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75 años han pasado, pero siempre permanecerás en la memoria de todos nosotros. Mucho tiempo ha sido y quizá ya no te acuerdes. Estaba atardeciendo, 27 de Agosto de 1936, te sacaban de la cárcel y te subieron a una camioneta, te acompañaban Florentino, Teodoro, Josefa y los dos Antonios, iban otras dos personas pero nadie recuerda sus nombres, todos habíais cometido el mismo delito “ser rojos”. Querías que te mataran en la plaza del pueblo a la vista de todo el mundo, pero el viaje continuaba pasando desapercibidos para la mayoría de la gente.

EL PERFIL HUMANO DE VICENTE LISERO Vicente Lisero Iglesias nace el 19 de Julio de 1897 en Coria, en la calle del Río, en casa de sus padres Mateo Lisero González y Encarnación Iglesias Sánchez. Es hijo único y nace en el seno de una familia de zapateros, zapatero era su padre y zapatero era su abuelo Julián Lisero. No es de extrañar, por tanto, que Vicente aprendiera el oficio y que en los veinte y treinta tuviera instalado un pequeño taller de zapatería en la Calle Corredera número 22. En el taller, apenas un zaguán de veinte metros, se vendían los zapatos que se fabricaban de una manera casi artesanal, con una maquinaria muy escasa y simple, que no era mucho más que las herramientas tradicionales por tratarse de un trabajo artesanal. Vicente tenía a dos o tres personas que trabajaban junto a él.

Alguien os vio subir a la camioneta y avisaba a la abuela, salió a la puerta cuando pasabas por allí y le dijiste “Adiós Andrea, adiós para siempre”, eran las últimas palabras que le dirigías mientras ella lloraba desconsolada. Después os fueron pasando por las calles del pueblo al que tu tanto querías, pasaste junto a tu zapatería en la Avenida Pablo Iglesias (C/ Corredera) que se hacia excesivamente larga, como el camino que os llevaba al fatídico destino. Nos han contado que eran aproximadamente las 10 de la noche, ya estaba oscuro, algunas personas de Acehúche vieron como os llevaban cerca del cementerio, os pondrían en fila y a cara de descubierta los asesinos se ponían frente a vosotros, cargaban fusiles y disparaban. A la mañana siguiente, los mismos vecinos que por miedo no os siguieron, os encontraban en el suelo, te reconocieron y os dieron sepultura junto a una de las tapias del cementerio. Luchaste por llevar adelante tus ideas progresistas, por liderar un proyecto, por luchar por la igualdad y el bienestar de los caurienses, hasta que una banda de indeseables tomaron la decisión de que vuestros valores no podían seguir transmitiéndose más, pero no lo pudieron conseguir, gracias al mejor legado que podías dejar. Aunque no hemos podido recuperar vuestros cuerpos, si podemos honrar vuestra memoria en el cementerio de Acehúche. Memoria, recuerdos y valores que aunque muchos quieran enterrar yo espero seguir manteniendo vivos durante muchos años más.

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MI RECONOCIMIENTO A ELLAS Recuerdo sus caras y veo miedo, escucho sus palabras y siento miedo, se me encoge el estómago, miles de veces he escuchado y leído sobre la guerra civil española, y me aterro sólo con pensar. Pero escuchando a Enriqueta, a Paca y a Tomasa lo siento más cerca. Ellas han vivido en propias carnes la pérdida de sus familiares, injustamente, ¿cómo vas a perder la vida por defender tus ideales?

a través de la ciencia y la cultura, la transformación política y social, junto con el deseo de alfabetización y culturización de la población. Fue un momento de gran esplendor cultural. Las mujeres fueron participantes activas de este proceso, no en vano se crean las Juntas de Mujeres. Mujeres con ideales libertarios que vieron la necesidad de ayudar a otras. Sabían que para transformar la sociedad debía pasar necesariamente por formar y preparar a aquellas mujeres que vivían en inferiores condiciones. Trataron de hacer realidad el sueño de la cultura y de la modernidad, pero la violencia de la guerra y de la posguerra truncó sus sueños. Este protagonismo iba en contra de la “nueva España” que las quería anular y relegar al cuidado de los hijos y el marido, además de mantenerlas totalmente sometidas al Estado, la Iglesia y al hombre. La mujer tenía reservado el papel de transmisora de la ideología franquista y de los valores del nacionalcatolicismo a través de la familia.

La II República supuso, especialmente para las mujeres, un cambio liberalizador importante. Hasta entonces las mujeres españolas habían tenido un papel pasivo y discriminado, su lugar en la sociedad era el de esposa y madre, dependiente siempre del hombre. Las mujeres realizaban exclusivamente las tareas domésticas. La incorporación de la mujer al mundo laboral estaba obstaculizada por la alta tasa de analfabetismo y a la falta de medios que facilitaran la incorporación al trabajo a las mujeres con hijos e hijas. Las viudas se veían obligadas a trabajar para sacar a la familia adelante al no haber ningún tipo de pensión de viudedad. Las casadas, para poder trabajar, necesitaban el permiso del marido, no podían disponer libremente de su salario pudiendo el marido optar a él, incluso en los casos de separación judicial entre ambos cónyuges.

Para conseguir estos fines había que domesticar como fuera a aquella generación de mujeres que ya habían conocido la libertad y la igualdad. Se abolieron todas las leyes que las equiparaban con el hombre. Las nuevas leyes las situaron y mantuvieron en el mismo plano que a los menores de edad. El desprecio del franquismo hacia las mujeres fue muy cruel, estás fueron el pilar básico en todas las casas, las que sacaron hacía adelante a sus numerosas familias, verdaderas heroínas del pueblo y luchadoras natas, comprometidas y valientes, por eso me asusto y pienso en la fuerza de la palabra.

Con la II República, con la Constitución de 1931 y las leyes promulgadas posteriormente la situación de las mujeres comenzó a cambiar: se eliminaron privilegios reconocidos hasta ese momento exclusivamente a los hombres, se reguló el acceso de las mujeres a cargos públicos, se concedió el derecho de voto a las españolas, se reconocieron derechos a la mujer en la familia y en el matrimonio (se reconoció el matrimonio civil, el derecho de las mujeres a tener la patria potestad de los hijos, se suprimió el delito de adulterio aplicado sólo a la mujer y se permitió legalmente el divorcio por mutuo acuerdo). Por otra parte, se obligó al Estado a regular el trabajo femenino y a proteger la maternidad. En el ámbito de la educación, se permitieron las escuelas mixtas y la coeducación, se abolieron las asignaturas domésticas y religiosas y se crearon escuelas nocturnas para trabajadoras.

Nuestras antecesoras dejaron abiertas las puertas al conocimiento, la luz y la esperanza y estas puertas ya nunca se podrán cerrar. Fabia Moreno Santos

La II República supuso el ascenso intelectual,

Secretaria General de la Agrupación Socialista de Coria.

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DICTADURAS Y PERSONAJES: EL CULTO AL LÍDER Las dictaduras políticas, sean del tipo que sean, coinciden en algunos aspectos que conciernen no sólo a las estructuras políticas o a la imposición de una ideología determinada, sino también a ciertos aspectos de las relaciones sociales e, incluso, de la vida cotidiana. Uno de ellos es el fenómeno de las muestras de veneración al líder, considerado este como un ser con características especiales, y que se evidencian con expresiones de adhesión al dictador, de exaltación de su figura y de afirmación de su papel como héroe nacional, salvador de la Patria u otros supuestos merecimientos. En realidad son prácticas habituales en los sistemas totalitarios, las cuales, incluso, se mantienen en pleno siglo XXI, como son ahora mismo las peculiares formulaciones, grotescas en el fondo, que se observan en la dictadura de Corea del Norte obsesionada por la escenificación multitudinaria del liderazgo hereditario de sus estrafalarios gobernantes. Valga como contrapunto a esta megalomanía la reflexión de un filósofo actual: “Sólo los gobernantes que no llegan al poder por medio de elecciones generales (como los dictadores, los líderes religiosos o los reyes), basan su prestigio en que se les tenga por diferentes al común de los hombres. Como son distintos a los demás… se consideran con derecho a mandar sin someterse a las urnas ni escuchar la opinión de cada uno de sus conciudadanos. Eso sí, asegurarán muy serios que el “verdadero” pueblo está con ellos” (Fernando Savater: “Ética para Amador”) Como es sabido, durante el siglo XX España sufrió dos dictaduras, la de Primo de Rivera y la de Franco, casi unidas por el tiempo, salvo el lapso democrático de la Segunda República, y en ambas, con matices, se dieron estas muestras de veneración pública al Dictador, mediante manifestaciones y homenajes que se efectuaron casi de forma ritual, especialmente durante la Dictadura de Franco. A partir de las instancias oficiales, el ámbito de estas prácticas era muy variado, tanto en la escala nacional, como en la más inmediata de las Diputaciones o los Ayuntamientos. Y por regla general seguían siempre un mismo patrón que se acuñaba desde el poder central para ser imitado luego en los niveles locales. Interesa ahora comprobar hasta qué punto en Coria se reproducían estas iniciativas nacionales con las que se pretendía mostrar públicamente la adhesión al Dictador de turno. Se muestran a continuación una serie de documentos

