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propuesta Socialista

Página 1 ISSN: 1659-2050

propuesta Socialista Por la Revolución Socialista Mundial

Revista bimestral

Nº 78, Junio del 2018

Precio: ¢ 600

Nota de tapa: La perla del Caribe agoniza entre la Barbarie Capitalista y la deshumanización creciente. Nota de contratapa: A 100 años del asesinato de Emiliano Zapata.


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En este número 03: Editorial: Intensos aires de guerra. 06: Nota de tapa: La perla del Caribe agoniza entre la Barbarie Capitalista y la deshumanización creciente. 17: Nota central: Si el futuro es el socialismo, ¿qué podemos esprar de China y Rusia? Parte 1. 32: Nota de contratapa: A 100 años del asesinato de Emiliano Zapata. Panorama nacional 07: Tierra. 11: La educación dual más allá del fenómeno. Panorama internacional 13: Opinión. Capitulación ante el capitalismo. Última batalla del marxismo tradicional 21: Opinión. “Del escenario de la ópera al escenario de la vida”. 22: Opinión. Anti 996.ICU. Activismo de Trabajadores de Alta Tecnología en China. 24: Colaboración. Inmigrantes. 27: Colaboración. Reflexiones sobre la relación de la izquierda con el movimiento sindical argentino.

Presentación En este número logramos una aspiración que lleva años.

Pero, nunca, quisimos apresurarnos. Ya tenemos bastante experiencia en nuestra amplia tradición. Ahora hemos logrado que compañeros de otras organizaciones, hayan escrito el artículo que entendieron era el mejor. Fuimos muy claros cuando hablamos con ellos. Escriban lo que quieran, con la extensión que consideren necesaria, usando el lenguaje que deseen. No hay presupuestos fuera de los dichos. Aquí, no existe la censura.

También pusimos un artículo que tiene que ver con lo que llamamos la recuperación de la memoria. Aunque, aclaramos, tal recuperación requiere de actualizaciones que reafirmen los principios del materialismo dialéctico. Además intentamos aportar a lo que llamamos un visión heterodoxa del marxismo que sea compatible con la ortodoxia de los principios. Tanto la nota de tapa como la nota central pretenden abrir un camino de reafirmación socialista revolucionaria. Queremos, y debemos, aportar a las nuevas necesidades. En consecuencia esperamos haber abierto un tiempo de discusión y reflexión que sea útil para los que quieran. Esperamos nuevas colaboraciones.

Revista del Partido Obrero Socialista de Costa Rica (POScr) Correo electrónico: palabrasocialista@yahoo.com Edición electrónica: http://palabrasocialista.org Los artículos firmados no necesariamente coinciden con las posiciones del POScr


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EDITORIAL

Intensos aires de guerra

PAZ, PAN, TIERRA, LIBERTAD. Esos cuatro reclamos, constituyen el cuerpo central de nuestras consignas. Las escribimos en Para entender la situación internacional. Parte I, entre los años 2010 y 2012. Este documento está en Nuestra página (www.palabrasocialista.org) en la sección Documentos Fundacionales del POScr. Figura, en el principio, el reclamo por la PAZ. Pero no porque somos pacifistas. Los socialistas, no lo somos; sí, somos partidarios de vivir en un mundo en paz, sin guerras, sin amenazas guerreristas, sin desarrollo enloquecido de tecnologías militares destinadas a liquidar el planeta, los seres humanos, flora y fauna, microbios y piedras constituyentes del mismo. Figura porque afirmamos (y tratamos de demostrarlo en ese documento) que el sistema capitalista se encuentra en su fase imperialista y, como consecuencia, en situación de agotamiento y barbarización crecientes. En consecuencia, su fuerza productiva fundamental (la burguesía) está en un momento (largo, por cierto) de aumento de pérdida de tal carácter. Al ser esto así, lo que aparece es un creciente proletariado (en términos numéricos pero también cualitativos) muy diferente al proletariado del siglo XIX que era sustancialmente fabril. Dedicado –por lo tanto– a la manufacturación primero y a la industrialización luego, de las mercancías destinadas –obviamente-al mercado. Pero, sabido es, la burguesía reproduce el capital invertido cuando la mercancía –en el mercado– cumple su papel: es vendida. De tal suerte que en el capitalismo hay dos momentos: producción de mercancías y venta de las mismas. Es en este último momento que se realiza la plusvalía. Ese complejo movimiento de la mercancía (producción y venta) se ha ido complejizando como


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consecuencia del desarrollo del mercado. Es así que, para que haya realización de la plusvalía, se han incorporado nuevos sectores. No pertenecen a la producción sino a “la cadena de actividades necesarias para que ocurra la venta”. Aquí aparecen vendedores, publicistas, distribuidores, financiadores, técnicos, intermediarios diversos, que hacen que, el moderno proletariado comprenda a esos agentes. Todos ellos se caracterizan –tienen en común– por ofrecer en el mercado su “fuerza de trabajo”. Es decir son portadores de una especialidad que “los hace aptos como mercancías”. Sin embargo, en la fase imperialista, lo que ocurre es que los monopolios formados en la etapa intermedia entre la “libre concurrencia en el mercado” y la “acrecentación de la monopolización”, obliga a estos monopolios a dirimir entre ellos para quedarse con el mercado. Es lo que se llama “la concentración del capital”. En este proceso la pelea por los recursos naturales y la mano de obra esclava, da lugar a la pelea por países con mano de obra barata porque es, “el capital variable” el factor determinante del precio para poder hacer posible la competencia. En este juego, se emplean todo tipo de artimañas. Desde el dumping hasta la guerra comercial en todas sus formas. Pues bien estamos en esa situación con un agravante: los sectores burgueses que son perdidosos, tratan de organizarse en bandos dispuestos a enfrentar a los sectores gananciosos. Es así que llegamos a un momento en que la burguesía se dispone en tres bandos claramente diferenciados: 1. la burguesía imperialista multilateralista (partidaria de la globalización); 2. la burguesía imperialista unilateralista, nacionalista, partidaria de la mundialización del comercio y, 3. la burguesía no imperialista, cuasi nacionalista o cuasi-cuasi nacionalista que trata de recrear en una forma paupérrima y de escasas luces a la burguesía nacionalista que tuvo como grandes exponentes a un Lázaro Cárdenas en México y, en menor medida a un Nasser en Egipto, un Sukarno en Indonesia, un Nehru en India, un Tito en la Federación Yugoeslava o, más allá, a un Perón en Argentina, a un Getulio Vargas en Brasil, un Paz Estenssoro en Bolivia. Este heterogéneo sector burgués es una piedra en el zapato de la disputa entre los globalizadores y los nacionalistas mundializadores. Hoy hay dos personajes frente a frente: Trump (EEUU) y Xi Jinping (República Popular China). Debemos aclarar que, esos tres sectores burgueses que en el mundo existen, están detrás de una enorme utopía: un capitalismo sostenible. Por lo tanto, todo se orienta a que dos sectores burgueses se preparan para dirimir quien prevalecerá. Pensamos que EEUU se encuentra en situación de desventaja. Su nacionalismo es trasnochado; pero, el multilateralismo que encabeza China, utópico porque es imposible un sistema capitalista en el que se respeten las reglas del juego tipo ONU, Organización Mundial del Comercio (OMC), Banco Mundial, Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF), Acuerdos antimisilísticos y antinucleares, Organismos tipo OMS, ACNUR o Panel contra el cambio climático. Por lo tanto, no cabe otra alternativa que la guerra. Todo Medio Oriente, Nigeria y Sudán, Pakistán,-India, Venezuela, Brasil, Bolivia, son los escenarios en los que se ejercita la Tercera Guerra Mundial. La lucha entre sectores burgueses, es de sectores de clase y tiene la dinámica de la lucha de clases.


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“Escritos desobedientes” Título del libro escrito por quienes aparecen en la fotografía

Hijas y ¿un nieto? de militares torturadores, ladrones, secuestradores, asesinos, abusadores, etc., de la dictadura argentina encabezada por el general Videla. Curiosamente, ninguna hija de los burgueses cómplices, aprovechadores y de igual moral fascista. Curiosamente, también, ¿también?, ningún hijo.


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Nota de tapa

La perla del Caribe agoniza entre la Barbarie Capitalista y la deshumanización creciente

Escribió: Amalia Vargas Rojas

No es un día no laborable; tampoco es un día de terremoto; mucho menos de paro o de huelga… Lo que hoy acontece en Limón, refleja, claramente, la crisis del sistema capitalista en su fase de agotamiento irreversible. La privatización y concesión del muelle de Moín, el desmantelamiento de una institución estatal como es JAPDEVA, el desempleo, la pobreza de sus habitantes y la destrucción de la naturaleza, refuerzan nuestro argumento precitado y responden, fielmente, a los dictados de los organismos financieros internacionales como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional y de favorecimiento al gran capital. En el contexto de esa profunda crisis del capitalismo, la burguesía imperialista continúa, en un proceso de concentración de capital y de sobreexplotación, de la clase trabajadora y lo que hoy sucede en Limón, acontece en otros lugares del país, por eso decimos que la situación del Caribe es un problema nacional y no regional, porque las carreteras, las construcciones

de hospitales, escuelas, viviendas se han concesionado o privatizado para que el sector burgués nacional e internacional obtenga jugosas ganancias Aunado a lo anterior, este Gobierno PAC-PUSC-PLN ha impuesto un paquetazo fiscal contra la clase trabajadora lo que traerá más recortes para el sector social, pobreza, desempleo en el ámbito público y privado. En el pasado, en esa zona caribeña, otros gobiernos entregaron las tierras para el cultivo del banano, con las conocidas consecuencias y recientemente, los gobiernos teleceístas, otorgaron, en concesión, durante treinta y tres años, a la transnacional holandesa, APM Terminals, la terminal de contenedores de Moín, con el fin de conectar a Costa Rica con los puertos y los mercados de Europa y Asia. La plataforma portuaria atenderá el 70% de la carga comercial que llega a Limón. Este megapuerto cuyo costo fue de $1.000 millones, ha provocado una trage-


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dia ya anunciada en esta revista y con la complicidad de la burocracia sindical. Advertimos, hace más de cinco años que la única salida viable, era la defensa de los muelles de Limón y planteamos, como es nuestra costumbre, una propuesta de lucha, con el fin de defender y no entregar un espacio territorial tan estratégico, como son los muelles. Decíamos que los gobiernos no son los dueños porque los puertos son propiedad del Estado. Limón posee los puertos más importantes de Costa Rica, por ahí pasa el 80% de las importaciones y exportaciones del país sin embargo, sobresale por los

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índices más altos de pobreza, desempleo, criminalidad y los más bajos en salud, educación, vivienda y otros. Con la construcción de este puerto holandés, la crisis limonense se profundizó en todos los aspectos que a continuación se presentan. El Gobierno ofreció a la población limonense trabajo, respeto a los derechos laborales, mejores condiciones en la salud y en la educación y los dirigentes sindicales, para mantener sus privilegios, siempre lograron acuerdos de migajas y no lucharon políticamente, para que no nos arrebataran los puertos. Debemos comprender que el sistema capitalista nunca podrá otorgar condiciones adecuadas ni al pueblo ni a la clase trabajadora, todo lo contrario, su plan estratégico es destruir y desaparecer las convenciones

… es, sencillamente, el resultado de la administración de la cosa pública, cuando quien está en el estado es la burguesía, especialmente la pro-imperialista.


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colectivas y los derechos laborales, políticos, sociales y económicos, provocar mayor desempleo y destruir la naturaleza, es decir, conducirnos a la barbarización y la deshumanización.

En el contrato de concesión se dice que la empresa APM Terminals tendrá que pagar un canon que generaría, según el gobierno, unos $1.000 millones para invertirlos en la provincia. En la actualidad, JAPDEVA posee, en sus cuentas, ₡2.650 millones y ni por asomo, tienen un proyecto para utilizar ese dinero. Lo que interesa destacar con ese dato es que esta concesión, como cualquier otra, representa un contrato leonino, porque las ganancias que obtiene la transnacional son infinitas e ínfimas las que dejan en el país, solo un 7.5% de las ganancias mensuales. Otra mentira que creyó la burocracia sindical y que se la transmitió al pueblo limonense fue lo relacionado con la creación de empleos. “La TCM inicia operaciones con 650 colaboradores, en su mayoría capacitados por el INA. Según fuentes oficiales, se estima que en diez años, se podrían generar unos 147 mil empleos indirectos en el ámbito nacional”. La realidad es diametralmente opuesta. Al día de hoy, no llegan a 150 los trabajadores que laboran para la empresa; clausuraron dos convenciones colectivas con las empresas Dole y Chiquita pues estas dos compañías, también transnacionales, se retiraron del país. Se han despedido trabajadores de las empresas de seguridad, inspección, chequeo, estibadores, administrativos. En lo que llevamos del año, han despedido a más de mil trabajadores y se espera que queden más de 5.000 personas desempleadas. Además, lo único que ofrece la empresa holandesa es tercerización de empleos y mayor precarización del empleo en Limón. El ambiente laboral, social y ambiental es desolador. A los trabajadores les quitaron sus trabajos, los predios están vacíos, sus grúas en desuso y barcos en bahía sin ser atendidos por la concesionaria holandesa. El Gobierno le otorgó más de 80 hectáreas de mar. Ante esta situación y como socialistas revolucionarios seguimos insistiendo que la lucha por recuperar un bien social, como son los puertos limonenses, debe convertirse en una lucha nacional de la clase trabajadora y el pueblo. Las dirigencias sindicales no pueden seguir con su silencio cómplice que a cambio de dinero, intervenciones para mediar y mejorar la concesión, pensiones adelantadas y otras prebendas que acentúan el carácter de mercancía en cada muellero y trabajador, se hacen los sordos y ciegos y no llaman a defender lo que es patrimonio nacional y estratégico y apoyan conscientemente, el robo capitalista de la propiedad social.

