa a la relación con el Servicio Social. * La noticia ocasionó desconcierto y trajo críticas al rector y a la universidad en medios y locales nacionales. * Universidades extranjeras y exalumnos critican severamente los hechos como un acto de censura y un atentado a la libertad de expresión. * Sin La Catarina, los “catarinos” siguen informando a la comunidad universitaria y superan el golpe cuando les fue devuelta la publicación y se les asignó un nuevo espacio bajo promesa del respeto a la libertad de expresión.

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LA URGENCIA DE REFUNDAR EL PERIODISMO UNIVERSITARIO

LA IMPORTANCIA DEL PERIODISMO ESTUDIANTIL INDEPENDIENTE

Juan Pablo Proal

María Elena Cruz

Inició en el periodismo estudiantil en 1998. Dirigió el periódico El Universitario de la UPAEP durante tres años y actualmente es reportero del periódico digital e-consulta. Colabora para las revistas Proceso y Contralínea.

Estudió Literatura. Ingresó a La Catarina en la primera semana de su primer semestre y fungió como reportera, asistente de Redacción, Jefa de Redacción y Editora en Jefe. Recientemente se graduó de la Maestría en Publicación de Libros de New York University. Actualmente Trabaja como Assistant Manager en el Club Leo de Scholastic y fue becaria CONACYT y FONCA.

La cuna de los periodistas subyace en las universidades. La práctica del ejercicio reporteril no tiene mejor laboratorio que un semanario estudiantil, donde los errores garrafales son permitidos, publicados y remendados cuantas veces sea necesario. Por fortuna, aunque con un dejo de crueldad, estas salas experimentales generalmente desnudan a los informadores el fantasma con el que se toparán toda su vida en el ejercicio de este hermoso oficio: la censura.

De entre todos los roles que desempeñé en La Catarina, el que más disfruté fue el de reportera. Y, de entre todas las notas que escribí, hay dos que recuerdo con orgullo y que sirven como ejemplos para demostrar la importancia del periodismo estudiantil independiente en nuestra universidad. En Otoño de 2000 realicé un reportaje sobre la literatura de lo que entonces se conocía como “Crack”. Dos de los escritores que se sumaban a tal movimiento impartían clases en la universidad. Entrevisté en total a cuatro miembros del autodenominado “Crack”, quienes se mostraron amables y abiertos a mis preguntas, así como agradecidos con nuestro periódico. Algunos días después de publicado el reportaje, al menos dos personas ajenas a La Catarina (y otras tres pertenecientes al periódico) se mostraron interesadas en conocer más sobre el tema y en leer los libros pertenecientes al “Crack”. A todos les presté o les recomendé alguno de los libros que había leído. Fue la primera vez que sentía que mi trabajo tenía algún efecto, por mínimo que fuera, dentro de mi comunidad universitaria. Estoy segura que menos de 20 personas leyeron mi reportaje, pero cinco de mis lectores creyeron importante leer el trabajo literario de académicos de nuestra comunidad. Ese día, los escritores Pedro Ángel Palou e Ignacio Padilla ganaron cinco lectores.