sobre estas prácticas que, aunque no son muy numerosos, pueden resultar ilustrativos. Para facilitar el trabajo, se presentan en sendos apartados, cada uno de ellos relacionado con ambas dictaduras. 1.- El ayuntamiento de Coria en la Dictadura de Primo de Rivera. En Agosto de 1924, apenas un año después de estrenada la Dictadura, se reúne la corporación Municipal la cual, “… teniendo muy en cuenta los servicios incalculables prestados a la Nación por el gran Patricio e insigne General el Excmo. Sr. D. Miguel Primo de Rivera, Presidente del Directorio Militar, acordó por unanimidad adquirir un retrato o fotografía de expresado señor, y como público homenaje, colocarlo en el Salón de Actos de este Ayuntamiento ... ” La pulsión de los ediles por mostrar su veneración al dictador, tuvo continuación unos meses después, cuando, en noviembre de 1925, “… el Sr. Alcalde ordenó la lectura del acuerdo tomado por la Comisión Permanenente del Ecmo. Ayuntamiento de Linares, debido a la iniciativa del Sr Alcalde Presidente de expresado Ayuntamiento, publicado en el Boletín Oficial de esta Provincia fecha veintisiete de octubre último, invitando a todos los ayuntamientos de España para que el día tres de Noviembre, fecha en que hace un mes que nuestras tropas invadieron el poblado de Axdir, cuna del cabecilla rebelde, tomen el acuerdo de telegrafiar al Excmo. Sr. Presidente del Directorio Militar, concediéndole el honroso título de “Bienhechor de la Patria”, con cuya iniciativa se mostró entusiásticamente conforme y por unanimidad esta Corporación, acordando se curse al Excmo. Sr. Don Miguel Primo de Rivera expresivo telegrama encaminado a tal fin como debido homenaje a la labor inapreciable de tan insigne General que ha sabido levantar el espíritu Nacional a una altura inconcebible, salvando a la Patria de las conflagraciones sociales que la amenazaban ...” Y como última muestra de este período, tras el éxito del ejército español en la Guerra de Marruecos, en el Ayuntamiento cauriense se deciden, “porque así lo demandaba el patriotismo y el deber”, a “…contribuir a la suscripción abierta para costear la gran cruz laureada de San Fernando y la gran cruz del Mérito Naval, al Excmo. Sr. Presidente del

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Directorio Militar, como tributo y homenaje a su actuación en la campaña de África”. Conviene resaltar de estos textos su lenguaje, el estilo “literario” un tanto rebuscado y, diríamos hoy, cursi y afectado, abundando en expresiones llamativas como la de los servicios incalculables prestados a la nación, la conformidad entusiástica de los concejales, la labor inapreciable del insigne General, el cual es, nada menos, salvador de la patria, Gran Patricio, Bienhechor de la Patria y demás fanfarrias, que, veremos, se perpetúan en la época de Franco. (Los textos han sido tomados del Archivo Municipal de Coria, en los correspondientes libros de Actas de Sesiones de su Ayuntamiento.) 2.- Adhesiones desde Coria en la Dictadura de Franco. Desde 1936, tras el golpe de Estado, Cáceres, y Coria, quedaron encuadradas en el llamado bando nacional y desde bien temprano se repitieron en la localidad, y en su entorno, las iniciativas propias de adhesión a la Dictadura del General Franco y a los personajes que le rodearon. En este caso se han recogido, a modo de ejemplo, dos muestras que pueden ser significativas. La primera se origina, como las anteriores, en el ámbito municipal y en este caso no está dirigida directamente al dictador, sino a uno de los generales golpistas que le secundaron durante la Guerra Civil. Corría 1937 y, reunido el Ayuntamiento el 24 de octubre, celebraba una sesión extraordinaria para “Solicitar el Título de Gran Caballero de la Gran Orden Imperial de Flechas Rojas para el eminente General Excmo Sr. D. Gonzalo Queipo de Llano.” Las razones aducidas para conceder tan estrambótico título fueron que, dicho general, “con su heroísmo puesto al servicio de los más altos ideales patrióticos (...) consiguió librar a estos pueblos de su jurisdicción de los horrores de las furias marxistas, restableciendo la tranquilidad y bienestar, recobrando la semilla del más puro concepto socialcristiano, dones de inapreciable valor, que pueden apreciar más exactamente en su magnitud aquellos de nuestros hermanos que directamente han sufrido los más crueles martirios y persecuciones. Creo, por ello,(afirmaba el alcalde), que se realizaría un acto de estricta justicia si por el Generalisimo Franco, Ilustre Jefe Supremo de esta España Inmortal, se concediera al Excmo. Sr. General del Ejercito del Sur Don Gonzalo Queipo de Llano el merecido título de Caballero (etc...), solicitándolo al efecto

del invicto Jefe del Estado…” Ni que decir tiene que se acordó por unanimidad adherirse a la petición de ese galardón junto con otros pueblos de la zona. (Archivo Cárcel Real de Coria. Libros de Actas municipales) La segunda muestra de adhesión ya no es municipal, sino que pertenece al entorno eclesiástico, en concreto al obispo Llopis Ivorra, quien al dar su opinión sobre el general Franco lo hace como cabeza y representante de la diócesis de Coria-Cáceres, evidenciando la más que evidente sintonía entre algunos sectores de la Iglesia y el poder político, por más que el documento sea ya de los últimos momentos de la dictadura. En un diario de Cáceres se publicó una entrevista en la que se preguntaba al obispo su opinión acerca del general muerto el día anterior, y este, entre otras cosas, afirmaba que su opinión la había gestado a lo largo de diferentes contactos personales y encuentros mantenidos con Franco, el cual le parecía “… una figura histórica de dimensión hispana y universal; un eminente político; un fervoroso católico practicante; un estadista de dotes excepcionales. Todo ello con una envoltura humana hecha de bondad y honradez, de profunda moralidad social y clarividente, sin esfuerzo, en las cuestiones más difíciles. Creo que es suficiente para expresar, y lo hago con todo el cariño, no solo la admiración personal mía, sino la impresión universal, que comparto, de que Francisco Franco, Caudillo de España, ha sido uno de los mejores hijos que ha tenido la Patria”. (Hemeroteca de la Biblioteca Pública de Cáceres. Diario Extremadura: 21 de noviembre de 1975.) Hasta aquí los textos. Y ahora se me antojan dos reflexiones a la luz de estos documentos: la primera es que cabe preguntarse hasta qué punto las manifestaciones de adhesión a cualquier dictador son sinceras o esconden, simplemente, un disimulado interés por aprovecharse del poder político, haciendo el juego que conviene a la dictadura. La segunda, más positiva, es la de alegrarme porque vivamos en una plena democracia, gozando de sus correspondientes libertades políticas y en la que no es necesario rendir pleitesía alguna a ningún político, por muy alto que sea su cargo, salvo el homenaje que voluntariamente, por respeto o por admiración, queramos manifestar a quien se nos antoje, por considerar que se lo merece. Jesús Galavís Reyes

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Todas las generaciones de jóvenes son la generación de un cambio, de ellos y ellas depende cual. Como medio para enfrentar la precaria situación laboral Tomás Meabe funda, en 1903, la primera corporación de jóvenes socialistas de España inspirándose en las Jóvenes Guardias Socialistas de Bélgica. La protesta contra la guerra de Marruecos fue una de sus primeras movilizaciones masivas, antimilitarismo que volverían a mostrar durante la I guerra mundial. Orientaron sus inquietudes hacia la educación, la cultura, el feminismo, la formación y la acción política, como la participación en la huelga general de la crisis de 1917. El trabajo y el compromiso de estos jóvenes llega a Cáceres en 1931, año en el que se proclama II República el 14 de abril. El entusiasmo por una sociedad justa motiva la constitución de las juventudes socialistas de Coria el 19 de enero de 1932. Centraron su actividad en orientación ideológica, y movilizaciones callejeras, labor que sesgó el comienzo de la Guerra Civil. A su término, la dictadura franquista persigue en el resto del territorio a toda la militancia, forzándola a la clandestinidad y el exilio. Con el apoyo de otras organizaciones socialistas europeas se reagrupan para mantenerla fuera de las fronteras, hasta la llegada de la democracia.

