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ocurriendo tantas cosas! Debe ser paciente como un enfermo y confiado como un convaleciente. Pues quizás sea usted ambas cosas. Y lo que es más, usted mismo es el médico que ha de velar por usted. Pero tenga en cuenta que en toda enfermedad hay días en los que el médico no puede hacer más que esperar. Y esto es lo que usted, en cuanto es su propio médico, sobre todo, debe hacer ahora. No se observe demasiado. No saque conclusiones precipitadas acerca de lo que le está ocurriendo; deje simplemente que las cosas le sucedan. De lo contrario, llegará con demasiada facilidad a mirar su pasado con reproches (es decir, como un moralista); un pasado que, como es natural, forma parte de lo que ahora le está sucediendo. Los errores, deseos y nostalgias de su niñez que actúan ahora en usted, no es lo que usted recuerda y prejuzga. Las insólitas relaciones de una niñez solitaria y desamparada son tan difíciles, tan complicadas, tan sometidas a tantas influencias y, al mismo tiempo, tan desconectadas de toda real conexión con la vida, que cuando un vicio se introduce en ella, no se le puede llamar vicio sin más. Hay que ser muy cauto con los nombres. Con frecuencia es el nombre de un crimen lo que hace naufragar una vida, y no la acción individual y sin nombre, que quizás no era más que una determinada necesidad de esa vida, la cual podía aceptar aquella acción con inocencia y sin esfuerzo. Y el esfuerzo necesario le parece a usted tan grande, porque sobrevalora la victoria; la victoria, lo que usted cree haber logrado, no es lo “grande”, aunque sí tiene razón con su sentimiento; lo grande es que ya había algo allí, algo que podía colocar en el lugar de la antigua mentira, algo

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Cartas a un joven poeta (1903). Rainer Maria Rilke  

Epistolario.

Cartas a un joven poeta (1903). Rainer Maria Rilke  

Epistolario.

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