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Piedras con alma LA DESPOBLACIÓN EN EL PIRINEO ARAGONÉS

Bakartxo Aniz Aldasoro


Bakartxo Aniz Aldasoro (Pamplona, 1977)

Naturaleza y fotografía, sus dos pasiones y oficios; mientras cursaba los estudios de Forestal nació verdaderamente su afición por la fotografía, que años más tarde también cursaría. Colabora en distintas publicaciones del Departamento de Medio Ambiente del Gobierno de Navarra, guías, revistas científicas y de naturaleza. Fotógrafa y amante de la naturaleza, en especial de los Pirineos, de su fauna y flora, sus paisajes y pueblos… a comienzos de 2006 se embarca en uno de los proyectos y experiencias más fascinantes e intensas de su vida; tras una década, combinada con otros proyectos, de trabajo y pasión, nos muestra, con una especial sensibilidad, que le caracteriza en lo personal, el fenómeno de la despoblación del Pirineo aragonés a través de sus fotografías y textos más íntimos.

www.bakartxoaniz.com

Saliste de tu nocturno y lejano hogar, aquella mañana en calma; fui testigo. Te acercaste tanto que casi podía rozarte, susurraste algo... algo que quedará en secreto entre la luna y el alma de las piedras. Fue algo mágico poder observar cómo, aquella mañana, la luna acarició los tejados y desapareció tras una de sus casas. Muro de Bellós


Piedras con alma LA DESPOBLACIÓN EN EL PIRINEO ARAGONÉS

Bakartxo Aniz Aldasoro


primera edición noviembre 2016

| © Texto y fotografías | Bakartxo Aniz Aldasoro www.bakartxoaniz.com | Diseño y maquetación | Equipo gráfico de PRAMES | Edita | PRAMES Camino de los Molinos, 32 50015 Zaragoza www.prames.com | Imprime | INO reproducciones | ISBN | 978-84-8321-479-4 | Depósito legal | Z-1554-2016


Para mi madre y mi padre, que tanto me han enseñado y siguen dando lo mejor que tienen. Para Amaia por todo su apoyo y su gran corazón. Para todas esas mujeres, hombres y animales que hicieron de estas montañas su mundo. Y desde aquí quiero hacer un guiño de agradecimiento a mi furgoneta, sin la cual este libro no hubiera sido posible…


índice Introducción .....................................................................8

Piedras con alma..................................................................12

Secorún...................................... / 60

La Jacetania

Yéspola....................................... / 54

................................................................... 16

Sasa de Sobrepuerto.............. / 44

Acín............................................ / 19

Villobas...................................... / 58

Bergosa....................................... / 26

Sobrarbe

Huértalo.................................... / 22

Arasanz..................................... / 172

Ruesta........................................ / 20

Ayerbe de Broto.................... / 112

Tiermas....................................... / 21

Basarán..................................... / 110

Alto Gállego ...................................................................28

Berroy........................................ / 116

Abellada.................................... / 64

Burgasé..................................... / 128

Ainielle...................................... / 38

Cajol.......................................... / 124

Alrededores de Nocito......... / 65

Campol.................................... / 140

Artaso........................................ / 52

Castellar.................................. / 126

Azpe........................................... / 66

Ceresuela.................................. / 152

Baranguá Viejo........................ / 48

Clamosa................................... / 180

Berbusa...................................... / 36

Escartín.................................... / 106

Cillas........................................... / 42

Escuaín..................................... / 150

Cortillas..................................... / 40

Espierlo...................................... / 86

Escuer Alto................................ / 32

Fumanal................................... / 174

Escusaguat................................ / 49

Ginuábel................................... / 134

Ibirque....................................... / 62

Giral........................................... / 132

Lasaosa....................................... / 61

Jánovas..................................... / 148

Pardina de Bataraguá............ / 50

.................................................................. 68

La Capana............................... / 162


índice

La Corona............................... / 168

Villamana................................ / 138

La Mula.................................... / 160

La Lecina................................. / 170

La Ribagorza .................................................................186