Acta constitución de la Agrupación Socialista de Coria

Héctor Lisero Barrero es nombrado por sus compañeros y compañeras Secretario General de las Juventudes Socialistas de Coria. Actualmente desde ella volvemos a denunciar la situación laboral colaborando en huelgas y manifestaciones y a defender cultura, educación y sanidad. Otra vez padecemos exilio y retrocesos en política social justificados como temporales o necesarios. Nuestra generación no se resigna a aceptarlos, luchará por cambiarlos desde el compromiso y la solidaridad.

La victoria del PSOE en 1982 devuelve la ilusión por utilizar la política como herramienta fundamental para el progreso. Calles, universidades e institutos vuelven a ser empleados por la juventud para exponer sus ideas y preocupaciones. La guerra de Irak empuja a parte del alumnado del IES Alagón a manifestarse una mañana. Ese día germina la intención de retomar la agrupación cauriense.

“La democracia es el objetivo, pero ha de ser también el medio” Stéphane Hessel. Natalia Rodrigo Pizarro

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POR ELLOS. POR NOSOTROS. Vivimos inmersos en un tiempo de inconformismos, de desafecciones con los modelos establecidos, de hastío frente a las estructuras y acuerdos marcados hace quizás, demasiado tiempo.

a la libertad de expresión, de hambre, de desahucios. Contra personas cuyo único delito es preguntar qué pasará mañana sin obtener respuesta. Pese a haber hecho todo lo que nos pidieron que hiciéramos ayer.

Con los Premios Vicente Lisero queremos poner en valor la valentía y el coraje de mujeres y hombres que lucharon hasta el final de sus días por unas ideas, por unos valores, por unos sueños de construir este país sin divisiones ni exclusiones por encima de los conflictos.

Hay que reencontrarse con la Historia. Con voluntad de trabajo y esfuerzo. Con el compromiso de que haremos historia de nuevo, para reivindicar lo que a otros les costó la vida. Cada día tenemos que pelear, no sólo por los nuevos retos, sino por conservar lo que ellos y ellas quisieran ver que se consiguió.

Somos una sociedad plural que tras muchos años de opresión recogió el testigo de unos jóvenes luchadores y supo sumar ideas e identidades, con diálogo y entendimiento, demostrando que hay maneras de hacer política entre todos y no contra nadie.

Estarían orgullosos de vernos militar en Juventudes Socialistas, de saber que hay jóvenes que saben lo importante que es seguir luchando y lo hacen con el respeto que merecen los que estuvieron allí antes de ellos. Estarían orgullosos de ver que hay una juventud que se patea los pueblos porque saben que allí es donde más falta hace el socialismo. Y que sigue al pie del cañón defendiendo un Estado independiente de una Iglesia y que apueste por la justicia social y la igualdad de oportunidades sin tener en cuenta la procedencia, el género o la ideología. Y que nunca ha dejado de alzar la voz para pedir un modelo de Estado que sea elegido por todas y todos.

Mi generación nació con otro horizonte, que reconocía y valoraba las diferencias, donde las mujeres eran libres y autónomas, donde no había miedo en expresar pensamientos y la unidad era la base de la libertad individual. Tuvimos una educación envidiable, un sistema sanitario referente mundial e igual para todos. Y parece que esos días se acaban en beneficio de algo que no logramos llegar a entender ni palpamos como nuestro. “Se censura a los jóvenes porque no tienen sentido político, no es que pasen, es que quieren otra cosa” decía el recientemente fallecido José Luis Sampedro. Queremos una España que respete lo que consiguieron nuestros padres y nuestros abuelos pero que amplíe ese horizonte marcado, sin perder la voluntad de cambio. Donde los ayuntamientos sean la casa de todos y en la que se cuente con todos para resolver los problemas de los ciudadanos, con los ciudadanos.

Porque ya ha pasado mucho tiempo desde que recogimos y convertimos en este país en un referente social . Los que recogemos ese testigo necesitamos una España que sea nuestra y de los que nos la pasaron, que se adapte a las demandas de los que hoy debemos decidir cómo y cuándo. Representamos el país de los iguales, de las libertades y los atrevimientos. Hagamos que suceda desde la democracia. Porque es nuestro futuro, vamos a dejar bien alto el pabellón. Por ellos. Por nosotros.

La violencia ha vuelto a nuestras vidas en forma de represión policial, de ataques

Coral Hernández Lorenzo

Secretaria General de Juventudes Socialistas de Coria.

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ÉSTO ESTÁ FALLANDO. UNA PARADA CON EUGENIO SIMÓN ALONSO Lo que periódicamente venía siendo habitual, di por terminadas ese día. Las muchas paradas, pausas, altos, o cualquier otro sinónimo, que pudiéramos emplear. Era 14 de octubre de 2010, me llamaron, se ha muerto Don Eugenio.

sus enseñanzas. No dejó nunca de participar en la vida interna de su Partido, el mío, el Partido Socialista Obrero Español. Su condición de veterano, de Presidente de los socialistas de Coria, la ejerció con una gran generosidad, pero sobre todo con una gran sabiduría y permisividad.

Solía coincidir con Eugenio en los aledaños de su domicilio, en la calle del Agua, cuando iba camino de casa de mis padres en la calle Colón. El barrio de Las Eras, donde me crié, era el barrio de Don Eugenio; un abogado retirado pero no alejado de su profesión de la que nunca se jubiló. Nos saludábamos y compartíamos unos minutos de conversación al más alto nivel. Eugenio era un compañero sabio, tremendamente sencillo, un buen socialista, uno de los grandes. Esto está fallando Juan Manuel, me decía en los últimos encuentros, en clara referencia a los estragos que estaba causando la crisis en las clases más humildes. Los que habían provocado la situación se estaban yendo de rositas y lo peor, nos imponían nuevas reglas llenas de sacrificios para salir del lío en el que ellos nos habían metido.

Dio un paso al lado, nunca atrás, en 1987. Ese año dejó lo que para él había sido el cargo que más había apreciado, Alcalde de Coria. Se encontraba realizado y satisfecho con sus aspiraciones en el campo de la alta representación política. Había ganado las Elecciones municipales ese mismo año. Los ciudadanos de Coria otorgaron mayoritariamente la confianza a la candidatura Socialista liderada por Eugenio Simón como reconocimiento a la gestión que había realizado como Alcalde desde 1983, año en el que el PSOE ganó las Elecciones Municipales con una amplísima mayoría.

Los últimos veintitrés años los había dedicado a su profesión y a su familia, forjando uno de los más prestigiosos despachos de abogados del Partido Judicial de Coria. Se preocupó casi de todos menos de él.

En esos años Coria experimentó un notable progreso en todos los campos: social, económico, cultural y humano. Pero como él decía: yo solo quiero ser alcalde de Coria y me meten en más responsabilidades. Paralelamente a su condición de Alcalde, Eugenio fue Vicepresidente Primero de la Diputación de Cáceres, donde dejó huella entre trabajadores y funcionarios. Promovió unas condiciones sociolaborales que

Eugenio, como ciudadano comprometido con su tiempo, como progresista y como socialista fue un hombre clave por su trayectoria política, por lo que aportó, pero también por lo que había representado. Los que tuvimos la oportunidad de caminar junto a él en ese difícil mundo de la política no podemos sino reconocerle su dignidad, sus principios, su coherencia y sobre todo

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fueron pioneras y referente para otras administraciones. Del mismo modo, en esa etapa ocupó la Vicepresidencia de la entonces Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Cáceres.

PSOE y en la refundación de numerosas Agrupaciones Locales. En 1977 formó parte de la asamblea reconstituyente de la Agrupación Socialista de Coria, en la que tuvo un papel fundamental.

