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economía

La resaca del 2012

y el inicio de una

nueva era

Por: Herberth Iván Roller Rivera MBA/MSM-IS Case Western Reserve University

E

n el 2012, aún a costa de los pálidos resultados de la economía mundial, al menos no se destruyó el mundo, a pesar de los grandes espacios dedicados a este tema en los medios televisivos y escritos; una mera cortina de humo para apaciguar a las grandes masas de desempleados en otrora países privilegiados. Y dada que la fecha límite ha pasado y aún respiramos, se hablará ahora de una nueva era en la historia de la humanidad, que sin embargo no empezará con gran energía, ya que los pronósticos de crecimiento mundial para el 2013 son menores a los proyectados sólo algunos meses atrás. La Organización de las Naciones Unidas (ONU) había vaticinado en junio del 2012 un crecimiento de 3.1% de la economía mundial pero, luego de los tenues resultados en el segundo semestre, no ha quedado más remedio que sincerar los números para soltar la cifra de 2.4% para el 2013, aunque augura un crecimiento de 3.2% para el 2014. Pero no sólo esto, sino que la ONU advirtió además que era posible que el mundo volviera a atravesar por la apática senda de una nueva recesión para el nuevo año y que pese a que pudiera evadirse este escenario, la economía mundial continuará débil durante los siguientes dos años. Al fin de cuentas sigue latente un deterioro de la crisis de la zona Euro, en especial en España que debe buscar el rescate y Grecia, que tiene la espada de Damocles sobre su cabeza. Por otro lado, la caminata hacia el abismo del llamado “precipicio fiscal” en Estados Unidos sigue colocando a la primera potencia mundial en una situación de alarma diaria, tal como sucede en temporadas de huracanes, y que obliga a que

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este segundo periodo presidencial de Barack Obama se mueva con velocidad superior al sonido de las voces de incertidumbre en los mercado por los cambios que pueda ocasionar el alza de los impuestos y los profundo recortes en el gasto público. Y quien sabe si la disminución de la actividad China puede ser tal que lleve a una recesión global, o al menos a reducir en 1 o 2% la producción global. El informe de la ONU señala también que con las políticas existentes y las tendencias de crecimiento global, tomará al menos otros cinco años para que Europa y Estados Unidos puedan compensar las pérdidas de empleos causadas por la gran recesión del 2008-2009. Estados Unidos, que pasó por la crisis al principio, ya empezó a superar el problema y sus niveles de desempleo son tan sólo de una cifra, mientras que Europa antes de ingresar a su crisis, criticaba los blandos créditos de Norteamérica, y no se percataba de la farra y de la siesta que se producía

en el Mediterráneo y que finalmente la arrastró hacia un escenario incluso más dramático, ya que varios de sus países asociados se encuentran en recesión y las tasas de desempleo son inimaginables. Más aún, la fragilidad del sector financiero -de no ser monitoreada adecuadamente- puede terminar en una situación tan desequilibrante como la calificación soberana de algunos países. Por el momento todo el camino es circular y de tantos pasos va cediendo el piso, hundiéndose en un círculo vicioso del cual no se encuentra por el momento una solución adecuada. Es por ello que la ONU resalta que es esencial el cambio de rumbo en las políticas del mundo, orientando a un desarrollo sostenido bajo el amparo de una sólida política fiscal de largo y mediano plazo, en vez de apretar el cinturón en el corto plazo, que terminará asfixiando a las clases populares y ahuyentará los capitales de inversión que se irán a plazas más atractivas,

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