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SUMARIO TABLE OF CONTENTS

4-5

Editorial

6 - 13

En el camino 7

Entrevista a Frans Van der Hoff

8

Entrevista a Peter Mandelson

10

Entrevista a Frithjof Schmidt

12

Entrevista a Anja Osterhaus

14 - 35

Instrumentos de análisis 15

El comercio justo en cifras / Fair Trade in Figures

18

“Comercio justo y comercio ético: nuevas formas de relaciones comerciales”, por Marie-Paul Kestemont y Nadine Fraselle

21

“El comercio justo frente a la mundialización: ¿mantenerse en su nicho o moralizar el gran comercio?”, por Claude Auroi

26

“El comercio justo ingresando al mercado convencional: desafíos de los consumidores a los productores”, por Amandine Bach, Sophie Charlier e Isabel Yépez del Castillo

30

“Comercio justo: ventajas y sinsabores para los productores”, por Flurina Doppler y Alma Amalia González Cabañas

The Bridge (Puente @ Europa in English)

36 - 56

On the Road 37

Interview with Frans Van der Hoff

38

Interview with Peter Mandelson

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Interview with Frithjof Schmidt

41

Interview with Anja Osterhaus Instruments of Analysis

43

“Fair Trade and Ethical Trade: New Forms of Trading Partnerships”, by Marie-Paul Kestemont and Nadine Fraselle

46

“Fair Trade Faced with Globalization: Stay in its Niche, or Moralize the Conventional Trade?”, by Claude Auroi

50

“Fair Trade Entering the Mainstream: Challenges from the Consumers to the Producers”, by Amandine Bach, Sophie Charlier and Isabel Yépez del Castillo

53

“Fair Trade: Benefits and Drawbacks for Producers”, by Flurina Doppler and Alma Amalia González Cabañas

57 - 75

OBREAL/EULARO in itinere

76 - 79

Quiénes / Who’s Who


Año IV - Número 2 (nueva serie) Vol. IV, Issue 2 (new series) Junio de 2006 / June 2006 ISSN 1669-7146 Redacción / Edited at: Rodríguez Peña 1464 (C1021ABF) Ciudad de Buenos Aires Argentina Tel: (+54-11) 4878-2900 Fax: (+54-11) 4878-8628 puntoeuropa@unibo.edu.ar www.unibo.edu.ar Propietario / Ownership: Universidad de Bolonia, Representación en Buenos Aires University of Bologna, campus of Buenos Aires Director / Director: Giorgio Alberti

Esta publicación se ha realizado con la ayuda financiera de la Comunidad Europea. Su contenido es responsabilidad exclusiva de la Universidad de Bolonia, Representación en Buenos Aires, y en modo alguno debe considerarse que refleja la posición de la Unión Europea. Comisión Europea

This review has been produced with the financial support of the European Community. Its contents are the sole responsibility of the University of Bologna, campus of Buenos Aires, and do not reflect the views of the European Union. European Commission

2 Puente@Europa


Comité Directivo / Executive Board Giorgio Alberti Susana Czar de Zalduendo Arturo O’Connell José Paradiso Gianfranco Pasquino Lorenza Sebesta Ramón Torrent

Comité Científico / Scientific Board Alexandra Barahona (Instituto de Estudos Estratégicos e Internacionais, Portugal) Roberto Bouzas (Universidad de San Andrés, Argentina) Alvaro Camacho Guizado (Universidad de los Andes, Colombia) Julio Cotler (Instituto de Estudios Peruanos, Perú) Isabel Yépez del Castillo (Université Catholique de Louvain, Belgique)

Dirección Ejecutiva y Comité Editorial / Executive Director and Editorial Board Punto Europa - Buenos Aires, Universidad de Bolonia, Representación en Buenos Aires Lorenza Sebesta (Directora / Director) Emmet Boland (Traducciones / English Translation) Luciana Gil (Asistente Editorial / Editorial Assistant) Gisela Mazzarello (Traducciones / English Translation) Emiliano Montenegro (Diseño Gráfico / Graphic Design) Martín Obaya (Coordinador Editorial / Editorial Coordinator) Agradecemos a Isabel Yépez del Castillo y a sus colaboradoras, Amandine Bach y Paloma Raggo, por el planteo intelectual del número, la selección y coordinación de los autores y la elaboración de las entrevistas. Special thanks to Isabel Yépez del Castillo and her collaborators, Amandine Bach and Paloma Raggo, for the intellectual design of this issue, the choice and coordination of contributors and the authoring of the interviews.

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EDITORIAL

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air trade, comercio justo, commerce equitable: different ways to express in English, Spanish and French a diversity of practices that combine commercial exchange and solidarity. This issue of Puente @ Europa intends to report, through a Latin AmericanEuropean exchange of viewpoints, on the diversity of institutional and non-institutional players involved in fair trade, together with certain challenges that the process of the opening up and liberalization of trade poses today. An approach to the part Europe has to play within this process is presented “loud and clear” in the On the Road section through interviews with representatives of both the European Commission and Parliament, a lobbying organization active in Europe and the spokesman of a fair trade organization. A careful reading of the contributions in this issue allows us to perceive that, despite the different nuances involved in the definition of the term “fair trade”, there exists a set of basic principles shared between Northern and Southern Hemisphere players which has allowed for its development and expansion over the last thirty years. The article by Marie-Paul Kestemont and Nadine Fraselle, which opens the Instruments of Analysis section, clearly illustrates the differences between fair trade and ethical trade, while at the same time presenting connections to sustainable development. Claude Auroi reminds us of the various ways in which fair trade is influenced by both the global economic environment and the way in which the conventional market is structured. The figures for the evolution of sales volumes in recent years reflect the size of the growth of fair trade, but at the same time remind us that these numbers are not very significant when compared to conventional trade. According to Auroi, the main challenge of fair trade lies in developing it beyond a market niche. The crucial producer-consumer relationship is dealt with in the last two articles. The contribution of Amandine Bach, Sophie Charlier and Isabel Yépez del Castillo analyzes the challenges that the new demands for quality, design, and production time associated with the opening up of markets pose for small producers, as well as the confusion that the mushrooming of products labelled “ethical”, “fair”, “solidarity” produces in consumers. Finally, Flurina Doppler and Alma Amalia González Cabañas present the benefits and drawbacks associated with the institutionalization processes of fair trade based on the experience of the certification of coffee produced by small producers in Chiapas. This issue finishes by focusing on the difficulties and challenges for small producers who are, at the end of the day, the main protagonists of fair trade. Our thanks to Amandine Bach and Paloma Raggo for their assistance in the making of this issue.

Isabel Yépez del Castillo Editor n. 2 - 2006 Louvain-la-Neuve, May 2006

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EDITORIAL C

omercio justo, fair trade, commerce équitable, diferentes formas de nombrar en castellano, ingles y francés una diversidad de prácticas que combinan intercambio comercial y solidaridad. Este número de Puente @ Europa se propone dar cuenta -a partir de miradas cruzadas América Latina-Europa- de la diversidad de actores institucionales y no institucionales implicados en el comercio justo, así como de algunos desafíos que el proceso de apertura y liberalización del comercio plantea hoy. Una aproximación al rol que le toca jugar a Europa en este proceso es presentado a cuatro voces en la rúbrica En el camino, a través de entrevistas a representantes de la Comisión y el Parlamento Europeo, una organización de cabildeo a nivel europeo y un portavoz de una organización de comercio justo. La lectura atenta de las contribuciones en este número permite percibir que, a pesar de los matices que existen alrededor de la definición del término “comercio justo”, hay un conjunto de principios de base compartidos entre actores del Norte y del Sur que han permitido su desarrollo y expansión en los últimos treinta años. El artículo de Marie-Paul Kestemont y Nadine Fraselle, que inicia la sección Instrumentos de análisis, al mismo tiempo que nos da luces sobre las diferencias que existen entre comercio justo y comercio ético, presenta sus articulaciones con el desarrollo sostenible. Por su parte, Claude Auroi nos recuerda las múltiples maneras como el comercio justo está influenciado por la situación económica mundial y por la manera como se estructura el mercado convencional. Las cifras de evolución del volúmen de ventas de los últimos años dan cuenta de su importante crecimiento, pero al mismo tiempo permiten no olvidar que en relación al comercio convencional estas cantidades son aún poco significativas. Dejar de ser un “nicho” de mercado constituye, según Auroi, el reto principal del comercio justo. La relación crucial productor-consumidor es abordada en los dos últimos artículos. En la contribución de Amandine Bach, Sophie Charlier e Isabel Yépez del Castillo se analizan los desafíos que las nuevas exigencias de calidad, diseño, tiempo de producción, asociados a la apertura de mercados, plantean a los pequeños productores; así como la confusión que provoca en los consumidores la multiplicación de productos que portan la etiqueta de “éticos”, “justos”, “solidarios”. Finalmente, Flurina Doppler y Alma Amalia González Cabañas presentan las ventajas y los sinsabores asociados al proceso de institucionalización del comercio justo tomando como base la experiencia de certificación del café producido por los pequeños productores de Chiapas. Este número termina poniendo en el centro de la atención las dificultades y desafíos de los pequeños productores que son, en última instancia, los protagonistas principales del comercio justo. Nuestro reconocimiento a Amandine Bach y Paloma Raggo por su contribución a la elaboración de este número.

Isabel Yépez del Castillo Compiladora n. 2 - 2006 Lovaina-la-Nueva, mayo de 2006

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En esta sección se recogen testimonios de quienes, tanto en América Latina como en Europa, participan como actores de los procesos políticos, económicos, sociales y culturales que son objeto de interés de la revista. Es en carácter de actores de la arena política (en el sentido etimológico de polis) que pediremos la intervención de nuestros invitados, aun sabiendo que muchos de ellos practican, al mismo tiempo, la actividad académica.

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En febrero de 2006, la Universidad Católica de Lovaina (Louvain-la-Neuve, Bélgica) decidió honrar la continua dedicación y compromiso que por más de 25 años Frans Van der Hoff tuvo con el movimiento del comercio justo y con los pequeños productores del mundo. Durante los años ochenta, en las montañas de México, Frans Van der Hoff participó, como sacerdote obrero, de la cultura del café. Este doctor en teología y economía política descubrió allí algunas sencillas verdades: el mercado no funcionaba para los pequeños productores de café, la democracia solo concierne a unos pocos y no se aplica a las poblaciones indígenas. Estas sencillas verdades necesitaban ayuda para ser “comercializadas” y, en 1988, Frans Van der Hoff fue co-fundador de la Fair Trade Label “Max Havelaar”. Mediante esta nueva etiqueta, los pequeños productores podrían finalmente decir: “no queremos caridad, sino una relación comercial respetuosa”.

Puente @ Europa (P@E): ¿Qué es lo interesante de participar en el esquema de comercio justo? En primer lugar, el comercio justo es una escuela que enseña cómo establecer relaciones comerciales justas y respetuosas. En mi opinión, el sur ha evolucionado mucho más en los aspectos políticos y económicos del comercio que su contraparte en el Norte, que está acostumbrado al sistema de caridad -dar al pobre- y se le hace muy difícil poner fin a este sistema de “desarrollo”. A veces, hay también una cierta visión de superioridad: sabemos mejor qué es lo que hace falta hacer en el Sur. ¡Me gustaría recordar que el Norte ha hecho muchos desastres en el Sur! Lo crucial del comercio justo es que permite al Sur crear nuevos modelos de desarrollo democrático para la economía. Para nosotros, en el Sur, la democracia es más importante que la economía pura porque va más allá de las relaciones comerciales, atañe a las relaciones personales; democracia en la que la participación, la pluralidad y la diferenciación son elementos claves. No tenemos que estar todos de acuerdo, aun en la comunidad del comercio justo hay distintas visiones que, a veces, se enfrentan. Esto es lo interesante de participar en el sistema de comercio justo, aprender y establecer mejores, más concretas, relaciones comerciales. ¡Es una escuela, pero aún debemos graduarnos! El comercio justo es parte de una importante lucha social, política y cultural librada desde el sur para que se reconozca su verdadero valor. Algunos piensan que con un ingreso superior a los dos dólares diarios erradicamos la pobreza. Esto no es cierto, pero el fortalecimiento, la recreación de relaciones comerciales respetuosas, como las que permite el comercio justo, nos dan la dignidad de caminar con la frente alta. Este fortalecimiento es mucho más poderoso que los ingresos de nuestras pequeñas haciendas de café. El comercio justo no es solo una cuestión económica. Precisamente ahora, desafortunadamente, lo estamos concentrando en la parte económica, pero tiene raíces sociales y políticas profundas que a veces el Norte difícilmente puede comprender. P@E: ¿Cómo piensa que la Comunidad Europea podría apoyar el comercio justo? Debería concentrarse en cómo evitar que las raíces históricas del concepto de comercio justo sean distorsionadas. Esto es crucial. Tenemos que asegurarnos que una etiqueta represente efectivamente aquello que simboliza. En la actualidad, todo el mundo puede utili-

zar “etiquetas éticas” engañosas que no pertenecen al comercio justo, y hay muchos que proclaman que son sostenibles o éticos, o que proclaman ser parte del comercio justo, mientras que en realidad no lo son. Conozco empresas que etiquetan sus productos como si fueran “comercio justo” y no lo son. Esto es engañar y confundir a los consumidores. Los criterios del Fair Trade Labelling Organisations (FLO) y del International Federation of Alternative Trade (IFAT) son los fundamentales y aquellos que hay que respetar. El precio mínimo es el criterio básico, si no hay precio mínimo hay explotación. La democracia en el mercado es esencial y es necesaria distinguirla de la libertad del mercado. Eventualmente queremos desarrollar nuestro mercado nacional y no depender tanto de las exportaciones. Es cierto que actualmente el mercado del comercio justo no puede absorber toda la producción del Sur, pero esto no significa que tengamos que diluir los criterios básicos para vender la producción. Debemos empezar de a poco, pero estamos creciendo. Con un crecimiento del 30%, el mercado del comercio justo será muy prometedor durante los próximos años y esto explica el acercamiento de nuevos actores que no participan de los principios del comercio justo. P@E: ¿Cuáles son los desafíos y límites del comercio justo? Algunas decisiones están solo guiadas por el mercado, y nosotros no lo estamos. Por ejemplo, permitir que corporaciones como Nestlé, que tienen tras de sí muchos años de prácticas injustas, ingresen al mercado del comercio justo es muy inquietante. Esta decisión causó muchas tensiones porque ellos certificaron solo un producto y reclamaron pertenecer al comercio justo; lo mismo vale en el caso de McDonalds. Nosotros queremos hacer negocios con gente, instituciones y empresas decentes, en un mercado decente, no con los que nos han explotado por más de cien años. Nuestros principales aliados son las pequeñas empresas y las organizaciones del comercio justo, pero ellos tienen los mismos problemas que nosotros: ¿dónde encontrar el pez gordo de mañana que nos alimente a todos? Tenemos que aprender de las grandes empresas, pero solo de las decentes. P@E: ¿Cuál es el futuro del comercio justo? Tenemos que ampliar la selección de productos y las relaciones comerciales. Queremos un mercado distinto pero con el mismo criterio, no necesariamente bajo FLO o IFAT, pero sí respetando las reglas que establecieron durante 25 años. Un monopolio nunca es bueno para los pequeños productores, pero necesitamos estándares claros.

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En esta entrevista, el Comisario de Comercio Exterior de la Comisi贸n Europea, Peter Mandelson, comparte sus reflexiones sobre las virtudes y los l铆mites del comercio justo y sobre los desaf铆os que presenta a la Uni贸n Europea.

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Puente @ Europa (P@E):¿Qué entiende por el concepto de “comercio justo”? “Comercio justo” es un concepto que aún está en desarrollo. Considero que es una iniciativa privada y voluntaria que permite a consumidores del Norte tener una influencia directa sobre las condiciones de producción en el Sur. Esto significa que los consumidores pueden confiar en que los fabricantes de productos elaborados según los criterios del comercio justo están percibiendo una paga que les permite llevar una vida decente en condiciones sustentables. P@E: En la Conferencia del Partido Socialista Europeo sobre comercio justo realizada en el Parlamento Europeo en junio de 2005 declaró que “[el] comercio justo es uno de los instrumentos esenciales para promover el desarrollo sustentable y combatir la pobreza”1. ¿Todavía está de acuerdo con esta afirmación? ¿Podría explicar por qué? Sí, sin duda alguna, todavía sostengo esta afirmación. Comercio justo significa que los consumidores comprenden que la compra de productos como el cacao, el té y el café es más que una simple transacción entre ellos y el comerciante. Estos productos provienen de algunas de las áreas más pobres del mundo que necesitan nuestra solidaridad. El comercio justo ya tuvo impactos positivos: - muchos comerciantes verifican cuidadosamente cómo son fabricados los productos que venden. Controlan sus “líneas de suministro” y, de ser necesario, mejoran sus condiciones; - los países en desarrollo han advertido que los consumidores se interesan por las condiciones de producción sustentables y que esto es una oportunidad para ellos; - algunos de los productores más vulnerables del mundo adaptaron sus modos de trabajo para ser más sostenibles, convirtiéndose en un ejemplo y alentando a otros a hacer lo mismo; - existe un creciente interés en el rol de los esquemas de certificación y garantía. Sin embargo, todo esto no significa que el comercio Norte-Sur sea inherentemente injusto, o que el interés de los consumidores por sí solo pueda eliminar la pobreza e impulsar el desarrollo sustentable. Necesitamos ser cuidadosos y no sobreestimar lo que el comercio justo puede hacer. Creo que el comercio justo puede jugar un rol importante y útil para aliviar la pobreza, pero no puede reemplazar la buena gobernanza y el desarrollo económico -incluyendo la apertura comercial tradicional. El desarrollo sustentable solo funcionará si está apoyado en una fuerte regulación social y medioambiental que esté correctamente implementada. P@E: ¿Cómo apoya la Comisión Europea el desarrollo del comercio justo?

según criterios del comercio justo. Y hay apoyo financiero de la Comisión para proyectos vinculados al comercio justo. Mucho de ese apoyo está incluido en el presupuesto de desarrollo, pero no todo: por ejemplo, yo apoyo una cantidad de proyectos de comercio justo desde mi presupuesto. La Comisión está también buscando nuevas opciones como, por ejemplo, el financiamiento de esquemas de garantías para consumidores. P@E: ¿Cuáles son los desafíos que enfrenta la Comisión Europea para apoyar el comercio justo? En primer lugar, el tamaño del “nicho” del comercio justo está limitado por la extensión del interés del consumidor. La Comisión tiene, sin duda, el rol de aclarar qué es el comercio justo, cómo funciona, etc. Pero la Comisión encuentra límites para hacer mucho más porque no puede discriminar en favor de un grupo de actores comerciales privados por sobre otros. En segundo lugar, muchos desean que la Comisión Europea ofrezca una definición oficial de comercio justo y algún tipo de aval formal. Sin embargo, el comercio justo es único en muchos sentidos y sus límites no son fáciles de determinar. Hemos visto las dificultades que han tenido, y aun tienen, algunos países para definir comercio justo. Sus características más importantes son el carácter privado y voluntario de la iniciativa. Pienso que una definición o aval oficial puede ser contraproducente ya que podría encasillar el comercio justo y socavar la energía, dinamismo e innovación que lo han caracterizado hasta el momento. P@E: ¿Cómo ve la Comisión Europea su rol en el futuro con relación al comercio justo? Continuaré prestando mi apoyo personal al comercio justo. Espero poder hacer muy pronto una visita a los productores de café y ver en persona y en el terreno cómo funciona el comercio justo. El comercio justo tiene distinta importancia en cada uno de los Estados miembros. Sin duda, hay espacio para que compartan experiencias e información. Aun en los Estados miembros en los que el comercio justo es prominente hay espacio para mejorar la conciencia. Durante el último año, Richard Adams, el ponente del Comité Económico y Social Europeo dijo: “ahora podemos ver que es el consumidor el que necesita ser alternativo, hacer elecciones personales que afecten a la sociedad global. [Los consumidores] necesitan tener información y sabiduría en su utilización”2. Coincido con él y creo que el rol clave de la Comisión es garantizar información transparente y sin distorsiones sobre el comercio justo para que los consumidores puedan hacer elecciones informadas. Notas Nota del Coordinador Editorial: las notas han sido redactadas por el Coordinador Editorial, cualquier error u omisión queda exclusivamente bajo su responsabilidad. Traducción propia. Discurso disponible en inglés en http://europa.eu.int/comm/commission_barroso/mandelson/ speeches_articles/mandelson_sptemplate.cfm?LangId=EN&temp=s ppm041_en. 2 Traducción propia. 1

La Unión Europea apoya el desarrollo del comercio justo de todas las maneras posibles. Por ejemplo: los comisarios promueven el comercio justo en sus intervenciones como oradores en distintos eventos y las cantinas de la Comisión ofrecen productos elaborados

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Entrevista a

Frithjof Schmidt En 2006 fue presentado ante la Comisión de Desarrollo del Parlamento Europeo un proyecto de Informe sobre Comercio Justo y Desarrollo que representa un llamado a las instituciones europeas a reforzar su compromiso con esta modalidad de comercio a través de la puesta en marcha de acciones concretas que refuercen sus potencialidades. Fritjhof Schmidt, ponente del informe, comparte en esta entrevista algunas precisiones y sus expectativas respecto las acciones futuras relacionadas con el informe.

Puente @ Europa (P@E): ¿Qué entiende por el concepto de “comercio justo”?

ductores, al tiempo que estos deben estar involucrados en el proceso de fijación de reglas;

Entiendo que “Comercio Justo” no es una marca, es un concepto según el cual la relación comercial entre consumidores y productores está desarrollada a partir de estándares claros y verificables. Debemos ir más allá del debate entre “Comercio Justo” y “comercio justo”1. Es cierto que ambos se refieren a la justicia en las relaciones comerciales ¡pero la particularidad del Comercio Justo es que funciona y podemos comprobarlo! Es un concepto holístico y no disocia la vida económica de la vida social. Ofrece una respuesta clara y concreta al hecho de que algunos de los productores más pobres del mundo no reciban un precio justo por sus productos, que cubra los costos de producción y les permita llevar una vida decente. Esto no es algo muy complicado, pero el ingreso de nuevos actores “sostenibles” al mercado desorienta a los consumidores. Como consecuencia del éxito del Comercio Justo y de la falta de protección legal existe el riesgo de que las empresas que ingresan al mercado de Comercio Justo abusen del concepto y, al no cumplir con sus estándares, terminen reduciendo los beneficios para los productores pobres y marginados de los países en desarrollo. Al mismo tiempo, esto puede reducir la transparencia hacia los consumidores y violar su derecho a una información adecuada sobre los productos. En realidad, no habría discusión sobre lo que significa el Comercio Justo si no hubiera free-riders que consideran que pueden apropiarse indebidamente del concepto sin acatar sus normas; la accountability se logra a partir de la conformidad con estas reglas. Para eliminar el riesgo de abuso del Comercio Justo es necesario cumplir, como mínimo, con los siguientes criterios:

- transparencia y trazabilidad a lo largo de toda la cadena productiva para asegurar información apropiada al consumidor;

- un precio que garantice un salario justo y que cubra los costos para un sustento y una producción sostenibles. Este precio debe ser, al menos, el precio mínimo más la prima definida por las asociaciones internacionales del Comercio Justo; - si el productor lo requiere, parte de los pagos debe hacerse por adelantado; - deben establecerse relaciones estables y de largo plazo con los pro-

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- condiciones de producción que respeten los ocho Convenios Fundamentales de la Organización Internacional del Trabajo2; - respeto por el medioambiente, protección de los derechos humanos, en particular, los derechos de la mujer y los niños, y respeto por los modos de producción tradicionales que puedan promover el desarrollo económico y social; - desarrollar las capacidades y fortalecer a los productores -especialmente aquellos más pequeños y marginados- y trabajadores en los países en desarrollo, así como también a sus organizaciones y respectivas comunidades; - apoyar la producción y el acceso al mercado de las organizaciones de productores; - fomentar las actividades de concientización sobre la producción y las relaciones comerciales bajo el Comercio Justo, su misión y objetivos, y sobre la injusticia que prevalece en las reglas del comercio internacional; - monitorear y verificar el acatamiento de estos estándares; - realizar evaluaciones regulares del impacto de las actividades del Comercio Justo. P@E: Ud. presentó recientemente el proyecto de Informe sobre comercio justo y desarrollo3 ¿cuáles son sus expectativas respecto a este informe? ¿Cuál ha sido la respuesta obtenida hasta el momento? El Informe pretende recordar a las instituciones europeas, que reiteradas veces expresaron la necesidad de encontrar herramientas con-


cretas para aliviar la pobreza y alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio4, que el Comercio Justo es un instrumento ya probado y que debería recibir más apoyo de su parte. Pretende, a su vez, dar un primer paso, real y concreto, hacia estas metas, transformar las promesas y discursos en acciones. El informe subraya la importancia de que las instituciones públicas incorporen criterios sociales y medioambientales en sus decisiones de política y compras; más aún, llama a las autoridades públicas en Europa a integrar los estándares del Comercio Justo en sus licitaciones públicas y políticas de compra, y requiere a la Comisión que las aliente a tomar esta decisión, por ejemplo, a través de la producción de líneas directivas para las compras públicas de Comercio Justo. Hasta el momento, la respuesta ha superado nuestras expectativas, todos parecen interesados. Si pudiéramos generar el mismo interés por cada informe… Parece existir un consenso sobre la idea de que el Comercio Justo es una respuesta adecuada para aliviar la pobreza que afecta a los productores más necesitados, pero aun hay confusión entre “Comercio Justo” y “comercio justo”, por lo tanto, con cierto optimismo, este informe tratará esta cuestión en su versión final. Todos coinciden en que necesitamos más ética y decencia en el modo en que conducimos los negocios. Personalmente, creo que el ejemplo del Comercio Justo es el mejor hasta el momento. P@E: ¿Qué rol podrían desempeñar el Parlamento y la Comisión con relación al desarrollo del comercio justo? Quienes diseñan y adoptan las políticas en la Unión Europea deben considerar que tienen la responsabilidad en el diseño de un marco de política adecuado que asegure la justicia de las reglas comerciales pero que también permita que las iniciativas del Comercio Justo mejoren el acceso de los pequeños productores del Sur al mercado, garantizándoles, al mismo tiempo, precios rentables. El primer paso para la Comisión y los Estados miembros es la adopción de medidas adecuadas para que los consumidores tengan acceso a toda la información que necesitan para poder tomar sus decisiones. Los consumidores deben tener el derecho a un acceso rápido a la información sobre el producto que, además, debe ser presentada de manera fácilmente comprensible y transparente. La Comisión debería producir una recomendación sobre Comercio Justo, reconociendo que un acto legislativo no vinculante sería lo más apropiado en este momento y que no traería consigo el riesgo de sobre-regulación al respecto. Más aun, la Comisión podría mejorar la coordinación de sus actividades en el campo del Comercio Justo entre los responsables de las Direcciones Generales vinculadas al desarrollo, al comercio, al empleo y los asuntos sociales, a la protección de los consumidores, al mercado interior y a la agricultura y hacer que el Comercio Justo sea una parte integral de sus políticas en estos sectores. Frecuentemente, vemos que el tema es dejado de lado porque no existe una persona de referencia en la Comisión. P@E: ¿Cuáles son los principales desafíos y ventajas del Parlamento y la Comisión para apoyar el Comercio Justo? Uno de los principales desafíos es distinguir claramente el Comercio Justo de otras iniciativas éticas o sostenibles. Hay muchas buenas iniciativas que van más o menos en la dirección correcta. Creo que podemos acoger otras ideas creíbles y verificables. Pero “ético” es un término muy amplio que puede ser aplicado a muchas cosas; el Comercio Justo se aplica a un conjunto de criterios que son construidos de manera conjunta con los productores. Es más que un simple código de conducta, es otra forma de hacer negocios. El punto no es dar un tratamiento diferenciado a la etiqueta sino apoyar el concepto, y este es el desafío principal para las instituciones europeas. Como la participación del Comercio Justo en el mercado europeo creció a un promedio del 20% durante los últimos cuatro años, muchos intereses corporativos se ven ahora muy atraídos por este mercado tan prometedor. El desafío para nosotros es asegurar que el concepto

sea preservado y que reconozcamos la importancia y la necesidad de aumentar las actividades de concientización que muchas veces son omitidas porque no son lo suficientemente rentables. P@E: ¿Cuál es el próximo paso para apoyar el comercio justo? Tengo algunas dudas al respecto. Algunos dirían que, como están avanzando algunas iniciativas legislativas a nivel nacional -como es el caso de Francia y Bélgica5-, una legislación sobre el tema sería el próximo paso…vayamos despacio. En primer lugar, deberíamos trabajar para mejorar nuestras propias políticas dirigidas a asegurar las condiciones del Comercio Justo y luego investigar más sobre el impacto de estas legislaciones sobre los productores. Si lo pensamos bien, las decisiones que adoptamos sobre Comercio Justo tienen repercusiones sobre la vida de muchísimos productores. ¿Es, por lo tanto, justo que decidamos sin consultarlos? Tenemos que estar seguros de que estas leyes no solo protejan a los consumidores, sino que protejan efectivamente a los productores que están en el centro de la sociedad comercial del Comercio Justo. Como primer paso hacia una posible legislación sobre comercio, tenemos que evaluar a fondo los riesgos de una sobre-regulación, así como también sus posibles impactos sobre los productores pequeños y marginales. Los Estados miembros que están desarrollando una legislación que puede afectar a las organizaciones del Comercio Justo deberían referirse a la experiencia que éstas tienen en el tema. Debemos aprender de lo que se ha hecho y no asumir que podemos regular y solucionar los problemas. No es seguro, pero con el tiempo podríamos necesitar regulaciones que prevengan el avance del “fairwashing”, como aquel del que fuimos testigos durante los años ochenta y noventa con el “greenwash”6. El movimiento del Comercio Justo nos ha pedido medidas concretas, ahora es tiempo de dar estas demoradas respuestas. Pero lo importante por ahora, y este es el próximo paso necesario, es tener no solo ayuda para el comercio sino ayuda para el Comercio Justo. Notas Nota del Coordinador Editorial: las notas han sido redactadas por el Coordinador Editorial, cualquier error u omisión queda exclusivamente bajo su responsabilidad. A lo largo de la entrevista se han utilizado mayúsculas y minúsculas para señalar las distinción que Fritjhof Schmidt hace entre ambos conceptos. 2 Disponibles en www.ilo.org/public/spanish/standards/norm/ whatare/fundam/index.htm. 3 Se refiere al proyecto de Informe sobre comercio justo y desarrollo presentado por el entrevistado en la Comisión de Desarrollo del Parlamento Europeo (Proyecto de Informe, 2005/2245(INI)). Disponible en www.europarl.europa.eu/meetdocs/2004_2009/organes/deve/ deve_20060424_1500.htm. 4 Los Objetivos de Desarrollo del Milenio, definidos en septiembre de 2000 en la Asamblea General de las Naciones Unidas, apuntan a la lucha contra la pobreza y el hambre, la reversión del deterioro ambiental, el mejoramiento de la educación y la salud, y la promoción de la igualdad entre los sexos, entre otros. Para más información, ver www.un.org/spanish/millenniumgoals. Para una perspectiva sobre este tema desde América Latina y el Caribe se recomienda José Luis Machinea, Alicia Bárcena, y Arturo León (coords.), Objetivos de Desarrollo del Milenio: una mirada desde América Latina y el Caribe, Santiago de Chile, 2005. 5 Al respecto, se recomienda ver en este mismo número el artículo de Amandine Bach, Sophie Charlier e Isabel Yépez del Castillo. 1 Según la definición del Concise Oxford English Dictionary (X ed.), “greenwash” es la “disinformation disseminated by an organization so as to present an environmentally responsible public image”. 1

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Entrevista a

Anja Osterhaus En esta entrevista, Anja Osterhaus, advocacy coordinator del Movimiento del Comercio Justo, comparte sus opiniones sobre los desafíos que enfrenta esta modalidad de intercambio comercial y sobre el importante rol que podrían desempeñar las instituciones europeas para favorecer su desarrollo.

Puente @ Europa (P@E): ¿Qué entiende por el concepto de “comercio justo”? El concepto de comercio justo está basado en un conjunto de estrictos estándares voluntarios que han sido desarrollados durante las últimas seis décadas por el movimiento internacional del comercio justo para asegurar que los beneficios derivados del comercio alcancen a los productores. En 1999, este movimiento elaboró una

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definición conjunta que describe el comercio justo como “una asociación comercial basada en el diálogo y el respeto”1. Este enfoque es completamente distinto al del comercio convencional, incluyendo la mayoría de las iniciativas comerciales conocidas como “éticas” o “sustentables”. En el sistema del comercio justo los productores reciben un precio estable que cubre el costo de producción y que les permite llevar una vida decente. Además, los productores pueden gozar de una pre-financiación para sus inversiones, para comprar


semillas o materias primas. Se les brinda asistencia para que mejoren la calidad de sus productos, los conviertan en orgánicos, protejan el medioambiente y en muchas otras áreas relevantes. El comercio justo enfoca el comercio desde la perspectiva del desarrollo y tiene como objetivo mejorar las condiciones comerciales de todos los productores, no solo de aquellos que forman parte del sistema de comercio justo. Esto explica por qué las organizaciones del comercio justo están involucradas en la campaña a favor de la justicia comercial e impulsan a las empresas a mejorar sus prácticas corporativas y políticas de compra. El comercio justo demuestra que el comercio puede beneficiar a los productores pequeños y marginales y a los trabajadores pobres si es llevado a cabo en condiciones justas y estables. Nosotros pensamos que hay algunas lecciones que ofrece el comercio justo que deben ser aprendidas por quienes diseñan la política comercial en general. P@E: En su opinión, ¿cuáles serían las principales partes interesadas? ¿En qué nivel deben comprometerse en el desarrollo del comercio justo? Las mismas organizaciones del comercio justo son las principales interesadas: organizaciones de productores en los países en desarrollo, importadores del comercio justo, organizaciones encargadas del etiquetado y más de 3000 tiendas en el mundo, muchas de las cuales están mantenidas o aun operadas por voluntarios. Están organizadas en asociaciones a nivel nacional, regional e internacional. El sistema del comercio justo está siendo permanentemente examinado y mejorado en base a las evaluaciones de impacto y análisis de la cadena de valor, y todas las partes interesadas están involucradas en este proceso. Otras partes interesadas son las compañías tradicionales, especialmente los comercios minoristas que ofrecen productos del comercio justo y, por supuesto, los consumidores. Cuanta más conciencia toman los consumidores de las injusticias que imperan en el sistema comercial, más dispuestos están a buscar productos del comercio justo y pagar un poco más para garantizar que los productores reciban un trato equitativo. P@E: ¿Qué piensa del Informe sobre comercio justo y desarrollo presentado en el Parlamento Europeo?2 El informe es una iniciativa bienvenida que está dirigida a desarrollar un amplio marco de política de la Unión Europea para el comercio justo. En la actualidad, no hay una acción coordinada a nivel europeo en esta área y el apoyo al comercio justo está limitado y fragmentado, aun cuando ha sido reconocido en algunos documentos oficiales de la Unión Europea como una herramienta importante para superar la pobreza y aumentar la conciencia de los consumidores. Hay una brecha evidente entre estas afirmaciones y la falta de apoyo político y financiero y, por lo tanto, el informe del Parlamento Europeo podría ser un primer paso para cerrar esta brecha. P@E: ¿Qué rol podrían desempeñar el Parlamento y la Comisión Europa con relación al desarrollo del comercio justo?

el impacto de las políticas comercial y agrícola sobre estos grupos vulnerables y, de acuerdo a esto, diseñar sus políticas comerciales. Es bien sabido que las políticas agrícolas europeas son perjudiciales para los agricultores en países pobres y que es necesario un cambio político urgente en esta área. P@E: ¿Cuáles son los desafíos para el comercio justo? Durante décadas, el comercio justo se ha desarrollado desde abajo. A partir de pequeñas iniciativas locales, muchas veces apoyadas por la iglesia, se ha convertido en un movimiento de escala mundial. Con el desarrollo de la Marca Internacional de Certificación Justa en los años ochenta, el concepto ha entrado en el mercado convencional y ha ido más allá del nicho del comercio justo. En algunos países, la participación en el mercado de productos típicos del comercio justo como las bananas, el café y el té, representa entre 5% y el 10%, ascendiendo a un 50% en el caso de las bananas en Suiza. Y la tendencia es creciente: desde 2000, las ventas europeas de comercio justo han estado creciendo sostenidamente un 20% cada año, ofreciendo a más y más productores condiciones justas y estables. Pero el comercio justo tiene muchos desafíos por delante: el más importante es que aún alcanzamos solo a una pequeña parte de los productores y trabajadores más pobres y marginales del mundo. Muchos productores del comercio justo necesitan vender parte de sus productos en el mercado mundial a precios ridículos que muchas veces ni siquiera cubren los costos de producción y mucho menos les proporcionan una vida decente. Pero también necesitamos encontrar el balance justo entre las operaciones comerciales y nuestra misión de trabajar por un comercio más equitativo e influenciar a las compañías tradicionales para que mejoren sus prácticas en los negocios. Con la mayoría de los grandes jugadores demostrando interés en el etiquetado del comercio justo, necesitamos encontrar maneras innovadoras de cooperar con las multinacionales, aun siendo críticos cuando sea necesario. También tenemos que perfilar más el comercio justo en un mercado ético cada vez más poblado. El creciente compromiso de las compañías es una tendencia bien recibida, siempre y cuando sus iniciativas contribuyan a mejorar las condiciones de vida y de trabajo de los productores y sigan estándares claros y transparentes. Sin embargo, muchas de las demandas “sostenibles“ o “éticas“ carecen del respaldo de estándares creíbles y verificables. En algunos casos, aun el término “comercio justo“ es utilizado sin que se respeten los criterios vinculados. En consecuencia, es cada vez más difícil para los consumidores obtener información apropiada en un mercado “ético“ tan poblado. El concepto de comercio justo es único y el de mayor alcance entre todas estas iniciativas, y es este el mensaje que necesitamos dar a los consumidores. Notas Nota del Coordinador Editorial: las notas han sido redactadas por el Coordinador Editorial, cualquier error u omisión queda exclusivamente bajo su responsabilidad. Traducción propia. Las siguientes asociaciones: International Fair Trade Association, Fair Trade Labeling Organizations International, Network of European Worldshops y European Fair Trade Association, acordaron en diciembre de 2001 las definiciones y principios del comercio justo. Disponible en www.eftafairtrade.org/pdf/ Fair-TDAP.pdf. 2 Se refiere al Informe sobre comercio justo y desarrollo presentado a la Comisión de desarrollo del Parlamento Europeo por Frithjof Schmidt, entrevistado en este mismo número (Proyecto de Informe sobre comercio justo y desarrollo, 2005/2245 (INI)). Disponible en www.europarl.europa.eu/meetdocs/2004_2009/organes/deve/deve_ 20060424_1500.htm. 1

Hay muchos roles que las instituciones europeas podrían desempeñar para apoyar el comercio justo: podrían ayudar a aumentar la conciencia sobre el comercio justo y sus beneficios para los países en desarrollo. Las autoridades públicas europeas deberían ofrecer productos del comercio justo en sus cantinas y ofrecerlos en sus reuniones. Esto ya se hecho en los edificios de la Comisión Europea y del Parlamento Europeo, pero las instituciones europeas podrían alentar a todas las instituciones públicas que se encuentran en Europa a hacer lo mismo y a incorporar los estándares del comercio justo en las compras y licitaciones públicas. Las instituciones europeas podrían apoyar a los productores pequeños y marginados, ya sea a través de su apoyo a los productores del comercio justo como evaluando

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Esta sección incluye reflexiones teóricas y análisis empíricos originales que nutran el diálogo entre América Latina y Europa y que ofrezcan una base enriquecedora común para la elaboración de políticas eficaces.

