Issuu on Google+

Valladolid. RĂ­os de Luz.


Valladolid. RĂ­os de Luz.


© 2011 Ayuntamiento de Valladolid © de los textos, sus autores © de los dibujos, Santiago Bellido © de las fotografías, sus autores © de la ruta virtual, César Blanco y Vidal García Diseño del libro: SM2 Asesores Creativos de Publicidad S.A. Edición del DVD: Fenicia Reservados todos los derechos. Prohibida la reproducción total o parcial sin la debida autorización. Traducción de Accurate Translations ISBN: 978-84-96864-61-0 Depósito Legal: VA-340-2011 Impreso en España.


Valladolid. Ríos de Luz. Textos / Texts

Juan Carlos Arnuncio y Teófanes Egido

Fotografías / Photographs Dibujos / Drawings

Luis Laforga

Santiago Bellido

Visita virtual, fotografías panorámicas y de detalle / Virtual walk, panoramic and detailed photographs César Blanco y Vidal García

Página web / Web www.valladolidriosdeluz.es

Patrocinan

Colaboran


VALLADOLID, AGUA Y LUZ

Francisco Javier León de la Riva Alcalde de Valladolid

La luz y el agua podrían parecer a primera vista

su historia reflejada a través de sus espacios, edificios y

dos elementos incompatibles. Sin embargo, ambos com-

monumentos iluminados, poniendo en valor, no solo de

parten una naturaleza ondulada que los hace casi herma-

día, sino también de noche, el importante y rico patri-

nos. No es extraño, pues, encontrar al gran autor Gabriel

monio urbano de nuestra ciudad. Esto lo hace con suti-

García Márquez describiendo, en un relato titulado “La

les pinceladas cromáticas y, aunque el verde predomina

luz es como el agua”, una maravillosa y evocadora esce-

indicando el camino a seguir, no cabe duda de que las

na en la que ambas materias confluyen: …una cascada

referencias a las épocas litúrgicas en las iglesias y la ilu-

de luz que caía de un viejo edificio escondido entre los

minación de los espacios culturales municipales añaden

árboles. Salía por los balcones, se derramaba a raudales

sentido y atractivo a la ruta. Algo que no sería posible sin

por la fachada, y se encauzó por la gran avenida en un

las más modernas tecnologías que hacen que el coste,

torrente dorado que iluminó la ciudad...

tanto material como medioambiental, sea mínimo, al-

canzando un ahorro energético del 44,5% (que en el caso

Esta relación íntima entre los dos elementos con-

sigue que la ruta “Ríos de Luz”, una experiencia única de

de la Plaza Mayor llega al 84,5%), incluyendo los quince nuevos edificios que ahora cuentan con iluminación.

diseño lumínico recientemente creada en Valladolid, se nos presente como algo natural, hermoso; algo que ex-

Esta nueva ruta convierte a Valladolid en una

trañamente tiene gran sentido. Un sentido que, además

ciudad pionera en el uso de las nuevas tecnologías de

de poético, es histórico. Así, la ruta “Ríos de Luz” marca

la iluminación sostenible, aplicada a fines culturales y

el antiguo cauce de la Esgueva discurriendo, escribiendo

de promoción turística. Y por eso agradezco muy espe-

sus meandros, por la ciudad. Ya no hay agua, ésta tuvo

cialmente a Philips y a los diseñadores de la ruta, Rafael

que alterar su recorrido para permitir el desarrollo urba-

Gallego, de Áureolighting y Lara Elbaz, su profesionali-

no de Valladolid, pero ahora está su espíritu, un espíritu

dad e inspiración. También debo mencionar que en esta

de agua y luz, respetuoso con el medio ambiente.

ruta hemos contado con el buen hacer de dos empresas de Valladolid: la multinacional INDAL en su producción y

La luz verde-azulada que marca el camino de

la empresa nacional ELPA en su instalación y puesta en

la ruta es, por lo tanto, símbolo del agua que por allí

funcionamiento. La calidad de su trabajo es, en ambos

fluyó. Pero también del carácter sostenible de la nueva

casos, muy satisfactoria y su profesionalidad recomenda-

ruta. El río simbólico nos guía con un objetivo muy claro:

ble. Gracias al esfuerzo de todos hemos hecho realidad

dar a conocer el esplendor nocturno de Valladolid, de

un proyecto con vocación y proyección internacional,


creado con la colaboración de nuestra ciudad hermana

ciudad que sabe respetar su historia, su legado natural y

Morelia (México) y ya exhibida en nuestra ciudad amiga

que es capaz de conjugar tradición y modernidad y sacar

de Ahmedabad (India).

el mayor provecho de ambos a través de los medios tecnológicos más vanguardistas.

Nos dice el cronista de la ciudad, Teófanes Egido,

que la iluminación urbana y nocturna tardó en llegar a

Valladolid y que la verdadera revolución en el alumbra-

protagonistas rescatan del fondo de la luz las cosas que

do se produjo en el siglo XIX. Con la ruta “Ríos de Luz”

durante años se habían perdido en la oscuridad. En Va-

Valladolid se coloca a la vanguardia de la iluminación

lladolid la noche, hoy, ilumina el esplendor de nuestra

urbana, algo que confirma el presidente de la Asociación

ciudad de manera renovada. Invito a todos a navegar por

LUCI, Allan Stewart, cuando expresa que en este campo

las calles de Valladolid, y por las páginas de este hermoso

nuestra ciudad da un paso más y muestra cómo la luz

libro ilustrado por Luis Laforga y Santiago Bellido, en una

puede convertirse en una herramienta para el desarrollo

ruta en la que confluyen historia y tecnología, pasado y

económico y turístico.

presente, vanguardia y medio ambiente… agua y luz.

En el relato de García Márquez los dos niños

En Valladolid nos hemos convertido en referen-

tes y maestros en la ciencia de navegar en la luz. Como alcalde tengo el gran orgullo de vivir y pasearme por una

Francisco Javier León de la Riva Alcalde de Valladolid


En ELPA somos vallisoletanos. Nuestra historia es

En función del tipo de edificio que había que ilu-

la de Castilla. Trabajar en las fachadas de edificios con

minar, se ha optado por una solución diferente de instala-

los que hemos crecido, de los que ya de niños oíamos

ción. En unos casos con importante obra civil asociada y

grandes cosas, es una responsabilidad y un gusto difícil

en ocasiones instalando los conductores por las fachadas,

de expresar.

tejados, etc.; siempre con el máximo respeto hacia la integridad física de los edificios y con el objetivo firme de

Al involucrarnos en el proyecto de la ruta “Ríos

que estos elementos provoquen un impacto visual mínimo.

de Luz” nos encontramos con un reto importante. Y ha merecido la pena.

Por este motivo las luminarias, proyectores y co-

lumnas se solicitaron a los fabricantes según el color de

En las instalaciones realizadas hemos tenido en

las fachadas, y de hecho en un mismo edificio, en la Aca-

cuenta un uso eficaz y racional de la energía, evitando el

demia de Caballería, conviven cuatro colores distintos

resplandor luminoso nocturno.

de luminarias.

En todos los monumentos se ha conseguido una

Nuestro reto ha sido el de ofrecer una nueva vi-

óptima eficiencia energética instalando unos progra-

sión de los edificios que participan en la ruta “Ríos de

madores astronómicos, regulando el encendido con el

Luz” durante la noche, sin que se perciba de día.

anochecer y su apagado a las 24:00 horas. La potencia total instalada era de 108,384KW, y se ha reducido a

Y lo hemos conseguido.

60,25KW, lo que supone un ahorro energético del 44,5%, incluyendo en este último consumo y las instalaciones con nueva iluminación.

Francisco Pascual Gerente ELPA


Para Iberdrola, constituye una gran satisfac-

Nuestra Señora de Prado; y el apoyo a diversas iniciativas

ción colaborar con el Ayuntamiento de Valladolid en la

que forman parte de la intensa vida cultural de la ciudad.

edición de esta publicación, que, bajo el sugerente título “Ríos de Luz”, nos presenta un apasionante paseo

Y si Iberdrola forma parte del pasado y el presen-

por los principales edificios históricos y monumentos de

te de esta tierra, nuestra Compañía está determinada a

la ciudad.

serlo también de su futuro. Por ello, estamos presentes en varios centros tecnológicos del Parque Tecnológico de

A lo largo de su ya centenaria historia, nuestra Com-

Boecillo y, además, hemos apostado decididamente por

pañía siempre ha estado profundamente unida a Valladolid,

desarrollar en Valladolid el vehículo eléctrico, una ini-

ciudad en la que nació –allá por 1906– una de las empresas

ciativa altamente innovadora y creadora de valor, que

germen de la actual Iberdrola, la Electra Popular Vallisole-

se ha convertido en uno de los pilares fundamentales

tana. Desde entonces, Iberdrola no sólo ha sido testigo del

del sector de la automoción, que tanto peso tiene en el

crecimiento y de la expansión de la capital, sino también

tejido industrial de esta ciudad.

uno de sus motores de desarrollo económico y social.

Con todo ello, Iberdrola renueva cada día su

Nuestro compromiso con Valladolid y con los más

compromiso con esta capital, donde nuestra Compañía

de 300.000 particulares y empresas a los que damos ser-

quiere seguir siendo un elemento dinamizador de la eco-

vicio en toda la provincia, nos ha llevado –especialmen-

nomía e impulsor de crecimiento sostenible y bienestar

te en los últimos diez años– a trabajar intensamente en

para todos los vallisoletanos.

la modernización de la red de transporte y distribución eléctrica, con el objetivo último de mejorar la calidad de

Nuestra enhorabuena al Ayuntamiento de Vallado-

servicio que ofrecemos a nuestros clientes vallisoletanos.

lid por esta publicación, que estamos seguros ayudará a muchos visitantes y turistas a descubrir los secretos que escon-

Ese compromiso se ha materializado también en

de una ciudad que, desde un pasado lleno de historia, está

diferentes actividades en el ámbito de la Responsabilidad

sabiendo proyectarse al futuro con ilusión, fuerza y energía.

Social Corporativa (RSC), como la colaboración de Iberdrola y la Universidad de Valladolid en las Aulas de Empresa y en las Becas para alumnos de postgrado; el proyecto de iluminación llevado a cabo en el Monasterio de

Iberdrola


En el sector de la iluminación surgen a diario pro-

Por primera vez en nuestro país se realiza un

yectos que nos plantean condicionantes de muy diversa

proyecto que sitúa a la iluminación como motor so-

índole. Para todos ellos, en Indal buscamos ofrecer desde

cioeconómico y cultural, que combina a la vez eficiencia

el primer momento las soluciones que satisfagan a nues-

y belleza, diseño y turismo. La actuación de Indal ha te-

tros clientes y que generen un beneficio real para la gen-

nido como bases la calidad, el confort y la eficiencia de

te, cuidando su entorno y respetando el medio ambiente.

las instalaciones, adaptando la iluminación a las personas, que son el centro de nuestro interés. Hemos puesto

En el caso del proyecto “Ríos de Luz”, nuestra

al servicio de los ciudadanos la última tecnología LED y

implicación ha sido única. Y es que se dan dos compo-

otros productos, haciendo más atractivos con ello parte

nentes que lo hacen muy especial: por un lado, supone

de los monumentos por los que transcurre la ruta, a la

contribuir al embellecimiento de una ciudad y por otro,

vez que hacemos nuestro trabajo, lo que nos gusta en

hacerlo a sabiendas de que no es una ciudad más, sino

definitiva. Por ello nos sentimos muy orgullosos de parti-

que es la nuestra, la que nos ha visto nacer como em-

cipar en el embellecimiento de nuestra ciudad, colabo-

presa y la que nos respalda y anima a seguir continuando

rando en la puesta en marcha de “Ríos de Luz” que está

nuestra labor.

consiguiendo un renacimiento turístico de Valladolid, de nuestra Ciudad.

