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CONTORNOS

agosto 2005 - diciembre 2006 Vol. XIX

Programa de Estudios de Honor Universidad de Puerto Rico Recinto de RĂ­o Piedras


CONTORNOS AGOSTO 2005 – DICIEMBRE 2006 Vol. XIX

Junta Editorial Editor Luis A. López Febres Editora Auxiliar Ángela M. Sánchez Rivera Editora de Ortografía Jossie E. Rivera Cruz Colaboradores Katsí Y. Rodríguez Velázquez María de Lourdes Martínez Cordero Denise Rodríguez Maldonado

© Copyright 2007 Se prohíbe la copia y difusión de todo material incluido en esta edición sin el permiso escrito de sus autores.

Contornos es producida por los estudiantes del Programa de Estudios de Honor del Recinto

de Río Piedras y se distribuye gratuitamente en todas las unidades del sistema de la Universidad de Puerto Rico. La Junta Editorial y el Programa de Estudios de Honor no se hacen responsables por las expresiones emitidas por los autores. Ninguno de los trabajos aquí publicados podrá reproducirse en ningún medio o forma sin el permiso escrito del autor. Para más información sobre la Revista Contornos o del Programa de Estudios de Honor, favor comunicarse al 787-764-0000 Ext. 3288 y/o acceder nuestra pagina electronica <<http://daarrp.uprrp.edu/peh/>>

La pintura que se muestra en la portada de esta revista es de la autoría de Heberto J. Morales Montes, estudiante de la Escuela de Comunicacion Publica, de la UPR Recinto de Rio Piedras.

Profesores consejeros Carlos G. Ramos Bellido Idsa E. Alegría Ortega

Contenido Editorial………………………..................………...................4 Narrativa………………………………...................................5 Nudos y tijeras Aida Vega…………...................................6 De esta travesía nada se ha escrito Daniel Márquez Rivera………...................9 Torrente el gigante ha muerto Daniel Márquez Rivera………..................12 La máquina de mensajes Fernando Castro Álvarez……..................17 El amor de Laura Airitza Yasmar Cruz…..............……….....24 Poesía……………………………….....................................28 Soneto III Abiezer Rivas Oliveras………..................29 Adiós mariposa negra Kelvin Durán Berríos……….....................30 El aborto de una burla absurda como soneto primogénito Kelvin Durán Berríos…..............…….......31 El árbol Kelvin Durán Berríos……….....................32 Ausencia Julio N. Alvarado Mattei…...............….....33 Ajeno a tu patria Julio N. Alvarado Mattei……....................34 Llueve cayendo Cristian Guzmán Cardona……................35 Xanthine-Ethanol Shift Miguel Santos García……...…................36 La promesa Miguel Santos García………....................38 Ensayo………………………………....................................39 La subjetividad falsamente acusada de ‘ficción’: A propósito de la microhistoria en El queso y los gusanos, de Carlo Ginzburg Mayra Rivera...........................................40 Te cuento, Julia Mizraim Carrión Ríos……........................46 Our Ancestral Mother: Mithocondrial Eve María Alejandra Nieves….................…...51 Ruanda: ¿Justicia atrasada o justicia denegada? María Alejandra Nieves….................…...58 Reportaje Periodístico………………..................................68 Manos que hablan Sharon González.......…...........................69 Sección de Notas……………….................................…….71


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A continuación, agradecemos la colaboración de todas aquellos profesores y profesoras que formaron parte de nuestro Comité Evaluador. Los trabajos que en este número se publican fueron tomados en consideración gracias a su evaluación. Francisco R. Agrait Facultad de Humanidades, Depto. Estudios Hispánicos Luis R. Cámara Fuertes Facultad de Ciencias Sociales, Depto. Ciencias Políticas Noemi Cintrón Facultad de Ciencias Naturales, Depto. Biología Loretta Collins Facultad de Humanidades, Depto. Inglés Felix Córdova Facultad de Humanidades, Depto. Estudios Hispánicos Raúl L. Cotto Serrano Facultad de Ciencias Sociales, Depto. Ciencias Políticas Eliseo Cruz Vergara Facultad de Humanidades, Depto. Filosofía Nilsevady Fussa Ayuso Facultad de Humanidades, Depto. Bellas Artes Yomarie García De Jesús Escuela de Comunicaciones Rosa María Juarbe Facultad de Humanidades, Depto. Estudios Hispánicos y Literatura Comparada Héctor J. Martell Morales Facultad de Humanidades, Depto. Estudios Hispánicos Miguel Ángel Náter Facultad de Humanidades, Depto. Estudios Hispánicos Carmen R. Rabell Facultad de Humanidades, Depto. Literatura Comparada María Elena Rodríguez Castro Facultad de Humanidades, Depto. Literatura Comparada Eugenio Santiago Facultad de Ciencias Naturales, Depto. Biología Mark Wekander Voigt Facultad de Estudios Generales, Depto. Inglés


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Editorial

Narrativa

¡Saludos! Me complace presentarles este tan esperado número de la Revista Interdisciplinaria Contornos, auspiciada por el Programa de Estudios de Honor del Recinto riopedrense de la Universidad de Puerto Rico. Este décimonoveno volumen de la Revista contiene una estupenda variedad de temas y como es nuestra tradición, presenta los trabajos literarios de nuestros talentosos estudiantes subgraduados del recinto. Contornos, en su afán por mantener el diálogo entre la comunidad académica y los alumnos que la componen, viabiliza un espacio de creación en el cual los estudiantes puedan publicar sus trabajos académicos. Entre nuestros más recientes logros, la Junta Editorial ha podido extender una convocatoria para este ejemplar a nivel de todos los recintos de la Universidad de Puerto Rico. Además, es ésta la primera vez que hemos logrado publicar dos números simultáneamente y en formato electrónico. Con esto, estamos a la vanguardia de las tecnologías en la publicación de revistas. Por lo tanto, invito a toda la comunidad universitaria a que disfruten de este número que sé será del agrado de cada uno de ustedes. Gracias por su auspicio. Xavier Antonio Medina, Escuela de Comunicaciones

Luis A. López Febres Editor


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Nudos y tijeras Aida Vega Mater se secó las lágrimas y entró al cuarto de espera. Fue a sentarse en una butaca, pero se percató de que había un muchacho ocupándola. Mater se sonrojó, se alejó rápidamente y bajó la cabeza. - Mis disculpas, perdóname por no respetar tu espacio. El muchacho la estaba mirando, pero no contestó. Mater guardó silencio, le molestó que el joven no respondiera a su disculpa. ¿No conocerá las reglas?, se preguntó. Deseaba mirarlo para tener una impresión más clara, pero recordó una de las reglas de privacidad que prohibía la observación prolongada de extraños. Quizás no puede hablar, pensó y consideró disculparse de nuevo. De pronto, el muchacho habló. - ¿Por qué lloras?

- ¿Y te crees eso? – Preguntó receloso- ¿De qué murió Carlos Tetuán? – Increpó. Y ante el silencio de Mater, él dijo. - No murió por causas naturales. Yo sí lo conocía...y Carlos Tetuán del distrito 12, tenía sólo 24 años. A Mater se le salió un grito y sintió un escalofrío que bajó lentamente por su espalda. Entonces, su cuerpo que yacía en la caja, rodeado por coronas de flores, no era el de un hombre anciano. Desde el principio, todo le había parecido extraño a Mater. La barba blanca estaba fuera de sitio, las arrugas eran superficiales y las verrugas parecían pintadas. Por eso la sacaron de allí; tan pronto la vieron fijándose en el cadáver, la enviaron al cuarto de espera para que meditara la pérdida. Pero ahora, escuchando lo que dijo este joven...pensó que la habían sacado para que no preguntara. - ¡El orden que te venden no existe!- dijo el joven. Ignora las noticias y los mensajes del Primer Ministro. Existe la misma miseria que había mucho antes de que él llegara al poder, pero al menos antes te dejaban sufrir. Ahora te desaparecen antes de poder quejarte. Mater lo miró fijamente, asustada, porque aunque intentaba ignorar sus palabras sediciosas, sentía que el joven le estaba diciendo la verdad. Tenía la impresión de que éste – a diferencia de

- Porque ha muerto Carlos Tetuán del distrito 12. – Dijo ella, sin alzar la vista. - ¿Y conocías tú a Carlos Tetuán del distrito 12? A Mater le pareció que el joven se estaba burlando. Se aventuró a mirarle el rostro, pensando que el encuentro se había prolongado lo suficiente. Entonces, notó que su pelo estaba cortado peligrosamente cerca del cráneo y los pocos mechones que le quedaban estaban atados con muchos nudos de colores. Se quedó estupefacta y horrorizada, sabiendo que por cada regla violada se hacía un nudo y por cada ley, se cortaba parte del pelo. El joven estaba sonriendo, orgulloso de sus infracciones. Mater se pasó la mano por su pelo largo, símbolo de su obediencia, que le llegaba casi a los muslos. Su pelo era discutido con honor por los miembros de su familia porque en sus catorce años, nunca se lo habían tocado. Pero, ante la mirada evaluadora del muchacho, no sintió orgullo alguno. Al contrario, le pareció que su oscura melena era un símbolo de sumisión. Mater estaba fascinada por haberse encontrado a alguien tan distinto. Se sentó a observarlo con detenimiento. Intentó fijarse en los colores de las liguillas para descifrar los tipos de falta que había cometido. Su cabeza parecía salpicada por el pincel de un artista. La variedad de faltas que revelaba era abrumadora. - ¿No me vas a contestar la pregunta que te hice? ¿Acaso no es una regla responder a preguntas directas? – Dijo el joven, con evidente cinismo. - No...yo...yo no lo conocía.- tartamudeó, sorprendida. - ¿Y por qué lloras? - Porque...- trató de recordar la frase exacta que había aprendido en la escuela. – A la muerte de alguien, se responde llorando. El joven se levantó y se sentó a su lado, tan cerca, que Mater podía olerlo. - Atiende. Eso que con tanto esmero persigues es ficción. No te conozco, no sé tu nombre y no sé si me delatarás, pero te pregunto: ¿para qué tantas leyes, tantas reglas paralizantes? - Para...para guardar el orden. El hombre es un animal salvaje- afirmó Mater, desconcertada.

los que lloraban en el otro cuarto – no le estaba escondiendo nada. De momento, se escucharon voces en el pasillo. Ambos miraron a través de la puerta de cristal. Tres oficiales vestidos de negro se apresuraban hacia ellos. - Debo irme. Si decides algún día permitírtelo, pregunta por mí en el muelle. Me conocen como Martín Rapiña. El joven se levantó de un salto y escapó por la puerta al estacionamiento. En seguida llegaron los oficiales y dos de ellos corrieron tras él. El tercero se acercó a Mater que estaba sentada con los ojos cerrados. - ¡Niña! – dijo bruscamente el oficial. Mater no reaccionó. Recordaba cuanto había callado sus quejas por temor a ser castigada. Evocó el recuerdo de su madre, que le imploraba con los ojos que guardara silencio y no preguntara demasiado. - ¿Quién era ese delincuente? ¿Qué te dijo? Mater no respondió. El oficial se enfadó y la amenazó por rehusarse a contestar una pregunta directa. Los otros oficiales regresaron sin aliento y con las manos vacías. Mater sonrió genuinamente, creyendo que el famoso Martín Rapiña había escapado gracias a ella. Sabía que el joven protagonizaría los murmullos en las calles el próximo día. El elusivo activista podía estar ausente en los noticiarios, pero nunca en la boca de la gente. Los oficiales la agarraron fuertemente por la cabeza y murmuraron: violación a Ley de Obediencia Oficial. ¿Cuántas veces Martín Rapiña había escuchado eso? Se preguntó Mater. ¿Cuántas veces más lo escucharé yo? Y, acercando una brillante tijera, los oficiales le cortaron por primera vez su cabello.


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De esta travesía no se ha escrito: 1987 Daniel Márquez Rivera “Quizá en la muerte para siempre seremos, cuando el polvo sea polvo, esa indescifrable raíz, de la cual para siempre crecerá, ecuánime o atroz, nuestro solitario cielo o infierno.” -Jorge Luis Borges-

Sufriré de estar sin mis zapatos viejos. Destellados y completos, mis pies andantes se convertirán en transporte privado de lo que resta de mis muslos y de mis ropas. Sangran mis dedos y se hacen concretos ante la travesía por venir. Desde el profundo monte adentro hasta el límite circunstancial del entorno urbano y agresivo, iré. En mi mochila llevo verduras, un paquete de cigarrillos a medias, tres limones, y un suministro de lo que quedó de agua purificada de manantial. En mi abrigo hay dos bolsillos internos como para guardar los delitos de quien lo posea. Cargo secretamente una confesión que tal vez no se encuentre jamás; todo depende de mis amigos marinos y de orilla. De seguro serviremos como alimento para unos cuantos días, yo y mi recién firmada carta, dedicada al primer roedor que respire horas enteras bajo las rocas que sostienen este antiguo faro, que antes solía alumbrar la costa de la isla. Llevo semestres planeando mi partida de este lugar agotador y caluroso, parece ser que el Xab de Dios hizo una coladera eterna en esta tierra, el agua, la corriente y la misma lluvia que se escurre por los techos se pulveriza en sólo segundos. Hace tanto calor; las aves se han ido de aquí, las que fueron rápidas en su partida. Triste es el

Xavier Antonio Medina, Escuela de Comunicaciones

caso de los animales y pajaritos más perezosos, diariamente suelen caer por montones los canarios que no alcanzaron vuelo prematuro, y se ven reventando como bombas encima de los niños y de sus enclenques padres. Ayer, el bombardeo no intencionado llegó a un punto tristemente exagerado. Uno de los pájaros más grandes que había podido soñar ver en mi corta vida, no sabría decir cual, cayó derechito en el vientre de una muchacha. El pájaro rompió con todo lo que su pico pesado como granizo le permitió, parecía que la pobre mujer había sido víctima de una cesárea fallida. El lugar de los hechos no fue una sala de partos, sucedió en medio de la calle, al sol de medio día, frente a la barbería “Los muchachos”, quedó tendida allí, con mitad de la barriga abierta y regada por la acera, y la otra mitad completamente manchada por aquel volador sin alas debido a la asfixie. Así de malas están las cosas aquí. Por eso, yo me largo, antes de que sude los ojos y desaparezca. Todos estamos flacos y sin fuerzas, el calor húmedo se ha llevado consigo a tantos amigos, que para cuando cumpla mis veintiuno, no va a quedar alma que me acompañé a celebrar. Hace poco perdí a mi hermanito Agustín, tan delgado y pequeño como una colilla de cigarrillo sin filtro. A diario


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las personas atentaban inconcientemente contra su vida, sucedía cada vez que daban un paso sin mirar al suelo. Así fue como un día el alcalde del pueblo, por prisa o por descuido, lo aplastó, quedó hecho sopa entre los hoyos y la brea sucia de la calle. Qué se puede esperar, aquí ninguno mide más de cuatro pies. Son inevitables las teorías y leyendas que popularmente se han formulado muchos a través de los años sobre el por qué de nuestro tamaño. Muchos, como yo, piensan que la alta temperatura afectó el ciclo de vida desde la barriga de nuestras madres, y, se presta para suponer que la esperma que debía fecundar el óvulo, como ocurre por naturaleza, nunca tocó terreno fértil para su segregación sin medida. Como si fuera poco, las palabras dejaron de tener significado certero. Los centros educativos cerraron sus filas contra el supuesto pesimismo histórico. Las familias andaban mundializadas y custodiadas, con las manos en los bolsillos y en total estado de descomposición. Las imágenes frecuentes sobre el color y la economía vestían los pies empalmados entre la vigilancia del discurso y el retrete de llantos, que de madrugada, alcanzaba oír en mi habitación cada vez que trataba de cerrar los ojos para dormir. No quería ser un ermitaño pero no había otra solución. Hasta el menú de los restaurantes de comida había sido modificado y con ellos nuestro paladar. Ahora, perros, gatos y lagartos sustituían de manera cruel el gusto de las personas, convirtiendo a éstos en los platos principales. Los nombres de restaurantes celebraban la especialidad de la casa: “La colita del perro de Andrés”, “Los testículos de Garfield”, “Lagartijos y algo más…”, eran los preferidos. Todo se nos hizo complejo, no sé si para fortalecer o arrugar nuestro diminuto corazón. Aún así, de vez en cuando dejábamos que la sal y el limón se escurrieran por nuestras gargantas junto con el ron viejo; la resaca se convertía en huésped tullida de la sangre. Quisiera poder decir que no hay lugar exento de tanto desatino de paz, de tanta malicia sin gracia, pero no es así. Ese pedazo de lejanía sí es alcanzable. Como dije antes, voy a dejar todo sin pedir disculpas ni al mismísimo cura del pueblo, me largo, y se escribe anónimamente ante mi un final descendente, empinado y rocoso. Al viento que me acompaña y al pececito aquél, próximo vecino mío, les digo hola.

Xavier Antonio Medina, Escuela de Comunicaciones


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Torrente el gigante ha muerto… Daniel Márquez Rivera “The truth, as always, will be far stranger.” -Arthur C. Clarke-

Flash-forward Las palabras y la primavera en este punto convergen. Abrí la última puerta después de la trabajosa caminata. El espanto de encontrar otro cerrojo fue lo que me hizo cambiar de parecer. No había niños en este lugar, sólo niñas y sus madres, al menos eso parecen ser, sus madres. La comida es pastilla y guineo, todos los días a la misma hora. No sé por qué hay un gigante en el sótano del edificio.

