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Número 1

Fotografía: Emmanuel A. Bolaños Rivera.

Agosto - Septiembre de 2009

Los Mártires de Laguna Blanca El Guardián del Tesoro de Tlachichilco

La revista digital donde la historia se escribe al andar


SECRETARÍA DE EDUCACIÓN DE VERACRUZ Dr. Víctor A. Arredondo Álvarez Secretario de Educación PROGRAMA VASCONCELOS Arq. Mario Fernández de la Garza Coordinador General

Número 1

Agosto - Septiembre de 2009

Psic. Minerva Villa Valencia Jefa del Depto. de Trabajo Comunitario

Descubriendo huellas

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Coordinadora editorial: Irene P. Uscanga Jiménez.

Se cuenta que...

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Rostros inéditos

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Redactores: Emmanuel A. Bolaños Rivera, María del Rosario Garrido González, Xóchitl V. Parra Mata, Carlos César R. Pérez de San Martín, Mireya Santos Gerardo, Irene P. Uscanga Jiménez.

La Gloria: Un lugar con historias ocultas El Guardián del Tesoro de Tlachichilco

Los Mártires de Laguna Blanca

Investigadores de campo: Emmanuel A. Bolaños Rivera, Carlos César R. Pérez de San Martín, Xóchitl V. Parra Mata, Juan Carlos Saldaña Estrada, Mireya Santos Gerardo.

Expresiones

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Cartucho

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Edición y corrección: Fidel S. Juárez Guzmán.

Cabotaje

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Diseño: Adela Medina García y Yadira E. Sánchez Gómez.

Entre pueblos y brechas Testimonios

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Los neo-revolucionarios de la tecnología La Revolución Mexicana, según Mariano Azuela Los pequeños espacios de grande importancia

Arte y Fotografía: Emmanuel A. Bolaños Rivera, Rafael Cessa, Sara Patricia Ibarra Zavaleta y Felipe de Jesús Morales Colorado.


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l Programa Vasconcelos, puesto en marcha en septiembre del 2005, mantiene el propósito de humanizar la tecnología, coadyuvando a abatir la brecha digital entre los grupos más pobres y marginados del estado de Veracruz (especialmente, en las comunidades indígenas). Este interés se articula con el de los otros programas detonadores del Plan Sectorial de Educación 2005-2010, del gobierno del Lic. Fidel Herrera Beltrán; diseñados y operados por el Secretario del ramo, el Dr. Víctor Arredondo. Con los programas detonadores se pretende generar, en la entidad veracruzana, nuevas oportunidades para alcanzar un futuro con mejores niveles de vida, justicia social y respeto a las raíces culturales que nos dan esencia y ser. Todo ello, a través de una educación de calidad, con cobertura amplia y equidad. Emma Riverola, escritora española, señala en una publicación periodística: “Es evidente que debemos transmitir el legado de la historia para que los errores del pasado no se conviertan en la herencia de las futuras generaciones. Pero, por encima de todo, hemos de devolver a los jóvenes la voluntad de hacer historia. En sus manos está cambiar las reglas de un juego que no les gusta. En sus mentes está la capacidad de encontrar nuevos ideales por los que luchar, nuevas formas de combatir las desigualdades”1. El Programa Vasconcelos representa un afán vigoroso, por parte de jóvenes que no están de acuerdo con las reglas de un juego que margina y empobrece; sobre todo a nuestros compatriotas indígenas. Con las herramientas de la educación y una tecnología, cuyo uso es un derecho de todos los mexicanos, tratamos de vencer la indiferencia y el sectarismo. La labor de nuestro Programa (conformada por brigadistas, niños, jóvenes, adultos; mujeres y hombres de todas las regiones, climas, topografías, lenguas y culturas de nuestro variado territorio) está dirigida a propiciar una historia en el presente. Historia que sustente, motive y dé viabilidad a un futuro de autogestión personal y comunitaria, con miras a niveles superiores y sostenibles de vida para los veracruzanos. 1 RIVEROLA, Emma. (18/07/2009.) “¿Qué Pasó el 18 de Julio?”. El País. Ediciones El País, S.L. Recuperado de http://www.elpais.com/articulo/opinion/paso/julio/elpepiopi/2009071 8elpepiopi_5/Tes, el 21 de julio de 2009.

La conmemoración del bicentenario de nuestra gesta de Independencia y el centenario de la Revolución Mexicana, ratifica y da mayor sentido al compromiso del Programa Vasconcelos de hacer historia. Una historia que se sustente en el espíritu y las acciones del pasado. Hechos que lograron patria, libertad y el derecho para los mexicanos, sin distinción alguna, de alcanzar una vida digna y trascendente. La Revolución del S. XXI implica la erradicación de la ignorancia y la inequidad. Esto, a su vez, supone reivindicar el derecho de todos los veracruzanos al uso de las nuevas tecnologías, equipos informáticos y de comunicación global. Para comprender mejor los esfuerzos del pasado, dar fuerza y sentido a los empeños actuales, en cada misión los brigadistas Vasconcelos buscamos conocer las huellas de los hechos locales, vinculados a la guerra de Independencia y de la Revolución. Así, pueden evidenciarse conocimientos históricos, subyacentes en el imaginario colectivo, canciones, artesanías, relatos y leyendas. Con motivo de las celebraciones del próximo año, queremos documentar nuestras experiencias. Conjuntamente, transmitir los relatos de la tradición oral que, por siglos y lustros, han conformado la visión popular de los hitos históricos aludidos. En las páginas de esta publicación virtual, que presentamos en el Foro Vasconcelos (perteneciente a nuestra página Web oficial), unimos el pasado con el presente. Esto, a partir de una historia relatada por jóvenes empeñados en construir el futuro, a través de nuestras aulas móviles. Vehículos valiosos, no en el sentido material, sino por los horizontes que abren, y las esperanzas que suscitan en nuestros respetados y queridos usuarios.

