Page 1

CONCURS DE RELATS CURTS “PLOMA 4 GATS”

3ª EDICIÓ – 2017

RELATS PREMIATS I FINALISTES


1er PREMI JOVES Sebastià, Ciudad abierta De Raül Sánchez

En un pequeño restaurante, justo al lado del ventanal, está sentado un hombre. Observa los transeúntes, al mismo tiempo que intenta descifrar por qué se encuentra allí, esperando. En los cines de al otro lado de la calle reponen Cinema Paradiso, pero él no recuerda esa película. En la barra advierte a una mujer sosteniendo un libro, La Plaça del Diamant. Al leer el título —uno del que no había oído a hablar jamás—, siente que si lo hubiera leído, hoy sería uno de sus favoritos. Y eso le inquieta. Por un instante se plantea irse, pero entonces un vacío se apodera de él. No recuerda donde vive. Sus manos empiezan a temblar, pero no le da tiempo a hundirse en su desconcierto. Algo se apoya en su hombro. Gira la cabeza y ve a la mujer que hasta hace unos segundos sostenía en sus manos las palabras de Rodoreda. Ella se sienta delante de él. ¿Me recuerdas, Sebastià? Justo cuando la mujer pronuncia la última sílaba, Sebastià experimenta algún tipo de embrujo, o eso cree él. Y mientras en su cerebro se repite una y otra vez la misma pregunta, Sebastià se acerca a Lola a la salida de clase, con tan solo 17 años, y se ofrece a ayudarla con francés. La lleva a cenar a un restaurante en el que el menú cuesta menos de 70 pesetas y en el que ella prueba por primera vez la crema catalana. Deambulan de noche por el paseo de San Juan y él se atreve a adentrar su mano en la falda de ella. Le entrega su virginidad, de forma atropellada, en un indecente hostal de las Ramblas. La coge en brazos y la 2


sumerge lentamente en el mediterráneo. La lleva al cine a ver Cinema Paradiso, y ambos lloran mientras se suceden todos los besos censurados. Roza sus pies con los de ella, mientras yacen estirados y adormecidos en el colchón que comparten en un minúsculo piso del Ensanche. Agarra bien fuerte la mano de Lola durante el entierro del padre de ella. Se mudan a un apartamento más grande y abandonan en el del Ensanche algunos de sus miedos y algunas de sus fantasías, y el colchón y otras cosas que ya no necesitan. Pisan las calles de París. Y las de Beirut. Y dejan de visitar lugares tan lejanos cuando nace Mercè. Van al parque de la Ciutadella y Lola coge a la niña en brazos mientras él las fotografía al lado del Mamut. Y ve a su hija escurrirse de los brazos de Lola y golpearse la cabeza contra el suelo, y convertirse en un cuerpo arenoso y escarlata, y morir, sin ser consciente de lo que significa morir. Sebastià se mete en la bañera y se corta las venas, y siente como la sangre abandona su cuerpo y se ahoga en el agua. Se despierta en el hospital y lo primero que ve son los ojos de Mercè en la mirada de Lola. Escucha como el médico le explica que existe un prototipo de máquina que es capaz de eliminar ciertos recuerdos. Y Sebastià grita que sí, que quiere probarlo. ¿Me recuerdas, Sebastià? Él no contesta. Ella no consigue evitar llorar y, con un hilo de voz, le pregunta ¿Quieres venir conmigo? Y Sebastià alarga su mano izquierda y coge la de ella. Y ambos salen del local.

3


2on PREMI JOVES Ingenuïtat de nit D’ Anna Palomeque S’abocava a la barana del balcó amb un desfici que feia por. Tots els seus sentits es concentraven en aquella estampa de permanent i imperceptible bellugadissa davant de la mirada humana. La trobava més bonica! Era blanca i brillant, de careta adormida i de poca expressivitat, rodoneta tota ella, grassoneta i golafre, petita, petita… tímida i que ara s’amagava, demà sortia una mica i seguidament una mica més, fins que es deixava veure tota ella. Ell la volia capturar, volia fer-la seva, però ni amb paraules de poeta, igual que amb la conquista d’una dona romàntica, podia atraure-la. Potser perquè era massa lluny per escoltar-lo, potser perquè no era d’aquí i no l’hagués entès. Fer-li una carta, era una bona opció, però cap avió no era capaç d’arribar on ella era per a portar-la-hi, i malgrat que alguns diguessin que amb un coet sí que s’hi podia arribar, això en Biel no s’ho acabava de creure: on s’és vist, arribar a la lluna?! Però el jardí d’en Biel tenia una basseta petita, just un pam d’aigua, i aleshores, en veure-hi la lluna flotant, s’adonà del disbarat que s’havia cregut durant tot aquell temps. Prengué consciència que la lluna era dins la bassa, i pensà que si la lluna era a la bassa, al cel havia d’haver-hi el simple reflex de la seva majestuositat, i que ella, realment, vivia al seu jardí i no enmig del cel. Baixà les escales amb una rapidesa inimaginable. En Biel no es conformava a tenir-la al 4


jardí per ell sol, ell la volia a prop del seu llit, per així, cada vegada que es despertés, poder veure-la. Havia tingut una idea esplèndida, però la lluna pesava massa per entomar-la amb les seves manetes, de manera que agafà deu tovalloles, dues tovalles i tres camises de son pare, ho llençà tot damunt de la bassa i les robes xucla que xucla: cada vegada menys aigua a la bassa. Tota la roba tapava la lluna, i quan la bassa quedà ben seca, ell pensà que ja l’hauria capturat i que quan desfés tota la roba xopa, la lluna sortiria esplendorosa i freda i bonica. Tot cofoi, l’anà desplegant de mica en mica, a poc a poc, donant èmfasi a cada moviment, i a l’últim veié que no hi havia la lluna, que tot era aigua. En Biel, desconcertat, després de rumiar una bona estona què era el que podia haver passat, recordà que la lluna era de glaç, i que entra les tovalles i les tovalloles i l’aigua tèbia, s’havia desfet. Al principi, s’espantà una mica, però observà que el seu reflex encara rondava pel cel, probablement a causa d’allò que li explicaven al col·legi dels anys llum. Pensà que la gent no es quedaria sense lluna de cop, sinó que aniria desapareixent de mica en mica, i després, algun científic donaria alguna explicació racional al fet que la lluna desaparegués per sempre. Volia pensar que ningú descobriria que ell havia absorbit la lluna amb una tovallola. Però es posà trist de totes formes, perquè s’havia carregat la lluna, per voler-la només per ell, al costat del llit, i això pla li sabia greu!