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Urge que en Limón se conforme un Frente Nacional y que llame a todas las organizaciones sociales, sindicales, comunales, campesinas, estudiantiles, de mujeres, indígenas a una Asamblea Nacional para construir un plan de lucha que incluya el retiro de APM Terminals y la exigencia de dotar a la población limonense, de las condiciones adecuadas que ameritan como empleo, reducción de la jornada laboral a 40 horas y luego a 35 con el mismo salario, la reactivación económica, tierra para quien la trabaja, salud y educación pública integral, administración y control obrero de los muelles, en la perspectiva de crear un Partido de Trabajadores y Trabajadoras que haga suyas todas esas propuestas porque la burguesía jamás garantizará ninguna de nuestras demandas. Como corolario, Limón es un ejemplo de lo que significa el capitalismo en creciente agotamiento en su estadio imperialista y parasitario: destrucción de las fuerzas productivas al tirar a la calle a cientos de trabajadores, sobreexplotar a otros y destruir la naturaleza. Finalizo con un hecho simbólico de la barbarie y deshumanización: hace justo seis años, un 30 de mayo, en el preciso lugar en donde asesinaron a Jairo Mora un joven ambientalista que se dedicaba a proteger los nidos de tortugas baula, la transnacional holandesa asesinó y trituró con su maquinaria, a cientos de tortugas y cambió el paisaje caribeño en un montículo de cemento, en donde las palmeras y los cocos son solo un recuerdo y la población limonense sufre, inconscientemente, la decadencia de su especie


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LA TIERRA

Escribió: ALMA

El tema de la tierra, fue una de las consignas de la Revolución Rusa de 1917, que se debe mantener actualmente para seguir luchando contra este sistema opresivo y barbárico, como es el capitalismo agotado, en su fase imperialista, que históricamente ha depredado y saqueado la riqueza de la tierra para la acumulación de capital que es el objetivo primordial de la burguesía. Digo que asumir la consigna de tierra para todos y todas, es cambiar las reglas del juego impuestas por el gran capital, es eliminar la propiedad privada y recuperar la propiedad social de este maravilloso recurso del planeta, bajo las propuestas que hacemos en la tabla de la siguiente página. Dichas propuestas no serán las únicas, muchas más deberán construirse entre toda la clase trabajadora de nuestro país, ya que asumiremos la conciencia de que venimos de la naturaleza y solo en armonía con ésta, el Homo sapiens podrá coexistir; de lo contrario, estaremos condenados a la barbarie, la deshumanización, la animalización y la muerte de la especie junto a las demás. Como especie, debemos darnos la oportunidad de construir otro mundo posible. Solo cuando tomemos conciencia de que debemos tomar el poder político en manos de las trabajadoras y los trabajadores podremos cambiar estas reglas capitalistas que nos llevan a la destrucción, por reglas socialistas que nos permitirán darle un respiro al planeta Tierra y resarcir toda la violencia sistémica del capitalismo por la opción a la convivencia armónica con la naturaleza, al derecho a la vida de todas la especies y por el derecho a construir ambientes sanos que nos den plenitud como Homo sapiens.


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SISTEMA CAPITALISTA

SISTEMA SOCIALISTA

Tierra para monocultivos de Tierra para cultivos variados según la región del país y con asesoría científica y tecnopiña, palma y caña de azúcar lógica de las universidades estatales, compatibles con la naturaleza: ríos, bosques y comunidades de agricultores que las trabajen y protejan. Tierras ociosas en manos de Tierras para darla socialmente a personas desempleadas, con el fin de que las trabalatifundistas jen, las cultiven y produzcan los alimentos para sus familias, la comunidad y el mercado interno, asegurando la soberanía alimentaria. Las personas habitantes de dichas comunidades, utilizarán unidades habitacionales de acuerdo a sus necesidades. Tierras utilizadas en el nego- Tierras que se protegen por la riqueza natural de los ecosistemas y hábitats, que escio de las inmobiliarias, cer- tán al servicio de las comunidades que serán a su vez, las encargadas de protegerlas y ca de áreas protegidas. de disfrutar de la belleza escénica de las mismas. Las personas habitantes de dichas comunidades, utilizarán unidades habitacionales de acuerdo a sus necesidades y al entorno natural y la comunidad se abastecerá de lo necesario: espacios para la agricultura, guarderías, escuela-colegio, servicios de salud, plaza, centro de cultura, iglesia, entre otros. Tierras utilizadas en el nego- Las unidades habitacionales tendrán también la función social de generar los espacios cio de las inmobiliarias, en de convivencia para las diversas familias y según la cantidad de personas que las habizonas urbanas. ten, con todo lo necesario para la sana convivencia. También en la ciudad, las comunidades deberán contar con guarderías, escuela-colegio, servicios de salud, plaza, centro de cultura, iglesia, entre otros. Tierras deforestadas y explo- Tierras recuperadas con el fin de devolverle a la naturaleza el equilibrio perdido dutadas por la minería a cielo rante la depredación del capitalismo. Tierras que deberán reforestarse con especies abierto del bosque originario con todo el rigor científico y técnico, y que serán protegidas por las comunidades adyacentes. Además, se deberá trabajar en la limpieza y depuración de las aguas adyacentes.

Tierras boscosas de monta- Tierras que se deben recuperar por medio de la reforestación y trabajo de producción ña que han sido deforesta- agrícola bajo la tecnología de terrazas y curvas de nivel, para frenar la erosión y evitar das para ganadería los deslaves. Las personas que habiten esas tierras, podrán tener ganado de altura en espacios delimitados y con la asesoría de las universidades estatales para que produzcan leche y sus derivados, pero que no depreden las tierras boscosas.

Tierras de sabanas y llanuras Tierras que, un alto porcentaje, se deberá recuperar y reforestar para recuperar los que han sido deforestadas ecosistemas y el porcentaje restante para la producción ganadera de carne y otros para la ganadería extensiva derivados, para el mercado interno, con la asesoría científica y tecnológica de las universidades estatales. Tierras deforestadas irracio- Protección total para tierras de bosque primario y secundario y recuperación forestal nalmente por negociar con de las extensiones de tierra que han sido arrasadas por el negocio de las maderas. las maderas preciosas Recuperación de tierras arrasadas por medio de la reforestación con sentido científico y técnico, según las características topográficas de cada zona.


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La educación dual: más allá del fenómeno Los análisis hechos de la educación dual son planteos que en el parecer, del que acá escribe, están hechos desde el fenómeno y no así, de todas las implicaciones que tiene la misma para la humanidad. Se dice humanidad, porque el planteo es llevado a todas las latitudes del planeta y es política del capitalismo mundial. ¿Por qué desde el fenómeno? Los análisis pasan desde aquellos que afirman la necesidad de implementarla para subsanar el desempleo y los que se han opuesto donde la argumentación pesa sobre el no pago del trabajo al estudiante. Ni uno ni el otro dimensionan la educación dual en su totalidad y parten de postulados econocimistas. Desde nuestros análisis hay dos aristas que son fundamentales: la concepción de ser humano y para qué y quién la educación. Es obvio, qué quienes defienden la dualización, parten de la ideología del capital y hablan de subsanar el empleo mientras aplican políticas dirigidas en el sentido contrario y esconden los verdaderos intereses de dotar de mano de obra barata (o ¡gratis!) a la inversión extrajera directa, presionar a los trabajadores ya establecidos y armar el combo de precarización del trabajo junto al teletrabajo y la flexibilización laboral. Los qué se han ubicado en “contra” reducen la complejidad del fenómeno al “salario” (el entrecomillado se da porque ni siquiera seria eso), es decir, si las grandes empresas dieran un sueldo de miseria a los “estudiantes” el problema ya estaría arreglado. Así de simple saludaría la “pata izquierda” del régimen la implementación de la educación dual. La educación dual toca las fibras más sensibles de la humanidad y puede ser ubicado como uno de los proyectos más nefastos que aplica la burguesía mundial. Este juicio obliga a ir a la profundidad de una modalidad de “educación” que golpea al trabajo y a la educación misma. La concepción de ser humano detrás de la educación dual es todo lo contrario a lo humano, es la negación del mismo. El ser humano a lo largo de su historia se ha diferenciado de la naturaleza y ha creado una “segunda naturaleza” (la cultura) y con esta ha dado saltos en su diferenciación con sus antepasados animales, en co-

Escribió: Oscar

nocerse a sí mismo y al medio, todo esto realizado desde su característica fundamental: el trabajo. Sin embargo, la burguesía, nos lleva hacia la “animalización” y no a seguir el camino hacia el asentamiento como especie diferenciada y la acogida de la cultura por parte de la naturaleza. La “dualización” es clave en esto. Este proyecto, qué más que eso, es la burguesía mostrando su decadencia, borra al sujeto o bien la expresión de la subjetividad histórica de la especie (años de lucha contra la alienación) y coloca a la “educación” como creadora de seres humanos unidimensionales capaces de hacer solamente una función y con obsolescencia en corto tiempo, debido a los cambios constantes en la producción de mercancías. Lo cual nos coloca el problema de para qué y para quién la educación. La educación ha sido la herramienta por la cual la especie ha evolucionado, entendiendo la evolución no como un proceso lineal, pero sí de sortear las condiciones del medio y de seguir haciendo historia por medio de la lucha por la humanización.

Es la educación el proceso por medio del cual la especie humana trata de autoconocerse. ¿Tiene la educación dual esta característica? Todo lo contrario. Si bien, es sabido que la educación dentro de este sistema ha respondido a la perpetuación del mismo, la educación dual es el paroxismo de esto. Agregar, una “educación” puesta en función de un capitalismo decadente y barbárico, el adoctrinamiento más puro y duro en la historia del capitalismo. Se está ante el hecho de naturalizar la decadencia, la muerte y ya no solo por medio de la justificación sino de la misma práctica. La “dualización” es la barbarie hecha práctica, nos “educamos” para nuestra muerte y mientras lo hacemos también nos están matando. Sonará fuerte el lenguaje, pero es necesario hacerlo explícito, el capitalismo solo tiene un objetivo para la humanidad: su exterminio.


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conocimiento sin el trabajo no habría ni siquiera la posibilidad de la educación. Es el trabajo la característica fundamental del ser humano, su medio material para la construcción como especie humana. Es por medio del trabajo que el ser humano se va reconociendo como el verdadero creador de su historia. Sin embargo, esto, en la educación dual es volcado. Es claro, el capitalismo reproduce el trabajo enajenado, es más ocupa de este para su sobrevivencia de lo contrario dejaría de existir.

Pero con la educación el trabajo ya ni siquiera es visto como tal, el gran burgués no es el patrón sino su “educador, la explotación por lo tanto es más que naturalizada En 30 meses que dura todo el proceso, 20 meses son en el instituto o escuela y 10, en la empresa. Un tercio del tiempo en la empresa, trabaes borrada y no es posible por la jando, produciendo, como aprendiz. Más claro, agréguele agua. ideologización ser consciente de todo el entramado productivo donde ha sido insertado con la excusa de ser Quieren humanos donde la conciencia histórica sea “educado”. borrada y no haya capacidad de respuesta ante los embates actuales y los por venir. Por si lo anterior Por donde se vea el modelo de educación dual no fuera poco, la educación dual tiene como sujeto prin- aporta en lo absoluto al “salto de la necesidad a la cipal al mismo gran capital y la lucha por dar otros libertad” al decir de Marx, todo lo contrario, hace del contenidos por medio de la figura del docente es trabajo y la educación dos herramientas de muerte prácticamente nula. para la humanidad. La figura del docente es totalmente borrada y presenciamos una negación total del diálogo educativo entre el estudiante y el docente. Combo completo de perdida de subjetividad. Los propios burgueses son cínicos al plantear que con la educación dual hay una “praxis” directa con lo real. Lo que hay es una práctica reproductora donde el sujeto no existe, la humanidad es desprovista de todo conocimiento, se vuelve a prácticas aún más alienadas que las actuales y se impulsa la animalización de la especie por medio de la negación absoluta del desarrollo de la conciencia. La “praxis” es todo lo contrario a esto y es la acción consciente por la humanización de la especie. Las consecuencias son todavía más nefastas. Si la educación es la herramienta evolutiva para el auto-

Cercena al ser humano de sus características fundamentales y la reproducción de la vida en toda su amplitud humana se ve reducida a una actividad animalizada y a un pseudoconocimiento que no desarrolla la conciencia, la aliena cada vez más. Nos perdemos como sujetos creativos, la historia se no es ajena, mientras que la burguesía se perpetúa en el poder y extermina las dos mayores fuentes de riqueza: la naturaleza y al ser humano.


