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Número 5. Diciembre 2009

Dirección

Colaboradores prosófagos

Elisabet

B. Miosi, D, Nelo, Plásido, Coloso, JuanManué, ray12, Pedro de los Ángeles, Depresiv, grendelkhan

Equipo de redacción Boris Rudeiko, Elisabet, Esther, pepsi

Colaboradores externos

Diseño e imagen

Raquel Roberti, Javier Ribas

pepsi

Agradecimientos

Publicidad y comunicación

Mike Kellogg, Laren, Deusvolt

Esther

La Redacción no se hace responsable de las opiniones expresadas por los colaboradores. Se prohíbe la reproducción de las imágenes y los contenidos publicados sin el consentimiento de su autor. Para la reproducción total o parcial de algún texto o imagen, se ruega contactar con la Redacción a: revistaliteraria@prosofagos.com

© Prosófagos, 2009


Si consideramos que la literatura es una forma de comunicación y la Red es el gran soporte de comunicación global en estos momentos, veremos que la relación letras-Internet es inevitable. Más aún: la literatura florece y se esparce por el espacio virtual, encontrando en él un campo mucho más abierto, amplio y libre de obstáculos que en el complejo mundo editorial.

EDITORIAL

Cuando nos remontamos a los orígenes de la literatura en las culturas del mundo la encontraremos siempre ligada a una experiencia comunitaria: la transmisión de la tradición oral, las creencias de la tribu, los mitos que conforman la cosmovisión de un pueblo. Hoy vivimos una cultura dominada, no por las creencias o los ideales, sino por las fuerzas económicas y la influencia de ciertos grupos de presión. La literatura, como los mass media, corre el riesgo de caer en un juego mercantil regido por leyes muy ajenas al arte o a ese espíritu que late tras las culturas de cada pueblo. El mundo editorial, siendo aún la plataforma más buscada y prestigiosa para que un autor publique sus obras, no escapa a esos juegos de poder. ¿Qué nos queda? ¿Dónde se refugia la libre expresión? Un lugar privilegiado es Internet. La Red crea comunidad, engendra pensamiento, alienta la participación. Por ella circula lo oficial y lo extraoficial, lo formal y lo políticamente incorrecto; el anuncio y la denuncia, el arte y lo grosero, la ciencia y las falacias, la ley y el crimen, las ideas y el dinero. Es un cauce abierto a la libertad. No pueden levantarse muros entre las ondas. Y en este mar sin fronteras, cómo no, había de enraizarse con fuerza esta forma de expresión libre y creativa que es la literatura. En este número de nuestra revista vamos a tratar la literatura en la Red. Prosofagia, de hecho, es un evento literario en la Red, como lo es también el foro de donde nace. Desde los foros, los blogs, los espacios interactivos, los juegos en línea…, Internet ofrece múltiples opciones donde desplegar la imaginación. Algunos protestan y aducen que, con tantas facilidades, cualquiera puede convertirse en escritor sin pasar por un filtro crítico y de corrección. Y es cierto, cualquiera puede escribir una obra y autopublicarla, muchas veces sin coste alguno, y llegar a un importante número de lectores. No faltan los detractores de una cultura de masas que alertan sobre un descenso de la calidad en la literatura. Si la red expande las posibilidades para quien escribe, también acrecienta la necesidad de mejorar la capacidad crítica de los lectores. Desde Prosofagia creemos que, al igual que sucede con la literatura impresa, en el mundo virtual hay lugar para buscar la excelencia, el talento y la innovación. Y no sólo esto; tal vez para algunos autores o para amantes de las letras puras, desprovistas de rentabilidad comercial o libres de hipotecas de otro tipo, sea el lugar idóneo, el paraíso perdido donde recuperar el placer de crear y compartir, simplemente “por amor al arte”. La Redacción


Foto: Plásido Revista Literaria prosofagia - número 5 - diciembre 2009

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Dejadme sin campanas, pensativo desnudo de hojas en mi otoño. Dejadme penetrado de confines sobre la tierra, solo. Dejad que me alce triunfador y entero bajo una luna sin contorno. Única torre yo sobre los llanos, tiento de luna y hombre, caudaloso. Dejadme así vivir serenamente mi sueño sin estorbo, mi pasión sin ciudades, mi quimérico. reino del viento loco. Que sólo viento y luna y horizonte podrán ceñirme sin trastorno, cuando mi sangre arda transportada por su abrazo violento y presuroso. Julio Maruri

Las aves y los niños

El Equipo de Redacción os desea Feliz Navidad y próspero Año Nuevo.

Revista Literaria prosofagia - número 5 - diciembre 2009


contenido (Pág. 8)

(Pág. 10)

(Pág. 62)

(Pág.12)

Deusvolt, un escritor con el alma impresa

(Pág. 14)

Un chico que dará que hablar

(Pág. 16)

por Blanca Miosi (B. Miosi)

por Blanca Miosi (B. Miosi)

(Pág. 18)

Blanca y radiante...

(Pág. 20)

Detrás de la crítica

(Pág. 24)

El jardín de Demócrito

(Pág. 28)

por Elisabet

por Raquel Roberti

por Natalia Rubio (ray12)

Revista Literaria prosofagia - número 5 - diciembre 2009


contenido Cuando brevedad e intensidad se unen

(Pág. 30)

Ficción y fantasía

(Pág. 32)

por Plásido

por Elisabet

(Pág. 36)

Estamos aquí porque no nos conformamos con nuestra estupidez

(Pág. 38)

Ser editor

(Pág. 42)

Trabajar en red

(Pág. 44)

El gato de porcelana

(Pág. 46)

Atmósferas, un proyecto solidario

(Pág. 48)

WordReference, donde las palabras viven

(Pág. 52)

El Fuego de la Utopía

(Pág. 56)

El Juego y la Literatura

(Pág. 58)

por Esther

por Boris Rudeiko

por Elisabet

por Mrsmoke & pepsi

por Javier Ribas

por Daniel A. Franco (D)

por Juan Manuel Alcedo Alcedo (JuanManué)

por Depresiv y grendelkhan

Revista Literaria prosofagia - número 5 - diciembre 2009


Revista Literaria prosofagia - número 5 - diciembre 2009

cartas

@ al director

Los textos destinados a esta sección no deben exceder de 300 palabras. Es imprescindible que estén firmados con el nick de registro en el foro Prosófagos o con el nombre y dirección de correo electrónico. Las cartas deben enviarse a revistaliteraria@prosofagos.com, indicando en asunto: “Carta al Director”. Prosofagia se reserva el derecho de publicarlas. No se devolverán los originales ni se dará información sobre ellos.

De Alex El vuelo de Dédalo En el primer número de Prosofagia, hace ya bastantes meses, la revista se

anunciaba como una nueva iniciativa de un puñado de voces que, un año antes, habían decidido entonar “una Balada para un loco” y crear Prosófagos. ¿Su propósito? Sentir pero también pensar la literatura, ofrecer un nuevo espacio para compartirla pero también para hacerla posible y brindar apoyo y nuevos instrumentos a todos aquellos soñadores diurnos que fantasean con mundos nuevos y mejores. Es decir que Prosofagia, según lo entiendo yo, nacía no solo para acompañar o compartir un viaje que es, por lo general, tremendamente solitario, sino —y esto es esencial— para posibilitarlo. Pues bien, su éxito no podría ser mayor y las razones son evidentes. Basta con ojear el pasado número de octubre para ver que ofrece una serie de experiencias y reflexiones, fotografías y consejos para llegar a publicar que son, al tiempo, cabeza y corazón. Lo primero por lo que tienen de práctico. Lo segundo: porque las inspira un sueño, un sueño como el de Dédalo cuando se puso a trabajar para fabricar alas para él y su joven hijo Ícaro. Aplausos para todos los que están detrás de esto y mucho ánimo. Difícilmente puede salir mal un proyecto como este, inspirado por la ilusión de emprender el vuelo pero consciente de que para volar hacen falta alas y, sobre todo, consciente de que las alas se construyen con las manos a base de enlazar plumas con paciencia y conocimiento. Alex


Revista Literaria prosofagia - número 5 - diciembre 2009

cartas al director revistaliteraria@prosofagos.com

De Janet Guerra (Janet) Alimentando Sueños Una revista literaria virtual como Prosofagia, caracterizada por la calidad

de sus artículos, así como por las magníficas entrevistas a autores de prestigio que nos ofrece, sin duda alguna merece alcanzar el éxito. Por buen camino anda si este mes publica ya su quinto número; muchos lo esperamos ansiosos, no sólo en España, sino también en América Latina. Una iniciativa de este tipo une ambas orillas en el gusto por la lectura y la escritura, propone un modo ameno de transitar por la senda de la creación literaria, nos brinda la ilusión de hacerlo acompañados. Enhorabuena al equipo que hace posible que esta pequeña joya llena de inspiración continúe alimentando nuestros sueños. Janet Guerra (Janet)

De Isabella de Jesús (Isabella) Propuestas y compromiso Las líneas no tienen temporadas, mas los sujetos que suelen plasmar en ellas ideas con barniz literario, como es el caso de la revista, sí que se mueven, como es lógico, entre el devenir de las épocas del año. Sugiero textos con tema navideño, o narraciones que se sitúen en época invernal. Un abanico de escritos ad hoc tal vez sería interesante. Un abrazo. Isabella de Jesús (Isabella) P.D.: Si esta moción es aceptada, me comprometo a participar. Sr. Director, usted pone la extensión del texto. ¿Minicuento? ¿Cuento? Un saludo a todos.


noticias

Revista Literaria PROSOFAGIA

Prosofagia impresa

Cuando comenzamos “a pensar” esta revista, establecimos algunas líneas de trabajo básicas; una de ellas, que Prosofagia sería digital, a publicar exclusivamente en la Red, y con carácter gratuito. Luego del primer número se abrió la posibilidad de una impresión gráfica gracias al patrocinio de José María Lafuente (Ediciones La Bahía, Santander). Finalmente, su generosidad nos permitió imprimir una tirada de los cuatro primeros números. El resto fue, como siempre, trabajo. Y muchas expectativas y mucha impaciencia. De esta forma pudimos llegar a ver los primeros números impresos a todo color y sobre un buen papel. O estamos llegando a verlos, porque aún no hemos finalizado su distribución; enviar a dos continentes a través de la Red es fácil; hacerlo cuando el soporte es físico no es tan sencillo. No sabemos qué sucederá en el futuro, pero sí que en este presente llegamos a un fin de año con alegrías que no esperábamos: poder tocar nuestros artículos, entrevistas, fotografías, cuentos y noticias. También nos trae nuevas responsabilidades, pero eso será un reto a afrontar en el año 2010.

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Kedada literaria en Badalona

Esta es la primera kedada que organizamos desde el foro Prosófagos. La idea la propuso grendelkhan, quien invitó a los miembros de Barcelona y cercanías a conocernos en persona. En verano, Jesús F., grendelkhan y Elisabet se encontraron y tras una larga charla decidieron organizar una kedada en firme para otoño, el sábado 24 de octubre. Aunque surgió como iniciativa en el foro, decidimos abrirla a otras personas interesadas, amigos escritores o aficionados a la literatura, conocidos tanto a través de la Red como en persona. Y así, el día fijado, nos encontramos personas de ámbitos muy diferentes. Fuimos siete, pero en tan pocos sumamos cuatro nacionalidades: española, mexicana, cubana y argentina. El encuentro fue muy De izquierda a derecha: Jesús F., Janet, Isabella, enriquecedor. Nos presentagrendelkhan, Elisabet, Carolina, Alejandro. mos, leímos algunos escritos propios, escuchamos y comentamos. Intercambiamos nuestras aventuras como escritores —noveles o ya publicados—, nuestros aciertos, tropiezos y esperanzas. Y cuando nos despedimos, creo que todos ya estábamos deseando volver e invitar a más gente. La kedada fue en el local del Espai Cultural de ARSIS, en Badalona. Ya hemos fijado fecha para la próxima, el día 6 de febrero de 2010.

noticias

¡Estáis invitados!

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Foto: Nelo Ver índice Imágenes

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PROSOFAGIA - nĂşmero 5 - diciembre 2009


Foto: Plásido Ver índice Imágenes número 5 - diciembre 2009 -PROSOFAGIA 13


Revista Literaria PROSOFAGIA

por Blanca Miosi Deusvolt (Sergio G. Ros) es un participante de Prosófagos que aunque casi no ha colgado relatos —tiene la inveterada manía de escribir novelas, y muy largas, por cierto—, es un colaborador silencioso del foro. Y hacia él estará dirigida mi andanada de preguntas en esta sección de mini-entrevistas:

—Dime, Deusvolt, ¿desde cuándo sentiste la necesidad de escribir? —La necesidad de “escribir en serio” me llegó relativamente tarde, hace apenas tres años. Estaba ya hecho un viejecillo (tenía treinta y uno, y ni un pelo en la mollera, ja, ja..). Hasta esa fecha había intentado algún escarceo en forma de relato corto o historietas con caricaturas para los amigos.

—¿En qué ha cambiado tu vida la escritura? —En la vida cotidiana, básicamente me ha restado horas de sueño; también me ha hecho merecedor de algún coscorrón por parte de mi esposa, con toda la razón del mundo. Por otro lado, asumo que la escritura me ha convertido en un ser más introspectivo, pero solo cuando estoy en “mi mundo”. Yo entiendo que tanto la escritura como la lectura son una fuente inagotable de evasión. No necesariamente una evasión de los problemas diarios, porque, después de todo, tanto escribir como leer son dos grandes placeres, que, además, te permiten vivir otras vidas. Puede sonar a tópico pero sé que aquellas personas que aman los libros lo entienden a la perfección. Tenemos una sola vida, con limitaciones personales, económicas, geográficas… pero la escritura y la lectura no tienen límites. —En tu exitoso blog haces reseñas de libros, y he visto que tu lectura es muy variada, por no decir ecléctica: desde Jack London, pasando por Murakami, hasta Tiburón, de Peter Benchley. En realidad, ¿tienes preferencia por algún autor en especial? (Por favor, déjame fuera, ja, ja).