Eugenio ya había ocupado altas responsabilidades antes de ser Alcalde de Coria, en diciembre de 1982 fue nombrado Consejero de Transportes y Turismo de la Junta Regional de Extremadura que presidió Juan Carlos Rodríguez Ibarra. Esta circunstancia no le hizo renunciar a su condición de Concejal del Ayuntamiento de Coria y Portavoz de los socialistas en la Corporación, responsabilidad emanada tras los primeros comicios democráticos municipales celebrados el 3 de abril de 1979, Elecciones en las que los Socialistas pasamos a ser el principal grupo de la Oposición, con seis concejales.

Fue tras la muerte del Dictador cuando se me empezaron a abrir los ojos y ver más allá de lo que estaba acostumbrado, en un entorno muy alejado de los movimientos que se estaban produciendo en toda España. En mi barrio, plagado de gente obrera, afloraron vecinos comunistas, socialistas y no sé cuantas cosas más. La sorpresa para mí y mi entorno fue el conocer que Don Eugenio, el abogado, era socialista.

Fue en esa etapa de oposición donde se ganó el respeto y consideración de muchos ciudadanos de Coria y sus pedanías. Eugenio Simón y el resto de concejales socialistas contribuyeron a la gobernabilidad del Ayuntamiento cuando una UCD dirigente estaba en fase de descomposición. Fue en los inicios de la transición donde se entregó en cuerpo y alma a la causa socialista. Participó en la constitución de los primeros Órganos Provinciales del

Se dedicaba a la Abogacía allí, al lado de mi casa, en un edificio de cuatro plantas, el más alto del barrio. Era el padre de mi amigo José Simón y de otros muchos hermanos más: de Toño, de Carmina, de Maribel, de Piluca, de Chus, de Santi, de Chiqui. Había estudiado en Salamanca licenciándose en Derecho e hizo el bachiller en Ciudad Rodrigo, ayudado por el cura y el alcalde. Nunca dejó de ayudar a su padre que era zapatero en el pueblo. Eugenio Simón Alonso nació un 7 de diciembre de 1924 en Valverde del Fresno o en Eljas, como decía él.

Juan Manuel Hernández Sánchez

Eugenio Simón y su esposa con compañeros de la Agrupación Socialista de Coria y el Grupo Municipal en 1988

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LA HISTORIA “Se ha declarado el estado de excepción, el poder lo han cogido los militares” así se lo comunicaba el Capitán Jesús Corbín al Alcalde. “Entregad el ayuntamiento que no os va a pasar nada” con estas palabras, Francisca Díaz de 91 años, recuerda como acontecieron los hechos.

Durante los días que Rafael estuvo preso, Enriqueta y su hermana, le llevaban la comida y también a sus hijos para que pudiera verlos. Una de las mañanas en las que Enriqueta y su hermana le llevaron el desayuno, vieron como sacaban a Vicente Lisero, el alcalde. Llenaron dos coches y entre ellos había una mujer.

Eso pensó Rafael Lubián, cuñado de Enriqueta, 92 años y nos lo cuenta como si no hubieran pasado 77 años : Cuando estalla la guerra, su cuñado Rafael, se encontraba trillando en un terreno que tenían a la parte allá del rio. Los guardias se presentaron en casa de los padres de Rafael, preguntaron por él y al no encontrarlo mandaron a la madre en su búsqueda para que se personara en el cuartel. Cuando más calor hacía, la madre de Rafael presa del miedo corre en busca de su hijo. Al llegar Rafael se extrañó mucho al verla:

A pesar de sus 92 años, Enriqueta recuerda con nitidez muchos detalles de lo que sucedió en aquellos días. Tenían mucho miedo y recuerda el alboroto que se formó y como tuvieron que esconderse cuando llego el camión que había de llevarse a Vicente Lisero y algunos compañeros: “La Guardia Civil mando desalojar la calle y nos escondieron en una casa, enfrente de las monjas, hasta que pasó el turbión” y pudieron acercarse a llevarle la comida a Rafael. Recuerda la pena con la que Luis García Ollero, sastre, más conocido como Luis Pelotas, también preso en la cárcel real y encargado de recoger las comidas que los familiares llevaban a los presos, el pesar con el que les decía a las familias que no les podía recoger la cena porque los presos ya no estaban allí.

- ¿qué pasa, madre? - Rafael, hijo, la guardia civil ha venido a buscarte. Tienes que presentarte en el cuartel. Rafael dejó el trabajo y se marchó. Por el camino pasó por la huerta de su cuñado y le comunicó lo que pasaba: -¿pero cuñao te vas a presentar? -Si, si cuñao, voy, porque como yo no he hecho nada malo, yo me presento. - ¡Pero por Dios!, pásate por los Canchos y vete a Portugal, pero no te presentes ¡¡ Dios mío, con lo que está pasando! -No, no, yo me presento. Yo no he hecho nada malo y estoy tranquilo. Ha venido mi madre a buscarme y yo voy.

Rafael Lubián Polo

Rafael se presentó en el cuartel. Estaba tranquilo. No había hecho nada. No había hecho nada malo y no tenía nada que temer pero lo encarcelaron. Lo metieron preso en la Cárcel Real y a los dos meses lo sacaron. Eran las 11 de la mañana cuando lo metieron en un camión. Iba esposado, le acompañaban el alcalde de Moraleja y dos hermanos que llamaban “los Saturios”. Los montaron en el camión cuando más gente había en la plaza y se los llevaron. Recuerda Enriqueta que el día antes que se llevaran a Rafael, este le había comunicado a su esposa que los iban a trasladar a la cárcel de Cáceres y le pidió que le llevara “ropa en condiciones”.

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Silvestre Montero Hernández

El día que se llevaron a Vicente, Rafael se salvó, pero a los pocos días, dice Enriqueta, nos tocó a nosotros: “Sacaron a Rafael de la Cárcel de Coria para llevarlo, supuestamente, a la cárcel de Cáceres, pero la dirección fue Grimaldo, donde finalmente los mataron”. Aun temiendo el peor de los desenlaces, Petra, la mujer de Rafael se marchó a Cáceres a buscarlo y al no encontrarlo, se confirmaron sus temores. Nadie les comunicó la muerte de Rafael, pero dice Enriqueta que se supo enseguida que los habían matado. Los cuerpos nunca aparecieron, los tiraron a la cuneta. Cuentan que, pasado un tiempo, la mujer de Rafael se encontró con un


hombre que llevaba puestos los pantalones de Rafael la prueba de que no volvería a ver nunca más a su marido. Silvestre Montero había sido concejal con Vicente Lisero y en el momento en el que estalló la guerra se encontraba viviendo en Cilleros pero a él le preocupaba lo que estuviera pasando en Coria, por eso se acercó a Moraleja para ver si se enteraba de algo y fue allí donde lo detuvieron porque lo habían denunciado por espía, así lo relata Tomasa Montero de 79 años porque así fue como se lo contaron ya que ella era muy pequeña, tan solo tenía 3 años. Estuvo seis años en la cárcel y durante un año, pesó sobre él, la pena de muerte y el miedo. Estaba condenado a muerte y cada vez que los carceleros requerían sus servicios, se creía que era para cumplir sentencia. Coincidió con Asterio, otro concejal del equipo de gobierno de Vicente Lisero. Silvestre estuvo en la cárcel de Cáceres y luego lo trasladaron a Ceranova (Ourense) donde terminó su condena. Las penalidades que Silvestre Montero pasó en la cárcel le pasaron factura, padeció de pleura y las secuelas de la enfermedad pulmonar le acompañaron el resto de su vida. Murió a los 67 años. Tomasa era muy pequeña cuando se llevaron a su padre, pero los primeros años de su infancia los pasó sin él y de eso si se dio cuenta. Cuenta Francisca que su madre pertenecía a la Junta de Mujeres, una asociación cuyo único fin era enseñar a leer y a escribir a las que no. Ser mujer progresista fue el delito de Cándida, por eso, fue detenida y posteriormente, pelada y humillada. El momento de la detención, dice Francisca, “Eso no lo olvidaré mientras viva”, fue el día 15 de septiembre de 1936, vinieron a casa los falangistas, vestían sus camisas azules y llevaban sus escopetas. - ¿Cándida Gómez Zamarreño? - Aquí estoy, dijo Cándida. - ¡Pues véngase con nosotros! “Mis hermanos y yo nos quedamos llorando en la puerta porque se la llevaban aquellos hombres. Pasamos mucho miedo porque sabíamos las cosas que habían hecho con la gente que se llevaban. Cuando la

