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R e v i s t a D i g i t a l O f i c i a l d e l G ru p o d e F a c e b o o k L o c o s p o r l a P u n a

Año 1 - N º 2

M U J E R M O N T A Ñ A Nevado de Cachi y una travesía de ensueño Rincon Literario: Literatura de nuestra tierra Nora Coria Historias de trabajadores en Mina La Casualidad Historias: El Molino de Antofalla Creencias de la Puna Jujeña Encuentro de Locos por la Puna en Córdoba

6 DE JULIO: ENCUENTRO DE LOCOS POR LA PUNA EN LA CIUDAD DE BUENOS AIRES 26 DE JULIO: ENCUENTRO DE LOCOS POR LA PUNA EN SAN MIGUEL DE TUCUMÁN Diccionario Quechua Topinimia de la Puna

Historias de Pioneros de la Puna

Correo de Lectores La Foto Incógnita Libros recomendados


Axel Kiberl Fabián "Chugo" D' Onofrio Deborah Iglesias Juan Rapallini Alberto Regazzoni Mariano Piccetto Fernando de Beer Cristina Grundel Rodolfo Carlos Fey Ana Laura Pérez Maria Villegas Rosalía "Roslie" Allegri Eduardo Dorado Roberto Mobilia

S ta ff

Corre ctor P e ri od ísti co

Gerardo D' Angelo

Col a b ora n e n e ste n ú m e ro

Griselda Moreno Nora Coria Julio César Ponce Quico Pereyra Ana Maria Iglesias Facundo Marcos Arnedo Ricardo Manuel Pietraszek Luciana Gallusser Ester Pastrana Gabriel Gustavo Buttiero Gloria Benitez Cristina Grundel Noelia Griguoli Locos p or l a P u n a - P u b l i ca ci ón D i g i ta l O fi ci a l d e l G ru p o d e F a ce b ook d e l G ru p o Locos p or l a P u n a . Re g i stro d e l a P rop i e d a d I n te l e ctu a l e n trá m i te . F oto p ri n ci p a l d e ta p a Ascendiendo al Cerro San Miguel de Palermo Foto: Griselda Moreno.

JUNIO 2 01 4 - AÑO 1 Nº 2 I N D I CE

Pág. 2. Staff. Pág. 3. Editorial. Pág. 3. Diccionario Quechua. Pág. 4 Historias de trabajadores en Mina La Casualidad. Pág. 8. Noticias Breves. Pág. 8. La foto incógnita. Pág. 8. Cartelera Cultural. Pág. 9. Rincón Literario - Literatura de nuestra Tierra: Nora Coria. Pág. 1 0. Correo de Lectores. Pág. 11 . Creencias de la Puna Jujeña. Pág. 1 2. Nota de tapa: Mujer Montaña. Pág. 21 . Encuentro de Locos por la Puna en Córdoba. Pág. 22. 6 de Julio: Encuentro de Locos por la Puna de en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Pág. 22. 26 de Julio: Encuentro de Locos por la Puna en Tucumán. Pág. 23. Libros Recomendados. Pág. 24. Cuento mi libro. Pág. 25. Instrumentos Andinos. El Charango y sus caminos. Pág. 27. Historias. El molino de Antofalla. Pág. 36. Historias de un pionero de la Puna: Eusebio Alegre Quiroga.

locosxlapuna@gmail.com http://www.locosxlapuna.blogspot.com.ar www.facebook.com/groups/locosxlapuna www.facebook.com/locosxlapuna https://twitter.com/LocosxlaPuna Pág. 2


E d i tori a l AXE L KI B E RL Locos por la Puna está próximo a cumplir cinco años de existencia. En todo este tiempo han sido sumamente interesantes los aportes de todos y cada uno de ustedes. Desde el mismo momento en que nació, Locos por la Puna dejó de ser el grupo de cuatro viajeros para transformarse en el grupo de todos y cada uno de sus integrantes, cada uno con sus propias historias. Lo construido en todos estos años es obra de todos y cada uno de nosotros, desde el primero al último integrante. Allí es donde radica la riqueza, diversidad y frescura de este lindo grupo. El tiempo ha pasado y comenzaron a surgir nuevos desafíos. Muchos empezamos a vernos las caras y conocernos. Algunos aisladamente, otros en encuentros más grandes como el de Salta, que marcó el camino, y el de Córdoba, que lo afianza. Es en este contexto que surgen nuevas e innovadoras ideas que le dan "una vuelta de tuerca al grupo". ¡Bienvenidas sean! Es también que en esta línea hace su aparición esta publicación digital de Locos por la Puna. Estamos creciendo y, a medida en que lo hacemos, comenzamos a andar, a experimentar nuevos caminos, a buscar nuevas ideas. ¡Eso nos hace sentir más fuertes y más vivos que nunca! Así fue que llegamos al Número 1 de la Revista Digital Locos por la Puna disponible en el siguiente link: http://issuu.com/punaargentina/docs/locos1 , el cual ha sido muy bien recibida. Seguramente tendrán algunos detalles que deberán pulirse y que mejorarán con el pasar de los números. Estamos abierto a todo tipo de críticas, ideas y sugerencias que mejoren esta publicación y, por supuesto, apuntamos a que este sea un gran vehículo que deje plasmado el acervo acumulado en todos estos años. Los animamos a que se animen y que juntos sigamos haciendo grande a este hermoso grupo. Un gran abrazo.

D i cci on a ri o Qu e ch u a Dedicamos en este número del Diccionario Quechua a algunos verbos (A-D). Abandonar: Sagerparina Acariciar: Munarana Acercar: Kaillachina Acondicionar: Allichana Aconsejar: Kunsejana Ahorcar: Sipina Amar: Munayi Andar: Purina Apagar: Wuñuchina Aprender: Yachakgana Asesinar: Wuañuchina Atajar: Jarkana Atar: Huatana Ayudar: Yanapana Bajar: Apakkana Barrer: Pichana Bautizar: Sutichurana Besar: Muchana Borrar: Phiscuna Buscar: Maskana Cabalgar: Llogana Caminar: Rina Casarse: Kasaracuna Cerrar: Wuiskkana Clavar: Tacana Comer: Mikhuna Comprender: Jahpikkana Comunicar: Willana Conservar: Wakaychana Correr: Thijuna Crecer: Wiñana Dar: Kkona Decir: Ninna Defender: Jhamachana Dejar: Sakkina Derrotar: Atipana Desatar: Paskana Despedir: Kacharpayana Despertar: Rijcharina Dormir: Puñuy Pág. 3


HISTORIAS DE TRABAJADORES EN MINA LA CASUALIDAD En nuestra edición Nº 1 de la publicación digital de Locos por la Puna hemos hecho una entrevista a alguien que ha vivido en Mina La Casualidad (Salta) siendo niño. Tal ha sido el caso de Gustavo Adolfo de las Casas quien vivió durante dos años en dicho lugar. En esta ocasión tenemos el honor de compartir con todos ustedes la primer entrega de un hermoso relato de Julio César Ponce quien se ha desempeñado como empleado en el establecimiento Azufrero Salta en Mina La Casualidad a fines de la decáda del 50 principios de los 60.

J U LI O CE S AR PON CE

Hasta el día de hoy, cincuenta y tres años después, me siento agradecido y feliz por lo que me tocó vivir en los años en que estuve vinculado al Establecimiento Azufrero Salta, en La Casualidad, departamento Los Andes. La primera vez que llegué a esa ciudad fue en agosto de 1 959 y tenía 21 años. Mientras tramitaba el ingreso a Fabricaciones, me alojaba en el primer piso de una pensión que estaba en la calle Caseros, a media cuadra del Colonial, en la misma vereda ocupada casi en su totalidad por empleados de correo. Era una época en que los coches de Establecimiento Azufrero Salta - Mina La plaza tenían buena clientela. Una cosa que me maravilló de inmediato, Casualidad (circa 1 960). además de la geografía hermosa que enmarcaba la ciudad, con sus bellos cerros y sus hermosas casas señoriales, fue la famosa Tienda La Mundial. ¡Qué lindo pilchaje mostraban las vidrieras! Era el sueño de cualquier gauchito. Una pena que ya no esté. No creo que sea porque hay menos gauchos; debe de ser culpa de los jeans. Terminado el trámite en Fabricaciones, me dieron los pasajes para el tren hasta Caipe. Me dijeron que allá me iban a esperar para llevarme al campamento. Era una forma de decirme “arréglese como pueda”. Pero como nunca fui de recular, me subí contento al tren; y hasta el día de hoy, cincuenta y tres años después de aquel primer viaje Nos ilustra Quico Pereyra" Esta foto es una joya del ferroviario a Socompa, me siento agradecido y feliz por lo que me tocó álbum de Julio Cesar Ponce, en ella se ve en pleno vivir en los años en que estuve vinculado al Establecimiento Azufrero. Ya funcionamiento el cable carril que transportaba había viajado antes por tren hasta Humahuaca. Estaba acostumbrado a mineral de Azufre desde mina Julia hasta las plantas ver y transitar desde Palpalá, la hermosa sierra de Zapla, y pensaba que de concentración de La Casualidad. El sistema éste era un viaje más; pero cuando el tren se metió en la quebrada del contaba con 21 4 vagonetas que podian transportar Toro y comenzó a transitar por cornisas peligrosas demasiado angostas hasta 500 kg cada una en un trayecto en línea recta para mi gusto—, y que encima eran zigzagueantes y a enorme altura, de casi 23 km que bajaba desde los 5240 m snm, me pareció que iba dentro de un gusano gigante que serpenteaba por el hasta los 41 20 m del campamento" cerro. Por suerte el susto fue de corta duración y, ya repuesto, solo puse Foto: Julio César Ponce

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atención en la belleza imponente en la que nos adentrábamos cada vez más y más alto en esa vía natural que es la Quebrada del Toro. Siempre me hago la misma pregunta: Todos los que suben por primera vez en el actual Tren de las Nubes —y no hablo de extranjeros sino de los argentinos de las llanuras que nunca treparon cerros— ¿sentirán la misma impresión que yo sentí aquella vez? El tren Internacional salía de la Estación Salta cerca del mediodía; llegaba a San Antonio a las nueve de la noche y, al otro día, a las diez estaba llegando a Caipe después de veinte horas de viaje, de las que solo la mitad eran de día. Esas eran las que nos permitían disfrutar y fotografiar los paisajes que cambiaban cada cien metros. Las máquinas que traccionaban el tren en esa época quemaban petróleo para funcionar, y producían un humo muy denso y penetrante que se metía dentro de todos los vagones al cruzar los túneles (que son más de una docena hasta llegar a San Antonio de los Cobres), y nos ocasionaba un malestar profundo a los viajeros, sobre todo a los primerizos, además del fastidio que causaban en la nariz y alrededor de los ojos el tizne negro del humo. Esos eran los horarios que más o menos se cumplían en esos tiempos; pero en este primer viaje no sé por qué llegamos a Caipe a la oración, hora poco adecuada para arribar a un pueblo desconocido y solitario, en donde la única luz que se veía era la del farol a querosén en la estación que se encuentra a 4.000 metros de altitud y es castigada permanentemente por vientos helados que cruzan el Salar de Arizaro, el cual parece ser el patio de la localidad. Con el tiempo me enteré de que en noches muy ventosas, las ráfagas llegaron a tumbar tres vagones juntos cargados con azufre, y que los vientos en Tolar Grande son mucho más fuertes y temibles. De la furia de estos vientos de la Puna, hay antecedentes en los relatos épicos del Viento Blanco. Desde Caipe hasta la Casualidad, la distancia es de setenta kilómetros; y, por suerte, a poco de llegar, me contactó un señor enviado por el Establecimiento, que venía para llevarme al campamento. Antes de iniciar el viaje fuimos al boliche de un tal Chorolque, donde saboreamos unas costeletas. Y mi ocasional compañero y conductor, que era boliviano, agarró un charango y, con oficio de verdadero charanguista, cantó La Vicuñita. Nunca había escuchado esa hermosa canción, porque no era conocida aún en Campamento Mina La Casualidad, visto desde la cumbre del nuestro ambiente folclórico. Fue tan fuerte la impresión sentida, que cerro que esta atras de la vega .Primero se ve el camino a la después de mucho tiempo pude darme cuenta de que ese momento mina, al fondo, el que va las bombas del salar de rio grande. mágico me había producido catarsis: la montaña me daba la Las manchas blancas son las colas y el rectangulo que se bienvenida, me aceptaba y comenzaba a cobijarme. insinua al borde de donde estamos parados,es el cerco que Por ese entonces no estaba construido el formidable camino asfaltado que une La Estación con el Campamento. Todo el tránsito protegia la vega. se hacía por el antiguo camino de tierra. Foto: Julio César Ponce (circa 1 965). Así que, bien entrada la noche, comenzamos el viaje a La Casualidad en un Jeep Willys de esos de la Segunda Guerra Mundial. No me sentía cansado, porque al trayecto en tren lo habia hecho en camarote, privilegio desconocido por las nuevas generaciones de viajeros que sólo disponen del ómnibus o el avión. Así fue como, después de transitar casi tres horas en medio de una noche muy oscura, viendo adelante sólo el camino iluminado por los faros del vehículo y con el temor siempre presente de que tuviera una avería por las exigencias de la altura, aparecieron de repente unas luces intermitentes. Era La Casualidad: habíamos llegado. Después supe que las luces no eran intermitentes, sino que, por momentos, dejaban de verse porque las tapaba el polvo que levantaba el viento. Al llegar, me ubicaron en un cuarto compartido, con calefacción, donde pude descansar y sosegarme del viaje, largo para mí, que me acercó al nuevo lugar de trabajo, tan distante de todo en esa época, como era el Yacimiento Los Andes o Mina Casualidad como más se lo conoce. Al otro día me presente en la oficina de personal (que ahora se llama “Recursos Humanos”) de donde con un ordenanza me enviaron al Hospital, me asignaron alojamiento, espacio en el comedor y, después, el lugar de trabajo. Todo quedaba a doscientos metros, así que en quince o veinte minutos uno podía ir del trabajo al comedor, de la casa al trabajo o al hospital o a cualquier lugar. Las distancias eran cortas, pero el viento era Pág. 5