El gigante

se llama Torrente, se dice que tiene 220 años de edad y hace 200 nadie lo ha visto. Se preguntarán entonces cómo podemos dar cuentas de su existencia. Sencillo, cada cierto tiempo -en el primer ocaso del día quinto del calendario maestral-, se celebran las fiestas de la reivindicación cahnapiana ante los científicos del último milenio (celebración a la cual asisto para alardear de mi poderío y puesto en la dirigencia de nuestro mundo); en esa noche de celebraciones es cuando Torrente toca una melodiosa canción acompañado de su guitarra. Así lo ha hecho siempre. Esa canción no lleva letra pero hemos hecho de ella el himno nacional cahanapiano. Los diputados, los niños, los ancianos, en fin, la mayoría, lo cantamos con entusiasmo y orgullo. En cada almuerzo del Centro, antes de comer, los visitantes se viven el pastilleo y la binodekada con un menú que dibuja lo que a nuestro entender sería Torrente. Lo imaginamos con barba, fornido, siempre sonriente pero con un carácter determinado que remite a la formación de un gigante ermitaño. Cuando niño, mi padre nos sentaba a todos en el comedor y hablaba horas enteras sobre cómo nuestra familia había sido un elemento importante en la liberación de los presos no-humanos, y de cómo Torrente había prometido bajar las armas y darle la bienvenida al nuevo convenio. Así fue como Cahnaps, siendo el único mundo con terrenos orgánicos, pasó a la historia como el último lugar en aceptar el cambio. No fue fácil pero al final se logró. No más asesinatos, no más censuras, se le dio un alto a la destrucción de los G-24. Como estudiante de la Nacional fui el presidente de la comitiva a favor de la restauración, por eso hoy soy el segundo al mando en el Centro. Todas las festividades eran premiadas con la canción de Torrente, todas las fiestas, menos la de anoche. Sólo se escuchó un rumor de llanto que jugaba entre la risa y la locura, era Torrente, el gigante del sótano, balbuceando una serenata de gritos y dolor. El pueblo entero quedó mudo, por horas sólo se escucharon los gritos de Torrente. La fiesta se dio por terminada. Los dirigentes llevamos reunidos desde esta mañana tratando de entender el por qué del comportamiento tan poco adecuado e intolerable del gigante en una noche tan nuestra como la del vitalicio cahnapiano. Las personas no han ido a trabajar hoy; no hay nadie en las calles, sólo se ven

13 los industriosos y sus caparazones para el calor, limpiando las aceras y los callejones del Centro. -Deberíamos dar un discurso para que el pueblo de Cahnaps no entre en estado de pánico, hay que aprovechar que todavía están atontados por lo sucedido. -No, no, no. Un anuncio confirmaría nuestra dejadez. -Sí, pero qué más podríamos hacer para que no se sepa lo que ocurre. ¿Hablar con Torrente? Vértice. No les había dejado saber que hace años Torrente había roto sus cadenas, alegaba que el encierro en el sótano del edificio del museo era una tristeza a la cual ya no podía ser fiel. Desde aquel momento lo hemos drogado. Todas las mañanas se le inyecta en la comida una yarda de brea fría. De esa manera lo hemos mantenido sumiso y ajeno a sus ideas de liberación. Esto es lo que ocurre: desde que el convenio fue anunciado (y de esto fui conciente el día en que mi padre moría de asfixie terrenal), me dijo en su último suspiro que jamás se revelara públicamente lo que sucedió. -Hijo, el gigante está atado a cinco piedras debajo del sótano, nunca puede escaparse de ahí, nunca. Al pronunciar estas palabras me hizo entrega de unos planos que llevaban hacia la guarida de Torrente, una camisa color gris que especificaba que la debía traer puesta cuando fuese a encontrarme con el gigante, y terminó haciéndome entrega de una llave que llevaba por código numérico el último castillo de los G-24 que fue derribado, “Trans-alomer resistencia”. Desde aquel día en adelante he cumplido con el cargo de la ocultación del castillo y del paradero del gigante. Él no se encuentra en el sótano del museo, sino a miles de millas bajo tierra en aquel otro castillo inhumano. El castillo fue el fuerte de millones de inventados rebeldes que masacraron a cientos de familias cahnapianas hace ya 500 años. He sido yo el responsable del mantenimiento de la paz en este pueblo y hoy, con el rugido de dolor de ese asesino estamos al borde de una crisis. -Lo único que hay en el sótano del museo es una cueva que colinda con la prisión de Torrente, por eso es que se oyen sus lamentos. –Digo que la cerremos con piedras y que se ahogue en gritos la próxima vez que decida llorar. -Si hacemos eso no tendremos accesos naturales por donde el frío del invierno se pueda filtrar y nuestra economía se verá afectada en gran manera. -Eso sin contar que las personas comenzarán a preguntar por qué no hay invierno (se ríe) -Exacto. Yo hablaré con el. Se me olvidaba lo tenebroso que puede ser estar debajo de la tierra. Los parásitos, las viviendas de los no-humanos que antes las habitaban, convertidas en polvo, se esparcieron por todos los huecos posibles del sub-terreno del Centro. No se puede ver nada si no se utiliza uno de los inventos de esos cinéticos – y es un asco saber que éstos lo llevaban mientras subían a la ciudad-. La guarida de Torrente se encuentra exactamente al lado de lo que antes fue el calabozo del castillo inventado. La comitiva y yo, cada vez que descendemos (auque hace mucho que yo personalmente no desciendo a ver al gigante), nos llenamos de odio y de ansiedad al saber que aquí mantuvieron presas a nuestras familias hasta la muerte. No queda más que olfatear el olor humano en el frasco de esencia Cahnapiana que, extraído de nuestros cuerpos, ayuda a disipar el mal olor a ficción. No parecía que el cielo se extinguiera entre las manchas de arena y, sólo a unos metros al sur de la desembocadura del viejo acueducto, se podía ver el océano. Lo admito, las veces que habíamos llegado hasta este punto


14 habían muerto al menos cuatro despistados, hoy no hay bajas. -Hemos llegado a la estación del primer vigía. Este vigía era el primero de tres. Todos tenían la terrible encomienda de vivir sumergidos en la tierra sin contacto alguno con el mundo en la superficie. Uno de mis hombres tocó en la ventanilla que oscurecida y hundida a un lado del camino, parecía como si estuviese alardeando de ligeras fugas pero es imposible escapar de este no-lugar. Decidí no detener la comitiva. Ya casi habíamos perdido de vista la estación cuando se escucharon (a un tercer plano) los gritos eufóricos del vigía. -¡Han regresado! ¡Que viva! La voz hacía eco en nuestras espaldas mientras avanzábamos hacia el castillo. Hicimos caso omiso a la segunda estación, no escuchamos palabra alguna del vigía. Era de esperarse, las paredes dejaban de tener forma concreta. Dos jóvenes de la comitiva habían muerto aplastados por la tierra (este lugar solo ha traído desgracias), ya cientos habían perecido a través de los años por las incongruencias del sub-suelo, este lugar está encantado. Se caminó por más de dos semanas. Al fin llegamos donde el tercer vigía reposaba sus lamentos. No podíamos creer que éste había vivido más de veinte años tan cerca del castillo de Torrente, el mal olor ha de haber sido una pesadilla. El vigía. -Yo no quiero volver a vivir, sólo quiero seguir mi camino. ¿Qué horas son éstas, vienen a hablar conmigo? Yo no estoy. Mira el suelo. Yo soy el ultimó de los vigías, pero ya no, no estoy en turno. ¿Desean algo de él? Estaré aquí por si tienen hambre. Una niña de esas que se arrastran por el castillo me visita a diario. No, no, no, está media viva así como yo. ¿Entienden? ¿Tienen hambre? Yo sí (se ríe), él sí ha muerto de hambruna, yo. - Muy bien, arrodíllese mirando al suelo. - ¿Cómo? - Sí, ya puede imaginar usted. Vamos a darle unas vacaciones para que encuentre un lugar tranquilo en la superficie donde poder descansar. - ¡Gracias! El vigía llora de la emoción. Sigue el protocolo que se le ha indicado. - ¿Esta preparado usted para ser libre nuevamente? - Sí, mi señor. Dos disparos en la espalda del vigía sofocan de institución sus pupilas. Un tercer balazo en la nuca asegura el pasaje. - ¿Qué más podíamos hacer? Yace ante nosotros la anomalía de lo que fue un hombre sano. Torna la mirada hacia el único sobreviviente de la comitiva. -Logramos derribar todas las puertas que precedían la entrada principal al castillo. Todas menos la última. Lo abraza. Dispara. Mientras el compañero pierde los sentidos, aquel celoso diputado recita dulcemente a la oscuridad del túnel la lectura de lo que fue para él, el inicio de la encomienda. Se ha perdido en canciones lo que fue la idea del gigante. Llueve ceniza en zumbidos que amenazan nuestra sanidad. Es terrible como tantos seres pueden arremeter contra la tierra sus bocas. No creo en muertos. Tengo hambre. ¿Tienes hambre? Soy el director. Tú. Nací una tarde de abril,

15 en Cahnaps, no en bandeja ajena. Sí, sí, cómo no. Soy hombre y no soporto el calor. Tengo muertos. Hay un esqueleto en mi cabeza. Al final de la travesía, aquel hombre tan prestigioso quedó solo. Pasó algunos años en la ardua tarea de abrir el cerrojo, que según él, lo llevaría al castillo en donde más allá de su encomienda académica y presidencial de hallar al gigante, encontraría su eterno descanso, el gigante ya no importa en lo absoluto para él. No se podía explicar el por qué pues, antes había podido llegar fácilmente, por el contrario, ahora enloquecido no podía hacer voz ni de una sola palabra. Al abrir la puerta, se adentró a un mundo lleno de escotillas, todas clausuradas con estantes que recogían números incalculables de llaves. Había puertas gigantescas y otras de menor volumen, miles de ellas. El hombre anda perdido en el no-terreno, lleva cientos de años desviviéndose en la idea de encontrar la llave maestra. Se arrastra lúgubre entre unicornios y demonios, los que para él son hoy seres elocuentes.


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La máquina de mensajes Fernando Castro Álvarez Manolo Aznar se encontraba solo y en el punto más oscuro y más triste de toda su vida. Lloraba como nunca había llorado y como nunca habría de llorar, sintiendo [en] su máxima expresión verbal, la mismísima mugre de la carga de estar vivo. Eran las seis de la tarde y el cielo ya había anochecido. Sentado en su cama echaba lágrimas de manera profusa desahogándose de su lamento y su melancolía. Había cerrado la puerta con seguro, apagado todas las luces, y tapado todas las ventanas de su apartamento. No se podía ver nada. Lo único que se escuchaba en la oscuridad latente era el gemido menguado de su dolor. La catarsis de lágrimas corría por su perfil, como tratándolo de purificar de todo lo lóbrego que corrompía su ser. Su cuerpo permanecía anclado en el matre sufriendo en carne propia la silente pesadumbre

Xavier Antonio Medina, Escuela de Comunicaciones

del momento. Giraba la cabeza de lado a lado y murmuraba palabras incoherentes entre dientes. Permanecía sentado, débil, inerme, y dado por vencido ante el peso colosal de todo lo desdichado que le había pasado. Se preguntaba [infinidad] de cosas en su mente, como para tratar de encontrarle la lógica a este patrón ilógico de miserias… Pero ya era muy tarde. Ahora sólo esperaba, llorando como se suponía que los hombres lloraran; a puertas cerradas, a solas, como último recurso inútil contra la insensibilidad del presente y de lo ocurrido. Ahora sólo era cuestión de minutos para que todo se dilu— Sonó el teléfono. Manolo lo ignoró por completo. Indiferente, dejó que la máquina de mensajes lo contestará por él. Después de cuatro [timbres], la máquina realizó su tarea. Inmediatamente, Manolo calló su llanto para no dejar que nadie escuchara su aflicción. Giró el cuello hacia la mesita donde estaba el teléfono, y dirigió sus ojos a la lucecita roja de la máquina de mensajes, que al prenderse, iluminaba todo el cuarto. ¡Piiiii! “Hola es Manolo, ahora mismo no puedo ir al teléfono, pero por favor, deja tu número, tu nombre y tu mensaje y yo te llamo. ¡Bye!” ¡Piiiii! “Sí, buenas noches Señor Aznar, (Voz masculina. Sonidos en el trasfondo de gente caminando y hablando) le habla el Capitán Maldonado del cuartel 18; lo estoy llamando porque tenemos buenas noticias. Encontramos su guagua en un solar abandonado no muy lejos de donde la reportó robada, y no lo va a creer… También encontramos todas sus pertenencias; su colección de monedas antiguas, las copas españolas de su abuela, sus cuatro diarios, la foto de Carlitos Colón autografiada, su novela inédita, su acta de nacimiento, sus fotos de cuando era bebé, su Gameboy blanco ese... ¿Cómo es que se llama? (3 segundos de silencio) ¡I-Pod! Sí, su I-Pod nuevo, su celular, y hasta el dinero en efectivo que había sacado del banco para pagar el pronto de su nuevo hogar.”


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“Aparentemente todo estaba en orden. Nada estaba roto, y oiga esto… Parece que el individuo que robó su guagua; la lavó por dentro y por fuera, le echó gasolina, y le cambió el aceite, ¿Qué cómico verdad? ¡JA! Bueno, de todas maneras por favor comuníquese con el cuartel para tramitar la entrega de su guagua y sus posesiones, y espero que se alegre porque esto de encontrar vehículos hurtados en condiciones intactas es una cosa bien pero que bien rara, imagínese, que aquí en el cuartel estamos todos bien sorprendidos por el incidente. Le digo de todo corazón que usted Aznar, tiene bien buena suerte. Bueno eso es todo. Buenas noches.” ¡Piiiii! Por un breve momento Manolo ponderó lo escuchado… Pero ya nada importaba, ese era el menor de sus problemas. Le quitó la vista a la lucecita roja, y prosiguió con su llanto como si nada hubiese pasado. Se preguntaba si aquella llamada había sid— El teléfono sonó otra vez. Manolo se sorprendió pero no lo contestó. Dejó una vez más que la máquina de mensajes

Manolo se quedó un poco perplejo. Se limpió las lágrimas de su cara y se puso a contemplar estos dos fenómenos que acababa de escuchar ahí sentado en su cama. Las probabilidades de lo ocurrido eran inconcebibles. Para él esta coincidencia insólita era una novedad agria, pero a la misma vez, desde cierto punto de vista distorsionado, algo graciosa. Le quitó la vista a la lucecita y echó un pequeño suspiro, que por un breve momento lo hizo sonreír… Pero repentinamente, la realidad de lo que él había hecho lo golpeó duramente en el escroto, y la pequeña sonrisa se esfumó. Ya nada importaba. Manolo agarró la superficie del matre con una rabia tenaz, alzó su cabeza hacia arriba como si estuviese retando a Dios a un duelo, y prosiguió llorando aún más violentamente que antes. La rabia estaba trag— El teléfono volvió a sonar. Manolo calló inmediatamente. El teléfono ahora le daba terror. Después de cuatro [timbres] aún más omnipotentes que los de la llamada anterior, la máquina de mensajes contestó nuevamente. Lentamente, Manolo giró su cuello tembloroso hacía la mesita donde estaba el teléfono, y dirigió sus

contestará por él. Manolo calló; giró el cuello hacía la mesita donde estaba el teléfono, y dirigió sus ojos nuevamente a la lucecita roja. ¡Piiiii! “Hola es Manolo, ahora mismo no puedo ir al teléfono, pero por favor, deja tu número, tu nombre y tu mensaje y yo te llamo. ¡Bye!” ¡Piiiii! “(3 segundos de silencio) Manolo… (Voz masculina. Tono bajo y muy sincero) Es Navarro… Este… (Sonidos en el trasfondo de las noticias por televisión e insectos) Primero que nada, este, tengo que decirte perdón… Perdón por achacarte la culpa. En veldá me ajoré… Me enfogoné, y no me di tiempo a mí mismo pa’ pensar. ¿Tú me entiendes?... La cosa es Manolo que Pablito confesó… Él fue el que se robó la mercancía del almacén y él fue el que le prendió fuego a mi carro... Él también fue el que se llevó los chavos. Ya la policía lo tiene y este… Este… Tenías razón... Pablito se robó tu tarjeta y tu uniforme... Este... Y pues… Te estoy llamando pa’ [darte] las más sinceras disculpas, por... Por culparte, por todo lo que te insulté, y por botalte del trabajo de la forma que hice… Este, también te pido perdón por las tres puñaladas que te metí en las costillas y, por escupirte en la cara, y dejarte ensangrentado en la acera… Y por decir todas esas cosas de tu mamá… En verdad no sabes cuanto lo lamento… (Dos segundo de silencio).” (Tono más animado que antes) “También te estoy llamando pa’ darte la bienvenida nuevamente al trabajo. Y mira, decidí que te voy a dar la posición de asistente primario y también te prometo que voy a doblarte la paga pa’ que tengas chavitos extras pa’ la casa nueva y pa’ que te compres un carro nuevo mejor que el que te robaron. También te voy a dar crédito en la tienda por el resto de tu vida. Pero eso no es to’ Manolo. También he decidido que te voy a dar too este mes, y el próximo, libre y con paga pa’ que te recuperes… ¿Qué crees muchacho? ¿Ah? Bueno Manolo… Ven pa’cá el lunes pa’rreglar to’esto y borrón y cuenta nueva, así es, borrón y cuenta nueva muchacho. Te voy a traer hasta un bizcochito pa’ celebrar. Pues… Buenas noches y cuídate Manolo.” ¡Piiiii!