trajeron a casa y la vimos con la cabeza pelada……. recuerdo como mi hermano pequeño se revolcaba en el suelo llorando al ver a nuestra madre así”. “Después de pelarlas, y durante un tiempo, las obligaron a presentarse dos veces al día en el ayuntamiento. Debían entrar por la parte de abajo Cándida Gómez Zamarreño de la plaza, donde estaba el Exprés, para exhibirlas bien. Allí se colocaban “las señoritas ricas del pueblo que se dedicaban a tirarle del pañuelo para que todo el mundo pudiera verles las cabezas peladas y humillarlas”. La pela de mujeres finalizó al llegarle el turno a la hermana del nuevo alcalde. Goya Prina, María Tita, Petra, Emiliana, Justa, Cándida, Conce Pía, Chilina, son los nombres de algunas de las 30 o 40 mujeres que fueron peladas. Las pelaron dos barberos, pero no dos barberos cualquiera, sino dos barberos de izquierdas.¡ Obligaron a esos dos hombres a pelar a esas mujeres! Enriqueta, Francisca y Tomasa nos han contado como sufrieron las injusticias de la guerra. El terror al que se sometió a la población queda patente en el relato de unos hechos que, a pesar del tiempo transcurrido, nos han narrado con todo lujo de detalles y de los que dicen “no olvidaran mientras vivan”. A través de los testimonios de estas tres mujeres hemos viajado en el tiempo para conocer los hechos y, sobre todo, como vivieron el drama de una guerra que les golpeó tan de cerca. Han pasado muchos años y unos sentimientos han dado paso a otros. Quizás el rencor no anida ya en sus corazones y hace años que asomó el perdón, pero el olvido nunca. No olvidaran y su memoria está más viva que nunca. “Que mi nombre no se borre de la historia”, dijo Julia Conesa, una de las trece rosas. Ni tu nombre ni el de ninguno de los represaliados de esta injusta y cruel guerra, nosotros mantendremos viva su memoria porque se lo contaremos a nuestros hijos, y nuestros hijos a los suyos para que nunca se repita esta barbarie. Agrupación Socialista de Coria

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LA PALABRA Y LA MEMORIA

Nos queda la palabra para que la muerte no lo borre todo.

Parece que la última víctima conocida del fascismo franquista ha sido el juez Garzón. Lo cierto es que toda la sociedad española es todavía víctima de la mutilación brutal que se perpetró en aquel tiempo de infamia. Muchos problemas aún no superados por la sociedad actual proceden de perversas costumbres que convirtió en vicios la perpetua élite gobernante de la Dictadura. Así, la actual corrupción es consecuencia de lo que resultaba habitual en un régimen totalitario y corrupto por definición, como era el franquista. Para que la muerte no tenga la última palabra, ahora que se ha cercenado el derecho a una investigación judicial, sólo queda la forma más ancestral del recuerdo: rescatar los nombres de los represaliados y repetirlos en voz alta para que ese homenaje les dé un hálito de vida en nuestra memoria. Izquierda Republicana, junto con el PSOE y otros partidos progresistas, formaba parte del Frente Popular, que ganó las elecciones en febrero de 1936. El perfil de hombre de cultura de su fundador, Manuel Azaña, pudo influir para que una buena parte de su afiliación se nutriera de maestros y médicos, comprometidos con valores republicanos como la laicidad del Estado o la universalización de la enseñanza. Tuvo cierta implantación en los municipios de la zona de Coria y la Sierra de Gata: había agrupaciones de Izquierda Republicana en Calzadilla, con nueve militantes; en Villamiel, con siete; en Torrejoncillo, con tres: Diego Moreno Nieves, José Cinces y Ángel Liets; en Robledillo de Gata, donde estaba afiliado Francisco Torres Collado; y en Zarza la Mayor, donde militaba Francisco Galán. Éste es el ejercicio de conmemoración: repetir sus nombres para que no se los lleve el río del olvido. La memoria obliga a relatar historias tan trágicas como la de Josefa Mogín Leirado, “Pepita”, tesorera de Izquierda Republicana en Villamiel. Hace unos años, cuando se instituyeron los premios Vicente Lisero, solo se sabía de ella que era maestra y que sus familiares habían dejado una muda bordada por su mano para que unos amigos se la entregaran en la cárcel al día siguiente. De qué manera los detalles alcanzan categoría de símbolos: esa muda jamás

se pudo entregar, y ha seguido durante casi 80 años guardada en Coria, testigo mudo de la vida que el genocidio franquista le arrebató a Josefa. Pero la semilla de la memoria ha dado su fruto: gracias a las investigaciones de Jesús C. Rodríguez Arroyo, hoy se conoce mucho más de la vida de “Pepita”. Sabemos que la agrupación de Izquierda Republicana de Villamiel se constituyó en mayo de 1936 con seis militantes más: Francisco Castillejo Molero, Maximiano Ladero Sánchez, Marceliano García Valdivieso, Pedro Estévez Martín, Casto Ladero Pérez, y Eduardo Povedano Mogín, que era su Secretario General, hijo de Josefa, y que fue represaliado en la cárcel de Cáceres, donde permaneció hasta 1945, acusado de masón y socialista. Josefa era una mujer de origen gallego, de familia burguesa que vivía en Madrid, pues su padre fue secretario de Alfonso XII, del que desde niña conoció de manera directa sus infidelidades y veleidades, tan borbónicas. Casada con un médico que permuta su plaza para ir a Villamiel, “Pepita” se siente a gusto en un paisaje semejante al de su tierra, y emplea su tiempo y formación en impartir clases a personas desfavorecidas. En agosto de 1936 tendría unos 50 años. Van a buscarla a su casa, le rapan el pelo, le hacen beber aceite de ricino y la exhiben por las calles de Villamiel obligándola a hacer el saludo fascista. Han dicho que la llevan a la cárcel de Coria solo para que preste declaración, y por eso su nuera, sin perder aún la esperanza, les encomienda a unos amigos una muda para que se la entreguen y la socorran. El 27 de agosto la asesinan en el cementerio de Acehúche junto al que había sido alcalde de Coria, Vicente Lisero Iglesias y otros seis hombres: Florentino Martín Valiente, “el Pájaro”, guarda municipal; Teodoro García Simón, “el Portalino”, peluquero; Antonio Alonso, secretario del Ayuntamiento de Coria; Antonio Hernández, propietario del salón de baile “Exprés”; y otras dos personas de la Sierra de Gata. A Josefa Mogín la derecha la odiaba por ese complejo de inferioridad que los que intentan demostrar que valen algo sienten ante las cosas que les sobrepasan y que no entienden, el mismo complejo que ahora les hace discriminar a quienes temen o insultar a inmigrantes y homosexuales. La derecha la odiaba por ser mujer, por ser de izquierdas y por tener un alto nivel cultural e intelectual. Delitos imperdonables.

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Otro caso de signo bien diferente fue el de Calzadilla. Bien diferente porque el resultado fue mucho menos trágico, aunque toda víctima sufre siempre el dolor de la persecución. La agrupación de Izquierda Republicana se constituyó en Calzadilla en marzo de 1935 con nueve militantes conocidos, que se reunían en los salones del bar de la plaza, donde tenían la sede social. Los militantes eran Vicente Carlos Rodríguez, “tío Vicentón”, alcalde en el momento de producirse el golpe de Estado fascista; Hipólito López Cristos, “tío Poli”, conocido empresario local; Manuel Pereira Moreno, “don Manuel”, el maestro; Baltasar Cristos Blanco, presidente de la agrupación; Pedro Caballero Moreno, “tío Pedro matanza”; Demetrio García Acosta, Bautista Cañada Cañada, Demetrio Caballero Iglesia y Aurelio Palomo Gaspar. A diferencia de otros municipios, ninguno de estos hombres murió asesinado. Algunos fueron represaliados, atemorizados, encarcelados en el Ayuntamiento. Algunos sufrieron un expediente de depuración. ¿Qué les salvó? Hubo intentos de evitar la tragedia, como el de Manuel Pereira, el maestro que aprovecha sus vacaciones estivales para marcharse a Salamanca con su familia, lo que le permite estar fuera del infierno de la comarca de Coria hasta después de pasado el infausto mes de agosto. Parece el triste destino de la España de esos años: hombres y mujeres que viajan al norte o al sur, a Portugal o a Francia, para huir de la muerte. Todos pudieron seguir con su miedo, con sus noches sin dormir y con sus vidas. “Tío Poli” escondió en el tejado, en el tablero posterior de un cuadro, la bandera republicana que había pintado “don Manuel” y que había presidido sus reuniones. Los niños de Calzadilla en el 36 fueron envejeciendo sin olvidar que las obras de teatro que habían representado como escolares en la Plaza de la República hablaban de libertad. Muchos años después, viendo coches antiguos, el maestro le contaría a su nieto que aquel Ford modelo T se parecía al que le incautaron cuando la guerra, que no le fastidiaba porque se lo quitaran, sino que le dolía en el alma por el uso violento y asesino que los bárbaros dieron a aquel coche.