Programa Vasconcelos


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l 15 de junio de 2009, salí con mi brigada Vasconcelos (de XalapaEnríquez, Ver.), en dirección a La Gloria, municipio de Perote, Ver. Ahí, permanecimos dos semanas, durante las cuales atendimos necesidades educativas, culturales, productivas y de organización social, vinculadas al contexto de la comunidad. Como sucede cuando nos alejamos de nuestro lugar de origen, los brigadistas Vasconcelos, siempre que llegamos a una localidad, aprendemos a formar parte de ésta, y La Gloria no fue la excepción. Mi integración dio pauta a la curiosidad por conocer más respecto a la historia del espacio que nos acogió temporalmente. Espero poder reflejar el interés que nace de mí (brigadista e investigador de campo Vasconcelos) por hacer historia al andar.

La Hacienda de Cuauhtotolapan fue una de las más importantes de la región de Perote, Ver.

piedras (…), [que circundaban] inmensos patios y galeras destinados a la producción, así como espacios dedicados al culto y la vivienda” 1. El edificio presentaba este tipo de características, para prevenir ataques de rebeldes y bandidos. Por otra parte, constaba de un nivel, a base de vegueríos y losas catalanas que formaban una gran azotea. Sus ventanas contenían rejas, y en el acceso existía un maravilloso zaguán con molduras sencillas pero vistosas.

La Gloria significó un lugar con historias ocultas que fuimos descubriendo durante la misión Vasconcelos. Para llegar a ellas, tuvimos que recorrer la población; conocer su arquitectura, sus vestigios, su gente y, sobre todo, platicar con las personas de la tercera edad, ya que son quienes recuerdan y vivieron los acontecimientos comprendidos a principios del S. XX.

Actualmente, una capilla se halla dentro del casco. Pude ver su entrada, aún adornada con dos esculturas de leones en alto relieve, que confieren al edificio un carácter pagano.

Era la primera vez que yo visitaba La Gloria. Algo que conocía sobre la comunidad, es que ahí se encuentran vestigios de fines del S. XIX y principios del XX. Durante mi estancia, vi el casco de la Hacienda de Cuauhtotolapan. Me impresionaron sus dimensiones y las condiciones en las que se encuentra actualmente (impregnadas con impactos de bala, por la lucha revolucionaria). La hacienda, tal como cuenta la historia, era una de las más importantes de la región de Perote. Esta fortificación fue construida “al igual que muchas (…) de la altiplanicie mexicana, con torreones y murallas de

La Iglesia de San Francisco de Asís.

1 CAMBREZY, Luc y LASCURÁIN, Bernal. (1992.) “Crónicas de un Territorio Fraccionado: de la Hacienda al Ejido”. (1ª ed.) México, D.F., México: Larousse. P. 129.

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Por: Historiador Emmanuel A. Bolaños Rivera, Brigadista Durante mi visita, me entrevisté con la Sra. Hermelinda de los Santos Navarro, de 104 años de edad. Ella narró la forma de vida de las personas que habitaban estas tierras, durante la Revolución Mexicana. La Sra. comentó: “El dueño de esta hacienda fue el Sr. José Antonio Villegas y su esposa se llamaba Concepción, ambos de origen español; vestían con telas de lana y 2 seda; tuvieron dos hijas y un hijo” . En esa época, la vida de los campesinos de la Hacienda se basó primordialmente en la explotación agrícola. De la misma forma, mujeres y niños(as), eran dirigidos por capitanes y mayordomos. Éstos constantemente les 3 decían: “Apúrense no se queden atrás” , obligándolos a cumplir largas jornadas laborales. A manera de salario, recibían productos en las tiendas de raya, propiedad del hacendado. Sin embargo, los trabajadores se veían forzados a pagar por el cuidado de sus tierras y su integridad física.

Hermelinda de los Santos Navarro,de 104 años de edad, narró a la brigada Vasconcelos la forma de vida de las personas que habitaban estas tierras, durante el periodo revolucionario.

Eventualmente, en la hacienda se produjo una epidemia de influenza española, que ocasionó la muerte de los campesinos, principalmente. (La gente del pueblo no contaba con acceso a medicamentos.) Posteriormente, se produjo una gran calamidad por la escasez de comida entre la población. Esta situación fue menguada por la mamá de Doña Hermelinda, quien alimentó a los jornaleros con atole y olote molido. Las carencias materiales (económicas, médicas y a l i m e nt i c i a s ) ge n e ra ro n e l d e s co nte nto y, consecuentemente, la huída de José Antonio Villegas. Previo a esto, el hacendado escondió sus pertenencias de valor (fundamentalmente: oro) en cerros o en túneles conocidos como las cuevas de Coamila y La Cal. Las mismas, además de conducir a la hacienda y al Fuerte de Perote, sirvieron como escondites para que los lugareños se refugiaran de ladrones ajenos a la comunidad.

