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ISSN 1696-7208 Revista número 7, Volumen 1, de Marzo de 2004

Absentismo escolar: un problema social.

Adriano Delgado D´Antonio Juan Antonio Álvarez Alcázar

" Me ha llamado la tutora de mi hija de 15 años, y cual no ha sido la sorpresa que me he llevado cuando me ha dicho que lleva sin aparecer por clase algo así como dos semanas... " ¡Pero si se levanta a las ocho y media, coge el autobús y se marcha al instituto!". Le he respondido con un evidente ataque de nervios. " Pues por el aula no aparece, tranquilícese...". Me contesta. " !Pero entonces qué hace, ¿pasear los libros?!. Y ¡ dónde se mete desde tan temprana hora! ". Le digo. "Algunas veces se queda en la cafetería, otras aparece por el recreo, pero venir a clase no viene...".


Si bien en el lenguaje corriente el concepto de Absentismo nos remite a las personas que no asisten a la escuela o abandonan la escolaridad obligatoria, no basta con especificar los tipos de ausencias del aula o del centro más o menos persistentes, sino que es necesario orientar la reflexión hacia los factores de riesgo y hacia el ámbito de las actitudes de rechazo del individuo y las experiencias o condiciones que las promueven, incluso para los alumnos y alumnas que se hallan físicamente en el centro.

Un término nuevo para denominar una costumbre puede cambiar nuestra percepción de una realidad. "Pellas" o "novillos", término para denominar hasta hace muy poco las faltas a clase, significaban algo esporádico que no producía alarma social ni hacía intervenir a la Policía. Hoy, el lenguaje políticamente correcto ha impuesto el sintagma "absentismo escolar". Esta expresión magnifica el fenómeno y hace que los miembros de la comunidad educativa lo perciban como un gran problema y los padres presionan para que lo resuelvan.

Para Alejo Fernández (2000) el absentismo escolar, entendido como la falta injustificada de asistencia a clase por parte de algún alumno, no comporta necesariamente la existencia de un problema de tipo educativo, y menos aun de tipo social. Prácticamente todos los adultos son capaces de recordar alguna ocasión en que durante su época colegial, por uno u otro motivo, decidieron ausentarse de clase sin permiso, haciendo lo que vulgarmente se denomina "novillos" o "rabona", sin que dicha inasistencia a clase tuviera mayores consecuencias o repercutiera negativamente en su proceso formativo. Y es que las faltas de asistencia a clase, siempre que mantengan un carácter aislado y excepcional, al no interferir de forma sustancial en el ritmo formativo del alumno, difícilmente pueden llegar a suponer un problema educativo serio para el mismo. Sin embargo, cuando estas faltas de asistencia se suceden de forma reiterada o se extienden por lapsos de tiempo prolongados, el ritmo de aprendizaje del alumno se resiente inevitablemente y comienzan a aparecer problemas de retraso escolar que, de no solucionarse rápidamente, pueden derivar en situaciones de abandono y fracaso escolar. En estos supuestos el absentismo escolar pasa de ser una mera travesura infantil a convertirse en un serio problema educativo.


Pero además, el absentismo escolar reiterado, con sus inevitables secuelas de fracaso escolar y abandono prematuro de la enseñanza, constituye uno de los principales factores -aunque no el único- que contribuyen a la aparición en nuestra sociedad de situaciones de marginalidad, paro, delincuencia, incultura y analfabetismo. De este modo, lo que inicialmente era un simple problema educativo, se convierte a medio o largo plazo en un grave problema social, para cuya atención la comunidad se ve obligada a destinar numerosos medios y recursos que podrían servir para atender otras necesidades sociales. Por otro lado, la interrelación entre lo educativo y lo social en el fenómeno del absentismo se observa también al analizar los orígenes y las causas del problema. Así, el absentismo entendido como la falta reiterada de asistencia a clase puede venir motivada por muy diversos factores, entre los que destacan los de tipo social y los de carácter personal. Cuando lo que predominan son los factores estrictamente personales del alumno, como puedan ser una personalidad excesivamente rebelde o un profundo desinterés por la educación, nos encontramos ante supuestos de absentismo que generalmente son solucionables con tratamientos de tipo pedagógico y/o psicológico. Sin embargo, cuando el absentismo escolar reiterado obedece a factores de tipo social o familiar, como suele ocurrir en la mayoría de los casos, entonces la solución del problema se convierte en un asunto complejo, e incluso, en bastantes ocasiones, en un ejercicio imposible. En efecto, en un gran número de ocasiones el absentismo escolar reiterado no es sino una manifestación en el plano educativo de la existencia dentro del ámbito que rodea al alumno de un problema de tipo social o familiar que incide directamente en su proceso formativo, impidiéndole o condicionando su asistencia a clase. Este tipo de absentismo motivado por circunstancias sociales o familiares del alumno, no sólo es el que mayor incidencia estadística tiene, sino que además es el más difícil de solucionar, por cuanto su resolución pasa por solventar primero los problemas sociales o familiares que lo provocan. Algo que, obviamente, resulta bastante más complejo que solucionar problemas estrictamente personales o educativos del alumno. Esta consideración bifronte del absentismo como problema educativo y social, nos impide realizar un estudio del mismo desde una perspectiva exclusivamente pedagógica o sociológica. Es indispensable analizar como interactúan los distintos