Llevamos en esta tierra más de 60 años y desde

entonces nuestra inquietud principal sigue en pie, y ésta

¿Qué más podemos pedir?

no es otra que la de iluminar para las personas, mejo-

rando su calidad de vida a todos los niveles. “Ríos de Luz” es, por tanto, el mejor exponente de nuestro lema, “Iluminando para ti –Lighting for you-” con un plus de compromiso si cabe, ya que somos vallisoletanos y es para disfrute de nuestros paisanos y visitantes.

Sebastián Arias Consejero Delegado de Indal


PHILIPS - RUTA “RÍOS DE LUZ”

Acercar al ciudadano el concepto de solución en

Para ampliar información sobre dichos tesoros

iluminación ornamental bajo una sinfonía tan perfecta-

y ayudar al color “verde río”, seleccionado en la guía

mente orquestada como el proyecto “Ríos de Luz”, de-

del recorrido, existen una serie de pantallas urbanas con

riva en un reto altamente gratificante desde el punto

tecnología LED que explican, como si de un museo al aire

de vista técnico, sociológico, cultural e incluso sensitivo

libre se tratase, tanto la historia de los monumentos y

que desde PHILIPS LIGHTING recogemos con ilusión por

espacios como las actividades socio-culturales que ac-

materializar al amparo de la confianza depositada en

tualmente se desarrollan.

nuestras soluciones.

Este enfoque nocturno, creado por los lighting

La iluminación ornamental serpentea entre los

designers Lara Elbaz y Rafael Gallego, nos plantea un

parámetros de la efectividad visual, la sostenibilidad, el

nuevo concepto de iluminación, una idea de hacia dón-

confort y ayuda a poner en valor, las distintas localiza-

de se mueve Valladolid sin olvidar de dónde viene. El

ciones de una ciudad con tanto valor histórico, reconoci-

hecho de que desde PHILIPS LIGHTING se haya podido

da como la Capital del Pisuerga.

participar en este viaje, gracias a la confianza puesta

por la ciudad en nuestras soluciones completas de servi

La riqueza atesorada en sus calles, se ve resal-

cios y soluciones de iluminación, nos llena de orgullo y

tada con soluciones en iluminación sostenibles, eficaces

mueve para seguir liderando la innovación en proyectos

desde el punto de vista técnico, tratando de conjugar la

de acercamiento de la ciudad a las personas a través de

dualidad ahorro/efecto y generando una sensación visual

soluciones avanzadas de iluminación.

con matices, que sitúe la atención del ciudadano en los tesoros apagados hasta entonces.

Philips Ibérica S.A.U.


Desde su creación en 2002, la Red LUCI ha pues-

Más allá de este aspecto estético, la atención

to en contacto a ciudades comprometidas con el uso de

prestada a la sostenibilidad en el desarrollo del proyecto

la luz para resaltar o promocionar sus tesoros arquitec-

es igualmente elogiable. Las nuevas tecnologías han sido

tónicos y su entorno urbano.

aquí utilizadas para maximizar la eficiencia energética y para reducir la polución lumínica y los resplandores,

La ciudad de Valladolid es una de esas ciudades.

convirtiendo el confort visual en una de sus prioridades.

Es también miembro de LUCI desde hace dos años y recientemente ha desarrollado algunas de las tecnologías

Este proyecto representa un uso ejemplar de la

y proyectos de iluminación más innovadores y creativos.

luz según los principios y el espíritu de LUCI, plasmados en su Carta de Iluminación Urbana; un uso que contribu-

Con su ruta “Ríos de Luz”, Valladolid da un paso

más y muestra cómo la luz puede convertirse en una he-

ye al embellecimiento de las ciudades, a su crecimiento sostenible y a la calidad de vida de sus habitantes.

rramienta para el desarrollo económico y turístico de una ciudad.

Quiero expresar mi enhorabuena a la ciudad de

Valladolid por esta excepcional iniciativa, animando a

Al revelar el papel histórico que el agua ha juga-

do en su pasado, “Ríos de Luz” presenta los monumentos

las demás ciudades de la red LUCI a acudir a la fuente y descubrir estos ríos de luz por sí mismos.

de Valladolid con un esplendor renovado, extendiendo una artística alfombra de color a lo largo del centro histórico de la ciudad.

Concejal Allan Stewart Teniente de alcalde de Glasgow Presidente de la Asociación LUCI


RUTA “RÍOS DE LUZ”: EL DISEÑO DE ILUMINACIÓN COMO ATRACTIVO TURÍSTICO Y CULTURAL. Belleza y sostenibilidad para la ciudad de Valladolid.

EL CONCEPTO. El concepto del diseño de ilumi-

nación de la ruta “Ríos de Luz” se originó con base en el

ruta lumínica adquiere de esta manera una personalidad propia que le confiere un atractivo turístico y cultural.

significado histórico y filosófico de los ríos, el agua, la luz y el color y su estrecha relación con el origen y el desa-

La ruta que nos propone “Ríos de Luz” atraviesa

rrollo de la ciudad de Valladolid, de dónde viene y hacia

y conexiona diferentes áreas del centro de Valladolid.

dónde se dirige. Los ríos de luz transmiten un mensaje

Cada área engloba edificios y monumentos, así como las

de memoria y de conocimiento, de fluir de nuevas ideas,

calles y plazas del entorno.

pensamiento y cultura, implican crecimiento y energía, vida y movimiento…

Las acciones realizadas en las áreas han consisti-

do en ordenar y armonizar el entorno: unificar el color de Por su importancia pasada, hemos recuperado la

las fuentes de luz empleadas, reducir niveles lumínicos y

memoria y el reflejo del río Esgueva, que en el siglo XIX

potenciar en lo posible la presencia de “la sombra” para

fue desviado del centro de la ciudad para permitir su

obtener paisajes lumínicos nocturnos más efectistas.

crecimiento, reintegrándolo simbólicamente en la ciudad. Este río virtual se transforma en una ruta lumínica

Los edificios y monumentos se han iluminado de

que recorre la ciudad, guiando a las personas de manera

acuerdo con sus características particulares, pero man-

sorprendente e interactiva. Revela sus riquezas pasadas

teniendo un criterio en cuanto a las técnicas empleadas

y presentes y desvela paso a paso, afluente a afluente,

que homogeneiza toda la actuación. Se ha unificado el

su historia y su cultura.

color de la luz en todos los monumentos de la ruta y empleado la variación de intensidad lumínica para realzar

EL DISEÑO. El objetivo que persigue el diseño de

detalles. Además, se ha dado prioridad al confort visual,

iluminación de esta ruta es ofrecer soluciones completas

empleándose accesorios antideslumbrantes siempre que

a las necesidades de los usuarios. Se han contemplado

ha sido necesario. También se ha buscado una integra-

y potenciado los aspectos subjetivos y el confort visual,

ción visual de las luminarias en su entorno con el objeti-

además de factores energéticos y económicos. Partiendo

vo de que pasen totalmente inadvertidas durante el día.

de esta premisa y considerando que la iluminación debe adaptarse a las personas, el resultado obtenido es una

De acuerdo con los criterios de diseño definidos

intervención eficiente con un alto componente estético,

en el concepto, se ha reducido considerablemente el

que pone en valor la ciudad de Valladolid al anochecer. La

nivel de iluminación de los monumentos y su entorno


mejorando la percepción y generando una mayor sensa-

ción de belleza y bienestar, utilizando para ello la última

túrgicos que hoy adornan el altar y el púlpito y llevan

tecnología y luminarias de bajo consumo de LEDs. Esta re-

los sacerdotes en la misa dependiendo del momento del

ducción se traduce además en un importante ahorro, tan-

año. Así, el interior de las torres de las iglesias y, en su

to en consumo eléctrico como en mantenimiento, confir-

caso, algún hueco más, se ilumina en color litúrgico co-

mando la estrecha relación entre diseño y sostenibilidad.

municando al exterior el mensaje litúrgico: morado para

En 1570, el papa Pio V estableció los colores li-

el Adviento, Cuaresma y liturgia de difuntos; blanco para

De los más de 30 monumentos objeto de esta

tiempo pascual, tiempo de Navidad, fiestas del Señor,

actuación, se ha renovado la iluminación existente en

de la Virgen, de los ángeles, y de los santos no mártires;

aproximadamente la mitad, y se ha añadido una nue-

rojo para el Domingo de Ramos, el Viernes Santo, Pente-

va instalación de iluminación en los edificios restantes

costés, fiesta de los apóstoles y santos mártires; y verde

y que carecían de iluminación. El resultado total de la

para el tiempo ordinario.

actuación ha permitido un ahorro energético del 44,5% (incluyendo la instalación de los edificios que carecían

de iluminación previa).

los espacios culturales presentes en toda la ciudad se

Finalmente, para permitir reconocer fácilmente

emplea luz color Valladolid (el institucional burdeos vio

Se emplea un código de luz de color que permite

unificar los usos de los edificios así como comunicar di-

leta de la ciudad) en cada uno de los edificios dedicados a la amplia oferta cultural.

ferentes mensajes de manera visual y clara. De esta manera, y puesto que los ríos están vivos y son cambiantes,

se emplea luz en color verde río (verde azulado) para

de disfrutar de la tarde-noche de Valladolid, viviendo

marcar el recorrido a través de la ciudad. Emitida por

experiencias culturales, gastronómicas y lúdicas y pa-

diferentes elementos luminosos que el visitante recono-

seando en un entorno urbano atractivamente iluminado.

La ruta “Ríos de Luz” ofrece una nueva manera

cerá con facilidad, la luz Verde Río adquiere el rol de guía turístico visual para conducir y acompañar al visitante en el descubrimiento del esplendor arquitectónico y cultural de Valladolid.