Los célebres periodistas estadounidenses Leonard Ray Teel y Ron Taylor resaltan en su obra indispensable Sala de Redacción que, como condición preferente, el reportero debe forjarse en las aulas. Su observación y sentido crítico lo tienen que mover a cuestionar los sistemas de enseñanza, las políticas educativas de la institución a la que pertenece y los fenómenos sociales vinculados con el mundo universitario. Así, no es de extrañarse que las primeras publicaciones del reportero-estudiante –dicotomia de valentía y frustración-- sean leídas, denostadas y desechadas en la misma sala de redacción del periódico universitario donde se publiquen. Es en este punto donde me detendré. En México y, focalizándolo aún más, en Puebla, se podría decir que el periodismo universitario como tal está casi extinto. Los medios de las universidades –públicas y privadas--, consisten en simples folletines de publicidad, donde se difunden los “grandes logros” de las instituciones de nivel superior. Es decir, los periódicos estudiantiles fungen como órganos de promoción y los reporteros de esos medios se convierten en las herramientas para redactar esa información. Esta nueva vertiente económica de entender a las universidades como meras agencias de colocación de empleo –aunque, para su desgracia se convierten en fábricas de desempleados-- ha trasgredido la esencia del periodismo universitario. En consecuencia, ahora las instituciones de nivel superior se preocupan porque los contenidos de sus medios sean “atractivos para su público meta”, lo cual quiere decir callar cualquier voz disidente o crítica. Basta con echar un vistazo a los periódicos universitarios de Puebla para comprobar lo anterior. En unos, llegan al ridículo de promocionar la imagen del rector cual candidato oficial del Revolucionario Institucional. En otros, se “juega” a la crítica, discutiendo de todo menos de la agenda de problemas de la institución. Este panorama se ha exacerbado, y pareciera no revertirse. Ante el cierre de espacios de periodismo universitario, no queda más a los reporteros estudiantiles que estrenarse también como empresarios del gremio. Mediante publicaciones independientes, ajenas económicamente a los medios oficiales universitarios, este género en Puebla no sólo podrá reivindicarse, sino coadyuvar al regreso de la crítica en las aulas.

EXPRESARSE LIBREMENTE

En Otoño de 2002 la Mesa Directiva de Derecho organizó encuentros con los diversos candidatos a la alcaldía de Puebla. Cada candidato expuso sus proyectos en diferentes días pero un solo candidato, el priista Carlos Alberto Julián y Nácer, fue homenajeado con un brindis al finalizar su exposición. El Consejo Editorial de La Catarina decidió que era necesario investigar por qué, si la finalidad de tales encuentros era promover la democracia, un candidato recibía un trato excepcional y con qué fondos se había realizado el brindis. Me entrevisté con diversos miembros de la Mesa de Derecho, del Consejo Estudiantil y con el jefe de Departamento de Derecho. Todos dieron versiones diferentes y, al final, estaba claro que el evento había sido organizado, al menos parcialmente, con fondos estudiantiles y del propio Departamento de Derecho. Si no hubiera sido por La Catarina, nadie se hubiera enterado del atropello, ni siquiera las autoridades (quienes supieron de lo sucedido a través de nuestro periódico estudiantil). Quiero creer que los estudiantes recibieron llamadas de atención, y si no, al menos estoy satisfecha de que una infracción tan grande no quedó enterrada en el silencio. La Catarina, como medio impreso, funciona para dar a conocer al público cuestiones cuya discusión y atención generan un beneficio para la comunidad de la UDLA. Debo reconocer que el poder de alcance de este periódico es subestimado por las autoridades y los propios alumnos. Una administración inteligente sabría que La Catarina es el mejor medio para dar razones acerca de las decisiones que se toman, ya que es el más leído dentro de la universidad. También es un monitor objetivo del desempeño de las autoridades (académicas, administrativas y estudiantiles) y un termómetro del sentir de la comunidad universitaria. Siempre estaré en deuda con La Catarina. Fue, sin lugar a dudas, el lugar donde más aprendí. Defender a La Catarina significa defender el prestigio y la calidad académica de la UDLA y también es defender la libertad de expresión en México.

Si los espacios oficiales están repletos de censura y hostigosa publicidad, ¡qué mejor que arrebatarles nuestro talento y enfocarlo a un proyecto independiente y crítico! Los lectores lo agradecerán, la universidad tendrá un contrapeso –ya que muchas veces ni en la “prensa profesional” existe-- y el ejercicio periodístico universitario regresará a su origen.

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LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN ES DE QUIEN LA TRABAJA

El Fisgón Desde inicios de la década de los 80, Rafael Barajas Durán ha ilustrado su crítica política bajo el pseudónimo de El Fisgón. Fundó las revistas El Chahuistle y El Chamuco y ganó el Premio Nacional de Periodismo en 1999. Actualmente publica en La Jornada, colabora en el relanzamiento de El Chamuco y realiza una investigación sobre la libertad de expresión en la caricatura política mexicana.