Yosa de Broto........................... / 88

Lapenilla.................................. / 184

Arués........................................ / 190

Lavelilla................................... / 146

Bolturina.................................. / 191

Mediano.................................. / 166

Castarlenas............................. / 196

Miz.............................................. / 74

Castrocit................................. / 208

Ministerio............................... / 176

Centenera............................... / 198

Morcat....................................... / 82

Claravalls.................................. / 214

Morillo de San Pietro......... / 154

Colls.......................................... / 226

Muro de Bellós...................... / 158

Erdao........................................ / 200

Muro de Solana...................... / 118

Estall......................................... / 230

Otal............................................. / 92

Fet............................................. / 234

Plampalacios.......................... / 178

Finestras.................................. / 236

Puyuelo.................................... / 144

Grustán.................................... / 192

San Fertús............................... / 156

Iscles......................................... / 218

San Velián................................. / 85

Obis.......................................... / 210

Sasé........................................... / 120

Puy de Cinca.......................... / 194

Silves........................................... / 84

Santa Eulalia de Betesa....... / 206

Torrolluala del Obico........... / 80

Soliva........................................ / 222

Torruellola de la Plana......... / 78

Soliveta.................................... / 228

Tricas......................................... / 137

Torruella de Aragón............ / 204

Treserra (casa Hereu)........... / 212

Valle de la Solana.................. / 136


Introducción Este libro que tienes en tus manos es el resultado de cuatro años

recorriendo valles, montes, caminos y pueblos deshabitados del Pirineo aragonés. Muestra el fenómeno de la despoblación desde el punto de vista fotográfico, un lenguaje universal en el que cada imagen transmite una o cientos de palabras, nos cuenta mil historias, nos genera sensaciones, incluso sentimientos, por ello he creído necesario acompañar a cada imagen con lo que esta me hacía brotar. Contar la despoblación y el abandono de los pueblos a través de la fotografía, tal vez sea la forma más explícita, áspera y cruel de hacerlo, pero así fue el proceso de este fenómeno en el Pirineo y Prepirineo aragonés. El fenómeno de la despoblación ha formado parte de la historia de la humanidad desde el principio de los tiempos. Por motivos de mejora del entorno, las posibilidades o accesos, aprovechamientos de tierras, sistemas defensivos, pestes, guerras, enfermedades… se abandonaban algunos lugares para crear otros nuevos, eso sí, normalmente, de forma controlada. Lo doloroso en el caso del Pirineo aragonés se debió a la enorme cantidad de pueblos, incluso valles enteros, que se deshabitaron o abandonaron en un corto espacio de tiempo. En los años cuarenta comenzó, pero fue a partir de los cincuenta hasta los setenta cuando el abandono se aceleró de manera sangrante. Fueron varias las causas que propiciaron la despoblación: por una parte comenzó el auge imparable de las ciudades y la industria, y fue tal su crecimiento que aumentó la enorme demanda de mano de obra que no colmaban las propias ciudades; la gente de las zonas rurales iba viendo más futuro en las urbes y quienes se quedaban en el pueblo sufrían una especie de contagio cuando, quienes ya habían emigrado, volvían al pueblo para fiestas o para pasar las vacaciones de verano con buena ropa, dinero de un sueldo fijo, incluso coche propio. La gente comenzó a dejar sus pueblos y sus tierras para marchar a las ciudades. Este modus vivendi urbano, ya de por sí «llamativo», fue muy favorecido y potenciado en aquel momento.

Introducción

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La falta de los servicios más básicos, como son la educación, la sanidad, el agua corriente, la electricidad y las comunicaciones, hirió de muerte a muchos pueblos.

des, sobre todo los más jóvenes, en busca de un futuro prometedor. En gran parte, todos estos factores, propiciaron la caída de la economía de rural y de montaña.