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Opinión CAPITULACIÓN ANTE EL CAPITALISMO. LA ÚLTIMA BATALLA DEL MARXISMO TRADICIONAL Norbert Trenkle en Marx desde cero El marxismo tradicional apenas evita tanto ningún otro pensamiento como el del límite histórico absoluto del sistema productor de mercancías de la modernidad. Parece como si se reflejase la propia derrota inagotada en la convicción de que el capitalismo disfruta de algo así como una vida eterna, de que es infinitamente flexible y capaz de transformación y, por eso, fundamentalmente en situación de superar toda crisis y de volver no dañina toda oposición mediante la integración. Hay que señalar que esa convicción une las posturas más diferentes a través de todo el espectro del marxismo tradicional y, por ello, el rechazo del diagnóstico de derrumbamiento forma también un denominador común de la crítica al Schwarzbuch Kapitalismus, el Manifiesto contra el trabajo, el libro Feierabend y otras publicaciones del grupo Krisis. Con una concordia inusitada reprochan a Krisis que presenta con su diagnóstico de derrumbamiento la animalada más raída del baúl de los recuerdos, por nombrar sólo a algunos, el redactor académico de izquierdas de PROKLA, Michael Heinrich, Freerk Huisken de Gegenstandpunkt (ambos en Konkret 3/2000) y el autor de Bahamas Martin Janz ( Jungle World 8-32000). Si este reproche es bienvenido como poco por el público, entonces, ya que confirma un prejuicio sobre el marxismo tan corriente como mantenido tenazmente, se corresponde (como suele pasar con los prejuicios) con una manera bastante desfigurada de ver las cosas. Quizá suene sorprendente, pero en la teoría del movimiento obrero el diagnóstico marxista sobre el límite absoluto del capital no desempeña prácticamente ningún papel. Los únicos intentos serios de referirse a ello, a saber, el de Rosa Luxemburg y Henryk Grossmann, se quedaron teóricamente aislados y prácticamente sin significado para la orientación práctica; y no es una coincidencia, ya que sencillamente tal pensamiento no era compatible con el optimismo ilustrado respecto al progreso del marxismo. Si la historia se entiende como una continuidad de etapas ascendentes de la evolución humana desde la

sociedad primitiva hasta el imperio comunista de la felicidad terrestre, entonces sencillamente no se puede pensar en algo así como un derrumbamiento catastrófico de la forma de producción capitalista. Puesto que, al fin y al cabo, el socialismo, o el comunismo, tienen que hacerse cargo de la herencia de la sociedad burguesa en un sentido entendido positivamente, es decir, continuar su “misión civilizatoria” y llevar a buen puerto el “curso de la historia”. Desde el punto de vista de la burguesía de finales del siglo XIX, esa esperanza religiosa parecía sonar como un “pronóstico de derrumbamiento”, porque ponía en duda por lo menos ideológicamente la estructura de poder dominante. Esa forma de ver las cosas llena de miedo se acentuó seguramente mediante el vocabulario escatológico1, frecuentemente esmerado por lo menos en el movimiento obrero alemán; pero con ello se expresaba siempre solamente la fe cuasireligiosa en la victoria final inevitable del proletariado, que supuestamente tiene a la espalda las “leyes objetivas de la historia”. En tanto que se dijese en ese contexto que el modo de producción capitalista estaba llegando a sus límites, con ello se quería decir únicamente que estaba volviéndose “infiel a su vocación histórica”, que consiste supuestamente en el “desarrollo irrespetuoso de la productividad del trabajo humano” y manifiesta con ello “de nuevo que se está volviendo senil y que cae más y más en desuso”, como ya escribió el viejo Engels en una nota en el tercer volumen del Capital (MEW 25, p. 272 y ss.) Claramente no se está pronosticando un derrumbamiento catastrófico, sino que se está desarrollando una ideología de legitimación sobre cómo tendría que estar “objetivamente maduro” el tiempo para una revolución proletaria. Apenas sorprende que el movimiento obrero que se estaba formando y adueñándose de la herencia de la Ilustración se apropiase avariciosamente de esa interpretación del mundo y la siguiese desarrollando en su interés (es decir, definitivamente banalizado). Rápidamente los análisis económicos de marxismo desempeñaron en pri-

merísimo lugar funciones legitimadoras. Si hubiesen justificado las aspiraciones y la esperanza del movimiento obrero a una conquista rápida del poder, entonces después hubiesen tenido que explicar por qué no sucedía la “revolución mundial”. La clave de ello la da la teoría del imperialismo propagada por Lenin. Por su causa se puso fuera de juego el mecanismo de competencia, proporcionado gracias a la supuesta dominancia del monopolio y del capital financiero, y, de esa forma, se bloqueó prácticamente la dinámica histórica de la sociedad capitalista. “Se pudría” es ese sentido, no obstante se mantuvo la “dominancia de clases” política y militarmente (así como sobre el soborno de la “aristocracia obrera” y otros mecanismos). De esa manera se había impuesto teóricamente el “primado de la política” y la interpretación de mundo sociológica de clases del marxismo del movimiento obrero se había despertado en cierto sentido. “Objetivamente” el mundo ya estaba, en cierto sentido, “maduro” para la “revolución mundial, su victoria sólo dependerá de las relaciones políticas y sociales de voluntad y de fuerzas” (las cuales, por desgracia, siempre eran desfavorables). La “izquierda occidental” meditada se ha distanciado después por lo menos parcialmente de esa ideología de legitimación, pero, sin embargo, no la ha superado realmente. Aún en la Teoría Crítica de Adorno y Horkheimer se mueve su abuso en forma negativa, cuando se presupone todo el tiempo pesimistamente la suspensión de la competencia en el “Estado total” o (después de 1945) en el “mundo burocratizado” y se lamenta de la decadencia del sujeto burgués de circulación. También en las actuales reacciones de defensa contra nuestro análisis de la crisis está claro que la relación entre “derrumbamiento” y “revolución” se vuelve a producir más o menos conscientemente, así como la filosofía ilustrada de la historia que le corresponde, aunque la mayoría de las veces con un giro negativo: con las esperanzas de un levantamiento revolucionario se entierra también la idea de la mortalidad del capitalismo (en la revista Bahamas y


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su entorno figura para ello la fórmula conspiratoria ritual de la “superación del capital sobre sus propios fundamentos”). De ahí que objeciones como que Krisis extiende un “mensaje del final del mal fundamentado escatológicamente, que podría tener un final muy malo” (Huisken, p. 39) o que ofrece la “variante modernizada de una filosofía de la historia causante de sentido” (Heinrich, p. 41). Esas objeciones revelan más sobre la perspectiva de los críticos que sobre el objeto de la crítica. Ya que el modo de producción capitalista llegue a sus límites absolutos no se produce a partir de ciertos constructos sobre filosofía de la historia adaptada a una teoría externa de crisis, sino a partir del análisis de la contradicción interna fundamental del capital, es decir, de una formación histórica completamente específica2. En ese sentido hay que entender cuando Marx dice: “el verdadero límite de la producción capitalista es el capital mismo, es decir: que el capital y su auto valorización se manifiesta como punto de partida y de llegada, como motivo y fin de la producción… El medio, la evolución incondicionada de las fuerzas sociales de producción, está en conflicto ininterrumpido con el fin limitado de la valorización del capital dado” (MEW 25, p. 260). Se trata de una contradicción irresoluble inmanentemente en tanto que el aumento de la productividad empresarial supone efectivamente la eliminación del trabajo vivo del proceso de valorización, mientras que a la vez la valorización del capital no es otra cosa que el abuso de la mano de obra. Tomado en sí mismo, de ello no resulta de ninguna manera una disolución inmediata de las relaciones capitalistas. Por el contrario: mientras que la manera de producción en forma de mercancías estaba todavía relativamente poco desarrollada, es decir, sólo había influido superficialmente la sociedad y estaba limitada en lo esencial a pocos países y regiones del mundo, se desarrolla partir de esta contradicción una dinámica monstruosa de expansión. Ya que la socavación permanente en ámbitos capitalistas limitados de masa de valor mediante el “ahorro” de mano de obra se compensó provisionalmente en la totalidad del ámbito capitalista mediante una expansión continua de la valorización en nuevos ramos laborales intensivos de la producción y mediante el ajus-

Página 14 te capitalista de regiones del mundo adicionales. Es cierto que ese proceso de transformación no puede funcionar a la larga, sino que no es otra cosa que una manera determinada de suceder las cosas en la que la contradicción interna capitalista se desarrolla históricamente y, a la vez, se agudiza. Puesto que la “producción capitalista aspira constantemente a superar sus límites inmanentes, pero sólo los supera gracias a medios que la enfrentan a otros nuevos y en medida más poderosa” (Marx, ibíd.) Pertenece a la lógica del asunto que, más tarde o más temprano, se reduzca a la larga la cantidad absoluta de la mano de obra en uso de la totalidad de la sociedad y, de esa manera, disminuya la masa de valor producida en la totalidad del capitalismo. De esa manera, el capitalismo socava sus propios fundamentos. El marxismo no sólo ha revuelto el diagnóstico de crisis formulado, es cierto, sólo abstractamente por Marx, en el sentido de la “tesis de descomposición”, sino que, a partir de ahí, ha interpretado la “contradicción entre fuerzas de producción y relaciones de producción” no como específicamente capitalistas, sino como transhistóricas, es decir, como válidas para todas las sociedades anteriores. Según el “materialismo histórico” el desarrollo de las fuerzas de producción es válido absolutamente como motor de la historia humana: ya que cada “fase del desarrollo” se corresponde siempre con una forma determinada de la “dominancia de clases”, así como de las relaciones de producción y explotación, el progreso de las fuerzas de producción tenía que entrar tarde o temprano en conflicto con el orden social correspondiente y producir su cambio revolucionario. Claramente se trata en este caso de una retroproyección de relaciones burguesas en el pasado, típica del pensamiento ilustrado (aquí sólo en sentido materialista). Puesto que ninguna otra sociedad a parte de la capitalista estuvo jamás organizada alrededor de la producción; ya sólo por esa razón, no podía existir algo así como la “contradicción entre las fuerzas de producción y las relaciones de producción”. Marx no ha sido, de ninguna manera, ajeno a esta interpretación de la historia, ya que él tenía puesto por los menos un pie en el suelo del optimismo del progreso. Aunque la lógica de su teoría de crisis no es, de ninguna manera, compatible

con este constructo de filosofía de la historia3. En lo esencial no se trata de otra cosa que del pensar-hasta-el-final consecuente de la crítica del fetichismo introducida desde el primer capítulo del Capital. Ya que la contradicción lógica interna del capital ya está dada en la forma nuclear de la forma de producción capitalista, la mercancía, y el movimiento hacia el fin en sí mismo del “sujeto automático” (es decir, el valor) no es otra cosa que el despliegue de esa contradicción. Que las relaciones sociales se generen como relaciones de cosas (más exactamente: de mercancías) y se opongan como tales a las personas como poder extraño, no sólo significa que su propio contexto social les imponga legalidades irracionales como si se tratase de leyes naturales; conlleva también su caducidad histórica última independientemente de todo querer subjetivo. Por cierto, no tiene nada que ver con la “filosofía de la historia instauradora de sentido”, ya que más allá de la lógica (en sentido histórico completamente específica) de la sociedad de mercancías, cesa la determinación. Sólo es seguro que la sociedad capitalista tiene que hundirse violentamente en último término a causa de sus contradicciones internas, pero de ninguna manera, como va a suceder el proceso de ese hundimiento, y sobre todo tampoco, que lo va a sustituir. La superación de la socialización en forma de mercancías sólo se puede poner en marcha, obviamente, mediante un acto colectivo y consciente, ya que no se trata de otra cosa que de la falta de conciencia social. Si va a salir bien, depende única y exclusivamente de si la gente consigue emanciparse o no de las formas de relación y comunicación constituidas de manera capitalista. Todo optimismo exagerado en relación a esto sería un error absoluto. No es improbable, de ninguna manera, que el proceso de derrumbamiento ponga en funcionamiento una dinámica incontrolable, catastrófica en cuyo transcurso se destruya todo contexto civilizatorio y, quizá, los fundamentos de la vida humana. Por lo menos, en la regiones de derrumbamiento del mundo actual ya se delinea esta posibilidad tan clara como aterradoramente. De cualquier manera, aún hay una opción emancipadora, aun cuando la oposición crítica con la sociedad esté a la defensiva en todo el mundo. En tanto que, pero sólo en tanto que, la historia está abierta para tomarse la mo-


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lestia de una muletilla preferida que en general sólo está al servicio de escaquearse de un análisis y crítica consecuentes del proceso objetivado. Naturalmente, se puede discutir y hay que discutir sobre si es cierto que el capitalismo ha llegado de hecho hoy a sus límites históricos; si con el final del fordismo y de la tercera revolución industrial se ha puesto en marcha una derrota secular y irreversible y realmente no hay más campo de juego para la acumulación. Dicho de paso: no se trata para nada de un “derrumbamiento” repentino, como suponen erróneamente muchos críticos y según el sentido de la palabra (por lo que la usamos poco, al contrario que nuestros críticos), sino de un largo proceso de decadencia, que previsiblemente se va a alargar durante muchas décadas y cuyo transcurso es difícilmente anticipable. El grupo Krisis ha planteado en los últimos años toda una gama de argumentos teóricos y pruebas empíricas a favor de este diagnóstico de crisis; además Robert Kurz ha desarrollado históricamente con todo detalle este contexto en el Schwarzbuch Kapitalismus. Sin embargo, obviamente no creemos haber resuelto así todos los problemas. Por otro lado, la gran mayoría de las críticas hasta ahora no están hechas para continuar con la discusión, sino que más bien dan la impresión de tener que desarmar un punto de vista teórico por lo visto incómodo, supuestamente, porque cuestiona su trama acostumbrada conceptual y de pensar. Sólo así se puede explicar porque autores como Huisken y Heinrich, a los que se tendría que poder suponer un conocimiento seguro de la teoría de crisis y acumulación, en konkret3/2000 equivocan (o ignoran) sistemáticamente el núcleo teórico del diagnóstico de crisis de una manera sorprendente. Sobre todo, no muestran la huella de una conciencia de problema frente a la contradicción lógica interna del capital entre el desarrollo de fuerzas de producción y el imperativo de valorización; más bien lo ocultan sistemáticamente, en tanto que observan la postura particular, empresarial y la identifican repentinamente con la totalidad del proceso capitalista. Huisken se equivoca con especial torpeza según el entramado del marxismo del movimiento obrero: sencillamente pone en juego el interés de valorización del capital particular4 y por lo visto ve ahí la garantía de que la acumulación,

