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Revista digital de formación y debate de PURNA | Nº 0 | Abril de 2014 | socialismoaragones@purna-aragon.org socialismoaragones@purna-aragon.org

SOCIALISMO ARAGONÉS es básicamente una herramienta. La revista de la cual ahora presentamos un inicial número cero de presentación no es otra cosa que un instrumento que usaremos para mejorar formativa e ideológicamente como organización. Socialismo Aragonés nace de la IV Asambleya Nacional ww w.p de Purna como un proyecto de formación para la militancia y de debate que busca madurar posturas de cara urn a-a rag a la próxima V Asambleya Nacional. Una revista digital que ni es un fanzine informativo y de difusión, on .or ni es tampoco un boletín interno. Es, al contrario, la exteriorización de nuestro propio progreso como g organización, la materialización del ilusionante proceso de mejorar cualitativamente de forma progresiva. En 1935 se publicaba en Barcelona el quinceanal Renacimiento Aragonés que servía como modo de expresión para el aragonesismo emigrado a la ciudad condal. El título de aquel periódico era toda una rúbrica a un proceso cultural que en Aragón todavía no se había dado y que ya para entonces se hacía de rogar. El sol saliente de su portada era más una invitación simpática a que en el viejo país se diera un renacimiento similar a la Renaixencia, el Rexurdimiento o el Risorgimento, que un inicio real de un proceso como aquel. Ochenta años después, las aragonesas sabemos que este renacimiento ni se dio ni se dará o al menos no como tuvo lugar en las naciones periféricas del Estado o en Italia. Hoy, a la juventud independentista y revolucionaria aragonesa nos mueven otro tipo de proyectos. Ya no estamos tan embaucadas por esas místicas de nuestros vecinos ni nos engañan con un nacionalismo de corte decimonónico. Aragón necesita renacer, sí, pero los pueblos pobres cuyos poderosos nadan en el ancho mar de la felonía no pueden esperar que el renacer de su gloria venga de un proceso cultural. No, los miserables como somos todos y todas en este pueblo no podemos aspirar a un renacimiento de esas características. La Historia nos lo ha demostrado, el nacionalismo a nosotras no nos ha dado nada, no nos ha proporcionado victorias. Y no tiene otra razón que un hipotético renacimiento cultural jamás podrá entroncar realmente con los problemas e intereses reales de los y las aragonesas. Es por ello que lo que necesitamos son otros proyectos y el renacimiento cultural habrá de quedar subsumido a algo más importante y grande. Así, el Renacimiento Aragonés se ha convertido para nosotras en el Socialismo Aragonés, que es el proyecto que verdaderamente consideramos como de radical necesidad. Aragón es un país esencialmente pobre, un pueblo de trabajadores y campesinos para los que el culturalismo no supone ningún avance. Necesitamos el socialismo, necesitamos la Revolución y solo a partir de ella podemos pensar el desarrollo y renacer cultural de nuestro país. Son nuestras propias condiciones como pueblo las que han hecho de nuestra cultura una cultura popular y de que no haya elementos burgueses suficientes para un renacimiento aragonés de orden nacionalista. A nosotros y a nosotras solo nos queda luchar por la emancipación social, adaptándola a nuestro contexto y problemas concretos; y solo desde esta lucha podremos ver que aquí la cultura popular cumple un papel importante en el desarrollo de nuestra revolución. Socialismo Aragonés es un proyecto ideológico que titula ahora una herramienta mucho más modesta pero no menos importante. Esta revista nace de nuestra pasada IV Asambleya Nacional en la que, en una de las ponencias aprobadas, acordamos poner en cuestión nuestro modelo organizativo en su conjunto y en caminar en la dirección de leninizar nuestra organización. Al menos durante el primer año de existencia a este fin se dedicará, en rasgos generales, la publicación de esta revista. Para nosotras emprender el camino de la leninización, viniendo de una tradición de eclecticismo y de socialismo revolucionario, supone la necesidad imperiosa de formarnos y adaptar paulatinamente nuestra organización, nuestro análisis y nuestra praxis. Por eso necesitamos imperiosamente un canal formativo que sirva también como medio de debate y adaptación, de exploración de nuestras propias posibilidades. Vamos a mejorar nuestra organización, implantar definitivamente el centralismo democrático y a proponer una salida netamente comunista para la clase trabajadora. Pero vamos a hacerlo respondiendo a las necesidades y condiciones concretas de la juventud trabajadora aragonesa, a sabiendas de que sus formas de vida y de pensamiento no son reducibles a los de una apuesta teórica lejana. Tenemos que adaptar, en definitiva, el leninismo a la realidad concreta aragonesa para forjar el Socialismo Aragonés. Nos dimos cuenta de que la formación era condición necesaria para llevar a cabo satisfactoriamente este proceso, pero también reparamos en que no podíamos sobrecargar nuestras asambleas -encargadas del trabajo práctico diario- con un debate ideológico que nos lastraría en la calle. Por ello vimos como posible una revista digital donde la militancia pudiera expresarse y compartir la formación que se prepara autónomamente,


PRESENTACIÓN. ¿Qué es Socialismo Aragonés? por Guillén González, pp. 3-4 FORMACIÓN. Una lectura con paredes de cristal, reseña y aproximación a Un partido con las paredes de cristal, por Luis Chesus Arilla, pp. 5-10 FORMACIÓN. Introducción a a la historia y a las corrientes feministas, por Silvia Cebolla, pp.12-17 PURNA. Purna valora la movilización histórica del 22M: «solo será un punto de inflexión si prolongamos la lucha en nuestros propios pueblos», pp. 18-19 FORMACIÓN. Conceptos básicos del marxismo; el Marxismo-Leninismo (I), por Pablo Lansac, pp. 20-26 FORMACIÓN. Una aproximación histórica al movimiento obrero aragonés, por Paula Cuartero, pp. 27-32 FORMACIÓN. Respuesta al colonialismo interior; el Manifiesto de Boltanya, por Iñigo Guitarte [Contiene el Manifiesto por la Dignidad de la Montaña], pp. 33-35 DEBATE. Introducción del debate organizativo, por Guillén González, pp. 36-40 OPINIÓN. Golpe de Estado en Ucrania, por Aitor Valiente, pp. 42-45.

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SOCIALISMO ARAGONÉS es básicamente una herramienta. La revista de la cual ahora presentamos un inicial número cero de presentación no es otra cosa que un instrumento que usaremos para mejorar formativa e ideológicamente como organización. Socialismo Aragonés nace de la IV Asambleya Nacional de Purna como un proyecto de formación para la militancia y de debate que busca madurar posturas de cara a la próxima V Asambleya Nacional. Una revista digital que ni es un fanzine informativo y de difusión, ni es tampoco un boletín interno. Es, al contrario, la exteriorización de nuestro propio progreso como organización, la materialización del ilusionante proceso de mejorar cualitativamente de forma progresiva. En 1935 se publicaba en Barcelona el quincenal Renacimiento Aragonés que servía como modo de expresión para el aragonesismo emigrado a la ciudad condal. El título de aquel periódico era toda una rúbrica a un proceso cultural que en Aragón todavía no se había dado y que ya para entonces se hacía de rogar. El sol saliente de su portada era más una invitación simpática a que en el viejo país se diera un renacimiento similar a la Renaixença, el Rexurdimento o el Risorgimento, que un inicio real de un proceso como aquel. Ochenta años después, las aragonesas sabemos que este renacimiento ni se dio ni se dará, o al menos no como tuvo lugar en las naciones periféricas del Estado o en Italia. Hoy, a la juventud independentista y revolucionaria aragonesa nos mueven otro tipo de proyectos. Ya no estamos tan embaucadas por esas místicas de nuestros vecinos ni nos engañan con un nacionalismo de corte decimonónico. Aragón necesita renacer, sí, pero los pueblos pobres cuyos poderosos nadan en el ancho mar de la felonía no pueden esperar que el renacer de su gloria venga de un proceso cultural. No, los miserables como somos todos y todas en este pueblo no podemos aspirar a un renacimiento de esas características. La Historia nos lo ha demostrado, el nacionalismo a nosotras no nos ha dado nada, no nos ha proporcionado victorias. Y no tiene otra razón que un hipotético renacimiento cultural jamás podrá entroncar realmente con los problemas e intereses reales de los y las aragonesas. Es por ello que lo que necesitamos son otros proyectos y el renacimiento cultural habrá de quedar subsumido a algo más importante y grande.

Así, el Renacimiento Aragonés se ha convertido para nosotras en el Socialismo Aragonés, que es el proyecto que verdaderamente consideramos como de radical necesidad. Aragón es un país esencialmente pobre, un pueblo de trabajadores y campesinos para los que el culturalismo no supone ningún avance. Necesitamos el socialismo, necesitamos la Revolución y solo a partir de ella podemos pensar el desarrollo y renacer cultural de nuestro país. Son nuestras propias condiciones como pueblo las que han hecho de nuestra cultura una cultura popular y de que no haya elementos burgueses suficientes para un renacimiento aragonés de orden nacionalista. A nosotros y a nosotras solo nos queda luchar por la emancipación social, adaptándola a nuestro contexto y problemas concretos; y solo desde esta lucha podremos ver que aquí la cultura popular cumple un papel importante en el desarrollo de nuestra revolución. Socialismo Aragonés es un proyecto ideológico que titula ahora una herramienta mucho más modesta pero no menos importante. Esta revista nace de nuestra pasada IV Asambleya Nacional en la que, en una de las ponencias aprobadas, acordamos poner en cuestión nuestro modelo organizativo en su conjunto y en caminar en la dirección de leninizar nuestra organización. Al menos durante el primer año de existencia a este fin se dedicará, en rasgos generales, la publicación de esta revista. Para nosotras emprender el camino de la leninización, viniendo de una tradición de eclecticismo y de socialismo revolucionario, supone la necesidad imperiosa de formarnos y adaptar paulatinamente nuestra organización, nuestro

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análisis y nuestra praxis. Por eso necesitamos imperiosamente un canal formativo que sirva también como medio de debate y adaptación, de exploración de nuestras propias posibilidades. Vamos a mejorar nuestra organización, implantar definitivamente el centralismo democrático y a proponer una salida netamente comunista para la clase trabajadora. Pero vamos a hacerlo respondiendo a las necesidades y condiciones concretas de la juventud trabajadora aragonesa, a sabiendas de que sus formas de vida y de pensamiento no son reducibles a los de una apuesta teórica lejana. Tenemos que adaptar, en definitiva, el leninismo a la realidad concreta aragonesa para forjar el Socialismo Aragonés. Nos dimos cuenta de que la formación era condición necesaria para llevar a cabo satisfactoriamente este proceso, pero también reparamos en que no podíamos sobrecargar nuestras asambleas -encargadas del trabajo práctico diario- con un debate ideológico que nos lastraría en la calle. Por ello vimos como posible una revista digital donde la militancia pudiera expresarse y compartir la formación que se prepara autónomamente, donde se debatieran las cuestiones más candentes y problemáticas que la leninización pueda conllevar y en la que se abordara cómo debemos adaptar nuestra organización a la realidad concreta del País. La idea es, pues, que funcione al modo de una cadena epistolar colectiva, donde los debates introducidos sean respondidos argumentalmente de manera reflexionada en cada número. No nos

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queremos marcar grandes objetivos, queremos que sirva a nuestra necesidades más inmediatas como método complementario de formación común. Contaremos por ello con aportaciones externas que mejoren la calidad del contenido pese a que el cuerpo principal deberá ser generado por la propia militancia de la organizaciones. Detectamos una falta insostenible en la formación de nuestra militancia, en gran medida debido a un eclecticismo ideológico que se veía insalvable a la hora de abordar cuestiones fundamentales. Esta revista vendrá a superar definitivamente estos problemas propias de la primera etapa de la vida de nuestra organización. Saldremos de ella, cuando cumplamos cinco años de existencia, con una identidad ideológica fuerte y, lo más importante, con una estrategia y un proyecto definido más allá de la mera autoafirmación política. Éste es un paso más en la maduración de la organización pero no otra cosa que eso, uno más. De mejorar no se termina nunca, para cualquier revolucionario el marxismo ha de estar en constante actualización, sin caer en dogmatismos fruto de la descontextualización. Es por ello que hemos tomado este nombre, porque nuestra revolución, ante todas las cosas, será propio e irreductible; en definitiva un Socialismo Aragonés. Guillén González.


UNA LECTURA CON PAREDES DE CRISTAL, Reseña y aproximación a Un parti

do con paredes de cristal

«Nos proponemos decir con veracidad cómo somos, cómo pensamos, cómo actuamos, cómo luchamos, cómo vivimos nosotros, los comunistas portugueses. Se dirá todo, tornando trasparentes las paredes de nuestro Partido, de modo que quien está fuera pueda observar al Partido como a través de paredes de cristal. De adentro para nosotros los comunistas, de afuera para quien nos observa, el PCP es una sólida realidad de la sociedad portuguesa. Partido que confía en el pueblo y en el cual una gran parte del pueblo confía. Partido que mira su futuro con confianza, porque con confianza mira el futuro del pueblo portugués y de Portugal» Álvaro Cunhal

Introducción

Álvaro Cunhal es un personaje a primera vista poco conocido en el panorama político global pero que ha sido determinante para el movimiento revolucionario portugués y para la consolidación del Partido Comunista de Portugal. Fue miembro activo y pieza clave en la reconstrucción del Partido en la clandestinidad en 1940, a pesar de la gran represión que sufrían los comunistas por parte de la dictadura fascista del régimen salazarista. Él mismo pasó por la prisión y el exilio político que le hizo vivir durante casi una década en París y Moscú. A pesar de ello, en 1960 fue elegido como Secretario General del PCP. Actuó de manera determinante en el proceso revolucionario que se dio ante la caída del régimen salazarista en 1974, conocido como La Revolución de los Claveles.

La figura de Álvaro Cunhal en el movimiento revolucionario portugués ha jugado un papel importantísimo tanto a nivel teórico como práctico, manteniéndose fiel a los principios comunistas y utilizando el Marxismo-Leninismo como herramienta de análisis y transformación de la realidad. Es verdaderamente notable el compromiso militante llevado a cabo por Cunhal y el Partido Comunista Portugués con la Clase Obrera Portuguesa y su ligazón efectiva con ella, con las masas trabajadoras. En su obra Un Partido con paredes de Cristal, ya con el título nos dice metafóricamente cómo el PCP no es un ente cerrado o aislado, si no que es una estructura con «paredes de cristal», lo que

quiere decir que su trabajo es visible y palpable, que incide en la realidad social, que no se esconde sino que es un ente transformador que analiza y soluciona los problemas de la clase trabajadora portuguesa. Cuando se dice que analiza y soluciona los problemas de la clase, no quiere decir que se erigen como los «salvadores del pueblo» de forma abstracta, si no que son el mismo PCP formado por militantes obreros los que, junto con las masas, llevan a cabo la acción política transformadora y científica. A la hora de realizar esta reseña, el objetivo es recalcar los aspectos más importantes de la obra de Cunhal para así conseguir una aproximación introductoria al trabajo político del PCP, tanto desde el ámbito interno como externo.

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Es difícil tratar de transmitir en una reseña todos los aspectos recogidos por Cunhal en Un Partido con paredes de cristal, pero sí conceptualizar la esencia y el aprendizaje teórico-práctico que recalca el autor en su obra. 1. ¿Por qué el MarxismoLeninismo debe ser la herramienta de la organización revolucionaria y del Partido Comunista? «El marxismo-leninismo surgió en la historia como un avance revolucionario en el conocimiento de la verdad sobre el mundo real: sobre la realidad natural, sobre la realidad económica y social, sobre la realidad histórica, sobre la realidad de la revolución y de su proceso. La asimilación crítica del patrimonio teórico existente y de la experiencia revolucionaria universal son armas poderosas para el examen de la realidad y para la respuesta creativa y correcta a las

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nuevas situaciones y a los nuevos fenómenos. El marxismo-leninismo, en la inmensa riqueza de su método dialéctico, de sus teorías y principios, es un arma poderosa para el análisis y la investigación que permite caracterizar las situaciones y los nuevos fenómenos y hallar las respuestas adecuadas para unas y otros.