Otro factor, muy ligado al anterior, fue el de los núcleos situados en un entorno aislado, a mucha altitud, con una dura climatología, de escasos recursos…, habitualmente núcleos de montaña, en los que se había vivido hasta entonces al no conocer ni siquiera imaginar otra alternativa, pero donde la vida se hacía realmente dura y prácticamente autárquica.

Con todo esto, pueblos, campos, valles… en definitiva, gran parte del mundo rural del Pirineo y Prepirineo aragonés, una forma de entender la vida, estaba tocada y hundida.

Estas causas desencadenan otra que fue decisiva también para la despoblación del Pirineo aragonés en las zonas rurales: el sistema de «único heredero» que hasta entonces había sido vital para el mantenimiento de «la casa» como institución y la vida en esas montañas se vino abajo, se desmoronó debido a que la verdadera base de todo aquello eran los tiones y tionas, hermanos solteros y no herederos que se quedaban en la casa para trabajar en ella, con los animales y en el campo… a cambio de su manutención más básica; estas personas fueron, fundamentalmente, quienes primero marcharon a las ciuda-

Para mayor encarnizamiento hubo otro factor más que literalmente ahogó a muchos de estos pueblos y valles: los embalses «en pro del progreso» secaron con sus aguas decenas de pueblos y las tierras de cultivo, de una alta fertilidad, de muchos otros pueblos, imposibilitándoles de esa forma la vida en ellos; las aguas dificultaron también los accesos y las comunicaciones a otros muchos núcleos y valles colindantes al embalse. Derivadas, muchas veces, de los propios pantanos, también hubo expropiaciones de pueblos y tierras que, aunque no iban a ser anegadas, se repoblaron de manera monoespecífica para evitar la erosión del suelo y la consiguiente colmatación de los embalses.

Bello rincón que habla por sí solo. Puimorcat

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Introducción


Las consecuencias de todo esto, de la despoblación y el abandono de buena parte del mundo rural del Pirineo y Prepirineo aragonés, saltan a la vista para cualquier persona que se adentre en sus comarcas, en sus valles, de paseo por el monte o desde la misma carretera… Vemos cómo la huella humana se va borrando y en algunas zonas ha desaparecido por completo. Tal vez la visión que más sobrecoge es la de un pueblo deshabitado, algunas casas con restos de tejados, otras completamente desnudas, fachadas a punto de caer, puertas y ventanas abiertas, algunas parecen gritar mudas, otras vomitan vegetación…, cadáveres y esqueletos que un día fueron pueblos llenos de vida, hace tan solo unas pocas décadas; triste imagen ver cómo las casas agonizan, caen y mueren… cuando la casa fue durante siglos como la cueva para nuestros antepasados, su hogar y refugio donde el fuego nunca se apagaba, daba calor, seguridad y unía más que la propia sangre a las distintas generaciones que, bajo el pétreo tejado de la casa se refugiaban, igual que el clan bajo la cueva hace miles y miles de años. Campos y tierras, antes cultivadas y labradas, están totalmente irreconocibles, la naturaleza salvaje está recuperando el terreno que un día le expropiaron, la vegetación crece de forma exuberante en todas ellas, aunque es sobre las ruinas de las propias casas donde esa frondosidad llega a su máximo esplendor, alimentada por siglos de historias y vidas. De esta marea de ruina y desolación tampoco se libran iglesias y ermitas, algunas de ellas de origen románico, con mil años de antigüedad y de historia, casas nobles… que inevitablemente se caen y se diluyen para siempre. Otra terrible consecuencia de la despoblación es la que arrolló de lleno a todas aquellas gentes que, de forma más o menos obligada, tuvieron que cerrar las puertas de sus casas y marchar de sus pueblos para nunca más volver o, en caso de hacerlo, para ver la dantesca e irreconocible imagen de lo que un día dejaron en pie. Las secuelas tan dolorosas de carácter emocional y desarraigo que tuvieron que sufrir aquellas mujeres y hombres no se visualizan en el paisaje, esas dolorosas consecuencias no quedaron a la vista como todas las anteriores, estas se quedaron dentro, muy dentro de esa pobre gente hasta el fin de sus días. Dentro de este escenario de tristeza y desolación que evoca este fenómeno podemos ver cómo en algunos de los pueblos que se deshabitaron se siguieron cultivando sus campos y tierras o mantuvieron

