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10 a単os

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Créditos Autor Sebastián Cantuarias B. Editora Silvia Plana S. Diseñadoras Stephanie Salas M. Carolina Sánchez P. Francisca Castillo A. Fotografía Rodolfo González F. Carolina Sánchez P.

Las Hortencias #2882, Providencia, Santiago 17 de junio de 2014

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Prohibida la reproducci贸n parcial o total de este documento sin la previa autorizaci贸n escrita de Proyecto Propio. /3


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01. Pr贸logo /7


01.

Prólogo En estas páginas tratamos de sintetizar, con texto, fotos y diagramas, el proceso intelectual y práctico que hemos vivido como equipo en estos 10 años de trabajo. Partimos contando sobre la intuición inicial que dio vida a Proyecto Propio y como ésa se fue transformando en metodologías concretas que apostaban por entregar protagonismo a la comunidad. Luego, el tránsito para hacer de esa intuición un modelo de intervención, que nunca logramos terminar y que hoy entendemos que es interminable. Este libro es por decisión simple y no tiene la complejidad que podría haber tenido, en parte porque de haber tomado ese camino no lo habríamos terminado nunca y también porque, en el afán de compartir estos 10 años de trabajo, un libro eterno terminaba siendo excluyente. Presentamos entonces una línea de tiempo, con los momentos y procesos más relevantes que ha vivido el enfoque metodológico que Proyecto Propio ha impulsado desde su nacimiento. Queremos advertir al lector que ésta es una línea de tiempo mezquina, en parte porque es arbitraria a lo que el autor determinó como más relevante y porque no es capaz de mostrar la complejidad del proceso de reflexión. Sería falso decir que esto fue un camino recto de diseño-acción-precisión, sino más bien se desarrolló como un tránsito iterado en torno a las distintas ideas que surgieron en el camino y el afán del equipo de transformarlas en metodología. /8


Una de las mayores complejidades para dar cuenta de este proceso es la tensión entre la intuición y el ímpetu institucional de desarrollar metodologías concretas que garantizaran impacto. Hoy, no somos capaces de distinguir si el Proyecto Propio actual se debe a la idea original de sus fundadores o al afán incansable que pusieron los equipos técnicos posteriores por hacer de la promesa del inicio una forma real y concreta de trabajo. En el 2014, es imposible distinguir qué es forma y qué es fondo, ya que terminamos por fundir a Proyecto Propio en una sola cosa dónde lo práctico y lo conceptual son indivisibles. Siguiendo esta idea, nos hemos preguntado incansablemente si la participación de la comunidad es un fin en sí mismo, inspirados en los principios de justicia social, o si es un medio que garantiza mayor calidad en los procesos y potencia el impacto de los proyectos. Después de tanto tiempo con esta disyuntiva, no podemos inclinarnos por una o por otra. En este texto también hacemos un repaso conceptual a los elementos y teorías que han dado vida a nuestra fundación, siempre con la base de la teoría crítica de la Escuela de Frankfurt, que nos ha acompañado con su complejidad y simpleza desde el inicio, hasta la incorporación de la visión de la teoría de sistemas relacionada al ideal de coordinación, con las consecuentes tensiones internas que esto implicó y las vueltas conceptuales y políticas por las que hemos transitado desde entonces. /9


Con la madurez optamos por simplificar la visión y entendimos que la idea de “reconocimiento” era el pilar fundamental sobre como mirábamos y actuábamos en nuestros procesos de intervención. Así nació la ética del reconocimiento, que se basa en la simple idea de relacionarse con todos los actores a partir de reconocer sus capacidades y competencias. Nos paramos frente a los proyectos partiendo por reconocer que en ellos existen capacidades, cualesquiera que éstas sean. Entendemos que no hay ningún motivo racional para privar a una comunidad de un diálogo simétrico donde se reconozca su expertise del territorio y su capacidad de transformarlo. 10 años después, este paradigma inicial se mantiene intacto, con más forma, más experiencia, más procesos, pero intacto. Ésta es la piedra angular de la Fundación Proyecto Propio; siempre hay un proyecto. A partir de este punto de partida, todas nuestras metodologías se han centrado en construir espacios de simetría a partir de reconocer las capacidades del contexto y disponer de mecanismos y procedimientos que pongan a la comunidad en las mismas condiciones que los otros actores. Así fue como terminamos por definir a Proyecto Propio como una organización que se dedica a diseñar e implementar sistemas de coordinación entre las comunidades, organismos públicos y empresas privadas.

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Pasamos entonces de una inicial propuesta de metodología sobre un tablero en blanco al desarrollo de un modelo conceptual sólido, la gestión de mecanismos multivariados de trabajo con las comunidades, la reformulación de nuevos procesos de investigación, la implementación de nuestra metodología en contextos de emergencia, la implementación de políticas públicas y un sinfín de acciones diversas en las cuales dispusimos de metodologías de trabajo con la comunidad. Al final del camino, entendimos que la deliberación, como espacio de decisión sentida e ilustrada, era el camino natural para dejar de lado la participación comunitaria. Con esta publicación damos término a 10 años de metodologías de participación ciudadana y declaramos por obsoleto el concepto, abriendo las puertas a un nuevo camino conceptual y práctico, el de la deliberación.

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02. La intuici贸n inicial, el tablero /15


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El origen metodológico de Proyecto Propio nace de la idea de trabajar con la comunidad, sin imponer o proponer una solución o proyecto, si no más bien que desde la propia comunidad surjan las ideas y proyectos que se debieran realizar. Esta idea es la que dio el nombre a la fundación, ya que el sentido del trabajo que se proyectaba en esa fecha era apoyar el proyecto propio de la comunidad. El concepto acuñado para ese desarrollo metodológico fue el de “protagonismo” de la comunidad. Así fue como la organización acuñó, en el año 2004, la siguiente misión:

______Trabajamos para que las personas que viven en contextos de pobreza sean las protagonistas de su propia superación

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En base a la misión original, entramos en la tensión de resolver qué era el PROTAGONISMO y definimos que habían dos niveles:

A. El de elegir el proyecto, relacionado a decir “qué hacer”.

B. El de la gestión del proyecto, tal como el presupuesto, diseño, gestión de recursos y ejecución. Con esta definición metodológica establecimos esta línea de tiempo. Cada paso corresponde a un tablero, donde un asesor de proyecto representante de Proyecto Propio acompaña los procedimientos establecidos para cada tablero.

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Planificaci贸n y presupuesto flexible, fue la primicia de la metodolog铆a de tal forma de disponer de un proceso que se adaptara a las caracter铆sticas, capacidades y complejidades de cada comunidad. Esta primicia se instal贸 de manera definitiva y fue la piedra angular de la idea actual de desarrollar modelos de trabajo customizados.

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El Autodiagnóstico es un proceso de 3 sesiones donde los vecinos realizan una serie de preguntas y reflexiones respecto de su situación actual y qué proyectos elegirían para el desarrollo futuro.

_____ El paradigma es que son los mismos vecinos los que mejor leen el territorio y, según sus expectativas e intereses, determinan el proyecto a realizar.

Tablero de Autdiagnóstico /21


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La Planificación del proyecto es aquella etapa en que los vecinos desarrollan el proyecto elegido. La metodología propone procedimientos donde son ellos mismos los que determinan el presupuesto, sus aspectos técnicos, plazos de ejecución y riesgos, entre otras variables.

Tablero de Planificación del proyecto /23


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En la Evaluación, la comunidad es quien determina las variables de éxito del proceso, incluso evaluando la gestión de Proyecto Propio.

_____Con todo el proceso participativo anterior, nos pareció que la evaluación también debía serlo, como cerrar un proceso de procedimientos en blanco, preestableciendo su evaluación.

Tablero de Evaluación /25


Junto con proponer flexibilidad en términos de planificación, dando tiempos y plazos de trabajo a los usuarios según sus propias características, se propone una flexibilidad presupuestaria que tiene dos objetivos: A. Invertir los recursos necesarios para los proyectos sin generar sobre o sub inversión. B. Potenciar la autonomía presupuestaria de los usuarios, intencionando su vínculo con la red de trabajo estatal. Etapas, montos y porcentajes de financiamiento Cada proceso de mesa de trabajo tiene un tope mínimo de financiamiento y un máximo con respecto al costo total del proyecto, además de un tope de monto efectivo. En la siguiente tabla detallamos los montos por etapa.

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En resumen, de los 261 proyectos desarrollados, los montos aportados por los vecinos y por Proyecto Propio se pueden apreciar en el siguiente grรกfico:

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ESTRATEGIA DE FINANCIAMIENTO; TRES ELEMENTOS A CONSIDERAR

o1. El aporte de los vecinos: En cada etapa, el grupo u organización de base tiene la responsabilidad de gestionar una parte de los recursos para el proyecto. El aporte mínimo que Proyecto Propio hace es “información” con que los grupos cuentan desde el inicio de la mesa de trabajo.

30% /28

70%


Junto con esa información, conocen el porcentaje máximo al que pueden acceder al presentar el proyecto al comité y el tope máximo de recursos a los que pueden optar. De esta forma, el grupo u organización de base no sabe el monto exacto con que se apoyará el proyecto hasta que el proyecto está definido por ellos. Así, se trabaja con la incertidumbre y se promueve que los usuarios hagan el máximo esfuerzo por conseguir sus propios recursos. A partir de ese esfuerzo máximo, imposible de mensurar ex ante, Proyecto Propio aporta una parte, sin hacer ni sobre inversión ni sub inversión. En general, durante el proceso de la mesa de trabajo, el grupo logra identificar que tiene mayor capacidad de generar recursos que la que creía que tenía y que son menos dependientes de la ayuda externa. Esto nos parece de vital importancia para un programa que busca fortalecer el protagonismo y autonomía de los vecinos.