elementos educativos y sociales que coexisten dentro del fenómeno del absentismo escolar para poder conocer cuáles son los mecanismos reales que inciden en su aparición y cuáles serían las soluciones posibles para este grave problema. Es evidente que un alumno que convive en el seno de una familia desestructurada, o inmerso en un ambiente social donde coexisten problemas de drogas, prostitución, delincuencia...., o simple y pura miseria, tiene muchas posibilidades de engrosar las estadísticas del absentismo escolar. Un niño, o un adolescente, que debe preocuparse diariamente por conseguir su propio sustento o que se desenvuelve cotidianamente en un ambiente donde el nivel educativo o formativo de la persona no es un elemento que ayude a solucionar los problemas más inmediatos de la supervivencia diaria, difícilmente puede sentirse atraído por un sistema educativo que, no solo no ofrece resultados tangibles a corto plazo, sino que además convierte la permanencia del alumno en el aula durante un prolongado espacio de tiempo en requisito indispensable para conseguir el éxito académico. Un mínimo análisis de los datos sociológicos existentes sobre menores absentistas nos muestra que la inmensa mayoría de estos alumnos provienen de ambientes marginales o de entornos urbanos deprimidos y sufren graves carencias económicas y sociales. Basta, por otro lado, un mero cotejo del listado de centros docentes que sufren con especial virulencia la problemática absentista, para comprobar que los mismos se sitúan mayoritariamente en las barriadas más deprimidas y marginales de nuestras ciudades y pueblos. Por tanto, la relación entre absentismo y pobreza, o entre absentismo y marginación, resulta tan evidente y constatable que ni siquiera son necesarias las cifras y las estadísticas para demostrarla. De hecho, si en cualquier día lectivo se nos ocurriera efectuar un recorrido de inspección por una gran ciudad andaluza podríamos constatar que es, precisamente, en aquellas barriadas más deprimidas socialmente y no en las zonas más pudientes y económicamente favorecidas, donde los menores en edad escolar deambulan en gran número por las calles o atestan los locales recreativos cuando debieran estar en los colegios. De igual modo, es una realidad por todos conocida que el fenómeno del absentismo escolar se da de forma especialmente grave dentro de la minoría gitana. Sin


embargo, únicamente los prejuicios raciales pueden llevar a alguien a pensar que la razón última de esta íntima relación entre absentismo y etnia gitana pueda encontrarse exclusivamente en la propia idiosincrasia de la raza gitana, y no en las condiciones de pobreza, incultura y marginación en que habitualmente se desenvuelve la vida de la mayoría de este pueblo. Ahora bien, si los condicionantes sociales del problema del absentismo escolar son evidentes y nadie puede negarlos, ello no significa que debamos obviar que también los factores estrictamente educativos pueden incidir en la existencia de este fenómeno absentista o coadyuvar a su aparición. Así, un alumno que procede de una familia desestructurada o se desenvuelve en un ambiente social conflictivo o marginal, puede ver incrementadas sus posibilidades de evitar caer en el absentismo escolar si obtiene en su medio educativo los incentivos necesarios para permanecer escolarizado. En este sentido, resulta notorio que cuando un centro docente carece de los medios personales y materiales necesarios para prestar a sus alumnos una atención educativa individualizada, se incrementan sustancialmente las posibilidades de que aquellos alumnos del centro que presenten algún tipo de problemas de integración educativa terminen convirtiéndose en alumnos absentistas, ya que no van a encontrar respuestas efectivas para los problemas que presentan. Del mismo modo, un personal docente que no cuente con una preparación y formación específicamente orientadas a la atención individualizada de los alumnos, en particular de los alumnos con necesidades educativas especiales, puede convertirse en un instrumento de potenciación del absentismo escolar, al ser incapaz de detectar con la antelación suficiente los casos de alumnos con problemas educativos especiales que precisan de soluciones individualizadas, o no saber como afrontar estos casos para evitar que terminen convirtiéndose en casos de absentismo, abandono y fracaso escolar.