—Dejarte fuera sería un crimen, Blanca… Por cierto, gracias por lo de “exitoso blog”, ja, ja… ¿Sabes? Stephen King, uno de mis escritores preferidos, es un defensor a ultranza de la lectura de todo tipo. Yo coincido con él en ese punto (y en otros). Por supuesto que tengo mis preferencias literarias, pero intento leer todo lo que se me pone a tiro. Y cuando digo todo, me refiero a todo, no sólo novelas. Leo revistas (del corazón, culturales, de artes marciales…), artículos, periódicos, panfletos, ensayos, fichas técnicas… Además de blogs, entradas en foros, relatos de otros compañeros… Para crear hay que observar, ¿no? Y novelas, 14

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Deusvolt, un escritor con el alma impresa

—¿A qué crees que se debe el que algunos blogs sean tan visitados, como el tuyo, y otros pasen por debajo de la mesa?

—Pues, como suele decirse, es la pregunta del millón. Yo no sabía si el número de visitas de mi blog  El Alma Impresa era alto o no. De hecho había entrado a tientas en este mundo de los blogs con la intención de tener “mi propio espacio” después de haber participado en diversos foros literarios. Un mes después de empezar con el blog, fueron otros compañeros los que me hicieron ver que las cifras de visitas estaban siendo muy buenas. Independientemente de las cifras, lo mejor de todo es conocer gente que ama la literatura, que da opiniones, que tiene inquietudes y que puede aportarte su punto de vista. A mí, personalmente, me ha ayudado mucho, me ha abierto los ojos y me ha hecho mejorar como escritor y como persona. Por eso me entristece ver que hay blogs de calidad, de gente que merece la pena, que no reciben casi visitas. Así que animo a todo el mundo a que visite los blogs de nuestros amigos y amigas escritores, y que comenten en ellos. Os aseguro que para alguien que tiene un blog supone una gran alegría. 

eNTREVISTA

pues lo mismo. A veces, leyendo cosas malas, realmente malas, aprendes mucho, muchísimo más que de las cosas buenas.

—¿Cuántas novelas has escrito? Me gustaría que dijeras la extensión de cada una.

—Pues llevo escritas cuatro novelas: El ladrón de compresas (2007, 62 000 palabras, 256 páginas, género:  policiaco);  El escritor de Kung Fu I. Mâ  (2007, 335 000 palabras, 900 páginas, género: histórico-acción-artes marciales, primera parte de una trilogía); El valle del demonio (2008, 172 000 palabras, 495 páginas, género: terror); Su nombre empezaba por E (2009, aprox. 155 000 palabras, 475 páginas, género: negro-realismo mágico-terror).

—Bárbaro, y en solo tres años. Y por último: ¿qué sentirías si una editorial dijera que desea publicar uno de tus libros? Tienes quince segundos para contestar.

—Empezaría a pegar botes y sería un hombre muy feliz.

—Muchas gracias, Deusvolt, ha sido una charla encantadora. Espero que esto último se cumpla, es mi deseo de Navidad. —El mío es que pronto ese magnífico libro que es El legado se traduzca a otros idiomas.

Blanca Miosi (B. Miosi) Escritora, actualmente tiene un taller de alta costura número 5 -diciembre 2009-Prosofagia 15


Revista Literaria PROSOFAGIA

por Blanca Miosi

Y no podía menos que entrevistar a Laren (Teo Palacios). ¡Sí! El de Fantástica Literatura, ese joven buen mozo, el de los talleres literarios y el que nos desvela los secretos del mundo editorial.

—Dime, Teo, ¿cómo empezaste en este loco mundo de la literatura? —Escribo desde que puedo recordar. Con cinco años ya escribía historias de piratas porque había leído El Corsario Negro. En 1993 descubrí El Señor de los Anillos y algo se removió en mí. ¡Quería relatar algo parecido! Me puse a ello, escribí cuatro capítulos… me entró un miedo terrible y lo dejé. Eran otros tiempos: no había Internet, la búsqueda de información era complicadísima y llevar a cabo lo que tenía en mente me requería más tiempo del que saludablemente le podía dedicar. Hasta 2007 no retomé en serio la idea de escribir. Desde entonces, no he parado.

—¿Qué sientes al ser representado por una agencia como la de Sandra y ser publicado por una editorial tan exigente como Edhasa? —¡Que soy un privilegiado! Tuve mucha suerte cuando Sandra se fijó en mí. ¿Qué vio en la novela que le envié? No lo sé. Me lo explicó, pero estaba tan alucinado que no pude registrar lo que decía. Tendré que volver a preguntárselo… La representación de una agencia tan importante te asciende de nivel de un día para otro. Gran parte de los éxitos que, quizá, llegue a alcanzar, se los deberé a Sandra. Publicar con Edhasa es un sueño. Es una editorial muy rigurosa. Ha publicado nada menos que a quince autores premiados con el Nobel. Tengo el privilegio de publicar mi primera novela en la que está considerada la mejor línea editorial de novela histórica en lengua española. Edhasa me está ofreciendo una calidad de acabados en la novela que jamás pude imaginar. Su confianza en mi trabajo me conmovió desde el primer momento. Bruna

—¿Consideras que el mundo editorial es tan inaccesible como lo pintan? —Depende de lo que se busque. Si se quiere hacer de la escritura una forma de vida, sí, mucho. Y más que inaccesible, lento. Lento hasta el desánimo. Se necesita una dosis enorme de paciencia (que yo no tengo, por cierto), de 16

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Un chico que dará que hablar

—Leí en tu blog que la portada de tu novela Hijos de Heracles, que será publicada en enero, es una maravilla. ¿Piensas que será un éxito? Dime la verdad, Teo. —La cubierta de Hijos de Heracles es mucho más que maravillosa. Cuanto más la veo más me gusta. Siempre descubro un nuevo matiz. El autor es un genio que ha plasmado con maestría el espíritu de la novela. Para mí ya es un éxito estar en manos de un equipo como el de Edhasa ¿Cuántos autores noveles pueden decir lo mismo? Muy pocos, por desgracia. ¿Será un éxito de ventas? Sinceramente, no lo sé. Creo que la historia es muy sólida, muy atractiva. Hay quien ha devorado sus trescientas páginas en dos días y ha quedado encantado. Una buena señal. Pero nadie puede predecir cómo reaccionará el público. Aunque, si esto responde a tu pregunta, me dicen en la editorial que «el resultado es espléndido».

eNTREVISTA

motivación y de autodisciplina para seguir trabajando mientras se espera a que alguien apueste por tu trabajo. Distinto es que se quiera calmar el ansia de mostrar tus textos. Esto es mucho más fácil. Hoy podemos publicar un libro en Internet completamente gratis. Son planos distintos. El profesional, como ocurre con cualquier otro aspecto de la vida, es mucho más complejo y difícil de alcanzar con plenas garantías.

—En pocas palabras, Teo, dime cuáles son tus planes, cuáles las novelas que has escrito, y háblame del proyecto que tienes en la revista Cambio16. —Actualmente tengo cuatro novelas escritas. Dos son históricas, otra de fantasía juvenil y la última un thriller con tintes históricos y apocalípticos. Escribir esta última fue muy divertido. Hijos de Heracles será publicada en enero. Ahora estoy revisando pequeños detalles de otra, Pecado Capital, siguiendo sugerencias de la agencia. Además, empiezo a documentarme para un nuevo proyecto de novela histórica. En Cambio16 empecé a colaborar hace poco. Me han publicado una entrevista a Javier Márquez Sánchez, periodista y escritor que acaba de lanzar La Fiesta de Orfeo, que recomiendo encarecidamente. Pronto publicarán una entrevista a Leonardo Ropero y otra a Blanca Miosi. Trabajo para Cambio16 en un artículo sobre el mundo editorial, preparo una entrevista con León Arsenal y empiezo a colaborar con revistas históricas escribiendo artículos.

—Te agradezco, Teo, tu siempre buena disposición para Prosofagia y te deseo todo el éxito del mundo con tu novela Hijos de Heracles. —Muchas gracias, Blanca. Es un placer que te intereses por mí. Una nueva muestra de cariño por tu parte. Prosófagos (y por extensión Prosofagia) es para mí como una casa de campo: ese lugar al que te gustaría ir más a menudo pero que no puedes visitar tanto como quisieras. Precisamente por eso disfruto tanto cada visita..

Blanca Miosi (B. Miosi) Escritora, actualmente tiene un taller de alta costura número 5 -diciembre 2009-Prosofagia 17


Revista Literaria PROSOFAGIA

Foto: Ricardo Durán (Coloso) prosofagia - número 5 - diciembre 2009

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Revista Literaria PROSOFAGIA

Ilustración: Nelo

Elisabet

D

espués de quemarte las cejas —y las neuronas— durante horas y horas de afanosa escritura, ahí tienes a tu criatura, lista para salir al mundo. Has culminado tu obra y decides que ha llegado el momento de presentarla en sociedad. O, en otras palabras, quieres publicarla. Aunque carezcas de enchufes, buena estrella, amigos influyentes o fe en el destino, y aunque publicar un libro por cuenta ajena parece hoy más difícil que ganar el Gordo en la lotería de Navidad, resulta que a la buena suerte la puedes ayudar. Hay algunas tácticas que, bien aplicadas, pueden abrirte las puertas del futuro…

Toma nota.

Lo primero, olvídate de las inspiraciones románticas. No presentes un manuscrito hasta que lo hayan leído, como mínimo, cuatro personas bien distintas, a saber: tu pareja, madre, hermano o muy-mejor-amigo (que te halagará con toda su alma); un amigo no tan cercano (que se las verá y se las deseará para hacerte sus críticas, pero al final, algo te dirá); un entendido en letras (que será más crítico y no 20

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Blanca y radiante...

Si las críticas son unánimes al menos en un sentido: que vale la pena ver tu obra publicada, y tú sientes adentro ese hormigueo que te dice: Sí… ¡tíralo adelante!, pule al máximo el manuscrito —al menos, pásale el corrector y vigila la sintaxis— y prepáralo para su presentación en sociedad. Si tu ortografía y tu corrección gramatical cojean, ponte a estudiar. Para alcanzar la fama, recuerda: hay que sudar, invertir tiempo y esfuerzo. ¿Crees que llegarás muy lejos pretendiendo escribir y sin saber cómo? En todo caso, si aún no estás muy seguro, quizás valga la pena que lo lleves a un corrector. Si es altruista, perfecto, si no, pagando. Nota: si te duele el bolsillo y no estás dispuesto a sacrificar unos cuantos euros, piénsalo bien: ¿no crees que tu obra lo vale?

articulo

tendrá piedad) y un desconocido que haya leído mucho y del que puedas esperar sinceridad, para lo bueno y para lo malo.

Ahora vamos a componer a la novia.

Segundo punto importante: olvídate de las paridas estéticas, léase colorines, dibujos, grafías exóticas o “muy personales”. A menos que seas un genio —aún no lo eres— o vayas a presentar una obra en cómic. Los editores y sus lectores van a saco y al grano, de manera que: ——  imprime a una sola cara, de manera que puedan pasar hojas a toda máquina; —— a un espacio y medio o doble espacio, déjales que emborronen el texto con sus notas y correcciones; —— en negro sobre blanco inmaculado; —— en din A-4; —— con tipografía clásica y nítida: Arial, Times o similar y de 11 a 13 puntos, 12 es ideal; —— no seas rácano con los márgenes, pero tampoco dejes un campo de fútbol entre el texto y el filo de la hoja; —— si vas a presentar el manuscrito en España, encuaderna bien el tocho: que no se salgan las páginas. Gástate unos euros más y hazlo en espiral sólida y con tapas duras, no escatimes con tapas blanduchas y canutillos que se sueltan y dejan escapar los folios. Si es grueso, divide el volumen en dos partes.

Ah, y no olvides detalles tan básicos como: —— poner el título y el nombre del autor en la primera página, a modo de tapa; —— incluir un índice; —— numerar las páginas; —— utiliza el “encabezado y pie de página” del procesador de textos para incluir el nombre de la obra y el autor en la parte superior de la hoja, y en letra más pequeñita y discreta;

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Blanca y radiante... —— por claridad, inicia un nuevo capítulo siempre en página impar, evitando viudas y huérfanas; —— si salen tropecientos personajes en la obra, haz un elenco al final, por orden cronológico o alfabético, con una breve descripción de quién es quién, en una línea o menos; —— si has creado un país imaginario o un mundo fabuloso, un mapa también orientará a los lectores. En resumen: claridad, nitidez, comodidad… Lo que importa es el contenido, haz que la presentación sea diáfana y no estorbe en lo más mínimo. Ponles las cosas fáciles a los lectores. Piensa en ellos. Tú eres el artista, pero por sus gastados ojos desfilan a diario decenas de genialidades como la tuya, así que… ten comprensión. (Y al oído te digo: ¡sorpréndelos! Cautívalos, sedúcelos, atrápalos… Ojalá tu manuscrito logre arrancarlos del sueño y los fuerce irremediablemente a apartar cualquier otra lectura hasta finalizar tu obra).