5


3er PREMI JOVES Tejidos De Javier Peláez

Sería la segunda primavera del vestido azul de Julia, la primera bajo el sol. A veces te confeccionan y venden sin apenas margen para asumir tu nueva condición de ropa, le había dicho el jersey de lana, apetecible y carnoso, y te dejan en el armario un año más. Y había añadido nos complementaremos bien, porque quiso devolver al vestido azul la quietud previa a tanta máquina, a tanta mano y camión y oscuridad, y exposición última poco antes de su compra. Porque quiso devolverle el sosiego de ser algodón. Lana y algodón, cuando no son más que eso, viven ajenos al mangoneo del hombre, viven desinformados del concepto de imagen como no lo hacían los que viajaban en el metro con Julia, aquella mañana de primavera. Julia leía un libro de bolsillo, de pie, sujeta con dulzura, con su mano libre, a una de esas barras metálicas que comunican suelo y techo. Julia con las piernas cruzadas, y la falda del vestido azul bailando con el frenar y acelerar del conductor y de todos sus invitados. Y desnuda la espalda de Julia, porque el diseñador del vestido azul así lo esbozó, y tatuada, porque cuando Julia cumplió los dieciocho quiso recordar algo para siempre. Salieron al andén, ella y su vestido azul (también el jersey de lana), como si no fueran observados por hombres y mujeres y algún niño, y un labrador retriever cuyos ojos hacían de ojos de anciana. 6


Cuídate de la lluvia, niña, musitó la anciana sin oírse, porque para oírse ya tenía al perro como los padres tienen a sus hijos y los amantes y los amigos, incluso los enemigos, se tienen mutuamente, en un intento normalizado de propagarse uno mismo por más de un cuerpo. Y Julia saldría al sol de primavera mientras el jersey de lana, colgando de un bolso con flecos de chaqueta cowboy, le contaba al vestido azul cómo el hombre se adueña de todo, de animales y plantas, de ovejas y campos. Cómo transforma para sí todo lo que ve (mira a tu alrededor, dijo), dejando al resto la libertad única de adaptarse al propio hombre. ¿Y no hay nada que el hombre no posea?, preguntó el vestido azul con divertida ingenuidad. Había sido la segunda primavera del vestido azul de Julia. Solía dormir en un armario espacioso y amable, en compañía de zapatos de tacón, algo altivos pero risueños; de bragas y tangas; y medias y calcetines y sudaderas informales; dos vestidos de noche, sobrios y silentes; y su mentora, tal vez figura materna, el jersey de lana. A veces dormía en una silla, en un tumulto de ropas, y, al salir el sol, si había suerte, cubría el cuerpo de Julia y se reconfortaba con la suavidad de su piel; salían juntos a zambullirse en un calor apacible. Lo hicieron hasta una tarde oscura y pluviosa, el jersey olvidado en el armario, y un hombre que mostró interés por la temática del libro que Julia leía. El día siguiente a la desaparición del cuerpo de Julia, el ser humano, cobarde y temeroso de sí mismo, declararía culpable al vestido azul. Lo habían encontrado pequeño, sucio, desgarrado en un campo de algodón. 7


4rt PREMI JOVES El calendari De Mar Balcells Em desperto a les set i dinou minuts els dies feiners. A les set i trenta-cinc surto del llit i penso sempre que l’endemà m’aixecaré abans perquè sinó mai no tinc temps per gaudir l’esmorzar. A les set i quaranta-cinc m’adono que el pa se m’ha torrat massa. Amb sort, a les set i cinquanta-sis surto per la porta de casa i vaig a agafar el metro. Sense sort, ho faig a les vuit i set minuts i cap al pàrquing. A les vuit cinquanta-dos arribo al despatx sigui quin sigui el meu mètode de transport. I a les vuit i cinquantavuit ja hi tinc a en Pep amb un cafè amb llet i sucre moreno a les mans. Passo el matí reunida, per norma general. Si no, encarcarada davant l’ordinador. A la una i cinquanta-cinc baixo al restaurant de sota a dinar. Sola. Menú però sense postres, si us plau. I aigua. A les dues i trenta-cinc ja torno a ser treballant, just quan el Pep em diu que perquè no dinàvem junts, que ell baixa ara. Demà t’aviso, li dic. Però els dos sabem que demà no l’avisaré. Ni l’altre. A les sis i tres minuts de la tarda surto del despatx. Si he vingut en metro, torno a casa tot passejant. Si he vingut amb cotxe, maleeixo haver-ho fet. A vegades estic contenta i entro en aquella botiga tan maca que té aquelles sabates tan maques. A vegades, però, estic cansada. O trista. O enfadada. I vaig cap a casa directament. En aquests dies només voldria trucar a la mare, però sempre m’ho acabo repensant. Que segur que no m’agafaria el telèfon. Que no em podrà perdonar mai aquell nadal del dos mil onze. Que, des 8


d’aleshores, ja no he tornat a tastar els seus canelons. Ni a sentir les seves mans. L’endemà resulta ser un bis sense gràcia del dia anterior. L’altre també. I l’altre. Però just avui el despertador s’ha quedat mut. A les nou i trenta-vuit minuts m’he aixecat desconcertada. Merda. Merda. Merda!!! Em vesteixo ràpid i truco al despatx per excusar-me. Merda. Merda. Merda!!! Ningú no respon. Obro l’ordinador i miro el correu. Cap novetat. Deuen suposar que estic malalta, em dic. Així, aprofitant aquest toc de gràcia que m’ha brindat el despertador mut, decideixo que avui és el dia. Que avui no trucaré a la mare sinó que l’aniré a veure. I a en Xavier també, que es veu que la Clara i en Nil cada dia estan més grans. Que al vespre aniré a córrer amb la Mireia. I, després, a sopar a aquell vietnamita que tan freqüentàvem amb en Manel. Ai, en Manel. Que cada dia el penso menys però cada nit l’enyoro més. Esmorzo decidida a agafar el setanta cap a la Bonanova. Miro el rellotge. Les deu i tres minuts. Al cap d’uns segons i quasi inconscientment observo el calendari col·locat estratègicament just a sota: diumenge set de maig. Tonta, penso. Tonta. Tonta. Tonta!!! I llavors, en un punt àlgid de covardia, em dic que igual és millor que em quedi a casa fent feina del despatx. Que la setmana vinent ja aniré a veure a la mare i a en Xavier i que, mira, podem aprofitar i anar els tres a sopar al vietnamita. I que, a en Manel, ja deixaré de somiar-lo el mes vinent. 9


5è PREMI JOVES Escena primera De Lorena González

[Són dos. Al llarg del diàleg es desplacen d’una banda a l’altra de l’escenari. L’ambient és tènue. Les veus se senten en off com si les figures de les que provenen fossin mims que interpreten la conversa sense parlar realment. De fet, van de negre. Sí, són mims.] - Ha de tenir prou llum... La llum és necessària... dóna escalforeta, [la veu és aguda, no se sap si masculina o femenina; s’escura la gola]; fa caliu, ja m’entén... (s’aparta, tot i la manca d’il·luminació, el que el públic pot interpretar com un gran rínxol que li cau pel front.) - Que sí... en tindrà prou, de llum [aquesta segona veu és masculina, greu, segura, d’aquelles que acompanyen una barba i, en l’imaginari hipster actual, unes ulleres de pasta negres i gruixudes.] - I la localització...? Li ho dic per practicitat... (pausa: dubta): desprès hom ha de triplicarse per arribar a tot arreu... (riure nerviós, com de circumstàncies: és conscient que l’ha cagat): Bé, què li he de dir a vostè, amb la feinada que té... - (Riu): Que sí... ja t’ho he dit: no estarà ni massa lluny, ni massa a prop, del centre. (L’altre l’interromp): - I ja en tindrà prou, d’espai? Recordi que els anteriors eren si fa no fa igual de grans i... (torna a dubtar, nerviós, ara s’excusa): Si desprès és necessari fer-hi reformes... un cop instal·lat tot es fa 10


difícil fer qualsevol canvi... Es com que s’ha de desfer, començar de nou... - (Bufa davant la inseguretat de l’altre): Serà suficient, creu-me. (Pausa): Si per a mi el més important és el jardí, ja ho saps! - És clar, és clar... (vacil·la de nou, no gosa però tampoc pot deixar de preguntar): Perquè els terminis són els que m’ha dit? En una setmana? Perdoni que m’hi immisceixi però... (sospira, insegur; agafa aire i etziba): No li sembla precipitat? - Caram, quina poca Fe! [si el públic pogués veure-li la cara a l’altre, el veuria enrojolat. Però com hem dit que es tracta de dos mims, el de la veu aguda i el rínxol farà un petit bot o s’emportarà les mans a la cara exagerant la impressió. La veu greu continua, entusiasta]: Tot controlat! Set dies i tot estarà enllestit. I encara et dic més: el setè per descansar! - Ai, Senyor, Senyor... no sé pas (Pausa): És clar que ningú millor que vostè per jutjar amb criteri... [l’altre el talla]: - Mira quines vistes tindrà! (el mim de la veu greu assenyala una pantalla on s’hi projecten un seguit d’imatges: el cel, la terra; el dia, la nit; el mar; el sol, la lluna i el firmament i; finalment, uns quants animalons, uns quants peixos i alguns ocells. Sona música idíl·lica i encoratjadora, de l’estil Out of Africa. Les imatges també podrien assemblar-se als ramats de nyus de la pel·lícula. De fet, podria ser un anunci promocional de safaris): Preciós, oi? - Sí... però... aquests exteriors... i llest per habitar? Em sembla massa ideal per a ser veritat!