Las cuevas de Coamila y La Cal, que sirvieron como escondites para que los lugareños se resguardaran de ladrones ajenos a la comunidad.

2 PROGRAMA VASCONCELOS. Entrevista con la Sra. Hermelinda de los Santos Navarro, con la intervención de la Agente Municipal de Perote, Ver., la C. Bertha Crisóstomo Lara. 23 de junio de 2009. 3 PROGRAMA VASCONCELOS. Op. cit.

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El Sr. Pascual de los Santos Hernández, padre de Doña Hermelinda, participó en la sublevación campesina. Durante la misma, los hombres protegían a mujeres y niños(as) de violaciones y asesinatos. Cabe mencionar que la última batalla en la que participaron los jornaleros ocurrió en la comunidad de Oriental (en el estado de Puebla). En cuanto a José Antonio Villegas, algunos dicen que se trasladó a Jalacingo, Ver., en donde falleció; otros creen que fue ejecutado en su propia hacienda. Doña Hermelinda contó que, posteriormente a los acontecimientos relatados, arribaron a la comunidad los hermanos Jesús y José Rondán, quienes se dedicaron a la repartición de tierras y mujeres. “La gente nuevamente no era libre, por lo que se levantaron en armas asesinando a Jesús Rondan, mientras que José huyó. Algunos de los sucesores aún se encuentran viviendo en este lugar” 4.

En recorrido por los alrededores de La Gloria.

Dicen que el Gral. Heriberto Jara Corona (Gobernador de la entidad veracruzana, entre 1924 y 1928) pasó por la comunidad el 27 de octubre de 1926 (se desconoce el motivo de su presencia). Cuentan que el general degustaba platillos típicos, como barbacoa de cordero y mixtote, así como el pulque. Al probar esta bebida, Jara Corona (dicen) exclamó: “No cabe duda que me siento como en mi casa y con mis amigos; me siento en la gloria”. Ante esto, una persona se acercó y pronunció más o menos: “General, ¿le gustaría que esta localidad fuese nombrada como La Gloria?”. Supuestamente, tras una afirmación, el lugar habría encontrado su nombre.

Así, en 1920 la Hacienda dejó de funcionar. Ésta se convertiría, a la postre, en localidad. Lo que seguiría es encontrarle un nombre apropiado.

Otros sostienen una historia dispar. Mencionan que el nombre de La Gloria se debió a que los lugareños vivían sojuzgados; posteriormente, fueron liberados y se apropiaron de las tierras (encontrándose en una situación, digamos, celestial). Esta situación ha persistido hasta la actualidad. Hoy podemos ver las hermosas calles locales (trazadas de manera perpendicular), paisajes, iglesias imponentes y, primordialmente, su gente amable, atenta y respetuosa. Ésta es La Gloria en la que viví por dos semanas, y cuyo pasado pude conocer a través de Doña Hermelinda. La Gloria, municipio de Perote, Ver. 4 Ibid.

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Se denomina Hacienda a una finca agrícola, de gran tamaño, con un núcleo de viviendas. Es un sistema de propiedad de origen español, concretamente de Andalucía. Dicho modelo fue exportado al continente americano en la época colonial.

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Se cuenta que ... El Guardián del Tesoro de Tlachichilco

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urante una misión Vasconcelos en el municipio de Tlachichilco, Ver., en junio de 2009, entrevisté al Sr. Nahúm Bazán Osorio, campesino de 79 años de edad y nieto del Sr. Herminio Osorio Carmona, miembro de un grupo insurgente.

Cuentan que Carranza le pidió al Gral. Lindoro que recogiera dinero en la Casa de la Moneda, y que se verían más adelante. Sin embargo, las tropas obregonistas los persiguieron (a Carranza y a Lindoro) por la sierra de Puebla, asesinando a Carranza en Tlaxcalantongo, Pue. A la muerte del constitucionalista, corrió el rumor de que Lindoro había ocultado el tesoro; por lo que fue atacado por los carrancistas. Para entonces, éstos eran conocidos como saqueadores, ya que, para abastecerse de alimentos y provisiones, atacaban al poblado más cercano del lugar donde se resguardaban. Por esta circunstancia, surgió en Tlachichilco un grupo armado, que protegía a los habitantes.

Esto, me permitió rescatar una parte de la historia oral de este pueblo. Igualmente, me dio pauta para dar a conocer al Gral. Lindoro Hernández Aldarete: uno de nuestros personajes de la Revolución Mexicana, quien resguardó el tesoro de Venustiano Carranza. Este hecho, no comprobado, se convirtió en mito, pasando de generación en generación. El Sr. Bazán Osorio narró acontecimientos de la historia nacional, dentro del marco de la Revolución Mexicana. Registré su relato con mucha emoción, porque me permitió conocer la leyenda que a continuación comparto con ustedes.

En los movimientos liderados por lugareños de Tlachichilco, participó el abuelo del Sr. Nahúm Bazán Osorio: Herminio Osorio Carnoda. Él, junto al General Lindoro, arriesgó su vida en favor de la comunidad. El principal motivo que tuvo el abuelo de Don Herminio, fue unirse al grupo de los alzados. Esto, “después de que los carrancistas le robaron unos caballos finos que tenía y le mataran unas vacas. Entonces, tomó la decisión de luchar contra este grupo [armado], pero después del 1 asesinato del general Lindoro se salió” . Ya que, “él y la

Dicen que, cerca de 1920, Venustiano Carranza se encaminó al estado de Veracruz, huyendo de sus enemigos (específicamente, de Álvaro Obregón). Como salió de prisa, traía consigo archivos importantes y oro acuñado en monedas.