como herramienta clave de acción política, por qué debemos estudiarlo y por qué debemos plasmarlo. Nos da la explicación de su carácter científico y de su poder para incidir en la realidad y en los múltiples factores que en ella se dan simultáneamente. Son esos factores, que podemos determinar como económicos, políticos, culturales, históricos… los que determinan la vida de El marxismo-leninismo es los seres humanos y sobre los una explicación de la vida y del que debemos establecer nuestro mundo social, un instrumento de estudio y acción. investigación y un estímulo a la creatividad. Cunhal también hace especial inciso y crítica contra el dogmatismo Es en ese análisis, en esa y la errónea asimilación de la investigación y en esas respuestas teoría, lo que él destaca como demostradas por la práctica que cristalización de principios y se revela el carácter científico conceptos, la cual provoca la del marxismo-leninismo y que el estatificación y mecanización del PCP se afirma como un partido método que, como indica Cunhal: marxista-leninista» «Imposibilita la interpretación de la realidad actual porque Aquí Cunhal nos establece ignora o desprecia los nuevos, de manera esencial que es lo constantes y enriquecedores que caracteriza al Marxismo- conocimientos y experiencias», y Leninismo para poder establecerlo «con la sacralización de los textos


de los maestros del comunismo, la sustitución del análisis de las situaciones y de los fenómenos por la trascripción sistemática y avasalladora de los textos clásicos como respuestas que solo el análisis actual puede permitir.» Todo esto es algo que los comunistas deben asimilar y entender como algo primordial para no caer en un materialismo mecanicista, que se convierte en metafísico al no responder a los factores que promueven las transformaciones materiales científicas. Esto parte de un análisis erróneo debido a un pensamiento individualista, y por lo tanto pequeñoburgués, en el cual establece como «realidades» a experiencias del individuo con su entorno, basando su supuesto materialismo a su experiencia a gran escala de los fenómenos, y a su interpretación con los conceptos leídos de la teoría, pero no asimilados ni contrastados profundamente. «No se es marxista-leninista solo porque se dan vivas al marxismo-leninismo y se afirma la fidelidad a los principios, si se los entiende como petrificados y ajenos a la realidad en que se lucha. Tan importante como que un partido se afirme marxistaleninista, es serlo de facto» 2. La experiencia política La experiencia es uno de los aspectos más importantes de la práctica y por lo tanto también en la teoría. La experiencia permite haber asimilado actuaciones e interacciones con la realidad, es haber observado y participado conscientemente en un acontecimiento, lo cual permite valorar en qué medida y de qué forma hemos realizado una acción,

qué hemos cambiado, qué hemos nuevas situaciones y hallar las movido y si hemos conseguido respuestas adecuadas» avanzar. Por ello, es obligación de los «La experiencia revolucionaria militantes comunistas realizar pone la conciencia y la acción en una actividad política activa, que confrontación con la realidad. con las acciones se aprenda algo, Puede confirmar, alterar, contrariar, se conozca algo, se extraiga una corregir conocimientos e ideas conclusión que nos pueda servir anteriores. En cualquier caso, cada para el futuro. Esto es siempre nueva experiencia enriquece la enriquecedor para el militante tanto experiencia anterior» en la teoría como en la práctica, y no sólo para él, también lo es para La experiencia es clave para su organización. El militante es avanzar, es un examen que se una parte activa y dinámica de la produce en nuestro pensamiento organización. entre los diferentes supuestos, la experiencia es la que nos indica que 3. Cómo afirmar la naturaleza no debemos volver a posiciones de clase de nuestra organización erróneas, que debemos aprender «La naturaleza de clase del de los errores, debemos aprender a Partido se afirma y se revela en la hacer tanto autocrítica individual, ideología, en los objetivos, en la como militante, como colectiva composición social, en la estructura dentro de la organización. orgánica, en el trabajo de masas y, de una manera general, en todos La experiencia es algo que los aspectos de su actividad» siempre es positivo, la realidad está en constante cambio, por lo que Para que una organización cuanto más interactuemos en ella, tenga una identidad de clase debe más cerca estaremos de verdades estar compuesta por personas de objetivas, ya que posibilitará clase obrera que trabajen por la nuestra creatividad revolucionaria. clase, con la clase y para la clase trabajadora. Esto se puede afirmar: Para no caer en análisis aislados Cuando la ideología revela el e individuales es muy importante carácter revolucionario de la poner en conocimiento de los organización, en el tipo de objetivos demás experiencias propias para tanto a corto, medio y largo contrastar opiniones. Esto permite plazo, en la estructura de partido aprender de otras experiencias formada por militantes obreros, e interpretaciones que pueden en una estructura orgánica con promover un enriquecimiento del centralismo democrático, cuadros conocimiento individual, ya que políticos y una radical democracia es muy importante no caer en este interna en su funcionamiento, y en tipo de individualismo egoísta que un contacto consciente y constante rechaza sistemáticamente otras con las masas, en trabajar con las opiniones. masas, en participar con ellas, en dialogar con ellas. «En el dominio de la táctica, por ejemplo, el Partido debe 4. La evaluación de la interacción tener agilidad, flexibilidad, con la realidad. maleabilidad, rapidez y prontitud «Una justa evaluación exige, para descubrir y comprender las por ejemplo, que no se confunda

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la determinación y la voluntad del Comité Central con la determinación y la voluntad del Partido en su conjunto, ni la determinación y la voluntad del Partido en su conjunto con la determinación y la voluntad de las masas» Cunhal resalta como la evaluación debe ser un proceso constante en la organización revolucionaria, ya que si no se realiza correctamente se llega a conclusiones y prácticas erróneas que no se correspondan con nuestros objetivos, con la ligazón con las masas y con la realidad que queremos transformar.

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Debemos ser conscientes en todo momento de lo que hacemos, por qué lo hacemos, para qué lo hacemos y con quién lo hacemos, para evaluar así nuestra acción política y determinar su efectividad. No debemos caer en el error de idealizar nuestra praxis política, debemos ser conscientes de la importancia que tiene el rigor objetivo.

5. Concepción de vanguardia «La concepción de vanguardia del PCP, nada tiene que ver con un falso vanguardismo, según el cual la acción política y revolucionaria no corresponde a las masas, sino a pequeños grupos o a caudillos que todo lo deciden y todo lo hacen. La concepción de vanguardia del PCP nada tiene que ver tampoco con las viejas concepciones aristocráticas o pequeñoburguesas de las «minorías activas», de los «héroes libertadores», según las cuales la revolución social sería obra de una minoría esclarecida, bien organizada y decidida a la lucha que, lanzándose sola al combate final, arrastraría a la mayoría del pueblo. Estas concepciones y tendencias, tan viejas como el movimiento obrero, hallan caldo de cultivo en la mentalidad de la pequeña burguesía, cuando se involucra en procesos revolucionarios». Cunhal establece muy bien el concepto de vanguardia, indica cómo solamente se puede ser vanguardia teniendo un amplio

conocimiento de la realidad y una gran experiencia acumulada, conociendo los problemas de los trabajadores y estableciendo una base científica que haga establecer objetivos a diversos niveles de la realidad en la que interactúa. Por otro lado, otra caracterización que hace de la vanguardia es su estrecha ligazón y constante contacto con las masas. Así, establece que: «Una vanguardia que cree afirmarse mostrando su distancia de las masas y su superioridad, deja de ser una vanguardia para tornarse un destacamento aislado, sin raíces, condenado a la derrota y a la destrucción». Nunca debe erigirse una vanguardia por si misma, son las masas las que acuden a la vanguardia cuando ésta vanguardia verdaderamente es la que necesita la clase trabajadora, la que guía en el proceso revolucionario y de transformación, la que junto con la clase avanza hacia la superación de las desigualdades, de los


problemas y la explotación a la que tanto teórica como práctica, en es sometida la clase obrera. común de la militancia para sacar conclusiones colectivas, 6. Principio de dirección así como el debate objetivo para colectiva poder llegar a unos análisis que «La dirección colectiva en dinamicen el funcionamiento del cualquier organismo, empezando organismo de forma colectiva. por los organismos ejecutivos Para garantizar la unidad y la del Comité Central, significa en acción colectiva es necesario todo primer lugar, que es el organismo un trabajo anteriormente realizado y no cualquiera de sus miembros el y determinado por el motor de la que decide las orientaciones y vías organización, que es la militancia. fundamentales de su actividad, y Y es ésta la que, uniendo teoría que existe la permanente apertura y práctica llega a conseguir a las opiniones divergentes y las la experiencia y la formación contribuciones individuales de necesaria para, de forma colectiva, cada uno. Significa, en segundo llegar a un resultado que establezca lugar, que cada uno de sus la unidad de acción que buscamos. miembros somete su actividad práctica a la opinión y aprobación 7. La unidad, cimiento de la del organismo. Significa, en fuerza del partido tercer lugar, que sin contrariar la Como afirma Cunhal, la unidad división de tarea y la delegación de es el cimiento de fuerza del competencias, se procura, dentro partido, lo que le permite actuar de lo posible, que los análisis, con determinación, fortalece conclusiones y decisiones sean tanto interna como externamente resultado de una elaboración a la organización, aporta solidez, colectiva. Significa, en cuarto firmeza, permite establecer los lugar, que no se admite que objetivos y su forma de lograrlos ningún miembro del organismo mediante una estrategia y una sobreponga su opinión al colectivo táctica compartida por todos los y y tome actitudes y practique actos las militantes. contrarios a las decisiones del colectivo». «La unidad interna da a la acción

global del Partido una fuerza incomparablemente superior a la suma de la acción individual de todos sus miembros. La unidad representa una extraordinaria economía de los recursos disponibles y una condición ideal para la utilización social de la capacidad de acción. La unidad es, en sí misma, una fuente de energía y de capacidad de realización. Un partido roído por conflictos y divisiones internas, sobre todo si se refieren a la Dirección y a los dirigentes, ocupa gran parte de las energías, de las preocupaciones y del tiempo en discusiones y debates a veces enteramente divorciados de la vida y de la lucha de los trabajadores y de las masas populares» La unidad optimiza el trabajo y la acción de la organización y consigue que los militantes actúen acordes unos con otros. Es algo a valorar muy positivamente dentro de una organización ya que sólo mediante la autoafirmación ideológica, la experiencia en la praxis política y la acción coordinada se puede avanzar en nuestras posiciones y evaluar nuestra fuerza de cara a la realidad

A lo largo del siglo XX, la propaganda anticomunista ha intentado caricaturizar el Socialismo y el Comunismo como un sistema totalitario, con un poder centralizado en una burocracia y en un líder, pero, ¿Se corresponden con la realidad de los partidos obreros? ¿No es hipócritamente esa realidad la de los partidos de la burguesía? La Dirección Colectiva es uno de los principios fundamentales de un partido revolucionario, la cual permite y necesita a cada militante para poner su posición,

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de la calle, de la Clase Trabajadora. 8. Disciplina en la organización «Cuando está inserta en una vida partidaria cuyo estilo se caracteriza por la participación viva de los militantes y por la democracia interna, la disciplina es una forma de integración voluntaria y conciente en el trabajo colectivo. Entra, con sencillez, en las características de la actividad cotidiana. Está ligada al esclarecimiento. Acompaña a la formación de las opiniones y de la conciencia política. No solo en la acción, sino en la idea, identifica al individuo con el colectivo. De esa manera, la disciplina se revela, en la conciencia y en la voluntad de los militantes, no como una limitación de su propia libertad, sino como una afirmación de la libertad de proceder conforme a las propias ideas y en las propias opciones».

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Cunhal nos explica la disciplina no como una serie de normas a imponer a los y las militantes del partido, sino como una forma de establecer la actividad responsable que debe caracterizar a una organización en su funcionamiento y en su compromiso revolucionario. Es un error en una organización no establecer de manera disciplinada las formas de interactuar, debatir y trabajar, ya que ralentiza el avance, genera caos interno y no permite sacar conclusiones claras ni elaborar una praxis eficiente con unos objetivos concretos. Sin disciplina en la organización es corriente caer en el espontaneísmo o en el oportunismo. Todos estos problemas, el militante, a lo largo de su experiencia política personal, los va asimilando y entendiendo, y es a partir de ahí cuando debe generar una conciencia en la que vea cómo la disciplina y la formalización

de su funcionamiento es uno de los puntos más importantes en la organización revolucionaria. 9. Organización y trabajo de masas «La organización y la actividad y la lucha de masas están dialécticamente unidas. Una y otra son, en su paralelo desarrollo, simultáneamente causa y efecto. […] Una organización que se encierra en sí misma, que se vuelve para adentro, que no establece o que pierde la ligazón con las masas, está condenada a marchitarse, a envejecer y a morir sin dejar nada atrás. Las organizaciones del Partido, para cumplir su misión y para desarrollarse, tienen que estar vueltas hacia afuera, porque el vivero de la organización, de los nuevos militantes, de los cuadros, de las energías, de la inspiración, de los recursos, es el trabajo de masas». Una vez más, Cunhal nos incide en la importancia de estar en constante contacto con las masas trabajadoras. La organización trabaja para la clase, busca ponerse a la cabeza de la clase, no como ente que manda e impone lo que hay que hacer, sino como guía y herramienta de superación de los problemas y liberación de la explotación y la opresión de la clase. Para ello, el contacto directo en las calles, en los centros de trabajo, en los centros de enseñanza, en las manifestaciones, en las asambleas de barrios… todo lugar donde estén las masas es necesario intervenir, escuchar y actuar. Si de verdad actuamos para cambiar la realidad, no debemos caer en análisis ni concepciones idealistas, debemos saber actuar adaptándonos a las circunstancias del momento concreto, no en lo que de manera individual y desde

el desconocimiento de la realidad percibimos. Encerrarse en si mismo dentro de la organización es lo más nocivo que existe tanto para la organización como para las masas. Si se pierde la actividad política y la ligazón con las masas estamos condenados al más absoluto fracaso, no sólo porque no somos parte de la solución, si no porque nuestra concepción de la realidad, no se corresponde con la de las masas, y es allí donde de verdad hay que incidir y luchar por avanzar junto con la clase y para la clase, nunca alejado de ella o por encima de ella. Conclusión Podría haber hecho esta reseña mucho más extensa, pero me he visto obligado a rescatar lo que me ha parecido más importante recalcar de la obra de Álvaro Cunhal. Obra imprescindible que hará aprender, a la vez de disfrutar, a cualquier militante revolucionario, a la vez que sirve para mostrar a la clase trabajadora «desde afuera» de la organización, en qué consiste la actividad revolucionaria del Partido Comunista de Portugal, con sus victorias y sus derrotas, pero siempre con paso firme hacia adelante.


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En primer lugar, para introducir este tema hay que decir que existen numerosas definiciones de feminismo, ya que las diferentes autoras que han teorizado o hablado sobre feminismo han lanzado su propia definición. Me gustaría citar algunas que me parece que pueden dar un reflejo de lo que significa el feminismo aportando varias ideas clave, como que es un movimiento social y de lucha; y que se basa en la toma de conciencia de la opresión de los hombres hacia las mujeres.

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-Simone de Beauvoir definió el feminismo como un «modo de vivir individualmente y de luchar colectivamente», aportando el punto de vista de la individualidad. -Seyla Benhabib, Feminismo como teoría crítica: Los sistemas de género-sexo han colaborado en la opresión y explotación de las mujeres y la tarea de la teoría crítica feminista es desvelar este hecho y desarrollar una teoría que sea emancipatoria y reflexiva. -Victòria Sau i Sánchez: «El feminismo es un movimiento social y político que se inicia formalmente a finales del siglo XVIII y que supone la toma de conciencia de las mujeres como grupo o colectivo humano, de la opresión, dominación y explotación de que han sido y son objeto por parte del colectivo de varones en el seno del patriarcado bajo sus distintas fases históricas de modelo de producción, lo cual las

mueve a la acción para la liberación de su sexo con todas las transformaciones de la sociedad que aquella requiera». También, antes de comenzar, hacer un repaso por la historia y las corrientes feministas convendría aclarar la diferencia entre feminismo y hembrismo. Ya que lo segundo sería el equivalente a machismo, siendo hembrismo el fenómeno de discriminación y subvaloración de los hombres por parte de las mujeres. Con esto lo que se pretende es aclarar la confusión que existe en ocasiones por parte de personas que desconocen las definiciones de feminismo, machismo o hembrismo y que por dicha confusión equiparan el feminismo al machismo cuando son conceptos antagónicos. Durante la exposición de la diferentes corrientes o teorías feministas partiremos de algunos conceptos clave para el feminismo que voy a pasar a definir brevemente como son: sexo, género, patriarcado y heteropatriarcado. El sexo se refiere a lo biológico, en cambio el género se refiere a los valores, normas, actitudes…que se asignan a cada sexo. Por otra parte el patriarcado es quien construye dichos valores y normas que se asignan a lo femenino y lo masculino. Para terminar, decir que cuando hablamos de heteropatriarcado nos referimos a que el sistema patriarcal además de construir las normas de género establece la heterosexualidad como sexualidad natural del ser humano.


Comenzando ya a hablar de la historia del feminismo hemos de saber que las diferentes épocas se denominan olas y que existen diferencias a la hora de determinar estas olas según los estudios Europeos o los estudios Estadounidenses. En Europa la primera ola tiene su origen en el s.XVIII con la Revolución Francesa y la Ilustración donde las mujeres se empiezan a articular como grupo social oprimido . En 1791 Olympe de Gouges escribe La declaración de los derechos de la mujer y la ciudadana. En un momento en el que la polémica sobre igualdad y diferencia entre los sexos se plantea con un discurso crítico. Destacando a Mary Wollstonecraft autora de Vindicación de los derechos de la mujer (1792). En cambio en EEUU la primera ola del feminismo surge a finales del s.XIX con el feminismo liberal sufragista que supone la vindicación de igualdad de derechos frente al Estado, en especial con el derecho al sufragio. Este movimiento está muy vinculado al movimiento abolicionista de la esclavitud. En su activismo, las sufragistas muchas veces utilizan la acción directa desde romper escaparates o encadenarse

a lugares públicos a la desobediencia civil. Esto en los estudios europeos se considera la segunda ola de feminismo. Dentro de la historia diferentes corrientes ideológicas como el socialismo o el anarquismo también han teorizado sobre feminismo. El socialismo ha tenido siempre en cuenta a las mujeres aunque ello no significa que fuese necesariamente feminista. El socialismo utópico es el primero en abordar el tema de la mujer, dando gran importancia a la transformación de la institución familiar. Por ejemplo, Flora Tristán en su obra Unión Obrera dedica un capítulo a exponer la situación de las mujeres. A mediados del siglo XIX comienza a entrar en auge en el movimiento obrero el socialismo de inspiración marxista o «científico», que articula la llamada «cuestión femenina». Uno de los autores que tratan este tema es Engels, en el El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado (1884). Señala que el origen de la sujeción de las mujeres no estaría en las causas biológicas (capacidad reproductora o condición física) sino sociales. Su emancipación ligada a su retorno a la producción y a la independencia económica. También hay grandes autoras en esta época que hablan sobre la mujer y su opresión en la vida familiar y laboral como Alejandra Kollontai, Clara Zetkin o Rosa Luxemburgo. Las feministas socialistas tienen grandes desavenencias con las feministas burguesas porque éstas no tratan el feminismo como una cuestión de clase. En cuanto al anarquismo, éste no articula con tanta precisión teórica la igualdad entre sexos. Pero como movimiento social cuenta con numerosas mujeres que contribuyen a la lucha por la igualdad. Emma Goldman dice que las mujeres se liberarían gracias a su «propia fuerza» y esfuerzo individual. Una revolución en la vida cotidiana, se auto designaban «mujeres libres». Existe un periodo a mediados del siglo XX en el que el feminismo no está articulado y no hay movimientos significativos en este sentido, pero podemos destacar una importante voz que se alza en este silencio y es la Simone de Beauvoir. Novelista y filósofa francesa que se encuadra dentro del existencialismo. En 1949 escribe una de sus obras más significativas, El segundo sexo, que será referencia fundamental para el feminismo desde los años 60 hasta nuestros días. Esto se debe a que de su obra se deduce la separación entre los conceptos sexo y género, diferencia que

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anteriormente no había sido contemplada. Una de las frases clave para todo ello es la de «No se nace mujer, se llega a serlo». Tras esta época de silencio, a partir de los años sesenta hay una nueva explosión del feminismo y empieza a evolucionar y crecer rápidamente. Cabe destacar lo que los estudios estadounidenses llaman segunda ola del feminismo que corresponde al periodo entre principios de los 60 y finales de los 70. Durante estos años en Estados Unidos surgen pricipalmente dos corrientes feministas: el feminismo liberal y el feminismo radical. El feminismo liberal tiene como precursora a Betty Friedan. Que es la autora de La mística de la feminidad y una de las fundadoras de N.O.W. Ella sostiene que el problema de las mujeres es su exclusión de la esfera pública y propugna reformas relacionadas con su inclusión en el mercado laboral. El feminismo que defiende es un feminismo de corte liberal e institucionalista y se preocupa mucho porque las mujeres puedan ocupar puestos en las instituciones y cargos públicos. Por otro lado está el feminismo radical que tiene como antecedente a Simone de Beauvoir y la diferencia entre sexo y género. El contexto histórico en el que germina este feminismo es de intensa agitación política y con un carácter contracultural ya que no estaban interesadas en la política reformista de los grandes partidos. Tiene una posición antisistema y afán de distanciarse del feminismo liberal. Muchas de las mujeres que lo compone son mujeres descontentas con su papel en la lucha, militantes de partidos de izquierda y comunistas que sienten que se les relega a una posición secundaria. Como claro ejemplo esta cita de Robin Morgan «Creíamos estar metidas en la lucha para construir una nueva sociedad, fue para nosotras un lento despertar y una deprimente constatación descubrir que realizábamos el mismo trabajo en el movimiento que fuera de él: pasando a máquina los discursos de los varones, haciendo café pero no política, siendo auxiliares de los hombres, cuya política, supuestamente, reemplazaría al viejo orden». Por todo esto sienten la necesidad de separarse de los varones, surgiendo de aquí una distinción: «feministas políticas» (conectadas al movimiento) y «feministas»(en contra de la subordinación a la izquierda).