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ESTRATEGIA DE FINANCIAMIENTO; TRES ELEMENTOS A CONSIDERAR

o2. Disminución porcentual en el tiempo: Junto con la lógica del punto anterior, en cada etapa del financiamiento de los proyectos va aumentando el % mínimo de aporte de los vecinos y disminuyendo el % de aporte máximo de Proyecto Propio, como se ve en la siguiente figura. Se puede apreciar que en la Etapa 3 se igualan el porcentaje máximo que entrega Proyecto Propio con el mínimo que tiene que poner el grupo u organización de base, en 50%, que es lo que llamamos CO-FINANCIAMIENTO. Ahí en adelante es el grupo u organización de base la que tiene más peso porcentual en el costo total del proyecto. Esta estrategia busca disminuir la dependencia de los grupos de los aportes que la fundación hace e intencionar que ellos tengan mayor protagonismo en el financiamiento de sus propios proyectos /30


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ESTRATEGIA DE FINANCIAMIENTO; TRES ELEMENTOS A CONSIDERAR

o3. Aumento efectivo de los aportes: Como tercer elemento, Proyecto Propio disminuye su aporte en porcentaje en la medida que el grupo u organización de base se desarrolla, pero aumenta los recursos efectivos, es decir, tenemos menos importancia porcentual en el costo del proyecto pero entregamos más recursos. Esta estrategia busca fundamentalmente que los usuarios no dependan de la fundación para realizar sus proyectos. Entre las Etapas 3 y 4, los usuarios pasan a tener más peso porcentual y los montos van siendo más altos, de tal forma de “intencionar” que ellos mismos busquen los recursos en un tercero, la red local, fundamentalmente la municipalidad.

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?

Qué organización promueve

¿

Proyecto Propio

01.La

que promueven el re miembros.

02.Fomentan la autonomía. 03.Desarrollan proyectos que en su conjunto.

04.No

ponen vallas al campo límites del grupo, sino que la c sociedad en su conjunto.

05.Las que están convencidas

por sacar este proyecto adela mundo mejor sigue siendo una e ilusiones.

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espeto mutuo entre sus

benefician a la comunidad

o de la solidaridad en los contagian y extienden a la

s que vale la pena esforzarse ante, que trabajar por un a buena inversi贸n de tiempo

Primera definici贸n hecha para el tipo de organizaci贸n objetivo que propusimos en 2007

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PROYECTO PROPIO

NOS PASABA LA INFORMACIÓN Y EL CONOCIMIENTO PARA QUE DESPUÉS

HICIÉRAMOS EL

PROYECTO Jessica Pérez

Durante los años 2008 y 2009, Proyecto Propio trabajó en conjunto con los vecinos del barrio Sol Poniente, en Maipú, en más de 15 proyectos para el mejoramiento de sus blocks y entorno. La señora Jessica Pérez, con quién nos reunimos para hablar de todo el trabajo hecho hace 5 años, en aquel entonces era dirigente en el barrio. /36


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2 AÑOS DE PROYECTO Cuéntenos cómo empezó la relación de los vecinos de Sol Poniente con Proyecto Propio. Fue por un proyecto de reciclaje, “Ecología comunitaria” en 2008, con el que empezamos una cadena de reciclaje y limpieza de nuestro entorno.  

¿En qué consistió este proyecto? En ese sector, la villa estaba sucia y no había contenedores. Había que sensibilizar y enseñar a la gente a tener limpio su entorno pero también había que darles herramientas (escoba, pala, utensilios de aseo, bolsas de basura, etc.), además nos conseguimos contenedores. Fue un gran logro porque al final todos recogían su basura y barrían. Más tarde hicimos más proyectos, se abarcaron muchas cosas bonitas: se hicieron rejas para seguridad de la gente en una nave y muchos proyectos fueron de pavimentación. /38


Destaca un proyecto en el que reciclaron lápidas del cementerio. Un día fuimos al cementerio y nos dimos cuenta que estaban cambiando las lápidas. Entonces pensamos que se verían muy bien como adoquines. Al final solo un block aceptó a reutilizar las lápidas. La municipalidad nos facilitó un camión y la fundación aportó con el cemento. Quedó muy bonito, como adoquines. Hoy en día se conserva igual de bien porque pusieron plantitas, alguna silla, etc.   También contribuyeron como vecinos al mejoramiento de la Capilla Divina Providencia. Sí, en 2009 hicimos un proyecto en la capilla. Se canalizó no sólo la necesidad de los vecinos sino también de nuestro entorno. La capilla de la Divina Providencia no tenía piso y los vecinos aportando recursos se juntaron y pusieron cerámica. Está súper linda.

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LAS MESAS DE TRABAJO Así vemos que llevaron a cabo proyectos muy diversos. ¿Cómo era exactamente la forma de trabajar en conjunto con Proyecto Propio? Antes de empezar era complicado buscar a alguien que nos ayudara a hacer proyectos y a enseñarnos también, porqué había que enseñarnos a hacer un proyecto y capacitarnos. Cuando encontramos a la fundación, ellos nos pasaban la información y el conocimiento para que después nosotros hiciéramos el proyecto. Hacíamos reuniones con los vecinos y los profesionales de Proyecto Propio, que nos enseñaron a trabajar con un tablero. Al principio nadie conocía el sistema, éramos analfabetos como se puede decir, pero nos dejó muchas enseñanzas.  

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¿Cuál era la función principal del tablero en este proceso? Nos permitía armar el proyecto y participar, comentar lo que nos gustaba, lo que no nos gustaba, fortalezas, debilidades… Después hacíamos una lluvia de ideas para ver cómo lo íbamos a canalizar, cómo íbamos a juntar el dinero, en fin, cómo se iba a desarrollar el proyecto. Siempre, todos los proyectos que hicimos siempre resultaron, nada se bajó. ¿Cuál fue su primera impresión ante un tablero? Yo dije “¿cómo lo vamos a hacer con esta cosa rara?”. Y no solamente yo, mis vecinos también estaban preocupados por cómo íbamos a trabajar con el tablero. Incluso algunos se echaron para atrás al principio pero cuando vieron que resultaba volvieron a interesarse.   Así que en un principio el tablero parecía una herramienta complicada. ¿Qué dificultades detectaron? No comprender qué significaban palabras que se usaban en el tablero, como la fortaleza o las palabras metodológicas que se usaban. Las vecinas no comprendían y entonces había que explicarles varias veces. Por suerte los profesionales de Proyecto Propio nos ayudaron en todo el proceso y hacían las mesas muy entretenidas y dinámicas. /41


LOS RECURSOS Y SU GESTIÓN ¿Y cómo se financiaban los proyectos? Se decidía en las mesas de trabajo. Normalmente el 50% lo ponían los vecinos y el otro 50% era un aporte de la fundación.   ¿Cómo conseguían ustedes su 50%? Ese 50% se conseguía haciendo actividades como bingos y vendiendo papas fritas, sopaipillas, la completada, etc.   ¿Quién gestionaba el dinero de los proyectos? Los recursos de los proyectos los gestionábamos nosotros mismos. Por ejemplo, los sacos de cemento, la arena, el agua, etc. Todo lo que se iba a gastar, lo cotizábamos primero y gestionábamos la compra. Despus le mostrábamos las boletas y las facturas a Proyecto Propio para rendir cuentas. Se rendía la cuenta de todos los gastos que se hacían, todo era transparencia. /42


¿Qué les aportó esta forma de trabajar? Esto nos dio las habilidades para gestionar el proyecto. Fue realmente aprendizaje y experiencia para hacer los proyectos. Ahora me contacto con otras juntas de vecinos, por ejemplo en los cerros de Valparaíso, para ayudarlos porque no saben cómo se hace un proyecto, cómo postular, etc., y les recuerdo también sobre la importancia de rendir cuentas.

Vecinos implicados y participativos ¿Cómo facilitó el tablero el tomar decisiones que beneficiaran a todos? En las reuniones todos opinaban y se ponían de acuerdo. Aunque por ejemplo no faltaba el típico vecino que llevaba la contraria, en asamblea y por mayoría, se votaba y se tenía que respetar la decisión. Pensábamos en el bien de todos y quien no quería tenía que aceptar nomás. Realmente hubo más unión entre los vecinos porque antes no se hacían actividades así, que fueran para progresar y para que se viera más bonito nuestro entorno.

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Además de en el diseño y la gestión del proyecto, ¿los vecinos participaban a algún otro nivel? Sí, la mano de obra la ponían los vecinos también. Se juntaban todos los vecinos hombres a picar, a hacer las mezclas, y nosotras las mujeres a acarrear el agua y a hacer el almuerzo. Fue bien bonita la experiencia; por ejemplo, nos tocó un día trabajar cuando llegó la arena y no estaban los hombres y tuvimos que recibir la arena y meterla en los blocks.  