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Por: Historiadora Xóchitl Verenicce Parra Mata, Brigadista mayor parte de sus hombres fueron asesinados un 3 de mayo por las tropas carrancistas; los agarraron por sorpresa y los emboscaron del lado del Cerro de las Cruces. Fue de esa forma que apaciguaron a la gente de la zona. Los pocos que sobrevivieron se unieron a los alzados de Álamo” 2 .

e rita, qu l o esc a r a o d a n s a ió rac tá b una nar r verdadera o es s n e e a n d po en ació ce pasar Una ley e gener a d h e e t s s n ir e te it en em e sm generalm ad. Suele tran n e ra , f re c u e n t d ali sta m a en la re y, d e e es. n ió c a r cion gene modifica ta n e im exper

Los sublevados fueron derrotados, al no contar con los recursos suficientes, y debido a la desprotección en la que se encontraban sus familias. El abuelo de Don Herminio contó “que cuando mataron a la tropa del General Lindoro, corrió por la calle principal un río de sangre. Su hermano, el tío abuelo del señor Nahúm, como era más joven, se fue con los sobrevivientes hasta Álamo, a seguir luchando contra los carrancistas”. De este modo, el movimiento revolucionario en Tlachichilco ocasionó enfrentamientos entre los pobladores y el ejército de Carranza. Porque aquellos se defendían de los abusos que se cometían por parte de las tropas. Sin embargo, no se puede comprobar totalmente la veracidad de esta historia; ya que, con el tiempo, se ha deformado. Existen dos versiones opuestas; una, en donde el General Lindoro salvaguardaba a la población en general; otra, en donde sólo defendía el tesoro de Carranza. Finalmente, en cualquiera de los relatos que hayan sido, Lindoro habría fallecido, llevándose a la tumba el secreto del lugar que contenía el botín de Carranza.

1. El texto entrecomillado, a lo largo de este artículo, proviene de una entrevista realizada por el Biol. Carlos César Roberto Pérez de San Martín –integrante de la brigada Vasconcelos No. 12– con el Sr. Nahúm Bazán Osorio. Tlachichilco, municipio de Tlachichilco, Ver.; junio de 2009. 2. Se desconoce el año.

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Rostros Inéditos Los Mártires de Laguna Blanca

E

n ocasiones, cuando se escribe la historia, solamente se consideran los personajes más destacados. Esto, obviando a todos aquellos que participaron anónimamente, pero que sin su intervención los movimientos sociales no hubiesen tenido el suficiente impacto. En esta sección, los brigadistas Vasconcelos develaremos los rostros inéditos que participaron en la Independencia de México o en la Revolución Mexicana, rescatándolos del olvido. En Santa Cruz, municipio de Soledad de Doblado, Ver., conocimos parte de la historia de “Los Mártires de Laguna Blanca”. Pero, para poderlos ubicar, es necesario recordar brevemente el pasado.

Cuerpos inertes de los Mártires de Laguna Blanca.

En 1910, ante la desigualdad, la explotación y el reparto discriminado de la tierra, se generalizó el movimiento revolucionario mexicano en todos los rincones de la República. El resultado fue que, en la Constitución de 1917, por influencia del Plan de Ayala, se creó el artículo 27, el cual postuló la repartición equitativa de la tierra.

Al recorrer la población escuché por primera vez los nombres de Feliciano García y de Joseles Sama, al interrogar a la Sra. María Hernández Sánchez. Ella mencionó que estos personajes fueron mártires que encabezaron movimientos en contra del caciquismo regional, luchando por la igualdad y la repartición de tierras para el beneficio de Santa Cruz, Mirador y Mata Cazuela.

Sin embargo, esto no ocurría en realidad. Para encarar la difícil situación, en Soledad de Doblado, hacia 1935, se suscitó un levantamiento por parte de jornaleros que no habían sido dotados de tierra. Durante un enfrentamiento con los terratenientes, fallecieron ocho jornaleros de Laguna Blanca, Mirador de Santa Rosa y Santa Cruz; entre ellos: José Lezama y Feliciano (“Chano”) García Reyes.

También señaló que Santa Cruz se originó hace aproximadamente setenta años, como resultado de los combates mencionados. Anteriormente, formaba parte de la Hacienda de la Soledad, que adquirió Don Miguel de Zurita (de origen español) a Antonio López de Santa Anna.

Por mártir podemos referirnos a una persona que muere defendiendo creencias o causas; regularmente de índole social.

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Por: Historiadora Mireya Santos Gerardo, Brigadista

Pero, siguiendo con los líderes que pugnaban por la tierra y el acceso a una vida digna, y que veían en el agrarismo el fin de la explotación económica y la discriminación, se unieron a ellos otros lugareños con los mismos ideales, y que enfrentaron una batalla en contra de “Los Guardias Blancas”. Esto ocurrió el 28 de noviembre de 1935, cerca de Mata de Agua. En consecuencia, fallecieron los rebeldes: Eusebio Morales, Odilón Jácome, Victoriano Osorio, Urbano Rincón, José Rincón, Antonio Jiménez, José Lezama, Feliciano García, Pedro Pérez y el Teniente Genaro Arenales, simpatizante de este movimiento, en lo que actualmente se conoce como la localidad de Laguna Blanca. Por este motivo se les denominó “Los Mártires de Laguna Blanca”.