MARCO LEGAL EDUCATIVO La determinación del marco legal dentro del cual se desarrollan las diferentes actuaciones y programas de lucha contra el absentismo escolar, debe comenzar necesariamente con una referencia a lo dispuesto en el artículo 27 de la Constitución


Española, que estatuye en su apartado 1. que «todos tienen derecho a la educación», especificando en su apartado 4. que «la enseñanza básica es obligatoria y gratuita». Aunque la Ley General de Educación de 1970 ya recogía el concepto de integración escolar, no sería hasta la década de los 80 cuando los trabajadores sociales se incorporan, de forma directa y significativa, al sistema educativo formando parte de los llamados equipos multiprofesionales, junto con psicólogos, pedagogos médicos y maestros. Por su parte, la Ley Orgánica 8/1985, de 3 de Julio, reguladora del Derecho a la Educación, señala en su artículo 1.1. que «todos los españoles tiene derecho a una educación básica que les permita el desarrollo de su propia personalidad y la realización de una actividad útil a la sociedad. Esta educación será obligatoria y gratuita en el nivel de educación general básica y, en su caso, en la formación profesional de primer grado, así como en los demás niveles que la Ley establezca». Por otro lado, la Ley Orgánica 1/1990, de 3 de Octubre, de Ordenación General del Sistema Educativo, precisa en su artículo 5.1. que «la educación primaria y la educación secundaria obligatoria constituyen la enseñanza básica. La enseñanza básica comprenderá diez años de escolaridad, iniciándose a los seis años de edad y extendiéndose hasta los dieciséis». Especificando en el apartado 2 de este mismo artículo que «la enseñanza básica será obligatoria y gratuita». Estos preceptos nos permiten delimitar el ámbito preciso al que, por imperativo legal, deben extenderse las actuaciones de lucha contra el absentismo escolar como forma de garantizar el Derecho Fundamental de todos a la educación. Un ámbito que es el configurado por los niveles educativos que comprende la enseñanza básica, es decir la educación primaria y la educación secundaria obligatoria, en el cual se escolarizan los menores con edades comprendidas entre los 6 y los 16 años. La atribución a la Administración de la responsabilidad última en la garantía de la efectividad de este Derecho Fundamental a la educación durante el citado período escolar, encuentra su fundamento legal básico en el apartado 5 del citado artículo 27 de la Constitución, que establece que «los poderes públicos garantizan el derecho de todos