Rafael Gallego y Lara Elbaz


Espacios Culturales Municipales Espacios Culturales Municipales – Sala Municipal de Exposiciones de San Benito – Museo de Arte Contemporáneo Español Patio Herreriano – Sala Municipal de Exposiciones de la Casa Revilla – Sala Municipal de Exposiciones del Teatro Calderón – Sala Municipal de Exposiciones de Las Francesas – Sala Municipal de Exposiciones del Museo de La Pasión

Cultural Municipal Spaces – Municipal Exhibition Hall of San Benito – The Patio Herreriano, Museum of Contemporary Spanish Art – Municipal Exhibition Hall of Casa Revilla – Municipal Exhibition Hall of the Calderón Theatre – Municipal Exhibition Hall of Las Francesas – Municipal Exhibition Hall of the Museo de Pasión


Índice La luz de Valladolid. Reflexión histórica

27

Un paseo por la ciudad

29

Pasado y Presente

44

Elementos de Señalización

48

Plano de la ruta

50

La ruta “Ríos de Luz”

52

Ventajas Medioambientales

130

Visita Virtual

136

English Translations

137


LA LUZ DE VALLADOLID Reflexión histórica

27

Teófanes Egido Cronista de la ciudad

En la historia y en la vida de las ciudades, la luz ha sido un factor permanente, activo y cordial. No me refiero a la luz natural, presupuesta en todas las jornadas, las laborales de “sol a sol”, sino a la otra, a la iluminación pensada y hecha para combatir la oscuridad, o para convivir con ella. Porque no se debe olvidar que durante siglos y siglos la noche fue verdaderamente noche, y se la respetaba y se la temía, y hasta las campanas, con lo locuaces que eran, se callaban hasta el amanecer. La iluminación urbana y nocturna tardó en llegar a Valladolid (al igual que al resto de las ciudades en España y fuera de ella). Hasta el siglo XVIII, siglo de la Ilustración o, como gustaba decir antaño, siglo de las luces, éstas no abundaban por las calles. Mejor dicho, no las había salvo en algún portal de casas distinguidas; en “las casas de trato (especie de comercios domésticos), para darlas luz de noche -dice el Diccionario de autoridades- y poder vender cada uno sus géneros”. Mas al exterior miraba el candil, que durante bastante tiempo (al menos desde el siglo XVI al XIX) dio el nombre a la casa que anunciaba y a la calle en la que se encontraba: la “calle del candil”, nombre del que (y nos extraña) Agapito y Revilla dice ignorar su origen o su causa, que ha dejado tan clara hace poco Rosa Pérez (es la actual calle de Marina de Escobar). Los faroles (con revestimiento externo más aparatoso y resistente que el candil) tenían, además de la privada, la función social de alumbrar parajes y calles. Puede decirse que se trataba del primer alumbrado público y que tardó en generalizarse, en alumbrar de verdad en la ciudad, no solamente en puntos limitadísimos. Otra cosa era, claro está, el farol portátil, integrante necesario en las procesiones, sobre todo en las de Semana Santa, con los cofrades “de luz” para alumbrar el paso correspondiente y quizá también a los disciplinantes mientras hubo cofrades “de sangre”. Hasta que se generalizó la iluminación urbana de los faroles, la gran batalla contra la noche, o teniéndola como cómplice, fue la festiva de los castillos de fuego y de las luminarias. No podía preciarse de solemne la celebración que no estuviese animada por los cohetes, por los fuegos artificiales ni acompañada por las brillantes

luminarias, todo un espectáculo ansiado e imprescindible ellas solas. La historia de las fiestas grandes de Valladolid es la historia de sus luminarias esenciales. Algunas fueron muy comentadas. Por ejemplo, y no es más que eso, un par de ejemplos que se podrían multiplicar, las que lucieron en muchas de aquellas noches de la estancia de la corte en la Ciudad con Felipe III. Entre ellas, fueron especialmente brillantes las organizadas para celebrar el nacimiento del futuro rey Felipe IV. Las citamos porque tuvieron uno de los efectos colaterales temidos: el incendio. Lo apuntaron varios relacioneros (especie de periodistas antes de la prensa periódica), y el más insigne entre ellos, Cabrera de Córdoba, decía a mediados de mayo de 1605 después de anotar los castillos con algunas invenciones y personajes en la Plaza del Palacio (San Pablo) y en la Plaza Mayor: “A la noche hubo luminarias, y sucedió que se prendió fuego en la torre de San Benito el Real, la cual se quemó hasta derretirse las campanas, que entre todas dicen que eran diecisiete, y si acertara a venir el aire de levante, no dejara de quemarse la iglesia; pero no pasó a ella el daño, el cual se estima en más de 10.000 ducados, por haber quedado las paredes, que son de piedra, pasadas del fuego, que se habrán de derribar y hacer de nuevo para edificar sobre ellas”. En otras ocasiones todo discurrió con más regocijo y sin sobresaltos. Es posible que las fiestas más sonoras, participadas y deseadas fueran las de la aclamación de San Pedro Regalado como patrono de la ciudad y las de su canonización (1746 y 1747). Se rivalizó entre las iglesias comprometidas y por el municipio (“la Ciudad”) por festejar al santo vallisoletano con sermones, con procesiones, espectáculos interiores y exteriores, naturalmente, con toros, con muchos toros, y con luminarias, duelo, este de las luminarias, en el que salió vencedora la Catedral, no hay duda. Un franciscano, fray Buenaventura Maestro, testigo directo de todo, comentaba que las dos mil orzas de aceite puestas en la Catedral, “era tanta la luz y resplandor que despedían, que no solo iluminaban toda la ciudad, sino mucho campo en su circuito. Duró esta iluminación desde las ocho de la noche hasta amanecer el día siguiente”. Ventura Pérez, diarista sencillo de Valladolid, y que seguramente anduvo de por medio


28

en la operación de fabricar y colocar las luminarias en la Catedral de la que era sacristán, describe el espectáculo y cómo eran las “más de dos mil luces, hechas en unas orcicas de barro, sus mecheros de hoja de lata con cinco pabilos de algodón y llenas de aceite, que solo en la fachada y torre gastaron diez arrobas de aceite y mucha partida de algodón, cosa que lució mucho, pues se iluminó hasta la cruz de la veleta de la torre, pues pusieron una luz en la cabeza de la cruz de la veleta. Lució mucho por hacer la noche muy apacible”. Esto acontecía ya en el siglo XVIII, el de la Ilustración y, en consecuencia, el de la preocupación por la felicidad, por el bienestar (calidad de vida diríamos nosotros). Era natural que sus iniciativas se fijaran en el servicio público del alumbrado urbano, ya no solo por razones festivas sino también, y en primer lugar, por exigencias de seguridad. Y de esta suerte, a partir de 1780 abundaron los proyectos para iluminar las calles de la ciudad. Costó, cómo no, llevarlos a cabo. Sin embargo, por 1783 y 1785, faroles, de vidrio, se instalaron en la Plaza Mayor y en torno a ella, para lucir hasta la medianoche: de algunos se apropió el gamberrismo de entonces, pero otros permanecieron y, lo más importante, se impuso una política municipal decidida. La Sociedad Económica de Amigos del País se comprometió a principios de 1788 a mantener un farol en cada una de las cinco escuelas de niños y de niñas que había creado. En el mismo año se proyectó instalar nada menos que cien faroles, financiados por una corrida de toros destinada a este fin: aunque no todos, porque no había para pagar el aceite, algunos pudieron lucir gracias a iniciativas particulares. Se fueron multiplicando los faroles, se fue introduciendo la innovación eficaz del reverbero, y a finales de siglo, como dice María Dolores Merino en su monografía del urbanismo de la ciudad en aquellos tiempos, “poco a poco, hacia finales de siglo, se consigue para Valladolid el alumbrado general y la utilización progresiva del farol de reverbero”. No obstante, la verdadera revolución en el alumbrado se produjo en el siglo XIX, el del despegue de Valladolid en resortes fundamentales. Porque se fue cubriendo el espacio urbano llegando los faroles a otros barrios, y, lo más decisivo, penetraron nuevas técnicas de iluminación, nuevas energías. Hay que reseñar que el gobierno francés, durante la Guerra de Independencia, se interesó por este sector, que registró un avance muy considerable cuando hacia mediados del siglo fueron penetrando el gas y el petróleo.

Ahora bien, el cambio, la ruptura positiva, el, más que avance, salto cualitativo, tuvo lugar cuando llegó la electricidad al alumbrado público. Si no estoy mal informado, aquella noche inaugural del 22 de octubre de 1887 fue una fecha de euforia, comparable con la de la llegada del tren por ejemplo. Esto no quiere decir que la luz llegase a todos los sitios, que no hubiera fallos, que no siguiera coexistiendo con algunos faroles de petróleo o de gas. Pero fue el punto de partida de tantos adelantos relacionados con la electricidad (entre ellos, por entonces, el del teléfono), de la mejora de la ciudad, ya casi sin noches de las de antaño. Celso Almuiña recoge testimonios que hablan de los edificios iluminados y de la sensación de los vallisoletanos “de que las largas, frías e inseguras noches van a convertirse en un recuerdo más del pasado”. La presencia primera de la electricidad se exhibió con la iluminación de algunos edificios significativos. No obstante, se consideraba como artículo de primera necesidad. El cambio cultural llegaría más tarde, cuando la electricidad se convirtiera en otro elemento de cultura, generador de asombro por lo espectacular y lo escenográfico. Y estas capacidades se han revelado cuando con la electricidad ha actuado la electrónica, que es otro cambio que no hay que olvidar. Y este cambio no sabemos hasta dónde llegará, dada la velocidad en sus ritmos innovadores, pero el efecto de sus aplicaciones se ha podido constatar y disfrutar en acontecimientos cercanos y en escenarios como el Ayuntamiento, la fachada de San Pablo, la Catedral. La última proyección tuvo lugar en octubre o en septiembre del 2010, es decir, ayer, y su representación tenía como objetivo un adelantar algo del proyecto de “Ríos de Luz”. El proyecto es ya realidad, y una realidad que se puede admirar con frecuencia a lo largo del año: “Ríos de Luz” conjunta la luz con los monumentos más expresivos de la historia, de la actualidad, es decir, de la identidad de Valladolid. Este recorrido, nocturno y como litúrgico, un recorrido de hermosura nada arbitrario, tiene también relación con el otro elemento, con el de los ríos de Valladolid, pues, si nos fijamos, este viaje de hermosura en buena parte de su ruta de luz sigue un camino parejo al del río Esgueva en su ramal más urbano de antaño.

Teófanes Egido Cronista de la ciudad


UN PASEO POR LA CIUDAD

29

Juan Carlos Arnuncio Arquitecto

Un libro es un viaje. Se ha dicho muchas veces. Nos ofrece un recorrido a través de mundos que se abren a nuestra mirada y a nuestro conocimiento, de modo que al finalizar su lectura –al llegar a nuestro objetivo- nuestro bagaje es mayor que al iniciarlo. En un viaje, aun cuando quepa compartir con Kavafis que lo importante no es Ítaca sino el recorrido, suele haber un objetivo preciso: tal o cual lugar, tal o cual acontecimiento. Un paseo, sin embargo, no precisa de una meta; al contrario, su característica más específica tal vez resida en el hecho de que se realiza improvisadamente, casi inconscientemente. En un paseo nos dejamos seducir por el azar; es como si cada lugar que vamos descubriendo o redescubriendo, nos sugiriese el paso siguiente. Un paseo presupone calma; la suficiente como para disfrutar de la propia contemplación. Contemplación de lugares y cosas que suelen ser las de siempre, las de nuestro entorno pero que parecen adquirir un valor nuevo en función de la luz, del momento, o de nuestro estado de ánimo. Propicia la reflexión, el pensamiento y, también, la charla. No puede concebirse un paseo con alguien al que no nos una cierto afecto. Y si es en soledad, un paseo ayuda a enfrentarnos a nosotros mismos, disfrutando o desahogándonos. Hay paseos diurnos y también en el silencio de la noche. Tengo para mí que estos últimos acogen mejor nuestros pensamientos. A veces propenden a la melancolía pero, también parece como si la ciudad estableciese un pacto de silencio con nosotros mismos. Un pacto que nos ayuda a ver las cosas de otra manera. Que nos permite verlas desde un punto de vista nuevo. Creo que de un paseo casi siempre se vuelve mejor de lo que se sale. Este libro es un paseo. En su sentido literal y en su sentido literario. Porque nos propone precisamente eso: un paseo. Y, como tal, susceptible de prolongarse, de repetirse, de volver sobre lo andado. Y nos sugiere, a través de sus imágenes, acercarnos a lugares de nuestro universo cotidiano. Y así, sus páginas nos perfilan un recorrido, o mejor, muchos recorridos porque no hay nada que nos impida, como en la calle, atajar o volver atrás; o detenernos hoy en el edificio que ayer ignoramos. Un paseo es para disfrutar. Huye de lo erudito pero nos ayuda a darnos cuenta de detalles que, con

el tiempo, conforman nuestra visión sobre las cosas. No precisa de un rigor académico que nos obligue a reparar hoy en esta época y mañana en otra. Por el contrario su condición aleatoria hace que podamos detenernos donde más nos plazca.