11


- Ai, Gabriel, Gabrielet... (li fa un copet a l’esquena i riu): encara no saps la mena de gent que hi fotré, a la Terra! [Cau el teló... I clar, es fa la llum.]

12


FINALISTA στατός (L’estàtic) De Maria Aguiló

Era l'home perfecte en tots els sentits. No cal dir que tenia un bon cos: esvelt, alt, musculós, una mandíbula perfectament definida i una mirada penetrant alhora que encisadora. Només tenia un petit problema de "llargària", però no pareixia acomplexar-lo. I clar, el físic no ho és tot, tenia moltes altres coses. Cada cop que el necessitava era allà per mi, escoltant atentament tot el que em preocupava, sense interrompre'm. Encara que no parlés, ja captaves que estava envoltat d'història, i que havia conegut molts llocs i cultures. I això era el que més m'agradava: no l'espantava el Silenci. És el que sol passar quan estàs molt temps en silenci. Que el valores. Es torna important. Tot allò que no diem també té nom, sabeu? És el Silenci, així, en majúscula, com si fos un nom propi. Hi ha molts tipus de Silenci: pot ser el Silenci que fas quan la teva mare plora, el de després que un amic que se n'hagi anat per sempre, o simplement el de quan no saps si respondre o no. El Silenci pots ser tu mateix quan intentes matar un silenci immortal. Però el Silenci està dins cada persona. Quan ets conscient d'això, pots intentar fer moltes coses per dissimular-lo, però el Silenci sempre estarà amb tu. I l'altra gent veurà que estàs envoltat d'ell. A la gent li sol fer por el Silenci, per això el rebutgen. I et rebutgen. Perquè el Silenci és el que es queda amb tu després de molt soroll. 13


I, durant aquells anys, vaig viure amb massa soroll. Amb ell, em sentia innocent d'un Silenci incriminador. Per això, quan el museu va anunciar el seu tancament, em vaig desesperar. Era l'element que ens unia, i què havia de fer? Anar allà i demanar si em podien regalar l'estàtua del fons a la dreta? No, clarament no podia. Així que vaig decidir que simplement me l'emportaria. No podia deixar escapar l'únic que m'havia fet sentir viva fins al moment, fos humà o no. Us imaginareu que transportarlo sense cridar l'atenció fou un mica complicat, tothom em mirava d'una forma estranya. Suposo que observaven la bonica parella que fèiem. Ara, ell té el seu costat del llit i jo el meu. Durant les estacions fredes ens arraulim al sofà tot el dia, i per l'estiu el trec a la terrassa perquè li doni el sol -una mica de Vitamina D- i, mentrestant, jo agafo crancs a les roques de davant. Jo me n'encarrego de treballar i fer les feines de la casa. Ell simplement existeix i em feia feliç. No ho aconsegueixo veure malament, m'hi esforço i no entenc què té de dolent enamorarse d'una estàtua grega. Segons la meva experiència, entre un home de pedra, i una de carn i ossos no hi ha molta diferència. Només que en el cas del de pedra, el que s'erosiona és ell, i no tu.

14


FINALISTA Página 164 De Marina Bonet Todo el tiempo libre que tengo, lo gasto en puestos de segunda mano en la Plaza de la Catedral. Puedo pasarme horas ojeando libro tras libro, leyendo las contraportadas, observando los lomos, las ilustraciones. Lo que más me gusta es oler las páginas. La mayoría huelen a humedad, pero a veces encuentro alguna joya. Libros que huelen a comida, a ropa limpia, a tierra, a gato incluso. Mis favoritos son los que huelen a perfume. Esos siempre me los llevo. En casa después los analizo. Miro página por página, buscando detalles e intentando formarme una imagen del anterior dueño. Busco en ellos pistas: si tienen anotaciones, o están subrayados o marcados de alguna manera. A veces encuentro cosas dentro de ellos: tarjetas, notas, listas de la compra, pelos. Un día encontré una cuchilla de afeitar manchada de sangre. Otra vez me masturbé al encontrar una flor dentro del libro de Jane Eyre. Disfruto haciendo un retrato robot de esa gente: un abogado con perfume caro, que deja los libros impolutos; una estudiante con las esquinas dobladas y anotaciones en los márgenes; un carnicero que deja huellas de sangre y dobla páginas enteras. Una vez he sacado toda la información posible, los clasifico. Hombres a un lado, mujeres al otro. Después los separo en los que 15


huelen a perfume y los que huelen a otras cosas. Los que están impolutos y los que están marcados. Dentro de cada uno de ellos guardo una bolsita con todo lo que he podido encontrar, todas las notas, cartas y objetos que haya contenido el libro. En las bolsitas también guardo los resultados de los análisis. Cuando termino con esto, los coloco pulcramente, ordenados primero por tamaño, y después por color. No los leo todos, solo aquellos de los que he obtenido un resultado que me guste. Prefiero los que tienen anotaciones. La caligrafía me excita. Los mejores para mí los libros anotados con pluma o bolígrafo. Me gusta la gente segura de sí misma. Me repelen aquellos que no confían suficiente en sus pensamientos como para trasladarlos al papel con algo permanente y escogen algo tan efímero como el lápiz. No me gustaría que en algún momento mis pensamientos o mi persona fueran efímeros. Me gusta la idea de que se me recuerde. Tengo un par de libros predilectos. Uno de ellos es una novela negra, bastante sangrienta, con olor a perfume de mujer, muy fuerte y caro, con una sola anotación en el margen izquierdo de la página 164; y otro, con olor a canela y manchado de harina, con una esquina doblada hacia la única escena de sexo de toda la novela. Un día, en uno de mis controles rutinarios, percibo algo. Un perfume. Lo reconozco como el perfume de la mujer de la página 164.Un perfume fuerte, de mujer de igual carácter, poderosa, irresistible. Imaginé todo un mundo de posibilidades con ella. Tenía la imagen del retrato robot que había hecho grabada a fuego. Para

16


mi horror, aquella mujer resultó ser todo lo contrario a lo que yo había imaginado. Cuando llegué a casa, quemé mis libros. Eran una mentira.

17


FINALISTA Patufet De Galdric Plana Des de dins d'un bou les coses es veuen molt diferents. Bé, en realitat,és una manera de parlar; des de dins d'un bou no es veu gaire res, aquesta és la veritat. És fosc, moll i fa olor a fermentat. En Patufet està plegat sobre ell mateix, amb la cara aplastada contra els budells de la bèstia i els peus barrejats amb pasta d'herba a mig digerir. L'aire està viciat. Però el cas és que està viu; viu i sencer. Bé, vaja, els àcids estomacals li corroeixen la roba i la seva pell s'escalda, com cotna de porc en dia de matança. Una situació límit, sobretot per un infant que només ha tingut la mala pensada de refugiar-se de la pluja a sota d'una col. Quan s'és un nen anormalment petit, la vida pot ser una cosa complicada. I si a sobre et dius Patufet, ets carn de canó de bromes i putades de tota mena. Mes val que una càmera et segueixi tot el dia, perquè el gag està assegurat. Però també pot ser una gran avantatge. La majoria de nens normals haurien estat mastegats i triturats com un sobre de PetaZetas. Però quan es mesura poc més d'un pam, pots tenir la sort de ser engolit de cop, sense rebre ni una queixalada. I ara està a la panxa d'un bou,a punt de morir en posició fetal. Una sòrdida gestació inversa. Una poètica ironia, al cap i a la fi.

