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Susana Ramírez Hita

Yo quisiera más que todo que haya un albergue para nosotros, lo que es la verdad para niños, así como nosotras, cuando nos vamos a un hospital nuestros hijos no hay donde dejarlos, no hay. A mi hija casi la mataron cuando se la llevaron. Se la llevó su padre, pensando que eso iba a estar bien pero casi me la mataron. Esto era negro, negro era, yo hasta ahora lo tengo aquí guardado (señala su pecho), que ella no tenía ni tres años. La familia de él la discriminaron, la dejaron botada. Duele. Si no la haya recogido, ya estaría muerta. Yo la recogí. Salí del hospital, me pedí permiso para ir a recogerla porque estaba mal pues, piojosa su cabeza, eso como masa, esos sus tíos. Yo les dije que ella no tenía el virus y aún así. ‘La niña no tiene nada de eso’, ahí yo le dije, ‘no tiene’. Estoy contenta, feliz de eso. Y al poco tiempo yo me he enfermado y éste se lo llevó a la chiquita. Estábamos los dos internados y la fue a dejar, y de ahí, ellos tienen mujer y tienen dos hijos más, ella es la más chiquita, entonces me dice que le ha arañado, ¿Cómo va a arañar a una grande?, y le han contagiado y eso es discriminación de parte de la familia. Eso es por ignorancia, se le dice, se le dice y no entiende, no quieren entender o es que… La machucaron. Eran sus sobrinos donde la dejaron, donde la botaron, siete niños, ¡cómo me la maltrataban!. ¿Qué pasa con las madres que tienen sus hijos y no tienen donde dejarlos? Sería bonito que ellos se quedaran ahí, en el hospital donde uno esta hasta que uno saliera, sale y se los recoge, otra madre entra y después a su hijo se lo recogen, ahí yo me voy. Claro, porque siempre estamos enfermas o tenemos cualquier cosa y los niños sufren. Como ahora no quiere quedarse para nada, ni con mi hermana, ni con nadie, por el hecho de que la han tratado mal. Era negro todo esto, en su cara, en su propia casa, mire como le pegó. Casi mataron a su propia hija y todo esto era puro bolas, sus brazos pelados, dice que le decían ‘¿quieres comer?’ pues, imagínese, yo todo, una cosita, le estoy rogando para que coma y ahí donde la fue a botar. Arroz, basura comía y la chica estaba así, hinchada su barriga, llena de bichos, dice que quería comer e iba a la basura para comer ella, y los tíos, ahí cerquita, no fueron capaces de recogerla decirle, esto no. Los dos estábamos ingresados en Comunidad Encuentro, no había con quién se quede, por eso yo siempre diría que haya eso, si se puede, que ahí debe haber albergue para los niños, para las mujeres que estamos así, que haya aparte no. Pero que se vea que conviven bien también, porque son seres humanos. Porque imagínese, yo conozco guarderías, que los tratan mal a los niños, los dejan que se peleen los unos a los otros y no cuidan también bien. La que tengo de diez años tuvo que ingresar a un hogar cuando yo estuve con eso, por eso le digo. Ahora yo de esa niña yo sufro, ahora fui a verla y no me dejaron entrar, me vine llorando. Mi hija me vio de lejos. Porque cuando estaba enferma, no había quién me los cuide, no hay donde dejarlos y por eso la pusieron allá.

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