ojos una vez más a la lucecita roja. ¡Piiiii! “Hola es Manolo, ahora mismo no puedo ir al teléfono, pero por favor, deja tu número, tu nombre y tu mensaje y yo te llamo. ¡Bye!” ¡Piiiii! “(Voz femenina entre llanto profuso. No se oyen sonidos en el trasfondo por el volumen del llanto) Perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, mi amor perdóname. Si estás ahí por favor cógelo, por favor… Coge el teléfono por favor… (5 segundos de silencio. El teléfono no es [contestado]) Mi amor perdóname… Fue culpa mía lo sé, lo sé, (palabras entre aún más llanto femenino) no te expliqué nada; sé como te debes sentir. No te dije; no te dije que mi amigo de la universidad llegó de viaje, y, y se estaba quedando conmigo… Él es gay mi amor, es una loca reventá’, y es fotógrafo artístico. (Voz masculina pero afeminada en el trasfondo diciendo con un tono serio y un poco agitado: “Es verdad, soy una loca reventá.”) No te lo había dicho, perdóname… Tampoco, tampoco te dije que él estaba con su novio fisiculturista y pues, cuando entraste… (Se oye una segunda voz masculina aún más afeminada que la primera en el trasfondo diciendo con un tono de urgencia: “¡Yo soy una loca reventá también!”) Perdóname (Entre más llanto todavía) Mi amor, ellos me estaban enseñando como lo hacían, nunca había visto a dos hombres juntos, y, y de verdad estaba curiosa, ya yo te lo había dicho anteriormente, la, la cosa mía esa de ver. Te lo juro que era curiosidad nada más… (Entre aún más llanto) ¡No fue mi intención que entraras en medio de la posición del ganso hindú! ¡Me la estaban enseñando! ¡Sólo les estaba tomando las fotos como un favor para mi amigo! Sé que se oye raro, y, y el ángulo que yo estaba también se veía raro, pero me tienes que creer mi amor, me tienes que creer. (Llanto disminuye considerablemente) Te amo. Te amo más que nada, y de verdad quiero oír tu voz otra vez, quiero saber como te sientes, quiero hacerte el amor, mi amor háblame…. (5 segundos de silencio, llanto cesa completamente) Perdón mi amor. Te amo. ¡Te amo y quiero más que nunca vivir contigo en la casa nueva que vas a comprar! Y te quiero hacer el amor. (Gritando) ¡Te quiero hacer el amor! ¡Quiero encerrarme contigo en un cuarto y hacerte el amor por un mes entero!... (Tono baja de


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volumen. No hay llanto) Te amo y siempre lo [haré] no importe que, llámame por favor… (Tono baja más) Adiós… Te amo...” “Piiiii” Simplemente no lo podía creer. No podía creer lo que había hecho. Sus ojos aguados se abrían ampliamente y rastreaban de lado a lado para verificar si esto era la realidad, o alguna fantasía de mal gusto. Pero sus ojos sólo avispaban las más fuscas tinieblas acariciadas por la neblina rojiza de la máquina. Luego se acercó las manos a su boca y pudo probar el sabor salado de sus lágrimas. Se tocó la cara y su torso y sentado, hundió su peso en la cama para ver si rebotaba... Sí rebotaba. Fue entonces que el arrepentimiento empezó a relucir en él. Manolo se dio cuenta que todo era muy muy real. Paró todo movimiento y su cara aturdida se convirtió en una máscara deforme de sufrimiento, agonía y locu— El teléfono sonó otra vez. La estupefacción era muy grande y muy violenta, Manolo aún no lo podía creer. Después de cuatro [timbres] que para Manolo ahora eran como chorros de magma en sus tímpanos, la máquina de

buenas noches; y de parte de toda la gente aquí en el hospital, perdone el pequeño inconveniente. ¡Bye!” ¡Piiiii! Manolo quedó paralizado. No podía pensar. Las cantidades de ira, de frustración, de confusión, de tristeza, de arrepentimiento, y de pusilanimidad eran demasiado exorbitantes como para dejar que su sistema nervioso funcionase eficientemente. La amalgama de emociones era demasiado fuerte para Manolo, y este patrón anatematizador de eventos que había ocurrido era más difícil de entender que clases de cálculo en chino con un libro en Braille. La soledad lo envolvía como una madre a su recién nacido, y las tinieblas de su apartamento eran su único consuelo para prepararlo para lo que venía. Manolo parpadeó. Le dolió parpadear. Su agobio se amplificó al sentir un frío candente soplándole en su cuello, el cual poco a poco, como un parásito, fue apoderándose de él, dándole a conocer el error craso de sus acciones. Ahora todo había cambiado, pero aún así, ya nada importaba… Manolo Aznar echó a llorar por última vez.

mensajes realizó su tarea nuevamente. Manolo calló, y dolorosamente, presintiendo lo que iba a venir, giró el cuello hacía la mesita donde estaba el teléfono como si fuese un altar con un ídolo poderoso, y dirigió sus ojos una vez más a la maldita lucecita roja como si fuese una rutina que él ya sabía de años y años de experiencia... ¡Piiiii! “Hola es Manolo, ahora mismo no puedo ir al teléfono, pero por favor, deja tu número, tu nombre y tu mensaje y yo te llamo. ¡Bye!” ¡Piiiii! “(Voz femenina mayor) Buenas noches Manuel Aznar, (sonidos en el trasfondo de gente hablando y caminando) Mi nombre es Iraida y le estoy llamando del laboratorio clínico del hospital regional; le estamos llamando para indicarle que hubo un pequeñito errorcito en nuestras computadoras antes de ayer cuando salió del hospital por las tres puñaladas en sus costillas. Le dimos accidentalmente la lectura clínica equivocada… ¡UPS! ¿Verdad? (Risa corta) Confundimos sus muestras de orina y sangre con las de un paciente de la zona de enfermedades terminales del hospital; por eso es que su lectura salió tan pésima respecto a su salud. Pero no se preocupe; el caballero con el cual usted fue confundido falleció ayer... ¿Un poco obvio por la lectura que tiene usted verdad? Era sólo cuestión de días… Es más, la lectura decía “Terminally ill, death imminent.”… HAY… (3 segundos de silencio) Espero que no le hayan dicho eso a usted… (3 segundos adicionales de silencio) Lo dudo, (Risa corta).” “De todas maneras tengo que admitirle, que ese hombre fue la persona más enferma que yo he visto en este hospital; y yo llevo trabajando aquí ya 30 años... Lo que quiere decir esto Manuel, es que usted no tiene ninguna de esas enfermedades que salen en el papel que tiene. Ni la sífilis aguda, ni la tuberculosis, ni la gingivitis, ni el VIH+ avanzado, ni tampoco los tres tipos de cáncer, ni mucho menos el virus ese que sale en el papel con la calaverita de pirata como UNKNOWN. Déjeme decirle, aquí tengo su lectura en mis manos, y le puedo decir con certeza que su lectura indica que usted disfruta de una salud envidiable; y completamente libre de enfermedades... Bueno, espero que esté bien y pase

Diez segundos después, el teléfono sonó otra vez. Manolo ya no podía controlar su cuerpo. Después de cuatro [timbres] que para Manolo sonaban como ecos distantes, la máquina de mensajes contestó el teléfono nuevamente. Justo cuando la lucecita roja alumbró el cuarto, Manolo cayó de su cama fuertemente en el piso. Trató de pedir ayuda, pero ya había perdido el control de su voz. Pero, aún tirado, bocabajo, y semiconsciente, el organismo de Manolo le permitió experimentar el mensaje entrante, sin la más mínima idea de quien podía ser. ¡Piiiii! “Hola es Manolo, ahora mismo no puedo ir al teléfono, pero por favor, deja tu número, tu nombre y tu mensaje y yo te llamo. ¡Bye!” ¡Piiiii! “(Mensaje en formato de grabación. Voz femenina artificial) Hola, Manuel Aznar, le llamamos de Multi - House Clearing Internacional, y nos [complace] decirle que usted, Manuel Aznar… (Cesa grabación abruptamente, y empieza a hablar una voz masculina real) ¡ES NUESTRO NUEVO GANADOR DE TRES MILLONES DE DÓLARES! (Sonidos en el trasfondo de fuegos artificiales electrónicos seguidos por sonidos de gente celebrando y aplaudiendo) ¡Así es! Nos [da gusto] decirle que usted Manuel Aznar, ha sido seleccionado entre 60 millones de personas al azar para recibir este fabuloso premio de... (3 segundos de silencio y el tono de voz sube grandemente) ¡TRES MILLONES DE DÓLARES! (Nuevamente, los mismos sonidos de celebración anteriores) Lo estamos llamando para avisarle que pasaremos mañana por su casa con cámaras, con flores y globos, con tres modelos en traje de baño, y con su cheque gigante de... (3 segundos de silencio y el tono de voz sube otra vez) ¡TRES MILLONES DE DÓLARES! (sonidos de celebración) Regularmente no acostumbramos llamar a los ganadores, pero como usted es nuestro ganador número 200 en nuestra larga historia, creemos apropiado informarle las buenas noticias de su victoria. ¡Felicidades y nos vemos mañana! Cuando reciba… Sus… ¡TRES MILLONES DE DÓLARES! (Nuevamente, los sonidos electrónicos anteriores. La llamada cesa).” ¡Piiiii!


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Había espuma saliendo de su boca, sus ojos estaban blancos, y su cuerpo estaba sufriendo un ataque epiléptico. Manolo estaba insalvable. No podía ni física ni mentalmente responder al mensaje, pero si él hubiera podido hacerlo, hubiese maldecido todas las formas de vida habidas y por haber como nadie nunca antes lo había hecho, y como nadie nunca después hubiese sido capaz de hacerlo. Manolo Aznar había sido completamente tintiado. El destino lo había ultrajado violenta e injustamente concediéndole el plato frío de una tardía y horrible ilustración. Cinco minutos después, el teléfono volvió a sonar. Después de cuatro [timbres] solitarios, la máquina de mensajes contestó el teléfono nuevamente. La lucecita roja alumbró el cuarto donde el cuerpo inmóvil de Manolo Aznar estaba tirado en el piso, con sus últimas lágrimas aún pegadas a su rostro exánime. ¡Piiiii! “Hola es Manolo, ahora mismo no puedo ir al teléfono, pero por favor, deja tu número, tu nombre y tu mensaje y yo te llamo. ¡Bye!” ¡Piiiii! “(Voz masculina) Buenas noches, Manolo, Eeee, mira es Javier de la ferretería. Te llamo porque dejaste tu wallet aquí cuando viniste a comprar las capsulitas de veneno esas que me dijiste que necesitaba pa’ bregar con los ratones en tu apartamento. Nada más pasa por acá mañana y yo te lo doy... Por si acaso Manolo, vi tus fotos, y tu novia está bien buena, (Entre risa) ¡¿Ah!? ¡Desgracia’o!” (Más risa) Chequiamos Manolo, Adiós.” ¡Piiiii!

Xavier Antonio Medina, Escuela de Comunicaciones


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El amor de Laura Airitza Yasmar Cruz Miró con su nerviosismo habitual, con su miedo. Axel ni tan siquiera reparó en el terror de sus ojos. Agarró sus cabellos con su mano para acariciarlos. Poco a poco, las finas hebras se entrelazaban en sus dedos. Laura se mantenía inmóvil, sin palabras. Su nombre se le escapaba de la memoria en estos instantes. Era inservible pedirle que parara. Buscó una de sus poses preferidas, como solía hacer, esperando que ella lo saboreara poco a poco. Pero Laura no reaccionó. “Vamos amor, como la última vez, ¿te tengo que recordar?” vociferó. Ella, contestando más con un suspiro que con una voz, dijo, “no”. Ahora fueron dos manos las que sostenían su cabeza, manipulándola como mayor gusto encontraran… Las rodillas de Laura se magullaban insistentemente contra el suelo, comenzaron a agrietarse. Él empezaba a extasiarse. La levantó del suelo, sonrió, y susurró algo en su oído. De momento, la mirada de Laura corrió hacia la ventana que permanecía medio abierta, y se percató de que la luna había perdido su brillo. Axel quitó de un sólo tirón su camisa y desabrochó su sostén. Deslizó su lengua por sus labios, y pasó a su cuello, sin que sintiera cosquillas. Se detuvo en sus senos, redondos y tiernos. Los agarró con tensión, circuló su lengua por sus pezones una sola vez, y los succionó encarecidamente hasta sacarles el jugo; primero el derecho, luego el izquierdo, repetidamente. Laura aún no salía de su asombro. Aquel hombre, con el que había compartido siete años de su vida, de repente se convertía en un ser indescifrable. La atemorizaba sólo con el pensamiento, pero si hablaba, nadie le creería. “¿Por qué tienes puesto el pantalón?”, preguntó Axel melosamente. Lo desabotonó y lo deslizó rápidamente por sus piernas. Laura temblaba. La puso de espaldas a él, doblegó su torso y comenzó a deslizar sus manos sobre su cuerpo en movimientos verticales. Continuó, hasta que se percató que nada conseguía con sus agasajos, que el cuerpo de su compañera no se excitaba, transpiraba sólo por los movimientos, no por deseo. Luego, puso sus manos sobre la delgada espalda, hasta que el rostro de Laura casi tocó el suelo… sólo entonces se llenó el cuarto de sonidos, de gemidos, de llanto. Las palabras se atropellaron en su garganta, el atollamiento evitaba que inhalara el aire. Apenas unas sílabas lograron escapar, ¡YA! Fue lo que alcanzó a balbucear, pero Axel no la escuchó. ¡Ya! Por un instante cerró sus ojos, deseando que todo aquello fuera un mal sueño. Pero no era así. Estaba allí, postrada junto al hombre que había jurado amar hasta que la muerte los separara. Tal vez aquello era su muerte, pertenecerle. ¿Ya estás lista cariño?, cuestionó él. Laura intentó sonreír, pero su cuerpo la traicionó. Un chorrito silencioso se deslizó entre sus piernas y, en esta ocasión, no logró contenerlo. Axel no lo supo. Sólo hasta cuando se dispuso a saborearla y se dio cuenta del sabor. ¿Qué rayos es esto? Vete y sécate. Laura corrió al baño, habiendo deseado correr hacia la puerta que daba a la salida. No le hubiese importado andar desnuda, cualquier humillación externa era diminuta, comparada con la que sufría diariamente en su hogar. Se secó con el papel lo mejor

25 que pudo y cerró la puerta con pestillo tratando de ganar tiempo; rompiéndose la cabeza, ideando de qué manera podría evitar a su marido. Al ver que no regresaba, Axel abrió la puerta del dormitorio, se escurrió por el pasillo y giró precavidamente la puerta del baño. -¿Estás bien, te pasa algo? -Sí -¿Entonces? La cabeza le daba vueltas, miró a su alrededor tratando de localizar algún objeto con el cual defenderse, pero no halló nada. “! Laura, abre!” El cerrojo de la puerta volvió a adquirir su posición horizontal y Axel la tomó en sus brazos hasta regresar a la alcoba. “Ahora sí”, murmuró él mientras saciaba su sed en un pozo que parecía no agotarse… Entonces, la cubrió con su cuerpo, agitándose como un tormentoso oleaje que chocaba contra ella una y otra, y otra vez. Axel se paró de la cama, se vistió, y la dejó allí. Le tiró un beso que murió en el aire, y se marchó. Inmediatamente se llenó de suspiros la habitación, el llanto reventó, y retumbó hasta el techo. Rebotó en las paredes, y regresó como espiral a su pecho. No lo entendía, lo amaba, la amaba, era lo único que sabía. Sus ojos recorrían nerviosamente lo que encerraban aquellas cuatro paredes, cuando se toparon con un gran espejo. Se acercó a él, buscando reconocer a aquella mujer que le observaba ahora. Era irreconocible. Trató de borrar la imagen que veía, de desvanecer aquel desgaste, aquel dolor que se apoderaba de los diminutos poros invisibles. Restregó aquella imagen insistentemente con su camisa, la rasgó con sus dedos, pero no se iba. Continuó, hasta que astilló aquel espejo. Sus grandes pedazos resonaron contra el suelo. Pensó en huir, justo cuando la sombra de Axel se dibujó detrás de ella. Abrió la puerta del cuarto y cristales rotos chocaron con sus pies. ¿Qué diablos es esto? ¿Te volviste loca otra vez? Dejó la marca de sus dedos grabada en sus mejillas, en su pecho, en sus costillas, y después se echó a dormir. Laura miró a su alrededor con espanto. No era más su cuarto, no era ella, no lo merecía. Un ángel bajó a su lado a consolarla, a encaminarla. Era su dignidad. Aquella que habitaba dentro de pedazos quebrantados de cristal. En más de una ocasión la había dejado tirada en una esquina, pero esta vez esa dignidad se paró frente a ella y la estremeció de tal forma, que sacudió todos sus huesos. Luego de darle vueltas a su pensamiento, regó por el piso de su ropa. Se dirigió hacia el anaquel de la cocina, sacó una pequeña cajita de cartón y volvió al cuarto. Recorrió con la mirada, una vez más, el desastre. Encendió una cerilla, que dejó caer por instinto más que por convicción, y contempló las brasas que se consumían junto aquel hombre. Que lo consumían todo. Se arregló como pudo, cogió su cartera temblando, se miró en uno de los vidrios del espejo e intentó sonreír. Salió, cerró la puerta de salida, y jamás la volvió a abrir.


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Poesía

Soneto III Abiezer Rivas Oliveras Si sólo este hoy ya no fuera hoy y mi penumbra se desvaneciera. Si tan sólo un rayo de sol viera, o dejara de ser quien siempre soy. Si hoy fuera adonde nunca estoy o, en cambio, nada de esto hubiera. Si en mis frías noches no lloviera y no diera estos versos que les doy. ¡De aquí deseo muy pronto salir O, en la nada poder sentir nada, O, al menos, no sentirme ahora! Pero no, olvidaba, eres ADA y te empeñas en hacerme sufrir, y muy tonto yo, quien hoy te añora.

Fotografía tomada por: Xavier Antonio Medina, Escuela de Comunicaciones


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Adiós mariposa negra

IV Es así [es] como te celebro en cada muerte que se me lanza Es así es como te recuerdo desde el borde de mis pensamientos Desde el ave de mis palabras que repite después de mí esta delirante evocación: Mi mano esquizofrénica Danzaba hasta llegar a tu cuerpo Del cual apagaba su universo Y regresaba llena de victoria. Adiós mariposa negra

Kelvin Durán Berríos I Te despido con un réquiem que dure por siempre, entre vidas y fantasmas desarrollados en flor. Tan natural tu caída de aviso prematuro como tus días de eclipse que dispersan a la realidad, en una sombra exacta de mentalidad surrealista por gatos descendientes tus árboles columnas serán. Adiós mariposa negra mi grito lunar la noche será tu guía en esta espera fatal. II Busco la peor de las maneras para tragarme la imaginación que ataca al viejo castillo con abrazos y tejido sanguíneo. Inmortal suceso sin color, protagonista es esta mujer tan infinitamente petrificada en el misterio más próximo, que se desprende en la intimidad de los alrededores con jardines de cemento, la coalición de los perdedores. Donde todos los ciegos son el objeto perfecto y los miserables defectos acuden al pasado.

