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POR UN EJERCICIO CONCIENTE DEL DERECHO A LA CULTURA Proyecto Interinstitucional de Promoción y Difusión de Derechos Culturales en la provincia de Mendoza

LEY DE CREACIÓN DEL SELLO “EDICIONES CULTURALES DE MENDOZA” INFORME PRELIMINAR

Proyecto financiado por el Fondo Provincial de la Cultura 2006.

www.derechoycultura.org.ar


STAFF

Investigaci贸n y desarrollo de informes Soledad Soria Julieta Vignale Noem铆 Arrojo Enrique Isuani Gonzalo Llanes

Entrevistas Eugenia Cano Celina Bertolini

CD Interactivo Julieta Vignale Juan Moreno

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ÍNDICE

Objeto (4)

Introducción (4)

Texto de la Ley 5.864 (4)

Consideraciones sobre el texto de la ley (5)

El funcionamiento (5)

Las incongruencias respecto de la ley (6)

Algunas sugerencias (8)

Anexos (9) Anexo 1: Entrevista Liliana Pérez (ex responsable del sello Ediciones Culturales) (9) Anexo 2: Información sobre el mercado editorial en la Argentina (13) Anexo 3: (15)

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INFORME PRELIMINAR LEY DE CREACIÓN DEL SELLO “EDICIONES CULTURALES DE MENDOZA”

Objeto El presente trabajo representa un informe preliminar sobre el funcionamiento y aplicación de la ley de creación del Sello Ediciones Culturales de Mendoza. Se ha realizado como un aporte al proyecto “Por un ejercicio conciente de los derechos culturales”, que la Fundación Derecho y Cultura presentó al Fondo de la Cultura 2006. Su objetivo principal es brindar algunas reflexiones sobre la gestión del mencionado sello editorial, que colaboren a identificar fortalezas, debilidades y generar los diagnósticos minuciosos que el organismo se merece, por ser parte integrante de una estructura institucional importante como lo es la Secretaría de Cultura, y por existir con el respaldo de una ley provincial que lo avala. Introducción El sello de Ediciones Culturales de Mendoza funciona desde 1992 a partir de la promulgación de la Ley 5864. El cuerpo de la ley se desarrolla en 4 artículos, que además son muy escuetos y directos: se da orden de creación del sello, se definen los objetivos y por último, le arbitra la posibilidad de contar con los recursos que surjan de la venta de sus productos. Texto de la Ley 5.864: CREACIÓN DE EDICIONES CULTURALES DE MENDOZA

MENDOZA, 21 de mayo de 1992. Ley general vigente. BOLETÍN OFICIAL: 23/07/92. Nro. Arts.: 0004. EL SENADO Y CÁMARA DE DIPUTADOS DE LA PROVINCIA DE MENDOZA, SANCIONAN CON FUERZA DE LEY: Art. 1º- Créase en el ámbito del Ministerio de Cultura de la Provincia, el organismo Ediciones Culturales de Mendoza, dependiente de la Subsecretaria de Cultura de la Provincia. Art. 2º- El Organismo Ediciones Culturales de Mendoza, tendrá como objetivo: a) Impulsar e implementar un Programa Provincial del Libro, y toda Producción Cultural y Educativa, de Autores Mendocinos Consagrados y de jóvenes valores; b) Realizar las publicaciones de índole educativa que apunten a lograr el objetivo de la regionalización cultural de la educación; C) Celebrar convenios con entidades oficiales y privadas, para coeditar libros, revistas, cuadernos y producción esculturales y educativas que sirvan a los objetivos expuestos. Art. 3º- Para el cumplimiento de sus fines, el organismo, podrá destinar los ingresos que obtenga por la venta de su producción, los que incrementaran automáticamente las partidas presupuestarias "bienes de consumo", "servicios" y "bienes de capital", que anualmente se asignan por ley de presupuesto general. Art. 4º- Comuníquese al Poder Ejecutivo. DE LA ROSA - GIL - MARCHENA – MANZITTI

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Consideraciones sobre el texto de la ley A fin de comenzar un abordaje que permita reflexionar sobre el funcionamiento del sello, en tanto herramienta creada por la ley para determinados objetivos, resulta interesante reflexionar atender al texto mismo de la ley, y lo que de ahí surge como voluntad de acción por parte del Estado de Mendoza. Del análisis de los contenidos articulados en la ley surgen algunas ideas: •

El interés del Estado de impulsar un programa provincial que estimule las producciones editoriales culturales y educativas.