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El comercio justo en cifras / Fair Trade in Figures As Isabel Yépez del Castillo says in her editorial, this issue of Puente @ Europa attempts, by way of the diversity of players who are involved, to add to the analysis of the phenomenon of fair trade from different perspectives. The focus is centred on the relationship between Europe -the principal destination for fair trade productsand Latin America, where much of the production comes from. As we have seen, fair trade has become a successful method of commerce over the past few years, exceeding growth rates of conventional trade. We believe that presenting some statistics on the evolution of this phenomenon over the past five years will help in the reading of the contributions which make up this issue1.

Este número de Puente @ Europa, como anticipa Isabel Yépez del Castillo en su editorial, pretende contribuir al análisis del fenómeno del comercio justo desde distintas perspectivas, involucrando a la diversidad de actores que participan de sus prácticas. El enfoque adoptado se concentra en las relaciones entre Europa -principal destino de los productos del comercio justo- y América Latina, donde se concentra gran parte de la producción. Como veremos, durante los últimos años, el comercio justo se presenta como una modalidad de intercambio exitosa que supera las tasas de crecimiento del comercio convencional. Consideramos que la presentación de algunos datos estadísticos relacionados con la evolución de este fenómeno durante los últimos cinco años nos ayudará en la lectura de las contribuciones que integran este número1.

Cuadro 1 / Table 1 La dinámica del comercio justo en Europa: un compendio estadístico / Fair trade dynamics in Europe: a statistical overview

Organizaciones importadoras / Importing organizations Puntos de venta / Sales Outlets Tiendas de comercio justo / Worldshops Supermercados / Supermarkets Otros / Others Total / Total Personal remunerado (equivalente a tiempo completo) Paid staff (full-time equivalent) Organizaciones de importadores / Importing organisations Asociaciones de tiendas de comercio justo / Worldshops associations Asociaciones de etiquetado / Labelling organisations Total / Total Facturación (en miles €) / Turnover (in thousands €) Organizaciones de importadores / Importing organisations Asociaciones de tiendas de comercio justo, valor neto de ventas al por menor / Worldshops associations, net retail value Organizaciones de etiquetado, valor neto de ventas al por menor Labelling org., net retail value Ventas netas totales de productos de comercio justo (estimada) All Fair Trade retail value (estimate) Gasto en Educación/Relaciones públicas/Marketing (en miles €) / Expenditure in Education/Public relations/Marketing (in thousands €) Organizaciones de importadores / Importing organizations Tiendas de comercio justo / Worldshops Organizaciones de etiquetado / Labelling organisations Total / Total

The source of the statistics presented is the survey carried out by Jean Marie Krier of the Brussels Fair Trade Advocacy Office, in FINE, Fair Trade in Europe 2005, Bruxelles, Fair Trade Advocacy Office (www.fairtrade.net/sites/news/FairTradeinEurope2005.pdf). Please consult the publication for further explanations on the data used. For further reading, see the annual report 2005-2006 by Fairtrade Labelling Organizations International, available at www.fairtrade.net/ sites/news/FLO-Annual%20Report-final-06.pdf. 1

2000

2004

Incremento (%) / Increase (%)

97

200

106

2.740 43.100 18.000 63.800

2.854 56.700 19.300 78.900

4 32 7 24

746

851

14

32

107

234

71 849

113 1.071

59 26

118.900

243.300

105

41.600

103.100

148

208.900

597.000

186

260.000

660.000

154

5.600 1.000 3.500 10.100

11.400 1.700 5.100 18.300

104 70 46 81

La fuente de la información estadística presentada es FINE, Fair Trade in Europe 2005. Encuesta preparada por Jean Marie Krier, Bruxelles, Fair Trade Advocacy Office (www.fairtrade.net/sites/ news/FairTradeinEurope2005.pdf). Se sugiere la consulta de la publicación para algunas aclaraciones adicionales sobre los datos utilizados. Se recomienda también la consulta del informe anual 2005-2006, recientemente publicado por Fairtrade Labelling Organizations International, disponible en www.fairtrade.net/sites/ news/FLO-Annual%20Report-final-06.pdf. 1

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As can be seen in table 1, the growth of fair trade over the past few years has been significant, and particularly in estimated sales totals which in 2004 reached the sum of € 660 million. Compared with corresponding estimates for 2000, this represents an increase of 154% which, in turn, represents an annual growth rate in excess of 20%. The size of this phenomenon can be gauged when compared with the evolution of global trade: according to the World Trade Organisation, total exports of goods increased by approximately 42%, while exports of agricultural goods -which form an important slice of fair trade- went up by 42%. It is interesting to note that the fair trade movement in Europe is sustained thanks to the collaboration of volunteers who, according to estimates, totalled 100.000 in 2004. The real significance of this figure can be seen when we realize that the number of full-time workers comes only to 1071 (it is estimated that a further 450 people who are not included in this figure work and are paid on a full-time basis in fair trade outlets). The figures presented show that the fair trade niche in the market is one of the most dynamic, something that motivates multinational companies -and particularly those in the food sector- to explore ways to satisfy the growing demand for products which are produced along ethical and sustainable lines and, therefore, avoid being progressively left out of those markets.

Como se puede observar en el cuadro 1, el crecimiento del comercio justo durante los últimos años ha sido notable, en particular, en lo que respecta a las ventas totales estimadas, que en 2004 alcanzaban los € 660 millones. En comparación con las estimaciones correspondientes a 2000, esto representa un crecimiento de 154%, lo que significa una tasa de crecimiento promedio superior al 20% anual. La magnitud de este fenómeno se puede apreciar al comparar estos datos con la evolución del comercio mundial: según la Organización Mundial de Comercio, las exportaciones totales de bienes aumentaron aproximadamente un 42%, mientras que, por su parte, las exportaciones de productos agrícolas -que tienen una fuerte presencia en el comercio justo- aumentaron casi en la misma magnitud. Es interesante notar que el movimiento de comercio justo en Europa se sustenta, principalmente, gracias a la colaboración de voluntarios que, según las estimaciones, alcanzaban en 2004 las 100.000 personas. La magnitud de esta cifra adquiere su real dimensión al confrontarla con la cantidad de personal remunerado a tiempo completo, que solo asciende a 1071 personas (se estima que unas 450 personas más no incluidas en las estadísticas trabajan con una remuneración a tiempo completo en las tiendas de comercio justo). Las cifras presentadas demuestran que el nicho de mercado del comercio justo es uno de los más dinámicos, lo que motiva que grandes empresas multinacionales -en particular, aquellas relacionadas con la industria alimenticia- exploren mecanismos para satisfacer la creciente demanda de productos elaborados según criterios éticos y sustentables y, así, evitar la progresiva pérdida de participación en estos mercados.

Cuadro 2 / Table 2 El impacto de las organizaciones de etiquetado del comercio justo en Europa The impact of the fair trade labelling organisations in Europe (Cifras correspondientes a 2004, en miles € / Figures for 2004, in thousands €)

Reino Unido / United Kingdom Suiza / Switzerland Francia / France Alemania / Germany Holanda / The Netherlands Bélgica / Belgium Italia / Italy Austria / Austria Dinamarca / Denmark Finlandia / Finland Suecia / Sweden Irlanda / Ireland Noruega / Norway Luxemburgo / Luxembourg Total / Total We would like to point out two aspects of this dynamic: firstly, the high level of sales concentration in the importing bodies (out of a total of 200 organisations, the 11 members of the European Fair Trade Association represent 80% of sales); secondly, as can be seen in table 2 and in chart 1, the relatively low amounts given over to the purchase of labelled products in most countries. The per capita annual figures -which amount to € 1.51 on average- vary widely between the different countries. While Switzerland stands out at € 18.47, Luxembourg, the United Kingdom, Denmark and Holland follow behind. Italy, Sweden, Germany and Norway are to be found at the other end of the survey with amounts less than € 1 per year.

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Valor neto de ventas al por menor Net retail value 206.289 136.028 69.000 58.000 35.000 20.000 20.000 15.781 12.000 7.700 5.480 5.000 4.540 2.000 596.818 Dos aspectos de esta dinámica consideramos importante señalar: en primer lugar, el alto grado de concentración en las ventas de las organizaciones de importadores (sobre un total de 200 organizaciones, los once miembros agrupados en la European Fair Trade Association representan el 80% de la facturación); en segundo lugar, tal como se observa en el cuadro 2 y en el gráfico 1, las cifras relativamente bajas destinadas a la compra de productos etiquetados en la mayor parte de los países. Los montos anuales per capita -que, en promedio, ascienden € 1,51- varían ampliamente entre distintos los países: mientras que Suiza se destaca con € 18,47, en una segunda línea se ubican Luxemburgo, el Reino Unido, Dinamarca y Holanda; en el extremo opuesto de nuestra muestra se ubican Italia, Suecia, Alemania y Noruega, con cifras inferiores a € 1 anual.


Gráfico 1 / Chart 1 Consumo per capita en productos etiquetados del comercio justo Per capita consumption in fair trade labelling products (Cifras correspondientes a 2004, en euros / Figures for 2004, in euros) 18,47

Suiza / Switzerland 4,43

Luxemburgo / Luxembourg

3,46

Reino Unido / United Kingdom Dinamarca / Denmark

2,22

Holanda / The Netherlands

2,15

Austria / Austria

1,94

Bélgica / Belgium

1,92

Promedio / Mean

1,51

Finlandia / Finland

1,48

Irlanda / Ireland

1,24

Francia / France

1,15

Noruega / Norway

0,99

Alemania / Germany

0,7

Suecia / Sweden

0,61

Italia / Italy

0,35 0

2

4

6

The irregular penetration of fair trade into the countries examined depends, amongst other things, on the policies adopted by the labelling organizations. This can be seen to be the case of Max Havelaar in Switzerland, or the Fair Trade Foundation in the United Kingdom if we look at table 3, in the banana and coffee markets, but also in new markets such as flowers, honey, and sugar, amongst others (see table 4).

8

10

12

14

16

18

20

La desigual penetración del comercio justo en los países considerados responde, entre otras cosas, a las acciones adoptadas por las organizaciones de etiquetado. Este es el caso de Max Havelaar en Suiza o Fair Trade Foundation en el Reino Unido, especialmente, como podemos ver en el cuadro 3, en los mercados del café y las bananas, pero también en nuevos mercados como el de las flores, la miel y el azúcar, entre otros (ver cuadro 4).

Cuadro 3 / Table 3 Participación en el mercado de 14 países europeos de café y bananas etiquetadas (%) Market shares of fair trade labelled coffee and bananas in 14 European countries (%) Café / Coffee Reino Unido / United Kingdom Suiza / Switzerland Austria / Austria Dinamarca / Denmark Irlanda / Ireland Bélgica / Belgium Suecia / Sweden Alemania / Germany Noruega / Norway Finlandia / Finland Francia / France Holanda / The Netherlands Italia / Italy Luxemburgo / Luxembourg

2004 20,0 6,0 2,3 2,0 2,0 1,7 <1,0 1,0 0,9 0,4 n/a n/a n/a n/a

2000 1,5 3,0 0,7 1,8 0,5 1,0 0,8 1,0 0,3 0,3 0,1 2,7 0,1 3,3

Bananas / Bananas Suiza / Switzerland Reino Unido / United Kingdom Finlandia / Finland Bélgica / Belgium Austria / Austria Suecia / Sweden Dinamarca / Denmark Noruega / Norway Irlanda / Ireland Francia / France Alemania / Germany Holanda / The Netherlands Italia / Italy Luxemburgo / Luxembourg

2004 47,0 5,5 5,0 4,0 2,7 <1,0 0,9 0,6 0,5 n/a n/a n/a n/a n/a

2000 15,0 <1,0 n/a 0,6 n/a 1,8 2,0 n/a n/a n/a <1,0 4,2 1,2 4,0

Azúcar / Sugar 9,0 n/a

Té / Tea 5,0 5,0

Cuadro 4 / Table 4 Participación en el mercado de las organizaciones de etiquetado de mejor desempeño Market shares of top performing labelling organisations (Cifras correspondientes a 2004 / Figures for 2004) Participación en el mercado (en %) / Market share (in %) Suiza / Switzerland Reino Unido / United Kingdom

Bananas / Bananas 47,0 5,5

Café / Coffee 6,0 20,0

Flores / Flowers 28,0 n/a

Miel / Honey 14,0 n/a

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Comercio justo y comercio ético:

nuevas formas de relaciones comerciales Por Marie-Paule Kestemont y Nadine Fraselle

A

nalizar los factores que influyen sobre los comportamientos de compra es una preocupación esencial de las empresas. La salud, la ecología y la ética ocupan un espacio cada vez más importante en las prácticas comerciales. Esta respuesta del mercado a las preocupaciones de los consumidores no es el resultado de una repentina sensación de culpa de las empresas, sino más bien el efecto de las numerosas campañas de información de las organizaciones que representan a los consumidores. El movimiento calificado como “promoción del consumo social”, en contraposición a la “promoción del consumo de mercado” relacionada, ante todo, con los precios y aspectos materiales de la calidad, toma forma hacia finales de los años ochenta con la sensibilización de los consumidores respecto de las condiciones de trabajo de la industria del vestido. Desde el lado asociativo, un movimiento se pone en marcha para denunciar la incapacidad de las fuerzas del mercado, no solo de los productores sino también de los consumidores, para lograr el bienestar. Al modelo de la economía mundial se opone el de los desafíos ecológicos planetarios (clima, océanos, bosques, desechos) y el de las nuevas fracturas sociales e identitarias. La universalidad de los valores económicos encuentra fuerte oposición y, en 1999, una primera manifestación de envergadura internacional en Seattle señala el surgimiento de un movimiento de oposición “altermundista”. El surgimiento de nuevos conceptos tales como el del comercio ético y el comercio justo nos remite a distintas formas de responsabilidad de las empresas que se conjugan con circunstancias particulares en la historia de la economía liberal. La mundialización de la economía, la subordinación de las innovaciones tecnológicas a su aceptación social y a distintas formas de examen sobre su conveniencia, la fuerza creciente de los argumentos ecológicos y la exigencia de una forma de desarrollo calificado de “sostenible”, son las más importantes características del fin del segundo milenio. La búsqueda de nuevas formas de relaciones comerciales Si aceptamos la idea de que la expansión del comercio internacional es beneficiosa para todos, es necesario darse cuenta de que la misma, lamentablemente, viene acompañada por la dominación de la mayoría de los sectores por parte de las multinacionales. En consecuencia, los pequeños productores quedan marginados y deben trabajar, según los derechos del hombre, en condiciones indignas para sobrevivir. A los fundamentos teóricos, filosóficos o morales se superpone, en la actualidad, una suerte de sentimiento difundido que se funda en la esperanza o la convicción de que el recurso a nuevas formas de relaciones comerciales pueda, en cierto modo, prevenir las derivaciones negativas que son de temer en una sociedad moderna que se basa cada vez más en la inseguridad, la flexibilidad, el malestar social, el incremento de las desigualdades. Así fueron apareciendo progresivamente nuevas formas de cooperación comercial para ayudar a los pequeños productores (comercio justo), incentivar a las grandes empresas a respetar los derechos del hombre en las filiales presentes en países en desarrollo

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(comercio ético), crear estructuras basadas en los valores de la solidaridad y del compartir (economía solidaria) y encontrar y sacar al mercado productos que maximicen las consecuencias positivas sobre el medio ambiente y la comunidad contribuyendo al desarrollo de la economía local (comercio responsable). Esto se inscribe en el concepto más amplio de desarrollo sostenible, que aspira a conciliar el crecimiento, el respeto del medio ambiente y el equilibrio social. Lo que encontramos en el origen de estos nuevos conceptos es, por lo tanto, un movimiento de solidaridad y un deseo de justicia y desarrollo. Comercio justo Los países en desarrollo sufren dificultades para acceder y posicionarse en el mercado mundial. Con la liberalización de los mercados, los fondos internacionales de regulación fueron desmantelados. La cotización del café, el cacao, el té o el algodón ya no permite cubrir los costos de producción. Los pequeños productores están sometidos a los intermediarios locales que no tienen ninguna influencia sobre el mercado y que les hacen soportar la baja de los precios en su totalidad. La subordinación a los especuladores del Norte genera tal presión sobre las remuneraciones que estas ya no pueden garantizar condiciones de trabajo y de existencia decentes a los trabajadores y


Así fueron apareciendo progresivamente nuevas formas de cooperación comercial para ayudar a los pequeños productores (comercio justo), incentivar a las grandes empresas a respetar los derechos del hombre en las filiales presentes en países en desarrollo (comercio ético), crear estructuras basadas en los valores de la solidaridad y del compartir (economía solidaria) y encontrar y sacar al mercado productos que maximicen las consecuencias positivas sobre el medio ambiente y la comunidad contribuyendo al desarrollo de la economía local (comercio responsable).

sus familias. La dependencia incrementa el carácter aleatorio de los precios y de las relaciones comerciales. Los créditos a tasas usurarias agravan la situación. Además, los países en desarrollo participan del comercio mundial como proveedores de materias primas o de productos poco elaborados, lo que refuerza su dependencia y limita a poca cosa la proporción del valor agregado en la producción. La diferencia NorteSur se profundiza, los más débiles no logran sobrevivir. El comercio justo se caracteriza por la puesta en marcha de relaciones comerciales entre productores y consumidores basadas en la equidad (especialmente a través del precio), la cooperación, la confianza (gracias a la aplicación de los principios de transparencia y trazabilidad), el interés compartido, garantizados por criterios precisos. Nacido en los años sesenta, bajo la forma de centros de compra y negocios especializados en productos provenientes del Sur vendidos en condiciones equitativas, sus prácticas se fueron diversificando y extendiendo desde finales de los años ochenta, especialmente gracias a la introducción de las etiquetas de comercio justo1 y a una mayor conciencia por parte de los consumidores. Para ello, el movimiento del comercio justo ha definido los siguientes principios: - relaciones directas entre productores y consumidores, limitando al máximo posible los intermediarios; - definición de un precio justo que permita al productor y su familia vivir dignamente, a lo que se agrega, en varios casos, una prima para el desarrollo; - máxima transparencia posible en la formación de precios de los productos (la parte que corresponde a cada operador es pública); - en caso que los productores sean asalariados, el respeto de las condiciones mínimas de trabajo correspondientes al mínimo establecido por las normas internacionales de la Organización Internacional del Trabajo o de los países en caso que sean superiores (salario mínimo, derecho de asociación, prohibición del trabajo forzado, etc.); - posibilidad de que los productores obtengan una pre-financiación en caso que lo requieran; - puesta en marcha de relaciones y contratos a largo plazo, basados en el respeto mutuo y valores éticos. Estas relaciones aspiran no solo a lograr un precio justo, sino también al desarrollo sostenible de los grupos de productores o de asalariados; - las organizaciones de comercio justo establecieron, en ciertos casos, criterios de “progreso”, asegurando un avance de los grupos de productores o asalariados más allá de estas condiciones mínimas. Los actores del comercio justo se orientaron, en primer lugar, a los productos de base y productos artesanales. La prima sobre el precio

cedida a los productores por estos productos, cuando existe, es administrada colectivamente por las organizaciones (cooperativas, comités) que los agrupan, ofreciéndoles la posibilidad de actuar sobre el desarrollo local (desarrollo social, medio ambiente, diversificación de las actividades). Comercio ético Una reflexión ética es una necesidad que se inscribe en el contexto actual de la mundialización y desregulación. En efecto, las autoridades públicas y judiciales han cedido, en cierto modo, la función de control del mercado a las empresas y asumen, en lo que a ellas se refiere, una función de orden público de dirección o de control de los controles. Es también una respuesta a la crítica de la supremacía de los valores económicos. Desde una perspectiva más sociológica, la dimensión ética se superpone a las preocupaciones sobre las relaciones sociales y de fuerza, más precisamente, sobre las normas y comportamientos que rigen las relaciones entre los actores portadores de intereses divergentes (los consumidores y las empresas, los trabajadores y los empleados). El campo de la ética nos remite, por lo tanto, a muchos y variados temas: la lucha contra la corrupción, el gobierno de la empresa, la organización del trabajo y las condiciones de trabajo, las relaciones con los clientes, las relaciones con los proveedores, las relaciones con los accionistas, los problemas de medioambiente, las relaciones con la comunidad… El comercio ético, por su parte, pone el acento sobre la responsabilidad social de las empresas, especialmente, las empresas del Norte que tienen relaciones comerciales significativas con las del Sur (proveedores, sub-contratistas o materias primas provenientes de estos países). Por su fuerza económica, las grandes empresas y los grandes distribuidores tienen el poder de influir sobre las condiciones sociales y medioambientales de los países del Sur o de aquellos países en los que operan. En general, se reconoce que el poder de ciertas empresas multinacionales supera al de muchos países. El comercio ético aspira a hacer respetar las condiciones sociales y ambientales mínimas, basadas en las normas internacionales reconocidas, como las de la Organización Internacional del Trabajo para lo relacionado con los derechos salariales (salario mínimo, derecho de asociación, etc), y fomentar los progresos sociales para los trabajadores de estas empresas. Entre las iniciativas que pretenden desarrollar un comercio ético, podemos distinguir acciones voluntarias de ciertas empresas, campañas y acciones dirigidas por asociaciones independientes y sindicatos. Las primeras, a menudo, se basan en códigos de conducta. Según la definición de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, un código de conducta consiste en un “compromiso asumido voluntariamente por una sociedad o una organización para aplicar ciertos principios y normas de comportamiento en la conducción de sus actividades u operaciones”2. Los códigos de las empresas pueden abarcar áreas muy variadas: derechos humanos, ética comercial, medio ambiente, respeto de la comunidad, competencia, condiciones de trabajo, salud y seguridad, investigación científica

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En efecto, las autoridades públicas y judiciales han cedido, en cierto modo, la función de control del mercado a las empresas y asumen, en lo que a ellas se refiere, una función de orden público de dirección o de control de los controles. y tecnológica. Conciernen generalmente las relaciones de la empresa con sus “partes interesadas”, a saber: - relaciones con la clientela, los proveedores y prácticas comerciales: calidad y seguridad de los productos, marketing ético y venta, control de las exportaciones, actitud en caso de reclamo, actitud frente a prácticas de corrupción; - relaciones con el personal: igualdad de oportunidades, ascenso, remuneración y prestaciones, ambiente de trabajo, transparencia de las comunicaciones; - relaciones con los accionistas: transparencia, responsabilidad financiera, gobernanza; - problemas del medioambiente: gestión de riesgos, salud y seguridad laboral; - relaciones con la comunidad: costumbres y culturas locales, participación en la vida de la colectividad, donaciones y actividades filantrópicas. La mayoría de las grandes empresas ya disponen de una carta de la empresa o un código de conducta. El respeto del código por parte de la empresa, los proveedores y sub-contratistas compromete a la empresa en sus relaciones con la sociedad en varios niveles: a nivel de la gobernanza, aceptando que actores externos del mundo político, asociativo y sindical ejerzan un control directo sobre la vida de la empresa; a nivel de la transparencia, permitiendo el acceso a la información pertinente y publicando en todos o en parte de sus informes los controles efectuados en la empresa; a nivel de la formación, implicando a todos los actores de la cadena de producción en el proceso. Los códigos de conducta aparecen como herramientas interesantes para una regulación social y ambiental del comercio. Su potencial aplicación es muy amplia ya que puede, en principio, aplicarse sino a todos, por lo menos a muchos tipos de comercio. Sin embargo, a pesar de recurrir a consultores independientes, quedan cuestiones planteadas sobre la concepción de los códigos de conducta y el establecimiento de mecanismos de verificación efectivos. Comercio ético y comercio justo para un desarrollo sostenible El comercio ético y el comercio justo operan principalmente a lo largo de un eje norte-sur, porque parecería que es sobre este eje que las actuales relaciones comerciales tienen más necesidad de regulaciones que integren la dimensión ética. Con otras iniciativas complementarias, como la economía solidaria y las finanzas solidarias, contribuyen a la definición de una economía al servicio del ser humano en el respeto del medioambiente.

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La concepción, generalmente reconocida, del desarrollo sostenible descansa sobre la convergencia de objetivos sociales, medioambientales y democráticos. Según el Principio 1 de la declaración de Río: “Los seres humanos constituyen el centro de las preocupaciones relacionadas con el desarrollo sostenible. Tienen derecho a una vida saludable y productiva en armonía con la naturaleza”3. Es decir que un desarrollo sostenible no puede descansar en relaciones injustas, como tampoco las relaciones equitativas pueden descansar sobre un desarrollo que no respete el medioambiente y los derechos de las generaciones futuras. Concretamente, el comercio ético y el comercio justo contribuyen a los objetivos del desarrollo sostenible a través de, por lo menos, tres aspectos fundamentales: - su acción para una mejor integración de los costos ambientales y sociales de la producción. Oponiéndose al dumping social, ofrecen al consumidor individual o colectivo la posibilidad de tomar en cuenta esta dimensión durante la compra; - las relaciones estables, especialmente en el caso del comercio justo, descansan sobre una auténtica cooperación entre productores y consumidores. Esta cooperación garantiza el respeto de los criterios de ética, la fiabilidad de la información, así como una verdadera trazabilidad y transparencia sobre las condiciones sociales y, a menudo, medioambientales de producción; - la regulación de las relaciones comerciales teniendo en cuenta la dimensión ética (que abarca, principalmente, las condiciones sociales de producción) y de la sostenibilidad. Descansando sobre un acto conciente de los consumidores, las relaciones establecidas son a menudo más durables. Gracias a las condiciones que garantizan a los asalariados y/o productores, estas prácticas pueden convertirse en auténticos instrumentos para un desarrollo sostenible de los territorios. El interés que los consumidores prestan a los productos del comercio ético y justo revela un modo de interiorización de normas morales y una forma de connivencia que forja la confianza. Notas En este número de Puente @ Europa se incluye una entrevista a Frans Van der Hoff, co-fundador de Max Havelaar, una de las primeras y más importantes asociaciones de etiquetado de comercio justo (Nota del Coordinador Editorial, N.C.E.). 2 Traducción propia (N.C.E.); OECD, Codes of Corporate Conduct: An Inventory, Working Party Trade Committee, TD/TX/ WP(98)74(Final), 29 de mayo de 1999. 3 Declaración de Río sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, disponible en www.un.org/esa/sustdev/documents/agenda21/spanish/ riodeclaration.htm. 1


El comercio

justo frente a la mundialización:

¿permanecer en su nicho o moralizar el gran comercio? por Claude Auroi

¿E

l comercio justo es un concepto o un paradigma? Por adoptar un enfoque “globalizador” y “sustentable”1 se acerca a esto último, pero un paradigma es generalmente más vago, más inestable, menos enmarcado. Ahora bien, el “comercio justo” comprende reglas precisas. Podemos decir, por lo tanto, que se trata de un meta-concepto, o de la quintaesencia de una serie de sub-conceptos. Además, el comercio justo comprende una serie de prácticas. Desde este punto de vista, difiere de un meta-concepto para parecerse, más bien, a un principio rector. Para simplificar, podemos aceptar que se trata de un concepto que comprende un conjunto de principios cuyos fundamentos epistemológicos son de orden ético, social y político, y cuyo principal campo de acción son los intercambios de bienes y servicios. En la óptica de sus fundadores2, el concepto se aplica, en primer lugar, a las relaciones

Norte-Sur, pero nada impide abrir o restringir su campo geográfico. Como concepto, ha sido definido por las organizaciones que lo han creado en los años setenta, y codificado en los estatutos y estándares de las grandes asociaciones de comercio justo (Fairtrade Labelling Organizations International, FLO3, European Fair Trade Association, EFTA4) y de certificación (FLO-ct, Max Havelaar5). Recordemos brevemente cuáles son sus grandes principios: Desde el lado de los productores, estos deben agruparse para constituir entidades de una cierta envergadura -como las cooperativas- para poder alcanzar una posición más fuerte frente a los intermediarios locales e internacionales y concentrar las fuerzas productivas. Las asociaciones y cooperativas de productores deben ser administradas democráticamente, y la gestión de los dirigentes

controlada por órganos elegidos y que sean representativos de todos los miembros de las agrupaciones, hombres y mujeres. Los incrementos en las ganancias que resultan del comercio justo deben servir para aumentar el bienestar de los miembros de las asociaciones y para una reinversión que permita consolidar las empresas. Otro de los objetivos a seguir es la creación de empleo. Finalmente, la producción debe ser, en la medida de lo posible, económica, social y ecológicamente sostenible. Desde el lado de los importadores y las asociaciones de consumidores, se intenta, tanto como sea posible, importar directamente los productos reduciendo la red de intermediarios. Se paga un precio “justo” a los productores, quienes cubren su costo de producción más un porcentaje destinado a la inversión. Este precio debe ubicarse, en

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general, por encima del precio del mercado mundial. Los contratos entre productores y compradores prevén generalmente adelantos de 40% a 50% que permiten financiar la compra de insumos y el pago de los salarios. Se buscan relaciones duraderas en el largo plazo entre productores y compradores. Los consumidores son informados sobre el tipo de producto que están comprando (transparencia), son sensibilizados al comercio justo. Los productos del comercio justo son certificados y etiquetados por un organismo independiente de los actores de la cadena de comercialización6. En primer lugar, debemos subrayar la notable estabilidad de las reglas del comercio justo a lo largo del tiempo. Los grandes principios no han cambiado durante los últimos quince años, las cartas fundamentales no han sido modificadas. Se pretende, una vez más, que el comercio mundial permita aumentar los ingresos de los pequeños productores y trabajadores de las plantaciones y que sus organizaciones puedan asegurarle ventajas sociales sustanciales. Para esto debe fortalecerse el funcionamiento democrático de las cooperativas y asociaciones, y garantizar precios superiores a los del mercado. Es este diferencial, esta prima, lo que va a determinar la capacidad de inversión financiera y social de las organizaciones del comercio justo y asegurar su porvenir. Del mismo modo, la integración de las mujeres en la gestión de las organizaciones introduce más transparencia y democracia en las cooperativas y organizaciones profesionales. Es cierto que estos criterios no podrán cambiar en sus

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fundamentos, aun cuando evolucionen en sus formas prácticas y adaptadas. Es, sobre todo, del contexto comercial mundial de donde provendrán las presiones que harán evolucionar los principios del comercio justo, que está sometido, como todos los actores de la globalización, a las mismas tensiones, y los principios iniciales son traicionados en un ciertos sectores. Sin pretender ser exhaustivos, distinguiremos los principales. El principio ecológico Este es un principio que debería aplicarse cada vez más al comercio justo que, seguramente, evolucionará hacia una producción ecológicamente aceptable. Actualmente, en esta área, el comercio justo está retrasado con respecto a los principios de la agricultura biológica tal como son definidos por la Federación Internacional de Movimientos por una Agricultura Orgánica7 y recogidos por la Unión Europea8. ¿Por qué los dos sistemas de etiquetados no se fusionaron? Aunque se lleven adelante discusiones sobre este tema, se debe reconocer que existen diferencias entre los dos enfoques. En comparación al del comercio justo, el enfoque biológico es más exigente con relación al trabajo y los costos y, en consecuencia, los precios de estos productos son en promedio más elevados. Por otro lado, ciertas corrientes de la agricultura biológica tienen un fuerte contenido filosófico que las mantiene distanciadas de las corrientes dominantes (biodinámica, bio-orgánica) y encasilladas en nichos restringidos. Sin

embargo, aunque la producción biológica pone menos el acento sobre los criterios sociales, en la práctica se trata de modos de producción relativamente semejantes: pequeñas explotaciones, fuerte organización colectiva, fuertes tasas de ahorro, criterios participativos. Desde 1999, en el marco de la Alianza Internacional para la Acreditación y el Etiquetado Social y Ambiental9, hay discusiones para intentar unificar los dos enfoques de los que participan las organizaciones de FLO, así como también la IFOAM, la Red de Conservación Agrícola, el Consejo de Administración Forestal10 y el Consejo de Administración Marina11 y Responsabilidad Social Internacional12. Está claro, sin embargo, que cada organización mantiene su identidad y no desaparecerá en un conjunto indiferenciado. Mercados y rentabilidad económica Las ventas del comercio justo de productos frescos o semi-elaborados aún tienen tasas de crecimiento impresionantes. El incremento global entre 2002 y 2003 para las organizaciones que pertenecen a FLO fue del 42%13. Los mercados más importantes en volumen son el del Reino Unido y Suiza, que garantizan 47.548 toneladas de las ventas, lo que representa un 57% del total mundial. Además, nuevos “productos justos”, como las flores, los jugos de fruta y las bananas, han aparecido en el mercado durante los últimos años. Estas incorporaciones han tenido, en general, un éxito inmediato y creciente. Las ventas de bananas han aumentado, en promedio, un 25% entre 1998 y


Si Suiza tiene una porción significativa del comercio justo se debe al hecho de que los

más

grandes

distribuidores

del

país

distribuyen los productos etiquetados Max Havelaar. Esto demuestra la importancia de la introducción de este tipo de distribución para la difusión de los principios del comercio justo. 2002, y un 39% el año siguiente. La “banana justa” ha tenido una buena aceptación, sobre todo en Inglaterra, Holanda y Suiza, donde representa cerca del 50% de las ventas totales de este producto. En este país, en el caso de los jugos de fruta, introducidos en 1999 en el mercado justo, el crecimiento fue del 36% durante el primer año y del 51% entre 2002 y 2003. Otro producto, en este caso no agrícola, son los balones de fútbol. Los proyectos futuros incluyen la palta y otras frutas frescas, la quinua y otras gramíneas y cereales, diferentes especias, frutas secas y nuevos tipos de vino. Es necesario señalar que algunos productos tienen ventas estancadas o en caída en ciertos mercados. La miel se vende relativamente mal, registrando a veces alzas moderadas (1998, 1999, 2001, 2003), a veces bajas (2000, 2002). Las fuertes fluctuaciones de los mercados nacionales deben ser tenidas en cuenta, ya que a menudo unos compensan a los otros en el total mundial. Si consideramos un producto tradicional del comercio justo, el café, vemos que, en efecto, las ventas aumentan, pero con importantes variaciones desde 1999. A ciertos mercados de la primera hora se les hace difícil tomar fuerzas. El mercado suizo ha alcanzado el 3% de las ventas de café, pero para extenderse aun más deberá orientarse, sobre todo, hacia las comunidades públicas14. En Holanda, Luxemburgo, Dinamarca y Alemania, las ventas disminuyeron entre 2002 y 2003. En todas partes debería esperarse un estancamiento de las ventas minoristas que acompañe la baja casi generalizada registrada en el consumo de

café por habitante en los países del Norte (excepto en Portugal, Japón, Italia e Irlanda) desde 199015. El problema del crecimiento de las ventas de “café justo” se vuelve, por lo tanto, doblemente difícil: se trata de ganar segmentos del mercado de comercio clásico y, al mismo tiempo, de retener las cuotas de mercado en un contexto general de descenso en el consumo. No se señala la tendencia a la baja para el té o el cacao “justos”, lo que traduce, sin dudas, un gusto creciente de los consumidores por estos productos. Las cuotas de mercado del comercio justo, en general, aumentarán, pero para ello será necesario que las redes de distribuidores sean extendidas. Si Suiza tiene una porción significativa del comercio justo se debe al hecho de que los más grandes distribuidores del país (Migros y Coop tienen el 75% del mercado) distribuyen los productos etiquetados Max Havelaar. Esto demuestra la importancia de la introducción de este tipo de distribución para la difusión de los principios del comercio justo. Por último, una extensión del comercio justo hacia los productos industriales o semi-industriales del sur debería ser estudiada, lo que constituiría una contribución importante al desarrollo de estos países. Reglas del comercio mundial El comercio justo no es, aun cuando así lo desee, un islote de virtudes flotando sin problemas en un mar de tiburones. Está

afectado de múltiples maneras por la situación económica mundial, la evolución de los mercados y las bolsas de productos primarios (Nueva York, Londres, etc.), y la evolución de las estructuras de distribución16. Cuando las cotizaciones bursátiles son bajas, como es el caso del café durante los últimos años, la prima del comercio justo es extremadamente favorable para el productor, pero el margen se reduce a los 10 centavos convencionales por libra si la bolsa aumenta hasta el nivel de precios fijados por el comercio justo. Así, asistimos a veces a una cierta pérdida de fidelidad de las asociaciones de productores que prefieren vender en el mercado mundial. Desde luego, no es necesario cambiar las reglas de fijación de precios del comercio justo, pero la presión de los productores podría llevar a una flexibilización del sistema, a una mayor flexibilidad en el ajuste de la prima. Asimismo, la situación económica en los países ricos, principales compradores de productos elaborados según los criterios del comercio justo, afecta la demanda. El comercio justo pertenece a un segmento de ingresos medios y elevados, y de gente “conscientizada”. Por ello, esta clientela está fuertemente restringida en número, aun cuando tiene un fuerte poder de compra. La estrategia consistirá, por lo tanto, en ampliar la gama de los productos ofrecidos, con el fin de que la clientela modifique sus compras en favor del comercio justo. En la medida que los productos ofrecidos sean competitivos en su diseño y su utilidad, esta estrategia, ya practicada en Suiza por varias

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El principal obstáculo al comercio justo es, sin embargo, el del comercio norte-sur en sí mismo. Son los mecanismos de protección comercial de los países ricos los que constituyen la principal barrera. Los derechos aduaneros progresivos aplicados sobre los productos semi-elaborados o elaborados de los países del sur afectan fuertemente su competitividad.

obras de caridad, tiene todavía un porvenir. Pero el mayor desafío es el de incrementar la clientela, ganar nuevas clases de consumidores. Esto demanda una estrategia de marketing más “agresiva”, pero sobre todo más explicativa, ya que los objetivos y modalidades del comercio justo no son asimiladas en detalle por los consumidores17. Las reglas de la Organización Mundial de Comercio (OMC) concernientes a la competencia podrían ser en el futuro un peligro para el comercio justo. Debido a los estrictos principios fijados por el comercio justo, las importaciones de estos productos podrían ser considerados como elementos de preferencia de un mercado con respecto a otro, que crean una distorsión de la competencia. Si no ha surgido aun algún conflicto en este sentido, se debe, sin dudas, al hecho de que el nicho de este mercado es considerado despreciable y que sus precios son más elevados que los de mercado. Queda planteado, de todos modos, el problema de las subvenciones estatales al comercio justo, que pueden crear situaciones de ventajas comparativas a favor de los productores del Sur o de las asociaciones importadoras del Norte. Será necesario estudiar cuál es la conformidad de las reglas del comercio justo con el código de buenas prácticas fijado en el marco del Acuerdo sobre obstáculos técnicos al comercio (OTC) de la OMC. El principal obstáculo al comercio justo es, sin embargo, el del comercio Norte-Sur en sí mismo. Son los mecanismos de protección comercial de los países ricos los que constituyen la principal barrera. Los derechos aduaneros progresivos aplicados sobre los productos semi-elaborados o elaborados de los países del Sur afectan fuertemente su competitividad. Este es el caso del café verde, que no está gravado por la Unión Europea. Pero cuando se importa en polvo o liofilizado el arancel se ubica entre 7,7% y 9%18.