fuerte y persistente Aprendí rápido que debía caminar mirando hacia abajo y proteger los ojos del polvillo que traía el viento. Así, sin darme cuenta, al cabo de una semana, estaba adaptado y sin problemas con mi nueva residencia. La altura no me afectó para nada y, en lo laboral, me integré perfectamente como capataz en los servicios de energía eléctrica. En lo social, estábamos bien, porque corrían los tiempos en que los conjuntos folclóricos hacían brotar “un malón de guitarras argentinas”, como decía Jaime Dávalos, y en el campamento nunca faltaban guitarreros que convocaban noche a noche a los amantes del canto y las charlas animadas, que se da siempre en los descansos regulares del hombre solo que siente el desarraigo y la lejanía del hogar. A las once de la noche ya era tarde, así que la actividad cantoral se interrumpía; porque estábamos para trabajar, no para parrandear por las noches. Los dormitorios de solteros estaban agrupados y exigían silencio, y la norma se respetaba a rajatabla. Se daba también, en la nocturnidad, otra actividad menos ruidosa, más disimulada, bastante silenciosa, que era la lúdica; en donde una vez por semana los aficionados al cubilete, extendían la manta y tiraban los dados con suavidad. Nunca se elevaba el tono en las discusiones; todo desacuerdo terminaba de manera amigable y justa, como si estuvieran escuchando al Rey Salomón. La ubicación del garito era cambiada semana a semana, ya que estaba prohibido. Al respecto, quiero comentar que en el campamento, además de regir las leyes de la Constitución, las normas de convivencia las establecía el reglamento para el personal civil de las Fuerzas Armadas. Todo lo lícito estaba permitido, menos los excesos. Se podía beber vino, pero no emborracharse; podías pedir plata, pero no estafar; el juego, de hecho, no estaba permitido. Era sabido que los transgresores no tenían cabida y duraban poco; no había delegados gremiales “ni fogononeadores de la disconformidad”. La cuestión era sencilla: si aceptaba las reglas, se quedaba, y se iba si disentía. Se producía mucho recambio del personal, sobre todo entre la gente joven con estudios secundarios y dedicados a tareas administrativas. El cambio de hábitos de vida entre el campamento y la ciudad era muy grande y lo sufríamos bastante. Pero la planta de obreros dedicados en forma exclusiva a la extracción y producción del azufre, era más estable y sólo tenían el movimiento normal que se daba en cualquier otro Establecimiento. Una de las funciones clásicas que cumplían los muchachos que venían de la ciudad de Salta era la de tarjador; que consistía en hacer la planilla diaria y mensual para la cuadrilla de obreros, donde figuraban las horas trabajadas, si eran simples o extras, que material se usó, en qué lugar y para qué… Eran responsables, además, de confeccionar los vales del material requerido para el trabajo. Siempre fue costumbre de nuestro ejército, el llevar hora a hora y día a día el control de su personal y sus activos fijos y de consumo. Julio Ponce con pollitos de patos silvestre en lagunas De esta manera se podía saber dónde estaban los 1 0 tornillos comprados Archibarca Verano año 1 965, en tal fecha, y cuántas barritas de azufre se hicieron en la antedicha fecha. Todos los muchachos eran de mi edad, así que siempre hubo buena onda. No quiero dejar de nombrarlos con mucha nostalgia, al Nene Lindaker, con raíces en el crucero alemán; al Cabra Gambarte, a quien nunca volví a ver a pesar de que lo busque; al Guitarrero Acosta, que cantaba como nadie Chaya de la Soledad; a Suyito, que era activo y menudo como indicaba su apodo. El más pintoresco tarjador que conocí era el Ricardo Odorisio, salteño acabao, siempre andaba recitando versos y contando historias de Salta. Usaba botas corrugadas, bombacha, chaqueta, pañuelo al cuello, Julio Ponce sacando muestras de sulfato en La sombrero de fieltro aludo y poncho colorao. Gran tomador de mate, Casualidad, con Polico y Calambre Ramos , Verano acostumbraba a matear cuando todavía era oscuro y dejaba cuando del año 1 965. aparecía el sol; pero ahí el sol aparece tarde. El mate cebado no es algo habitual en la gente de la puna, como pude comprobar después en mi permanencia posterior en la cordillera. Así fue como un día, llevado por no sé qué urgencia, el Ricardo Odorisio partió y se fue dejando el recuerdo de su gaucha salteñidad. Como treinta años después lo encontré en La Pág. 6


Una imágen de Mina La Casualidad hoy. Foto: Axel Kiberl

Banda, mi pueblo, esta vez con una agencia de venta de autos usados; pero así como vino y se instaló, rápidamente también se perdió. Otra persona con quien me llevaba muy bien era un italiano que casi me doblaba en edad: el gringo Saboneti. Rubio con ojos azules, menudo, con diente de oro y sólida formación europea, no muy ilustrado pero gran trabajador, hizo docencia en su oficio de cañista y plomero entre el personal del campamento. Le gustaba escuchar marchas militares alemanas y se molestaba mucho cuando alguien le pedía unos dólares prestados; porque resulta que un día (antes de mi llegada), Saboneti resolvió dejar La Casualidad para viajar a Norteamérica. Total, era soltero y no tenía ataduras; así que se fue, previa despedida, por supuesto. No habían pasado dos meses cuando el Gringo apareció de vuelta para quedarse otra vez, con no sé qué historia sobre el intento frustrado. Y desde entonces, los que querían mortificarlo le pedían siempre que les preste unos dólares. Un compinche al que nunca más pude encontrar fue el Polaco Teseyra. Salteño y muy apasionado por el montañismo, era admirador del chileno Alonso al que no conocí. Este hombre al que siempre recordaba, había escalado o intentado escalar el Llullaillaco en los primeros años de la década del cincuenta. Con el Polaco recorrimos juntos, en esos tiempos, los cerros y cañadones que están al oeste del Campamento. Guardo fotos de esas caminatas, pero él no aparece en ninguna. Algo que siempre me perseguía era el miedo a enfermarme; un solo resfrío bastaba para seguir con una congestión pulmonar, que sólo terminaba después de una larga batería de inyecciones. Por suerte, los siete meses de permanencia ininterrumpida que me tocó vivir durante esa temporada, logré superarlos sin problemas de salud. Otros no fueron tan afortunados. La regla que debía cumplirse siempre era salir abrigado, con gorro, y alimentarse correctamente; esto era fundamental para los advenedizos de la cordillera, si querían estar alejados del hospital. En ese entonces, el centro de salud era atendido por dos profesionales cordobeses que se turnaban cada quince días: el doctor Sacheta y el doctor Baldarena que era oriundo de Villa Dolores. De ellos, así como de su entrega y profesionalidad, solo tengo gratos recuerdos. De esta manera transcurrían las semanas y los meses. Los fríos fuertes quedaban atrás, pero el viento nunca se iba. Tiene horarios del que rara vez se aparta, pero ya no puedo precisarlos por la lejanía en el tiempo. También el recuerdo, la nostalgia, la ausencia del hogar y de los seres queridos, era una constante que siempre daba vueltas entre los que estábamos solos y unidos en una amistad deseada y forzada por las circunstancias. Pero no estábamos abatidos. Muy por el contrario, en las horas de descanso siempre vivíamos atentos al relato picaresco o a la broma permanente, que se daba siempre alrededor del canto coral. Una vez, un picarito del grupo tuvo el antojo de hacerle una broma cruel a un muchacho que regularmente respondía las cartas que su novia le enviaba por correo. Y como la comunicación del Yacimiento con las oficinas de la ciudad se hacía por radiogramas oficiales, el bromista consiguió un formulario sin usar y le puso: Estimado fulano de tal: Como las circunstancias lo exigen, me veo obligada a decirte que nuestra relación no puede continuar, pues he comprendido que no eres el hombre de mi vida. Disculpa la franqueza. Firmado…. la novia. Al radiograma se lo entregó, como a las dos de la tarde del sábado, un ordenanza que ignoraba la picardía del que lo enviaba. Como hasta el lunes no se podía consultar en las oficinas —porque después de las doce ya no atendían— el chango creyó el cuento, se enojó una barbaridad y lo primero que hizo fue ponerse a decir cualquier cosa de la novia. Se puso a contar que ya andaba desconfiando, que le iba a quitar la mantelería, el juego de dormitorio que había comprado y así enumeraba lo que sería su represalia; hasta que uno vio el radiograma y le dijo: “Mirá, esto está escrito a máquina, pero no tiene código ni sello oficial. No es más que una broma de mal gusto que te han hecho”. Así que de esta manera terminó el asunto, sin más consecuencias que la aflicción pasajera de quien honestamente dio por cierta la mentira urdida por changos que solo buscaban reírse como sea. CO N TI N U ARA. . . Pág. 7


NOTICIAS BREVES DE LA PUNA Li ci ta rá n l a s ob ra s p a ra re p a ra r l a s vía s d e l tre n q u e u n e a S a l ta con Ch i l e Se lanzará un plan de inversiones por un total de 80 millones de Pesos a fin de reparar y mejorar el tendido de rieles y durmientes en el tramo comprendido entre las estaciones de Tolar Grande y Taca Taca en la Puna Salteña.

LA FOTO INCOGNITA

La foto de la edición anterior de la Revista Digital Locos por la Puna correspondía a las Termas de Coranzulí en la Puna Jujeña. Lamentablemente nadie ha acertado. Para ello esta próxima la haremos un poco más fácil. Invitamos a nuestros amigos y lectores adivinen de que lugar se trata la imagen de la foto. Envianos un e mail a locosxlapuna@gmail.com con el asunto "la foto incógnita"

Con trol e s ofta l m ol óg i cos a p ob l a d ore s d e l a Pu n a. Se realizó recientemente un plan de control oftalmológico en pobladores de la Puna Salteña en la localidad de Tolar Grande. Producto de este control se arribó a la conclusión de que el 70% de los consultados - unos 1 87 de un total de 248 Tolareños - requieren el uso de anteojos con protección UV debido a la intensa radiación ultravioleta y para corregir algunos problemas derivados de la refracción del sol.

AYU D A S I N F RO N TE RA El grupo solidario Ayuda sin frontera sale nuevamente al ruedo a llevar su ayuda solidaria al poblado de Pozo Colorado en la Puna Jujeña. Se acercan los últimos días y todavía podés seguir colaborando. Podés colaborar de distintas formas: - ALIMENTOS NO PERECEDEROS - ARTÍCULOS DE LIMPIEZA - CREMA DE ORDEÑE - HERRAMIENTAS - PINTURA LÁTEX (EXTERIOR E INTERIOR DE CUALQUIER COLOR) - UTENSILIOS DE COCINA Además nuestra Caja de Ahorro para colaborar con el GASOIL para el camión: - si el deposito se hace desde de Bco. Nación: producto:20 suc.:1 930 nº:28111 82821 denominación: Ayuda sin Frontera - si el deposito se hace desde otro banco: CBU: 011 02811 30028111 82821 5 h ttp s: //www. fa ce b ook. com /a yu d a si n fron te ra

CARTELERA CULTURAL 3º Encuentro Nacional de sikuris - Rosario 201 4

El Comité Organizador de Sikuris Rosarinos, se dirige a ustedes con el fin de invitarlos a participar del “Tercer Encuentro Nacional de Sikuris – Rosario 201 4”. El mismo se realizara en la ciudad de Rosario, provincia de Santa Fe, los días 5 y 6 de Julio del corriente año. El Encuentro cuenta con el auspicio de la Secretaria de Cultura y Educación de la Municipalidad de Rosario, y en curso los trámites para declarar de “Interés cultural” dicho evento.Tiene como objetivo fundamental: generar un espacio de intercambio entre las agrupaciones de Sikuris de toda la región. Otro de los objetivos es colaborar conjuntamente entre todos los asistentes del encuentro, en la difusión de las prácticas colectivas y comunitarias que realizamos en torno al siku, abriendo y acercando nuestra experiencia a toda la comunidad.

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NORA CORIA

RINCON LITERARIO ­ LITERATURA DE NUESTRA TIERRA

Tal como lo presenta en su Blog, Nora Coria es una escritora Argentina nacida en Buenos Aires, profesora en Castellano y Literatura; dirige el “Taller literario Identidad-Literatura en acción”, proyecto cultural inclusivo e itinerante para la promoción de la lectura y el desarrollo de la expresión literaria, que ha sido premiado por la UPF (Unión de países por la paz con consultoría en la ONU). Libros: Versos Vitales (201 2) e Identidad (201 3). Cuentos y poemas suyos integran más de diez antologías por haber obtenido premios, entre ellos desde el Consejo General de Cultura y Educación de la Provincia de Bs. As., las Secretarías de Cultura de los Municipios de Berazategui, Chacabuco y Tres de Febrero, el Museo Biblioteca del Tango de Ituzaingó, el Sitio cultural Gardel BAs, la Asociación Tango al Mundo, la revista Guka auspiciada por la Biblioteca Nacional Argentina, la ONG noalamina.org (Esquel, Argentina). Diversos textos de su autoría han sido publicados en Argentina, Chile, España, Uruguay, Colombia y otros países hispanohablantes en revistas literarias gráficas y virtuales. Nuestra amiga escritora es también integrante del Grupo Locos por la Puna y aquí compartirmos uno de sus bellos escritos.

RE N ACE R

M e n ci ón e sp e ci a l d e sd e E col oq u i a (Cu l tu ra y M e d i o a m b i e n te ), a n tol og a d o e n “La s Lín e a s d e l a Ti e rra ” Wayra… Wayra... dice en voz baja una de las warmis mayores mientras arropa con tejidos de llama al pequeño que duerme a su lado, a la intemperie, junto al círculo de piedras donde impera el Fuego. Es que esta noche el Viento sopla fuerte en Los Andes y es necesario aplacarlo susurrando su nombre. Será el solsticio de invierno y todo volverá a nacer cuando el Sol se presente para iniciar un nuevo ciclo. Wayra… Wayra… Esta noche el Fuego es centro de consideración en muchos puntos de la América profunda. Miles de ojos sostenidos en las llamas a un mismo tiempo en torno al círculo que iguala. La luna es una exigua fuente de luz. Arde la leña, crepitan las astillas. Se intuyen cuerpos, manos, bocas. Las miradas aprenden el encuentro entre destellos. Wayra... Wayra... En Lengua Madre, un Abuelo inicia la ceremonia. Su aliento vibra en el silencio, su voz añosa se agiganta transmitiendo la fuerza del “Buen vivir”. El Inti Raymi aviva en las almas la certeza de esa única opción. Fragancia de sagrada coca y humo blanco de copal ascienden enlazando Tierra y Cielo. La palabra hermano creció hacia el amanecer. Y el Inti se manifiesta encendido. Púrpura. Naranja. Oro. Wayra... Wayra... El Viento obstinado aún busca melodías entre espinas de cardones. Wayra... Wayra...