La vocación de impulsar la producción y el uso del libro a través de un programa provincial.

La pertinencia de la creación de un organismo dependiente de la Subsecretaría de Cultura –actual Secretaría-, que viabilice estos intereses.

La idea de que este sello funcione a nivel comercial, y pueda disponer de recursos propios para financiar sus productos.

La ley no prevé dotar al sello editorial, un tipo especial de financiamiento, fijo o sujeto a algún porcentaje del presupuesto provincial, sino que, reforzando la idea anterior le da al sello la posibilidad de recuperar fondos a través de las ventas de sus productos. Esto es un punto de suma importancia porque delimita la visión que se tuvo de la herramienta que se estaba creando en relación a su financiamiento.

El funcionamiento Según la información recabada a través de entrevistas a personal de la Secretaría, con experiencia en la coordinación del área, sondeos por las librerías de Mendoza e información en el sitio web oficial de la Secretaría, realizamos algunas conclusiones sobre el funcionamiento real del sello desde su creación y hasta la actualidad: •

Se han editado cerca de 400 títulos desde la creación del sello en 1992, lo que representa una importante cantidad de títulos considerando que se trata de una editorial chica, de carácter estatal.

No existe un catálogo oficial disponible para información general y eventuales compras –de ahí que la cifra mencionada anteriormente es genérica-.

No se ha encontrado información sobre el stock de libros impresos.

Durante los primeros 8 años de existencia se destinó una porción de presupuesto mucho más significativa para la producción del sello, que en los 8 años siguientes.

La gestión del sello estuvo a lo largo de su historia (1992 – 2008) abocada principalmente a la producción de los libros, dentro de los cuales se encuentran publicaciones de diversos géneros y autores, generando un verdadero reservorio de producción literita e intelectual de la cultura mendocina. Se encuentran en ese reservorio obras de poetas, intelectuales, novelistas, cuentistas de todas las épocas y de diferentes generaciones de nuestra cultura.

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El sello nunca consolidó una distribución y una política comercial que le permitiera llegar al público con impacto y recaudar fondos suficientes para financiar nuevos títulos.

Por lo tanto, la edición de nuevas publicaciones ha quedado a criterio de la designación presupuestaria que año tras año le otorga la gestión de turno.

Durante la primera etapa (8 primeros años), las publicaciones se decidieron con la sugerencia y evaluación de un Consejo Asesor que tuvo diversas modalidades. Durante la última etapa y hasta la actualidad, las publicaciones se realizan a través de las decisiones unilaterales de los funcionarios de turno. Esto acota la posibilidad de construir un perfil de seriedad con mirada de largo plazo, y dificulta sensiblemente la posibilidad de programación de colecciones o líneas editoriales.

El objetivo de impulsar un programa provincial del libro se ha visto más realizado en la Dirección General de Escuelas a través del programa CEPLIM -que trabaja de manera sistemática desde hace varios años e incluso imprime sus propias publicaciones para difundir la lectura y el libro-, que en el sello editorial que fue creado para eso.

No cuenta con política de distribución ni comercial que le permita financiar sus títulos.

Los únicos puntos de venta del sello se conforman eventualmente para Ferias del Libro en distintos lugares, o en la Secretaría de Cultura en una oficina que lleva esa tarea, entre otras muchas y más importantes tareas administrativas para la Secretaría en general.

La mayoría de las librerías de Mendoza no cuenta con títulos del sello a la venta.

El movimiento de libros del sello se ha concentrado en la última etapa, en la realización de donaciones a bibliotecas populares, públicas, escuelas, etc.

