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El vuelo de la imaginación. Cuentos de niños y niñas dominicanos. Editado por Liliana Montenegro, compilado por Equipo PEF-LE – PUCMM. Santiago de los Caballeros, República Dominicana: PUCMM, 2010. 141 páginas (PUCMM. Colección Contemporáneos) ISBN 978-9945-415-37-7 Incluye glosario 1. Cuentos infantiles dominicanos – Colecciones 2. Literatura infantil dominicana – Colecciones 863.5 V986i BIB/PUCMM


Editora Liliana Montenegro Compiladores Equipo PEF-Lengua Española/PUCMM Equipo Programa Escuelas Efectivas-PUCMM Coordinadora General Sarah González de Lora Coordinadora Componente Lengua Española Liliana Montenegro Coordinador Componente Gestión Radhamés Mejía Coordinadora Componente Matemática Juana Evangelina Caraballo Coordinadora Componente Escuelas Seguras Mu-Kien Adriana Sang

Equipo PEF-Lengua Española Coordinadora Académica Liliana Montenegro Coordinadora de Actividades Escolares Norma Mena Coordinadora de Formación de Capacitadores Rafaela Carrasco Coordinadora de Capacitación Carmen García Coordinadora de Acompañamientos en Santo Domingo Altagracia Herrera Coordinadora de Difusión y Relación con la Comunidad Erika Morales

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Capacitadores Norma Abreu Jenny Acevedo Carmen Magaly Bayard Escolástica Virgen Camacho Elvira De la Cruz Esther De la Cruz Rosa Urania de la Cruz José Rafael Escaño Rafaelina Escaño María Cristina Espinal Nansi Espinal Arelis Gómez Ardelis Hernández Juana Hiraldo Genara Jiménez Ana Ylda Moreta Jovanny Ortega Daily Pérez Severiano Humberto Pichardo Angelina Polanco David Polanco Engracia Emilia Polanco Yenny Rosario Romela Tejada Yosiris Toribio María Antonia Santos María Ventura Ramón Viñas


Encargada administrativa Adalgisa Fernández Secretaria Margarita Melo Digitador Eduardo Cabrera Jurado de selección de cuentos Liliana Montenegro Rafaela Carrasco Nansi Espinal Virgilio Hernández Denicy Peña Engracia Emilia Polanco

Agradecimientos A todos los niños y niñas que, apoyados por sus docentes, participaron con su creatividad en el concurso de cuentos. El criterio de selección acordado por el jurado se fundamentó en la creatividad y capacidad de comunicación que se aprecian en los textos. Se estableció también que el jurado queda fuera de toda responsabilidad en caso de encontrar, entre los cuentos seleccionados, alguna similitud con otros ya publicados.

Diseño y diagramación Marta de Olloqui Ramón S. Servent

Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM). Autopista Duarte Km. 1 1/2, Santiago, República Dominicana. Tel. 809 580 1962, Ext. 4398 www.pucmmsti.edu.do

Escaneo y tratamiento de imágenes Sebastián Benjamín González

Se prohíbe la reproducción parcial o total sin previa autorización escrita de la editora. Santiago, República Dominicana, septiembre de 2010

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Índice

Prólogo................................................................8 Programa de Escuelas Efectivas...............10 Presentación.................................................... 11

Primer grado

La luna que más brilla.................................. 14 La hormiga perezosa....................................16 La niña y las mariposas............................... 18 El gato cojo..................................................... 20 La ranita que quería saltar.........................22 El día feliz......................................................... 24 La mariposa que le cumplió un deseo a una rata.................................... 26 La ranita saltarina........................................ 28 La mariposa y el niño.................................. 30 El amigo avergonzado.................................32 El elefante que vivía en el río................... 34 El arcoíris perdido......................................... 36 Los tres amigos..............................................38 El perrito y la paloma..................................40

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Segundo grado

La luna distraída...........................................44 La oruga que quería volar.......................... 46 El gusano Lalo y la paloma Ris................. 48 La luna cambiante....................................... 50 El cocodrilo perdido......................................52 La rosa y la lluvia........................................... 54 El león que quería conducir...................... 56 La manzana de oro...................................... 58 La mariposa voladora.................................60 El lápiz y el borrante.................................... 62 La lata brillante.............................................64 El pajarito y el nido.......................................66 El árbol que hablaba....................................68 Alicia y sus dos perros................................. 70 El hombre comelón y los animales.........72


Tercer grado

La abejita que se convirtió en Reina...... 76 La hormiguita y la abeja............................ 78 El gato cazador..............................................80 La hormiguita voladora.............................. 82 La princesa y los conejitos peludos....... 84 La abejita que vivía sola.............................86 La mariposa y sus pequeñas alas........... 88 La nube traviesa............................................90 La gallina pirata............................................ 92 El arcoíris y sus amigos............................... 95 La mariposa y el jardín................................ 97 El gatito perdido...........................................99 El ajo que no tenía dientes....................... 101

Cuarto grado

La niña y las dos mariposas.................... 104 El gallo y el caballo......................................107 El violín polvoriento.................................... 110 El jardín florido..............................................112 La abejita y el pez que salvó el libro...... 115 La ballena feliz...............................................118 La gallina de plumas negras....................120 La flor en apuros.......................................... 122 Las montañas y las nubes........................124 Un mundo mágico...................................... 127 La luna y la estrella.....................................130 La paloma que le gusta volar...................133 El perrito de tres patas.............................. 135 El viento enojón........................................... 137 La niña y el tesoro.......................................139 Glosario............................................................141 7


Prólogo Los cuentos que aparecen publicados en este libro fueron escritos por niños y niñas dominicanos que asisten a los primeros grados del ciclo básico de escuelas públicas de las regiones de Santiago, La Vega, Moca, Jánico, Sabana Iglesia, Jarabacoa, Puerto Plata y Santo Domingo. Estos niños y niñas participaron en un concurso promovido por la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM) a través del Programa de Escuelas Efectivas-Lengua Española (PEF-LE). El concurso permitió la participación de todos los estudiantes, de primero a cuarto grados, que asisten a los 193 centros escolares en las que se desarrolla el programa PEF-LE gracias a los auspicios de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) y al apoyo del Ministerio de Educación de la República Dominicana (MINERD). En cada aula, los niños y niñas escribieron e ilustraron cuentos y fueron poco a poco editándolos, con el apoyo de sus maestros. Luego, los docentes junto con los capacitadores seleccionaron dos o tres cuentos que sobresalían por su creatividad y que cumplían con las bases del concurso: de tema libre, originales, de autoría individual de los niños y niñas. Estos cuentos fueron enviados a la sede del programa, a través del Equipo de capacitadores. En total se recibieron 943 cuentos: 126 de primer grado, 245 de segundo grado, 223 de tercer grado y 349 de cuarto grado. El Equipo de capacitadores del PEF Lengua EspañolaPUCMM, coordinado por Norma Mena y Carmen García, realizó la primera selección de los cuentos, en base a criterios de creatividad, originalidad, organización de la información, ilustración y extensión. Resultaron seleccionados 348 cuentos, los que fueron transcritos, conservando su esencia, su lógica y su forma inicial. Luego, un jurado compuesto por seis integrantes, la Coordinadora Académica del Programa Escuelas Efectivas-Lengua Española, Liliana Montenegro; dos escritores, Rafaela Carrasco y Virgilio Hernández, dos

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capacitadoras del programa: Nansi Espinal y Engracia Emilia Polanco y una Técnica del Ministerio de Educación, Denicy Peña, leyeron independientemente los 348 cuentos mencionados y les asignaron puntajes, atendiendo a una escala cuyo valor máximo era 36 puntos (12 criterios). Cabe señalar que, para asegurar la máxima objetividad posible, los cuentos transcritos fueron identificados con un número y con el género del autor o autora, pero no se proveyó al jurado el nombre del niño o niña ni el de la escuela. El puntaje obtenido por cada cuento resultó del promedio de las evaluaciones de los seis integrantes del jurado, excepto para los cuentos que las capacitadoras Polanco o Espinal, miembros del jurado, identificaron como pertenecientes a sus escuelas. En estos casos, el puntaje obtenido por esos cuentos fue el resultante del promedio de las otras cinco evaluaciones del jurado. Pasaron a una segunda selección aquellos cuentos que obtuvieron los puntajes más altos por cada grado. Luego, el jurado realizó una segunda lectura de los cuentos con mayor puntaje y finalmente, se estableció un listado de dichos cuentos, con los nombres de sus autores y de las escuelas de donde provenían. Se había establecido de antemano que una escuela podía estar representada en la selección final por dos cuentos por aula como máximo. En caso de resultar elegidos más de dos cuentos por aula, se descartaron los de menor puntaje y fueron reemplazados por aquellos que les seguían inmediatamente en la escala, según la puntuación otorgada por el jurado. Cabe destacar que en la selección que les presentamos para cada grado, los cuentos aparecen por orden decreciente de puntuación. En cuanto a la ortografía, el jurado tomó la decisión de editar los cuentos según las normas ortográficas, para favorecer la comunicación con los lectores o lectoras. El trabajo de edición de los cuentos fue realizado por Liliana Montenegro. Al final del libro, se presenta un glosario, en el que se


han incluido palabras dominicanas, con su correspondiente sentido para el español general. Este libro recoge la imaginación y la creatividad de 57 niños y niñas dominicanos. Ellos constituyen una prueba del talento de nuestros estudiantes y nos demuestran que es posible soñar y expresar nuestras emociones, en fin, aportar al desarrollo creativo de nuestra sociedad. Agradecemos de manera muy especial el esfuerzo de todas las personas que se involucraron en este proyecto para hacerlo una realidad: estudiantes del primer ciclo de la escuela básica pública, sus padres y madres, maestros, maestras y directores de las escuelas del programa, capacitadores y equipo técnico y administrativo del Programa de Escuelas Efectivas-Lengua Española. ¡Reciban todos y todas nuestras felicitaciones por este logro!

Dra. Liliana Montenegro Coordinadora del Programa PEF-LE/PUCMM

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Programa de Escuelas Efectivas El Programa de Escuelas Efectivas (PEF), tiene como finalidad contribuir con el Ministerio de Educación (MINERD) en una de sus líneas focales de política pública: el fortalecimiento de la calidad educativa en el primer ciclo de la escuela básica. El propósito de esta intervención es mejorar la calidad de los aprendizajes de los/as estudiantes, a través de intervenciones dirigidas a los/as docentes del sector público del primer ciclo de la educación básica, de las Direcciones Regionales de Educación de Santo Domingo III (Oeste), Santiago y La Vega. El Programa, de cinco años de duración (2009-2014), se desarrolla en las áreas de lectura y escritura, matemática, gestión educativa, así como un componente de monitoreo y evaluación como eje transversal. Se basa en el planteamiento de que la calidad de la educación básica del primer ciclo puede mejorarse a través de una intervención que integre: a) La implantación de una nueva cultura de gestión en los Distritos Educativos y los centros escolares sustentada en el modelo de la calidad educativa que promueve el MINERD, para lograr el mejoramiento de la gestión educativa desde las estructuras existentes del sistema (Dirección Regional, Dirección del Distrito, Gestión Técnica del Distrito) así como el mejoramiento de la gestión del director de la escuela. b) La capacitación de docentes en Lectura y Escritura, utilizando el modelo de capacitación de los Centros de Excelencia para la Capacitación de Docentes en Lengua Española (Proyecto CETT-CA-RD), que incluye capacitación presencial, círculos de innovación docente, estudio independiente y acompañamiento en el aula, así como materiales para docentes diseñados especialmente para la enseñanza–aprendizaje de la lectura y de la escritura en estos grados, basados en el currículo propuesto por el MINERD.

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c) La capacitación de docentes en Matemática, utilizando el modelo propuesto por la PUCMM a través del Proyecto Mejoramiento de la Efectividad de los Docentes en esta área (TEF), que incluye capacitación presencial, acompañamiento de maestros en sus aulas, utilización de libros de texto de Matemática diseñados para el Programa y basados en el currículo propuesto por el MINERD, así como libros para los docentes. El Programa integra, además, una intervención de dos años cuyo objetivo es el manejo y prevención de la violencia de género basada en el modelo de las escuelas seguras. Esta intervención se realiza a través de la capacitación a docentes y asociaciones de padres, así como la integración de los estudiantes y comunidad en los distritos de Santo Domingo III y La Vega (Jarabacoa).


