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la capacidad expresiva como el autorretrato, y cómo se les enseña a los estudiantes a mirar el mundo a través de una cámara con lentes sociológicos. Conviene mirar pues cómo algunas disciplinas se han apropiado de la alfabetización visual y se presentará en este texto el uso particular de la fotografía. Se destaca un caso referente a la enseñanza de la geografía, dado que al igual que el diseño, es una disciplina donde la interpretación y la producción de imágenes forma parte de su quehacer habitual, aún y cuando dichas actividades se lleven a cabo con otras intenciones y quizás con otro sentido. Los geógrafos analizan, interpretan buscan y comparan imágenes, así como también las producen cuando salen a estudios de campo o en su propio taller (Hollman, 2014) por lo que el desarrollo que supone la alfabetización visual también, al igual que el diseño, es sumamente necesario. De acuerdo con Sanders (2007, p. 182), los resultados de insertar la fotografía en el aula suelen ser comúnmente descriptivos, por lo que se debe motivar a los estudiantes a construir sobre conceptos previamente aprendidos, además de utilizar la imagen con una actitud más crítica. Citando a distintos autores, él expone que la fotografía ayuda a estudiar, por ejemplo, imaginería, exponer manifestaciones y construcciones de relaciones de poder, interpretaciones y significado, así como representaciones del mundo conocido. Además, la fotografía es “linguísticametne reflectiva” e “inauténtica” (p. 182), es decir, nos revela también algunos aspectos sobre la persona que toma la fotografía. En otras palabras, la cámara no actúa por sí misma, sino que es el fotógrafo el que decide, a través del marco, qué está dentro de la foto y qué es lo que queda fuera, así como desde qué perspectiva se presenta, entre otros. Por lo tanto, se puede inferir de la aportación de Sanders, que el ejercicio de que el estudiante capture visualmente una escena que observa, lo encausa en un proceso de toma de decisiones que permitirá evaluar al mismo estudiante a través de sus capturas. Al mismo tiempo, lo que revela una fotografía en términos de la realidad que se observa, también tiene valor pedagógico, pues esa misma foto puede ser interpretada por los compañeros de clase, en los términos particulares que la asignatura necesita. En este caso, las fotografías de paisajes solicitadas por Sanders, además de promover el pensamiento crítico de los estudiantes, representan conceptos geográficos requeridos en la clase. El ejercicio que Sanders describe en el que se incluye la fotografía como herramienta en el aula, se refiere a un trabajo de campo en el que el estudiante sale a observar un vecindario en más de una ocasión. Para Hollman (2014, p. 138) la observación en campo también es una de las prácticas fundamentales para el desarrollo de la alfabetidad visual. La experiencia pedagógica de Sanders, implicaba primero salir a observar un vecindario y entregar un reporte narrativo escrito de todo lo que observaron. En el siguiente ejercicio, el autor solicitó sintetizar la narración del vecindario en uno o varios conceptos, mismos que, el estudiante debía después representar a través de una serie de fotografías. En los resultados que se muestran en el texto del autor se pueden destacar varios puntos. El primero, que para lo que se ha expuesto en este documento resulta fundamental, es que los estudiantes al realizar la fotografía toman una postura crítica respecto al vecindario que retratan. A reserva de conocer los textos narrativos del

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Capítulo 12

Educación, Aplicación e Innovación en Diseño  

ISBN 978-607-97784-5-3

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ISBN 978-607-97784-5-3

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