Frente a San Benito uno puede detenerse en el magnífico y singular pórtico de Gil de Hontañón y asombrarse por el hecho de que éste casi duplicó su altura en otro tiempo, o reparar en el escudo que, como una sorpresa, apareció en su última restauración. Escudo cuya flor de lis lo acredita como el ¿único? en España de la etapa de Pepe Botella toda vez que los demás se destruyeron fiel a una inveterada tradición española. O contemplar, allí mismo, la fachada del Monasterio de aire “palladiano” proyectada, como el patio “Herreriano”, por Juan de Ribero Rada allá por el siglo XVI. Sugiero seguir andando hasta el palacio de Fabio Nelli pasando por la iglesia de San Miguel. En ésta, quizá la de traza clásica más ortodoxa de la ciudad, hay en la entrada una pequeña elevación de la acera. Las dimensiones de la calle no permiten la existencia de un atrio, pero sin darnos cuenta hemos salvado el primer peldaño; casi estamos dentro. No sé si este detalle se concibió con la fachada o es posterior, ni siquiera si es del todo consciente, pero es idéntico al que Borromini ejecutó en la romana iglesia de san “Carlino alle Quatre Fontane” en aquel intento de la “Propaganda Fide” (que no era sino el barroco) de convertir la ciudad en templo, de facilitar hasta el extremo nuestro acceso a cada iglesia. Frente a Fabio Nelli propongo percatarnos de un hecho: desde la plazuela que lo acoge, toda la arquitectura que se ve, miremos hacia donde miremos, forma parte del Valladolid pretérito. Ningún vestigio de errores de los sesenta. El palacio de los Valverde, el convento de la Concepción, el propio palacio de Fabio Nelli y la ya “moderna” edificación del siglo XIX que forma parte del viejo Coso y que nos impide ver la sucesión de medianeras de gran altura de algunas de las edificaciones de la plaza de Santa Brígida, todo ello conforma un ámbito propio, casi escenográfico, como hecho a medida


30

del palacio. Por cierto, ¿sabían que en un momento dado estuvo previsto el derribo de la edificación del XIX que cierra lateralmente Fabio Nelli? Hay que desterrar esa idea de que a los edificios notables hay que “limpiarlos” de las edificaciones adyacentes. Es un error. Muchas de sus cualidades son, con frecuencia, la respuesta a su entorno. La arquitectura, la buena arquitectura, gestiona problemas de una y otra naturaleza. Por eso, el derribo de edificios adyacentes con el pretexto de propiciar una mejor vista del monumento suele llevar implícita una merma de la calidad de aquel, cuando no, como hubiera sido el caso, la aparición de elementos peores para la contemplación del monumento que se quiere preservar. Con la iglesia de Nuestra Señora de la Antigua pasó algo de esto. El derribo del caserío de sus alrededores alteró profundamente la estructura urbana en ese punto, de modo que perdimos para siempre aquella manera de contemplar la torre en el escorzo forzado al que nos obligaban las casas que se acercaban hasta casi tocarla. Su derribo nos mostró que, salvo la torre y la capilla románica de la parte norte, el resto no era la catedral que casi nos parecía cuando se medía con aquellas casas, sino una iglesia más bien modesta en su tamaño, y casi toda, del siglo XIX. Pero hemos hecho un salto en nuestro recorrido. Si deshacemos nuestros pasos y regresamos hasta San Pablo nos enfrentamos al quizá más universal monumento de nuestra ciudad. Situarnos frente a él viene a ser algo así como disponernos en el centro de gravedad de la historia de la ciudad; en el teatro de operaciones que fue testigo de los momentos más excelsos de antaño y que para nuestra fortuna aún permanece entre nosotros. El palacio de Pimentel, cuna de Felipe II y, enfrente, el palacio Real, cuna de Felipe IV, y en el que habitaron personajes de nuestro pasado como el Emperador Carlos, o Santa Teresa de Jesús, o Napoleón o Lord Wellington. Existe una fotografía de principios del siglo pasado en la que el palacio no aparece exactamente como lo conocemos ahora y es una pena porque la planta superior estaba recorrida por una serie de huecos “serlianos”1, que le conferían una ligereza que, ahora, con las ventanas más convencionales, ha desaparecido. En el lado opuesto, en el palacio Pimentel (posteriormente de los condes de Ribadavia) aparece la ventana más celebrada y fotografiada de toda la ciudad, aquella en esquina que, como un icono, parece haberse convertido en una seña de identidad de Valladolid. Pero es evidentemente la fachada de San Pablo la que nos obliga a detenernos. Sugiero hacer coincidir este momento con la caída de la tarde, cuando el sol tiñe de naranja la fachada y multiplica sus contrastes. Hay algo en ella de elemento mueble, como un magnífico

1

retablo de piedra acotado por los dos lienzos laterales. Como si un espacio litúrgico anterior se hubiese fosilizado en una ruina eterna. Retablo con profusión de acontecimientos casi incompatibles con el claro orden que, a su vez, presenta. Orden concebido en tiempos diferentes y al que solo una mirada atenta puede desvelar su naturaleza heterogénea. Su presencia y la explanada de piedra dan al lugar un cierto aire sacro y también áulico sobre todo si tratamos de imaginar las diversas parafernalias de las que esas fábricas debieron de ser testigos.

La fachada del Museo de San Gregorio es otro acontecimiento en nuestro recorrido. Situada a mitad del magnífico lienzo de piedra que constituye el museo, su presencia induce la existencia de la plazuela de Federico Watemberg que se abre ante sí. Una y otra, plaza y fachada, se explican mutuamente dándose sentido recíproco en la mejor tradición urbana. La calle Cadenas de San Gregorio, que constituye algo así como el vestíbulo del museo es, paradójicamente, un espacio de silencio. Tiene algo de quietud y de solemnidad de otro tiempo y sus edificios, como el palacio del Marqués de Villena o la presencia cercana de la Casa de Zorrilla, que se adivina al fondo de la calle Fray Luis de Granada, parecen cómplices de ello. La fachada de San Gregorio tiene un carácter muy diferente a la de San Pablo. Es flamígera con un pálpito renacentista pero, quizá por el árbol – de interpretación controvertida – que se apodera de la fachada, o por el aire de las figuras de la parte inferior y los elementos ornamentales pequeños que recorren la fachada, parecen sugerir algo de universos atávicos y fantásticos como si pudiese pasar inadvertida en una narración de Tolkien. A diferencia de la de San Pablo, su hora es el mediodía, cuando el sol dibuja con precisión el arco abarcante que ordena la fachada. O de noche: aparecer frente a ella improvisadamente en el silencio y la soledad de una madrugada es una experiencia que toca registros muy particulares de nuestras parcelas más recónditas.

Frente al teatro Calderón parecemos reencontrarnos con el siglo XIX. Es una pena que el tráfico en ese lugar nos obliga a apretarnos en la acera y meternos en los soportales. Creo que sin los coches veríamos este edificio de otro modo. Seríamos más conscientes de su importancia arquitectónica. Conforma un lugar de la ciudad testigo de muchos momentos de esos que hacen que una ciudad sea como es. Las colas inducidas por algún acontecimiento teatral o musical; las gotas de “glamour” de nuestra SEMINCI, o, en un sentido diametralmente

Vano dividido en tres partes con dos columnas en las que el vano central se cierra con un arco de medio punto y los laterales son adintelados.


32

opuesto, la “salve” con la que los fieles se despiden el Viernes Santo de cada año de su Virgen de las Angustias cuando, tras la procesión, vuelve a su lugar habitual dando ahora la espalda al teatro Calderón y convirtiendo la fachada de Juan de Nates en la protagonista de nuestro decorado. Es ésta una zona de esas en las que parecen cohabitar muchos tiempos diferentes; en las que tenemos la sensación de respirar el aire de otro tiempo y en la que parecemos convivir con nuestro pasado. La plazuela de la Libertad es una encrucijada amable (con olor a “penicilina”) desde la que se nos hace presente, también, la Catedral. Hay entre medias un espacio algo desabrido, como si le faltase algo y, de hecho, le falta. Es el lugar en el que Herrera imaginó el claustro de la Catedral. El lugar que en otro tiempo ocupó uno de los ramales de “la Esgueva” y el que, fiel a un modo de hacer decimonónico, ocupó después el mercado de Portugalete, al igual que hicieron el del Campillo o el, aún en pie, del Val. La fachada de la Catedral, sin embargo, se reencuentra con la escala que le es propia: la de las casas que se disponen frente a ella y que el atrio subraya. Está bien la angostura de esas calles porque el contraste se acentúa multiplicando la monumentalidad del templo. Sería un error la eliminación de parte del atrio con la voluntad de amabilizar el acceso, como lo sería que tuviese una explanada delante y como lo fue, por ejemplo, la eliminación del caserío frente a Nôtre Dame de París en el XIX aunque ya nos hayamos acostumbrado, porque mucho del interés que desde el punto de vista urbano tiene la implantación de la Catedral se debe, precisamente, a la pequeña escala de los “accidentes” que el edificio tiene a sus pies.

Creo que la buena arquitectura, como la buena gente, tiene que tener respeto. El respeto es una cualidad de la que nuestra sociedad no puede presumir. Respeto es lo que no tienen los que circulan con los altavoces de su coche por delante; ni los que dejan su firma en una pared, o tiran papeles al suelo o te arrollan por la acera; ni los que exhiben su intimidad en público. Tampoco lo es la impertinencia con la que algunos edificios se hacen presentes, arrogantes y avasalladores, de la que nuestras periferias o nuestras costas (y a veces nuestros centros) se hacen eco. Su jactancia les lleva a elevarse por encima de los demás –sin merecerlo- o a atosigar espacios que lo son de todos, confundiendo con frecuencia la afectación con la elegancia cuando ésta es, precisamente, la ausencia de aquélla. Las ciudades que más admiramos son las que están guiadas por el respeto, es decir, por principios de educación y urbanidad en toda la extensión del término. En las que lo importante no es sólo el valor intrínseco de cada edificio, sino el modo en que se miran, se someten el uno al otro, o inducen una forma de ciudad adecuada a su forma y tamaño. Sugiero mirar estos edificios que venimos paseando, desde ese punto de vista. De este modo no importa tanto que la fachada de nuestra catedral no tenga la

calidad del proyecto que Herrera imaginó– las numerosas vicisitudes de su existencia (torre arriba, torre abajo) la llevaron al estado actual – importa, más bien, el cómo se nos presenta; su geométrica monumentalidad que se nos hace más presente en sus fachadas laterales y sobre todo cuando recorremos la calle del Cardenal Cos y nos medimos con su enorme superficie. Uno no puede dejar de sentir un cierto toque de melancolía al contemplar este edificio, tan cerca de haber sido el máximo exponente del Renacimiento en España y, sin embargo, tan fracasado en su empeño. Tal vez el interior dé una pauta de lo que hubiera sido de haberse finalizado; porque quizá sea más fácil imaginar la cualidad del espacio concebido por Herrera jugando a multiplicar mentalmente por dos el espacio y eliminando de nuestro pensamiento el torpe ábside que lo cierra en la actualidad. El espacio resultante, de una claridad geométrica, de una definición espacial y de una dimensión magníficas, hubiera formado parte del elenco de ejemplos de la mejor arquitectura.