18


Un humà sense una càrrega cultural,

atrapat en una situació

semblant, tindria un atac d'angoixa, esgarraparia els budells,i si cal, s'arrencaria una dent i l'usaria per obrir en canal el bou i escapar. El brau botaria enrampat pel dolor, i el nen rodolaria pel terra cobert de líquid enganxós...i hi hauria sang, senyors meus, molta sang. Però, per una mena de acte de revelació còsmica més que de raó; Tots sabem què l'hi toca fer a en Patufet. Només ha de cridar. I no ha de cridar ni Auxili, ni Socors ni tal sols un xiscle de terror que ja transmetria per si sol l'urgència del moment. Tota persona amb dos dits de front SAP que en Patufet ha de cridar un vers concret: -Sóc a la panxa del booou!! que no hi neva ni hi plooou!!! I aquesta és la millor manera de escapar. Perquè els seus crits ressonaran camps enllà. Perquè

els seus pares preocupats

passaran per allà. Perquè, què collons, és important gastar les últimes reserves d'energies per declamar un vers i s'hi s'ha de morir es mor amb estil i una rima consonant. Perquè és importantíssim fer saber que dins la criatura NO HI NEVA NI PLOU, que si algú l'hi passés pel cap d'entrar, no cal que porti anorac ni capelina, que tampoc és el fred que hi fa; que no és pas per fred que vol sortir! I tots sabem que funcionarà. No hi hauria sang ni violència,ningú resultarà ferit, ni canalla ni bestiar. Perquè un cop més, la cultura ens fa un favor i ens prepara des de petits per la pitjor de les situacions. Inconscientment, tots els contes infantils, ens entrenen, ens domen, millor que comandos d'assalt israelites, per sobreviure a les situacions més dantesques amb una sobrietat digna d'un poble culte, valent i assenyat. I vet aquí un gat, i vet aquí un gos, aquest conte ja s'ha fos. 19


FINALISTA Espejos De María Prieto Parece que al final me quedé dormida. Anne encontró un buen escondite para mí aquí entre toda la ropa del desván, me dijo que no saliera hasta que Juan nos encontrara y parece ser que aún no lo ha conseguido, pero quizá es momento de que salga ya, deben estar preocupados por mí. Me sacudo el polvo que tengo encima y también sacudo a Argot. ¡Tengo ganas de ver la cara de mi hermano cuando vea que mi conejito y yo hemos ganado! Argot fue el regalo que me dio papá cuando yo hice los 4 años. No recuerdo mucho de él, solo sé que unos dos años después marchó para ayudar en no sé qué guerra y no volvió, o sí, pero nosotros ya no estamos en la misma casa; mamá decidió que no era segura y ahora estamos muy lejos de allí. Abro con cuidado la puerta asegurándome de que Juan no esté cerca y pueda pillarme. Nada, todo tranquilo. Parece que mi hermano se ha esforzado en buscarme, la casa está revuelta. Ahora que tengo 7 años he conseguido entender que el escondite no es el juego favorito de Anne, ella y mamá me invitan a jugar siempre que escucho esos ruidos o vienen visitas a casa; como los dos señores que vinieron ayer y se fueron con mamá. Debe estar pasándolo bien, ella aún no ha vuelto, la echo de menos.

20


Parece como si no hubiera nadie en casa, quizá ahora son ellos los que se han escondido para darme un susto, pero me da igual, tengo mucha hambre y solo quiero ver si aún queda alguna galleta en la cocina. Anne a veces me habla de esta gente que ella llama del “Alto mando” y de esa guerra; me explica que hace unos años existía una cosa llamada tecnología que te permitía hacer o conseguir prácticamente lo que quisieras. Yo jamás la he visto, creo que es algo así como la magia. También me cuenta que estos del “Alto mando” son los únicos que la poseen por “nuestro bien”. Anne, mamá y Juan no piensan igual, pero éstos dos últimos no me quieren contar sobre el tema, creen que soy demasiado niña aún y no lo puedo entender. “Abril, ellos nos quieren hacer creer que ésta Tercera Guerra ha terminado, pero no es así, solo nos quieren controlar. Prométeme que no harás caso de lo que puedas oír o ver ahí afuera, siempre busca la verdad por ti misma, sigue tu propio instinto.” Me repite mi hermana, y siempre me hace prometer que cumpliré. ¡Bien, quedan galletas! Devoro unas cuantas y cojo otras tres con mi única mano libre para comer mientras voy a buscar a Anne y Juan. Incluso la cocina está bastante desordenada, ¿me habrán buscado por los cajones y armarios? Creo que voy a ir a mirar el salón… Tampoco hay nadie. ¡¿Pero dónde están?! - Ana, Juan, salir ya. ¡Esto no tiene gracia! – les grito. Pero mi voz retumba en la casa y no obtengo respuesta.

21


- ¡Por favor, salid! Me he dormido sin querer, ya no quiero jugar más… Me miro en el gran espejo del comedor. Sé que estoy allí de pie, pero no consigo ver mi largo pelo ondulado o mis ojos verdes, tampoco mi boca, ni mis brazos; sé que estoy justo ahí enfrente de pie… pero mi reflejo no.

22


FINALISTA Un pas decisiu De Joana Maria Ferrer

Jo ho sabia, que en algun moment seria dur. Sentir els laments. Les justificacions. Els precs d’ajuda. Però pensava que aviat els faria passar, els llançaria per la finestra. Tot s’hauria acabat, solucionat. Em somiava bo i eficaç, però amb el temps vaig anar tornant més bla. I ja ho sabeu. En una feina així, l’últim que pots fer és involucrar-te,

establir

vincles

emocionals.

És

poc

efectiu.

Contraproduent. I no m’ho podia permetre. Volia fer-me un nom. Ser admirat. Però no. No ens enganyem. Hi ha professions que han perdut el respecte. I de res serveix ser bo. Haver triomfat. I quan et pregunten què fas sembla implícit que t’has de justificar. Una mirada inquisitiva et travessa. Inquisitorial. Per això no tinc la fortalesa d’abans. El poc reconeixement esgota. Els joves d’avui no entenen què és la feina vocacional. Qui ho hauria dit quan vaig començar. Dels primers del poble. Oferint els meus serveis a tothom que ho pogués necessitar. Qui sap a quants. Més de dos-cents, segur. Però gairebé ja no hi ha clientela. I mireu que sempre he assegurat la confidencialitat. S’ha estigmatitzat solucionar així els problemes. Demanar ajuda externa ara sembla de covards. No és natural, diuen. Ja s’ho faran. Què és més proper que el que jo faig? Utilitzar el diàleg, una bona finestra 23