Página 15 en principio, se puede continuar ad infinitum. Heinrich por lo menos argumenta algo más diferenciadamente: se remite al aumento de la prorrata de plusvalía que lleva consigo el desarrollo de las fuerzas de producción (Marx lo llama la “producción de la plusvalía relativa”) y, de esa forma pretende con toda seriedad haber demostrado que “la masa de la plusvalía contenida en la totalidad del producto” aumenta justamente “a causa del aumento de la productividad” (p. 41). Disparatadamente, es, sin embargo, esa persecución irrespetuosa de los intereses privados de valorización y el aumento de la plusvalía relativa sólo un lado de la contradicción interna capitalista5; es justamente la que socava en último término el fundamento de la valorización, a saber, reduce absolutamente la masa de beneficios y valor de la totalidad del capitalismo (es decir, no meramente la expresión de valor de cada mercancía particular o de la parte relativa de plusvalía o beneficio por capital invertido)6. Ya que en la competencia se premian ante todo aquellos capitales que racionalizan de forma más consecuente (es decir, que vuelven sobrante más trabajo vivo); reciben la mayor parte de la masa de plusvalía, aunque y en tanto que son los que más están contribuyendo a hacerla más pequeña. Que esta contradicción sólo se haya calmado históricamente mediante una rasante huida hacia delante, es decir, mediante la apertura de nuevos ramos laborales intensivos de la producción (aunque aún así con fricciones violentas), les parece a Huisken y Heinrich razón suficiente para quitarla del medio completamente. Y mientras que así se eleva de una manera completamente positivista una misteriosa evidencia empírica aparente al rango de una postura teórica, la referencia a los límites absolutos de la dinámica de valorización (es decir, la agudización de la contradicción ignorada) se manifiesta después, por el contrario, como una pretensión moral sugerida al modo de producción capitalista. Cuando Heinrich y Huisken creen tener que enseñar casi en los mismos términos a los autores del Manifiesto y del Schwarzbuch que el “fin inmanente de la producción capitalista… no es la eliminación del paro y la miseria, sino la valorización del valor” (Heinrich, p. 40; Huisken análogamente, p. 34), entonces tiene un efecto

en cierto modo vergonzoso, porque han “olvidado” claramente lo que siempre acentúan, que el capital sólo se puede valorizar una vez, en tanto que hace uso de mano de obra y esto en escala creciente. Que esto pueda dejar de funcionar una vez está tan fuera de la capacidad de comprensión de ambos críticos que ni siquiera toleran la pregunta. Por lo visto, menos comprensible todavía les parece a la mayoría de los críticos la relación entre el proceso de crisis en el ámbito de la acumulación real y la superestructura financiera hinchada crediticia y especulativamente. También aquí se levanta la sospecha de que se trata menos de la complejidad de la materia que, más bien, de la postura defensiva interiorizada. Ya que, aunque los movimientos en la superficie de los mercados financieros transnacionales sean tan confusos, el mecanismo básico del capital ficticio, como ya Marx lo descifró en lo esencial, no son difíciles de comprender. Básicamente se trata de un movimiento doble: ante todo el crédito y la especulación están al servicio de retardar la irrupción de la crisis, porque consiguen posibilidades de inversión ficticias (es decir, no cubiertas real económicamente) para capital sobre acumulado y, a la vez, crean de la misma manera capacidad de compra no cubierta; en último término, esto conduce a una agudización de la crisis, porque cuando explota la burbuja financiera la totalidad del potencial de desvalorización retardado se hace real de golpe. Este mecanismo, que, por lo demás provoca la apariencia de que la especulación fuese la causa de la crisis y no su transcurso y, por esta razón, contribuye a poner en marcha las conocidas proyecciones antisemitas, este mecanismo se vuelve en principio eficiente en todo proceso capitalista de crisis, obviamente también en el actual. Sólo es nuevo históricamente que el total desacoplamiento del dinero respecto a su base en oro y la desregulación de los mercados financieros ha conseguido un campo de acción espantosamente grande para la independización relativa del capital ficticio frente a la acumulación real; con ello se explica la dilación de la crisis extrañamente larga que se prolonga ya más de veinte años y la cantidad exorbitante de la “masa de valor” ficticia “almacenada”. Reconozco que no hemos valorado del todo bien el horizonte temporal de este proceso. Desde


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un punto de vista estructural, aproximadamente a principios de los años noventa, parecía prácticamente increíble que el sistema de bola de nieve se iba a poder mantener otros diez años o, incluso, algunos años más. Es verdad que los desarrollos que han tenido lugar desde entonces no han contradicho de ninguna manera el diagnóstico estructural, sino más bien lo han confirmado. Ya que el anticipo ficticio a la creación futura de valor no se ha saldado en términos de economía real, más bien la superestructura financiera se ha ido alejando en un movimiento exponencial cada vez más de la acumulación real y los procesos de racionalización que tienen lugar ahí incluso se han acelerado. Ya que, sin embargo, la valorización de capital no se puede emancipar del uso de trabajo vivo, hay que restituir la relación entre ambas esferas y esto violentamente, es decir, con un estallido. Hasta la prensa más acrítica ha captado entre tanto (aunque no lo pueda explicar), que, por ejemplo, el aumento del índice Dow-Jones cerca del factor 11 desde 1980 apenas se puede explicar a partir de un crecimiento del producto social bruto real de 60-70%. En este punto es bastante gracioso cuando Heinrich no quiere ver más que una función normal de la naturaleza de crédito, “acumular capital líquido improductivo“ para volverlo a lanzar después a la esfera de la acumulación real. Es extremadamente molesto de verdad cuando añade desde esa postura absolutamente insostenible empírica y teóricamente que puede objetar a Robert Kurz que separa “ambas partes que se pertenecen” (la valorización real y el sector financiero) y prepara el suelo, de esa forma, para proyecciones antisemitas (p. 41). Si esto no es una difamación consciente, entonces es digno de atención como poco como el clarísimo “interés brutal en la materia” (Marx) le impide al autor de la crítica Heinrich leer comprendiendo mínimamente las explicaciones detalladas y forradas histórico-empíricamente sobre la relación interna entre el capital ficticio y la acumulación real en el Schwarzbuch (y no sólo allí)7. También es bastante fútil identificar sencillamente la predicción del hundimiento en último término irremediable (aunque no pronosticable con exactitud) del mercado financiero con el “diagnóstico de derrumbamiento” y después partirse de risa de que los “profetas de la crisis” si-

Página 16 guen esperando supuestamente al largamente esperado “apocalipsis”. No se puede evitar la impresión de que se está intentando, por el contrario, apartar la vista de que la crisis esté en plena marcha desde hace dos décadas, de que grandes partes del mundo han sido declaradas inútiles para la valorización del valor y que se las ha desacoplado negativamente (con las consecuencias más brutales para las personas que viven allí) y que también en las metrópolis cada vez más partes de la población están afectadas por este proceso de desvalorización. Un hundimiento aceleraría este proceso con un impulso violento, pero, por supuesto, no sería la “derrumbamiento”, sino sólo una cesura en el proceso de decadencia, que, como ya he dicho, se puede alargar aún décadas y, es de suponer que va a encontrar siempre transcursos más espantosos si no se constituye en movimiento social-emancipatorio que se atreva a llevar a cabo la ruptura decisiva con la sociedad productora de mercancías. Quizá estas previsiones poco alegres no contribuyan, en último término, a hacer un tabú de las ideas sobre el agotamiento irreversible de la lógica capitalista de valorización sobre todo en los países-aúnganadores del mercado mundial. Por lo visto, alimenta la creencia de que el capitalismo da un giro, después del fordismo, hacia una “normalidad” que se procesa de una manera manifiestamente ahistórica y, por ello, prorrogable eternamente, algo así como una “apariencia de seguridad” engañosa, porque permite seguir moviéndose en el desmontado, pero, al cabo, conocido, sistema de coordenadas marxista. Sólo desde este sistema de coordenadas puede parecer que se tratase por el contrario de criticar por eso al capitalismo, porque está en crisis o incluso para quitar importancia desde aquí a los estadios de desarrollo históricos pasados. El que ve tal cosa en el Manifiesto o en el Schwarzbuch, lo quiere ver con toda autoridad. En tanto que las atrocidades de la lógica capitalista hagan acto de presencia en el proceso de crisis de nuevo con especial dureza, aclara, por el contrario, la situación del “funcionamiento normal” y, posteriormente, lo deslegitima de nuevo. Debería ser una banalidad que todo intento de superar la sociedad de mercancías sólo pueda partir de la postura histórica dada en cada caso y que no sea parte de las tareas de una crítica radical de la

sociedad definir ese punto de partida. Esta discusión no se puede limitar con tabús. NOTAS 1 Más o menos: “… pero después del diluvio universal llegaremos nosotros y sólo nosotros”, reza el título de un tratado histórico sobre este tema de Rudolf Walter (Frankfurt am Main, 1981) 2 La diferencia entre la filosofía de la historia entendida positivamente y su crítica entendida analíticamente (en oposición al mero relativismo) la ha mostrado claramente Moishe Postone en su libro Time, labor and social domination: A Reinterpretation of Marx’s Critical Theory, Cambrigde University Press (1993). 3 El pensamiento marxista es en sí contradictorio, en tanto que se solapan y cruzan momentos de una teoría burguesa de la modernización con la crítica radical de las relaciones de fetiche en términos de producción de mercancías. En ese sentido, se puede hablar de un “doble Marx” (véase entre otros Robert Kurz, “Postmarxismus und Arbeitsfetisch” en Krisis 15, Bad Honnef, 1995). 4 Huisken: “Como si el capitalista no explotase trabajo, es decir, como si no alargase siempre el exceso de horas trabajadas sobre el tiempo de trabajo necesario, sino que quisiese deshacerse de los trabajadores” (p. 41). 5 Véase más detalladamente al respecto y respecto a lo que sigue, mi crítica al libro de Heinrich Die Wissenschaft von Wert en Streifzüge 1/2000 (Kritischer Kreis, Margarete Str. 71-73/23, A-1050 Wien). 6 No es, por tanto, el “caso tendencial de la prorrata de beneficio” muy discutida en ciertas líneas del marxismo la base de la crisis fundamental de valorización del capital, sino el derretimiento irreversible de la masa de valor y beneficios de la totalidad del capitalismo. 7 Robert Kurz, Ernst Lohoff y yo hemos vuelto a desarrollar esta relación en muchas otras publicaciones. Véanse entre otros los artículos en Krisis 16/17 (1995), mi artículo “Es rettet Euch kein Billiglohn” en Feierabend! (1999), así como sobre la crítica a las objeciones de que toda tematización del capital ficticio sea ya tendencialmente antisemita (Robert Kurz, “Das Leben als Wille und Design, Berlin, 1999). Traducción de Marta M. Fernández


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Nota central

Si la salida es el socialismo, ¿qué podemos esperar de Rusia y China? Escribió: Pablo Hernández A.

Estamos viviendo una época muy caótica (…) Pero ahora hay una confusión ideológica y política que, realmente, cuesta mucho trabajo entender dónde estamos y hacia dónde vamos (Leonardo Padura *) Los activistas socialistas y antiimperialistas de distinto color ideológico, político o partidario, nos alegramos cuando Rusia o China salen a enfrentar alguna acción o amenaza del imperialismo norteamericano en contra de la soberanía de un pueblo o una nación, o en contra de provocaciones que buscan la escalada bélica y una tercera guerra mundial. Los latinoamericanos nos alegramos, en particular, con declaraciones y acciones de los gobiernos chino y ruso defendiendo a Venezuela de la agresión, el golpismo y el bloqueo. Pero la gran mayoría de ese activismo mundial le da atributos a Rusia y a China que obedecen más bien a los deseos y no a la naturaleza de estos países y gobiernos. Hay los que hasta escriben sobre el carácter socialista o comunista y revolucionario que tendría Xi Jinping o Putin. ¿Es el Partido Comunista Chino un partido revolucionario que guarda la esencia del Maoísmo? ¿Es Putin un emulador de Lenin o Stalin? ¿Se ha convertido el Ejército de la Federación Rusa de nuevo en el Ejército Rojo liberador de los pueblos oprimidos? La realidad es que no hay una refundación del comunismo, ni en su versión estalinista, ni maoísta, mucho menos comunista o socialista revolucionaria, es decir que tenga como gran objetivo el impulso y realización de la revolución Socialista Mundial y el desarrollo de la lucha de clases en Rusia y China, para avanzar o volver a un programa y plan socialista para sus respectivos pueblos. Pero sí hay una lucha política e ideológica dentro de esos países y fuertes contradicciones con el imperialismo norteamericano. Las masas en uno y otro país y las masas que resisten en el mundo están interviniendo directa o indirectamente en las políticas de Rusia y China respecto a la ofensiva imperialista norteamericana y sus imperialismos aliados. Las cosas no son blanco y negro y las masas aprovechan las contradicciones existentes para desa-

rrollar la resistencia del imperialismo que en su fase crónica senil o agotada deja muy pocas posibilidades a la reaccionaria Coexistencia Pacífica, utopía negativa de Xi Jinping y de Putin, así como de otras expresiones políticas como la cubana o venezolana. El Caso de China China, que todavía mantiene el envase rojo y la etiqueta “comunista”, sigue profundizando la lógica del giro de las reformas capitalistas y la propiedad privada de los medios de producción y de cambio, del período post maoísta, que han generado millones de nuevos ricos: Profundizar la restauración capitalista. Una nueva burguesía que utilizó la eliminación de una gran cantidad de actividades y propiedad social, y ya desde el aparato del Estado y del Partido Comunista Chino o como “emprendedores”, se han enriquecido orientándose al mercado externo a las nuevas necesidades de consumo de una clase media que alrededor de la actividad de “zonas especiales”, parecido a las zonas francas de nuestro país y de los servicios, creció con las reformas de economía de mercado. Bien lo dice Doménico Losurdo ** en su artículo “China se ha convertido al capitalismo...”: “... ¿Hasta cuándo los nuevos ricos seguirán aceptando una situación en la que pueden gozar tranquilamente de su riqueza económica (acumulada legítimamente) pero no pueden convertirla en poder político?” Para Deng Xiao Ping, líder del giro reformista capitalista a finales de los años 70s y para los dirigentes del PCCh que le sucedieron, la burguesía solo tiene expresión individual y no está articulada como clase, aunque haya crecido numéricamente. Según estos, la contención está en el aseguramiento del poder del Estado por parte del Partido. Similar argumento podemos encontrarlo en la dirección del Partido Comunista de Cuba respecto a las aperturas de la economía socialista a la pequeña y mediana propiedad privada. Que el Partido Comunista Chino o cubano, vietnamita o norcoreano, tengan como seguro y contención su control del Ejército y del Estado, no es


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infalible. Del mismo partido surgen sectores que hacen el paso a la actividad empresarial, a la acumulación primitiva de capital. Que, en los últimos años, en China, por ejemplo, haya habido una campaña de “limpia” contra la corrupción en el aparato del partido y del Estado dice de esa realidad. ¿Hasta dónde el partido puede contener las presiones y la lógica que potencian las aperturas de mercado para que crezca la burguesía y su articulación, inclusive como parte de las estructuras del propio partido?