F oto y P oe m a - B l og d e N ora Cori a : h ttp : //www. n ora cori a . b l og sp ot. com Pág. 9


CORREO DE LECTORES

Locos p or l a P u n a - E n g l i sh Tra n sl a ti on

¡Hola! Mi nombre es Sol, de Hurlingham, Buenos Aires, y me tomo el atrevimiento de escribirles porque me gusta mucho leer sus crónicas de viaje y también ahora la revista que acaban de publicar. Aprovecho para felicitarlos y espero que sea el punto inicial de muchos otros proyectos. Debo reconocer que no hace mucho que los conozco. Por allá por octubre de 201 3, empecé a delirar un poco sobre mis próximas vacaciones luego de volver de Machu Picchu y descubrí la necesidad de conocer el Norte (donde había ido de bebé nomás). Como me encanta organizar viajes, me encargué de recopilar datos y más datos para aprovechar el viaje que haríamos con mi novio y mi cuñada en marzo de 201 4, con auto mangueado, je! Nuestra idea era ir a lugares no convencionales, ya que teníamos la posibilidad de manejarnos por nuestra cuenta. Así fue como llegué a su blog, dado que es una de las primeras páginas web que aparece al buscar información sobre la Puna argentina. Debo admitir que me impactó la primera vez que vi una foto del cono de Arita y dije “ahí vamos a ir”. Y así fue =). Pudimos conocer Tolar Grande: fue una experiencia maravillosa e inolvidable. Lo que más nos impresionó fue la cantidad de turistas extranjeros (suizos en su mayoría) que conocían el lugar mucho más que nosotros. De hecho, mucha gente que nos preguntaba qué íbamos a conocer en el Norte no tenía ni idea de dónde era Tolar. Así fue que conocí Tolar Grande, y el blog de ustedes sin duda fue el disparador. ¡Gracias! y convencida de que voy a volver a pisar tierras norteñas y seguramente recurra nuevamente a sus crónicas de viaje. Por otro lado, quisiera comentarles que me interesaría mucho de alguna manera contribuir a la difusión responsable de la información sobre nuestra Puna. Me parece que el enfoque de la revista, si bien no deja de ser muy útil turísticamente hablando, está dado por la (re)valorización de la Puna y el reconocimiento de los pueblos de forma responsable, respetando su cultura y pensamientos. Me gustaría de alguna manera brindar un granito de arena para que mucha más gente pueda acercarse y conozca responsablemente nuestra Puna. Yo soy traductora pública de idioma inglés, recibida en el 201 0. Me dedico de manera independiente a la traducción de español a inglés y de inglés a español. Más allá del trabajo, me gusta mucho pensar a la traducción como forma de unir culturas y de posibilitar la comunicación entre individuos, servir de “puente” como comúnmente se dice. No bien vi la revista, pensé que podría colaborar ofreciéndoles para su publicación la traducción al inglés de los artículos y demás. Mi objetivo es que puedan hacer llegar a más gente, incluso extranjeros que tanto se interesan por la Puna, esta información que encuentro muy valiosa. Espero que no les moleste mi propuesta. Quedo a su disposición por cualquier consulta que quieran hacerme. Muchas gracias, nuevamente.

S ol B ri e n za - P ci a . d e B u e n os Ai re s

Recién hoy pude sentarme bien tranquila a disfrutar de la publicación. Si estoy lagrimeando ni quiero saber como están ustedes...Maravilloso, maravilloso:..!!! Un gran aporte para los que estamos en Locos y para los que vendrán y para aquellos que quieran saber de que se trata y aprender no solo de lugares, costumbres, etc. sino de sentimiento, cultura, sabiduría Puneña, bue y todo lo que sabemos....Realmente emocionada. An a M a ri a I g l e si a s - P ci a . d e B u e n os Ai re s. Excelente trabajo. Aypa Samicuy para los Wita Puna!!!..(muchas felicidades para los Locos por la Puna!!!) Qu i co P e re yra - P ci a . d e S a l ta Locos...esta revista es impresionante!!! Felicitaciones por tanta recopilación. H u g o Re n é S a n z

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CREENCIAS DE LA PUNA JUJEÑA

AN A M ARI A I G LE S I AS

Nuestra amiga viajera del Grupo Locos por la Puna, Ana Maria Iglesias, viaja desde hace muchos años por todo el Noroeste Argentino, en especial la Puna Jujeña. Ella la conoce desde tiempos en que ir constituía toda una gran aventura cuando los caminos eran difíciles y no habia medios de transportes. Su interés siempre se centró en descubrir las historias de la gente de la Puna, su vida cotidiana y sus costumbres. Así pues tras sus experiencias de viajes e investigaciones históricas en el Instituto Nacional de Antropología, es que publicó el libro Tierra Kolla conjuntamente con Aníbal Gordillo. Aquí recopilamos algunos pasajes que hablan de las supersticiones de la gente de la Puna Jujeña , siendo que algunas de ellas pueden herir la sensibilidad del lector/a. Dice la autora en el libro Tierra Kolla "...Se describen las supersticiones y entre paréntesis el lugar donde se obtuvo la información. En su mayor parte han sido relatadas por pobladores en la Encuesta Folklórica 1 921 y son numerosas las que aún hoy tienen vigencia en la Puna Jujeña. En el texto del viaje por Tierra Kolla se mencionan algunas de ellas y su inserción en la época actual. A) SUPERSTICIONES SOBRE ANIMALES El añasco (zorrino) es el espíritu de alguno que trabajó en el campo (Trigohuaico). Si muge el toro es el quejido de un muerto. El zorro o zorrino anuncian muerte, lo mismo que el buho (uco). El gato negro trae suerte. Hay que seguirlo hasta el sitio donde se esconde y cavar un pozo. Allí habrá oro (Orosmayo). La carne y la sangre del cóndor, tomados crudos, dan larga vida y virilidad hasta los 1 00 años. La raspadura de piedra de rayo hecha con asta de venado previene de males al corazón y de ataques nerviosos. Sullo: El feto de animal lanar se cuelga del techo para mejorar el multiplico (Orosmayo). El chuscho y la libélula, si entran en la casa significan suerte. Para que dé resultado se los debe cazar, se les hace beber alcohol y se los cuelga del techo. De esta manera se recobran los bienes perdidos (Orosmayo). Para que aumente la hacienda, cuando se come cordero guardar los huesos (Pumahuasi). La lechuza es índice de muerte cercana (Miraflores). La terracota es un ave que produce eclipses (Rodeo). El caballo blanco atrae al rayo (Rodeo). El guaycho es un pájaro cuyo silbido anuncia visita. Es compañero de viaje en los caminos (Rodeo). El gallito de campo es pájaro sagrado. Trae las maldiciones del cielo en sus plumas. Es de buen augurio. Canta lúgubre en los desiertos al alba. Es buen compañero (Rodeo). El buho es índicio de muerte cuando revolotea alrededoro de un rancho. Le ponen trampas y le tiran alimentos envenenados (Rodeo). El zorro es signo de desgracia. Los domingos hacen cacerias y luego de cazarlo lo martirizan antes de matarlo. Queman su boca, cortan los extremos de sus patas y lo sueltan a merced de una jauría de perros (Rodeo)..." Pág. 11


MUJER MONTAÑA N E VAD O D E CACH I P ri m e r tra ve sía i n te g ra l fe m e n i n a d e su s n u e ve ci m a s UNA HISTÓRICA AVENTURA

Mujer Montaña nace como una propuesta que aspira a promover la práctica del deporte de alta montaña y de aventura en mujeres Sudamericanas. Griselda Moreno nos acerca en estas páginas su relato de la experiencia compartida con Denys Sanjinés (Bolivia), Lixaydda Vázques (Perú) y Karoline Kaasa Dahl (Noruega) al lograr encadenar las nueve cimas del Cordón del Nevado de Cachi marcando un hito en la historia del Andinismo.

G RI S E L D A M O RE N O M AKALALU TE AM

Logo de Mujer Montaña. Foto: Griselda Moreno.

Ascendiendo el Cerro San Miguel de Palermo. Foto. Griselda Moreno.

Camino al Campamento 1 Foto: Griselda Moreno

El 29 de mayo de 1 953 se realizó el primer ascenso absoluto a la montaña más alta del mundo, el Monte Everest (8.848 m). Bajo el liderazgo del británico John Hunt, la travesía se realizó con una gran organización y un estupendo manejo y control de un extraordinario número de personas que, según los datos históricos, sumaban, entre montañistas, sherpas y porteadores, unas ¡400 personas! Hunt tenía tan claro el objetivo, que hasta ofrendó su vida con el fin de alcanzar ese objetivo esperado durante décadas. La historia habla de que esa expedición, además de suponer la materialización de un sueño “imposible”, fue el ejemplo de una organización y trabajo en equipo impecable. Salvando las distancias, la concreción de la Primera travesía integral femenina de las 9 cimas del Cordón del Nevado de Cachi (Salta) tuvo algo del heroísmo de aquella excursión de 1 953. Por supuesto, faltaron 391 personas. Nuestro equipo se conformó de solo 9, pero que bien valieron por las que faltaron para sumar 400. El Pl an Christian Vitry, un montañista apasionado y de trayectoria, Licenciado en Antropología, especialista en Prehistoria y Arqueología nos dio los primeros consejos. Además de haber incursionado en las faldas del Nevado de Cachi decenas de veces (la primera vez cuando solo tenía 1 4 años), Vitry es quizás uno de los conocedores más profundo que tiene este cordón que cuenta con un libro de su autoría. Con él, pudimos despejar dudas, reafirmamos las ideas que teníamos al respecto de cómo encadenar las cimas, cuáles y en dónde sería conveniente armar los campamentos más apropiados, dónde podíamos conseguir agua, cuál sería el esfuerzo de cada jornada, el peso que tendríamos que cargar y, por supuesto, todo supeditado a posibles cambios de acuerdo a los imponderables caprichos del clima, a cómo nos fuéramos sintiendo y a los que nos ofrecería la montaña cada día. En este aspecto, las buenas decisiones tomadas a partir de posibles situaciones serían concluyentes. Pág. 1 2


Las chicas posando junto a las banderas de sus respectivos países y junto a la bandera de Mujer Montaña en una de las cimas. Foto: Griselda Moreno

Previamente ya habíamos planeado que la expedición tendría dos grupos de apoyo vital. Queríamos pensar algo que nos permitiera tener al menos dos puntos claves de evacuación y tener gente preparada para atender cualquier emergencia. Queríamos armar una travesía que también nos permitiera pensar en la probabilidad de cumplir el objetivo, aunque alguna de nosotras tuviera que descender. Las nueves personas que formamos parte de esta aventura nos dividimos en tres grupos: el “Equipo Integral” de carácter plurinacional, integrado solo por mujeres, estaba formado por Denys Sanjines (Bolivia), Lixayda Vazques (Perú), Karoline Kaasa Dahl (Noruega) y Griselda Moreno (Argentina). Dos equipos mixtos de soporte se quedarían en los campamentos bajos: "Equipo Kühn" formado por Mercedes López (Argentina) y Martín Aviles (Bolivia), apostados en el Campamento Isla de Piedras (a 4.775 msnm) y el "Equipo La Hoyada", formado por Mariela del Valle Flores (Argentina), Norma Bonmamn (Argentina) e Igor Madueña (Bolivia), localizados en el campamento Piedra Grande (4.200 msnm). La localización de estos equipos nos daba la chance real de contar con estas vías de evacuación: por el anfiteatro de Khun y por la Laguna La Hoyada. Los representantes de Bolivia son expertos rescatistas y paramédicos que vinieron de su país para apoyar todas las etapas de la Segunda edición del proyecto Mujer Montaña. Mercedes y Mariela son excelentes conocedoras de la zona, por lo cual la orientación a los grupos de soporte fue sobre todo brindada por ellas. Además, el equipo La Hoyada guardaba la misión de apoyar con el abastecimiento de un depósito de agua y comida cerca de la cima de la cumbre Melendez, cuando el equipo femenino, que caminaba las altas cumbres, llegara a la mitad del recorrido. A lo largo de toda la expedición y como equipo técnico para llevar a cabo lo planeado, cada grupo estaba abastecido de un doble sistema de radiocomunicación para triangular toda la información, el cual fue fundamental para coordinar las diferentes acciones pensadas. También contábamos con un teléfono satelital gestionado a través del Museo de Arqueología de Alta Montaña (MAAM - Salta). Pág. 1 3


9 d ía s, 9 ci m a s, 9 p e rson a s El domingo 4 de Mayo dio inicio la expedición. Con el apoyo logístico de la Municipalidad de Cachi partimos temprano de Salta a uno de los pueblos más pintorescos e históricos que tiene la provincia. Recuerdo el momento en que todos estuvimos dentro de la combi: era mirar el grupo y sentir mucha confianza en este equipo humano. Como saber que el plan, la idea, la estrategia que habíamos preparado estaba en nuestras cabezas, pero sobre todo, el estímulo y motivación que venía del corazón. La traffic nos dejó en el puesto de Liquin a algunos kilómetros de otro puesto llamado Huayco Hondo, lugar desde el cual usualmente se comienza el ascenso. Los nueve, junto a tres porteadores (ya que había que trasladar equipo de rescate y medicina) iniciamos camino hacia el primer campamento, Piedra Grande, localizado a 4.200 msnm. “Mi primer encuentro con la montaña fue mágico, me encantaron los picos y rápidamente me hice una idea de por dónde iríamos y en qué orden haríamos la travesía” (Lixayda Vasquez). Creo que cuando dimos esos primeros pasos supimos que no había marcha atrás. Las ilusiones y la convicción del objetivo se metieron en el estómago y dieron rienda suelta para vivir la montaña con toda el alma. “Desde lejos, el Nevado de Cachi se ve como un cordón de altos picos con nieve, pero alcanzable, no técnico. Sin embargo había que pensar que solo un par de equipos habían alcanzado lograr las nueve cimas en una sola expedición: hombres fuertes con experiencia de montaña. El reto de ser el primer equipo femenino, era demasiado tentador y emocionante” (Karoline Kaasa Dahl) Llegamos tarde al Primer campamento. Casi teníamos la noche encima y un viento importante que nos llevó a pensar con preocupación si los nueve días que teníamos por delante serían así. Armamos carpas rápidamente, despedimos a los porteadores, ya que solo nos ayudarían hasta allí, y comenzamos a cocinar mientras conversábamos bastante en alto sobre varias cuestiones. Quizás las conversaciones de este tipo llevan a develar y descubrir la calidad de compañeras que tenemos. El carácter de cada una se imponía claramente, lo que opinaba cada una era importante; sin embargo, decidir en consenso y bajo las alas del cariño y respeto lo era aún más. “Desde la primera etapa de este evento todo el empeño puesto en sus protagonistas y organizadoras fue incesante. Cada siguiente paso había sido planificado al detalle. ¡Qué responsabilidad tuvimos todas! ¡Y qué encrucijada de vida asumir tales compromisos! Este desafío se venía grande, el trabajo era arduo, pero valía cada segundo.” (Denys Sanjines) Al día siguiente, con menos viento y optimistas en que hubiera una larga ventana de buen clima, partimos hacia el campamento 2, Isla de Piedras (4.775 msnm) con ayuda en el porteo de las tres personas (Mariela, Norma e Igor) que se quedarían en Piedra Grande. Esa misma jornada, ellos regresarían a su puesto. Así lo dictaba el plan. Al día siguiente, hicimos lo mismo: rumbo al campamento 3 (5.11 0 msnm) nos acompañaron y ayudaron en el porteo Mercedes y Martín. A partir de allí, el camino solo lo haríamos nosotras 4, quienes formábamos el grupo integral. Teníamos 6 días para hollar las nueve cimas y regresar al punto de inicio para encontrarnos con todo el grupo de nuevo.