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esferas que antes se consideraban dentro del ámbito privado, como familia y sexualidad. Para realizar su trabajo crean los llamados grupos de auto conciencia en los que cada mujer explicaba de que modo se sentía oprimida. Estos grupos sirven para construir la teoría desde la experiencia personal y no desde el filtro de las ideologías previas, las líderes están mal vistas. Su activismo va desde multitudinarias manifestaciones, quema pública de sujetadores y corsés, a la creación de espacios ginecológicos no patriarcales, centros de mujeres maltratadas, defensa personal, etc.

«Muchas de las mujeres que lo componen son mujeres descontentas con su papel en la lucha, militantes de partidos de izquierda y comunistas que sienten que se les relega a una posición secundaria»

Una de las críticas que recibe este feminismo es la falta de atención a la diversidad de mujeres, ya que se centra más en mujeres blancas, norteamericas… También en Europa resurge una nueva alianza entre el feminismo y el socialismo ya que se retoma la teoría marxista. Las mujeres que militan en organizaciones marxistas tratan de explicarse por qué ellas y sus preocupaciones son marginadas. Piensan que las categorías analíticas del marxismo son «ciegas al sexo» y que la «cuestión femenina» nunca fue la cuestión feminista. Esto se debe a que los partidos de izquierda anteponen la liberación de clase a la femenina, que consideran que advendrá con una futura sociedad socialista. Estas feministas tratan de aunar marxismo y feminismo añadiendo a los términos económicos de la opresión de la mujer, términos del feminismo radical. Son las pioneras en poner en primer plano de la teoría el trabajo doméstico de las mujeres y su importancia y repercusión en la economía. Para las feministas radicales el sexo es la variable fundamental, mientras que, para las socialistas, las raíces se encuentran tanto en la clase social como en el patriarcado. Algunas de las autoras destacadas son Zilla Einsenstein, Juliet Michell o Heidi Hartmann. Y una de las críticas que recibe este feminismo es la formulada por Iris Young, que se centra en la opresión el seno de la familia dejando de lado otras como acoso Uno de sus famosos lemas que caracterizan este sexual, opresión psicológica, etc… movimiento es «Lo personal es político». Con el que Otro feminismo que surge a finales de los 60 es el quieren decir que el patriarcado se extiende hasta feminismo de la diferencia que tiene sus inicios en el


contexto histórico de Mayo del 68, época de rebeldía y subversión contra el status quo de lo establecido. Este feminismo parte también de ideas de Nietzche y Derrida que caracterizan la diferencia en términos positivos. Dentro del feminismo de la diferencia existen dos corrientes importantes: la francesa con una autora destacada como es Luce Irigaray; y la italiana que tiene como referente la Librería de Mujeres de Milán en la que escriben autoras como Carla Lonzi o Luisa Muraro. En vez de basarse en una teoría constructivista que intenta luchar por la igualdad y superación de los géneros como el feminismo radical, da una visión más esencialista que se sustenta en la diferencia tratando de preservar los valores femeninos. Antepone la lucha por una identidad propia a una igualdad jurídica.

Otra de las corrientes que se enmarca dentro de este ámbito es el feminismo cultural, surge en EEUU e iguala la liberación de las mujeres con el desarrollo y preservación de la contracultura femenina: «vivir en un mundo de mujeres para mujeres». Por último vamos ha hablar de la tercera ola del feminismo que está compuesta por las últimas tendencias del feminismo, los feminismos que surgen en las últimas décadas. Para hablar de las teorías feministas de estas últimas décadas comenzaremos con los Ecofeminismos.

Surgen en Europa a finales del siglo XX y existen dos vertientes diferenciadas dentro de esta corriente feminista, una de corte más esencialista y otra más constructivista. Lo que dificulta resumir sus premisas y nos hace hablar de ecofeminismos en plural y no de ecofeminismo. Una cita que nos puede ayudar a comprender su significado es la siguiente: «El ecofeminismo nació como contestación a lo que desde ese movimiento definen como apropiación masculina de la agricultura y de la reproducción (es decir, de la fertilidad de la tierra y de la fecundidad de la mujer), lo cual consideran una consecuencia del desarrollismo occidental de tipo patriarcal y economicista. Según el ecofeminismo, dicha apropiación se habrá traducido en dos efectos perniciosos: la sobreexplotación de la tierra y la mercantilización de la sexualidad femenina» (Librería de mujeres de Milán,1987: 33). Tienen mucho que ver con la defensa de la tierra, el ecologismo y la fertilidad, tanto de la tierra como de la fecundidad de la mujer. Es decir, la fertilidad de la tierra en cuanto a los frutos que obtenemos de ella y la fecundidad de la mujer en cuanto a su sexualidad y su posibilidad de dar a luz. Una de las voces más reconocidas internacionalmente de este movimiento es Vandana Shiva, científica, filósofa y escritora India. Shiva es una gran defensora de las mujeres de los pueblos tradicionales, a las cuales posiciona como motor de cambio. Ya que aunque no sean activistas son de las que depende el futuro, porque son las que se encargan del cuidado de los hijos, del campo, las semillas y de la alimentación de sus familias. Es decir, afirma que mediante la economía de los cuidados las mujeres contribuyen al desarrollo de la vida de las personas a través de la salud, la alimentación, la educación, el afecto, etc…Por ello, las sitúa como protectoras de las semillas, de la biodiversidad y de la seguridad alimentaria. Otra de las teorías feministas que surge en las últimas décadas del siglo XX es el feminismo lesbiano. Tiene sus inicios á finales de los 70 y principios de los 80 y sus principales pensadoras Adrienne Rich, Audre Lorde y Monique Witting. Ven la heterosexualidad como una institución ya que es obligatoria y organiza la vida en todos los sentidos, no sólo sexualmente sino que organiza nuestro modo de estar en el mundo. Vinculan la heterosexualidad a la dominación de las mujeres y plantean el hecho de cómo podemos saber si la heterosexualidad es libremente elegida por una persona o si simplemente ha seguido el camino que le han impuesto.

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Monique Witting cuestiona las categorías de sexo y género. Critica que nuestros cuerpos vengan al mundo con un sexo dado, cuestionando que existan dos categorías. Ya que no todas encajamos en ellas, como por ejemplo las personas intersexuales. Si para el marxismo el sujeto revolucionario es el proletariado, si lo que se quiere intentar destruir es el sistema heterosexual el sujeto revolucionario es la lesbiana. Proponen una sexualidad polifórmica, sin marcas de sexo ni de género, una sexualidad que recorre todas las partes del cuerpo.

personas intersexuales. Otra de las características de esta teoría es su rechazo a la clasificación de los individuos en categorías universales como «homosexual», «heterosexual», «hombre» o «mujer», «Transexualidad» o «travestismo», que considera están sujetas a restricciones conceptuales propias de la cultura heterosexual. Sostiene que éstas realmente esconden un número enorme de variaciones culturales, ninguna de las cuales sería más fundamental o natural que las otras. Contra el concepto clásico de género, que distinguía lo «heterosexual» socialmente aceptado Con base en este feminismo lesbiano y la idea (en inglés straight) de lo «anómalo» (queer), la teoría de cuestionar las categorías de sexo y género Judith queer afirma que todas las identidades sociales son Butler empieza a gestar una nueva teoría feminista, igualmente anómalas. el feminismo Queer. Término que en inglés significa raro, diferente o anómalo, en contra posición a Una de las última teorías que esta en auge que se «straight» que es la norma o lo normal. tienen sus cimientos en estas última que acabamos Se basa en la idea de devenir o proceso ya de citar es el Transfeminismo. Robert Hill lo define introducida por Simone de Beauvoir, todo género es un como «una categoría del feminismo, conocida por proceso. Introduce lo que denomina Performatividad, la aplicación del discurso transgénero al discurso que viene a decir que todo es una labor de gestación feminista y de creencias feministas al discurso cultural. Con dos características, imitación o repetición transgénero (Hill 2002). Una variedad del feminismo y ejercicios de exclusión. Si la heterosexualidad fuera que tiene un contenido específico que puede lo normal no harían falta tantos discursos que nos lo aplicarse a personas transgénero y transexual, pero el repitiesen. pensamiento y la teoría de la cual también es aplicable También cuestiona las normas de género porque a todas las mujeres en general». son invivibles. Trabaja y redefines los conceptos Mientras el feminismo ha centrado su lucha Sexo-género-deseo, e incluye en sus estudios a las en la desigualdad entre hombres y mujeres, el

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transfeminismo nombra un espacio transfronterizo habitado por diferentes sujetos para quienes las categorías clásicas de hombre o mujer se quedan estrechas, sin espacio para quienes no se adaptan a la norma. El sexo, la orientación sexual, el género, la clase social y la procedencia se entrelazan profundamente, dando lugar a lo que conocemos como la identidad. La apuesta central del transfeminismo nos recuerda que es imposible reducir esta multiplicidad a una única categoría «mujer» y que sin embargo es posible rastrear las marcas comunes del poder (hetero) patriarcal. Dice que la lucha transfeminista a día de hoy tiene dos grandes virtudes: por un lado, poner en el centro del debate las inquietudes cotidianas de las personas transexuales –marginación, identidad sexual, despatologización – y, desde ahí, permitirnos ir más lejos que nunca en la pregunta de «qué es ser mujer» o «qué es ser hombre», cuestionando qué sentido tienen la feminidad y la masculinidad si no queremos que sean formas de vida impuestas, jerárquicas y monolíticas. Plantean que el «feminismo que ya no queremos» es el feminismo blanco, burgués y heterosexual. Incluyen a la mayoría de temas de la tercera ola feminista, incluyendo la diversidad, el cuerpo, la imagen. No solamente hablan acerca de cómo combinar las preocupaciones trans con el feminismo si no que también incluye un análisis crítico de la segunda ola feminista desde la perspectiva de la tercera ola.

Los temas controvertidos de los que hablan son: la prostitución, que es considerada un trabajo e intentan visibilizarla y dignificarla; la pornografía, en la que critican la visión patriarcal de la pornografía comercial e intentan darle un nuevo sentido mediante postporno; y la violación, en la cual se posicionan contra la estigmatización y a favor empoderamiento ante ella. Las autoras más destacadas en este sentido son Itziar Ziga, Virgine Despentes, Diana Torres, María Llopis…

Para terminar, quería nombrar la relación que hay también en los últimos años entre feminismo e independentismo. Ya que el independentismo asume que los proyectos de transformación parten de una estrategia feminista, pero hasta hace unos años era un eje que no se había desarrollado, ni se le había otorgado prioridad. Las propulsoras de este pensamiento en el Estado español son las mujeres de la izquierda abertzale. Euskal Emazteak Beren Askatasunaren Alde, desarrollan la teoría de la «triple opresión», como pueblo, como mujeres y como clase. Y determinan que la libertad de las mujeres no sería una consecuencia de la independencia y el socialismo sino de una lucha que debía comenzar de inmediato. Como no puede ser de otra forma, Purna asume este discurso y en los últimos años trabaja la línea del feminismo con el mismo ahínco que la del independentismo y el socialismo. Incorporando a Otra de las corrientes que ha surgido en los últimos nuestro discurso las ideas que más se adaptan a nuestro años es el postfeminismo. Sus autoras se cuestionan situación, basadas en las teorías más vanguardistas todo el discurso feminista que se ha hecho hasta ahora del feminismo. y tratan temas en los que no hay una posición clara o encontrada.

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Los pueblos trabajadores del Estado marcharon el sábado 22 de marzo masivamente sobre la capital castellana, colapsando el centro y las principales arterias de la también capital del Reino de España. La convocatoria 22M de las Marchas por la Dignidad dio una muestra de que la clase trabajadora concienciada puede caminar unida para conseguir objetivos básicos que nos incumben a todas. Desde la juventud independentista y revolucionaria aragonesa valoramos que el 22M ha supuesto una movilización histórica que se convertirá, con en el paso del tiempo y dependiendo de cómo se desarrollen los hechos a partir de ahora, en un punto de inflexión para la clase obrera de los pueblos. En cualquier caso el 22M, que tuvo su eco también en Aragón con una nutrida concentración en apoyo en la capital del País, ha sido una movilización que debe continuarse y que por sus propias características y discurso solo puede hacerse llevando la lucha continuada a nuestros propios territorios y países. El 22M solo dará sus frutos si seguimos luchando en nuestro Pueblo, sosteniendo la movilización,

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la organización y la protesta en cada barrio, en cada pueblo y en cada comarca. Algunas de las razones por las que valoramos como histórica la movilización de ayer son las siguientes: - Movilización masiva al margen de los aparatos del Estado. Una de las diferencias principales de esta masiva manifestación y de las marchas que le precedieron fue la no participación de los sindicatos oficiales CCOO y UGT. Estos, lejos de participar en la movilización, decidieron públicamente no sumarse a ella llegando a reunirse la misma semana con el Gobierno de España, cuya dimisión pedía el 22M, y la patronal estatal. No es que se evidenciaran modelos sindicales y sociales diferentes con respecto al SAT (principal impulsor de las marchas) y otros, sino que se mostró claramente la diferencia entre quienes cumplen una función sistémica, entorpeciendo la autoorganización de pueblo, y quien trabaja sinceramente por la movilización popular y por conseguir objetivos reales para la

clase trabajadora. CCOO y UGT no son vendidos, son enemigos. Como ocurre también con el PSOE, ayer gran parte de sus votantes estuvieron movilizadas en Madrid demostrando que es posible la unidad más allá de los actores progresistas del sistema. Por primera vez en la historia reciente el pueblo trabajador pudo organizarse, luchar y movilizarse masivamente sin contar con el apoyo de fuerzas institucionales que solo buscan controlar la respuesta popular. Este hecho, a nuestro juicio, marca ya un punto de inflexión pues se ha evidenciado que quienes luchamos a la izquierda de los constitucionalistas no somos y no hemos sido nunca marginales sino, en nuestra diversidad, el verdadero espíritu de los pueblos trabajadores. - Los Pueblos lideran la lucha de clases, la respuesta rupturista no puede venir de la izquierda española ni del sindicalismo estatalista. Si bien es cierto que la movilización masiva ha sido fuertemente apoyada, componiendo gran parte de su base, por la apuesta decidida de las fuerzas de izquierda española


y del sindicalismo alternativo de marco estatal, afirmamos con total seguridad que éstas no han ejercido como impulsoras principales. El éxito se ha dado porque ha sido una movilización unitaria pero esta unidad no se habría conseguido sin los actores principales que han sido eminentemente soberanistas. En resumidas cuentas, la izquierda y el sindicalismo estatalista nunca habría podido proponer y llevar a buen puerto una movilización de estas características porque es demasiado dependiente de las dinámicas que el progresismo constitucionalista de CCOO, UGT y PSOE le marcan y porque está más interesado en suplantar delegados sindicales en unos casos y en rentabilizar el voto descontento pesoista en otro. El 22M ha producido ya un desplazamiento claro de quiénes son los verdaderos actores de la lucha de clases y en esto los pueblos trabajadores, concienciados de su especificidad, han tomado ya la delantera. En esta ocasión se ha evidenciado que el Sindicato Andaluz de Trabajadores, con su iniciativa avalada por el trabajo de décadas de luchas territoriales, ha sido el único capaz de llevar a cabo esta movilización. Esto asienta la perspectiva de que es el soberanismo de los pueblos el verdadero movimiento capaz de liderar el progreso en la lucha de clases; la batalla debe plantearse antes en el territorio, autónomamente, y solo desde ésta se puede optar a alcanzar logros en el ámbito estatal, sea en unas marchas o sea en una huelga general. Por ello, entendemos, es necesario que se generen movimientos populares en cada Pueblo que atiendan a sus problemáticas concretas como sujetos políticos soberanos y que a partir de

éstas se coordinen las luchas generales que se consideren necesarias. - Columna juvenil de los pueblos, un ensayo para un nuevo escenario. Dentro de la movilización del 22M las organizaciones juveniles independentistas y revolucionarias sacamos adelante un bloque juvenil propio de los pueblos, con un marcado carácter soberanista e independentista. La columna fue muy nutrida con la presencia especialmente significativa de compañeras castellanas y andaluzas. Desde Purna, aunque estuvimos presente mediante una delegación, finalmente no acudimos con la fuerza que nos hubiera gustado pues sacamos adelante también una movilización en apoyo en Zaragoza. En cualquier caso valoramos muy positivamente la columna y creemos que se trata de un espacio unitario muy eficiente para contrarrestar la hegemonía españolista en las movilizaciones unitarias. Las juventudes independentistas de los pueblos del Estado, con mayor o menor suerte, llevamos ya tiempo tratando de mejorar nuestra coordinación bajo la idea de que tenemos objetivos y enemigos comunes, y que nuestras luchas pueden ayudarse mutuamente en base a la solidaridad internacionalista y la respuesta o la ofensiva conjunta contra el Estado. La columna juvenil de los pueblos supone sin duda un paso más en este camino que desde Purna estamos dispuestas a trabajar como parte fundamental de nuestra lucha. No obstante no podemos ser triunfalistas. Como decimos, el 22M ha sido histórico pero solo será un punto de inflexión si trabajamos en la dirección que más tarde con

perspectiva nos permita decir que realmente lo fue. Desde Purna y desde la Cucha Independentista debemos hacer autocrítica por nuestra actitud titubeante y espectante que en muchas ocasiones nos ha paralizado en el trabajo preparatorio de esta movilización. Pero somos totalmente conscientes de que las marchas y la movilización no se ha promovido de igual manera en el sur y en el norte del Estado, donde en algunos pueblos existía un movimiento popular de cariz soberanista previo que lo organizara y en otros no. Ha existido un fallo en la coordinación entre pueblos que ha tenido como principal error dejar que fuera la Izquierda española la encargada de hegemonizar las marchas allí donde los movimientos soberanistas no estábamos previamente informados. Así, mientras en el sur las reivindicaciones del 22M adoptaban características mucho más territoriales y soberanistas, en el norte el estatalismo se ha encargado de deslocalizar el discurso acerca de lo propio llevándolo hacia sus intereses nacionales. Éste es un elemento que nos debe hacer reflexionar para futuras movilizaciones y que debe hacernos replantearnos quiénes son los verdaderos interlocutores en cada Pueblo. Como conclusión, esperamos que con respecto al marco de disputa obrera el 22M suponga ya un cambio de modelo y que en el próximo ciclo sean los Pueblos trabajadores, como sujetos colectivos plenamente soberanos, los que lideren la lucha de clases. Para ello trabajaremos desde nuestra organización y desde la Cucha Independentista, convencidas de que el 22M ha de seguirse luchando localmente en cada pueblo. En Aragón, a 23 de marzo de 2014. Purna, a chovenalla independentista y revolucionaria.