a la educación mediante una programación general de la enseñanza, con participación efectiva de todos los sectores afectados y la creación de centros docentes». Analizando conjuntamente lo dispuesto en el apartado 5 del artículo 27 de la Constitución con los preceptos antes referenciados, podríamos llegar a la conclusión de que la Administración Pública únicamente tiene la obligación, en aras de la garantía del Derecho a la Educación, de ofertar un número de plazas escolares suficiente para atender a toda la demanda generada durante el período -entre los 6 y los 16 años- que comprende la escolarización obligatoria. Es decir, en una primera interpretación de estos preceptos podría concluirse que las responsabilidades de la Administración en relación con el problema del absentismo escolar terminan con la garantía de que todo alumno en edad de escolarización obligatoria tendrá a su disposición un puesto escolar. Sin embargo, el absentismo escolar no es esencialmente un problema de insuficiencia de plazas escolares, -aun cuando puedan existir casos aislados en que así ocurra-, antes al contrario, el propio concepto de menor absentista considerado como aquel alumno que no asiste habitualmente a clase, lleva implícito el reconocimiento de que dicho alumno dispone de una plaza escolar asignada, aun cuando no haga uso de la misma. Por tanto el problema del absentismo no se soluciona exclusivamente garantizando la existencia de un puesto escolar para cada alumno que lo demande, sino que exige de la Administración una acción positiva que va más allá de la mera garantía de un puesto escolar y que incluye la adopción de medidas efectivas para solventar los problemas que están en el origen de la inasistencia a clase del alumno. Esta adopción de medidas positivas para garantizar la asistencia efectiva del alumno a clase, aun cuando pueda incluirse dentro de la genérica obligación de la Administración de garantizar el derecho de todos a la educación que estatuye el artículo 27 de la Constitución, encuentra su más preciso encuadre normativo dentro del ámbito de la educación compensatoria que regula el Título V de la LOGSE. A estos efectos, debemos tomar en consideración que el alumno absentista es un alumno que afronta el proceso formativo desde una posición de desventaja por un doble motivo: por un lado, por cuanto el absentismo suele estar unido a problemas de tipo social o familiar que inciden fuertemente en el alumno y, por otro lado, por cuanto la inasistencia reiterada a clase conlleva ineludiblemente la aparición de disfunciones


educativas tales como falta de adaptación al grupo-clase o retraso escolar. Nos encontramos, por tanto, ante lo que se denomina un alumno con "necesidades educativas especiales", cuya integración escolar pasa por la adopción por la Administración de medidas de carácter compensatorio, que permitan salvar (compensar) las condiciones de desigualdad con que afronta el hecho educativo. En consecuencia, la adopción por la Administración de medidas de lucha contra el absentismo escolar habrá de hacerse en el marco determinado por el Título V de la LOGSE, que lleva por rúbrica «De la compensación de las desigualdades en la educación», y comprende los artículos 63 a 67. En relación con estos preceptos, nos parece oportuno resaltar lo dispuesto en el artículo 63, apartados 1 y 2: «1. Con el fin de hacer efectivo el principio de igualdad en el ejercicio del derecho a la educación, los Poderes públicos desarrollarán las acciones de carácter compensatorio en relación con las personas, grupos y ámbitos territoriales que se encuentren en situaciones desfavorables y proveerán los recursos económicos para ello. 2. Las políticas de educación compensatoria reforzarán la acción del sistema educativo de forma que se eviten las desigualdades derivadas de factores sociales, económicos, culturales, geográficos, étnicos o de otra índole.»

COSTO SOCIAL DE UN ANALFABETO Cuando en enseñanza dejamos de gastar o malgastamos un duro que deberíamos emplear, estamos malversando o robando estúpidamente lo mejor del futuro de nuestro pueblo. Ahórrese de donde sea; pero que nunca sea de la enseñanza ni de la investigación. Este ahorro se pagará muy caro. Nuestras autoridades, tanto locales como autonómicas y estatales, están tomando conciencia de la gravedad de este problema. Ellas y organizaciones religiosas diversas han emprendido una lucha contra el absentismo escolar; una de las causas mayores del analfabetismo, de la pobreza y de la marginación. No parece, sin embargo, que amplios