¡Que no te copien! Un último paso. No vas a poder evitar que alguien invente historias que pueden ser, casualmente, parecidas a la tuya. Los bichos humanos tenemos más en común de lo que parece. Pero si quieres demostrar que tu obra es “tuya” y acreditar su autoría a efectos legales llévala al Registro de la Propiedad Intelectual ANTES de hacerla correr por el ancho mundo. Antes de darla a leer a desconocidos. Incluso antes de colgar algún capítulo en foros o blogs. Regístrala. Tendrás que rellenar unos formularios, llevar dos copias de tu DNI (en España) y pagar unos euros, tampoco cuesta mucho. El trámite es instantáneo. Te darán un resguardo y en unos pocos meses recibirás el certificado de registro. Si luego corriges o modificas el texto original, no te preocupes: puedes hacerlo sin problema. Lo importante es que en un registro público esa obra ya consta como tuya. Y ya tienes blanca y radiante a tu preciosa novia, lista para encontrar novio en el mundo editorial. Por supuesto, la novia lleva su cortejo: carta de presentación, sinopsis, pequeña degustación de uno o dos capítulos… Pero todo eso lo explicamos en el número 4 de nuestra revista, de manera que si necesitas refrescar la memoria o quieres saber cómo acompañar tu novela para que alcance el estrellato, te recomendamos volver a visitar: http://www.revistaliteraria.prosofagos.com Para acabar, y para aterrizar con pie firme en este mundo cruel, recuerda algo MUY importante. La presentación ayuda, pero de nada sirve un buen envoltorio si lo que hay dentro es una chapuza. Recuerda aquel viejo refrán y aplícalo a tu obra: “aunque la mona se vista de seda…”.

Elisabet 22

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Ilustración: Nelo

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Revista Literaria PROSOFAGIA

Raquel Roberti

E

n la biblioteca, sobre la mesa, sobre cualquier superficie alta y lisa, y también sobre el piso, los libros se apilan en mi casa. Recibo decenas al mes, y cientos al año. Los envían a mi nombre diversas editoriales a la redacción de la revista donde trabajo. Primeras ediciones en el mundo, primeras en castellano o reediciones de títulos que supieron tener éxito en su momento. De autores consagrados y desconocidos. Novelas, cuentos, poesías, ensayos, investigaciones y hasta diccionarios. Policiales, de terror, de suspenso, románticos, de economía, de ciencias políticas y sociales, de género, para padres y hasta de autoayuda. Algunas editoriales prefieren enviar un mail con sus novedades. En ese caso puedo pedir títulos específicos pero, si no lo hago, de todas maneras llegarán algunas obras a mi escritorio. Al menos en mi país, Argentina, la actividad editorial es intensa desde hace dos o tres años. Y en la competencia por obtener un espacio en los medios de comunicación, todos los sellos envían sus novedades con la esperanza de que se publique un comentario/crítica o simplemente un anuncio de las obras que llegan al mercado cada mes. Todas despiertan mi interés, leo mucho. Y como periodista, también siento la inclinación a escribir en clave literaria aunque no haya incursionado en el tema, al menos con el entusiasmo que embarga a otros colegas. Por eso cada vez que veo sobre mi escritorio un paquete o una caja de libros pienso en los autores. Los consagrados cuentan con la ventaja del reconocimiento que, en gran medida, les garantiza una crítica amistosa. Los desconocidos, en cambio, imagino que soportan como pueden la ansiedad de ver en letras de molde su nombre y el de su obra. No es fácil conseguirlo. Tampoco elegir qué libro leer primero o a cuál darle un espacio para comentarlo.

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Detrás de la crítica

Tengo una teoría: hay temas que están en el aire, que flotan, van y vienen. Hasta que un buen día, plasman en papel y tinta. Los libros de autoayuda, por ejemplo, llegan en oleadas: para mujeres solas, para hombres solos, para padres, para lidiar con los suegros, padres e hijos. Y cada tema es tomado por dos o tres autores. También sucede en otros géneros. Hace unos días recibí dos libros totalmente diferentes: uno es una novela y el otro es de divulgación científica. Para mi sorpresa, los dos hablaban de una misma historia.

articulo

Prefiero comentario a crítica. Considero que rara vez en los medios de comunicación se publica una crítica, entendida como un análisis a fondo y detallado de la obra en cuestión. Hay excepciones, claro, que pueden encontrarse en suplementos literarios o medios especializados. Pero en general, diarios y revistas consignan un resumen con pequeños detalles que surgen de la opinión del lector de turno. Por otro lado, rara vez quien hace una crítica cuenta con la capacitación que brinda un estudio previo en Letras. Ese es mi caso, soy periodista y estudié el lenguaje propio de la comunicación gráfica en relación a las noticias. Sin embargo, por necesidad editorial y de mercado, además de elaborar notas sobre la actualidad, escribo sobre teatro, música y cine. Hago comentarios que se publican en la sección de la revista destinada a informar sobre las novedades en esas disciplinas. Y también sobre libros.

Elegí El caso Voynich, la novela de Daniel Guebel con el sello Eterna Cadencia, porque conocí al autor en un encuentro de escritores y el título me llamó la atención. Guebel cuenta en el prólogo que encontró el tema por casualidad, navegando por Internet. Es la historia de un manuscrito medieval que llegó a manos de un ruso o polaco, Wilfrid Woijnicz (se pronuncia Voynich), quien gastó su vida en el intento de descifrarlo, sin éxito. Criptógrafos, estudiosos y literatos dan cuerpo a la historia, salpicada de especulaciones sobre el contenido y el autor del manuscrito. Luego, en término de días, leí Ríos de sangre, que Raúl Alzogaray publicó con la editorial Capital Intelectual. También conozco al autor por haberlo entrevistado en su condición de científico, y demás está decir que el título es verdaderamente llamativo. El libro es una recopilación de artículos que Alzogaray escribió para el suplemento de ciencias de Página/12, uno de los diarios argentinos. En conjunto, divulga conocimientos o descubrimientos diversos, que abarcan desde las costumbres sexuales de algunos peces tropicales hasta el efecto placebo o las razones y consecuencias de la antigua costumbre de curar mediante sangrías. La sorpresa llegó con el capítulo «El manuscrito más misterioso del mundo», donde Alzogaray brinda la versión científica de la historia que noveló Guebel. Me resisto a creer que es una casualidad. Creo, en oposición, que la cuestión de textos con mensajes ocultos y misteriosos que deben descifrarse está en el aire, va y viene, impulsada por el éxito de Código da Vinci, de Dan Brown. Y aquellos de mente laica, que no se dejan atrapar por la búsqueda del Santo Grial, encontraron una historia acorde para contar. Un manuscrito cuyo contenido se supone alejado de los claustros eclesiásticos que desveló a los intelectuales de principios del siglo XX, deseosos de descifrar un enigma. Y aquí llego a una pregunta central: esta conclusión, ¿invalida los textos, les resta originalidad, creatividad o interés? ¿Debo tenerla en cuenta a la hora de sentarme a escribir un comentario que leerán (y considerarán o no) cientos de personas?

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Detrás de la crítica ¿Que el texto de Guebel tenga los condimentos de una novela lo hace mejor (o peor) que el de Alzogaray, que tiene el encanto de la ciencia? De cómo se respondan estas cuestiones dependerá lo que se diga, y publique, sobre cada libro. En realidad todo este cuento apunta a reflejar el proceso que tiene lugar cuando se elabora una crítica o comentario. Los condimentos, las preguntas, pueden ser otras. Pero lo que pretendo señalar es que las críticas o comentarios siempre obedecen a un proceso interno. Siempre contienen una opinión, tan subjetiva como cualquier otra, aunque no resulte evidente en una primera lectura. Y siempre reflejan los gustos, las inclinaciones, de quien las elabora. Al menos en la generalidad de los medios de comunicación no hay críticas objetivas, sean del tema que sean. De allí que el mismo título se considere muy bueno o regular según los diarios o revistas que se lean. Demás está decir que si se parte de esa base, una consecuencia directa es la falta de consideración a la hora de calificar. Poco se piensa en el tiempo que le dedicó el autor a una obra, ya sea en el estudio del tema o en la escritura en sí misma, en los ensayos previos, en el esfuerzo, en el camino que hubo de recorrer para llegar a publicar. Por supuesto que no todos los que escriben caminan por la misma senda, pero por sí o por no, poco se piensa en esos temas. Tampoco en las expectativas que pueda tener acerca del recibimiento de su obra, aunque por naturaleza una crítica siempre es cruel más allá de sus posibles intenciones positivas. Estas cuestiones, a veces desconocidas por los autores, son bien sabidas por las empresas editoras que, muchas veces y sobre todo las más importantes, se limitan a enviar ejemplares de cortesía. Las pequeñas o recién formadas, que en general publican autores menos conocidos, son las que hacen un “seguimiento” y consultan, por teléfono o mail, si se recibieron los libros y si hay posibilidad de que el medio publique algo al respecto. No preguntan si es algo bueno o negativo, se conforman con “algo”. Esa limitación en la búsqueda de información obedece a un profundo conocimiento del mercado y a una necesidad primordial: que se dé a conocer el lanzamiento, ya que no es suficiente con distribuir el libro entre las librerías. Si la gente –que por suerte no siempre se guía por las críticas– no sabe qué y quién publicó, no lo buscará. Aquí, como en otros países, comienzan a surgir las empresas que por un monto relativamente accesible editan a pedido y distribuyen en determinados comercios. En general, no se ocupan de la difusión, una tarea que recae sobre el autor, quien generalmente no sabe qué hacer ni cómo. Raras veces sucede, pero también llegan a las redacciones ejemplares enviados por los autores. Este tipo de publicaciones suelen compartir un serio defecto: no pasaron por las manos de un editor. La edición es una tarea fundamental en el proceso de publicar, no sólo para corregir posibles errores de ortografía o sintaxis, sino también para recomendar cambios que aporten dinamismo, orden, ductilidad y forma de presentación del texto. La ausencia de una edición, a veces, determina que el libro logre la publicación de un comentario o envejezca en un cajón sin que nadie toque sus páginas. La proliferación de textos también atenta contra las posibilidades de comentarlos. Recuerdo a una amiga que, cuando tomaba una novela, leía los dos primeros capítulos y el último porque, decía, si debía abandonarlo por alguna razón, al menos sabía cómo terminaba. Desconozco qué método aplican mis colegas para dar cuenta 26

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Detrás de la crítica de todo lo que se publica, pero en mi caso, reconozco que a veces, y en general no intencionalmente, sigo los pasos de aquella amiga. La oferta de lectura es abundante y suele suceder que llega una nueva remesa de novedades antes de que termine de leer las anteriores. En muchos casos la lectura queda por la mitad del libro. En otros, cuando apenas paso las primeras páginas, prefiero no comentar. Son unos cuantos los que ni siquiera intento leer, sea porque no me interesa el tema o porque no les veo nada atractivo. Leo de principio a fin sólo aquellos libros que me atrapan, que no me dejan respirar, que abandono únicamente cuando el sueño me vence. Y, la verdad, son pocos.

Raquel Roberti Periodista argentina, se desempeña en la revista Veintitrés.

Foto: Elisabet

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Revista Literaria PROSOFAGIA

T

Natalia Rubio (ray12)

al vez conozcáis a Demócrito. Filósofo griego contemporáneo a Sócrates, era famoso por sus excentricidades y su constante sonrisa. Cuenta la leyenda que en cierta ocasión se encontraba meditando en unos jardines, rodeado de árboles y plantas bellas. El entorno lo distraía de tal forma que decidió arrancarse los ojos; así, en adelante podría meditar libre de distracciones sensoriales. Por loco que estuviera Demócrito, nadie puede negar que las distracciones existan. La profusión de flores y ramas, los colores… todos ellos pueden ocultarnos la esencia de las cosas y desviar nuestra atención. Algo similar ocurre en los textos literarios: pueden contener muchas palabras bellas pero inútiles, que ni siquiera tengan esencia que esconder. Repasemos ahora los aspectos más relevantes del diálogo. Suele constar del fragmento en estilo directo y de un inciso encabezado por un dijo, preguntó, sugirió, replicó, etc. Ocurre a menudo que, en lugar de dejar que el propio personaje nos comunique su actitud, delegamos esa responsabilidad en el inciso. Es como cederle un instante la palabra para negársela al punto, y además “modificar” lo dicho según nos convenga. Una de las funciones del diálogo es dar voz al personaje, voz en todos los sentidos. El lector quiere conocer cómo piensa, cómo se expresa, cuál es su forma de hablar. Las acotaciones pueden en ocasiones convertirse en flores y hojas que adornan el diálogo pero disfrazan una deficiente habilidad para trasladar con viveza la voz del personaje.

Diálogos con vida propia Para comprobar si un diálogo en estilo directo se sostiene por sí solo, o lo que es lo mismo, facilita la suficiente información como para que sea comprendido sin explicaciones, se pueden eliminar radicalmente los incisos y hacer las correcciones pertinentes. Una vez obtengamos diálogos con mayor fuerza, se pueden volver a emplear los incisos para facilitar la comprensión de la lectura. Eso sí: nada de utilizarlos como muletas para disimular una cojera. El diálogo permite crear un estrecho contacto entre el lector y los personajes; los personajes no solo dialogan entre sí: lo hacen, también con el lector. A través 28

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El jardín de Demócrito

A la hora de escribir diálogos, también es fácil caer en la tentación de poner en boca de un personaje palabras que él jamás hubiera dicho. Basta un poco de sentido común para añadir coherencia a sus intervenciones. Declaraciones místicas de amor, hipérboles o esa clase de frases que pensamos pero no decimos deben descartarse. Para evitar estas situaciones, es recomendable leer en voz alta el diálogo o pedir a alguien que lo haga por nosotros. Así comprobaremos si dicho suena tan bien como escrito.