Presentación Para el Ministerio de Educación la publicación de esta nueva colección de cuentos escritos por niñas y niños dominicanos, hermosamente titulada “EL VUELO DE LA IMAGINACIÓN”, constituye otra muestra fehaciente de la inmensa capacidad creativa e imaginativa que tienen nuestros estudiantes, en toda la geografía nacional. Esta experiencia, que contribuye efectivamente a fomentar la lectura, la comprensión oral, la escritura, estimula la imaginación y el amor por los libros y la comunicación efectiva en sus distintas dimensiones, desde los primeros años, es además una inigualable oportunidad para fortalecer la práctica y la vivencia de los más entrañables valores universales y propios de nuestra cultura, a partir de los hermosos mensajes y enseñanzas que nos dejan los autores, desde los distintos escenarios, situaciones y personajes que interactúan en los textos. A través de esta iniciativa del Centro de Excelencia, que va superándose cualitativamente año tras año, el Programa de Escuelas Efectivas-Lengua Española (PEF-LE) de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra, PUCMM, en coordinación con la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) y con el Ministerio de Educación, asumimos el compromiso de continuar brindando oportunidades para expandir el caudal de talento que tienen todos y cada uno de nuestros estudiantes, utilizando un género de tanta relevancia en la literatura como lo es el cuento. Felicitamos de manera muy especial a cada uno de los niños y niñas que han participado de manera entusiasta y comprometida en esta exitosa experiencia, quienes una vez más han puesto a volar bien alto su imaginación, tal y como lo expresa el título del presente volumen. Valoramos el compromiso asumido por el personal

Directivo, Técnico y Docente en esta experiencia, así como el apoyo de las familias de los estudiantes, quienes durante todo este proceso han brindado sus estímulos y motivación permanentes, para que los niños y niñas expresen con libertad y creatividad sus pensamientos, emociones y sentimientos, a través de sus hermosos cuentos. En nombre del Ministerio de Educación, gracias por llenarnos de orgullo, por recrearnos y permitir que sus profundas reflexiones nos asombren, provocándonos tanto regocijo, confianza y fe en el presente y en el futuro de la Patria, contando con niñas y niños como todos ustedes. GRACIAS POR HACERNOS EXPERIMENTAR JUNTO CON TODOS USTEDES, TANTAS VIVENCIAS, SATISFACCIONES, EMOCIONES Y APRENDIZAJES, A PARTIR DE LA LECTURA DE TAN MARAVILLOSOS CUENTOS. La capacidad creativa de nuestros niños y niñas está expresada por cada uno de ustedes en tan hermosa colección, cuyo aporte trasciende tiempos, espacios, distancias y épocas. Estamos seguros de que estos cuentos, junto con los demás recursos de apoyo con los que cuentan en el aula, serán valiosos acompañantes, en el viaje para disfrutar de aventuras maravillosas en el hermoso proceso de aprender. ¡Gracias por dejar salir de manera tan libre y espontánea su gran imaginación! ¡Juntos Podemos! Mtro. Melanio A. Paredes P. Ministro de Educación

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Autora: Albany Valerio | Ilustrador: Argenis Cruz Edad: 6 años | Escuela: Doctor Arturo Grullón, Jánico | Curso: 1er. Grado A Profesora: Rosa Batista

La luna que más brilla

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na vez, la luna estaba alumbrando de noche y, de repente, un cohete le cayó encima y ella fue a parar a la calle de un pueblo. Todos los animales se perdieron porque se puso muy oscuro y no se veía nada. Una niña vio la luna en el suelo y quiso ayudarla, la agarró en una red, pero se rompió. La luna se asustó y dijo: – No tengo dónde vivir aquí en la Tierra. La niña le respondió: – Si quieres puedes vivir en mi casa. 14


La luna contestó que sí. El padre de la niña también quiso ayudar a la luna y compró un avión muy grande que podía subir hasta el cielo. La luna se puso muy feliz. Al llegar a su lugar, ella brilló con su luz más fuerte y la Tierra se iluminó. Todos los animales encontraron el camino para llegar a su casa. La luna le da las gracias todas las noches a la niña por haberla ayudado. La niña, desde la Tierra le dice: – De nada, amiguita. Colorín colorado este cuento se ha acabado.

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Autora: Framely Patiño Peralta | Edad: 6 años Escuela: Albergue Educativo Infantil, Moca Curso: 1er. Grado Profesora: Leticia M. Peralta

La hormiga perezosa

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abía una vez una hormiga a la que no le gustaba trabajar como a las demás compañeras, siempre decía mentiras para no ayudar. Un día, como de costumbre, las hormigas despertaron muy temprano para salir a trabajar. La hormiga perezosa les dijo a sus amigas que le dolía la cabeza. Unas compañeras fueron a su casa a visitarla y a ver cómo se sentía. Al llegar al panal, se dieron cuenta que era una mentira lo que les dijo porque estaba bailando y cantando reguetón junto al radio. Las hormigas dijeron: – ¡Ah, con que le dolía la cabeza! Le vamos a dar una lección, ja ja ja, ya sabemos la trampa que le vamos a poner.

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Al otro día, todas las hormigas dijeron que estaban enfermas de la barriga por algo que habían tragado y que ella tenía que hacer todo el trabajo sola. La hormiga perezosa no tuvo más que ponerse a trabajar. Trabajó tanto que acabó sudada y cansada con dolor en todo el cuerpo. Las demás hormigas le dijeron que no trabajara más, que todo era una mentira para obligarla a hacer algo. Desde ese día la hormiga perezosa aprendió a trabajar y a colaborar con las demás y estuvieron unidas por siempre. Y colorín colorado este cuento se ha acabado.

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Autora: Thayli Olivo Peralta | Edad: 6 años Escuela: Centro Educativo Profesora María Miranda, Santiago | Curso: 1er. Grado A Profesora: Eridania Aquino

La niña y las mariposas

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abía una vez una niña que se llamaba Darian. A ella le gustaba jugar mucho con las mariposas que venían al jardín de su casa, hasta que un día decidió quedarse con ellas encerradas en una jaula y no dejarlas volar. Las mariposas se pusieron a llorar y casi no podían levantar sus alitas. Un día se le apareció un hada y le pidió a la niña que dejara libres a las mariposas para que siguieran adornando su jardín, pero la niña no contestó, ya que no quería perderlas. Entonces el hada le dijo a la niña que si no las soltaba, la iba a convertir en mariposa y se quedaría así para siempre.

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La niña se asustó mucho y pensó: si no las suelto, entonces no podré estudiar ni hacer las cosas que hacen los niños. El hada se fue, pero le dijo que volvería al día siguiente y cumpliría su promesa. Tempranito Darian abrió la jaula y las mariposas se posaron en las flores. Desde ese día la niña y las mariposas jugaron libres y felices. Y colorín colorado este cuento ha terminado.

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Autora: Lisbeth Santos Hernández | Edad: 6 años Escuela: Albergue Educativo Infantil, Moca Curso: 1er. Grado Profesora: Leticia M. Peralta

El gato cojo

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abía una vez un gato muy fuerte y grande, pero era cojo y por eso vivía solo y triste.

Un día se soñó que vivía con una gata y que era muy feliz, pero despertó y se dio cuenta que era un sueño. El gato pensó que en el mundo habría alguien que lo podía querer un día aunque fuera cojo, así que fue por el mundo a buscar a esa gata. Caminó y caminó, pero se encontró con un gato blanco, de ojos azules y muy furioso que no lo dejaba cruzar.

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El gato cojo se enfrentó con él, tuvieron una pelea y el gato cojo perdió, salió corriendo y se escondió arriba de un árbol. Y cuando el gato furioso se durmió, cruzó. Después de algunos días encontró por fin a una gata y le dijo: – Hola, ¿quieres ser mi amiga? – Claro que sí, respondió la gata con una voz muy dulce. Y así fue como el gato cojo encontró una compañera y nunca más volvió a estar solo. Y colorín colorado este cuento ha terminado.

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Autora: Yldalisa María Guzmán Sánchez Edad: 6 años | Escuela: Centro Educativo Profesora María Miranda, Santiago | Curso: 1er. Grado A Profesora: Eridania Aquino

La ranita que quería saltar

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abía una vez una ranita que salió con otras ranitas de paseo. Todas saltaron a una mata de naranja, pero a la ranita se le lastimó una patita y no pudo regresar con sus amiguitas. La ranita intentaba saltar todos los días, pero no podía. Se sentía triste y lloraba sin descansar porque sus amiguitas no volvieron a su lado. Un día, cuando ya se hacía oscuro, se le apareció un ruiseñor y le dijo: – ¿Por qué estás llorando? La ranita le contó lo que le había pasado. El ruiseñor le pidió que dejara de llorar y se subiera encima de él para llevarla con sus amigas.

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La ranita abrió sus ojitos, se puso muy contenta y se subió sobre el ruiseñor. Cuando estaban llegando a la laguna, la ranita cantó: cua cua cua y dijo: – Me siento sana y con ánimo de saltar como antes. Cuando cayó en la laguna, le dijo con su boca grandota: – Gracias, señor ruiseñor, eres un ave muy buena, siempre te recordaré como si fueras un médico. Se hundió de nuevo dentro del agua y desde entonces fue muy feliz con todas sus amigas. FIN

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Autor: Víctor Anlleli Cruz | Edad: 6 años Escuela: Felicia Hernández, Santiago Curso: 1er. Grado A | Profesora: María Martínez

El día feliz

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ace mucho tiempo, un día de Navidad, Juan, un niño muy feliz, se despertó y vio que en la mesa había muchos regalos. Todos tenían una tarjeta con algo escrito, pero Juan no sabía leer y pensó que los regalos no eran para él, se puso muy triste y empezó a llorar. Volvió a su habitación, se recostó en su cama y lloró tanto que se durmió. Entonces soñó que los regalos que había visto eran para él porque en las tarjetas estaba escrito su nombre. Después de un rato, los padres de Juan llevaron los regalos a su cuarto, sin que él se diera cuenta y entonces lo despertaron y él se sorprendió cuando vio todos esos regalos en su habitación. Sus padres le dieron un fuerte abrazo, le desearon una feliz Navidad y le entregaron los regalos. Juan se puso muyyy contento y les dio las gracias.

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Mientras Juan abría los regalos, pensó que él no les había dado nada a sus padres. Entonces les prometió que él iba a aprender a leer y que ese sería su regalo. Los padres de Juan pensaron que ese era un día muy feliz.

FIN

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Autora: Kaylee C. Díaz Espinal | Edad: 6 años Escuela: La Zanja, Sabana Iglesia Curso: 1er. Grado A | Profesora: Gisela Mosquea

La mariposa que le cumplió un deseo a una rata

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abía una rata que vivía en un pueblo fantástico, donde todo estaba lleno de flores, estrellas y edificios bien altos.