grupos de nuestra sociedad se hayan dado cuenta de la trascendencia de este problema. Basta que lo analicemos, exclusivamente bajo un punto de vista económico, materialista, para que más de uno demos un respingo: 1. En un conocido Colegio Público nos dice el director que cada alumno sale por unas 350.000 ptas anuales. Se acuerdo con la ESO debería estudiar hasta desde los 6 hasta los 16 años, y mejor hasta los 18 en que termina Formación Profesional o Bachiller. Total 12 años. Los alumnos que faltan dejan su lugar en el Colegio sin producir, con una pérdida de 12x350.000= 4.200.000 ptas. No contamos el valor de sus años escolares perdidos. 2. De acuerdo con las cifras del PIB cada españolito consumimos de promedio no menos de 1,2 millones al año entre el gasto público y el particular. 1,2x 12= 14,4 millones en los 12 años. 3. En el caso de empezar a trabajar a los 20 años, su vida laboral hasta los 65 sería de 45 años. La diferencia entre un sueldo de peón y otro de técnico no sería menor de 1,5 millones años, con la consiguiente diferencia de pagos de impuestos al estado tanto por su parte como por la de la empresa. O sea, que tirando por lo bajo ingresaría en su familia unos 67 millones de menos, con sus repercusiones sociales consiguientes. 4. Tengamos en cuenta además que las posibilidades de encontrar trabajo no son las mismas para un analfabeto que para una persona preparada. 5. Añadamos que muchos de estos analfabetos viven de la caridad, de las ayudas sociales, públicas y privadas; instituciones cuyo mantenimiento se lleva una buena parte de los presupuestos. Los ancianos que antes andaban pidiendo por calles e iglesias han sido sustituidos por gente joven sin rumbo. 6. Un tanto por ciento elevado de delincuentes son drogadictos, enfermos de sida, presos, etc. y proceden de personas sin educación, de analfabetos. ¿Cuanto nos cuesta su cuidado? ¿Cómo valoraremos el daño social que causan sus robos, desperfectos en viviendas y vehículos, violaciones, heridos , muertes,.....? 7. Muchas de estas personas marginadas de la sociedad suelen tener bastantes hijos- entre 6 y 12-, se casan o emparejan muy jóvenes, sin la mínima preparación para llevar un hogar. Su ambiente, forma de vida, educación y trampas para sobrevivir en una sociedad competitiva la transmiten a sus hijos,


creando unos efectos multiplicativos que de alguna manera hay que parar. Esta es una de esas cosas imposibles de valorar con números. 8. Varias causas intervienen en la marginación, pobreza y falta de preparación y cultura de algunas personas de nuestra tierra. Tampoco son fáciles de eliminar; pero una y de las más graves, la educación, puede ser detectada y atacada con más probabilidades de éxito por afectar especialmente a niños y jóvenes todavía recuperables. 9. Muchas veces, sin darnos cuenta del alcance del problema que nos ocupa, algunas autoridades académicas o políticas tiran balones fuera con el consabido sambenito de :"no hay dinero". Razonamiento no admisible. En primer lugar, digamos que "Si hay dinero" Lo que no suele haber es capacidad mental u organizativa en hombres que ocupan puestos relevantes para distinguir lo prioritario de lo que no lo es. En segundo lugar, es mucho el dinero que se tira o malgasta en chorradas; y en tercer lugar, todavía sigue siendo mucho el dinero que no se recauda. Si no hubiese dinero, se busca. ¿Qué es difícil? Lo fácil ya lo hacen los peones. Ningún tesoro es tan valioso como el que representa una sociedad de hombres cultos y preparados. Solventemos este problema y todos los demás se nos resolverán por añadidura. Tengamos también el coraje de solventar el problema de que sólo sean los hombres y mujeres capaces los que ocupen los puestos claves de la administración. Una empresa no vale más que lo que valga el hombre que la dirija. 10. En definitiva ¿Hay alguien que pueda calcular en menos de 100 millones de ptas lo que pierde la sociedad, como mínimo, por cada analfabeto a lo largo de su vida laboral?

ABSENTISMO ESCOLAR: UNA TRAGEDIA SOCIAL Rué (2002), destaca los rasgos que caracterizan el fenómeno del absentismo, ligando su vinculación al contexto social fundamentalmente:

- Es un fenómeno variable y heterogéneo. - Es una respuesta biográfica, individual, connotada socioculturalmente.