Panorama de la cima principal Foto: Griselda Moreno

En el ascenso. El camino de los sueños. Foto: Griselda Moreno

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P ri m e ra ci m a y l o i n e sp e ra d o Dentro del plan, había días más duros que otros. El cuarto día era uno de ellos, pero no sabíamos que se teñiría de tristeza. Este día teníamos que subir al campamento 4 (5.650 msnm) y localizarlo sobre el Anfiteatro Khün, un tramo pesado, abrupto y un poco incomodo, considerando que nuestras espaldas cargaban mochilas de más de 20 kilos. Este anfiteatro que brinda una vista maravillosa, fue bautizado en 1 984 por Jorge González y Christian Vitry, inspirados quizás en la historia de Franz Khün, un estudioso de origen alemán que había explorado esta ruta en el año 1 91 0. Logramos visualizar un posible campamento poco después del mediodía. Dejamos las mochilas y emprendimos camino a la primera cima, San Miguel de Palermo (6.000 snmsn). Habíamos leído que esta cima era una de las más lindas de todo el cordón: “su recortada silueta y abrupta ladera, le confieren las aéreas características que son del agrado de cualquier montañés”, dice Vitry en su libro. Podríamos saberlo una vez que termináramos la travesía, pero podía instruirse por lo que se veía, por la oportunidad que tuve de subir al promontorio próximo a la cima y admirar cómo subían mis compañeras paso a paso en un escenario sorprendente. “Luego de 4 días de aproximación, llegamos a la primera cumbre las cuatro, un tanto cansadas luego de trepar el anfiteatro Khun con las mochilas bastante pesadas. Para mí, acostumbradas a montañas técnicas, era difícil creer que hacía un 6 mil y que llegaba caminando sin equipo técnico adicional. Por supuesto que el tema de la altura era una dificultad por sí misma, sabíamos que nuestros campamentos durante la travesía se mantendrían generalmente a mas de 5700 msnm, y el solo hecho de vestirse nos dejaría sin aliento” (Lixayda Vasquez) Estando en la cima, sacando fotos y riendo de felicidad, hablando de la impactante “canaleta argentina” nominada así el 25 de enero de 1 986 cuando se realizara la primera ascensión por parte de los salteños Antonio Zuleta, Emilio Gonzales Turu y Christian Vitry, y que conducía a donde estábamos paradas por la cara sur de la montaña, Denys dio signos de una tos que nos llamó de alguna manera la atención. A veces la montaña nos pone donde debemos estar, simplemente suceden cosas que nos resultan inexplicables en un determinado momento, pero luego, uno entiende por qué sucedieron. Denys descendió la montaña normalmente, haciendo bromas como es su estilo. Karoline y yo nos habíamos adelantado para empezar a armar las carpas. El sol caería rápidamente y el frio empezaría a protagonizar lo que quedaba del día. Hidratamos, cenamos y nos comunicamos por radio con los campamentos bajos. Teníamos tres horarios de comunicación con ellos: 9.00, 1 4.00 y 21 .00. La tos de Denys había crecido un poco, pero tampoco para pensar que se trataba de algo más que un enfriamiento de garganta. Reposo e hidratación podrían reponerla nuevamente. Incluso conversamos la posibilidad de que al día siguiente, si aún estaba con molestias en la garganta, se quedara descansando en el campamento y no subiera a la segunda y tercera cima, porque también sería un día pesado.

Foto 1 : Tata Inti. Foto 2: Atardecer desde la carpa. Foto 3: Laguna de la Hoyada y Lagunita Blanca. Foto 4: Peñón Blanco de la soledad. Fotos: Griselda Moreno

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A las 23.00 comenzó una noche interminable. Su tos se complicó y generó alarma en la propia Denys y, por supuesto, en nosotras. La calmaba tomar líquidos calientes. Lo hacíamos cada media hora o 45 minutos. Luego de ese tiempo, la tos comenzaba junto con un proceso de fuerte expectoración. Lixayda, bien entrenada en primeros auxilios, revisaba a Denys y evaluábamos la situación. No presentaba signos de cianosis, no tenía dolores de cabeza ni náuseas. Tenía esa tos que complicaba un poco su respiración y la asustaba. Luego de pensar las posibilidades (bajar los 1 .000 metros al campamento donde se encontraba el grupo khun de soporte vital era riesgoso, el descenso empinado sobre todo de la sección del anfiteatro a la madrugada no lo veíamos posible por los riesgos que esto acarreaba en sí y más aún con una compañera que había empezado a debilitarse), concluimos que lo mejor era esperar unas horas hasta las primeras luces del día y dar aviso de la situación planteando cómo sería el operativo de evacuación. La carpa que compartíamos con mi compañera y amiga de proyecto olía a mucha tristeza. La fría noche había cristalizado las paredes de este hogar y el frio se sentía en el aliento. ¡El rostro de Denys me decía tantas cosas!, entre ellas la profunda desazón de no poder continuar. ¿Qué decir cuando, en lo hondo, una persona siente que un objetivo, un sueño, se frustra? A veces hay que actuar con frialdad y más aún en situaciones donde la persona comprometida no está en condiciones de decidir. Indudablemente su cuerpo le daba claros mensajes, su único camino era el descenso. “Nací a los 3.600 metros, chica andina de sierra, aclimatada desde chiquita, enamorada de la montaña y con la dicha de poder visitar su morada diariamente. Ahora adulta, una “mujer montaña” viviendo un sueño de vida lleno de sorpresas. Después de 1 2 años de montañismo, por primera vez en toda mi carrera me dio un principio de edema pulmonar. ‘Atípico’, me dirían después los médicos, pero me obligó a bajar de esta travesía de ensueño. ¡Qué inesperado fue! ¡Qué desconcertante! Fue un descenso silencioso y nostálgico, donde me preguntaba qué lección me estaría dando la montaña esta vez. Descendí lentamente, campamento tras campamento. Me detuve, miré hacia atrás, admiré aquella cumbre alcanzada y recorrí imaginariamente la travesía integral. ¡Qué duro lo que se venía para la expedición! Pensé en cada una de nosotras, las de arriba y las de abajo, y entendí el gran compromiso que habíamos asumido. Todas estábamos allí, trabajando en equipo como amigas y montañistas”. (Denys Sanjinés). A las 6:00, Denys recibió la primera aplicación de dexametasona. A las 9.00 me comunicaba por radio con Martin y Mercedes del equipo de soporte vital Khun para anunciarles lo sucedido y lo que haríamos: Martín iniciaría el camino lo más rápido posible hacia donde nosotras estábamos y vendría con lo necesario para atenderla. Lixayda —más preparada como paramédica— bajaría con Denys hasta el punto donde Martín las encontrase, y regresaría al campamento. Karoline y yo iniciaríamos el camino de la jornada planeada para el quinto día: la cumbre Hoygard (6.1 80 msnm) y la cumbre El Libertador (6.380 msnm). Lixayda intentaría alcanzarnos una vez que dejara a salvo a Denys. Despedirnos y, en particular, despedirme de mi amiga, fue doloroso. Sentí que algo de mí se iba con ella. En ese momento estaba tan débil como mi compañera. El stress emocional que habíamos vivido me había dejado sin fuerzas. Pero tuvimos que poner el corazón en dirección al objetivo y seguir lo planeado. Estábamos preparadas para enfrentar logísticamente lo que atravesábamos, pero uno no sabe cuán duro emocionalmente puede ser, hasta que se vive. A las 1 0.1 5 del quinto día, Karoline y yo salimos rumbo a la cima principal, mientras Denys y Lixayda se alistaban para bajar. El clima nos acompañaba, apenas se sentía una brisa y el cielo azul brillaba. Aunque mi cuerpo estaba tristemente golpeado, por fortuna Karoline se sentía bien. Sería ella quien entonces me diera los ánimos y la fuerza para alcanzar los objetivos de esa jornada. Pasaron un par de horas y por radio Lixayda me comunicaba que Denys ya estaba en descenso junto a Martín y que ella iniciaba el regreso al campamento para, al menos, intentar llegar a la cumbre Hoygard. Martín había literalmente volado para encontrar a las chicas. Su fortaleza y amplia visión de lo que hacíamos lo ponía en un compromiso inquebrantable. Griselda Moreno (izq) y Denys Sanjinés (Der) “Renuncie a la cumbre más alta donde Gri y Karo sí pudieron llegar. Foto: Griselda Moreno Ese día la cumbre para mí fue que nuestra compañera estuviera a salvo”. Pág. 1 6


Karo y yo llegamos a los 6.380 msnm de la cima principal casi a las 1 6.00. Nos había tomado 5 horas y 45 minutos llegar. Mi ascenso fue paso a paso, con la mitad de mi mente y corazón en el objetivo y la otra mitad descendiendo. Teníamos 3 horas para regresar con luz al campamento. A Lixayda no le había alcanzado el tiempo. El tramo de la cumbre Hoygard a la principal es un tramo largo aunque no lo parezca; pero, además, psicológicamente es un poco difícil, ya que hay descender para volver a subir. Poco después de las 1 9.00 estábamos de nuevo en el campamento. Ahora el camino lo seguiríamos solo tres. “Perder un miembro del equipo fue difícil emocionalmente, pero reforzó al mismo tiempo las ganas de llegar a la meta”. (Karoline Kaasa Dahl). Solo queríamos que llegaran las 21 .00 para tener noticias de nuestra compañera. Me tranquilizaba enormemente saber que Mercedes estaba con ella, conteniendo su tristeza. A lo largo de todos mis años en la montaña, nunca nadie me ha dado tanta confianza como ella para atender este tipo de situaciones. Su sensibilidad y palabras oportunas les han conferido a todas nuestras salidas ese elemento indispensable en las expediciones. Nos acostamos con las estrellas, sabiendo que Denys estaba cuidada y abrazada. Nos dormimos apretadas y calentitas. Ahora éramos tres en una carpa de dos. Cre cía m os j u n to a l a l u n a El sexto día levantamos campamento. Teníamos que avanzar y trasladarnos, y localizar un lugar entre las cumbres Melendez y Pilar de las Pailas. Esa jornada teníamos que acceder a la cuarta cima. Me levanté pensando en las palabras de mi amiga Mariela cuando días antes nos habíamos despedido en el segundo campamento. Ella me dijo que presentía que esta integral se iba a lograr: “Todas las energías van para un solo lugar, tanto las montañas como quienes aguantamos desde abajo, las acompañamos en cada paso y en cada preocupación que suceda allá arriba”. Iniciamos camino con todo a cuestas. Había que subir a los 6.000 msnm nuevamente y realizar una travesía por el filo. Luego de algunas horas, localizamos campamento a los 5.900 msnm en un lugar accidentado, donde teníamos que trabajar la plataforma para armar la carpa. Como habíamos hecho anteriormente, dejamos las mochilas y fuimos por la cumbre Pilar Las Pailas (5.690 msnm). Desde ese punto final se puede apreciar la razón de llamarse pilar. Según lo leído “junto con el San Miguel de Palermo (la primera cima hollada) forman las columnas de ingreso al anfiteatro de Khun, como así también los dos únicos brazos o cordones que se desprenden de la columna principal de Nevado de Cachi, ubicada en sentido norte-sur”. La vista panorámica desde allí es muy didáctica, ya que puede apreciarse muy bien la travesía por las cimas. Paradas allí en las rocas finales de aquella cumbre nos alegraba saber que dentro de los integrantes de la primera expedición de esta cumbre, llevada a cabo en 1 987, había dos mujeres: Flavia Elpeza y Teresa Dragone. Mientras nosotras hacíamos cumbre, Mariela y Norma no estaban tan lejos. El equipo La Hoyada, que había subido a dejar provisiones como el plan lo establecía, acampaba por la zona de la Laguna. Incluso Mariela nos diría después por radio que nos había visto como figuras pequeñitas caminar por filo del Pilar de Las Pailas. Las tres nos llevábamos muy bien, asumíamos en silencio los roles y lo que cada una tenía que hacer. “Debíamos construir los lugares para nuestro campamento en medio de las pedregosas morrenas de bastante inclinación. Era momento de construir plataformas de retención, remover la mayor cantidad de piedras posibles y hasta hacer muros protectores. Estas tareas se hacían con una sincronización increíble sin pactarlo y sin segundos que perder, pues la urgencia de tener un lugar libre de frio y de viento era trascendental” (Lixayda Vasquez). “Habíamos encontrado tal concordancia, que sabíamos hasta cómo acomodarnos para dormir. Poder entrar cada noche en una carpa, sentirnos seguras, calentitas, comer, hidratar, charlar, eran momentos de alivio y alegría luego de jornadas tan duras, y nos preparaba para un nuevo día de espectacular montañismo”. (Karoline Kaasa Dahl). Yo sentía que la luna nos acompañaba, crecía e iluminaba cada vez más. Se avecinada la luna llena de tauro, también conocida como la luna llena de mayo, la luna llena de buda o Wesak, que, según dicen, marca el punto culminante de la bendición espiritual al mundo. Mis recuerdos de esta luna llena se remontan al Himalaya, donde hay una ceremonia especial en un valle del Tibet, donde, a partir de la meditación y la oración, las personas espirituales de todas las religiones y tradiciones se vinculan en mente y corazón. Quizás algo de todo esto nos estaba acompañando, porque de alguna manera sentíamos que nuestra Pachamama nos ayudaba a caminar. Pág. 1 7