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de este contacto, el lector puede obtener conclusiones muy valiosas e información sobre la trama. Pero, para ello, tenemos que tener claro el propósito del diálogo y el mensaje que los personajes quieren transmitir. Necesitamos saber qué contar: desde el momento que escribamos la raya, cada palabra, cada letra, ha de estar destinada a ese propósito. Y si no hay nada interesante que decir, tal vez sea mejor resumir en unas líneas de estilo indirecto aquello que nos parezca conveniente. Si lo que queremos es introducir al lector en la historia —más que ponerlo en contacto con los personajes—, hay otras herramientas más eficaces que alargar los parlamentos con explicaciones. En síntesis, evitar que un personaje trate al otro como ignorante, simplemente porque nosotros pretendemos utilizar su conversación para informarle al lector de ciertos detalles de la trama.

Transmitir sentimientos Hasta ahora hemos hablado del diálogo como transmisor de información objetiva, pero ¿qué ocurre con los sentimientos? ¿Cómo se escriben los suspiros, la ternura, el enfado? Propongo cerrar los ojos un instante, que no arrancárselos como Demócrito, y escuchar. Aprendamos a captar el sonido de una voz, su velocidad, su acento, el estilo de habla. Una persona enfadada levanta el tono de voz, una triste puede que hable de forma pausada, o que murmure unas frases intercaladas. Quien está nervioso se interrumpe a sí mismo, etc. Más que dar pautas para escribir en función del estado de ánimo, propongo escuchar, y como me recomendó sabiamente Sergio, compañero del foro Prosófagos, imitar a la gente. ¿En qué se inspira la literatura, sino en la propia realidad? Por supuesto, es difícil plasmar sobre papel aquello que uno no ha sentido jamás, pero llegado el caso podemos recurrir a dos poderosas herramientas: la imaginación y la psicología. He aprendido que la literatura tiene mucho de esto último: de psicología. Basta con ponerse los zapatos del personaje y darse un paseo por su panorama emocional. La identificación y la empatía son vitales: para componer un diálogo hay que desnudar el alma al personaje. Algo parecido a darse la vuelta, dejar de mirar la pantalla del ordenador y creer que está ahí, como el mejor amigo. Regresando a nuestro filósofo, si bien es verdad que la belleza de las flores nos distrae, también hay ocasiones en las que ese jardín, lindo y embaucador, nos invita a adentrarnos en la esencia y en el mensaje de la obra literaria. Pero cuidado: al sembrarlo, no te enredes entre las malas hierbas.

Natalia Rubio (ray12) número 5 - diciembre 2009-Prosofagia 29


Revista Literaria PROSOFAGIA

Plásido

L

a necesidad de expresar una vivencia momentánea pero intensa, que no tiene cabida en la poesía, porque se sale de sus formas sometidas a rimas, versos y musicalidad, parece encontrar en los relatos breves y brevísimos su mejor formato. La brevedad, para los días que corren, donde las prisas y la falta de tiempo marcan los ritmos del día y de la noche, también parece adaptarse a las exigencias de los nuevos lectores, a quienes se pueden ofrecer experiencias literarias sin la necesidad de meterse entre pecho y espalda una novela decimonónica. «¿Por qué no estar cinco minutos en Venecia si no se puede estar una semana?», ha dicho alguien. En El Cuento en Red, Nº 19, se discute qué es la minificción y sus proyecciones; la lectura de algunos de sus artículos(1) me llevó a reflexionar sobre este tema. ¿Qué es un cuento realmente breve? Cito algunos ejemplos:

Ágrafa musulmana en papiro de oxyrrinco, de Juan José Arreola: Estabas a ras de tierra y no te vi. Tuve que cavar hasta el fondo de mí para encontrarte.

Cuento de Horror, de Juan José Arreola: La mujer que amé se ha convertido en fantasma. Yo soy el lugar de sus apariciones.

El dinosaurio, de Augusto Monterroso:

Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí.

Una característica de esta forma nueva de relatar es que todavía carece de un nombre concreto que la identifique; sí tiene muchos nombres, pero no una denominación fija o consensuada. Desde los “textículos” de Cortázar, a otros como “historietas”, “mini cuentos”, “micro cuentos”, “mini ficción”, son denominaciones que quieren englobar una manera de decir que antes no existía. Sí parece estarse de acuerdo en que esta “poesía en prosa” comienza con Los pequeños poemas en prosa de Baudelaire, pasando por las más bellas miniaturas literarias que he leído, las de Borges. Claro, puestos a nombrar, la mejor de las cosas que hacen los filósofos, yo propongo “holemas”. Un holema vendria a ser una construcción lingüística donde la parte contiene al todo, plegado. Así, esa breve línea, al abrirse ante la vista del lector, 30

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Cuando brevedad e intensidad se unen

“Holón” es un término acuñado por Arthur Kloester, y que hoy se aplica en la nueva concepción de la memoria, en las nuevas visiones de la cosmología física, en las técnicas fotográficas del láser. Es todo y es parte. ‘Holos’: todo; ‘on’: sufijo para partícula. Así, se considera que la memoria no está restringida a una parte del cerebro, sino que se contiene en cada una de sus partes, que la reproducen. Los holones son totalidades dentro de totalidades, procesos dentro de procesos. David Bohm es el verdadero artífice del uso de este nuevo concepto físico, “la parte del todo que lo contiene”. O mejor, entre el fragmento y el todo no hay nada. No hay fragmentos. Solo totalidad. Sorprendente. Los holemas son trozos de vida. Son parte que no hace al todo mayor que ella, son plenos. Constituyen una nueva forma de expresar, de escribir poemas. Comparten ambos la intensidad y la necesidad de ser escritos. Ahora bien, el holema es poesía dicha de otra manera, cercana al relato. Un suceso intenso, un detalle, una ocurrencia feliz, una anécdota, un momento de inspiración, una intuición, son las fuentes de donde bebe. Los textos extremadamente breves se abren paso como nueva narrativa; las siete palabras de Los dinosaurios o los concursos de cuentos breves de menos de cien palabras se prodigan, y nace una nueva forma de decir, de relatar.

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expone una historia que podría desarrollarse en un relato extenso, porque contiene toda esa historia en sí misma.

Así, la fragmentación reclama su autonomía: las partes reivindican su potestad con respecto al todo, y los holemas son unidades con validez en sí mismas. Su intensidad es suficiente para que existan. Se pueden leer extraídos de un todo, definitivos; son fecundos, como Fecundidad, de Monterroso: «Hoy me siento bien, un Balzac; estoy terminando esta línea». Son los holemas fugaces, se desarrollan en un corto lapso de tiempo, leves, ligeros, efímeros como mariposas. Pero siempre intensos. Usan la secuencia: título, que forma parte del relato; inicio, en el que la ironía del narrador y el poder evocativo del lenguaje crean el nivel de verosimilitud y su posibilidad; final, desmedido, fuera de lugar, donde encontramos experimentación lingüística, conclusiones ilógicas, a destiempo. El holema siempre se refiere a sí mismo, él solo abre la posibilidad, la totalidad. Tiene que ser contundente; como dice Pablo Montoya: «un puño certero». El holema debe ser construido palabra a palabra, exahustiva, intensamente, para que su brevedad albergue la duda y ponga todo el mecanismo del pensar, del sentir, a funcionar.

(1)

El Cuento en Red, revista electrónica de teoría de la ficción breve, Nº19, setiembre 2009:

«Los estudios sobre mini ficción: Una teoría literaria en lengua española». «Seis problemas para la mini ficción, un género del tercer milenio: Brevedad, Diversidad, Complicidad, Fractalidad, Fugacidad, Virtualidad». «Entrevista a Pablo Montoya Campuzano». http://cuentoenred.xoc.uam.mx/tabla_contenido.php?id_fasciculo=375

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Revista Literaria PROSOFAGIA

Elisabet

C

uando oímos hablar de literatura fantástica, es posible que de inmediato pensemos en un género o subgénero literario, dentro de la narrativa, que nos evoca mundos fabulosos y hazañas imposibles. Cuando escuchamos la palabra ficción o la expresión «es ficticio», nuestra mente de inmediato registra que lo que vamos a ver u oír no es real. Ficción y fantasía son dos conceptos que van estrechamente unidos en literatura. Ambas son fruto de la mente, producto de la imaginación. Finalmente, ¿qué ficción no tiene algo de fantástico? La palabra “fantástico” forma parte del lenguaje hablado y cotidiano y tiene un significado muy amplio. Tanto, que cuando entramos en el campo teórico vemos que no hay acuerdo entre los críticos en cuanto a literatura fantástica se refiere. En realidad, toda la narrativa presenta rasgos irreales. E. M. Foster afirma que no hay ningún libro que refleje absolutamente la realidad. Sin embargo, se puede trazar una distinción elemental entre ficción y fantasía. Por ficción entendemos lo que no existe, pero que podría ocurrir. Por fantasía entendemos hechos inverosímiles, que difícilmente podrían ocurrir en la realidad. No solo son inventados, sino imposibles. La fantasía a menudo viola las leyes de la naturaleza, tal como las conocemos. Sin embargo, esto no significa que sea irracional, pues los relatos fantásticos suelen poseer su propia lógica interna.

La cara oculta de la realidad La fantasía aporta una explicación heterodoxa del mundo real y para ello utiliza diferentes técnicas de la ficción. No es necesariamente literatura de segunda clase, ni tampoco tiene por qué ser considerada un género escapista. De forma indirecta o simbólica nos presenta una cara oculta de la realidad, de acuerdo a utopías, deseos o temores. Un libro de fantasía puede recrear un mundo ideal o bien advertirnos sobre una catástrofe. Muchas fantasías introducen el espejo o el retrato como elemento distorsionador de la realidad. También las puertas son frecuentes. Espejos y umbrales nos 32

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Ficción y fantasía

La fantasía, más que oponerse a la realidad, añade algo nuevo: extiende la realidad mostrando aquello que está escondido. Nos desvela la magia con recursos expresivos propios del realismo. Rompe y desafía las leyes temporales y causales; las barreras entre animal y humano, entre animado e inanimado. A menudo sobrepasa el límite de la consciencia humana. J. R. R. Tolkien afirmaba que un elemento esencial de la fantasía es que arroja una nueva perspectiva sobre la realidad. La visión de la realidad se ve ampliada. C. S. Lewis, en la misma línea, sostenía que si las buenas novelas son fiel reflejo de la vida, la buena fantasía expande la vida real. Para Julio Cortázar no se puede separar literatura de fantasía: lo fantástico «está presente en nosotros mismos, en eso que es nuestra psiquis y que ni la ciencia, ni la filosofía, consiguen explicar más que de una manera primaria y rudimentaria»(1).

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conducen a esas otras dimensiones del mundo que van a ser reveladas en el relato. Como ejemplo, basta recordar obras como El retrato de Dorian Gray o Alicia en el país de las maravillas.

El debate está en la frontera La discusión entre los críticos se centra en los límites entre fantasía y simple ficción. ¿Dónde trazar esa línea fronteriza? Pocas obras son totalmente fantásticas y presentan un mundo al revés. Alicia en el país de las maravillas es un ejemplo excepcional. Lewis Carroll, su autor, era un brillante matemático y disfrutaba distorsionando las leyes de la física. Por ejemplo, si nos enseñan que velocidad es la relación entre espacio y tiempo, en el país de las maravillas encontramos que la velocidad es igual a tiempo dividido por espacio. Colin Marlowe opina que un libro fantástico debe contener al menos un elemento sobrenatural no reducible, es decir, no interpretable como una alegoría o símbolo. Por ejemplo, Rebelión en la granja, de G. Orwell, puede ser leído como una alegoría. Un fantasma que representa una conciencia culpable tampoco sería fantástico. Incluso El señor de los Anillos, del que Tolkien afirmó que había escrito por el simple placer de hacerlo, ha sido interpretado como un símbolo cargado de alegorías por muchos críticos. Todorov explica que la fantasía nace de la vacilación del lector cuando duda si lo que está leyendo es o no es natural. El lector puede contemplar el texto como algo simbólico o no. Cuando un personaje de la historia duda, aparece la ambigüedad. Nos desplazamos de lo fantástico hacia lo extraño, lo enigmático. Y aquí nos topamos con otros conceptos. Cabe distinguir entre lo extraño, lo fantástico y lo maravilloso. Lo extraño se da cuando un personaje sueña, delira, está loco o imagina. Este personaje engaña al lector y lo confunde. Lo fantástico es aquello que provoca una duda: el personaje —y el lector— ha de contrastar entre lo natural y lo sobrenatural.

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Ficción y fantasía Lo maravilloso carece de explicación: no hay razonamientos para lo sobrenatural, se trata de magia pura. Para Cortázar, no existe una frontera claramente definida, y es en el género de los cuentos donde la fantasía encuentra su lugar: «a mí personalmente no me sorprende que habiendo vivido siempre con la sensación de que entre lo fantástico y lo real no había límites precisos, cuando empecé a escribir cuentos ellos fueran de una manera casi natural, yo diría, casi fatal, cuentos fantásticos»(2). Rosemary Jackson, en su obra Fantasy, considera que la fantasía es subversiva porque sitúa al lector al otro lado de la realidad. «Fantástico deriva del Latín phantasticus, que a su vez viene del Griego, donde significa hacer visible o manifiesto...» Por ejemplo, las novelas góticas, según esta autora, son una respuesta a la sexualidad reprimida. Muestran la parte oscura, oculta y silenciada de nuestra cultura. El hombre escarabajo de Kafka y el monstruo creado por Frankenstein son formas inesperadas del yo que brotan ante el derrumbe de la racionalidad. «El texto fantástico habla de un deseo indomable, un anhelo por aquello que aún no existe, o que no se le permite existir; aquello de lo que no se ha oído, lo que no se ve, lo imaginario, como opuesto a lo que ya existe y se permite como “realmente” visible» (3).