sempre amb les millors vistes i la petita empenta que tots necessiten per tirar endavant. Res, amics. He fracassat. Estic atenent el que de ben segur serà l’últim cas. Amb aquest no puc abandonar. És ja honra. Necessitat. Escoltaré un cop més els gemecs desconsolats. A l’orgull ferit, apel·len. Als valors trepitjats. El procés requerirà paciència i un fetge de plom. És fàcil esfondrar-se davant la debilitat i jo, ja us ho he dit, he tornat feble amb els anys. Sentimental. No, aquest cop no. És la meva última oportunitat. De ser reconegut, tornar a ser popular. Però què dic? No me’n queda d’altra que assumir-ho. Defenestrar gent ja no es porta. No és d’admirar. Us ho adverteixo. Esteu acabant amb l’essència de l’època. No sabeu què feu. Us ho heu parat a pensar? Com podeu imaginar el proper any - l’any que inaugura el nou segle! - sense la sang relluent dels cossos que s’amunteguen sota el finestral? Com concebre aquest imminent 1700 - el XVIII, ja! - sense la justícia que uns pocs com jo ens hem esforçat per instaurar? Res... Ser defenestrador té els dies comptats... Ja ningú reconeix la dedicació. La dificultat. La força exacta per contrarestar la resistència. L’enteresa davant els clams i imploracions abans de l’empenta final. Però tots ho mereixen. A pols, s’ho han guanyat. Com aquest últim. Orgull ferit. No hi ha altra sortida per mantenir la dignitat. Les deu passes comptades de la porta a la finestra, al forat mortal. Carai. Sí que ho està, alt. Les ressabudes vistes semblen ara la immensitat. Bé, en realitat... Qui diu orgull ferit... Potser no és per tant. Potser no ho mereixo. Potseeeee. 24


1er PREMI SÈNIOR El préstec D’ Elena Olivella

El Quim es guanyava la vida fent d’avorridor. En l’examen per obtenir el carnet d’avorridor col·legiat va quedar el primer de la seva promoció. El tribunal examinador s’adormí als dos minuts des que el Quim comencés a parlar. No li faltava treball perquè el seu món era ple de gent angoixada, d’éssers accelerats. La seva tasca consistia en desestressar el pacient fins aconseguir que no tingués ganes de fer res quedant net per tornar a omplir-se d’angoixa. Estar al seu costat era tan avorrit que els seus clients entraven ben aviat en un tedi que els buidava l’òrgan dels neguits. La seva manera de ser, que tan valuosa resultava per al seu treball, l’aïllava dels seus congèneres. Tenia una vida social famèlica. Qui voldria passar una estona amb un avorridor professional? El Quim tenia estalviada un munt de soledat i la poca que aconseguia vendre era a un preu minso. Per això la dipositava al contenidor incolor per ser reciclada i convertida en silenci. Per conèixer gent s’havia fet soci de l’agrupació “No sé de qui em parles” formada per persones desaparegudes que ningú volia trobar. Sovint passejava pel cementiri d’aquells que havien mort de tant esperar que es complissin els seus somnis. El Quim visitava un metamorfòleg. L’especialista li havia fet un munt de proves. El Quim tenia un tipus d’avorridosi crònica i inoperable. La medicació que prenia tenia uns efectes secundaris incòmodes com atacs de riure incontrolables, 25


ganes de petonejar al proïsme o de donar saltirons. Un matí, fart de tot, començà a pensar què podía fer per canviar la seva vida. Potser ja era hora de demanar un préstec. Es presentà al seu banc i demanà un préstec de personalitat. El tipus de préstec que havia demanat era el d’una personalitat arrasadora. Li va ser concedit sota unes condicions que, en aquells moments, al Quim li semblaren prou raonables. Amb la personalitat prestada, el Quim començà a gaudir d’uns plaers, fins a les hores, desconeguts per ell. La nova personalitat li proporcionà una munió d’amics. Tenia l’agenda a vessar de plans. També conegué l’amor. S’havia convertit en un ésser massa jocós per ser un avorridor eficient. Es quedà sense feina. Però estava tan cofoi que res l’amoïnava. Ni tan sols el fet de que cada mes havia de pagar al banc un vint per cent de la seva antiga personalitat per tornar el préstec. En mig de tanta felicitat no s’adonava del que estava succeint i arribà el dia en què el Quim havia gastat la personalitat prestada i el banc s’havia quedat amb tota la seva personalitat original. El Quim es convertí en un ésser desnonat de personalitat que malvivia pels carrers com un personalityless més.

26


2on PREMI SÈNIOR Runner D’ Eduard Castelló Aquest coi de revolt m'ha obligat a derrapar per no perdre l’equilibri. Hauré de fer a una nova embranzida si no vull cedir la tan preuada primera posició. He de guanyar aquesta cursa com sigui. No és una qüestió d'ambició, sinó de supervivència. O bé guanyo o el que rebré per part de direcció de cursa és la més cruel de les indiferències. En canvi, si en sóc la triomfadora, oh nena, diuen que se t'obren les portes del Cel. No he de deixar que aquests pensaments em distreguin el més mínim. La derrapada gairebé em costa la primera posició. Cap badada més! Ben aviat entrarem al darrer tram. Llavors, a cada mil·límetre que avancem veurem més nítida la meta allà al fons. Què faré? Què seré? Com voldré ser? Ai las! Amb tanta xerrameca interna he perdut el nivell òptim de concentració. Noto una presència massa a prop. Un alè pudent se’m clava al clatell i una veu burleta trenca l'harmonia dels sons nocturns del bosc. En sentir-la tan a sobre tinc por. Por de fracassar. Por de tot, un cop més. La Greta Olsen m'avança amb pas ferm i m'hi enganxo a rebuf. Un pensament em glaça el moll dels ossos en recordar la llegenda negra que tants cops havia escoltat amb fascinació d'infant. Diu que la majoria de les corredores s'hi queden a mig camí i que, a banda de la que aconsegueix entrar al refugi, les altres són abandonades fora, orfes del caliu de l'organització. Allà, en la foscor més humida i 27


glaçada, moren víctimes del fred i l'extenuació sense cap altre consol d'haver-ho intentat, d'haver-ho somiat. Si fos veritat, seria la prova més despietada i salvatge. El tot o el no-res, la vida o la mort. Fa una estona, quan hem passat la cascada, per un moment m'ha semblat sentir una música estimulant que esquerdava el silenci esfereïdor d'una nit inquietantment massa negra. Hagués jurat que era Norah Jones. És tot tan estrany. La nit és tancada, sense lluna. Els frontals amb prou feina il·luminen les pedres més imminents. I no recordo que en cap moment ens donessin les vitualles pròpies d'una nocturna de muntanya. No ha parat de ploure i estic xopa de cap a peus. L’Olsen em parla i em desconcentra amb la seva veueta amenaçant. I quina ràbia veure-li aquest cul tan gros i tan escandinau. Vull viure! Pronuncio en el més profund del meu jo i d'una revolada i un oportú cop de colze deixo enrere la Greta Olsen, que poca estona abans m'havia avançat entre pensament i pensament. Ja hi sóc. El darrer revolt es fa etern. Veig la llum del refugi a prop. L'últim esforç. M'hi llanço de cap, sense pensar-m'ho. Extasiada, esgotada, irracional. L'òvul vermellós i meravellós és tancat hermèticament. Ja en faig una esquerda. Hi poso el cap i tota la cua. Sóc dins. Sola, ben sola. He guanyat, tota sola. Ara em desdoblo. Però no estic sola. Quina meravella! Davant meu l'esfera perfecte. L'estimo. Ara ens fusionem. Déu existeix i sóc jo, som nosaltres! Ni en el més humit dels meus somnis havia imaginat tanta plenitud. Ara ho entenc tot. Ara seré el que voldré. Ara tot comença!