Manifestación en Coria

¿Qué les salvó? En septiembre de 1936 están todos en Calzadilla, y al menos dos veces se presenta, al anochecer, una camioneta de falangistas borrachos, dirigidos por el jefe de la organización en la Sierra de Gata, Sabino Pérez, de Villamiel. En la plaza pregunta por los “rojos” del pueblo y enumera sus nombres. Uno de los niños que está jugando, Wenceslao Flores, corre a buscar al jefe local de Falange Española, Gonzalo García Utrera, que en las dos ocasiones acude rápido y se enfrenta con el sanguinario Sabino. Cuando llegan al Ayuntamiento, los encuentran ya convencidos de asesinar a los cinco o seis de la lista, “porque la guerra se gana en la retaguardia, no en el frente”. A la pregunta por los “rojos” buscados, Gonzalo García le contesta: “anda, que no te quiero ni ver, de aquí no sale ni una rata, porque si le hacéis algo a alguno de los que tienes ahí en la lista, soy yo el primero que te mato a ti”. Con determinación, con rabia contenida, les pide que suban inmediatamente al coche y se vayan por donde han venido, porque en su pueblo no se mata ni se va a matar a nadie. A veces, los detalles alcanzan categoría de símbolos. El gesto de un niño y la decisión de una persona son el abismo que separa la vida de la muerte. A los demás, nos queda la palabra para decir sus nombres y contar sus historias, y para que la muerte no lo borre todo. En cada pueblo de España, bastaba la convicción de un niño o la valentía de un hombre para que la razón triunfara sobre la barbarie dominante y pudiera evitarse el genocidio franquista.

Xema Pereira

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EL CANTÓN DE CORIA EN LA PRIMERA REPÚBLICA En 1873 los españoles estaban desencantados como ahora, el pueblo estaba oprimido por los poderosos y desposeído de sus derechos. La promesa de la abolición de las odiadas quintas no se cumplió. Se reorganizaron los Voluntarios de la Libertad y se convocó una Asamblea Constituyente que establecía una República federal de 17 Estados y varios territorios de ultramar, cada uno con su propia Constitución. Los municipios tendrían una constitución local y división de poderes entre alcaldía, ayuntamientos y tribunales locales. La separación Iglesia-Estado era total. Días después de proclamarse la República, se firmó el cese del servicio militar obligatorio, y se creó el servicio voluntario. Pi y Margall, su segundo presidente, pretendía constituir la República Federal pero de arriba abajo; propuso elaborar primero la Constitución Federal y luego proceder a la formación de cantones o Estados Federados. Pero los diputados llamados “intransigentes” chocaban en las cortes con la opinión de los de derechas o “moderados”, liderados por Castelar y Salmerón. Los intransigentes querían instaurar rápidamente la República federal sin esperar a que las Cortes elaboraran y aprobaran la Constitución, que nunca entró en vigor. El 1 de julio de 1873 los “intransigentes” se retiraron de las Cortes y constituyeron en Madrid un Comité de Salud Pública que exhortaron a la insurrección y a la inmediata formación de cantones. Se basaban en un federalismo pacifista. El cantonalismo aspiraba a dividir el Estado nacional en cantones casi independientes. Entre otras cosas, declaraban: -La abolición de impuestos impopulares como consumos y el estanco de tabacos y sal. -La secularización de los bienes del clero. -Dictar medidas favorables a los trabajadores y reparto de tierras. -El indulto de presos por delitos de Estado. -Sustitución del ejército por la milicia. -Formación de comités o Juntas de Salud Pública Eran partidarios de un federalismo de carácter radical (reparto de la riqueza, mejoras proletarias...); su objetivo, establecer una

serie de ciudades o confederaciones de ciudades (cantones) independientes que se federarían libremente. El cantonalismo fue eminentemente un fenómeno de la pequeña burguesía, que además tuvo una gran influencia sobre el naciente movimiento obrero, y constituyó un precedente para el anarquismo en España. Duró desde julio de 1873 a enero de 1874. La revolución comenzó en Cartagena y fue extendiéndose por otras provincias (Valencia, Murcia, Toledo, Salamanca, Cádiz, Málaga.…). Se llegaron a proclamar cantones (estados independientes voluntariamente asociados en la Federación Española), destacando en Extremadura el intento de constituir cantones en Coria, Hervás y Plasencia. Se publicó un periódico “El cantón extremeño”. En sus páginas de animaba a crear un cantón ligado a Lusitania y se les instaba a tomar las armas si fuera necesario y defender los ideales promulgados. Los ánimos debían estar revueltos en Coria durante el verano de 1873. Los vientos de la revolución cantonal azotaron los ánimos de muchos corianos, seguramente en contacto con los de los cantones instaurados. A finales de verano, los que sufrían en sus carnes los tiempos convulsos y el oprobio de los más poderosos, se unieron y, como una sola voz, crearon la Junta revolucionaria. Clamaron por constituirse en un cantón independiente de Cáceres pues, de hecho, los corianos ya lo eran de Madrid. La capital sería, lógicamente, Coria, no sólo por ser la de mayor población de la zona sino por su importante papel a lo largo de la Historia. Dominaría un extenso territorio del Noroeste de Extremadura. Se cursó un telegrama al Presidente del Gobierno y al Gobernador civil, en el que se exponían las peticiones de la Junta. El Gobernador les aconsejó que dimitieran y que la cosa no fuera a más. A cambio, no se tomarían represalias. A estos movimientos independentistas se opusieron los grandes terratenientes, los de la derecha, carabineros y guardia civil, pero la mayoría del pueblo, constituido por jornaleros y artesanos, lo secundaron. Los republicanos iban tomando posiciones y aspiraban a que su causa triunfara.

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Ante las medidas dictadas por las autoridades, es probable que se reunieran en alguna otra localidad. Sus armas fueron requisadas por la Guardia Civil y, probablemente, algunos encarcelados. Aunque sus nombres no constan en ningún documento. Debió de haber gran agitación en Coria durante el mes de septiembre de 1873, por lo que podemos deducir de las sesiones extraordinarias que se convocaron en el Ayuntamiento. Según consta en el Archivo Histórico de Coria: En sesión extraordinaria en octubre de 1873 leemos: El alcalde da cuenta de órdenes del Gobernador Civil de la provincia en que declara quedar suspenso el Ayuntamiento de esta ciudad y tomen posesión los señores nombrados. Lo forman: don Eleuterio Ramos Carrasco, primer alcalde, don Damián Clemente, primer teniente de alcalde…”. Así continúa el secretario leyendo los nombres de toda la corporación y nombrando también un alguacil y tres serenos.