Exhumación de indígena acribillado.

Honorando a Don José y a Don “Chano”, se escribió el siguiente corrido de autor anónimo:

Para empezar a contarles, Me duele hasta el corazón. ¡Qué lágrimas de tristeza! ¡Qué terrible situación! El día se me hace chiquito, Para escribir con la pluma Lo que pasó en Santa Cruz, Mirador y Laguna. Feliciano García, “Apóstol” de la Ley Agraria.

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Los neo-revolucionarios de la tecnología

S

Paradójicamente, el fenómeno de la Revolución, tan vasto y complejo, dejó un contraste entre la imagen de la proeza heroica y exacta, y la de la realidad cubierta de deficiencias y falsificaciones. Situación que seguramente no nació del resentimiento, sino de la insatisfacción.

egún la Real Academia Española, revolución significa: “Cambio rápido y profundo en 1 cualquier cosa” . La transformación, entonces, es radical e insondable, con consecuencias transcendentales; se fundamenta en situaciones históricas e intereses colectivos. Es impulsada, principalmente, por una necesidad de crecimiento y desarrollo. Las revoluciones convulsionan pueblos, regiones y países; conllevando una posibilidad de cambio, unidad y esperanza.

Fue esa insatisfacción revolucionaria la que llevó a muchos intelectuales a continuar la lucha de manera autónoma, con responsabilidad crítica y civilista, uniendo el pensamiento a la labor. Tal es el caso de José Vasconcelos, quien, como participante activo y crítico, mantuvo la pugna por lograr la democracia; el libre acceso a la cultura y la educación; el respeto al derecho de una vida digna; y la igualdad social.

De 1910 a 1920, México sumó una revolución más a una larga lista de movimientos que cimentaron el globo. La Revolución Mexicana condujo a líderes políticos, ejércitos insurrectos, intelectuales, y a las masas desprotegidas. Esto, para que lucharan por el ideal del respeto a la democracia, una reforma agraria, la protección a los obreros, justicia y educación para todos. El golpe era necesario para romper el orden dominante e injusto del gobierno, y así construir una nueva regulación con bienestar, libertad, igualdad y paz social.

A este personaje ilustre debemos una intensa campaña educativa nacional, entre 1920 y 1924. Se calcula que, en este periodo, se alfabetizó a un promedio de noventa mil personas; preparándolas para enfrentar el desesperanzado y sediento México post-revolucionario. Después de casi cien años, nuestro país sigue viviendo en los mismos ideales de igualdad y democracia por los que lucharon los héroes del imaginario revolucionario de 1910. El México que nos acontece, a opinión personal, difiere poco del México que azotó a Zapata, Villa, Obregón y Vasconcelos. Las desigualdades sociales y económicas se mantienen, y las oportunidades siguen concentrándose en unos cuantos.

El movimiento revolucionario se nutrió del esfuerzo, la convicción, la sangre y el heroísmo de quienes la formaron y la vivieron. Siguió a una nueva Constitución (1917), con la esperanza de un futuro de unidad, certeza y seguridad.

Una Reforma Agraria es un conjunto de medidas políticas, económicas, sociales y legislativas. Su fin es modificar la estructura de la propiedad y producción de la tierra.

Las normas escritas que fundamentan los poderes gubernamentales, en un Estado soberano, se denominan Constitución.

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Los mexicanos de hoy formamos una generación que enfrenta un mundo brutalmente impaciente, agresivo, atrayente y relampagueante. Las nuevas décadas se conducen por raudales de información y situaciones tecnológicas altamente cambiantes; crisis económicas globales y deterioro ambiental. Este escenario sensibiliza la necesidad de una intervención agresiva y voraz que demuestre el movimiento andando, y que construya las armas que esta nueva revolución requiere: armas punzantes que conjuguen el talento y la preparación. De esta manera, podría originarse el cambio violento y profundo que reclama el panorama del siglo XXI. Como descendientes de aquella vieja revolución, y siguiendo los sueños de José Vasconcelos, en el Programa Vasconcelos recurrimos al compromiso social y al trabajo en conjunto. Nos acodamos en la fe, para conducir a los habitantes de las comunidades remotas del estado de Veracruz a un mejor porvenir, con oportunidades de cambio y bienestar social. Considero que así como el Mtro. Vasconcelos abrió el camino inexplorado de la alfabetización lecto-escritora, en el Programa Vasconcelos abrimos brecha en la alfabetización digital del sector productivo de las comunidades que visitamos. El acceso a la Internet, y a las nuevas Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC), despierta la posibilidad de convertir a campesinos, ganaderos, pescadores,