Los ángeles de Charlie ahora lo son de Xi Jinping y… masculinos, como dirían la policía de tránsito o la Cruz Roja.

La propiedad estatal subsiste en China y las reformas han tenido su punto fuerte en la atracción de inversiones extranjeras, haciendo de China la gran factoría del mundo, o sea, una gran plataforma maquiladora para exportación, dejándose el Estado la transferencia de tecnología y la dotación de empleo para millones de trabajadores chinos, entre otros “beneficios”. Han apalancado su economía con la adquisición de la deuda externa de los mismos Estados Unidos entre otros muchos países. La burocracia del PCCh goza de innumerables privilegios y una buena parte de ella se conforma con ello sin incursionar o no hacerlo decididamente en la apropiación de capitales todavía, como sí lo hicieron sectores de la

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burocracia del PCUS y de los partidos comunistas de los ex estados obreros del Este europeo. Pero la burguesía china es una realidad y llegará un punto, como le llegó a la burguesía mercantil del Siglo XV, XVI y XVII en Occidente, de aceptar el poder de la nobleza, negociar con ella y decidirse, la inglesa en el XVII y la francesa en el XVIII, a asaltar el poder político y hacerse del Estado. Hasta ahora la transacción de la burguesía china se remite a dejar el poder del Estado al PCCh a cambio de la garantía de acumular y reproducir su capital. Considerar solo la voluntad de la burguesía china y la contención del Estadio para que “no se constituya en clase” como decía Deng Xiao Ping, deja de lado un importantísimo y decisivo sector social y sector de clase, la nueva clase media, que es clave para el asalto del poder del Estado por la burguesía, ya por decisión de esta o ya por intervención externa en la figura de las “revoluciones de colores” (Doménico Losurdo). La clase media sigue formándose y creciendo alrededor de la actividad privada y privatizada y numéricamente se está ampliando a grados de alto ingreso, tal, que todo el año masas de turistas chinos invaden los distintos países de Europa teniendo a Republica Checa como puerta de ingreso. Esta clase media es el carburante para cuando la burguesía decida pasar a la ofensiva del poder en China, en las diversas variables que estarían sobre la mesa. Y de la misma clase media surgirán movimientos para que la burguesía se haga del poder. Por eso el PCCh y el Estado, ejercen un férreo control sobre las libertades políticas formales. Esa contención existe y no ceden en ninguna apertura en ese campo, pues la clase media no es segura que aceptará la transacción de recibir mejores condiciones de vida con las reformas capitalistas a cambio de ceder el poder al PCCh. No satanizamos a la nueva clase media china. Se moverá también hacia la izquierda si tiene por un lado un polo de atracción de la clase trabajadora china y del mismo proceso de conversión a ser ella misma un sector asalariado, por un lado, pero también, y, sobre todo, si se construye una alternativa política que levante la recuperación del socialismo y su profundización. Los beneficios del derrame del crecimiento económico exponencial de China con la apertura al mercado capitalista no durarán para siempre. Ya vemos como continua y se exacerba la guerra económica declarada abiertamente del imperialismo norte-


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americano contra China, que con las sanciones y bloqueo a la compañía Huawei y otras que le seguirán repercutirá en esa estabilidad y crecimiento económico y en las condiciones de vida de esa numerosa nueva clase media china. La clase obrera china no es pasiva. Hay luchas y resistencias a las políticas de apertura capitalista que conllevan desempleo, bajos salarios, incremento de las jornadas laborales, reducción de conquistas sociales, pero no la potenciarán como clase revolucionaria con su sindicalización, ni si quiera con una sindicalización independiente del Estado. No es el obrerismo o sindicalismo economicista una alternativa. No deja de ser necesaria e importante la lucha económica y social de los trabajadores chinos en resistencia, pero es insuficiente para cambiar la dinámica restauracionista capitalista que gestiona el PCCh. Hace falta la construcción de núcleos políticos obreros que empaten con la intelectualidad de izquierda revolucionaria que también está por construirse. En universidades como la de Pekín, ha surgido un agrupamiento por la izquierda: la Sociedad Marxista, que ha sufrido persecución y represión del gobierno. Este principio de organización disidente por la izquierda ha alentado a la solidaridad con las luchas obreras y feministas, por ejemplo, reivindicando siempre la salida del socialismo, aunque este se refiere más que nada al pensamiento de Mao y su concepción de variante estalinista. Igual hay una gran diversidad de intelectuales que se ubican en la “Nueva Izquierda”, nombre con el que ellos no se reconocen, pero que gravitan en torno al sitio web Utopía. Recogen la diversidad de pensamientos o corrientes, algunas de corte post moderno y otras ortodoxas maoístas. El desarrollo de estos espacios de pensamiento crítico es importantes y necesarios de defender. Pero es necesario también señalar que las libertades democráticas son importantes, pero solo para los sectores que se declaren por el socialismo, su defensa y profundización, de lo contrario serán libertades liberales, o sea para favorecer un paso más acelerado a la restauración capitalista. Y este concepto de defensa de las libertades en relación a la clase y desde el campo de defensa del socialismo es tan válido para China como para, Cuba o Venezuela. El PCCh con Xi Jinping al frente, ha llamado a la nación el año pasado, a volver a tomar el estudio del

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marxismo. Pero es un recurso ideológico en la estrategia de contra peso a las tendencias más marcadas de restauración capitalista y como pretendida vacuna contra el empoderamiento político de la nueva burguesía china cada vez más poderosa económicamente. ¿Hasta dónde la reivindicación del marxismo y del socialismo por parte del PCCh es solo el envase para amalgamar al pueblo chino bajo un contenido nacionalista? El sentimiento de nación es antepuesto al de la lucha de clases, esencia del marxismo. Como bien señala un artículo de la revista Sin Permiso: “El dirigente maoísta Han Deqiang escribió recientemente: "El sueño chino es el sueño del pueblo chino. Inevitablemente tendrá muchas características del nacionalismo en lugar de valores universales". … El socialismo, por lo tanto, es ante todo un medio para asegurar la autonomía de China y su eventual reincorporación al directorio del orden global”. No es muy distinto en el caso de la Rusia de Putin. Detrás de una simbología de la ex URSS, Putin y su formación política apela al sentimiento nacional recogiendo los triunfos del pasado cuando la nación como URSS, ganó heroicas guerras y batallas como el decisivo triunfo militar contra el nazismo en la Segunda Guerra Mundial. En el caso ruso, el desencanto de la población por el fracaso de la vuelta al capitalismo, que no trajo prosperidad alguna para las masas, ha generado, desde abajo y no porque Putin se lo propusiera, un movimiento de recuperar el imaginario de la ex URSS. Montándose sobre el ascenso de Putin, que representó un corte en el curso semi anárquico de restauración capitalista de ambiciosos nuevos ricos, vendidos del reciclaje del PCUS, del Ejército y de las llamadas mafias rusas, el discurso bonapartista y nacionalista de éste, entusiasmó a una población que se ha ido cohesionando con el discurso "gran ruso”. Putin reordenó el Estado y la economía post soviética, instaurando una variante bonapartista entre sectores de las nuevas burguesías y de la burocracia y bajo el alero de las grandes empresas estratégicas, realizar una redistribución de la renta relanzando a Rusia como potencia con acento en lo militar y espacial con el desarrollo de la industria militar.

Putin volvió a colocar a Rusia como una potencia a partir de que este frenó el resquebrajamiento del ex bloque soviético, se impuso en los conflictos de las minorías nacionales como la de Chechenia;


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se ganó o neutralizo a sus ex repúblicas y se afirmó en el Medio Oriente, enfrentando la ofensiva contra Siria y la ofensiva del ISIS, entre otros escenarios internacionales donde ejerció su presencia como potencia aún activa. Rusia, con Putin, ha administrado la resistencia de las masas del mundo (China en cambio ha aprovechado más su ofensiva económica mundial) para hacer ese contrapeso al imperialismo norteamericano. Lo ha hecho a partir de la contradicción de la ilusión que el imperialismo norteamericano se hizo al creer que con la disolución de la Unión Soviética y sus “satélites” como los llamaban a los estados obreros deformados que surgieron con el triunfo del Ejército Rojo y de los “partisanos” sobre los nazis en Europa, el mundo tendría un Nuevo orden, con EEUU como gran triunfador y definitivo ganador. El imperialismo norteamericano, y sus ideólogos post modernos como Fukuyama, no tomaron en cuenta que las masas resistirían al neoliberalismo y que las contradicciones inter imperialistas no se resolverían tan fácilmente. La crisis de la Unión Europea es otra expresión de esa ficción que se crearon los imperialistas con la caída del bloque socialista y la URSS. No contaron que la China no corrió igual suerte que la URSS, aunque buscaron aplicarle la misma receta de socavamiento con movimientos liberales “democráticos” a lo interno. Tampoco lograron aplastar a Cuba y en cambio, pronto surgieron nuevos focos de resistencia, como la Revolución Bolivariana y los procesos de Ecuador, Bolivia y los gobiernos llamados “progresistas” que canalizaban esa resistencia de las masas de manera política llevando al poder a diversas formaciones y líderes que se rebelaban ante el imperialismo y en Medio Oriente, con la pertinaz resistencia del pueblo palestino y del pueblo iraní, libanes, sirio, yemení, kurdo, etc. Pero una cosa son las masas y otras los Estados Obreros deformados como China y la burocracia soviética reciclada que no permitió una caída a la yugoslava sino más o menos ordenada a parir del paso de burocracia del PCUS a burocracia de transición a una versión de capitalismo endógeno.

Tanto Rusia, como la China de Xi Pinling tienen una política internacional que se ancla en el pasado del estalinismo: la colaboración con la burguesía formulada como Coexistencia Pacífica entre estados obre-

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ros burocratizados o deformados y el imperialismo. Naciones Unidas es la institución que recogió esa relación de fuerzas surgida de la derrota de Alemania y Japón en la Segunda Guerra Mundial. Esta coexistencia pacífica tuvo su máxima expresión en la constitución de la ONU y del Consejo de Seguridad con poder de veto para la proporción de las potencias triunfadoras de la Segunda Guerra Mundial, incluyendo posteriormente a la China de Mao que se integró en 1971 después de décadas por validar tanto su mérito de triunfo sobre la ocupación japonesa como de validarse contra el acuerdo de Stalin y ChurchillRoosevelt de la distribución de zonas de influencia y compromisos de no hacer ni permitir ningún nuevo estado obrero y revolución socialista. Con la ofensiva imperialista norteamericana, Naciones Unidas se ha resquebrajado y EEUU busca crear las condiciones con su ofensiva Estados Unidos Primero, para crear otro orden mundial bajo su egida. Es por eso que se retira de organismo de la ONU, no suscribe acuerdos de su Asamblea General o los veta. EEUU busca hasta la alternativa de la Tercera Guerra Mundial para provocar ese reacomodo que necesita y reposicionarse como potencia principal sin descartar que haya tomado ya la decisión de imponer la restauración capitalista mano militari en China y provocar los cambios políticos en los gobiernos no afines independientes de EEUU que son producto de revoluciones democráticas y antimperialistas como Irán, Venezuela y Nicaragua. En el próximo artículo analizaremos en caso de Rusia y hasta donde China y Rusia se perfilan o pueden ser una dirección del movimiento de masas de resistencia y hasta donde pueden como algunos quisieran, convertirse en los nuevos ejes de referencia para avanzar las revoluciones anticapitalistas y socialistas en el mundo. Notas: *Leonardo Padura, escritor (“El hombre que amaba a los perros”) y guionista cubano en bbc mundo 24 enero 2017 **http://horizontesdelsur.com.ar/china-se-haconvertido-al-capitalismo-reflexiones-sobre-latransicion-del-capitalismo-al-socialismo/


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“Del escenario de la ópera al escenario de la vida” Escribió: Bryan Barahona Zúñiga

La Escuela de Artes Musicales de la Universidad de Costa Rica, puso en escena la ópera “Pagliacci” del compositor Ruggero Leoncavallo, con una representación escénica sencilla pero agradable, los intérpretes hicieron uso de las capacidades artísticas para lograr un buen espectáculo. Debo agregar, que este tipo de obras permiten hacer un llamado a la reflexión y a la apreciación del arte como producto social, las cuales deberían contar con un presupuesto para poder presentarlas de forma más exquisita en su montaje como en la difusión. La difusión fue escasa en tiempo y limitada en espacios, con lo cual, contrario a lo que los organizadores han dicho, muchos asientos quedaron vacíos durante las funciones, que pudieron en su momento ser aprovechados. Propiamente sobre el contenido de la ópera “Pagliacci”, es importante aclarar que está inscrita dentro del estilo denominado “verismo” que nace a finales del siglo XIX y principios del siglo XX, caracterizado por que los compositores tomando aún elementos del romanticismo; debo aclarar, algunos textos y comentarios consideran que el verismo rompe con el romanticismo, en mi opinión enfoca a personas de clase social obrera y popular como actores, pero no se desliga del vaciamiento personal en acciones emocionales, pasionales, posesivas y machistas características del romanticismo. El autor, en su época buscaba reflejar heroísmo, pasión y romance en la manera de actuar de tres de los personajes masculinos, me refiero a Silvio quien correspondía al amor de Nedda, pero que cobardemente nunca apareció como un apoyo para ayudarla a librarse de su realidad de opresión, por otro lado la pareja de Nedda, alcohólico y celoso hasta la violencia me refiero a Canio y por último un acosador, capaz de hacer de la vida de Nedda una odisea, dado que esta se resiste a las acciones posesivas de Tonio. El machismo reflejado en la cobardía de Silvio, el acoso y las acciones vengativas de Tonio y la violencia posesiva de Canio, conducen en la obra inevitablemente al femicidio de Nedda. Por tanto, la obra supera al autor, que intentó en su tiempo, fines del siglo XIX, darle una connotación pasional, amorosa, vengativa, varonil, pero que hoy permite ser abordada desde diversos enfoques analíticos, dentro de los cuales cabe señalar la realidad del femicidio, Nedda es la víctima fatal y ella junto a Canio, Silvio y Tonio víctimas del patriarcado.