Allí también, vecina de la rata, vivía una mariposa que vestía con ropa muy elegante y zapatos con tacos porque ella era modelo en una de las tiendas más famosas de la ciudad. La rata vio que la mariposa pasaba todos los días a la misma hora y se sentó en su casa para mirarla. Un día dijo: – ¡Qué bella! ¡Si a mí me quedaran los vestidos como le quedan a

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esa mariposa, me sentiría la rata más bella y feliz del mundo! La mariposa miró, al escuchar lo que decía y le dijo a la rata: – Tú eres una hermosa rata, vamos a mi casa y te regalaré el vestido que te guste más. Luego le preguntó: – ¿Cuándo es tu cumpleaños? Te traeré unos zapatos. Y como el día estaba cerca, la rata esperó y rápidamente llegó la fecha de su cumpleaños. La mariposa le trajo el regalo que le ofreció, además de un bizcocho y celebraron con un brindis el cumpleaños más feliz del mundo. Fin

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Autora: Yamilé Rodríguez | Edad: 6 años Escuela: Centro Educativo Caimito Adentro, La Vega Curso: 1er. Grado | Ilustrador: Arisson Núñez Profesora: Loraine Jiménez

La ranita saltarina

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abía una vez una linda ranita llamada Flor de oro. Flor de oro pasaba los días saltando de piedra en piedra y de hoja en hoja. Un día, cuando Flor de otro estaba saltando, se encontró con una culebra roja y negra. Al ver la culebra, Flor de oro sintió mucho miedo. La ranita comenzó a saltar rápido y gritaba: – Auxilio, la culebra me quiere comer, auxilio. De repente, la ranita vio una jaiba y le dijo: – Ayúdame, que la culebra me quiere comer. La jaiba no le hizo caso y siguió lavando su ropa. La ranita siguió saltando y pidiendo ayuda pero

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nadie le hacía caso. Entonces se escuchó una voz bien fuerte que movió toda el agua. Era la piedra más grande del río y le dijo a la culebra: – Deja tranquila a mi amiga la ranita o si no, te cortaré la cola. La culebra sintió mucho miedo y se fue arrastrando hasta su casa. La ranita saltarina le dio las gracias a la piedra por ayudarla y desde ese día la ranita y la piedra juegan todos los días. Y colorín colorado este cuento se ha acabado.

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Autora: Yosmailin Esmeralda Vallejo Díaz Edad: 7 años | Escuela: Vedruna, Santo Domingo Curso: 1er. Grado A Profesora: Iris Herrera

La mariposa y el niño

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abía una vez una mariposa que vivía en una casa con el jardín más hermoso, pero también allí vivía un niño al que le gustaba atraparla y hacerla prisionera.

La mariposa sentía mucho miedo al salir al jardín, pero pensaba que si iba al jardín y posaba como una flor, tal vez el niño no la atraparía. Aún así estaba triste porque no podía ser libre y volar a todas partes. Llegaron las vacaciones de la escuela y el niño se fue al campo. Pasó el tiempo y el niño regresó. La mariposa vio que el niño no 30


trajo el atrapa mariposas y le escuchó decir que había aprendido en el campo que las mariposas se ven más lindas volando libremente y que nunca más atraparía mariposas. La mariposa se sintió muy feliz y llamó a las demás mariposas para volar juntas en el jardín y fueron muy felices.

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Autora: Dayrín María Rodríguez Hernández Edad: 8 años | Escuela: Centro Educativo Jina Hueca, La Vega | Curso: 1er. Grado Profesora: Nicasia P. Rodríguez

El amigo avergonzado

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abía una vez una gallina muy pequeña y un caballo odioso que eran muy amigos.

Un día, el caballo estaba comiendo yerba en el bosque y la gallina fue a molestarlo. Entonces el caballo le dijo: – Amiga, déjame tranquilo que estoy comiendo. Y la gallina le respondió: – Tú eres mi amigo y quiero estar contigo. Pero el caballo levantó la pata para patearla, entonces vino el gallo y le dio un picotazo en la pata y le dijo: – No lo hagas, es tu amiga. El caballo se sintió avergonzado por lo que había hecho con su amiga gallina. Muy triste, salió corriendo y se encontró con el señor burro, quien le preguntó:

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– ¿Por qué corres? Y el caballo le dijo: – Porque el gallo se enojó conmigo porque le iba a hacer daño a mi amiga gallina. Entonces el burro le dijo: – Vamos para atrás, porque le tienes que pedir perdón a la gallina. De inmediato fue al jardín a cortar flores para la gallina, se las llevó y se disculpó. Entonces el caballo entendió que no podía pegarles a sus amigos. La gallina lo perdonó y vivieron felices para siempre. Y colorín colorado este cuento se ha terminado. 33


Autor: Anthomy Brayant Luna Burdié Edad: 6 años | Escuela: Generosa Ferreira, Sabana Iglesia | Curso: 1er. Grado B Profesora: María F. Rodríguez Caba

El elefante que vivía en el río

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abía una vez un elefante de color gris que vivía en un río. Él era muy bueno, le gustaba ayudar a los demás animalitos a cruzar el río. Los animalitos vivían en un pueblo muy lejano. Un día, ellos supieron la noticia de que el elefante estaba muy enfermo.

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Entonces fueron a visitarlo y lo llevaron al doctor, porque ellos eran amigos del elefante y le agradecían mucho por los favores que les hacía. El elefante se curó y sus amigos lo invitaron a una fiesta que celebraron en su casa. La casa era muy bonita y tenía un jardín con muchas flores de muchos colores. Todos fueron felices para siempre. Colorín colorado este cuento ha terminado.

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Autor: Isaac José Vásquez Almonte Edad: 6 años | Escuela: Paspland, Santiago Curso: 1er. Grado A Profesora: Mildred Arias

El arcoíris perdido

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abía una vez un arcoíris que brillaba en el sol. A todo el mundo le gustaba el arcoíris por sus bonitos colores. Por eso toda la gente se vestía como el arcoíris. Un día vino un extraterrestre y se llevó el arcoíris; entonces la gente se sintió triste y pensaron en irse al otro planeta para recuperarlo. Pidieron una nave espacial prestada y se fueron a buscarlo.

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Llegaron al planeta y le dijeron al extraterrestre que les diera su arcoíris. Él les dijo que tenían que pasar por una prueba: comer mucho chocolate y si lo hacían, les iba a dar su arcoíris. Pasaron la prueba, entonces les dio su arcoíris. Se volvieron a su pueblo donde la gente lo esperaba y corrieron para verlo. Era el arcoíris que había llegado con todos sus colores. Todos estaban felices. Fin

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Autor: Brayan Guzmán García | Edad: 6 años Escuela: Jacinto Muñoz, La Vega Curso: 1er. Grado A Profesora: Elizabeth Mata Guzmán

Los tres amigos

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abía una vez un niño llamado Noel, tenía pelo corto de color negro, los ojos verdes y era alto como su papá. Un día salió de su casa y se perdió en un bosque, con muchos árboles, hierbas y muchas montañas. Entonces se encontró con una bestia enorme con los colmillos grandes y afilados. Noel estaba tan asustado que le temblaban las piernas. Entonces, salió corriendo para esconderse detrás de un gran árbol con muchas ramas. La bestia buscó y buscó hasta que lo encontró para comérselo de un bocado, pero Noel sorprendido le dijo: – Espera, no me comas, te tengo una gran sorpresa. Está del otro lado del bosque, cerca de un lago con mucha agua y sé que te gustará.

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Cuando llegaron al lugar, se encontraron con un león salvaje que saltó encima de la bestia para comérsela, pero la bestia salió corriendo y le dijo: – Espera, podemos ser amigos los tres y vivir aquí en el bosque para siempre y ser muy felices. Colorín colorado, este cuento se ha acabado.

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Autor: Jesús Alberto Díaz | Edad: 6 años Escuela: La Zanja, Sabana Iglesia Curso: 1er. Grado A | Profesora: Gisela Mosquea

El perrito y la paloma

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abía una vez un perrito al que le gustaba perseguir a una paloma llamada Fifi, que estaba subida en un árbol. Un día el perrito se puso muy triste porque el deseo más grande que él tenía era saborear un bocado de tan exquisita carne. De pronto, vio a la paloma que estaba descansando en una rama muy cómoda. Saltó muy alto y se agarró de la rama.

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De repente, la rama se rompi贸 y el pobre perrito estaba al borde la muerte. La paloma, olvidando lo malvado que era el perrito, lo ayud贸, levant谩ndolo con su fuerte pico. Se hicieron amigos y fueron felices para siempre. Color铆n colorado este cuento se ha acabado.

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Autora: Ashley Michelle Queliz Adames Edad: 7 años | Escuela: Manuel Ubaldo Gómez, Jarabacoa | Curso: 2do. Grado B Profesora: Maribel Polanco Osorio

La luna distraída

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abía una vez una luna muy distraída que vivía en el cielo con sus amigos Sol y Nube. Una mañana se levantó muy emocionada porque la habían invitado a una fiesta. Por eso, tenía que estar bien vestida y sobre todo bien peinada. Cuando empezó a peinarse, se dio cuenta que su lazo favorito estaba perdido. Muy preocupada buscó por todas partes, pero no lo encontraba. Así que decidió ir a preguntarles a sus amigos. Se acercó a Sol y le preguntó: – ¿Has visto mi lazo? – No, no lo he visto, contestó Sol. Luego fue a preguntarle a Nube: – Amiga Nube, ¿has visto mi lazo?

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En ese momento la Nube empezó a reír: – Ja, ja, ja, amiga estás loca, ¿acaso no te has dado cuenta que está en tu cabeza? Muy feliz la luna le dio las gracias a su amiga Nube por ayudarla. La luna pudo ir a la fiesta y cuando regresó a casa, puso el lazo en su lugar para poder encontrarlo cada vez que lo estuviera buscando. Fin

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Autora: María Mercedes Álvarez De la Cruz Edad: 7 años | Escuela: Felicia Hernández, Santiago | Curso: 2do. Grado C Profesora: Sunilda Pichardo

La oruga que quería volar

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abía una vez una oruga llamada Roy que vivía en una hoja de una mata de girasoles de un hermoso jardín. La oruga quería volar y le preguntó a su amiga, la mariposa Mailin, si ella podía volar y la mariposa le respondió: – Tienes que esperar una semana para que se rompa tu caparazón y salgan tus alas y así puedas volar. Pero la oruga era muy desesperada y no quería esperar una semana para poder volar. Entonces, una linda mañana de primavera, se fue muy lejos y buscó dos hojitas de una mata y se las puso como si fueran alas y se lanzó de un barranco para volar, pero no pudo y Roy rodó por el barranco y cayó al río donde había un niño llamado Ismael bañándose.

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Ismael sacó a la oruga del río, la puso sobre una hoja y al ver que estaba muy lastimada, la llevó a su casa. Compró una pomadita y se la puso para que ella se sanara. Pasaron muchos días y la oruga estaba en su casa y de pronto vio su caparazón romperse y salirle unas alas muy bonitas. Entonces Roy se puso muy contenta y dijo: – ¡Ya puedo volar!, ¡ya puedo volar! Y se fue volando a buscar a su amiguita, la mariposa Mailin, para contarle la noticia y fueron felices para toda la vida.

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Autor: Jesús Abel Vargas | Edad: 7 años Escuela: Francisco Javier Liberato, Jánico Curso: 2do. Grado Profesora: Élida Morán

El gusano Lalo y la paloma Ris

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abía una vez un gusano muy pequeño y delgado llamado Lalo. Tenía una amistad de hacía mucho tiempo con una paloma grande y blanca llamada Ris. Un día la paloma Ris le dijo a Lalo: – ¡Lalo, vamos a jugar! – Vamos, Ris, respondió Lalo. Entonces, mientras jugaban, Ris pisó a Lalo tan fuerte que gritó: – ¡Ay!, ¡ay! Se puso furioso por eso y le dijo: – Eres una malvada, ya no seré jamás tu amigo. – Discúlpame, por favor, dijo la paloma. No fue queriendo, añadió. Pero Lalo no escuchó. Entonces la paloma pensó:

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– ¿Qué haré para que Lalo me perdone? Y dijo: – ¡Ya sé! Le mandaré una carta y así lo hizo. La carta decía: Querido Lalo: ¿Me puedes perdonar por haberte pisado? Estoy arrepentida y me siento muy sola y no tengo con quién jugar. Lalo recibió la carta, la leyó y se puso muy contento porque también se sentía muy solo y quería volver a jugar con su amiga la paloma. Y se abrazaron y fueron amigos por siempre. Y colorín colorado este cuento ha terminado.