No cuenta con estrategias de comunicación que lo ayuden a insertarse en el mercado local y nacional.

No se realizan programas provinciales del libro a partir del sello editorial, según lo marca explícitamente la ley.

Las incongruencias respecto de la ley De la comparación entre el análisis de lo expresado en la ley y la información sobre su funcionamiento, aparecen con evidencia las incongruencias que deberían estar sujetas a reflexión y acción política. Del texto de la ley surge claramente y como único punto referido a los recursos del sello editorial, la posibilidad contar con recursos propios a través de sus ventas. Esto quiere decir que en la génesis del sello está contemplado como una herramienta indispensable le llegada al público a través de la comercialización, y a ésta como pie fundamental del financiamiento de otras publicaciones. A esto podría argumentarse en contra que un sello estatal no tiene porqué ocuparse de ganar dinero, ni de insertarse en tal o cual mercado, ya que no es ese el objetivo del Estado. Además, que un sello público precisamente debería ocuparse de publicar a todos aquellos autores y obras que por su específico interés cultural, características y perfil, no tengan fácil cabida en el mercado.

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Pues bien, no se trata aquí de pensar la comercialización como un objetivo en sí mismo, sino como una herramienta de financiación y retroalimentación del sello. De hecho, como un sello público no tiene fines de lucro, podría articular perfectamente una acción comercial inteligente, que le permita bajar los precios de tapa de los títulos, considerando que no se persigue ni se captura aquello que se entiende como la “utilidad comercial”, sino que debería buscarse la recaudación para la reinversión, en una espiral permanente. Esto sin dejar de lado las donaciones o la diferenciación de precios según los públicos a los que se quiera llegar, pues se trata de hacer circular las publicaciones, permitir que los autores se encuentren con el público, he ahí la misión de un organismo de este tipo. En el mundo editorial, no existe posibilidad de comercializar sin una distribución adecuada y –cada vez más- sin una estrategia comunicacional diferenciadora para insertarse en el mercado y competir con las cientos de editoriales que funcionan en la Argentina. Sin estas herramientas la posibilidad de circulación de estos bienes culturales que son los libros, están diezmadas o directamente truncadas. Esta incongruencia entre el espíritu de la ley y la acción ejecutiva que la ha llevado adelante se ha cristalizado en el tiempo, normalizando una situación que sucede solo debido a la falta de la visión o necesario interés político para encaminar el funcionamiento del sello, de manera tal de cumplir con sus objetivos primigenios. Un libro guardado en una caja o en un depósito, es un libro muerto.

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ALGUNAS SUGERENCIAS En relación a lo expresado en las páginas anteriores, sugerimos algunas acciones de índole general que aparecen a nuestra consideración como imprescindibles de tener en cuenta: •

Realizar un examen minucioso sobre las cuentas del sello que permita visualizar aspectos básicos como la comparación entre cantidad de libros impresos y cantidad de libros vendidos o donados.

Convocar a escritores, librerías y editoriales del medio para re discutir misión y roles de un sello editorial público con perfil cultural y educativo.

Definir circuitos de elección y programación bianual de las publicaciones.

Definir en virtud de lo anterior circuitos de distribución y mecanismos de comercialización para los títulos publicados.

Definir un formato de sello editorial con expectativas concretas de publicación, distribución y venta, que permita presupuestar sus necesidades anuales de funcionamiento.

Dotar al sello, cualquiera sea el perfil de su redefinición, de la estructura organizativa, de personal y presupuestaria para su funcionamiento.

Reevaluar la acción de los programas del libro y la lectura de la Dirección General de Escuelas, para que las actividades y las estructuras no se vean duplicadas ni entren en competencia, sino que se vean potenciadas entre sí.

Considerar en la redefinición que según los informes oficiales –ver anexo III-, en la Argentina el Estado es uno de los mayores compradores de libros, sobre todo en el sector infantil, lo que representa un dato de suma importancia para pensar estrategias de financiamiento de sellos editoriales sean públicos o independientes.