Como de un grabado romántico surgen las ruinas de la Colegiata de entre el ábside abortado de la Catedral. Una sucesión de fábricas heterogéneas, de vegetación, de fragmentos, como una isla en medio de la ciudad. Una isla en la que el tiempo se hubiera suspendido, ajena al ajetreo cotidiano, al ruido y a nuestra presencia. Como si ese lugar hubiese obviado la historia de los últimos quinientos años. Parece una escenografía; el decorado de alguna representación de otro tiempo. Como si de entre sus rincones pudiesen aparecer, de pronto, personajes de antaño. Es como una burbuja de silencio que se acusa más cuando se hace tangente a la calle Arzobispo Gandásegui. Las ruinas son arquitecturas que han perdido la condición primera de la arquitectura. Esto es: su capacidad de establecer relaciones diversas entre su uso, su forma, su implantación y los problemas que resuelve. Porque una ruina ya no resuelve nada. Sus puertas, sus ventanas, sus estancias perdieron su razón de ser y ya no son ni puertas, ni ventanas, ni estancias. Son, más bien, una imagen de aquellas tallada por el tiempo. Un recuerdo. Un testimonio. La ambigüedad de su forma hace que podamos imaginarlas de muchos modos y es, precisamente, esa condición la que les otorga la capacidad de evocación que tienen. Quizá por eso uno tienda a huir de las representaciones pretendidamente literales de la antigüedad; acaban conformando parques temáticos con visiones edulcoradas del pasado con un sentido puerilmente didáctico pero distante de su verdadera esencia. Tal vez por eso me cueste soportar la idea de los museos de cera o esas representaciones de “homos Neanderthalensis” junto al fuego a los que, pelo aparte, sólo les falta, a ellas hacer ganchillo y a ellos arreglar la máquina


cortacésped. Sospecho que la realidad de aquellas cavernas debería ser más dura de lo que estaría dispuesta a admitir nuestra correcta e impoluta sociedad. Por eso me gustan estas ruinas; porque todavía me permiten soñar el pasado. Nada me impide jugar a imaginar cómo era esa colegiata cuando todavía bañaba sus pies la Esgueva cerca de la ermita románica de la Antigua a la que le creció, luego, la torre. Ni entrever, como en una nebulosa, el magnífico caos que se debió generar cuando se acometió su derribo –el de la Colegiata- para hacer una mayor; ni tratar de entender el tiempo de silencio que, sin duda, se abrió cuando el fracaso de la ya Catedral dejó un estado de ánimo sin fuerzas ya ni para derribar los restos de la antigua Colegiata, nuestras ruinas. Porque no fue el respeto al pasado lo que las libró de su final –del pasado, entonces, se cogía lo que servía y punto– fue sólo el infinito desánimo de una ciudad tristemente acostumbrada a pasar de lo más alto a lo más bajo.

Sin alejarnos de allí aparece la fachada de la Universidad, nombre con el que ha llegado hasta nosotros, aunque ahora ceda su espacio sólo al Paraninfo y a la facultad de Derecho. El edificio ha tenido idas y vueltas con incendio incluido para, finalmente, mostrársenos en su configuración barroca. Flanqueada por los leones de piedra que delimitan su espacio previo, la fachada trata, con el elemento central que quiere escaparse hacia arriba, de tener más altura de la que tiene y poder salir airosa de los edificios altos que le han crecido alrededor. Situada mirando hacia el norte, es un lugar sombrío, de piedras húmedas y olor a Gaudeamus en otoño y fresco en verano, cuando no hay alumnos. Parece querer mirar con dignidad la estatua de Cervantes y, como todos los lugares dedicados a la docencia, ocupa un lugar en la memoria de todos los que de un modo u otro pasamos por ella.

Hay puntos en una ciudad que parecen operar como referencias para zonas más grandes de ella. Hablamos, por ejemplo, de la zona de la plaza de Toros, de la zona de la Estación, de la Plaza Mayor…, en fin, que determinados lugares, por su carácter, por su singularidad, por su tamaño o por lo que sea, se apropian un poco de sus alrededores. Creo que uno de ellos es Santa Cruz. El palacio que da nombre a la plaza. Se trata de uno de los primeros edificios renacentistas de España. Tiene una presencia magnífica y los arreglos que le practicó Ventura Rodríguez conforman la

2

imagen que disfrutamos en la actualidad. Es, quizá, esa imagen potente, intensa y rotunda, la responsable de que el edificio se apodere y condicione todo su entorno. Hablábamos antes de la relación que algunos edificios establecen con la ciudad. El palacio de Santa Cruz induce cierta regularidad a la plaza, con un tamaño y forma adecuados a la geometría del edificio. Un edificio en el que reconocemos voluntades contrapuestas entre su horizontalidad y la verticalidad. La una, por la sucesión regular de ventanas, sobre todo, en su lateral que mira al sur; la otra, la que le confieren los contrafuertes rematados por los pináculos en la fachada principal, para derivar, todo ello, en un sereno equilibrio que parece apoderarse de toda la plaza. Una plaza con una sombra agradable en verano y cuajada de ruidos de adolescentes en periodo escolar. Flanquean nuestro palacio el colegio de San José, una institución, ya secular, y la Casa de los Vitoria - hoy edificio también docente de las Carmelitas - en su lado opuesto, a cuyo cine de los “Kotskas” acudíamos en masa la tarde de los domingos, los adolescentes de algunas generaciones a ver las películas de los Eddie Constantine o Victor Mature que ilustraron nuestra juventud. Los jardines de la plaza tienen salpicado por sus alrededores los pivotes, los elementos de piedra que, antaño, conformaban el fuero del Colegio; la señal que, análoga a los leones de la Universidad o a los de San Pablo, limitaban el espacio regido por la institución correspondiente. Supongo que el abandono en un momento dado, derivó en la disposición que ocupan en la actualidad. Una disposición anárquica que coloniza los pequeños parterres, también por la calle del Cardenal Mendoza. Creo que el lugar ganaría devolviendo esos elementos a su ubicación original, esto es, alineados frente al palacio definiendo, de nuevo, el ámbito que le es propio a la Universidad. No se trata tanto de una reivindicación nostálgica de su historia, sino simplemente ayudaría a la comprensión del edificio y de la ciudad en ese punto.

La Plaza Mayor es, quizá, lo opuesto a la melancolía de los restos de la vieja Colegiata. Porque, a diferencia de aquellos, nunca ha dejado estar viva. Sí, es cierto que perdió el esplendor de antaño, pero podemos entrever aún su esencia a poco que lo pretendamos. Hablar de la Plaza Mayor es hablar del incendio de 1561, del proyecto de Francisco de Salamanca para toda la zona, que va desde la iglesia de la Cruz hasta la calle de Santiago. Es hablar del antiguo ayuntamiento de Herrera y también de las crónicas que Tomé Pinheiro da Veiga nos narra en su Fastiginia2. Aquella zona conformó el decorado de los fastos de Felipe III, corridas de toros y “naumaquias”,

Pinheiro da Veiga: “La Fastiginia o fastos geniales”. Ayuntamiento de Valladolid, Valladolid, 1973

33


lances a caballo y fiestas. Y aquella zona intuyó por primera vez el Barroco, cuando, fiel a la contrarreforma “trentina”, hizo suyo el objetivo de convertir la calle en templo y tuvo el primer pálpito barroco cuando dispuso la iglesia de la Vera Cruz cerrando la perspectiva de la calle de Platerías bastantes años antes que Pietro da Cortona hiciese lo propio en su intervención en la romana iglesia de Santa María de la Pace. El tiempo ha propiciado una metamorfosis de modo que poco queda ya del cosmopolitismo del que hizo gala en sus tiempos de esplendor, pero tras su aire provinciano quedan los elementos suficientes como para entrever, con bastante fidelidad por cierto, cómo era aquel Valladolid capital del mundo. Bastaría con que comparásemos las pinturas de Felipe Gil de Mena de la Plaza y de la calle de Platerías con el estado actual, para verificar hasta dónde es aún reconocible aquel magnífico decorado. Toda esta zona –me refiero tanto a la Plaza Mayor como a sus alrededores, calle de Platerías, Cebadería, Fuente Dorada, etc,- resulta curiosa de analizar y de interpretar porque todas las intervenciones realizadas en ella van dejando una muestra nítida de cómo ha visto cada momento de la ciudad el pasado. Al tratarse de una zona absolutamente homogénea, las diversas intervenciones pueden leerse como si de una muestra de laboratorio se tratase en la que cada una manifiesta con extrema claridad el valor que le atribuía a la historia. Así, la Ilustración dejaba clara su voluntad de “racionalización” cuando en las casas de Cebadería (las últimas frente a la calle de la Manzana), unía las plantas dos a dos al objeto de poder incorporar un patio que dotase de condiciones higiénicas de ventilación a las estancias interiores. Al exterior sustituía el pórtico adintelado de los soportales por otro con arcos de medio punto de piedra, a su modo de ver, más adecuados que los “viejos” dinteles de madera. La impronta del siglo XIX se hace presente sobre todo en una de las aceras de la calle de Platerías. La elegante reiteración primitiva de sus fachadas es sustituida por el ecléctico repertorio de miradores y portales que querrían ser importantes y que configuran esa atmósfera provinciana como de novela de Clarín o de Galdós. El siglo XX, más complejo, va dejando muestras a lo largo de toda nuestra zona de sus avances y de sus contradicciones; de sus logros y de sus fracasos. El primer hecho significativo del siglo XX en la plaza es el derribo del antiguo ayuntamiento de Juan de Herrera3 y su sustitución por el actual, fiel a la voluntad de la época de consolidar ciertos valores y una idea de solidez urbana que se anteponían a la historia a la que aún se decía respetar.

3

No está del todo claro su autoría ni, en su caso, hasta dónde llegó ésta.