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Autora: Katiuska Lorena Abreu Marte Edad: 7 años | Escuela: Anacaona, Puerto Plata Curso: 2do. Grado A Profesora: Lillian Y. Bonilla Ureña

La luna cambiante

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abía una vez una niña que soñaba con ver la luna de cerca. Todas las noches, salía al jardín a mirarla por mucho tiempo. Se preguntaba por qué cambiaba su forma. Su mamá, preocupada, iba a buscarla para abrigarla y la niña le decía: – Mamá, ¿cómo puedo hacer que la luna venga hasta aquí? – Sólo tienes que soñar con ella, le contestaba su madre. Y la niña, todos los días, le pedía a Dios soñar con la luna. Un día, mientras se estaba quedando dormida, vio una luz brillante y una voz que le decía: – Yo soy la luna, también quería conocerte, desde ahora seremos muy buenas amigas. La niña se puso muy contenta y se le ocurrió hacerle una

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pregunta: – ¿Por qué cambias tanto de forma, unas veces estás redonda, otras veces como si te hubieran cortado por la mitad? La luna se sonrió y con ternura le contestó: – Mis cambios se deben a mis fases, pero no importa cómo me vea, siempre vengo a iluminarte. La niña se despertó feliz al saber que todos los días la luna le iluminaría y le sonreiría desde lejos. Y colorín colorado este cuento se ha acabado.

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Autor: Robert Aneuris Arias Ortega | Edad: 8 años Escuela: Laguna Prieta, Santiago Curso: 2do. Grado Profesora: María Mercedes García

El cocodrilo perdido

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abía una vez un cocodrilo verde y chiquito llamado Sebastián, que estaba jugando con sus amigos en un lago. Un día, se fue para otro lado y dejó a los demás animales. Cuando volvió al lago, sus amigos no estaban ahí. El cocodrilo estaba solo, se puso a llorar y se fue caminando, caminando, caminando hasta que se encontró un bosque con muchos árboles. Estaba muy asustado, pero apareció un cocodrilo grande llamado Esteban que le preguntó: – ¿Qué busca aquí tan solito? – Busco a mis amigos y a mi familia, respondió Sebastián y le pidió que le ayudara a encontrarlos y Esteban aceptó. Juntos se fueron caminando y encontraron un río enorme con mucha agua. Entraron al río, nadaron,

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nadaron y nadaron. Luego vieron un cartel que decía: ¡No pase, peligro! En el río había serpientes, peces, cangrejos, tiburones. Esteban y Sebastián no podían pasar, pero vino un oso bueno y les dijo: – Esperen la noche para que todos los animales se duerman. Ellos esperaron y pasaron sin hacer ruido. Finalmente, el cocodrilo Sebastián, encontró a sus amigos y a su familia. Le dio las gracias a Esteban y juntos vivieron felices para siempre. Fin 53


Autora: Esmarlin Buldie Sosa | Edad: 8 años Escuela: Generosa Ferreira, Sabana Iglesia Curso: 2do. Grado C Profesora: María Batista Almonte

La rosa y la lluvia

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abía una vez una rosa rosada que estaba muy feliz porque siempre llovía, pero un día la lluvia se fue y la rosa se puso muy triste porque ella sabía que sin agua no podría vivir. Pasaron los días y la rosa moría lentamente de sed, por el ardiente sol que quemaba sus pobres pétalos.

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Fue entonces cuando apareció el arcoíris y trajo otra vez la lluvia que mojó la rosa con su fresca agua y desde entonces la lluvia se quedó junto a la rosa y fueron felices para toda la vida. Y colorín colorado esta rosa se ha mojado.

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Autor: Jeremy José Suriel Vargas | Edad: 7 años Escuela: Generosa Ferreira, Sabana Iglesia Curso: 2do. Grado B | Profesora: Fabia Altagracia Luna Fernández

El león que quería conducir

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n día soleado en la ciudad grande, llena de personas y con mucha bulla, se asomó un león peludo y gracioso.

Este león miraba los carros y se imaginaba manejando uno de esos autos hermosos. Entonces fue al taller del señor gato y le pidió un auto, ¡un auto! – ¿Y para qué quieres un auto? – Para conducir por las calles de la ciudad y que las personas vean que los leones pueden conducir.

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– Está bien, te daré un carro, pero tú me llevarás en tus paseos por la ciudad. – ¡Está bien! Yo te llevaré conmigo. Desde ese día, el señor gato y el señor león visitan la ciudad para ver las personas felices por las calles. Colorín colorado este cuento se ha acabado.

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Autora: Marianny Coronado Santiago Edad: 7 años | Escuela: Jina Hueca, La Vega Curso: 2do. Grado A Profesora: Nicasia Pérez

La manzana de oro

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abía una vez una manzana de oro muy hermosa que estaba colgada de un árbol. Un día se encontró con un niño y el niño le dijo: – Te voy a comer porque pareces tan dulce como la miel que produce la abeja. La manzana le contestó: – Mira, ¿acaso crees que me vas a alcanzar en la altura que estoy? El niño buscó a su amigo Lolo para que lo ayudara a tumbar la manzana, pero resulta que Lolo es también amigo de la manzana y no quiso ayudarle para no hacerle daño a su amiga. El niño lloró y lloró porque estaba ansioso por comerse la manzana. De pronto, vino una fuerte lluvia con muchos relámpagos y true-

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nos. El niño y su amigo Lolo salieron corriendo cada uno a su casa, muy mojados y con mucho frío. Pasó la noche lloviendo, el niño se quedó dormido y cuando amaneció, despertó y fue al árbol a ver si la manzana estaba en el suelo. Buscó y buscó, la encontró en el suelo, pero la manzana era tan inteligente que le dijo al niño: – Por favor, no me comas. Si quieres comer manzanas, te compraré muchas manzanas, allí en el colmado de mi tía doña Piña. El niño aceptó la idea de la manzana de oro y la dejó tranquila. Invitaron a sus amigos y amigas, compartieron y disfrutaron mucho y fueron muy felices. Colorín colorado este cuento se ha terminado. 59


Autora: Sabrina Guzmán Vicente | Edad: 7 años Escuela: Laguna Prieta, Santiago Curso: 2do. Grado Profesora: María Mercedes García

La mariposa voladora

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abía una vez una mariposa muy linda con las alas grandes y pintadas de muchos colores, blanco, amarillo, verde y azul. Ella estaba volando muy alto y se sentía feliz porque desde las nubes podía ver los ríos, los árboles y las flores. Vino una tormenta con viento muy fuerte y se le rompieron las alas. Se puso muy triste, ya no podía volar. Su mamá la llevó al médico para que la sanara. El doctor águila la encontró llorando y le preguntó: – ¿Qué te pasa?

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– Mis alas están rotas y no puedo volar. El doctor pegó sus alas y la mariposa se sanó. Muy contenta, invitó al águila a volar. Los dos volaron llenos de alegría y miraban desde arriba la belleza de los árboles, las flores y los ríos. Fin

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Autor: Luis Manuel Almonte Núñez Edad: 7 años | Escuela: La Jagua, Santiago Curso: 2do. Grado C Profesora: Mayra M. Luna Cruz

El lápiz y el borrante

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ra una vez que había una ciudad muy chiquita. Allí vivían un lápiz y un borrante y siempre se juntaban en el parque hasta que un día el borrante le dijo al lápiz: – ¿Quieres ser mi amigo? – Sí, le contestó el lápiz. Acompáñame a mi casa, que te daré de cenar. El lápiz y el borrante comían y cenaban siempre juntos, pero un día después de comer, el borrante le dijo al lápiz: – Amigo mío, vamos a jugar, yo borro y tú escribes. Entonces el lápiz dijo: – Sí, juguemos.

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Y escribió, escribió, mientras su amigo borraba hasta quedar chiquitico. El lápiz se puso muy triste, pero de pronto apareció un hada madrina y le dijo: – No estés triste, te devolveré a tu amigo. Entonces el hada, usó su varita y lo convirtió en un enorme borrante que no se gastaba cuando borraba. Y desde ese día los dos amigos jugaban y jugaban y fueron felices para siempre. Y colorín colorado este cuento está contado.

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Autora: Alberlin Shantal Torres García Edad: 7 años | Escuela: Centro Educativo Paspland, Santiago | Curso: 2do. Grado A Profesora: Lucy Araceli Paulino

La lata brillante

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abía una vez una lata brillante que tenía muchos poderes, vivía en la ciudad donde tenía mucha fama y todos la trataban bien. Un día a la lata le llegó el mal tiempo, todo el mundo se olvidó de su fama y se fue a un campo a vivir por mucho tiempo porque no tenía fama. Cuando iba por el camino, unos niños muy traviesos la cogieron y la pisaron y ella se puso triste. La pobre lata lloró tanto que sus poderes no le funcionaban y no pudo volver a brillar más ni tampoco podía conceder deseos a sus amigos que quería tanto.

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Después de unas semanas, los niños se dieron cuenta que estaban maltratando a la lata y la lavaron y la pusieron de nuevo brillante como siempre por lo que la lata volvió a ser famosa y feliz junto a todos sus amigos. La lata bailó y brilló tanto que se moría a carcajadas y volvió a la ciudad con más brillo que nunca. Colorín colorado este cuento se ha acabado.

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Autora: Yenifer López | Edad: 8 años Escuela: María Secundina Torres, Santiago Curso: 2do. Grado A Profesora: Yudelka Ramos

El pajarito y el nido

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abía una vez un pajarito muy hermoso y colorido con un gran pico de color rojo que quería volar, pero no podía porque tenía mucho miedo y pensaba que se podían lastimar sus pequeñas alas. Un día salió a dar un paseo, estaba muy asustado y miró a otros pajaritos que jugaban sin ningún temor. Se sentía muy triste y decidió preguntarles: – ¿No tienen miedo de lastimarse sus alas? Los pajaritos le dijeron: – ¡Claro que no! – ¿Cómo lo hacen? – Muy fácil, con la ayuda de nuestro amigo, el nido. Después de volar, nuestro amigo el nido nos da su calor,

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nos cuida y nos protege. El pajarito regresó a su árbol, construyó un hermoso nido con muchas pajas y bonitos colores. Al pasar los días, el pajarito se sentía más seguro. Cuando salió a volar ya no tenía miedo de lastimarse sus alitas, volaba todos los días y regresaba donde su buen amigo, el nido. Y así vivieron juntos y felices para siempre. Colorín colorado este cuento se ha acabado.

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Autora: Karlenis Rodríguez Placencia Edad: 7 años | Escuela: Jina Hueca, La Vega Curso: 2do. Grado A Profesora: Nicasia Pérez

El árbol que hablaba

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abía una vez un árbol muy bonito y coqueto que hablaba a toda la humanidad. Un día fue un hombre a ver si era verdad que hablaba. El hombre le preguntó: – ¿Por qué hablas si eres un árbol? El árbol le contestó: – Yo hablo porque las personas quieren abusar de mí, me quieren matar cortándome las ramas y los frutos y yo no quiero desaparecer del mundo. Entonces le dijo el hombre: – Tú tienes razón, eres vida para las personas y todos los seres vivos, porque les das alimentos, sombra, fresco y madera. Unos días después se acercó un muchacho extraño y vio el árbol

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tan hermoso que quería hasta tumbarlo. Agarró una de sus ramas y quiso cortarla con el colín. Pero vinieron muchas personas y dijeron: – Alto ahí, ese árbol es tu vida, no te atrevas a hacerle daño y el muchacho respetó la orden de las personas. El árbol, muy inteligente, también habló y dijo: – Dios me trajo a este mundo para vivir y ayudar a los demás, vengan donde mí para quitarles el calor y darles alimentos. Las personas salieron corriendo donde el árbol. El árbol les hizo una fiesta, brindaron muchas cosas variadas, bailaron agarrados de las manos y fueron muy felices. Y colorín colorado este cuento ha terminado. 69


Autora: Damerkis Paredes Marmolejos Ilustradora: Leydi Laura Martínez Torres Edad: 7 años | Escuela: Anacaona, Puerto Plata Curso: 2do. Grado B | Profesora: Lillian Y. Bonilla Ureña

Alicia y sus dos perros

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licia era una niña muy inquieta y le gustaba hacer muchas travesuras. Alicia tenía dos perros, uno era negro y el otro era marrón. Sus padres tenían mucho miedo de dejarla sola en la casa.