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Introducción En este proceso de transformación hacia el leninismo que está sufriendo Purna y para comenzar a dar forma a esta publicación como instrumento de formación y debate, es necesario introducir el leninismo a toda la militancia. Es importante remarcar que en estos artículos se expondrán los conceptos básicos del leninismo, pero para ello no se expondrán primero los conceptos básicos del marxismo, sino los aportes que realizó Lenin a esta teoría. Comenzaremos, así pues, definiendo el leninismo. El camarada Stalin, conocido entre otras cosas por ser el primer marxista-leninista de la historia, lo definía de la siguiente manera: «es el marxismo de la época del imperialismo y de la revolución proletaria. O más exactamente: El leninismo es la táctica de la revolución proletaria en general, la teoría y la táctica del proletariado en particular». Se le considera un desarrollo de las teorías de Marx y Engels teniendo en cuenta las diferencias de los tiempos en los que vivieron. Mientras que Marx y Engels teorizaron en un periodo prerrevolucionario donde el imperialismo no se encontraba desarrollado, Lenin actuó en un periodo donde el imperialismo ya desataba su furia, cuando se desplegó la revolución proletaria, que ya había triunfado en un país.

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estas contradicciones, cabe destacar tres: - La primera es la que se da entre trabajo y capital. En esta nueva forma en la que se presenta el capitalismo es característica la omnipotencia de los trusts (varias empresas que producen el mismo producto y se unen formando una sola empresa), los sindictatos monopolistas, los bancos y la oligarquía. Ante esto, los métodos habituales de la clase obrera (Sindicatos, cooperativas, partidos parlamentarios y la lucha en el parlamento) eran insuficientes. Por tanto, el imperialismo obliga a los proletarios a «empuñar un arma nueva» y, por tanto, llevan a estos a las puertas de la revolución. - La segunda contradicción es la que se da entre los distintos grupos financieros y las distintas potencias imperialistas por controlar territorios ajenos. «El imperialismo es la lucha furiosa por la posesión monopolista de las fuentes de materias primas. Esto entraña inevitablemente las guerras imperialistas, que conducen al debilitamiento de los imperialistas, aproxima el momento de la revolución y hace de ésta una necesidad». La tercera es la que se da entre las naciones dominantes y las personas de las colonias. El imperialismo es la explotación más indiscriminada de los habitantes de las colonias, pero al explotar estos países, el imperialismo se ve obligado a construir Contextualización toda clase de infrastructuras en ellos. Esto provoca El leninismo data de la época del imperialismo, que en estas zonas aparezcan los proletarios, los momento en el que Lenin definió a éste como intelectuales, el despertar de la conciencia nacional «Capitalismo agonizante» debido a que llevaba a las y el movimiento de liberación correspondiente. Esto contradicciones del capitalismo a su límite. De todas es muy importante porque convierte a las colonias de


reservas del imperialismo en reservas de la revolución proletaria. Por tanto, el imperialismo, además de hacer que la revolución sea practicamente inevitable, ha creado «las condiciones favorables para el asalto directo a la fortaleza del capitalismo». Esta es la situación en la que ha aparecido el leninismo. Pero Rusia, cuna del leninismo, paradojicamente, no era un país clásico del imperialismo, por tanto no era posible que esta teoría no pudiera ser aplicada en dicho país. Sin embargo, Rusia era el punto de convergencia de las contradicciones del imperialismo. Era un foco de opresión capitalista, colonial y militar en su forma más inhumana. Lenin definía al zarismo como «un imperialismo militarfeudal». Además, el zarismo así como «perro de presa del imperialismo» en el oriente europeo, era un agente del imperialismo occidental. Así pues, queda demostrado que los intereses del zarismo estaban en consonancia con los del imperialismo. Por tanto, era menester que la revolución rusa tuviera un carácter proletario, internacional y tenía la obligación de sacudir los cimientos del imperialismo mundial

El método Entre Marx y Engels y Lenin se dio todo un periodo en el que dominaba el oportunismo de la II Internacional y en el que los marxistas ortodoxos se adaptaron a los oportunistas con el objetivo de mantener la unidad con estos. Éste fue un periodo de desarrollo pacífico del capitalismo, en el que las contradicciones del capitalismo no se habían revelado de una forma tan evidente. En lo referente a la II Internacional, los partidos que la conformaban «Iban echando grasa y no querían pensar seriamente en la revolución, en la dictadura del proletariado, en la educación revolucionaria de las masas» según palabras de Stalin. Al mismo tiempo, se aproximaba un periodo en el que se iban a desarrollar las guerras imperialistas y las revoluciones proletarias. En este nuevo periodo los métodos que se habían utilizado en la lucha contra el capitalismo iban a ser insuficientes para derribarlo. Pero para lanzarse a esta guerra contra el capital era necesario revisar todo lo realizado por la II Internacional, todo su método. Esta tarea la llevó a cabo el leninismo. Fue en estas circunstancias en las que nació el método del leninismo. A continuación nombraremos las exigencias de este método. • Primera: restablecer la unidad, rota, entre teoría y práctica para poder crear un partido verdaderamente proletario, abastecido de una teoría revolucionaria. • Segunda: comprobar la política de los partidos de la II Internacional no por sus consignas sino por sus hechos para poder conquistar la confianza de las masas trabajadoras. • Tercera: reorganizar la labor del partido, dándole una orientación nueva para educar y preparar a las masas para la lucha. • Cuarta: autocrítica de los partidos como única forma de formar verdaderos cuadros y verdaderos dirigentes de partido. ¿Cómo se ha aplicado este método en la práctica? Los partidos que conformaban la II Internacional siempre arrancaban de ciertos dogmas teóricos, de los cuales expondremos algunos. Cabe destacar que para refutarlos, Lenin admitía primeramente su veracidad para después desmontarlos. • Primer dogma: no se puede ni se debe tomar el poder si no se es mayoría en el país. A lo que

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Lenin responde planteando la siguiente hipotesis: «Si se produce una situación histórica en la cual el proletariado, siendo una minoría, tiene la posibilidad de agrupar a las masas trabajadoras, ¿Por qué no ha de tomar el poder?». Así pues, la experiencia de la lucha revolucionaria refuta ese dogma. • Segundo dogma: el proletariado no podrá conquistar el poder si no posee previamente cuadros, hombres ilustrados y administradores ya hechos que sean capaces de conducir el país. Lenin responderá afirmando que es posible conquistar el poder, crear las condiciones favorables para el desarrollo del proletariado y desarrollar el nivel cultural con el fin de preparar cuadros. Una vez más, la experiencia vuelve a dar la razón al camarada Lenin. • Tercer dogma: no se puede aceptar la huelga general política porque es peligroso y no puede sustituir a la lucha parlamentaria, que es la más importante para los proletarios. Lenin refutará esto afirmando que la única huelga general que no se debe utilizar es la huelga general económica de tipo anarquista, que pretende sustituir la lucha política del proletariado. Además, Lenin afirma que la historia ha demostrado que la lucha parlamentaria solo es una ayuda para los trabajadores y que las cuestiones importantes se dirimen por la fuerza. Por eso Lenin afirmaba que «la teoría revolucionaria no es un dogma» y que «Solo se forma definitivamente en estrecha relación con la experiencia práctica de un movimiento verdaderamente de masas y verdaderamente revolucionario». En cuanto a las consignas políticas de los partidos que conformaban la II Internacional, estos encubrían su obra antirrevolucionaria con consignas revolucionarias. Lenin denunciaba este hecho con las siguientes palabras: «Kautsky lleva a cabo una política típicamente pequeñoburguesa, imaginándose que con lanzar una consigna cambian las cosas. Toda la historia de la democracia burguesa denuncia esta ilusión». Además, estos partidos tenían la costumbre de ocultar los errores, lo cual, como hemos nombrado antes, impedía crear verdaderos cuadros y dirigentes. Lenin criticaba este hecho «la actitud de un partido político ante sus errores es uno de los criterios más importantes y más seguros para juzgar la seriedad de ese partido (…) Reconocer abiertamente los errores, poner al descubierto sus causas, analizar la situación que los ha engendrado y discutir atentamente los medios de corregirlos: eso es lo que caracteriza a un partido serio». Estos son los rasgos característicos del metodo leninista. Éste no se limita a restaurar sino que concreta

y desarrolla el método crítico y revolucionario de Marx, su dialéctica materialista. La teoría Dentro de este capítulo será necesario tratar tres cuestiones importantes: 1. Importancia de la teoría para el movimiento proletario 2. Crítica de la «Teoría» de la espontaneidad, o sobre el papel de la vanguardia en el movimiento. 3. Teoría de la revolución proletaria. 1) Importancia de la teoría. A lo largo de los tiempos, se ha criticado al leninismo porque supuestamente ha dado más importancia a la práctica que a la teoría, en ocasiones debido a que han tenido que dedicar demasiados esfuerzos a la labor práctica dadas las circunstancias. Como es lógico, estas acusaciones son falsas y no pueden ser sostenidas. Para Lenin, «La teoría es la experiencia del movimiento obrero de todos los países, tomada en su aspecto general» y pensaba que la teoría deja de tener utilidad si no va acompañada de una práctica verdaderamente revolucionaria y viceversa, porque da seguridad al movimiento y, además, ayuda a comprender qué camino llevan las clases en el momento y también qué camino llevarán en el futuro. «Sin teoría revolucionaria no puede haber tampoco movimiento revolucionario»; «Solo un partido dirigido por una teoría de vanguardia puede cumplir la misión de combatiente de vanguardia». Tal fue la importancia que Lenin daba a la teoría que fue él mismo quien sintetizó, desde el punto de vista de la filosofía materialista, los avances de la ciencia en el periodo que se dio entre Engels y Lenin y revisar críticamente las tendencias antimaterialistas de los marxistas. 2) Critica de la «teoría» de la espontaneidad, o sobre el papel de la vanguardia en el movimiento. Esta es la teoría de los oportunistas, que niega el papel dirigente de la vanguardia de la clase obrera, del Partido de la clase obrera. Es una teoría contraria a la lucha revolucionaria, a la lucha contra los fundamentos del capitalismo, que aboga por luchar por las reivindicaciones que el capitalismo «Puede aceptar». Además, esta teoría rechaza el papel dirigente del partido y pretende relegarlo a un papel de seguidismo del movimiento proletario. Lenin, posteriormente, realizó una crítica a esta teoría que no solo consiguió tumbarla, sino sentar además las bases para un movimiento que


realmente condujera a la clase obrera a la revolución. Los seguidores de esta teoría de la espontaneidad justifican todo y reconcilia a todos, registra los hechos, los explica cuando todos están ya hartos de ellos y ya da su trabajo por hecho. Pero Marx decía «La teoría materialista no puede limitarse a interpretar el mundo, sino que, además debe transformarlo». Demoler la falsificación teórica que realizaban los seguidores de esta teoría es una condición sine qua non para crear partidos realmente revolucionarios. 3) Teoría de la revolución proletaria. Esta teoría se divide en tres tesis fundamentales, y de cada una se desprenderá una conclusión: Primera tesis. «La dominación del capital financiero en los países capitalistas adelantados; la emisión de títulos de valor, como una operación importantísima del capital financiero; la exportación de capitales a las fuentes de materias primas, como una de las bases del imperialismo; la omnipotencia de la oligarquía financiera, como resultado de la dominación del capital financiero; todo esto pone al descubierto el burdo carácter parasitario del capitalismo monopolista, hace cien veces más doloroso el yugo de los trusts y los sindicatos capitalistas, acrecienta la indignación de la clase obrera contra el capitalismo y lleva las masas a la revolución proletaria como única salvación», El imperialismo, fase superior del capitalismo, Lenin.

Primera conclusión: cuando se agudizan las crisis en los países capitalistas, crecen los elementos de un estallido en las «Metrópolis». Segunda tesis. La exportación de capitales a las colonias, la transformación del capitalismo en un sistema esclavizador de la gigantesca mayoría por parte de unos países más desarrollados ha tenido dos consecuencias. La primera es la conversión de las economías de los distintos países en «Eslabones de una misma cadena». La segunda es que ha dividido a los países en explotadores y explotados, que se ven obligados a liberarse del yugo imperialista. Segunda conclusión: cuando se agudiza la crisis en las colonias, crecen la indignación en estas. Tercera tesis. La disputa por los diferentes territorios por parte de los países dominantes como único medio de restablecer el equilibrio roto conduce al fortalecimiento del frente intercapitalista que une al frente proletario y al frente de liberación nacional. Tercera conclusión: la inminencia de las guerras bajo el imperialismo y la obligada coalición de la revolución proletaria en Europa con la revolución colonial formando un solo frente contra el imperialismo. Lenin suma estas conclusiones en una «El imperialismo es la antesala de la revolución socialista». Esto cambia el modo de abordar el problema de la revolución proletaria y el esquema de la revolución en general.

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Antes era necesario realizar los análisis desde el punto de vista del estado económico de tal o cual país, ahora es necesario realizarlo desde el punto de vista de la mayoría de los países, puesto que las economías de los países han dejado de ser autónomas y han pasado a ser eslabones de la misma cadena. Lo mismo ocurre cuando hablamos sobre las condiciones objetivas para la revolución, teniendo en cuenta que países menos desarrollados no pueden ser un obstáculo para la revolución cuando se dan las condiciones objetivas en ciertos países. También ocurre con la asociación entre revolución proletaria y frente nacional del capital. Ahora hay que hablar de revolución proletaria mundial, porque estos frentes, como se ha dicho antes, son eslabones de una misma cadena. Por último, mientras antes se concebía la revolución proletaria como resultado exclusivo del desarrollo interior del país. Ahora, como resultado del desarrollo de las contradicciones dentro del sistema mundial. En lo referente al lugar donde comenzará la revolución, Históricamente se decía que debía ser en los países donde la industria esté más desarrollada. El leninismo vino a romper esto dejando claro que debe ser allá donde el eslabón de la cadena sea más débil. El leninismo también vino a romper con el mito de que entre la revolución democrático-burguesa y la proletaria había una separación de mucho tiempo en la que se desarrolla el capitalismo y en la que el proletariado acumula fuerzas. Con la llegada del imperialismo, el movimiento revolucionario crece en todos los países del mundo y la revolución democrático-burguesa debe aproximarse a la proletaria. Para terminar con la teoría, antes se defendía la imposibilidad de que la revolución se diera en un solo país pero el desarrollo desigual de los distintos países imperialistas hacen necesario el triunfo del proletariado en uno u otro país. Pero la victoria en un solo país no garantiza el triunfo del socialismo. Para ello es necesario que la revolución triunfe, por lo menos, en algunos países. Por eso apoyar la revolución en otros países es una obligación de los países en los que la revolución ha triunfado ya. Estos son, en general, los rasgos característicos de la teoría leninista de la revolución proletaria.

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instrumento de la revolución proletaria. 2. La dictadura del proletariado como dominación del proletariado sobre la burguesía. 3. El Poder Soviético como forma estatal de la dictadura del proletariado. 1) La dictadura del proletariado como instrumento de la revolución proletaria. La revolución proletaria solo puede tomar cuerpo a través de la dictadura del proletariado. Es su punto de apoyo más importante para aplastar a los explotadores que buscan la resistencia y para consolidar todo lo logrado por la revolución. Se puede llegar al poder sin la dictadura del proletariado, pero no se puede mantener al proletariado en el poder, reprimir la resistencia y avanzar en la construcción del socialismo sin la misma. Por eso todo consiste en mantenerse en el poder y para ello es necesario cumplir con tres tareas fundamentales. a)Vencer la resistencia de los terratenientes y capitalistas. b)Organizar la edificación agrupándose todos los trabajadores en torno al proletariado con vistas a preparar la destrucción de las clases. c)Armar a la revolución, organizar al ejército para luchar contra el imperialismo.