El alcalde convocó sesiones extraordinarias durante los siguientes días 5, 6 y 7 de octubre notificando al Gobernador Civil que se estaba alterando el orden público y que se intensificaban las rondas. Y en sesión celebrada el día 8: Se dio cuenta al Gobernador sobre organización de las Milicias Nacionales y el Ayuntamiento acuerda que, sin levantar la mano, se ultimen y remitan a la superioridad. Como siempre, la falta de consenso y de organización dieron al traste con este conato de independencia cantonal de la ciudad de Coria. Pi y Margall se vio desbordado por la rebelión cantonal, los sectores de la Cámara le retiraron su voto y apoyaron a Salmerón. Pi y Margall dimitió a los treinta y siete días de mandato como Presidente de la República. Esto intensificó el movimiento cantonal y formaron un gobierno provisional de la Federación española. El cantonalismo acabó con la caída de Cartagena, el último reducto de la rebelión, tras el golpe de Pavía el 12 de enero de 1874 que puso fin a la República Federal. Rosa López Casero

En sesión municipal celebrada en octubre de 1873, el alcalde de Coria don Eleuterio Ramos Carrasco informó que algunos jóvenes se han ausentado sospechándose que hubieran marchado a la facción, por lo que el Ayuntamiento acuerda formar patrullas y rondas para que no se altere el orden público y que se haga uso de la fuerza de la Guardia Civil. Y en sesión extraordinaria del día cuatro el alcalde dijo que convenía formar patrullas de paisanos que en unión de la Guardia Civil vigilaran, no sólo en la población sino en sus entradas y que se publique un bando prohibiéndose las reuniones en calles y otros puntos y que los establecimientos públicos se cierren a las ocho de la noche, y notificar al señor Gobernador Civil que no ocurrió novedad en esta población. Finalmente se acuerdan patrulleras en la noche, formadas por 40 vecinos, sin distinción de color político. Y que el señor Capitán de la Guardia Civil entregue las armas que recogió a algunos vecinos para el servicio indicado de las patrullas.

Alegoría de la primera Republica Española

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Fue un alcalde cercano al pueblo. Abrió su despacho y facilitó el contacto del ciudadano con los funcionarios municipales. Su obsesión fueron los parados agrícolas, los minusválidos y la cultura. Consiguió para el pueblo una finca de más de quinientas hectáreas, construyó y puso en marcha un colegio de minusválidos y se construyeron la Biblioteca, la Casa de Cultura, el Aula de Música, el Centro de Interpretación de Zurbarán, el Polideportivo, el Instituto de Secundaria y un nuevo colegio de primaria.

CAYETANO IBARRA

Premio Vicente Lisero 2013

Nació en Fuente de Cantos en agosto de 1954, hijo de un jornalero del campo que en 1961, hubo de emigrar a Alemania, allí estuvo trabajando hasta su jubilación. Esta prolongada emigración del padre marcó a Cayetano. Tras el servicio militar marcha a Madrid a buscar trabajo, el ambiente de la ciudad ahoga a aquel joven acostumbrado a la luminosidad de los campos abiertos de su tierra. Entra a trabajar en ABENGOA, empresa de montajes eléctricos, de esta manera recorre prácticamente toda España, o como él dice, recorrió los campos de toda España. En las elecciones de 1987 se presenta en su pueblo, Fuente de Cantos, a las elecciones municipales por el Partido Socialista en una candidatura que encabezaba Antonio Estrada. Es concejal desde de Cultura y primer teniente de alcalde, desde junio del 87 hasta el 20 de octubre de 1988 fecha en que es elegido alcaldepresidente por renuncia del anterior. Estuvo a cargo de la alcaldía de Fuente de Cantos hasta 2003. En este periodo se diploma en Trabajo Social por la Universidad de Sevilla en 1995 y desempeñó el cargo de diputado provincial en dos legislaturas. Como diputado se encargó del área de Imprenta, Boletín y Publicaciones, destacando la puesta en marcha del concurso de “Cuentos Ilustrados” y la misión cultural de bibliotecas ambulantes “Trotalibros”.

Cayetano Ibarra es poeta, escritor, pintor, dibujante, investigador de etnografía, de historia y del flamenco si hubiéramos de definirlo con una sola palabra, esa sería la palabra: INQUIETUD. A partir de 2004 se hace cargo de la coordinación del Proyecto para la Recuperación de la Memoria Histórica en Extremadura, dirigido por el profesor Julián Chaves. Cayetano será el encargado de atender la demanda más patente y dolorida de la memoria histórica: La investigación, localización, excavación y exhumación de las fosas que el franquismo dejó condenadas al desprecio y al olvido en cunetas, campos y junto a las tapias y fosas comunes de los cementerios. Está convencido de que este trabajo es no solo una profesión de ideología, es también un convencimiento de restitución justa de la historia y sobre todo un proceso necesario de justicia para con las víctimas y sus familias. Ha coordinado y puesto en marcha más de 60 intervenciones en fosas y ha conseguido rescatar de la tierra casi 500 individuos. Pero también ha investigado los testimonios orales y en los archivos. “No solo recuperamos huesos, hemos de recuperarlos con su historia, porque se les dio muerte física y muerte civil” Pero por encima de todo, Cayetano, es un buen hombre. Su sinceridad aplastante pone a cada cosa en su sitio, a cada quien en su lugar. Nada ni nadie lo amedrantó nunca porque siempre actúa con el corazón, camina con la fuerza de que lo que hace o lo que dice, lo hace y lo dice buscando la verdad.

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vivido y vive en la actualidad. Afiliado a la Ugt desde la transición, colabora con el Psoe en todas las actividades, dándose de alta en 1985. Ha desempeñado varios cargos en la Agrupación de Montijo, siendo presidente desde hace varios mandatos. Dicen de él que tiene “palabras por estrenar”, convence con sus argumentos y defiende constantemente las ideas socialistas en cualquier sitio y ante cualquiera.

PEDRO VACA GIRALDO

Premio Vicente Lisero 2013

Nace en Badajoz el día 25 de Mayo de 1940. Su infancia transcurre en Villalba de los Barros, población originaria familiar. Es el segundo de ocho hermanos. Cuando tenía 13 años la familia se traslada a Barbaño, entidad local menor dependiente de Montijo, fundada como pueblo de colonización del Plan Badajoz. Con esta edad comienza su actividad laboral como arriero, contribuyendo a la construcción del pueblo y asistiendo a la escuela en clases nocturnas. Albañil de oficio y agricultor de vocación, en su juventud se dedicó a tareas agrícolas para pasar después a la construcción donde ha sido oficial de 1ª categoría hasta su jubilación. A la edad de 25 años contrae matrimonio con Ángela Fernández Melchor, joven de 23 años. Fruto de este enlace tienen dos hijas, Mari y Lali.

Generoso, amable, amigable, igualitario, solidario con los más desfavorecidos. Siempre se ha centrado en mantener a la agrupación unida por encima de todo. Pedro no es un presidente convencional, todavía y a pesar de su edad es el primero en subirse en una escalera a la hora de pegar carteles. Siempre animando a los compañeros y compañeras a trabajar por el bien de todos los vecinos y vecinas. Últimamente ha sufrido varios reveses, como fue el fallecimiento de su esposa y compañera de su vida y antes el de su hermana Marta, militante también muy activa en la Agrupación. Su defensa siempre de la igualdad y de la justicia social, ha sido y és un ejemplo y un modelo a seguir para todas las agrupaciones de la comarca y para todos/as aquellos/as que han abrazado el ideario socialista.

Pedro se traslada a Huesca durante cinco años por motivos de trabajo, regresando después a Montijo donde ha

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En 1981 se afilia al PSOE en el bello pueblo de San Martín de Trevejo. En 1987 se traslada a vivir a Navalmoral de la Mata, donde refunda las Juventudes Socialistas y asume la secretaría general hasta 1990. En 1988 comienza su andadura institucional como concejala en Navalmoral de la Mata, asumiendo las competencias en bienestar social y participación social.

SALUD RECIO ROMERO

Premio Vicente Lisero 2013

Nace en Plasencia, por casualidad, como ella siempre recuerda, un 31 de octubre de 1959, siendo la mayor de los hijos de Alejandro y Amparo, un matrimonio humilde, trabajador y de izquierdas. Hasta los seis años viven en Valdehíñigos, mudándose posteriormente a Plasencia, donde estudió en el colegio de “Las Josefinas” y en el instituto “Gabriel y Galán” y trabajó en una tienda de confección hasta que decidió cursar sus estudios de administrativa en Mérida. A los 14 años se un a las Juvenetudes Socialistas, movimiento clandestino al que llega de la mano de Carlos Tanco, uno de los fundadores del movimiento en la ciudad placentina. Esto supuso la adquisición de un compromiso con el desarrollo de los derechos humanos, la igualdad, la solidaridad, la justicia social y muy especialmente de la igualdad de género, que aún la mantiene al pie del cañón. Formó parte de las Comisiones Provincial y Regional de JJ.SS. De esa época recuerda como acudían a los pueblos a constituir agrupaciones o dar mítines y los asistentes se escondían por el miedo a ser vinculados con los movimientos de izquierdas.