Un día había una fiesta familiar en su casa y había mucha gente. Alicia jugaba con sus primos y amigos. Ella quiso escaparse al río que quedaba cerca de su casa. Sus padres le habían impedido ir porque éste era muy peligroso. Cuando estaba cerca del río, los dos perros de Alicia comenzaron a ladrar recordándole a Alicia que no debía acercarse al río, pero Alicia no les puso atención y entró al río. Uno de los perros la agarró por el vestido tratando de impedir que ella entrara al río, mientras el otro perro fue a avisar a los demás que Alicia estaba en peligro. Los padres y amigos corrieron detrás del perro.

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Cuando llegaron, encontraron al otro perro con el vestido de Alicia en la boca. Sus padres la sacaron del río y le dieron gracias a Dios y al perro. Es bueno tener amigos como éstos que te cuiden y estén contigo siempre. Colorín colorado este cuento se ha acabado. Fin

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Autor: Osvaldo Rosario de la Cruz Edad: 8 años | Escuela: Felicia Hernández, Santiago | Curso: 2do. Grado C Profesora: Sunilda Pichardo

El hombre comelón y los animales

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abía una vez un hombre llamado Juan que vivía en un campo de Jarabacoa y le gustaba mucho comerse los animales del lugar. Se comía las palomas, las cigüitas, las tórtolas y todos los pajaritos que encontraba. Un día, Juan se acostó después de haberse comido 4 palomas, 6 tórtolas y 5 cigüitas. De pronto, escuchó una voz fuerte que le preguntó: – ¿Por qué me quedan tan pocos animales? ¿Acaso te los has comido? Juan, asustado, contestó: – No fui yo quien se comió tus animales, señor, fue un león malvado que vino y se los comió. – Derramaré toda mi furia contra ti, rugió la voz. Entonces Juan, tembloroso, le dijo:

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– Señor, fui yo quien se comió tus animales, perdóname por comérmelos. – Te daré una oportunidad, pero tienes que ayudarme a cuidar todos los animales del campo. Juan prometió hacerlo. De pronto, Juan se espantó con el canto de los pajaritos del lugar. Cuando abrió los ojos, se dio cuenta lo hermosos que eran los animalitos que le rodeaban y desde ese día nunca más volvió a comerse los animales y se hizo amigo de ellos y todos fueron muy felices. Colorín colorado este cuento se ha acabado. 73


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Autora: Ocheiry Contreras Placencia Edad: 8 años | Escuela: Jina Hueca, La Vega Curso: 3er. Grado A Profesora: Luisa Plasencia

La abejita que se convirtió en Reina

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abía una vez una abejita a la que le encantaba jugar y bailar entre las flores. Ella vivía en un panal muy grande en el bosque, pero estaba muy triste porque no tenía amigas y se sentía muy sola. Un día, cuando la abejita salió de compras, mientras iba volando por el bosque escuchó un ruido muy molestoso. Así que decidió averiguar, se acercó a un gran árbol y, de repente, se asombró porque nunca había visto un panal tan pequeño con tantas abejas. Había más de mil y discutían porque no cabían. La abejita pensó en ayudar y trató de hablarles para buscar una solución entre todas, pero le costó mucho que la escucharan, porque todas hablaban al mismo tiempo.

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De repente encontró en su canasta un pito, lo sonó y todas hicieron silencio. Entonces la abejita dijo: – Vengan a mi casa, es mucho más grande y vivo sola, me gustaría compartirla con ustedes. Las abejas del panal pequeño brincaron de la alegría, le siguieron el rastro y a la casa de su amiga llegaron muy rápido. Desde ese día la nombraron Reina del panal y todas vivieron felices para siempre. Fin

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Autora: Darkiris Jiménez Plasencia Edad: 7 años | Escuela: Jina Hueca, La Vega Curso: 3er. Grado A Profesora: Luisa Plasencia

La hormiguita y la abeja

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abía una vez una hormiguita pequeñita y muy valiente a la que le gustaba comer mucho. Vivía en una casita de tierra que ella misma había hecho cerca de un gran árbol.

Una mañana soleada, la hormiguita y su amiga la abeja salieron por el campo a buscar comida para la cena. Caminaron tanto que se cansaron y les dio mucha sed, por lo que decidieron ir a beber agua a un río. Cuando llegaron, se encontraron con un lobo malvado que siempre espantaba a los animales que iban a beber agua al río. El lobo se les acercó y les dijo: – No pueden beber de esta agua. Es mía, no pueden bebérsela. El lobo quería ahuyentarlas para que no bebieran porque él pensaba que se le iba a 78


acabar el agua. Entonces, como la abeja era muy miedosa, pensó irse a su casa. Pero como la hormiguita era muy valiente, le dijo al lobo: – ¿Cómo, señor lobo? Este río es de todos. De pronto llegaron unos cazadores detrás del lobo. Cuando el lobo se dio cuenta, salió corriendo y cayó en una trampa de palos. Entonces la hormiguita buscó más hormiguitas y se les subieron en el cuerpo a los cazadores. Éstos salieron corriendo y corriendo porque no soportaban el ardor que les dejaron las picaduras de las hormiguitas. Después el lobo cambió de idea y les dijo a la hormiguita y a la abeja: – Ya pueden ir al río a tomar del agua para que no sigan sufriendo más sed. La hormiguita y la abeja brincaron de la felicidad, bebieron mucha agua y siguieron su camino con mucha alegría. Colorín colorado este cuento ha terminado. Fin

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Autora: Mileini Polanco | Edad: 9 años Escuela: Laguna Prieta, Santiago Curso: 3er. Grado B Profesora: Yvarane Batista

El gato cazador

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abía una vez un gato cazador llamado Casimiro. Casimiro era de color amarillo, tenía los ojos grandes y verdes y una cola larga y peluda. Un día, una señora llamada Morena, buscó a Casimiro porque su casa estaba llena de ratones. Cuando Casimiro entró a la casa, quedó sorprendido al ver tantos ratones. Los ratones, cuando vieron a Casimiro, empezaron a hacerle cosquillas y a acariciarle la cola peluda y Casimiro pensó, pero qué ratones más buenos y en vez de comérselos empezó a jugar con ellos. Cuando la señora lo vio dijo: – Vete de mi casa, Casimiro, no te quiero ver más. Casimiro se fue muy triste a un bosque que quedaba cerca de la casa y allí se encontró con una hermosa casa donde vivía

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una gatita muy linda de color blanco. Casimiro se enamoró de la gatita y ya no se sentía triste, pero en la casa no había por dónde entrar. Sólo había un hoyito y Casimiro no cabía. En ese momento llegaron los ratones. – ¿Qué te pasa Casimiro?, preguntó uno de los ratones. – Es que quiero entrar a esa casa y sólo hay un hoyito pequeñito y yo no quepo. – Tengo una idea, dijo el ratoncito, vamos a entrar a la casa para que la dueña nos vea y salga a buscar un gato cazador y te busque a ti. Y así lo hicieron. Cuando la mujer los vio, gritó: – ¡Ratones!, busquen un gato porque mi gatita no sabe cazar. Y buscaron a Casimiro. Entonces Casimiro entró y pudo estar con la gatita y vivieron muy felices por siempre. Y colorín colorado este cuento se ha acabado. 81


Autor: Cristian Miguel Lantigua Lebrón Edad: 9 años | Escuela: Laguna Prieta, Santiago Ilustrador: Alberi Polanco | Curso: 3er. Grado B Profesora: Yvarane Batista

La hormiguita voladora

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abía una vez una abeja pequeñita de color marrón y amarillo que paseaba por el campo y se encontró con una hormiguita de color negro que estaba atrapada en una tela de araña. – ¿Y por qué tú no picas a la araña y te vas?, dijo la abeja a la hormiga. – Pero no es bueno picar a los demás, dijo la hormiguita, yo quisiera que la araña me deje libre sin yo tener que picarla. De repente, vino una brisa muy fuerte y la hormiguita cayó y así se pudo escapar. – Ya eres libre hormiguita negra, ya puedes irte, dijo la abeja. Luego la abeja dijo a la hormiga: – Ahora vamos a dar un paseo por el campo volando conmigo.

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– Pero no tengo alas para volar, dijo la hormiguita. – ¡Oh, sí!, dijo la abeja, tengo una idea, así como el viento te ayudó a escapar, te puede ayudar a volar. Cuando el viento llegue, abre tus patitas para que te empuje y yo te agarro con mis patitas y te llevaré conmigo a dar un paseo por el campo. Así lo hicieron. Cuando el viento sopló, la hormiguita se preparó, el viento la empujó y la abeja la agarró con sus patitas. La hormiguita estaba feliz viendo desde lo alto los colores de las flores y a sus compañeras que desde lejos era difícil poder mirarlas bien. Las dos juntas paseaban y paseaban, muy felices. Y colorín colorado este cuento se ha acabado.

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Autora: Clara María Simé Cepín Edad: 8 años Escuela: Palo Amarillo, Sabana Iglesia | Curso: 3er. Grado Profesora: Elba Estévez

La princesa y los conejitos peludos

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abía una vez una princesa llamada Dulce. La princesa Dulce no era cualquier princesa, todas las mañanas, cuando se levantaba, desayunaba con cereal y rápidamente se iba a jugar con sus amiguitos. La princesa tenía unos amiguitos especiales, eran unos lindos y peludos conejitos. Una mañana estaban todos jugando muy felices, saltaban y saltaban y un conejito saltó tan alto que quedó atrapado en una nube. – Ahora, ¿cómo lo bajaremos?, se dijo una conejita. Preguntémosle a la gallina Catalina si lo puede bajar. Le preguntaron, pero la gallina Catalina no podía bajarlo. Entonces se les ocurrió preguntarle a un elefante de nombre Jorge el grande,

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pero el elefante Jorge el grande no podía bajarlo. Luego, un conejito dijo: – Ahora sí tenemos un problema, no sabemos cómo bajar a nuestro amigo, tiene horas y horas y no ha comido nada. Pero fueron tan dichosos que en ese preciso momento, iba pasando un ave amiga de los conejitos y de la princesa. El ave tenía de nombre José. La princesa le preguntó: – ¿Podrías bajar a nuestro amigo? – Claro que sí. José voló bien alto, lo agarró y lo bajó sano y salvo. La princesa, junto a sus amigos, le dieron las gracias y lo invitaron a saltar. Todos saltaron y saltaron y vivieron felices para siempre. Fin 85


Autora: Nancy Yirandy Peralta Féliz Edad: 8 años | Escuela: Las Mercedes, Santo Domingo | Curso: 3er. Grado A Profesora: Carlita Vega

La abejita que vivía sola

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abía una vez una abejita que siempre estaba sola, pues no tenía dónde vivir. Entonces un día encontró otras abejitas y ella les preguntó: – ¿Dónde van amiguitas? – Vamos a nuestro panal. – ¿Puedo ir con ustedes? Ellas contestaron no y la abejita se fue triste y muy lejos. Mientras volaba alto, encontró muchas abejitas; éstas le dijeron: – ¿Quieres vivir con nosotras? Ella contestó sí y se puso feliz. Siguieron volando y se fueron a buscar flores para hacer la miel. Vieron a lo lejos un árbol que tenía muchas flores y volaron para

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buscar el dulce. Entonces, mientras estaban en el árbol, comenzó a caer mucha agua y las abejitas no podían volar porque estaban muy mojadas. Pasó mucho tiempo hasta que ellas se secaron. Llegó la noche y se puso muy oscuro. Las abejitas estaban muy asustadas porque querían ir a su casa, a dormir en su panal. Entonces la abejita amiga les dijo: – ¡No se asusten, vamos a esperar a que llegue el día todas juntas, no pasará nada! Al otro día, las abejitas salieron para llegar a su panal, porque ya estaban muy secas y muy contentas. Cuando llegaron a su casa, sus padres las esperaban muy asustados, pues creían que sus hijas estaban muertas o perdidas. Al verlos, se pusieron muy contentas. Las abejitas les contaron que se salvaron por su amiguita y desde ese día la abejita encontró una casa donde vivir. Colorín colorado este cuento ha terminado. 87


Autora: Noemí Santos Gutiérrez Edad: 9 años | Escuela: Luis Napoleón Núñez Molina, Santiago | Curso: 3er. Grado C Profesora: Cristina Jiménez

La mariposa y sus pequeñas alas

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abía una vez una mariposa que no podía volar porque tenía sus alas muy pequeñas.