artesanos y productores en general, en ciudadanos informados y mejor preparados para comunicar ideas, aprovechar oportunidades, solicitar servicios, negociar eficazmente y competir en un mundo globalizado. Alfabetizamos significativamente, con base en las TIC, orientándolas a la productividad. En este sentido, Don Ramón [así se le conocía, coloquialmente] de la comunidad de La Mina (municipio de Ozuluama, Ver.) manifestó: “ahorita ellos [refiriéndose a una brigada Vasconcelos] nos vinieron a abrir los ojos. Ahora depende de nosotros no quedarnos ahí [sic]; ahora tenemos que buscarle. Ya nos dijeron cómo y ya no te van a tantear; nosotros tenemos que investigar por nuestra cuenta, de a cómo anda el becerro, de a cómo está la leche, que recursos contamos para el campo (…)”.2 En mi papel de ciudadana activa, celebro la labor social del Programa, y su interés en la transformación de la realidad a través de la educación. En mi rol de colaboradora la satisfacción es mayor. Y considero que como nuestro inspirador, José Vasconcelos, como Villa y Zapata, esta nueva generación de vasconcelistas pueden llamarse neo-revolucionarios, que no andan sobre un “as de oros” o un “siete leguas”, sino en un aula móvil; que combaten no con balas y con machetes, sino con ratones y teclados.


La Revolución Mexicana, según Mariano Azuela

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n este primer número, la sección se referirá a la Revolución Mexicana; para ser más exactos, a las aportaciones literarias vinculadas a este periodo. Conoceremos ciertos aspectos concernientes a la novela y su relación con la historia nacional.

En la novela, el cacique ordena un ataque contra Demetrio, so pretexto de que éste se uniría a los insurgentes. Como resultado, el jornalero busca la protección de amistades, quienes se alzan en armas contra el ejército federal. El grupo de sublevados (que, paulatinamente, iba acumulando seguidores) se enfrenta contra las amenazas que iban apareciéndose en su camino. Sin embargo, no se detiene a reflexionar sobre el trasfondo político de su lucha, si bien llega a involucrarse con el movimiento revolucionario. En la novela, Azuela ironizó: “Si uno trae un fusil en las manos y las cartucheras llenas de tiros, seguramente es para pelear ¿Contra quién? ¿A favor de quiénes? ¡Eso nunca le ha importado a nadie!”.

Para deleitarnos con el primer cartucho, abordaremos la obra más conocida de Mariano Azuela1 , “Los de Abajo”. Las novelas, por lo regular, relatan situaciones reales o inventadas, en las que los personajes suelen ser ficticios. Leyéndolas, podemos apreciar el contexto socioeconómico y político, en las que se sitúa la trama. La literatura concerniente a la Revolución Mexicana comprende obras narrativas, cuya extensión supera a la del cuento largo, y que se han inspirado en acciones militares, populares, así como en los cambios sociopolíticos que resultaron del movimiento mencionado.

La obra se inscribe en la tradición del realismo literario (Émile Zola y demás). Su lenguaje es sencillo y coloquial (apegada al habla común y corriente). Basta con que el autor describa una situación determinada, con lujo de detalle, para que indirectamente denuncie injusticias sociales.

Un gran ejemplo es “Los de Abajo”. Esta novela se refiere al pueblo mexicano que, sin preparación militar y sin saber exactamente por qué peleaban, fue orillado a la confrontación armada. Sus diálogos son veraces, ya que reflejan lo que se desprendía de los labios de la gente, en campos de batalla, cuarteles y reuniones.

Inicialmente publicada en un periódico de El Paso, Texas, en 1916, “Los de Abajo” fue reconocida mundialmente hasta 1925. “El movimiento caudaloso y sangriento contra Victoriano Huerta y la forma espontánea en que los campesinos engrosaron las filas revolucionarias son situaciones históricas en que la novela se basa para su desarrollo, iniciando una abundante literatura narrativa sobre las luchas 3 revolucionarias del México moderno” .

El argumento se desarrolla en los estados de Zacatecas, Jalisco y Guanajuato. Su protagonista es un campesino de nombre Demetrio Macías. El jornalero “vive en las cercanías de Juchipila, un pueblo localizado en el sur (...) de Zacatecas, involucrado en la revolución no por sus ideales, sino por el conflicto que tuvo con un cacique”2.

1. Mariano Azuela nació en Lagos de Moreno, Ja., en 1873 y murió en la Ciudad de México en 1952. Entre sus novelas se encuentran: “Mala Yerba” (1909), “Los Caciques” (1917), “La Luciérnaga” (1932), “Nueva Burguesía” (1941), “La Marchanta” (1944) y “La Mujer Domada” (1946). 2. DÍAZ, Díaz Eduardo. (1997.) “Los de Abajo (análisis)”. Recuperado de http://www.geocities.com/CapeCanaveral/Lab/2948/losdeabajo.html, el 5 de agosto de 2009. 3. DÍAZ. Op. Cit.