Introducción

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algún tipo de actividad ganadera. Se puede apreciar también cómo hubo algunos pueblos en los que se mantuvo alguna casa o en los que se han vuelto a rehabilitar alguna de ellas, incluso pueblos, volviendo la vida a rincones en los que había desaparecido o estaba a punto de hacerlo; este hecho continúa en la actualidad y, por lo general, se da en lugares y valles donde tanto la comunicación como el resto de servicios básicos son posibles. Este trabajo no se trata de un glosario ni de una lista de todos los pueblos deshabitados del Pirineo y Prepirineo aragonés, si no que se trata de mi particular visión como fotógrafa, amante de la naturaleza y etnografía de estas montañas y valles; con mis imágenes y sencillos pero profundos textos me expreso sobre el tema de la despoblación en esta zona. Por ello el trabajo de campo lo centré en las comarcas más afectadas; esto no quita para que cada una de las fotografías y sentimientos generados por ellas no puedan extrapolarse al resto de comarcas oscenses y a cualquier lugar del planeta donde se haya dado el fenómeno de la despoblación, ya que ante esta cuestión no existen continentes, ni razas, ni épocas, ni edad, ni idioma… Los sentimientos fueron, son y serán, los mismos.

Sirva este libro como un humilde homenaje a todas esas mujeres y hombres, generaciones enteras que, durante siglos, hicieron de esta tierra su hogar, su único mundo, que vivieron aquí con todo lo que ello suponía, para bien o para mal, por decisión propia o por pura necesidad, por comodidad y «derecho propio» o por resignación a un régimen de vida fuertemente establecido…, a quienes tuvieron que marchar por voluntad propia o de manera impuesta. Especialmente quiero homenajear a las mujeres rurales, estas parían la vida y daban la suya propia por la casa, la tierra, la familia… Mujeres que fueron y, en muchos casos, siguen siendo las grandes olvidadas, mujeres que, al igual que las piedras, fueron la base de la vida pese a su «silencio». Es mi deseo que este libro te lleve a ti y a quienes se sumerjan en él a sacar tus propias sensaciones, sentimientos y reflexiones sobre el fenómeno de la despoblación y sus consecuencias, para que, el día que ya no quede piedra sobre piedra y la vegetación las haya cubierto por completo, pueda mantenerse vivo el recuerdo dentro de ti y, con ello, nunca olvidar que en todos esos lugares hubo vida, que esas piedras con alma siempre latirán con su eco.

Tras la marcha de sus habitantes, el viento corretea entre sus casas, sus calles… llevando consigo el silencio del recuerdo. Estall

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Introducción


Piedras con alma Es indudable pensar que las fotografías se realizan a través de una cámara, pero lo verdaderamente interesante, lo realmente mágico es dónde nace cada imagen. Cada una de las fotografías de este libro se gesta en mí interior y nace de cada piedra deshabitada pero no olvidada…

Camino empedrado. Sobrepuerto

Piedras con alma

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Cada vez que admiro un pueblo a lo lejos, cuando piso la misma senda que durante siglos pisaron sus habitantes y animales, recorro sus calles, entro en sus casas… todo esto me habla de lo que, hasta un tiempo aún cercano, hubo en cada lugar. Dejo que mis sentidos sean testigos de lo que me rodea, pero antes privo a uno de ellos de ser el protagonista y… cierro los ojos, apago la vista para evitar que ésta eclipse al resto y todo lo que ellos son capaces de hacerme sentir… Escucho el sonido del viento jugar con las chimeneas, me habla de cuentos y leyendas, de historias que sus habitantes contaban en el día a día y volaban con el humo para ser escuchadas por las monta-