Plasmar lo redefinido en artículos modificatorios de la ley.

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ANEXOS Anexo 1 ENTREVISTA: LILIANA PÉREZ (ex responsable del sello Ediciones Culturales). ¿Entre qué años participó del Sello Ediciones Culturales y qué funciones desempeño? En la época de Bordón yo estaba en una Asesoría de Gabinete con Osvaldo Rodríguez y con él pergeñamos la idea de fundar una editorial, para eso tuvimos que pedir asesoramiento a la Universidad. Trabajamos con León Repetur, Olga Bianchinelli y nos asesoraba la Fundación EDIUNC desde la parte legal sobre lo que era una editorial. También Edgardo Díaz Araujo, Cheli González de Díaz Araujo y con Carlos La Rosa de Subsecretario de Cultura hasta que por fin salió. Pero yo empecé a trabajar en el Área de Letras; en Ediciones se quedó en un primer momento Osvaldo Rodríguez y Haydee Bozzo de Magnani y es después que yo me hago cargo de Ediciones. ¿Cómo Directora?... No, el cargo de Director no estaba era una Coordinación, por ley era un Coordinador General y siempre dependía directamente del Subsecretario de Cultura y fue así hasta Iglesias. Después de Iglesias, entre el Coordinador de Ediciones Culturales y el Subsecretario había cuatro o cinco personas, y sigue habiendo, ya la ley no se respeta. Con Cobos, estaba Lacerna y me llevaron nuevamente para allá, yo les dije que no. En realidad es mi cargo ese… La cuestión es que me llevaron y como siempre era la pelea con la Administración. Tenía un Director sobre mí, después del Director había otro… y eso te está marcando también que no es importante como era, antes había el Subsecretario de Cultura y el que coordinaba Ediciones Culturales, había una ejecutividad mayor, los directores eran para otras Áreas. En Ediciones, mas allá que trabajáramos todos juntos porque realmente éramos un equipo, discutíamos todo todos juntos, al no haber tantos intermediarios era mucho más ejecutivo. Y ahora no se realmente cómo está funcionando, no tengo la menor idea y ni quiero enterarme porque me duele. ¿Cómo funcionaba Ediciones Culturales en sus inicios? Ediciones se fundó por el año 91’, 92’ y se iban publicando y editando libros de acuerdo a los criterios de una especie de Consejo que había, pero también estaban los amigos políticos… y se editaban determinados libros porque era del hijo, del amigo de tal o cual político. Es a partir del año 96’, cuando Cultura era el Instituto Provincial de la Cultura, que con Luis Villalba, Alejandro Crimi y Marcelo Ortega como presidente del Instituto Provincial de la Cultura, decidimos reorganizar la editorial y armar colecciones. También disminuimos el Consejo, porque el Consejo Asesor de ese momento estaba integrado por los representantes de los gráficos, representantes de asociaciones de escritores que algunas tenían solvencia y otras no tanto, y de esta manera se dispersaba mucho el trabajo. Lo acotamos inclusive con el apoyo del Gobernador a través de un Decreto. Se reorganizó ese Consejo y empezó a funcionar muy bien porque además colocamos gente que sabía leer y poder criticar lo que se presentaba para editar, eran personas que se representaban así mismas y no a una entidad, eran una identidad ellas, como podía ser Carlos Levy, Fernando Lorenzo, Ana Villalba, Ángel