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Mariano Azuela es considerado uno de los precursores de este estilo literario. Además, se involucró directamente en el movimiento como médico militar en contra de Victoriano Huerta, después de la muerte de Francisco I. Madero. Esta participación, indudablemente, le sirvió como referente para su obra literaria, basando sus líneas en sus vivencias. De la misma forma, hoy, lo hacen los brigadistas del Programa Vasconcelos, resaltando su sentir cuando conocen de cerca la realidad de un México que ante sus ojos es desconocida. Esto nos brinda la esperanza de que, en el futuro, contemos entre los brigadistas con un gran escritor, que pueda plasmar la realidad y apelar a la justicia y la equidad en las comunidades. Por cierto, nos preciamos de tener como a un gran amigo y colaborador del Programa al hijo del literato, José Antonio Azuela Rivera, quien radica en la localidad de Tebanca, municipio de Catemaco, Ver.; todo, por una fortuita coincidencia (yo diría bendita), cuando nos tocó realizar una misión en su lugar de estancia. Desde ese momento, se convirtió en gestor para su región, permitiendo que el Programa Vasconcelos haya visitado seis localidades de Catemaco. Nuestro amigo, José Antonio Azuela Rivera, actualmente se encuentra a cargo de un proyecto para el rescate de plantas nativas, en un vivero de su propiedad, llamado “El Madero”. Con esta acción, ha sensibilizado a los habitantes de Tebanca en la preservación del entorno ecológico. Para concluir, recomiendo arduamente que lean los escritos de Azuela, y viajen virtualmente por el tiempo, hasta el México de principios del S. XX. O bien, que visiten a su hijo y se deleiten con sus experiencias, para apreciar en el trasfondo de sus ojos el orgullo de servir a los demás para alcanzar un México mejor.

Por: Historiadora Irene P. Uscanga Jiménez, Brigadista

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Cabotaje Los pequeños espacios de gran importancia

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el estudio de sucesos en la vida de la humanidad. Ahora bien, microhistoria es un término que llama enormemente la atención; especialmente por el prefijo aplicado micro que, según su etimología, nos refiere a lo pequeño. Por lo tanto, la palabra compuesta hace referencia a una pequeña historia. Es decir, a un punto específico dentro del gran mundo de los aconteceres, y al que prestaremos toda nuestra atención.

través de la corta, pero significativa experiencia que he acumulado en el ámbito educativo, he logrado charlar con alumnos de diversos grados, principalmente de nivel básico. Ellos me han otorgado su confianza y, en algunos casos, el compañerismo, en el deambular diario dentro del aula. Los jóvenes han externado su sentir, respecto a un área del conocimiento que para muchos sólo es una asignatura más, pero que posee la enorme virtud de reunirnos en estas páginas: la historia.

La microhistoria ha sido considerada como una corriente historiográfica. Es decir, una manera de estudiar la historia. Incluso, se ha abordado como un conjunto de técnicas de investigación pertinentes a la misma. Sin embargo, lo que con certeza se sabe, y es aquí donde radica su fortaleza y utilidad, es que logra mostrarnos un panorama no contemplado en la historia general u oficial; la que muchos denominan la historia de bronce. Ésta ha materializado una apoteótica idea de los personajes históricos renombrados en monumentos, soslayando a los demás: a los valientes que apoyaron a un caudillo, por ejemplo, en la realización del ideal que originó un enfrentamiento o batalla.

Muchos de estos chicos se han referido a la historia como una materia difícil, reflejándose en argumentos como: No me gusta porque te tienes que aprender nombres de mucha gente y fechas. Efectivamente, algunos alumnos se han visto en la necesidad de memorizar nombres, que a lo sumo les llegan a recordar una calle o colonia, sin comprender la importancia de los personajes históricos. Uno de los mayores obstáculos que tenemos, en la enseñanza de la historia, es el no hacerla significativa a los estudiantes; es decir, no relacionarla con el entorno de vida de éstos. Para los educandos se convierte en una clase más que reciben, aburrida por añadidura, y de la que lo mejor que puede ocurrir es que termine, para iniciar el receso o acercarse con los amigos y discutir sobre la serie animada en televisión que esté de moda. Para los menores no importa ver la emisión cuatro, cinco o más veces. Tampoco debe importarnos a nosotros. Lo relevante sería aprovechar ese entusiasmo con miras al desarrollo educativo.

Lo anterior ha sido posible, modificando el enfoque utilizado para observar los hechos; esto es, ir más allá de lo macro y adentrarnos en lo micro. Desde luego, considerando el contexto histórico.

La pregunta obligada es: ¿cómo hacerlo? Una propuesta es asirnos a la oportunidad que nos ofrecen varios investigadores de la historia en sus respectivos trabajos; entre ellos los pertenecientes a la microhistoria. Por principio de cuentas, debemos esclarecer algunos vocablos. Tradicional y someramente, se nos ha dicho que la historia es

Debemos entender al contexto histórico como una relación tripartita: tiempo-espacio-sociedad. Así, nos guiaríamos por un conjunto de personas que vivieron en un espacio y periodo específicos; de quienes debemos considerar que, como nosotros, se regían por leyes y costumbres; que comían, vestían, tenían pensamientos afines a su época y, sobre todo, poseían ese sentir

Los demás han sido englobados en conceptos como el ejército, el pueblo o la masa. Por lo mismo, la microhistoria se encamina a ciertos aspectos que parecen haber sido ignorados.

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que tenemos varios: el de pertenecer a algún lugar.

De aquellas personas que lograron realizar actos valerosos por nuestro país; gente tan parecida a nosotros, y por las que podemos desarrollar un sentido de pertenencia e identificación. Y es que “si no se siente amor por el pueblo que vio nacer a la persona, el amor a la patria, en general, no será un valor bien consolidado” 1 .

Pensando de esta forma, podríamos comprender que aquellos personajes, tan distantes de nosotros en el tiempo (incluso los que aparecen en nuestros libros de texto), también fueron de carne y hueso. Considero que si esta visión se utilizara en los salones de clase, con los estudiantes se lograría tener un mayor acercamiento a la historia. Conjuntamente, se obtendría un impacto favorable, al permitirles identificarse con las figuras afamadas de la historia nacional, quienes se han convertido en iconos de nuestra mexicanidad.