¿Por qué escribo fantasía? Llega un momento en la vida de todo autor en que se pregunta por qué escribe lo que escribe, o por qué le gusta cultivar determinado género. En mi caso, escribo novelas que pueden calificarse de fantásticas puesto que son relatos ubicados en épocas imprecisas y en reinos imaginarios, a pesar de que los elementos maravillosos y aquellos que podrían calificarse de extraños o fantásticos están dosificados con extremada sobriedad. Sin embargo, es fantasía. No es novela histórica, aunque los mundos que engendro en ellas y las situaciones en que pongo a mis personajes puedan parecer muy verosímiles y descritos con deliberado realismo. ¿Por qué, entonces, elegir la fantasía? No es sencillo responder. Tal vez por un primer impulso estético: el afán de crear un mundo remoto con tintes legendarios, alejado del mundo urbano y prosaico en el que vivo inmersa. Tal vez por la facilidad con que la fantasía se presta para encarnar las epopeyas internas de la persona y vestir de heroísmo y aventura las luchas, las grandezas y las miserias del corazón humano. Tal vez porque, en alas de la fantasía, la pluma vuela con mayor libertad, sin hallar las restricciones o los límites que impone el realismo de otros géneros. O quizás por albergar un manojo de deseos “indomables”, tal como dice R. Jackson, que encuentran en lo fantástico su mejor cauce de expresión.

(1)

Julio Cortázar, El sentimiento de lo fantástico, conferencia impartida en la UCAB (http://www.juliocortazar.com.ar/cuentos/confe1.htm).

(2)

Julio Cortázar: Ibíd.

(3)

Rosemary Jackson. Fantasy: Literatura y subversión. (Buenos Aires, Editorial Catálogos, 1986).

Elisabet 34

PROSOFAGIA - número 5 - diciembre 2009


Frankenstein (James Whale, 1931). Protagonizada por Boris Karloff. nĂşmero 5 - diciembre 2009 -PROSOFAGIA 35


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prosofagia - número 5 - DICIEMBRE 2009

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Número 5 - DICIEMBRE 2009-Prosofagia


Revista Literaria PROSOFAGIA

Foto: Prosofagia 38

prosofagia - número 5 - diciembre 2009

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articulo Esther

P

rosófagos tuvo un origen de lo más normal: surgió por necesidad y por azar.

O, en forma más prosaica, surgió en una conversación por messenger que iniciamos por otros motivos literarios y finalizamos con el sitio creado y las dos primeras tareas repartidas: Forke y Sierra —los verdaderos fundadores del Foro—, comprometidos a redactar el Manifiesto Prosófago y Esther a organizar las invitaciones. Visto en perspectiva, y teniendo en cuenta que a dos años y con innumerables problemas intermedios, el Manifiesto no ha mostrado fisuras, creo que se puede decir que los muchachos hicieron más que bien su trabajo. Hoy, confieso que me resulta difícil pensar en otra clase de foro. El Manifiesto marca dos características distintivas de Prosófagos: un foro literario que gira alrededor del mejoramiento escritoril de sus integrantes, y, además, un foro sin moderadores y una administración casi ausente. Lo primero no es fácil de sostener: ¿a quién le agrada recibir críticas en sus textos? Pero, y en contra de ciertos imaginarios, en la Red somos muchos los que agradecemos esas críticas, sean positivas o negativas. Lo segundo ha sido menos fácil de sostener: la tendencia a esperar que una autoridad ponga límites (me ponga límites), decida y solucione los problemas, es demasiado fuerte en nuestras sociedades como para suponer que podamos escapar a ella en la virtualidad. De estas dos características se derivan otras. Por ejemplo, un diseño que contempló, desde el inicio, colores que faciliten la lectura y etiquetas que permitan editar número 5 - diciembre 2009 -PROSOFAGIA 39


Estamos aquí porque no nos conformamos con nuestra idiotez textos de la forma más prolija posible: orientar el foro a su objetivo principal. Y el minimalismo. Sí, es un foro de estética minimalista. Gráfica casi desnuda, hasta aburrida. Escasos subforos; iniciamos con tres —General, Prosa y Poesía—, y después de dos años hemos aumentado hasta la increíble cifra de seis. No tenemos subforos destinados a la lectura o a discutir sobre libros de determinados escritores, ni tampoco otros dedicados a las artes. En Prosa y Poesía subimos textos de nuestra autoría; es la máxima distinción entre géneros literarios que creímos conveniente hacer. El pobre subforo General no sabe qué hacer para auto-organizarse. Como en el cambalache de Discépolo, allí todo se mezcla: presentaciones de nuevos compañeros, peleas inacabables, discusiones sobre qué es un cuento y qué una novela, fotografías tomadas en las vacaciones, datos inútiles sobre el clima en dos continentes, repaso de concursos y editoriales, salutaciones de feliz cumpleaños, noticias de compañeros que han logrado publicar sus obras. Mas, en apenas dos años, hemos llegado a unos 1200 textos en Prosa y unos 370 en Poesía. Entre ambos sumamos más de veinte mil post. No está nada mal. Nos gusta pensar que esos post son sesudos y que comentamos con seriedad los textos literarios que se “suben”: qué nos agradó y qué no, si la puntuación falla, si la métrica, si los diálogos pueden mejorarse, si el narrador es el que nos parece más apropiado, si hay demasiados adjetivos. Por supuesto no siempre es así. A veces se suscitan comentarios de esta naturaleza: Parece cosas de locos, pero si te pones a ver: escribimos un cuento, lo colgamos, lo comentamos e incluso algunos terminan insultándose unos a otros, por un cuento que en cualquier momento puede dejar de existir. Es decir, terminamos hablando de la nada. Estoy replantéandome seriamente el asunto de los foros .

¡¡¡Espera que me aclaro el pelo y vuelvo en dos minutos a leerlo!!! ¡Qué emoción!

Muchos de nosotros hemos mejorado nuestra escritura a través de la participación en el Foro —espero que ninguno la haya empeorado—, sin contar con que aprendimos a usar la raya y la combinación correcta de signos en los diálogos, e incluso las comillas españolas, y hemos descubierto que la RAE tiene el Diccionario panhispánico de dudas en su página web. Quizás, en un futuro, algún editor nos reconozca y, aliviado, nos envíe un mensaje: «¡Gracias por ayudarnos a leer manuscritos mejor presentados!». Hemos desarrollado nuestras capacidades lectoras, y conseguido, lentamente, analizar y comentar mejor los textos ajenos; todas, cuestiones útiles a la hora de aprender a escribir. También nos hemos enterado de cosas muy raras: que hay distintos tipos de narradores, que existen las metonimias, los flashback y las aliteraciones. O sea, que “eso” que veníamos haciendo no solo no es original: además, posee un nombre extraño y es estudiado en los cursos de literatura.

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PROSOFAGIA - número 5 - diciembre 2009


Estamos aquí porque no nos conformamos con nuestra idiotez

Lo bueno es que el paso por Prosófagos nos ha sido útil más allá de lo que ya he comentado. Nos permitió encontrar a otros locos como nosotros, pensar en escribir de forma más profesional, estudiar, decidir asistir a encuentros literarios o talleres, leer qué dicen los maestros sobre qué es y cómo se hace literatura, establecer contactos interesantes, formar parte de redes virtuales dedicadas a la literatura, descubrir cuáles son las opciones y dificultades a la hora de publicar. Y encontrar buenos amigos en la geografía virtual.

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Porque la mayoría de nosotros no tiene formación académica en Literatura. Y buena parte de los integrantes nunca ha publicado en otro lugar que no sea su blog o un foro, ni ha asistido a un taller, ni leído un libro de análisis literario. Venimos de diferentes países, trabajamos o estudiamos en distintas áreas, algunos son tan jovencitos que dan envidia y otros ya no nos cocemos en un hervor, como se dice en mis pagos. Algunos escribimos por el placer de escribir y sin ulteriores intenciones de dedicarnos profesionalmente a la escritura.

Esas son las cosas buenas. ¿Las malas? ¡Ahh…! Hoy estoy de buen humor. Querría seguir así, si me lo permiten . A medida que el Foro ha ido afianzándose y encontrando su propia forma de existencia, ha evolucionado para ampliar horizontes. Siempre en torno a la escritura, claro. Primero, apareció nuestra Biblioteca, destinada a los autores prosófagos que han publicado. Luego iniciamos la sección de entrevistas a escritores reconocidos, en noviembre de 2008. En marzo de 2009 nos lanzamos a esta epopeya delirante que es Prosofagia. En diciembre de 2009, ahora, sí, ¡recién ahora!, organizamos una “sección multimedia”, para videos y audios, con un canal podcast. Todo literario, ¿eh? Salvo el chat, que inauguramos en agosto, cuyas funciones son variadas y no necesariamente literarias; suele operar como monólogo… con esto de los husos horarios… Los nuevos emoticones tampoco forman parte de la lengua escrita, pero alegran la vista. Sobre todo el m . Prosófagos no dispone de subvenciones ni de otra forma de financiación. Tampoco dispone de apoyo de ninguna entidad, gubernamental o no, y todos sus integrantes tenemos nuestro trabajo o nuestros estudios, una familia, una vida. Cada uno participa en la medida de sus intereses y disponibilidad de tiempo. ¿Qué se requiere para sostener, entonces, un foro como este? Propósitos definidos, líneas de acción sostenidas en el tiempo, trabajo, perseverancia, participación de muchos en beneficio de todos. Participación. Así, tanto para lo bueno como para lo malo, somos obra de nosotros mismos. En definitiva, si quisiera sintetizar dos años de Prosófagos en tres renglones, me remitiría, sin vacilar, al primer punto del Manifiesto:

Estamos para el mejoramiento de la creación literaria: cada usuario participa para aprender de la crítica ajena y la propia, a los otros y a sí mismo. No publicamos para inflar el ego, sino esperando que nos enseñen dónde equivocamos y dónde, por casualidad, acertamos.

Esther número 5 - diciembre 2009 -PROSOFAGIA 41


Boris Rudeiko

E

l día trece de noviembre asistí como invitado a la entrega del Premio Antonio de Sancha 2009 que la Asociación de Editores de Madrid concede a quienes promocionan y defienden los valores culturales. El galardonado fue el profesor Gregorio Peces-Barba, en reconocimiento a su trayectoria intelectual y a su compromiso con la universidad, la política, el pensamiento y, en consecuencia, con el libro. Las personas que presidieron el acto, y el propio profesor Peces-Barba, en sus discursos hicieron una breve reseña del primer editor español, Antonio de Sancha, quien da nombre al premio de los editores madrileños. Ello me llevó a preguntarme tres cosas: ¿qué demonios hace en realidad un editor?, ¿quién fue Antonio de Sancha?, y por último, ¿podría considerarme editor? Lo primero que hice esa noche, al llegar a casa, fue consultar el Diccionario de la Real Academia Española. Encontré, entre otras, estas acepciones para “editor”: — Persona que publica por medio de la imprenta u otro procedimiento una obra, ajena por lo regular, un periódico, un disco, etc., multiplicando los ejemplares.

— Persona que edita o adapta un texto.

Quiere decirse, pues, que un editor publica o adapta un texto ajeno.

En Conversaciones con editores. En primera persona, editado por la Fundación Germán Sánchez Ruipérez (organización española dedicada a la promoción del libro, las bibliotecas y la lectura), José Manuel Lara Bosch dice:

La función de un editor es poner en contacto gente que tiene algo que decir con gente que quiere escuchar.

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O sea, un editor es un intermediario entre creadores y lectores.

PROSOFAGIA - número 5 - diciembre 2009


Ser editor

Era editor, impresor y encuadernador. Su importancia en la historia del libro se debe a la belleza y a la calidad de su producción y especialmente a las antologías y ediciones comentadas de los más importantes escritores de la lengua española. Este interés por la historia de la literatura no era únicamente comercial. Sancha reunía en su casa una tertulia de ilustrados preocupados por la educación y la difusión del humanismo, políticos y grabadores relacionados con el mundo del libro. Su intención fue contribuir al establecimiento de las buenas letras y dar a conocer a nuestros grandes literatos. En este sentido, su primera antología editada fue Parnaso español. Colección de poesías escogidas de los más célebres poetas castellanos de 1768 .

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De Antonio de Sancha (1720-1790) dijo Inocencio Ruiz Lasala (librero y maestro de bibliófilos) que:

Visto lo anterior, la respuesta a la pregunta que me hacía al comienzo: ¿podría considerarme editor?, es, sin dudas, sí. Soy un editor, pues formo parte de un equipo que, con mis compañeras de redacción: Elisabet, Esther y pepsi, publica una revista literaria que persigue la calidad y la belleza. Hay un abismo, naturalmente, entre los logros de Antonio de Sancha y lo que estamos consiguiendo nosotros, que hemos partido de cero, sin experiencia previa, sin recursos económicos, pero con valentía, ilusión y ganas de trabajar. Hemos sabido aprovechar al máximo las cualidades de cada uno de los miembros del equipo para poner en marcha y consolidar un proyecto no comercial de revista literaria digital, asociada al foro Prosófagos. Una revista sencilla, elaborada con seriedad, con un diseño diferente a lo conocido en la Red, y que tiene muy en cuenta los puntos de vista de quienes escriben y leen. Una revista, en fin, cuyo contenido crece con cada número. De manera que realizamos una labor de intermediarios entre creadores y lectores. Pero además, y gracias al patrocinio de Ediciones La Bahía, no solo hemos publicado la revista en tres diferentes formatos digitales: también hemos impreso, encuadernado y distribuido los cuatro primeros números de Prosofagia.

¿No es esto un trabajo de editores?