FI 28


3er PREMI SÈNIOR Nines russes De Josefina Maymó

En entrar al pis parà l’orella per saber si ella havia arribat. Tot era en silenci. Des del llindar de la porta, amb un gest triomfant de jugador de l’NBA, llançà el manyoc de claus en direcció al petit cendrer de la taula del menjador. Cistella! Se sentia cofoi, exultant, vencedor. El dia a la feina havia estat brillant, immillorable. Per fi, rere la porta de l’arxiu d’aquell petit ajuntament on cada dia hi feia cap, entre un escampall de llicències d’obres, decrets de l’Alcaldia i actes de Ple, la Laura i ell havien deixat que parlés el cor i el sexe, havien tret el fre al desig llargament contingut rere la màscara de companys de feina. Encengué el televisor i s’escarxofà al sofà. S’adonà que les nines russes que eren a tocar de l’aparell estaven desencaixades i s’alçà per a posar-les bé, sense aconseguir-ho del tot. S’assegué de nou. Fent zàping topà amb un canal on feien una pel·lícula que li cridà l’atenció. L’escena transcorria en una biblioteca, una qualsevol, com la que treballava la seva dona. Tot d’una, la bibliotecària i el seu auxiliar desapareixien rere la porta d’una habitació contigua, sota el pretext d’endreçar fitxes. I allà, entre un desori de lletra impresa van deixar anar la brida a les seves passions, trencant l’abstinència durament mantinguda en el silenci sonor d’aquelles quatre parets a vessar de cultura, a vessar de mots. Mig rebregades al terra, Anna Karènina i Madame Bovary els 29


miraven entre la complicitat i l’estupefacció. La Regenta es despenjava del cantell d’una taula per a no perdre’s detall. I Francesca de Rímini, des de la distància, treia el cap bocabadada pel capdamunt d’una prestatgeria empolsinada. A tocar d’ells, Puja a casa de Jordi Nopca els convidava amb el seu títol juganer. Amb l’aldarull la bibliotecària perdé una de les seves arracades allargassades, en forma de llàgrima, de color morat encès, que buscaren entre els exemplars de Tolstoi, Flaubert, Clarín, Dant i Nopca, sense reeixir en l’intent. Sentí les claus al pany. Era ella. S’acostà al sofà per a fer-li un petó. A ell li estranyà el seu caminar gràcil i distret, com si surés per damunt de la realitat subjugant. Li endevinà un aire misteriós, del qui amaga un secret. Li semblà que els seus ulls espurnejaven com per la satisfacció d’un desig llargament cobejat i finalment acomplert. D’un plegat, s’adonà que només portava una d’aquelles vistoses arracades d’un to lilós cridaner. Es girà cap al televisor, tornà a girar-se cap a ella, ho tornà a fer cap a l’aparell, amb un moviment repetitiu, incrèdul, gairebé violent, fins que en el seu camp de visió es creuà la mirada de la matrioixca que l’observava – aquest cop sí, ja encaixada del tot– de manera sarcàstica, malèvolament.

30


4rt PREMI SÈNIOR Funàmbuls D’ Ángel Fabregat «La vida era una pedra que a poc a poc s’anava gastant i afilant». Raymond Carver

Sóc psiquiatre. Treballo en un CAP de barriada. Quan passejo pel carrer em trobo que alguns dels meus pacients miren cap a un altre costat quan em veuen. Avui en dia amb els anomenats telèfons intel·ligents és molt fàcil. Només cal fer veure que has rebut una piulada o bé un missatge de WhatsApp. Jo estic una mica antiquat en aquest aspecte, encara em giro vers un aparador i faig veure que m’interesso per alguna roba o complement. De pas puc veure en el reflex si l’altre en qüestió mira o passa de llarg. Sempre penso que potser és perquè els hi fa vergonya haver-me explicat amb detall les seves penes. De fet, qui no en té de penes...? Jo mateix quan arribo a casa, des de fa gairebé un any que no li faig ja un petó a la meva dona. Inclús dormim en llits separats. No és una separació física perquè vivim sota el mateix trebol, però sí emocional i afectiva. Ens tenim repartit l’espai del pis que ens vàrem comprar a mitges amb una hipoteca que hem de pagar durant trenta anys. Mirat així sembla una condemna. No ens hem separat pel què diran i per interessos comuns. I perquè els nostres pares estan molt joiosos del que som i tenim. Cada diumenge anem a dinar a casa 31


d’uns o bé, dels Pàgina 2 altres. Quan ens veuen entrar per la porta amb el Gerard, el nostre fill de set anys, els hi cau la bava. Hem après a actuar de tal manera que no sospitin la nostra situació. Ja tenim bastant pràctica. Durant el dinar sempre els hi expliquem on anirem de vacances o que estem pensant a canviar el cotxe. I veus que ells estan contents de com de bé estem. Quan tornem cap a casa no ens diem res. Jo condueixo i ella mira per la finestra pensativa. En arribar cadascú va a la seva habitació. La setmana passada vàrem tenir una disputa a la cuina perquè els dos, apressats, havíem de fer-nos el dinar. Al final vam decidir comprar una cinta adhesiva vermella —de la que es fa servir per empaquetar paquets— i delimitar les nostres zones. La qüestió és que l’un no invadeixi l’espai de l’altre. El dia del repartiment va ser patètic. Semblàvem dos països de l’antiga Iugoslàvia durant l’acord de pau. Vam amidar cada estança comuna i la vam dividir escrupolosament per dos. Jo em vaig quedar amb el bany petit a canvi del televisor de plasma de més polsades. L’endemà al matí, mentre estàvem esmorzant veient el telenotícies de primera hora, vam sentir com el Gerard que ja s’havia acabat el desdejuni, estava cantant. Encuriosits, vam anar cap on provenien aquells alegres càntics. I el vam veure fent equilibris sobre aquella línia roja que dividia la sala d’estar. Quan li vam preguntar què estava fent, ens va dir que de gran volia ser funàmbul. La meva dona i jo no vam poder evitar riure. No recordava pas l'última vegada que ho havíem fet.

32


5è PREMI SÈNIOR La Solitud D’ Oriol Lluch

Amb la falta d'esma amb la què es lleva cada matí puja la persiana i mira per la finestra. Uns núvols grisos es passegen mandrosos per un cel que no vol alçar-se. És un dia sense ombres. Plou i unes gotes desganades llisquen pel vidre de la finestra. Els geranis del seu balcó no tenen flors. Fa un temps ideal per dur a terme el seu propòsit. Ahir quan es va enllitar ho tenia decidit. I avui el dia acompanya. No canvia res en la seva rutina habitual. Un bol de llet tèbia amb una mica de cafè, un rosegó de pa sec i un plàtan de fa dies amb la pell ben negra. Es posa el xandall i es calça. Agafa la jaqueta, un paraigües i surt de casa. Tampoc al carrer res ha canviat. La gent va atrafegada i ningú es fixa en ell, ningú es fixa en ningú. Avança lentament i no alça la vista més enllà dels seus propis passos. Té clar el seu objectiu però no sap si avui, finalment, podrà assolir-lo. De tant en tant s’atura i observa el seu voltant. Als parcs no hi ha nens jugant, a les terrasses ningú pren cafè. La jungla d’asfalt és plena de depredadors sorollosos que tornen desagradable un aire que fa mesos que no vol respirar. Com una presa que no pot fugir del seu destí, camina sense trobar un lloc on amagar-se, on deixar de ser i diluir-se en l’aigua que embassa les voreres. Quan arriba a la meitat del pont que creua l’autopista per un moment dubta, no sap si seguir endavant. En aquest punt, on tants 33


altres cops ha fracassat, fer un pas més li sembla un salt abismal. Un profund remordiment li puja des de l’estomac. Els records li emboiren el pensament. Ella, la seva olor i el seu somriure es difuminen i se li escapen. Fa el cor fort. S’aferra a la barana. Respira a fons. Es gira i fa el següent pas. Superat l’abisme del pont es troba de cara amb l’entrada del cementiri. De la gran portalada de ferro degoten llàgrimes d’òxid que tenyeixen el terra de marbre. Sembla plorar per tots els difunts que avui ningú anirà a veure. Li costa una estona trobar el nínxol de la seva dona, des del dia de l’enterrament no hi havia tornat. Un cop davant i amb veu molt baixa li diu: -Amor meu, fa vora un any que em vas deixar. Perdona’m que no hagi vingut abans. Et trobo molt a faltar. T’estimo tant.