EL EMPODERAMIENTO ¿Qué aprendieron como vecinos del trabajo participativo llevado a cabo? Aprendimos que podíamos tomar decisiones y hacernos cargo de los proyectos. Se puede decir que nos empoderamos porque éramos decididos, lo hacíamos y lo lográbamos. Siempre habían vecinas que eran tímidas y no querían participar y yo les decía: “¡Vamos!”.   El papel de las mujeres fue destacado en este proceso…

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Sí, mucho, en estos proyectos fueron realmente las mujeres quienes la llevaban. A parte, la mayoría del grupo de mujeres eran sedentarias, estaban acostumbradas a hacer cosas de la casa pero no tomaban tiempo para salir


a hacer algo distinto. Y con estos proyectos ellas eran las que organizaban todo (hacer pan amasado, kuchen, pie de lim贸n, pizzas, etc.) y entonces se entusiasmaban y quedaban fascinadas. /45


LA EXTENSIÓN DEL CONCEPTO ¿Compartieron estas experiencias con vecinos de otras villas? Sí, este método de trabajo se promovió también para otras villas. Yo le comunicaba a otra dirigente y entonces empezaban a arreglar su cancha mediante Proyecto Propio y usando el tablero y trabajando con la comunidad. Así, siempre con la fundación como gran pilar, porque se pasaba la voz de que eran de fiar, que tenían credibilidad. Además se fomentó el intercambio de conocimiento y experiencias mediante Mesas interbarriales. Nos juntábamos para discutir los proyectos que se hacían en otros barrios con los demás vecinos. Cada villa presentábamos los proyectos y, a parte, nosotros mismos hacíamos maquetas para representarlos. En general, las preparábamos con reciclaje, con cajitas hacíamos los edificios, la escalera con palitos... La más linda de todas para mí fue la de la capilla porque todo lo que los vecinos querían estaba allí. /46


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EL CAMBIO OBTENIDO Háblenos del compromiso de los vecinos para mantener el buen estado de los proyectos una vez terminados. Siguen muy comprometidos. Por ejemplo, tenemos una abuelita en el block, la abuelita Berta, que se levanta todos los días a barrer, a limpiar el piso, sacar los contenedores… Ella, que fue un pilar participando en el proyecto, también sigue comprometida y se preocupa por mantener limpio su entorno. ¿Han apreciado un impacto real en la vida de los vecinos? Totalmente. La convivencia mejoró, y el orden y la limpieza. Además, antes no se podía con el polvo y el barro, pero ahora en el block se hacen muchas actividades, y gracias todo porque lo tenemos pavimentado. Se celebra la Navidad, con Viejito Pascuero y el árbol, Año Nuevo, incluso bingos solidarios, y también ponen una piscina en el verano para que los niños se mojen. /48


Fue una bendición, porque si no hubiéramos tenido la fundación de pilar para hacer estos proyectos, a lo mejor no estarían celebrando juntos los vecinos.

AÑOS DESPUÉS ¿Como dirigentes o como vecinos, siguieron trabajando con Proyecto Propio? Como la fundación tiene una Entidad de Gestión Inmobiliaria Social (EGIS), estamos trabajando el mejoramiento de interior de vivienda en Villa Portales. Los vecinos están entusiasmados. Y seguimos utilizando los tableros. Por ejemplo, hicimos un pequeño tablero para trabajar como los vecinos quieren su vivienda y como la van a arreglar.   ¿Y a nivel de comunidad, siguen desarrollando proyectos propios? Ahora estamos con la poda de árboles, con la recogida de escombros, promoviendo una tenencia responsable de animales, revisando el estado de las veredas que están desquebrajadas para pavimentarlas y del circuito eléctrico que no alumbra mucho… Hemos trabajado mucho canalizando las mejoras que queremos para nuestro entorno para tener una calidad de vida mejor. /49


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03 Procedimentalidad, una metodologĂ­a para confundir /51


La exigencia metodológica que siempre ha tenido Proyecto Propio requiere que los modelos de trabajo estén en constante cambio y aprendizaje. Nunca bastó con declarar grandes objetivos o resultados esperados si no iban de la mano de mecanismos que permitieran alcanzar esos objetivos y cumplir las expectativas generadas. Para Proyecto Propio, el desafío metodológico de dar el protagonismo al usuario para que desarrolle su propio proyecto, implicó desprenderse del contenido del proyecto, poniendo énfasis en el procedimiento como mecanismo de trabajo con las comunidades. De ese ejercicio teórico/práctico nació la Procedimentalidad. Durante muchos años fue nuestro concepto central metodológico a partir del cual desarrollamos los modelos y pensamos y desplegamos los procesos y prácticas para el trabajo con la comunidad.

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Nunca tuvimos la lucidez suficiente para que la Procedimentalidad se posicionara como concepto de trabajo, ni a nivel de polĂ­ticas pĂşblicas ni a nivel de empresas privadas. La timidez con la que pusimos el concepto sobre la mesa y la complejidad del mismo minaron la posibilidad de hacer incidencia /54


pública a partir de esta visión de la intervención social. Hacia el año 2014, la Procedimentalidad la trabajamos como un concepto práctico, más que teórico o conceptual, y como eje para el desarrollo de mecanismos como los tableros.

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NOCIÓN DE PROCEDIMENTALIDAD Una forma para definir y entender la Procedimentalidad es decir que es la intervención social carente de contenido, que se diseña y planifica en torno a procedimientos que son desarrollados por el usuario. Lo primero a entender de esta definición es la idea de carencia de contenidos de la intervención social. Entenderemos por contenidos todas aquellas propuestas relacionadas al “qué” de la intervención o su producto. El contenido es el producto asociado que se busca como resultado concreto de la intervención. Por ejemplo, una intervención social para el mejoramiento del barrio que ofrece la “construcción de una plaza de juegos”, incorpora el contenido “plaza de juegos” como el producto asociado al proceso de trabajo. La carencia de contenidos implica que el modelo de intervención no tiene predeterminado un objeto o producto a reproducir, por lo que no predetermina el resultado.

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PROCEDIMENTALIDAD es la intervenci贸n social carente de contenidos, que se implementa por medio de un proceso predeterminado por procedimientos que son ejecutados por los propios usuarios. /59


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Una intervención procedimental para un programa de mejoramiento de barrio ofrece al usuario una expectativa de “cambio” pero no le establece a priori como éste debiera ser. En este sentido, es una intervención social carente de contenido. La carencia de contenidos es reemplazada por procedimientos, de donde viene la idea de Procedimentalidad. Ahora bien, esta idea es de doble entrada ya que la Procedimentalidad la estructuramos a partir de dos componentes: A) Procedimentalidad como procedimiento: tiene que ver con la forma de ejecutar el proceso de intervención social, donde se establece un método estructurado para que los usuarios definan el contenido (el “qué”) de la intervención. /61


B) Procedimentalidad como proceso: entendida como la acci贸n de avanzar y ejecutar un conjunto de etapas predeterminadas con el objetivo de concretar un proyecto o resultado esperado. Estos dos componentes (procedimiento y proceso) son vinculantes para la Procedimentalidad, ya que es el proceso el que establece el orden y funcionamiento de los procedimientos y 茅stos los que determinan los contenidos en cada etapa del proceso /62


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CARACTERÍSTICAS DE LA PROCEDIMENTALIDAD Cualquier intervención social procedimental requiere cumplir con ciertas características mínimas para describirse como tal. Estas características, si bien no son una regla predeterminada sobre cómo tiene que ser o no ser un modelo de trabajo procedimental, surgen como un estándar mínimo para que una metodología deje de lado el contenido prescrito y se base en procedimientos y procesos.

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CARACTERÍSTICAS DE LA PROCEDIMENTALIDAD A. Se define a partir del reconocimiento de capacidades. Como definimos anteriormente, la Procedimentalidad se basa en establecer procedimientos que dirigen la intervención social y no establece contenidos antes del proceso de intervención. Es requerido entonces que existan capacidades instaladas en los usuarios del programa o intervención para que los procedimientos sean entendidos y ejecutados. Para esto, la Procedimentalidad reconoce antes que los usuarios tienen capacidades y en base a éstas se juega la aplicación del procedimiento. Cabe mencionar que estas capacidades no son una medición cuantitativa antes de la intervención, sino que un paradigma o base del modelo de intervención social ofertado. La Procedimentalidad se define a partir de reconocer que todos los usuarios tienen capacidades y se puede trabajar con ellas como punto de partida, lo que implica que predeterminar contenidos no tiene lógica antes estas capacidades reconocidas. /67


B. Entrega el protagonismo al usuario. Los procedimientos, al reemplazar el contenido, tienen sentido en tanto son ejecutados por el usuario del programa o modelo de intervención social procedimental. En este sentido, la Procedimentalidad “abre” la intervención, para que sea el usuario quien cumpla un rol protagónico y, por medio de los procedimientos, establezca según sus propios intereses y expectativas los contenidos de la intervención. /68


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C. Se establece como un modelo de transferencia.
Productos de las dos características anteriores, la Procedimentalidad se piensa y establece como un modelo de transferencia al usuario. Es clave que la planificación de la intervención procedimental traspase al usuario los mecanismos y uso de los procedimientos de tal forma que éste pueda hacer uso de ellos. La transferencia no es un mero ejercicio de capacitación con el usuario, sino más /70


bien un ejercicio socio-pr谩ctico, en donde en la medida que los procedimientos son ejecutados por los usuarios van siendo comprendidos y adquiridos como nuevas capacidades y aprendizajes. En este sentido, la Procedimentalidad propone de forma subyacente la autonom铆a del proceso y capacidad del usuario de replicar el modelo de forma aut贸noma sin la intervenci贸n de un externo. /71


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D. Requiere planificación flexible.
Los procedimientos establecidos en el modelo procedimental no necesariamente pueden ser ejecutados en tiempos específicos, ya que el modelo de transferencia y las diferencias contextuales en las cuales se ejecutan hacen que los tiempos se desarrollen en función del proceso. De este modo, los procedimientos son ejecutados de manera flexible por el usuario, en la medida en que van siendo incorporados como prácticas para ellos, lo que obliga al modelo a considerar flexibilidad en los tiempos y momentos de la intervención social. Es requerido para un modelo de intervención procedimental que la planificación incorpore escenarios de tiempo y complejidad que se van desplegando cuando el usuario determina los contenidos del proceso. /73