Boris Rudeiko número 5 - diciembre 2009-Prosofagia 43


Revista Literaria PROSOFAGIA

H

Elisabet

ace unos días participé en una sesión formativa a la que asistimos miembros de varias organizaciones de mi ciudad. El tema de esta sesión era cómo mejorar el trabajo en red entre las diferentes entidades y agentes sociales de un territorio. Durante un coloquio que mantuvimos, el profesor nos animó a compartir experiencias que pudiéramos aplicar al tema y no pude evitar explicar un ejemplo ilustrativo de trabajo en red que funciona, aunque los nudos de la malla estén separados por distancias de miles de kilómetros. Les conté el caso de nuestro foro y, más concretamente, la historia de cómo nació la revista. Relaté, y recordé vivamente mientras lo hacía, cómo surgió Prosófagos, fruto de la inquietud de unos cuantos locos amantes de la literatura; cómo creció rápidamente y cómo, poco a poco, fueron saliendo iniciativas dentro del mismo foro: el espacio de entrevistas y más tarde la revista digital Prosofagia. Con tanta fuerza surgió esta última que, en menos de un año, y pese a las dificultades que supone coordinar un equipo de personas que no se relacionan de otra forma que a través de Internet, hemos editado cinco números, hemos despertado el interés de muchos lectores y de escritores reconocidos y hasta hemos encontrado un mecenas que se ha brindado a imprimir los cuatro primeros números. He aquí cómo una iniciativa gratuita, de puro recreo y afición, acaba dando frutos de calidad profesional y absolutamente “reales”, palpables, de carne y hueso —o mejor dicho, de papel y tinta—. ¿Cómo es posible? ¿Cuál es el secreto? Siempre he creído que las cosas vivas no pueden hacer otra cosa que crecer y, como los seres animados, se despliegan y se reproducen, generando otras. Prosófagos es una realidad viva, un organismo que brotó con fuerza insospechada y se ha desarrollado como un árbol frondoso. La 44

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Trabajar en red

Sí, es cierto que las redes virtuales, donde los internautas se unen por aficiones y gustos comunes, suelen funcionar. La pasión suele unir más que la profesión o la obligación. Pero el trabajo de pensar, planificar y sacar a la luz una revista ha requerido mucho más que ganas y afición. Por eso pienso que es un ejemplo magnífico de trabajo en red y en la Red. Nos ha pedido esfuerzo, tiempo y responsabilidad. Hemos tenido que organizarnos y trabajar con disciplina y tolerancia. Hemos ido adquiriendo experiencia y nuevos conocimientos sobre la marcha, aprendiendo de los aciertos y errores después de cada edición. Hemos autoevaluado nuestro desempeño y no nos hemos ahorrado las críticas. Para mí, como miembro del equipo de redacción, ha sido una auténtica escuela.

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revista Prosofagia es una rama pujante de este tronco alimentado con pasión, con creatividad, con esfuerzo voluntarioso y libre. ¿Por qué el trabajo en red funciona? Porque hay algo común que une a todos los nudos de la malla, que los hace vibrar, que tensa los hilos de la trama y la hace crecer. Hay una meta compartida, un norte. Y esa energía interior se traduce en ímpetu creador. Alguien diría que en esta red hay alma.

Ahora miro hacia atrás y pienso que, cuando uno se lanza a navegar por Internet, buscando… quién sabe, tal vez una isla, un tesoro o a sí mismo, nunca sabe qué odiseas le aguardan entre las ondas. Si emprende la travesía con espíritu aventurero, acabará embarcándose en expediciones asombrosas. Esta revista que leéis, y en especial los ejemplares impresos que muchos de vosotros ya habréis tenido en las manos, también me ha enseñado que la realidad virtual no es menos auténtica que la vida cotidiana y palpable. En la Red surgen proyectos reales y amistades muy reales que tumban por tierra aquella vieja dicotomía entre “vida virtual” y “vida real”. Vida solamente hay una.

Elisabet número 5 - diciembre 2009-Prosofagia 45


Revista Literaria PROSOFAGIA

Mrsmoke & pepsi

A

unque yo suelo decir “El gato de escayola”, que así titulo el tango A media luz. Es mi tango favorito de la muerte. El segundo, Cambalache, y lo hubiera utilizado para escribir aquí y no hablar de gatos (que parece que no sé hablar de otra cosa) pero ya me lo robó Esther en su texto, así que, comprended, no me queda otra. Pues la letra de ese tango, y ese ritmo tan rítmico y de arrebato casi con el que comienza, los tengo adaptados desde que comencé en Prosofagia: Fuentes doce once diez, segundo párrafo, guión. Huérfanas, viudas y ladronas. Comillas que puse cursivas doble clic y photoshop, un pdf que pesa mucho se me cae la conexión. Colores suuusurrantes y un gato negro que me anima pa’ que no me estrangulé con el ratón. Me encanta la foto de Maruri, la que nos dedicó a los Prosófagos en su entrevista, porque también tiene ¡un gato de escayola! Yo los tengo de barro, cartón, metal, a pilas, y con aspiraciones humanas. Y el de escayola que se me convirtió en porcelana: la revista. Porque hay que tratarla y mimarla con tanto cuidado como a una figurita de Lladró. Y es que en esta red de tecnología, en la que todo parece y aparece al alcance 46

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El gato de porcelana

Mirad por dónde estoy contenta y agradecida. Me gusta participar en la revista, trabajar y hasta refunfuñar cuando me sueltan aquello de: «pepsi, ¿no crees que es un poco chillona?, mejor quita algún colorín. Y, ¿qué tal unas fuentes más finas?». En petit comité os cuento algo que mis compis no saben, si me gustan las fuentes Calibri, Constantia y Segoe, no es solo por su grafía sino por su “sonido”. Si se llamaran Arial o Robustiana, me negaría a usarlas. Me encanta, por su nombre, la Zephyr (pero como es la que usan en Twilight ni la mento, jajaja, o esta que no menciono para no

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de los fabulosos clics constructores de mundos de diseño y fuentes perfectas en un pispás (este es el cambalache en toda regla), pasa que hasta que no te sumerges no te das cuenta de la existencia de unas reglas de ingeniería que desconoces pero que necesitas. Y como no eres ingeniero, te pones a jugar con el Lego, y porque eres lego. Aun así te tiras a la piscina. ¿Quién dijo miedo? (Alguien me contestará con aquello de: «La ignorancia es la madre del atrevimiento», y con razón. Lo mío surge de la más plena de las inconsciencias). Pero, «de perdidos, al río», lo máximo que me puede pasar es que aprenda algo útil y me desasne un poco.

hacer publicidad a marcas comerciales).

El gato de porcelana, antes de escayola, no confundirse, que tiene unas uñas bien afiladas con las que te tatúa el corazón mientras ronronea, sí, pero también te tira zarpazos de vez en cuando como todo felino. Si os fijáis en las revistas impresas, en el número cuatro, podréis advertir de unas sospechosas gotas de tinta que decoran o manchan la mesa en la que reposa el juego de café...

¡Ajá!, falta la pluma. Mea culpa, vi el ferro de la imprenta y no advertí el fallo.

¿Qué significan esas solitarias manchas? ¿Que pasó un leopardo y desteñía? ¿Que la pluma es como el gato de Cheshire, y aparece en la web y se esfuma en el papel? No, amigos, no. Representan que el gato de escayola, luego porcelana, se encarna también en La Pantera Rosa, y yo, hice los honores al desastroso Inspector Clouseau.

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Revista Literaria PROSOFAGIA

Javier Ribas

E

Dedicado a José Vicente Llatse, el mejor.

scribo desde que el uso del ordenador y de Internet se extendió popularmente. Antes, las ganas de contar cosas se diluían casi al sentarme en la silla y enfrentarme a un folio en blanco. Allí estaba la máquina de escribir, mi sempiterna enemiga, o mi letra ilegible si me decidía por redactar a mano, o la sombra oscura de la soledad que en el momento más inesperado me cubría y conseguía ahogarme. Solo pensar en que la corrección de cada equivocación me suponía tanto tiempo o más que el empleado en la tarea de creación, tiraba para atrás toda la buena disposición con que me había sentado frente a la mesa. Pero esos dos inventos, ordenador e Internet, cruciales para la humanidad —¡Dios bendiga a sus creadores!— también lo fueron para mí. Primero el ordenador, porque me permite las inmediatas enmendaduras, sin necesidad de tachones, tipp-ex, papel carbón, uso y abuso de folios y acotaciones al margen con bolígrafos de diversos colores; la elaboración de copias era tan sencilla que no resistía la tentación de avasallar a mis amigos y conocidos con todos mis escritos. Claro que a partir de ese momento, en el que las condiciones me son favorables y ya empiezo a producir con cierta regularidad y algo de dignidad, cae sobre mí la ley de probabilidad inversa del turco-finlandés Sabir Reivaj y se cumple de manera inexorable. Cuantos más escritos y copias enviaba a mis cercanos, más se alejaban estos de mí. Hasta que volví a transitar por ese camino que llaman soledad. Tal vez por debilidad de carácter o porque siempre he hecho caso a la afirmación de que el Homo sapiens sapiens es un animal sociable por naturaleza y su desarrollo está entre los iguales, no me desenvuelvo bien entre el silencio absoluto de quienes me rodean. Así pasé una temporada acumulando copias sin parar porque es bonito ver tus escritos en un formato correcto, con interlineado ajustado y cada capítulo en su sitio. Pero como escribo para ser leído y esos paquetes de folios no tenían destinatario, renacieron y aumentaron mis dudas: «Soy malo, si ni mis amigos me leen, o tal vez lo 48

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Atmósferas, un proyecto solidario

Pero llegó Internet y su sinfín de aplicaciones con buscadores, webs, blogs, foros, chats, y otras, capaces de hacerte alcanzar las metas más insospechadas. En mi caso, una sola pregunta en Google: «¿A quién le gusta escribir?», me abrió, me descubrió un mundo insospechado. Empecé a relacionarme con personas que tenían las mismas inquietudes literarias que yo, a conocer a un montón de escritores que desde la Red intentaban abrir las puertas de sus creaciones. Pero lo más sorprendente no fue eso, sino que además pululaban por la Red personas muy capacitadas, incluso con trayectoria universitaria consolidada, que estaban dispuestos a ayudarme de forma altruista a cambio de nada; me leían, comentaban, insinuaban nuevos caminos, alternativas a lo que yo, sorprendido, les iba enviando. Empecé a pensar en la Red como un algo más. Toda esa suma de entregas incondicionales, sin pedir contraprestación, hizo que empezara a ver Internet no solo como un sorprendente mundo tecnológico, sino como un universo formado por almas, por sentimientos, en el que la mente y a veces el corazón, digamos que lo espiritual, se sobrepone a las trabas que lo puramente físico nos impone. Con la libertad del si quiero doy, si quiero estoy, si quiero voy contigo.

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hacen por obligación, ¿quién querrá hacerlo?...». Casi tiro todo por la borda. Bueno, la verdad es que lo tiré. Estaba solo y desanimado. No tenía apoyos. Dejé de escribir durante mucho tiempo.

No es ilógico pensar entonces que después de la transformación que experimenté entre la escritura, el ordenador, Internet y el más allá del mundanal ruido, estuviera convencido de que cualquier acción que se me pasara por la cabeza habría de tener como punto de apoyo seguro la Red. Por eso sacamos adelante el reto de Atmósferas, 100 relatos para el mundo. Inicialmente no se llamaba así, por supuesto. Al principio, un pequeño flash despertó todo lo que vendría a continuación. Decidí que quería ayudar a alguna ONG. Mi aportación individual sería pequeña, una cantidad mínima. Tan pequeña me pareció que sentí un poco de vergüenza a pesar de que algo es menos que nada, pero todo ayuda. No me quedé tranquilo. Quería más. A partir de ahí empezó mi tormenta de ideas: poco dinero, esfuerzo, horas disponibles, trabajo, imaginar, amigos, escritores, Red, trabajo, multiplicar, animar, ofrecer, vender, escritores, nuevo, escritores, Red,… ¡Dios mío, ahí estaba el proyecto, la posibilidad! De inmediato hablé con Santiago Solano, mi mentor, mi amigo. Le conté la idea: relatos desde la Red, hacer un libro, venderlo. Y él me contestó: «De acuerdo, aquí estoy para lo que me necesites. Editamos nosotros y así obtendremos más beneficio. Cuenta con Escritores en Red. Los cien primeros libros van por cuenta de nuestra Asociación. Y si dicen que no, los pago yo». Apostó a seguro pues dijeron que sí. A partir de aquí se desbocó todo. Tras decidir que lo proveniente de la cultura debía volver a ella, decidimos que el proyecto de la Fundación Vicente Ferrer para becas de estudio era idóneo. Mandamos e-mails a varios blogs y webs solicitando que sus autores nos regalaran un cuento. La respuesta fue inmediata y el boca a boca, blog a blog, corrió como la pólvora. Y empezaron a llover correos diciéndonos que querían participar. Desde todos los lugares de habla hispana en el mundo. Reunir los cien relatos fue fácil. La generosidad y el apoyo de los autores nos animaron a seguir con el proyecto. Lo más sorprendente es que nadie desconfió. Se pusieron en nuestras manos como si nos conocieran de toda la vida. Así que no podíamos número 5 - diciembre 2009-Prosofagia 49


Atmósferas, un proyecto solidario fallar. Pasamos por el proceso de revisión de textos, de maquetación y de impresión. No escatimamos en tiempo. Se lo debíamos a los cien autores solidarios. Por eso también decidimos mantenerles informados de todo lo que iba ocurriendo. Por cada e-mail que enviaba me respondían cien dando ánimos. Era imposible venirse abajo en ningún momento. Al menor desfallecimiento cien almas acudían en nuestra ayuda. Por eso, con la ilusión inyectada en las venas, las ideas no dejaban de fluir. A alguien, ya no sé a quién, se le ocurrió que la portada también debería ser original y solidaria. Vuelta a empezar. E-mails a todos los blogs y autores participantes para que nos regalaran una portada. Nos enviaron catorce. Espectaculares, preciosas, de diseños increíbles. Las votamos entre todos y decidimos que Atmósferas… no podía tener una cubierta única. Cada nueva edición presentaría un trabajo distinto. Ya llevamos cinco portadas y seguimos. Aún nos quedan once más. En el momento en que les expliqué a mis amigos —sí, aquellos que en principio me leían y luego dejaron de hacerlo— todo este barullo que había montado, y que teníamos que reunir dinero, se sumaron incondicionalmente. Nos ayudaron a llevar la voz de Atmósferas… a otros círculos. Y dedicaron un tiempo importante a promocionarlo y a venderlo. Me quedé sorprendido. También conseguimos que algunos medios de comunicación: prensa escrita, radio y televisión se hicieran eco de este proyecto. Nos ayudaron a difundir la idea con mayor ilusión si cabe que la nuestra. Nunca un periodista me había dado las gracias por hacerle partícipe de algo. Esta vez sí. Y comenzó la venta. Los blogs de los autores de los relatos empujaron con ganas en la promoción. Se agotó la primera edición, la segunda, la tercera, la cuarta… El éxito económico del proyecto quedó asegurado. El resultado hasta este momento ha sido la donación de 5 becas de estudio a la Fundación Vicente Ferrer por un importe de 650 euros cada una. Esa pequeña cantidad que inicialmente pensé, se había multiplicado como en el milagro de los panes y los peces. Pero habrá más. Ahora vendrán las presentaciones, pues el proyecto Atmósferas… no se ha agotado. Aún tiene cuerda para rato. Entre otras cosas porque a través de ellas conoceré uno a uno a los autores de los cien relatos. Y eso me hace mucha ilusión. No menos que saber del interés de un hotel para que el libro esté sobre las mesas de noche de sus clientes. Lectores anónimos disfrutarán con nuestra historia solidaria al tiempo que nos ayudan a conseguir más becas. Solo por llevar adelante este proyecto creo que ha valido la pena cultivar la afición por la escritura. He conocido a mucha gente interesantísima de quienes he aprendido mucho, he descubierto que hay muchas ganas de hacer, de ser solidarios, de mejorar el entorno, de participar, de relacionarse. Hay hambre. Para ayudar a saciarla solo se necesita saber que existe Internet, una idea un poco coherente y una pizca de ilusión.