Repullés, su autor, proyecta también, y con voluntad de hacerse generalizable, el edificio del Hotel Moderno. Éste quería rescatar de la plaza su aire histórico pero no respetando la literalidad de lo existente, sino sublimándolo, ornamentando sus fábricas, queriendo dar la importancia que él juzgaba el lugar merecía. No resulta difícil imaginar una plaza conformada por edificaciones iguales a la suya, pero deberemos convenir que el resultado tal vez fuese más “importante” pero en ningún caso remitiría a su historia. Eso sin detenernos en el hecho de que su implantación ensanchaba la calle de Ferrari, ignorando uno de los aspectos claves de la Plaza como lo era su trazado y el de las calles adyacentes. Esto era en la primera década del siglo XX y poco a poco el eclecticismo de la época irá desgranado ejemplos, algunos curiosos como el de la esquina noreste de la Plaza que se abre al Corrillo. En él, Jacobo Romero, su autor, parece dejar clara su intención cuando ese eclecticismo se hace mucho más acusado en la parte del edificio que deja de tener fachada a la Plaza. Las columnas que mantiene en la parte correspondiente a la Plaza son sustituidas por pilares de sección cuadrada en cuanto se salen de la alineación de aquélla y, ya fuera, los atlantes y demás elementos ornamentales se apoderan más aún de la arquitectura. Como una cita hacia algunos episodios vieneses de la época, ya justo antes de la Guerra Civil, Manuel Cuadrillero levanta el edificio de la esquina con la calle de Santiago. Mantiene alineaciones, soportales y poco más. De hecho, aparece un torreón formalizando la esquina en lo que podríamos entender un gesto que venía a certificar hasta qué punto la sensibilidad de la época anteponía elementos de cualificación urbana y arquitectónica a lecturas o interpretaciones de la historia del lugar. Nuestra historia reciente no es como para sacar pecho. Las traseras de algunos episodios de los sesenta aparecen elevándose por encima de las cubiertas de la Plaza y de la Fuente Dorada poniendo de relieve hasta qué punto, no ya la historia, sino la calidad de la misma ciudad, dejó de tener significación alguna para los que lo llevaron a cabo. Chueca propone la primera mirada hacia el pasado de la Plaza con la voluntad de ponerlo en valor. Pero lo hace de un modo equivocado porque ignora alguno de los aspectos esenciales, como son la altura de las edificaciones, las alineaciones históricas y la propia materialidad del caserío. Para ello eleva el caserío una planta, cierra la primitiva calle de san Francisco y sustituye la fábrica de ladrillo por un aplacado de piedra. Tampoco en este caso resulta difícil imaginar el resultado de haberse llevado a cabo en su totalidad. Y sospecho que hubiera tenido mucho más que ver con aquella visión torpemente imperialista de algunas ciudades de posguerra, de gobiernos civiles, fieles a un clasicismo conceptual y

35


36

constructivamente barato, que con el Valladolid del siglo XVI que decía querer interpretar. Finalmente se tiñeron las fachadas de un rojo que parece proponer un guiño al pasado al haberse limitado a la altura histórica del caserío, como queriendo dejar fuera de nuestra mirada aquello que estaba fuera de lugar. Así es como se nos presenta ahora. Pienso que a la melancolía generada por haber perdido buena parte de su definición pretérita, cabe anteponer el hecho de que lo existente, primero, nos habla con bastante precisión acerca de los modos de ver de los siglos que nos han precedido y, segundo, cabe constatar que aún quedan elementos suficientes como para percibir con bastante fidelidad cómo era este lugar el día de los fastos del nacimiento de Felipe IV que, por cierto, debieron de adquirir dimensiones notables y eso que (o precisamente por ello) tuvieron que superponerse a los previstos para ese día que cayó en Viernes Santo4.

Hay un lugar en Valladolid un tanto particular. Tiene el aire de un salón del XIX, una atmósfera como de tertulia, aunque sea un lugar de paso; doméstico aunque sea la calle; privado aunque sea público: El Pasaje Gutiérrez. Al Pasaje Gutiérrez le gustaría - aunque fuese en pequeño – formar parte de la relación de sus parientes europeos. Ser algo así como el Pasaje Víctor Manuel de Milán a escala pequeñoprovinciana. Pero tiene dos rasgos característicos, tamaño aparte, muy suyos, que convierten el deseo en vano. El primero, el hecho de no ir de ningún lado significativo a otro. No es que la plazuela de El Salvador no tenga su interés; no es que no esté en el centro de la ciudad, que lo está; es algo que tiene que ver, más bien, con su otra acepción de la idea de pasaje, es decir, con su condición de galería comercial. El Pasaje Víctor Manuel une la plaza de la catedral con la Scala. El Pasaje Gutiérrez, un punto indiferenciado de la calle de Fray Luis de León con otro de la calle de Castelar. El segundo rasgo – ya mencionado aquí – es su condición doméstica. La pequeña pasarela, el reloj, sus pinturas o la escultura de Mercurio con la que se resuelve la pequeña “glorieta”, tienen más de espacio doméstico que de calle. No costaría imaginarnos una mesa camilla o una “chaise longe” o unos tresillos al recorrerlo. Puede que esos dos rasgos lo descalifiquen como una galería comercial al uso, pero, a cambio, le confieren un carácter entrañable. Tiene el aire de una postal antigua coloreada con pincel. Y pienso que no me sorprendería si la gente con la que me cruzase en él llevase sombrero de copa y levita o miriñaque y sombrilla. José Zorrilla anduvo por él. Al menos sobrevivió a la inauguración siete años y debo de confesar que se me hace difícil no imaginarme

4

Ver Pinheiro da Veiga: “Fastiginia” Op. cit.

la presencia del poeta, ya setentón, qué se yo, resguardándose de la lluvia o sencillamente diletando en compañía de algún colega. Los locales que lo han ido poblando y, aún, lo pueblan, tienen algo en común. Se dediquen a lo que se dediquen o se dedicasen a lo que se dedicasen, bares, librerías, tiendas de música o de arte, parecen guardar el eco y el recuerdo de los billares con olor a humo y a adolescencia de más de una generación. Como de escapada a media tarde. Como si acceder a él infringiese alguna norma no escrita, lo que – a mi parecer – le otorga aún mayor atractivo.

La Academia de Caballería debió de ser un orgullo para los valisoletanos de la segunda mitad del siglo XIX. Una academia militar y, además, de caballería era una cosa importante, sobre todo en la época de la guerra de Cuba. Cuando hace unos años se celebró la exposición de Ángeles Santos en el Patio Herreriano, en una sala se proyectaba permanentemente una película del Valladolid de los años veinte y treinta. Durante un rato, ésta se detenía en un partido de polo de los oficiales de la Academia en algún lugar en un campo en las afueras de la ciudad que no supe identificar. Tenía, como pasa con los partidos de polo, ese aire colonial y algo cosmopolita que, de no ser por la presencia en las imágenes del cerro de San Cristóbal, cuya silueta no ofrece ninguna duda y que certificaba su condición vallisoletana, hubiéramos pensado que se trataba de las afueras del Bombay colonial o de Londres. El “salón” que constituía la Acera de Recoletos conformaba el marco de las relaciones sociales de la juventud. Parece ser que recorrerlo de arriba abajo constituía el rito que les permitía a ellos reparar en ellas y viceversa. La Academia ocupa un extremo de ese recorrido y supongo que debía de ser un polo de atracción notable, no sólo por ser la hospedería de los cadetes, sino por la importante presencia del edificio. Bien mirado, éste, dentro de ese eclecticismo que lo caracteriza que apunta a, qué sé yo, a una mezcla entre el Palacio Monterrey de Salamanca, la Universidad de Alcalá y no sé muy bien qué más, tiene sin embargo una cualidad notable: su solidez urbana y el modo en que se implanta en la plaza. Es de esos edificios que da carácter a la ciudad. Cierra con solvencia la perspectiva de la calle Miguel Íscar; le da personalidad a la plaza; provoca con claridad el origen del Paseo de Zorrilla y aunque, no sin algo de razón, dio en tildársele con cierta retranca de estilo “remordimiento”, su fábrica y su


38

mera presencia lo acreditan como un edificio de indudable dignidad urbana. La estatua de Benlliure en memoria del Regimiento de Cazadores de Alcántara, que nos anuncia el acceso al edificio –y que hubo que rodear de una lamentable verja por la afición de algún imbécil a dejar su firma en cada piedra- define un punto característico de la ciudad, a caballo entre el estrés del paseo de Zorrilla y el remanso que cabe encontrar en los pequeños jardines del antiguo reloj de sol. Creo que cuando dejó de existir la Academia de Caballería, como tal, Valladolid sufrió una pérdida. Envidio las ciudades que conservan durante siglos sus instituciones porque creo que contribuyen a crear su personalidad y su carácter.

Se ha dicho que no se puede salir a la calle en Valladolid sin pasar por la calle de Santiago. Efectivamente, constituye el centro natural de la ciudad desde hace algunas generaciones. Su carácter heterogéneo y comercial hace que fuese la primera calle en peatonalizarse, y el tiempo la ha convertido en un lugar de exposición de esculturas, de encuentros, de kioscos de actividades diversas como la Semana Santa, la SEMINCI, etc. Sus edificaciones guardan la memoria de muchas épocas y se pueden reconocer testimonios de ellas. Algo del modernismo de principios del siglo XX y también del eclecticismo, algo de los primeros compases del racionalismo anterior a la guerra, algo de los años del desarrollismo del siglo pasado, es decir, que sobre todo conforma una muestra del pulso de la ciudad a lo largo de todo el siglo pasado. Pero hay dos ejemplos más antiguos que entroncan ese lugar con el Valladolid pretérito. El Valladolid de cuando la calle de Santiago era sólo el camino de salida hacia Medina del Campo. Donde la ciudad parecía despedirse de sus visitantes con la iglesia de Santiago, porque el convento de Santa Cruz de las Comendadoras de Santiago (“Las Francesas”) estaba, en un tiempo, decididamente fuera de la ciudad. Bien es cierto que, enseguida, la ciudad desarrolló más vida por esa zona, en el entorno del Campo de Marte (el Campo Grande) en cuyos lados surgieron numerosos conventos. El camino debía saltar, entonces, el ramal sur de la Esgueva en el punto comprendido hoy entre la calle de Claudio Moyano y la Plaza de Zorrilla, bajo el que se encuentra aún el puente que tuvimos ocasión de ver en las obras practicadas hace algunos años.

5

Son estos dos edificios, la iglesia de Santiago y el antiguo colegio de las Francesas, los que conforman esta estación de nuestro paseo. He hablado en otro lugar de cuando la arquitectura y la ciudad se reconocen a sí mismas y se gestan una en función de la otra. Es decir, cuando los edificios asumen el papel que les corresponde en el lugar que ocupan y cuando la ciudad se talla en función de sus cualidades. Italia sabe mucho de ello. Mantua, Florencia, Venecia o Roma no son sino la relación más completa de ejemplos de ese sabio proceder, como nos lo mostró Camilo Sitte5. La iglesia de Santiago se dispone según la vieja tradición, con el altar –la cabecera- al este y el acceso, al sur y también a los pies, al poniente. La calle pasa tangente al ábside pero querría subrayar el modo con el que la ciudad se ciñe a su forma; el modo en que las dos entradas a la iglesia generan espacios adecuados en su forma y dimensión en la traza de las calles. Son lo suficientemente grandes como para satisfacer las necesidades de las actividades que generan –la Semana Santa es un buen exponente de ello- y lo suficientemente pequeños como para que la iglesia encuentre en ellos su acomodo natural. De haber sido mayores hubieran empequeñecido la cualidad de la iglesia. Es, precisamente, la delicada relación de tamaños en las dimensiones del Atrio, de la calle y del templo, donde reside la amabilidad que destila ese lugar. El templo en sí es heterogéneo. El tiempo lo ha ido tallando a su modo. Quiero significar aquí la torre. El chapitel de remate de principios del siglo XVII alteró profundamente su imagen anterior a la que, además, le quitó la crestería de remate; pero, no sé si porque su imagen forma ya parte de nuestra memoria, o porque le aporta cierta liviandad al conjunto, lo cierto es que es un elemento que le confiere personalidad al conjunto y que hace que lo identifiquemos desde lejos cuando asoma entre el caserío. El Colegio de las Francesas es otro lugar entrañable de la ciudad. A la calle Santiago se presenta mudo, casi autista. Hay que franquear la puerta para empezar a intuir que ahí hay, -había-, algo importante. Es un edificio que nació como convento, que pasó luego a colegio y, finalmente, lo ocupan unas viviendas. Quedan, para su contemplación, la iglesia, convertida en sala de exposiciones municipal y el claustro (el patio de las Tabas). De la iglesia uno se queda con los yesos finos de sus bóvedas, con la cerrajería del coro, con las celosías de madera que nos retrotraen a su tiempo conventual. El lugar todavía destila cierta atmósfera de los oficios del Sábado Santo, y de las adolescentes con uniforme

SITTE, Camilo: “Der Städtebau nach seinen künstlerischen Grundsätzen” (Construcción de ciudades según principios artísticos). Viena, 1889. (En español: “El arte de construir ciudades”


de falda escocesa que poblaban los alrededores para la memoria de mi generación. El patio de las Tabas –cuyo nombre como es obvio le viene de que su pavimento está realizado, además de con el canto rodado típico, con tabas6- sólo puede despertar melancolía. Es un claustro interesante de tres plantas en la que la superior, a diferencia de las otras dos con arcos, se resuelve con dinteles, grandes zapatas y alero de madera. Tiene ese carácter complejo a caballo entre lo gótico y cierto renacimiento, como otros ejemplos de la ciudad. Tenía, antes de que se cerrase con el vidrio y se colonizase como galería comercial, cierto aire solemne. Era, como todos los claustros, un espacio de silencio. El “ruido” actual, que alcanza su cenit cuando su interior se ocupa como espacio expositor de vehículos, va en la dirección contraria a lo que demandaría una arquitectura tan digna.