III Constituyendo un nuevo holograma En la desdicha que nace de la mañana. Retrato el suelo donde me esperas y te encuentro desertora del aire me resigno a que jamás vuelvas a inspirarme a que nuestro amor sea una falsedad de telenovelas.

disfruta de mis huellas en la isla perdida del confín espacial.

El aborto de una burla absurda como soneto primogénito Kelvin Durán Berríos Los pájaros comienzan a reír privándose de un protocolo divino en su distribución paralítica de fructíferas invasiones que se lanzan sobre la razón. La posibilidad no entretiene a la pregunta con toda su eterna, ilusoria y permuta costumbre de bañar a los usuales rayos del fracaso infantil, de ruta maltrecha, de semana pintoresca como artista crucificado en su preciosa retórica tratada sin madera de ceniza teórica, con el acento de su idioma mezquino desde su aproximada naturaleza demoníaca, su lógica invertebrada es su fragmento de abismo.


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Ausencia Julio N. Alvarado Mattei

El árbol Kelvin Durán Berríos El eviterno conducto de una conciencia malhumorada ha resultado ser la distinción predilecta de quienes han adquirido la indispensable capacidad de esquivar a las confusiones sin querer menospreciar a las ramas empíricas, y de aquellos que se han estremecido con el curso que se invierten el oscuro paisaje de carnavales atmosféricamente inútiles. Si por error o por placer se insertaran dudas insensatas lo ideal sería arrastrarse decapitando al espíritu. No por esto dejaríamos de ser hormigas: obreras, fuertes y pordioseras. Al contrario arañaríamos meticulosamente A todas aquellas insinuaciones de una perversa y [amas] aun paciente sed. Logrando así con una amplificación inextinguible mortificar a un camino cualquiera, al hombre que lo entierra y a su medio de eyaculación urbana.

Finalmente fraccionándonos a través del colapso del tímpano sin obedecer a un ejército de peces incestuosos se llegaría a plantar (dentro de lo que nos parezca más seductor) las semillas metaloides arrinconadas entre oraciones como vacuna sustituta de un inhóspito día donde se prestara un instante en el cual el comienzo nos deleite con su imitación teológica cultivando las infecciones que el árbol nos ofrecerá.

¿Cuándo llegarás tan fragante como el aroma de mil rosales que se evaporan forjando un sólo pétalo? … pétalo que baila al vaivén de tu aliento, de tus suspiros y se desvía para así acariciar mis heridas, sanar mis espinas. ¿Dónde estarás cuando el frío que la noche tenía desvanezca el torbellino de cristal que es mi vida? ¿Dónde quemará la arena que es tu vida, tan efímera, tan frágil, que se escurre por la curvatura del tiempo, por la curvatura de mi espacio, por la curvatura de mi soledad?

Si estuvieras en mis brazos, te escribiría todo mi ser. Si estuvieras en mis brazos, escribiría mis versos en tu piel. Sólo deseo tu deseo. Sólo espero en tu espera.

Sólo mi alma sabrá aguantar el dolor de ver, a la distancia, el amanecer de tu partida.

Sólo mi alma sabrá descansar en el atardecer de su vida.


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Ajeno a tu patria Julio N. Alvarado Mattei Hoy me he enamorado de ti, extranjera. Hoy he deseado tu figura ajena. Deseo ser exiliado a tu patria, para así caminar en los desiertos de tu piel; saciar mi sed en el oasis de tus labios. Y si tus ojos me llevasen a tu patria; ahí moriré.Si tus ojos me recogiesen en su mirada, ahí estaré, esperando tu calor. ¿Quién será tu dueño? ¡oh extranjera! ¿Por qué no hacerme ciudadano de tus pechos de clavel? ¿Quién vivirá en tus brazos, hermosa extranjera? ¿Quién sentirá el placer de tu figura, de tus besos? ¿Quién se fundirá en tu pasión? Sólo la memoria de una figura ajena a mi patria me hace volar. Sólo la memoria de una sonrisa ajena me hace suspirar. … Y tus recuerdos me fulminan el alma al saber que sólo eres una extranjera. … Y tus recuerdos me fulminan al saber que sólo soy un expatriado del amor.

Llueve cayendo

Cristian Guzmán Cardona

Y sobre el suelo de una alfombra De espigas y gotas caídas Salpican de tu boca Pequeñas gotitas Como aves marítimas De renombre Avaricia…

Ella calumnia a modo de sonrisas, encrespados labios y cabellos Como estruendosos aplausos, dulce enemistad e hipocresía De injusta y víctima Afrodita, joven criatura De pura y sorpresiva belleza de doncella y ninfa Musa de compulsiva y recaída lluvia sobre Senos como desplumados traseros de gallina.


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Xanthine- Ethanol Shift Miguel Santos García

Pouring rum into a cup of coffee Just abundant emptiness In this, my special room of paradigm horrors. She still lingers in my perception. Oh how she walked, how she laughed. How she talked, how she used to suck me off.

I remember every joke, every argument

And the smell, that smell of peaches and love. Now she is ever playful, she is ever playful Uncertainty, entropy, ambiguity.

And her spirit won’t let me go And my will shall not discharge. Months pass, and she chooses when to taste me And like a vagabond, I pick up the leftovers she She. She. She. Throws my way.

I see that understanding was Never her prerogative. She struggled to conceal it She. she. She never said what she felt. And I was her exquisite fool [I never saw the fissures the crisis]

And months and months And months and months Have led me to this moment She arrived [Stunning as ever] Arrived, like a tourist into my bed And I waved hello and took a picture.

I pick up a knife [how she screams] I pull down my pants [after I gulp down some more rum] And I slice off my phallus [everything goes red]

“Here sweetheart, this is my last token of our love” [I hand my dripping “fortitude”] The last crescendo of adoration. No more indifference for me, no more. [her screaming, it’s somewhat delightful]

I sit in the oceans of redness as […] I pour another round of rum [It’s all fading, what have I done] In my exceptional room of paradigm horrors.


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La Promesa

Miguel Santos García

El problema más difícil… sobre el uso del lenguaje, surge en la física cuántica. En este caso no tenemos una guía viable para correlacionar los símbolos matemáticos con los conceptos del lenguaje ordinario: lo único que sabemos desde el principio es el hecho que nuestros conceptos comunes no pueden ser aplicados a la estructura del átomo.

Ensayo

Werner Heisenberg El Tao que puede nombrarse no es el Tao eterno. El nombre que puede nombrarse no es el nombre inmutable. La no existencia es el principio del cielo y de la tierra. La existencia es la madre de todo lo que hay. Desde la eterna no existencia contemplamos en calma el misterioso principio del Universo. Desde la eterna existencia vemos con claridad las distinciones superficiales. No existencia y existencia son uno y lo mismo en su origen; sólo se separan cuando se manifiestan. Esta unidad se denomina profundidad. La infinita profundidad es la fuente de donde se origina todo lo que hay en el Universo. Lao Zi

Promesa de musas que anuncian el Apocalipsis en cada gemido, donde las líneas binarias que dividen el bien del mal desaparecen, allí te espero. Donde el grito no es más que polvo en el viento, donde los volcanes están mudos y el sudor de la sangría patria se pudre, como la carne de cristo en aquella fosa. No existen los milagros, Sólo ilusión y promesa, la promesa es todo. En aquel abismo de la Nada donde Shiva y Sartre fornican hasta el desgaste, allí estaré, esperando sentir algo de nuevo. Hemos descubierto que el Espacio y el Tiempo son dos actores más, simples víctimas de un verdugo aún más potente, más furioso y curioso que no se puede apreciar con la razón, sólo experimentar. (Santos, 1996) El súper-yo y el súper-tú suponen una suprema estupidez que no tiene final superfluo. En el misticismo cuántico existe la esperanza, hecha probabilidad, la probabilidad manifiesta la comunión, esa entrega fugaz que se derrite y se hace promesa de acción actualizada. Prometo descargar mi fuerza sobre ti, eyacularé luz sobre tu costado y tragaré los ríos que me regales. Ven a mí, ven a mí deidad irracional, besa mi frente con el desgaste y la promesa. (Santos, 2005)

Fotografía tomada por: Xavier Antonio Medina, Escuela de Comunicaciones


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La subjetividad falsamente acusada de 'ficción': A propósito de la microhistoria en El queso y los gusanos, de Carlo Ginzburg1

Mayra Rivera Rivera

- Jan Brueghel

Una mosca cambia la historia. Una mosca en un inmenso cuadro floral de Jan Brueghel. Sus cuadros de flores son una explosión de precisión articulada hasta el delirio. Estaba yo en el éxtasis de la contemplación del cuadro, en su apabullante espesor gráfico, cuando me asaltó la vista la manchita en la esquina del cuadro; inmutable, con el desparpajo que caracteriza a la especie. Es deseo de espantarla, más que una responsabilidad civil, se tornó en una profunda necesidad personal. Me acerco discretamente a la intrusa, nítidamente destacada sobre el fondo gris del cuadro. En efecto, estaba nítidamente pintada sobre el fondo gris del cuadro.

I. Buscando lingua franca La historia moderna ha sido siempre una zona de fronteras difusas. O más bien, esta historia existe en virtud de la imprecisión de fronteras. Atrincherada en la incómoda tierra de nadie entre la ciencia-verdad y la literatura-ficción, es a ratos amenazada con ser absorbida por uno u otro bando. Asumir la historia es luego, asumir una estética de la contaminación. Es decir, la historia como una zona intermediaria; intersticio confuso entre individuos y sistemas, entre leyes e infracciones, entre la palabra hablada y la palabra escrita. En fin, la contaminación de espacios y la contaminación de lenguajes. Justo por aquí han quebrado las líneas de la resistencia disciplinaria: la historia, siendo arte renegado o ciencia adulterada, deja de ser ambas2. Y la ambigüedad se ha considerado una falta

41 a la verdad. No obstante, creo que a partir de la integración de la antropología a la historia se han venido a desestabilizar beneficiosamente estos criterios de orden en la historia. Con su política de ser y “permitir a los demás que sigan siendo otros”3, la antropología abre las puertas a las posibilidades epistemológicas de la multiplicidad abierta. La revalorización de los conceptos de cultura ha permitido la aceptación de la existencia de órdenes relativos y verdades distintas, mas no excluyentes. La historia se convierte, entonces, en espacio de lucha entre la acción individual y el orden colectivo. La microhistoria es una de las respuestas a esta tensión. Giovanni Levi señala en su ensayo “Sobre microhistoria”4 que la microhistoria pretende articularse como coyuntura entre estas dos dimensiones en pugna. El examen “experimental” del detalle pretende revelar dinámicas inaccesibles a la microhistoria generalizadora y de esta manera aportar información que amplíe -y en el mejor de los casos reformule significativamente- la perspectiva macro de la historia. En su situación intersticial, la microhistoria se convierte en el estudio de las relaciones entre estos dos “mundos”. Carlo Ginzburg, en El queso y los gusanos asume precisamente el intersticio como su lugar de acción; por necesidad. En su prefacio al libro, Ginzburg nos hace claro el carácter de su tarea: hacer útil para la historia la serie de datos disponibles sobre la vida de Menocchio. El acceso a la historia de este molinero del Friuli del siglo XVI nos presenta, no obstante, varias dificultades: las fuentes de información son escasas y además son transcripciones de procesos inquisitoriales que llegan a nosotros a través de una cultura dominante. Más allá -y esto Ginzburg no lo problematiza en términos historiográficos, sino más bien en Menocchio como ‘personaje’; pero es algo que se desprende de todos modos de su proyecto historiográfico- las palabras de Menocchio que nos llegan, aún suponiendo una transcripción exacta, ya han sido previamente traducidas por el propio Menocchio. Éste, como recuerda insistentemente Ginzburg en su relato, recurrió a la adaptación de elementos de una cultura escrita para traducir sus ideas -originarias de una tradición eminentemente oral- para darse a entender ante sus procesadores. Parecería entonces imposible tener acceso al personaje de Menocchio. Sin embargo, Ginzburg recurre - no sé cuán conscientemente-5 a una maniobra teórica que lo salva del vacío: se acoge a las teorías de Mikhail Bakhtin sobre la cultura. Bakhtin propone una visión dialógica de la cultura en las que las así llamadas “cultura dominante” y “cultura popular” en lugar de ser clasificaciones mutuamente excluyentes, se funden en una frontera ambigua e indeterminada. De esta forma se rodea el gran dilema de la inaccesibilidad a la historia de las clases subalternas, puesto que se hace posible acceder, si bien de forma limitada, a cualquiera de estas dos ‘caras’ culturales por medio de la otra. La ausencia de ‘testimonios’ sobre una no representaría un problema de inaccesibilidad total, puesto que algunos rastros de ella podrían ser recuperados en las “huellas” de la otra. Sólo esta convicción (o principio o hipótesis) nos permitiría esperanzas de alcanzar a ‘tocar’ en algún momento la historia de los subalternos. Abierto este espacio, es posible entonces sumergirse en el personaje (¿histórico?) de Menocchio. Es posible el contacto con la historia. El marco material de esta obra6, como texto al fin, hace justicia a este lenguaje de tránsito. La locuacidad oral de un cuadro de motivo campesino se funde con la palabra escrita en una zona trasluciente -y cromáticamente neutral- de transición gráfica; o más bien, de transacción. La tipografía


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42 liviana, subordinada espacialmente, se encuentra de todos modos superpuesta (aunque precariamente) al (con)texto gráfico. El peso simbólico de la palabra escrita contiene dudosamente el desbordamiento semántico del cuadro. Tampoco parece casualidad este vaivén entre la letra y la voz libre, una de las grandes zonas de transgresión del Menocchio de Ginzburg. El subtítulo, “El cosmos según un molinero del siglo XVI”, impone por otro lado, un orden epistemológico a la obra: el relato en primera persona (“El cosmos según...”), tan elevado en las categorías de la evidencia histórica. Pero este es un orden que se fuga precisamente por el peso de su afirmación: me parece que (no de forma fortuita), la certeza de esta correspondencia ‘real’ entre lo narrado y lo acontecido, es la misma que reclama la novela realista.7 El cuadro quedó contaminado. El museo completo quedó contaminado. La solemnidad aristocrática de los cientos de obras maestras colapsó, de una vez y para siempre, en la inmediatez prosaica de la mosca. Ya nunca más se podrá separar la aristocracia de la lengua-letra de la elocuencia democrática de la voz personal. No es casualidad entonces que Jan Brueghel sea el embajador gráfico del libro. Y Ginzburg-

duda, de un proceso de narrativización que en modo alguno tiene que ver con “merely to invent; it is not to ‘make’ [...] and even less to make it up.”...Sin embargo, éstas afirmaciones, que tan adecuadas podrían parecer para describir la historia, son palabras que Caryl Emerson emplea en alusión a la novela realista.9 ¿Debemos asumirlo como pura coincidencia? ¿O nos acercamos a la difusión de las fronteras entre dos tipos de narrativa que comparten un carácter común? La microhistoria, por ejemplo, pretende añadirle “realismo” a la historia. Este acercamiento historiográfico pretende, mediante la reducción del campo del lente histórico, revelar aspectos y procesos que pasan inadvertidos -por inaccesibles o por aparentemente irrelevantes al contexto general- al paso de la historia ‘grande’. Estas historias de pequeña escala aspiran a perfilar el cuadro de esta historia ‘grande’ al hacerla “más realista y menos mecanicista.”10 En el más sutil de los casos, aspiran a reformularla dramáticamente... Mikhail Bakhtin11 (no en vano Ginzburg lo asume como modelo) temía igualmente al “exceso de abstracción y despersonalización” al momento de acercarnos a otras culturas. Ello le haría injusticia al trabajo “muy duro y especializado” que se requiere de cada uno de nosotros para asumir una

Menocchio, instalado en el intersticio vivo, será nuestro traductor. La mosca se paró en el queso. Encontramos lingua franca.

posición responsable en el mundo. Con esto en mente, Ginzburg se dirige, por medio de Menocchio, a recuperar el espacio individual dentro de la cultura. Este acto de asumir el espacio personal Bakhtin lo llama “firmar”. Y firmar sería -como suele ser su propósito- acceder a rellenar un espacio vacío con nuestra presencia de hecho; digamos, dejar nuestra propia marca histórica en lo real acontecido. Escribir historia es entonces acceder a dejar, sobre rastros anteriores, la propia “huella”. Menocchio, otra vez, nos lleva la delantera.