Javier Ribas Escritores en Red http://javierribas.blogspot.com http://hablemosdefrontenis.blogspot.com Lugar de venta: http://www.visionlibros.com/ (Buscar con el título: Atmósferas). 50

PROSOFAGIA - número 5 - diciembre 2009


Santa lleva Prosofagia a México

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Foto: Pedro de los Ángeles

Ver índice Imágenes número 5 - diciembre 2009 -PROSOFAGIA 51


Revista Literaria PROSOFAGIA

Daniel A. Franco (D)

P

or lo general, cuando escritores novatos y consagrados se reúnen en el ciberespacio —ya sea en foros, bitácoras electrónicas o redes sociales— existe la tendencia a deshacerse en elogios por temas como el estilo, las motivaciones de los personajes, las líneas de argumentos o las figuras retóricas. Y, a menudo, cuando se les hacen críticas sobre sus aptitudes defectuosas con las tuercas y pernos del idioma (es decir, la gramática) muchos descartan a la ligera el concepto de que, como escritores, deberían ser bastante avezados en el uso del lenguaje. Con frecuencia se argumenta que uno podría pagarle a correctores de texto y a editores para que lleven a cabo esas faenas “de ínfima importancia”. Un escritor es un artista, arguyen, y la gramática es algo demasiado prosaico como para molestarse con ello. ¡Ay! Sepan que la escritura es un arte que no depende de la casualidad ni de accidentes fortuitos, sino de intenciones deliberadas y precisas. ¿Cómo se enteraría un escritor si es un innovador del idioma, o si tan solo es un ignorante de las reglas?

Como escritor, uno debe esforzarse en conocer el lenguaje de manera íntima.

Pero, ¿cómo puede uno obtener esos conocimientos? Bueno, es algo sencillo: lo único necesario es conseguir un título universitario en Lenguas. Otra alternativa es comprar caros diccionarios y manuales de lenguaje. Pero todas esas opciones son muy costosas en tiempo y dinero. O uno podría buscar en Internet y encontrar docenas de portales que ofrecen acceso en línea a diccionarios, y miles de páginas web que contienen todo tipo de información sobre la gramática. El problema entonces sería la dificultad en encontrar una fuente de información fidedigna, y alguien que le ayudara a uno a entender los conceptos. ¿Qué se puede hacer, entonces? Afortunadamente existe un sitio web llamado WordReference.com, el cual ofrece: —— acceso gratis en línea a quince diccionarios bilingües de inglés; 52

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WordReference, donde las palabras viven

—— acceso gratis limitado, y acceso completo por cuota, a los cinco diccionarios bilingües de inglés de Oxford (excepto el ruso); —— conjugadores en español, francés e italiano; —— dos diccionarios bilingües de español; —— lista de sinónimos en español; —— herramientas para navegadores y para Internet, para acceso directo a los diccionarios. Aun así, los mejores recursos disponibles en ese sitio son los treinta y nueve foros de idiomas, más unos cuantos subforos. En este preciso momento, existen 1 490 090 argumentos o temas, que constan de 7 865 270 mensajes de los miembros de los foros. Son foros muy concurridos: el máximo número de usuarios conectados al mismo tiempo ha sido de 19 689, y sucedió el 10 de noviembre del 2009, a las 9:46 AM. En esos mensajes se pueden hallar preguntas y respuestas a muchos temas concernientes al uso de los idiomas. En los foros uno puede interactuar con aprendices de lenguajes de todo nivel y aptitud, y de toda profesión y condición social. Por ejemplo, si uno tuviera dudas sobre el uso correcto del término “tensión” en el contexto de Arquitectura, existe una muy buena posibilidad de que un arquitecto responda. Con frecuencia las preguntas se responden en cuestión de minutos después de haber sido publicadas. En su mayoría, los foros ofrecen un entorno serio y académico donde los miembros preguntan y responden lo más correctamente posible —proporcionando apostillas que justifiquen sus respuestas, en casi todos los casos— y de una manera bastante cordial. Y sin importar cuán ducho sea uno en algún aspecto particular del lenguaje, en esos foros encontrará a compañeros que saben todo sobre los idiomas, de pe a pa. Lo digo sin exagerar.

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—— diccionarios monolingües: dos de español (uno de Espasa-Calpe y otro de Oxford), italiano, francés e inglés;

Pero supongo que sería mucho más interesante para los lectores conocer más sobre WordReference de parte de la persona responsable de su existencia. Tuve la gran fortuna de poder ponerme en contacto con el creador de este portal, el señor Mike Kellogg, quien me brindó la gran cortesía de responder unas cuantas preguntas para los lectores de la revista virtual Prosofagia. El señor Kellogg es un jovenazo (tenemos la misma edad), casado, con hijos, y reside en el estado de Virginia, en los EE.UU. ¿Cómo describiría, brevemente, a WordReference.com? WordReference.com provee diccionarios en línea sociales e interactivos, y foros de lenguajes. ¿El proyecto original incluía los foros, o solo los diccionarios en línea? El sitio estuvo funcionando durante cinco años antes de que me diera cuenta de que sería bueno añadir foros. Al comienzo temí que nadie querría responder preguntas, pero fue todo lo contrario. Hay muchas personas talentosas dispuestas a ayudar a otros. Uno de los rasgos más grandiosos de este sitio es poder hacer preguntas sobre el inglés y recibir respuestas y perspectivas número 5 - diciembre 2009-Prosofagia 53


WordReference, donde las palabras viven desde los EE.UU., la Gran Bretaña y otros países anglófonos, en cuestión de minutos. ¿Cuándo cambió el proyecto original, si así fue? ¿El proyecto original? (Ríe) La idea original de hace diez años era permitirle a la gente personalizar sus navegadores de Internet con el uso de una pequeña herramienta, para traducir con rapidez palabras encontradas en páginas web. Me percaté durante el primer año que el futuro se enfilaba más hacia los diccionarios en línea. Todavía ofrecemos herramientas para navegadores, pero ahora el enfoque principal es ayudar a quienes vienen al sitio directamente, con traducciones o definiciones. ¿Había sitios similares en ese entonces, o el reto fue crear algo distinto? En ese entonces no había diccionarios profesionales en Internet, y no existía nada parecido a la herramienta para navegadores. ¿Cuál ha sido la mayor dificultad a superar, para el sitio? Lograr que la gente entienda el valor y el abundante provecho como usuario que se puede obtener de parte de WordReference, en comparación con los diccionarios impresos y otros sitios de Internet. ¿Ha habido eventos inesperados que hayan favorecido a la misión del sitio? La verdad es que no. El sitio ha crecido paulatinamente sin publicidad ni relaciones públicas. El factor más importante ha sido el crecimiento de Google. Las búsquedas en Google dirigen a mucha gente hacia WordReference.com. ¿Cómo está organizado un sitio como el suyo? ¿Necesita mantenimiento continuo? Tenemos muchos diccionarios y foros que cubren a cierto número de idiomas y pares de idiomas (para los diccionarios bilingües). No necesita mucho mantenimiento, pero es importante para un sitio como WordReference continuar con el avance y la expansión. Después de diez años todavía tengo muchas mejoras planeadas a futuro. ¿Hay patrocinadores para algunos o todos los costos de operación de su sitio? El sitio obtiene casi todos sus ingresos a través de la publicidad. ¿Necesita el sitio servicios de especialistas? Yo mismo me he encargado de todo, excepto de crear nuevos diccionarios. Eso requiere un nivel muy alto de conocimientos técnicos. ¿Está afiliado su sitio directamente con otros? No, en realidad no. Tenemos acuerdos con la casa editorial de Oxford University Press, y tenemos enlaces para sus diccionarios en línea por cuota.

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WordReference, donde las palabras viven

¿Cuál es el número actual de personal, moderadores, usuarios registrados y número promedio de visitas a su sitio de Internet? ¿Personal? Yo solo. ¿Moderadores? Tenemos setenta moderadores voluntarios, quienes se dedican a los foros, y realizan una labor maravillosa. Necesitamos tantos para poder manejar el enorme volumen de conversaciones, y para disponer de hablantes de todos los idiomas que el sitio cubre. ¿Usuarios registrados? Los foros tienen 390 000 usuarios registrados. ¿Visitas diarias? Más de un millón de personas de todo el mundo lo visitan cada día.

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¿Hay algún plan significativo a futuro que quiera compartir con los lectores de esta revista? Trato de no mencionar mucho los planes porque pueden cambiar demasiado rápido. Algunas ideas que parecían fabulosas no funcionan bien al final. Se da mucho eso de averiguar a fuerza de equivocarse qué funcionará y será exitoso. Pero, en general, se pueden anticipar mejoras graduales en varios aspectos del sitio.

¿Cuál es la estadística sobre los usuarios de más relevancia para su sitio? Hay muchas estadísticas importantes que vigilo. Probablemente la más importante sea el crecimiento de uso por país con el paso del tiempo. ¿Conoce usted a usuarios registrados que sean parte del mundo editorial, o que sean autores publicados? Seguro que los hay, pero la mayoría de las personas mantienen su anonimato. ¿Su sitio contribuye directamente a la Literatura, de alguna manera? (Ríe) Diría que solo lo hace de manera indirecta al ayudar a la gente a mejorar su comprensión y encontrar buenas traducciones y significados de palabras. Sinceramente aprecio que se haya tomado la molestia de contestar estas preguntas. Con mucho gusto. Daniel A. Franco (D), miembro de los WordReference Forums desde el 26 de enero del 2006. (Traducido por el autor) http://www.wordreference.com/ (Portal) http://forum.wordreference.com/ (Foros) Una breve historia de los WordReference Forums (en inglés) número 5 - diciembre 2009 -PROSOFAGIA 55


Revista Literaria PROSOFAGIA

Juan Manuel Alcedo Alcedo (JuanManué)

Si estáis interesados en formar parte del núcleo duro de la editorial solo debéis tomaros la pastilla roja, en el caso contrario solo debéis tomaros la pastilla azul.

Este mensaje se autodestruirá si lo eliminas.

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e esta manera, cercana al mundo de Lewis Carroll, se empieza a gestar la idea de crear la editorial El Fuego de la Utopía. Un mensaje de correo que nos invitaba a ser partícipes de una aventura con la ilusión como mayor crédito. Miguel Ángel Rincón Peña, David Romero Raposo y un servidor de ustedes nos tomamos la pastilla roja. Coincidimos en el Colectivo Cultural Aldaba, que tan buena labor de difusión de la cultura está realizando en la sierra de la provincia de Cádiz. Tardamos un tiempo en acomodar ideas, aunque todo se resume en darle voz a las personas que no la tienen. De los tres, el más experimentado en estas lides era Miguel Ángel, ya que tres poemarios suyos habían visto la luz. Eso sí, la experiencia la tenía en el plano de escritor.

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David había realizado un curso sobre asociaciones, lo cual nos vino muy bien.

Así empezábamos a andar.

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El Fuego de la Utopía

El siguiente paso era buscar la financiación. Trabajo que se vio recompensado con la agradable noticia de que el Ayuntamiento de Grazalema (localidad donde reside Juan Antonio) financiaba el libro. A partir de aquí empezamos a contactar con poblaciones de nuestra provincia para llevar el libro allá donde hubiese interés. Días de carreteras, versos y música. Sí, música también, pues, a la sombra de las presentaciones, se formó un grupo, “Artistas del Alambre”, que nos acompañaba dando un fondo musical a los recitales. El proyecto se iba ampliando: no solo se creaban libros, también grupos musicales, tanto es así que tenemos en mente darle un empujoncito a nuestro grupo para que salga al mercado. Todo está en estudio.

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El primer libro que decidimos publicar fue Tiempo Incierto, de Juan Antonio Baena Niño. Sabíamos del valor que como escritor tiene Juan Antonio, así que cuando leímos su obra nos reafirmamos en esa primera elección.