L a m i ta d m á s u n o La quinta cima marcaba más de la mitad del recorrido, y nos animaba de una manera desbocada. Pensaba en Denys, sabíamos que había iniciado el descenso a Cachi. Mientras más bajara de la montaña, mejor se recuperaría. Mercedes estaba con ella. Martín se había unido al grupo de Piedra Grande, pues nosotras ya habíamos pasado al abrigo del posible segundo punto de evacuación. Pensaba en Martín e Igor y su tremendo compromiso y profesionalidad para con el proyecto. Cada vez que nos comunicábamos por radio recibíamos de su parte palabras de aliento y cariño. Llegamos a La Cumbre Melendez y corría algo de viento. Una gran parte del ascenso lo hicimos con crampones. Con respecto a esta cima, a la que algunos también suelen llamar la cima arqueológica, Christian Vitry explicaba: “He identificado y relevado un rectángulo ceremonial (pircado de escasa altura de 1 2x6 metros) donde hace 5 siglos las etnias locales practicaban ritos y ceremonias religiosas para sus divinidades”. Quizás por este especial atractivo visitar esta cumbre nos era singular. El séptimo día implicaba llegar a esta arqueológica cima pero también a la siguiente. En el medio teníamos que recuperar las provisiones que nos habían dejado. Hayamos el paquete fácilmente: varias botellas de 2 litros de agua congelada y una bombona de gas. El descenso de la Melendez al ascenso a la Cumbre Pellicelli (6.000 msnm) supuso el magnífico encuentro de un paisaje de cuento: La Laguna La Hoyada y su pequeña vecina, La Laguna Blanca, nos dejó boquiabiertos y con el corazón muy lleno. Desde esta sexta cima, se apreciaba todo lo que nos quedaba: las tres cimas menores, pero no por eso menos complicadas. Cuando superamos la mitad de las cumbres del total planeado, algo en nuestro interior nos hacía sentir que podríamos conseguirlo. Estábamos fuertes y decididas. El compañerismo y amistad había generado una confianza tal en el equipo que generaba este sentimiento de victoria anticipado. Quizás solo era el anhelo, quizás queríamos conseguirlo para honrar a cada persona de esta expedición que indudablemente subía y pisaba con nosotras cada cima. “Cuando empezamos a contar con varias cimas, tenía la esperanza cada vez más real de que lo íbamos a lograr. Cada vez que subíamos a una cima era una experiencia única. Cada cima, su característica y su manera de ser escalada nos brindaba una vista variada de hermoso paisaje” (Karoline Kaasa Dahl) Nuestro campamento entre la cumbre Pellicelli y la cumbre Di Pascuo (5.400 msnm) era aventurado. Por lo expuesto que estaba ante lo vientos, además de armar una plataforma a fuerza de pico y pala de piolet, construimos un pircado alrededor que los propios incas se hubieran sentido Los gorritos de las chicas que usaron para subir intimidados. Luego de buscar a lo largo de una hora un posible sitio, no nos las montañas. quedó más que ubicarlo sobre el filo de la travesía. Foto: Sur al Sur Tuvimos un atardecer maravilloso y el viento que prometía soplar a lo largo de la noche, simplemente enmudeció.

Las expedicionarias Lixayda Vásquez (Perú) y Karoline Kaasa Dahl (Noruega) desde la carpa. Foto: Griselda Moreno

Lixaida Vásquez (Perú) y Karoline Kaasa Dahl (Noruega) en una de las cumbres. Foto: Griselda Moreno

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D os d ía s, tre s ci m a s “Teníamos tanta confianza con el avance de la expedición que se nos ocurrió que podríamos hacer las tres últimas cumbres en el octavo día. Pero no fue así. Precisamente esas cumbres más pequeñas fueron las más difíciles de superar por el terreno pedregoso, la exposición e inestabilidad que tenían, y los vientos que, a partir de ese día, fueron mucho más fuertes. Además, todo debíamos hacerlo con una mochila muy pesada y a eso había que agregarle que ya sumábamos una semana de actividad. La travesía iba cargada de tensión. Cada paso debía hacerse con muchísima concentración y cuidado, siempre cuidándonos las unas a las otras, y coordinando los pasos y tiempos para pasar ciertos tramos en aristas expuestas. Las ráfagas de viento nos hacían perder equilibrio y todo lo que tocábamos se desmoronaba. En un momento, me sentí como en una guerra al tener que soportar ráfagas de viento que eran como ametralladoras. Debíamos esperar el segundo exacto en que se calmaba un poco para cruzar lo más rápido posible estos tramos. Luego nos reiríamos de esta experiencia; pero, en su momento, debímos estar muy concentradas”. (Lixayda Vásquez) Antes de partir a esta expedición, nuestro amigo Emilio Gonzales Turu, nos había marcado y reiterado el sumo cuidado que debíamos tener en esta parte de la travesía. Pero hasta no estar allí, no supimos lo peligrosa que era. Nosotras queríamos seguir la lógica de la travesía. Podíamos optar por poner un campamento en la base de las montañas, aunque tuviéramos que descender, para llegar a las cumbres por rutas más accesibles y sin peso mediante. Pero nosotras queríamos hacerlo de este modo. Veinte años atrás, del 22 del octubre al 2 de noviembre de 1 984, se lograba por primera vez encadenar las 9 cimas de este cordón. Lo consiguieron Rodolfo Ramos Cointte, Roberto Tercero y Alejandro Lewis. Algunos problemas en la logística hicieron que la travesía se demorara más de lo pensado, y estuvieron 1 2 días para conseguirlo. En el verano de 1 998, Ariel Mazzei y Daniel Cedrón completaron las 9 cimas en 7 días. Hasta la última edición (la tercera) del libro El Nevado de Cachi de Christian Vitry, éstas eran las dos únicas expediciones documentadas. Las dos expediciones fueron distintas entre sí, y la nuestra se mostraba distinta a las dos anteriores. En el verano del 201 3, Gustavo Lisi junto a Miguel Olivos lograron unir los cordones Cachi y Palermo en una travesía de 1 3 cimas sin precedentes. El octavo día, pudimos encadenar, en una jornada de mucha lucha y tensión, las cumbres Di Pascuo y el Peñon Blanco (5.400 msnm). Esta última, considerada la cumbre más técnica de todo el cordón, “como un dedo señalando al cielo, se eleva unos 80 metros en su parte final, confiriendo al paisaje una extraña belleza, poco común en los redondeados perfiles cordilleranos” cuenta Vitry en su libro. La ventana de buen tiempo comenzaba a alertarnos que pronto dejaría de ser bueno. El viento protagonizó la tarde del octavo día de una manera amenazante que nos llevó a descender más de lo deseado para encontrar un campamento resguardado de los posibles embates furiosos del viento de la noche. Nos quedaba la última cima y con ella llevar nuestras ilusiones a lo más alto.

Foto 1 : Subiendo a la Luna - Foto 2: Acampe - Foto 3: Uno de los lugares más complicados el Peñón Blanco. Fotos: Griselda Moreno

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La a l e g ría d e l os su e ñ os Ver a través del lente de la cámara a Lixayda y Karo paradas sobre la última cumbre La Pirámide (5.300 msnm) con los bastones en alto rebosantes de alegría me emocionó en lo más profundo. Solo quería llegar, abrazarlas y gritar junto a ellas la dicha de haberlo logrado. Quería llamar a Denys y decirle que nuestras cumbres eran también de ella y de todo el equipo. “El noveno día, al llegar a la cumbre La Pirámide, nos comunicábamos con nuestras/os compañeros que ansiosos aguardaban nuestras noticias. La emoción me quebró y quise hacerlos partícipe mediante la radio. Se me escapó un “estamos en la cumbre… lo logramos carajo!”. Fue realmente un momento muy emotivo. Entendí que no existe montaña fácil y que todas merecen el esfuerzo y concentración necesarios para conquistarlas.” (Lixayda Vasquez) De la cumbre sobrevino un lento y fatigoso descenso al punto donde todo había iniciado. El largo camino restante anunciaba que se avecinaría la noche antes de un posible reencuentro con el resto del grupo. Mercedes y Denys, desde el pueblo de Cachi, habían organizado estar a las 1 9.00 en el puesto de Liquin. Allí nos esperarían. Había conversado con Mercedes por teléfono satelital en la mañana del noveno día unos minutos antes de partir a la cumbre para coordinar el encuentro y decirle que estábamos bien. La noche nos atrapó y, con ella, el terreno de regreso fue confuso. El viento no nos dejaba entrar en comunicación con quienes nos esperaban cerca de Huayco Hondo. Las señales de luces de las linternas no eran visibles. Me preocupaba su preocupación, eran las 22.00 y nosotras seguíamos caminando. A la distancia pudimos al fin ver una linterna. Era Juan Liquin, que había llegado con su camioneta hasta Huayco Hondo. Mercedes la había contratado para que no tuviéramos que caminar los kilómetros hasta donde la traffic podía llegar. ¡Qué alegría interminable fue encontrarlos al fin! “Quién diría que la enorme planificación, compromisos y respeto a la montaña asumidos en esta segunda edición, habrían sido útiles en mi propia evacuación. Qué contenta estuve cuando entendí que habíamos logrado nuestro objetivo. El proyecto había generado, desde su creación, un compromiso social, medio ambiental, deportivo y responsable; sonreí mucho cuando recordé cada momento vivido y me alegró saber que volvería a casa tranquila y entera. Me sentí muy segura, agradeciendo a la feminidad por no habernos permitido olvidar ningún detalle. Estar allí con amigas fue los mas valioso, pues gracias a su apoyo podría besar a mi hijo nuevamente”. (Denys Sanjinés) A m o d o d e co d a He sentido decir que los éxitos en la montaña son de aquellos que logran las cumbres. No puedo estar de acuerdo con esto. Además de parecerme corto, egoísta y de pensamiento obtuso, jamás podríamos pensar y mucho menos sentir que el éxito de esta expedición solo perteneció a quienes pisamos las cimas. La expedición en sí cumplía un objetivo, cada una poniendo lo mejor, cada una aportando su experiencia de vida en la montaña. El objetivo de esta integral femenina era que al menos una de nosotras pudiera hollar las 9 cimas, no importaba quién. El grupo apoyaría a esa o esas mujeres que lo hicieran. El mensaje de Mujer Montaña para esta tercera etapa no tenía que ver con protagonismos individuales, sino con el sacrificio, esfuerzo, valor, compromiso, humildad y convicción del equipo: nueve personas, cuatro de ellas poniendo su corazón en tierras más altas y cinco en las más bajas. Para quienes formamos el equipo integral, saber que los equipos de seguridad estaban para respaldar cualquier imprevisto significaba no solo confianza, sino, mayor valentía. No hay anónimos en esta expedición, todas y todos tienen nombre y apellido y hoy nos sentamos en igualdad en la tribuna de la alegría al saber que lo realizado fue un trabajo en equipo de extraordinario desempeño y que esta historia, más allá de quedar registrada en la historia del montañismo salteño, argentino y latinoamericano, encontrará en el futuro el eco de lo que quiso trasmitir. “Ahora más compañeras que nunca y con la alegría de una edición exitosa, nos llenamos de energía para soñar en una siguiente aventura” (Denys Sanjinés)

G ri se l d a M ore n o M AKALU TE AM Pág. 20


ENCUENTRO DE LOCOS POR LA PUNA EN LA PROVINCIA DE CORDOBA

Encuentro de Locos por la Puna Cordobés - Villa Allende, 25 de Mayo de 201 4. Foto: Gloria Benítez (Gloria La Boca)

Bajo el sol de un 25 de Mayo muy especial, se realizó en Villa Allende en la casa de Ester Pastrana, el 1 º Encuentro de Locos por la Puna Cordobés con una gran concurrencia de integrantes residentes de la Provincia mediterránea, como asi también de la Provincia de Catamarca, Santa Fe y la Ciudad Autonóma de Buenos Aires. Estuvieron presentes en el gran locro Cordobés la anfitriona Ester Pastrana, Ceferino Eduardo Sánchez, Miguel Angel Ramírez, Gabriel Gustavo Buttiero, Nicolás Buttiero, Daniel Herrera, Alfredo Jara, Marcelo Javier Fortuna, Marité Peirotti, Shelela Pastrana, Lidia Fernández, Luly Moreno, Macarena Toledo, Guardavidas Polo, Edgardo Videla, Gloria Benítez (Gloria La Boca), Luciana Gallusser y Alejandra Guzmán siendo que estas últimas vinieron desde la Ciudad de Buenos Aires, la Provincia de Santa Fe y la Provincia de Catamarca respectivamente. El buen tiempo en la Provincia de Córdoba se matizó con la preparación de un tradicional locro del 25 de Mayo y otras exquiciteces, compartiendo entre los presentes una hermosa jornada signada por la buena onda, el infaltable buen humor cordobés y las diversas experiencias de viaje de los que se dieron a la cita.

Buen clima, buena comida, buenos amigos y un hermoso encuentro en Villa Allende, Córdoba. Fotos: Ester Pastrana

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Tras el éxito del Encuentro de Locos por la Puna en la Ciudad de Salta, la ha seguido en el camino este hermoso encuentro que promete un nuevo encuentro - aún con fecha incierta - pero con la voluntad de reencontrarse nuevamente pronto y ser todavía más que en la primera vez. Asimismo el clima agradable de este tipo de encuentros que nos permiten vernos las caras, conocernos, intercambiar experiencias, anécdotas de viajes y pasar un lindo dia han contagiado los ánimos de muchos otros lugares, siendo uno de ellos la Ciudad Autonoma de Buenos Aires y la Provincia de Tucumán el 6 y el 26 de Julio próximo.