- Es un fenómeno de respuesta, de resistencia activa del sujeto hacia un medio institucional que no acepta o que acepta poco, por razones diversas. - Depende de dinámicas de carácter interactivo, en relación con ciertos profesores, con ciertos iguales, con cierta noción de aprender, con ciertas normas escolares, enraizadas en la experiencia escolar del alumno. - Depende del capital afectivo familiar que rodea al sujeto. - Depende del tipo de funcionamiento institucional y de las políticas sociales existentes. - Es un fenómeno de carácter dinámico. - Se puede manifestar de muchas formas. Existe una forma segura para que sectores sociales pobres y miserables no salgan de su postración: el analfabetismo, la incultura. Un chico sin cultura es como una persona atada de pies y manos, dejada en medio de la calle, a la intemperie; ciego y sordo , incapaz de comunicarse con el mundo, incapaz de pedir ayuda, no se atreve a levantar la mirada ni a mantener una conversación, incapaz incluso de acercarse a una ventanilla a pedir un impreso. Todo lo tiene que recibir de los que le rodean. Si es un joven con coraje se sentirá humillado, puede terminar rebelándose y acabar mal. Si es pusilánime, su fin es pedir por las esquinas o ser pasto de personas desaprensivas. Se empieza no dándole importancia a las faltas a clase y se termina como todos sabemos. Una persona sin formación es como un soldado sin instrucción y sin armas en medio de la batalla. Sólo le ha producido gastos a su bando para morir en el primer minuto tras salir de la trinchera. Sabemos que a ningún niño le gusta ir a clase, otra cosa es que sus padres se lo consientan durante meses o años. En otras ocasiones, son los mismos padres los que no llevan, o sacan a sus hijos del colegio para ponerlos a trabajar ¡Qué caros salen estos trabajos!. Sin considerar los casos de enfermedad o problemas familiares transitorios, cuando el absentismo escolar se transforma en hábito, indica que parte de nuestro pueblo está podrido, sobre todo, si tenemos en cuenta que hoy día la educación básica es gratuita e indispensable para la vida. No olvidemos que la educación no es solo un derecho, es también una obligación, cuyo incumplimiento puede ser castigada por las leyes. Lo malo es que esos castigos puedan restar popularidad y votos entre los políticos gobernantes de cada momento, y entonces...


En demasiados colegios el absentismo y los abandonos alcanzan cotas preocupantes, especialmente en zonas donde la pobreza y el paro son elevados. Las consecuencias humanas son tan profundas y sus efectos económicos tan negativos que , normalmente, preferimos mirar para otro lado, empezando por los padres y terminado por los Ayuntamientos. ¿Cuántos Ayuntamientos de nuestra Región disponen de Ordenanzas sobre el Absentismo Escolar? ¿Qué vamos a hacer para que las leyes se cumplan?. En uno de esos colegios donde el absentismo campa a su aire ,me dicen que cada uno de sus alumnos nos cuesta anualmente unos 350.000 ptas. Añadamos lo que les cuesta mantenerlo a sus familiares, los gastos de médicos y medicinas gratis, el valor de sus años escolares perdidos, la diferencia entre lo que ganaría a lo largo de su vida laboral con un buen empleo o pidiendo en las puertas de las Iglesias, la influencia sobre sus propios hijos y familiares, los efectos que puede producir si se dedica a la delincuencia

(Gran

parte

de

los

delincuentes

son

analfabetos

o

semianalfabetos).Dejamos los resultados al criterio del lector Más de uno de estos pequeños que hoy juegan en las calles a las horas de clase, terminarán cuando mayores maldiciendo la conducta de sus padres y de la sociedad por no haberlos obligado a cumplir con sus obligaciones escolares. Hoy día tan analfabeto es aquel que no sabe leer, como el que lee y no entiende. Hace muy poco Fátima Mernissi, escritora marroquí, en una entrevista con Rosa Montero decía que " Las mujeres marroquíes analfabetas no decían de si mismas que eran analfabetas, sino que eran ciegas. Porque el analfabetismo es una ceguera. Van a coger el autobús por las mañanas y tienen que preguntarles al hombre que está en la cola si ese autobús es el que va a tal o cual sitio. Y el hombre se irrita, y gruñe, y protesta: Estoy harto, tu eres la décima que me lo pregunta. Y las mujeres me decían: como ves, comienzo mi día con una humillación". Algunos padres intentan justificar las faltas de sus hijas argumentando que tienen que ayudar en la casa o cuidar a familiares enfermos sin darse cuenta que ese amor por algunos familiares lo están cambiando por la muerte social y económica de sus hijas o hijos al privarlas de una educación suficiente.