«Lo mismo ocurre cuando hablamos sobre las condiciones objetivas para la revolución, teniendo en cuenta que países menos desarrollados no pueden ser un obstáculo para la revolución cuando se dan las condiciones objetivas en ciertos países»

Para cumplir con esto es necesaria la dictadura del proletariado. Pero, después del derrocamiento, la burguesía sigue siendo más fuerte que el proletariado. Ésta fuerza burguesa consiste en: En primer lugar, «En la fuerza del capital internacional, en la fuerza y solidez de los vínculos internacionales de la burguesía». En segundo lugar en que, después de la revolución, los explotadores siguen conservando el dinero y algunos bienes muebles, las relaciones, los hábitos de organización y administración y el conocimiento de los secretos de la administración y, además, una experiencia superior en lo militar. En tercer lugar, en la fuerza de la pequeña La dictadura del proletariado producción, que engendra capitalismo y burguesía. Al igual que se hizo con la teoría, desgranaremos Pero no se puede expulsar a estos pequeños la dictadura del proletariado en tres cuestiones productores, hay que convivir con ellos, por lo que fundamentales. hay que reeducarlos, transformarlos con una labor de 1. La dictadura del proletariado como organización muy lenta y prudente.


Por eso la dictadura del proletariado no es algo efímero, sino toda una época histórica necesaria para el triunfo del socialismo y para que el proletariado se eduque para gobernar el país, así como para transformar a las capas pequeño burguesas para asegurar la producción socialista. 2)La dictadura del proletariado como dominación del proletariado sobre la burguesía. La dictadura del proletariado no es solo un cambio de gobierno, sino un Estado nuevo, con nuevos organismos de Poder, el Estado obrero, que surge sobre las ruinas del Estado burgués y se basa en la violencia contra ésta. Su función principal es aplastar la resistencia de sus enemigos de clase y, en este sentido, no se distingue de otro tipo de dictadura salvo en que es la dictadura de la mayoría explotada sobre la minoría explotadora. De esto se desprenden dos conclusiones: Primera conclusión: no puede ser una democracia para todos. En palabras de Lenin «Debe ser un estado democrático de manera nueva para los proletarios y desposeídos en general y dictatorial de manera nueva contra la burguesía». Por tanto, para los explotados solo puede haber verdaderas libertades y verdadera participación en el gobierno bajo la dictadura del proletariado, que es la democracia para los proletarios. Segunda conclusión: no puede surgir de forma pacífica, sino como resultado de la demolición del Estado burgués, del ejército y la policía burguesa y del aparato burocrático burgués. En palabras de Marx y Engels: «La clase obrera no puede simplemente tomar posesión de la máquina estatal existente y

ponerla en marcha para sus propios fines». «Debe no hacer pasar de unas manos a otras la máquina burocrático-militar, como venía sucediendo hasta ahora, sino demolerla..., y esa es la condición previa de toda revolución popular en el continente». Resumiendo, es menester, para el movimiento revolucionario en los países imperialistas realizar una revolución violenta y destruir la máquina del Estado burgués. 3)El Poder Soviético como forma estatal de la dictadura del proletariado. Los soviets son las nuevas formas de organización del proletariado capaces de sepultar la máquina del estado burgués y sustituir la democracia burguesa por la proletaria, siendo la base del poder estatal proletario. Pero ¿en qué consiste la fuerza de los soviets? A continuación desgranaremos la respuesta a esta pregunta. Consiste en que son organizaciones que encuadran a todos los obreros sin excepción, engloban a todos los oprimidos y explotados y, por tanto, permiten al proletariado dirigir con más sencillez la lucha política de las masas. En que son las organizaciones más poderosas en la lucha revolucionaria, capaces de destruir el poder del capital y las más democráticas y, por consiguiente, las más prestigiosas. Los soviets facilitan como ninguna otra organización la participación de las masas en la organización del nuevo Estado obrero. El poder de los soviets es la unificación de los soviets locales en una organización general estatal, la república de los soviets. Su esencia consiste en que

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las organizaciones revolucionarias son ahora «la base permanente y única de todo el Poder estatal, de todo el aparato del estado». Por eso el poder soviético es un nuevo tipo de estado adaptado para la liberación completa de las masas explotadas. Una vez explicado en qué consiste la fuerza de los soviets, pasaremos a los rasgos característicos de estos. El poder soviético, siendo el terreno en el que se realiza la alianza entre obreros y campesinos contra los capitalistas, constituye el poder de la mayoría sobre la minoría. Es la organización más internacionalista pues, destruyendo toda opresión nacional y propiciando la colaboración entre todos los obreros del mundo, facilita la unión de las masas en una sola entidad estatal. El poder soviético facilita la dirección de las masas oprimidas por el proletariado, que es el núcleo más cohesionado y más consciente de los Soviets. El poder soviético, al fundir los poderes legislativo y ejecutivo y sustituir los distritos electorales de tipo territorial por las fábricas, relaciona directamente a las masas obreras con la dirección del estado y las prepara para gobernar el país. El poder soviético es capaz de liberar al ejército y convertirlo en un instrumento que libera al pueblo del yugo de la burguesía.

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En palabras de Lenin, «Solo la organización soviética puede destruir definitivamente el viejo aparato burgués». Solo el poder soviético, que incorpora a los explotados en la dirección del Estado, es capaz de preparar la extinción de este. La república soviética es, por tanto, la forma política bajo la cual el proletariado será capaz de liberarse y se podrá dar el triunfo completo del socialismo. Este ha sido, pues, el primero de los artículos en los que se va a explicar en qué está basada la teoría leninista. Quizá este escrito ha tenido una función más contextualizadora que formativa, debido a la necesidad de situar en un contexto de oportunismo y «desgobierno» en el que nació el leninismo pero en el siguiente se intentará darle la vuelta a esta situación, tratar casi en exclusividad el tema formativo, que es lo que realmente interesa en nuestras circunstancias.


En estos momentos, Aragón está atravesando como país y como pueblo una de las crisis más graves de toda su historia. Por un lado, somos víctimas directas de la presión de un sistema económico que solo sabe dejar sobre nuestro territorio despoblación, explotación de recursos, precariedad laboral y miseria a sus habitantes. Al mismo tiempo, somos testigos de la descomposición de un régimen político, el de 1978, que ha hecho de Aragón su cortijo no solo en lo económico-social, sino también en lo patrimonial-cultural, manipulando tanto su presente, como su Historia. Las aragonesas sufrimos diariamente la manipulación histórica en las escuelas, la asimilación cultural, la destrucción de nuestro patrimonio lingüístico, de nuestros bienes muebles e inmuebles y de nuestros fondos documentales. Se nos ha impuesto una lectura de la historia hegemónica según la cual Aragón es la piedra angular de la unidad de España, a la vez que se construye una identidad aragonesa basada en un pasado mitificado en torno a figuras monárquicas y plagado de antagonismo anticatalanista. Frente a estas agresiones y en un sentido de justicia histórica, desde Socialismo Aragonés somos conscientes hoy más que nunca de la necesidad de construir no solo una alternativa rupturista desde lo económico, social y de género, sino también una identidad aragonesa basada en la historia de las clases populares de Aragón y su experiencia de lucha y movilización. Queremos desde el respeto y el análisis, conocer a las que hace siglos y décadas, como hoy nosotras, lucharon por recuperar su soberanía personal y colectiva como pueblo. Por ello, las siguientes líneas pretenden ser una una aproximación a la historia del movimiento obrero aragonés. Aproximación, porque esperamos ir desgranándola poco a poco, con minuciosidad y rigor a lo largo de las próximas publicaciones. En todo el país, las clases populares preindustriales I. Movilización popular e inicios del o «rebeldes primitivos» , como el historiador marxista movimiento obrero organizado en Aragón (1868- británico Eric Hobsbawn denominó los movimientos 1900) sociales arcaicos, fueron el sujeto activo de una serie Si algo caracteriza a la sociedad aragonesa hasta bien de movilizaciones concretas contra el poder, tanto entrado el siglo XX, es su ocupación tradicionalmente político -como la rebelión de 1591 contra la invasión ligada a la economía agraria y ganadera y la tardía del rey castellano Felipe II en la que peletaires, y desigual industrialización del país, generalmente artesanos y labradores fueron una parte fundamental relacionada con la explotación colonial de recursos de la defensa de los derechos aragoneses y como tal, naturales. Por ello, en el caso de Aragón, analizar la pagaron con sus vidas-, como económico, social, historia del movimiento obrero organizado requiere familiar y cultural. Motines antifiscales, insurrecciones comenzar prestando atención a la tradición de lucha agrarias o contra el reclutamiento militar, conflictos de las clases subalternas campesinas y de oficios gremiales o anticlericalismo son algunos de los aragonesas. fenómenos de protesta más extendidos en Aragón a

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II. Consolidación de la lucha sindical (1900partir de la Edad Media y Moderna, que se resistieron a desaparecer hasta bien entrado el siglo XX y que 1936) El desarrollo de nuevas condiciones económicas coexistieron con el desarrollo de las organizaciones obreras y su táctica de protesta dominante, la huelga, en Aragón durante las primeras décadas del siglo XX fue clave en la configuración y desarrollo de un en los núcleos urbanos. movimiento obrero organizado de masas: a partir El inicio del movimiento obrero aragonés se del nuevo siglo despega la industrización del área de enmarca en el contexto estatal de 1868, año de la Zaragoza, que condicionará no sólo las relaciones de revolución burguesa con la que se inició un periodo producción, sino la geografía humana y espacial de conocido como el Sexenio Democrático en el que se Aragón a partir de ese momento. Tras la victoria de las luchas independentistas alcanzaron ciertas libertades políticas que facilitaron la difusión de las ideas de la Primera Internacional en Cuba y Filipinas, España necesitaba satisfacer fundada en Londres en 1864. A finales de 1868, la demanda de azúcar al haber perdido con la isla tanto Giuseppe Fanelli, representante enviado por caribeña su mayor proveedor de azúcar de caña. la sección anarquista de la Internacional, como en Implantando de nuevo un modelo de explotación 1871 Paul Lafargue, representante de la sección colonial, esta vez dentro de Aragón, se introdujo la marxista, pasaron por Madrid y Barcelona para plantación de remolacha en la huerta Zaragozana, en intentar organizar sus secciones entre las primeras torno a la cual proliferaron las industrias azucareras asociaciones obreras de ambas ciudades, aunque en la capital aragonesa y en los valles del Ebro y todavía con escasa implementación. Aragón y más Jalón. Con el crecimiento de las azucareras surgieron concretamente, Zaragoza como ciudad de paso, se todo tipo de industrias destinadas a cubrir sus necesidades productivas como empresas metalúrgicas, ven ligeramente influenciados. instalaciones extractivas de lignitos turolenses, En 1870 se fundan en Zaragoza dos cooperativas sociedades productoras de electricidad, alcoholeras e de consumo que abrieron las puertas a la propaganda industrias químicas para abastecer de fertilizantes a y difusión del asociacionismo obrero: La Unión los cultivos remolacheros. Esto generó la rápida conformación de un Obrera e Igualdad Zaragozana, ligadas al entorno del Partido Federal, de carácter republicano. Un proletariado urbano nuevo en la capital aragonesa, año después, se constituyen la Federación Obrera comenzando una tendencia que se agudizaría a lo Zaragozana, ligada a la Asociación Internacional de largo del siglo XX, la macrocefalia zaragozana. los Trabajadores y que se encarga de difundir las En las dos primeras décadas del siglo XX llegan a ideas de la Internacional por todo Aragón, aunque la ciudad unos 35.000 emigrantes rurales a los que todavía con escasa implementación territorial y en hay que añadir unos 13.000 trabajadores de la huerta 1889 nace la sección aragonesa de la Unión General agrícola zaragozana que trabajan temporalmente en la de Trabajadores, de carácter socialista y compuesta construcción. Frente al artesanado y la pequeña industria principalmente por tipógrafos y canteros. En estas décadas iniciales, el movimiento obrero textil, los oficios más numerosos a partir de 1900 aragonés posee dos características principales: en la ciudad van a ser: albañiles, ferroviarios, en primer lugar, se compone básicamente del metalúrgicos, alcoholeros-azucareros, harineros, etc., artesanado de Zaragoza a causa de la ausencia de que se organizarán en las asociaciones por oficios y industrialización en el país y en segundo lugar, la en la reunión de base territorial de tradición libertaria, fuerza de las organizaciones obreras anarquistas como mientras las organizaciones socialistas todavía tienen la Federación de Trabajadores de la Región Española un crecimiento escaso y de forma paralela a las (1881), que en Aragón contaba con 689 asociados asociaciones de oficios y locales. En estos primeros en tres federaciones locales: Alagón, Calatayut y años del nuevo siglo, se creó en Aragón la anarquista Zaragoza . Esto contrasta con el todavía escaso eco Federación Obrera «La Autonomía» y la Federación de las ideas y organizaciones socialistas, como la Local de Sociedades Obreras de Zaragoza (1899), UGT y la Agrupación Socialista de Zaragoza (1891), compuesta por 2.600 afiliados entre libertarios, el futuro PSOE, que se implementará lentamente a lo socialistas y republicanos y concebida como plataforma de unidad obrera. largo de los años posteriores. Este cambio en la composición del proletariado genera una dualidad dentro de la clase trabajadora


zaragozana que explica su comportamiento organizativo durante las dos primeras décadas del siglo y el éxito del anarquismo, característico de la clase trabajadora aragonesa. Los artesanos y trabajadores preindustriales, protagonistas de ese primer sindicalismo aragonés, se ven arrinconados por la industrialiación y la llegada de trabajadores procedentes del medio rural. El discurso ugetista a favor del legalismo y la mediación política, tradicionalmente defensor de las reivindicaciones de los artesanos, no cala entre el nuevo proletariado, heterogéneo y muy precario, que ve en la confrontación mediante la huelga y la acción directa, la táctica de lucha válida para conseguir sus objetivos. Tras la formación del sindicato Confederación Nacional del Trabajo en 1910 en Barcelona, en Aragón y concretamente en Zaragoza, se seguirá manteniendo de modo autónomo la Federación Local, pero la CNT contaba ya en 1911 con una afiliación de 2.259 personas, entre ellas más de 100 mujeres que formaron la agrupación femenina «La Ilustración de la Mujer» . La implantación territorial se vio truncada en 1911 cuando una fuerte represión estatal contra las movilizaciones de huelga, prohibe la Federación Local de Sindicatos y encarcela a sus principales dirigentes: Ángel Lacort, Teresa Claramunt y José Echegoyen. Será hacia 1916 cuando la Federación Local de CNT pueda finalmente reorganizarse y crecer cuantitativamente en el conjunto del país, llegando a alcanzarse una afiliación en torno a 25.000 personas repartidas en localidades -además de Zaragoza, que se mantendrá a la cabeza de Aragón y será la segunda ciudad con más militantes en todo el estado después

de Barcelona- como Alcanyiz, Balbastro, Calatayut, Epila, Uesca, Lumpiaque o Monzón. También por primera vez en esta época UGT alcanza alrededor de 1.800 afiliados en 1920. La movilización en la calle mediante huelgas será una constante especialmente entre 1917 y 1923 -en 1918 Zaragoza registró en todo el estado la cota más alta desde el punto de vista de jornadas de trabajo perdidas (419.000) y en ellas hay que destacar el papel activo de las mujeres sindicalistas y feministas como Antonia Maymón y la difusión de la nueva prensa obrera agitadora como El Comunista, El Libertario o Voluntad. No debemos, sin embargo, alejarnos de los condicionantes externos: en 1917 el proletariado ruso toma el control del Estado tras una revolución obrera sin precedentes en la historia que genera revoluciones en otros puntos de Europa, el pánico entre propietarios y terratenientes y la primera gran huelga general en el estado español. Al mismo tiempo, los viejos imperios desaparecen, pero no así la dominación colonial. La obsesión del régimen de la Restauración y del estamento militar por las campañas coloniales en Marruecos y el fracaso de éstas en Annual en 1921 acelera la descomposición política del Estado, reflejada en una creciente represión a las clases trabajadoras. La protesta obrera organizada aceleró el escenario de la lucha de clases en Aragón y en el conjunto estatal y provocó la reacción de la patronal, que enfrentó la lucha sindical con los pistoleros a sueldo del Sindicato Libre, lo que provocó el surgimiento de grupos de afinidad en el entorno del anarcosindicalismo para confrontar los ataques de los propietarios, como el grupo Los Solidarios, del que fueron destacados