Un día, la mariposa salió a pasear y de pronto vio unos pajaritos que volaban muy alto y quiso hacer lo mismo, pero sus alas no se lo permitían debido a la dificultad que tenían, se sintió muy triste pero aún tenía la esperanza de que algún día le pudieran crecer. La mariposa siguió caminando y se encontró con una flor que le preguntó: – ¿Por qué te sientes tan triste, mariposita? Y ella le contestó: – Es que acaso no ves que no tengo suficientes alas para volar como lo hacen los pajaritos, mi mamá y las aves.

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La flor le dijo: – Tú eres muy bonita, eres pequeñita todavía y tus alas pueden crecer, no pierdas la esperanza de que algún día puedas volar tan alto como lo hace tu mamá. La mariposa, al oír el consejo de la flor, se sintió más motivada y dejó que el tiempo pasara para ver qué sucedía. El tiempo fue pasando y la mariposa se daba cuenta que sus alas le iban creciendo al igual que su cuerpo, ella se sentía feliz y vio que pudo volar. Cuando se dio cuenta que estaba volando, fue rápidamente hacia donde se encontraba la flor para darle las gracias por su consejo. A partir de ese día, la mariposa comprendió que valió la pena esperar y luego regresó a su casa muy feliz. Colorín colorado mi cuento de la mariposa se ha terminado.

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Autora: Rayselis Mabel Jiménez Báez Edad: 9 años | Escuela: Carlos María Domínguez, Santiago | Curso: 3er. Grado C Profesora: Deyanira Altagracia Castillo

La nube traviesa

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abía una vez una hermosa nube a la que le gustaba hacer travesuras a las demás nubes. Sus compañeras nubes ya no querían jugar con ella, porque siempre ella les hacía alguna maldad y luego se burlaba. Un día, la nube traviesa fue a buscar a las demás nubes, pero no estaban. Ella estaba sola, estaba triste y sin jugar con nadie. Ella llamaba y llamaba a sus compañeras, pero no salían porque estaban escondidas. Al día siguiente, fue otra vez a buscar a sus amigas y no las encontró, pasó un ave y le preguntó: – ¿Por qué lloras, nube? Ella le contestó: – Estoy sola y triste porque yo siempre les hago travesuras a mis compañeras y a ellas no les gusta.

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El ave le dijo: – ¿Qué? Lo que tienes que hacer es pedirles perdón. Y la nube respondió: – ¡Ah, lo haré! Al marcharse el ave, la nube siguió sus consejos. Al atardecer, la nube traviesa siguió buscando a sus amigas, pero lo que encontró fue a una nube negra que era traviesa igual que ella. También les hacía travesuras a sus amigas como ella. Entonces decidió decir: – Perdónenme, amigas, estoy sola y arrepentida. Todas sus amigas la escucharon y salieron de su escondite, la perdonaron y ya ella no fue tan traviesa como antes y fueron felices para siempre. Colorín colorado este cuento se ha terminado. 91


Autora: Génesis del Carmen Herrera Adames Edad: 8 años | Escuela: Generosa Ferreira, Sabana Iglesia | Curso: 3er. Grado A Profesora: Narcisa Fernández Vargas

La gallina pirata

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abía una vez una gallina amarilla que vivía en un gallinero junto a sus cinco hijos, ella se creía ser una pirata. Todos los días se ponía un sombrero de pirata, llamaba a sus pollitos y salía en busca de algunas aventuras. Un día, reunió a sus hijos y les dijo: – Ya estoy cansada de andar por las montañas, caminando en busca de alimentos, ya está bueno. Estoy un poco vieja y desgastada, sé que al cabo de poco tiempo ustedes tendrán que vivir solos. Tengo que conseguir algo para cuando yo muera, ustedes no pasen trabajo y no anden caminando por el mundo sin rumbo fijo. Quiero que tengan un futuro asegurado. La gallina también les contó: – Una vez mi abuelo me dijo que cerca de esta granja había un

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gran tesoro escondido bajo la tierra. Entonces, una noche dijo la gallina: – Si ustedes me ayudan, encontraremos ese tesoro. Al amanecer, todos salieron de la granja y observaron su alrededor, buscando alguna pista del tesoro. Uno de los pollitos dijo: – Miren esa roca, pienso que debajo de ella está escondido el tesoro. – Es cierto, hijo – dijo la gallina, ¿cómo no lo había pensado? ¡Vamos a quitarla! Todos los pollitos cooperaron con su madre empujando hasta lograr quitar la roca. ¡Vaya sorpresa! Encontraron una caja llena de perlas y diamantes. 93


Todos quedaron impresionados, saltando de alegría, tirándose las joyas unos a otros. – ¡Qué feliz me siento! – dijo la gallina pirata, ya sé que puedo morir en paz, pues mis hijos tienen su futuro asegurado. Todos se abrazaron y dieron gracias a su madre por ser una buena mamá. Recogieron el tesoro, se marcharon hacia el gallinero, donde la gallina pirata lo guardó en una casilla bien segura para cuando sus hijos fueran grandes y vivieran felices. Fin

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Autora: Joalis Rodríguez Edad: 8 años | Escuela: María Secundina Torres, Santiago | Curso: 3er. Grado A Profesora: Rosa Rodríguez

El arcoíris y sus amigos

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n una mañana helada y fría de invierno, salió un hermoso arcoíris con colores amarillo, naranja, rojo, rosado y azul. Quería hablar con las nubes y sus amigos. El arcoíris estaba desesperado y triste al no poder salir a iluminar la tierra porque la lluvia no quería parar. Las nubes reunieron a todos sus amigos, llamaron a las mariposas, los pájaros, las aves y el sol para ir donde la lluvia a decirle que parara por unos días ya que el arcoíris estaba triste y solo. La lluvia les contestó: – Yo también soy importante, sin mí la naturaleza no es tan hermosa, pero está bien, pararé por unos días para que el arcoíris 95


pueda hacer su trabajo. – Gracias, amiga lluvia, por ayudar a nuestro amigo. El arcoíris estaba feliz y les dio las gracias a la lluvia y a todos sus amigos por haberlo ayudado. Desde entonces cada uno hacía su trabajo sin pelear ni discutir, para ayudar a la naturaleza. El arcoíris y sus amigos fueron felices y su amistad crecía cada día más. Colorín colorado este cuento se ha acabado.

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Autor: Christopher de Jesús Peralta Santana Edad: 8 años | Escuela: Zeneida de Blanco, Santiago | Curso: 3er. Grado A Profesora: Cecilia Torres

La mariposa y el jardín

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abía una vez una mariposa hermosa y de muchos colores radiantes que vivía en un jardín lleno de árboles frutales con un rico olor, de todas las flores que había. Un día, la mariposa salió a volar a las montañas y cuando venía en el camino, notó que no le llegaba el olor a flores que siempre sentía cuando ella salía a pasear. La mariposa volaba más rápido y a medida que se acercaba más, se desencantaba más. Al llegar al jardín se dijo: – ¿Qué le ha pasado a mi hermoso jardín?, ¿quiénes lo han dañado?, ¿de quién ha sido obra? El que lo ha dañado es un malvado y cruel ser. Se dijo también: – Debo saber de quién se trata una cosa tan horrible. La mariposa se puso a investigar quién había hecho ese mal. 97


Al otro día se levantó cuando el sol comenzaba a asomar sus rayos. Llegó a la casa del señor conejo y tocó su puerta para preguntarle sobre el hecho y el conejo le dijo que fuera a la casa de la señora tortuga y la tortuga le dijo que era obra de la señora hiena porque a ella no le gustaban las flores y no lo gustaba el jardín por su hermosura. Entonces, la mariposa reunió a todos los que vivían en el jardín para buscarle una solución a este mal. La mayoría decía que tenía que sacar a la señora hiena del jardín, se fueron a votaciones y decidieron sacarla. Pero la mariposa propuso que le dieran otra oportunidad para que cambiara y así fue. Todos trabajaron juntos y arreglaron el jardín y aquel lugar volvió a ser como antes. 98


Autor: Anthony Estrella | Edad: 7 años Escuela: San Antonio de Padua, Santiago Curso: 3er. Grado Profesor: Eddy Gómez

El gatito perdido

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abía una vez un gatito que salió a buscar comida con su mamá gata y sus hermanitos. Cuando pasaban por el bosque vieron a una araña que estaba haciendo su casita. La mamá gata no se dio cuenta que se le había quedado el gatito más pequeño, cuando él se detuvo unos minutos a observar a la araña. Ya la mamá gata lo había dejado solo, entonces él se puso a llorar mucho. Después de unas horas, el gatito estaba llora que llora y apareció una paloma que se le acercó y le preguntó: – ¿Por qué lloras? El gatito le respondió: – Mi mamá me dejó solo y no encuentro el camino de regreso. – No te preocupes, yo te ayudaré a buscar a tu familia. Súbete encima de mí, agárrate bien. ¡Vamos a buscarlos! 99


Entonces, bien seguros, empezaron el vuelo. Cuando iban volando ya un poco lejos, apareció con gran sorpresa una enorme lechuza, que quiso llevarse el gatito para comérselo, pero ellos volaron rápido escondiéndose entre los árboles. Luego ellos siguieron la búsqueda de la familia del gatito, hasta que por fin la encontraron y se pusieron muy felices. Fin

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Autor: Herison Germosén Edad: 8 años | Escuela: La Zanja, Sabana Iglesia Curso: 3er. Grado A Profesora: Carmen Espinal

El ajo que no tenía dientes

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abía una vez un ajo muy pequeño que no tenía dientes porque los humanos, al pasar cerca de su árbol, lo maltrataban dándole palos, tirándole piedras y arrancándole las hojas. El pequeño ajo se sentía muy triste porque todos en la hortaliza se reían y se burlaban de él porque, a causa del maltrato, se le habían caído los dientes. El dueño de la hortaliza se dio cuenta del terrible problema que tenía el ajo con los humanos y decidió cuidarlo para que le crecieran sus dientes, colocando un letrero que decía: Por favor, no maltraten este árbol de ajo. Desde ese momento los humanos comenzaron a cuidar el árbol de ajo, empezándole a crecer todos los dientes y vivió feliz para siempre. Fin 101


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Autora: Rossvalerin Alméndez Edad: 9 años | Escuela: Flor del Campo, Santiago Curso: 4to. Grado A Profesora: Verónica Gutiérrez

La niña y las dos mariposas

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abía una vez una niña llamada Rosa, vestida de un conjunto blanco de florecitas rosadas. Vivía en el poblado de Licey, un lugar muy bonito y tranquilo. A Rosa le gustaba andar en bicicleta. Un día, salió de su casa en la bicicleta y por el camino vio dos mariposas de color rosado con amarillo encima de un árbol. Rosa se desmontó de la bicicleta para coger las dos mariposas. Entonces las mariposas le dijeron: – No nos toques, que estamos enfermas. Y Rosa dijo: – No les voy hacer daño, yo sólo quiero ser su amiga, jugar con ustedes, también puedo ayudarlas para que se sanen. Y las mariposas aceptaron la amistad de Rosa. Una mañana temprano Rosa salió a buscar medicinas en su bicicleta y cuando iba llegando a la botica, se le perdió el dinero y

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empezó a llorar. – ¿Qué voy hacer ahora? Mis amigas las mariposas se van a morir si no les llevo las medicinas. De repente, llegó un señor que miraba a Rosa triste y le preguntó: – ¿Por qué lloras niña? Y Rosa le contestó: – Es que se me perdió el dinero de comprar una medicina a dos amigas. Entonces el señor le dijo: – Ven conmigo a la botica y compra lo que necesitas. Así lo hizo Rosa y les compró las medicinas a sus amigas, le dio las gracias al señor por el favor que le hizo, salió muy rápido en la 105


bicicleta y llegó al árbol donde vivían las mariposas, pero ellas ya no podían volar. Las encontró en la grama, cerca del árbol por donde vivían y les dijo: – Les traje los medicamentos para que se sanen. Se los tomaron y así se fueron recuperando poco a poco. Rosa se sintió feliz al ver a las mariposas volando alegremente como antes lo hacían. Y colorín, colorado este cuento se ha terminado.