Hay motivos para la esperanza. Además de los esfuerzos que están haciendo los Gobiernos, Autonomías y Ayuntamientos, existe un gran potencial humano disponible, aunque no bien aprovechado, entre los voluntarios de las "Organizaciones No Gubernamentales" , donde incluimos las de tipo religioso. Los hombres y mujeres que militan en estas organizaciones están motivados por unas ilusiones tan magnánimas que los

convierten

en

personas

indispensables

para

enfrentarse

a

problemas

del

subdesarrollo humano. El Voluntario es esa persona que trabaja de forma silenciosa, constante, desinteresado, que raramente aparece en los medios de comunicación, sin más gratificación que la satisfacción de "servir", poniendo muchas veces dinero de su bolsillo, recibiendo desplantes en más de una ocasión, y gastando gran parte de su tiempo libre en ayudar a los demás . Tras pasar muchas fatigas en trabajos normalmente desagradables una de las pocas cosas que desearía es que no les pongan trabas en su tarea. Contando con ellos, con los Colegios y los organismos públicos estaremos en el buen camino para minimizar algunas de las numerosas calamidades que aun se ceban en nuestro pueblo, una de las cuales, tan desconocida como grave, es el absentismo escolar. MEDIDAS DE LUCHA CONTRA EL ABSENTISMO ESCOLAR: LOS PROGRAMAS DE ABSENTISMO La constatación de que el absentismo escolar es un problema educativo que de no solucionarse a tiempo puede acabar convirtiéndose en un grave conflicto de índole social, ha llevado a la Administración a plantearse la necesidad de adoptar medidas para la lucha contra esta lacra, que eviten que esas consecuencias lleguen a producirse. Unas medidas que no se limitan al campo educativo, sino que involucran también a otras esferas de la acción pública, especialmente a aquellas relacionadas con la gestión de los asuntos sociales. Estas medidas se engloban habitualmente dentro de los llamados "programas de absentismo", denominación genérica que engloba al conjunto de actuaciones de todo tipo emprendidas por las distintas Administraciones Públicas con competencias en la materia con el objetivo principal de erradicar o, cuando menos, paliar el problema del absentismo escolar. Tienen así cabida en esta denominación, tanto las actuaciones que unilateralmente y de forma aislada desarrollan algunos docentes o algunos centros docentes para atender supuestos concretos de absentismo, como las acciones que de forma coordinada desarrollan varias Administraciones Públicas, poniendo en común


todos sus medios personales y materiales para el desarrollo y ejecución de un plan único de prevención y lucha contra el absentismo. Así, pueden incluirse dentro de estos programas toda una serie de medidas concretas desarrolladas dentro de los centros docentes, ya sea como consecuencia de una planificación previa o fruto de la iniciativa individual de algún docente o grupo de docentes, tales como el establecimiento de sistemas de control de asistencias, adopción de medidas de proacción con los alumnos absentistas o entrevistas con los padres de los alumnos. Del mismo modo pueden incluirse en estos programas medidas que exceden lo puramente educativo para enmarcarse más bien dentro del ámbito de los servicios sociales, tales como visitas a los domicilios familiares de los alumnos absentistas, elaboración de informes socio-familiares de los menores, ofrecimiento de ayudas sociales o educativas al alumno o su familia, adopción de medidas sancionadoras para los casos de absentismo promovido o consentido por las familias, etc..

CONCLUSIONES Y PERSPECTIVAS DE FUTURO A modo de conclusión, podemos decir que el absentismo escolar se nos presenta como un problema en cuya aparición inciden factores educativos y, fundamentalmente, sociales, y cuya solución precisa de la adopción de diversas medidas, tanto de tipo educativo como, esencialmente, de carácter social. Se trata además de un problema que, de no ser solucionado a tiempo, puede convertirse, a corto plazo, en un importante problema para el sistema educativo (abandono y fracaso escolar) y, a medio y largo plazo, en un grave problema social (paro, delincuencia, marginación). En la evolución de la realidad absentista se detecta que en un primer momento los cambios son mayores y que una vez pasada esta fase, la evolución es más lenta. Así los alumnos nuevos son más susceptibles de cambio y tras las primeras sesiones de intervención normalmente evolucionan de forma positiva, consiguiendo unos avances más palpables; aunque generalizarlos a largo plazo sea costoso. El absentismo de forma natural tiende a aumentar en una progresión cada vez más rápida y, si no se introducen elementos correctivos conduce al abandono, que se produciría cada vez a edades más tempranas.