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El azúcar también está fuertemente gravada (60 centavos por kilo). Los esfuerzos de los lobbies del comercio justo deberían, por lo tanto, orientar sus prioridades sobre estos aspectos y sobre las posibilidades de evitar o reducir estas barreras. ¿Apertura o exclusividad del comercio exterior? El comercio justo está considerado, sobre todo, como un comercio de nicho, y la mayoría de la gente piensa que no puede ser más que un producto marginal, un tanto folclórico, una suerte de antojo de las clases acomodadas. En el Norte, ciertos grupos se sirven de este tipo de compras para aplacar su mala consciencia frente al fenómeno pasado del colonialismo, a la explotación del tercer mundo, a la dominación de los grandes grupos económicos y la hipocresía de los gobiernos del Norte. Muy poca gente considera que se trate realmente de una palanca política, susceptible de convertirse también en un éxito comercial capaz de demostrar un camino para las relaciones Norte-Sur. En este contexto, ¿qué dicen los defensores y actores del comercio justo? En la medida que el comercio justo comprenda efectivamente como base fundamental un concepto ético (mejorar la suerte de los más pobres), es seguro que no podremos desatender las preocupaciones morales de un número importante de consumidores. En esta línea, algunos piensan que se deben desarrollar sistemas comerciales, preferentemente exclusivos, que preserven una cierta pureza de los principios fundamentales. Esta es la posición de los Magasins du Monde19 y de ciertas organizaciones no gubernamentales implicadas en el comercio justo. Hay otros actores que buscan más bien agrandar la familia. Es a la familia de los consumidores de los hipermercados a la que quieren convencer de las virtudes del comer-

cio justo. Se trata, por lo tanto, de buscar los caminos y medios para introducir los conceptos de comercio justo en los sistemas de distribución de los hipermercados. Los sistemas de etiquetado, como Max Havelaar, son parte de esta tendencia, en la medida que estas etiquetas externas buscan socios en la gran distribución. Pero es probable que frente a las dificultades cotidianas de la gestión del comercio justo, la mayoría de las agrupaciones busquen, sobre todo, afirmar y confirmar las prácticas existentes, sin buscar extenderlas verdaderamente. Ahora bien, sin avances, en el futuro habrá retrocesos. En efecto, los porcentajes de crecimiento parecen impresionantes, pero no debemos olvidar que, de todos modos, hablamos de volúmenes relativamente modestos, sobre todo en ciertos países que, como Francia, apenas acaban de entrar seriamente en la familia. Para aumentar las ventas y así alcanzar una cuota significativa de mercado (entre 5% y 10%), el esfuerzo deberá ser considerable. Un particular acento puesto en el marketing, la información y la sensibilización colectiva son absolutamente necesarias, pero no será suficiente. Es necesario apuntar a una extensión horizontal de los mercados. Ahora bien, esto es imposible en el marco de una estructura “intimista” de “almacenes justos” o “biológicos”. Deberemos ingresar en un proceso de acercamiento con el gran comercio minorista, único capaz de extender las ventas de productos del comercio justo de manera sensible. ¿En este acercamiento con los hipermercados, el comercio justo perderá su “alma”? Nosotros pensamos que no, siempre que los principios de base sean respetados. Podemos decir lo contrario, que es el gran comercio el que se va a “moralizar”, volverse más responsable y más ciudadano. Persiste, sin embargo, un importante obstáculo. El problema de las estructuras


poco igualitarias de la cadena del comercio mundial queda, en efecto, sin resolverse, con una distribución muy desequilibrada del valor agregado a lo largo de la cadena. Ante todo, hay una cuestión de transparencia, ya que, para ciertos productos, conocemos muy poco acerca de la estructura de esta cadena. El caso del café está relativamente bien documentado20, pero el del cacao o el té no lo están tanto. Además, para corregir seriamente este desequilibrio será necesario atacar los motivos profundos que hacen que el sistema no sea igualitario, los márgenes elevados que son consecuencia de las posiciones monopsónicas de los grandes compradores. Esto tendrá como consecuencia que las organizaciones del comercio justo se interesen por otros sistemas de compraventa, fortaleciendo a los grupos de vendedores, ocupando parcialmente los niveles de los centros de compra mayorista de la cadena. Desde luego, el modelo de relación directa vendedor-comprador a pequeña escala corre el riesgo de resultar afectado, pero, en gran medida, este ya es el caso para ciertos productos como el café, donde prácticamente todo el comercio pasa por los grandes centros de compra. Debemos ir, por lo tanto, hacia la creación de un sistema de control financiero total o parcial de la cadena de comercialización en los niveles intermedios. Una reflexión y una concertación de las organizaciones de FLO sobre este esquema permitirían abrir una brecha importante en las estructuras desiguales del comercio mundial, así como diferenciar los precios según la calidad intrínseca de los productos. El comercio sería de algún modo “moralizado”, pero se encaminaría sobre todo hacia formas de comercio sustentable21 que ofrecerían tanto a los productores como a los consumidores la garantía de estar vinculados a un sistema socialmente más justo y con una fuerte estabilidad económica en el largo plazo.

Notas En el original en francés, “Par sa vision globalisante et durabilisante’”, (Nota del Coordinador Editorial, N.C.E.). 2 Nico Roozen y Frans Van der Hoff, L’aventure du commerce équitable, Paris, J. C. Lattès, 2002. 3 www.fairtrade.net. 4 www.eftafairtrade.org. 5 www.maxhavelaar.be. 6 EFTA, Commerce équitable. Mémento pour l’an 2000, Gand, Ed. EFTA, 1998. 7 International Federation of Organic Agriculture Movements (IFOAM, www.ifoam.org). 8 Reglamento (CEE) nº 2092/91 del Consejo, de 24 de junio de 1991, sobre la producción agrícola ecológica y su indicación en los productos agrarios y alimenticios. 9 International Social and Environmental Accreditation and Labelling Alliance (ISEAL, www.isealalliance.org). 10 Forest Stewardship Council (www.fscus.org). 11 Marine Stewardship Council (www.msc.org). 12 Social Accountability International (www.sa-intl.org). 13 En toneladas métricas (www.fairtrade.net/sites/impact/facts.html). 14 Vanessa Flores, “La crise internationale du café: quel accès au marché suisse pour les petits producteurs ?”, en Catherine Schümperli Younossian (ed.), Politiques commerciales, agricoles et de développement de la Suisse. Café-coton-sucre: quelques pistes pour gérer les conflits d’intérêt, Itinéraires Notes et travaux, n. 69, Genève, Institut universitaire d’études du développement, 2004, pp. 13-40, p. 31 (http://129.194.252.202/ITINERAIRES/IUED_ INT69_Schumperli.pdf). 15 Ibidem, p. 19. 16 Claude Auroi, “Le commerce équitable, un créneau potentiel pour les petits producteurs des pays en voie de développement”, en Economies et Sociétés, serie “Systèmes agroalimentaires”, octubre-noviembre de 2000, pp. 199-212. 17 Un estudio reciente realizado en el marco del programa de la maestría en estudios del desarrollo del Institut universitaire d’études du développement, a partir de una muestra de compradores de productos del comercio justo, ha demostrado que la noción misma de “comercio justo” es desconocida o muy vaga. El punto principal de referencia era la “etiqueta Max Havelaar”, por cierto, tomada con frecuencia como una marca. Ver Lara Baranzini, Le commerce équitable vu par le consommateur suisse, [mémoire de diplôme de formation continue en études du développement], Genève, Institut universitaire d’études du développement, 2005. 18 Germán Calfat y Renato G. Flores, “Possibilities for Consumer Government Actions to Support Coffee Producers”, Discussion Paper, n. 2002-4, Antwerp, Institute of Development Policy and Management, 2002, p. 15. 19 www.mdm.ch. 20 C. Auroi, “Improving Sustainable Chain Management through Fair Trade”, en Greener Management International, n. 43, septiembre de 2003; y OXFAM, Une tasse de café au goût d’injustice, London, Oxfam International, 2002. 21 C. Auroi y C. Schümperli Younossian (eds.), Le commerce durable. Vers de plus justes pratiques commerciales entre le Nord et le Sud, Genève, Institut universitaire d’études du développement, 2001. 1

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Por Amandine Bach, Sophie Charlier e Isabel YĂŠpez del Castillo

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esarrollado durante el último medio siglo sobre la base de organizaciones no gubernamentales (ONG) y religiosas, el comercio justo estuvo ubicado por mucho tiempo fuera o en los márgenes de los circuitos comerciales. Su reciente ingreso en el mercado convencional implicó una fusión con estos circuitos que contribuyó al incremento de las ventas del comercio justo, emulando el éxito de ciertos productos como el café o las bananas: las ventas totales aumentaron de 260 millones de euros, en 2000, a 660 millones, en 20051. Este crecimiento cuantitativo condujo a una reestructuración del mercado del comercio justo con la incorporación de nuevos socios comerciales (por ejemplo, cadenas de grandes supermercados como Tesco en el Reino Unido, Migros en Suiza o Delhaize en Bélgica), el surgimiento de nuevas redes que, a veces, compiten con las estructuras de ONG tradicionales (por ejemplo, Traidcraft en el Reino Unido, Altereco en Francia), y la formalización de las relaciones a través del etiquetado y la certificación. Así, el comercio justo se encuentra con una nueva encrucijada en su historia que está planteando desafíos a nivel de los consumidores, las organizaciones de comercio justo y los productores2. La necesidad de los consumidores de diferenciar productos Con su ingreso en el mercado convencional surgió la necesidad de diferenciar los productos del comercio justo del resto para que los consumidores pudieran identificarlos en las góndolas. Esto ha llevado a que se utilicen etiquetas del comercio justo, como Max Havelaar, o marcas como Oxfam Fair Trade. Sin embargo, el estado actual del comercio justo está marcado por el lanzamiento de un surtido completo de etiquetas dirigido a garantizar a los consumidores la naturaleza ética de los productos. Max Havelaar ya no es la única marca que ofrece etiquetado social que tiene en cuenta a los productores del sur. En contraste con los estándares vigentes para la agricultura orgánica, controlada por las regulaciones europeas, los estándares de la Fair Trade Labelling Organizations International (FLO) no tienen base legal y son, por lo tanto, estándares privados. En consecuencia, no es posible crear distintos organismos de certificación o etiquetado que trabajen sobre la base de un conjunto compartido de estándares, como en el caso del etiquetado orgánico. Al contrario, es factible que cualquier organización proponga sus propios estándares y sistemas de certificación y ofrezca el etiquetado correspondiente. Estas nuevas etiquetas, creadas por fabricantes o distribuidores, proponen

criterios que amenazan los estándares básicos del comercio justo, a saber: el pago de un precio que cubre los costos de producción con un margen para el productor (en general, el mismo varía según el precio de mercado y no está garantizado); y la organización e independencia de productores mediante la formación de grupos. Cada una de estas etiquetas, que son instrumentos de competencia entre distribuidores, es también un instrumento de competencia entre empresas con compradores institucionales (EFICO tiene el mercado del parlamento federal belga, Max Havelaar tiene el de las instituciones europeas) y con los consumidores. Es entre estos últimos donde puede originarse la confusión. La competencia puede, inicialmente, ser beneficiosa para los promotores de estas etiquetas, especialmente porque los precios de sus productos son más bajos que los correspondientes a los productos del comercio justo. Sin embargo, esta confusión podría poner en riesgo estos negocios si se conociera la falta de seriedad de algunos de sus estatutos. Ante la falta de una única etiqueta, que podría estar garantizada por el estado, los actores del comercio justo, tanto las ONG tradicionales como los supermercados, han reaccionado en distintos países europeos demandando una definición legal que permitiría hacer una distinción entre comercio justo, comercio ético u otras iniciativas para el “desarrollo sustentable”. Algunas iniciativas se han desarrollado en Francia (la ley del 2 de agosto de 2005) y están siendo consideradas en Bélgica y a nivel europeo. Al mismo tiempo que se demandan estándares más estrictos, Max Havelaar parece tener la intención de abrir la negociación con sus clientes sobre todos los puntos que no son parte del núcleo de valores originales del comercio justo, de manera de adaptarse a sus demandas, en particular, en lo que respecta a las condiciones medioambientales o los métodos de elaboración. Una ley de este tipo evitaría confundir o engañar a los consumidores, así como también ofrecer un marco de referencia para los organismos de adjudicación de compras públicas cuando se trata de establecer las condiciones del comercio justo. Pero la necesaria especificación de los estándares del comercio justo -una traducción de los principios normativos de la negociación que estaban presentes originalmente en los estándares técnicos y verificables que rigen el etiquetado de productos- llevaría al comercio justo a convertirse en un mercado más prescriptivo al que tendrían que ajustarse los actores y productores del comercio justo.

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Ante la falta de una única etiqueta, que podría estar garantizada por el estado, los actores del comercio justo, tanto las ONG tradicionales como los supermercados, han reaccionado en distintos países europeos demandando una definición legal que permitiría hacer una distinción entre comercio justo, comercio ético u otras iniciativas para el “desarrollo sustentable”. Los actores del comercio justo atrapados entre el mercado y la solidaridad Frente a la reestructuración del mercado del comercio justo sus actores desarrollaron distintos enfoques. El discurso de los fundadores, el análisis de las desigualdades comerciales entre los países del Norte y del Sur y el cuestionamiento de las políticas de desarrollo basadas únicamente en la ayuda, se encuentran aún en el núcleo de las redes de comercio justo, pero los valores y principios normativos han cambiado gradualmente con la transformación de un mercado solidario en un mercado cualitativo competitivo. Así, los nuevos actores del comercio justo han preferido un enfoque más comercial y dan menos importancia a los conceptos de un movimiento del comercio justo y trabajo de apoyo. Paralelamente, los mismos actores fundadores están reposicionándose: Bisaillon et al., refiriéndose a la conferencia de la International Federation of Alternative Trade (IFAT) en Quito en 2005, señalan que “[se] puede creer que el polo más radical y militante del movimiento, asociado a las redes alternativas de distribución, ha perdido parte de su influencia con el incremento constante de las ventas de productos alimenticios a precios justos en el mercado de la gran distribución y el estancamiento, o incluso la regresión, de las ventas de productos justos del artesanado. El objetivo de transformación del modelo económico dominante sigue siendo una razón de ser del movimiento, pero, al parecer, ya no constituye el punto central”3. Las compañías más importantes del capitalismo global ya no son, por lo tanto, persona non grata en el sector del comercio justo, algo que va contra la imagen del capitalismo como causa originaria de las desigualdades entre el Norte y el Sur que existía entre los fundadores del comercio justo. Más allá de este cambio de valores, el hecho de entrar en el mercado convencional implicó, sin embargo, cambios estructurales en las organizaciones del comercio justo, ya que los mercados prescriptivos competitivos tienen sus propias demandas: una cierta uniformidad de los estándares, especialización de actividades (en particular, independencia de la supervisión), más contratos de corto plazo y el desarrollo del marketing. “De pronto los balances, los márgenes de ganancia y todas estas palabras comenzaron a tener un significado práctico real. Como ‘comerciantes justos’, pensábamos que estábamos reinventando la rueda del negocio, pero lo que realmente necesitábamos hacer era entender cuáles eran los componentes de esa rueda. Nosotros podíamos reinventar la rueda, pero eso no iba a adecuarse al ciclo del mercado competitivo. Entonces, lo que estamos haciendo bien ahora es comprender este ciclo de mercado, cuáles son sus componentes y, luego, adaptarlo a nuestra filosofía”4. Los nuevos distribuidores focalizan su atención en ubicar sus productos en el mercado y, especialmente, en estudiar cuidadosamente la competencia, monitorear las ventas, exhibir los productos en almacenes, con código de

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colores y aun controlar la ubicación de los almacenes mismos. La necesidad de dar respuesta a los requerimientos del mercado convencional en términos de calidad de producto y condiciones de venta ha generado cierta tensión entre organizaciones y/o productores del Sur y quienes demandan productos desde el Norte: - cualidades organolépticas: como consecuencia de la dificultad de procesar un producto como el cacao para que concuerde con los gustos de los consumidores del Norte (que varía de país en país); - requisitos estéticos: tomar en cuenta los gustos estéticos de los consumidores (que están vinculados con las modas) implica también cambiar los mecanismos sociales y técnicos en el sector productor, donde las organizaciones del comercio justo deben utilizar ciertos mecanismos para que sean aceptables para los artesanos. Estas organizaciones introducen intermediarios que ayudan a hacer los ajustes ante los cambios en los gustos, utilizando agujas más finas, colores más pálidos o diseñadores profesionales; - trazabilidad: el sistema del comercio justo no siempre permite un rastreo hacia atrás que llegue hasta los productores sino solo hasta las organizaciones de productores. Esto puede presentar un problema para algunos distribuidores en el mercado convencional, especialmente, por la insistencia de la Unión Europea para que la trazabilidad sea total en el caso de los productos alimenticios; - requisitos sociales: a veces, al entrar en el mercado convencional, las organizaciones del comercio justo del Norte se ven forzadas a abandonar cierto tipo de relación con sus socios del Sur según la cual la conformidad con las normas sociales es negociada e intensificada a través del tiempo, en favor de otra más rígida y de tipo empresarial. Esto puede llevar a una presión más grande sobre las organizaciones del Sur, en términos de acatamiento de plazos que no necesariamente sean acordes con su cultura o con la expansión del mercado en el Sur, en el caso que allí se lleve a cabo el proceso; - plazos de producción: generalmente dependen de las necesidades en el Norte y pueden chocar con los ritmos naturales y otras actividades de los productores del Sur (trabajo agrícola, falta de materias primas); - estandarización: los requisitos de estandarización de productos pueden presentar problemas culturales; - requisitos cuantitativos: a veces, los cambios en la escala que resultan de asociarse a las cadenas de distribución convencionales son difíciles de afrontar como consecuencia de la integración de nuevos actores en la red y las dificultades de coordinación.


Desarrollo y productores marginales en riesgo

[…] la transición desde un sistema de

Estos desarrollos traen consigo oportunidades y riesgos para los productores. Las oportunidades son, obviamente, de naturaleza económica y llegan bajo la forma de mayor acceso a distintos mercados. Hay también oportunidades de carácter socio-cultural y organizacional, debido a que las organizaciones del Sur tienen la oportunidad de desarrollar su base de aptitudes y know-how, o aun de convertirse en actores económicos con derecho propio en sus propios mercados, o desarrollar un mercado local o incluso capacidades para operar en actividades internacionales. Bajo ciertas condiciones, esto crea actores que son percibidos o que se perciben a sí mismos como capaces de ingresar en los mercados convencionales. Esto constituye, claramente, un paso adelante, aunque probablemente solo sea factible en unos pocos casos. Sin embargo, creemos que los efectos del comercio justo en el Sur no pueden ser reducidos a beneficios económicos. Las oportunidades ofrecidas por el comercio justo a los actores del Sur varían enormemente: en algunos casos, como Macefcoop en Camerún (que ha sido objeto de nuestro estudio), les ha dado no solo acceso genuino al mercado gracias a la capacidad adquirida para la acción, sino que también ha llevado a la creación de un proyecto real de desarrollo local dirigido a asegurar mayor autonomía para el mercado local de café. En otros casos, y aquí nos referimos a algunos estudios llevados a cabo en el sector de artesanías de los Andes bolivianos, ha proporcionado medios básicos de subsistencia a actores geográficamente aislados y extremadamente marginales. En otras oportunidades, es necesario destacar la importancia de consideraciones medioambientales o sociales en la medida que los proyectos de comercio justo tienen un impacto particular sobre factores no económicos, como la pobreza o el sub-desarrollo. Por lo tanto, pensamos que es vital que el comercio justo siga prestando servicio a proyectos de desarrollo “locales” y que no se transforme en un simple proyecto de desarrollo comercial.

relaciones negociadas con los países

Por otra parte, hemos visto que la transición desde un sistema de relaciones negociadas con los países desarrollados hacia otro bajo el cual el Norte controla las actividades del Sur a través del establecimiento de especificaciones conduce a la exclusión del mercado de los productores más marginales que son incapaces de adaptarse a las nuevas condiciones. Por ejemplo, en cuanto a la capacidad de producción y know-how necesario para la exportación de bienes, las organizaciones del comercio justo preferirán trabajar con productores que ya tengan una estructura organizativa antes que con aquellos más marginales u otorgarán certificaciones de comercio justo a plantaciones que empleen miles de trabajadores, mientras que la noción de un precio justo será, a veces, reinterpretada para significar un suplemento por encima del precio convencional de mercado y los contratos serán preferidos a compromisos de largo plazo. La exclusión de los productores marginales representaría, sin embargo, el fin de uno de los principios centrales del comercio justo, especialmente, en la región andina. Esta característica, muy significativa, en esta región tuvo origen en la teología de la liberación, que encuentra en el trabajo con los más marginados de la sociedad uno de sus principios básicos. Actualmente, ofrecer apoyo a productores marginales sigue siendo un factor significativo en un cierto número de organizaciones contactadas en Perú y Bolivia. Estas disponen de distintos niveles de grupos (evitando así demandas excesivas sobre los productores que podrían haber excluido a los más marginales, y asegurando la inclusión de grupos que enfrentan dificultades en términos de calidad, plazos y empaquetado), un ordenado sistema de gestión que asiste a los más desventajados, y trabajan con todas las mujeres en comunidades remotas muy pobres. Por último, la creciente necesidad de que los productos estén certificados ha implicado mayores costos para los productores del sur, lo que podría asimismo inducir su exclusión del mercado. Encima de esto, están también los costos adicionales de adaptarse a otras especificaciones (orgánicas, éticas), así como también a la legisla-

desarrollados hacia otro bajo el cual el norte controla las actividades del sur a través del establecimiento de especificaciones conduce a la exclusión del mercado de los productores más marginales que son incapaces de adaptarse a las nuevas condiciones. ción del Norte. Por lo tanto, un desequilibrio Norte-Sur parece haber resurgido dentro del sistema del comercio justo, no en términos de flujos comerciales -que están en crecimiento- sino en términos de toma de decisiones sobre el diseño e implementación de reglas. Este desequilibrio podría ser parcialmente contrarrestado si las organizaciones del sur actuaran de manera conjunta en los órganos de certificación y etiquetado del Norte y si el trabajo de evaluación y certificación por parte de expertos, frecuentemente monopolizado y concentrado en el Norte, fuera trasladado al Sur. Los pilares del comercio justo Los productos del comercio justo y su calidad desempeñan el rol más importante en este nuevo sistema, mientras que las relaciones NorteSur están siendo gobernadas por criterios más estrictos y la actividad política está agonizando. Estamos siendo testigos de un cambio desde un enfoque centrado en la calidad de la relación con los productores del sur a uno que permita a los productores integrarse al mercado convencional. Si existieran principios normativos claros -“pilares” que sostengan el sector del comercio justo- argumentaríamos fuertemente en favor de garantizar que estos principios -que, en primer lugar, son compromisos de largo plazo con proyectos no comerciales de desarrollo, definidos por la misma comunidad y, en segundo lugar, mantener la oportunidad de negociar el marco de la relación- permanezcan en el núcleo de los valores y prácticas del comercio justo. Notas 1

FINE, Fair Trade in Europe 2005. Encuesta preparada por Jean Marie Krier, Brussels, Fair Trade Advocacy Office (www.fairtrade.net/sites/news/FairTradeinEurope2005.pdf). 2 Este artículo está basado en un proyecto de investigación de dos años titulado “Fair trade facing new commercial challenges: Evolution of the actors’ dynamics”, coordinado por Isabel Yépez del Castillo (Universidad Católica de Lovaina, Bélgica) y Marc Mormont (Universidad de Lieja, Bélgica), financiado por la Política Científica Federal Belga (www.belspo.be). 3 Véronique Bisaillon, Corinne Gendron y Marie-France Turcotte, “Fair Trade and Solidarity Economy: the challenges ahead”, artículo conceptual escrito para el encuentro de Dakar, Senegal, del Workgroup on Solidarity Socio-Economy (WSSE), entre los días 19 y 21 de noviembre de 2005, síntesis de las actividades del taller sobre comercio justo. 4 Líder de un organización de comercio alternativo, citado en Mary Ann Littrell y Marsha Ann Dickson, Social Responsibility in the Global Market. Fair Trade of Cultural Products, London, Sage, 1999.

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Comercio justo: ventajas y sinsabores para los productores por Flurina Doppler y Alma Amalia González Cabañas

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a consolidación de las organizaciones campesinas y el mejoramiento del ingreso económico son algunas de las contribuciones más directas del comercio justo. No obstante los aspectos positivos del comercio justo, la incursión en este dispositivo ha implicado grandes retos de aprendizaje para las organizaciones campesinas, generalmente poco conocidos por los consumidores del norte. La información aquí presentada es el resultado de varios años de investigación (1992-2006) y de residencia de los autores en Chiapas, en estrecha relación con organizaciones campesinas que han incursionado en los mercados alternativos de comercio justo y agricultura orgánica, a través de la exportación de café y miel, principales productos comerciales en las montañas tropicales. El documento presenta las condiciones restrictivas en que se desenvuelven las organizaciones campesinas, las cuales desencadenan una serie de dificultades y contradicciones en el cumplimiento de los postulados y criterios del comercio justo. Institucionalización del comercio justo En el contexto de los mercados globales se hace necesaria la certificación de productos o procesos que validen determinadas características del producto final o del proceso. En el caso específico del comercio justo, la certificación permite identificar un producto comercializado bajo condiciones que contribuyen al desarrollo sustentable de los pequeños productores en los países del sur. El consumidor, a través de su compra, expresa su solidaridad con esta causa. Indistintamente del aspecto que se valide, los procesos de certificación son cada vez más complejos e institucionalizados1. En el caso del comercio justo se expresan por la formación del Fairtrade Labelling Organisations International (FLO), estructura que pretende dar coherencia a los postulados y criterios de las diferentes iniciativas nacionales y centrar esfuerzos para incrementar la presencia de productos con el sello de comercio justo en el mercado. En este sentido, se profesionaliza la certificación mediante la creación de FLO-Cert, organismo independiente que permite resolver la posición de ser juez y parte simultáneamente2. Cuadro 1 Institucionalización del comercio justo

Iniciativas nacionales

FLO

FLO - Cert

(Max Havelaar 3- 1988)

1997

2002

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En la medida en que el comercio justo se institucionaliza y se expande en el mercado, se plantea la necesidad de fortalecer la confianza del consumidor, lo cual se ha concretado mediante la definición de criterios y normas que deben cumplir los distintos agentes que participan en el comercio justo [...]. La comunicación escrita es intrínseca a las relaciones comerciales y el comercio justo no es la excepción [...]. En la medida en que el comercio justo se institucionaliza y se expande en el mercado4, se plantea la necesidad de fortalecer la confianza del consumidor, lo cual se ha concretado mediante la definición de criterios y normas que deben cumplir los distintos agentes que participan en el comercio justo. Tales criterios genéricos son públicos y se encuentran disponibles en el sitio web de FLO. Por lo que respecta a los pequeños productores se distinguen cuatro criterios fundamentales: 1. desarrollo social; 2. desarrollo económico; 3. desarrollo medioambiental y; 4. condiciones de trabajo5. En consecuencia, para cada criterio se define una serie de requisitos que, a su vez, se dividen en requisitos mínimos y de progreso. Los primeros deben estar cubiertos al momento de hacer una solicitud, mientras que los segundos pueden ser cubiertos en el futuro de acuerdo a un plan de proyección de la organización. Los criterios para los comerciantes pueden sintetizarse en cuatro aspectos fundamentales: 1. pago de un precio mínimo justo, estipulado por FLO; 2. pago de una prima que promueve el desarrollo social de las organizaciones de productores; 3. pago adelantado en caso de ser solicitado por las organizaciones; y 4. concertación de contratos a largo plazo. Las organizaciones indígenas en Chiapas Ciertamente, la definición de criterios y requisitos ha representado un gran avance en la consolidación del comercio justo entre los consumidores. Sin embargo, es conveniente hacer un llamado de atención a fin de reconocer la enorme distancia que existe entre la definición escrita de los criterios y su comprensión por parte de las organizaciones de productores. El comercio justo enlaza la realidad de una sociedad altamente diferenciada6 con asociaciones de productores que hace menos de dos décadas estaban celebrando el triunfo de su lucha por el reconocimiento de la propiedad de sus tierras. Se trata de una población predominantemente indígena, con una lengua materna distinta al español, con un alto índice de analfabetismo, que vive en zonas de marcada dificultad para su acceso vía terrestre debido la accidentada topografía de la montaña. Aunado a esto, existe una deficiente calidad de servicios de electrificación y de telefonía, lo cual limita la posibilidad de enlazar a los campesinos indígenas con el acelerado ritmo de los importadores del mercado internacional del comercio justo. La comunicación escrita es intrínseca a las relaciones comerciales y el comercio justo no es la excepción, no sólo por lo que concierne la firma de contratos de compra-venta, sino por el registro documental requerido para respaldar la certificación otorgada por comercio justo. Esta situación debe ser por demás precisa, con miras a la generación de certidumbre en el sistema. Sin embargo, el contexto de los campesinos indígenas tiene sus bases en una cultura oral, cuya construcción de conocimiento depende de relaciones sociales de proximidad y de una cosmovisión bastante lejana de la lógica de una cultura occidental basada en la escritura como base del avance del conocimiento7. La comprensión de las condiciones antes señala-

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das puede contribuir a resolver las trabas que detienen el proceso de desarrollo local de los pequeños productores en los países del sur. Bajo la perspectiva occidental del desarrollo, el comercio justo demanda que se demuestre la participación democrática y la transparencia de las organizaciones8, considerando que en la Asamblea General deben participar todos los socios para la elección de una Junta, que será el órgano responsable de la rendición de cuentas ante la Asamblea. La toma de decisiones de la Junta se hace en estrecha relación con el personal contratado para las gestiones de administración. Si bien es cierto que la contratación de personal especializado para la administración resuelve eficazmente el manejo administrativo, esta medida ha dado pauta a la incidencia de casos de fraudes financieros cometidos en contra de las organizaciones9. Los miembros de la Junta muchas veces carecen de las habilidades cognitivas básicas de lecto-escritura y matemáticas para revisar los informes presentados por su personal administrativo. La integración de la Junta que dirigirá la organización se hace bajo la premisa teórica de la elección democrática en la Asamblea; sin embargo, sería conveniente que en el caso del comercio justo se planteara el reconocimiento de los usos y costumbres que prevalecen en las regiones de las organizaciones. En la práctica, los miembros de la Junta se eligen de acuerdo a valores éticos no necesariamente atribuidos al sentido democrático. Frecuentemente, existe un acuerdo tácito para integrar la Junta con socios de los grupos comunitarios fundadores10, lo cual permite reconocer la experiencia y responsabilidad de sus socios más antiguos, a la manera de los consejos de ancianos. Esta forma de elección permite potenciar el conocimiento que tienen algunos socios sobre la normatividad de las certificaciones de comercio justo y producción orgánica. Desafortunadamente, detrás del aspecto positivo de mantener las tradiciones locales, debe tenerse en cuenta el riesgo que esto implica para que se presenten situaciones arbitrarias en el ejercicio del poder a través de la Junta. Las condiciones antes descritas dan cuenta del ambiente restrictivo de las organizaciones indígenas en su cotidianidad, que es un elemento básico para comprender situaciones que pudieran ser incomprensibles para quienes desde lejos promueven y definen las líneas de acción del comercio justo8. Incongruencias entre normatividad y realidad social El proceso de institucionalización del comercio justo, definido por las tres fases antes descritas, repercute directamente en la relación de los productores con el dispositivo. Independientemente de la etapa a que se haga referencia, las visitas de inspección se han hecho en fechas programadas y acordadas con los directivos y asesores de la organización de productores. En general, los productores de diversas organizaciones comentan no tener ningún recelo a esta visita. Este momento permite que los productores enfaticen su reconocimiento al comercio justo por las ventajas que trae aparejadas. En palabras de uno de ellos:


“Pude arreglar el tejado de mi casa, tenemos más dinero para alimentos y puedo comprarme zapatos nuevos si quiero. Contamos con muchos servicios que antes no existían, pero que facilitan la vida: transporte, sanidad, posibilidades de crédito y tiendas con productos de primera necesidad asequibles [...]12.”

tores. Los primeros años de funcionamiento del comercio justo y su proceso de institucionalización se caracterizaron por la comunicación un tanto lenta y confusa. Un asesor comenta los problemas para ingresar a FLO durante el período previo a la creación de FLO-Cert:

El actual estado de la normativa sobre comercio justo tiene detrás un proceso con altibajos que ha generado desconcierto entre los produc-

“[…] hubo como un par de años, que [FLO] sí admitía las solicitudes pero no les estaba dando el trámite, no los estaban revisando. Porque solamente era la revisión de los cuestionarios que ellos nos enviaron. Entonces había una reorganización interna de FLO y una revisión de los grupos que ya tenía, entonces estaba prácticamente suspendido el ingreso de los otros grupos. En este tiempo, nosotros enviamos los cuestionarios. FLO contestaba si ya los había recibido y si iban a entrar a revisión. A nosotros nos contestaron que ya los habían recibido. Sin embargo, nos contestaron que debido a la política en este momento iba a tardar la revisión. Entonces nosotros nada más periódicamente preguntábamos cómo iba el trámite. Y tratábamos a nivel interno del grupo que fuera cumpliendo con los requisitos mínimos para que si nos daban la certificación pues que realmente estuviéramos concientes de que el grupo ya estaba cumpliendo con los estándares mínimos y después iban a entrar en los estándares de progreso14.