Luciana Gallusser llevó desde Los Quirquinchos, Santa Fe este hermoso postre al encuentro Cordobés. Foto: Ester Pastrana

Desde Locos por la Puna continuamos animando la posibilidad de este tipo de encuentros, como asi también la confraternidad entre sus integrantes, la posibilidad de armar viajes en común y por supuesto compartir nuevas experiencias y vivencias. Sin dudas va a ser una tarea casi imposible podernos conocer los 1 3.300 miembros pero si queremos que este tipo de encuentros tambien sirvan para forjar una identidad y sentirse parte de un gran colectivo que tiene una representación bien Federal en todo el país y que también ha trascendido las fronteras de la Argentina.

6 DE JULIO

ENCUENTRO DE LOCOS POR LA PUNA EN LA CIUDAD AUTÓNOMA DE BUENOS AIRES Tal como lo adelantamos se viene el 1 º Encuentro de Locos por la Puna en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires en la tradicional Pizzeria Banchero del Barrio de La Boca el próximo 6 de Julio. Nuestra amiga Gloria Benítez (Gloria La Boca) convoca a todos los que quieran hacerse presentes. Podés ir confirmando tu presencia en el evento de Facebook en el siguiente link: https://www.facebook.com/events/8857495381 07334

SE VIENE, SE VIENE, SE VIENE...

ENCUENTRO DE LOCOS POR LA PUNA EN SAN MIGUEL DE TUCUMAN Tal como lo adelantamos se viene el 1 º Encuentro de Locos por la Puna en la Provincia de Tucumán en su ciudad capital el próximo 26 de Julio. Nuestra amiga Sandra Robra convoca a todos los que quieran hacerse presentes. Podés ir confirmando tu presencia en el evento de Facebook en el siguiente link: https://www.facebook.com/events/1 441 01 81 02822458/

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LIBROS RECOMENDADOS Geografía Física del Norte Argentino (Salta y Jujuy) de Ricardo N. Alonso. Mundo Editorial. 255 Págs. Ricardo N. Alonso es Geólogo y Doctor en Ciencias Geológicas. Investigador del CONICET y Profesor de la Universidad Nacional de Salta y de la Universidad de Arizona (EEUU). En este libro nos acerca al mundo de la geografía física de uno de los lugares más espectaculares del Planeta Tierra: Los Andes del Norte Argentino, más concretamente las Provincias de Salta y Jujuy. Su vasta experiencia investigadora no solo desde el campo teórico sino también desde lo práctico hacen de este libro, un libro para todos aquellos que quieran enriquecerse con datos concretos de la región. Andes Centrales de Marcelo Scanu. Polo Rossi Casa Editorial 96 Págs. Nuestro amigo e integrante de Locos por la Puna, Marcelo Scanu, nos ilustra con sus experiencias de montaña y con excepcionales fotos y relatos sobre los Andes Centrales Argentinos. Una edición de lujo bilingüe (español - inglés) con deliciosas fotos de nuestras montañas, datos de utilidad, anécdotas y algunas leyendas - que luego ampliaría en su otra obra "Leyendas de los Andes Argentinos" lamentablemente agotada -. En sus páginas con sus relatos y sus fotos alimentará sin dudas al lector a querer conocer un poco más de esta hermosa región de nuestro país. Una Copla en la Puna de J. Eduardo Aroca. Editorial Dunken 11 7 Págs. Eduardo Aroca nos adentra en esta hermosa novela narrativa de los maravillosos paisajes de la Puna Catamarqueña y su gente. Una copla en la Puna nos cuenta sobre la vida y los devenires de la gente de la Puna, sobre los personajes de la misma, sobre sus paisajes, sus costumbres y sus historias. Sin dudas una novela que para toda persona que se considere amante de la Puna no deberia perderse de leer. Pág. 23


CUENTO MI LIBRO

M ARCE LO S CAN U Marcelo Scanu es un joven andinista , explorador, escritor y fotógrafo. Nacido en Resistencia (Chaco) ha vivido desde niño cerca de los Andes. Ya desde adolescente ha comenzado sus ascensos a diversas montañas de los Andes. Fue el lider de la Primera Expedición Argentina a las nacientes del Amazonas y ha escrito y publicado diversos articulos sobre montaña en Argentina, Perú, Ecuador, México y Estados Unidos, además de colaborar con la Revista American Alpine Journal. Arqueólogo aficionado y redescubridor de la Momia del Chuscha. Aquí nos cuenta un poco de uno de sus libros: Andes Centrales.

Hablar de un libro escrito por uno mismo es sin dudas como hablar de un hijo. Este libro contiene 1 20 fotos tomadas durante mas de una década con cámaras analógicas y diapositivas en ambientes muy difíciles. Muchas fueron las veces que he tenido que dormir con el equipo dentro de la bolsa, salir de la carpa con muchos grados bajo cero para no perderme una toma, armar el trípode y consolidarlo con piedras porque el viento era atroz y muchas otras vicisitudes. Un gran número asimismo fueron sacadas en la peor hora, durante el mediodía pero no quedaba otra, pasábamos por ahí en ese momento y quizás nunca mas. Ser andinista y aun más de exploración requiere un gran esfuerzo y dedicación. Gran peso en la espalda para ser autosuficiente en el desierto, la Puna y la alta montaña. En todas estas ocasciones nunca dejé de llevar mi Canon T80 en especial o hasta en alguna ocasión una Leica prestada por Federico Kirbus. En todas ellas quedaron plasmadas en las diapositivas, volcanes inexplorados, cráteres profundos, aviones caídos, ruinas misteriosas, fauna, flora, y la amistad de montaña. El libro Andes Centrales abarca esta región desde Catamarca hasta Mendoza y aparecen también lugares turísticos y accesibles, todos con una reseña español/inglés y un papel importado de gran calidad, por ello no lo podremos reeditar y quedan pocos ejemplares. Me queda la gran satisfacción de que muchos ejemplares han recorrido el Mundo, desde USA y Canadá hasta Inglaterra, España e Italia y quien sabe a que otros. Asimismo siempre es importante para el autor que también la tenga el lector y le sirva para conocer un poco mas de nuestros inigualables paisajes y acervo cultural de los Andes y la Puna. Para quienes se encuentren interesados en el libro pueden hacer sus pedidos al e mail libroandescentrales@yahoo.com.ar o al facebook del autor: https://www.facebook.com/marcelo.scanu

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Instrumentos Andinos

EL CHARANGO Y SUS CAMINOS

RI CARD O M AN U E L P I E TRAS ZE K

Viajar por el Noroeste Argentino implica volver con numerosos recuerdos, desde sus paisajes, su gente hasta su riqueza cultural. La música tiene un papel importante en este territorio e imprime rasgos característicos a su identidad: Sonidos de quena, sampoñas y erkes resuenan en nuestros oídos durante todo el viaje. En este contexto, el charango ocupa un lugar destacado en el folklore regional. Hoy en día su sonido se ha masificado atravesando diferentes aspectos de la música y llegando a un público más amplio que no solo lo escucha, sino que también se interesa por estudiarlo en diferentes puntos del país. Ernesto Cavour en su libro, dice que la palabra charango deriva del vocablo americano “charanga”, palabra muy utilizada durante la colonia, que significa música de instrumentos metálicos bulliciosos y estrepitosos, seguramente por su estructura musical de una acústica dominante y de “charanguero” que quiere decir tosco, grosero, chapucero, mal hecho e imperfecto (por su condición de instrumento rústico y por estar más al lado de los indígenas, sus principales cultores). Entre varios autores musicólogos, historiadores y antropólogos se pueden determinar similitudes y diferencias, sin embargo todos consensuan en que el charango es netamente andino y su origen fue después de la llegada de los españoles a tierras sudamericanas. Con la conquista de América llegaron de Europa infinidad de instrumentos cordófonos (de cuerdas). Al pasar tiempo y por procesos transculturales estos instrumentos fueron imitados, reconstruídos o reinventados tanto por los nativos como por los españoles que quedaron en el continente, dando así origen al charango y sus diferentes variedades según las regiones. Muchos dicen que el antecesor del charango es la vihuela de mano con cinco cuerdas dobles, otros la mandolina, la antigua guitarra española, el laúd o bien una mezcla de todos ellos. Respecto de su lugar de nacimiento, Bolivia y Perú se han disputado a lo largo del tiempo la invención del charango, a través de numerosos documentos tales como pinturas y esculturas que evidencian la antigüedad de un instrumento similar en ellos. Sin embargo el origen no se ha podido Fotos de iglesias y pinturas de iglesias comprobar fehacientemente. Se dice que el charango fue viajando a los distintos territorios a través de los arrieros indígenas, que iban rasgueando sus instrumentos por caminos dificultosos para mantener el ánimo en su travesía. Hacia la primera mitad del siglo XX, su uso se había popularizado en Bolivia (a través de Mauro Nuñez) y Perú (Jaime Guardia), luego también en Argentina y Chile. Cabe resaltar que en 1 973, en Bolivia, se creò la Sociedad Boliviana de Charango. La misma realiza desde 1 997 en Aiquile (Departamento de Cochabamba) el festival más importante a nivel internacional sobre este instrumento. Pág. 25


Una particularidad de la historia del charango en Chile, refiere a la prohibición de los instrumentos andinos consecuencia de la dictadura de Augusto Pinochet en 1 973, quien silenció durante años la utilización de los mismos ya que estos eran usados por distintos grupos políticos y sociales opositores al regimen dictatorial, tomando la forma de “canción de protesta” considerada una efectiva herramienta de comunicación social. Monumento al charango en Aiquile, Bolivia

En la construcción del charango se emplean diferentes maderas, todas ellas dependiendo de la región en la que se fabrican, por ejemplo: alerce, algarrobo, caoba, carejeira, cedro, mara, naranjillo, nogal, palosanto, petereby, raulí. Una característica fundamental de este instrumento es su caja acústica que tradicionalmente estaba hecha de caparazòn de quirquincho, pero que actualmente se hace de madera ahuecada. En Perú su caja es similar a la de una guitarra española pero de menor dimensión. En un principio las cuerdas se hacían también artesanalmente con tripa del mismo animal con el que se hace la caja de resonancia, luego fueron reemplazadas por el nylon y metal. En nuestro país el máximo exponente del charango es Jaime Torres, quien con su forma particular de tocar, logró consagrar un estilo único que abarcó en su obra diferentes géneros musicales pero manteniendo fielmente ese sentido del altiplano que lleva con él. Desde la década del 50 tocó en numerosos países, transcendiendo las fronteras latinoamericanas y los escenarios típicos del folklore. Jaime Torres llevó su charango desde los modestos escenarios del Tantanakuy (encuentro en Quechua), en los pueblos de Jujuy hasta el prestigioso Teatro Colón de Buenos Aires con la Filarmónica de Berlín y en otra ocasión con la Camerata Bariloche, entre tantos logros de su carrera artística por todo el mundo.

El autor de la nota tocando el charango.

Fotos de varios charangos (Fig 1 ) Jaime Torres y su charango en el Hornocal. Foto: http://www.laplatanoticias.info/jaime-torres-afirmoque-su-musica-ademas-de-un-hecho-artistico-esun-hecho-social/ (Fig 2)

Hoy el charango sigue su rumbo, ya no se limita solo al acompañamiento en canciones y festividades tradicionales sino que ha evolucionado a través de grandes instrumentistas contemporáneos, que llevan su sonido al otro extremo de sus orígenes, transformándolo muchas veces en protagonista de sofisticadas piezas musicales. B i b l i og ra fía : El Charango: Su Vida, Costumbres y Desventuras Por Ernesto Cavour Aramayo (Bolivia) / Revista del folklore (1 983) Caja España - Autor: Varela de Vega, Juan Bautista / Don Ricardo Palma y Juan de Arona, tras las huellas del Charango por José Sotelo Maguiña Marzo 2009 / Algunas aproximaciones en relación al origen del charango por Héctor Soto / El charango en Chile- Héctor Soto / Extracto hecho por Héctor Soto de la obra “Los Instrumentos Aborígenes y Criollos de la Argentina” de Carlos Vega / Portal web charango Perú. Fotos: El Charango: Su Vida, Costumbres y Desventuras Por Ernesto Cavour Aramayo (Bolivia)/ Portal web Sociendad Boliviana de Charango / Portal web música andina / Portal web Grupo Tarpuy- fabricantes de instrumentos autóctonos- Maimará- Jujuy / Portal web charango Perú.

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HISTORIAS

EL MOLINO DE ANTOFALLA

LU CI AN A G ALLU S S E R Investigadora, inquieta, detallista, así es Luciana Gallusser quien nos trae a estas páginas de la edición Nº 2 de la Revista Digital Locos por la Puna, la historia del molino de Antofalla.

I N T RO D U C C I O N . La localidad de Antofalla está ubicada en la Puna, en la Provincia de Catamarca, al Noroeste de Argentina. Sus coordenadas son: 25°31 ′00″ Latitud Sur; 67°41 ′00″ Longitud Oeste. Está a 3.300 metros de altitud, entre el Volcán Antofalla (6409 metros de altitud) y el Salar de Antofalla, de 1 70 Km de largo, salar que es el más largo del mundo. Antiguamente fue habitada por los Apatamas y sus descendientes conforman hoy la Comunidad Indígena Kolla-Atacameña de Antofalla reconocida asi por la Ley Provincial Nº 5.276 la cual abarca el pueblo de Antofalla y los parajes de Loro Huasi, Las Quinuas, Botijuelas, Antofallita, Potrero Grande, Las Breas, Las Chacras, Aguas Dulces y Aguas Calientes. En dicha ley se reconoce el derecho preexistente como pueblo y el derecho a la tierra como territorio comunitario.

A la izquierda Luciana Gallusser junto a la piedra del molino de Antofalla (foto de la autora). A la derecha otra vista de otra de las piedras del antiguo molino de Antofalla (foto: Axel Kiberl). Abajo vestigios del antiguo molino de Antofalla (fotos de la autora).