II. Traducciones. Transcripciones. Narraciones. “La escritura se presenta entonces como testigo. Como huella de lo infinitamente borrable. Entonces, como fracaso.” -Juan Carlos Quiñones, El uno, el otro, Alejandría. El concepto de “huella”, como indicio de un pasado ‘reconstruible’ a partir de sus trazos, presenta una interesante incógnita historiográfica. Una huella es en sí la marca de una ausencia, el signo de una presencia que nos elude. Es una marca virtual que sólo cobra significado al ‘rellenarse’ nuevamente con alguna presencia. El reclamo de la historia “dura” es que esta presencia restituida mediante la intervención del/la historiador/a es, en efecto, la presencia del pasado “real”. La historia, sin embargo, comparte en verdad el mismo problema de la huella: su existencia es virtual; existe en tanto nosotros, sujetos humanos, la invocamos. Me parece que hay consenso general en la disciplina de la historia contemporánea en afirmar que los acontecimientos históricos (y las ‘evidencias’ que los representan) carecen de significado intrínseco, que éstos no significan nada mientras no sean interpretados y organizados concienzudamente por un/ una historiador/a. ¿Pero qué tipo de significado adquiere, cómo se crea? ¿Y para quién? Entre los historiadores más “duros”8 se coincide en que la historia, para construirse, exige de la atención más abnegada a la ‘evidencia’, a sus conexiones y a sus situaciones en un contexto, de forma que se pueda extraer de ella, con la mayor precisión posible, el retrato del pasado. En otras palabras, el proceso de la escritura de la historia requiere del historiador “lingering intently” y “excruciating attention to detail” en el estudio de la evidencia, para extraer de ella una ‘verdad’. En este caso se trataría, sin

III. Historia “excesiva”. “Como de costumbre, Menocchio deformaba agresivamente el texto (de forma involuntaria, por supuesto). El borbotón de preguntas que él le hacía a los libros, iba mucho más allá de la página impresa.” -Ginzburg, El queso y los gusanos Y las “huellas” históricas ¿aguantarán el “borbotón de preguntas” que nosotros les hacemos? ¿O se encontrarán tan desorientadas como Menocchio ante las preguntas de sus jueces sobre la “justificación” y la “predestinación”? (Que no es casualidad que ya se haya comparado a los historiadores con los jueces...) ¿Debemos esperar respuestas tan desviadas como las de Menocchio? Quizás la historia requiera de nosotros, como sin duda requirió de los inquisidores frente a este acusado, a medio camino entre la cultura letrada, en la que se había iniciado por su cuenta y el medio predominantemente oral de donde provenía, un poco de “creative understanding”. Según Bakhtin, esta “comprensión creativa”12 consiste en la capacidad de internarse en una cultura distinta sin renunciar a la propia. Ésta sería una maniobra indispensable para la producción auténtica de conocimiento (comprensión, “understanding”) sobre la “otredad”. Tratar de sustituirse por el sujeto que se pretende entender “no conllevaría nada nuevo o enriquecedor”. Ginzburg, sin duda, puso esta maniobra en práctica. Al imbuirse en Menocchio -en sus propias lecturas, en sus rastros


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44 de mundo- con la conciencia de su ‘presente histórico’ y con el temor y la conciencia de las “huellas” perdidas, Ginzburg hace precisamente eso. El re-corrido por las lecturas de Menocchio -las cuales Menocchio “deformaba agresivamente”-, las re-construcciones del carácter espiritual y emocional de Domenego Scandella, desbordan el gesto meramente conjetural para abrirse como un gesto de apropiación; la impresión de la “firma” personal. “‘It is an unfortunate misunderstanding, the legacy of rationalism’ -cita Emerson a Bakhtin- that ‘the truth of a situation is precisely that which is repeatable and constant in it’.” “It is precisely the absence of such preexistent order or cosmogony that obligates us to attend so carefully to particulars in their immediate, responsive network of relations; it is the absence of Platonic essences that legitimizes the work we put in to achieve harmony amid the plenitude (often undeservedly called chaos) of the sublunary world.”13 La ‘verdad’ se convierte entonces en el gesto de la conexión. En las relaciones multiplicadas, en la onda expansiva del significado personal. Que se contamine el museo completo. Que se subleven todos los detalles y las moscas insignificantes. Es en el gesto de apropiarnos de la historia, de asumir el trazo personal -acto que hemos dado en llamar “ficción”- donde la historia articula finalmente su significado. Quizás la historia consiste en conectarnos con unas huellas vacías para que éstas uniéndose a los logros de la ‘ficción’- puedan conversar con nosotros-sujetos14. Por eso la preocupación siempre presente -y señalada también por Serna y Pons15- de cómo contar historia: se reconoce el poder de la palabra seductora para vincularnos con un ‘pasado’ ajeno y elusivo, pero necesario. La historia se legitima, pues, en el trabajo “riguroso y consistente” -nunca final, sino multiplicador- de procurarle significado, de retrazar nuestro parentesco con esos rastros que nos hablan. Y esta es una tarea que lleva a cabo, en última instancia, cada uno de nosotros. Estos son los ‘excedentes’ en la historia totalizadora; los trazos que contaminan la ‘realidad’ unívoca. Menocchio se procuró su historiografía personal. Carlo Ginzburg también. Ahora nos toca a nosotros añadir nuestra parte primera-persona-singular a la verdadera y contaminada historia que nos requiere. De todos modos, toda la historia que podemos hacer es, necesariamente, excesiva.

Referencias Emerson, C. (1996). “Keeping the Self Intact During the Culture Wars: A Centennial Essay for Mikhail Bakhtin”. New Literary History, 27, 1 (pp. 107-126). Recuperado el 29 de noviembre de 2004 por Project Muse <http://muse.jhu.edu/journals/new_literary_history/v027/27.lemerson.html> Ginzburg, C. (2001). El queso y los gusanos. Barcelona: Ediciones Península. Himmelfarb, G. (1994). “Postmodernist History”. On Looking Into the Abyss: Untimely Thoughts on Culture and Society (pp 131-161). New York: Vintage Books. Levi, G. (____). “Sobre microhistoria”. Formas de hacer historia, J.L. Gil Aristu, editor (pp. 119- 143). Alianza Editorial. Quiñones, J.C. (2004). “El uno, el otro, Alejandría”. El Nuevo Día: Palabra presente (pp. 7-8). Serna, J. y Pons, A. (____). “AntiWhite”. Cómo se ecribe la microhistoria. Recuperado el 26 de noviembre de 2004 de http://www.uv.es/jserna/AntiWhite.htm


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Te cuento Julia

Mizraim Carrión Ríos

Una lucha, el alcoholismo! Un sólo síntoma, pero una más entre las fuerzas negativas que la acercaron y la oprimieron desde que vino al mundo... ...Entre mi voz y el tiempo, presente! La pobreza ocasionada por el desempleo frecuente, la falta de oportunidad para ejercer su profesión de maestra y escritora, la persecución política y el prejuicio étnico y racial! De oficinista a traductora, de vendedora a operadora y finalmente costurera! ...Entre mi voz y el tiempo, presente! Una ambición de ser artista y lo que tradicionalmente se creía. Una independentista terca y optimista, indignación ante la injusticia que la lleva afiliarse al partido Nacionalista! ...Entre mi voz y el tiempo, presente! No seguía caminos trazados por otros, pugnó por abrirse paso con sus propias decisiones y experiencias, fue su ruta, camino, sendero! ...Entre mi voz y el tiempo, presente! Luis Lloréns Torres, Pablo Neruda, Luis Palés Matos, Evaristo Rivera Chevremont, Juan Ramón Jiménez, Vicente Huidobro, Rafael Alberti, Armando Marín, Rubén Rodríguez Beauchamp ...se casó mil veces con todos los hombres de todas las épocas en su talento, inteligencia y libertad! ...Entre mi voz y el tiempo PRESENTE aquí, PRESENTE!   ***** Y cuando se acabó nuestro enlace amoroso, huí a Nueva York, la famosa tierra del Welfare, con el propósito de mejorar mis finanzas y regresar algún día a Puerto Rico. Quería escribir y publicar varios libros, quería regresar triunfante, pero durísimo me fue el ambiente de los americanos. Recorrí trabajos de oficinas, serví como traductora, vendedora, operaria y costurera pero nada era estable sólo por cortas temporadas. Perdí muchas oportunidades de empleo debido a la grifería en mi pelo y mi chata nariz mozambiqueña. Reducida a la miseria me trituraron de frialdad y el prejuicio pretendió entonces negarme hasta la honra de mi nombre. Terminé enfermándome y le canté un poema a mis lágrimas como el descanso tibio del más simple crepúsculo, naturalmente trágico, magistralmente herida! No quiero que toque el mar la orilla acá de mi tierra, se me acabaron los sueños locos de sombra de arenas.   A Julia de Burgos, ¡Pero a mí no! Aunque raro que no me sigan centenares de pájaros picoteando canciones sobre mi sombra blanca. Realicé mis proyectos y me gané el sustento; Claro, cuando las condiciones de empleo

y la salud me lo permitían. Persistí en el hacer artístico y en mis intentos de publicar mis cuadernos poéticos. Me casé con un arecibeño, Armando Marín, que nuevamente me volvió el todo al estático, menos la sangre mía y la voz mía y el recuerdo volando. Obtuve un premio en el periodismo, fui homenajeada, leí para Lloréns Torres, Neruda, Huidoboro y no me hundí en la desesperación ni en la miseria! Me levanté una y otra vez aunque con impulso fallido. ¡Julia, si no pude proseguir y vencer mi enfermedad fue por un conjunto de razones que poco tienen que ver con mi voluntad!

¿Milagro yo? ¡Claro que sí! fui mil voces para una nota sin paz. Me formé un rompeolas con mi alegría pequeña porque no quise que el mar supiese que en algún momento por mi pecho iban penas. Ya no quiero que llore el mar un nuevo aguacero en mi puerta, ¡todos los vientos ya me lloraron por muerta acá en la isla del Welfare! ***** ¡Ay, Ay, Ay, soy yo la grifa negra! ¡Tranquila! Recuérdate que nací en un barrio rural de Carolina, donde desde pequeña el mar mío comenzó a nadar en mí. ¡Triste que mis seis hermanitos murieron ante los ojos caídos de esa frontera del hambre que va apretándose a gritos! Pero ya antes de cumplir mis quince, mi padre Francisco Burgos y mi mamá Paula García se vieron obligados a mudarnos a un arrabal de Río Piedras. Desahuciados por la pobreza, ellos reclamaron ayudas y para mí pequeñas becas. Gracias a mis padres, pude obtener el derecho de estudiar griego, latín, francés, biología, antropología, sociología, psicología, higiene mental y didáctica.   A Julia de Burgos, Ahora te digo yo de la cafrería de mis labios. Dícenme que el abuelo fue el esclavo por quien el amo dio treinta monedas, ¿oíste mi’ja? pero yo, sin embargo, cuando era chiquita vivía en un éxtasis por la contemplación del bello paisaje que me pintaba mi Isla. Mi flor de juventud fue todo un poema en el río y un río en el poema de mis primeros sueños. Mi gran deseo de ser literalmente abrazada y sumergida en su seno protectivo me devuelven a la virginidad de su naturaleza. La necesidad profunda de mi tierra la siente sólo el que ha vivido en contacto con ella pero también ausente de su grandeza. ¿Mi niñez en aquel río recuerdas? Iba a diario, como todo amigo mío hijo de campesino pobre, a bañarme de su riqueza. Fue mi única diversión y libertad. Era jugar, nadar y evocar mis fantasías íntimas en todo lo que deseaba y no tenía, el Río Grande de Loíza era todo lo que se esperaba de mi desconocido por venir.   ***** “It has to come from here, right this instance, my cry into the world!” Morir conmigo misma, abandonada y sola en la más densa roca de una isla desierta, mis ojos todos llenos de sepulcros de astros y mi pasión, tendida, agitada y dispersa. Yo quise ser como los hombres quisieron que yo fuese, un intento de vida y aunque mi vida literaria mermó por mi inestabilidad psíquica, todos los ríos me compusieron a la muerte temprana de mi vida. En ese hospital no creen que fui maestra, poeta o periodista no se


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dan cuenta que el negro trozo en el que me esculpo fue definiendo mi rumbo, que me sintió brote en todos los suelos de la tierra, de los suelos sin historia, de los suelos de hombres y de todas su épocas. Fui toda en mí tal y como lo fue mi vida y ahora aquí escapada por un rato sentada en este banco sólo deseo la muerte como un descanso. Y en este momento una dulce sonrisa se hizo horizonte triste en mi cielo angustiado. Acá emborrachada de la vida, a mi madre la veo, no sé si ¿estoy viva? estoy muerta? PRESENTE aquí PRESENTE!   A Julia de Burgos, Este destino mío, de asesinar claveles, de romper soledades, de doblarme sin flor, ahora adicta al saborcito del alcohol y a la fiestecita que hace en mi cuerpo la locura. Pero no te creas todo me duele, la tentación, la calma, la orillita de un sueño. Ya no queda ninguna rosa luz en mi sombra. Pero aunque sufro prolongados accesos depresivos recobro mi lucidez y mi dignidad. A pesar de mis caídas siempre supe lo que era y nadie me lo pudo quitar! En mi casa no existió la amnesia y no me dejé controlar. Fui una gran estrella y con todos los pájaros me hice cantar. Ahora es julio de 1953, es hora de escaparme

“Contemporary Civilization.” Mis pies planos sobre la tierra promisoria no resistían caminar atrás, ¡cada paso adelantado en mi ruta hacía el frente!   A Julia de Burgos, Tú, flor de aristocracia y yo la flor del pueblo, tú, dizque lo tienes todo, pero a todos se lo debes mientras que yo mi nada a nadie se lo debo, cabalgando seguí por la sombra del tiempo y me hice paisajes lejos de mi visión. Crecí en séptimo y octavo grado y terminé con honores ¿oíste? con HONORES! Entre mi voz y mi pueblo estuve presente! Ingresé en la escuela superior y luego recibí la primera comunión del Pensionado Católico de Río Piedras. Peregrina en mí misma, me anduve en la estrella un largo instante. Culminé la universidad y recibí el certificado de maestra normalista y trabajé en el P.R.E.R.A. en Comerío y luego en Naranjito. Para aquel tiempo “El Imparcial” publicó una serie de mis poemas como El Río Grande de Loíza, Poema al hijo que no llega, Inquietud y Cortando distancias. Ahora, en mis veinte y en un regio desfile de los troncos viejos, se me torció el deseo de seguir a los hombres y su homenaje se quedó esperándome. En este verso perdido, en mi nuevo mundo, me encontré con

ya. Las paredes de este hospital me enredan y no me dejan pensar. Un rato acá en la isla del Welfare y ya me emborracho una vez más. Ahora sentada en este banquito antes de irme sentencio a Julia y te digo, que nadie profane mi muerte con sollozos ni me arropen por siempre con inocente tierra. ¡Que en el libre momento me dejen libremente disponer de la única libertad del planeta para que nadie pueda detenerme con ensueños inútiles cuando mi alma comience a cumplir su tarea! ¡No llores Julia! Porque en esta barca yo seré el escándalo, yo iré a mi destino como una alondra cantando. Por el río rimaré mil poesías agradables y llevaré a la barca mi perfume salvaje. Irradiaré en las ondas del arroyo sombrío como una azul linterna que alumbrará en el viaje. Ya acá estoy lista, mientras se me nubla la vista de esta mortal existencia, mi nombre destorciéndose, amarillos en las ramas y mis manos crispándose para darme las yerbas...pero ¿cómo habré de llamarme cuando sólo me quede recordarme en la roca de una isla desierta? ¡Un clavel interpuesto entre el viento y mí sombra, hijo mío, y de la muerte me llamará poeta!   ***** Yo fui la más callada de todo soñar que murió en mis pupilas y mi rostro iba tomando la expresión que le venía de adentro, la expresión definida que asomaba un sentimiento de liberación íntima. Mi voz casi sin eco recuerda lo delgada y mal vestida que era. Lo intranquila, solitaria y cubierta de pobreza real. Todos en la escuela me miraban y yo me moría de pena. Estudié en la escuela superior y en la Universidad de Río Piedras y contra mi desventaja obtuve en 1933 el diploma de maestra normalista para comenzar a trabajar. Me volví de sitio en sitio a Comerío, a Naranjito, a San Juan, a donde quiera que me ofreciesen trabajo. Las plazas escaseaban y yo prácticamente era el sostén de mi familia. Mi mamá se enfermó y luché fuerte para ganarme el dinero. Trataba de publicar mis poemas pero no era nada fácil! Tuve que nadar en la fe de mí misma para después de rendir una jornada de trabajo en lugar de descansar y divertirme, huir a componer versos. En la calle Luna, completé Poemas exactos a mí misma, Llamita quiere ser mariposa, Paisaje marino, La parranda del sábado y Coplas jíbaras para ser cantadas. Me matriculé en varios cursos como “Survey of English Literature” y

Rubén Rodríguez Beauchamp y me prolongué en el rumbo de aquel camino errante que se abría en mi interior y me llegué hasta mí, íntima. *****  Por mis manifestaciones en favor de la independencia de Puerto Rico me despidieron de muchos empleos. ¡Fui testigo ay, ay, ay, de los pecados del rey blanco! Me indigné ante la injusticia de mi pueblo y opté por escribir en verso y prosa los problemas socio-políticos de mi isla. Cooperé con revistas y periódicos dándole algunos de mis ensayos y siempre quise publicar un libro que recogiera mis preocupaciones políticas. Además, preparé un discurso “La mujer ante el dolor y la patria” cuando encarcelaron a mis hermanos, marginaron a mi pueblo, abusaron de mi Isla y explotaron su suelo. Bajo mi estrella literaria resalté lo fuerte que fue mi pueblo, aquel que se abre y aunque, quemado de injusticias, no lo apagan los ríos, los charcos, ni el apetito de las nubes, ni el de los pájaros. Ay, ay, ay, los pecados del rey blanco, lávelos de perdón el río grande, usted, el más grande de todos nuestros llantos isleños, sino fuera el más grande el que de mí sale por los ojos de mi alma para mi esclavo pueblo.   A Julia de Burgos, Cuando hubo huelgas, no votábamos, se redujo el ingreso y las multitudes corrieron alborotadas dejando atrás cenizas de injusticias quemadas. Pero cuando con la tea de las siete virtudes tras los siete pecados corran las multitudes, contra ti y contra todo lo injusto y lo inhumano yo iré en el medio de ellas con la tea en la mano. Julia, somos fuertes hermanos, ¡la brasa está en el pecho robusto de nuestras raíces! Tierra adulta madura para el salto y para que desemboque en tus ojos las estrellas ignoradas y recibir a Dios en tus barrios y playas. A mi isla tuve que secarle las tormentas de su cuerpo entumecido y ponerles el guardarraya a los amos. Para mí, patria y paisaje es lo mismo y en ella manifiesto mi dolida protesta por su estatus colonial. Por esto, cuando Albizu fue encarcelado y Elías e Hiram acribillados, me di cuenta que ser siervo no es tener derechos y amo es no tener conciencia.