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Bustelo; es decir, que no estaban representando a ninguna identidad más que a sí mismos, pero nos asegurábamos que sabían leer, criticar y hacer una buena propuesta. Por supuesto que también teníamos gente que representaba a Instituciones como la Facultad de Filosofía y Letras con la Dra. Marta Castellino, también había gente de SADE, etc. Paralelamente a esto tuvimos un gran impulso a nivel de presupuesto y un equipo de diagramadores en donde rearmamos colecciones. Teníamos los ensayos por un lado, la literatura por el otro, inclusive se podían diferenciar en los lomos puestos en los estantes; además de unas tapas hermosísimas con un importante de contenido, que era lo más importante. El tema vino con la red de distribución, hasta ese momento se publicaban a través de la imprenta oficial, que siempre estaba sujeta al Boletín Oficial, a la Lotería y el sello quedaba a la cola, por eso tuvimos que salir a imprimir en otros talleres gráficos. Pero además ocurría otra situación: por ley de imprenta oficial todo ciudadano tenía derecho a imprimir su propio libro y esto interfería en Ediciones, porque estaba confundido lo que era una editorial de lo que era una imprenta. De hecho que cuando se cierra la imprenta vienen de una institución a querer seguir imprimiendo con el Sello de Ediciones y entonces les dijimos que no, porque eso era una ley de imprenta y el Sello es otra cosa, es más, las grandes editoriales no tienen imprenta propia. Digamos que se confunde y se cree que es lo mismo. Aparte de que la imprenta oficial trabajaba con máquinas obsoletas. Bueno, desaparece la imprenta y reorganizamos la Editorial con unas tapas muy lindas, de hecho fuimos a la feria con todo ese material a Bs. As y vendimos muchísimo, pero pasaba lo siguiente: nosotros de 200 ejemplares que se hacían hasta ese momento aumentamos a 500 los de poesía porque son los que menos se venden, y a1.000 los ensayos, novelas, cuentos, que esos sí se venden más. Decidimos también paralelamente en el Premio Vendimia premiar libro completo, porque antes se hacían antologías con un cuento de uno, una poesía de otro y las antologías terminan no leyéndose. Además, comenzamos a premiar en el certamen Vendimia libros completos: libro de poesía, libro de cuento, novela; que se sigue haciendo hasta el día de hoy. Pero esto sucedía porque teníamos un respaldo gubernamental, había realmente una decisión de publicar. ¿Qué pasaba?, teníamos que recuperar el dinero que se gastaba en publicar, de hecho Ediciones lo recuperaba, porque por ley tiene un repack propio, que lo tienen que reinvertir para volver a publicar y ese circuito estaba, pero nos habían quedado un montón de libreros y libros perdidos porque no los ofrecían y que no nos pagaban tampoco, y además no teníamos una persona que fuera a cobrar. Nosotros habíamos pedido tener un contador nada más que para Ediciones y que esa parte contable se encargara de distribuir, pero para eso teníamos que editar más libros. Bueno a todo esto fueron pasando los años; por ejemplo, mandaban a pedir de las Universidades de Estados Unidos la compra de libros, pero era pago con tarjeta, en Estados Unidos no se manejan con efectivo y terminaban perdiéndose esas ventas. En Bs. As sí, porque venían los distribuidores del exterior y les interesaban las cosas de Mendoza y se las llevaban, pero después acá el resto se perdía y además quedaban los incobrables. A pesar de estas cosas hicimos un trabajo muy lindo. Pero las políticas cambian, yo no se porqué tenemos la mala costumbre los argentinos que cambia el gobierno y cambiamos las políticas, inclusive sacamos lo que funciona. Aparte siempre la Cultura queda relegada…