ñas, valles, ríos y bosques… hasta los propios animales podían entenderlas, pues en muchas de ellas eran protagonistas; el humo ascendía tanto, en las frías y despejadas noches de invierno, que impregnaba hasta las estrellas para que pudiesen contar al resto del universo que aquí latía un microcosmos muy especial. Escucho ese mismo viento golpear la contraventana que, maltrecha y solitaria, cuelga esperando caer algún día contra el suelo, al igual que el pasado otoño lo hiciera su hermana… Percibo el frío o el calor, según sea la estación, con ello me empapo de olores aún muy presentes; el de la hierba me recuerda al cereal y todo el ritual del que su cultivo se rodeaba, desde su nacimiento en

Chaminera de Espierlo; al fondo, Peña Montañesa

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Piedras con alma


los campos esperando las primeras nieves, su color tostado al madurar, la cosecha bajo el sol, hoz en mano y doblando el lomo para ir formando las gavillas, que luego transportarían las caballerías hasta las eras para su trilla y sacar, así, cada valioso grano que se transformaría en el molino; amasando la harina los brazos, a base de fuerza y curtidas manos, hacían el pan de cada día, pan que se introduciría en ese cálido horno donde culminaría el proceso de la semilla; pan de cada día, cuyo esfuerzo se saboreaba en las cadieras, alrededor del fuego y de la familia en lo más crudo del invierno o en los verdes y altos pastos, junto a la mallata, rodeados del ganado y las montañas, bajo un caluroso y tormentoso verano.

Puedo oler aún el fiemo de las cuadras, la humedad de las bodegas, el hollín de las chimeneas… y llego a masticar la vida que aquí hubo… Me desnudo, me desprendo de todo lo que no me deja tocar lo que me rodea, palpo… siento… sus calles empedradas, sus profundos pozos, sus puertas y ventanas, algunas llenas de creatividad con fechas y grabados tallados en sus dinteles, muros de piedra seca sujetando pequeñas terrazas donde cultivar una pizca de alimento, fuentes, plazas, hornos, escaleras, balcones, suelos, tejados, chimeneas… las siempre fascinantes y mágicas chimeneas… desde una de ellas echo a volar hasta la montaña más cercana, es entonces cuando

Iglesia de origen románico, siglo XI. Santa María de Belsué

Piedras con alma

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abro los ojos… me quedo mirando al pueblo, un frío silencio se apodera de mi pues el resto de mis sentidos han enmudecido aplastados por la vista, que me muestra el esqueleto de todo lo que había percibido hasta lo más profundo de mi alma. Mis ojos tan solo me devuelven a la realidad; pero ya me he impregnado, ya he escuchado muchas de las cosas que cada lugar cuenta y que, en este libro, comparto contigo… Paradójicamente es a través de las imágenes el medio con el que mejor soy capaz de expresar todo lo vivido y sentido, una forma de expresar que necesita de la vista para ser contada, transmitida y

percibida; necesita únicamente de ese sentido que yo misma apagué para dejar que el resto me inundarán de todo lo que allí sucedió… Aún nos quedan las piedras; piedras que un día buscadas, elegidas y transportadas hasta los lugares donde se trabajarían, se les dio forma y con ellas construyeron la mayor parte de su mundo; son ellas, las piedras, las que aún nos hablan, son las piedras las que están impregnadas de olores y sonidos, de trabajo y sufrimiento, de alegrías, de secretos, sentimientos, de frustraciones pero también de sueños… las piedras nos hablan, contienen toda esa vida pasada… tan solo déjate llevar y sentirás el alma de estas piedras dentro de ti…