Podemos aproximarnos a los resultados de investigaciones enfocadas en la microhistoria, a través de institutos especializados en historia o antropología. O bien, indagar en las fuentes primarias a nuestro alcance, y realizar en nuestras localidades ejercicios para conocer la tradición oral. Es decir, preguntar a nuestros abuelos si existen cuentos, leyendas o algún evento que consideren importante en la región. Con ello, logramos dejar atrás la idea de que los personajes históricos sólo los conocemos porque cuentan con una estatua o busto de bronce, o que sólo podemos identificarlos en libros especializados.

La microhistoria se convierte, entonces, en una herramienta pedagógica; útil para hacer asequible a las generaciones la Historia (la incomprendida asignatura). No obstante, debemos tener claro que la microhistoria se refiere a descubrimientos humildes, tan faltos de significado para algunos, que los insertan dentro de las cotidianidades más comunes como la respiración. En este sentido, debemos considerar que toda vida humana está construida de pequeños instantes, y no sería posible de no poder respirar. Ha surgido la propuesta microhistórica, por mostrar la historia local o regional a los niños: los estudiantes que no tuvieron mayor riqueza que nacer en el mismo pueblo que alguno de los héroes patrios.

Por: Antropólogo Gonzalo Jiménez Martínez, Colaborador

1. GONZÁLEZ Saavedra, José. (s/f.) “Historia Local o Microhistoria”, consultado en http://www.monografias.com/trabajos70/historia-localmicrohistoria/historia-local-microhistoria.shtml, el 10 de agosto de 2009.

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... Diario de un brigadista Entrevista con la Sra. Hermelinda de los Santos Navarro. La Gloria, Ver.

Entrevista al Sr. Nahúm Bazán Osorio. Tlachichilco, Ver.

D

o m o b r i ga d i s t a Va s c o n c e l o s , m e desempeñé realizando investigación de campo, la cual aporta sentido y significado a cada misión. Aunque soy biólogo de profesión, el Vasconcelos me permitió fungir como historiador. Debo reconocer que me sentí muy bien al aplicar la entrevista al Sr. Nahúm Bazán Osorio. Él fue claro al proporcionar cada uno de los datos, gracias a sus conocimientos sobre la Revolución Mexicana en la comunidad. Si bien se trataba de una persona de la tercera edad, su serenidad, paciencia y lucidez, facilitaron la charla. La información, igualmente, era enriquecida con el carisma que mostró, al ayudarme en mi tarea como rescatador de la tradición oral.

C

urante una misión Vasconcelos entrevisté a la Sra. Hermelinda de los Santos Navarro de La Gloria, en conjunto con la Agente Municipal Bertha Crisóstomo Lara 1. Esto me produjo la inquietud por conocer la vinculación entre la Hacienda de Cuauhtotolapan y el Fuerte de Perote. Durante mi experiencia como brigadista Vasconcelos, tuve vivencias inolvidables, ya que el Programa me acercó a la realidad de este estado. Sin embargo, esta misión significó una aventura personal, debido a que el acceso a algunos lugares (como las cuevas de Cuamila y de La Cal) fue difícil. Aun así, fue impresionante encontrar los vestigios de cada sitio. Por ejemplo: los impactos de bala en los muros de la hacienda; la arquitectura; la Iglesia de San Francisco de Asís; etc. Además, en las cuevas, pude observar que se habían construido escalones, y vi lo que una vez fue una antorcha encendida.

¡Gracias Don Nahúm, por haber compartido su relato: pedacito de un pueblo, historia de una vida!

Por: Biólogo Carlos César R. Pérez de San Martín, Brigadista

Por otra parte, es importante señalar que las fotografías recopiladas, así como las narraciones proporcionadas por los lugareños, me permitieron saber las condiciones en que ellos solían habitar, a principios del S. XX. Esto se reflejó en el relato de Doña Hermelinda, y se constató mediante los vestigios hallados. Por: Historiador Emmanuel A. Bolaños Rivera, Brigadista 1. “Su apoyo fue decisivo, ya que la entrevistada se rehusaba a responder las preguntas que le hice”. (Bolaños Rivera.)

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Testimonios

MUNICIPIO: Teocelo. LOCALIDAD: Texín. FECHA DE LA MISIÓN: 19/03/09. INSTITUCIÓN: Telesecundaria. EDAD: 16 años. PROFESIÓN: Estudiante. NOMBRE: Virginia Huerta Rodríguez.

“Me gustó subir al autobús Vasconcelos. Vimos matemáticas y repasamos Historia de México. Pensaba que era aburrida, pero con los brigadistas de Vasconcelos se me hizo divertida. Quiero que me enseñen más. Regresen pronto a Texín”.

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Fotografía: Erika Carrillo Rodríguez

Secretaría de Educación de Veracruz

Av. Xalapa, No. 299, Col. Molino de San Roque, C.P. 91130 Tel. 8 90 54 80 Xalapa - Equez., Ver. www.sev.gob.mx/vasconcelos vasconcelos@sev.gob.mx

Publicación bimestral sin fines de lucro, de la Secretaría de Educación de Veracruz y el Programa Vasconcelos. Conmemorando el Bicentenario de la Independencia de México y el Centenario de la Revolución Mexicana.


Historiando con Vasconcelos