A partir de la represión que sufrió en enero el periódico La Catarina de la Universidad de las Américas, Puebla, por parte de la administración del rector Pedro Ángel Palou, instituciones y líderes de opinión, nacionales e internacionales, levantaron la voz para defender la independencia y la libertad del semanario. En la Ciudad de México, tres intelectuales con una íntima comprensión de la política nacional y con perspectivas particulares del mismo fenómeno (se tratan de un editorialista gráfico, una actriz y una periodista), compartieron su opinión con respecto a la censura de la que fue objeto La Catarina de la UDLA, y suscribieron el fenómeno dentro de una nueva ola de represión que se cierne sobre todo México, en entrevistas realizadas a finales de enero en el DF. Por su pertinencia y vigencia se reproducen aquí parte de ellas.

El Fisgón, Jesusa Rodríguez y Elena Poniatowska.

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“En México tenemos que a todo lo largo del siglo XX prevaleció una censura muy fuerte en los medios nacionales y locales; en los medios nacionales no se valía tocar al presidente y en los medios locales no se valía tocar al gobernador. Los pleitos más importantes que dio la sociedad civil, los periodistas, los lectores desde la década de los 50 hasta fines de 2000, fueron una lucha importante por abrir los medios a la libertad, por quitar la censura, porque ya no se restringieran las opiniones, porque la gente su pudiera expresar con libertad. Para el año 2000 ya había un margen de libertad muy amplio que había conquistado la sociedad civil, los lectores. Me parece increíble que desde el ascenso de la derecha se intente otra vez restringir a la prensa. Tenemos desde la llegada de Felipe Calderón varios actos de censura que me parecen inaceptables: las amenazas a Gutiérrez Vivó, las presiones sobre Ricardo Rocha, que se hayan quitado del aire algunos programas radiales, y entonces me parece increíble lo que sucede en la UDLA, en Puebla, en relación a La Catarina. “Las nuevas tecnologías te hacen imposible la censura. Lo que tú censures en un lugar va a aparecer en otro sin mayor problema y probablemente con mayor público y más audiencia. Colegas míos te pueden referir que sus caricaturas más leídas son algunas que les han censurado en diversos medios. La censura ya es inoperante en diversos sentidos, porque ya está rebasada por la tecnología y además es un acto arbitrario de autoridad, es un acto que hay que combatir. Parafraseando a Zapata, la libertad de expresión es de quien la trabaja. Estos actos de censura son innecesarios, absurdos, y muy contraproducentes para la universidad, y más cuando se trata de una autoridad como Pedro Ángel Palou, que prometió a principios de su gestión no ejercer la censura, que planteó que la censura era uno de los peores actos de autoridad que puede haber. “Uno de los problemas que provocaron esta reacción de las autoridades de la Universidad de las Américas fue una caricatura en la que aparece el rector con Mario Marín”, recuerda El Fisgón, refiriéndose a la ilustración publicada en La Catarina que criticaba que el rector hubiera invitado a Marín a su informe de labores. “Y bueno, con la pena, pero el señor Mario Marín es impresentable. Es un claro caso de hipocresía y es un claro caso de impunidad. Quien se codee con el señor Mario Marín corre el riesgo de ser caricaturizado y me parece además muy pertinente que los alumnos de la Universidad de las Américas hayan criticado al góber precioso en su propio campus, me parece que tenían una obligación moral de hacerlo porque lo que ha ocurrido con

Marín no es cualquier cosa. Me parece que todo acto de repudio en Puebla contra Mario Marín es un acto de dignidad, me parece que es un deber ciudadano, me parece que quien está mal aquí es quien no tolera esas formas de libertad, es decir, quien está mal aquí es el rector de la Universidad de las Américas. “Le sugeriría a Pedro Ángel Palou que recuerde las palabras de aquél clásico llamado Pedro Ángel Palou que arremetió contra la censura en el campus de la Universidad de las Américas en Puebla. Le sugeriría que no la ejerciera.”