Hay en nuestro paseo dos pequeñas iglesias cuyas fachadas, si bien diferentes, presentan un mismo rasgo de heterodoxia. No están cerca entre sí, su enclave genera situaciones diferentes. Tampoco es que se parezcan, pero ese rasgo común de heterodoxia me invita a referirme a ellas simultáneamente. La primera, la iglesia del Salvador y, la segunda, la iglesia de la Pasión, hoy convertida en sala municipal de exposiciones. Desde el punto de vista urbano, la iglesia del Salvador está en una disposición más favorable; en una plazuela de tamaño agradable en un lugar estratégico del centro de la ciudad. Su posición y su portada parecen luchar entre quedarse en el espacio recoleto de la plaza o salir y asomarse un poco a la calle Santuario hacia San Felipe Neri. Y es esta duda, quizá, la responsable de la organización de la fachada que, infringiendo la norma, duplica sus vanos como queriendo con cada uno de ellos atender las dos solicitaciones. Me refiero al hecho de que lo correcto desde la óptica clásica hubiera sido disponer un número impar de huecos de modo que el eje de simetría pasase por uno de ellos. No es el caso; al contrario, la fachada propone una duplicidad que tendería a “desgajarse” hacia los lados de no ser por el elemento superior que, ese sí, fiel la lógica ortodoxa de disponer el vano en el centro, parece “grapar” las dos mitades de la fachada. A ese fin se suma también el frontón de coronación con el que parece, por fin, aclararse el asunto. La iglesia de la Pasión es más obstinada todavía, aunque en ésta cabe otra interpretación. Efectivamente, se trata de un número par de huecos que además se subraya en la planta superior con dos balcones. Como en

el caso anterior, hay un elemento de coronación, el frontón-espadaña de remate que, de nuevo, viene a poner orden en el conjunto. Pero, en este caso, la relación del tamaño de las puertas con la fachada es mucho mayor, de modo que casi podríamos entender que hay una única puerta adintelada con un parteluz al modo de alguna puerta gótica o también mozárabe. Siempre ha sido éste un tema susceptible de interpretaciones diversas desde la antigüedad. No debe olvidarse que esta infracción, la de disponer en una fachada clásica (o en un espacio) un número par de huecos viene de lejos: El templo de Poseidón en Paestum, a diferencia de sus compañeros de Acrópolis, sitúa una columna en el eje de simetría. Este planteamiento que subyace en numerosos ejemplos a lo largo de la historia, -está presente en la disposición de columnas en numerosas salas capitulares, en los parteluces señalados de numerosas puertas góticas y románicas, en ejemplos notables como la biblioteca de Santa Geneviève de París de Henri Labrouste-, propone una lectura diferente del espacio, que tiene que ver más con la idea de duplicidad que con la de unidad7. Como un proceso de ida y vuelta en la contemplación del objeto arquitectónico. Pero creo que nos estamos saliendo un poco del tema. La iglesia de la Pasión se dispone en la calle con otro recurso utilizado antaño: el de retranquearse levemente de la alineación de la calle cuando ésta es estrecha, para dotarse a sí misma de un espacio de respeto, como un pequeño atrio que subraye su importancia. Sucede también en la Casa de los Buendía. Una vez más, arquitectura y ciudad, se reconocen entre sí para mejorarse la una a la otra. Para conformar los matices que enriquecen a ambas.

Nuestro paseo, tarde o temprano acaba por conducirnos al río. El río es un elemento de la ciudad un tanto curioso. Históricamente se le ha venido dando un poco de lado, tal vez por las nieblas, como se ha dicho, pero yo creo que la razón tiene más que ver con su condición topográfica. Está muy bajo con relación a la cota de la ciudad. Aun así, tuvo sus momentos de esplendor. La Huerta del Rey –de Felipe III- se miraba en él. Es una pena que no quede nada más que el nombre como recuerdo de lo que debió de ser un magnífico jardín. El nombre y dos pequeñas piezas: la puerta de piedra almohadillada que ocupa, ahora, un punto del Patio Herreriano (del Monasterio de San Benito) en la calle de la Encarnación, y la estatua de Sansón matando a un filisteo, de Juan de Bolonia, ahora en Londres, desde que en 1623, tras una visita del Príncipe de Gales a Valladolid, la ciudad se lo dio como presente.

6

Para los más jóvenes, las tabas son un hueso de la rodilla del cordero con el que se practicaba un juego de habilidad que tuvo mucha popularidad desde antiguo.

7

Algún caso riza el rizo más aún como sucede en alguna sala capitular con una única columna en el centro del espacio o, el más singular quizá de todos ellos, como lo es el pequeño templo de San Baudelio de Berlanga en Berlanga de Duero (Soria) con la magnífica columna (palmera) que ocupa el centro del espacio y se prolonga por el techo.

39


Decía que el río discurre por una cota baja lo que genera una separación secular entre él y la ciudad. En otras ciudades, sobre todo las que tienen ríos canalizados en el siglo XIX, éstos acaban por formar parte de los elementos urbanos. Los edificios acaban por reflejarse en sus aguas y éstas se hacen accesibles con barcazas, con negocios vinculados al agua, como las fiestas junto al Tíber que nos traen a la memoria al Marcelo Mastroniani de “La dolce vita” o la Audrey Hepburn de “Vacaciones en Roma”, o persecuciones a lo largo del Támesis a un James Bond siempre diferente y siempre joven, o las mil escenas de amor a las orillas del Sena. Ir al Pisuerga requiere la voluntad de eso: de ir. No me refiero a su presencia cuando lo atravesamos por cualquiera de sus puentes. Me refiero a la cercanía del agua. Ésta hay que ir a buscarla. Por eso la ribera del río constituye un mundo aparte, paralelo a la ciudad pero casi sin tocarla. Suceden cosas en él pero de carácter marginal. “La leyenda del Pisuerga” nos ha enseñado que hay gente que baja a pescar a sus aguas, que hay chavales que descubren su adolescencia entre los árboles de la ribera, que hay un jardín enorme esperando a ser descubierto. Hace años, en otro tiempo, cuando las cosas se sucedían más despacio, las barcas del Catarro ayudaron a mi generación a descubrir ese mundo, pero tengo la impresión de que, siempre, desde cierta distancia. Hay algún punto, sí, en el que el agua se acerca y lame la ciudad. La zona de las Moreras, la playa: el Espolón que fue en otro tiempo y del que habla Cervantes en El coloquio de los perros. Pero en el resto, bajar al agua es dejar de ver la ciudad. Deja, ésta, de tener presencia. En muchos sitios los edificios desaparecen. En otros se acercan hasta tocarle, pero sólo sus traseras. Únicamente los puentes cobran presencia. En su parte inferior aparecen, a veces, restos indescifrables del lado oscuro de la ciudad, del submundo que cabe encontrar en cualquier aglomeración urbana. Porque en las ciudades hay muchas ciudades superpuestas que cohabitan simultáneamente aunque rara vez lleguen a tocarse. Ciudades que unas veces nos llenan de orgullo y otras dibujan nuestra vergüenza. Podemos habitar una ciudad sin llegar a ver todas las ciudades que contiene. Y cuanto mayor es la ciudad, mayor es el número de ciudades que cohabitan sin mezclarse. Con frecuencia el cine lo sugiere con claridad. La Viena de “Sisí Emperatriz” dibuja una ciudad que nada tiene que ver con la Viena de las cloacas de “El tercer hombre”, del mismo modo que el Madrid de Berlanga es otro diferente del Madrid de Almodóvar. También hay un Valladolid de Delibes, otro de Jorge Guillén, y también de Umbral. Umbral habla del río. De un Pisuerga que parece no tocar a la ciudad. En ese Pisuerga de Umbral los puentes podrían cobrar un sentido especial. Vendrían a convertirse en nuestra referencia visual. Suponen la evidencia de que ambas ciudades, la de arriba y la del río, a veces, se tocan.

El puente de Isabel la Católica, -el del “Cubo”- y el del Poniente son los que inician la colonización definitiva del otro lado del río, de la Huerta del Rey. Nacieron del sueño del Plan Cort, que imaginó un Valladolid con ensanche al modo de un barrio de Salamanca o del de Barcelona y, también, con una Gran Vía. Las “Granvías” se abrieron en muchas capitales europeas; consistían en la apertura de una gran calle que sanease los cascos históricos cuando eran de muy gran tamaño. Había pasado en el París de Hausmann (allí no sólo fue una gran calle), en Roma, con la apertura de la via del Corso Vittorio Emanuele II, (y alguna otra operación de “sventramento”), y en Madrid con la Gran Vía. Y si Dios no lo hubiese remediado, Valladolid, así lo decía el Plan Cort, hubiese tenido la suya a costa de haber tirado la iglesia de la Vera Cruz y de haber ensanchado la calle de Platerías. Hubiera unido San Pablo con la Estación. La calle Felipe II fue el único tramo que se llevó a cabo. El puente de Isabel la Católica proponía una de las conexiones del centro con el ensanche que Cort imaginó de manzanas cerradas. Finalmente las cosas fueron como fueron y nuestro ensanche no pasó de las aperturas de las calles vinculadas a la estación: Gamazo, Muro, Miguel Íscar y poco más. El puente, proyectado por Luís Díaz Caneja, levantó cierta expectación. Se trataba de una construcción notable de hormigón armado, en la tradición de numerosos ejemplos realizados en España. Despertó cierto orgullo local y alguna crítica derivada del hecho de que el tablero superior se elevaba demasiado sobre la cota de las calles adyacentes provocando un cambio de rasante que pareció molestar a alguno. Ahora se ha ampliado en sus bordes para facilitar el paseo y para ayudar a las bicis. Desde allí se ve la cúpula del Milenio que, como la “Milenium Dome” de Londres, quiere significarse junto al río y formar parte del ocio de los vallisoletanos. Los puentes son un reflejo de la historia de la ciudad. Su aparición paulatina parece ir explicando su crecimiento. Durante siglos, en nuestra ciudad, sólo había uno: el Puente Mayor. Su presencia condicionó la forma de la ciudad. Ayuda a entenderla. En el siglo XIX apareció otro, el Puente Colgante, obviamente en el extremo opuesto de la ciudad, en su lado sur. Las cosas comenzaban a ir más deprisa. Después, como en una progresión imparable, comenzaron, con el comentado de Isabel la Católica y el del Poniente, a surgir uno tras otro a medida que la ciudad colonizaba el territorio. Asómense a “Google earth” y cuenten: Hay trece.