34


FINALISTA Recompte d’estrelles De Jesús Pacheco

El primer hotel que vaig conèixer tenia quatre estrelles. Jo només tenia dos anys i mig. M’hi van portar els pares i, evidentment, no recordo res de res. El meu pare es deia Artur i era un advocat molt prestigiós. La meva mare es deia Anna i era veterinària del zoològic. Tenia dos germans més: en Francesc, tres anys més gran que jo, i la Marta, que tenia un any i mig menys que jo. Érem una família de classe mitjana benestant. I recordo que vaig passar una bona infància. El segon hotel només tenia una estrella. Era més aviat un hostal, on s’hi menjava molt bé. Anàvem amb en Pep, el meu primer xicot, a cardar sense preocupacions. En aquella època estàvem molt enamorats. I érem molt, molt joves. A més, en Pep era una delícia d'home. Quan vaig acabar la carrera de Filologia Anglesa, vaig conèixer l’Alfred i també el meu tercer hotel. El tercer hotel tenia cinc estrelles: va ser durant el viatge de nuvis. Vàrem anar a Nova York. Ens ho vam passar força bé. Però ens vam acabar separant al cap de quatre anys. Estava cansada d'ell. Era un bon home però era molt, molt avorrit. Massa seriós i poc positiu. El vaig enganyar amb en Carles.

35


Amb en Carles anàvem a hotels barats. Ell no tenia diners, però era un paio molt divertit i m'ho vaig passar molt bé al llit amb ell. En Carles era un barrut i em va ensenyar el costat calavera de la vida. Després van venir molts més hotels, i tots d'alta categoria. Els vaig conèixer amb en Joan, el meu segon marit. Anàvem amb els nostres dos fills, en Pol i la Clara. En Joan era l'home ideal. Era un gran arquitecte. Només va tenir un defecte: va morir d'hora a causa del trencament d'un aneurisma. El meu últim hotel va ser un de la Riviera Maia. Vaig anar amb els meus fills. Ja estava vídua. Era la gran àvia de la família. En Pol va venir amb la seva parella, en Raül, i la seva filla adoptada Anaïs. La Clara va venir amb en Sergi, el seu segon marit, i els seus quatre fills (dos de la Clara, un d’en Sergi i un de comú, en Jordi, el petit). Avui he repensat tota la meva vida i li busco un sentit. Recordo tota la meva família: els meus pares, els meus germans, els meus fills i tots els homes amb els que he estat. I em dóna la sensació que he viscut plenament la vida. O potser no? La llàstima és que ara visc amb la Maria, malalta d'Alzheimer, en aquesta estúpida residència per a la gent gran.

36


FINALISTA Estàtues vives De Carme Vila

El pare esculpia el fang com si palpés un cos viu. Quan era nano em delia per contemplar com treballava. Sovint li olorava les mans i tot seguit les estàtues on retrobava impregnada la seva essència. Tinc un olfacte finíssim. L’home estava fascinat per les tècniques dels antics. Viatjava per trobar manuscrits. Quan la mare es queixava de les seves absències ell no es defensava i modulava alguna frase inconnexa que suggeria meravelles molt secretes. Anys més tard vaig trobar al seu estudi un munt de llibres d’autors que jo mai havia sentit anomenar. Un d’ells, un tal Maspero, assegurava que els antics egipcis podien transformar les estàtues en objectes vius, introduint un esperit en el cos de la pedra. Quan el pare començava una nova obra es tancava al seu estudi, enfollit. Hi passava dies, massa potser. Passada aquella fase creadora apareixia per casa més prim, la mirada brillant d’il·luminat. Aleshores una fragància amorosa emparava la casa i durant uns dies l’aire que respiràvem tenia gust a melindros i pa calent, ametlles torrades i pomes al forn. Una tarda, quan era un desmanegat adolescent, vaig entrar a l’habitació dels pares no recordo a buscar què i vaig notar que a l’aire hi suraven tres olors humanes ben diferenciades. La del pare, la de la mare, i una tercera que no vaig saber identificar. Era una 37


fetor mascle, sense cap dubte. Distret amb els meus obsessius assumptes de noi de quinze anys, quan els perfums femenins de les noies de la meva edat em trasbalsaven sense pietat, ho vaig oblidar. Fins que vaig tornar a captar la mateixa fortor a l’estudi del pare. La desprenia un home jove amb posat de menjamons que de seguida em va caure malament. El pare me’l va presentar com un dels seus marxants. En aquell temps el pare pràcticament vivia al taller, convertit en santasanctorum impenetrable. Esculpia uns gats que els crítics valoraven amb adjectius superlatius; afirmaven que estaven vius. A mi mirar-los em feia angúnia. Sóc sommelier. Qüestions professionals m’han portat uns dies a Amsterdam. Avui tenia el matí lliure i en passar davant el Museu Stedelijk he recordat que en ell hi havia obra del pare. En arribar a una petita sala he sentit un efluvi que m’ha obert un arxiu antic a la memòria. Una fletxa enverinada ha volat vint anys al passat. A l’instant he reconegut la sentor que havia empudegat l’habitació dels pares durant un parell d’anys. He buscat el seu propietari, però la sala era buida de visitants. He donat una volta al seu perímetre, l’olfacte despert i la sentor s’ha intensificat davant d’una estàtua de mida humana que representava un home vell, dret, de rostre cansat. He sentit el pes d’una presència real. Els ulls de la imatge es clavaven en l’espectador i la mirada delatava un destí immisericorde. Els trets físics no recordaven l’home jove i descarat que vaig conèixer, però sabia que l’esperit del marxant era allà, empresonat i viu per a tota l’eternitat.

38


FINALISTA A les 6, a la taula De Herminia Masana

Quan posa el bol fumejant damunt la taula, deixa anar un sospir profund. S’acosta a la persiana i l’abaixa per atenuar el resol. El canvi d’hora fa que encara sembli més aviat del que és. Au, va, pren-te’l calent. Fred, és més insípid que una fulla d’enciam. I no rondinis. Ja saps que has de sopar amb prou temps per païr-ho abans d’anar a dormir.

L’Elvira entrecreua les mans damunt el

davantal i contempla amb un mig somriure la cadira, que ara acarona una llum esbiaixada. La sala fa olor de resclosit però ella no sembla advertir-ho, malgrat que la seva filla, cada cop que la visita, es cansi de recordar-li que ha de ventilar el pis.

Vinga,

enllesteix ràpid, que no tinc pas tot el dia. I fes servir el tovalló, que com més vell, més nen i més desastrat.

L’Elvira es deslliga el

davantal. Va, anem a fer un tomb i a llençar les escombraries. Com? Que no tens ganes? Ella torna a sospirar i arrossega els peus cap a l’habitació de matrimoni. Seu al llit articulat, més alt que el seu, per treure’s la bata i posar-se la faldilla negra i el jersei gris de coll rodó que té preparat a la cadira, tapissada dels mateixos motius florals que les vànoves.