Jesusa Rodríguez “Fíjate a qué grado el país se ha convertido en una gran máquina de censura”, reflexiona Jesusa Rodríguez al contemplar el panorama de la expresión nacional. “Lo estamos viendo muy claramente, a partir del fraude electoral, cuando la inseguridad de un funcionario empieza a crecer, porque se dio cuenta que se robó esa elección, de que sus vínculos con el poder son de complicidad, de que han tranzado, comienzan a tener miedo, y ese miedo genera represión, o sea, cómo hacer para contener a la gente de que sí se dé cuenta que soy un ratero, voy a tener otra que reprimir.” Además de sus tres décadas de carrera artística, Jesusa ha ejercido su activismo político abiertamente, y entiende la relación existente entre las represiones que sufre La Catarina y las de diversos periodistas en el país. “Yo veo un paralelismo y una cosa muy lógica en lo que les está pasando a La Catarina, en el sentido de que el rector, una vez que tiene vínculos políticos, turbios u oscuros con el góber precioso, comienza a tener miedo y el miedo genera represión. El rector, que puede ser una persona progresista, de repente se mete en un círculo de poder en donde empieza a haber complicidades, encubrimientos y entonces no le conviene ningún tipo de referencia a este vínculo oscuro que pueda tener con los políticos. Entonces la reacción es evidente, inmediatamente hay que cancelar toda ventanita, toda luz que hable de esta oscuridad. Me parece que en el fondo de todo esto que está pasando en el país está la enorme corrupción, esta red de complicidades y encubrimientos que se hace en todos los ámbitos. “Este es un periódico que hacen los estudiantes, que están aprendiendo. Digo, si fuera La Jornada o Milenio, pues dices, a lo mejor llega a muchas personas. Pero cómo puede ser que él se sienta amenazado por un periódico que hacen los estudiantes. Por el contrario, él debería recibir toda la visión de los estudiantes y entonces revertirla como un análisis de la propia realidad de la universidad. Pero si eso es lo que el no quiere, es porque algo está escondiendo y eso es realmente grave, porque quien no tiene ningún temor no tiene porque esconder nada. Entonces aquí falta obviamente ese espacio donde se tenía que haber dado un diálogo muy intenso entre los estudiantes y el rector. “Como decían los priistas, yo no te voy a pagar para que me pegues, no te voy a dar dinero para tu revista para

que me hagas crítica. Esta es una cosa totalmente aberrante y lo único que salta para mí es que algo esconde y eso es grave porque el rector de una universidad no puede andar con tratos en los oscurito con nadie y si se lo señalan sus alumnos, o lo enfrentas o lo das por un hecho como con este acto arbitrario, el hecho mismo de que los hayan sacado con violencia no habla de otra cosa más que de alguien que tiene temor de que se le descubra algo. Y creo que generalmente es así en México.”

Elena Poniatowska “Nunca hubiera imaginado al Dr. Ignacio Chávez o a Javier Barros Sierra o al propio Ramón de la Fuente no aceptar una crítica o caricatura que le hicieran los estudiantes”, afirma la entrevistadora de mayor trayectoria en el periodismo mexicano, Elena Poniatowska, en comparación con la manera en que Pedro Ángel Palou y su equipo de la Universidad de las Américas han respondido a la crítica de La Catarina. “Me parece inenarrable que un rector de una universidad no sepa lo que es un joven o se le haya olvidado que él fue joven. Creo que en general los jóvenes universitarios de la UDLA estaban contentos de que nombrara a un joven, un escritor, un intelectual, como Pedro Ángel Palou y ha sido una enorme decepción ver que se porta como cualquier dictador latinoamericano. “El cierre de La Catarina y la forma en que se hizo me parece una infamia. Para los jóvenes era muy importante tener un lugar donde pudieran ejercer la libertad de prensa, saber de cerca lo que es la libertad de prensa y decir lo que ellos querían. Y estoy totalmente con La Catarina. Autora de más de una decena de libros, Poniatowska recuerda cuando le correspondió presentar el libro Con la muerte en los puños, de Pedro Ángel Palou. “Creo que él sabe lo que es el sufrimiento, sabe lo que es coartar la libertad, sabe lo que son los golpes. Toda su novela es sobre los golpes, lo puñetazos y sabe que es muy importante no usar un puesto público en beneficio personal. Eso es muy grave y es perder la idea de lo que es uno como intelectual y como ser humano. Es una falta de respeto a uno mismo. “Es triste olvidar que la inteligencia nunca debe estar al servicio del poder. El poder lo tiene que utilizar la gente inteligentemente. El poder debe someterse a la inteligencia, estar por debajo de la inteligencia. La inteligencia debe ser siempre el valor supremo. Y creo que en ese caso no aceptar que te critiquen o que te hagan caricaturas, es un paso hacia la locura. Desde el momento que entras a un puesto público te van a hacer pinole todos días, te van a criticar todos los días, y lo tienes que aceptar, tienes que saber que es parte de lo que vas a tener que confrontar durante todo el tiempo que estés tú en el puesto público, y además tolerarlo muy bien y tomarlo con sentido del humor. Si uno tiene esa imagen de uno mismo, sabiendo que uno tiene responsabilidades, pues eso es lo que importa en la vida, lo demás es que de veras se le bote a uno la canica.”

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PARÉNTESIS CATARINESCO

. .( .)

En mi entrega anterior comenté que ahora reseñaría las aportaciones de los participantes en el foro “La Transparencia a la Constitución” celebrado en la Ibero, que no pude incluir entonces por razones de espacio; pero a partir de lo sucedido con el periódico estudiantil La Catarina, de la Universidad de las Américas-Puebla, me veo en la obligación de exponer mi punto de vista. Ésta es la primera vez –y probablemente la única- que utilizo un espacio obtenido en mi calidad de comisionada para el Acceso a la Información Pública para tratar un asunto parcialmente ajeno al tema. ¿Por qué parcialmente ajeno? Porque el acceso a la información pública es parte del derecho a la información. Éste, estipulado en el Artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, incluye el difundir, recibir y buscar información; por tanto, el quehacer de un periódico encuadra dentro del derecho a difundir información, que es un derecho que debe defenderse a rajatabla, tanto como el que tienen las personas a recibir y a buscar información. En las últimas semanas se han publicado notas y artículos con respecto al periódico de la UDLA. Parte de esa información ha sido veraz, pero otra parte ha sido engañosa y malintencionada, y ha tergiversado los hechos. Yo, como asesora-fundadora del periódico tengo mi versión y me siento en la obligación moral de externarla. Habrá quien diga que “aclaración no pedida, acusación manifiesta”, pero también quien ataque con el dicho de que “el que calla, otorga”. Como no se puede dar gusto a todos, me basta con escribir lo que pienso. Una de las acusaciones más recurrentes de los últimos días fue que profesores de Comunicación manipulamos a los alumnos para conseguir oscuros fines. Hay que decir que los estudiantes son adultos de más de dieciocho años, que tienen criterio y que han sido formados para tener un espíritu crítico. Cuando inició el proyecto de La Catarina, confluyeron tres “frentes”. Por un lado los alumnos, preocupados porque una licenciatura de comunicación no contara con un medio y dispuestos a todo, estudiantes al fin. Por otro, los profesores, preocupados por conseguir un medio que realmente fuera formativo, que sirviera como laboratorio de periodismo, como parte del proyecto académico del departamento, y con el peso de la responsabilidad de un medio crítico, que desde siempre se supo que así funcionaría. Como tercera parte, las autoridades preocupadas por permitir la creación de un cuervo o de un monstruo. Al final, se conciliaron los intereses, pero fueron los estudiantes

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SIGUIENDO LOS PASOS DE “EL TECUA”

los principales interesados y los más comprometidos con el proyecto. Ellos, los alumnos, fueron quienes bautizaron al periódico, y quienes durante casi siete años le han invertido más trabajo, tiempo y ganas. La Catarina nunca fue planeada como proyecto de Servicio Social, no obstante, al poco tiempo se consideró que cumplía los requisitos para serlo, porque era un proyecto formativo, en el que los estudiantes practicaban lo aprendido en su carrera, y además constituía un servicio a la pequeña comunidad de la UDLA. Por eso fue aprobado por las instancias correspondientes de la universidad. Luis Tecuapetla, TQA. Yo, como primera profesora asesora tuve varias veces fuertes discusiones con los alumnos, por los temas que se deberían tratar o por la forma de abordarlos. Para ellos, yo era demasiado estricta, para las autoridades, demasiado laxa. Nunca pudimos darle gusto a todos, pero no se trataba de eso, sino de hacer un periodismo universitario lo más serio y responsable posible. Uno de los episodios más difíciles fue el de las famosas calaveras de Nora Lustig. El asunto traspasó las fronteras y se sobredimensionó. A pesar del enojo de la rectora, no hubo ninguna censura al periódico, ni se tomó ninguna represalia contra los estudiantes. Desde hace más de dos años, cuando entré a la CAIP, me retiré de la asesoría del periódico y por mi trabajo prácticamente no la sigo. He visto muy pocos ejemplares desde entonces, y no sé cuál fue la línea editorial de los últimos números. Desconozco si los estudiantes fueron “demasiado críticos” (sic); pero ciertamente, el golpe que se les dio fue desproporcionado y ellos reaccionaron y recibieron apoyo de quien no se esperaban. Comentaron los hechos y encontraron aliados. Así lo demuestran los artículos en el Daily Skiff (TCU), el O´Colly (Oklahoma) y The Harvard Crimson. Estas manifestaciones, aunadas a algunas cartas escritas por excatarinos, así como artículos en medios locales llevaron a la administración a la decisión de regresar el periódico a su equipo editor. Esta situación le da a La Catarina una gran oportunidad para replantear el tipo de medio que quiere ser, para que se apeguen al código de ética y al manual de estilo que fueron elaborados por el equipo fundador. Ésta es una oportunidad también para que los profesores del departamento trabajen más de cerca con los estudiantes, para que los enseñen a hacer periodismo de altura. La lección ha sido muy cara, pero si no aprendemos de ella no merecemos el título de universitarios.

En suspenso el Premio Luis Tecuapetla a la Excelencia Periodística

Josefina Buxadé* josefina_buxade@yahoo.com Josefina Buxadé Castelán es comisionada de la Comisión para el Acceso a la Información Pública, josefina.buxade@caip.org.mx. Las opiniones vertidas en este artículo son responsabilidad de la autora y no necesariamente reflejan la postura de la CAIP. Este artículo fue publicado el 6 de febrero en el diario Cambio y obtenido en http://www.laquintacolumna.com.mx/columnistas/ josefinabuxade_lineaabierta.html

Uno de los sucesos más dolorosos para La Catarina tuvo lugar el 15 de diciembre, Luis Tecuapetla Lara, uno de sus más destacados colaboradores, murió en un accidente automovilístico. Tras la inesperada pérdida de su hijo, la familia Tecuapetla Lara vislumbró la oportunidad de continuar con su legado a través del apoyo al periodismo universitario creando el Premio Luis Tecuapetla a la Excelencia Periodística.

donativo no se integrara al fondo general de la institución, sino que se mantuviera independiente y exclusivo al proyecto, con la finalidad de volverse auto-financiable y crecer en el futuro. Así mismo, se estableció que el premio estuviera abierto a todos los estudiantes de la universidad siendo el valor periodístico del trabajo publicado en La Catarina el criterio relevante a evaluarse en las modalidades de reportaje escrito y reportaje gráfico.

Presente y futuro del Premio Luis ingresó a la universidad en otoño de 2000 y se integró a La Catarina como reportero, después fue jefe de opinión y más tarde coordinador de diseño, aunque su trabajo se reflejó en todos los aspectos de la publicación. La Cátara, como él la llamaba, fue el espacio en el que desarrolló su pasión por el periodismo y su pasión por la vida. En febrero de 2007, durante el séptimo aniversario de La Catarina, se anunció la creación del Premio, y en abril que la convocatoria saldría a inicios de otoño.

La institucionalización del premio La familia Tecuapetla estableció contacto con los miembros y profesores asesores del semanario, así como con autoridades universitarias a principios del 2007. Luis Foncerrada, Vicerrector Académico en ese momento, fue quien le dio seguimiento, comprometiendo el apoyo de la institución para cuidar e incrementar en lo posible el donativo de cien mil pesos. Francisco Tecuapetla, padre de Luis, apunta la intención familiar de que el premio se desarrollara bajo los principios, valores y ética periodística que enaltecieran a La Catarina, al Departamento de Ciencias de la Comunicación y a la misma universidad, puesto que por esos valores fue que trabajó Luis y son los valores necesarios para que el premio cumpla con su objetivo. Una segunda intención se expresó en cuanto a que el

Ante el despido de varios de los profesores del departamento de Comunicación que participaron en la conformación del proyecto, en la última visita que Francisco Tecuapetla hizo a Puebla en la primera semana de agosto estableció contacto con José Cisneros, Jefe del departamento de Ciencias de la Comunicación, para conocer el estado actual del premio. Cisneros indicó que tanto la facultad del departamento como la institución apoyan el proyecto. Tecuapetla también se entrevistó con algunos reporteros para reiterar el compromiso familiar. Mencionó que para ello la universidad debe garantizar las condiciones acordadas. Agregó que aunque lo ideal es que el premio se desarrolle dentro de la institución a través del semanario, de no existir éste ni las condiciones necesarias, se contemplaría la creación de una fundación que apoyara otros proyectos relacionados con el periodismo universitario. Para la familia la consolidación del premio en su primera edición es el objetivo inmediato y si los resultados son positivos tanto los premios como los montos podrían incrementar y la convocatoria ampliarse a otras universidades de Puebla. La familia Tecuapetla Lara espera contribuir a que la semilla que sembró Luis crezca y se desarrolle en los estudiantes para formar mejores periodistas.

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MI EXPERIENCIA COMO EDITOR EN JEFE CARTA DE AQUILES Hablar en retrospectiva siempre es hacer un paisaje de los recuerdos. Recordar aquellos días, desde que arrancamos el proyecto hasta el momento en que dejé el periódico, es emotivo. Durante el periodo de Siria me desempeñé como Jefe de Información y con eso logré conocer muy a fondo a todos los coordinadores y reporteros que trabajan con nosotros. Llegué al frente de La Catarina en enero de 2001 y me desempeñé como Editor en Jefe hasta octubre de 2001. En esos días la universidad ya contaba con La Catarina. Teníamos ya nuestra propia oficina, con un par de computadoras y con un escáner propio. El apoyo de la institución era total y permanente, sobre todo del Departamento de Ciencias de la Comunicación, cuyos profesores no sólo se enorgullecían del proyecto estudiantil sino colaboraban activamente (cómo olvidar las aportaciones de Jorge Calles o el trabajo invaluable de Josefina Buxadé). Obvio es que nunca puedes agradar a todos – recuerdo una ocasión que un grupo de jugadoras de softbol me enfrentaron enojadas porque habíamos publicado sus derrotas en el campeonato nacional – pero La Catarina era considerada fundamental para el crecimiento de la universidad. La crítica, como siempre, era incómoda pero necesaria. Épocas de reestructuración en CEUDLA, de cancelar las siempre controvertidas fiestas de los jueves, de caprichosas remodelaciones de jardines, de contrastes deportivos entre las glorias del básquet femenil y los fracasos de futbol americano, de carencias económicas y de deudas millonarias; pero siempre de una institución que parecía crecer, al menos, hacia la libertad de expresión.