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Ya, en el año 91 es elegida teniente de alcalde por el pleno municipal manteniendo, lo que ha sido su gran pasión a lo largo de su vida, las políticas de bienestar social y género. En esta época, Navalmoral se convierte en pionera de las políticas sociales, obligando a ampliar el centro de servicios sociales y el personal contratado para poder dar cobertura a todas aquellos proyecto dirigidos a los sectores más desfavorecidos. Como Fruto de su trabajo, Salud Recio incluida en la candidatura socialista a Asamblea de Extremadura, siendo una las primeras mujeres parlamentarias Extremadura y la primera de Navalmoral.

es la de de

Tras unos años como portavoz en la oposición, en el 99, el pueblo la vuelve a elegir para dirigir los designios del municipio, que sufre el mayor desarrollo económico y social de su historia, recuperándose las políticas sociales y de igualdad, y creándose políticas de desarrollo instaurando la figura de los técnicos en empleo y potencia la creación de ARJABOR. Se crea la oficina de turismo, se transforma y se moderniza el carnaval, Grandes avenidas y un Navalmoral Verde, con parques, paseos y jardines. Se crea la ciudad deportiva, se renuevan antiguos edificios para fomentar la cultura, potenciando la Casa Marqués de Comillas, donde se trasladó la biblioteca municipal; se adecuan locales para ceder a los colectivos sociales. Sus relaciones con la Junta y su lucha también permitió que Navalmoral pudiera contar con un nuevo instituto y centro de salud, mejorando los dos pilares básicos para el socialismo: educación y sanidad.


Rodríguez Ibarra es elegido Secretario General Provincial de Badajoz tras el primer Congreso Extraordinario del PSOE en esta provincia. Durante los años siguientes, ademas de estar presente en el intento de golpe de estado del 23F, es reelegido Secretario General Provincial en sucesivas ocasiones hasta el año 1988 en el que es elegido Secretario General de los Socialistas Extremeños. También formó parte de la Comisión Ejecutiva Federal del PSOE entre los años 1994-1996 y de 2004 a 2008.

JUAN CARLOS RODRÍGUEZ IBARRA Premio Vicente Lisero 2013

Nació en Mérida un 19 de enero de 1.948, en el barrio de los ferroviarios, hijo de Ponciano Rodríguez y María Luisa. Sus padres abandonaron Madrid junto a sus dos hermanas mayores para ir a Mérida, en un lugar tranquilo de gente humilde y solidaria. Por el año 1969 aprueba las oposiciones de maestro de escuela y comienza en Sevilla la carrera de Filosofía y Letras, sección Filología moderna que compagina como maestro en Puebla de la Reina. Durante ese tiempo milita en un grupo de maestros marxistas leninistas en el que conoce a Alfonso Guerra y por el que empieza tomar contacto con el PSOE. Tras un breve paso de un año por Francia, en Octubre de 1974 comienza a trabajar como profesor adjunto interino en la Escuela de Magisterio de Badajoz. En Junio de 1977 comienza su andadura política a nivel institucional presentandose como candidato del PSOE al Congreso de los Diputados por Badajoz, logrando su escaño y formando parte de la constitución de la “Junta Parlamentaria de Extremadura”. En septiembre de 1978 la UCD y el PSOE forman gobierno de coalición en la Junta preautonomica en la que Rodríguez Ibarra es nombrado Consejero de Sanidad y Seguridad Social. Finalmente en Marzo de 1979 resulta elegido Diputado al Congreso de los Diputados

Fue elegido Presidente de la Junta Preautonómica de Extremadura tras un intento fallido de la UCD y finalmente en el año 1983, en las primeras elecciones a la Asamblea de Extremadura. El PSOE ganaba las elecciones con mayoría absoluta y fue elegido como Presidente de la Junta de Extremadura contando con los votos favorables del PSOE y PCE. No abandonaría la presidencia, tras ganar varias elecciones, casi todas con mayoría absoluta, hasta el año 2007. Durante sus años como Presidente se llevó a cabo la gran transformación de Extremadura, con un énfasis palpable por su tierra, que defendía allá por donde fuera. Rodríguez Ibarra contó con el Alcalde de Coria, el recordado Eugenio Simón, junto a él y junto al resto de Alcaldes democráticos del PSOE, Coria experimentó su gran cambió, consiguiendo ser el gran referente a nivel comarcal y consolidándose como la cuarta localidad más grande de la provincia de Cáceres. Muchas fueron las inversiones que los distintos gobiernos de Rodríguez Ibarra realizaron en Coria, Puebla y Rincón: Hospital, abastecimiento de aguas, viviendas sociales, residencia de Ancianos, Hogar del Pensionista, el primer Espacio para la Creación Joven y actuaciones en Cultura y Turismo que llevaron a conseguir la declaración de Bien de Interés Cultural para el Castillo y el Casco Histórico de Coria. Juan Carlos es una persona sencilla, con principios y valores inmutables que se ganó el respeto, la admiración y el cariño de todos los extremeños siendo uno de los grandes referentes del Socialismo en nuestra región y en nuestro país. Representa a una generación que tomó las riendas de nuestra tierra para verla crecer desde los ideales del socialismo.

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PREMIOS VICENTE LISERO BASES IV EDICIÓN Las entidades y asociaciones que tienen conciencia de su ser, su ideología y de su presencia histórica necesitan reconocer y honrar a las personas e instituciones que les hayan prestado relevantes y meritorios servicios, dignos de agradecimiento público. La Agrupación Socialista de Coria, en un esfuerzo por recuperar la memoria histórica del Socialismo en nuestra tierra, y hacerla perdurar en la actualidad y en el futuro como ejemplo de lucha en defensa de una ideología y unos valores de defensa de la libertad, la igualdad, la solidaridad, el progreso, la honradez, y la entrega a una sociedad y a un municipio, quiere rendir homenaje a todos los hombres y mujeres que, a lo largo de la historia, trabajaron, lucharon e incluso dieron su vida por los ideales socialistas. Por ello, como reconocimiento de nuestras señas de identidad en todos estos hombres y mujeres, queremos rendirles homenaje en la figura de Vicente Lisero Iglesias, auténtico emblema para el Partido Socialista Obrero Español en nuestra localidad. Vicente Lisero, Alcalde Socialista de Coria en 1936, fue asesinado por cometer el único delito de defender sin armas, con la sola fuerza de la razón y la palabra, el Estado democrático y constitucional de la II República. Como reivindicación de la vida y el compromiso social de todos los hombres y mujeres que lucharon y murieron por nuestros ideales en la figura de Vicente Lisero, la Agrupación Socialista de Coria instaura los PREMIOS VICENTE LISERO para galardonar a las personas que hayan

dedicado su vida y su trabajo a las diversas tareas municipales y locales, desde una perspectiva socialista y progresista de compromiso y solidaridad. Los PREMIOS “VICENTE LISERO” en su IV EDICIÓN se concederán con arreglo a las siguientes BASES: 1.- Podrán presentar candidaturas al PREMIO VICENTE LISERO las Agrupaciones Locales, Provinciales o Regionales del PSOE, así como los sindicatos de clase y las entidades asociativas, culturales, científicas, socioeconómicas y organizaciones no gubernamentales de talante progresista . 2.- La Comisión Ejecutiva Local de la Agrupación Socialista de Coria establecerá cada año el número de premios a entregar, valorará los méritos de los candidatos/ as y determinará quiénes son las personas merecedoras de los premios entre las propuestas presentadas. 3.- El plazo de presentación de las candidaturas finalizará el próximo 22 de Marzo de 2013, para ello deberán enviar propuesta de la candidatura a la Sede Local de la Agrupación Socialista de Coria (C/ Almanzor, 47, 10800 CORIA - Cáceres) o también a través de correo electrónico psoedecoria@gmail.com, adjuntando currículum de méritos del candidato/a y fotografia tamaño carnet. Los premios se entregarán en un solemne acto socialista el dia 20 de Abril del presente año.

RESPONSABLE DE ESTA PUBLICACIÓN: Agrupación Socialista de Coria. HAN COLABORADO: Agrupación Socialista de Montijo, Agrupación Socialista de Calamonte, Agrupación Socialista Morala, Jesús Galavís Reyes, Xema Pereira, Rosa López Casero, Tomasa, Francisca, Enriqueta, Agrupación Local de Juventudes Socialistas de Coria, Agrupación Socialista de Coria. IMPRIME: Imprenta Cerro.


IV EDICIÓN PREMIOS VICENTE LISERO