Sin embargo, el contexto de los campesinos indígenas tiene sus bases en una cultura oral, cuya construcción de conocimiento depende de relaciones sociales de proximidad y de una cosmovisión bastante lejana de la lógica de una cultura occidental basada en la escritura como base del avance del conocimiento. La comprensión de las condiciones antes señaladas puede contribuir a resolver las trabas que detienen el proceso de desarrollo local de los pequeños productores en los países del sur.

Es cierto que la creación de FLO-Cert es un avance de la profesionalización del comercio justo pero, al mismo tiempo, ha hecho el sistema cada vez más abstracto, lo que lo hace impersonal para las organizaciones de productores. Mientras que los primeros años del comercio justo se caracterizaron por un diálogo más cercano entre evaluadores e inspeccionados, la intervención de FLO-Cert agudiza el desfase entre la normatividad y la realidad de los pequeños productores. Inicialmente, los postulados servían como una guía para el desarrollo de las organizaciones y no estrictamente para la revisión de un criterio. Actualmente, el incumplimiento de los requisitos remite no a un diálogo constructivo, sino que introduce la aplicación de la sanción, que en su última consecuencia es llevada a la expulsión de la organización del dispositivo. En seguida presentamos algunos ejemplos críticos de incongruencias entre la normativa del comercio justo y la realidad social de los productores. Con FLO-Cert cobra mayor énfasis la evidencia documental, tales como el libro de actas de asambleas, registros de contabilidad, padrón de productores actualizado, plan de negocios y plan de trabajo. Estas tareas, que en principio pueden parecer muy simples, son ajenas al mundo de vida o cotidianeidad de las organizaciones, las cuales se caracterizan por su cultura oral. Igualmente, se tiene la exigencia de demostrar que el premio social se está usando en proyectos de beneficio social colectivo. Esto no siempre es fácil de demostrar, ya que la falta de liquidez financiera de las organizaciones, las obliga frecuentemente a utilizar

No obstante, hemos observado que hay una situación de manejo del discurso. El productor ha aprendido “lo que debe decir” al inspector, a fin de corresponder a la imagen que preocupa a los consumidores. La siguiente cita13 de un asesor, muestra cómo acontece la inspección: “Pues lo único que hacen es preguntar, o llegan a una comunidad y reúnen a un número de socios, lo primero ven la parte democrática, a ver cómo están los productores, si hay información o no hay información, es democrático el panorama. Luego lo que hacen, preguntan a los productores si hay una diferencia entre el comercio anterior y el comercio justo y los productores“ pues sí, pues sí”, ni modo que digan que no, perderían su mercado.”

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El devenir del comercio justo requiere no olvidar esa distancia que existe entre las exigencias normativas del mercado y la realidad social de las organizaciones campesinas a quienes se intenta beneficiar. El reto estriba en encontrar propuestas que permitan realmente hacer del comercio justo una opción para el desarrollo local. este premio social para realizar el proceso de acopio de la cosecha o cubrir créditos personales a los socios en casos de enfermedad de alguno de los miembros de la familia. Un hecho que ha desencadenado en una polémica mayor es el establecimiento de cuotas para las organizaciones de productores. Tales tarifas se han fijado por conceptos de inscripción al dispositivo, de inspección inicial y de renovación anual del certificado. Estas resoluciones están relacionadas con la creación de FLO-Cert, y a decir de ellos, permiten: […] mejorar la estabilidad financiera de FLO al diversificar sus fuentes de ingresos pidiendo a todos los involucrados y benefactores del sellado de comercio justo que contribuyan a afrontar los costes de éste. Aunque las Iniciativas Nacionales continuarán realizando sus importantes aportaciones a FLO-Cert, éste también financiará, en parte, sus actividades con una cuota de Certificación o Registro que pagarán las organizaciones de productores y los comerciantes15. Sin embargo, la exigencia de cuotas a las organizaciones representa un nuevo costo de producción. Además, el ingreso al sistema ya no sólo depende de cumplir el requisito de tener experiencia previa en la exportación y/o haber identificado un comprador potencial, sino también de pagar la cuota inicial, lo que plantea una erogación antes de haber accedido a las ventajas del comercio justo. Contratos comerciales y relaciones de confianza Si bien, en principio, el comercio justo plantea el fortalecimiento de los productores del Sur en la comercialización de sus productos, cabe señalar que pertenecer al dispositivo no garantiza el acceso a las ventajas del nicho de mercado16. Como dijo un directivo de la organización “La Selva”: “If we are certified and don’t have clients, well then that’s the same as not being certified"17. Por lo tanto, conviene señalar algunos aspectos que devienen críticos en la relación de las organizaciones con los compradores del comercio justo. Uno de los principios fundamentales del comercio justo es el establecimiento de relaciones directas entre las organizaciones de productores y los compradores, eliminando así a los intermediarios convencionales de la cadena comercial en el país productor. Sin embargo, alcanzar este objetivo implica elevados costos administrativos y procesos de aprendizaje para las organizaciones18. Los volúmenes de producción y la calidad en términos genéricos siguen siendo condicionantes para concretar un contrato comercial rentable. Por ello, frecuentemente, los compradores del sistema FLO, “prefieren tener que ver con algunos productores grandes inscritos en el registro de productores del sistema que con una multitud de pequeños productores”19. Una respuesta a esto, es la integración de las organizaciones en figuras asociativas de mayor nivel, haciendo que el incremento de la membresía distribuya la carga financiera de una estructura administrativa más profesionalizada.

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Esta misma intención de establecer contratos directos entre productores y compradores es asumida por FLO que envía anualmente el directorio de compradores del comercio justo a las organizaciones de productores registradas. Sin embargo, esta medida poco resuelve el difícil proceso de establecer confianza con nuevos compradores potenciales. De ello da cuenta el siguiente comentario del responsable del área de comercialización en una de las más importantes federaciones de productores de Chiapas: “Es complicado en el sentido de que no todos responden, o algunos responden pero ya te dicen por ejemplo, “estamos comprando café de México y nuestra visión, nuestro objetivo es tener relaciones a largo plazo con nuestros clientes y actualmente no estamos buscando”, entonces […] al menos te contestan. Entonces poder decirle sí te puedo ofrecer calidad, puedo ser responsable con los envíos, convencerlos. Es ahí donde entra la confianza que debe haber entre ambos, esa es la parte un poco complicada, que reciban nuevos clientes20”. Más allá del llamado a la solidaridad con los productores, el posicionamiento de los productos de comercio justo junto a los sistemas de distribución del mercado convencional, ha obligado a hacer de la calidad un punto central. Para las organizaciones, esto se traduce en el cumplimiento de reglamentos cada vez más complejos del mercado de exportación. En particular, el sector agroalimentario (café y miel) exige el cumplimiento de protocolos de normatividad orgánica, inocuidad, trazabilidad, libres de residuos químicos específicos, etc. Otro elemento que resulta crítico en la relación con los compradores es el cumplimiento del prefinanciamiento, uno de los criterios señalados al inicio de este trabajo. Ciertamente, el pago adelantado está bien planteado teóricamente, ya que la falta de capital en efectivo para las tareas de cosecha y acopio es el “talón de Aquiles” de las organizaciones. Sin embargo, en la práctica su aplicación plantea varios problemas. En primer lugar, no todos los compradores están dispuestos a ofrecerlo, argumentando que todavía no existe suficiente confianza con la organización; en tanto que otros proponen que la organización se contacte directamente con financiadoras del país de origen del comprador. Acerca de esto, el asesor de una organización cafetalera comenta lo siguiente: “Muchas veces ya te lo dan [el prefinanciamiento] muy tarde, cuesta mucho estarlo gestionando, de repente hay muchas trabas también, que te piden tu balance, te piden esto, te lo regresan y otra vez y hasta que finalmente convenimos, ¿no? O tienen miedo de darnos la lana con anticipación en noviembre, y nosotros queremos este recurso en noviembre. […] Mira, la bronca que tienen todas las cooperativas es su nivel administrativo, su contabilidad está hecho un relajo. Y digo que todas. Entonces ¿cómo solventan esta parte? En-


Notas Alma Amalia González Cabañas y Ronald Nigh, “Smallholder participation and certification of organic farm products in Mexico”, en Journal of Rural Studies, n. 21, 2005, pp. 449-460. Flurina Doppler y A. A. González Cabañas: “Institucionalización y confianza en el comercio justo desde las organizaciones cafetaleras de Chiapas”, artículo preparado para el Segundo Coloquio Internacional sobre comercio justo El comercio justo y los objetivos del desarrollo sustentable, Université du Québec, Montreal (Canadá), del 19 al 21 de junio de 2006. 2 Más información sobre la estructura de FLO en www.fairtrade.net/ sites/aboutflo/spanish/structure.html. 3 La organización Max Havelaar fue fundada en 1988. Su misión es administrar la etiqueta de comercio justo que ofrece una garantía a los consumidores. Este número de Puente @ Europa incluye una entrevista a uno de sus co-fundadores, Frans Van der Hoff. Más información disponible en www.maxhavelaar.com. 4 Entre 2003 y 2004 el nicho de mercado experimentó un incremento del 56% (www.fairtrade.net/sites/impact/spanish/facts.html, consultada en abril 2006). 5 Este criterio sólo aplica si la organización contrata un número considerable de trabajadores. 6 Gilles Lipovetsky, El crepúsculo del deber. La ética indolora de los nuevos tiempos democráticos, Barcelona, Anagrama, 2005. 7 Walter J. Ong, Oralidad, México D.F., Fondo de Cultura Económica, 2004. 8 Requisito 1.3. Democracia, participación y transparencia (www.fairtrade.net). 9 En realidad, el problema de los fraudes cometidos a las organizaciones campesinas no es exclusivo de aquellas que participan en el comercio justo, sino que constituye una cuestión recurrente. 10 Generalmente, las organizaciones de productores están integradas por pequeños grupos comunitarios. Es poco frecuente que todos los productores de una comunidad formen una sola organización, debido a diversas situaciones coyunturales. 11 A. A. González Cabañas, Thierry Linck y Reyna Moguer, “El comercio de los valores éticos: Las reglas del juego del café solidario”, en European Review of Latin American and Caribbean Studies, n. 75, octubre de 2003, pp. 31-46. 12 Fuente: www.fairtrade.net/sites/impact/spanish/partner.html. 13 Entrevista realizada en 2004. 14 Entrevista realizada en mayo 2005 a un asesor de una organización de comercio justo de café, que hizo su primera solicitud de ingreso en el año 2000 y que actualmente está certificada. 15 Fuente: www.fairtrade.net/sites/certification/spanish/ certification.html. 16 Marie-Christine Renard, Los intersticios de la globalización. Un label (Max Havelaar) para los pequeños productores de café, México D.F., Universidad Autónoma de Chapingo, 1999. 17 A. A. González Cabañas, “Evaluación de los beneficios actuales y el potencial para el combate a la pobreza de la participación en redes de comercio justo de café. Unión de Sociedades de La Selva, Federación de Sociedades de Solidaridad Social”, Fair Trade Research Group, Colorado State University y Desarrollo Alternativo, agosto de 2002, p. 27. (www.colostate.edu/Depts/Sociology/FairTradeResearchGroup/doc/ almaCorregido2005.pdf). 18 F. Doppler, “Los cafetaleros del Rincón y su participación en los mercados alternativos. La configuración de un nuevo campo social”, Tesis de Maestría, CIESAS, Guadalajara, 2006. 19 Nadine Speich, “Le label, un instrument pour les petits producteurs du Sud”, en Claude Auroi y Catherine Schümperli Younossian (comps.), Le commerce durable. Vers de plus justes pratiques commerciales entre le Nord et le Sud, Genève, Institute universitaire d’études du développement, 2001, pp. 283-300. 20 Entrevista realizada en 2004. 21 Entrevista realizada en 2004. 1

tonces sí necesitas meterte en un despacho, alguien que te asesores, etc., sacar tu […] con un despacho contable sacar tu rollo y después enviárselo, y que el despacho también tenga como conocimientos, sino posiblemente los entrega y tú tienes que hacer toda la gestión, te puedes perder ahí. Entonces sí es interesante [el prefinanciamiento], es importante, nos ha sacado de mucho apuro, pero también de repente se atrasa un poco21”. Finalmente, la confianza es un elemento clave en las relaciones entre las organizaciones de productores y los compradores. Esta confianza se construye normalmente a través de los años, en contactos comerciales permanentes. Acciones que pueden contribuir a generar una mayor confianza entre los socios comerciales son los viajes de los productores a los países consumidores. Estos viajes facilitan el contacto con compradores y representantes de los organismos certificadores. Asimismo, permiten entender mejor la lógica de los diferentes mercados; sin embargo, son difíciles de realizar por evidentes razones financieras. Una medida más frecuente, que no representa una erogación para las organizaciones, es la realización de visitas de compradores a los países productores. Esto permite fortalecer la relación de confianza entre los compradores y las organizaciones, generando mayor entendimiento sobre sus respectivas situaciones. Para los productores de las comunidades, estas visitas son una motivación importante y ayudan a que los socios entiendan mejor el funcionamiento del dispositivo del cual forman parte. También permiten mermar la desconfianza que pudiera existir de parte de los socios hacia su comité de comercialización, ya que las explicaciones de éste se ven confirmadas con la información proporcionada por actores externos. En términos generales, puede constatarse que las experiencias que se adquieren mediante la relación con los compradores en el sistema de FLO, fortalecen la posición empresarial de la organización en general. Es decir, los conocimientos y habilidades desarrollados a través de la participación en el mercado solidario dan a las cooperativas una mejor posición de negociación también en el mercado convencional y frente a instituciones gubernamentales o financieras. Consideraciones finales El devenir del comercio justo requiere no olvidar esa distancia que existe entre las exigencias normativas del mercado y la realidad social de las organizaciones campesinas a quienes se intenta beneficiar. El reto estriba en encontrar propuestas que permitan realmente hacer del comercio justo una opción para el desarrollo local. Nosotras proponemos que es preciso enfatizar el diálogo y no tanto el criterio como requisito, para hacer del comercio justo algo más que un acceso al mercado. Si esto no ocurre, quizás estaremos reproduciendo aquello que queríamos cambiar.

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Puente @ Europa in English

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Interview with Franz Van Der Hoff

In February 2006, the Catholique University of Louvain (Louvain-la-Neuve, Belgium) awarded a special honour to Frans Van der Hoff for his 25 years of dedication and commitment to the Fair Trade movement and small producers of this world. During the 80’s, in the mountains of Mexico, Frans Van der Hoff participated as a working priest to the coffee-growing community. This doctor in both theology and political-economy discovered simple truths there: the market does not work for small coffee producers, while democracy only concerns some and does not apply to the indigenous population. These simple truths needed help to be commercialised and in 1988 Frans Van der Hoff co-founded the Fair Trade label Max Havelaar. Small producers could at last say through this new label: “we don’t want charity, but a respectful trading partnership”.

Puente @ Europa (P@E): What is the interest in participating in the fair trade scheme? First, fair trade is a school that teaches how to establish fair and respectful trading relations. In my opinion, the South is much more evolved is the political and economic aspect of trade that their counterparts in the North. The North is used to the charity system -give to the poor- and finds it really difficult to end that “development” system. There is also sometimes a certain vision of superiority: we know best what needs to be done in the South. Don’t forget that the North has created many disasters in the South! What is crucial to fair trade is that it allows the South to create new democratic development models for the economy. For us in the South, democracy is more important than pure economics because it goes beyond trading relationships: it concerns personal relations; democracy in which participation, plurality and differentiation are key elements. We don’t have to all agree; even in the fair trade community there are different visions that sometimes clash. This is the interest in participating in the fair trade system: to learn and establish better, more concrete, trading relations. It is a school but we still have to graduate from it! Fair trade is part of an important social, political and cultural fight from the South for recognition for its true value. Some think that with an income over two dollars a day, we eradicated poverty. This is not true, but empowerment, recreating the respectful trading conditions allowed by fair trade, gives us the dignity to walk heads held up high. This empowerment is much more powerful than the mere revenues of our little coffee farms. Fair trade is not only an economic issue. Right now, unfortunately, we are concentrating it in the economic part, but it has deep social and political roots; that is sometimes hard for the North to understand.

trade and there are many claiming that they are sustainable, ethical or claiming to be fair trade and they simply are not. I know of companies that label their products “fair trade” and they are not; this is deceiving and confusing consumers. The Fair Trade Labelling Organisation (FLO) and International Federation of Alternative Trade’s (IFAT) criteria are the basic ones to respect. The minimum price is the basic criteria: if there is no minimum price, there is exploitation. Democracy in the market is essential and this needs to be distinguished from freedom of the market. We eventually want to develop our national market and not depend so much on exportations. It is true that at the moment, the fair trade market cannot absorb the entire southern production, but this does not mean that we have to dilute the basic criteria to sell the production. You have to start small but it is increasing. With growth of 30%, the fair trade market is very promising for the next years and that is why it is also witnessing new-comers that are not so fair trade. P@E: What are the challenges and limits to fair trade? Some decisions are only market-driven and we are not. For example, to allow corporations such as Nestlé, with its record of years of unfair practices, into the fair trade market is for some of us very disturbing. This decision caused a lot of tension because they only certified one out of all their products and they then claim to be fair trade, similar to McDonald’s. We want to do business with decent people, institutions and companies in a decent market and not with the ones that have exploited us for over 100 years. Our main allies are the small enterprises and fair trade organizations but they have the same problem as we do: where do we find tomorrow’s big fish that will feed us all? We have to learn from the big enterprises, but only the decent ones. P@E: What is the future for fair trade?

P@E: How do you think the European community can support fair trade? It should look at how to protect the fair trade concept from being distorted from its historical roots. This is crucial. We have to make sure that a label effectively represents what it stands for. Right now everyone can use misleading ethical labels that are not fair

We have to widen our product range and extend trading relations. We hope for a diverse market with the same criteria, not necessarily under FLO or IFAT, but respecting the rules they have set up over 25 years. A monopoly is never good for small producers, but we need clear standards.

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Interview with Peter Mandelson In this interview, the Commissioner for External Trade of the European Commission, Peter Mandelson, shares his thoughts on the virtues and limits of fair trade and the challenges it poses for the European Union.

Puente @ Europa (P@E): What is your understanding of the concept of “fair trade”? Fair trade is still an evolving concept. For me, it is a private and voluntary initiative which enables consumers in the North to have a direct influence on the conditions of production in the South. It means consumers can be confident that the producers of fair trade products are being paid enough so they can make a decent living in sustainable conditions. P@E: You declared at the Party of European Socialists Conference on fair trade at the European Parliament in June 2005: “Fair Trade is one of the key tools both to enhance sustainable development and to fight poverty”1. Do you still subscribe to this statement? Could you explain why? Yes, I definitely still support that statement. Fair trade means consumers realise that when they are buying products like cocoa, tea and coffee there is more than a simple transaction between them and the retailer. These products come from some of the poorest areas in the world which need our solidarity. Fair trade has already made positive impacts: - many retailers now check carefully how their products are made. They look at their “supply lines” and if necessary improve conditions; - developing countries have noticed that consumers do care about sustainable production conditions and that is an opportunity for them; - some of the world’s most vulnerable producers have adapted their ways of working to be more sustainable, leading the way and encouraging others to do the same; - there is growing interest in the role of certification and assurance schemes. However, all this does not mean that North-South trade is inherently unfair, or that consumer interest alone will eliminate poverty and drive sustainable development. We need to be careful not to overestimate what fair trade can do. I believe fair trade can play important and useful role in alleviating poverty. But it can’t replace good governance and economic development -including conventional trade opening. And sustainable development will only work if it is underpinned by strong social and environmental regulation which is properly implemented. P@E: How does the European Commission support fair trade development?

events and the Commission’s canteens offer fair trade products. And there is financial support from the Commission for projects linked to fair trade. Most of that support falls under the development budget but not all of it: I support a number of fair trade projects from my Trade budget for example. The Commission is also looking into new options such as funding for consumer assurance schemes. P@E: What are the challenges faced by the European Commission to support fair trade? First, the size of the fair trade “niche” is limited by the extent of consumer interest. The Commission definitely has a role in making clear what fair trade is, how it works, etc. But the Commission is constrained from doing more because it can’t discriminate in favour of one set of private commercial actors over others. Second, many want the European Commission to provide an official definition of fair trade and some form of formal endorsement. However, fair trade is in many ways unique, and its boundaries are not easy to define. We’ve seen the difficulties a number of countries have had and still have in trying to define fair trade. Its key characteristics are that it is a private and voluntary initiative. I think an official definition or endorsement of fair trade could be counter-productive as it would stick fair trade in a box, and might undermine the energy, drive and innovation that has characterised it till now. P@E: How does the European Commission see its role in the future regarding fair trade? I will continue to lend my personal support to fair trade. I hope to visit coffee producers soon and see first hand how fair trade works on the ground. Fair trade is more or less significant in different Member States. There is definitely scope for experiences and information to be shared between them. And even in Member States where fair trade is prominent, there is scope for more awareness. Last year, Richard Adams, the rapporteur for the Economic and Social Committee said: “now we can see that it is the consumer who needs to be alternative, to make personal choices that will affect global society. They need information and wisdom in how to use it”. I agree and I think the Commission’s key role is to ensure information about fair trade is clear and undistorted so consumers can then make informed choices. Notes Editorial Coordinator’s Note: all footnotes included in this article were written by the Editorial Coordinator. Any mistakes or omissions are his sole responsibility. Speech available at http://europa.eu.int/comm/commission_ barroso/mandelson/speeches_articles/mandelson_sptemplate.cfm?La ngId=EN&temp=sppm041_en. 1

The European Union supports the development of fair trade in all sorts of ways. For example: Commissioners promote fair trade at speaker

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Interview with Frithjof Schmidt In 2006, a Report was presented to the Committee on Development of the European Parliament on Fair Trade and Development, calling on European institutions to strengthen their commitment to this type of trade through concrete measures which increase its potential. Fritjhof Schmidt, the rapporteur, shares in this interview some more details and his expectations for the future actions.

Puente @ Europa (P@E): What is your understanding of the concept of “fair trade”? I understand Fair Trade not as a brand, but as a concept where the trading partnership between consumers and producers is developed according to clear and verifiable standards. We have to go beyond the “Fair Trade” and “fair trade” debate1. Yes, they both refer to justice in trade partnership, but the peculiarity of Fair Trade is that it works and we can prove it! It is a holistic concept and does not dissociate economic life from social life. It offers a clear and concrete answer to the fact that some of the world’s poorest producers do not receive a fair price for their products. A fair price means a price that covers production costs and allows for a decent living. This is not very complicated, but it does become confusing for consumers to see new “sustainable” players enter the market. Because of the success of Fair Trade and the lack of legal protection, there is a risk that the concept may be abused by companies that enter the Fair Trade market without complying with the related criteria and this can reduce the benefits for poor and marginalized producers in developing countries. It may also reduce transparency for consumers and may violate their right to appropriate product information. Actually, there would be no arguing about what the Fair Trade concept stands for if there were no free-riders that felt they could usurp the concept without compliance to the norms. Accountability comes with compliance. In order to eliminate the risk of abuse, Fair Trade needs to comply with all of the following criteria as a minimum: - a fair price which guarantees a fair wage, covering the costs of sustainable production and living. This price needs to be at least as high as the minimum price plus the premium as defined by

international Fair Trade associations; - part payment to be made in advance if so requested by the producer; - long-term, stable relations with producers and producer involvement in Fair Trade standard setting; - transparency and traceability right along the supply chain to guarantee appropriate consumer information; - conditions of production respecting the eight ILO Core Conventions2; - respect for the environment, protection of human and in particular women and children’s rights, and respect for traditional production methods which can promote economic and social development; - capacity building and empowerment for producers (particularly the small-scale and marginalised) and workers in developing countries, their organisations as well as the respective communities; - support production and market access for producer organisations; - awareness-raising activities concerning Fair Trade production and trading relationships, the mission and aims of Fair Trade and the injustice prevailing in international trade rules; - monitor and verification of compliance with these criteria; - regular impact assessments of Fair Trade activities.

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P@E: You recently presented a draft Report on Fair Trade and Development3. What do you aim to achieve with this report? What has the response been so far?

us is to ensure that this concept is preserved and that we recognize the importance and necessity of awareness-raising activities that are often left out because they are not lucrative enough.

The Report aims to remind European institutions -which repeatedly expressed the need to find effective tools for poverty alleviation and to achieve the Millennium Development Goals4- that Fair Trade is a proven tool and should be further supported by them. It wants to make a real and concrete first step towards these goals, translating promises and speeches into action. The Report stresses the importance of public institutions incorporating social and environmental criteria into their policy and purchasing decisions. Furthermore, it calls on public authorities in Europe to integrate Fair Trade criteria into their public tenders and purchasing policies and asks the Commission to encourage them to do this by, for example, producing guidelines for Fair Trade procurement. The response so far has been greater than expected; everyone seems interested. If we were only able to generate the same amount of interest for every report…There seems to be a consensus on the idea that Fair Trade is an adequate response to alleviate poverty afflicting poor producers, but unfortunately there is still some confusion about Fair Trade and fair trade, so this report, hopefully, will address this point in its final version. Everyone agrees that we need more ethics and decency in the way we conduct business. I personally think that the Fair Trade example is the best that we have yet seen.

P@E: What is the next step to take in support of Fair Trade?

P@E: What role can the Parliament and the Commission play regarding fair trade development? The decision and policy makers from the European Union must take into consideration that they have a responsibility in designing an appropriate policy framework that ensures the fairness of trading rules, but also in enabling Fair Trade initiatives to improve market access for small producers from the Southern Hemisphere while guaranteeing them remunerative prices. The first step is for the Commission and Member States to take appropriate measures to ensure that consumers have access to all information they need in order to make informed choices. Consumers must have the right to access product information quickly, information which must be, moreover, easily comprehensible and presented in a transparent way. The Commission should produce a Recommendation on Fair Trade, recognizing that a non-binding legislative act is the most appropriate form at this moment and that it would not carry the risk of over-regulation. Furthermore, the Commission could improve coordination of its activities in the field of Fair Trade between the different Directorate-General’s responsible for Development, Trade, Employment and Social Affairs, Consumer Protection, Internal Markets and Agriculture, and make Fair Trade an integral part of its policies in these areas. Often we see the issue being put aside because there is nobody especially in charge to refer to in the Commission. P@E: What are the main challenges and advantages for the Parliament and the Commission to support Fair Trade? One of the main challenges is to clearly distinguish Fair Trade from other sustainable or ethical initiatives. There are many good initiatives going more or less in the right direction. I think we can welcome other credible and verifiable ideas. But “ethical” is a very broad term that can apply to many things; Fair Trade applies to a set of criteria that are constructed jointly with the producers. It is more than just a code of conduct: it is another way of doing business. The point is not to give preferential treatment to the brand but to support the concept and this is the main challenge for European institutions. As Fair Trade sees its European market share grow by an average 20% during the last four years, many corporate interests are now very attracted by that promising market. The challenge for

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I am a bit hesitant about that. Some would argue that legislation is the next step as we are witnessing the emergence of national legislative initiatives in France and in Belgium5… let’s take our time. First, we should work on improving our own policies to ensure fair trading conditions and then further investigate the impact of such legislation on the producers. If we think about it, what we decide concerning Fair Trade here has repercussions on the lives of a multitude of producers. Is it then fair that we decide on our own, without consulting them? We have to make sure that these laws do not just protect consumers, but effectively protect the producers who are at the centre of the Fair Trade commercial community. As a first step towards possible legislation, we have to thoroughly assess the risk of over-regulation as well as the possible impact of such regulations on small and marginalised producers. Member States that are currently developing Fair Trade legislation that may affect Fair Trade Organisations should refer to the experience of the international Fair Trade movement. We have to learn from what has been done and not assume that we can regulate and solve the problems. It is not certain but, in time, we might have to regulate to prevent further “fairwashing” as we witnessed with Green claims in the 80s and 90s6. The Fair Trade movement has asked us for concrete measures; it is now time for us to give these long awaited answers. But the important issue for now, and the next step to be taken, is to have not only aid for trade, but aid for Fair Trade. Notes Editorial Coordinator’s Note: all footnotes included in this article were written by the Editorial Coordinator. Any mistakes or omissions are his sole responsibility. During the interview, capitals and small letters have been used to illustrate the difference that Fritjhof Schmidt makes between these two concepts. 2 Available at www.ilo.org/public/english/standards/norm/whatare/ fundam. 3 It refers to the Report on Fair Trade and Development presented by the interviewee to the Committee on Development (Draft report 2005/2245(INI)). Available at www.europarl.europa.eu/meetdocs/ 2004_2009/organes/deve/deve_20060424_1500.htm. 4 The United Nations Millennium Development Goals, defined in September 2000 in the General Assembly of the United Nations, aim to eradicate extreme poverty and hunger, ensure environmental sustainability, improve universal education and health, and promote gender equality and the empowerment of women, amongst other things. For more information, see www.un.org/millenniumgoals. For a Latin American and Caribbean perspective, see José Luis Machinea, Alicia Bárcena and Arturo León (coords.), Objetivos de Desarrollo del Milenio: una mirada desde América Latina y el Caribe, Santiago de Chile, CEPAL, 2005. 5 See the article in this issue by Amandine Bach, Sophie Charlier, and Isabel Yépez del Castillo. 6 The expression “greenwash” was introduced in colloquial language at the time. According to the 10th edition of the Concise Oxford English Dictionary, it means “disinformation disseminated by an organization so as to present an environmentally responsible public image”. 1


Interview with Anja Osterhaus In this interview, Anja Osterhaus, advocacy co-ordinator of the Fair Trade Movement, shares her opinions on the challenges facing this mechanism of commercial exchange and on the important role that European institutions may play to aid its development.

Puente @ Europa (P@E): What is your understanding of the concept of “fair trade”? The fair trade concept is based on a set of strict voluntary standards that have been developed over the last six decades by the international fair trade movement to ensure that the benefits of trade reach the producers. In 1999, the international fair trade movement developed a joint definition in which fair trade is described as “a trading partnership which is based on dialogue and respect”1. This approach to trade is completely different from conventional trade, including most other so-called “ethical” or “sustainable” trading initiatives. In the fair trade system producers receive a stable price that covers the production costs and pays for a decent living. Additionally, producers can receive pre-financing for their investments, for buying seeds or raw materials. They are supported in improving the quality of their products, in converting to organic methods, in protecting the environment and in many other relevant areas. Fair trade is a development approach to trade, aimed at improving trading conditions for all producers, not only for those that form part of the fair trade system. That is why fair trade organisations are involved in the campaign towards trade justice and encourage businesses to improve corporate practices and purchasing policies. Fair trade shows that trade can benefit small and marginalised producers and poor workers if carried out under fair and stable conditions and we think there are some lessons to be learned from fair trade for general trade policy making. P@E: Who are the main stakeholders according to you? At what level do they have to engage to develop fair trade? The main stakeholders are the fair trade organisations themselves: producer organisations in developing countries, fair trade importers,

the labelling organisations and more than 3000 worldshops, many of which are strongly supported or even run by volunteers. They are organized in national, regional and international associations. The fair trade system is constantly being reviewed and improved, based on impact assessments and value chain analyses, and all the stakeholders are involved in this process. Other important stakeholders are conventional companies, particularly retailers that offer fair trade products, and of course consumers. The more consumers are aware about the prevailing injustices in the trading system, the more they are ready to look for fair trade products and pay a bit more to ensure that producers receive a fair deal. P@E: What do you think about the current Report on Fair Trade and Development?2 The Report is a welcome initiative towards developing an European Union-wide policy framework for fair trade. Currently, there is no co-ordinated action in this area at the European level and support to fair trade is limited and fragmented even though fair trade has been recognized as an important tool to overcome poverty and to raise the awareness of consumers in a number of official European Union documents. There is clearly a gap between these statements and the lack of political and financial support, and the European Parliament’s Report could be a first step towards closing this gap. P@E: Which role can the Parliament and the Commission play regarding fair trade development? There are many roles European institutions can play to support fair trade: they could help to raise awareness on fair trade and its benefits in developing countries. European public authorities should offer

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fair trade products in their canteens and serve them at meetings. This is already done in the buildings of the European Commission and European Parliament, but European institutions could encourage all public institutions in Europe to do the same and to incorporate fair trade criteria into public purchasing and tenders. European institutions could support small and disadvantaged producers, both by supporting fair trade producers but also by assessing trade and agriculture policies against their impact on these vulnerable groups and by designing trade policies accordingly. It is well-known that European agriculture policies are detrimental to farmers in poor countries and a policy change in this area is urgently needed. P@E: What are the challenges for fair trade? Fair trade has been developed over decades from the bottom up. From small local and often church-based initiatives it has developed into a world-wide movement. With the development of the Fair Trade Certification Mark in the 80’s, the concept has entered the conventional market and has moved beyond the niche. In some countries, market shares for typical fair trade products like bananas, coffee and tea, reach 5% to 10%, going up to 50% of fair trade certified bananas in Switzerland. And fair trade continues to grow: since 2000, European fair trade sales have been growing by 20% each year, offering more and more producers fair and stable trading conditions. But there are many challenges for fair trade: the biggest challenge is that we still reach only a tiny part of the world’s poorest and disadvantaged producers and workers. Many fair trade producers need to sell part of their products on the world market for ridiculous prices which often do not even cover the costs of production, let alone provide for a decent life. But we also need to find the right balance between the business operations and the mission to work towards more trade justice and influencing conventional companies to improve their business practices. With more of the big players showing an interest in fair trade labelling, we also need to find innovative ways to co-operate with multinationals, yet still remain critical where necessary. We also need to profile fair trade more in the increasingly crowded ethical market place. The increasing engagement of companies in this area is a welcome development as long as their initiatives contribute to the improvement of the producers’ living and working conditions and if they follow clear and transparent standards. However, many “sustainability” or “ethical” claims lack the backing of credible and verifiable standards. In some cases, even the term “fair trade” is being used without respecting the related criteria. Consequently, consumers find it ever more difficult to obtain appropriate information in the crowded “ethical” market place. The concept of fair trade is unique and the most far-reaching of all these initiatives and we need to pass this message on to the consumers. Notes Editorial Coordinator’s Note: all footnotes included in this article were written by the Editorial Coordinator. Any mistakes or omissions are his sole responsibility. This definition was agreed upon on December 2001 by the following associations: International Fair Trade Association, Fair Trade Labeling Organizations International, Network of European Worldshops y European Fair Trade Association. Available at www.eftafairtrade.org/pdf/Fair-TDAP.pdf. 2 The Report on Fair Trade and development was presented by Fritjhof Schmidt -whose interview can be found on this same issue- to the Committee on Development of the European Parliament (Draft report, 2005/2245(INI)). Available at www.europarl.europa.eu/meetdocs/2004_2009/organes/deve/deve_ 20060424_1500.htm. 1

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On the Road

Fair Trade and Ethical Trade: New Forms of Trading Partnerships by Marie-Paule Kestemont and Nadine Fraselle