En una de las calles del pueblo están los vestigios de un antiguo molino: frente al antiguo edificio de la escuela Nº 11 6 está esta rueda (fotos arriba izquierda), al lado hay otra que está acostada. Al final de esa calle está el edificio, con las paredes parcialmente demolidas, en cuyo interior se conserva la piedra que servía de base para la molienda, conocida como riel o solera. Más abajo, y a un costado de la entrada, se ve el embudo del canal que conducía el agua de la quebrada de Antofalla hacia la parte inferior de las instalaciones. A la derecha se ven las paredes del edificio. Pág. 27


LA H I S TO RI A. Durante mi estadía en el pueblito de Antofalla, le pregunté a un hombre mayor, nacido y criado en ella, si sabía qué se molía en ese molino. Me contestó con énfasis: “Mineral, señora, de tiempo de los Jesuitas”, aunque hasta el momento de realizar esta nota no encontré información acerca de la acción de los Jesuitas en el Molino de Antofalla. Por otra parte, el empresario Salteño Don Indalecio Gómez y Ríos explotó las minas y el molino, siendo un próspero comerciante que vivía en los Valles Calchaquíes, en la localidad de Molinos, donde compró la antigua casa de Isasmendi. “Pero quiso la suerte que las paredes de su antiguo edificio escondieran un "tapado" de monedas de oro. Este capital le sirvió para dedicarse a la minería y hacer una pequeña fortuna con la que logró comprar la finca Isasmendi”. En el año 1 862 fue asesinado en uno de los corredores, por sus opositores políticos. Cabe aclarar que la persona de quien hablamos no debe confundírsela con su hijo, Indalecio Gómez, quien fue impulsor de la Ley Saénz Peña del voto universal y obligatorio. (*1 ) y si bien a este se lo cita como explotador de las minas y el molino, desconozco si efectivamente fue el constructor de la misma o si continuó usando uno que había sido construido anteriormente por los Jesuitas. Lo cierto es que los restos que vemos hoy de las instalaciones, nos permiten apreciar que este emprendimiento demandó una gran inversión, tanto en construcciones como en mano de obra, conocimientos técnicos y conexiones con el comercio de los Valles Calchaquíes. No encontré relatos de época narrando la forma de vida y/o explotación de las minas. Los restos materiales fueron investigados por Alejandro F. Haber, Marcos R. Gastaldi y Marcos N. Quesada y publicados con el título “Arqueología industrial de un enclave minero salteño en Bolivia, mediados del s. XIX”, donde analizan y describen minuciosamente los restos existentes de la explotación minera en una de las quebradas y en el poblado de Antofalla siendo que el mismo está documentado con muchas fotografías. Vale la pena aclarar que en esa época la zona de Antofalla pertenecía a Bolivia. Agrego a continuación una descripción somera de los procesos de tostado y amalgamación porque ayudan a entender el funcionamiento de ambas plantas de procesamiento: Old Camp y Antofalla.

Mapa de Perú y Bolivia de Jhon Tallis - Circa 1 851 . Datos: Dirección Postal: Stoneydale, Pepper Street, Christleton, Chester, CH3 7AG, England Telephone: (44) (0) 1 244 336004 Fax (44) (0) 1 244 3361 38 E-mail: richard@earlymaps.com Webpage: http://www.antiquemaps.com/ Fuente: https://cronicascartograficas.wordpress.com/page/2/

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E XTRACCI O N Y TO S TAD O D E L M I N E RAL La explotación minera se llevaba a cabo en las quebradas sobre el flanco este del volcán de Antofalla, que desembocan en el salar homónimo, un poco al sur de la localidad de Antofalla. En la obra mencionada (*2) se describe las instalaciones en la Quebrada de las Minas. El mineral se extraía a 41 50 metros de altitud y se acarreaba hasta un campamento donde se procedía al tostado. Las huellas fueron destruidas en parte por la construcción de un camino en una exploración más reciente. Hasta principios del siglo XX, el tostado se iniciaba por la quema de madera en la parte superior del mineral. Esto aumentaba la temperatura del mineral hasta el punto que el azufre contenido entraba en combustión y pasaba a ser su fuente de combustible, y el proceso de tostado podía continuar sin fuentes de energía externas, detalle importante considerando la escasez de leña en la puna. Las primitivas tostaciones se realizaban en "hogares" abiertos (los tostadores), donde se agitaban manualmente (una práctica conocida como "rabbling" en inglés), utilizando una herramientas en forma de rastillo para exponer al oxígeno el mineral sin tostar y continuar la reacción. De este proceso, se desprendían gases muy tóxicos. Este proceso de tostado del mineral se llevaba a cabo en el campamento conocido como Old Camp (así se lo menciona en la cartografía de la Compañía Minera de Antofalla S.A.) que estaba a unos 1 50 metros de altitud más abajo.

Foto extraída de “Arqueología industrial de un enclave minero salteño en Bolivia, mediados del s. XIX” por Alejandro F. Haber, Marcos R. Gastaldi y Marcos N. Quesada Con la leyenda: “Figura 3: Old Camp visto desde el noreste. La fotografía fue tomada en 1 997”

Como se puede apreciar en la imagen, las instalaciones constan de varios recintos construidos rústicamente en piedra, algunos destinados al acopio de mineral y otros para habitación de los operarios, un patio, corrales para encierro de animales y un horno de barro con plataforma de piedra, que se usaba para analizar muestras del mineral y evaluar su concentración. En este campamento se hacía un procesamiento primario del mineral, tostándolo para reducir su volumen eliminando arsénico, azufre y antimonio, disminuyendo así los costos del flete. Probablemente las mulas traían de Antofalla leña e insumos y volvían a cargadas con mineral.

TRAN S P O RTE D E S D E O LD CAM P H AS TA AN TO FALLA Una vez reducido el mineral por el proceso de tostado, se transportaba hasta Antofalla. El viaje duraba 2 ó 3 días. La senda bajaba por la quebrada, cruzando varias veces el arroyo del deshielo, a lo largo de la cual había varios puestos y aguadas que servían de refugio para parar y/o pasar la noche, brindando protección a los arrieros, las mulas y la carga. Al llegar al salar, la senda que bajaba de la quebrada se unía a la senda que venía de Botijuelas y conducía hasta Antofalla.(*2) Croquis de la planta de Old Camp. Foto extraída de Arqueología industrial de un enclave minero salteño en Bolivia, mediados del s. XIX Alejandro F. Haber1 2, Marcos R. Gastaldi2 y Marcos N. Quesada2

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Estructuras que componen la red vial de la quebrada de Las Minas. ( Puesto LM11 ). Foto extraída de “Arqueología industrial de un enclave minero salteño en Bolivia, mediados del s. XIX” por Alejandro F. Haber, Marcos R. Gastaldi y Marcos N. Quesada Con la leyenda: “Figura 6: al centro, a la derecha: Puesto LM11 ”. A la derecha mapa de la Red vial de la quebrada de Las Minas que comunicaba Old Camp con Antofalla. Foto extaída de “Arqueología industrial de un enclave minero salteño en Bolivia, mediados del s. XIX” por Alejandro F. Haber, Marcos R. Gastaldi y Marcos N. Quesada Con la leyenda: “Figura 5: "Red vial de la quebrada de Las Minas que comunicaba Old Camp con Antofalla. Se indican los sitios referidos en el texto".

I N S TALACI O N E S E N AN TO FALLA Las instalaciones en Antofalla son mucho más complejas que las de la quebrada, ya que allí se hacía la amalgamación del mineral. El proceso era largo y requería la pericia de los maestros azogueros para lograr el punto justo y optimizar el uso del azogue, que era muy caro y se importaba. Aprovechando que la plata tiene afinidad con el mercurio, se agregaban otras sustancias para favorecer el amalgamamiento de ambos. Se tomaban muestras diariamente hasta que el mercurio perdía brillo y se oscurecía. Parte del material empleado estaba disponible en la zona: sal, cobre, hierro, cal y mucha agua. El proceso de amalgamamiento incluía los siguientes pasos :(Fuente: Wikipedia) (1 ) El mineral extraído de las minas se molía, trituraba y tamizaba hasta obtener una harina. (2) Se apilaba en montones y se humedecían. Luego se agregaba sal común y se mezclaba paleando. A continuación se agregaba una mezcla de sulfatos de cobre y óxidos de hierro, llamada magistral, un agente catalizador que se obtenía por tostación de piritas de cobre y hierro. A veces agregaban también un poco de cal. (3) Después se agregaba azoque (mercurio) y se pisaba varias veces por día, este proceso podía durar de 2 semanas a 3 meses, hasta que el azogue absorbía toda la plata y se formaban tortas. (4) Las tortas se echaban en una tina con agua y se agitaba para separar la amalgama de plata (pella) del resto. Esta masa se exprimía y se obtenían las “piñas”. (5) Se separaba la plata del azogue mediante el refogado, que consistía en calentar las piñas a altas temperaturas para evaporar el azogue y separarlo de la plata y a veces también de pequeñas cantidades de oro. Una vez fundido se formaban las barras del blanco metal. Para llevar a cabo este proceso era necesario una gran estructura y operarios. Las instalaciones consistían en un edificio que contenía el trapiche para la molienda, estanques de piedra para el lavado, hornos (probablemente para hacer muestras), varias habitaciones para los operarios, y además un canal que captaba el agua de la quebrada, unos 1 000 metros más arriba. En la fotografía tomada en el año 1 923, se ve que la habitación tuvo un techo a dos aguas (aunque ya estaba destruido), las paredes tenían una altura estimada en 2,5 metros, con pequeñas aberturas en la parte superior y una gran puerta hacia lo alto de la quebrada, es decir al noroeste Las dos fotos que siguen, de la Colección del Museo de La Plata, fueron tomadas durante la expedición de B. Muniz Barreto en 1 923 y están en la obra “Arqueología industrial de un enclave minero salteño en Bolivia, mediados del s. XIX” de Pág. 30


Alejandro F. Haber, Marcos R. Gastaldi y Marcos N. Quesada. La primera, tomada desde el oeste, muestra el conjunto arquitectónico completo.

Fotografías de la instalación de Antofalla tomadas durante la expedición de B. Muniz Barreto en 1 923.Tomada desde el oeste muestra el conjunto arquitectónico completo. El gran edificio del frente es el trapiche y adosado a él puede observarse el edificio de los hornos muy destruido en la actualidad. Obsérvese el canal que se aproxima a la puerta del trapiche. Colección del Museo de La Plata. Foto extraída de “Arqueología industrial de un enclave minero salteño en Bolivia, mediados del s. XIX” por Alejandro F. Haber, Marcos R. Gastaldi y Marcos N. Quesada Con la leyenda:” Figura 9: … la superior tomada desde el oeste muestra el conjunto arquitectónico completo. El gran edificio del frente es el trapiche y adosado a él puede observarse el edificio de los hornos muy destruido en la actualidad. …”

En la segunda, el trapiche es el edificio de la derecha. A la izquierda las habitaciones del personal. Obsérvese en ambas imágenes el canal que se aproxima a la puerta del trapiche. Mi opinión personal es que el canal que yo vi y fotografié se dirige al nivel inferior, no a la puerta de la planta superior.

Fotografías de la instalación de Antofalla tomadas durante la expedición de B. Muniz Barreto en 1 923. El trapiche es el edificio de la derecha. A la izquierda las habitaciones del personal. Obsérvese el canal que se aproxima a la puerta del trapiche. Colección del Museo de La Plata. Foto extraída de “Arqueología industrial de un enclave minero salteño en Bolivia, mediados del s. XIX” por Alejandro F. Haber, Marcos R. Gastaldi y Marcos N. Quesada Con la leyenda:” Figura 9: …En la fotografía inferior el trapiche es el edificio de la derecha. A la izquierda las habitaciones del personal. Obsérvese en ambas imágenes el canal que se aproxima a la puerta del trapiche.“

En estas fotos se ve un pircado que no es mencionado por Bertrand en 1 886. También se ve una construcción transversal al trapiche que hoy ya no existe. El edificio donde estaba instalado el trapiche tenía dos plantas: la planta superior estaba cerrada por gruesos muros, construidos en piedra hasta los 0.40 m y luego continuaban en adobe Hacia el otro lado, al SE, perdura un muro de piedra que es el resto de una construcción en adobe que contenía 3 ó 4 pequeños hornos, mencionados en el relato de Alejandro Bertrand. El tamaño pequeño de estos hornos y la ausencia de restos de escoria hace presumir que no estaban destinados a la fundición de grandes cantidades de material . En la planta inferior del edificio había una habitación más chica, enteramente construida en piedra, incluso el piso, con una gran entrada hacia el noreste. El techo es una bóveda, también en piedra, que sostiene la parte del piso superior donde está apoyado el trapiche. Pág. 31


Trapiche de Antofalla – Reconstrucción hipotética del edificio y de la maquinaria de molienda.Foto extraída de “Arqueología industrial de un enclave minero salteño en Bolivia, mediados del s. XIX” por Alejandro F. Haber, Marcos R. Gastaldi y Marcos N. Quesada Con la leyenda:” Figura 8: Trapiche de Antofalla. Reconstrucción hipotética del edificio y la maquinaria de molienda”.

El trapiche consistía en una muela horizontal (también llamada riel) con una perforación en el centro por donde pasaba un eje que recorría ambos niveles. En la parte superior el eje sostenía una cruceta para mover 1 ó 2 piedras (llamadas voladoras) y hacerlas girar sobre el riel, pisando el mineral para reducirlo y en el nivel inferior había otra cruceta. En este punto cabe preguntarse cuál era la fuerza de tracción que accionaba sobre las crucetas y movía el molino. Hay discrepancias si era fuerza humana, animal o hidráulica. Volveré sobre este tema en otro párrafo. Al este del trapiche había una serie de habitaciones alineadas, donde se alojaba el personal. La mayoría de las puertas se abrían hacia el trapiche y los hornos. Tenían unas banquetas de piedra para cargar y descargar los aperos de las mulas. Probablemente entre estas habitaciones y el trapiche se ubicaban los tanques para el relave, porque hay restos de conductos hechos en piedra que actualmente se usan para riego.