Chimenea, tejados, fachadas… piedras que, mientras esperan, nos hablan. Cajol

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Piedras con alma


La Jacetania


Chimenea y falsa. HuĂŠrtalo


Dentro de las cuatro comarcas, recorridas y fotografiadas, la Ja-

cetania es la que menos despoblación y abandono ha sufrido; pese a ello fueron algo más de 30 los núcleos que se deshabitaron, alguno de ellos mantiene algo de vida aunque sea de forma esporádica. Tal vez la zona más conocida, por este hecho, es el pantano de Yesa, por su enorme impacto visual; allí se vieron afectados diversos núcleos, unos por inundación y otros por encontrarse en las cercanías de la orilla del embalse, además de quedar sumergidas las ricas y fértiles tierras de la cuenca del río Aragón… Otra zona afectada fue el valle de La Garcipollera, en el cual se llevó a cabo la repoblación de gran parte de sus tierras, con el fin de evitar su erosión, arrastre y colmatación del embalse. Gran parte de los lugares que se deshabitaron en la Jacetania eran caseríos y pardinas, éstas se sitúan fundamentalmente en los alrededores de la Sierra de San Juan de la Peña y Peña Oroel.

La Jacetania

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— Acín —

A duras penas resistirá otra centuria más la ya solitaria iglesia románica. Siglo XII

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— Acín —


— Ruesta —

Al límite del pantano de Yesa, aún podemos disfrutar del patrimonio arquitectónico e histórico-artístico de Ruesta

La Jacetania

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— Ruesta —


— Tiermas —

Valle del Aragón, de las generosas lluvias y nevadas del Pirineo te nutres y creas una tierra fértil; ella y sus pueblos se han marchitado bajo el implacable pantano de Yesa

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— Tiermas —


Alto Gรกllego


Pozo de agua ante un nuevo invierno. SecorĂşn


Al poco de nacer, la comarca del Alto Gállego y su principal río,

el Gállego, ya sufren las heridas de dos pantanos, el de Lanuza y el de Búbal. Al igual que en otros núcleos, donde la reconstrucción de las casas ha sido posible y factores como las comunicaciones y servicios son viables, el pueblo que dio nombre al embalse de Lanuza ha vuelto a la vida. Entre Biescas y Sabiñánigo, en el valle de Aurín, también se despoblaron algunos núcleos, al igual que en los valles de Acumuer y Basa; pero donde realmente se agudizó la situación fue en la Guarguera donde la despoblación llegó a la mayor parte de los pueblos de este valle, debido a la masiva repoblación forestal y una economía de subsistencia que hacía muy dura la vida; este último hecho era mucho más agudo en el sector de la Sierra, tierras cercanas a la Sierra de Guara, sobretodo, en los pueblos más incomunicados y con mayor falta de servicios básicos. Una mención especial merece Sobrepuerto, un territorio de altos y prealpinos valles, un entorno aislado que se divide, administrativamente, entre la comarca del Alto Gállego y su vecina Sobrarbe, geográficamente entre los ríos Gállego y Ara. Sobrepuerto lo conforma una zona, unos pueblos, unas gentes y una forma de vida con carácter propio. Los pueblos de Sobrepuerto se deshabitaron y abandonaron por dos causas: una de ellas fue la venta de algunos de sus pueblos al Patrimonio Forestal del Estado para su consiguiente repoblación y otra causa fue la falta de servicios básicos que hacía casi imposible la vida en un medio ya de por sí adverso, donde la despoblación llegó hasta el último rincón. En el Alto Gállego se llegaron a deshabitar alrededor de 80 núcleos, entre pueblos y pardinas, pero en los últimos años, salvo en Sobrepuerto, algunos pueblos se están rehabilitando y recuperando, sobretodo en la Guarguera y zonas con buen acceso.