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Siempre la cultura queda relegada y además para que les hiciéramos entender a los contadores que la Cultura no era un gasto sino una inversión… Pero bueno, éramos un equipo lindo, todos entusiastas, trabajábamos todos a la par. Fue una época de mucho trabajo y nunca recuerdo haberme cansado. ¿Qué tipo de títulos se editaban en esa época y cuáles eran los procesos de selección de las obras? El proceso de selección pasaba por el Consejo, unos se dedicaban a la narrativa, otros a la poesía, otros a ensayos literarios y otros a ensayos sociológicos, políticos, etc. Hacíamos reuniones en el Consejo y se tomaba de a dos o tres personas lo que llegaba. Se hacían las propuestas por escrito con una fundamentación, no es que sólo opinaban verbalmente. Hoy por hoy se que se editan los premios vendimia, que han editado una selección de diez libritos lindos, de distintos autores, no voy a opinar sobre el criterio que han seguido para editar los libros, pero son antologías y yo nunca he sido partidaria de las antologías, pero esa es mi opinión personal. En verdad, no se que están editando en este momento… ¿Los títulos producidos por el Sello Ediciones Culturales podían competir dentro del mercado local? Competir no, imagínate que las tiradas más chicas en las editoriales grandes son de tres mil ejemplares, y dicen eso pero en realidad imprimen más… nosotros editábamos las que decíamos: quinientas en poesía y mil en los otros rubros. También pasa que estas editoriales tienen una red de distribución que entrar en ella es muy costoso porque el distribuidor se tiene que quedar con un porcentaje. A nosotros el libro nos costaba 10 pesos, le poníamos 15 pesos de precio de tapa y luego el distribuidor se quedaba con el 30 %, por lo tanto nos quedaba sólo 50 centavos por libro. La ley contempla una administración, un contador propio para Ediciones, pero esto nunca se cumplió, siempre estaba compartido el contador con otras cosas. Siempre las prioridades de Cultura son otras (como Vendimia) y nunca la distribución de los libros. Ante esta situación llamamos a todos los distribuidores para ver quién se quería hacer cargo, pero ninguno quiso porque no les resultaba, era poca la ganancia. Hay distribuidores que cobran el 60% del precio de tapa, teníamos que aumentar mucho el precio y nuestro costo al ser la tirada chica era mucho más alto. El libro que nos salía 30 pesos de costo a Planeta le salía 10. Por eso los números no funcionaban. Con que hubiera habido un departamento contable con una persona que se encargara directamente de eso, poner los libros en las librerías, ofrecerlo, pasar directamente por las librerías a ver que se venda, cobrar… y otra situación es que después el repack lo empezaron a usar para otras cosas, es decir, como por ejemplo financiar el Certamen Literario Vendimia. ¿Qué estrategias piensa que debería seguir un sello público para poder insertarse en el mercado local? Mayor difusión, colecciones cuyas tapas sean agradables. Por ejemplo, esas tapas de antes ahora las tiene la Editorial Luna, porque tienen el mismo colorido, el mismo formato, yo las miro y pienso que son de Ediciones y no, son Dunken, y eso es una pena. Esas tapas se perdieron porque vino una autoridad que decidió que tenía otros amigos diseñadores… y después estuvimos haciendo unas tapas feísimas, a mi criterio… Por ejemplo, antes los libros de literatura llevaban en la tapa la obra de algún artista plástico mendocino, entonces difundíamos también el

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arte local, (la escuela de artistas plásticos nuestra es grande y hermosa) y asimismo elegíamos la obra de acuerdo al contenido del libro. ¿Se editaban catálogos? Hicimos catálogos, pero creo que no se editó más que el que hicimos nosotros en aquel entonces. Después autorizamos para que se editara de nuevo pero no se si lo hicieron. Hasta el logo cambiaron, cosa que no debe ser porque una editorial si sigue funcionando debe seguir con el mismo logo. ¿Cuál es su opinión sobre la existencia de un sello editorial público, provincial y orientado al desarrollo de la cultura? Yo estoy a favor de ese sello en tanto y en cuanto tenga un presupuesto real y tenga un equipo que funcione realmente, porque la ley está, es vigente, pero no funciona y nadie se hace cargo de eso.

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Anexo 2 Información sobre el mercado editorial en la Argentina De: Economía para todos/ Revista virtual interactiva Publicada 26/05/2005 Entrevista