29 Foto: Heraldo de Aragón (1934)


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miembros los aragoneses Francisco Ascaso, Rafael Torres Escartín y Gregorio Jover y más tarde la FAI en 1927. Esta escalación de violencias de ataqueautodefensa generó una dinámica de acción-represiónacción que llevaría a cientos de militantes aragoneses a la cárcel o al exilio. Durante la dictadura de Primo de Rivera en 1923, la CNT vuelve a la clandestinidad tras el cierre de sus centros y la prohibición de la actividad sindical. En este momento y gracias a su colaboración con las instituciones de la dictadura, UGT consigue implantarse en los puestos de representación obrera, aunque no por eso consigue aumentar masivamente su afiliación. Será de nuevo con el comienzo de la nueva década, cuando el movimiento obrero aragonés experimente entre 1931 y 1936 un nuevo periodo de crecimiento, debido a tres factores principales: en primer lugar, las espectativas de cambio social que se generaron en la clase trabajadora aragonesa tras la proclamación de la segunda república española; en segundo lugar, la crisis económica que asoló el sector del azúcar -caida de la producción- y de la construcción -paralización de obras públicas- dejando en Zaragoza a un gran número de trabajadores activos en el paro; que en tercer lugar, se vieron atraídos por un tipo de sindicalismo joven y combativo dentro del anarcosindicalismo, representado por Miguel Chueca y Joaquín Ascaso, entre otros, frente a posiciones moderadas o cercanas al trentismo como las de Miguel Abós. PSOE y UGT -destacando a Bernardo Aladrén como dirigente sindical- también se fortalecen llegando a tener una mayor implantación en Zaragoza provincia y en Teruel, mientras en el Baixo Aragón -notablemente Beseit-, la provincia de UescaAlcoleya de Cinca y su entorno- y Zaragoza capital la hegemonía corresponde al anarcosindicalismo. Ambas organizaciones llegan a tener un número similar de afiliaciones (unas 30.000). También en esta época nace un nuevo sindicalismo agrario, desligado de las tradicionales organizaciones agrarias católicas en el mundo rural. En 1930 se crea, adscrita a la UGT, la Federación Nacional de Trabajadores de la Tierra a la que en 1932 contaban con 10.154, con especial presencia en la Cinco Villas. El sindicalismo aragonés va a tener en el periodo de la segunda república española un periodo de intensa actividad revolucionaria frente a los sucesivos gobiernos incapaces de absorber y satisfacer las demandas populares: huelgas en Zaragoza -como la de las azucareras o la de los dependientes de comercios de UGT- en Bellver, Alcorisa, Ballovar y Alcoleya

de Cinca entre 1931 y 1932, ataques frustrados a cuarteles de la guardia civil en Balbastro y Bellver o el intento frustrado de proclamar el comunismo libertario en Albalat de Cinca, Alcalá de Gurrea, Alcampell, Mas de las Matas, Val de Roures y Beseit, son algunos ejemplos del poder movilizador de los sindicatos de clase en Aragón en este periodo. III. Aragón dividido: Fascismo vs. Poder popular: Consejo de Aragón (1936-1938) Con el golpe militar-fascista de julio de 1936 y la caída de las tres capitales aragonesas en manos de los golpistas, Aragón quedará dividido. La represión en la zona aragonesa controlada por el fascismo y las élites económicas, va a asestar un golpe mortal al movimiento obrero en Aragón del que nunca se terminará de recuperar. Saqueo y destrucción de sedes sindicales y de partidos políticos, paseos, sacas y fusilamientos en las tapias de los cementerios dejan un balance de más de 9.000 personas asesinadas por el fascismo . Con los principales centros políticos, administrativos y económicos bajo control fascista, en la zona resistente al golpe, la mitad oriental de Aragón, en la que las partidos republicanos y organizaciones obreras (fundamentalmente CNT) eran hegemónicas, surgió la necesidad de organizar y articular los municipios y el territorio ante la nueva situación politico-geográfica. En octubre de 1936, en la asamblea cenetista de Bujaraloz se acordó la creación del Comité de Defensa Regional de Aragón, primero con sede en Fraga y después en Casp, presidido por Joaquín Ascaso, quien se encargaría en los meses siguientes de organizar el territorio y crear equipos de colaboración política entre los sindicatos y las organizaciones políticas frentepopulistas, representados también en el Consejo- relaciones no exentas de tensión, especialmente entre UGT y CNT.


La composición del Consejo queda de la siguiente manera: la presidencia y seis carteras quedaba en manos de CNT – Orden Público, Información y Propaganda, Agricultura, Trabajo, Transportes y comunicaciones y Economía y Abastos-, dos para Izquierda Republicana – Justicia y Hacienda-, dos para UGT – Cultura y Obras Públicas- y dos para el Partido Comunista – Sanidad y Asistencia Social e Industria y Comercio. Con el Consejo de Aragón se gestaba por primera vez no sólo el primer gobierno aragonés en manos del poder popular campesino y obrero de la historia, sino también una concepción organizativa del territorio equilibrada, basada en el colectivismo, la autonomía municipal y el federalismo social, así como una concepción del aragonesismo político alejada de planteamientos historicistas y centrada en la sociedad aragonesa desde la base, cuya dimensión de lo histórico y lo social sobrepasaba a cualquier estatuto de Autonomía hasta la fecha y aprobado hasta hoy. A pesar de gozar de reconocimiento por parte de la Generalitat catalana y del gobierno del Frente Popular, la presión de éste bajo la presidencia de Negrín, sobre un territorio que no tenía controlado disolvió a la fuerza el Consejo de Aragón, nombrando gobernador general de Aragón a José Ignacio Mantecón (UGT) y deteniendo a los miembros anarquistas del Consejo, entre ellos Ascaso. Aragón queda así de nuevo controlado por el gobierno republicano español hasta la caída del país en manos fascistas tras la Ofensiva de Aragón en la primavera de 1938. Miles de personas se vieron obligadas a huir de Aragón o fueron asesinadas y represaliadas a lo largo de los años posteriores. IV. El movimiento obrero durante la dictadura y la transición continuista (1960-1978) Con las organizaciones políticas de izquierda y el sindicalismo de clase desarticulados bajo la nueva legalidad del Estado franquista apoyada en el Fuero del Trabajo de 1938, físicamente desaparecido o en el exilio, el fascismo impuso el corporativismo y el Sindicato Vertical como modo de regular las relaciones laborales entre trabajadores y patrones. De nuevo, las condiciones económicas van a ser las que generen nuevas dinámicas sindicales, esta vez con nuevos actores en escena: el Partido Comunista Español, que hasta la Guerra Civil había tenido una presencia minoritaria en Aragón, y las Comisiones Obreras. A partir de los años 60, tras el fracaso de la política económica autárquica, el ala tecnócrata del régimen

franquista comenzó a aplicar una serie de medidas económicas destinadas a implantar la economía de mercado en el Estado. En Aragón esto se tradujo en el favorecimiento de la industrialización del área de Zaragoza y del valle del Ebro en detrimento del Aragón rural y la economía agraria. Esto generó no sólo, como a comienzos de siglo, una gran fluctuación del campo a la ciudad, sino un auténtico éxodo rural que terminaría por desvertebrar completamente el territorio en favor de la ciudad de Zaragoza. La nueva industria se nutrió de la recién llegada mano de obra rural, en la mayoría de los casos, a cambio de bajos sueldos y malas condiciones laborales. En este contexto, aparece el primer núcleo de CCOO en Aragón, formado principalmente por demócratas independientes, militantes de movimientos cristianos (HOAC y las Juventudes Obreras Cristianas) y del Partido Comunista de España. CCOO se caracterizarán en sus inicios por usar las estructuras del Sindicato Vertical para lograr implantación sindical. 1975 es el año del auge de las CCOO en Aragón en su período de ilegalidad, integrándose en ellas militantes de la mayoría de los partidos de izquierda. Con la legalización de la Confederación Sindical de CCOO en 1977 -y por lo tanto la Unión de Aragón de CCOO-, se convirtió desde entonces junto con UGT en una de las centrales sindicales mayoritarias. Hoy en día desligada de su organización matriz el Partido Comunista de España y de cualquier tipo de reivindicación de clase. Otro de los nuevos actores de esta etapa es la Unión Sindical Obrera, que también tiene su origen a comienzo de la década de los 60 y nace en torno a las organizaciones progresistas cristianas. A lo largo de los cinco primeros años sufre dos escisiones: en 1977 a UGT y en 1980 a CCOO. Aunque globalmente, se sitúa debajo de CCOO y UGT, en las elecciones sindicales de 1980 registra un notable avance. La presencia de U.S.O. en Aragón se centra, esencialmente, en Zaragoza capital, Calatayut, Daroca, Uesca, Fraga, Teruel, Alcanyiz y Utrillas. En cuanto a los sindicatos de clase históricos, tras la muerte de Franco en 1975 y legalizada en 1977, CNT consiguió reorganizarse a nivel estatal y alcanzar de nuevo cientos miles de afiliados durante los primeros años de la transición continuista -Zaragoza, Teruel, Uesca, Fraga y Monzón son hoy en día sus fuertes. Factores externos como la criminalización de la organización tras el Caso Scala -incendio de la sala de fiestas Scala en Barcelona en la que murieron cuatro trabajadores- y factores de debate interno como la participación en las elecciones sindicales, generaron

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una gran división dentro la organización que se saldó en el congreso de Madrid de 1979 con una escisión, a la que se unirían se unirían otros grupos favorables a la organización en secciones sindicales y a la participación en las elecciones sindicales y que en 1989 pasaría a llamarse Confederación General del Trabajo, con implantación en las tres capitales aragonesas. UGT, por su parte, comienza a organizarse en Aragón a partir de 1975 en pequeños núcleos en Zaragoza, Monzón y Teruel. Tras el congreso general de 1976, la UGT aragonesa elige a su primera dirección -compuesta por Benito Rodrigo y Santiago Vallés. Tras unos años de dificultades en su organización interna tras su crecimiento, UGT crece en todo Aragón. Tarazona, Calatayut, Mequinensa. Uesca, Monzón, Samianigo, Balbastro, Alcanyiz y la cuenca minera serán los principales núcleos de afiliación- se convertirá junto con CCOO en una de las centrales sindicales mayoritarias a partir de los años 80. Durante el gobierno de Felipe González, se irá distanciando progresivamente del PSOE y acercándose a CCOO, con quien desde entonces, ha firmado y negociando los acuerdos entre sindicatos, patronal y gobierno. En 1993 se creará UGT-Aragón, abandonando la estructura provincial. Además de las nuevas centrales sindicales surgidas durante la dictadura y el resurgimiento de los sindicatos históricos, tras la muerte de Franco aparecen en Aragón por un lado sindicatos ligados a gremios como la Unión de Agricultores y Ganaderos de Aragón (1976) o la Confederación Sindical de Funcionarios (1978) y multitud de sindicatos de clase ligados a partidos de izquierda de corrientes alternativas al PCE, así por ejemplo: el Sindicato Unitario -maoísta- fue impulsado en 1977 por la Organización Revolucionaria de los Trabajadores o la Confederación de Sindicatos Unitarios de Trabajadores, ligada a el Partido del Trabajo de España -maoísta-y formada como escisión de CCOO que llegó a tener 35.000 afiliados en todo Aragón Zaragoza, Cinco Villas, la comarca de Calatayut, Casp, Somontano de Borja, Huesca y Barbastro.

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V. Perspectivas actuales: el sindicalismo soberanista en Aragón Con la progresiva adaptación de las principales centrales sindicales CCOO y UGT al régimen del 78, su aceptación de las estructuras del sistema como la monarquía borbónica y el abandono de la actitud frontal con la patronal y los sucesivos gobiernos, en pro de la negociación y firma de convenios,

el peso de mantener la lucha por los derechos laborales desde una perspectiva consciente, recae totalmente sobre los sindicatos de clase. CNT y CGT, son desde su concepción anarcosindicalista dos sindicatos históricos, cuya presencia en los sectores predominantes de la economía aragonesa como industria, sector público y sector servicios, están consiguiendo mediante la movilización social y la huelga, importantes victorias. La aproximación histórica al movimiento obrero aragonés, nos ha mostrado que el camino que las trabajadoras aragonesas han recorrido en su afirmación como clase ha tenido un comienzo pausado, ha gozado de gran actividad, ha estado marcado por la represión, condicionado por la propia estructura centralista del país con base en la ciudad de Zaragoza y por la introducción en Aragón de coyunturas económicas ajenas y externas, pero sobre todo ha dejado claro que en un contexto de pérdidas de derechos básicos, la clase trabajadora aragonesa requiere de mecanismos de acción propios, creados específicamente desde y para Aragón, que además reconozcan su realidad como sujeto nacional. En este sentido, cabe reivindicar la presencia de la Organización Sindical de Trabajadores de Aragón (2002) y del Sindicato Obrero Aragonés en el actual espectro sindical, ambos nacidos como escisiones del Sindicato Aragonés, pero con dos trayectorias diferentes. Fundado en 1999 dentro del ámbito del aragonesismo político, el SOA nace con carácter asamblearista para crear un espacio abiertamente soberanista en el sindicalismo aragonés, como herramienta al servicio de las necesidades de la clase trabajadora aragonesa. Su actual implementación territorial es la ciudad de Zaragoza y las comarcas de Alto Galligo, Baixo Aragón, Plana d’Uesca, Val de Xalón y Carinyena, además de gozar de presencia sindical en el ramo de la alimentación, sanidad, administración, construcción, metal, servicios, textil e industria qumica. Es una de las organizaciones fundadoras del Bloque Independentista de Cuchas.


Vivimos en un país colonizado. Sufrimos en Aragón una explotación continua y drástica de nuestros recursos naturales y energéticos y una constante emigración de jóvenes, que, más o menos preparadas, se ven forzadas a abandonar su tierra buscando el futuro que aquí se les niega. Quizás uno de los ejemplos más evidente o al menos más conocido sea el caso del Pirineo aragonés. La parte aragonesa de los Pirineos es la más afectada por las obras hidráulicas. Existen gran cantidad de ellas ya realizadas, la mayor parte durante el gobierno de la dictadura franquista y otras anteriores. Incluso en la actualidad numerosos proyectos de pantanos se han lanzado o mantenido sobre nuestro territorio (Yesa y Biscarrués u otros como Bergantes o Mularroya fuera del Pirineo). Los pantanos generan un gran impacto ambiental y social, pues inundan valles fértiles; alteran gravemente el régimen de caudales y sedimentaciones de los ríos, afectando también a la erosión de su lecho; y provocan la expropiación y traslado de poblaciones enteras que pierden sus raíces y modo de vida. En definitiva, desequilibrios territoriales como el existente entre el Pirineo aragonés y la tierra plana y centros industriales que suponen hipotecar el futuro de unos territorios para fomentar el desarrollo y enriquecimiento de otros. Los pantanos han hipotecado el futuro de las comarcas pirenencas. Han supuesto la pérdida de tierras fértiles cerca de los ríos, de las áreas planas con posibilidades de desarrollo industrial o incluso de algunos de sus núcleos principales. Destacan los casos del Sobrarbe y la Val de Tena, que han quedado casi deshabitados y con muy pocas posibilidades de desarrollo en la actualidad. Las dinámicas de colonialismo interior que sufre el Pirineo aragonés provienen de los «Planes de Desarrollo» y del modelo de gestión de los recursos naturales de la etapa de Gobierno Tecnócrata del Régimen franquista. Estos Planes veían al Pirineo

aragonés como un mero abastecedor de mano de obra barata para los centros industriales, población que trasladar a los pueblos de colonización y fuente inagotable de agua y energía; visión desde la oligarquía española que no ha cambiado mucho hoy en día y a la que se ha añadió después el monocultivo del esquí. Los modelos de gestión de los recursos aplicados hunden sus raíces en las ideas de la Revolución Industrial del s.XIX y en los planteamientos «regeneracionistas». Sus principios podrían resumirse con la afirmación de Costa, brutal, de que no se podría alcanzar el desarrollo mientras los ríos «perdiesen» una sola gota de agua en el mar. El resultado tangible del colonialismo interior ha sido la aparición de desequilibrios territoriales, tanto demográficos, como en infraestructuras y comunicación, desarrollo industrial, presencia de servicios, etc. Los movimientos de respuesta ante los ataques colonialistas, cada vez con más apoyos solidarios de la población de territorios del país menos atacados, han llegado a proponer dos tipos de soluciones o alternativas:

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1. Resarcir a los colectivos perjudicados (generalmente desde un punto de vista económico que en cierto modo contrarreste el desarrollo imposibilitado). 2. Cambiar totalmente el modelo de desarrollo rural (y en consecuencia también urbano) en base a los principios de: rentabilidad (teniendo en cuenta todos los «costes»); sostenibilidad o capacidad de permanencia en el tiempo; uso de los recursos en su lugar de origen; etc. Ambas soluciones se combinan en el Manifiesto de Boltanya. Una respuesta organizada y unánime de un territorio, el Pirineo aragonés, que consciente de las dinámicas de explotación colonial que sufría y sufre, reaccionó y dijo basta. El Manifiesto de Boltanya es un documento de gran importancia en la historia reciente y en la realidad actual de la lucha del pueblo aragonés. Es un manifiesto unitario, firmado en 1999 por absolutamente todos los ayuntamientos y mancomunidades del Pirineo aragonés (no existían oficialmente las comarcas). Un documento en el que se decía basta al colonialismo español de cara al siglo entrante. Este documento tuvo una enorme repercusión en el momento. No solo fue la primera vez que de forma unitaria un territorio explotado dijo no al modelo de desarrollo vigente, sino que, además, fueras de exigir un pago justo por el expolio futuro, reclamó directamente el fin de dicho expolio y un resarcimiento económico y de posibilidades de desarrollo por la deuda histórica y el expolio del pasado. Algo que, desgraciadamente, estamos aún lejos de alcanzar, pero por lo que merece la pena seguir luchando.