La inversión y esfuerzo que demanda la realización de esta obra, invita a salirse de los comentarios y presentaciones meramente descriptivas o peor aun justificando “estos sentimientos, tan humanos como reales” según Henning Jensen, rector de la Universidad de Costa Rica [1], para colocar la discusión en una realidad sistémica de capitalismo agotado, donde las múltiples problemáticas sociales ameritan ser evidenciadas para el debate, la reflexión y la acción, el femicidio una de ellas. Estamos en una realidad convulsa, con frentes de resistencia que reflejan el deseo más humano de supervivencia, denuncia y búsqueda experimental de una posibilidad de vida distinta, y el arte desde sus muy diversas formas o expresiones puede ser un medio para dar inspiración y avivar a las personas a valorar otros escenarios posibles, otra forma de relacionarse, de convivir, de ser. La ópera que, comúnmente utilizada por la burguesía para su diversión, distante de ser accesible para las masas, hoy centenares de años después de ser creadas -unas mas otras menos- puede aportar mucho más de lo que comúnmente se le aprecia.

Referencias 1. R. Leoncavallo, Artist, Manual de introducción a la ópera Pagliacci. [Art]. Teatro popular Melico Salazar, San José, Costa Rica, 2019.


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Anti 996.ICU - Activismo de Trabajadores de Alta Tecnología en China

Escribió: Max

No hay duda de que el desarrollo de alta tecnología y sus diversas aplicaciones ocupan un lugar central en la agenda de la burguesía, que sueña con una cuarta revolución, que logre sacar al capitalismo del agotamiento en que se encuentra. China ha recortado aceleradamente la distancia con los gigantes tecnológicos estadounidenses. Lo ha hecho sobre la súper explotación de sus trabajadores y justificándolo con ideologías, que, por supuesto van en contra de los intereses de los mismos trabajadores, pero que sirven para los intereses de estos nuevos burgueses y para la confrontación con Estados Unidos. Aclaramos de entrada, no queremos reivindicar el modelo de trabajo norteamericano, tocaremos esto en detalle luego, lo que queremos reivindicar y analizar es el incipiente activismo de estos trabajadores de alta tecnología, proletarizados, con poca historia política de lucha propia, pero que empiezan empujados por la objetividad ha encontrar y diseñar métodos de lucha propios y nos atreveríamos a decir recuperar lentamente su memoria e historia de clase. Un horario no oficial se ha impuesto en las empresas de alta tecnología chinas. Es un horario promovido por las más altos magnates, como Jack Ma (fundador de Alibaba), Richar Liu (fundador de JD), Bai Ya (fundador de Youzan). Este horario es llamado 996, no es

otra que trabajar de 9 a.m. a 9 p.m, 6 días a la semana. Además de ser promovido por los dirigentes de estas grandes empresas, es aceptado culturalmente, pues ha sido promovido como una de las “virtudes” que ha permitido el crecimiento chino, y el acortamiento de distancia frente a sus pares estadounidenses. Exploremos algunas de las declaraciones publicas, de la naciente burguesía china: “El 996 real, no es simplemente horas extra de trabajo”, “Todos tienen el derecho de escoger su propio estilo de vida, pero aquellos que trabajen menos horas no van a probar la felicidad, ni las recompensas del trabajo duro”, “Yo personalmente pienso que el 996 es una gran bendición ¿Cómo vas a conseguir éxito sin pagar esfuerzo y tiempo extra?” – Jack Ma

“Esta va a ser definitivamente la decisión correcta cuando veamos hacia atrás en unos pocos años” – Bai Ya “Nunca vamos a forzar a nuestros empleados a trabajar 996”, “Tenemos que identificar y sacar de la compañía a tres tipos de empleados: Los que no se sacrifican por el trabajo, los que no están dando el desempeño esperado, y aquellas que tiene una relación baja de resultado-salario” - Richard Liu

Como vemos no tienen ningún pudor en impulsar estas jornadas laborales, y no tienen la mas mínima empatía por lo

que esto significa para la vida de millones de trabajadores, que ven reducida su vida a los objetivos de la empresa. Los trabajadores se colocados antes la contradicción de mantener un trabajo con salarios mayores al promedio a costa de su vida, o arriesgarse a quedar desempleados han venido optando por la primera. La situación no es fácil, incluso estos salarios relativamente altos, comparados con el promedio, no son suficientes para garantizar vivienda, educación y salud de calidad. Antes este panorama los trabajadores tuvieron un respuesta colectiva de protesta. Utilizando la plataforma GitHub (mayor plataforma colaborativa mundial para el almacenamiento de código fuente) crearon una nueva licencia de “Software Libre” llamada 996.ICU (Intensive Care Unit), frase utilizada comúnmente entre los desarrolladores chinos, que hace alusión a como terminaran en la unidad de cuidados intensivos de un hospital a causa de las jornadas laborales a las que son sometidos. La licencia 996.ICU certifica que un “software” puede ser libremente usado, su código fuente es expuesto y puede ser libremente modificado, siempre y cuando las empresas que lo utilicen garanticen que las garantías legales del país en el cual trabajan sean respetadas (si el software es producido en distintos países, se tendría que usar la legislación mas estricta,


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con mejores condiciones para los trabajadores). En China específicamente la legislación prohíbe este tipo de jornadas, establece pagos sobre las horas extra del 150% y pone limites a la cantidad de horas trabajadas por semana. Podríamos de entrada criticar la ingenuidad de los creadores de esta licencia, por seguir buscando la defensa de sus derechos por medio de la institucionalidad, misma institucionalidad que es insuficiente para proteger sus derechos a pesar de tener una legislación ya existente. Sin embargo, Gu y Yan, creadores de esta licencia han dicho públicamente que sabe la licencia será insuficiente para proteger sus derechos. Sin embargo, lograron que muy rápidamente mas de 200 mil desarrolladores siguieran el proyecto, e incluso trabajadores de otros países y de multinacionales como Microsoft han empezado a apoyar un proyecto que dice que el software libre fue un avance respecto, al privativo; pero que seria aún mejor si protegiera los derechos de sus creadores. Gu y Yan, han trabajado en Estados Unidos y Japón y hablan de que las jornadas no son sustancialmente distintas, en Japón son muchas veces peores. Esto explica la resonancia que el proyecto tuvo a nivel internacional. En Estados Unidos figuras como Elon Musk, CEO de Tesla, conocido por la creación de autos autónomos e incluso recientemente por lanzar cohetes al espacio, ha hablado públicamente muchas veces de su jornada de 120 horas semanales, y como no toma vacaciones desde 2011.

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Elon Musk es usado como el principal ejemplo de emprendimiento, no es difícil imaginar las expectativas que se tienen de los empleados, que ya empiezan a subir historias de Instagram para certificar sus extensas jornadas en nombre del amor a sus trabajos y la pasión por la tecnología. Esta planteada ya claramente, la algunas veces oscura, proletarización de los trabajadores de alta tecnología y la necesidad que tendrán de organizarse para enfrentar la violenta ofensiva que la burguesía coloca sobre ellos. Seguiremos desarrollando este tema en futuros números de nuestra revista.

Masiva producción de robots en China. Se proponen para que las personas de la tercera edad puedan superar la soledad. Evidentemente, tanto la producción de esos robots como el uso de los mismos, tienen por objetivo (como lo explica el artículo) alienar aún más a los trabajadores y, visto el uso que le darán, alienar a full a los ancianos en vez de buscarles una vida, y una consiguiente muerte, de calidad.


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Inmigrantes Escribió: B. Blarousson

La detención de 367 hombres, mujeres y niños en abril fue la muestra más elocuente de cómo el gobierno “progresista” de López Obrador decidió hacer parte del trabajo sucio de Estados Unidos que recrudeció bajo el gobierno de Trump. "…la violencia mayor la tenemos en estados del norte y preferimos atender a la población migrante de Centroamérica en el sur, sureste" dijo López Obrador. Aclaró que su gobierno quiere tratarlos con respeto y, al tiempo que les ofrecía empleo estatal, no se le ocurrió mejor manera de atenderlos que encarcelarlos. Tanto en Estados Unidos como en Europa el flujo migratorio ha acaparado parte importante del discurso político. Mientras las derechas del globo no dejan de agitar la xenofobia para juntar votos responsabilizando a los migrantes de las consecuencias de la ofensiva del capital contra el trabajo, otros tantos se dedican a realizar negocios EE.UU.: el negocio de la tragedia Desde el inicio de la privatización de las cárceles estadounidenses, a principios de los años ´80, ha demostrado cuan desastroso resulta insertar intereses económicos en la “impartición de justicia”. En el auge de la corriente privatizadora, impulsada por el presidente Ronald Reagan, la propuesta fue presentada como una opción para ahorrar el dinero de los contribuyentes. Pero resulta obvio que el negocio de las compañías que dirigen las prisiones depende de elevar el número de personas encarceladas. Las cifras demuestran la rentabilidad: de 1990 a 2009 el número de detenidos en cárceles privadas se elevó un 1.600%. Ahora, Estados Unidos encabeza la lista mundial de mayor número de personas encarceladas: el país con el 5% de la población global alberga al 25% de los prisioneros del mundo. Las principales empresas que controlan el negocio –CoreCivic y GEO Group– defienden sus intereses argumentando que tienen la capacidad financiera para edificar o cerrar centros de detención de acuerdo con la demanda y que operan con costos muchmenores que las cárceles federales, pero esta

reducción se da gracias a que, por ejemplo, la mayor parte de los trabajos de operación y manutención los realizan los presos, quienes reciben un salario de un dólar por cada día de trabajo. En el caso de los centros de detención para inmigrantes, las compañías pueden obtener un margen de ganancia incluso mayor porque siendo que el destino de la mayoría de los detenidos es la deportación, no se ofrecen programas sociales para beneficiar la fantasmagórica “reinserción social”. El mentado “ahorro para los contribuyentes” se desvanece ante las cláusulas de las licitaciones con las grandes empresas que generalmente incluyen que el gobierno estatal les garantice una ocupación del 8090%. Al finalizar su mandato, Obama anunció que el gobierno recuperaba el control de la gestión de 13 cárceles federales, eliminando la gestión privada. La administración lanzó un informe en el que se destacaba, según publicó The Wall Street Journal, que la gestión privada "no permitía ahorros sustanciales en costes". Esta decisión hundió en la bolsa a las dos principales empresas del rubro, con caídas superiores al 35% de su capitalización en una sola jornada. Sin embargo, esa caída quedó en el olvido porque, tres meses después, Donald Trump ganaba las elecciones y declaraba sus intenciones de “fortalecer las leyes de inmigración”. Previendo un aumento en los encarcelamientos, CoreCivic subió en la bolsa un 135% y Geo Group un 100%. “Para CoreCivic, el aumento en las previsiones de ganancias desde el día de las elecciones ha sido del 35% para el año 2017, cuando ganará US$ 181 millones, estiman los expertos de FactSet actualmente; en 2018 alcanzará los US$ 176 millones, un 66% más de lo que pensaban los analistas antes de las elecciones. Geo Group también se beneficiará, aunque algo menos, con una mejora en las previsiones para 2017 del 14%, y del 36% para 2018, cuando se estima que alcanzará unos beneficios de US$ 196 millones… Los expertos esperan que CoreCivic reparta un dividendo este año del 5%, y del 5,8%


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para Geo Group, unos porcentajes más de dos veces superiores a los que reparte la media del S&P 500, que para este año se estima retribuya un 1,92%”. (El Economista.es, 08/05/2017). En el primer trimestre de 2019 Geo Group logró un beneficio de US$ 40 millones, frente a los 35 del mismo período de 2018, mientras que Corecivic cerró el último trimestre del año pasado con unos beneficios de 41 millones. También sale ganador el sector del transporte, tanto las compañías que trasladan a los inmigrantes desde la frontera hasta los centros de detención como las aerolíneas que contratan para deportarlos. Desde 2018 el Servicio de Inmigración y control de Aduanas (ICE) tiene un acuerdo con la empresa Classic Air Charter (CAC), responsable de organizar la mayor parte de los vuelos de ICE Air a cambio de 646 millones de euros, según datos de la Oficina de Contabilidad del Congreso (GAO). Por otro lado, las iglesias y albergues que los alojan temporalmente reciben fondos públicos dado que las autoridades migratorias no dan abasto y de-

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ben trasladarlos para hacer espacio a los recién llegados. Los 300.000 inmigrantes detenidos en la frontera entre enero y abril de 2019 dejan a la vista la dimensión del negocio y de la tragedia humana. Hay que sumar que Trump ordenó recientemente impulsar nuevas normas para cobrar a los inmigrantes que quieran presentar peticiones de asilo y también para solicitar permisos temporales de trabajo para el período durante el cual se resuelve el asilo. El resultado de esta política se completa, por un lado, con las cifras más recientes del Proyecto Migrantes Desaparecidos que muestran que en 2018 murieron al menos 376 inmigrantes en la frontera con México y 6 menores en los centros de detención en los últimos ocho meses. Y por el otro, con que de octubre de 2014 a julio de 2018 el Departamento de Salud y Servicios Humanos, dependiente de la Oficina de Reasentamiento de Refugiados (ORR), encargada de los menores no acompañados, recibió 4.556 denuncias de abuso o acoso sexual, y sólo 1.303 de ellas fueron remitidas al Departamento de Justicia. Europa: el delito de salvar personas y de la vejez

Trump enviará decenas de agentes represores a la frontera entre… … México y Guatemala

A pesar de que la cantidad de migrantes provenientes de Medio Oriente y África hacia Europa viene disminuyendo desde 2016 según las cifras oficiales, las derechas y los grandes medios masivos de desinformación han logrado constituir que la inmigración sea la principal preocupación de los europeos. Y así han ganado terreno en los parlamentos de Polonia, República Checa,


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Hungría, Alemania, Francia, Austria, España e Italia, y pretenden articularse en bloque en las próximas elecciones para el Parlamento Europeo.