Poemas, música… parece suficiente, ¿no? Pues no, esto no acaba aquí. Hemos organizado una especie de Taller para las Artes, donde nos encontramos quienes compartimos inquietudes en cualquier campo de la creación. Nos estamos reuniendo una vez por semana para crear proyectos donde podamos acercar palabra y música (es lo que más predomina ahora en el grupo) a la gente. Esa también es labor de El Fuego de la Utopía. No solo quedarnos en editar, no. Debemos, queremos, acercar las artes a la gente, que sea partícipe y que disfrute de ello. No pretendemos descubrir grandes artistas. Lo que deseamos es que cada cual disfrute con lo que escribe mostrándole que todos somos capaces de reflejar nuestros sentimientos en un papel. ¿Por qué no?

Esa es nuestra intención.

Estamos buscando los medios para financiar nosotros mismos las ediciones. Agradecemos mucho las aportaciones ajenas, por supuesto, pero nuestra intención es conseguir la independencia económica para cada uno de nuestros proyectos. Hoy por hoy, nuestros desplazamientos y todo lo que conllevan sale de nuestros bolsillos. Es algo que teníamos previsto y lo asumimos con naturalidad. Creemos que vale la pena, si tenemos en cuenta que editamos Tiempo Incierto en junio de este año, cuatro meses después publicamos el segundo poemario, y, muy posiblemente, salga un libro de relatos cortos a principios del próximo año. Pero, como dije antes, tenemos proyectos en mente que van más allá de la edición y que serán menos gravosos económicamente y con un resultado similar a las publicaciones. Esto es lo que les puedo contar de El Fuego de la Utopía. Ilusión, trabajo y ganas de transmitir: eso es lo que ofrecemos.

Juan Manuel Alcedo Alcedo (JuanManué)

http://www.elfuegodelautopia.tk/ número 5 - diciembre 2009-Prosofagia 57


Revista Literaria PROSOFAGIA

Depresiv y grendelkhan

R

alph Koster (1), en su libro A theory of fun, comenta las posibilidades que tienen los juegos como un medio de educación. Mediante el juego se aprenden mecanismos de reconocimiento de patrones que luego serán usados en la vida real. Hace asimismo un paralelismo entre el juego y otros medios, como la literatura o la música. Si una obra de cualquier tipo tiene valía es porque rompe nuestras expectativas, nos hace pensar, descubrir aspectos de la vida que nos eran ocultos, reconocer nuevos patrones. En resumen, nos educa. Y siguiendo su teoría que relaciona la diversión con la educación, por ello mismo nos divierte. Hay muchos puntos en la teoría de Koster que son cuestionables, pero algo hay que sí merece la pena destacar: el juego es necesario. El juego es arte. Y lo que es más drástico aún: toda forma de arte es también una forma de juego. Cuando Franz Kafka escribía en sus Cartas al Padre: Claro está que las cosas no pueden ajustarse a la realidad, tan bien la una con la otra, como mis argumentos en esta carta, porque la vida es algo más que un rompecabezas; pero, gracias a las enmiendas que surgen de esta confesión, y que no puedo ni quiero extender hasta el detalle se ha logrado, a mi parecer, algo tan próximo a la verdad, que podrá tranquilizarnos un poco a los dos y hacernos más fáciles la vida y la muerte...

Kafka jugaba a transfigurar una realidad, no para huir de ella, sino para hacerla más patente. Como en sus otras obras, la deformación es una necesidad para hacer más clara una realidad compleja. En este caso necesita comunicarle algo a su padre. El juego al que juega Kafka busca “educar” a su padre para que entienda su confusión, y se “educa” a sí mismo para superar su aislamiento. Puede resultar aventurado decir que Kafka es divertido. Pero lo es. Y lo es porque descubre al lector (al menos para el que se inicia en su obra) nuevos patrones a los que no está acostumbrado, y le obliga a “jugar al juego” de entenderle. Le enseña a abrirse a una manera distinta de subjetivizar la realidad.

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prosofagia - número 5 - diciembre 2009


El Juego y la Literatura

La palabra juego ha sido tratada con cierto temor en entornos académicos para referirse al arte. La reserva se hace especialmente patente cuando se trata de medios artísticos muy nuevos, como las formas de literatura no-lineal. Esta literatura, de aparición relativamente reciente (teniendo entre sus primeros ejemplos algunas de las obras del colectivo artístico Oulipo o el conocido Rayuela de Julio Cortázar), engloba un diverso conjunto de medios literarios cuya característica principal es, precisamente, romper con la linealidad de la lectura. Personas distintas, o incluso el mismo lector en diferentes momentos, tendrán una nueva experiencia con cada lectura de la obra. Si bien no toda la literatura de este tipo tiene soporte digital (como las primeras obras ya mencionadas), cada vez más obras requieren ser leídas en un ordenador.

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Cuando Richard Wagner estrenó en 1865 Tristan und Isolde, jugaba. Con el primer acorde de la obra, llamado “acorde de Tristán” desde entonces, inauguró en gran parte la música atonal del siglo XX al comenzar una obra con una instrumentación claramente disonante. ¿Por qué lo hizo sino por juego? ¿Por romper las expectativas, por crear un nuevo patrón que descubrir, por enseñar al espectador, al fin y al cabo, que lo disonante también puede sonar bien?

Desde nuestro sitio web Literactiva (www.literactiva.es) intentamos abrir una puerta que permita descubrir la literatura en hipertexto, la poesía por ordenador o la ficción interactiva. Ya ha habido múltiples estudios académicos que han tratado el tema, intentando explicar las características propias de estos nuevos medios y sus posibilidades, pero creemos que también es necesaria una perspectiva no académica. Un punto de vista que haga fácil y amigable la experimentación de estas obras a un público neófito. Y, además, que permita sacar a la luz y mostrar la valía de obras que merecen una atención que no han recibido, precisamente por el hecho de ser consideradas juegos. Es decir, desde Literactiva, uno de nuestros objetivos es demostrar que la brecha existente entre el juego y el arte no existe. Cuando se trata de explicar en qué consiste la literatura en hipertexto (una forma de literatura no lineal, en la que las diferentes secciones que conforman la obra no están conectadas linealmente entre sí como en un libro convencional, sino a través de “enlaces” que llevan de una página determinada a una o varias otras páginas diferentes) se cita constantemente la obra Afternoon, a story, de Michael Joyce (1984) como la primera pieza de literatura en hipertexto. Sin embargo, una colección de libros más comúnmente conocida y anterior en el tiempo (1979) a la obra de Joyce, la Choose Your Own Adventure (Elige tu Propia Aventura), aunque topológicamente igual a una novela de hipertexto, no es ni siquiera mencionada. Estos libros, destinados principalmente a lectores adolescentes, relataban una historia (por lo general de género fantástico o de ciencia-ficción) en la que un personaje tenía que decidir el mejor curso de acción posible entre un determinado número de opciones. Bien es cierto que la calidad de estas obras era bastante cuestionable, frente a otras de un carácter más “serio” como la pieza de Michael Joyce. El objetivo era principalmente ofrecer un carrusel de situaciones de riesgo que entretuvieran a un lector ávido de vivir aventuras, premiándole o castigándole con una serie de finales “buenos” y finales “malos”. Dejando de lado la consideración de la calidad literaria (que no debería ser de importancia para decidir qué obra es la primera de un medio), ¿por qué razón se igno-

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El Juego y la Literatura ran los “libro juegos” a la hora de hablar de la literatura en hipertexto? Pues por lo más obvio. Porque no ocultan su condición de juegos. Otro medio distinto dentro también de la literatura no-lineal es la Ficción Interactiva. Este medio, que solo es posible reproducir dentro de un soporte digital, describe un mundo simulado que el lector puede recorrer y con el que interactuará para continuar la historia. La interacción es mucho más rica y compleja que en una obra en hipertexto. No bastará con pulsar unos enlaces visibles, sino que habrá que descubrir la comunicación con la historia. Exige por ello un esfuerzo mayor por parte del lector, pero le compensa con una sensación mucho más fuerte de libertad para intervenir en el desarrollo de los acontecimientos narrados. Sin embargo, pese a que la Ficción Interactiva posee ya una antigüedad mayor que la de otros medios de literatura digital más respetados (la primera ficción interactiva apareció en 1975), ha sido ignorada o tratada con desdén. Espen J. Aarseth (2), una de las figuras más eminentes dentro del campo de la literatura electrónica, y el que acuñó el ahora ampliamente utilizado término de “literatura ergódica” para referirse a la literatura no-lineal o literatura de múltiples caminos, apenas dedicó una pequeña parte de Cybertext: Perspectives on Ergodic Literature a hablar de la primera obra de Ficción Interactiva, y claramente la ponía en una posición de menor interés que la de la literatura en hipertexto. ¿Y por qué razón, cuando los dos son medios de literatura ergódica y en ambos han aparecido y aparecen autores de gran valía?

Pues por la misma razón. Porque la Ficción Interactiva no oculta su naturaleza de juego.

Hay que decir que ya empiezan a aparecer unos pocos estudios académicos que defienden la validez artística de la Ficción Interactiva. Así, autores como Nick Monfort (3) o Jimmy Maher (4) han aportado sus puntos de vista y han intentado derribar la barrera entre juego y arte. En los países hispanos, la percepción de la Ficción Interactiva tiene un largo camino que recorrer para alcanzar el reconocimiento que tiene en otras culturas, como la anglosajona. Nuestro deseo, desde Literactiva, es romper con esa incomprensión. Servir tanto de lugar de acceso amigable desde el que se pueda acceder y disfrutar de toda clase de literatura no-lineal, como de espacio de crítica en el que se muestren los aspectos más relevantes e interesantes dentro de los medios de literatura digital que hasta ahora no han recibido la atención que merecen. Desde Literactiva nos proponemos no avergonzarnos nunca de la palabra “jugar”.

(1)

Ralph Koster, A theory of fun (Paraglyph Press, 2004)

(2)

Espen J. Aarseth, Cybertext: Perspectives on Ergodic Literature (John Hopkins UP 1997)

(3)

Nick Monfort, Twisty Little Passages: An Approach to Interactive Fiction (MIT Press, 2005)

(4)

Jimmy Maher, Let’s Tell a Story Together (no publicada pero accesible en: http://maher.filfre.net/if-book/ )

Depresiv grendelkhan http://www.literactiva.es 60

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Foto: Prosofagia

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Tema de Portada En el Norte es invierno. En el Sur es verano, pero igual las tarjetas navideñas se ilustran con abetos escarchados. En nuestro caso, diciembre en el Norte y diciembre en el Sur nos traen, ambos, hojas que, curiosamente, ¡hojas son!

Feliz 2010

En la canícula de verano cualquier lugar es bueno para pasar el mediodía, pero la sombra de una parra es el preferido por el gato. Plásido

Gatito viticultor 62

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Los gatos son, siempre han sido los guardianes. ¿Será por eso que las uvas que nos tomamos en Nochevieja nos traen suerte? Porque el gatito viticultor ¡veló esa suerte!


imágenes Noticias

Foto tomada cerca de las Pirámides de Gizeh, El Cairo, una tórrida mañana del mes de abril del año 2006. Si todavía alguien no cree en la posibilidad de realizar viajes en el tiempo, que visite África; ella también se sorprenderá de ti, aunque nunca descubrirás su mirada, oculta tras un tupido velo gris. Manuel Pérez Recio (Nelo)

Entrevistas Esta foto está tomada desde mi espalda. Quiere mostrar la alegría que siento desde el sitio donde trabajo. La Orotava, Tenerife, Islas Canarias. Plásido El atardecer y la Red

Artículos La foto muestra la entrada al Edificio Central de la Universidad Autónoma de Yucatán, en la ciudad de Mérida; a través de casi tres siglos ha sido sede de diferentes instituciones educativas. Ricardo Durán (Coloso) número 5 - diciembre 2009 -PROSOFAGIA 63


índice de Blanca y radiante.... El ego del escritor novel es una enfermedad que, si no la hubiéramos padecido en algún momento de nuestras míseras vidas, jamás habríamos descubierto lo buenos escritores que éramos cuando apenas sabíamos coger bien el lápiz, y lo mediocres que podemos llegar a ser tras haber leído un poco más. Pero a ella debemos el arrojo que un día, ebrios de palabras, nos condujo a la aventura de escribir para compartir. Quizá la primera hostia fue dura, pero cada siguiente fue menor... Hoy, sigo dando traspiés, que sospecho me acompañarán hasta el punto final. Manuel Pérez Recio (Nelo)

Detrás de la crítica Detrás del espigón asoma el sol naciente. Amanecer en la playa de Badalona.

Elisabet

Santa lleva Prosofagia a México

Llegaron de noche, a tiempo para una primera ojeada acompañada por un cafecito, y para concluir que se ven mucho mejor en papel que en versión digital. Pedro de los Angeles 64

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Prosofagia en la imprenta

Cuando pepsi llegó a la imprenta le abrió la puerta un anciano de pelo y barba blancos. Llevaba gafas de montura metálica y sonreía de una manera muy peculiar. La hizo pasar a una sala donde unas máquinas silenciosas imprimían artículos, cuentos, entrevistas, fotos…, y luego, automáticamente, encuadernaban, apilaban y construían paquetes de prosofagias listas para distribuir. Tomadas las fotos, el anciano condujo a pepsi a una salita donde otros dos viejos y un negro tomaban el té. Saludaron y cerraron tres cofrecillos que había sobre la mesa, como si no quisieran que los viera la invitada. Pepsi tomó una pepsicola y se marchó con las fotos de las máquinas. Los ancianos no quisieron ser fotografiados.

Mrsmoke fue la encargada de realizar las pruebas

de calidad y resistencia de las revistas impresas

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