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50 Aquí en esta desesperación quise ser hombre, el más bandolero de los siete de Ecija. ¡El más montaraz de aquellos que en siete caballos volaban retándolo todo a trabuco y puñal!  ***** Después de 24 años de echarle pinturas a mi vida, escogí un relato nuevo, joven, liberar en la cual el señor río mío desbordó de amor el poema de mi pena dormida. Juan Isidro Jiménez Grullón, donde el amor fue una constante pasión y meta en la conciencia de mi vida , fue éste dirigente político dominicano quien inspiró en mí la más exaltada ilusión amorosa por los primeros tres vírgenes años de mi antes dulce vida. Compartimos momentos de agitación y de estrechez económica ocasionadas por nuestras circunstancias personales y políticas. Pero aún recuerdo el legado elemental de sus instintos, ya que él también había visitado los siglos que de la ancha pena bebía. Mucho más fuerte que yo, él en su esfuerzo soberbio, desterró su angustia y durmió la mía. Fui suya mil veces y en un bello romance me despertó hasta el alma. Fue una canción para llorar y amar y en ella vaciamos nuestras existencias y volamos por la tierra de Puerto Rico, la isla del Welfare y Cuba. No obstante, en algún momento la canción amarga tocó a mi puerta y rompió mis impulsos celestes y telúricos desde el fondo de amor de mi alma. Ahora sola desenfrenada en tierra de sombra y de silencio entre mis calles húmedas donde las ruinas corren como muertos turbados, me visto de agotamiento y turbia espiga de abandono ¡Estoy desolada y lloro! Perdóname, mi amor, si no te nombro. Ahora me he tenido que dar, multiplicarme, aquí en la intimidad, conmigo misma, y aunque esta estúpida sencillez me rompe la conciencia, es indudable que nuestra unión y ruptura marcaron para siempre mi ruta vital. Para ti escribí El mar y tu, Campo, Canción de la verdad sencilla y Poema en veinte surcos!   A Julia de Burgos, Tú fuiste muñeca de la mentira social y yo viril destello de la humana verdad. Tú eres sólo la grave señora señorona, ¡yo no! Yo soy la vida, la fuerza, la mujer! Tú quisiste ser dama casera, resignada, sumisa atada a los prejuicios de los hombres, ¡yo no! Yo quise ser hombre o de nadie o de todos, porque a todos en mi limpio sentir, en mi pensar, me doy. Julia, considerarme solamente como víctima del amor desgraciado es traicionarme cruelmente, porque esa visión borra y silencia todos mis esfuerzos de salvación que te digo, no fueron pocos. Quien piense que me anulé por el simple hecho de haber terminado con un hombre, no conoce los más simples datos de mi vida. Me bañé en mil aguaceros y me congelé en cristales de hielo por estar cansada de morder corazones. Escribí y viví uniones apasionadas como parte de mi atracción total por los hombres la cual se proyectó en un futuro compartido entre dos personas que libre e inteligentemente se eligen el uno y el otro. Aunque en algunas relaciones me convertí en un rompeolas, mi ideal amoroso fue compartir con pureza, la pureza fue mi sinceridad y consistió en amarme en cuerpo y espíritu dándome de veras, Por esto, ¡yo todo me lo juego a ser lo que soy yo!

Our Ancestral Mother: Mitochondrial Eve María Alejandra Nieves

The desire to understand mankind’s origins has captured our imaginations since time immemorial. In the beginning, we looked for explanations in legends and myths. But ever since Darwin proposed his controversial theory of human evolution, we have begun to look for evidence and facts. Some of the most groundbreaking evidence has been found by paleontologists, but the study of fossils is not the only resource used nowadays to find out who we are and where we came from. The contribution of genetics to evolutionary research is greater as the years go by (Jorde, Bamshad & Rogers, 1998), especially in the field of population genomics. Through research in molecular genetic data, scientists have been able to observe impressing similarities between human populations (Olson, 2002). Most impressive is that all living humans in the world today share the same mitochondrial DNA (mtDNA). Thanks to its peculiar characteristics (which I will explain later on), mtDNA acts as a phylogenic record or genetic family tree of humankind. By measuring the variations in mtDNA, some scientists have concluded that we all descend from a common, female ancestor, who lived in Africa between 100,000 and 300,000 years ago (Gore, 1997). Therefore, this paper will defend the thesis that all living humans today possess mitochondrial DNA that is descended from a common, female ancestor who lived in Africa approximately 250,000 years ago, thus affirming the African Replacement theory of human origins. Historically, genetic research has concentrated on the DNA kept in the cell’s nucleus. However, since the 1970s, (Strauss, 1999) geneticists have begun to see the advantages of using the mitochondrion as a source for genetic material. The mitochondrion is an organelle inside our cells that produces energy. There are many mitochondria in our cells (making the retrieval of samples a lot easier) and they all carry their own DNA. “[…] mitochondria are almost certainly the descendants of bacteria that began to live inside other single-celled organisms more than a billion years ago. […] Because of their independent origin, mitochondria have their own DNA – a circular loop about 16,500 nucleotides long.” (Olson, 2002). Nuclear DNA is the result of a recombination between the genetic material of the mother and the father. However, when the sperm cell fertilizes the egg it does not pass on its mitochondria, therefore, mtDNA (also known as maternal DNA) is passed on only through the mother. MtDNA also has a high substitution rate (mutations in which one nucleotide is replaced with another occur very fast). This rate makes it easier to distinguish any differences between two closely related individuals using mtDNA rather than nuclear DNA. This makes mtDNA a more plausible tool for the construction of evolutionary trees (Ingram, 2001). Since mtDNA is passed through a direct female line, “[…] the difference between any two mitochondrial sequences represents the mutations that have taken place since each sequence was derived from a common ancestor (Jorde, et. al.1998).” Therefore, by measuring the range of variation in actual human mtDNA (molecular clock) scientists can trace the lineage back to a single common ancestor16.


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Our common female ancestor was discovered in 1987 by researchers Rebecca L. Cann, Mark Stoneking and Allan C. Wilson at the University of California, Berkeley. By analyzing and comparing the mtDNA sequences of 147 people, representing five geographical populations (Asians, Africans, Caucasians, aboriginal Australians and aboriginal New Guineans), they created an evolutionary tree. All the groups showed almost identical genetic variations except for the Africans who exhibited major variations among themselves, indicating that the African group had been established much longer than the rest (Lewin, 1987). This made the researchers conclude that the common ancestor, whom they had dated at approximately somewhere between 140,000 and 290,000 years ago, according to when all the genetic lines coalesced, was most probably African (Cann, Stoneking & Wilson, 1987). This common female ancestor was dubbed “Mitochondrial Eve”. The name Eve leads to many misconceptions about the existence of our ancestor, especially due to comparisons with the Biblical Eve. This leads people to assume that she was the only woman alive at the moment. This is untrue. Eve probably lived within a group of humans (probably the first anatomically modern humans17), the fact that her mtDNA is the only surviving line today merely implies

in Africa, about 100,000-140,000 years ago, and that all present-day humans are descendants of that African population. […] This might imply that the early Asian Homo […] contributed no surviving mtDNA lineages to the gene pool of our species. Consistent with this implication are features, found recently in the skeletons of the ancient Asian forms, that make it unlikely that Asian erectus was ancestral to Homo sapiens. (pp.35) Because of its strong support to the African Replacement theory, many attacks have been unleashed towards the Eve theory; especially by opposing Multiregionalists. The original 1987 study was widely criticized for errors in the methods used to date and locate Mitochondrial Eve, specifically the usage of the computer program PAUP (Phylogenetic Analysis Using Parsimony19). It was discovered that the order in which the data was entered in the program affected the location of the tree’s root. Eve’s supporters admitted the error but continued to prove the veracity of an African root by the overwhelming African mtDNA diversity (Gibbons, 1992). Nowadays, Mitochondrial Eve has two major counterarguments, both of which I shall discuss and rebut accordingly.

that other genetic lines from people of her time died out and went extinct. Stephen Jay Gould (1992) explains: In any evolving population, most people leave no ultimate offspring, and one or a few members produce all the descendants. […] The Eve hypothesis does not feature a single mother, divorced from the evolutionary reality of life in ordinary populations, but rather claims that we can trace mitochondrial diversity to a common ancestor (or to several closely related women bearing the same mitochondrial gene sequence) within a population in Africa some 200,000 years ago. (pp. 33) The Eve theory supposed a turning point for evolutionary anthropology because it provided strong support to the “African Replacement “or “Out of Africa” theory and weakened the “Multiregional” or “Regional continuity” theory of human origins. The African Replacement theory states that modern humans appeared in Africa between 100,000 – 200,000 years ago (Olson, 2002). Triggered by climate changes and the search for resources, they spread out through northern Africa into Southeast Asia and the rest of the Old World (including Australia and New Guinea which they reached by sea). Once they had entered the Old World, modern humans out competed archaic humans18, such as Neanderthals in Europe and the Asian Homo erectus, and replaced them without any genetic mixing (Allman, 2002). The Multiregional theory states that modern humans evolved around a million years ago from three main branches: the European Neanderthal, the African Homo sapiens and the Asian Homo erectus. They evolved simultaneously into the Homo sapiens sapiens and maintained genetic similarities through gene flow or inter-breeding. (Jorde, et al., 1998). Both the African Replacement and the Multiregional theory have fossil evidence; however the genetic evidence (especially the Eve theory which supports a more recent African origin and an African Diaspora) tends to favor the first. Cann et al. (1987) mention: Our tentative interpretation […] fits with one view of the fossil record: that the transformation of archaic to anatomically modern forms of Homo sapiens occurred

The first counterargument pertains to the fossil evidence and is also a counterargument for the African Replacement theory. Multiregional supporters claim to have the most fossil evidence on their side. In an article for New Scientist, Multiregionalist Milford Wolpoff (1991) describes the results of a study he conducted with some colleagues: Using six measurements that reflect the shape of the skull, we compared living people from different regions with two sets of fossils: archaic Africans specimens and local fossils from each region. […] In conflict with the Eve theory, our measurements show that modern Chinese, Australasians and Europeans each resemble their local predecessors much more than they resemble archaic Africans. Wolpoff and other Multiregional theory supporters claim that the bone structure of people in the Old World exhibit certain similarities with Homo erectus fossils (especially skulls) in a higher degree than similarities with archaic African fossils. This is true of fossils found in China, Indonesia, Australia and Europe. Chinese archaic and modern skulls have flatter nasal areas and cheekbones than other skulls (Smithsonian Institution, Human Origins Program, n.d.). They even claim to have discovered an opening in the lower jaw that was common to Neanderthals in some modern Europeans, thus proving that interbreeding between modern humans and Neanderthals did occur (Wolpoff, 1991). Other important Multiregional fossil evidence are erectus skulls found in Asia that seem to be intermediates between Homo erectus and Homo sapiens. Some of these skulls, found in China, have been dated too early to be a result of interbreeding with modern humans (Gibbons, 1992). Thus, many Multiregionalists believe them to be proof of an earlier evolution to Homo sapiens sapiens. Supporters of the Eve and African Replacement theories are not completely devoid of fossil evidence to support their claims either. “The oldest known modern looking skulls come from Africa and date from perhaps 130, 000 years ago. […] Fossils of modern humans in Europe are unknown prior to about 40,000 years ago.” (Smithsonian Institution, Human Origins Program, n.d.). Such dating of modern human remains supports an African origin and later dispersal through the Old World. New advances in dating techniques have corrected erroneous dates assigned to modern human fossils found


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in Qafzeh, Israel and now place them at an age of 92,000 years. These ages support a replacement of Neanderthals but weaken the possibility of a later Homo sapiens evolution. Other remains from Israel, Ethiopia and South Africa date at about 100,000 years and appear to be “[...] at the end of a sequence of fossils that stretches back to 400,000 years ago, which seem to show a gradual transition from their Homo erectus-type forebears to early modern humans” (Gibbons, 1992). There is evidence that modern humans from Africa replaced archaic humans that were adapted to colder regions. Early European modern humans exhibited long lower leg bones, such as those intrinsic to modern African humans who were adapted to warm tropical climates. Recently, researchers from the Max Planck Institute for Evolutionary Anthropology compared mtDNA from four Neanderthal and five modern human remains in order to determine the contribution of Neanderthal mtDNA to the modern human gene pool. No trace of Neanderthal mtDNA was found, even though many modern human DNA characteristics were present in Neanderthal mtDNA. Although a small Neanderthal contribution to the modern human gene pool is not excluded, the results show that a substantial contribution, as that proposed by the supporters of the Multiregional theory of human evolution, is highly unlikely (Serre, D.,

[…] recombination tends to mix up lineages and create a more homogeneous population of DNA sequences over time. So if mitochondrial recombination occurred in our ancestors, one might expect greater diversity in mtDNA sequences in the past--and greater disparity between ancient sequences and the more homogeneous sequences of today. (pp. 1438) Other studies published by researchers from the University of Sussex state that mutations in mtDNA caused by paternal leakage generally occur very rarely and are spread in small geographic areas by recombination (Day,1999). These researchers also established that mtDNA can recombine not only due to paternal leakage but also because of back mutation20 due to leakage from copies of mtDNA sequences found in nuclear DNA. However, this last process is very rare and unlikely to cause such systematic apparitions of mutations (Awadalla, P., Eyre-Walker, A. & Smith, J.M., 1999). The Neanderthal mtDNA research done by the Max Planck researchers could also be thrown off because the closeness of the Neanderthal-modern human relationship would be unclear (Strauss, 1999).

et al, 2004). The regionalist fossil evidence found in Asia that establishes similarities between archaic humans and their modern descendants is known to be very scarce and often poorly dated (Gibbons, 1992). This is why the majority of researchers today support the African origin for modern humans. The second counterargument, and possibly the strongest, is a direct attack to the Eve theory itself and the very workings of mitochondrial DNA. As we have already seen, mtDNA’s usage as a tool to determine the chronology of human evolution depends on its direct maternal line. MtDNA’s capacity for non recombination makes it a clear and precise record of human evolutionary history. The only changes in DNA sequence should be the inevitable mutations that occur over time. However, recent studies have begun to shed light on a possibility that could very well eliminate the Mitochondrial Eve theory for good or at least push back Eve’s age a few 250,000 years or more (Day, 1999): the possibility of paternal mtDNA leakage into the egg and subsequent recombination. “If that’s true, a single recombination event could instantly insert or erase multiple changes in a piece of DNA, throwing off the clock.” (Strauss, 1999). In a study performed by University of Oago in Dunedin, New Zeland geneticist Erika Hagelberg and her colleagues, in the Pacific island of Nguna in the Melanesian archipelago of Vanuatu, the researchers found a very high frequency of a rare mutation. In this mutation a nucleotide was substituted in many people of separate matrilineal mtDNA. This occurred to people from all three distinct mtDNA lineages found on the island. It is improbable that this mutation would occur spontaneously in all three lineages or appear by an isolated evolution. Therefore, Hagelberg and her team concluded that the mutation had originally occurred in a male and was passed on by mtDNA recombination (Hagelberg, et al., 1999). This presents a severe problem for the supporters of the Eve theory because the homogeneity observed in modern populations could be a result of recombination (Strauss, 1999) and not of a coalescence of genetic lines to one common ancestor. Stauss (1999) says:

Nonetheless, although the evidence for mtDNA recombination is strong, Mitochondrial Eve still stands her ground. By examinating the whole mitochondrial genome, not just small portions such as those generally taken for the creation of phylogenetic trees21, researchers can obtain samples with less back mutations and an even mutation rate (Ingram, 2001). Other mammals such as mice have efficient mechanisms to eliminate paternal leakage from mtDNA and research is being developed to determine if human beings may also posses such mechanisms (Awadalla, et al., 1999). On the closeness of the Neanderthal-modern human relationship Strauss (1999) quotes Svante Pääbo, a leading researcher of the Max Planck Institute: […] Neanderthals were confined to Europe and Western Asia and so, if they gave rise to modern humans they should be closest kin to people of these regions. But Neanderthal DNA is equally different from that of people everywhere in the world, making it unlikely that they were ancestral to Europeans. (pp.1438) Although paternal contributions to matrilineal mtDNA disrupt the molecular clock, this does not mean that it is rendered completely useless. Researchers are optimistic about further investigations that endeavor in new methods to identify possible recombination. These studies are enriched by the comparisons between molecular clocks of different organisms (Strauss, 1999). Nuclear DNA (Smithsonian Institution, Human Origins Program, n.d.) and Adam of the Y chromosome22 investigations (Olson, 2002) also contributes evidence to an African origin for modern humans. I must admit that the leakage counterargument has tattered and torn my thesis a bit more than what I would’ve liked it to. Nevertheless, there is no use in hiding it and pretending that all is fine for Eve and her defenders. The evolution of modern humans may have occurred thousands of years ago, but with all this heated discussion it would seem that Eve is very much alive. All the molecular data and fossil evidence in the world could never take away what Eve, as a good ancestral mother has taught us: that no matter how different we may look on the outside, inside we are all the same. Even if it’s not true, even if she never actually existed, the fact that we have studied her should be more than enough for us to see that human beings are all created equal. We are the most homogenous of all species, presenting


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56 less genetic diversity among us than that observed within a population of monkeys (Olson, 2002). And even if some of us are light skinned or dark skinned, in the beginning, when our species had to walk cross scorching desserts, humongous oceans, and ice covered glaciers in order to survive, we would stick together. Let us not forget the lessons of this mother, who having lived 100,000 or a 300,000 years already is bound to mean a lot more than all of us think.

Olson, S. (2002). Mapping human history: Genes, race, and our common origins. New York: Houghton Mifflin. p. 1-69.

