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Cuando la enfermedad se silencia

Junto con el hospital German Bush, en la ciudad de Trinidad se encuentra el hospital materno-infantil boliviano-japonés, donde algunas madres comentan que la comida no es abundante y que los niños se quedan con hambre. Este es el hospital de referencia de todo el departamento de El Beni para casos de complicaciones obstetricias y pediátricas. La infraestructura fue donada por la embajada de Japón. El hospital cuenta con 25 camas en pediatría, diez en neonatología y 35 en el servicio de ginecología y obstetricia (FCI, 2007). Cuando realicé el trabajo de campo, la visita médica se efectuaba por un médico, una nutricionista, tres residentes y tres internos, además de estudiantes, una multitud que conseguía asustar a más de un niño. Trinidad no tiene facultad de medicina, motivo por el cual tan sólo tienen internos de otras universidades del país, que vienen a hacer sus prácticas en el hospital. Con respecto a la corrupción, destacar el hecho de que algunos cirujanos cobran su cirugía a los pacientes y que estos, cuando pasan por la caja, dicen que ya pagaron al médico. Dado que el departamento de El Beni cuenta con una gran superficie, el traslado a centros especializados, como los situados en La Paz, Santa Cruz, Cochabamba o Brasil, depende de donde habiten o se encuentren los enfermos, de su proximidad a uno u otro departamento. Una de las narraciones que registré en muchas ocasiones por parte de las personas viviendo con VIH, incluía la creencia de que en el hospital de Trinidad se eliminaba a estos enfermos. No había mucha precisión a la hora de relatar la manera mediante la cual se cometían tales abusos pero, en el imaginario de las personas que vivían o viven con el virus, aparecía el temor a ser ingresados en el hospital, el miedo a no salir con vida del mismo. Lo que mencionaban era un intento de exterminio. Al tiempo que comentaban sobre estos hechos, narraban sobre casos de personas ingresadas que fallecieron de un momento a otro y, según relataban, sin que estuvieran tan graves como para morir. La mayoría prefiere trasladarse a otros departamentos, a Cochabamba, La Paz o Brasil, e incluso al Hospital Comunidad Encuentro en Santa Cruz, del que hablaremos más adelante. Pero no todos están en condiciones físicas adecuadas o poseen el apoyo y los recursos económicos para el traslado. La ciudad de Santa Cruz posee la mayor variedad de recursos y centros de atención en VIH y sida de todo el país. Sin embargo, algunas personas en Santa Cruz se trasladaban a Argentina o Brasil para atenderse.

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