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E. Tiene presupuesto variable.
Los contenidos son establecidos por el usuario, por lo que una intervención social procedimental no puede estar predeterminada por un presupuesto estándar y fijo, ya que los contenidos pueden variar y requieren mayores o menores niveles de inversión. En este punto, la Procedimentalidad adquiere una característica movilizadora del sujeto, dado que el contenido que debe establecer como parte del procedimiento no solo tiene que ver con sus intereses y capacidades desplegadas en el contexto, sino también con una restricción de recursos y, por lo mismo, acota el alcance del contenido. /75


F. La metodología siempre es una versión.
Debido a las características anteriores, la Procedimentalidad requiere un alto nivel de customización en sus parámetros y procedimientos, pues requiere adaptarse a las capacidades del usuario, a los contenidos establecidos en el proceso y a la flexibilidad necesaria en términos de planificación y presupuesto. /76


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EXTERNALIDADES POSITIVAS DE LA PROCEDIMENTALIDAD En base a las características antes mencionadas, se espera obtener, como resultado de una intervención procedimental, una serie de resultados que también pueden ser entendidos como las externalidades positivas de los modelos procedimentales. A. Promueve la autonomía de los sujetos.
Dado que el modelo se establece como uno basado en la transferencia a los usuarios, fortalece la capacidad de aplicar en el futuro los procedimientos de forma independiente sin requerir la presencia de un interventor externo.
Así, la Procedimentalidad puede ser la base de un programa social que busca potenciar la autonomía de los usuarios y la sustentabilidad de los resultados de la intervención. /79


B. Dejar atrás el concepto de beneficiario pasivo.
Como los contenidos no existen antes del proceso, no existe un beneficiario previo de éstos y son a quienes está dirigido el programa los que deciden el proyecto o producto a realizar. En este sentido, se potencia su rol de usuario activo por sobre el de beneficiario pasivo. C. Promueve la simetría en la intervención.
La transferencia del modelo al usuario y su participación como un agente activo del modelo de intervención, lo sitúa en una posición informada y clave del proyecto y sus resultados. De este modo, la Procedimentalidad promueve que el usuario tenga una relación simétrica con el interventor externo y se potencie su empoderamiento en los procesos que se ejecuten. /80


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D. Promueve la rendición de cuentas al usuario.
Dada la transferencia de los procedimientos y el rol protagónico que tiene el usuario en todos los modelos procedimentales, éste se hace parte del mecanismo y no solo lo observa, por lo que gana en su capacidad de generar exigencias en términos de calidad, rendición de cuentas y resultados esperados. /82


E. Promueve la innovación.
Al no tener los contenidos de la intervención definidos ex ante y generar un espacio de definición de los mismos basado en el protagonismo del usuario y el reconocimiento de sus capacidades, la Procedimentalidad genera un espacio fértil para lo nuevo en términos de contenidos y promueve la creatividad para proponer soluciones. En este sentido, la Procedimentalidad es un espacio abierto para la innovación social. /83


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04. Porque la pobreza no se supera /85


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LA MANERA EN QUE ENTENDEMOS EL PROBLEMA DETERMINA LA FORMA DE ABORDARLO   En la definición de pobreza es quizá donde más tensiones ha tenido Proyecto Propio en lo que se refiere a definiciones conceptuales. Por una parte, desde el inicio, hablar de “pobres” parecía un concepto violento o estigmatizador, por lo que se optó por hablar de “personas en situación de pobreza”, opción que al corto andar se vio en jaque por su dificultad práctica gramatical.   Hacia el año 2007, cuando nos empeñamos en definir un modelo conceptual que sustentara nuestras metodologías y forma de trabajo, nos vimos en la obligación de definir “pobreza”. Y hasta hoy no lo hemos podido hacer, en parte porque entendemos que la pobreza no es una cuestión estática, por lo que definirlo implica darle esa característica, así como también por la multiculturalidad que este concepto implica. /87


Ahora bien, desarrollar nuestra definición de pobreza no partía de cero, pues la manera de ver determina la forma de hacer y nosotros ya habíamos definido una forma de hacer, basada en la intuición inicial que dio vida a la fundación.   Así, nos embarcamos en un proceso largo de comprender qué concepción del problema de la pobreza tenían subyacente nuestra propuesta metodológica y enfoque de trabajo, relacionada a entregar protagonismo a la comunidad, es decir, cómo entendemos la pobreza cuando buscamos promover el proyecto propio del otro. /88


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Durante todo el proceso de desarrollo de esta noción, quizá lo más difícil fue definir “la pobreza” sin negar la misma. ¿Cómo podemos definir una cuestión tan compleja libre de estigmas o dogmas previamente establecidos? /91


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“

______No es pobre la persona, es pobre el contexto que como sociedad disponemos para que las personas que lo habitan desarrollen su propio proyecto de vida. /93

“


Pensamos que no podemos atribuirle a una persona una cuestiĂłn tan compleja y profunda como “la pobrezaâ€?, por eso partimos por definir que las personas en su dignidad nunca pueden ser determinadas como pobres, aun cuando sus condiciones materiales, culturales, territorial es o de particular pudieran de ser extrema precariedad. Una persona nunca es pobre.

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Entendemos entonces la pobreza como un fenómeno del contexto, territorial o simbólico, en donde las personas se sitúan, es decir, nunca es pobre la persona propiamente tal, es pobre el ecosistema en el cual ésta habita. Buscamos con esto que nuestra forma de “ver” entienda el contexto como el factor a intervenir.

Con esto, la idea de protagonismo de la persona con la que partió Proyecto Propio lo sitúa como un actor en un fenómeno que no es el mismo.

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As铆, entendemos que la pobreza es un fen贸meno contextual, asociado a una posici贸n en la sociedad y, en este sentido, la pobreza nunca se supera, solo se transforma.

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05. Modelo de intervenci贸n, sustento te贸rico interminable /101


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Disponer de un modelo conceptual no solo fue requerido por el afán de potenciar las aristas metodológicas de Proyecto Propio, sino también por delimitar un ámbito de acción ético que permitiera guiar la gestión de oportunidades que surgieron a partir del desarrollo de la organización. El esfuerzo inicial fue de disponer de un manual que incorporara fondo, como sustento teórico, y forma, como metodología y procedimientos, lo que se tornó tan complejo de resolver y decidir que el documento hasta hoy sigue en revisión. /103


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Definimos entonces tres conceptos como ejes principales de nuestras operaciones: Autonomía, Habitabilidad y Emprendimiento. Estos tres conceptos fueron desarrollados a nivel teórico para determinar una forma de ver asociada a cada uno de ellos y también se trabajaron a nivel operacional. De este modo, buscamos que los ejes de la intervención social fueran un bisagra entre lo teórico y lo práctico. Podríamos decir con esto que se inició una forma de trabajo que se mantiene hasta hoy, que es el entender nuestras acciones como una fusión de teoría y práctica.  

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Nuestra noción de Habitabilidad alude a aquellas condiciones base a generar para que cada sociedad pueda realizar sus propios proyectos de vida lograda.    La idea de mínimos no está asociada aquí –como desde otras miradas- a determinados “satisfactores”, sino a la generación de las condiciones de posibilidad para que cada uno pueda autónomamente definir en conjunto cómo quiere vivir su vida.  /106


Definimos la Autonomía como la capacidad de las personas de determinar sus propios proyectos de vida. Ahora bien esta capacidad del sujeto o individuo no quiere decir individualismo, sino que se basa en entender que las personas están insertas en un contexto y que el sentido de comunidad no puede ser dividido del sentido de persona. Así, la autonomía se basa en una idea de individuo ligado a la comunidad. Esta nueva mirada se propone teniendo de fondo la premisa “no se pueden proteger los derechos del individuo sin proteger, a la vez, el bien de la comunidad a la que el individuo pertenece.

Entendemos el Emprendimiento como un ejercicio emancipatorio de las condiciones dadas, desde el francés “enterpreneur” que significa pionera, iluminamos a partir de la idea de transformación. Una sociedad justa y equitativa no se genera sola, no la genera el mercado, no el Estado, ni ambos juntos. Necesitamos de emprendimientos, pero no de cualquier tipo, sino emprendimientos que “cuestionen lo establecido”, que tengan como horizonte generar cambios de fondo, que permitan “pensar” la vida que queremos vivir entre todos, proyectarla y trabajar para lograrla. Pensamos el emprendimiento entonces desde el cuestionamiento a la acción como una cuestión indivisible.