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nalyzing factors that impact on purchasing behaviour is an essential concern of companies. Health, ecology and ethics are increasingly acquiring value in trading practices. This response on the part of the market to consumers’ concerns is not the result of a sudden feeling of guilt on the part of companies, but rather the effect of the numerous information campaigns of consumers’ organisations. The movement described as the “promotion of social consumption” (in contrast with the “promotion of market consumption” related, first of all, to prices and the material side of quality) took shape towards the end of the eighties with an increase in consumers’ awareness of working conditions in the clothing industry. A movement to condemn the failure of market forces (not only producers, but also consumers) to achieve “wellbeing” was set in place in the field of associations. The world economic model runs in opposition to this alternative one, which focuses on global ecological challenges (climate, oceans, woods, waste) and on new social and identity fault lines. The universality of economic values faced strong opposition and one of the first expressions of its international magnitude, the protests in Seattle in 1999, pointed to the emergence of an “anti-globalisation” opposition movement. The emergence of new concepts such as ethical trade and fair trade makes reference to different modes of business responsibility, combined with specific of e liberal economy. Economic globalisation, the subordination of technological innovations to social acceptance and to different ways of examining their usefulness, the increasing power of ecological arguments, and the demand for so-called “sustainable” development are the most important characteristics of the end of the second millennium. The search for new forms of trading partnerships If we accept the idea that the expansion of foreign trade is beneficial to all of us, it is necessary to understand that it is unfortunately accompanied by the domination of multinationals in most sectors. Consequently, small producers are marginalized and must work in undignified conditions, in terms of human rights. Nowadays, theoretical, philosophical and moral fundamentals have been joined by a sort of feeling rooted on the hope or conviction that resorting to new forms of trading partnerships may, to a certain extent, prevent negative consequences within a modern society which is increasingly based on insecurity, flexibility, social unrest and growing inequalities. Thus, new forms of trade co-operation have eventually emerged

to help small producers (fair trade), encourage big companies to respect human rights in affiliates set up in developing countries (ethical trade), create structures based on values of solidarity and distribution (solidarity economy), find and launch onto the market products that maximize benefits for the environment and the community, contributing to the development of the local economy (responsible trade). This is the wider concept of sustainable development, which aims at reconciling growth, environmental and social concerns. What we can find in the origin of these new concepts is, therefore, a solidarity movement coupled with a wish for justice and development. Fair trade Developing countries suffer difficulties accessing and positioning themselves within the global market. With market liberalization, the international regulation funds were dismantled. The prices of coffee, cocoa, tea or cotton no longer cover production costs. Small producers are subject to local intermediaries who have no influence over the market and who make them fully bear drops in prices. Subordination to speculators from the Northern Hemisphere generates such pressure on profits that these can no longer guarantee decent living and working conditions for workers and their families. Dependence increases the random nature of both prices and trading partnerships, while loans at unreasonable rates aggravate the overall situation. Furthermore, developing countries participate in world trade as suppliers of raw materials or products with little manufacturing process; this in turn deepens their dependence and limits the proportion of profit that remains in the country. The North-South divide is widened; the weakest cannot survive. Fair trade is characterized by the setting up of trading partnerships based on equality between producers and consumers (especially concerning price), co-operation, trust (thanks to the criteria of transparency and traceability) and common interest, all of which are guaranteed by precise criteria. Fair trade was born during the sixties through centres of purchase and stores specialized in Southern Hemisphere products which were sold under equitable conditions and its business diversified and extended since the late eighties, especially thanks to the introduction of fair trade labels1 and increased consumer awareness. The fair trade movement has defined the following principles:

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On the Road - direct relationships between producers and consumers, limiting intermediaries as much as possible; - definition of a fair price so that the producer and his/her family can live with dignity, adding, in some cases, a premium for development; - maximum transparency in product pricing (the part that corresponds to each operator is publicly known); - where producers are salaried, respect for the minimum working conditions subject to the provisions of the international norms of the International Labour Organization, or the individual countries where these conditions are higher (minimum wage, right of association, prohibition of forced labour, etc.); - the possibility for producers to obtain pre-financing when needed; - setting up long-term relationships and contracts, based on mutual respect and ethical values. These relationships not only aim to achieve a fair price, they also seek sustainable development for groups of producers or salaried workers; - in some cases, fair trade organizations established criteria for assessing improvements made, ensuring advances for the groups of producers or salaried workers beyond the minimum conditions. Those involved in fair trade first aimed at basic goods and handcrafts. The premium given to producers for such products, when there is one, is managed collectively by the organizations they belong to (co-operatives, committees), offering them the opportunity to act upon local development (social development, the environment, diversification of activities). Ethical Trade The current context of globalisation and deregulation calls for an ethical reflection. Indeed, public and judicial authorities have in a way ceded their function of market controller to companies and assumed, in this respect, a public order management function or one of controlling the controllers. Such a reflection is also a response to the criticism of the supremacy of economic values. From a more sociological perspective, concerns about social and force relationships are joined by an ethical dimension, more precisely about the norms and behaviour that rule relations among players with diverging interests (consumers and companies, workers and employees). Therefore, ethical concerns lead us in various directions: the battle against corruption, the governance of business, the organization of work and work conditions, relations with clients, suppliers and shareholders, environmental issues, community relationsâ&#x20AC;Ś Meanwhile, ethical trade places the emphasis on the social responsibility of corporations, especially Northern Hemisphere

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corporations that have significant trading partnerships with their Southern Hemisphere counterparts (suppliers, sub-contractors or raw materials from these countries). Due to their economic power, big corporations and large distributors can influence the social and environmental conditions of Southern Hemisphere countries or the countries in which they operate. In general, it is acknowledged that the power of certain multinational corporations exceeds the power of many countries. Ethical trade aims at making all players respect the minimum social and environmental conditions, based on recognized international norms like the provisions put forth by the International Labour Organization as regards salary rights (minimum salary, right of association, etc.), and at fostering social progress for the workers of these companies. Among the initiatives that are intended to develop ethical trade, we can single out voluntary actions by certain companies, as well as campaigns and policies of independent associations and unions. The former are frequently based on codes of conduct. According to the Organisation for Economic Co-operation and Development definition, the code of conduct consists in â&#x20AC;&#x153;commitments voluntarily made by companies, associations or other entities, which put forth standards and principles for the conduct of business activities in the market placeâ&#x20AC;?2. Company codes may include a wide range of areas: human rights, commercial ethics, the environment, respect for the community, competition, working conditions, health and safety, scientific and technological research. They generally concern the relationships of the company with stakeholders, that is to say: - relationships with clients, suppliers and commercial practices: quality and safety of products, ethical marketing and sales, export controls, response to complaints, attitude towards corrupt practices; - personnel relations: equality of opportunities, promotion, remuneration and service, work environment, transparency of communications; - shareholder relationship: transparency, financial responsibility, governance; - environmental issues: risk management, health and safety at work; - relationships with the community: local customs and culture, participation in the activities of the community, donations and philanthropic activities. Most big companies already have a charter or code of conduct in place. Respect for the code on the part of the company, its suppliers and sub-contractors is a commitment for the company in its relationship with society at various levels: at the level of governance, by accepting that external players from the political, associative and union world may exercise direct control over the course of the company; at the level of transparency, granting access to relevant information and the publication of all checks carried out in the company in all or part of its reports; at the training level, involving


On the Road

all the players of the chain of production in the process. Codes of conduct can be interesting tools for the environmental and social regulation of trade. Potentially, they could apply, if not to all, to a great number of trade types. However, in spite of having consulted independent advisors, there remain unsolved questions about the conception of the codes of conduct and the establishment of effective verification mechanisms. Ethical trade and fair trade towards a sustainable development

Notes See in this issue the interview with Frans Van der Hoff, co-founder of Max Havelaar, one of the first and most prominent associations of fair trade labelling. 2 OECD, “Codes of Corporate Conduct: An Inventory”, Trade Directorate-Trade Committee, TD/TC/WP(98)74/FINAL, 29th April, 1999. 3 The Rio Declaration on the Environment and Development www.un.org/documents/ga/conf151/aconf15126-1annex1.htm. 1

Ethical trade and fair trade work along a North / South axis, since it would seem that it is along this axis that current business relationships are most in need of regulations that include an ethical dimension. Together with other complementary initiatives -such as the solidarity economy and solidarity finance- they contribute to the definition of an economic structure in the service of man and his environment. The generally acknowledged conception of sustainable development rests upon the convergence of social, environmental and democratic objectives. According to the Principle 1 of the Rio Declaration: “Human beings are at the centre of concerns for sustainable development. They are entitled to a healthy and productive life in harmony with nature”3. That is to say, sustainable development can not have unjust relationships as its base, nor can equitable relationships rely on a kind of development that does not respect the environment or the rights of future generations. If we may specify, ethical trade and fair trade contribute to the objectives of sustainable development by means of at least three fundamental points: - by a greater taking into account of the environmental and social costs of production. By opposing social dumping, they offer individual or collective consumers the possibility to take this point into account at the moment of purchase; - stable relationships, at least in the case of fair trade, depend on authentic co-operation between producers and consumers. Such cooperation guarantees the respect of ethical criteria, the reliability of information, as well as real traceability and transparency concerning social conditions and, often, environmental conditions of production; - the regulation of trading partnerships including the ethical dimension (encompassing the social conditions of production) and that of sustainability. Based on a conscious act by consumers, the established relationships are generally longer lasting. Due to the conditions they guarantee for salaried workers and/or producers, these practices can become authentic instruments for sustainable local development. The interest shown by consumers in ethical and fair trade products reveals a kind of internalization of moral norms and understanding leading to mutual trust.

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Fair Trade Faced with Globalization: Stay in its Niche, or Moralize the Conventional Trade? by Claude Auroi

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s fair trade a concept or a paradigm? Since it embodies globalization and sustainability, it is closer to the latter, but a paradigm is usually vaguer, more unsteady, and less defined. However, “fair trade” implies precise rules. Therefore, we can say that it is about a metaconcept, or the epitome of a series of subconcepts. Besides, fair trade consists of a number of practices. From this point of view, it is different from a metaconcept, and it is similar to a guiding principle. In a simpler way, we can accept that it is a concept implying a number of principles whose epistemological fundamentals are social, ethical and political, and whose main field of action is the exchange of goods and services. From its founders’ point of view1, the concept is applicable, firstly, to North-South relationships, but nothing prevents the widening or restriction of its geographic reach. As a concept, it has been defined by the organizations that created it in the seventies, and codified within the statutes and standards of large fair trade associations (Fairtrade Labelling Organizations International (FLO)2, European Fair Trade Association (EFTA)3) and certification associations (FLO-ct, Max Havelaar4). Let’s briefly look back on what their most important principles are: As regards producers, they must gather together to set up groups with a certain importance -such as cooperatives- in order to attain a stronger position faced with local and international intermediaries and concentrate productive forces. Producers’ associations and cooperatives must be democratically managed, and the leaders’ management must be controlled by elected agents who should represent all the members of the groups, including men and women. The increases in income resulting from fair trade must be used to enhance the welfare of the associations’ members and to produce a re-investment that allows for the consolidation of the enterprises. The creation of employment is one of its other important aims. Finally, production should be -insofar as this is possible-

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economically, socially and ecologically sustainable. As regards importers and consumers associations, they should try -again, insofar as is possible- to import products directly, reducing the network of intermediaries. A “fair” price must be paid to producers, which covers their own production costs plus a percentage allocated to investment. This price should generally be placed over the world market price. Contracts between producers and buyers generally require an advance payment between 40% and 50% that allows for the purchase of supplies and the payment of salaries. Long term relationships are sought between producers and buyers. Consumers are informed about the kind of product they are buying (transparency), and are sensitized to fair trade. Fair trade products are certified and labelled by an organisation that is independent of those involved in the trading process5. Firstly, it is important to underline the remarkable stability of fair trade rules through time. The main principles have not changed over the last fifteen years; the fundamental factors have not been modified. Once again, it is about making global trade allow for an increase in the incomes of small producers and plantation workers, and ensure that their organizations can guarantee substantial social advantages. Therefore, the democratic features of cooperatives and associations must be strengthened and prices that are higher than those on the market must also be guaranteed. This differential, this premium, will determine the social and financial investment power of the fair trade organizations and ensure their future. Likewise, the integration of women into the management of the organizations brings about more transparency and democracy for cooperatives and professional organizations. The fundamentals of these criteria will not possibly change in the future, but their formal features may adapt and evolve due to day-to-day circumstances. It is from the global trade context, above all, that the pressures that will make the principles of fair trade evolve will come. Fair


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trade is subject to the same tensions as all the players within globalization and the original principles are betrayed in a number of sectors. Without going into too much detail, we will highlight the main ones. Ecological principle This is a principle that should be applied more and more to fair trade, which will surely evolve towards an ecologically acceptable production. In this area, fair trade has fallen behind in relation to the principles of biological agriculture as defined by the International Federation of Organic Agriculture Movements (IFOAM)6 and adopted by the European Union7. Why havenâ&#x20AC;&#x2122;t the two label systems merged? Even though discussions are going on in relation to this subject, we must recognize the existence of differences between the two points of view. In comparison with fair trade, the biological approach is more demanding in relation to work and costs, and

consequently the prices of these products are higher on average. On the other hand, certain trends in biological agriculture have quite a strong philosophical sense to them that keep them away from the dominant approaches (e.g. biodynamics, bio-organics), in rather restricted niches. However, even though biological production places less emphasis on social criteria, in practice it deals with relatively similar means of production: small farming, a strong collective organization, strong saving rates, participative criteria. Since 1999, in the framework of the International Social and Environmental Accreditation and Labelling Alliance8, there have been discussions on merging the two approaches in which FLO organizations take part, together with the IFOAM, Agricultural Conservation Network, the Forest Stewardship Council9, the Marine Stewardship Council10 and Social Accountability International11. However, it is clear that each organization keeps its identity and will not disappear in an undefined whole.

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Markets and economic profitability Fair trade sales of fresh or semi-finished products still have striking growth rates. The global growth between 2002 and 2003 for the organizations that belong to FLO was 42%12. The most important markets in terms of size are those of the United Kingdom and Switzerland, which guarantee sales of 47.548 metric tons, representing 57% of the total world sales. Besides, new “fair products”, such as flowers, fruit juices and bananas have appeared on the market in recent years. In general, these incorporations have had an immediate and growing success. The sales of bananas increased on average by 25 % each year between 1998 and 2002, and 39% the following year. The “fair banana” has been widely accepted, mainly in United Kingdom, the Netherlands and Switzerland, where it represents 50% of the total sales of this product. In this country, in the case of fruit juice (introduced into fair trade in 1999) growth was 36% during the first year and 51% between 2002 and 2003. Another product, this time non-agricultural, is footballs. Future projects include avocados and other fresh fruits, quinoa and other grasses and cereals, various species, dried fruits and new kinds of wine. It is necessary to point out that some products have stagnant or declining sales in certain markets. Honey sells relatively badly with moderate rises (1998, 1999, 2001, 2003), or decreases (2000, 2002). Strong national market fluctuations must be taken into account, since regularly some balance out others in the world total. If we consider a traditional product of fair trade such as coffee, we can see that sales have increased since 1999, but with large variations. Certain traditional markets find it very hard to recover their strength. The Swiss market has reached 3% of coffee sales but, in order to increase that even more, it should be oriented mainly towards public communities13. In the Netherlands, Luxembourg, Denmark and Germany, sales decreased between 2002 and 2003. Some stagnation of retail sales must be expected everywhere, accompanying a generalized drop in the per capita consumption of coffee in Northern countries (except in Portugal, Japan, Italy and Ireland) since 199014. The problem with the growth of “fair coffee” sales becomes, therefore, even more difficult: the aim is to gain segments of the traditional market and, at the same time, to retain market share in the general context of a decrease in consumption. There isn’t any downward tendency in sight for “fair” tea or cocoa, which undoubtedly results from growing consumer preference for these products. In general, fair trade market share will increase, but for that to happen it will be necessary to extend distribution networks. If Switzerland has a significant portion of fair trade, it is due to the fact that the largest suppliers of the country (Migros and Coop have 75% of the market) distribute Max Havelaar labelled products. This shows the importance of the introduction of this kind of distribution in order to spread the principles of fair trade. Lastly, the extension of fair trade towards southern industrial or semi-industrial products should be studied, contributing to the development of these countries. Rules of World Trade Despite its real or presumed wishes, fair trade is not an island of virtues floating calmly in shark-infested waters. It is affected in many ways by the global economy, the evolution of the markets and of the commodity markets (New York, London, etc.), and changes in distribution structures15. When commodity market prices are low, as has been the case of coffee during the last years, the premium of fair trade is highly favourable for producers, but the margin is reduced to 10 cents a pound if the commodities price increases to the levels established by fair trade.

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Therefore, we often notice a certain loss of loyalty from the producer organizations that prefer to sell on the world market. This should not necessarily lead to a change in the pricing rules of fair trade, but the pressure exercised by producers might lead to a more flexible system, and greater flexibility in the adjustment of the premium. Likewise, the economic situation in rich countries -which, according to the criteria of fair trade, are the main buyers of finished products- affects demand. Fair trade belongs to a medium-to-high income segment, and “sensitized” people. For that reason, this clientele base is strongly restricted in number, even though it has strong purchasing power. Consequently, the strategy should be to expand the array of products offered, so that clients will modify their purchasing habits in favour of fair trade. As long as these products are competitive in design and usefulness, the strategy, already used in Switzerland by several charity organisations, may still have a future. But the greatest challenge is to increase the clientele base to win new types of categories of consumers. This calls for a more “aggressive” (but, above all, more explanatory) marketing strategy, since the objectives and modalities of fair trade are not entirely assimilated by consumers16. The rules of the World Trade Organization on competition might pose a danger to fair trade in the future. Due to the strict principles that fair trade has established, the import of these products might be considered as being preferential treatment for one market over another, thus distorting competition. If no conflict has yet arisen in this sense, it is undoubtedly due to the fact that this market’s niche is insignificant, and its prices are higher than market prices. The problem of government subsidies for fair trade remains, however: this might create a competitive advantage in favour of Southern producers or the importing organisations of the North. It will be necessary to study the extent of compliance to fair trade rules with the code of best practice, established in the framework of the Agreement on Technical Barriers to Trade (TBT) of the World Trade Organization (WTO). However, the main obstacle to fair trade is North-South trade itself. It is the protection mechanisms of the rich countries that constitute the main barrier. The progressive customs duties applied on finished and semi-finished products from Southern countries affect their competitiveness greatly. This is the case of green coffee, which is not taxed by the European Union. However, when it is imported as powder or lyophilized, the tariff is between 7,7% and 9%17. Sugar is also highly taxed (60 cents a kilo). Therefore, the efforts of fair trade lobbies should be focused on these aspects, and on the possibility of lowering or eliminating these barriers. Openness vs. Exclusiveness of Fair Trade Fair trade is considered, above all, as belonging to a niche market, and most people think it can not be more than a marginal product, a bit folksy, a sort of whim of the well off. In the Northern Hemisphere, certain groups use this kind of purchase to relieve their conscience of the past phenomenon of colonialism, the exploitation of the Third World, the domination of the great economic groups and the duplicity of the governments there. Very few people consider that it is actually a political lever which could become a commercial success and show the way for the North-South relationships. Within this context, what do the advocates of and players in fair trade say? As long as fair trade is based on an ethical concept (improving the lot of the poor), we surely cannot overlook the moral concerns of an important number of consumers. In this regard, some believe commercial systems, preferably exclusive, should be put in place to preserve the essence of the fundamental principles. This is the stand point of the Magasins du Monde18 and certain NGO’s involved in fair trade.


In this approach to the supermarkets, is fair trade at risk of losing its “soul”? We believe that it is not, providing that the basic principles are respected. We might even say to the contrary that it is large volume trade that will be “moralized” and become more responsible and more citizen-oriented. There remains, however, a significant obstacle. The issue of unequal structures within the global trade chain actually remains unresolved, with very uneven distribution of added value the length of the chain. First of all, there is a question of transparency, as the structure of the chain is hardly known for certain products. The case of coffee is fairly well documented19, but cocoa or tea are not. Moreover, to effectively correct this imbalance it is necessary to address the deeper causes that make the system unequal: the high margins that stem from the monopsonistic positions of the large buyers. This will result in fair trade organizations taking an interest in other purchasesale systems, strengthening the producers’ groups, partially taking over the levels of the wholesale centres in the chain. Of course, the small scale buyer-vendor direct relationship model is prone to be highly affected. This already is the case of certain products such as coffee, where practically the entire trade goes through the big trade centres. Therefore, we should move towards the creation of a total or partial financial control system, for the intermediate levels of the commercialization chain. Discussion and agreement in FLO organizations would allow us to close the existing large gap within the unequal structures of world trade, as well as to differentiate prices according to the intrinsic quality of products. Trade would somehow be “moralized” and, more importantly, it would be moving towards a form of sustainable trade20 that would offer both producers and consumers the guarantee of being part of a more socially fair system which would produce strong economic

stability in the long run. Notes Nico Roozen y Frans Van der Hoff, L’aventure du commerce équitable, Paris, J. C. Lattès, 2002. 2 www.fairtrade.net. 3 www.eftafairtrade.org. 4 www.maxhavelaar.be. 5 EFTA, Commerce équitable. Mémento pour l’an 2000, Gand, Ed. EFTA, 1998. 6 International Federation of Organic Agriculture Movements (IFOAM, www.ifoam.org). 7 Council Regulation (EEC) No 2092/91 of 24 June 1991 on organic production of agricultural products and indications referring thereto on agricultural products and foodstuffs. 8 International Social and Environmental Accreditation and Labelling Alliance (ISEAL, www.isealalliance.org/). 9 Forest Stewardship Council (www.fscus.org). 10 Marine Stewardship Council (www.msc.org). 11 Social Accountability International (www.sa-intl.org). 12 In metric tonnes (www.fairtrade.net/sites/impact/facts.html). 13 Vanessa Flores, “La crise internationale du café: quel accès au marché suisse pour les petits producteurs ?”, in Catherine Schümperli Younossian (ed.), Politiques commerciale, agricole et de développement de la Suisse. Café-coton-sucre: quelques pistes pour gérer les conflits d’intérêt, Itinéraires Notes et travaux, n. 69, Genève, Institut universitaire d’études du développement, 2004, pp. 13-40, p. 31 (http://129.194.252.202/ITINERAIRES/IUED_INT69_ Schumperli.pdf). 14 Ibid., p. 19. 15 Claude Auroi, “Le commerce équitable, un créneau potentiel pour les petits producteurs des pays en voie de développement”, in Economies et Sociétés, series “Systèmes agroalimentaires”, OctoberNovember 2000, pp. 199-212. 16 A recent study carried out within the Master on Development Studies at the Institut universitaire d’études du développement, using a sample of fair trade buyers, showed that the very notion of “fair trade” is unknown or vague. The main point of reference was the Max Havelaar label which was, of course, often seen as a brand. See Lara Baranzini, Le commerce équitable vu par le consommateur suisse [mémoire de diplôme de formation continue en études du développement], Genève, Institut universitaire d’études du développement, 2005. 17 Germán Calfat y Renato G. Flores, “Possibilities for Consumer Government Actions to Support Coffee Producers”, Discussion Paper, n. 2002-4, Antwerp, Institute of Development Policy and Management, 2002, p. 15. 18 www.mdm.ch. 19 C. Auroi, “Improving Sustainable Chain Management through Fair Trade”, in Greener Management International, n. 43, September 2003; and OXFAM, Une tasse de café au goût d’injustice, London, Oxfam International, 2002. 20 C. Auroi and C. Schümperli Younossian (eds.), Le commerce durable. Vers de plus justes pratiques commerciales entre le Nord et le Sud, Genève, Institut universitaire d’études du développement, 2001. 1

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Other players, on the other hand, seek to enlarge the family. They target the family of large hypermarket consumers to convince them of the virtues of fair trade. Therefore, the aim is to find the means and ways to introduce the concepts of fair trade into the distribution systems of hypermarkets. The labelling systems, such as Max Havelaar, are part of this trend, as these external labels seek partners in the large distribution sector. Nevertheless, it is quite likely that in view of the day-to-day difficulties in the management of fair trade, most groups will above all seek to strengthen and confirm existing practices, rather than truly extend them. Consequently, without progress, steps backward will be experienced in the future. It is true that the growth percentages appear to be astounding, but we must not forget that we are speaking of relatively modest figures, especially in countries such as France which really have just entered the family. In order to increase sales and thus attain a significant market share (between 5% and 10%), efforts must be great. It is absolutely necessary to place special emphasis on marketing, information, collective sensitization, although this won’t be enough. It is necessary to push for a horizontal extension of the markets. However, this is impossible within the framework of an “intimist” structure of “fair” or “biological” stores. We must enter on a path that brings us close to big retail businesses, the only kind of trade capable of increasing the sales of fair trade products easily.


Fair Trade Entering the Mainstream: Challenges from the Consumers to the Producers On the Road

by Amandine Bach, Sophie Charlier and Isabel Yépez del Castillo

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eveloped over the last half century on the basis of nongovernmental and religious organisations, fair trade was positioned for a long time outside or on the fringes of trading circuits. Its recent entry into the mainstream market implied a merging of these circuits that contributed to an increase in the sales of fair trade following the success of certain products such as coffee or bananas: the total quantity of sales rose from € 260 million in 2000 to € 660 million in 20051. This quantitative growth of fair trade has led to a restructuring of the fair trade market with the involvement of new trading partners (e.g. big retail companies such as Tesco in the United Kingdom, Migros in Switzerland or Delhaize in Belgium), the emergence of new networks that sometimes compete with traditional NGO structures (e.g. Traidcraft in the United Kingdom, Altereco in France), and the formalisation of relations through labelling and certification. Fair trade is thus at a new crossroads in its history where new challenges are being posed for consumers, fair trade organisations and producers2. Consumers’ need to differentiate between products The entry of fair trade into the mainstream was coupled with the necessity to distinguish fair trade products from others on the shelf, so that the consumers could identify them. This has led to the use of fair trade labels such as Max Havelaar or brands like Oxfam Fair Trade. However, the current state of fair trade has been characterised by the launch of a whole range of labels aiming to assure consumers of the ethical nature of products. Max Havelaar is no longer the only brand to offer social labelling which takes account of Southern producers. In contrast to the standards for organic farming, which is governed by European regulations, the Fair Trade Labelling Organizations International (FLO) standards have no legal basis and are therefore private standards. It is therefore not possible to create different certification/labelling bodies working on the basis of a joint set of standards, as is the case for organic labelling. Conversely, it is possible for any organisation to propose its own standards and its own system of certification, and to provide a corresponding label. A feature of these new labels is that they are created by manufacturers or distributors. These labels propose criteria which undermine the basic standards of fair trade, i.e. the payment of a price which covers the costs of production with a margin for the producer (in general this varies depending on the market rate and is not guaranteed); and the organisation and independence of producers through the setting up of groups. Each of these labels, which are tools of competition between distributors, is also a tool of competition between enterprises with institutional buyers (EFICO has the market for the Belgian federal Parliament, Max Havelaar has that of the European institutions) and

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with consumers. It is among consumers that confusion can arise. This confusion can initially be beneficial for the promoters of these labels, particularly since the price positions of their products are lower than those of fair trade products. However, it could also come back to haunt these businesses if the lack of seriousness of some of their charters were to become known. In the absence of a single label which could be guaranteed by the state, fair trade actors, both traditional NGO actors and supermarkets have reacted in different European countries by calling for a legal definition of fair trade which would enable the distinction to be made between fair trade, ethical trade or other “sustainable development” initiatives. Initiatives have been developed in France (the law of the 2nd August 2005) and are being considered in Belgium and at a European level. In parallel to this demand for stricter standards, Max Havelaar seems to be willing to open up all the points which are not part of the core of the original fair trade values for negotiation with its clients in order to adapt to their demands. This is particularly true of environmental conditions or processing methods. Such a law would avoid confusing or deceiving consumers and also provide a reference framework for public procurement awarding bodies when it comes to setting fair trade conditions. However, the needed specification of the standards of fair trade, i.e. a translation of the normative principles of negotiation originally set in place into technical and verifiable standards which govern the labelling of products would lead fair trade to become a more prescriptive market which fair trade actors and producers would have to adjust to. Fair trade actors caught between market and solidarity Faced with the restructuring of the fair trade market, fair trade actors were to develop different approaches. The discourse of the founders of fair trade focusing on the inequalities in trade between countries in the North and in the South, and the questioning of the development policies based solely on aid, is still at the heart of the fair trade network, but the values and normative principles have gradually switched with the transformation of a solidarity market into a competitive qualitative one. New fair trade actors have thus chosen a more commercial approach, and attach less importance to the concepts of a fair trade movement and advocacy work. Founding actors are in parallel repositioning themselves: Bisaillon et al (2005), referring to the International Federation of Alternative Trade (IFAT) conference in Quito in 2005, say that “it is possible to think that the most radical and activist branch of the movement, associated with the alternative distribution networks, has lost influence because of the constant increase in sales of food products via multiple distributors and the stagnation, or even decline, of sales of fair trade craft products. The objective of transforming the dominant


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economic model remains one of the movement’s raisons d’être, but is no longer the central point”3. The flagship companies of globalised capitalism are thus no longer persona non grata in the fair trade sector, something which runs counter to the image of capitalism as the root cause of North/South inequalities that existed among the founders of fair trade. Apart from this change of values, entering the mainstream has nevertheless implied structural changes in fair trade organisations as competitive prescriptive markets have their own demands, i.e. a certain uniformity of standards, specialisation of activities (and particularly independence of monitoring), more short-term contractualisation and the development of marketing: “All of a sudden, the bottom line, profit margins, and all of these words started having real practical meaning. As fair traders, we thought we were reinventing the business wheel, but what we really needed to do was learn the components of that wheel. We could reinvent a wheel but it wasn’t going to fit on the competitive marketing cycle. So what we are doing right now is learning that marketing cycle, what its components are, and then adapting it to our philosophy”4. The new distributors focus on placing their products on the market and especially on careful study of the competition, sales monitoring, displaying the products in shops, colour codes and even the location of the shops themselves. The need to respond to the requirements of the conventional market in terms of product quality and conditions of sale has generated a certain amount of tension between organisations and/or producers in the South and those placing orders from the North: - organoleptic qualities: because of the difficulty of processing a product like cocoa so that it corresponds to the tastes of Northern consumers (these vary from country to country); - aesthetic requirements: taking into account the aesthetic tastes of consumers (which are linked to fashions) is also changing the social and technical mechanisms in the craft sector, where fair trade organisations have to use certain mechanisms to make them acceptable to craftspeople. They introduce intermediaries who help in making adjustments to changes in tastes, like finer needles, paler colours or using designers; - traceability: the fair trade system does not always allow traceability back up to the producers themselves, but back to producer organisations. This can present a problem for some distributors

in the conventional market, particularly because of the European Union’s insistence on total traceability for foodstuffs; - social requirements: on entering the conventional market, fair trade organisations in the North are sometimes forced to give up a certain kind of relationship with their partners in the South, where compliance with social norms is negotiated and built up over time, in favour of a more rigid, managerial one. This can lead to greater pressure on Southern organisations in terms of compliance deadlines, which do not necessarily fit in with their culture or with the expansion of the market in the South, if processing is taking place there; - production deadlines: these generally depend on needs in the North and may clash with the natural rhythms and other activities of Southern producers (agricultural work, lack of raw materials); - standardisation: product standardisation requirements can present cultural problems; - quantitative requirements: changes in scale resulting from joining conventional distribution chains are sometimes difficult to cope with because of the integration of new actors into the network and coordination difficulties. Development and marginalised producers at stake These developments bring with them both opportunities and risks for the producers. The opportunities are obviously of an economic nature and come in the shape of greater access to different markets. There are also socio-cultural and organisational opportunities, since organisations set up in the South have the opportunity to develop their skills base and know-how, or even to become economic actors in their own right on their own markets, or develop a local market or even a capacity for international activity. Under certain conditions, this creates actors who are perceived, or perceive themselves, to be capable of entering conventional markets. This obviously constitutes a step forward, although it is probably only feasible in a few cases. However, we believe that the effect of fair trade in the South cannot be reduced to solely economic benefits. The opportunities offered to Southern players by fair trade vary greatly: in some cases, such as Macefcoop in Cameroon which our study focused on, it has brought not only genuine access to the market thanks to the capacity for action acquired there, but has

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also led to the creation of a real local development project aimed at securing greater autonomy for the local coffee market. In some cases, and here we refer to some of the studies carried out in the handicrafts sector in the Bolivian Andes, it has provided basic means of survival for geographically isolated and extremely marginalised actors. In other cases, it is necessary to highlight the importance of environmental or social considerations insofar as fair trade projects have a particular impact on non-economic factors, such as poverty or under-development. We therefore think it is vital that fair trade continues to serve “local” development projects and does not become a simple trade development project. Moreover, we have seen that the transition from negotiated relations with the North to a system under which the North controls Southern activities through the establishment of specifications leads to the exclusion from the market of the most marginalised producers who are unable to adapt to the new conditions. For example, when it comes to the production capacity and know-how needed to export goods, fair trade organisations will tend to work with producers that already have an organisational structure rather than with the most marginalised producers or will award fair trade certification to plantations that employ thousands of workers, while the notion of a fair price is sometimes reinterpreted to mean a supplement on top of the conventional market price and contracts are preferred to longterm commitments. The exclusion of the marginalised producers would however represent the end of one of the core principles of fair trade, especially in the Andes region. This very significant feature was rooted, here, in liberation theology, which involves working with the most disadvantaged in society as one of its basic principles. Currently, providing support to marginalised producers continues to be a significant factor in a number of different organisations we contacted in Peru and Bolivia. They set up different levels of groups (thus preventing excessive demands on producers, which might have excluded the most marginalised, and ensuring the inclusion of groups facing difficulties in terms of quality, deadlines, packaging), an order management system which helps the most disadvantaged, and work with all-women groups in extremely poor, remote communities. Lastly, the growing need for products to be certified has led to higher costs for Southern producers, which can also lead to their exclusion from the market. On top of this, there are also the additional costs of complying with other specifications (organic, ethical), as well as with legislation in the North. A North/South imbalance therefore seems to be reappearing within the fair trade system, not in terms of trade flows - which are increasing - but in terms of decision-making over design and rule implementation. This imbalance could be partially offset if Southern organisations were given a joint stake in Northern certification and labelling bodies and if expert evaluation and inspection work, which is often monopolised by and concentrated in the North, were relocated to the South. The pillars of fair trade Fair trade products and their quality play the major role in this new system, while North/South relations are now governed by stricter criteria, and political activity is dying out. What we are witnessing is the shift from an approach focused on the quality of the relationship with Southern producers to one focused on product quality which allows producers to integrate into the conventional market. If clear normative principles existed -“pillars” which support the fair trade sector -we would argue very strongly in favour of ensuring that these normative principles- which are, firstly, long-term commitments to non-commercial development projects as defined by the communities themselves and, secondly, maintaining the opportunity to negotiate the framework of the relationship - remain at the heart of the fair trade values and practices.

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Notes 1

FINE, Fair Trade in Europe 2005. A survey prepared by Jean Marie Krier, Brussels, Fair Trade Advocacy Office (www.fairtrade.net/ sites/news/FairTradeinEurope2005.pdf). 2 This article is base on a two-years research project entitled “Fair trade facing new commercial challenges: Evolution of the actors’ dynamics”, coordinated by Isabel Yépez del Castillo (Catholic University of Louvain, Belgium) and Marc Mormont (University of Liege, Belgium), with the financial support of the Belgian Federal Science Policy (www.belspo.be). 3 Véronique Bisaillon, Corinne Gendron y Marie-France Turcotte, “Fair Trade and Solidarity Economy: the challenges ahead”, conceptual article written for the Workgroup on Solidarity SocioEconomy (WSSE) that took place in Dakar (Senegal), 19-21 November 2005, summary report of the Fair Trade Workshop’s activities. 4 The head of an Alternative Trade Organisation, quoted in Mary Ann Littrell y Marsha Ann Dickson, Social Responsibility in the Global Market. Fair Trade of Cultural Products, London, Sage, 1999.