Pablo Avelluto

“El hábito de la lectura está muy caído en la Argentina” El mercado editorial argentino comienza a recuperarse lentamente, pero ha perdido el lugar de importancia que tuvo en otras épocas. Para Pablo Avelluto, vicepresidente de la Cámara Argentina de Publicaciones, algunas de las causas de la menor demanda de libros por parte de lo habitantes podrían ser la crisis educativa y la pérdida de hábitos lectores. - ¿Cómo es el panorama hoy del mercado editorial en la Argentina? - La Argentina fue líder de la industria editorial de habla hispana hasta los años 70. Hoy estamos cuartos, lejos. Detrás de España, que está primera, México y Colombia. - ¿México y España siempre fueron importantes? - Sí. Pero, hasta el 70, la Argentina encabeza el primer lugar y les sacaba bastante ventaja a todos los que venía atrás. Toda la generación de escritores importantes como Vargas Llosa o García Márquez se formaron leyendo libros que se editaban en nuestro país. Porque con la llegada del franquismo a España muchos editores republicanos armaron sus compañías en la Argentina. El sector se cayó años después. Y ahora está recuperándose, con problemas pero yendo por un buen camino. Aunque todavía estamos muy lejos de lo que fuimos. Y esto es algo que está muy ligado con el tema educativo: fuimos un país educado y fuimos un país lector. Ahora ya no lo somos tanto. - ¿Cuántos libros se venden en la Argentina? - Es muy difícil hacer una estimación del tamaño real del mercado, porque no hay estadísticas serias, sobre modelos de medición internacionalmente aceptados. Recién se las está comenzando a hacer este año. Pero se habla de unos 15 o 20 millones de libros por año. - Haciendo un cálculo grosero, tendríamos algo así como medio libro por habitante al año… - Exactamente. - ¿Qué es lo que más se vende? ¿Qué es lo que más compra la gente? - Hoy el mercado está particularmente orientado hacia la narrativa. En los últimos años, en particular, hubo un revival de lo que se conoce como narrativa histórica. Es decir, hay una preocupación de algunos lectores por entender el otro lado de la

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historia argentina. A veces esto toma la forma de novelas históricas, que toma personajes reales y los noveliza... - Como hizo Félix Luna con Roca o José Ignacio García Hamilton con Alberdi... - ... o María Esther de Miguel con Rosas, claro. Luego está la preocupación de algunos historiadores aficionados o personas cercanas al trabajo de los historiadores, como Felipe Pigna, Pacho O’Donnell el propio Lanata, que están escribiendo libros de historia. Siempre con la idea de que hay otra historia que se puede contar y que no es la que nos contaron en la escuela. Hay también un mercado importante para la novela norteamericana, de autores como Wilbur Smith o Sydney Sheldon. Y hay algunos mega sellers a nivel mundial que también lo son en la Argentina, como “El Código Da Vinci”, toda la saga de Harry Potter o Paulo Coehlo. - ¿Y los libros de ensayo se venden? - En ese rubro cayó mucho el libro de investigación periodística, que fue muy exitoso en los años 90, con una ola de títulos de periodistas reconocidos que tomaron casos de corrupción o fenómenos políticos de esos años. Pero hay una especia de saciedad y de hastío de lo que sería la non-fiction argentina. - ¿Y los lectores quiénes son? - En su mayoría mujeres. Las mujeres leen más libros que los hombres. Y en la Argentina todavía perdura un público culto –un segmento un poco pequeño para el gusto de los editores– que tiene una memoria de que leer libros es algo importante y que tratan de transmitirle a sus hijos que es bueno leer. - ¿Y por qué piensa que se lee menos? - Hay todo un debate respecto a que se lee menos por culpa de la competencia de otros medios, como la televisión. Pero si uno se fija, los países donde los medios electrónicos están más desarrollados son los países que tienen las industrias editoriales más grandes. No es verdad que la gente deja de leer porque mira televisión o navega por Internet. No. La gente consume televisión, consume Internet y lee mucho. Basta con tomar el subte en París o Nueva York para ver la cantidad de gente que está leyendo un libro de bolsillo. - Pero acá no pasa lo mismo. - No. En la Argentina el hábito de la lectura está muy caído desde hace varios años. - Tal vez tendrá que ver con la falta de tranquilidad espiritual para sentarse a leer. - Para leer se necesitan varias cosas. Pero hay un requisito fundamental que es el más difícil de tener: el silencio. © www.economiaparatodos.com.ar

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