Es treu les sabatilles amb gest

cansat per posar-se les sabates de taló baix, amples, també negres. Quan torna al menjador, es palplanta altre cop davant la cadira, i mou el cap amb gest reprovador. N’hi t’has immutat, eh? Doncs per tu faràs. Jo sí que surto. Vine a tancar la porta amb clau, però recorda treure-la del pany. I, almenys, si no vens, es gira per dir això mentre camina cap al rebedor, passeja amunt i avall pel 39


passadís, com et va aconsellar el metge. L’Elvira es posa al coll el mocador i la jaqueta que té al penjador de l’entrada, i tanca darrere seu amb un cop sec. Al carrer, remena a la bossa buscant la tarjeta de tarifa reduïda de l’autobús. Quan aixeca la mirada, mou el cap en veure el cotxe que l’espera al davant. Ai, nena, que en sou de tossuts, que ja t’he dit que no calia… Que no és un bon moment per anar sola pel món? Tu diràs, ton pare i jo ens n’hem fet un fart, d’espabilar-nos sense ningú… Rondinant, puja al cotxe i va recordant mentalment les coses que haurà de revisar quan torni perquè, ho sap del cert, ell està fet un autèntic malastre per les coses de la casa si ella no és a prop per vigilar-lo. Quan arriben, encara no hi ha ningú. Ella els diu que no s’amoïnin, que vagin a fer un tallat. No hi fa res, nena, aneu. Però quan es queda sola, i entra a la saleta del darrere, se li glaça el cor. Els ulls, immòbils, sense veure les corones de flors, no es poden apartar de la figura que té al davant, amb el vestit que va dur pel casament de la nena, i amb les mans, d’un groc esmorteït, creuades damunt el pit. Què carai hi faig, aquí? Ah, ja heu tornat. Nena, no m’hi podré quedar massa temps, que ja saps que ton pare és un perill, si el deixo molta estona sol a casa.

40


FINALISTA Extinció De Natalia Cerezo

En Genís i jo. Vam deixar els pares que clavaven el para-sol a la sorra i obrien les neveres portàtils. Teníem catorze anys, i estàvem de vacances. Vam arribar al final del passeig marítim, on hi havia un llac que feia pudor de tancat i una dotzena d’ànecs amb les plomes estarrufades. En Genís llançava còdols a la superfície quieta de l’aigua. Li vaig preguntar, Genís, jo t’agrado? Al vespre vam anar a sopar a l’apartament dels seus pares i em va agafar pel canell quan sortia del lavabo. Se’m va emportar a l’habitació del costat i va tancar la porta. Entrava una mica de lluna per la finestra i els ulls d’en Genís eren com els d’una au que mira la nit. Quan arribo a casa, el trobo prenent un got d’aigua freda a la cuina. Li pregunto si ja tenim aigua. Encara ens l’han de posar. Aquest matí m’he llevat amb els cabells bruts i he mirat el pis per primera vegada, tot alumini i llum. —No encara —i deixa el got a la pica, on fa un cèrcol de condensació. Abans teníem una rutina tranquil·la, maca com el dring transparent d’una copa. Ens arraulíem sota una manta i miràvem pel·lícules antigues. No ens en sortim, amb la rutina nova del pis nou; discutim.

41


Potser per això li dic d’anar a fer una volta en cotxe. En Genís s’atura en un racó de la carretera. Treu les claus del contacte i em fa un petó. Quan em posa, amb suavitat però amb urgència, la mà al pit esquerre, li dic que no. El dia que ens vam casar, em van ensenyar com es veia el recollit des del darrere, amb un mirall al clatell, i em vaig perdre en l’espiral com de closca de cargol, amb tots els cabells al seu lloc. Em van portar a l’Ajuntament amb un Rolls Royce negre com el cafè sol. A en Genís li agradava molt, era igual que el que tenia el seu avi. Havien posat roses a la porta i un llaç transparent al darrere, que ens seguia com una estela de vent fred. L’endemà, el cambrer ens va omplir les tasses i la panxa platejada de la cafetera va reflectir el pa i la mantega i les mans d’en Genís, que untaven la torrada. Al cotxe fa xafogor. No m’agrada, així, bruta i amb la pell enganxosa com la cera tèbia d’una espelma. En Genís m’agafa pel canell. La llum de la ràdio li ha tornat els ulls taronja. Me’l miro i repeteixo: “No”; però m’empeny cap al seient del darrere. A l’altra banda de la finestreta, el voral, i herba seca. Més tard, als canells trobaré dues marques gravades a foc, com de vedell. Tornem i ens aturem per comprar llet. Al costat de la caixa, marcintse amb les xocolatines i els cromos, hi ha un ram de roses embolicades amb paper transparent. Són d’un groc delicat, com la llum dels matins de tardor que entrava per la finestra, a casa dels pares, quan no podia dormir perquè començava el curs. Aleshores baixava a la cuina i hi havia l’esmorzar preparat i en Genís em passava a buscar, com cada matí; perquè sempre, sempre hem estat junts. 42


FINALISTA Galán de noche De Josep Arús

La Yolanda era una noïa de dinou anys, filla única, una mica ingènua que es cuidava molt, anava a l’esteticista sovint on li feien massatges amb les millors cremes i es depilava tot el cos, amb això vull dir tot. La Yolanda, però, tenia un defecte, era molt desordenada, es podien trobar peces de la seva roba a qualsevol lloc de la casa, unes calces a la cuina, pantalons i samarretes al sofà de la sala, el rebedor hi havia uns penjadors per deixar-hi els abrics on en una ocasió la seva mare hi va trobar uns sostenidors i no cal dir com estava el seu dormitori amb peces de roba per tot arreu. Era la clàssica leo, una noïa que es cuida molt, que no te pressa per trobar feina i molt desordenada. Tenia una bona colla d’amics i amigues, però la relació amb els nois era una mica especial. La seva gran il·lusió seria tenir un xicot per anar al cinema a l’hivern i a la platja a l’estiu. Les amigues, que coneixien les seves dèries feien el que podien per presentar-li nois que sistemàticament a ella no li agradaven. Un dia la seva mare, que era de Badajoz i havia arribat de jove a Catalunya i encara no s’havia assabentat que aquí es parlava català, li va dir: - Hija mía, hemos de acabar con el desorden de tu ropa, se acerca el dia de tu aniversario y ya va siendo hora que pongas un poco de orden en tus cosas. Ese día vas a tener tu galán de noche. 43


La noia va quedar una mica perplexa, va fer una mitja rialla, va abaixar el cap i se li van posar les galtes vermelles. Seria possible que hagués entès de forma literal això del galán de noche?. Per si de cas va posar al dia la seva preparació estètica. Va arribar el dia del seu aniversari i a les nou del matí dos empleats d’Ikea portaven una gran caixa de cartró que, suposadament contenia el regal, que més que un moble era un artefacte, el galán de noche. Els pares van entrar al dormitori de la noïa, la van felicitar, alçaren la persiana i van entrar els d’Ikea amb el carretó i van deixar la caixa, la mare els va donar una propina i se’n van anar. La Yolanda es va emocionar, es va llevar immediatament i va intentar obrir la caixa que tenia dos forats grossos a la part de sobre. Els pares la van ajudar i entre tots van poder obrir-la. La grandíssima sorpresa va ser que a dins de la caixa hi havia un noi jove, guapo, de cabells rossos i ondulats, ulls blaus, nu i també completament depilat. La Yolanda es va quedar petrificada, s’hi anava acostant mentre el noi, tot somrient, sortia de la caixa. Ella per estar en les mateixes condicions es va treure la camisa de dormir i es van fondre en una abraçada. Els pares al·lucinaven i no entenien res. No hi havia, però, cap misteri, a la caixa dos rètols, ho deixaven tot ben clar, un que deia IKEA i a sota un altre mes petit, home.

44

Ploma 4 Gats - 3a Edició  

Relats guanyadors i finalistes del concurs de relats curts Ploma 4 Gats organitzat pel emblemàtic restaurant barceloní Els 4 Gats.

Read more
Read more
Similar to
Popular now
Just for you