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Fair Trade: Benefits and Drawbacks for Producers by Flurina Doppler and Alma Amalia González Cabañas

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he strengthening of rural organizations and the improvement in income are some of one of the most direct contributions of fair trade. Despite the positive aspects of fair trade, entrance into this programme has implied great learning challenges for rural organizations, which are not so well-known among Northern Hemisphere consumers. The information herein is the result of several years of research (1992-2006) and the authors’ residence in Chiapas, where they formed a close relationship with rural organizations that have entered the alternative fair trade and organic agriculture markets through coffee and honey exports, these being the principal commercial products in the tropical mountains. The document shows the restrictions within which rural organizations develop, triggering a series of difficulties and contradictions in fulfilling the assumptions and criteria of fair trade. Institutionalization of fair trade Within the context of globalised markets, it is necessary to certify products or processes so as to validate certain characteristics of the final product or process. In the specific case of fair trade, the certification allows for the identification of a product commercialized under conditions that help in the sustainable development of small producers in Southern Hemisphere countries. Through his purchase, the consumer expresses his solidarity with this cause. Regardless of the aspect to be validated, certification processes are becoming more and more complex and institutionalized1. In the case of fair trade, they are expressed by the creation of Fairtrade Labelling Organisations International (FLO), a structure that intends Chart 1 Institutionalization or fair trade

National Iniatives

FLO

FLO - Cert

(Max Havelaar - 1988)3

1997

2002

to give coherence to the concepts and criteria of the different national initiatives and address the efforts to increase the presence within the market of products with the fairtrade seal. In this sense the certification has become more professional through the creation of the FLO-Cert, an independent organization aimed at overcoming the problems raised because of the double nature of players (judges and participants at the same time)2. As fair trade is instutionalised and expanded within the market4, the need to strengthen the trust of the consumer becomes essential. This has been achieved through the definition of norms and criteria that the different agents taking part in fair trade must fulfil. These generic criteria are within the public domain, e.g. on the FLO website. In relation to small producers, there are four: 1. social development; 2. economic development; 3. environmental development; and 4. work conditions5. A number of requirements correspond to each criterion; they are, in turn, divided into minimum requirements and progress requirements. The former must be fulfilled when making an application, while the latter may be fulfilled later on, according to a project plan of the organization. The criteria for traders may be summarized in four points: 1.payment of a minimum fair price, stipulated by FLO; 2.payment of a premium that promotes the social development of producer organizations; 3.payment in advance in case it is required by the organizations; and 4.signature of long term contracts. Indigenous organizations in Chiapas It is certain that the definition of criteria and requirements has represented a great advance in the consolidation of fair trade among consumers. However, it is necessary to point out the huge distance between the written definition of the criteria and the producer organizations’ understanding of them. Fair trade connects the reality of a highly varied society6 with producers associations that less than two decades ago were celebrating victory in their fight for the recognition of their “ownership of their lands”. It is a predominantly indigenous population, with a language that is different from Spanish and a high level of illiteracy. Due to the topography of the mountains, this population lives in highly inaccessible areas.

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Moreover, the quality of telephone and electricity services is insufficient and this limits the possibility of connecting the indigenous rural population with the speedy rhythm of importers on the international fair trade market. Written communication is inherent in commercial relationships and fair trade is not the exception, not only in what refers to the signing of sales contracts, but also for the document registers required to support the certification given for fair trade. This procedure should be very precise, in order to provide certainty to the system. However, the context of the indigenous rural population has its roots in oral culture. In their culture, knowledge is built on relationships of social proximity and a view of the world which is a far cry from the logic of Western culture, based as it is on writing as the foundation of the advance of knowledge7. The understanding of the aforementioned conditions may contribute to the overcoming of the obstacles that halt the local development process of small producers in Southern Hemisphere countries. Under the western vision of development, fair trade implies democratic participation and organizational transparency8: all members must take part in choosing the Board, which will be accountable to the General Assembly. The Board decision taking is performed in close cooperation with staff hired for administrative activities. Although it is true that specialized staff solve the administrative activities efficiently, this measure leds to cases of financial fraud against the organizations9. The members of the Board regularly lack the basic cognitive skills of reading, writing and mathematics to review the reports presented by their administrative staff. The choice of the Board’s members that will lead the organization takes place under the theoretical premises of the democratic election by the General Assembly; however, it would be worthwhile for fair trade to respect the local habits and customs. In practice, the Board members are elected according to ethical values that do not necessarily reflect democratic norms. Frequently, there is a tacit agreement to make members of founding community groups part of the Board10, a move which allows us to recognize the experience and sense of responsibility of their oldest members, as in a council of village elders. This method of election allows for the fostering of the knowledge some members have concerning certification norms for fair trade and agricultural production. Unfortunately, behind the positive aspect of preserving local traditions, it should be taken into account the implicit risk of arbitrary situations in the Boards’s exercising of power. The aforementioned conditions show the restrictive environment experienced daily by indigenous organizations, which is basic to understanding situations that may not be understood by those who, from a distance, promote and define the guidelines of fair trade11. Inconsistencies between norms and social reality The institutionalization process of fair trade, defined by the three phases previously described, has a direct impact on the relationship of producers with the programme. Regardless of the stage that is referred to, inspection visits have been performed on scheduled dates and agreed to with the Board and consultants of producers’ organizations. In general, the producers of several organizations comment that they have no objection to these visits. This opportunity allows producers to emphasize their recognition of fair trade for the advantages that it entails. In the words of one of them: “I could fix my house tiles, we have more money for food and I can buy new shoes if I want. We now have many services that make life easier which we didn’t have in the past: transportation, health, loan possibilities and stores with basic need products available [...]12.”

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However, we have observed that a biased discourse may emerge. The producer has learned “what to say” to the inspector, in order to correspond with the image that concerns consumers. The following consultant’s quote 13 shows how the inspection develops: “The only thing they do is ask, or they arrive get to a community and gather a number of members, they check the democratic part first, then the producers, whether there is information or not, if the panorama is democratic. Then, they ask if there is a difference between previous trade and fair trade and producers go “Yes, there is”, they would never say no, if they did so, they would lose their market”. The current status of the set of norms on fair trade has had ups and downs that have generated some confusion among producers. The first years of implementation of fair trade and its institutionalization process were characterized by confusing and slow communication. A consultant comments on the problems of entering FLO during the period previous to the FLO-Cert creation: “[…] For a couple of years, [FLO] would admit the applicants, but without revising the applications. All they did was a revision of the questionnaires they had sent us. An internal reorganization within FLO then took place and a revision of the groups they already had; for this reason the admittance of new organisations was practically suspended. During that time, we sent the questionnaires. FLO would reply if they had received them, and if they would be revised. They informed us that they had been received. However, they said that due to the current political situation, the revision would take long. So we would periodically ask how the procedure was going. Therefore we tried for our group to meet the minimum requirements so that if we got the certification we would be conscious that the group had already met the minimum standards and would later be ready to go for progress standards14”. It is true that the creation of the FLO-Cert is a step forward in the professionalization of fair trade but, at the same time, it has made the system rather abstract, making it impersonal for the producers’ organizations. While the first years of fair trade are marked by a closer relationship between inspectors and those inspected, the intervention of the FLO-Cert emphasizes the gap between the norms and the reality of the small producers. Initially, the principles served as a guide for the development of organizations and not strictly for the revision of a criterion. Currently, failure to comply with the requirements does not lead to a constructive dialogue, but it introduces the application of a sanction, which may finally result in the expulsion of the organization from the programme. Hereinafter we will show a few examples of the inconsistencies between the norms of fair trade and the social reality of the producers. The FLO-Cert places a greater emphasis on documentary evidence, such as the minutes book, the accounting books, the updated register of producers, the business plan and the work plan. These tasks, which may appear simple, are alien to the daily life and activities of the organizations, ones that are characterized by their oral culture. Likewise, it is necessary to demonstrate that the social premium is being used in projects with a collective social benefit. This is not always easy to demonstrate, since the lack of financial liquidity of the organizations forces them to use this social premium to store the harvest or to cover personal credits for the partners in case of illness of a family member. One fact that has created major controversy is the introduction of registrations fees for producers’ organizations. These fees correspond to the cost of subscription to the programme, of the initial inspections and of the annual renewal of the certificate. These


“[to] improve the financial stability of FLO, diversifying their source of income, asking all interested parties and beneficiaries of the fair trade stamp to contribute to the payment of its costs. Although national initiatives will continue to offer important contributions to the FLO-Cert, the latter will also finance their activities in part with a Certification or Registration fee, to be paid by the producers and traders organizations15.” However, charging fees represents a new production cost to the organisation. Besides, entering the programme no longer depends exclusively on previous experience in exports or on having identified a potential buyer; it also depends on paying the initial fee, which implies expenditure before actually accessing the advantages of fair trade. Commercial agreements and relationships of trust Although fair trade implies the strengthening of Southern Hemisphere producers to commercialize their products, it is important to highlight that being part of the programme does not guarantee free access to the advantages of the market niche16. In the actual words of one of the managers of the organization “La Selva”: “If we are certified and don’t have clients, well then that’s the same as not being certified"17. Therefore, it is necessary to point out a few aspects that are critical in the relationship between the organizations and the buyers in fair trade. One of the fundamental principles of fair trade is establishing direct relationships between the producer organizations and the buyers, thus eliminating the conventional intermediaries from the commercial chain in the producer country. However, reaching that objective implies high administrative costs and the necessity for learning processes for the organizations18. The volume of production and its quality in general terms continue to be the conditions to achieve a profitable commercial agreement. For that reason, often the buyers in the FLO system “would rather deal with some large producers registered as such in the system, instead of a myriad of small producers”19. One response is the integration of the organizations into a higher-level association, making the increase of membership share the financial load connected with a more professionalized administrative structure. Establishing direct contracts between buyers and producers is also a FLO’s aim, which annually sends the directory of fair trade buyers to the registered producer organizations. However, this measure hardly solves the intricate process of building trust among potential new buyers. Let’s take, for example, the comment made by the person in charge of the area of commercialization in one of the top producer federations of Chiapas: “It is complicated in the sense that not everybody answers; or some of them do but they say something along the lines of: ‘we are buying coffee from Mexico, and our vision, our objective is to have long term relationships with our clients, so right now we are not looking…’. At least they answer something. The great thing would be to be able to tell them I can offer you quality, I can deliver on time, convince them. That’s where trust matters; it’s the most difficult part, to get them to accept new clients20.” Beyond the solidarity call for the producers, the positioning of fair trade products and the distribution systems in the conventional market have made quality a central issue. For the organizations, this means having to comply with more complex norms in the exports market. The food and agriculture (coffee and honey) areas especially demand the fulfilment of organic normative protocols, harmlessness, traceability, free of specific chemical residues, etc.

is the fulfilment of pre-financing, one of the criteria we pointed out at the beginning of this paper. Certainly, advanced payment is well planned theoretically, since the lack of ready cash for harvesting and storage is the “Achilles’ heel” of the organizations. However, in practical terms, its application poses several problems. In the first place, not all buyers are willing to offer such an advance, on the grounds that there is not enough trust in the organization yet, while others propose that the organization get in direct contact with financiers in the buyer’s country of origin. On this point, the consultant of a coffee producer organization comments as follows: “Very often you are given pre-financing too late, it is very complicated to apply for, there are many encumbrances, they ask you for your budget, and one thing and another, until we finally agree. Or they are afraid to give us the wool in advance in November, and this is exactly when we need it. […] Look, all the cooperatives are frustrated on the administrative level, their accounts are a wreck. And I mean all of them. So, how do they finance this part? Therefore, you need to get into an office and have somebody give you advice, get all your problems and take them to the consultant, who should really know his and your business. If not, you have to do all the management, and you get lost. Therefore, prefinancing is important, it has gotten us through many difficulties, although it takes its time as well21.” Finally, trust is a key element in the relationships between producer organizations and buyers. This is normally built through the years, in permanent commercial contacts. Among the actions that may contribute to generate greater trust among the commercial partners are the trips of producers to consumer countries. These trips facilitate contact between buyers and reps of the certifying agencies. Likewise, they allow you to better understand the logic of the different markets; however this is difficult to do for obvious financial reasons. A more frequent measure, and one that does not represent expenditure for organizations, is having buyers visit the producer countries. This action strengthens the relationship of trust between buyers and the organizations, generating a greater understanding of their respective situations. For the producers in the communities, these visits represent an important motivation, and they help the partners understand how the programme works. This also reduces the distrust that might exist between partners and their commercial agents, since the explanations of the latter are confirmed in the information provided by external agents. In general terms, we can confirm that the experiences that spring from the relationships with the buyers in the FLO system strengthen the general business position of the organization. That is to say, the knowledge and skills developed through participation in the fairtrade market give cooperatives a better negotiating position in the conventional market, as well as when faced with government or financial institutions. Final considerations The advent of fair trade reminds us of the gap that exists between the normative demands of the market and the social reality of the agriculture organizations, which are the intended beneficiaries. The challenge lies in finding proposals that can make fair trade a chance for local development. We suggest that it is necessary to prioritize dialog, rather than the criteria as a requirement, to make fair trade something more than mere access to the market. Until this comes to pass, we will run the risk to be reproducing the same scheme we are trying to change.

Another element that becomes critical in the relationship with buyers

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resolutions were introduced after FLO-Cert was created in order :


Notes González Cabañas, Alma A. y Ronald Nigh, “Smallholder participation and certification of organic farm products in Mexico”, in Journal of Rural Studies n. 21, 2005, pp. 449-460. Flurina Doppler and A. A. González Cabañas, “Institucionalización y confianza en el comercio justo desde las organizaciones cafetaleras de Chiapas”, article prepared for the Second International Conference about fair trade “El comercio justo y los objetivos del desarrollo sustentable”, Université du Québec, Montreal (Canada), from June 19 to 21 June 2006. 2 More formation about FLO structure on www.fairtrade.net/sites/ aboutflo/spanish/structure.html. 3 Max Havelaar organization was founded in 1988. Its mission is to manage the trade label that offers a guarantee to consumers. More information is available at www.maxhavelaar.com. 4 Between 2003 and 2004 the market niche experienced an increase of 56%, www.fairtrade.net/sites/impact/spanish/facts.html (consulted in April 2006). 5 This criterion is only applicable if the organization hires a considerable number of workers. 6 Gilles Lipovetsky, El crepúsculo del deber. La ética indolora de los nuevos tiempos democráticos, Barcelona, Anagrama, 2005. 7 Walter J. Ong, Oralidad, México D.F., Fondo de Cultura Económica, 2004. 8 Requisito 1.3. Democracia, participación y transparencia, www.fairtrade.net. 9 In fact, the problem of fraud committed against rural organizations is not exclusive of those that take part in the fair trade, but it constitutes a recurrent question. 10 In general, producers’ organizations are made up of small communitarian groups. Seldom, all the producers from a community form up a single organization due to various short term factors. 11 A. A. González Cabañas, Thierry Linck y Reyna Moguer, “El comercio de los valores éticos: Las reglas del juego del café solidario”, in European Review of Latin American and Caribbean Studies, n. 75, October 2003, pp. 31-46. 12 www.fairtrade.net/sites/impact/spanish/partner.html. 13 Interview carried out in 2004. 14 Interview of an advisor of a coffee fair trade organisation. Its first application for membership was in 2000 and is currently certified. 15 www.fairtrade.net/sites/certification/spanish/certification.html. 16 Marie-Christine Renard, Los intersticios de la globalización. Un label (Max Havelaar) para los pequeños productores de café, México D.F., Universidad Autónoma de Chapingo, 1999. 17 A. A. González Cabañas, “Evaluación de los beneficios actuales y el potencial para el combate a la pobreza de la participación en redes de comercio justo de café. Unión de Sociedades de La Selva, Federación de Sociedades de Solidaridad Social”, Fair Trade Research Group, Colorado State University y Desarrollo Alternativo, A.C., August 2002, p. 27. (www.colostate.edu/Depts/Sociology/FairTradeResearchGroup/doc/ almaCorregido2005.pdf). 18 F. Doppler, “Los Cafetaleros del Rincón y su participación en los mercados alternativos. La configuración de un nuevo campo social”, Tesis de Maestría, CIESAS, Guadalajara, 2006. 19 Nadine Speich, “Le label, un instrument pour les petits producteurs du Sud”, in Claude Auroi y Catherine Schümperli Younossian (eds.), Le commerce durable. Vers de plus justes pratiques commerciales entre le Nord et le Sud, Genève, Institute Universitaire d’études du Développement, 2001, pp. 283-300. 20 Interview carried out in 2004. 21 Interview carried out in 2004.

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OBREAL

EULARO

in itinere

OBREAL/EULARO is a network of 23 academic institutions and research centres in Europe and Latin America. It was established with the financial support of the European Commission.

OBREAL/EULARO es una red integrada por 23 instituciones académicas y centros de investigación de la Unión Europea y América Latina que cuenta con el apoyo financiero de la Comisión Europea.

As the Commission noted in its founding document, the relationship between the EU and Latin America has become closer in every sphere over the last few years. Links exist in areas ranging from co-operation to biregional political dialogue (such as the summits in Rio de Janeiro 1999, Madrid 2002 and Guadalajara 2004), from trade relations to the strengthening of civil society networks. Nonetheless, relationships between European and Latin American institutions and organisations remain dispersed, un co-ordinated and relatively unknown.

Como ha destacado la Comisión en la convocatoria correspondiente, durante los últimos años hemos asistido a la intensificación de las relaciones entre Europa y América Latina en todos los ámbitos. Desde el diálogo político birregional (cumbres de Río de Janeiro 1999; Madrid 2002 y Guadalajara 2004), a la cooperación; desde las relaciones comerciales al fortalecimiento de las redes de la sociedad civil. Sin embargo, el tejido de relaciones entre instituciones y organizaciones pertenecientes a Europa y América Latina está disperso, falto de coordinación y no tiene una difusión adecuada.

In keeping with the European Commission’s regional co-operation strategy for Latin America 2002-2006, OBREAL/EULARO therefore aims to “to identify and develop all the opportunities offered by the partnership between the two regions to create a better understanding of the regional and sectoral problems which shape policymaking”. For this purpose OBREAL/EULARO aims to complement and extend the existing work of its member organisations by providing a venue and platform for promotional and research activities taking place in each region. It also aims to create synergies between policymakers, decisionmakers, researchers and civil society actors, providing a ‘critical mass’ of actors able to respond to challenges which may arise . OBREAL/EULARO’s focus is on public policy making, and it aims to have an impact on the research community itself as well as on relevant social, economic and political actors. To ensure an optimal division of labour, taking full advantage of each organisation’s expertise, research and publications have been organised thematically into five working groups:

En este contexto, OBREAL/EULARO, presente en la estrategia de cooperación regional para América Latina 2002-2006 de la Comisión Europea, se propone como objetivo principal “identificar y desarrollar todas las posibilidades de asociación entre ambas regiones a fin de lograr una mejor comprensión de la problemática regional y sectorial que condiciona la configuración de las políticas”. Para alcanzar su objetivo principal, OBREAL/EULARO no cuenta solo con el trabajo de sus miembros, sino que pretende también servir de plataforma de promoción y lugar de encuentro de las actividades de difusión e investigación que sobre estos temas son llevadas a cabo en ambas regiones. Al mismo tiempo, pretende crear sinergias entre formuladores y decisores de política, investigadores y actores de la sociedad civil, para alcanzar una masa crítica que pueda dar respuesta a las problemáticas identificadas. El enfoque adoptado por OBREAL/EULARO está orientado a la formulación de políticas públicas y sus acciones están dirigidas tanto a la comunidad de investigación, como a actores políticos, económicos y sociales.

- Democracy, human rights and the rule of law

Para una mejor división del trabajo que haga énfasis en las especialidades de los distintos miembros de la red, la investigación y las publicaciones se han organizado en cinco grupos temáticos:

- Social and development cooperation

- Relaciones comerciales y finacieras e integración regional;

- Global governance and multi-regionalism

- Democracia, derechos humanos y estado de derecho;

- Civil society and institution building

- Cooperación social y para el desarrollo;

The following cross-cutting issues have also been identified, to be considered across each of the network’s research projects: human rights, the environment, minority groups, civil society, poverty and the impact of European Union enlargement.

- Gobernabilidad global y multi-regionalismo;

- Trade and financial relations and regional integration

- Sociedad civil y construcción institucional. Además, se han establecido temas de carácter horizontal, que abarcarán “transversalmente” las investigaciones de la red: género, derechos humanos, minorías, medio ambiente, sociedad civil, pobreza e impacto de la ampliación de la Unión Europea.

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LA RED THE NETWORK

Centro de Investigación y Docencia Económicas, México D.F., México www.cide.edu Universidad de los Andes, Bogotá, Colombia www.uniandes.edu.co Instituto de Estudios Peruanos, Lima, Perú www.iep.org.pe Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, FLACSO www.flacso.org Secretaría General, San José de Costa Rica, Costa Rica Sede Académica Costa Rica Sede Académica México Programa Académico República Dominicana Sede Académica Guatemala Programa Académico Cuba Programa Académico El Salvador Sede Académica Ecuador Sede Académica Brasil Sede Académica Chile Sede Académica Argentina Instituto de Estudos do Trabalho e Sociedade, Rio de www.iets.org.br Janeiro, Brasil Fundação Centro de Estudos do Comércio Exterior, Rio www.funcex.com.br de Janeiro, Brasil Instituto de Estudos Econômicos e Internacionais, São Paulo, Brasil www.ieei.com.br Università degli Studi di Bologna, Representación en Buenos Aires, Argentina www.unibo.edu.ar Universidad de San Andrés, Buenos Aires, Argentina www.udesa.edu.ar Universidad Torcuato di Tella, Buenos Aires, Argentina www.utdt.edu

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OBREAL / EULARO


LARO

Royal Institute of International Affairs - Chatham www.riia.org House, London, United Kingdom Instytut Spraw Publicznych, Warszawa, Polska www.isp.org.pl Lateinamerika-Institut, Freie Universität Berlin, Berlin, www.fu-berlin.de/lai Deutschland Comparative Regional Integration Studies, United Nations University, Bruges, Belgique www.cris.unu.edu Groupe de Recherches Interdisciplinaires sur l’Amerique Latine, Institut d`Etudes du Développement, Université Catholique de Louvain, Louvain-La-Neuve, Belgique www.dvlp.ucl.ac.be/GRIAL/default.htm Chaire Mercosur, Sciences Po, Paris, France chairemercosur.sciences-po.fr Istituto di Studi Latino-Americani e dei Paesi in Transizione, Università Bocconi, Milano, Italia www.isla.unibocconi.it Università degli Studi di Bologna, Bologna, Italia www.unibo.it Universidad de Deusto, Bilbao, España www.deusto.es Universitat de Barcelona, Barcelona, España www.ub.es Universidad Autónoma de Madrid, Madrid, España www.uam.es Universidad Pablo de Olavide de Sevilla, Sevilla, www.upo.es España Centro de Investigação e Estudos de Sociologia, Universidade de Lisboa, Lisboa, Portugal www.cies.iscte.pt Instituto de Estudos Estratégicos e Internacionais, www.ieei.pt Lisboa, Portugal

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Letter from the Coordinator What is the outlook for European Union-Latin America relations after the Vienna summit in May of 2006? Before the Vienna summit Before the European Union-Latin America and the Caribbean Summit held last May, I dealt with some questions related to the bilateral relationship in an article presented at the opening conference of EULARO1. The following were the main points: 1. What and who do we refer to when we talk about the European Union within the context of European Union-Latin America and the Caribbean relations? - to the whole range of subjects that may be dealt with within the framework of foreign affairs, whether they are the responsibilities of the European Community, of the European Union whenever it has its own responsibilities, or that of their Member States; - only to some of these subjects and, if that is the case, to which ones? Without clearly answering this question, it seemed to be impossible to make statements with political sense, and ones that would be more than just talking for the sake of talking. 2. Whatever the answer to my first question, I also considered it essential to recognize that the "hardware" of European Union-Latin America and the Caribbean relations was not powerful enough and, in any case, insufficient for the processing of great initiatives. - To start with, it must be recognised that the Caribbean has practically nothing in common with Latin America from the European Community’s point of view. Its context is that of Africa, Caribbean and Pacific (ACP) countries. As a matter of fact, Latin America and the Caribbean only exist as an entity within the framework of the biennial summits between both regions. However, no follow-up is provided after these summits. During the period between the various summits, Latin America and the Caribbean no longer exist as an entity for the Community, the Union and their member states; - it should also be recognised that European Union-Latin America and the Caribbean relations are not only relations "between" two regions but also relations "within each region". Trying to address "between regions" issues that are intractable "within each region" tends to be a waste of time. This happens in relation to Latin America, whose governments have very different points of view on a number of subjects, but also within the European Union. If the Member States of the European Union are not even able to discuss their regrouping within the Executive Board of the International Monetary Fund2, and neither have they been able to find a common position concerning reform of the Security Council of the United Nations, they will be even less able to discuss these points with Latin America; - lastly, it should always be remembered that European Union-Latin America and the Caribbean relations (and particularly their summits) have neither a solid legal basis (an international agreement or treaty) nor a specific institutional structure (their institutional structure is smaller than that of the Summit of the Americas, for instance, where at least the Organization of American States plays the role of “summit structure”). Within this context, the “ambition” of the agendas may be masking a complete inability to achieve positive and concrete results on the different points which make them up, quite aside from the declarations which are more or less repetitive and rhetorical. There should be serious discussion about the restructuring and redefinition of the agendas in a clearly restrictive sense. This option should be discussed with modesty and realism. After the Vienna Summit The results of the Vienna Summit, and of all the meetings related to the summit, unfortunately confirm the relevance of these reflections and the validity of their implied criticisms. The "software" that is intended to be used in connection with the "hardware" of the summit has not yet taken into account the limitations of the latter, and neither has progress been made to overcome these limitations. A new opportunity for a beneficial reorientation (at least partial) of overall European Union-Latin America relations is provided by the launching of a new strategy of cooperation by the European Commission, to come into effect as of 2007 in the framework of the respective "Country and Region Strategy papers". According to latest reports, these strategy documents will be ready by the end of this year, but not before. We hope that a sweeping reform of current programmes and cooperation projects can be suggested in this context. If we fail to seize this opportunity, I’m afraid we will be condemned to a repeat in 2008 of the 2006 film.

Ramón Torrent, OBREAL/EULARO Coordinator Notes 1 2

Article available at www.obreal.unibo.it/Publications.aspx?IdPublication=22. For the existing share of votes and quotas see www.imf.org/external/np/sec/memdir/eds.htm.

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Carta del Coordinador ¿Cómo se presentan las relaciones Unión Europea-América Latina tras la Cumbre de Viena de mayo de 2006? Antes de la Cumbre de Viena Con anterioridad a la Cumbre Unión Europea-América Latina y el Caribe celebrada en Viena el pasado mayo, me había planteado, en un artículo presentado en la Conferencia Inaugural de OBREAL1, algunas reflexiones sobre las relaciones entre ambas dos regiones. Las principales eran las siguientes: 1. ¿A qué y quién nos referimos cuando hablamos de la Unión Europea en el contexto de las relaciones Unión Europea-América Latina y el Caribe? - a todo el abanico de temas que se pueden tratar en el marco de las relaciones internacionales, ya sean competencia de la Comunidad Europea, de la Unión Europea en la medida en que tiene competencias propias o de los Estados miembros; - a sólo una parte de estos temas, pero, si es así, ¿a qué parte? Sin contestar con claridad esta pregunta, me parecía imposible construir un discurso que tuviera sentido político y que fuera más allá de hablar por hablar. 2. Y, fuera cual fuera la respuesta a esta primera pregunta, me parecía indispensable reconocer que el “hardware” de las relaciones Unión Europea-América Latina y el Caribe es extremadamente poco potente y muy poco capaz de procesar grandes iniciativas. - Para comenzar, debe reconocerse que el Caribe, para la Comunidad Europea, no tiene prácticamente nada en común con América Latina. Su contexto es el de los países de África, el Caribe y el Pacífico (ACP). De hecho, América Latina y el Caribe sólo existe como entidad en el marco de las cumbres bienales entre ambas regiones. Pero estas cumbres no están dotadas de un mínimo de capacidad de seguimiento. Durante el período que transcurre entre las distintas cumbres, América Latina y el Caribe deja de existir como sujeto para la Comunidad, la Unión y sus Estados miembros; - debe reconocerse también que las relaciones Unión Europea-América Latina y el Caribe no sólo son relaciones “entre” dos regiones sino también relaciones “dentro de cada región”. Pretender que las relaciones “entre regiones” traten temas que son intratables “dentro de cada región” tiende a ser un malgasto de esfuerzos. Sucede esto en relación con América Latina, cuyos gobernantes tienen visiones muy contrapuestas sobre toda una serie de temas, pero también dentro de la Unión Europea. Si los Estados miembros de la Unión Europea ni siquiera han discutido su reagrupamiento en constituencies dentro Directorio Ejecutivo del Fondo Monetario Internacional1 ni han sido capaces de fijar una posición común sobre la reforma del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, menos aún serán capaces de discutir estos temas con América Latina; - por último, no debe olvidarse que las relaciones Unión Europea-América Latina y el Caribe (y en particular sus cumbres) ni tienen un fundamento jurídico sólido (un tratado o acuerdo internacional) ni tienen un aparato institucional específico (en el fondo, tienen menos aparato institucional que las cumbres de las Américas, por ejemplo, donde, al menos, la Organización de los Estados Americanos juega el papel de “aparato de las cumbres”); - en este contexto, la “ambición” de las agendas puede encubrir una incapacidad total de llegar a resultados positivos y concretos en los distintos puntos que las componen, más allá de declaraciones más o menos repetitivas y retóricas. Debería discutirse con seriedad un redimensionamiento y redefinición de las agendas en un sentido claramente restrictivo. Debería discutirse esta opción con modestia y realismo. Después de la Cumbre de Viena Los resultados de la cumbre de Viena, y de todas las reuniones realizadas en torno a la cumbre, más bien confirman, desgraciadamente, la pertinencia de estas reflexiones y la validez de las críticas implícitas en ellas. El “software” que se pretende introducir en el “hardware” de las cumbres sigue sin tener en cuenta las limitaciones de este último, y tampoco se avanza en la superación de estas limitaciones. La nueva oportunidad para reorientar en el buen sentido, al menos parcialmente, las relaciones Unión Europea-América Latina tomadas en su conjunto viene dada por la puesta en marcha de la nueva estrategia de cooperación a ejecutar a partir de 2007 por parte de la Comisión Europea en el marco de los respectivos Country and Region Strategy papers. Según las últimas informaciones, estos documentos de estrategia estarán listos a finales de este año pero no antes. Esperemos que en ellos se plantee al menos una reforma profunda de los actuales programas y proyectos de cooperación. Si se deja escapar esta oportunidad, me temo que estaremos condenados a repetir en 2008 la misma película de 2006. Ramón Torrent, Coordinador OBREAL/EULARO Nota 1 2

Artículo disponible en www.obreal.unibo.it/Publications.aspx?IdPublication=22. Para la actual distribución de votos y cuotas, ver www.imf.org/external/np/sec/memdir/eds.htm.

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The OBREAL/EULARO Newsletter started its publication in Spanish in April 2005, as an ongoing tool to update past and future activities for its members and all those who are interested in integration processes and relations between Europe and Latin America. We also included press reviews with the latest news on integration processes (both in Europe and Latin America) with special reference to the main themes of the network. You will find below a short review of the information covered in the last six issues of the newsletter. Latin America Inequalities in the region were the focal point of several events held during the period. Although the title of the 36th Session of the General Assembly of the OAS (n. 27) referred to the knowledge-based society, the gathered leaders could not help but mention the enormous socio-economic gaps that hinder the full development of such a society, given that the population suffers from much more basic needs, e.g., according to data released by the 4th World Water Forum, 15% of the population of the region do not have access to drinking water. A question of political priorities clearly emerges here. With this in mind, it is worth pointing out that, at the XXXI Session of the Economic Commission for Latin America and the Caribbean, proposals concerning social protection as one of the tools to reduce the gap between rights and inequality in Latin America (n. 22) predominated. Elsewhere, regional integration continues to be present on the agenda of international organisations (n. 23). The Latin American version of the World Economic Forum and the annual meeting of the International Development Bank both emphasised integration as a way to achieve development in the region. While, in general, emphasis was placed on economic growth, space was also given over to other topics, such as infrastructure and social questions. In this respect, the Mercosur Multilateral Agreement on Social Security should be mentioned -see Mercosur News (n. 27). Even though it was signed in 1997, the agreement only came into effect in 2005 and produced its first results in June of this year: the first “mixed” pension, where contributions come from more than one country of Mercosur. The publicity sourrounding the agreement and this specific case could encourage common policies in fundamental aspects of the common market: the movement of labour and the improvement in living conditions of inhabitants of Mercosur. European Union Worries about social issues, in spite of the different structural conditions, were raised in Europe too. The spring European Council (n. 22) tackled the theme of social protection and cohesion, focusing especially on the need to include young people in the labour market it is worth remembering the mass protests by marginalised young people in Paris in 2005 and the marches of young Parisians against proposed labour laws in favour of “flexibility” in April of this year. The need to get closer to European citizens has led to the increase of institutional transparency within the European Union and to proposals for opening the debates about the future of the European Union to citizens, as happened in the programme approved by the European Parliament in April: Europe for its Citizens (n. 23). Inter-regional relations The highlight of the period was the preparations for the 4th European Union-Latin America and the Caribbean Summit involving European Union – Latin American meetings (n. 22) of various kind: from the tour of the European External Trade Commissioner, Peter Mandelson, to South America in March, to a European Union-Latin America and the Caribbean university summit. We tried to order the twelve topics on the summit agenda along the following lines: processes of integration, social questions, and defence of multilateralism (n. 25). Here, items related to regional association and integration include the promotion of investment. Before the Summit, the press review on ‘Investments, paper mills and EU-Latin American relations’ (n. 24) tried to trigger a debate, centred on the disagreement between Argentina and Uruguay, on the double necessity to respect international agreements on the one hand (in this case, the Uruguay River Statute) and, on the other, make these compatible with certain norms (here, care of the environment) that both blocs promoted in the Vienna Declaration. Mention was made there of other shared principles of the bi-regional strategic association. We focused on one of these in the press summary on the human rights situation in Latin America and Europe (n. 26). The results of the Vienna summit (n. 26) were not considered satisfactory by the press, especially if compared with the proposals for European Union-Latin American relations contained in both the strategy set forward by the European Commission last December and the report passed by the European Parliament in March. Bi-regional negotiations with Central America were started while the Andean Community, shattered by the departure of Venezuela, was only able to agree with the EU on a framework for meetings to start negotiations half way through the year. The following Andean Presidential Council (n. 27) tried to show unity and determination to continue progressing on this point.

Luciana Gil, Editor OBREAL/EULARO Newsletter * Registration for this Newsletter is free; please check our website: www.obreal.org.

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Desde abril de 2005 publicamos el OBREAL/EULARO Newsletter con la idea de que fuera una herramienta de constante actualización de las actividades pasadas y futuras de la red, tanto para sus miembros como para todos los interesados en los procesos de integración y en las relaciones entre Europa y América Latina. También elaboramos quincenalmente resúmenes de prensa sobre los últimos acontecimientos relacionados a las temáticas principales de la red e intentamos mantener un hilo conductor con hechos anteriores. A continuación presentamos una breve reseña sobre la información abordada en los últimos seis números. América Latina Algunos eventos realizados durante este período tuvieron como preocupación central las distintas expresiones de la desigualdad en la región. Aunque el lema de la 36ª sesión de la Asamblea General de la OEA (n. 27) se relacionara a la sociedad del conocimiento, los líderes reunidos no pudieron evitar referirse a las enormes brechas socioeconómicas que impiden el pleno desarrollo de dicha sociedad, dado que la población se encuentra con carencias mucho más básicas: el IV Foro Mundial del Agua difundió datos que indican que el 15% de la población de la región no tiene acceso al agua potable. Es así como surge el problema de las prioridades políticas; en este sentido, destacamos las propuestas que predominaron durante el XXXI período de sesiones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, relacionadas a las políticas de protección social, como herramientas posibles para reducir la brecha entre derechos y desigualdad en América Latina (n. 22). Por otro lado, también señalamos la continua presencia de la integración regional en la agenda de los organismos internacionales (n. 23). Tanto en la versión latinoamericana del Foro Económico Mundial como en la reunión anual del Banco Interamericano de Desarrollo se insistió en la integración como una vía para alcanzar el desarrollo de la región. Si bien, en general, se hizo referencia al crecimiento económico, también se dio lugar a otros temas, como infraestructura y cuestiones sociales. En este sentido, consideramos importante destacar, en Noticias Mercosur (n. 27), el Acuerdo Multilateral de Seguridad Social del Mercosur que, si bien fue firmado en 1997, recién en 2005 entró en funcionamiento y en junio de este año dio su primer resultado: el primer jubilado “mixto”, aportante en distintos países del Mercosur. La difusión de la existencia de este acuerdo y de este caso específico puede incentivar políticas comunes respecto a aspectos fundamentales del mercado común: la movilidad de los trabajadores del bloque y la mejora de las condiciones de vida de sus habitantes. Unión Europea En una realidad completamente distinta, la Unión Europea también mostró preocupación por cuestiones sociales. El Consejo Europeo de primavera (n. 22) abordó el tema de la protección social y la cohesión, focalizándose especialmente en la necesidad de incluir a los jóvenes en el mercado del trabajo (cabe recordar las masivas protestas de jóvenes marginados en París, en 2005, y la movilización de la juventud parisina contra leyes de flexibilización laboral en abril de este año). La preocupación por cómo ven los ciudadanos el proceso de integración europea llevó también a formular propuestas relativas al aumento de la transparencia de sus instituciones y de la participación de aquéllos en los debates sobre el futuro de la Unión Europea, como es el caso del programa aprobado por el Parlamento Europeo en abril: Europa con los ciudadanos (n. 23). Relaciones entre los bloques El tema predominante en este período tuvo que ver con la preparación de la IV Cumbre Unión Europea-América Latina y el Caribe, que implicó encuentros Unión Europea-América Latina (n. 22) de distinta índole que van desde una gira por Sudamérica del Comisario europeo de Comercio Exterior, Peter Mandelson, hasta una cumbre universitaria Unión Europea-América Latina y el Caribe (n. 23). Intentamos ordenar los doce temas de la agenda de la cumbre a partir de los siguientes ejes: los procesos de integración, las cuestiones sociales y la defensa del multilateralismo (n. 25). De aquellos temas, el relativo a la asociación e integración regional incluyó la promoción de inversiones. Antes de la cumbre, el resumen “Inversiones, papeleras y relaciones UE-AL” (n. 24), pretendió iniciar una reflexión, apoyada en el conflicto entre Argentina y Uruguay, sobre la doble necesidad de, por un lado, respetar los acuerdos internacionales (en este caso, el Estatuto del Río Uruguay), por el otro, hacerlas compatibles con ciertas condiciones (en este caso el cuidado del medio ambiente) que ambos bloques defienden en la Declaración de Viena. Allí se hace alusión a otros principios comunes de la asociación estratégica birregional; nos concentramos en uno de ellos para dedicar un resumen de prensa a la situación de los derechos humanos en América Latina y Europa (n. 26). Los resultados de la cumbre de Viena (n. 26) no se consideraron satisfactorios por parte de la prensa, esencialmente en comparación con las propuestas para las relaciones con la región que contenían tanto la estrategia presentada por la Comisión Europea el último diciembre como el informe aprobado en el Parlamento Europeo en marzo. Las negociaciones birregionales se iniciaron con Centroamérica, mientras que con la Comunidad Andina, que se encuentra en un momento de crisis por la renuncia de Venezuela al bloque, sólo pudo definir un marco de reuniones para comenzar las negociaciones a mediados de año. La posterior cumbre del Consejo Presidencial Andino (n. 27) intentó mostrar unidad y decisión de seguir avanzando en este sentido. Luciana Gil, Editora OBREAL/EULARO Newsletter * Si desea recibir quincenalmente el newsletter puede suscribirse a través del sitio web www.obreal.org.