References

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Ruanda: ¿Justicia atrasada, justicia denegada? María Alejandra Nieves Introducción Durante los meses de abril a julio de 1994 el gobierno mayoritario Hutu de Ruanda, con la ayuda de milicias civiles fanáticas y aliados extremistas, estuvo cerca de llevar a cabo la limpieza étnica más rápida y eficaz del siglo XX. Aproximadamente 800,000 personas, entre estos Tutsi y opositores Hutu, fueron exterminados durante el transcurso de 100 días. Aún con un promedio de 8,000 asesinatos por día, muchos de los cuales incluían torturas, asalto sexual y mutilación, la comunidad internacional no intervino y falló en reconocer que un genocidio despuntaba exorbitantemente de entre la violenta situación bélica que estrangulaba al país (Power, 2001). Meses después, una vez que las matanzas se disiparon y Ruanda luchaba por levantarse, el nuevo gobierno Tutsi solicitó la ayuda de las Organización de las Naciones Unidas (ONU) para el establecimiento de un tribunal internacional, similar al Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia (TPIY), que los ayudara en la ardua y tediosa tarea de procesar a las más de 90,000 (Morris, 1997) personas detenidas por crímenes relacionadas al genocidio y a los violentos líderes en el exilio. Once años después, el Tribunal Penal Internacional para Ruanda (TPIR), localizado en Arusha, Tanzania ha procesado un promedio de 20 casos con 23 acusados entre los cuales se encuentran un Primer Ministro, cuatro Ministros, un Prefecto y cinco Bourgmestres o alcaldes de comunas, entre otros. Actualmente se encuentran en proceso ocho casos con 25 acusados, todos con posiciones de liderazgo en el pasado gobierno (International Criminal Tribunal for Rwanda, 2005). El objetivo de esta investigación es exponer las circunstancias y el trasfondo histórico que dieron pie a la creación del TPIR y contestar la siguiente pregunta: ¿Cómo ha sido el desarrollo del Tribunal Penal Internacional para Ruanda y que cambios estructurales y funcionales ha implementado? Un análisis exhaustivo de las contestaciones a la misma nos llevará a una evaluación crítica de la eficacia del desempeño judicial del TPIR frente a las metas establecidas en su estatuto, la reconstrucción y reconciliación nacional de Ruanda y sus precedentes para la Corte Penal Internacional. Trasfondo Histórico Ruanda es uno de los muchos países africanos colonizados por las potencias europeas durante el siglo XIX. Originalmente, Ruanda era parte de la África Oriental Alemana, pero luego de la Primera Guerra Mundial pasó, junto a Burundi, a ser posesión de Bélgica. Durante su periodo colonial los grupos étnicos tradicionales, los Hutu y los Tutsi, sufrieron una agudización de sus condiciones de desigualdad interna. Los Tutsi se posicionaron como una nobleza minoritaria pues recibían el apoyo de

59 Bélgica en su opresión casi feudal de la mayoría agrícola Hutu. Luego de la Segunda Guerra Mundial, Ruanda pasó a ser un Fideicomiso de la ONU y en 1962 Bélgica le otorgó la independencia. Los conflictos entre Hutu y Tutsi se habían agudizado durante el establecimiento de la república y, en 1959 el rey Tutsi huyó junto a miles de refugiados. Se estableció un gobierno dominado por la mayoría Hutu. Luego de 1963 algunos exiliados Tutsi regresaron como invasores rebeldes militares, lo cual propició más violencia y masacres entre ambos grupos (Enciclopedia Encarta, 1997). Las tensiones continuaron en ascenso y los brotes esporádicos de violencia interracial se volvieron usuales. La inestabilidad política continuaba y en 1990 explotaron conflictos entre el Gobierno de Ruanda y el Frente Patriótico Ruandés (FPR), dominado por rebeldes Tutsi, en la frontera con Uganda. Aunque se hicieron numerosos pactos de cese al fuego ninguno fue respetado, de modo que Ruanda y Uganda solicitaron intervención de la ONU, lo cual resultó en la misión de observación UNOMUR (Oppenheim, 1997). En agosto de 1993 se firmaron los Acuerdos de Arusha en Tanzania, en los cuales, el Gobierno de Rwanda y el FPR concertaron un cese al fuego, balances de poder y unas futuras elecciones democráticas y multipartidistas. La ONU entonces envió la misión de pacificación UNAMIR (United Nations Assistance Misión for Rwanda) al mando del Gen. Romeo Dallaire con 2,500 hombres, para asegurar el cumplimiento de los acuerdos. (Oppenheim, 1997). Sin embargo, Dallaire y sus hombres sentían que era necesaria más presencia de pacificación que pudiera ejercer funciones intervencionistas pues la situación política estaba cada vez más delicada y había indicios de un genocidio inminente por todos lados (Dallaire, 2004). Algunos de los elementos que provocaban las sospechas de Dallaire eran las crecientes importaciones de machetes, armas y granadas (Power, 2001); la prensa escrita extremista; y las transmisiones propagandistas de la estación Hutu Radio Télévision Libre des Milles Collines, en la que se calificaba a los Tutsi como “cucarachas” y “traidores” y se incitaba a la mayoría Hutu a “limpiar su país” de ellos (Cobann, 2002). El 6 de abril de 1994 un avión que llevaba al presidente ruandés Juvenal Habyarimana y el presidente de Burundi Cyprien Ntaryamira fue derribado en el aeropuerto de Kigali, la capital de Ruanda. Horas después los militares erigieron barreras en las carreteras para evitar escapes y las matanzas comenzaron (Morris, 1997). Los primeros asesinatos a manos del ejército y las milicias civiles interahamwe fueron homicidios premeditados a figuras de gobierno neutrales, precursores de los Acuerdos de Arusha y simpatizantes Tutsi; entre ellos la Primer Ministro Agathe Uwilingiyimana (Power, 2001). Luego comenzó la masacre de Tutsi y Hutu políticamente neutrales. Tropas internacionales fueron enviadas a evacuar a los extranjeros que se encontraban en el país. El 15 de abril, diez soldados belgas de UNAMIR fueron asesinados en un golpe premeditado para provocar la retirada internacional. La retirada fue encabezada por Bélgica y Estados Unidos y las fuerzas de paz fueron reducidas a 450 hombres para el 25 de abril. Para el 22 de julio, con aproximadamente 616,000 muertos, el Consejo de Seguridad de la ONU autorizó a Francia a intervenir en las fronteras. Sin embargo, para esta fecha los rebeldes Tutsi del FPR estaban luchando con los extremistas Hutu y tomaron Kigali el 25 de julio, dando fin al genocidio de 100 días y aproximadamente 800,000 muertos (Public Broadcasting System, 2004).


60 El FPR instauró un gobierno interino dominado por los Tutsi. Muchos Hutu huyeron a Zaire y Uganda, especialmente los líderes del genocidio y figuras de gobierno. Los rebeldes Tutsi habían capturado alrededor de 90,000 sospechosos de participar en el genocidio y las prisiones estaban abarrotadas. El país estaba completamente destruido y el sistema judicial no tenía los recursos para procesar todos los casos relacionados al genocidio. En septiembre de 1994, el nuevo Gobierno de Ruanda solicitó a la ONU un tribunal internacional modelado a semejanza con el TPIY en La Haya, Holanda (Morris, 1997). Estos aceptaron, y el 8 de noviembre de 1994, el Consejo de Seguridad pasó la Resolución 955, la cual creaba el Tribunal Penal Internacional para Ruanda, bajo el Capítulo VII de la Carta de las Naciones Unidas.

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El Tribunal Penal Internacional para Ruanda fue creado con el propósito de enjuiciar a las personas responsables por genocidio y otras serias violaciones a la ley humanitaria internacional

sistemas judiciales; y los juicios deben adherirse a los estándares internacionales para un juicio justo. Esto incluye la provisión de consejo legal gratuito a acusados indigentes, el derecho al apelativo, la presunción de inocencia y el derecho a un pronto juicio. Finalmente, las Reglas establecen que se deberá de proteger la identidad de testigos en peligro y atender cualquier otro reclamo de estos (International Criminal Tribunal for the Former Yugoslavia, 2005). De acuerdo al Artículo 29, las sentencias dictadas a los acusados encontrados culpables han de ser cumplidas en Ruanda o en cualquier otro estado que haya indicado dispuesto a recibir a tales prisioneros. Todos los estados deben cooperar con el TPIR y respetar las decisiones y órdenes del mismo (Statute of the International Criminal Tribunal for Rwanda, Art. 29). Con la Resolución 977, proclamada por el Consejo de Seguridad en 1995, el TPIR fue localizado en Arusha, Tanzania. En enero de 1997, luego de un año de demoras, el TPIR comenzó operaciones con su primer caso. Cuando el Consejo de Seguridad aprobó la Resolución 955, Ruanda era miembro temporal del mismo y fue el único país que votó en contra de la misma. Aunque muchos vieron esto como una señal

cometidas en el territorio de Ruanda, y a ciudadanos de Ruanda responsables de dichas violaciones cometidas en los territorios de los estados vecinos entre el 1 de enero de 1994 y el 31 de diciembre de 1994 (Statute of the International Criminal Tribunal for Rwanda, Art. 1). Su segundo propósito implícito es ayudar a la reconstrucción y reconciliación nacional de Ruanda. El TPIR está gobernado por su Estatuto, el cual está anexado a la Resolución 955. Según el mismo, el TPIR tiene jurisdicción material sobre genocidio, crímenes contra la humanidad y violaciones al Artículo 3 común de la Convención de Ginebra para la Protección de las Víctimas de Guerra y el Protocolo III Adicional (Statute of the International Criminal Tribunal for Rwanda, Art. 2-4). El TPIR tendrá jurisdicción compartida con el Sistema Judicial de Ruanda pero tendrá derecho a privilegio sobre las cortes nacionales en los asuntos que caigan bajo su jurisdicción temporal o material (Statute of the International Criminal Tribunal for Rwanda, Art. 8). De acuerdo al principio de Non Bis in Idem, delimitado en el Artículo 9, ninguna persona podrá ser enjuiciada en ambas cortes por el mismo crimen. El Artículo 10 del Estatuto divide el tribunal en tres órganos: las Cámaras Judiciales (actualmente son cuatro), la Cámara Apelativa y la Oficina del Fiscal. (Internacional Criminal Tribunal for Rwanda, 2005). En el Artículo 11 del Estatuto, se demarca que los siete jueces de la Cámara Apelativa serán compartidos con el TPIY. El Fiscal, será responsable por la investigación y el juicio de las personas responsables por las violaciones delimitadas por el Tribunal. El Fiscal es independiente del Tribunal y también ejerce sus funciones en el TPIY. Éste tendrá la ayuda de un Fiscal Regional para cada Tribunal (Statute of the International Criminal Tribunal for Rwanda, Art. 15). El TPIR fue modelado a semejanza del TPIY de modo que sus Reglas de Procedimiento y Evidencia son las mismas, aunque el TPIR tiene la potestad de adaptar las mismas a sus situaciones particulares (Statute of the International Criminal Tribunal for Rwanda, Art. 14). Las Reglas de Procedimiento y Evidencia establecen que las investigaciones serán comenzadas por el Fiscal a su propia discreción en base a la información que éste reciba; no se llevarán a cabo juicios en ausencia y el acusado debe declararse culpable o inocente en su primera aparición; el juicio debe combinar elementos de muchos

de que el Gobierno de Ruanda no cooperaría con el Tribunal, en realidad los ruandeses tuvieron varias razones para objetar el Tribunal que la ONU había creado para ellos. La primera objeción del estado de Ruanda fue que la jurisdicción temporal del tribunal (enero a diciembre 1994) no permitía que se tomaran en cuenta los precedentes del genocidio y las masacres anteriores, los cuales comenzaron desde los primeros conflictos en 1990. Además, la poca cantidad de personal asignado para el TPIR y el compartir al fiscal y a los jueces apelativos con el TPIY atrasa las labores del TPIR. Esto es importante, pues el TPIR tiene hasta el 2008 para procesar todos sus casos. Finalmente, Ruanda objetó que el estatuto del TPIR prohíbe la pena de muerte mientras que el Código Penal de Ruanda si la permite. Esto crea una contradicción pues el TPIR enjuiciaría a los líderes del genocidio y estos escaparían la pena capital, mientras que otros participantes de menor rango en el genocidio enjuiciados bajo el sistema nacional podrían ser ejecutados (Morris, 1997). El estado de Ruanda y los ciudadanos comenzaron a pensar que el TPIR no ayudaría a la reconstrucción y reconciliación nacional y que era sólo un método de los países occidentales para encubrir su culpabilidad por la inacción durante el genocidio. Aun así el Gobierno de Ruanda declaró que cooperaría con el TPIR aunque no estuviese de acuerdo con las provisiones del mismo (Morris, 1997). En realidad, la cooperación entre Ruanda y el TPIR ha sido estrecha pues muchos sobrevivientes del genocidio desconfían de los procedimientos del mismo y no quieren testificar. La lentitud del proceso judicial y las fallas que los ruandeses identificaron desde un principio añaden más tensiones a la relación entre ambas partes. Las acusaciones hechas por el propio TPIR a algunos investigadores de la defensa por su participación en el genocidio y el descubrimiento de prácticas dilatorias de la defensa para alargar los juicios han minado enormemente la credibilidad del TPIR, especialmente frente a los sobrevivientes ruandeses (Cobban, 2004a). Muchos de estos piensan que para que el TPIR contribuya realmente a la reconciliación nacional debería estar ubicado dentro de Ruanda. Los métodos occidentales del TPIR también son contraproducentes para esta sociedad centroafricana. Polarizar a la población en buenos y malos no va a ayudar a que los ruandeses se unan. En este sentido el TPIR divide más al pueblo de Ruanda de

El Tribunal Penal Internacional para Ruanda


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lo que lo une, y falla en sus propósitos de reconciliación nacional (Cobban, 2004a). El sistema judicial nacional y el sistema tradicional del gacaca (juicios comunales), implementados por el Gobierno de Ruanda enfatizan el poder del arrepentimiento y el perdón. En estos sistemas judiciales, a los acusados les rebajan las sentencias si se declaran culpables y piden perdón sincero a aquellas personas que lastimaron o a los sobrevivientes de los asesinados. Esto tiene un doble propósito, pues ayuda al estado a eliminar mucho más rápidamente a los acusados de las cárceles, y también va socavando la ira, el odio y los deseos de venganza del pueblo sobreviviente al genocidio (Morris, 1997). Sin embargo, el enjuiciamiento de los grandes líderes del genocidio por el TPIR a veces no parece ser muy justo para los ruandeses pues estos grandes criminales pueden recibir sentencias más livianas, en mejores condiciones de las que recibiría un criminal menor en el sistema judicial nacional. El sistema judicial que se utilice, sea nacional o internacional, debe eliminar la posibilidad de la creación de nuevos líderes de violencia masiva a través de un procesamiento efectivo de los acusados de alto nivel (Morris, 1997). Las acusaciones hacia el TPIR de que sólo práctica la “justicia del vencedor” también quebranta

procesa acusados de crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad. Su propósito primordial fue responder a los actos de genocidio de 1994, lo cual es evidente en el conflicto por su jurisdicción temporal (Obote-Odora, 1999). El TPIY tiene una jurisdicción temporal que le permite juzgar a las personas responsables de las violaciones a la ley humanitaria internacional en el territorio de la antigua Yugoslavia desde el 1 de enero de 1991 hasta el presente. Esta jurisdicción ilimitada permite al TPIY ser más efectivo en sus procesos judiciales pues le permite procesar a todas las personas implicadas por todos sus actos, aunque estos fueran a largo plazo. Esto es muy significativo para la región de la antigua Yugoslavia pues hubo muchos crímenes que se planificaron durante la guerra pero se efectuaron luego del final de la misma. Este elemento de adaptabilidad en la jurisdicción de un Tribunal no se encuentra en el TPIR pues como ya hemos visto la jurisdicción del TPIR excluye la época anterior a 1994 y no permite el ajusticiamiento de personas que quizás tomaron parte de la planificación premeditada del genocidio, las masacres anteriores y los conflictos interraciales (Obote-Odora, 1999). Sin embargo, ambos tribunales se asemejan en que ninguno de los dos ha logrado reconciliar

la credibilidad del Tribunal. La ex-fiscal del TPIR Carla Del Ponte fue despedida de su puesto por promover la investigación de miembros de la nueva administración Tutsi pues se ha presentado evidencia por medio de diversas fuentes, entre estas organizaciones no gubernamentales de derechos humanos, de que estos también cometieron excesos y atrocidades durante la guerra y durante el genocidio (Cobban, 2004b). El grado de influencia política que el gobierno Tutsi de Ruanda ha tenido sobre el TPIR ha llevado a muchos observadores a concluir que el Tribunal está prejuiciado y sólo provee “justicia del vencedor” (Cobban, 2004a). Estas alegaciones de parcialidad no ayudan a la imagen del TPIR dentro de Ruanda, especialmente entre la población Hutu. Algunos podrían alegar que la “justicia del vencedor” es el mismo tipo de justicia que se aplicó a los criminales de guerra alemanes en los juicios de Nuremburg y que es indudable que los procedimientos del TIPR, el TIPY, y recientemente, la Corte Penal Internacional (CPI), siguen el precedente establecido por estos juicios. Pero Ruanda no es Nuremburg, y ya no estamos en la Segunda Guerra Mundial. Era casi aceptable que la justicia de Nuremburg estuviera parcializada al beneficio de los aliados pues fueron ellos los que establecieron el Tribunal (Cobban, 2004a). El TPIR, el TPIY y el CPI son tribunales establecidos por la ONU, el cual se supone que sea un organismo multilateral, universal, justo e imparcial como mediador en los problemas que atañen a la comunidad internacional. Además, es casi imposible que el TPIR se desenvuelva con la continuidad que se dieron los juicios en Nuremburg pues este carece de registros escritos y detallados por los responsables del genocidio, como los que dejaron los nazis. El precedente Nuremburg demarca otra de las similitudes entre el TPIR y el TPIY. Como ya hemos visto, el TPIR está modelado a semejanza del TPIY y comparte con éste sus Reglas de Procedimiento y Evidencia, y sus Jueces Apelativos. Pero aún así existen importantes diferencias entre ambos Tribunales. El TPIY responde a un conflicto armado continuo e internacional. Por lo tanto, éste se enfoca en enjuiciar a personas responsables por serias violaciones a la ley humanitaria internacional, o sea, crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad. El TPIR trata crímenes que ocurrieron internamente, a nivel nacional. Éste se enfoca primordialmente en actos de genocidio, aunque también

a los grupos étnicos en conflicto dentro de sus respectivas regiones, ni ha fortalecido la unidad nacional. A ambos tribunales se les critica por su imposición de los métodos judiciales occidentales en sociedades diametralmente distintas a las que no les beneficia el sistema “blanco o negro”, “bueno o malo”, “ganador o perdedor” de justicia (Cobban, 2002). Esto puede ser un precedente peligroso para la joven Corte Penal Internacional. Ambos, el TPIY y el TPIR, fueron diseñados y aplaudidos por los precursores de la CPI. Estos tribunales ad hoc, además de servir los intereses de su región, sirven como símbolos de la conciencia mundial en un lugar específico. De modo que estos tribunales, fueron como ensayos, tribunales de prueba para ver si era viable o no la creación de la CPI. El hecho de que ambos el TPIY y el TPIR sean ciegos a las necesidades y estilos regionales a los que supuestamente sirven puede acarrear que la CPI copie el mismo comportamiento y no responda eficazmente a los problemas judiciales de los pueblos del mundo; especialmente cuando el grosor de la jurisprudencia y precedentes legales en materia de violaciones de leyes humanitarias viene de estos tribunales ad hoc. A los propios jueces del TPIR les preocupa que la CPI sufra de los mismos problemas administrativos, de incompetencia y de mala influencia política de los cuales sufre el TPIR. En cierta manera, estos problemas se convierten entonces en el motor que impulsa el mejoramiento de la CPI como organismo judicial internacional que puede aprender de los errores de sus antecesores (Cobban, 2004a). Pero no todo es oscuro para el TPIR, y por ende para el TPIY y la CPI. Aún con todos sus errores el cuerpo de precedentes legales que el TPIR ha creado es consistente y confiable y tiene la aprobación de académicos, estados y miembros de la sociedad civil. Algunos alegan que la existencia del TPIR ha propiciado que los desarrollos humanitarios en Ruanda estén bajo la mira del mundo entero (Cobban, 2004a). El TPIR obtuvo el primer castigo a un acusado por el crimen de genocidio. Con el caso contra el ex primer Ministro Jean Kambanda (1998) se estableció el precedente de la primera vez que una persona reconoce su culpa por genocidio en un tribunal internacional y la primera vez que el acusado por genocidio es un alto funcionario de gobierno. El TPIR se destaca por tener a grandes líderes del