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Autor: Elián Ramón Valerio Guzmán Edad: 9 años | Escuela: Mélida Pérez Rodríguez, Moca | Curso: 4to. Grado A Profesora: Albania Pérez Rodríguez

El gallo y el caballo

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abía una vez un gallo muy lindo, con plumas de diferentes colores. Este gallito vivía en una granja en el campo donde había muchos animales, pero él era el rey por ser el despertador de todos. Todos los días, muy temprano, cantaba qui qui ri qui, avisando a todos que era la hora de levantarse. Un día, el gallo se sorprendió mucho porque debajo de un árbol apareció un pequeño caballo de color marrón y una cola con pocos pelos, entonces le dijo: – ¡Hola, lindo caballo! ¿Qué haces por aquí? El caballo le dijo: – Estoy dando un paseo y viendo los árboles. ¿Qué te parece si vamos al río a darnos un chapuzón? 107


El gallo contestó: – ¡Qué buena idea! Luego el gallo se subió en el lomo del caballito y fueron muy contentos a bañarse. Cuando llegaron al río, el gallo lo vio tan lindo que se tiró de un golpe y se olvidó que no sabía nadar y cuando se le mojaron las plumas, comenzó a hundirse, entonces, desesperado, pidió auxilio al caballo. El caballo salió corriendo para ayudarlo, pero la corriente era muy fuerte y se lo llevó más lejos. El gallito subía y bajaba gritando: – ¡Por favor, sálvame!. El caballo, muy preocupado, dio un salto grande hasta que llegó donde estaba el gallito y lo agarró por la cabeza. Pudieron salir del agua con mucho trabajo. Entonces, cuando estaban en la orilla, el caballo le apretó el estómago para sacarle el agua 108


y que pudiera respirar. Después de un rato, el gallo despertó y dijo: – ¿En dónde estoy? El caballo le contó lo que le había pasado y el gallito se asustó mucho y le pidió que lo llevara a su granja. Cuando sus amigos lo vieron todo mojado, le preguntaron qué le había pasado. Él les contó y ellos se pusieron muy tristes porque casi pierden a su despertador. Después de un tiempo el gallo se sanó y todos fueron muy felices para siempre.

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Autora: Dianny Rebeca Jáquez Edad: 9 años | Escuela: Manuel Ubaldo Gómez, Jarabacoa | Curso: 4to. Grado B Profesora: Carmen Luisa Durán

El violín polvoriento

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abía una vez un violín polvoriento, al que no le gustaba bañarse.

Un día tenía tanto polvo que se veía gris, así que decidió bañarse, buscó el agua y no la encontró porque era tiempo de sequía. De pronto, de tanto polvo que cargaba se volvió pequeño, tan pequeño que un insecto lo podía agarrar en sus brazos. Una tarde de primavera, un grillo que iba por el bosque en busca de agua lo recogió y le preguntó: – ¿Qué te pasa amiguito? – Tengo demasiado polvo y de tanto me he puesto pequeño. El grillo se llevó el violín y le dijo: – Yo tengo unas amigas hormigas. Ellas siempre tienen agua. Muy rápido llegaron al hormiguero y el grillo le preguntó al jefe

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de las hormigas, pero él les dijo que no tenían agua. Entonces el grillo fue donde su otra buena amiga, la mariposa, y le dijo al violín: – Ella recoge néctar de las flores, tal vez tenga para que te dé un poco. Cuando llegaron al jardín, muy triste la mariposa les dijo: – Lo siento mucho, mis flores se han marchitado y no tienen néctar. El grillo dijo: – Vámonos violín, alguien debe tener agua. Cuando iban saliendo del jardín de mariposas, el violín comenzó a tocar una triste y melodiosa canción. La nube se emocionó tanto, tanto que dejó caer agua. Muy emocionado, el violín cambió de melodía, en agradecimiento por la ayuda que le habían ofrecido sus amigos. Desde entonces, el violín aprendió a siempre bañarse y a guardar agua antes del tiempo de sequía. 111


Autora: Yésica María Jiménez Álvarez Edad: 9 años | Escuela: Aureliano Rodríguez, La Vega | Curso: 4to. Grado Profesor: Andrés Fernández

El jardín florido

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abía una vez un jardín muy hermoso. Todos los animales iban a ver las flores coloridas, los árboles floreciendo y todos los animales estaban felices, pero una mariposa les dijo a los animales que estaban en el jardín: – Tenemos que tener cuidado. Y un conejo preguntó: – ¿Por qué dices eso? Y contestó la mariposa: – Porque cada año vienen unos hombres con tractores para deforestar el jardín. Pero ninguno de los animales le creyeron. Hasta que pasó el año y ellos vieron que los hombres con tractores no llegaron a deforestar el jardín y decidieron hacer una reunión para sacar

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a la mariposa del jardín. Una abejita escuchó y fue a buscarla y le dijo: – ¡Mariposa, mariposa, ven rápido! – ¿Qué pasa? – Quieren sacarte del jardín porque no creen lo que dices. La abejita y la mariposa iban de camino al jardín donde todos los animales esperaban a la mariposa. Pensaban que era una mentirosa. Entonces dijo el conejo: – Eres una mentirosa. Ella contestó: – No soy una mentirosa, pues si no me creen, los hombres pueden venir mañana. Entonces los animales le dijeron que no le creían y cada animal de los que estaban en la reunión se fue a su casa. 113


A la mañana siguiente, llegaron los hombres con los tractores y salieron todos los animales de sus casas y se encontraron todos en el mismo lugar y se dieron cuenta que la mariposa decía la verdad. – Y ahora, ¿qué vamos a hacer?, dijo la mariposa. La abejita, que es muy inteligente dijo: – Hagamos una reunión rápidamente. Y acordaron pararse delante de los tractores para pedirles que no les destruyeran el jardín. Entonces los hombres se alejaron del jardín, luego los animales hicieron una fiesta y vivieron unidos y felices en su jardín. Colorín colorado este cuento ha terminado.

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Autora: Cristal Rodríguez Rojas | Edad: 9 años Escuela: Flor de Campo, Santiago Curso: 4to. Grado A Profesora: Verónica Gutiérrez

La abejita y el pez que salvó el libro

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ra una vez que una abejita muy linda de color amarillo con negro quería aprender a leer al igual que todas sus amiguitas del campo. Ella vivía en una casa grande con sus padres, pero se sentía triste porque no sabía leer. Un día, su papá y su mamá conversaron con la abejita y le dijeron que ya no iba a estar triste porque la inscribieron en la escuela; la abejita se puso contenta con sus padres por ese gran regalo. Una mañana, como de costumbre, la abejita salió para la escuela y por el camino se encontró las amiguitas, las cuales le preguntaron: – ¿Ya sabes leer? Y la abeja contestó: – Sí, ya sé leer.

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Entonces otra vez le preguntaron: – ¿Cómo dice ese letrero? Y la abejita se quedó callada; la abejita regresó a su casa llorando. Su mamá le preguntó: – ¿Qué te pasa hija? – Es que no sé leer y mis amigas se ríen de mí. – No te preocupes, que tú estas aprendiendo a leer; anoche hablé con la profe y me dijo que tú sabes mucho. Al otro día, como a las 3:00 de la tarde la abejita salió a visitar la profe, la cual la esperó con un cuento bonito para leerlo entre las dos. Se pasaron la tarde entera leyendo, la abejita aprendió a leer y estaba muy contenta y dijo: – Este cuento se lo voy a leer a mis padres, gracias maestra por enseñarme a leer. Entonces, cuando iba de regreso a su casa al cruzar el río se le cayó el libro y se puso a llorar y dijo: 116


– ¿Qué voy a hacer ahora? Ya no podré leer más, qué les diré a mis padres. Pero de pronto saltó del agua un pez dorado y dijo: – Mira abejita, no llores, aquí está tu libro, lo arropé con mi bella cola en el fondo del río. La abejita lo abrazó y le dijo: – Gracias por salvar mi libro, ahora podré leer el cuento a todo el mundo. FIN

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Autora: Arisleydi Sandoval Edad: 9 años | Escuela: Carmen Fe y Alegría, La Vega | Curso: 4to. Grado C Profesora: Érica Núñez

La ballena feliz

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abía una vez una linda ballena de color azul, con hermosas aletas y muy amigable. Le gustaba jugar mucho en las aguas del mar azul. Un día. mientras jugaba, tropezó con una roca marina y se fracturó una aleta. La pobre ballena juguetona estaba muy adolorida y no podía jugar. Se dirigió donde su amigo pulpo y le dijo: – Amigo pulpo, tengo un fuerte dolor en mi aleta izquierda. ¿Qué tú me recomiendas que puedo hacer? El pulpo le respondió: – Cálmate, amiga ballena, te voy a llevar al hospital del mar para que te curen tu aleta.

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Los amigos se dirigieron al hospital, en el cual le curaron la aleta a la ballena, que se sintió muy contenta porque no le molestaba ni un poquito. Cuando regresaron a la casa, su amigo pulpo le dijo: – Tienes que estar en reposo para que no te lastimes tu aleta. La ballena le respondió: – Gracias, amigo pulpo, por tu ayuda. Voy a atender bien tus recomendaciones. La ballena fue muy obediente con todo lo que su amigo pulpo le dijo, pudo jugar en las hermosas aguas del mar y vivió feliz para siempre. Fin

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Autora: Idelkis Mercedes Fernández Suriel Edad: 9 años | Escuela: Jina Hueca, La Vega Curso: 4to. Grado A Profesor: Reynaldo Jiménez Valdez

La gallina de plumas negras

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abía una vez una gallina muy bonita que vivía en el bosque. La gallina se sentía triste porque era envidiada por las demás gallinas del bosque, ya que su plumaje llamaba la atención por ser de color negro. Sus compañeras se sentían mal, al ver que el color de aquella gallina era único y se preguntaban unas a las otras: – ¿Por qué todas nosotras no tenemos el mismo color? La gallina escuchó la conversación y les dijo: – Por eso es que yo quiero hacer una reunión con todas ustedes y explicarles. Entonces la gallina de plumas negras les dijo:

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– ¿Verdad que los colores del jardín son distintos? Las gallinas le respondieron: – Sí, sí. – ¿Y eso no es lo que embellece el jardín? Por eso es que Dios a nosotras nos hizo con colores diferentes, podemos vivir en paz como buenas amigas y todas las gallinas felices bailaron y cantaron alegres. Y colorín colorado esto llegó a su fin.

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Autora: Yarlín Jáquez Collado Edad: 10 años | Escuela: Manuel Ubaldo Gómez, Jarabacoa | Curso: 4to. Grado B Profesora: Carmen Luisa Durán

La flor en apuros

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abía una vez un gato muy simpático llamado Yefri. Su mejor amiga era una flor muy bella llamada Mari, que vivía en un jardín muy colorido. Un día su amigo Yefri fue a visitarla para jugar juntos. La flor quería ir al parque y le dijo: – Yefri, vamos a comer helado. Cuando llegaron, se sentaron en un banco, al lado de un lago muy hondo. De repente, la flor se paró del banco, pisó una cáscara de banana, se resbaló y cayó al agua. La flor no sabía nadar y decía: – ¡Yefri, Yefri, ayúdame, me estoy ahogando!.

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Y el gato le dijo: – Voy a buscar ayuda. Buscó un lazo e intentó sacarla, pero no tuvo fuerzas para lanzarlo tan lejos. En ese momento, llegó una mariposa que fue volando hasta ella, con sus patitas la agarró y la ayudó a salir. Luego la mariposa se disculpó por tirar la cáscara de la banana, pues ese día entendió que la basura debe ir al zafacón, para así evitar los accidentes y contaminación.