Los cambios en cualquier problemática social son lentos y a largo plazo, y habrá que esperar a nuevas generaciones para que se pueda percibir de forma más clara. Se empieza a ver a más chicos de etnia gitana en los institutos, algunos de ellos con un buen nivel académico. Este dato es fácilmente perceptible, aunque no se cuantifique. La solución del absentismo pasa por un cambio importante de actitud hacia la educación, no sólo de una minoría cultural sino de un sector de la población generalmente en desventaja socioeconómica, sin olvidar las actitudes de acogida y tolerancia que son necesarias en el resto de la población. Son fundamentales las relaciones con los distintos servicios de la comunidad, ya sea en reuniones planificadas de coordinación, ya en contactos puntuales que los casos requieren. Esto permite obtener información y buscar colaboración para avanzar en los resultados

del

absentismo,

aunando

esfuerzos y logrando líneas comunes de

intervención. El Defensor del pueblo Andaluz en 1998, dentro del programa de estudio del absentismo, propone medidas que podrían recomendarse a nivel centros docentes: -Que se otorgue la condición de Centro de Actuación Educativa Preferente a todos aquellos centros que cuenten con un elevado índice de absentismo entre sus alumnos, con todas las consecuencias inherentes a tal condición. - Que se reconozca la condición de alumnos con necesidades educativas especiales a los alumnos que presenten un elevado grado de absentismo, con todas las consecuencias inherentes a tal condición. - Que se conceda prioridad en el proceso de extensión de la escolarización en Educación Infantil a los centros que escolaricen a un elevado número de alumnos absentistas. - Que se incentive económica y profesionalmente a aquellos docentes que acepten destinos en centros que escolarizan a alumnos con especial problemática social. - Que se incluyan en los Proyectos de Centro los programas de absentismo con carácter obligatorio para todo el personal docente.


- Que se facilite la participación de los alumnos absentistas en las escuelas de verano y se potencie la organización de las mismas. -

Que se fomente la creación de escuelas de padres/madres en zonas que cuenten con un elevado número de alumnos absentistas.

BIBLIOGRAFÍA

Libros

-

Rué, Joan (coord.) (2002): “Las voces de los alumnos absentistas”, en Proyecto La mejora del Éxito Escolar, propuesta elaborada con la colaboración de la Diputació de Barcelona (material policopiado).

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Gimeno Sacristán, José (1999): “ La educación que tenemos, la educación que queremos”, Barcelona, edita Grao, pp 29-52.

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Cuadernos de Pedagogía, (2003): “ Absentismo escolar” Valencia, edita Cisspraxis S.A.

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Abajo Alcalde, J.E. (1997). La escolarización de los niños gitanos. Madrid: Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales.

Direcciones electrónicas -

Fundación Secretariado General Gitano: http://www.fsgg.org

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Cuadernos de pedagogía: http://www.cuadernosdepedagogia.com

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Defensor del Pueblo Andaluz: http://www.defensor-and.es

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Conserjería de Educación de Castilla La Mancha: http://www.jccm.es/educacion

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Ayuntamiento de La Coruña: http://edu.aytolacoruna.es

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Conserjería

de

educación

http://www.juntadeandalucia.es

de

La

Junta

de

Andalucia:


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Periódico

digital

de

información

educativa

Comunidad

escolar:

http://comunidad-escolar.pntic.mec.es -

Revista digital Aula Infantil: http://revista.aulainfantil.com

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Junta de Castilla y León: http://alice.jcyl.es/jcyl/cec/dpav/info

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Universidad de Alicante : http://www.ua.es

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Foros de educación: http://boards1.melodysoft.com

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Legislación -

Constitución Española.

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Ley General de Educación de 1970.

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Ley Orgánica 8/1985, de 3 de Julio, reguladora del Derecho a la Educación.

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Ley Orgánica 1/1990, de 3 de Octubre, de Ordenación General del Sistema Educativo.


Nombre de archivo: AbsentismoDNI Directorio: F:\revista\cajon\marzo2004\Vo1 Plantilla: C:\WINDOWS\Application Data\Microsoft\Plantillas\NORMAL.DOT Título: Absentismo escolar: un problema social Asunto: Autor: Babys Palabras clave: Comentarios: Fecha de creación: 09/03/04 1:52 Cambio número: 3 Guardado el: 09/03/04 1:56 Guardado por: . Tiempo de edición: 7 minutos Impreso el: 09/03/04 1:56 Última impresión completa Número de páginas: 17 Número de palabras: 5.079 (aprox.) Número de caracteres: 28.953 (aprox.)


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