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LA OPERALIZACIÓN DEL MODELO, VARIABLE AUTONOMÍA

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LA OPERALIZACIÓN DEL MODELO, VARIABLE HABITABILIDAD

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LA OPERALIZACIÓN DEL MODELO, VARIABLE EMPRENDIMIENTO

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El modelo conceptual anterior se ha trabajado desde el año 2007 como una guía que orienta e ilumina el trabajo que Proyecto Propio realiza. Hacia el 2014, muchos de estos conceptos no necesariamente están presentes de manera explícita ya que han sido cubiertos por la profundidad de los procedimientos y exigencias técnicas que la fundación ha puesto en sus operaciones. Ahora bien, junto con la idea de Procedimentalidad y ética del reconocimiento forman la constelación conceptual que sustenta la forma de ver, y por tanto la forma de hacer, de Proyecto Propio. /115


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06. Piensa Chile, procedimentalidad y democracia /117


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Un desafío con el que nos encontramos hacia el año 2009, fue trasladar la experits metodológica que habíamos desarrollado en trabajo comunitario, bajo las premisas presentadas en esta publicación, al contexto país, de elecciones presidenciales y creciente aumento de las demandas ciudadanas por mayor espacio de participación. Asumimos, junto con Fundación AVINA y Fundanción para la Superación de la Pobreza, el desafío de desarrollar metodologías de participación pero con un enfoque puesto en los procesos democráticos del país. Así, dispusimos de una metodología en la modalidad tablero para generar mesas de trabajo ciudadanas que decidieran y propusieran temas relevantes para el desarrollo del país. Con esto, estábamos dando uno de los primero pasos hacia la idea de deliberación. /119


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Piensa Chile buscó rescatar las opiniones y experiencias de la mayor cantidad de personas, generando propuestas para contribuir a la construcción de Chile. La discusión se determinó por 3 ejes:

01.Desarrollo Trabajo, económico

económico sustentable; matriz energética, desarrollo

02.Participación y democracia; Participación y gobierno ciudadano, democracia y elecciones

03.Garantías sociales; Vivienda, Salud y Educación

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LOS PARTICIPANTES Los participantes fueron convocados a trav茅s de organizaciones, quienes invitaron tanto a sus socios como a su red local no organizada. Las organizaciones primarias fueron:

. Educacionales (universitarios, secundarios, . institutos, educaci贸n de adultos, j贸venes) . Funcionales y territoriales (juntas de vecinos, clubes deportivos, centros de desarrollo, etc.) ONGs

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Etapa 1 Objetivo: Diagnรณstico de vivencias cotidianas. Producto final: Presentaciรณn de vivencias positivas y negativas en relaciรณn a los temas de Vivienda, Medio Ambiente, Trabajo, Salud, Participaciรณn social y Educaciรณn.

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Etapa 2 Si bien las políticas sociales trabajan los temas separados entre sí, sabemos que en la vida diaria éstos se encuentran vinculados. Objetivo: Priorización de propuestas. Producto final: Elección de 3 relaciones más relevantes según el grupo para elaborar propuestas.

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Etapa 3 Esta propuesta indicará qué es lo esencial que nosotros como ciudadanos exigimos y a la vez nos comprometemos a realizar, para que la situación prioritaria mejore. Objetivo: Redacción de propuestas. Producto final: Tres propuestas redactadas según el siguiente formato.

[DIAGNÓSTICO] Frente a la situación, problema o necesidad siguiente _________________ [QUÉ] proponemos como esencial ___________, [PARA QUIÉN] propuesta que beneficiará a ____________.

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Debería haber igualdad de condic vivienda, entregados por el estado y un espacio propio y digno.

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Talca, VII Región.


ciones en la formulaci贸n de proyectos de ya que todos los chilenos merecen tener

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En pro de la participación ciudada de salud, es fundamental la elaborac que resguarden los derechos de los u darles mejores facultades fiscalizad necesidades de las personas

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Talca, VII Región.


ana y del acceso de calidad a los servicios ci贸n de planes sanitarios y asistenciales usuarios del sistema, del mismo modo, doras y de auditoria que respondan las

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“

Proponemos incentivar la co-r participaciĂłn de los diversos actores participaciĂłn social y para fortalecer Santiago, R.M.

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responsabilidad y la ampliaciĂłn de la s nombrados para elevar los niveles de la cultura ciudadana.

“

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07. Proceso de certificaci贸n de calidad /137


EL SENTIDO DE CERTIFICAR El afán de la organización de desarrollar metodologías concretas que garanticen impacto en las comunidades, así como la idea de entregar o transferir protagonismo a los usuarios, nos empujaron a buscar ayuda experta que pudiera potenciar el trabajo que hacíamos. En este tránsito nos encontramos con el inicio del Centro de Estudios de Emprendimientos Solidarios de la Pontificia Universidad Católica de Chile, el CEES-UC, emprendido por Ana María Haz y Teresa Matus. Fueron largas conversaciones y procesos de discusión que tuvimos respecto de lo que estábamos haciendo y que implicaba un sello de calidad que en aquella época no existía en Chile.

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LOS CUESTIONAMIENTOS QUE SURGIERON Basados en la idea inicial de Proyecto Propio, los proyectos que surgían desde la comunidad eran respetados íntegramente. Para el equipo, la clave inicial del trabajo en cualquier territorio era respetar el deseo y decisión de sus habitantes de trabajar por un proyecto particular elegido por ellos. Pero, ¿qué limites tenía esto?, ¿qué implicaba apoyar de manera radical cualquier proyecto que la comunidad eligiera?, ¿hasta dónde podía llegar un posición que hasta el momento era irrestricta?

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Estos cuestionamientos generaron distintas posiciones dentro del equipo y se generó quizá la primera crisis interna respecto de las metodologías y enfoques que desarrollábamos. Por una parte, estaban quienes pensaban que debíamos mantener la posición inicial de apoyar el proyecto deseado por la comunidad, ya que solo el deseo de la misma justificaba su aprobación, y por otra, quienes empujaban por incorporar matices a esta afirmación.  


EL SENTIDO DEL PROYECTO Asumimos el desafío metodológico de desarrollar una metodología que mantuviera la idea original de respectar el sentido del proyecto, pero que a la vez desplegara un mecanismo de deliberación mediante el cual la comunidad pudiera cuestionarse la elección del proyecto por medio de definir un sentido.   Este ejercicio fue el más complejo de instalar como procedimiento, en parte por su nivel de abstracción y complejidad de ejecución. No obstante, en las evaluaciones posteriores a los primeros años de su implementación, fue siempre elegido por la comunidad como el más interesante de todos los que se desarrollaban en los tableros.

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El ejercicio consistió en definir el proyecto a realizar y preguntarse hasta 5 veces “para qué” querían realizar el proyecto.

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El ejercicio se enmarc贸 dentro del tablero de autodiagn贸stico, en su versi贸n 3.0.

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El sentido del proyecto

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La pregunta hecha 5 veces se relacionaba con la respuesta anterior. Así, si el proyecto era un “cierre perimetral”, se iba desarrollando una idea sobre “para qué” se quería realizar dicho cierre, y esta respuesta generaba la pregunta siguiente. Con dicho ejercicio se lograba desmembrar los deseos o sentidos más profundos del proyecto y se podía dilucidar una motivación más profunda.

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El sentido del proyecto

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Al definir el sentido del proyecto, es la propia comunidad la que cuestiona si el proyecto elegido originalmente es el que mejor da cuenta de la motivaci贸n m谩s profunda definida. En el 90% de los casos, los proyectos que requer铆an mejoras en la infraestructura como seguridad o pavimentaci贸n terminaban definiendo como sentido la calidad de vida y futuro de los hijos de los vecinos.

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La certificación, más que el hecho mismo de certificar, nos llevó entonces a un proceso de cuestionamiento profundo sobre qué sentido tenía para la propia organización promover el proyecto propio de otro y qué límites tenía eso, así como hasta donde el deseo del otro justificaba cualquier acción y qué límites debíamos poner nosotros mismos como agentes activos del desarrollo de una comunidad.   Estos cuestionamientos están presentes hasta el día de hoy y siempre han tensionado nuestros procesos y procedimientos. La deliberación ha sido, en gran parte, un resultado de esta controversia. /148


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08. Terremoto 2010, metodologĂ­a vs emergencia /151


Uno de los proyectos más difíciles y complejos en los cuales ha trabajo el equipo de Proyecto Propio ha sido, sin duda, el de viviendas de emergencia que se desarrolló en el marco del terremoto y tsunami del 27 de noviembre de 2010. Éste se llevó a cabo con recursos de los fondos de emergencia de la Naciones Unidas (CERF – ONU) y en consorcio con la Fundación AVINA, Fundación Para la Superación de la Pobreza y las empresas privadas Masisa y Onduline.   El proyecto tuvo como compromiso construir 1.500 viviendas de emergencia de un costo unitario de U$1.500 en un plazo de 3 meses. /152

Gentileza de Fundación AVINA


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/154 Gentileza de Fundaci贸n AVINA


A diferencia de todos los proyectos que habíamos desarrollado en los 6 años que teníamos de experiencia en ese entonces, la fundación aportó con la innovación en el producto, diseñando una vivienda de emergencia del mayor estándar disponible en Chile en ese momento, con un diseño que ampliaba en 40% los metros construidos, impermeable y con ventilación cruzada, lo que mejoraba las condiciones de ventilación e higiene de la vivienda.   Esta innovación se produjo dado que todos los miembros del consorcio creímos que con U$1.500 se podría entregar una solución mucho mejor que la que el país estaba ofreciendo en ese momento, es decir, la mediagua tradicional.

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/156 Gentileza de Fundaci贸n AVINA


Junto con la innovación del producto, trabajamos la idea de fortalecer los recursos locales y de las propias comunidades afectadas.   Esto se implementó por medio de un plan de compras locales, que buscaba que todos los insumos del proceso de construcción de las viviendas fueran comprados en la economía local. Se desarrolló un plan de empleo de emergencia coordinado con las Oficinas Municipales de Información Laboral (OMIL ) de los municipios y la prefabricación comunitaria de las viviendas.   Con todo, logramos que el 54% del valor de la vivienda quedara en la economía doméstica donde se instalaban estas viviendas de emergencia.