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64 genocidio entre sus detenidos y acusados. Otro precedente importante fue la definición por parte del Tribunal de la violación sexual como un acto de violencia que puede constituir genocidio, siempre y cuando el acto haya sido cometido con el intento de destruir a un grupo particular. El caso en contra de la Hate Media, incluía acusaciones de genocidio, incitación a genocidio y crímenes contra la humanidad a diversas personas encargadas de los medios extremistas que propiciaron el genocidio entre estos, Ferdinand Nahimana y Jean Bosco Barayagwiza, encargados de Radio Télévision Libre de Mille Collines, y Hassan Ngeze, director y editor del periódico Kanpur. Éste fue el primer caso, desde Nuremburg en que se examinó el rol de los medios en el marco de la justicia criminal internacional (International Criminal Tribunal for Rwanda, 2005). Aún con todos los precedentes positivos que ha establecido para el derecho humanitario internacional, el TPIR mismo reconoce que factores como la lentitud de los juicios menoscaban la importancia y las buenas acciones del Tribunal. Por lo tanto, el TPIR ha delimitado estrategias de cambio para poder completar todos los juicios que faltan antes de que su término expire en el 2008. En el 2003, el TPIR entregó un plan estratégico a la ONU en el cual solicitaba permiso para llevar a cabo

las víctimas del genocidio. Además de a manera de compensación, los fondos recolectados de estas sanciones podrían utilizarse para sufragar gastos del Tribunal y para la reconstrucción de Ruanda. Queda del TPIR si decide aceptar estas, o cualquier otras sugerencias publicadas por organizaciones de derechos humanos como Amnistía Internacional, grupos de interés como el Lawyer’s Comitee, académicos del derecho internacional, y/o los propios habitantes de Ruanda.

algunos cambios. El primero de estos es la adición de más jueces ad litem. Segundo, el establecimiento de un Fiscal únicamente para el Ruanda en vez de compartirlo con el TPIY. Tercero, la finalización, para el 2004, de toda investigación para casos nuevos de modo que se le pueda dar énfasis a las complejidades de los casos que ya se tienen de personas directamente responsables por el genocidio. El cuarto cambio propuesto son las negociaciones para transferir acusados que aunque no se clasifican como líderes del genocidio, cometieron crímenes que ameritan juicio, a países dispuestos a ofrecerles juicio justo de acuerdo a los estándares de la ONU. Quinto, en casos donde la evidencia sea muy pobre, la ley no apoye un juicio, o el acusado se encuentra fuera del alcance del TPIR (muerte, etc.), el Tribunal escoge no procesar los mismos. Finalmente, el TPIR desea una continuación de la obligación de los estados a cooperar con el TPIR con la aprensión y extradición de acusados refugiados en estos estados al TPIR. La ONU aceptó todos los cambios propuestos por el TPIR e incluso alentó la revisión continua de las estrategias (International Criminal Tribunal for Rwanda, 2005). Finalmente, han surgido muchas sugerencias para mejorar el desempeño judicial del TPIR y su posición frente al pueblo de Ruanda. Oppenheimer & Van der Wolf (1997) sugieren la implementación de algunos cambios, entre ellos la ampliación de la jurisdicción temporal y geográfica del Tribunal. Una jurisdicción temporal y geográfica más amplia permitiría al TPIR tomar en cuenta eventos y personas antes de 1994 cuyos efectos y acciones repercutieron directamente en el genocidio, especialmente los conflictos étnicos de los años 90. La imparcialidad del TPIR es muy importante, por lo que los autores recomiendan que el Tribunal no incurra en el error de llevar a cabo la “justicia del vencedor”, sino que haga responsables de sus actos a ambas partes por igual. De este modo, la credibilidad del Tribunal no se ve afectada y no se crean precedentes peligrosos para futuros aparatos judiciales ad hoc o la CPI. Una última reforma sugerida por Oppenheimer & Van der Wolf es concederle al TPIR la facultad de imponer sanciones económicas a los acusados. Este sistema podría rebajar las sentencias de cárcel, pero a la vez sería una manera de desalentar el genocidio y proveerles una compensación parcial a

que aunque cumple en gran medida con las provisiones del Estatuto, no contribuye a la reconciliación y reconstrucción nacional. Juzgar a los ruandeses de la manera occidental, sin darle importancia a los valores de su cultura y sin reconocer métodos alternos de justicia que no dividan aún más a la población no responde a las necesidades del país. No responder a las necesidades de las víctimas que claman por ayuda es en mi opinión el peor fallo del TPIR. Sin embargo, el TPIR sirve muy bien como un ejemplo a la CPI, ya sea para aprender de sus errores o para utilizar los precedentes legales positivos que éste ha logrado, como las convicciones por genocidio, etc. Esperemos que la CPI no crezca en desarrollo paralelo a las fallas del TPIR y su homólogo el TPIY. En las etapas maduras de su desarrollo, el TPIR ha reconocido sus errores y fallas y ha intentado llevar a cabo reformas estructurales y funcionales para arreglarlos. La lista de cambios implementados por el TPIR refleja un deseo genuino de acelerar los procesos judiciales y evitar que la “justicia retardada” se convierta en “justicia denegada”. Algunos cambios, como el establecimiento de un Fiscal únicamente para el TPIR incluso responden a los deseos del pueblo y el estado de Ruanda. Es mi opinión que al TPIR aún le queda mucho por aprender. Sin embargo, la buena disposición que ha tenido en los últimos tiempos de reformar sus prácticas erróneas y adaptarse a los modos y estilos de vida de su jurisdicción geográfica, auguran positivismo y un posible final feliz a esta historia de horror. Creo que el TPIR debe continuar abriéndose a las sugerencias y recomendaciones que le ofrecen observadores externos e internos, especialmente los ruandeses. También es mi opinión que el TPIR debe observar cuidadosamente los efectos fructíferos para la reconciliación nacional que el Gobierno de Ruanda ha obtenido a través de sus cortes nacionales y de los juicios gacaca, y aprender de ellos. Quizás la implementación de prácticas regionales basadas en los valores culturales de los ruandeses, como la importancia del arrepentimiento y el perdón, ayuden a agilizar los procesos y enaltezcan la posición del TPIR frente al pueblo de Ruanda. A lo mejor, de este modo los ruandeses dejarían de ver el TPIR como un proceso ridículo que sirve más para el encubrimiento de la culpa

Conclusión

Como toda organización internacional, el TPIR surgió como una solución en un momento de crisis. Sin embargo, una vez que esta solución internacional entró en función, la inmensidad del aparato burocrático, las limitaciones en jurisdicción, el distanciamiento de los reclamos de los ruandeses, los reclamos de parcialidad, y el occidentalismo, han minado su credibilidad y han limitado su desarrollo. El desarrollo del TPIR ha sido entonces lento y pesado, como podemos ver con los pocos casos que han logrado procesar. Todos estos factores que hemos discutido propician un desempeño judicial ineficaz


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66 occidental por su inacción en 1994, que para ayudar a reconciliar un país destrozado.

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Manos que Hablan Reportaje sobre el lenguaje de señas en Puerto Rico

Sharon González

Reportaje Periodístico

Manos que hablan ~Intérpretes promueven el desarrollo del Lenguaje de Señas en Puerto Rico~ Sus manos parecen tener voz propia, y con cada movimiento evocan todo un mundo de significados. Mary Eastman Wilson, maestra de lenguaje de señas, certificada por el Registro de Intérpretes para sordos (RID, por sus siglas en inglés), comenzó a desarrollar su vocación desde temprana edad. “A los 12 años empecé a asistir a una iglesia de sordos en Colorado, y ahí me ofrecieron talleres de lenguaje de señas”, narró Eastman Wilson. A pasar de los múltiples cursos que tomó, no fue hasta que se relacionó con esta comunidad que pudo expandir sus conocimientos y aplicarlos. “Puedes estudiar cientos de clases, pero si no hablas con sordos no vas aprender su idioma”, añadió. El lenguaje de señas, sistema de gestos visuales utilizado por las personas con impedimentos auditivos para comunicarse, no es universal, ya que el de cada país guarda estrecha relación con su cultura y sus costumbres, según explicó Aída Luz Matos, en su libro ‘Aprende Señas conmigo’. “Es un idioma independiente y sumamente desarrollado”, afirmó Eastman Wilson, quien actualmente está terminando una maestría en consejería escolar con énfasis en salud mental de los jóvenes sordos, en Gallaudet Collage, única universidad de sordos en el mundo, ubicada en Washington, Distrito de Colombia. Vital la profesionalización de los intérpretes “Los intérpretes necesitan respeto, y para obtenerlo se debe profesionalizar el campo de la interpretación”, según Eastman Wilson, quien también manifestó que Puerto Rico ha dado un gran paso con la implementación del primer grado universitario en lenguaje de señas. A partir de este año la Universidad del Turabo ofrecerá un Bachillerato en Ciencias en Interpretación del lenguaje de Señas, resultado de una propuesta realizada por María M. Laguna, quien tiene una maestría en Educación del Sordo en New York University (NYU), y Mirelys Aponte, Presidenta del Capítulo de Puerto Rico del RID, informó Laguna, en entrevista telefónica. “El bachillerato cuenta con 128 créditos, de los cuales 62 son de especialización, y hemos incluido como requisito realizar una pequeña investigación”, comentó Laguna, quien está preparando un libro sobre la historia y el desarrollo del lenguaje de señas en Puerto Rico. Laguna también destacó que le han dado al currículo un giro investigativo en torno al lenguaje de señas utilizado por los puertorriqueños. “En Puerto Rico hay dos problemas fundamentales: las personas sordas no han tenido suficientes intérpretes, y no se ha visto esto (la interpretación) como profesión, debido a que no tenía base académica”, agregó.


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70 Otro recurso educativo que hay en la Isla son los talleres independientes de lenguaje de señas. Este es el caso de ‘Hablando sin Voz’, un grupo dirigido por Ruby Mercury López y Joel Carreras Rivera, el cual ofrece cursos básicos, intermedios y avanzados, expresó Mercury López, en entrevista telefónica. Además de enseñar el Lenguaje de Señas Americano (ASL, por sus siglas en inglés), las clases se enfocan en la gramática del idioma y en la cultura de las personas audio impedidas, explicó Mercury López, quien estudió en la Academia de Estudios relacionados al Sordo (ARS). Sobrepasando barreras Según Eastman Wilson, uno de los mayores obstáculos que tienen que enfrentar los sordos a lo largo de su vida es el discrimen. “Tenemos un impedimento social… en vez de respetar la diversidad entre la gente, lo que hacemos es rechazarlos”, recalcó. Existen varias ordenanzas que garantizan los derechos fundamentales de las personas con impedimentos auditivos. Una de ellas es la Ley 51 de 1996, “que establece la responsabilidad de las agencias gubernamentales de Puerto Rico en prestar servicios educativos integrales para las personas con impedimentos”, según el boletín informativo de la Oficina Ley 51 de la Universidad de Puerto Rico (UPR). La Oficina de Asuntos para las Personas con Impedimentos (OAPI), es la responsable de hacer cumplir dicha ley en la UPR, indicó su Directora, Felícita Guzmán Almenas. La OAPI, que tiene como propósito principal facilitar la integración de las personas con impedimentos al resto de la comunidad universitaria, a través de la prestación de servicios de acomodo razonable, proporciona a los estudiantes sordos anotadores para sus clases, y la Agencia Estatal de Rehabilitación Vocacional es quien le asigna un intérprete, señaló Guzmán Almenas. Una minoría lingüística La intérprete, quien actualmente trabaja en la Escuela de la Base Ramey en Aguadilla, defendió la existencia de una cultura de sordos, ya que los considera una minoría lingüística. “En Estados Unidos, ya no quieren que les llamen impedidos, porque no los son cuando están juntos en su comunidad”, manifestó Eastman Wilson, quien considera que la verdadera limitación está en la mente de los oyentes. “Nosotros nos equivocamos si pensamos que la única manera de comunicarnos es con la boca, eso no me hace un ser humano. Lo que me hace un ser humano es mi habilidad para comunicarme, y puede ser con lenguaje de señas”, argumentó la entrevistada, demostrando que sus manos jamás podrán ser silenciadas.

Sección de notas al calce: Del ensayo La subjetividad en la historia, falsamente acusada de ‘ficción’: a propósito de la microhistoria en El queso y los gusanos, de Carlo Ginzburg Carlo Ginzburg, El queso y los gusanos, Barcelona: Ediciones Península, 2001. Justo Serna y Anaclet Pons, “AntiWhite”. Recuperado el 26 de noviembre de 2004 de <http://www.uv.es/jserna/AntiWhite.htm> 3 Con todas las limitaciones que pueda tener en su aplicación. Ver Levi, G. “Sobre microhistoria”. Formas de hacer historia. J.L. Gil Aristu, editor, pp. 130. 4 Ibid, pp. 136. 5 Ginzburg sigue confiando en la recuperabilidad, aunque fuese limitada, del pasado de los “subalternos”. Esta postura pasa por alto el gran dilema de los estudios subalternos: la imposibilidad de acceder a ese pasado con los lenguajes de los cuales disponemos. Afirma Ginzburg en el prefacio que con los datos disponibles sobre Menocchio “ya podemos reconstruir un fragmento de los que se ha dado en llamar ‘cultura de clases subalternas’ o ‘cultura popular’.” (pp. 10) 6 Me refiero a la portada y contraportada de la edición ya citada. 7 Caryl Emerson, “Keeping the Self Intact During the Culture Wars: A Centennial Essay for Mikhail Bakhtin” en New Literary History, 27-1, 1996, pp. 107-126. Recuperado el 29 de noviembre de 2004 de <http://muse.jhu.edu/journals/new_literary_history/v027/27.lemerson.html.> 8 Pienso en historiadores al modo de Gertrude Himmelfarb, por ejemplo, en su ensayo “Postmodernist History” en On Looking Into the Abyss: Untimely Thoughts on Culture and Society, New York, Vintage Books, 1994, pp. 131-161. 9 Emerson, 1996, pp. 113. 10 Levi, pp. 141. 11 Emerson, pp. 109. 12 Ibid, pp. 110. He decidido traducir el término “comprensión” por “understanding”, puesto que me parece más adecuado en el contexto de Bakhtin que el término “entendimiento”, con resonancias más mecánicas. 13 Ibid, pp. 117. 14 Me ha parecido muy interesante la afirmación de Emerson: “Rigor, consistency and excruciating attention to detail are required to develop a fictional consciousness to the point where it is autonomous enough to live in its own, to enter its own subject-to-subject relations. Skillfully created, this character can then enter into active subject-to-subject relations with the reader. Precisely such communion is the endpoint and triumph of the realistic novel.” Ibid, pp. 113. 15 Serna y Pons, “AntiWhite”. 1 2

Del ensayo “Our Ancestral Mother: Mitochondrial Eve” There is much dispute over the reliability of the molecular clock and its regularity. Some scientists establish a mutation rate of 2-4% per million years. (Lewin, 1987) 17 Anatomically modern humans are commonly defined as humans who presented characteristics that we see in humans today: lithe bodies, high foreheads, sharp chins, low brow ridges, binocular vision, a separate thumb and complete bipedalism. These characteristics are inherent to the Homo sapiens sapiens. 18 Homo erectus, an older group of humans, had emigrated out of Africa somewhere between 1 to 2 million years ago establishing two major populations: the Neanderthals in Europe and the Asian Homo erectus (Ingram, 2001). 19 The parsimony method of constructing phylogenetic trees consists of constructing the tree that minimizes the number of mutations necessary to reach the common ancestor (Lewin, 1987). 20 Back mutation is the process by which nucleotide sequences that have already been substituted are reversed and returned to their original state (Ingram, 2001). 21 In most of the studies mentioned here, researchers used a small portion of the mtDNA genome. Many of them used the D-loop, which is a small section that has a high mutation rate and only compromises about 7% of the mitochondrial genome. (Ingram, 2001). 22 Similar to Mitochondrial Eve, Adam of the Y chromosome is the single male common ancestor of all the Y chromosomes living today, only passed through the paternal lineage. Investigations in this area have proven to be much more difficult but also support and African origin for modern humans. However, Adam did not live during the same time as Mitochondrial Eve because their lineages are completely independent and separate (Olson, 2002). 16

Contornos Vol. XIX  

Vol. XIX de la revista literaria del Programa de Honor de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras.