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De travesía con la raza Abordé   el   avión   lista   para   deshacerme   de   todo   el   estrés   que   me   causaba   la  escuela. Había sido un semestre pesado, trabajos tediosos, exámenes difíciles y  proyectos en equipo  que por mi falta de tolerancia  terminaba realizando yo sola.  Cargué   mi   maleta   hasta   el   final   del   pasillo,  un   viaje   con   mis  amigas  me   haría  olvidar la ciudad por un rato, y que mejor que al centro de la república donde por  un   momento   viajaría   en   el   tiempo   a   un   estado   mágico   fuera   del   ruido,  contaminantes,   sol   y   otras   cosas   terribles   para   mi   piel.   Registre   mis   maletas  después de una terrible fila, para colmo me excedí con 3 kilos y tuve que pagar  una cantidad de dinero con la que no contaba, ya estaba comenzando a irritarme   como normalmente acostumbro. Pero había un pequeño inconveniente que cada media hora recordaba mientras  trataba de relajarme en el asiento reclinable. Justo para ese día, la profesora de  redacción avanzada nos dejo como tarea, el realizar un artículo sobre  el “Día de  la raza” ¿Qué demonios era eso? Ya había escuchado antes de Cristóbal Colon y  sus carabelas,  pero     no   estaba  en   el   estado   ideal   para   realizar  un  artículo   de  tantas palabras como se acostumbra. Que   envidia   me   causaba   ver   a   los   demás   en   el   avión   despreocupados   y   tan  relajados sin nada en la cabeza mas que  visitar, conocer y divertirse. Así se paso  una hora de vuelo, las azafatas no tardaron en ofrecernos de comer en cuanto  despego el avión.  El pensamiento del artículo no me dejaba en paz, le pregunte a  la   chica   que   iba   a   mi   lado   sentada,   si   ella   había   realizado   este   trabajo   con  anterioridad, obviamente la respuesta fue no. Como iba a gozar si quiera el camino con el pendiente de hacer tarea a pesar que  no   estuviera   en   casa.   Por   qué   la   profesora   de   redacción,   tuvo   que   poner   esa  fecha, y aunque no era su culpa, si me frustraba un poco la idea. Aterrizó el vuelo, por un momento pude despejar mi mente, baje por el pasillo  carcajeando con mis amigas sobre lo divertido que sería el viaje. Recogí mi maleta  y subimos al autobús para dirigirnos al hotel reservado. Al   llegar  al  lugar,  después de  tomar la  llave  de  mi  habitación  y  acomodar  mis  maletas junto con mis compañeras de cuarto, me pasee por el hotel esperando  encontrar alguna computadora como loca. Afortunadamente escondida detrás de  recepción, estaba mi salvación.


Los   demás   no   entendían   que   hacía   en   unas   preciosas   vacaciones,   frente   al  computador pero no me importaba tenía que realizar el trabajo a como diera lugar.  Comencé investigando qué era el Día de la raza, lo que más me sorprendió fue  que era precisamente este día en el que se celebraba, un 12 de Octubre.  No fue difícil encontrar información, la mayoría de las páginas daban la misma  definición… “Día de la Raza” Llegada de Cristóbal Colón a América. El Día de la Raza es el nombre con el que se denomina inicialmente en la mayoría de los países hispanoamericanos a las fiestas del 12 de octubre en conmemoración a la llegada de la tierra por el marinero Rodrigo de Triana en 1492, luego de haber navegado más de dos meses al mando de Cristóbal Colón a lo que posteriormente se denominaría América. Esta fiesta se mantiene en general en Hispanoamérica, aunque muchos países, incluyendo a España, le han dado otros nombres. La fecha marca el nacimiento de una nueva identidad producto del encuentro y fusión de los pueblos originarios del continente americano y los colonizadores españoles.

Tenía   que   apurarme,   había   un   paseo   por   varios   monumentos   famosos,   y  recorridos   por   el   pueblo.     Comencé   a   escribir   todo   lo   que   sabía,   mis   amigas  insistían en que dejara de escribir, que dejara la escuela en paz, pero no podía ser  tan irresponsable además que tenía un compromiso con la profesora. Ya faltaban  solo 300 palabras y aun quedaba cambiarme.  Mientras escribía a la mayor velocidad posible, en mi mente imaginaba la relación  de mi situación en este momento con lo que fue la llegada de Colon a América. •

Numero 1, ambos emprendimos un viaje con las mejores expectativas a  otro lugar. 

Numero 2, No sabíamos que podría esperarnos

Numero   3,   llego   en   tres   carabelas,   y   nosotros   llegamos   al   hotel   en   3  camiones pequeños

Numero 4, la reina Isabel le dio dinero a Colón para financiar su viaje, mis  padres también pagaron mi viaje

Numero 5, En la tripulación los acompañaba Américo, en mi generación  viajaba  mi amiga América.


Numero 6,  sucedió un 12 de Octubre.

Cabe   destacar,que   estas   comparaciones   me   hacían   más   interesante   aun   el  trabajo, y ya sólo faltaban 100 palabras para acabar el artículo. Se dieron las 10 de la mañana, era necesario partir al tour por la ciudad y aun no   estaba lista,  concluí con la celebración que festeja este día. Rápidamente abrí mi  correo electrónico,   mandé un mensaje con el archivo adjunto, y después de 2  horas de tanto pensar pude suspirar. Ni siquiera apague el ordenador, y corrí a la  habitación a buscar que ponerme. Tome la primera prenda que saque de mi beliz,  lavémi cara y la maquillé sutilmente. Me vi frente al espejo,  mi preocupación había  terminado y por fin podría disfrutar de mi viaje día y noche, lista para descubrir  el  territorio tal como Colón. Suzelle Pérez­Tejada


SUZELLE