Es que pasados más de 5 años desde que 363 personas se ahogaron en la costa de Lampedusa, la vergüenza que decían sentir los líderes de Europa se desvaneció en el olvido. Italia pasó de desplegar una ambiciosa (y cara) operación de rescate de pateras, “Mare Nostrum”, con 5 barcos, 2 submarinos y 6 aviones clausurándola un año después tras salvar miles de vidas –porque el resto de Europa se negó a compartir la factura de nueve millones de euros– a perseguir y enjuiciar a Miguel Roldán Espinosa, bombero malagueño del parque de Sevilla, por cargos que llevan aparejados hasta veinte años de prisión por salvar migrantes en el barco IUVENTA de la ONG alemana Jugend Rettet. Y pasaron de firmar en julio de 2018 un acuerdo sobre migración en el seno de la ONU, centrado en distribuir solidariamente entre los países la acogida de los inmigrantes –que las derechas hicieron saltar por los aires en una semana– a firmar uno en diciembre de 2018 que no obliga a nada ni a nadie. En ese camino, a las ONG les fueron varados sus vehículos mediante jueces o inspecciones y llegar a los puertos que aceptaban a los migrantes les requería travesías cada vez más largas desde el portazo de Italia. Otros barcos como El Aquarius, de MSF y SOS Mediterranée, se quedaron sin bandera porque Panamá se la quitó por presiones italianas. “Desde la Segunda Guerra Mundial no habíamos visto que a un barco privado le quitaran la bandera dos veces en un mes (las de Panamá y Gibraltar)” aseguró una portavoz del Aquarius. El Sea Watch 3, la embarcación de la ONG alemana Sea Watch, fue bloqueada por Italia en Sicilia en febrero pasado y era la última que se encontraba operativa. Las miles de personas ahogadas durante los últimos años han hecho del Mediterráneo el más grande cementerio a cielo abierto. Sin embargo esa política se contradice con la necesidad de población migrante, porque la Unión Europea tiene ahora 511 millones de habitantes, pero desde 2015 muere más gente de la que nace y si no ha perdido aún población es porque cada año recibe 1,3 millones de inmigrantes.

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En 1900 Europa representaba el 20% de la población mundial, en 1960 el 13,5%, en 2015 el 6,9% y se estima que en 2040 caerá por debajo del 5% si el Brexit se consuma. La crisis demográfica combina dos factores: el aumento de la esperanza de vida que alcanza los 81 años de media y una grave crisis de natalidad. La caída de la fecundidad ha reducido el número de nacimientos por debajo de la tasa de reposición necesaria para mantener la población, que es de 2,1 hijos por mujer: la media de la Unión Europea es de 1,5. España combina la mayor esperanza de vida y la menor tasa de fecundidad: 1,2 hijos por mujer. De seguir esta tendencia y mantener las puertas de la inmigración cerradas, en 2050 la UE tendrá 49 millones de habitantes menos. El Instituto Nacional de Estadística español calcula que dentro de cuatro décadas el país puede tener 8,7 millones menos de personas en edad de trabajar y 8 millones más de jubilados, lo que hará imposible de sostener a los 17 millones de pensionistas que habrá. Las necesidades de la economía capitalista y el despliegue cada vez mayor y en todos los planos de su barbarie, se contradicen con las posibilidades de vivir una vida digna y de calidad que sería posible hoy producto del trabajo de millones de explotados, a condición de desterrar a los explotadores y a sus instituciones del poder. La autora: B. Blarouson. Militante y cuadro de dirección de la Liga Socialista Revolucionaria de Argentina (LSRar).


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Reflexiones sobre la relación entre la izquierda y el movimiento sindical en Argentina

Escribió: Carlos Ghioldi

Este trabajo se asienta en un recorte arbitrario circunscripto a la problemática surgida de las relaciones entre las corrientes de izquierda y el movimiento sindical de Argentina. No pretendemos efectuar un análisis coyuntural o un ensayo sobre la situación general de las organizaciones de izquierda y el movimiento de masas populares, sino que intentamos abordar un problema, a nuestro entender, definitivo para poder estructurar una corriente obrera y socialista en este país del cono sur: la manifiesta marginalidad de las organizaciones de izquierda en las conducciones y en los organismos de base de este poderoso movimiento obrero sindical. No pretendemos esbozar una política alternativa a las postuladas por las múltiples agrupaciones existentes, tampoco nos introducimos en sus caracterizaciones, las tácticas y las políticas que llevan adelante, todas y cada una en este sector, nada de ello es nuestra intención. Nuestra intención es de marcar una situación que nos preocupa, y que desconocemos si es abordada por estas agrupaciones. Si sabemos, que jamás estas cuestiones nos han sido comentadas o socializadas por los múltiples partidos de esa procedencia. Partimos de una constatación fáctica y de verificación histórica: la izquierda argentina no tiene inci-

dencia en el movimiento obrero de su país. Como nos consideramos parte de la militancia de izquierda y como somos militantes obreros, llevamos adelante estas humildes reflexiones con el interés de estimular una discusión crítica y autocrítica sobre lo actuado en este campo, a nuestro entender, estratégico para el desarrollo de corrientes obreras y revolucionarias.

No somos ajenos a esta cuestión, ya que somos parte de un colectivo pluralista de militancia sindical hoy, (mayoritariamente) sin filiación partidaria pero que surgimos de las organizaciones sindicales del viejo MAS, el PC o del Partido Obrero. (1). Desde nuestra experiencia en la lucha gremial, con cargos de responsabilidad en alguna instancia sindical, o en la conducción de conflictos laborales de relativa importancia, es que nos interesa fomentar el debate sobre esta problemática, sabiendo lo parcial que puede ser la resultante de este recorte temático presentado. Agradecemos a los compañeros del POS de Costa Rica de Palabra Socialista, por el espacio que se nos concede y desde ya consideramos bienvenidas todas las observaciones que fraternalmente surjan de este artículo. Para estas reflexiones, partimos de algunas cuestiones previas: 1- Intentamos aproximarnos a una discusión que considera-

mos indispensable en el terreno de la militancia de izquierda en Argentina, asumiendo que abordamos una situación que no siempre es reconocida entre las organizaciones de este sector y que para nosotros se sustenta en una constatación: la izquierda o mejor dicho las corrientes que postulan ideas de izquierda, son muy débiles y casi marginales en el poderoso movimiento sindical de este país. 2- Esta actualidad desfavorable, se presenta al revés de lo que ocurría a principios del Siglo XX, en los orígenes de la organización del movimiento obrero en este país del cono sur, en el cuál todas las corrientes de izquierda tenían un destacado protagonismo y sus organizaciones (en líneas generales) se nutrían con la presencia de numerosos cuadros de conducción de las incipientes organizaciones sindicales. 3- Esta situación cambió drásticamente a partir de mediados del Siglo XX con la irrupción de una nueva conducción y orientación hegemónica en el movimiento sindical argentino: el peronismo. Un movimiento político poli clasista de poderosa raigambre popular, que en sus inicios y también en la primera década del Siglo XXI gobernó impulsando una


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ampliación de derechos, concesiones y conquistas inéditas para el movimiento obrero y popular de la región. 4- Coincidiendo con la irrupción de este movimiento popular, pero interrelacionado con .circunstancias que favorecieron el desarrollo de una ideología preponderante de colaboración de clases y relativo enfrentamiento con el imperialismo yanqui y con sectores de la oligarquía más tradicional y parasitaria del país, se fomenta la más fenomenal institucionalización y masificación de las organizaciones sindicales Junto a ello, y como parte inseparable, se otorga la más amplia consagración de derechos y espacios de poder para los trabajadores. 5- Desde ese entonces y con la excepción de algún período muy breve en cuál se dio un incipiente resurgimiento de ideas de izquierda entre los cuadros medios de algunas organizaciones obreras (especialmente, entre otras razones, bajo el influjo de una fuerte radicalización luego de la revolución cubana), la izquierda y contando dentro de ellas la propia “ala izquierda” del peronismo, no logró nunca más tener fuerzas de importancia en el seno del movimiento sindical argentino. Junto a esto, destaquemos que la mayoría de los dirigentes sindicales están influidos, son simpatizantes o miembros orgánicos del peronismo y

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especialmente muy influenciados por aquellos sectores más hostiles hacia el pensamiento y las ideas de izquierda. 6- Exceptuamos de esta consideración, la presencia destacada de corrientes de izquierda en el sector de la docencia (y muy recientemente en el de profesionales proletarizados), cuya sindicalización masiva es posterior y separada del proceso de organización sindical de los demás gremios. 7- Estas enumeraciones nos permiten plantearnos las siguientes cuestiones: a- Uno de los mayores errores de las corrientes que reivindican el pensamiento de izquierda en Argentina es minimizar esta situación a través de análisis triunfalistas que “agrandan” los humildes y trabajosos avances en la estructura sindical. Un ejemplo de lo que decimos, se expresa en la recurrente pretensión de que contando con una “comisión interna” (2) de una fábrica, más alguna directiva de un sindicato y algunas pocas seccionales de delegaciones sindicales docentes ya estarían dadas las condiciones para decretar la fundación de la “alternativa” al movimiento sindical oficial. Como al pasar, podemos destacar que en el mismo revistan, registrados en el propio Ministerio de Trabajo no menos de 120000 cuadros, miembros de comisiones directivas, delegados sindicales o delegados de base en los establecimientos. (3).

8- Pretender que un abnegado puñado de dirigentes de izquierda en unos pocos cargos sindicales puedan “competir” con esta estructura masiva, consolidada y que no ha sido superada organizativamente, es a nuestro entender, un despropósito. b- Debemos tener en cuenta que la mayoría de las corrientes que se reivindican de izquierda, de manera general sostienen que la clase obrera es el sujeto social de cualquier cambio en el proceso de la lucha de clases. Muchas de ellas, además, en mayor o menor medida, sostienen la centralidad de la clase obrera en un proceso revolucionario. En ese marco, la falta de inserción y presencia en las instituciones de la clase obrera, no es un problema menor. 9- A nuestro entender abordar esto debería ser central para toda corriente que se reivindique de izquierda y desarrolle sus actividades en Argentina. c- Por lo tanto, si consideramos la enorme marginalidad de las corrientes de izquierda de este país en el seno del movimiento sindical, como (hasta ahora) única expresión orgánica del movimiento obrero, concluiremos que nos encontramos ante un enorme problema que debe ser asumido honesta y fraternalmente. 10- Es parte de estas reflexiones intentar presentar el tema para que podamos abordar algunas cuestiones, que a la luz de nuestra experiencia de


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militancia desde hace 40 años en el sector sindical y otro tanto en organizaciones de izquierda, nos permiten esbozar algunas ideas críticas sobre la práctica militante que hemos llevado adelante, o que hemos observado de parte de militantes orgánicos de los partidos izquierdistas en el movimiento sindical: 1 – Salvo algunos circunstanciales momentos en lo cuáles la lucha de clases se expresa en un conflicto colectivo público, no se tiene una clara política de intervención sistemática en los momentos en los cuáles la falta de respuesta colectiva obrera no cuestiona el estado de explotación cotidiana. 2 – Se tiende a despreciar las formas organizativas que asumen los propios trabajadores en la mayoría de sus instancias orgánicas.

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3 – Se subestima la enorme incidencia de la acción sindical en la vida social del movimiento obrero, bajo el despectivo mote de “mutualismo”, “asistencialismo”, lo cual es un grave error.

caracteriza a las conducciones mayoritarias en el movimiento sindical. Muchas veces, encontramos que se reproduce estas mismas prácticas, aunque con discurso de “izquierdas”.

4 - Se abusa del término “burocracia sindical” utilizándolo arbitrariamente contra cualquier militante o dirigente obrero que no se ajusta circunstancialmente a las políticas de una fracción particular determinada.