TRAN S P O RTE D E S D E AN TO FALLA A M O LI N O S Una vez procesado y acondicionado, el mineral era transportado por arrieros hasta Molinos, en los valles Calchaquíes. La travesía duraba unas 5 jornadas, este era el recorrido: saliendo de Antofalla, iban hasta Antofallita (sobre el margen oeste del salar), cruzaban el Salar de Antofalla, y pasaban por la vega de Aguas Calientes. Subían la sierra de Calalaste para bajar a la vega de Acazoque a orillas del Salar del Hombre Muerto. Remontaban el río de los Patos hasta la Vega de los Patos. Atravesando el Abra del Cerro Gordo, bajaban al Valle Calchaquí por un afluente del río Tacuil pasando por Tacuil, Amaicha y Colomé , llegaban a Molinos. Este trayecto está documentado en muchas travesías narradas por viajeros de la época y también por gente que vive actualmente en Antofagasta de la Sierra. Recientemente algunos miembros del grupo Locos por la Puna intentaron bajar desde el Abra del Cerro Gordo hacia Tacuil y no lo lograron. Es muy escarpado, con grandes piedras, intransitable con una 4x4. Parece que las 4 patas de los burros superaban a las modernas 4x4. Mapa del itinerario del mineral hacia los Molinos, Valles Calchaquíes, Salta. Foto extraída del libro“Arqueología industrial de un enclave minero salteño en Bolivia, mediados del s. XIX” por Alejandro F. Haber, Marcos R. Gastaldi y Marcos N. Quesada Con la leyenda:”Figura 1 0: Itinerario del recorrido del metal desde la extracción del mineral en Old Camp hasta Molinos. Se indica además la senda a Antofagasta de la Sierra desde Antofalla".

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LO S M O LI N O S Y LA F U E RZA D E TRACCI O N El archivo “Los Molinos Mineros Andinos”, escrito por Mario Ricardo De Nigris, es muy interesante, con buenas ilustraciones y referencias de los lugares donde se encuentran. Brinda información y sirve de guía para los que tienen alma de viajero y quieran visitarlos. La primera parte está dedicada a los artefactos de diseño prehispánico, clasificados en los molinos por percusión y los molinos por presión. Son por percusión los que consisten en una piedra que se levanta y se golpea contra otra, como el mortero, la tacana, la conana, el yunque y el molino quebrantador.

Extraída de “Los Molinos Mineros Andinos” de Mario Ricardo De Nigris con la leyenda:”Figura 3: Figura 3. Mujer utilizando una tacana, foto cortesía del Southwest Museum (USA); y esquema representando el uso de dicho mortero fijo.

Los molinos por presión consisten en una piedra de mayor tamaño, que no se levanta sino que se balancea sobre la base, en algunos casos movidos con los brazos y en otros movidos con las piernas, son el batán, el maray y el quimbalete.

A la izquierda se observan instalaciones de lo que sería piletas de relave mineral. A la derecha detalle del quimbalete o maray. Se trata básicamente de una roca de gran tamaño que, apoyada sobre otra roca de superficie alisada o batán, era movida por balanceo y trituraba la piedra para obtener el mineral, constituyendo el objeto en sí una escultura que muestra la obra del ingenio humano. Si bien ambas fotos no fueron tomadas en la zona en cuestión, sino en Mina Capillitas sirven para ilustrar como se obtenía el mineral. (Fotos: Cristina Grundel).

La segunda parte está dedicada a los artilugios introducidos por hispanos, están clasificados en molinos de cizalla, con rodadera y trituradora de pisones. Entre los molinos con rodadera menciona el trapiche y está ilustrado con un esquema de trapiche minero andino, también conocido como molino chileno. Se ve un poste central fijo, sobre el cual gira un brazo que, en un extremo está impulsado por un animal y en el otro extremo hace girar la piedra rodadera que va triturando el mineral.

Tomada de “Los Molinos Mineros Andinos” de Mario Ricardo De Nigris ,con la leyenda: Figura 23: … y esquema de un trapiche minero andino".

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La figura que se mostró en la página anterior perteneciente al libro de Di Nigris es muy parecida al de Antofalla, con la diferencia que allí la rodadera se movía sobre una piedra solera y que el eje central es una barra con dos crucetas, una en cada piso. Pero volvamos al tema de la fuerza que se aplicaba a las crucetas para hacer girar el trapiche. Hay referencias de algunos trapiches que eran impulsados por fuerza humana y otros por fuerza hidráulica cuando el caudal de un arroyo lo hacía posible. En las crónicas de Alejandro Bertrand del año 1 885 dice que “hubo un trapiche movido por el agua de la quebrada” pero se estima que esto es inexacto ya que el caudal de agua existente no era suficiente para mover un molino hidráulico. En mi opinión es que la fuerza se ejercía en la cruceta del piso superior, pienso que había espacio suficiente para que pasara un burro. Puede ser también que se aplicara fuerza humana, aunque lo dudo. Pienso que el eje transmitía el movimiento a la cruceta del piso inferior, donde podía haber una cuba con paletas para remover el material ya que el proceso de amalgamación requería mucho tiempo y trabajo de mezclado. Si la cuba era de madera se puede haber destruido o haber sido trasladada a otro lugar. Reitero que lo esgrimido en este último punto es mi opinión opinión personal en base a observaciones y si alguien tiene otra idea y/o referencias concretas, sería bueno compartirlas en los próximos números o a través del correo de lectores.

E L I N F O RM E D E L I N G E N I E RO ALE J AN D RO B E RTRAN D En el año 1 885, 23 años después de la muerte de Don Indalecio Gómez Ríos, el ingeniero de minas chileno Alejandro Bertrand elevó un informe al Gobierno de Chile, dentro del cual describe así los restos del trapiche de Antofalla: "Hai varios cuerpos de edificios, todos de piedras, embarrados i rebocados; unos eran habitaciones de empleados, otros laboratorios u oficinas, interiormente están blanqueados i muchos rodeados por poyos de piedra i barro; los dinteles son todos abovedados, i, por lo demás, techos, puertas i ventanas han desaparecido [...] Hai tambien un edificio para los hornos de fundición, que son pequeños i de manga, es decir, que el combustible se cargaba con el mineral; hubo un trapiche movido por el agua de la quebrada y dos estanques de piedra para los relaves; hubo además hornos de refoga i vimos en el suelo una campana o cucurucho de fierro de los que sirven para esa operación." En este texto se menciona 2 temas que me llaman la atención: • Al decir “hubo un trapiche movido por el agua de la quebrada” se entiende que no está viendo el trapiche el trapiche impulsado por agua sino que supone o le han contado que era movido por agua. Algunos dudan que esto fuera posible debido al poco caudal de agua disponible. • Dice que vio una campana de hierro que se usa para los hornos de refoga. Me quedo con la duda si el proceso de refoga se aplicaba a todo el mineral o solamente a pequeñas muestras destinadas a determinar la calidad.

LA ACTI VI D AD E CO N O M I CA E N AN TO FALLA Un tema muy importante para la explotación minera y para el comercio trasandino, era la existencia de pasto y agua, tanto para las mulas afectadas a la minería como para los animales en tránsito. Este tema está desarrollado por Marcos N. Quesada en (*3). Antofalla era un punto clave en las largas travesías desde Molinos hacia Chile. Hoy transitamos esta zona de norte a sur por la ruta 43 que en esa época era una huella poco transitada. Antes había gran circulación de este a oeste ya que había un comercio muy activo entre los valles calchaquíes y Chile. Este recorrido, que hoy, en parte, es imposible hacerlo aún con las camionetas 4x4, era intensamente transitado a lomo de mula. Los puertos de Chile y la minería de Chile, Bolivia y Perú generaban una demanda de mulas y reses que era satisfecha por los productores del noroeste argentino. La explotación de las minas de plata de Antofalla originaba la instalación de infraestructura y obreros que acrecentaban el movimiento. También pasaban por Antofalla los viajeros que iban rumbo a la Puna de Atacama. Los animales que venían en arreo desde Molinos, encontraban en Antofalla el lugar ideal para reponerse de la travesía y poder luego cruzar la cordillera, había buenas pasturas y agua, a una altura que les permitía aclimatarse. Se mejoraron las pasturas naturales de las vegas mediante la construcción de canales de riego y se construyeron corrales rodeados de pircas dentro de los cuales se cultivaba alfalfa. Las vegas y los alfalfares de Antofalla eran muy importantes en el Pág. 34


tránsito comercial mencionado. La actividad de los arrieros era muy intensa y productiva: subían cargados con leña, harinas, frutos secos, arreando animales y bajaban cargados con minerales, lana, sal. Es decir la minería y el comercio se complementaban. Posteriormente los relatos de viajeros ignoraron o minimizaron esta actividad económica. Influenciados por las penurias de los viajes describían esta zona como marginal, despoblada e improductiva. También es cierto que los conflictos con Chile y la llegada del ferrocarril a los valles calchaquíes y a la puna, contribuyeron a la desaparición de los arrieros.

Vista desde Antofalla a las Sierras de Calalaste. Enclavado en las Sierras de Antofalla al pie su volcán homónimo, Antofalla es en la actualidad uno de los tantos poblados de la Argentina en riesgo de desaparición ya que solo cuenta con 45 habitantes. Tiene una escuela primaria plurigrado que homenajea a uno de sus pioneros Escuela Nº 11 6 "Nicolás Ramos". Quien desee efectuar donaciones a dicha escuela podrá contactarse con Mirta Eva Reales - su directora tal como indica la imagen de la derecha. Fotos: Axel Kiberl

RE F E RE N CI AS : *1 : Extraído del libro "Molino e Indalecio Gómez. Del valle Calchaquí a la Saénz Peña" - Editado por el Centro de Estudios Históricos Dr. Indalecio Gómez http://www.portaldesalta.gov.ar/molinoshist.htm *2: “Arqueología industrial de un enclave minero salteño en Bolivia, mediados del s. XIX” por Alejandro F. Haber, Marcos R. Gastaldi y Marcos N. Quesada jornadas_historia_economica_2002-libre (1 ).pdf *3:”Vega, alfa y plata, Transformaciones en el paisaje del área de Antofalla a fines del siglo XVIII y comienzos del XIX” por Marcos N. Quesada http://www.vconarqhist.com.ar/wp-content/media/2011 /09/Quesada_Marcos.pdf *4: “Los Molinos Mineros Andinos” de Mario Ricardo De Nigris https://independent.academia.edu/MarioRicardodeNigris

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H I S TO RI AS D E U N P I O N E RO D E LA P U N A

EUSEBIO ALEGRE QUIROGA

Facundo Marcos Arnedo siempre nos ilustra en el grupo de Facebook acerca de las historias de su bisabuelo, Eusebio Alegre Quiroga quien nació en Catamarca. Respecto a ello alguna vez escribiíó "Eusebio Alegre Quiroga llegó a Quebrada del agua en 1 91 7 y en 1 928 se casa con Rosa Elena Rojas Rojas. La historia comienza cuando Don Eusebio le compra un caballo con montura de mujer y se vienen desde Chepica - pueblito de Antofagastahasta Vega Socompa. Su luna de miel fue ocho días a mula. Durante el viaje al anochecer armaban las camas de cuero y dormían cara a las estrellas, ahí el le contaba de los astros que se veian a la noche (Río Jordán, los siete perritos, las 3 Marías, la luna en su diferentes estaciones, hasta ovnis). Llegaron a Quebrada del agua en el octavo día y asi empezaron a contruir las primeras piezas de paredes pircadas, barro, paja y piedra. Demoró aproximadamente 30 años en construir toda la casa y los corrales. Tenian 600 ovejas, chanchos, conejos, chinchillas, cabras, 30 burros, 3 ganzos, patos ,gallinas, palomas, llamas y 8 mulas. Animales domesticos como gatos y 1 5 perros. En esa epoca ya se sabía que iba a pasar el ferrocarril". Historias secretas, anónimas del sacrificio de la vida en la Puna de principios de siglo que ilustra nuestro amigo con fotos y relatos y que compartimos aquí en esta segunda edición digital de la Revista Locos por la Puna. En esta ocasión les presentamos una compilación de fotos antiguas compartidas con Facundo de Don Eusebio, Rosa y su terruño que supo construir con sus propias manos durante casi cincuenta años.

FACU N D O M ARCO S ARN E D O Vega de Quebrada del Agua (Puna Salteña). Se aprecia muy pocos pastos. A la llegada de Eusebio Alegre Quiroga solo pasaba un hilo de agua. El trabajo por él realizado y el uso y aprovechamiento de la misma sirvió para ser una zona de buenas pasturas.

Vega de Quebrada del Agua hoy. En esta foto puede apreciarse la presencia de pasturas aptas para la crianza de animales. Si bien hoy se encuentra deshabitada la zona, Facundo va frecuentemente hasta el lugar donde vivieron sus bisabuelos.

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Otra de las fotos de la Vega de Quebrada del Agua.

La familia Alegre Quiroga en Quebrada del Agua junto a algunos peones arriba de un cami贸n Canadiense.

Personal de Vialidad en Quebrada del Agua.

Paleando nieve en el crudo invierno de la Puna.

Extracto del Diario Los Andes con noticias de Quebrada del Agua donde se destaca la inauguraci贸n de la capilla del pueblo.

Instalaciones de la capilla hoy. Todo se encuentra sumamente ordenado y cuidado.

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Eusebio Alegre Quiroga (primero a la izquierda) junto a personal de Gendermería Nacional en la frontera con Chile a la altura del Paso Socompa. Quebrada del Agua se encuentra a 1 3 Km. antes de la frontera con Chile.

Dos imágenes del Hito fronterizo en Socompa. En la imagen de la derecha se pueda apreciar a Eusebio Alegre Quiroga abajo a la derecha.

Gente en Quebrada del Agua.

Ceremonia de uno de los primeros difuntos en Quebrada del Agua. Paradójicamente los restos de Eusebio Alegre Quiroga, quien construyera este pueblo, descansan en Calama (Chile). Pág. 38


En la primer foto de la izquierda, a la izquierda de la misma, se observa a Eusebio Alegre Quiroga junto a un auto de la época con el Volcán Socompa de fondo. En la foto de la derecha se aprecia un autovía en alguna estación Chilena no reconocida.

En la primer foto a la izquerda se observa a Eusebio Alegre Quiroga (arriba segundo de izquierda a derecha) junto con peones en la vega de Quebrada del Agua. En la segunda foto a la derecha se aprecia una procesión realizada por los pobladores de Quebrada del Agua.

El Volcán Socompa desde la Vega Quebrada del Agua.

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Revista Digital Locos por la Puna - Año Nº 1, Nº 2 - Junio 2014  

Revista Digital Locos por la Puna - Publicación Digital Oficial del Grupo de Facebook Locos por la Puna - Año Nº 1, Nº 2

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