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El siglo XX, con sus luces y sus sombras, llega a su fin con un mundo rural que, aun habiendo mejorado notablemente sus condiciones de vida, se encuentra en declive por un conjunto de causas relacionadas entre sí. Las áreas de montaña representan el máximo ejemplo de lo dicho, son el paradigma del mundo rural. Por otra parte, el viejo discurso de la mayoría y de la minoría esconde en múltiples ocasiones un doble lenguaje: los montañeses son minoría frente al llano, éste frente a las ciudades de Aragón y en su conjunto frente al resto de España, y cómo no, del mundo. En realidad la minoría que todos somos en alguna ocasión, no debería estar frente a nada, sino recordar a la mayoría de cada momento, el derecho al desarrollo de cada cual sin que esto implique la posibilidad de machacar al vecino. Ese doble lenguaje se emplea también al sacar a relucir el «interés general» o la «utilidad pública» de determinadas actuaciones. Sin poner en duda que las ha habido de justicia, no es menos cierto que en muchas ocasiones no se han explicado los otros intereses, los particulares, que navegan por detrás de los generales. Durante todo el siglo, en temas relacionados con el agua, la montaña ha sido puesta al servicio de un interés general que, en muchas ocasiones no ha resultado tal. El agua que fluye por los ríos pirenaicos ha modelado el

espectacular paisaje en el que vivimos. Ejemplos tenemos a nuestra vista. En el Ara, el río salvaje más largo de la cordillera, puede encontrarse en menos de diez kilómetros, el mayor grado posible de protección ambiental de la Comunidad Autónoma, el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, Patrimonio de la Humanidad, y uno de los menores grados de protección posible: el destrozo humano, paisajístico y ecológico de Jánovas y su entorno, esta vez patrimonio de una empresa hidroeléctrica. El todo y la nada juntos. Lo mismo podría pensarse de otros ríos pirenaicos si se ejecutasen los proyectos hidráulicos pendientes en el Ésera, con la presa de Santaliestra, en el Gállego, con la presa de Biscarrués, en el Aragón, con el recrecimiento de Yesa o en el Irati, con la presa de Itoiz. Lo que también ocurre en otras partes, como en las cuencas del Matarraña, del Queiles o del Jiloca. Un asalto en toda regla al desarrollo futuro de la Montaña y la puntilla final a sus grandes ríos. Asumiendo los beneficios y perjuicios ocasionados por obras hidráulicas ya ejecutadas, el diálogo sobre el agua ni siquiera se ha iniciado al no partir de la justificación de las necesidades, de la demanda real y sus soluciones alternativas, sino de la obligatoriedad electoral, política, por inercia histórica o por la defensa de intereses particulares no dichos; obligatoriedad que desemboca en el unos contra otros. Tristemente las administraciones


públicas se escudan en Pactos y Planes de los que parece deducirse que es más importante el hecho de pactar que lo pactado. Planes que, curiosamente, se muestran incapaces de ejecutar lo que no tiene contestación y no genera grandes rechazos. Las grandes presas proyectadas implican terminar con nuestros ríos y desordenar definitivamente el territorio humano de nuestro norte. Antes de seguir en la misma línea habrá que dialogar sobre las necesidades globales y encontrar alternativas para solucionar los problemas particulares. Al estar conviviendo con nuestros propios problemas, no solemos darnos cuenta de que el debate sobre las afecciones de determinadas obras es ya un movimiento internacional en varios continentes. Aunque parezca que cada uno vamos a lo nuestro, formamos parte, queramos o no, de una nueva cultura del agua que reclama los derechos de las minorías de las zonas de montaña y el fluir de los ríos por su territorio como valor para el desarrollo, en todo el mundo Un desarrollo dificultado, en gran medida, por la desordenación territorial producida en las últimas décadas. Desordenación a la que,

sin ser su única causa, no ha sido ajena a la política hidráulica y que, a la postre, ha llevado a unos niveles demográficos casi desérticos. Ya está bien, no se puede despoblar más. Justo al contrario, es hora de posibilitar el desarrollo sostenible de la Montaña, de ir subsanando esa deuda de la historia. Y no solo con el agua, también con la atención sanitaria o escolar, con las comunicaciones, con la posibilidad de puesta en marcha de nuevas iniciativas para el desarrollo económico o con el mantenimiento de sus formas culturales propias. Y, por supuesto, con la pervivencia de su medio, un territorio también modelado por sus gentes. El Pirineo y el Prepirineo son naturaleza humanizada a lo largo de la historia. Montañés y Montaña son las dos caras de la misma moneda. Quizá un mundo regido por tecnócratas sea el futuro inevitable, pero pocos dudan de que sería mejor un mundo regido por la gente, avocada a entenderse y con la ayuda técnica necesaria. La montaña debe recuperar el futuro, no un pasado imposible. Es estas tierras, terminar de machacar la Montaña es comenzar a machacar Aragón y al resto de minorías que todos somos alguna vez. Así pues: consideramos que

las generaciones futuras de habitantes de la Montaña tendrán graves problemas para subsistir en tiempos cambiantes sin el territorio útil para la vida humana; y que las generaciones actuales, además de afectados directos e indirectos, somos los que podemos defenderlo; y considerando el hecho de que ser mayoría no da el derecho a doblegar a la minoría, pudiendo encontrar mejores alternativas para todos, suscribimos este Manifiesto por la Dignidad de la Montaña. Con la esperanza puesta en que la unión de las gentes dará la fuerza necesaria para la defensa; en la que las administraciones públicas, especialmente nuestros ayuntamientos y las asociaciones de municipios, y sus representantes acabarán impulsando con la fuerza suficiente una solución digna ante la gravedad de los problemas e impulsarán a otras administraciones a reconocer lo que es de justicia; y que la Montaña encontrará apoyo suficiente en otras zonas, rurales y urbanas. Y reiteramos que antes de seguir con la actual política de grandes presas se deben buscar otras soluciones aceptables, basadas en el dialogo y explicación de todos los intereses que mueven las grandes obras hidráulicas; y que la Montaña, en su sentido más amplio, debe obtener lo que necesita para su desarrollo, no como compensación al desastre futuro, sino por derecho en el presente y deuda del pasado. El siglo XXI no debiera comenzar dando la espalda a su montaña, como en buena parte ha hecho este otro que acaba. Aragón nació en los ríos de sus montañas. En Sobrarbe, a 1 de mayo de 1999.

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Que nuestra forma organizativa se nos quedaba corta y que no resolvía nuestros problemas para mantener una estructura estable era un análisis que veníamos realizando desde hacía tiempo. Pero fue en esta IV Asambleya Nacional, del pasado mes de febrero, en el que decidimos dar solución efectiva a esta cuestión. En la II Asambleya nos dotamos de un modelo mixto que pretendía, por un lado, salvar nuestro asamblearismo y, por otro, crear órganos ejecutivos que permitieran la coordinación entre las diferentes Asambleyas Locals que estaban surgiendo. Se creó la mesa nacional pero no se la dotó de capacidad soberana, con lo que el ejercicio de centralidad democrática acabó siendo más estético que real. En cualquier caso nos resultó efectivo; nos hizo más operativos como organización en el momento álgido de la movilización social desde que estalló la crisis. Nos permitió articular formas de intervención social en la juventud trabajadora llegando a espacios que históricamente se nos habían planteado casi imposibles. Sin embargo, cuando la movilización retrocedió y entramos en un estadio de «pesimismo generalizado» la organización y sus militantes se resintió duramente. Nos dimos cuenta, teníamos dos grandes pies de barro que se entrecruzaban entre ellos y que lastraban nuestro crecimiento cualitativo y cuantitativo a largo plazo. Tal y como señalamos en la pasada Asambleya, estos dos han sido el modelo organizativo y la falta de una identidad ideológica consolidada que diera respuesta a las necesidad de un proyecto político consecuente. La propia práctica fecundó el centralismo democrático, dejando el asamblearismo como un espejismo estético practicado solo en agitación y propaganda. Del mismo modo la identidad marxista de nuestra organización fue profundizándose en la medida en que íbamos asentando nuestro proyecto.

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Uno de los problemas fundamentales que, según analizamos, surgían de nuestro modelo organizativo, era que el intento por mantener los principios del asamblearismo condicionaba nuestra estrategia de crecimiento organizativo, de expansión y de intervención en la sociedad. Marcar la pauta de que las asambleas eran necesarias conllevaba indiréctamente que se debía crecer a base de crear asambleas allí donde no las había y que éstas debían

tener una dinámica asamblearia propia. Además no habrían de ser asambleas de cualquier tipo, habían de ser territoriales, restringiendo así nuestra forma de organización y de intervención política. Por si fuera poco las «decisiones importantes» no podían ser tomadas por la Mesa Nacional, mero órgano coordinativo, sino que debían «bajar a asambleas», esto es, a que las asambleas territoriales tuvieran poder decisorio sobre la dirección de la organización. Así, en primera instancia la ejecutiva estuvo teóricamente «sometida» a las decisiones colectivas de las asambleas y, más tarde, se formuló una vía alternativa por la que el camino era de dos direcciones entre ejecutiva y asambleas de base. El modelo ideal, calcado de la Izquierda Abertzale o las organizaciones históricas de la Esquerra Independentista, era teóricamente incuestionable pero, como pasa con todas las cosas, no se adaptaba a la realidad concreta de la juventud trabajadora aragonesa.


De modo que con el paso del tiempo observamos cómo la mayoría de asambleas que habían surgido o bien se deshacían fruto de su propio contexto desmovilizador o de una falta total de dinámica asamblearia. La falta de una tradición organizativa en nuestro país hizo que allí donde surgían asambleas casi ninguna fuera capaz de llevar a cabo un trabajo continuado sin contar honrosas excepciones. Sin cuadros, sin movimiento político previo, sin dinámicas aprehendidas, sin generaciones en el territorio que formaran a los nuevos militantes… en ese contexto era imposible mantener la más difícil de las formas organizativas, las asambleas. Todo ello unido al titubeo constante de una dirección política que se sentía obligada a respetar el asamblearismo, pero ¿qué significaba en realidad mantener el ideal asamblearista? Por lo pronto suponía que se dejaba la total responsabilidad en términos prácticos a las nuevas asambleas de su propia dinámica de trabajo y de su intervención social. No se establecían cauces de «dirigismo» de los nuevos militantes porque estos se veían ilegítimos. Los y las jóvenes que se acercaban a Purna en una redolada en la que no había asamblea previamente debían crearla y responsabilizarse de su propia actividad. Que esto pudiera salir bien solo podía ser una utopía. Y así fue, las asambleas no funcionaron y la dirección no supo mantener núcleos militantes en un escenario de descomposición social. Este proceso entronca con una cuestión fundamental que ya hemos mencionado: el profundo déficit formativo que hemos tenido hasta ahora. En un contexto de movilización generalizada que propicia un crecimiento cuantitativo considerable, lo lógico para una organización marxista es canalizar ese voluntarismo coyuntural de la nueva militancia, aprovechar para formarla en principios políticos sólidos para que, una vez pasado la cresta de la ola movilizatoria, al menos una parte de esos militantes hayan madurado sus posiciones y sean capaces de adquirir una cierta responsabilidad para con el proyecto y la organización. Purna, en este sentido, estuvo completamente bloqueda. Se crearon nutridos órganos para sacar adelante la formación de la militancia pero se toparon con posiciones fuertemente enfrentadas en el seno de la organización. Por un lado había un núcleo militante, principalmente con más trabajo y responsabilidad, que defendían la legitimidad del modelo ecléctico-asamblearista; y por otro una retahíla de nuevas incorporaciones que reclamaban, más allá de su aporte formativo, una mayor identidad ideológica. El núcleo no compartía

-acertadamente- una posible deriva folclorista de la organización y las nuevas incorporaciones se enfrentaban virulentamente al no tomar partido que supone siempre el eclecticismo. Los fuertes debates ideológicos en estos temas y el contexto desmovilizatorio acabó por debilitar a la organización y reducirla a su mínima expresión. Lo cierto es que los elementos más identitarios eran consecuencia lógica de una debilidad estructural superior; el unitarismo organizativo entre diferentes ideologías solo podía conllevar enfrentamientos y retrasos. Esta verdad objetiva se acabó plasmando en la imposibilidad de sacar adelante formaciones efectivas que transmitir a la nueva militancia pues si no hay mínimos ideológicos compartidos no habrá nunca acuerdo en la formación que debe transmitirse. La solución que se adopta para este conflicto es casi siempre la estetización identitaria de los elementos diferenciables de la organización, algo que puede servir a corto plazo pero que con el paso del tiempo -y más en nuestros días- no soporta ni el menor de los análisis. La juventud, nos han venido a demostrar los procesos sociales, anda en busca de identidades políticas acabadas y no de eclecticismos que se quedan a medio camino. En un momento de hambre de radicalidad las soluciones mixtas están llamadas a fracasar. De modo que se nos impuso la necesidad de tomar un camino y dejar de titubear. Por ello en la última Asambleya Nacional propusimos llevar a cabo la tarea de leninizar la organización. Pero no como una apuesta teórica o identitaria, no, como un proyecto esencialmente práctico. No podríamos tomarnos el marxismo-leninismo como un título folclórico tal y como hacen muchas organizaciones y jóvenes hoy día. Nos lo queremos tomar mucho más en serio y por eso el sentido de esta revista y de este artículo. Leninizar es un proyecto dado en términos orientativos, no significa adoptar modelos cerrados y preestablecidos. Según entendemos el marxismoleninismo, éste es una adaptación constante, histórica, sociológica y territorial, de una praxis política a nuestro propio contexto. Un proceso que, creemos, requiere el ejercicio de la crítica, la autocrítica y la muy difícil tarea de adaptación en base a análisis de nuestro entorno. No, no podemos creernos que el método organizativo válido para la Rusia de 1917 sea el mismo exáctamente que el del Aragón del 2014. Este país es bien diferente a aquel en un tiempo que, aunque con similitudes, diverge demasiado de aquellos inicios del siglo pasado. Nuestro abandono de la ortodoxia no está fundamentado en un ansia

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socialdemócrata o en un interés reformista, tenemos la imperiosa necesidades de actualizar los métodos de la praxis para que sean satisfactorios en el Aragón de nuestros días. Ahí está, en el fondo, el debate real que hemos de tener durante este año para salir reforzados de este proceso que hemos emprendido.

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de facto, un cuadro aunque su formación teórica sea nula pero ejerza una influencia política en su entorno y trabaje la agitación y la propaganda. Por ello y en base a la definición contextual de lo que es un cuatro político, Purna debe definirse y trabajar como una organización de cuadros. Las masas, como decimos, no están en esta organización, han de incorporarse a El leninismo exige, para una organización política, un movimiento popular general que hemos de crear que se abandonen los principios pequeñoburgueses del estratégicamente para afrontar la conquista del poder. asamblearismo y del democratismo más abstracto (de raíz liberal). La organización, según analizábamos, Una vez clarificado ese punto debemos enfocar no puede confundirse con el movimiento político la reforma organizativa en la misma orientación. y popular. La organización es el núcleo de la clase Dando por hecho, por supuesto, que habrá un plan de trabajadora concienciada, la estructura de la que se formación de la militancia que mejore cualitativamente dotan los elementos más politizados y formados de de forma constante nuestras capacidades políticas. ella para poder intervenir más efectivamente dentro Así, la siguiente cuestión es abordar cómo nos vamos de la clase obrera y enfrentar al Estado. Organización a organizar en términos concretos y qué podemos es esencialmente -y no puede ser otra cosa- hacer para ser más efectivos y estar mejor coordinadas organización de cuadros. Pero lo que es un cuadro entre nosotras. Queremos superar el asamblearismo político no está escrito con palabras mágicas en un como doctrina pero eso no significa que las actitudes diccionario de arcanas definiciones. No, lo que un asamblearias deban desaparecer, nada más lejos de la cuatro político sea vendrá definido contextualmente realidad. Lo que se debe conseguir es, como principio en función del grado de politización social existente, básicos, que las asambleas: 1) no sean órganos de del nivel ideológico de la clase trabajadora y de decisión ideológica sino meros entes de coordinación cómo ésta esté dirigida; si por la burguesía a través de trabajo político; 2) que tengan una división efectiva de sus medios o por los elementos más reformistas de trabajo y de tareas; 3) que no sean exclusivamente y socialdemócratas. En nuestro tiempo y en Aragon asambleas territoriales sino que respondan a las estamos experimentando una mezcla de ambas, por un necesidades concretas de la militancia, pudiendo lado un alto grado de pasividad y desideologización ser también de centro de trabajo, educativo o donde de la juventud trabajadora y, por otro, un creciente se considere oportuno; 4) que no tengan una pauta proceso de politización de la misma que se lanza a la rígida de coordinación sino que se organicen de la búsqueda de referentes. Podemos observar entonces, mejor forma posible según se considere o el grupo insistimos, en el Aragón del 2014, que parte de la humano de trabajo en concreto funcione bien; 5) juventud que se está politizando lo hace guiada sea que estén a disposición de la dirección territorial o orgánicamente o no por parte del reformismo teñido nacional para enfocar el trabajo. En conclusión, las de rojo revolucionario. En la mayoría de los casos asambleas habrán de trabajar con autonomía práctica bajo perspectivas abiertamente españolistas lo que pero con los enfoques y bajo la dirección de las aleja a la juventud de los planteamientos históricos instancias organizativas superiores que previamente que desde la Transición el pueblo trabajador aragonés hayan sido elegidas de forma democrática y que serán había tenido claros y que no son otros que el interés las encargadas de coordinar la forma de intervención por los problemas concretos de nuestro pueblo. Ahí social. Las asambleas funcionarán así tal y como hay una ruptura generacional a nivel ideológico que se llama en términos clásicos como «células de habrá que analizar, por qué las nuevas hornadas de encuadramiento» o como colectivos que actúan jóvenes politizadas ya no piensan en clave nacional conjuntamente y en una misma dirección en función sino que abandonan ese planteamiento en favor de del principio de unicidad. la perspectiva estatal-españolista. Esto, en última instancia, lo que nos muestra es que dado este grado Pero un modelo así a nivel de base estaría de despolitización y de viraje españolista, cualquier incompleto y no podría funcionar bien sin existir joven con conciencia política, medianamente formado entes coordinativos intermedios antes que la y organizado en la juventud independentista y ejecutiva. Éste supone el gran problema que nos revolucionaria será casi irremediablemente un cuadro plantea la leninización, la posibilidad de hipertrofiar político. En relación a esa juventud trabajadora será, orgánicamente estructuras políticas hoy, en sí, poco


nutridas cuantitativamente. Para que el modelo leninista funcione correctamente necesita, más que formación como requería el asamblearismo, un grupo considerable de miembros. El centralismo democrático necesita estos comités intermedios que son los que garantizan la democraticidad interna y que son precisamente los que más complicado se ven en nuestra circunstancia. Éste debería ser uno de los principales puntos de debate, empezando por la propuesta que aquí dejamos. Entre las asambleas locales -la base- y la Mesa Nacional se necesita un órgano intermedio que es el Comité Central o, en nuestro caso, el Comité Nacional. Este órgano deberá ser el encargado de tomar decisiones tácticas que no requieren una urgencia total. En él están representados la totalidad de los militantes, a través de delegaciones de las asambleas de base así como de las diferentes Collas de Treballo si las hubiera y demás órganos de trabajo que encuadren militancia de base. En un estadio de mejora cuantitativa radical esto podría compaginarse, incluso, con comités regionales adaptados a necesidades de redoladas o de grupos de redoladas. Por ejemplo -poniendo casos concretos-: el Viello Aragón podría estar conformado por más de una asamblea de base, dado que no dejan de ser entes que buscan sacar adelante el trabajo bien podría trabajarse como asamblea la ciudad de Chaca, un instituto cualquiera más otra asamblea distinta en Artieda. Esto haría difícil la coordinación pero más difícil es hoy intentando mantener una dinámica de trabajo con una asamblea comarcal que tiene integrantes de diferentes localidades. Las asambleas de base no dejan de ser células, esto es, grupos humanos de trabajo en los que no todo el mundo tiene por qué estar comprometido con la organización. El matiz es importante puesto que eso te permite trabajar con gente ajena sin obligarla a comprometerse con una militancia activa pero dando acceso a una mayor capacidad de trabajo e intervención. Así, volviendo al ejemplo, podría ser interesante que allí donde hubiera células de trabajo éstas funcionaran con autonomía práctica y que hubiera una suerte de comité comarcal que se dedicara a la coordinación eventual. En la práctica esto se está haciendo ya en Chaca, como también se hace en parte en Zaragoza y en sus barrios, solo que el hecho de no tener conciencia de que es la forma adecuada de trabajar nos condiciona para no mantenerlo como experiencia práctica constante.