7- La mayoría de la militancia de izquierda desprecia la importancia de las conquistas o reformas muy parciales y limitadas que sin embargo tienen un enorme peso en la conciencia de las masas trabajadoras. Ante la concesión de las mismas, el enojo y la impotencia son expresados muchas veces de forma explícita y eso genera enorme desconfianza ante cualquier trabajador. (“Son migajas”, “cortinas de humo”, “engaños para evitar la lucha”, etc., son frases comunes que suelen expresar esta política).

5 – No se tiene una contundente política pública que delimite y eduque claramente desde una postura de izquierda contra la feroz propaganda antisindical emitida por la prensa burguesa, por las patronales y por lo voceros de la pequeña burguesía, que claramente odian más al burócrata obrero que a la propia patronal. Es más, en algunos casos la capitulación a las patronales en este terreno es casi escandalosa, especialmente cuando se trata de las campañas antisindicales emitidas desde los medios de comunicación. Ninguna corriente de izquierda o clasista debería quedar “pegada” a esta usina de militancia antisindical y pro patronal ya que al hacerlo se pagarían enormes consecuencias en su construcción.

Mayo de 1969. Argentina, El Cordobazo. Fabuloso y ejemplar enfrentamiento de la clase obrera y los estudiantes más parte de la clase media urbana de Córdoba, contra el estado burgués y dictatorial

6- No se tiene una práctica política contundente contra el sustituismo o el verticalismo que

8 – Lamentablemente, muchas veces las corrientes de izquierda no actúan con políticas unificadas en el seno de las organizaciones obreras cuando hay representantes de más de una corriente en un establecimiento o en un gremio. Como agravante, encontramos que estas divergencias se expresan traspolando discusiones que son de otros ámbitos. (La táctica electoral del momento que en la mayoría de los casos divide aguas, por ejemplo). 9 – Al no tener una caracterización acertada del momento histórico que vive la izquierda en relación a la construcción en las organizaciones obreras, subestiman las tareas de frente único, de la unidad en la acción y se actúa de manera errada en períodos de agitación de los trabajadores. No siempre queda claro ante nuestros compañeros, que lo más importante para un militante de izquierda es obtener


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un logro o mejora colectiva mediante la organización y la lucha, y no escalar un cargo u obtener un “laurel” para hacer propaganda. 10 – Subestiman la necesidad de trabajar clandestinamente ante la feroz dictadura que imponen las patronales en los lugares de trabajo. Muchas veces, la “pelea” a destiempo y desigual en la superestructura de las organizaciones sindicales termina aislando y malogrando valiosos esfuerzos colectivos. Se olvidan que las patronales son enemigas de cualquier expresión democrática de los trabajadores, que la organización laboral es vertical y el mando patronal es (ante todo y por sobre todo) autoritario y arbitrario. No se tiene en cuenta que la explotación de la mano de obra asalariada se basa en el control absoluto de la misma. Se divide esta problemática del verticalismo de las propias organizaciones sindicales y se actúa como si las libertades formales del régimen democrático burgués tuviesen jurisdicción en el terreno de la organización del trabajo. 11 – No aceptan la posibilidad de que el valor de la “democracia sindical” (tan importante para nosotros) no sea valorado positivamente por la inmensa mayoría de los trabajadores. Pasan por alto los 70 años de “verticalismo sindical” que ha educado y demostrado “utilidad” a varias generaciones de trabajadores. 12 – Por último, han impedido el desarrollo de cualquier debate serio sobre estas problemáticas. Calumniando a todos aquellos que han sostenido públicamente críti-

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cas (aunque sean parciales) sobre la marginalidad de la izquierda argentina en el poderoso movimiento sindical. Es momento de abordar esta cuestión: En varios de nuestros trabajos hemos planteado que, en la actualidad, asistimos a la implementación coyuntural de políticas de ajuste, reaccionarias y retrógradas que impulsan el actual gobierno de Macri y el FMI. En ellos hemos tenido especialmente en cuenta que en este período se pregona una reforma estructural de las condiciones laborales que aún se expresan como favorables para los trabajadores y más luego de los gobiernos reformistas del peronismo kirchnerista. Junto a esto, el FMI y el imperialismo vienen impulsando cambios en las condiciones de protección a los trabajadores que no pudieron ser eliminadas por la Dictadura de 1976 o por el reaccionario peronismo menemista gobernante en los años 90.Agreguemos que otro de los objetivos de las patronales y el gobierno es el desmantelamiento de la Educación y la Salud Públicas, así como la destrucción de todo el sistema de seguridad social, heredados del período de vigencia del estado de bienestar que supo construir el peronismo en sus fases reformistas en respuesta a demandas sostenidas por años desde el movimiento obrero y popular. El movimiento sindical, a pesar del surgimiento de corrientes (como la CTA, o la Corriente Federal o el Frente Sindical desde el interior de la mayoritaria CGT) (4) que enfrentaron desde sus primeros días estas políticas de ajuste, desde la conducción de la CGT ha mantenido una actitud cuando menos vacilante, para lle-

var adelante la defensa del pueblo trabajador. Tengamos en cuenta que la perspectiva de un recambio gubernamental, pero manteniendo muchas de las condiciones de un ajuste estructural, es un objetivo explícito de las patronales y de los organismos internacionales de crédito. En ese marco, la necesidad de analizar las políticas de la izquierda en el seno del movimiento sindical argentino no es un problema menor. Hemos asistido a largos años de luchas y movilizaciones. Años de fortalecimiento de las organizaciones sindicales, de renovaciones de los cuadros medios del movimiento sindical. Se ha renovado una generación (como mínimo) en las estructuras del movimiento obrero organizado. Hemos asistido a un fenómeno muy particular: el surgimiento de poderosas organizaciones “sindicales” de los trabajadores desocupados y precarizados. La Centrales Sindicales de los llamados Movimientos Sociales, con sus contradicciones y disputas, son un enorme fenómeno organizativo que demuestra la vitalidad de la experiencia sindical en este país. Sin embargo, y a pesar de este proceso tan rico, la izquierda sigue siendo marginal en este poderoso movimiento organizado de la clase trabajadora argentina. Habiendo estructurado respetables maquinarias electorales y una interesante presencia en estamentos parlamentarios, la izquierda no avanza en el terreno sindical. Podemos decir que hasta sospechamos, que en los últimos 20 años su presencia se ha debilitado. ¿Seguiremos sin abordar esta problemática? ¿Seguiremos culpando, exclusiva-


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mente a los gobiernos, a las llamadas “burocracias” y las patronales de esta circunstancia? ¿Seguiremos culpando a la acción de los patrones y sus agentes, que por otra parte hacen lo esperable para sostener su dominación, a nuestra falta de inserción en el movimiento obrero y sindical? ¿No será momento de abordar una profunda, dura y fraternal revisión crítica de lo actuado? A nuestro entender estamos atrasados en esta tarea. La necesidad de construir una izquierda antiimperialista y con posibilidades de ganar a las masas para lucha por otro sistema que no se sustente en la explotación del hombre por el hombre, lo hace impostergable. NOTAS: (1) – MAS, Movimiento Al Socialismo, partido trotskista continuador del Partido Socialista de los Trabajadores que entre los años 70 y 80 logró construirse en el movimiento obrero y popular de Argentina, llegando a considerarse como uno de los partidos trotskistas más fuertes del mundo. PO - Partido Obrero – Corriente trotskista de Argentina fundado en 1964, en los años 90 fue estructurando un importante liderazgo en el espacio de la izquierda argentina. PC - Par-

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tido Comunista: Desde los años 40 al ser implacablemente combatido por el peronismo fue perdiendo su liderazgo en la clase obrera. Luego de la crisis de los llamados “socialismos reales” se alineó con el PC de Cuba. Actualmente es parte integrante del Kirchnerismo sin recuperar protagonismo en los sectores sindicales. Los militantes de la Comisión Gremial que integra el autor son cuadros sindicales de estas corrientes especialmente entre los 70 y los 80. (2) Comisión Interna: En los establecimientos fabriles de Argentina, los trabajadores cuentan con el derecho legal de poseer representantes sindicales o delegados de base con “tutela sindical” (estabilidad laboral y derecho legal de ejercer su función sindical DENTRO del establecimiento). En grandes establecimientos los delegados de secciones elijen entre sus miembros una denominada “Comisión Interna”. Si bien se ha atacado con virulencia este derecho de los trabajadores desde hace casi 60 años, en los años de gobierno peronista kirchnerista recuperaron fuerza y presencia. El actual gobierno quiere limitar su presencia. .(3) – El ex Ministro de Trabajo de la Argentina Dr. Carlos Tomada en una conferencia pronunciada en La Toma, (Rosario) en junio de 2017, expresó que los miembros de conducción de las organizaciones sindicales registrados en el Ministerio, es decir con proceso de “tutela sindical” suman casi 120000 miembros. De los

12 090 000.asalariados del país, la sindicalización general es del 30% de los trabajadores es decir 4 000 000 de afiliados y en los sectores industriales o del transporte la sindicalización supera el 50 %. Siendo uno de los dos países de mayor sindicalización de Latinoamérica. (Datos del Ministerio de Trabajo). (4)– CGT – Confederación General del Trabajo La más poderosa central sindical que agrupa la inmensa mayoría de miles de organizaciones sindicales. Corriente Federal – Frente Sindical – son nucleamientos de clara acción opositora contra el actual gobierno nacional que tienden a realizar acciones con las organizaciones opositoras. CTA – Central de Trabajadores Argentinos – Central sindical minoritaria que agrupa especialmente a gremios docentes, estatales, algunas organizaciones sindicales disidentes de la CGT y movimientos sociales además de permitir la afiliación directa de trabajadores de otros sindicatos – De gran protagonismo en el enfrentamiento a las actuales políticas del gobierno nacional. SOBRE EL AUTOR: Carlos Ghioldi. Secretario Gremial de la CTA de los Trabajadores (Rosario). Integrante de la Comisión Gremial del Centro Cultural de La Toma, Rosario, Argentina. Militante trotskista del PST- MAS (1977-1997). Trotskista sin pertenencia partidaria desde esa fecha.


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A 100 años del asesinato de Emiliano Zapata Párrafos de un artículo de Gerardo Villagrán del Corral, especial para Nodal.com.12 de abril del 2019. Emiliano Zapata representa un ideario de dignidad, valor, entereza, sacrificio y trabajo. Ha sido uno de los referentes más importantes del siglo XX tanto en México como en América Latina. Su legado ha formado base de la lucha de decenas de pueblos por su liberación, por la reivindicación de tierras y por la honestidad. Su historia no es atomizable al calor de explicacionismos caudillistas, iluminismos mesiánicos o protagonismos estatuarios. Su historia es tan particular como colectiva. En su carta al presidente estadounidense Woodrow Wilson decía: “Unos cuantos centenares de grandes propietarios han monopolizado toda la tierra laborable de la República; de año en año han ido acrecentando sus dominios, para lo cual han tenido que despojar a los pueblos de sus ejidos o campos comunales y a los pequeños propietarios de sus modestas heredades. Hay ciudades en el Estado de Morelos, como la de Cuautla; que carecen hasta del terreno necesario para tirar sus basuras, y con mucha razón del terreno indispensable para el ensanche de la población”. “Y es que los hacendados, de despojo en despojo, hoy con un pretexto, mañana con otro, han ido absorbiendo todas las propiedades que legítimamente pertenecen y desde tiempo inmemorial han pertenecido a los pueblos indígenas, y de cuyo cultivo éstos últimos sacaban el sustento para sí y para sus familias”, añadía. Hoy, los principales problemas de México siguen teniendo su origen en la crisis del medio rural, donde vive más de un tercio de los mexicanos. La gente del campo pertenece a ese 45% de la población que subsiste por debajo del umbral de la pobreza. Los ideales zapatistas siguen vigentes: el campo ahora está peor, pues los campesinos que fueron beneficiados con la reforma agraria, están en la pobreza o han tenido que vender sus tierras para emigrar. Hay 14 millones de mexicanos en EEUU, otros se han alistado con el crimen organizado, porque no tienen alternativas. ¿Cuál es el futuro de los siete millones de

jóvenes que llaman ni-nis porque ni tienen posibilidad de estudiar ni de trabajar? Para muchos analistas, México necesita una nueva revolución, social y de las ideas, basada en la educación, para poder terminar con la miseria que azota a más de 50 millones de pobres, acabar con la delincuencia, la impunidad y la corrupción, que son los grandes males que aquejan al país, diagnóstico con el que coincide el actual presidente López Obrador.

Sin atadura intelectual y/o ideológica externas, Emiliano Zapata vio a su país con ojos de campesino mexicano. Con sus propios ojos, y no con ojos de hacendado, terrateniente, comerciante, empresario, político o militar. “El niño a quien empezaron a llamar Miliano, escucharía los consejos que junto al Tlecuil relataban las madres y las abuelas a los pequeños, mezclando los mitos indígenas y los ogros de lejanas tierras, señalaba Jesús Sotelo Inclán en Raíz y Razón de Zapata.

Su nieta, Margarita Zapata, consultora de Naciones Unidas, señaló a publico.es que su abuelo representa al revolucionario, “alguien que no vaciló en dejar su vida para defender la recuperación de las tierras para el pueblo, por la libertad y la democracia. Incluso aún cuando desde la derecha se le ha calumniado, nunca se le ha podido acusar de corrupción. Y lo vimos cuando entró al Palacio Nacional junto a Pancho Villa, él no quiso sentarse en la silla presidencial ni para la foto. Era un hombre sin doblez”. Representa la Revolución Mexicana desde la visión de los campesinos que cambiaron al país para poder tener la tierra y trabajarla”, señaló el director general adjunto del Instituto Nacional de Estudios Históricos de la Revolución Mexicana (INEHRM).

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