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Autora: Yamiles Torres Vargas Edad: 8 años | Escuela: Francisco Javier Liberato, Jánico | Curso: 4to. Grado A Profesor: Bolívar Gil

Las montañas y las nubes

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abía una vez unas montañas muy grandes y grises situadas a la orilla de un río. Un día, unas nubes blancas y bellas, con un peso de menos de una libra, se acercaron a las montañas y les dijeron: – Estamos muy tristes porque el río se está secando y si se seca, no habrá agua y ustedes tendrán calor. Nosotras vinimos a colaborar porque ustedes son unas montañas muy buenas y por eso les queremos prestar ayuda. ¿Qué vamos hacer para que no se seque el río, amigas montañas? – Yo hago cualquier cosa para que no se seque y para ayudarles a ustedes, dijo una nube. – Pero díganme qué hacer, yo hago lo que ustedes me digan, dijo una montaña. – Voy a pensar, dijo otra de las montañas… ¡Ah, ya sé lo que vamos a hacer! Vamos a sembrar muchos árboles y ustedes

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mandarán mucha, mucha lluvia y nosotras vamos a dar mucha sombra para que el río de nuevo crezca. No se preocupen, va a salir todo bien. – Mañana seguiremos hablando cómo ayudar para que no se seque el río, dijo una nube. Y entonces se fueron a acostar a su casa que era blanca, bella y muy calentita, para regresar a visitar a las montañas al día siguiente. Volvieron donde las montañas y les dijeron: – ¿Cómo están? Las montañas les contestaron: – Bien y ustedes nubes, ¿cómo están? ¿Durmieron bien, amigas? Y las nubes respondieron: – Sí, muy bien. – ¿Y qué pensaron para que no se seque el río? 125


– Bueno, nosotras pensamos que tenemos que hacer lo mismo que hablamos ayer, amigas montañas, mandar mucha lluvia y ustedes tienen que hacer mucha sombra para que el río tenga agua. Luego, las nubes preguntaron: – ¿Cómo ustedes pueden sembrar los árboles? – No, no somos nosotras que lo vamos a hacer, les vamos a pedir ayuda a los humanos, respondieron las montañas. – ¡Es verdad!, ustedes no pueden sembrar árboles. Gracias, amigas montañas, juntas lo vamos a lograr. – Adiós, amigas nubes, gracias por su visita. Y pocos meses después, con la ayuda de todos, estaba el campo muy verde, las montañas con muchos árboles y el río se puso grande y lleno de agua fresca y limpiecita. 126


Autor: Ronny Ronald Jiménez Placencia Edad: 9 años | Escuela: Jina Hueca, La Vega Curso: 4to. Grado A Profesor: Reynaldo Jiménez Valdez

Un mundo mágico

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abía una vez un jovencito muy simpático llamado Steven que siempre soñaba con un mundo mágico. Un día se puso a pensar qué podía hacer para soñar con un mundo mágico y diferente. Decidió ir al mar y dijo: – Ya sé lo que voy a hacer, esperaré a que llegue la noche y así mi sueño será un sueño muy bonito. Steven pasó la noche entera durmiendo y no pudo soñar con el mundo mágico. Más tarde decidió ir al médico y le pidió que le diera una pastilla para que pudiera soñar con un mundo mágico, de muchos coloridos y que pudiera ver cosas nuevas y el médico le dijo: 127


– Toma esta pastilla y acuéstate temprano que hoy tú vas a tener ese sueño que deseas tanto. Entonces Steven se echó a dormir muy contento, tratando de soñar con el mundo mágico, pero la pastilla del médico no le hizo efecto. Una mañana de lluvia decidió ir al bosque y, de repente, vio un arcoíris con bellos colores, las golondrinas volaban, las ranas cantaban, las mariposas contentas jugaban y los colores de las flores le daban belleza a la naturaleza y Steven muy contento dijo: – Ya no tendré que acostarme a soñar con el mundo mágico, lo he visto en la vida real. 128


Después se fue a su casa a contar lo que había visto. Lleno de felicidad invitó a sus amigos a hacer una cena para contarles lo sucedido. Con mucha alegría todos se divirtieron. Y colorín colorado este cuento ha terminado.

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Autora: Alicia Altagracia Batista Lima Edad: 9 años | Escuela: El Yabanal, La Vega Curso: 4to.Grado Profesora: María Margarita Fernández

La luna y la estrella

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abía una vez una luna y una estrella, Albaniris y Bella. La estrella era brillosa e iluminaba el cielo todas las noches al lado de la luna y ella siempre estaba envidiosa, porque la estrella brillaba más que ella. Siempre se decía: – ¿Por qué esa estrella brilla más que yo y es la más bella de todo el universo? Un día, la luna se quedó observando fijamente a la estrella que salía con su hermoso brillo y se puso furiosa y le dijo: – ¿Por qué tú eres la más bella de todas las estrellas? Y la estrella le contestó: – Soy así porque salí hermosa a mi mami. Y la luna le respondió: – Pero mi mami es bonita y yo salí fea.

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Y la estrella le preguntó: – Luna, ¿tu padre es bonito? Entonces la luna le respondió: – Mi padre es feo. La estrella le dijo: – Saliste entonces a tu padre, tan fea como él. La luna se enfureció aún más de lo que estaba y le dijo: – ¡Desaparécete del universo! La estrella se fue poniendo cada vez más pequeña, salió como un relámpago volando y cayó en el fondo del mar. La luna, al ver que la estrella desapareció, se sintió muy feliz, pero las demás estrellas estaban muy tristes al ver que su amiga había desaparecido y le decían a la luna: 131


– ¿Qué le hiciste a nuestra amiga?, ¿dónde está? La luna también se sentía triste al ver que el cielo no brillaba como antes. Un día, la luna habló con Dios y le dijo que quería que la estrella volviera a brillar a su lado y Dios le dijo: – Te voy a dar nuevamente el poder, pero tienes que hacerte amiga de la estrella y aceptarte como eres. La luna lanzó un rayo hacia el mar para que la estrella subiera al universo. La estrella subió por el rayo y volvió al lugar donde estaba antes. Desde entonces, la estrella y la luna brillaron juntas todas las noches e iluminaron todo el universo y fueron muy felices para siempre. Colorín colorado este cuento se ha terminado. FIN 132


Autora: Anayeli Mendoza Edad: 9 años | Escuela: Carmen Fe y Alegría, La Vega | Curso: 4to. Grado C Profesora: Érica Núñez

La paloma que le gusta volar

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abía una vez un niño llamado Cristóbal que, corriendo por el bosque, vio una paloma que volaba entusiasmada con su hermoso vuelo. El niño de inmediato quiso poder atraparla para llevarla para su casa y hacer de ella su mascota. Después de varios intentos logró atraparla y se la llevó a su casa. Le puso mucho cuidado y le prestó mucha atención. A pesar de eso, la paloma no se sentía feliz porque estaba enjaulada. Cristóbal empezó a notar que la paloma cada día que pasaba estaba más triste, no quería comer, no volaba en la jaula y permaneció todo el tiempo recostada en un lado de la jaula. 133


Una tarde, Cristóbal decidió dejar libre a la paloma y luego, todos los días, se dirigía al bosque a darle comida a su amiga la paloma y a mirar su vuelo. Desde aquel momento, el niño comprendió que lo que hacía feliz a la paloma era su libertad. Y fueron buenos amigos para siempre.

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FIN


Autor: Josian Gutiérrez Rosario Edad: 9 años | Escuela: Manuel Ubaldo Gómez, Jarabacoa | Curso: 4to. Grado A Profesora: Edita Mercedes Vargas

El perrito de tres patas

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abía una vez un perrito que se llamaba Blanqui. Él era peludo, con muchos colores y vivía en una enorme jaula llena de insectos. Blanqui tenía tres patitas. Su dueño se llamaba Roque, siempre vivía muy ocupado y casi no le ponía mucha atención. Blanqui siempre estaba triste, solitario y sin deseo de nada, porque se sentía diferente frente a los demás perros por tener tres patas. Un día Roque se quedó mirando a Blanqui y sentía gran preocupación de ver a su perrito triste. Cuando salió a pasear con su perro, vio un lugar para entrenamiento de animales y le llamó la atención. Luego llevó a su perro allí. El perrito recibió mucho entrenamiento día tras día y fue 135


aprendiendo a caminar y a correr. Blanqui ya corría bastante con sus tres patas, incluso aprendió tanto que tenía más habilidades para correr que los demás perros de cuatro patas. Por tal razón, fue seleccionado para una carrera de perros, en la cual obtuvo el primer lugar. Desde ese día el perrito jamás volvió a estar triste. Roque y Blanqui estaban muy orgullosos y felices pues él era la admiración de todo el mundo, en especial de su dueño. Colorín colorado este cuento se ha acabado.

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Autora: Marianny Altagracia Filpo Edad: 8 años | Escuela: Guayabal, Santiago Curso: 4to. Grado C Profesora: Ana Digna Estrella

El viento enojón

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abía una vez un viento llamado Fihs. Se encontraba viviendo en el espacio y quería visitar la tierra, ya que se sentía muy solo y triste. Un día el viento llegó a la tierra y creía que lo iban a aceptar, pero la gente comenzó a decirle palabras feas, porque éste hacía mucho daño a las casas y demás, pero él no lo reconocía.

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Y como el viento derrumbaba casas, toda la gente estaba desesperada y quería saber por qué se portaba tan mal. Entonces le preguntaron: – ¿Por qué te enojas, viento? Y el viento les contestó: – Porque la gente no me acepta como soy y yo no tengo la culpa de ser fuerte y no me comprenden. Luego volvieron a hablar con él, porque cada vez provocaba más problemas y no le importaba lo que los humanos le decían, él hacia todo lo contrario. Al paso del tiempo, el viento comprendió su error, dejó de hacer daño y los humanos lo aceptaron como era. Entonces el viento se hizo amigo de la gente. Él estaba tan feliz que su regalo fue dejar de derrumbar casas y se volvió una brisa suave. Colorín colorado este cuento se ha acabado. FIN 138


Autora: Cecilia Alejandra Abreu Edad: 10 años | Escuela: Arroyo Cercado, Jarabacoa Curso: 4to. Grado A Profesor: Fernando Plasencia

La niña y el tesoro

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abía una vez una niña llamada Carmen. Ella era linda, maravillosa y muy simpática. Carmen vivía con su abuelo, Florencio. Un día Carmen salió a jugar al patio con sus amigos y se encontró algo muy sucio de tierra, lo lavó muy bien y se lo enseñó a su abuelo. Éste le dijo que era un tesoro y estaba embrujado. – No lo creo, dijo Carmen, será mi tesoro por ahora. Si yo veo que está muy raro, lo boto. ¿Verdad que sí, abuelo lindo y bueno? Una mañana la niña guardó su tesoro. Cuando fue a buscarlo, había muchas arañas. Una le picó en la mano y ella se asustó muchísimo. Luego siguieron llegando más y más arañas y Carmen, muy nerviosa, gritó y gritó hasta que vio un palo, lo prendió con un fósforo y se hizo mucho humo y las arañas se fueron volando. 139


Luego ella dijo: – Por fin que se fueron todas las arañas, voy a botar este tesoro de oro. Entonces el abuelo dijo: – Yo te dije que estaba embrujado. Carmen contestó: – Me pasó por no escucharte, abuelo. – No es nada, Carmen, eso pasa siempre en la vida de los niños y niñas. A partir de ese momento Carmen aprendió a obedecerle a su abuelo. Colorín colorado ese cuento se ha acabado. FIN 140


Glosario Borrante: Que sirve para borrar, borrador. Botica: Farmacia y despacho de medicamentos. Bulla: Gritería o ruido. Chiquitico: Ponerse alguien chiquito. Cigüita: Diminutivo de cigua, ave conocida como cigua palmera o ave nacional, de tamaño pequeño, color grisáceo con negro, alegre y bulliciosa. Sólo se encuentra en el territorio de la isla Hispaniola. Colín: Cuchillo alargado que sirve para desmontar, cortar malezas y otros usos.

Grama: Césped. Jaiba: Nombre que se le da en República Dominicana al cangrejo de río. Manzana de oro: Fruta que, aunque es originaria de Polinesia, en República Dominicana crece silvestre y se la aprovecha como fruta fresca. Mata: Planta. Tórtola: Ave de tamaño pequeño, de vuelo rápido; generalmente se encuentra en parejas. Zafacón: En República Dominicana y Puerto Rico, recipiente para recoger las basuras.

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El vuelo de la imaginacion