más militancia a nivel práctico resultará difícil o incluso ridículo que podamos contar con un órgano intermedio como es el Comité Nacional. Hay que investigar qué fórmula debemos usar para garantizar la democraticidad, actualmente la Mesa Nacional cumple la función entre ejecutiva y comité central dado que contiene vocalías de trabajo específico organizativo y también representantes de asambleas de base. Esto debe superarse, debemos elegir qué modelo queremos utilizar para la organización de la dirección política. Por un lado la Mesa Nacional debería actuar como ejecutiva restringida, limitando su actuación a lo inmediato y estando formada por un número asequible para la organización y no por uno descompensado en relación a la cantidad real de militantes. Una organización con mucha militancia podría tener una Mesa Nacional de diez personas pero cinco o incluso seis suponen en nuestro contexto una sobrerepresentación de la dirección. Se llegan entonces a situaciones como que la dirección sea más numerosa que la militancia, desajustes que hay que solucionar sobre la marcha. En Purna nunca hemos sentido la necesidad de prescindir de nadie en la Mesa Nacional porque, de facto, estaba actuando como comité central pero sin las divisiones temáticas que éste requiere. En resumen, hace falta un órgano intermedio con representantes de las asambleas de base, que decida sobre la táctica de la organización y en el que haya división de tareas (el espacio para las secretarías temáticas); hace falta reducir o expandir el número de integrantes de la Mesa Nacional en función de las tareas organizativas irreducibles y el número general de militantes; hace falta que las asambleas de base involucren en su trabajo diario a activistas que no tienen por qué militar en nuestra organización. Esto es importante, no es preciso ser militante de Purna para trabajar políticamente con nosotras, como tampoco hace falta trabajar políticamente para ser militante o formar parte del proyecto de nuestra organización. Esa debe ser nuestra estrategia de abordaje de la juventud trabajadora aragonesa y no pensar que debemos afiliar al mayor número de personas posibles. Eso es un error, lo primero ha de ser siempre el trabajo y tener la capacidad para ser nosotros y nosotras quienes dirijamos ese trabajo. Los integrantes de las células o asambleas no tienen, entonces, por qué estar afiliados a la organización de modo que puedan desarrollar un trabajo sin necesidad de verse comprometidos. Esto es muy importante porque enfocado así, nuestra estrategia permitiría Pero volviendo al problema de la hipertrofia un crecimiento cuantitativo más relevante y a la organizativa, es cierto que si no contamos con vez nos llevaría a posiciones de dirección colectiva

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de la juventud trabajadora, esto es, la tan manida vanguardia. Para finalizar esta introducción al debate organizativo, dejamos puestos sobre la mesa elementos que deberán ser contrastados con los criterios de todos y todas las militantes así como de la práctica diaria. Hay que establecer una división de tareas más o menos estable, graduando su importancia y permitiendo con mayor o menor rigidez las responsabilidades en cada órgano de la organización. La Mesa Nacional deberá dedicarse casi exclusivamente a tareas de dirección y coordinación interna, de llevar el día a día. El Comité Nacional deberá tener, además de la presencia de los miembros de la Mesa Nacional y de los delegados de las asambleas de base, responsables de secretarías temáticas. En el comité habrán de existir secretarías temáticas como antifascismo, feminismo, trabajo/ obrero, ecologismo, resolución de conflictos internos, internacional, desarrollo territorial, formación… y muchas otras que deberemos determinar en función de nuestras posibilidades y nuestros intereses. El comité será así, con toda probabilidad, el órgano coordinativo más importante de la organización pero uno de los más problemáticos para introducir si no existe disciplina y compromiso para sacarlo adelante. Misma estructura debería seguirse en las células de trabajo, siendo

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las responsabilidades únicamente de los militantes, donde debería instalarse la sectorialización general. Es necesario que estas asambleas de base tengan como mínimo la figura de coordinación y la secretaría de agitación y propaganda, además de las temáticas nombradas que podrán determinarse o solaparse en función de la carga de trabajo y de las necesidades contextuales que se perciban. Por ejemplo, para una asamblea local donde hay trabajando una asamblea de estudiantes será interesante que alguien se responsabilice de la temática estudiantil, trabajando en esa dirección, o, del mismo modo, en una asamblea en un centro de trabajo habrá de haber alguien encargado de la secretaría de ámbito obrero.


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GOLPE DE ESTADO EN UCRANIA Aitor Valiente Durante la pasada crisis que ha sufrido Ucrania, entre los meses de Noviembre de 2013 y Febrero de 2014 y que ha desembocado en un golpe de Estado, ha resultado curioso observar, por ejemplo, en las redes sociales de internet, la evolución de las reacciones de las personas cercanas a los llamados movimientos sociales de izquierda. Al principio muchas personas difundían y comentaban con entusiasmo fotografías y videos de los altercados y manifestaciones en las calles del centro de Kiev, fascinadas por ver manifestantes atacando a la policía, y ésta a su vez acobardada frente a una gran masa humana enfurecida. La conclusión general, sin llegar a valorar en principio sus reivindicaciones ni sus posturas ideológicas, era que el pueblo Ucraniano es «muy valiente y combativo», y que deberíamos tomar ejemplo de él en el Estado español. Esto tiene que ver con una peligrosa tendencia que contamina últimamente los movimientos sociales y políticos de izquierda en Occidente, según la cual se apoya todo movimiento que parece revolucionario y radical, siguiendo una especie de culto a la violencia, en el que la que se ejerce contra la policía siempre es digna de nuestra solidaridad y sana envidia, sin llevar a cabo un análisis más profundo en cada caso.

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Algunas personas en un ejercicio de prudencia, al desconocer la realidad de Ucrania (o precisamente por conocerla) prefirieron mantenerse al margen y no dar mayor bombo al asunto, comenzando a desconfiar sobre todo al ver el sospechoso tratamiento dado en los medios de comunicación del capital a estos acontecimientos. Entonces comenzó una segunda fase en la que este segundo grupo de personas y movimientos políticos comenzaba a difundir textos y sobre todo imágenes en las que se mostraba que dichos manifestantes eran neonazis. Tristemente fue necesario evidenciar que había elementos de ultraderecha liderando las manifestaciones, especialmente las más violentas para, que el Euro-nazi-Maidán dejara de recibir este apoyo moral. Hubiera bastado con consultar cualquier medio de comunicación de la burguesía imperialista (puesto que no lo ha ocultado) para comprobar que la principal reivindicación de los

manifestantes era el acercamiento a la Unión Europea y al bloque hegemónico imperialista. Cuando ya parecía evidente que detrás del Euromaidán se encontraba la ultraderecha, comienza la tercera fase del debate: «vale, ya sabemos que lo de Ucrania está liderado por neonazis, y ahora ¿Qué va a pasar?» Es entonces cuando esta misma vanguardia que denuncia la ideología fascista de estos supuestos revolucionarios, comienza (sobre todo a partir de los días 20-22 de febrero) a intentar hacer ver que todavía no está todo perdido, que hay esperanza para el pueblo ucraniano y que una gran parte de éste no sólo no ha sucumbido a la demagogia fascista-europeísta sino que está dispuesta a combatirla. Sin embargo el hecho de que haya presencia neonazi en las manifestaciones del Euro-Maidán, no lo convierte necesariamente en fascismo. Es más bien el papel de dichos neonazis como vanguardia


violenta en el golpe de Estado (y cómo los liberales y la derecha «moderada» han ido a remolque de ellos) y la forma en que éste se ha consumado lo que hace que podamos decir que éste es el primer caso de ascenso del fascismo al estilo «clásico» desde antes de la II Guerra Mundial. Este papel de los fascistas va más allá y es más complejo que su mera presencia y sus choques violentos con la policía, pero aun así es bastante sencillo y fácil de entender y explicar si se conocen un poco los acontecimientos de manera clara y ordenada, algo que lógicamente los medios de manipulación de masas no nos han ayudado a hacer en absoluto. Para ello puede ser útil una breve cronología de los acontecimientos. Durante el otoño de 2013, el presidente de Ucrania, elegido democráticamente por la mayoría del pueblo ucraniano, Víctor Yanukovich, llevó a cabo una serie de reuniones y contactos con representantes de la Unión Europea para iniciar el proceso de acercamiento de Ucrania hacia este organismo imperialista, como ya lo han hecho otras naciones del antiguo campo socialista. Todos los partidos políticos con representación en el parlamento, a excepción del Partido Comunista de Ucrania, presionaron al Gobierno para que firmara los acuerdos con la UE, pero, hacia finales de noviembre, en el último momento, quizá debido al peso de las relaciones históricas con Rusia y la Comunidad de Estados Independientes, y teniendo en cuenta el sentir de los propios votantes del Partido de las Regiones (más cercanos a Rusia y los países de la antigua URSS

que a Occidente), el presidente decidió rectificar y no firmar los acuerdos con la Unión Europea. Es en ese momento, cuando las protestas en Kiev y el oeste de Ucrania comienzan a ser cada vez más masivas, violentas. A la vez que el Euromaidan va tomando fuerza la prensa occidental va tomando claro partido por los manifestantes, a los que idealizan, mientras que demonizan al gobierno y a las fuerzas de seguridad del Estado, curiosamente justo lo contrario que hacen cuando las protestas son dentro de las fronteras de la UE. Junto con ello, deliberadamente, nos ocultan el carácter pro-capitalista de las manifestaciones de la oposición ucraniana y el papel vanguardista que en ellas están teniendo los neo-banderistas. Entrado 2014, los manifestantes van tomándose la revuelta más en serio y organizándose de manera paramilitar, cada vez mejor armados y entrenados, hasta que, hacia finales de enero, y durante todo el mes de febrero comienzan a aparecer las primeras armas de fuego y con ellas los primeros fallecidos tanto entre los manifestantes como entre las fuerzas policiales. Ahora el movimiento no se encamina hacia una serie de reivindicaciones o de presiones para que el Gobierno tome unas u otras medidas sino que su objetivo es directamente derrocarlo, por lo que la supuesta revolución va tomando un carácter de verdadero golpe de Estado. Es en estos momentos cuando se evidencia el carácter timorato de la burguesía, cuyos partidos, como en este caso el Partido de las Regiones, han titubeado ante la violencia de los fascistas, han sido incapaces de dirigir la nación en la dirección que su

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pueblo les había encomendado y para la cual habían sido votados, y han hecho dejación de sus funciones, tomando una actitud timorata y dubitativa ante los agentes del imperialismo extranjero, renunciando incluso a los resortes del Estado, principalmente el del monopolio de la violencia, de una manera sorprendentemente patética. Ha sido un combate entre dos facciones burguesas en lucha por el control del país; una de ellas, que ostentaba mayor poder económico, pero que carecía del poder político para implementar las medidas de recortes, endeudamiento, cesión de la soberanía y desmantelamiento de la industria y la economía que sus amos de la UEOTAN les exigían, ha salido finalmente triunfante llevando la iniciativa en todo momento, al tener un plan más elaborado y sobre todo, mejores amigos en el campo internacional. El día 20 coinciden tanto Gobierno como fuerzas opositoras en señalarlo como el más sangriento, reportándose cerca de un centenar de fallecidos y los medios de comunicación difunden a bombo y platillo imágenes en las que grupos de manifestantes aparentemente desarmados caen abatidos por tiradores de las fuerzas especiales de la

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policía. Lo que nos ocultaron los medios del régimen (del régimen de aquí) es que otros manifestantes sí que poseían y usaron armas de fuego como en días anteriores, y que de hecho no está claro a qué bando pertenecen algunos de los elementos que fueron vistos disparando a manifestantes. Sea como fuere, al día siguiente 21, por la tarde, se reúnen el Gobierno y el triunvirato opositor, que ya se ha convertido en una especie de estrella mediática: los liberales de derecha «moderada» Vitali Klitschko y Arseni Yatsenyuk (a la sombra de su jefa, la oligarca, y corrupta ex-primera ministra Yulia Timoshenko, convertida por el arte de magia en «mártir» y «presa política»), y el neofascista de Svoboda, Oleg Tyagnibok, y acuerdan una tregua

a cambio de la cual entre otras cosas se adelantan las elecciones para el próximo mes de diciembre y la derogación de ciertas medidas que limitaban sobre el papel (nunca se aplicaron) la libertad de movimientos del Euromaidán. Cuando esa misma noche los tres oligarcas que lideran la oposición fueron al escenario de la plaza Maidan a comunicar a los suyos los acuerdos pactados, la multitud reunida en la plaza los abucheó. A la mañana siguiente, 22 de febrero, inexplicablemente, la policía había desaparecido de las calles de Kiev, y Yanukovich había huido de la capital del Dniéper; los edificios oficiales, incluida la Rada Suprema, aparecían fuertemente custodiados… por las escuadras paramilitares de Pravy Sector. Ese mismo día, el parlamento, decide destituir al legítimo Víctor Yanukovich, por «abandono de sus funciones» (curioso que los mismos que te obligan a huir te destituyan oficialmente por «abandono de tus funciones»), y nombra en su lugar al opositor Turchínov nuevo primer ministro «interino», palabra mágica que a partir de ahora utilizaran los medios en lugar de la más adecuada a la que sería «golpista». Pero, ¿podemos considerar que aquella fue una votación libre y democrática? ¿Con las fuerzas policiales fuera de escena y la presencia intimidatoria de los escuadristas neonazis en la puerta de la Rada? Algunas cifras pueden ilustrarnos al respecto. La votación se realizó con el voto favorable de la totalidad de los 328 diputados presentes en el parlamento durante aquella jornada, sin embargo, esta asamblea tiene un total de 450 escaños. ¿Dónde estaban los otros 122 diputados? ¿Cómo es posible que todo el parlamento, incluidos diputados del Partido de las Regiones votaran contra su propio líder y a favor de la oposición? Los 32 diputados del Partido Comunista de Ucrania estuvieron ausentes durante aquellas sesiones para salvaguardar su integridad física y para no participar de aquella pantomima. Lo mismo hicieron los diputados más coherentes del partido de Yanukovich, y es posible que algunos de los diputados independientes que le habían dado su voto en la investidura tras las elecciones de octubre de 2012. El resto de diputados del Partido de las Regiones apoyó la investidura de Turchínov y más tarde de Yatseniuk, simplemente para salvar su pellejo físico y político. Sin embargo queda otra incógnita en el aire: ¿por qué huyó Yanukovich cuando aún tenía la lealtad de las fuerzas armadas y policiales, y justo cuando acababa de conseguir un acuerdo con la oposición? Es posible que aunque se nos vendiera que la oposición y el presidente habían llegado a un acuerdo, durante la reunión a puerta cerrada, los primeros amenazaran al


presidente y le ofrecieran la posibilidad de huir ahora que todavía estaba a tiempo, mientras ellos entretenían a los manifestantes durante unas horas con la excusa de la propia reunión. Tampoco sería descabellado pensar que los líderes opositores tenían ya previsto ser abucheados por los suyos cuando anunciaran el acuerdo con el Gobierno, y que esto haría pensar, por un lado a Yanukovich, que ya ni los líderes opositores podían controlar a su gente y que era más conveniente huir; y por otro a la opinión pública nacional e internacional, que la revolución había sido totalmente espontánea y popular. Mucho podemos debatir sobre ésta u otras hipótesis, pero lo que está fuera de toda duda es que la oposición no respetó lo acordado como ya hemos pormenorizado en líneas anteriores. Tras la consumación del golpe de Estado, se han sucedido los acontecimientos de una manera vertiginosa: Crimea, que desde 1954 pertenecía a la RSS de Ucrania, ha votado por aplastante mayoría adherirse a la Federación Rusa tras no reconocer a las nuevas autoridades usurpadoras de Kiev; ha sido el primer referéndum de autodeterminación en Europa en mucho tiempo. Hay razones objetivas para la esperanza puesto que algo parecido está sucediendo en muchos otros oblast de Ucrania, especialmente en el Este y Sur del país: las masas trabajadoras de Odessa, Donetsk, Jarkov y otras grandes ciudades industriales y mineras se han manifestado de manera unánime contra el fascismo de Kiev, enfrentándose, y en muchos casos expulsando de las calles a los

escuadristas de Svoboda y el Sector de Derechas. También han desconocido junto con las autoridades locales a los nuevos gobernadores regionales nombrados a dedo por las autoridades de Kiev, que no son más que la cara «seria» de la misma moneda. Salvada Crimea de la esfera de influencia de los golpistas y con ello de la UE y la OTAN, lo deseable ahora es que más regiones de Ucrania se vayan autodeterminado, eligiendo que relación van a tener entre sí y con la vecina e influyente Rusia, pero siempre lejos del nuevo ejecutivo lacayo de la UE. Quizá con el tiempo se acabe creando otro Estado ucraniano con Kiev como capital de iure y teniendo de facto alguna capital libre de eurofascisctas. Desde luego no es alentador tener una Ucrania dividida en dos estados o que la existencia de estos degenere en una guerra civil abierta (este último extremo es poco probable), pero menos deseable todavía es que todo el país caiga bajo la bota de la UE-OTAN y de sus mercenarios, en este caso abiertamente neonazis. Ahora es labor de los antifascistas, comunistas e internacionalistas solidarizarnos con nuestros camaradas y con el pueblo de Ucrania y una buena manera de hacerlo es rebatiendo la versión única de los acontecimientos que nos están dando los voceros del imperialismo.

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