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Past events organized and/or sponsored by members of EULARO

Political Forum

Vienna Summit: Challenges and Opportunities in the European Union - Latin America Relations European Parliament, Brussels (Belgium), 26th April, 2006

In the days leading up to the European Union-Latin America and the Caribbean Summit, the Presidency of the Latin American Group of Chiefs of Mission in Brussels, through the Embassy of Peru and with the collaboration of EULARO and the European Parliament, organised a political forum with the aim of discussing the challenges and opportunities that bi-regional relations offer. Below, Ramón Torrent, the co-ordinator of EULARO, shares his main conclusions concerning the event.

My conclusions will be brief and I will try to adapt them to what was said during the seminar1; they will be moderately critical, not just because an intellectual work must be characterized by a critical attitude, but also because we all must be aware of the distance in the relationship between the European Union and Latin America, and the aspirations which those who were part of the seminar share. They will single out a positive side that will be later counterbalanced by three critical observations that lead us to envisage two risks. I will finish with two concrete proposals. The positive side does not refer solely to the good will that exists between both parties, at least in important sectors of the political elites, in order to continue improving European Union-Latin America relationships, even to achieve an ambitious goal such as the creation of a strategic biregional association, as expressed by José Ignacio Salafranca and Pablo Garrido at the opening. We should also take into account the advances on both sides of the Atlantic, and mainly in Latin America, in what is related to democratic consolidation, but also to certain economic pointers. This is what Raimon Obiols i Germà reminded us, when he told us that today’s criticism should not lead us to forget past mistakes. Considering this positive assertion, the Alfredo Valladao doubts on the existence

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or otherwise of a consensus of values within and among the regions, or on whether the European Union-Latin America relationships are now paralyzed (“do not work”), could be seen to be discordant. I believe this is not the case. These questions are no more than explicit worries hidden in references frequently made to the need for a “higher political will” to “give content” to programmatic declarations. Indeed, these references seem to be shared by all, including those ready to emphasise the positive side of the relations. Thus, I will re-formulate in other words the first critical observation: are the advances and has the political goodwill shown until now enough? To a greater or lesser extent, several participants have underlined the very important changes experienced in both Europe and Latin America since the last Summit of the European Union, Latin America and the Caribbean 2004, held in Guadalajara (Mexico). The crisis that the European integration process is undergoing today is significant (despite it being renamed with all kinds of euphemisms) and impacts on EU-LA relationships. However, in Latin American not only are the players suffering a transformation (especially in the regional integration plan), but there is also a modification of the political and economic visions together with the priorities. George Philip, Carlos Quenan, Rebeca Grynspan and Elbio Rosselli have pointed this out.

Faced with these transformations, a lack of reaction should be pointed out on the European side, disguised by the resorting to labels which are more or less disqualifying (they are in contrast with the placidity and even the approval with which some political and economic processes, that led many Latin American countries to the edge of the abyss, were sheltered by Europe in the past). This is a second critical observation that, in my opinion, must be formulated energetically, for the sake of political realism and to avoid the European Union and their member states from falling into the temptation of “deprecating what they ignore”, as Antonio Machado said of the Spain of his times. Lack of imagination and substance is always a serious problem, and even more so in politics than in other activities. But the seriousness of the problem is worse in times of transformation such as the present ones in European Union and Latin America, clearly affecting the relationship between the two regions. This third critical observation is, in my opinion, the most worrying of all. Too few new and concrete issues have been raised at the seminar. In some cases, there were some recurring recipes about free trade and the regional integration which, without going into discussions about their efficiency or practicability, are to be criticised just for a few simple empirical reasons: for some years now, they have not lead anywhere2. In other cases, there were proposals for change


Eventos organizados y/o auspiciados por los miembros de OBREAL

Foro Político

Cumbre de Viena: desafíos y oportunidades de la relación Unión Europea - América Latina Parlamento Europeo, Bruselas (Bélgica), 26 de abril de 2006

Días antes de la realización de la Cumbre Unión Europea-América Latina y el Caribe, la Presidencia del Grupo Latinoamericano de Jefes de Misión en Bruselas, a cargo de la Embajada de Perú, con la colaboración de OBREAL y el Parlamento Europeo, organizó un foro político con el objetivo de reflexionar sobre los desafíos y oportunidades que ofrece la relación birregional. En las líneas que siguen, Ramón Torrent, coordinador de OBREAL, comparte sus principales conclusiones sobre el encuentro.

Mis conclusiones serán breves, procurarán ajustarse a lo dicho durante el seminario1 y serán moderadamente críticas, no sólo porque la actitud crítica debe caracterizar el trabajo intelectual sino porque todos debemos reconocer la distancia que existe entre la realidad de las relaciones Unión Europea-América Latina y las aspiraciones que sobre ellas compartimos quienes participamos en el seminario. Constatarán un aspecto positivo que será luego contrapesado por tres observaciones críticas que conducen a señalar dos riesgos. Acabaré con dos propuestas concretas. La constatación positiva no se refiere sólo a la buena voluntad que existe por ambas partes, al menos en sectores importantes de las elites políticas, para seguir mejorando las relaciones Unión Europea-América Latina, incluso en la persecución de un objetivo tan ambicioso como el de la creación de una asociación estratégica birregional; así lo han manifestado en la apertura José Ignacio Salafranca y Pablo Garrido. Deben también tenerse en cuenta los avances realizados en ambos lados del Atlántico, y sobre todo en América Latina, en particular, en lo que se refiere a la consolidación de la democracia pero también a ciertos aspectos económicos. Así nos lo ha justamente recordado Raimon Obiols i Germà, al subrayar que la crítica del presente no debe llevarnos a un olvido de los errores pasados. Ante esta constatación positiva, las

preguntas de Alfredo Valladao sobre si realmente existe un consenso de valores dentro y entre las dos regiones o bien si las relaciones Unión Europea-América Latina están hoy paralizadas (“no van”) podrían sonar disonantes. Yo pienso que no es así. Estas preguntas no hacen más que hacer explícitas preocupaciones que laten, implícitas, en las referencias a la necesidad de una “mayor voluntad política” para “dar contenido” a las declaraciones programáticas que no dejan de hacer incluso quienes enfatizan las constataciones positivas. Así, yo reformularé en otras palabras la primera observación crítica: ¿son suficientes los avances realizados y la buena voluntad política manifestada? En mayor o menor grado, varios participantes han subrayado los cambios muy importantes experimentados desde la última Cumbre Unión Europea-América Latina y el Caribe de 2004 realizada en Guadalajara (México), tanto en Europa como en América Latina. La crisis en que se encuentra hoy el proceso de integración europeo es significativa (por mucho que se la quiera rebautizar con todo tipo de eufemismos) y repercute ciertamente en las relaciones Unión Europea-América Latina. Pero es en América Latina donde no sólo se están transformando los actores (especialmente en el plano de la integración regional) sino que se están modificando las visiones políticas y económicas así como las prioridades. Han señalado este hecho George Philip, Carlos Quenan,

Rebeca Grynspan y Elbio Rosselli. Ante estas transformaciones, cabe apuntar una falta de reacción por parte europea, disfrazada en ciertas ocasiones por el recurso a etiquetajes más o menos descalificadores de ellas (que contrastan con la placidez, e incluso con el beneplácito, con que se acogieron en el pasado en Europa procesos políticos y económicos que condujeron al borde del abismo a muchos países de América Latina). Esta es una segunda observación crítica que, en mi opinión, debe formularse con energía aunque sólo sea por puro realismo político y para evitar que la Unión Europea y sus Estados miembros no caigan en la tentación de “despreciar lo que ignoran”, como decía Antonio Machado de la España de su tiempo. La falta de imaginación y concreción constituye siempre un problema grave, más aun en política que en otras actividades. Pero la gravedad de dicho problema se acentúa en momentos de transformación como los que ahora están atravesando la Unión Europea y América Latina y que afectan a las relaciones entre ambas regiones. Esta tercera observación crítica es, en mi opinión, la más preocupante. En el seminario se han dicho demasiado pocas nuevas cosas y demasiado pocas cosas concretas. En algunos casos, simplemente se han reiterado algunas recetas sobre liberalización comercial e integración regional que, sin entrar en la discusión sobre su eficacia o su concreción, son criticables por razones simplemente empíri-

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that looked like nothing but a shifting of ideas developed at the heart of the so-called “anti-globalization” or “altermondialisation” into the framework of the European UnionLatin America relationships. I consider it worrying that, especially on the side of the Commission, the EUROsocialAL programme is considered to be the only axis of cooperation between the European Union and Latin America in the social field. Faced with all that, the healthy counterweight provided by Elbio Rosselli when proposing the focus of cooperation in certain relevant and concrete subjects (linked mainly to the overcoming of existing gaps in Latin America in terms of research and development and technological innovation), has appeared, unfortunately, insufficient. These three critical observations lead us to point out two risks. Firstly, European UnionLatina America relationships are not only experiencing the rapid progress we would like to see, but they are also tending towards a halting of development, which for some of us is a confirmation of past diagnoses. The second one is even worse: the wheel may roll backwards. This second risk is seen on both sides of the Atlantic. On the European side, I was scared to hear one member of Parliament from one of the two majority groups publicly ask whether the European Union should imitate the United States in their strategy to negotiate commercial agreements with individual member states from the different integration systems of Latin America. On the Latin American side, as was confirmed in the seminar, the risk lies in the violation of the borderline between legitimate innovative proposals and simple destabilizing adventures which are condemned to failure from the most relevant point of view: the legitimate rights and interests of the citizens of each state. In view of these risks, it should nonetheless be highlighted as a positive fact that the interventions made during the seminar on the exit of Venezuela from the Andean community confirmed the need to prevent this situation from hampering the opening of negotiations between the European Union and the Andean Community, which should take place within the framework of the European Union, Latin America and the Caribbean summit in Vienna3. To round off these conclusions I would like to apply these suggestions to myself,

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and try to provide two proposals that can respond to the changes of priority currently taking place, proposals that should also be concrete, carry a minimum of innovation and respond to an optimistic view of the future of the European Union-Latina America relationship. The first one is the launching of a “Euro-Latin American style Fulbright programme”. As I described on the web site of EULARO4, I will limit myself to requesting extreme care and sensitivity in giving it a name. I do not think it appropriate to resurrect names that were born in different contexts. I would prefer a more concrete denomination (European UnionLatin America Educational Cooperation Programme), leaving to popular creativity the jargon name for which it would be known (the “Vienna Programme”, for instance, if it was the next European Union, Latin America and the Caribbean summit of Vienna that gave it political support). The second proposal refers to a cooperation programme that is able to respond to the change of economic priorities which is taking place in Latin America and give to productive development the place once reserved for commercial liberalization. This would be a programme of “territorial agreements for productive development”5 that would leverage the actions of small to medium-sized firms (and cooperation between European and Latin American small enterprises) in specific geographic areas in order to: a) create social fabric; b) facilitate the integration into the formal economy of activities that at present take place in the informal economy; c) generate decent employment (at least better working conditions than in the current informal economy); d) extend the basis for direct and indirect fiscal policy; e) strenghten the conditions of governability in the local environment; and f) (something that is still important for an old fashioned guy like me) generate economic growth. Nobody can deny that, in this field, there are very valuable historical experiences (at the core of the European Union) and ones of a different political colour: Emilia-Romagna, Bavaria or certain autonomous Spanish Communities, to give a few examples.

Notes Unfortunately, the interventions of Alain Lipietz and Paul Lowenthal, suspended for lack of time, could not be taken into account. 2 Please allow me to insert some propaganda for the activities of EULARO and cite, in this case, one of its Policy Briefs, published on its website: “Más o mejor (y en todo caso distinto): cuál debe ser la orientación de las relaciones comerciales internacionales a partir de 2006”, available at www.obreal.unibo.it/publications.aspx?A ction=Data&IdPublication=39. 3 In accordance with the Vienna Declaration “[…] the Andean Community and the EU agree to hold all necessary meetings prior to 20 July 2006, to clarify and define the bases of the negotiation which would allow for the full and beneficial participation of the parties”. For further information, see OBREAL/EULARO Newsletter, n. 25, 16/5/2006 (Editorial Coordinator Note). 4 See the Policy Brief “A Euro-Latin American Fulbright Programme. A requirement for the new stage in the European Union-Latin America relationship”, available at www.obreal.unibo.it/publications.aspx?Acti on=Data&IdPublication=59. 5 In this respect, and within the activities on the Thematic Area V of EULARO, see Vicente Donato, “Concentración territorial de empresas y sociedad civil”, OBREAL/ EULARO Specialist paper, diciembre de 2005 (www.obreal.unibo.it/Publications.asp x?IdPublication=54). 1


cas: desde hace unos años no llevan a ninguna parte2. En otras, se han hecho propuestas de cambio, pero que no parecían sino un traslado al plano de las relaciones Unión Europea-América Latina de planteamientos desarrollados en el seno de lo que se está denominando movimiento “altermundialista” o “alterglobalización”. Me ha parecido preocupante, en especial, que por el lado de la Comisión se dé por hecho que el programa EUROsociAL será en el futuro próximo el único eje de la cooperación Unión EuropeaAmérica Latina en el ámbito social. Ante todo ello, el saludable contrapeso aportado por Elbio Rosselli al proponer focalizar la cooperación en algunos temas concretos verdaderamente relevantes (ligados sobre todo a la superación de los déficit existentes en América Latina en materia de investigación y desarrollo e innovación tecnológicos) ha resultado, por desgracia, insuficiente. Estas tres observaciones críticas permiten apuntar dos riesgos. El primero es que las relaciones Unión Europea-América Latina no sólo no experimenten el avance acelerado que todos deseamos sino que tiendan más bien a frenar su desarrollo confirmando de cara al futuro lo que para algunos es ya el diagnóstico del pasado. El segundo es aún más grave: que se produzcan retrocesos. Este segundo riesgo surge a los dos lados del Atlántico. Por el lado europeo, yo sentí pavor al constatar que un parlamentario europeo de uno de los dos grupos mayoritarios puede preguntarse en público si la Unión Europea no debería copiar a los Estados Unidos en su estrategia de negociar acuerdos comerciales con Estados miembros individuales de los distintos esquemas de integración latinoamericanos. Por el lado latinoamericano, el riesgo radica, como se constató en el seminario, en que se franquee lo que debería ser una línea divisoria entre lo que son legítimas propuestas transformadoras e innovadoras y lo que pueden constituir simples aventuras desestabilizadoras y condenadas al fracaso desde el único punto de vista que cuenta: el de los derechos e intereses legítimos de los ciudadanos y ciudadanas de cada uno de sus estados. Ante estos riesgos, debe destacarse, no obstante, como elemento muy positivo que todas las intervenciones efectuadas durante el seminario en relación con el anuncio de la salida de Venezuela de la Comunidad Andina reiteraron la necesidad de que este hecho no pusiera en cuestión la apertura de negociaciones entre la Unión Europea y la Comunidad An-

dina de Naciones que debería tener lugar en el marco de la Cumbre Unión Europea-América Latina y el Caribe de Viena3. Para acabar estas conclusiones querría aplicar las recomendaciones a mí mismo e intentar formular dos propuestas que respondan a los cambios de prioridades que están teniendo lugar y que, al mismo tiempo, sean concretas, mínimamente innovadoras y respondan a una visión optimista del futuro Unión Europea-América Latina. La primera es la del lanzamiento de un “Programa Fulbright a la eurolatinoamericana”. Como ya he expuesto sus líneas principales en el sitio web de OBREAL4, me limitaré ahora a recomendar el mayor cuidado y sensibilidad a la hora de darle una denominación. No creo adecuado recuperar denominaciones nacidas en otros contextos. Consideraría mejor una denominación bien concreta (Programa de Cooperación educativa Unión EuropeaAmérica Latina) dejando a la capacidad de creación lingüística popular la denominación de argot con que sería conocida (“Programa de Viena”, por ejemplo, si fuera la próxima Cumbre Unión Europea, América Latina y el Caribe de Viena quien le diera el aval político). La segunda se refiere a un programa de cooperación que respondiera al cambio de prioridades económicas que está teniendo lugar en América Latina y que atribuye al desarrollo productivo la prioridad dada en el pasado a la liberalizaci��n comercial. Sería un programa de “pactos territoriales para el desarrollo productivo”5 que potenciara la acción de las pequeñas y medianas empresas (y la cooperación entre pequeñas y medianas empresas europeas y latinoamericanas), en ámbitos territoriales específicos con el fin de: a) crear tejido social; b) favorecer la integración en la economía formal de las actividades que ahora se desarrollan en la economía informal; c) generar con ello empleo digno (al menos más digno que el dominante en la economía informal); d) ampliar así la base de la fiscalidad directa e indirecta; e) favorecer las condiciones de gobernabilidad en el plano local; y f) (algo que para una persona anticuada como yo sigue siendo importante) generar crecimiento económico. Este es un ámbito, además, donde nadie puede negar que, en el seno de la Unión Europea, hay experiencias históricas valiosas (y de signo político distinto, ya hablemos de la Emilia-Romaña, de Baviera o de ciertas Comunidades Autónomas españolas, para mencionar sólo algunos ejemplos).

Notas Por lo tanto, no puedo tomar en consideración los puntos de vista de Alain Lipietz y Paul Lowenthal, que no tuvieron tiempo para completar las exposiciones que habían preparado. 2 Permítanme hacer propaganda de las actividades de OBREAL y citar, en este sentido, uno de los Policy briefs publicados en su sitio web: “Más o mejor (y en todo caso distinto): cuál debe ser la orientación de las relaciones comerciales internacionales a partir de 2006”, disponible en www.obreal.unibo.it/publications.aspx?Acti on=Data&IdPublication=39. 3 Según la Declaración de Viena “[...] la CAN y la UE acuerdan celebrar todas las reuniones necesarias antes del 20 de julio próximo, para clarificar y definir las bases de la negociación que permitan una participación plena y beneficiosa para todas las partes”. Para más información ver OBREAL/EULARO Newsletter, n. 25, 16/5/ 2006 (Nota del Coordinador Editorial). 4 Véase el Policy Brief “Un Programa Fulbright a la eurolatinoamericana. Una exigencia para la nueva etapa en las relaciones Unión Europea-América Latina”, disponible en www.obreal.unibo.it/publications.aspx?A ction=Data&IdPublication=59. 5 En el marco de las investigaciones del Área Temática V de OBREAL, se recomienda al respecto, la lectura de Vicente Donato, “Concentración territorial de empresas y sociedad civil”, OBREAL/EULARO Specialist paper, diciembre de 2005 (www.obreal.unibo.it/Publications.aspx?IdP ublication=54). 1

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Vienna (Austria), 24th-26th April 2006

Within the framework of the project entitled “Regional Integration, Intercontinental Co-operation between the European Union and Latin America, and the questions of poverty, development, and democracy”, the REAL 2006 international seminar took place in Vienna. EULARO was responsible for the organisation of the “Perspectives on Future European Union-Latin American and the Caribbean Relations” working group. Ramón Torrent and Isabel Yépez del Castillo, chairman and rapporteur respectively, present their conclusions here.

Overview of European Union-Latin America relations A relatively deep change of situation As far as international relations are concerned, and particularly the relationship with the European Union, there have been deep changes in Latin America in recent years, both in relation to players and visions and political priorities. As for the players, the panorama of integration and cooperation in Latin America is rapidly evolving. Previous schemes are being transformed and new players and plans emerge, such as the South American Community of Nations. These changes will have a special effect on international affairs. Political visions are also being transformed, with the focus that for more than ten years was associated with neo-liberalism or the Washington Consensus now fading away. Within this framework, priorities have also changed: the emphasis previously given to commercial liberalization/integration has turned to either issues of social policy or physical infrastructures. Europe is bound to live a holding period, if not one of crisis, as far as the integration process is concerned. The major components of this crisis are: the non-ratification of the European Constitution in various countries and the debate surrounding the admission of new members into the European Union. This situation will not be easily solved and may aggravate the difficulties of policy making, which have already manifested themselves, particularly in the field of the relations with Latin America. A change in the general approach of European Union-Latin America relations is needed This change demands a different global approach to European Union-Latin America relations. Past approaches can not be retained as if no change has taken place, or as if such change was short-term or had no effects. It is not possible to continue stating grand strategic objectives that will have no practical results. Neither is it possible to keep on locating international trade and commercial negotiations at the core of European Union-Latin America relations. On the one hand, the new priorities emerging from Latin America must be dealt with and, on the other hand, the failure of the European Union to reform its commercial policy - particularly in the agricultural sector - must be confronted with. "Economic pillar" should not be confused with the simple "commercial pillar "anymore. The importance of the regional/local context and the creation of a social fabric

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In the new phase of the European Union-Latin America relations, the spaces closest to the citizenship should be highlighted as the ones that contain the most potential for promising reforms in Latin America. Likewise, it is also on the local level where symptoms of deterioration in the "European social model" can be observed. It is extremely important to keep (where such exists) and create or re-create (where such doesn't exist) a social fabric on both sides of the Atlantic Ocean encompassing economic, social and political players, creating conditions for democratic governance, governability and endogenous territorial development. In times of crisis and transformations such as the ones we live in, these factors are of crucial importance. For that reason, new paradigms and development processes must be devised in order to replace paradigms which have been dominant up to recently and have led to deindustrialisation, environmental damage, destruction of social fabric and an increase in poverty. The different levels and dimensions of European Union-Latin America relations In the future, we should understand that European Union-Latin America relations cover different aspects and are developed at different levels and with different geographical reach. It is necessary to articulate all these aspects in a coherent way: - relations between political authorities, economic players and social players; - relations with the European Union as a whole and its Member States and, within them, both with their central government and their local and regional authorities; - relations with the European Union and their Member States as a whole and with those governments that are most closely liked to Latin American reality or more interested in it. It will not be easy to reach this reshuffling, but it is essential, especially from the perspective of Latin America, to propose it in order not to waste existing synergies and avoid the squandering and duplication of efforts and resources. Specific axes as a focus for Latin America-European Union relationships Industrial development at the local and regional level


Viena (Austria), 24 al 26 de abril de 2006

En la ciudad de Viena, en el marco del proyecto “Integración Regional, Cooperación intercontinental entre la Unión Europea y América Latina y la cuestión de la pobreza, el desarrollo y la democracia”, se realizó el seminario internacional REAL 2006. OBREAL tuvo a su cargo la organización del grupo de trabajo “Perspectivas de las futuras relaciones de la Unión Europea con América Latina y el Caribe”. Ramón Torrent e Isabel Yépez del Castillo, moderador y rapporteur respectivamente, presentan aquí sus conclusiones.

Perspectiva general de las relaciones Unión Europea-América Latina Un cambio de situación relativamente profundo En la perspectiva de las relaciones internacionales, y en particular de las relaciones con la Unión Europea, han habido cambios profundos en América Latina durante los últimos años, tanto por lo que se refiere a los actores como a las visiones y prioridades políticas. En cuanto a los actores está cambiando decisivamente el panorama de la integración y la cooperación oficial en América Latina. Se están transformando los anteriores esquemas de integración y aparecen esquemas y actores nuevos, como la Comunidad Sudamericana de Naciones. Estos cambios afectarán de modo especial a las relaciones internacionales. Las visiones políticas también se están transformando, con un significativo alejamiento de los enfoques que durante más de diez años se habían asociado con el neoliberalismo o el consenso de Washington. En este marco, también han cambiado las prioridades; así, el énfasis anteriormente dado a la liberalización/integración comercial ha pasado a cuestiones de políticas sociales o infraestructura física. Por el lado de la Unión Europea, debe asumirse el compás de espera, cuando no de crisis, en que se encuentra el proceso de integración. Dos elementos caracterizan esta situación: la no ratificación de la Constitución Europea en varios países y el debate alrededor de la incorporación de nuevos miembros a la Unión Europea. Esta situación no será fácil de resolver y puede agravar las dificultades de policy making que ya se han manifestado, en particular, en el ámbito de las relaciones con América Latina. Se requiere un cambio en el enfoque general de las relaciones Unión Europea-América Latina Este cambio de situación exige un cambio en el enfoque general de las relaciones Unión Europea-América Latina. No pueden seguir manteniéndose los enfoques del pasado como si dicho cambio no se hubiera producido o fuera de escaso alcance o de poca duración. No pueden seguir afirmándose grandes objetivos estratégicos que luego no encuentran correspondencia en los resultados prácticos. Tampoco es posible seguir colocando en el centro de las relaciones Unión Europea-América Latina el comercio internacional y las negociaciones comerciales. Se debe atender por un lado, a las nuevas prioridades planteadas desde América Latina, y, por el otro, a la incapacidad demostrada por la Unión Europea de reformar en profundidad su política comercial, en particular, en el ámbito agrícola. No puede seguir confundiéndose el “pilar económico” de las relaciones con el simple “pilar comercial”.

La importancia de lo local/regional y de la creación de tejido social En la nueva fase de las relaciones Unión Europea-América Latina debe enfatizarse que son los espacios más próximos a la ciudadanía los que encierran más potencial de prometedoras reformas en América Latina. Del mismo modo, también es en el plano local donde pueden advertirse preocupantes síntomas de deterioro del “modelo social europeo”. Es muy importante, a los dos lados del Atlántico, mantener (allí donde existe) y crear o recrear (allí donde no existe) un tejido social que integre actores económicos, sociales y políticos creando en todos los espacios territoriales las condiciones de gobernanza y gobernabilidad democrática y desarrollo endógeno, que precisamente ahora, en momentos de crisis y transformaciones, son más necesarias que nunca. Para ello se deben generar nuevos paradigmas y procesos de desarrollo que busquen este objetivo y reemplacen paradigmas hasta hace poco dominantes que más bien han provocado procesos de desindustrialización, deterioro ambiental, destrucción del tejido social y aumento de la pobreza. Los distintos planos y dimensiones de las relaciones Unión EuropeaAmérica Latina De cara al futuro debe asumirse que las relaciones birregionales comprenden distintas instancias y se desarrollan en distintos planos y con distintos ámbitos geográficos. Es necesario articular de manera coherente y armoniosa todo este conjunto de relaciones: - relaciones entre autoridades políticas, actores económicos y actores sociales; - relaciones con la Unión Europea en su conjunto y con sus Estados miembros y, dentro de ellas, tanto con sus gobiernos centrales como con sus autoridades regionales y locales; - relaciones con la Unión Europea y todos sus Estados miembros en conjunto y con aquellos estados más vinculados a la realidad latinoamericana o más interesada por ella. No es fácil conseguir esta articulación pero es indispensable plantearse su necesidad, sobre todo desde América Latina, a fin de no desperdiciar las sinergias que sin duda existen y evitar el despilfarro y la duplicación de esfuerzos y recursos. Ejes específicos en los que centrar las relaciones Unión EuropeaAmérica Latina

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The work group dealt with European Union-Latin America relations in their wider sense, linking economic relations with the whole social, cultural, political and environmental system. In that sense, the main objective is industrial development, understood as the exploitation of the productive capacities of Latin America. Such development is carried out mainly at the regional and local levels and is based mainly on small and medium-sized enterprises (SMEs). At this juncture of globalization, the challenges to both European and Latin American SMEs would suggest an opportunity for various linkages between them. The search for these linkages must be systematic and continuous, based on the provision of regular information about the evolution of the SMEs, their structures, their financing problems and international reach. Based on these facts, which provide for specific knowledge of local issues -both at the individual and collective levels- the group proposes the establishment of "territorial agreements for industrial development" as a key element in economic development, therefore promoting social stability and democratic governance. These agreements allow for cooperation between businesses, political authorities, universities and social players. They are facilitated by the local existence of clusters of enterprises and economic activities all of which share the same interests. They can be an instrument for real “bottom-up” development. The activities displayed at local and regional level should be accompanied by proper public policies of greater geographical scope. The states and central governments must ensure conditions where local initiatives are able to deploy their full potential and connect with one another. Away from such a cooperative situation, local initiatives might be isolated and dispersed, and therefore enter into conflict with one another or disappear in the long term. From the perspective of European Union-Latin America relations, such public policies should facilitate access to international markets, especially that of the European Union. Political authorities must not only publicise existing possibilities of access (which they are doing insufficiently), but they can, and in some cases must, create or promote the development of logistics, as well as networks or centers of distribution which, among other positive features, will improve the quality of the dialogue with European importers and distribution companies which are more and more concentrated. Business organizations and chambers of commerce must contribute to this effort as well. The promotion of cooperation between European and Latin American SMEs should be a strategic priority, for it may be very useful and much more productive than the relatively sterile discussions about trade liberalization. This approach demands not only deeper knowledge about European industrial districts and their Latin American counterparts, but also the establishment of networks of contacts and even the design and implementation of legal and cooperation instruments. This would provide a favourable direct investment climate for foreign SMEs and create other modes of dialogue between the, oriented to solving their specific needs. These instruments, which have so far not been fully developed, might be an effective complement to bilateral investment agreements currently in force. Promoting a new approach towards transnational companies What is already a reality within the framework of the General Agreement on Trade in Services (GATS) of the World Trade Organization, should be implemented within the framework of European Union-Latin America relations too. According to this agreement (articles I and XXVIII), an affiliate in country A of a service company in country B is considered a "legal person of the country B", that is to say, of the country of the parent company that controls the affiliate.

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This indisputable legal fact should be enough to justify a reorientation of the debates on certain issues relating to the behaviour of transnational companies in foreign countries (in the case of European Union-Latin America relations, it will be mostly European companies with affiliates in Latin America). Obviously, the argument that such affiliates are "independent companies" from their mother company would therefore be invalid, not only due to economic, political and common sense reasons, but on strictly legal grounds. The acceptance of this fact might open productive channels of discussion within the bi-regional framework on matters related to so-called "corporate social responsibility" which has been discussed in parallel in other forums such as the Organisation for Economic Co-operation and Development. The opening of this debate in the bi-regional sphere might be difficult and demands careful crafting, but it’s undeniable that it may even turn out to be of benefit to the European transnational companies themselves, by offering a way of dealing with certain issues that currently lead to even more serious conflicts. It may also contribute to the creation of an ideal framework for the discussion of certain regulatory problems, ones which concern the establishment of foreign companies, especially when this involves the concession of important portions of territory, abuse of dominant positions, speculative financial investments, and sub-contracts that do not comply with labour rights. In this sense, we should highlight the need to pay special attention to the creation of decent working conditions and European companies’ respect for fundamental labour rights. We believe that European investments and cooperation in Latin America should ensure such conditions, and that they should also be applied to Latin American immigrants in Europe. Reforms in the conception and management of European Union and Member States cooperation programmes The working group has outlined the need to reform the conception and management of European Union and the member states cooperation programmes. The most relevant proposals are the following: - enhance local decentralized cooperation. Although it is obvious that on the European side it is the local and regional authorities’ responsibility to spearhead such cooperation, the European Union should promote permanent forums for cooperation, for exchange of experiences and sharing of information among these bi-regional authorities; - increase funds designated to finance activities directly managed by Latin American entities, at the same time reducing funds destined for the implementation of projects by European institutions and experts; - include in the bi-regional cooperation programmes new information and communication technology (ICT) as a tool to improve social inclusion and cohesion; increase the transparency of public institutions and the efficiency of the industrial organization in Latin America; - the working group has shown its concern for an efficient implementation of the EUROsociAL programme and for its wider opening to civil society.


El desarrollo productivo en el plano territorial local y regional El grupo de trabajo abordó el análisis de las relaciones Unión Europea-América Latina en su sentido más amplio vinculando las relaciones económicas con el conjunto del sistema social, cultural, político y ambiental de las mismas. En este sentido, se ha considerado como objetivo general prioritario el desarrollo productivo, entendido como el aprovechamiento de las capacidades productivas de las que sin duda dispone América Latina. Dicho desarrollo productivo se da, sobre todo, en los planos local y regional y se basa principalmente en las microempresas y las pequeñas y medianas empresas (PyME). En la actual coyuntura de la globalización los desafíos de las PyME, tanto europeas como latinoamericanas, sugieren la oportunidad de varias modalidades de articulación entre ellas. La búsqueda de esta oportunidad debe ser sistemática y continuada y debe basarse sobre la producción de la información periódica acerca de la evolución de las PyME, de sus aspectos estructurales, de los problemas de financiamiento y de inserción internacional. A partir de estos datos que proporcionan conocimiento específico de los problemas locales tanto individuales como colectivos, el grupo propone la constitución de “pactos territoriales para el desarrollo productivo” como un instrumento decisivo de desarrollo económico y así promover la estabilidad social y la gobernanza democrática. Dichos pactos permiten la cooperación de empresas, autoridades políticas, universidades y actores sociales. Los mismos son facilitados por la existencia a nivel local de cluster de empresas y actividades económicas con intereses convergentes. Ellos pueden ser un instrumento de un verdadero “desarrollo desde abajo”. Las acciones en los planos local y regional deben ir adecuadamente acompañadas por políticas públicas de un ámbito geográfico más amplio. Los estados y los gobiernos centrales deben garantizar un marco que permita a las iniciativas locales desplegar toda su potencialidad y articularse entre sí. Al margen de un marco que potencie dicha cooperación, las iniciativas locales pueden quedar aisladas, dispersas y, a la larga, entrar en conflicto entre ellas o desaparecer. Desde la perspectiva de las relaciones Unión Europea-América Latina, dichas políticas públicas deben facilitar el acceso a los mercados internacionales, en particular el de la Unión Europea. Las autoridades políticas deben no sólo difundir las posibilidades de acceso existentes (cosa que ahora hacen insuficientemente) sino que pueden, y en algunos casos deben, crear o promover el desarrollo de estructuras logísticas, así como de canales y centros de distribución que, entre otros efectos positivos, permitan mejorar un diálogo eficaz con los importadores y empresas de distribución europeas, las cuales están cada vez más concentradas. Las organizaciones empresariales y las cámaras de comercio deben también contribuir a esta tarea. La promoción de la cooperación entre PyME europeas y latinoamericanas debe ser una prioridad estratégica, ya que puede ser muy útil y dar mucho más frutos que discusiones relativamente estériles sobre liberalización comercial. Dicha promoción exige no sólo la profundización del conocimiento en distritos industriales europeos y sus contrapartes latinoamericanas sino también el establecimiento de redes de contactos e incluso de diseño e implementación de instrumentos jurídicos y de cooperación que promuevan un clima favorable a las inversiones extranjeras directas de PyME y otras modalidades de articulación entre ellas orientados a resolver sus necesidades específicas. Dichos instrumentos, insuficientemente desarrollados hasta ahora, podrían ser un complemento eficaz a los acuerdos bilaterales de inversiones en vigor.

neral sobre el Comercio de Servicios (GATS, por sus siglas en inglés). En el marco de dicho acuerdo (artículos I y XXVIII), una filial en el país A de una empresa de servicios del país B, es considerada “una persona jurídica del país B”, es decir, del país de la empresa madre que controla la filial. Este hecho jurídico indiscutible debería bastar para justificar una reorientación del debate sobre determinadas cuestiones relativas al comportamiento de empresas transnacionales en países distintos de su país de origen (en el caso de las relaciones Unión EuropeaAmérica Latina, se tratará mayoritariamente de empresas europeas con filiales en América Latina). En efecto, el argumento de que dichas filiales son “empresas independientes” de sus empresas madre ya no puede sostenerse, no sólo por razones económicas, políticas y de sentido común, sino por razones estrictamente jurídicas. La aceptación de este hecho puede abrir vías provechosas de discusión en el plano birregional de cuestiones relativas a la denominada “responsabilidad social corporativa” que, por otra parte, bien son discutidas en otras instancias como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico. La apertura de este debate en el plano birregional puede ser difícil y exigir avances pausados, pero es indudable que puede resultar incluso favorable a las propias empresas transnacionales europeas al ofrecer una vía de tratamiento de ciertos problemas que ahora sólo conducen a conflictos muy ásperos. También puede ayudar a crear un marco idóneo para la discusión de ciertos problemas de regulación, referidos al establecimiento de empresas extranjeras, sobre todo, cuando dicho establecimiento conlleva la concesión del uso de superficies importantes de territorio, abuso de posiciones dominantes, inversiones financieras especulativas y subcontrataciones que desconocen derechos laborales. En este sentido subrayamos, asimismo, la necesidad de otorgar especial atención a la creación de trabajo digno y al cumplimiento por parte de las empresas europeas de los derechos fundamentales en el trabajo. Estimamos que la inversión y cooperación europeas en América Latina deben asegurar tales pautas, las cuales deben ser aplicadas igualmente a los migrantes latinoamericanos en Europa. Reformas en la concepción y gestión de los programas de cooperación de la Unión Europea y los Estados miembros El grupo de trabajo se ha planteado la necesidad de reformar la concepción y la gestión de los programas de cooperación de la Unión Europea y de los Estados miembros. Las principales propuestas discutidas han sido las siguientes: - potenciar la cooperación descentralizada local. Si bien es lógico que por el lado europeo, siga correspondiendo a las autoridades regionales y locales protagonizar la cooperación en este ámbito, la Unión Europea podría promover foros permanentes de cooperación, intercambio de experiencias y difusión de la información entre dichas autoridades birregionales; - ampliar los fondos destinados a financiar actividades gestionadas directamente por entidades latinoamericanas, reduciendo en cambio los fondos destinados a la implementación de los proyectos por instituciones y expertos europeos;

La promoción de un nuevo enfoque en materia de empresas transnacionales

- incluir en los programas de cooperación birregional las nuevas tecnologías de la información y comunicación (TICs) como herramienta para mejorar la inclusión y la cohesión social; aumentar la transparencia de las instituciones públicas y la eficiencia de la organización productiva en América Latina;

Debería asumirse en el marco de las relaciones Unión EuropeaAmérica Latina lo que es una realidad en el marco del acuerdo sobre servicios de la Organización Mundial de Comercio: el Acuerdo Ge-

- el grupo de trabajo ha mostrado su preocupación por una eficaz implementación del programa EUROsociAL y por una mayor apertura a la participación de la sociedad civil en el mismo.