Alto Gállego

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Humildes y bellas construcciones de piedra seca. Muro y herrerĂ­a. YĂŠspola

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— Escuer Alto —

Piedra y madera aún emanan ese ácido y característico aroma del ganado

Alto Gállego

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— Escuer Alto —


Calle con paso abovedado que duerme bajo la vegetación

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— Escuer Alto —


Sobrarbe


Desde el borde de la era cuelga esta bella imagen de la arquitectura tradicional pirenaica. Berroy


Nos encontramos en la comarca con mayor número de núcleos

deshabitados de todo el Pirineo aragonés, superando los cien entre pueblos y pardinas. En Sobrarbe se sitúa, administrativamente hablando, parte de Sobrepuerto en donde, al igual que sucede en la zona que pertenece al Alto Gállego, la despoblación fue total. Como en otros lugares de similares características, bastante aislados y de montaña, las causas fueron la caída de la economía rural, una forma de vida difícil de llevar y rematada por la falta de servicios básicos y unas mínimas comunicaciones. A lo largo del río Ara y no muy lejos de su cuenca, también encontramos algunos núcleos abandonados, pero donde el panorama se tornó desolador fue en la ribera de Jánovas, debido al proyecto del pantano del mismo nombre que obligó a desalojar varios pueblos, ya que iban a ser inundados, y a todo el valle de la Solana donde, al igual que en Sobrepuerto, la despoblación llegó a todos sus pueblos, y cuyo factor más decisivo, derivado del proyecto del embalse, fue la repoblación, con el fin de evitar la erosión, arrastres de materiales y colmatación del embalse que nunca se llegó a construir. La cuenca del río Cinca tampoco se libró de los embalses. Dos de ellos se construyeron en la comarca de Sobrarbe y estos afectaron, sobre todo, a la Fueva Baja: el embalse de Mediano y el de El Grado que, aguas abajo, también provocaría el abandono de pueblos y campos inundados por las aguas del pantano y de valles limítrofes a él. Al sur de Boltaña, encontramos un territorio que vio cómo muchos de sus pueblos, pardinas y mesones, se iban despoblando. Son las tierras que rodean a los ríos Balced, Vero y Ena, zonas próximas a la sierra de Guara y puerto de Serrablo, hasta el mismo límite de la comarca de Sobrarbe, que por terminar esta, no lo hizo el abandono y la ruina que se extendió como una epidemia por todas las comarcas.

Sobrarbe

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Vieja cocina cuarteada y ennegrecida de tantos fuegos y veladas, llena de historias contadas y vividas, ahora invisibles a los ojos, pero que impregnan nuestra imaginaciรณn. Casa Sanromรกn de Otal

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Subiendo a los altos valles de esta histórica comarca que es Sobrarbe, nos sumergimos en un mundo alpino, de altos puertos y verdes pastos, cumbres con nieve gran parte del año, densos bosques… Este territorio es tan bello y libre como duro y aislado, por ello también sufrió la pérdida de vida en muchos de sus núcleos, sobre todo, en los valles de Vio y Escuaín, debido a estos factores. De forma menos intensa, la vertiente meridional de la Peña Montañesa y sierra Ferrera, lo que sería la Fueva Alta, tampoco se libró de la despoblación, jalonada de grandes y solitarias casas. Con este desolador panorama no es de extrañar que Sobrarbe fuera la comarca que más despoblación y abandono sufrió, llegando a cifras superiores a los 125 lugares, entre pueblos y pardinas. Al igual que en otras comarcas y, desde hace unos años, se han ido rehabilitando pueblos, al menos, en parte, y lentamente van recobrando la vida; al igual que muchas de las tierras y prados alpinos en los que se continuó con las actividades agrícolas y ganaderas. Sin embargo, todo esto no es suficiente para, ni siquiera, disimular la gran herida que el fenómeno de la despoblación marcó de forma tan patente en esta tierra.