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Ahora bien, todas las acciones presentadas anteriormente si bien fueron una gran innovación, por la oferta existente caracterizada por un enfoque profundamente asistencial y la mala calidad del producto, no daban cuenta del carisma o visión ética más profunda de Proyecto Propio.   El real desafío era el desarrollo de una metodología de trabajo que pudiera incluir a la comunidad en el proceso, no solo como afectados por un desastre natural sino también como actores protagonistas del proceso de desarrollo.   Entendíamos que la emergencia era solo el primer paso de la reconstrucción. /158

Gentileza de Fundación AVINA


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Este diseño de metodología tuvo la tensión entre el requerimiento de la emergencia y la presión del ecosistema por avanzar rápido, además de la visión que nos construimos de que las acciones comunitarias serían siempre una parte del proceso de largo plazo de la reconstrucción una vez pasara la emergencia. A partir de esta forma de ver, desarrollamos 4 ideas fuerza para la reconstrucción, sobre las cuales nos basamos para el desarrollo metodológico posterior. 1. No da lo mismo como se hagan las cosas.Frente a la catástrofe, la calidad de vida de las personas se encuentra amenazada por la urgencia de la sobrevivencia que hace creer que da lo mismo el cómo se hagan las cosas, sino que lo importante es que se hagan. 2. Importancia del proceso. 
Pensar la reconstrucción como proceso –y no como un evento- implica situarla en un camino de largo plazo que reconozca las tensiones y complejidad de la situación que se enfrenta en nuestro país. Si pensamos la reconstrucción como evento, no podremos visualizar al sujeto en relación a su contexto. Enmarcado en la importancia de la lógica y forma en que se hacen las cosas, este proceso tiene que generarse en condiciones de calidad.

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3. Los afectados como protagonistas. Levantamos una propuesta buscando potenciar la capacidad de la sociedad para enfrentar la catástrofe: esta mirada se propone teniendo de fondo la premisa “no se puede proteger los derechos del individuo sin proteger, a la vez, el bien de la comunidad a que el individuo pertenece” (Habermas, 1991).

4. La tensión entre el Chile que somos/fuimos/ queremos ser.
El desafío de reconstruir las zonas afectadas por el terremoto y maremoto se torna complejo, no solo por la situación de crisis y catástrofe reciente, sino también por la suma de complejidades anteriores con las que las distintas localidades enfrentaron los hechos. Nuestra metodología busca hacerse cargo de eso. /161


MODELO GENERAL PARA LA SITUACIÓN DE EMERGENCIA, con enfoque en la reconstrucción

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Tablero para gestión comunitaria en contextos de catástrofes naturales o emergencia

El tablero minimizaba los espacios de reflexión para dar todo el protagonismo a la gestión y coordinación de los actores.   El objetivo central era que fuera la propia comunidad la que gestionara los pasos requeridos para la construcción y todas sus variables.   Así, esperábamos que los dirigentes sociales tomaran un rol de gestión y no de victimización, ganando en condiciones de simetría y capacidad de avanzar en los requerimientos. /165


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Tablero para gestión comunitaria en contextos de catástrofes naturales o emergencia La metodología estableció cuatro temas claves para ser resueltos por la comunidad:

. La priorización, de a quién se ayudaba primero y a quién después. . La capacitación, para que las mismas familias aprendieran a construir sus viviendas. . La logística, necesaria para la emergencia y demanda por actuar rápido. . La evaluación, de manera de engancharla con los desafíos futuros.

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La evaluación participativa Para que el cierre del proceso fuera un paso concreto hacia todo lo que venía después de la reconstrucción, establecimos un mecanismo de evaluación que permitiera a la comunidad y equipos locales establecer aprendizajes y recoger las experiencias y elementos claves que sirvieran para enfrentar el camino de mediano y largo plazo que se iniciaba.  

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En una evaluación de 1 a 7, siendo 1 “nada” y 7 “muchísimo”, ¿Cuánto valoran el trabajo realizado? ¿Por qué? - Como proceso (mesas de trabajo, asambleas, etc.) - Como resultado (Calidad de las obras) En una evaluación de 1 a 7, siendo 1 “imposible” y 7 “muy posible”, ¿Qué tan posible es realizar otros proyectos comunitarios de reconstrucción con el apoyo de los vecinos? ¿Por qué?   En una evaluación de 1 a 7, siendo 1 “no me interesa” y 7 “me interesa muchísimo”, ¿Cómo califica la afirmación “Me interesa participar en la realización de proyectos futuros de reconstrucción del Block/ Villa/ Barrio/ ciudad”? ¿Por qué?   En una evaluación de 1 a 7, siendo 1 “no nos sentimos nada preparados” y 7 “nos sentimos muy preparados”, ¿Cómo nos sentimos como grupo para enfrentar el proceso de reconstrucción? ¿Por qué?

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El aprendizaje más profundo de este proyecto fue darnos cuenta que nuestra apuesta metodológica no era respecto de la forma de hacer, sino más bien como forma de ver y que en cualquier contexto, de emergencia o de desarrollo, y en cualquier tipo de comunidad, Proyecto Propio tiene algo que aportar.   Más que todas las experiencias anteriores, es ésta la que caló más profundo al entender que nuestra intuición inicial de darle el protagonismo a la comunidad no solo era una apuesta metodológica, sino un sentido. Entendimos a partir de eso que nuestra metodología era nuestra misión y viceversa. A partir del 2010 la teoría y la práctica se fusionaron definitivamente. /170

Gentileza de Fundación AVINA


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09. Vivienda y participación, más límites que posibilidades /173


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LA EXPERIENCIA EN ISLA MOCHA Siempre fue una expectativa el desarrollo de proyectos de viviendas nuevas con un fuerte enfoque puesto en la participación de la comunidad. La expectativa que en Proyecto Propio nos generamos tenía que ver con alcanzar un diseño de vivienda que incorporara no solo los requerimientos de los usuarios, sino también sus propias ideas constructivas y alcanzar así espacios de innovación por medio de este proceso. Con esta visión nos embarcamos en el proyecto de reconstrucción de Isla Mocha. Se construyeron 40 viviendas nuevas, con el trabajo coordinado con los isleños y donde participaron el Ministerio de Vivienda y Urbanismo, la Armada de Chile, la Ilustre Municipalidad de Lebu y varias empresas privadas.

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Inicialmente, desplegamos las clásicas metodologías de participación en diseño de vivienda; metodologías que habíamos negado en el pasado, aferrados siempre a trabajar sobre un tablero. Las condiciones culturales de la comunidad y la falta de precisión respecto de las condiciones del proyecto en términos de fechas, logística, presupuesto, entre otros, no permitieron desplegar una metodología procedimental.

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Al corto andar del proyecto, entendimos que las opciones de participación estaban reducidas al mínimo por las restricciones establecidas por la política pública respecto de los estándares de construcción y aspectos técnicos y administrativos en un contexto tan particular como la Isla Mocha. Por una parte, las familias contaban con construcciones preexistentes que, si bien no eran del estándar exigido, para los propios usuarios cumplían su función. Por otra, los requerimientos relacionados con la calidad de vida y necesidades productivas no pudieron satisfacerse con el diseño restrictivo al que la política pública somete a las viviendas. Es importante destacar que, en nuestra opinión técnica, los requerimientos y estándares para la vivienda son correctos, ya que es la forma en que el Estado garantiza un mínimo de calidad, lo que seguro está por sobre los espacios de participación que promueven organizaciones como la nuestra. /178


Seguro que hay un desafío poderoso de mejorar los espacios de participación en estos aspectos, pero la calidad mínima no se puede transar. Y, en eso, comulgamos con las exigencias de las políticas públicas. /179


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Con la restricción del espacio de diseño que se generó, trabajamos de manera particular con cada familia para deliberar respecto de la localización de la vivienda, buscando que ésta potenciara sus instalaciones y la posibilidad de anexarla a las preexistencias que tenían. Con todo, el proceso de participación de la comunidad se trabajó en dos niveles: A. Localización y ubicación de la vivienda. B. Organización y gestión de la obra. Esto último nos permitió potenciar la experiencia de trabajo con mano de obra local, como una herramienta de gestión participativa en la implementación de los proyectos. /181


A partir de esta experiencia, entendimos que los espacios de participación se debían desarrollar a partir de la gobernanza de los proyectos y no desde el diseño. Esto implicó modificar una serie de paradigmas sobre todo lo que tenía que ver con recoger ideas y lineamientos a partir de la comunidad. Con esto, dimos paso a lo que posteriormente llamamos Plan De Coordinación Social, que presentamos más adelante.

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10. I+B, un cambio de paradigma /185


La investigación social ha sido una de las líneas de trabajo que Proyecto Propio ha desarrollado a lo largo de su historia. Con metodologías cualitativas y cuantitativas, hemos hecho distintas investigaciones, estudios y diagnósticos.

Junto con la potencialidad económica, el ego institucional y el afán de generación de conocimiento, durante muchos años trabajamos en ella e incluso en 2014 fundamos nuestro propio Centro de Investigación Social.

El año 2008, presentamos el estudio “No por mucho madrugar amanece más temprano”, que revisó 1.882 casos de viviendas sociales en el gran Santiago, un análisis cuantitativo de proporciones que nos permitió ganar experiencia y capacidad.

En la lógica clásica de investigar, fuimos desarrollando distintos estudios en temáticas diversas y territorios amplios en todo el territorio nacional, hasta que en la comuna de El Bosque, dónde ejecutábamos un estudio contratado por una empresa privada de la industria energética, la dirigente Laura Quevedo, Presidenta del comité ciudadano del Centro de Salud Familiar de la misma comuna, nos interpeló a que ese mismo servicio que prestábamos a las empresas se lo ofreciéramos a ellos.

