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Fer camín desde la emigración

IV Asambleya Nacional: «Creyando os alazetz de l’esdevenidero» Uesca/Osca 22 de febrero de 2014


FER PAÍS DESDE LA EMIGRACIÓN

Según datos oficiales, 2013 dejaba un saldo de 1600 aragonesas emigradas fuera de nuestro país 1. Si contamos a las emigradas en otros países dentro del Estado Español, a las aragonesas no registradas en los censos de embajadas y consulados y que por lo tanto, no figuran en registros oficiales y a todas aquellas, que desde el comienzo de la crisis del capitalismo, fechada oficialmente en 2008, han abandonado el país por motivos laborales, la cifra supera con creces las 10.000 personas. 2 Para un país como Aragón, a caballo entre un territorio desvertebrado y el crecimiento negativo de una población cada vez más envejecida, que además ve mermar cada día servicios públicos tan básicos e imprescindibles como la educación y la sanidad -que afectan tanto al desarrollo de la infancia-juventud, como a la calidad y esperanza de vida de las personas mayores-, la emigración de trabajadoras, especialmente jóvenes, no es más que otra vuelta de tuerca. Una de tantas que este perverso sistema económico está dejando en nuestro país.

Desde el punto de vista histórico y casi de un modo intrínseco, el abandono forzoso de la tierra forma parte de la experiencia colectiva de la clase trabajadora aragonesa y no es ajeno ni a nuestro sentir como pueblo, ni a nuestra cultura popular. El siglo XX ha marcado Aragón con el fantasma de la ausencia, del desarraigo, de las casas vacías y de la memorias enterradas. Por un lado, el exilio traumático del pueblo trabajador combatiente a partir de 1939, tras tres años en pie de guerra contra el Fascismo. Por el otro, el capitalismo español y europeo-internacional, con el apoyo cómplice de las élites políticas y financieras locales, que pretende dictar el compás y los pasos que la clase trabajadora aragonesa debe seguir en este baile en el que se ha convertido la lucha por la supervivencia como país y clase trabajadora.

La explotación colonial de norte a sur del territorio aragonés desde las primeras décadas del siglo XX, erradicó las formas de vida y economías tradicionales en valles, montañas, llano y cuencas fluviales. En el mejor de los casos, gran parte de la población se vio obligada a integrarse en las dinámicas de explotación de las empresas para asegurar la permanencia en sus lugares de origen. En 1 http://www.heraldo.es/noticias/aragon/2013/12/04/los_nuevos_destinos_los_emigrantes_aragoneses_259336_3 00.html 2 http://www.heraldo.es/noticias/aragon/zaragoza_provincia/zaragoza/2013/02/19/la_crisis_empuja_casi_000_ar agoneses_salir_extranjero_223123_301.html

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el peor, miles de familias se vieron obligadas a abandonar sus pueblos y comarcas, dejando sus casas a merced de la hiedra o el agua. Decir que este abandono fue en muchas ocasiones a la fuerza, no resulta exagerado si pensamos por ejemplo en Jánovas. Chantaje, extorsión y primer golpe mortal a la estructura poblacional aragonesa. De manera conjunta a la explotación de los recursos del territorio, el desarrollismo capitalista impuesto a golpe de Opus Dei por el franquismo a finales de los años 50 y durante la década de los 60, se tradujo en Aragón en el fomento de una industria privada fundamentalmente establecida en las capitales de provincia y muy especialmente en Zaragoza, que aceleró estrepitosamente la dicotomía medio rural-ciudad y el desvertebramiento territorial, social y económico del país.

Más de medio siglo después y como consecuencia de los ataques del capitalismo financiero y de las políticas neoliberales de la Unión Europea aplicadas tajantemente por los gobiernos español y aragonés, la juventud trabajadora aragonesa afronta hoy una de las situaciones más graves de su historia. La falta de derechos básicos, como la vivienda, la privarización progresiva de la sanidad, la elitización de la educación, el paro, la precariedad o las nulas perspectivas laborales, son algunos de los motivos por los que estas más de 10.000 personas han abandonado Aragón, incluidas las trabajadoras procedentes de Latinoamérica, África, Europa del Este o Asia que un día decidieron ser aragonesas por elección y que están retornando a sus lugares de origen.

Estamos ante una emigración alentada desde el gobierno español y la DGA, interesados en maquillar estadísticas de paro e incapaces por voluntad propia, de crear empleo y ofrecer condiciones laborales y de vida dignas a la clase trabajadora aragonesa. Esta campaña, muy bien orquestada desde los medios de comunicación, que muestra la emigración como una etapa vital o como un mero trámite para acumular experiencia laboral o aprender idiomas, esconde un lado mucho más oscuro: en primer lugar, busca crear diferencias de clase en el perfil de las emigradas. Se invisibiliza y se contrapone la figura clásica de la emigración no cualificada a la de la nueva emigración, la emigración académica, obviando que se trata en realidad de una misma clase trabajadora. En segundo lugar, se ignora y se pasa por alto la realidad que la mayoría de las emigrantes académicas o del ramo profesional, encontramos en el país de destino: un mercado laboral abusivo que se ceba con la población emigrante, donde abunda el minijob, el trabajo precario, la discriminación sexual y las condiciones laborales restrictivas. Y en tercer lugar, alejar físicamente a la juventud trabajadora de los barrios y ciudades en un contexto de agudización de la lucha de clases en el Estado Español, tiene como objetivo provocar desarraigo a nivel individual, pero sobre todo colectivo y social. 2


Precisamente porque nos quieren trabajando 40 horas semanales por 450 euros, lejos de nuestras familias, amigas y compañeras; la estrategia de la juventud emigrada y la clave para evitar el desarraigo que provoca la distancia geográfica, tiene que seguir siendo la organización política o la participación activa en proyectos, organizaciones, colectivos, sindicatos o grupos de afinidad rupturistas que nos permitan seguir luchando a nivel local por la emancipación sexual y de clase, y unir lazos y poner objetivos en común con la clase trabajadora del país de acogida.

Como aragonesas y parte del MLNA, es más que evidente que la militancia en el entorno geográfico aragonés es primordial a la hora de construir el País independiente, socialista y feminista por el que luchamos, pero la distancia no debe ser tampoco un factor excluyente. Dar a conocer Aragón y el trabajo del independentismo aragonés mediante la presencia en foros internacionalistas y así del mismo modo, tener la posibilidad de aprender conjuntamente de las experiencias de otros pueblos que también luchan por su liberación nacional y social y de género, como por ejemplo el pueblo kurdo o los procesos emancipadores latinoamericanos, debe hacernos profundizar en la extensa experiencia en solidaridad internacionalista que ha ido desarrollando la izquierda independentista aragonesa lo largo de su trayectoria. Las aragonesas emigradas podemos y debemos ser el altavoz de la lucha de liberación nacional aragonesa fuera de las fronteras de Aragón.

Porque desde la emigración, también luchamos por un Aragón independiente, socialista y feminista. Porque vamos a volver para seguir luchando.

Berlín, 8 de Febrero 2014.

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Fer camin desde la emigracion  
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