Sobrarbe

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Imagen que nos evoca otros tiempos, incluso otras latitudes y cordilleras. Muro de Bellรณs

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— Miz —

Pueblo de Miz en el corazón de la sierra de Guara

Sobrarbe

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— Miz —


Te camuflas, casi inaccesible, en medio de un entorno bucólico...

Te desgastas envuelta de un cómplice silencio

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— Miz —


La Ribagorza


Mientras las nubes navegan por el cielo, la vegetaciรณn y el tiempo roen las casas. Fet


La comarca ribagorzana fue una de las grandes afectadas por la despoblación, de hecho se sitúa por detrás de Sobrarbe en cuanto a número de núcleos deshabitados, donde llegaría a rondar los 100 lugares. Como no es de extrañar, La Ribagorza tampoco se libró de los factores, ya mencionados, que provocaron paulatinamente la marcha de la gente de sus casas y de sus tierras en esta zona; la «llamada» de la industria y de las ciudades prometiendo un futuro mejor, la difícil situación de aislamiento y dispersión de muchos de los pueblos o pardinas, la dura vida en estos lugares muchas veces rematada por las malas comunicaciones y la falta de servicios básicos como la educación, la sanidad, el agua corriente, la electricidad… Esta comarca también se vio afectada por las repoblaciones y la construcción de embalses: los de El Grado, Barasona, Escales y Canelles. Es la zona central de La Ribagorza la que más sufrió la despoblación, concretamente las tierras situadas ente las cuencas de los ríos Ésera y Noguera Ribagorzana, entre los que se encuentra el río Isábena. Al igual que en el resto de comarcas, en La Ribagorza, también se puede observar la paulatina rehabilitación de algunos de sus pueblos, habitualmente los mejor comunicados y con los servicios básicos cubiertos.

La Ribagorza

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Luces y sombras dibujan este arrugado cerrojo de madera. Claravalls

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— Arués —

La luz del sol impregna de cálidos recuerdos cada rincón

Tan solo su forma nos recuerda lo que hay bajo las hiedras

La Ribagorza

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— Arués —


— Bolturina —

Es todo lo queda del pueblo, su iglesia del siglo XVI. Al fondo, sierra Ferrera y Cotiella

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— Bolturina —


— Puy de Cinca —

Cuanta sequía causada por el agua de los pantanos

La Ribagorza

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— Puy de Cinca —


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— Puy de Cinca —


Pese a que, cada día, las piedras se diluyen más y más en el paisaje… su alma se respira en cada valle, en cada montaña

Su alma se cuela en el interior de las nubes y acompaña a cada gota de lluvia en su viaje a la tierra para empaparlo todo y alimentar así a esas semillas que germinarán brotando su alma y juntas, las semillas y nuestras memorias, conseguiremos inmortalizar el alma de estas piedras


Conjunto de Samitier sobre el congosto del Entremรณn


Todas las fotografías de este libro muestran la realidad en el momento de su captura. Ninguna de ellas es el resultado de montajes ni manipulaciones. La mayor parte de los núcleos deshabitados, algunos de forma temporal, fueron fotografiados desde febrero de 2006 hasta diciembre de 2009. A lo largo de meses de trabajo, frente a la pantalla del ordenador, el archivo fotográfico definitivo quedó en alrededor de 5 000 imágenes y 150 núcleos, de entre las que, tras una ardua selección y con mucho mimo, he creado el libro que tienes en tus manos.


Para que este libro sea como el viejo baúl que, al abrirlo, nos inunda el interior con una cascada de emociones y nuestra imaginación de sonidos, de olores… de antiguas historias…

El humo ascendía tanto, en las frías y despejadas noches de invierno, que impregnaba hasta las estrellas para que pudiesen contar al resto del universo que aquí latía un microcosmos muy especial...

Otal ISBN 978-84-8321-479-4

ISBN 978-84-8321-4794

9 788483 214794


Piedras con alma  

Todas las fotografías de este libro muestran la realidad en el momento de su captura. Ninguna de ellas es el resultado de montajes ni mani...

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