Con este paso, la investigación empezó a ser un servicio que rentabilizar, sobre todo para la empresa privada que ha demandado de nuestra capacidad de insertarnos y comprender un territorio. /186


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Con esto, nos dimos cuenta de la profunda contradicción en la que estábamos desde hacía años. Con todo el despliegue metodológico y teórico que presentábamos en nuestros procesos de intervención social, las investigaciones las estábamos desarrollando de espalda a la comunidad, considerándola solo como un sujeto de investigación y no como un sujeto activo y, sobre todo, un sujeto capaz por si solo de producir un conocimiento muy profundo. Así es cómo nació I+B (Investigación + Barrio), que en términos simples es reconocer la capacidad de las comunidad de describir su propio territorio y entender que los procesos de generación de conocimiento son más profundos con un enfoque inclusivo. /189


En términos prácticos, I+B incorpora a los dirigentes sociales como parte del panel de expertos que determina los sustratos teóricos de la investigación (la forma de ver) para luego definir las variables y guiar el proceso de implementación. Con todo, es la propia comunidad la que concluye la investigación, siendo el proceso completo en sí mismo un primer paso para la potenciales acciones de incidencia pública que de estas emerjan. Este paso no tuvo vuelta atrás y hoy todos los procesos de investigación que Proyecto Propio desarrolla tienen este enfoque, incorporando a la comunidad estudiada como el experto investigador de su propia realidad y sus propias potencialidades. /190


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Investigación + Barrio ofrece un conjunto de metodologías de investigación social que, adaptadas al contexto, potencian la capacidad de análisis y optimizan las habilidades de acción y decisión de los agentes del barrio para su proyección como expertos. /192


I+B incorpora a la persona estudiada en el panel de expertos de la investigación, haciendo que los colectivos se vuelvan protagonistas de la investigación y se impliquen a lo largo de todo el proceso como sujetos investigadores. Esta metodología entiende que son las comunidades quienes mejor conocen su entorno, los problemas existentes y las posibles soluciones. Los propios líderes son los encargados del levantamiento, registro, y análisis de la información relevante de su barrio, colaborando en la toma de decisiones y planificación de sus acciones según los intereses y expectativas de la comunidad. /193


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El objetivo general del procedimiento es optimizar la incidencia pública informada de las comunidades. De este modo, el conocimiento producido por las comunidades es proyectado en la incidencia pública agregando valor “técnico” y “validez científica” a las intuiciones de los actores. Los resultados esperados de este programa son los siguientes:

01.._Que en las comunidades se fortalezcan capacidades prácticas reflexivas para la investigación social de problemas que les aquejan.

02.._Que las comunidades fortalezcan capacidades estratégicas para la producción de acciones de incidencia que les permitan solucionar problemas que les aquejen bajo una lógica de beneficio mutuo con otros actores. /195


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EXPERIENCIA I+B EN EL BOSQUE En 2012-2013, los miembros del CDL del CESFAM Haydee López, en El Bosque, participaron de la experiencia Investigación + Barrio de Proyecto Propio. Fueron los mismos dirigentes quienes llevaron a cabo una investigación propia para levantar evidencia empírica para trabajar los problemas de atención que vivían los usuarios del Centro de Salud Familiar. “Surgió la necesidad de demostrar a los profesionales lo que los usuarios veíamos mal y queríamos cambiar. Ahí fue que Proyecto Propio con su trabajo metodológico nos permitió mostrar en un documento para presentar a los profesionales la real opinión del usuarios sin presiones del Municipio o del mismo CESFAM y proponer soluciones para mejorar la calidad de vida del barrio”.

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Debemos recordar que el saber es poder y que somos los especial­istas de nuestras propias comunidades, y luego, con una actitud positiva y colaboradora ganarnos el reconocimiento de los equipos de salud, con nuestro trabajo.

Laura Quevedo, presidenta del Consejo de Desarrollo Local de Salud (CDL) del Centro de Salud Familiar (CESFAM) Haydee López, El Bosque /199


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11. Plan de Coordinaci贸n Social /201


El Plan de Coordinación Social (PCS); su origen El Plan de Coordinación Social nace ante la incomodidad y la crítica que como organización hicimos y hacemos a la idea de “habilitación social” presente en las políticas públicas de vivienda y desarrollo de barrios. Entendemos que hablar de “habilitación” supone que la persona usuario de un subsidio no está “habilitada socialmente”, situándola en una /202


posición de marginalidad y asimetría que nos parece, en lo mínimo, un error metodológico y, en el máximo, un concepto segregador. Hablar de habilitación social es una contradicción muy profunda a nuestra ética del reconocimiento. Esta contradicción siempre nos paralizó a la hora de desarrollar una metodología de trabajo para implementar herramientas públicas de desarrollo de barrios. /203


Ante este panorama, la búsqueda se basó en proponer caminos alternativos al de la habilitación social, desplegando metodologías de participación de la comunidad y buscando que todos los proyectos tuvieran un componente profundo de inclusión de los usuarios en los proyectos que se desarrollaban. En el proceso de iterar respecto de cuál era la mejor alternativa para compensar o complementar las acciones requeridas en el ámbito de la habilitación, se fortaleció la visión interna de la idea de coordinación de actores y cómo presentábamos una metodología capaz de reducir complejidad en el ámbito de la participación.

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Por otra parte, se agudizó la visión crítica que fuimos asumiendo respecto del “romanticismo comunitario”, esa idea de comunidad perfecta con liderazgos transformadores a la que se le exigían sendos estándares éticos y prácticos pero que, en la práctica, era tratada de una forma asistencial. Esta innovación se produjo dado que todos los miembros del consorcio creímos que con U$1.500 se podría entregar una solución mucho mejor que la que el país estaba ofreciendo en ese momento, es decir, la mediagua tradicional. A partir de esta discusión surgen las primeras visiones acerca de que la “participación ciudadana” no daba cuenta de los requerimientos de gestión y relación simétrica que esperábamos que surgieran de un proceso de trabajo entre el Estado y sus usuarios de políticas públicas. En este punto surge la idea de la deliberación.

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Con las primeras experiencias prácticas, determinamos que era un error aspirar a tener una línea alternativa a la “habilitación social”, ya que la coordinación requería presencia de los actores en los niveles técnicos y administrativos. En este sentido, focalizar los esfuerzos solo en “social” era miope a la necesidad global de coordinación y relacionamiento de los usuarios a todos los niveles de las políticas públicas. Así surgió la idea del Plan de Coordinación Social /206


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Entendemos, entonces, el Plan De Coordinación Social como un conjunto de procedimientos que, mediante metodologías deliberativas, se ejecutan para obtener los productos y entregables requeridos por las políticas públicas en los aspectos sociales, administrativos y técnicos.

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El objetivo general del PCS es promover la gobernanza de los proyectos en condiciones de simetría entre los actores, mediante la inclusión de la comunidad en un proceso que fusione participación e información.

Objetivo general Nº1: Promover una experiencia de equidad y ejercicio de derecho por medio de la gestión de calidad del proceso del programa. Objetivo general Nº2: Potenciar la inclusión de la comundiad en la gobernanza del programa por medio del fortalecimiento de la organización y la transferencia de información. /210


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Un ejemplo del Plan de Coordinación Social es el tablero de diseño participativo del proyecto, en ámbito del desarrollo de condominios sociales. Este tablero fue desarrollado a partir del Programa de Protección al Patrimonio Familiar, y con él se trabaja la inclusión de la comunidad en el diseño de la obra a postular, mediante la entrega de información respecto de las restricciones técnicas establecidas por el decreto que rige al programa. Así, la participación no es meramente consultiva sino que se basa en la entrega de información y análisis de la misma. Por esto hablamos de fusión entre información y participación.

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12. Deliberaci贸n, el desaf铆o que viene /215


EL PROCESO DE CREACIÓN Como ya está dicho en este libro de muchas maneras, el origen de Proyecto Propio se sustentó en la idea de entregar el protagonismo a la comunidad para el desarrollo de sus propios proyectos. Con esto, la participación ha sido nuestro caballito de batalla en estos 10 años de transitar por distintos proyectos y desafíos. Entendimos siempre que la participación no podía ser una simple declaración, sino que debía traducirse en mecanismos y formas de trabajo concretas que garantizaran que los usuarios tuvieran el máximo nivel de injerencia en el diseño e implementación del proyecto que se desarrolla para su comunidad. Es difícil distinguir la participación como una convicción política e ideológica o como la búsqueda de la excelencia operacional, es decir, apostábamos por que trabajar a partir de esa idea podía implicar mayor impacto. Ambas ideas siempre trabajaron juntas, lo que permitió ir cuestionando los resultados y buscando mejorar la capacidad de producir participación. /216


Por otra parte, la idea de tener una visión critica, entendida como la capacidad razonable de buscar aquellos espacios de emancipación de las ideas, también gatilló un esfuerzo por dar forma a la idea inicial de participación. Ahora, cuando revisamos la historia de nuestras metodologías y esfuerzos técnicos por promover participación, creemos que el concepto está obsoleto. Difícil distinguir en qué momento esto pasó, si fue el avanzar en la complejidad de las intervenciones, los cambios del contexto social en esta década o simplemente el concepto fue siempre una idea obsoleta y nos tardamos 10 años y varios millones de horas de trabajo en entenderlo. Existen diversos momentos en la historia de Proyecto Propio donde es posible distinguir ciertos quiebres que fueron empujando la obsolescencia del concepto, como la experiencia levantada trabajando en la emergencia del pasado terremoto de 2010, el trabajo en Isla Mocha o los procesos de investigación que se detonaron luego de la creación de I+B, entre muchos otros. Seguramente, todos tienen su cuota de responsabilidad, mal que mal las ideas siempre se construyen sobre otras ideas. /217