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Europe Day Presentation Puente @ Europa: “Civil Society: Use and Abuse” University of Bologna, campus of Buenos Aires, May 9th, 2006

On the occasion of Europe Day, and in the framework of the activities of EULARO and of the Jean Monnet European module, the first issue of Puente @ Europa 2006 (“Civil society: use and abuse”) was presented at the University of Bologna, campus of Buenos Aires. The meeting was attended by Vicente Donato, vice-director of the Campus, who was in charge of the opening, and Lorenza Sebesta, Director of Punto Europa, who reminded the importance of May 9th 1950 -the day in which Robert Schuman, then Minister of Foreign Affairs in France, presented the plan that would give birth to the European Coal and Steel Community- in the pacification process of the European continent. The panellists were Enrique Peruzzotti, of the Universidad Torcuato Di Tella (Argentina), and Hugo Víctor Varsky, Special Representative for Economic Integration and Social Participation in the Ministry of Foreign Affairs, International Commerce and Religious Affairs (Argentina), who was also the author of one of the interviews included in the issue. Peruzzotti discussed some conceptual aspects addressed in the articles of Jody Jensen and Bernardo Sorj1. Firstly, he referred to the historic evolution of the concept of civil society in Latin America, identifying the main theoretical trends through which it has been developed: the first one, the Gramscian tradition, makes a strategic evaluation - rather than a normative one - of the concept of civil society, identifying it as the arena from which a counter-hegemonic, popular-national movement involving subordinate classes will spring to fight against hegemonic capitalist power and, once in power, eliminate the supposedly fake division between the state and civil society. The second trend, of post-Marxist flavour, focuses its analysis on the normative dimension of the concept of civil society. Within this vision, civil society becomes a resource per se, and acquires importance once the state, with its rules, stands as an essential counterpart for the effective development of such civil society, as is the case of human rights movements, for instance. Unlike the previous one, this trend endorses some liberal assumptions, since it implies a difference between the state on one hand and the civil society on the other. According to Peruzzotti, it is precisely this division between state and civil society that appears as an element of modernity. In this regard, the concept of civil society allows for two dimensions: an active dimension, which is constituted by associations, movements and different forms of collective action, and a passive one, represented by the constitutional structure ensuring the Rule of Law which makes it possible for civil society to exist as an autonomous sphere of social interaction. The analysis of

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the historical processes that have reinforced the modern state, society and law in modern times reveals that, unlike the zero sum game (state vs. civil society) of previous approaches, there is a convergence of processes and relations of interdependence between these spheres. Peruzzotti furthermore referred to the question of representation and accountability of the players within civil society, especially nongovernmental organizations. According to Peruzzotti, these are not representative players, nor do they intend to represent; rather, they are trying to bring undervalued issues to the focus of discussion in civil society in order to “thematize” them. Hence, it would be wrong to ask them to be legitimized by means of a process of delegation of power. On the other hand, Hugo Víctor Varsky in his presentation went into more detail about some of the aspects addressed in the interview that is included in Puente @ Europa, especially those related to the experience of the Advisory Council of the Civil Society 2, which is functioning within the framework of the Argentine Foreign Ministry. This initiative, he explained, stems from the need to involve in the process of South American regional integration - with Mercosur as its nucleus - all the players that support such a process within the civil society, making the Council a “plural, but not neutral” space. The active participation of civil society, says Varsky, especially as of 2003, comes as a result of a shift in the place occupied by Mercosur in Argentine foreign policy. The emphasis that in the nineties was placed on the commercial dimension is increasingly replaced by one more focused on social and productive issues, which demands more active participation by the social players of member states. Therefore, the main objective is for civil society to recognize, understand and influence the process of integration and, therefore, Foreign Ministry policy and that at the core of the Council are directed to these ends. Notes Both articles are included in the section “Instruments of Analysis” in Puente @ Europa, Vol. IV, n. 1: Jody Jensen, “The Languages of Civil Society: Metaphors for Change or Domination?”; Bernardo Sorj: “Civil Society: Historical Background and Social Meaning”. The journal in full text is available at www.obreal.unibo.it/Review.as px?Action=Data&IdReview=13. 2 More information on the Advisory Council of the Civil Society is available on www.mrecic.gov.ar/ccsc. 1


El 9 de mayo de 1950, en el Salon de l'Horloge del Quai d'Orsay, el ministro de Asuntos Exteriores francés, Robert Schuman (de pie), presentó su propuesta para la creación de una Comunidad Europea del Carbón y el Acero, punto de partida de la actual Unión Europea. A su lado, Jean Monnet, quien diera origen a la propuesta.

opano se har "Eur á de golpe ni oda t de una ve z: se har á gracias a realizacionesoncretas c que creen, en primer lugar, una solidaridad de hecho ."

EN OCASI ÓN DEL ÍD A DE EUROP A En el ámbito de las actividades del Observatorio de las Relaciones Unión Europea - América Latina (OBREAL) y del Módulo Europeo Jean Monnet, la Università di Bologna, Representación en Buenos Aires, lo invita a la presentación del último número de la revista Puente @ Europa:

En ocasión del Día de Europa, en el marco de las actividades de OBREAL y del Módulo Europeo Jean Monnet que se dicta en la Universidad de Bologna, Representación en Buenos Aires, se realizó la presentación del primer número de 2006 de Puente @ Europa (“Sociedad civil: usos y abusos”). El encuentro contó con la presencia de Vicente Donato, vice-director de la Representación, quien estuvo a cargo de la apertura, y de Lorenza Sebesta, Directora de Punto Europa, quien recordó la importancia que el 9 de mayo de 1950, día en el que Robert Schuman, ministro de Asuntos Exteriores de Francia, presentó el plan que diera origen a la Comunidad Europea del Carbón y del Acero, tuvo para el proceso de pacificación del continente europeo. Los panelistas fueron Enrique Peruzzotti, de la Universidad Torcuato Di Tella (Argentina), y Hugo Víctor Varsky, Representante Especial para la Integración Económica y Participación Social en el Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto (Argentina), quien había participado también en una de las entrevistas incluidas en el número. La intervención de Peruzzotti tuvo como objetivo discutir algunos aspectos conceptuales abordados en los artículos de Jody Jensen y Bernardo Sorj1. En primer lugar, se refirió a la evolución histórica del concepto de sociedad civil en América Latina identificando las principales corrientes teóricas que lo desarrollaron: aquella de tradición gramsciana que, haciendo una valoración estratégica -antes que normativa- del concepto de sociedad civil, la identifica como una arena para el surgimiento de un movimiento nacional-popular contra-hegemónico que contenga clases subalternas con el objetivo de luchar contra el poder capitalista hegemónico y, una vez en el poder, suprimir la división ilusoria entre estado y sociedad civil. La segunda corriente, de carácter post-marxista, focaliza su análisis en la dimensión normativa del concepto de sociedad civil que se convierte en un recurso en sí mismo, que adquiere importancia una vez que el estado, con sus reglas, se ofrece como presencia imprescindible para su desarrollo efectivo, como es el caso, por ejemplo, de los movimientos de derechos humanos. Esta corriente, a diferencia de la anterior, es de carácter liberal, al reconocer los límites entre el estado y la sociedad civil. Es justamente esta división entre estado y sociedad civil la que se ofrece, sostiene Peruzzotti, como elemento constitutivo de la modernidad. En este marco, el concepto de sociedad civil reconoce dos dimensiones: una activa, constituida por las asociaciones, movimientos y formas de acción colectiva, y una pasiva, que es el complejo constitucional que asegura el estado de derecho y que permite la diferenciación de la sociedad civil como esfera autónoma de interacción social. El análisis de los procesos históricos de fortalecimiento

Sociedad civil: usos y abusos

del estado, la sociedad y el derecho modernos revela que, a diferencia del juego de suma cero -estado vs. sociedad civil- que caracteriza a los enfoques anteriores, existe una confluencia de procesos y relaciones de dependencia entre estas esferas. Otro de los puntos de su exposición estuvo referido a la cuestión de la representatividad y accountability de los actores de la sociedad civil, en particular, las organizaciones no gubernamentales. En la opinión de Peruzzotti, estos no son actores representativos, ni tampoco tienen por objetivo representar, sino que pretenden tematizar cuestiones desestimadas en el ámbito civil. Sería, por lo tanto, erróneo exigirles que se legitimaran a través de un proceso de delegación de poder. Martes 9 de mayo, 19 horas

Apertura:

Vicente Donato, Vicedirector, Università di Bologna, Representación en Buenos Aires Participant es:

Enrique Peruzzotti, Profesor, Universidad Torcuato di Tella, Buenos Aires

Hugo Víctor Varsky, Coordinador del Consejo Consultivo de la Sociedad Civil, Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto, Argentina Coordina:

Lorenza Sebesta, Directora de Punto Europa, Università di Bologna, Representación en Buenos Aires

Salón Auditorio Università di Bologna, Representación en Buenos Aires Rodríguez Peña 1464 Ciudad de Buenos Aires Tel.: 4878-2900 int. 122 Rogamos confirmar asistencia a: puntoeuropa@unibo.edu.ar

Por su parte, Hugo Víctor Varsky profundizó durante su presentación algunos de los aspectos abordados en la entrevista incluida en Puente @ Europa, en particular aquellos referidos a la experiencia del Consejo Consultivo de la Sociedad Civil2 que se lleva adelante en el marco de la cancillería argentina. Esta iniciativa, según explicó, tiene origen en la necesidad de involucrar en el proceso de integración regional sudamericano -tomando como núcleo duro el Mercosur- a todos aquellos actores de la sociedad civil que apoyen este proceso, lo que convierte al Consejo en un espacio “plural, pero no neutral”. La participación activa de la sociedad civil, en particular a partir de 2003, surge como consecuencia, según sostiene Varsky, de un cambio en el lugar que el Mercosur ocupa en la política exterior de Argentina. El énfasis puesto durante la década del noventa en la dimensión comercial es paulatinamente sustituido por un enfoque basado en aspectos sociales y productivos que exigen una participación más activa de los actores sociales de los Estados Parte. En consecuencia, el objetivo principal es que la sociedad civil conozca, comprenda e incida sobre el proceso de integración y, por lo tanto, las acciones organizadas desde la cancillería y en el seno del Consejo están orientadas en esta dirección. Notas Ambos artículos están incluidos en la sección “Instrumentos de análisis” de Puente @ Europa, Año IV, Nro. 1: Jody Jensen, “Los lenguajes de la sociedad civil: ¿metáforas para el cambio o para la dominación?”; Bernardo Sorj: “Sociedad civil: contexto histórico y contenido social”. Los contenidos de la revista están disponibles en www.obreal.unibo.it/Review.aspx?Action=Data&IdReview=13. 2 Más información sobre el Consejo Consultivo de la Sociedad Civil disponible en www.mrecic.gov.ar/ccsc. 1

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Seminar Strenghening the Bi-regional Association: Conclusions of the IV European UnionLatin America and Caribbean Summit University of Bologna, campus of Buenos Aires, May 24th, 2006

Matthias Jørgensen, Chargé d’Affaires ad interim of the Delegation of the European Commission to Argentina, presented in this conference some of the most relevant outcomes of the European Union-Latin America and Caribbean Summit, held in Vienna (Austria) between May 11th and 13th1. According to Jørgensen, despite the absence of practical results, the Summit may be evaluated as successful for the following reasons: - firstly, many high ranking representatives, including heads of state and government, were present. indicating that the relationship is considered to be a strategic one on the part of the leaders from both regions. At the same time, it would seem that Latin America continues to be a priority for the European Union, despite certain widespread opinions that maintain that the region lost its protagonism as a result of European Union enlargement; - moreover, the fact that the final declaration of the summit2 was shorter than previous ones (for example, compared with Guadalajara, the number of paragraphs was reduced by almost 50%) would indicate that it was more concrete; - thirdly, the goodwill between participants was highlighted by the fact that disagreements and tensions could be resolved through dialogue; - during the summit progress was made in the process of strategic association between the two regions: the beginning of negotiations between the European Union and Central America was announced, this representing an acknowledgement of the region’s capacity to project itself as an international entity. The intention to negotiate an agreement with the Andean Community of Nations, once that community has solved the internal problems relating to the status of Venezuela was also announced. In addition, Jørgensen pointed out the agreements reached between both regions on a variety of important issues, such as the protection of the environment, the need to create a stable economic environment for foreign investments in Latin America, the need to strike a deal favourable to both regions against the backdrop of the World Trade Organization’s Doha Round of negotiations, the active role both regions should play in the reconstruction of Haiti, and the creation of a Euro-Latin American Assembly which will contribute to the strengthening of interregional political relationships.

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With regards to Mercosur, Jørgensen stated that little progress had been made on the necessary political support for the negotiations to move forward. Although the intention to continue discussions was obvious, the negotiating teams from both regions failed to settle even on a new date to meet. Jørgensen ascribed part of the responsibility for this to the internal problems that Mercosur is currently going through as a consequence of the conflict between Argentina and Uruguay over the construction of paper mills on their common border3. This situation could weaken both the integration process and the possibility of Mercosur been seen as a relevant player at an international level and, therefore, participating in negotiations with the European Union. Finally, Jørgensen expressed his hope that by the next biregional summit, which will be held in Peru in 2008, the European Union and the Mercosur will have wound up their negotiations and reached a consensus. After the speech a heated debate took place about the course that the negotiations should follow to reach an agreement between the two regions. One of the opinions aired was that, in order to prevent commercial matters from becoming an insurmountable obstacle, it would be useful to push for the signing of a document that reflects agreements reached so far which would strengthen the political dialogue between the regions. Other participants, however, held that a strategy of this sort wouldn’t make any sense, since it is the commercial part -and especially the agriculture section- that would give substance to the agreement. Notes For a summary of summit achievements, see OBREAL/EULARO Newsletter, n. 25, 16/5/2006. 2 The Final Declaration of the summit is available at the virtual library of the EULARO website www.obreal.unibo.it/VirtualLibrary. aspx?IdVirtual=31. 3 For more information about the conflict surrounding the paper mills, see: “Inversiones, papeleras y relaciones UE- AL”, OBREAL/ EULARO Newsletter, n. 24, 3/5/2006. 1


Seminario Fortalecimiento de la asociación birregional: conclusiones de la IV Cumbre Unión EuropeaAmérica Latina y el Caribe Universidad de Bologna, Representación en Buenos Aires, 24 de mayo de 2006

La Conferencia, a cargo de Matthias Jørgensen, Encargado de Negocios ad interim de la Delegación de la Comisión Europea en la República Argentina, tuvo como objetivo presentar algunos de los resultados más importantes de la Cumbre Unión Europea-América Latina y el Caribe realizada en Viena (Austria) entre los días 11 y 13 de mayo1. Según Jørgensen, si bien la cumbre no arrojó grandes resultados, puede ser evaluada positivamente por las siguientes razones: - en primer lugar, tuvo un alto nivel de asistencia por parte de los Jefes de Estado y de Gobierno, lo que indica que la relación es considerada como estratégica por parte de los líderes políticos de ambas regiones. Al mismo tiempo, significaría que América Latina sigue siendo una prioridad para la Unión Europea, a pesar de cierta opinión muy difundida que sostiene que la región perdió protagonismo en detrimento de los nuevos países miembros; - por otra parte, el hecho de que la declaración final2 de la cumbre haya sido más breve que las anteriores (por ejemplo, con relación a la de Guadalajara, la cantidad de parágrafos se redujo en casi un 50%) indicaría también que ha sido más concreta; - en tercer lugar, se destacó la armonía entre los participantes, lo que significa que los desacuerdos y las tensiones lograron resolverse a través del diálogo; - durante la cumbre se avanzó en el proceso de asociación estratégica entre ambas regiones. Se anunció el comienzo de las negociaciones entre la Unión Europea y Centroamérica, lo que significa un reconocimiento a la capacidad de esta región para proyectarse como una entidad internacional; se declaró la intención de negociar un acuerdo con la Comunidad Andina de Naciones, una vez que esta solucione algunos de sus problemas internos relacionados con el estatus de Venezuela. Jørgensen destacó, además, la convergencia alcanzada entre ambas regiones sobre una multiplicidad de temas importantes, tales como la preservación del medio ambiente, la necesidad de crear un ambiente previsible para las inversiones extranjeras en América Latina, la necesidad de alcanzar un acuerdo favorable a ambas regiones en el marco de las negociaciones de la Ronda de Doha de la Organización Mundial de Comercio, el rol activo que ambas regiones deben tener

en el proceso de reconstrucción de Haití, y la creación de una Asamblea Euro-Latinoamericana, que permitirá afianzar las relaciones políticas interregionales. Con relación al Mercosur, Jørgensen destacó que no se avanzó demasiado en el apoyo político necesario para que las negociaciones puedan seguir adelante. Si bien se manifestó la decisión de continuar, no se fijó ni siquiera una nueva fecha de encuentro entre los equipos negociadores de ambas regiones. Jørgensen atribuyó parte de la responsabilidad de estos resultados a los problemas internos que está sufriendo el Mercosur en la actualidad, como consecuencia del conflicto entre Argentina y Uruguay por la instalación de las papeleras en una zona fronteriza3. Esta coyuntura debilitaría el proceso de integración y sus posibilidades de proyectarse como un actor importante a nivel internacional y, en consecuencia, para participar del proceso de negociaciones con la Unión Europea. Por último, Jørgensen expresó su deseo de que para la próxima cumbre birregional, que se realizará en Perú en 2008, la Unión Europea y el Mercosur hayan finalizado ya sus negociaciones y se haya podido alcanzar un acuerdo. Luego de la exposición se abrió un encendido debate sobre el curso que debería seguir la negociación para alcanzar un acuerdo de asociación entre ambas regiones. Una de las posturas surgidas de la discusión señaló que para evitar que el tema comercial se convierta en un obstáculo insalvable, sería conveniente avanzar en la firma de un documento que refleje los acuerdos alcanzados hasta el momento, lo que permitiría profundizar el diálogo político entre ambas regiones. Otras posturas, en cambio, sostuvieron que una estrategia de este tipo no tendría sentido, toda vez que sería el capítulo comercial -y en particular el sector agrícola- el que daría sustancia al acuerdo. Notas Para un resumen de los resultados de la cumbre se recomienda la lectura de OBREAL/EULARO Newsletter, n. 25, 16/5/2006. 2 La Declaración final de la cumbre está disponible en la biblioteca virtual del sitio web de OBREAL www.obreal.unibo.it/VirtualLibrar y.aspx?IdVirtual=31. 3 Para más información sobre el conflicto que suscitó esta instalación ver: “Inversiones, papeleras y relaciones UE-AL”, OBREAL/ EULARO Newsletter, n. 24, 3/5/2006. 1

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Quiénes / Who’s who

Claude Auroi Ph.D. in Political Science, University of Geneva (Switzerland), where he has been Professor since 1988. Between 1983 and 1986 he was Researcher at the International Potato Center (Lima, Peru). Between 1988 and 1999 he was Executive Secretary of the European Association of Development Research and Training Institutes (EADI). He was consultant in economic development, trade relations and fair trade. Since 1998 he has been President of the Société d’études Alfred Métraux (Geneva, Switzerland). He has been Vice-President of the Swiss Society of Americanists since 2002. He is a specialist in political, social and economic development in Latin America, mundialization and agricultural reform, alternative, fair and sustainable trade. Amandine Bach Degree in International Relations, Institute of Political Studies in Strasbourg (France) and Master in Studies on Development, Catholic University of Louvain (Belgium). She collaborated as a Researcher with the non-governmental organizations Entraide et Fraternité and Network Women in Development Europe, and at the Catholic University of Louvain. She is a specialist in gender and development, international migrations and local development and fair trade. Sophie Charlier Agronomist with a Master in Environment, Development and Population and doctoral

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studies in Development, Population and Environment, Catholic University of Louvain (Belgium). She was Professor at the University of Liège (Belgium) and she currently holds the same position at the Catholic University of Louvain and at the Fondation Universitaire Luxembourgeoise. Between 1987 and 1997 she was Manager of projects for Latin America at the National Centre of Cooperation for Development (Belgium). Between 1997 and 1999 she was Researcher at the Catholic University of Louvain. She was Head of the Operations Department of the NGO Entraide et Fraternité between 1998 and 2004. She is a specialist in gender, local and rural development and sustainable development. Flurina Doppler Degrees in Social Anthropology, Environmental Science and German Literature, University of Friburg (Switzerland), Master in Social Anthropology, Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (Mexico City, México). Since 1997 she has collaborated with various nongovernmental organizations involved in environmental protection and humanitarian assistance. Between 2005 and 2006 she was stagiaire at the Secretary for Environment (Switzerland). She is currently Researcher at the tripartite project “Los derechos de la niñez cafetalera en Chiapas”, UNOSySUNAM-UNICEF. She is a specialist in social development and fair trade.

Nadine Fraselle Degree, Master and Ph.D. in Sociology, Catholic University of Louvain (Belgium). Among other appointments, she was Professor at the University of Liege and at the Free University of Brussels (both in Belgium). She made research studies for the Centre of Economic and Social Studies and Dissemination, the National Secretary for Catholic Education and the Public Centre for Social Aid (Soignies, Belgium). Between 1994 and 2002 she was Director of the Credit and Debt Observatory (Belgium). She is currently Professor at the Catholic University of Louvain. She is a specialist in ethic marketing and corporate social responsibility, sustainable development, quality management and health system. Alma Amalia González Cabañas Agronomist, with a Master in Regional Rural Development, Autonomous University of Chapingo (Texcoco, Mexico), and a Master and Ph.D. in Latin American Studies with specialization in Rural Development, University of Toulouse Le Mirail (France). She was Professor at the Prescott College (United States) and she currently holds the same position at the Autonomous University of Chiapas (San Cristóbal de las Casas, México); she is also a Researcher at the Autonomous University of Mexico (campus of San Cristóbal de las Casas). Between 1987 and 1991 she worked at Petróleos Mexicanos. She worked at the Secretary for Social Development (Mexico) between 1992 and


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Amandine Bach Licenciada en Relaciones Internacionales, Instituto de Estudios Políticos de Estrasburgo (Francia) con Maestría en Estudios sobre el Desarrollo, Universidad Católica de Lovaina (Bélgica). Ha colaborado como Investigadora en las organizaciones no gubernamentales Entraide et Fraternité y Network Women in Development Europe, y en la Universidad Católica de Lovaina. Es especialista en género y desarrollo, migraciones internacionales y desarrollo local, y comercio justo.

Sophie Charlier Ingeniera agrónoma con una Maestría en Medioambiente, Desarrollo, Población, Universidad Católica de Lovaina (Bélgica). Actualmente cursa estudios de Doctorado en Desarrollo, Población y Medioambiente en la misma Universidad. Fue Profesora en la Universidad de Lieja (Bélgica) y actualmente dicta cursos en la Universidad Católica de Lovaina y en la Fundación Universitaria Luxemburguesa. Entre 1987 y 1997 se desempeñó como Responsable de la gestión de proyectos para América Latina del Centro Nacional de Cooperación para el Desarrollo (Bélgica). Entre 1997 y 1999 fue Investigadora de la Universidad Católica de Lovaina.

Fue Responsable del Departamento de Operaciones de la ONG Entraide et Fraternité entre 1998 y 2004. Es especialista en temas de género, desarrollo local y rural, y desarrollo sostenible. Flurina Doppler Licenciada en Antropología Social, Ciencias del Medio Ambiente y Literatura Alemana, Universidad de Friburgo (Suiza), con una Maestría en Antropología Social, Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (Ciudad de México, México). Desde 1997 colabora con distintos organismos no gubernamentales involucrados en el cuidado del medioambiente y el

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Claude Auroi Doctor en Ciencias Políticas, Universidad de Ginebra (Suiza), donde se desempeña como Profesor desde 1988. Entre 1983 y 1986 fue investigador en el Centro Internacional de la Papa (Lima, Perú). Entre 1988 y 1999 fue Secretario Ejecutivo de la Asociación Europea de Institutos de Investigación y Formación en Temas de Desarrollo (EADI). Ha realizado trabajos de consultoría sobre cuestiones relacionadas con el desarrollo económico, las relaciones comerciales y el comercio justo. Desde 1998 es Presidente de la Sociedad de Estudios Alfred Métraux (Ginebra, Suiza). Es Vice-Presidente de la Sociedad Suiza de Americanistas desde 2002. Es especialista en desarrollo político, social y económico en América Latina, mundialización y transformaciones agrarias, comercio alternativo, justo y sustentable.

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1995, in projects related to the development of the Lacandon Jungle. Between 1995 and 1997 she coordinated the Programme for Academic Relations with the Social Sector of Chiapas at El Colegio de la Frontera Sur (Mexico). She is inspector of plantations and organic processes accredited by the Organic Crop Improvement Association. She is a specialist in rural development, fair trade, agricultural and agroindustrial economy. Marie-Paule Kestemont Degree in Applied Economics, Master and Ph.D. in Statistics, Catholic University of Louvain (Belgium). Among other appointments she collaborated with the University Charles de Gaulle (Lille, France), the National University of Benin, the University Diego Portales (Santiago, Chile) and the Norwegian School of Management (Oslo, Norway). She is Professor at the Catholic University of Louvain and President of the Ph.D. Committee of the Administration and Management Institute at the same University. She is a specialist in sustainable production and consumption, business strategies and climate change, and economic analysis and statistical methodology. Peter Mandelson Studies in Philosophy, Politics, and Economics at the St. Catherine’s College (Oxford, United Kingdom). Between 1985 and 1990 he was Labour Party Director for Campaigns and Communication. He was member of the House of Commons between 1992 and 1994. In 1998 he was Secretary of State for Trade and Industry and, from 1999 to 2001, he was Secretary of State for Northern Ireland. Since 2004 he has been Commissioner for External Trade of the European Commission. Anja Osterhaus Master in Political Science and International Relations, Free University of Berlin (Germany) and postgraduate studies at the National Autonomous University of Mexico. She worked in various nongovernmental organizations in Germany and Belgium focusing on international and European trade and finance policies. She is currently the Advocacy Co-ordinator for the Fair Trade Movement, organized in four international associations: Fair Trade Labelling Organizations International, International Fair Trade Association, Network of European Worldshops and European Fair Trade Association.

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Frithjof Schmidt Ph.D. in Social Sciences, he was editor of the magazine Südostasien Informationen between 1984 and 1988. Since 1989 he has been coPublisher of Weltwirtschaft, Ökologie und Entwicklung. He has been a member of the Executive Committee of the South East Asia Information Agency (Essen, Germany) since 1991. Between 1989 and 1992 he was Executive Officer for European Affairs for the Green Party at the European Parliament. From 1992 to 1998 he had different appointments at the Federal Executive of Alliance 90/Green Party and at the European Green Party. Since 2004 he has been a member of the Greens Federal Executive Policy Commission and member of the European Parliament. Frans Van der Hoff Ph.D. in Political Economy and Ph.D. in Theology. He worked as a working priest in Chile until 1973 and, since 1981, in Mexico, where he founded the Unión de Comunidades Indígenas de la Región del Istmo (Oaxaca, Mexico). In 1989 he founded, with Nico Roozen, the Max Havelaar Foundation. Isabel Yépez del Castillo Degree in Sociology, Universidad Nacional Mayor de San Marcos (Lima, Peru), Master in Sociology, Catholic University of Peru, and Ph.D. in Sociology, Catholic University of Louvain (Belgium). Among other appointments, she was Professor at the University of Haiti, at the University of Liège and at the University of Antwerp (both in Belgium). She is currently Professor at the Institut Universitaire d’Études du Développement (Geneva, Switzerland), at the Catholic University of Peru, and at the Catholic University of Louvain. She is Director of the Interdisciplinary Research Group for Latin America at the same University. She is Coordinator of the Working Group “EuropeLatin America” at the European Association of Development Research and Training Institutes and President of the Belgian Association of Latinoamericanists. She is a specialist in Europe-Latin America relations, gender and development, employment and local development, migrations and development, fair trade and sustainable development.

Editorial Coordinator’s Note: The curricula included in this section have been summarized and edited by the Editorial Coordinator. Any mistake or omission is his sole responsibility.


trabajo humanitario. Entre 2005 y 2006 se desempeñó como practicante en la Secretaría de Medioambiente (Suiza). Actualmente es Investigadora del proyecto tripartito “Los derechos de la niñez cafetalera en Chiapas”, UNOSyS-UNAM-UNICEF. Es especialista en desarrollo social y comercio justo. Nadine Fraselle Licenciatura, Maestría y Doctorado en Sociología, Universidad Católica de Lovaina (Bélgica). Entre otras instituciones fue Profesora en la Universidad de Lieja y en la Universidad Libre de Bruselas (ambas en Bélgica). Ha realizados trabajos de investigación para el Centro de Estudios y de Difusión Económicos y Sociales, para la Secretaría Nacional de la Enseñanza Católica y para el Centro Público de Ayuda Social de Soignies (Bélgica). Entre 1994 y 2002 fue Directora del Observatorio del Crédito y el Endeudamiento. Actualmente es Profesora en la Universidad Católica de Lovaina. Es especialista en marketing ético y responsabilidad social de la empresa, desarrollo sustentable, gestión de calidad y sistemas de salud. Alma Amalia González Cabañas Ingeniera agrónoma con Maestría en Desarrollo Rural Regional, Universidad Autónoma Chapingo (Texcoco, México) y Maestría y Doctorado en Estudios sobre América Latina con orientación en Desarrollo Rural, Universidad de Toulouse Le Mirail (Francia). Fue Profesora en el Prescott College (Estados Unidos). Actualmente es Profesora en la Universidad Autónoma de Chiapas (San Cristóbal de las Casas, México) y se desempeña como Investigadora en la Universidad Autónoma de México (sede de San Cristóbal de las Casas). Entre 1987 y 1991 trabajó en Petróleos Mexicanos y, entre 1992 y 1995, lo hizo en la Secretaría de Desarrollo Social (México), en proyectos relacionados con el desarrollo de la Selva Lacandona. Entre 1995 y 1997 coordinó el Programa de Vinculación Académica con el Sector Social de Chiapas de El Colegio de la Frontera Sur (México). Es Inspectora de fincas y procesos orgánicos acreditada por Organic Crop Improvement Association. Es especialista en desarrollo rural, comercio justo, economía agrícola y agroindustrial. Marie-Paule Kestemont Licenciada en Ciencias Económicas Aplicadas, Maestría y Doctorado en Estadística, Universidad Católica de Lovaina (Bélgica).

Entre otras instituciones ha colaborado con la Universidad Charles de Gaulle (Lille, Francia), la Universidad Nacional de Benin, la Universidad Diego Portales (Santiago, Chile) y la Norwegian School of Management (Oslo, Noruega). Actualmente es Profesora en la Universidad Católica de Lovaina y Presidente de la Comisión de Doctorado del Instituto de Administración y Gestión de esa misma Universidad. Es especialista en producción sustentable y consumo, estrategias empresariales y cambio climático, y en análisis económico y metodología estadística. Peter Mandelson Estudió Filosofía, Política y Economía en el St. Catherine’s College (Oxford, Reino Unido). Entre 1985 y 1990 fue Director de Campañas y Comunicación del Partido Laborista. Fue miembro de la Cámara de los Comunes del Parlamento británico entre 1992 y 2004. En 1998 fue Secretario de Estado para el Comercio y la Industria, y entre 1999 y 2001 se desempeñó como Secretario de Estado para Irlanda del Norte. Desde 2004 es Comisario de Comercio Exterior de la Comisión Europea. Anja Osterhaus Maestría en Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales, Universidad Libre de Berlín (Alemania) y estudios de postgrado en la Universidad Nacional Autónoma de México. Ha trabajado en distintas organizaciones no gubernamentales en Alemania y en Bélgica en temas relacionados con las políticas comerciales y financieras internacionales y europeas. Actualmente es Advocacy Coordinator del Movimiento del Comercio Justo que agrupa a cuatro asociaciones internacionales: Fair Trade Labelling Organizations International, International Fair Trade Association, Network of European Worldshops y European Fair Trade Association. Frithjof Schmidt Doctor en Ciencias Sociales, entre 1984 y 1988 se desempeñó como redactor del periódico Südostasien Informationen. Desde 1989 es co-Director del periódico Weltwirtschaft, Ökologie und Entwicklung. Desde 1991 es miembro de la presidencia de la Oficina de Información sobre Asia Sudoriental (Essen, Alemania). Entre 1989 y 1992 fue Secretario para Asuntos Europeos del Grupo de Los Verdes en el Parlamento Europeo. Desde mediados de ese año ha ocupado distintos cargos en la Mesa Federal de Alianza 90/Los Verdes y en el Partido Verde Europeo. Desde 2004 es miembro de la Comisión de princi-

pios políticos de la Mesa Federal de los Verdes y miembro del Parlamento Europeo. Frans Van der Hoff Doctor en Economía Política y Doctor en Teología. Hasta 1973 trabajó como sacerdote obrero en Chile y, desde 1981 lo hizo en México, donde fundó la Unión de Comunidades Indígenas de la Región del Istmo (Oaxaca, México). En 1989 fundó, junto a Nico Roozen, la asociación Max Havelaar. Isabel Yépez del Castillo Licenciada en Sociología, Universidad Nacional Mayor de San Marcos (Lima, Perú) con una Maestría en Sociología, Pontificia Universidad Católica del Perú, y Doctorado en Sociología, Universidad Católica de Lovaina (Bélgica). Entre otras instituciones fue Profesora en la Universidad de Haití, en la Universidad de Lieja y en la Universidad de Amberes (ambos en Bélgica). Actualmente es Profesora en el Instituto Universitario de Estudios sobre el Desarrollo, en la Pontificia Universidad Católica del Perú y en la Universidad Católica de Lovaina. Es Directora del Grupo de Investigación Interdisciplinario sobre América Latina de la misma Universidad. Es Coordinadora del grupo de trabajo “Europa-América Latina” de la Asociación Europea de Institutos de Investigación y Formación en Temas de Desarrollo y Presidente de la Asociación belga de latinoamericanistas. Es especialista en relaciones Europa-América Latina, género y desarrollo, empleo y desarrollo local, migraciones y desarrollo, comercio justo y desarrollo sustentable.

Nota del Coordinador Editorial: los breves curricula incluidos en esta sección han sido sintetizados y redactados por el Coordinador Editorial. Cualquier error u omisión, queda exclusivamente bajo su responsabilidad.

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El comercio justo: desafío para el análisis y perspectivas para la acción