Omar Gutiérrez Editor en Jefe / Enero a octubre de 2001

Querido Jorge Alberto: Te felicitaría si te hubieran nombrado embajador en Viena. Pero Malasia, aparte de Sandokan, no ha producido nada que la ubique en el mapa. Buen viaje. Lo que sí reconozco es el buen trabajo que hiciste en la cada vez más pequeña y ya no prestigiosa universidad de Puebla. Seguiste los consejos que te di cuando nos vimos en el Georges V de París, pero en algunas cosas me malinterpretaste. Te dije que vigilaras a la precaria publicación estudiantil, pero te pasaste. Las cosas hay que hacerlas con clase. ¿Para qué mandaste a una solterona peliteñida de capacidades limitadas a liderar un departamento lleno de etarras, comunistas, zapatistas y filatelistas? Para la próxima vez me avisas y te mando a mi jefa de cocina que fue compañera tuya en Stanford (pero ella sí terminó el doctorado). También erraste al enviar a un grupo de chimpancés con uniforme a cerrar la redacción con los alumnos adentro. Desde la finest hour de Pinochet que ningún régimen fascista guardaba tan poco las formas. ¡Qué ordinario te viste! Veo que también me hiciste caso en lo de la lista negra de académicos (lo de incluir a estudiantes y administrativos en ella ya no fue idea mía). Al menos entendiste bien cuando te dije “¡liquídalos!”, porque todos siguen vivos. Asumí que eras lo suficientemente diplomático para no despedir a profesores difíciles de reemplazar. Me decepcionaste una vez más. No sólo tienen a un estudiante dirigiendo un departamento que solía ser chingón, sino que además han hecho vicerrector académico a un pobre desgraciado que dice que se democratizará la imperfecta dictadura del célebre rector. ¿Para eso son las cámaras y el equipo SWAT del coreanito?, ¿por qué cambia el coche en cada vuelta que da por dentro y fuera de la universidad? ¿De verdad cree que un coreano pasa desapercibido en Cholula? En lo que definitivamente no me hiciste caso es en que se deshagan de la la la la i-i-i-i-i-insatisfecha musicóloga. Ha sido decana de tres rectores y, como a los anteriores, critica a éste cuando necesita quedar bien con sus subordinados. Me parece sospechoso que siendo del Opus Dei (ella jura que no) se lleve bien con esta administración de tendencias sexuales tan exóticas. En una universidad que cree que la hipocresía es una política institucional, ella podría sustituir, una vez más, al pintoresco y patético encargado de comunicación social. Y hablando de mentiras, pocas veces me impresiona una idea que no sea mía. ¡Por fin una buena historia de ese mediocre escritor! Autonombrarse víctima de un complot, pedirle ayuda al gobernador, comprar la prensa, y convencer a un viejito de que la CIA, Lindley, el Mossad, el vicerrector, Al-Qaeda, los profesores, los pavos reales y hasta la señora de la limpieza están tramando apoderarse de la universidad es digno de Le Carré. Dile a Pedro Ángel que tengo un amigo en el Reader’s Digest al que ahora sí le interesaría publicarle algo. La fantasía de la historia es tal que me pregunto si en serio existen personajes tan necesitados de dinero y afecto como Marco Antonio Quiroz, José Cisneros, Lorena Méndez Rojas, José Alejandro Ramírez, Felipe Burgos y Mari Carmen Morfín (incluso los nombres son curiosos). Una vez le regalé una historia a Pedro Ángel para que él le pusiera final. Ahora que él ha inventado el cuento, yo le regalo el final: …Los bolcheviques de Foncerrada, los jacobinos de Cárdenas y los dorados de Villa toman la Hacienda. El rector se refugia en la azotea con el reporte secreto de auditoría. Pide a unos amigos ricos que lo vengan a buscar en helicóptero. El tiempo transcurre. Abajo, los revolucionarios han acabado con el estado mayor y queman los documentos de nombramiento, 56,000 ejemplares no vendidos de Revuelta y la gran bici amarilla. El helicóptero se acerca y no puede aterrizar porque le obligan a pagar el estacionamiento y no tiene cambio. Pedro llora. Sus cómplices huyen. Los rebeldes suben a la azotea y lo miran en silencio. Pedro llora más fuerte. Fin. Que la prosperidad no deje de llamar a tu puerta. Aquiles Espadas

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La exCatarina  

Publication defending freedom of speech at Universidad de las Américas, Puebla

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