No podemos dejar de contar que esta reflexión también pasa por la necesidad de la organización de reinventarse, no solo a nivel metodológico, sino también en términos comunicacionales. Claramente, hoy hablar de participación se transformó en un “comodity” y no es el elemento diferenciador de antaño. Todos estos antecedentes nos empujaron a reinventar metodológicamente la organización. La pregunta principal fue cuál era el sentido de Proyecto Propio, hacia donde debía apuntar los próximos 10 años, dónde estaba la demanda o espacio en que pudiéramos agregar valor a partir de las capacidades construidas en todo este tiempo. En este punto es donde aparece como primer concepto el de “tecnología social”, que ya lo habíamos desarrollado a eso del 2006. Con la idea de “tecnología social para la superación de la pobreza”, idea sobre la que no perseveramos hasta el 2012 cuando nos autodefinimos como el primer Centro de Tecnología Social de Chile, definimos este concepto a partir de nuestra capacidad de fusionar la teoría, o forma de ver, con la práctica, o forma de hacer. Al poco andar, entendimos que este concepto era errado, ya que si bien la fusión de teoría y práctica /218


era parte de nuestra esencia, no era la piedra angular que permitiría repensar la organización. A partir de ahí, tomó mucha fuerza la idea de coordinación, con un fuerte enfoque en la teoría de sistema, entendida como la capacidad de reducir complejidad en las intervenciones sociales por medio del establecimiento de procedimientos de coordinación entre los actores. Este concepto fue muy resistido por aquella parte más antigua de la organización que entendía la teoría critica como la esencia de Proyecto Propio. Finalmente esta idea se ha instalado como una forma de explicar nuestra fundación, pero no como el enfoque teórico central, declarando como misión el diseño, gestión e implementación de sistemas de coordinación entre las comunidades, los organismos públicos y las empresas privadas, para generar proyectos de alto impacto social en base a la gestión de calidad de los procesos y el fortalecimiento de la gobernanza integrada entre los distintos actores involucrados en los territorios. Fueron estos últimos dos conceptos los que se instalaron como idea y, hoy, la Calidad de los procesos y la Gobernanza son los objetivos centrales de las acciones que realizamos. /219


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LA INCLUSIÓN DE LA EQUIDAD COMO SUSTRATO METODOLÓGICO A partir de los dos conceptos anteriores (calidad y gobernanza), tuvimos que trabajar para definir o entender qué visión teníamos de la calidad, sobre todo en un contexto social y político donde la idea se discute a diario en las políticas sociales. A partir de nuestra noción de pobreza, en que dos de sus características son la posición que las personas ocupan en la sociedad y que la pobreza nunca se supera sino que se transforma, determinamos que la calidad en el fondo es equidad, ya que no es válido el estándar “calidad” cuando el acceso al mismo no es distribuido de forma igualitaria en su origen. Así, la idea de “gestión de calidad” mutó a la “experiencia de equidad”. Apostamos que, para cualquier comunidad, trabajar con Proyecto Propio implica una calidad del servicio de tal estándar que se asemeja a cualquier servicio entregado por la sociedad a cualquier nivel, en lo que se refiere a la experiencia. Por eso experiencia de equidad.

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Quisimos dejar la idea como experiencia, ya que entendemos que es una promesa que podemos cumplir y que “equidad” por si sola sería, de manera prepotente y soberbia, atribuirse una misión que entendemos como de toda la sociedad, nosotros incluidos.

LA GOBERNANZA COMO MEDIO Por otra parte, a partir de la idea de coordinación entre los actores, orientamos la mira metodológica hacia la gobernanza, que se entiende a partir del espacio simétrico entre los actores. No es posible que la comunidad sea parte de un sistema de coordinación sin que la metodología los sitúe como actores en condiciones de equidad con el resto. Así mismo, es la gobernanza la que garantiza la simetría de las relaciones y, por lo tanto, el medio que permite asegurar la equidad como experiencia.

De este modo, concluimos que la deliberación era el camino a seguir y decidimos dejar atrás a la participación que nos acompañó por casi 10 años. /222


NOCIÓN DE DELIBERACIÓN VERSIÓN 1.0 Deliberación: Viene del latín deliberare, compuesta por el prefijo “de” -intensidad- y el verbo “liberare” -que viene de la unidad de peso libra. Es decir, se trata de la idea de determinar jerarquías (intensidad) a ciertas unidades o métricas (eventualmente proyectos). ¿En qué se diferencia esto de la participación? En que la deliberación supone la jerarquización de las ideas y la puesta en marcha de análisis que determinan escenarios (intensidad), pero para lograr esto requiere como punto de partida la inyección de información en los sistemas. En cambio, la participación lo hace a partir de la información dada. Así, el punto de partida es tan distinto que los resultados son de manera radical dispares. Entendemos entonces que la deliberación existe como modelo de intervención cuando éste es capaz de inyectar o transferir información que desestabilice el sistema y, a partir de ella, la comunidad pueda poner en valor, jerarquizar y determinar opciones que sitúen al sistema en un estado distinto al anterior. En este sentido, la deliberación es gestión del cambio, es transformación.

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Por esto, entendemos que la participación es una etapa de la deliberación, toda vez se realiza luego de un input de información que compromete el orden dado. Con esto, definimos que la deliberación tiene, en términos simples, 4 etapas: la inyección de información, la puesta en valor de la misma, la participación y la toma de decisión. Ahora, este proceso es cíclico ya que, una vez que una comunidad empieza a deliberar, se incorpora en un espiral del que, apostamos, sea difícil salir.

Entenderemos la deliberación como una metodología que no tiene vuelta atrás. Por último, entenderemos la deliberación como un aspecto metodológico, nunca como un objetivo, de doble entrada que potencia la gobernanza como medio y la experiencia de equidad como fin.

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LA DELIBERACIÓN COMO PROCESO

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Deliberación: Viene del latín deliberare, compuesta por el prefijo “de” -intensidad- y el verbo “liberare” -que viene de la unidad de peso libra. Es decir, se trata de la idea de determinar jerarquías (intensidad) a ciertas unidades o métricas (eventualmente proyectos).

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Entendemos entonces que la deliberación existe como modelo de intervención cuando éste es capaz de inyectar o transferir información que desestabilice el sistema y, a partir de ella, la comunidad pueda poner en valor, jerarquizar y determinar opciones que sitúen al sistema en un estado distinto al anterior. En este sentido, la deliberación es gestión del cambio, es transformación.

ÉSTE ES NUESTRO NUEVO DESAFÍO. /229


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AGRADECIMIENTOS /231


AGRADECIMIENTOS A propósito queremos terminar esta publicación dándole las gracias a todos los que, con su trabajo, participaron del diseño, discusión e implementación de estas metodologías. Nada de lo que acá contamos hubiera sido posible sin que todo el equipo se hubiera dejado los pies en la calle como lo hizo. A los que fundaron Proyecto Propio, especialmente a Ignacia Carreño, Marcela Robles y Sebastián Cantuarias, porque nunca bajaron los brazos. A los que acompañaron desde el principio, Ignacio Sime, Cristobal García, Daniela Simian, Cecilia Flaño, Pilar García, Ignacia Donoso, Rodrigo Valenzuela, Jorge Tapia, Nadia Robledo, Diego Valencia, entre tantos otros. A los trabajadores sociales que desde su formación inspiraron, confundieron, teorizaron y, por sobre todo, gatillaron procesos para la madurez de la organización. A Natalia Marshall, Victoria Ribera, Javiera Roa y Ángel Marroquín, que sembraron sus sendas ideas de trabajo /232


social en nuestra fundación y nos dejaron la interesante tensión entre la teoría crítica y la de sistemas. Capítulo a parte para Constanza Cifuentes y Paulina Miranda, que partieron como voluntarias hasta ser parte del directorio y acompañaron a la fundación cuando le tocó reinventarse y empezar de nuevo. Mención especial para el equipo que vivió en Isla Mocha; Constanza Cifuentes, Alejandra Paz, Diego Vergara, Sócrates González, Pietro Clandestino y José Theiler, por su compromiso a toda prueba y por creer fielmente en nuestro principios y forma de trabajo. Porque hicieron de la autoconstrucción una forma de ver. A la Fundación AVINA, especialmente a Guillermo Scallan, quienes nos recibieron en su casa cuando nosotros quedamos sin una, no solo por haber creído en nuestra propuesta y nuestras capacidades, sino también por haberlas defendido cuando los proyectos se ponían cuesta arriba. A Maribel Vidal y María Inés Urquieta, de McCann Erickson, que creyeron en nuestra metodología y nos abrieron las puertas del mundo privado, donde /233


encontramos sendos aprendizajes, y conocimos empresas interesadas en innovar y desarrollar formas nuevas de relacionamiento. Ahora no podemos dejar de mirar de forma crítica este mundo, pero sabiendo su enorme potencial, sobre todo de las personas que en él trabajan. A Rodrigo Aguayo, que se sumó con toda su experiencia pero desde la humildad y austeridad que lo caracterizan, nos llenó de excelencia y profesionalismo. Hoy Proyecto Propio sigue una senda marcada por su visión y perspectivas. A los dirigentes, imposible de nombrarlos a todos, que creyeron en nosotros y nos dieron una oportunidad, especialmente a Lorena Saavedra y Víctor Aliaga, que nos abrieron las puertas del Volcán II y conocimos la verdadera realidad de las casas Copeva (la foto de la portada de este libro es de ese block hacia el año 2006); a Juan Vidaurre, que nos acompañó con su junta de vecinos en la Villa Beato Alberto Hurtado, a la que le debemos mucho de lo que somos; a Jessica Pérez, que con su liderazgo y sus vecinos nos mostraron la verdadera innovación social; y por último a Laura Quevedo, que interpeló nuestro trabajo el año 2012, cuando ya creíamos que lo sabíamos todo y nos empujó a /234


seguir nuevos rumbos. A todos los que nos faltan por nombrar, les agradecemos todo el trabajo realizado para hacer de Proyecto Propio lo que es hoy, una organizaci贸n con muchos desaf铆os y tareas por resolver, pero con un metodolog铆a profunda, s贸lida y, por sobre todo, probada, muy probada.

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Deliberaci贸n, el nuevo desafio

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10 a単os

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Deliberación: 10 años de metodología de trabajo comunitario