Cerramos nuestro recorrido, otra vez, en el monasterio de San Benito. Como venimos del río lo descubrimos,

41


42

ahora, por su parte posterior. Toda esa zona fue, durante mucho tiempo el límite de la ciudad frente al río. Conformaba la imagen de la ciudad vista desde la otra orilla. Hay algún grabado que nos lo dibuja con precisión. Una imagen salpicada de conventos, iglesias y palacios que definían la silueta cuando Valladolid aún tenía silueta. Se adivina en esos grabados algo del carácter de la ciudad entonces. Tanto convento llevaba consigo mucho huerto y mucha tapia y tras ellas copas de árboles que debían de hacer de Valladolid una ciudad con algo de misterio. De entre esa horizontalidad muraria emergían, como elementos vegetales, las torres que aún jalonan la ciudad. Miguel Fisac lo supo ver proponiéndonos una base de ladrillo continuo para aquella silueta de Valladolid con su Instituto Nuñez de Arce, que la ciudad no ha acabado de valorar en su justa medida. Ese edificio permitía mantener el Valladolid de antaño. Luego, las cosas se tuercen a veces y surgen cosas que no deberían haber sucedido tal y como sucedieron, como el edificio de viviendas de la calle Jorge Guillén que, en un sentido diametralmente opuesto a la sensibilidad de Fisac, se yergue algo retador, dejando en un segundo plano, para siempre, aquella silueta de la ciudad (ya echada a perder por otras edificaciones). Luego la zona tuvo un tiempo de abandono y, entre las ruinas de San Agustín y la trasera de San Benito, surgió aquel espacio marginal que pareció introducir la periferia en el mismo centro de la ciudad. Finalmente, la recuperación del Patio Herreriano para museo de Arte Contemporáneo Español y la de San Agustín para Archivo municipal le han devuelto una nueva dignidad a la zona. Son muy pocos los edificios históricos que mantienen a través del tiempo una unidad estilística original, entre otras cosas porque en muchos de ellos se dilataba su construcción tanto que nacían ya heterogéneos. El Escorial y pocos más. Con frecuencia los edificios dejan tallar en ellos la historia en detrimento de aquella unidad estilística. Y les salen cosas como por ejemplo una fachada barroca a una catedral románica en Santiago de Compostela; o una catedral a una mezquita, como sucede en Córdoba, o un campanario renacentista a un minarete como sucede en la Giralda. O un transparente barroco a una catedral gótica como sucede en Toledo. En todos los casos me quedo con el resultado final.

Porque en todos los casos, la arquitectura se muestra en su máxima intensidad resolviendo contingencias casi imposibles y demostrando que en esa metamorfosis que sufren a veces los edificios anida su mayor interés.

Los comentarios realizados hasta aquí no quieren ser una guía. No tienen por objeto informar. Quieren, como decía al principio, sugerir un paseo; ser un paseo. Y como tal, abandonarse un poco al azar disfrutando de lo que éste nos ofrece, que también depende un poco del día y de nuestro estado de ánimo. En un paseo podemos encontrar de pronto cosas que no habíamos descubierto otras veces que habíamos practicado el mismo recorrido. Por eso podríamos habernos detenido en otros lugares. O haberlos visto desde otro punto de vista. De hecho, podríamos hacerlo otro día, reparando en otras cosas. Cada cual en las que quiera. La ciudad es la única institución humana en la que convivimos con nuestra propia historia. A veces parecemos olvidarlo. Tiene algo de emocionante ser conscientes de que pisamos un lugar que, en otro tiempo, pisaron Carlos V o Santa Teresa de Jesús. Napoleón o Felipe II, Cervantes o Zorrilla. Incluso, a veces, lo vieron casi igual que nosotros lo vemos. Esto lo suelen valorar, paradójicamente, más las ciudades que no pueden presumir de ello. Tal vez asumir que la ciudad es un proyecto colectivo por encima del tiempo nos ayude a hacer una ciudad mejor. Por eso sugiero realizar el paseo en compañía de tan importantes personajes. Sencillamente nos ayudan a pasarlo mejor o, al menos, a verlo más claro. Tratar de ver los lugares de siempre con ojos nuevos. Tal vez sea esa la clave. Después de todo, saber mirar, requiere, en primer término, una actitud, una predisposición para ello. Y luego, si acaso, cierto juicio crítico que nos permita ser mínimamente selectivos. La ciudad está ahí para que la disfrutemos ¿no?

Juan Carlos Arnuncio Arquitecto


Valladolid. RĂ­os de Luz.


Pasado y Presente Pasado y Presente

Past and Present

Cuando un cambio realizado destaca por su calidad y espectacularidad, es fácil olvidar su apariencia anterior. Ésta ha sido, sin duda, una de las consecuencias de la nueva iluminación de los edificios y elementos de la ruta “Ríos de Luz”. Para evidenciar la mejora que este proyecto ha supuesto para Valladolid, les mostramos a continuación algunos de los cambios realizados, ilustrados por imágenes, la manera más elocuente de hacerlo.

When a change stands out for its quality and spectacular character, it is easy to forget its former appearance. This has been, undoubtedly, one of the effects of the new lighting of the buildings and elements in the “Rivers of Light” walk. In order to see the improvement that this project has brought about in Valladolid, please find a selection of the changes implemented, illustrated with images, the most eloquent way to do so.


45


46


47


Elementos de señalización

Elementos de señalización

Light signaling elements

A lo largo de la ruta se han instalado diferentes elementos de señalización que, iluminados con luz azul-verdosa, ayudan a indicar el siguiente punto del camino. Éstos han sido elegidos para adaptarse a los espacios con el mayor respeto al entorno, procurando que el impacto visual sea mínimo.

Different elements are used throughout to indicate, with their bluegreen light, the next stage of the walk. These elements have been chosen to adapt to their urban context with maximum respect to the environment, and to minimize their visual impact.


49


Plano de la Ruta

Museo / Museum Estatua / Statue Iglesia / Church Alojamiento / Accommodation Información Turística / Tourist information

1

Monasterio, Iglesia y Sala Municipal de Exposiciones de San Benito / Monastery, Church and Municipal Exhibition Hall of San Benito

2

Museo de Arte Contemporáneo Español Patio Herreriano / The Patio Herreriano, Museum of Contemporary Spanish Art

3

Convento de San Agustín. Archivo Municipal / Convent of San Agustín. Municipal Archive

4

Palacio de Fabio Nelli / Fabio Nelli Palace

5

Iglesia de San Miguel y San Julián / Church of San Miguel and San Julián

6

Palacio Real / Royal Palace

7

Palacio de Pimentel / Pimentel Palace

8

Iglesia de San Pablo / Church of San Pablo

9

Escultura de Chillida / Chillida’s Sculpture

10

Palacio del Marqués de Villena / Palace of Marqués de Villena

11

Portada y muros laterales Colegio de San Gregorio / Front and side walls of San Gregorio College

12

Casa del Sol / Casa del Sol

13

Casa Revilla. Sala Municipal de Exposiciones de la Casa Revilla / Casa Revilla. Municipal Exhibition Hall of Casa Revilla

14

Iglesia de San Martín / Church of San Martín

15

Muralla Medieval / Medieval Wall

16

Iglesia de Las Angustias / Church of Las Angustias

17

Teatro Calderón. Sala Municipal de Exposiciones del Teatro Calderón / Calderón Theatre. Municipal Exhibition Hall of the Calderón Theatre

18

Iglesia de la Vera Cruz / Church of Vera Cruz

19

Iglesia de Santa María de la Antigua / Church of Santa María de la Antigua

20

Ruinas de la Colegiata / The Ruins of the Collegiate

21

Palacio de Santa Cruz / Palace of Santa Cruz

22

Universidad / University of Valladolid

23

Catedral / Cathedral

24

Pasaje Gutiérrez / Pasaje Gutiérrez

25

Iglesia del Salvador / Church of Salvador

26

Fuente Dorada / The Golden Fountain

27

Plaza Mayor - Casa Consistorial / Plaza Mayor – Town Hall

28

Iglesia de Santiago / Church of Santiago

29

Sala Municipal de Exposiciones de Las Francesas / Municipal Exhibition Hall of Las Francesas

30

Edificio de la Academia de Caballería / Cavalry Academy Building

31

Puente de Isabel la Católica / Isabella the Catholic Bridge

32

Plaza del Milenio / Millennium Square

33

Iglesia de San Lorenzo / Church of San Lorenzo

34

Sala Municipal de Exposiciones del Museo de La Pasión / Municipal Exhibition Hall of the Museo de Pasión

35

Centro de Recursos Turísticos / Tourist Resource Centre


Po lo

Isi dr o

Calle

na do ci Em pe

illa ec To rr

le Ca l

le

Moros

Ba o

Calle

us An g

Ma ga ña

la

e Sierp

lle

Co s al

ez

rd en Ca

Terc ias Call

e

ez rr

Ca

Ca l

de

Catedr al

Góm

Lib ert ad

le

lle

Calle

n Ju a Sa

n

Ga le

ra

Fran cisc Mart o Javie ín Ab r ril

ura O sc

ter ía

lle

ez

Ca

ja

Lon

tia s

de

e Call

Gu tié

r

e

lle

IV

León

ue riq

Ca

nda

Pedroecos Barru

Ca

Ara

lle

En

lle

es

lle

ón Sim

s

os

de

Gen

er

eral

d na Pa

Muro

Ruiz Calle

Lesmes

a

rcí

Ga

lle

Calle je

ilé

Ma

Pedro

na

Labradores

Calle

de la

Gasca

ocarr il Ferr

s

Ca

Calle

Nicolás

Calle

Nogal

Calle

leto

o

lle

e Call

a

lle

ndo

o Rec

Call

e

Mall

Ri

ta

jo

ba

a Tr

orc

a

lle

Est

Estación de autobuses

eo

s Pa

Calle Colgante

ovia

Seg

Puente

te

en

n

Rec o

ndo

te

Nor

Ca

al tu g Po r lle Ca

del

ida

ón aci

n Ave

Morato José

a

Calle

a

rc

no

Me

Ca

San Gabilondo

Itali

nia

Ca

lle

a Calle

e

e

Call

e

Zaragoza

Call

rid

as

Lom

n

ació

Est

Call

Ladri de Arco

Pase o

e

Flo

Call

cía Gar

Loza

a

C

Calle Na varra

ía

Calle

nt

rc

lle

ia

Sa

Calle

Ga

Ca

e

ed

qu

Du alle

nc

s leto

Calle Ara gón

de

o Rec

lle

en

Estación

a

Ca

Calle Estación del Norte

eo

s Pa

Calle

r Ace

llo

la ril

r

Zo

Plaza Colón

Filipinos

to

rcí

ra

ep

Ga

Mo

Ind

Asun

Calle

d Va ll

ad

oli

o

ía

Guapa

ción

Calle

Pa se

rc

Niña

Calle

lle

Panaderos

Ga

Acibelas

Salmerón

Ca

Ca

Plaza Caño Argales

esi

Mu

ro

rqu

Calle

o Rec

Campo Grande

n

Acibelas

yo

Pa sa

Ba

Calle

Ma

de

Ca

Calle

o

San

Do

res

a

en

lm Co

Domicio Cuad rad

Calle

le

Cal

Verde

Calle

ea

Labradores

lat

Agapito

Ga

Ho

y

lle

Ca

Juan

La

Cruz

Revilla

e sti

Plaza

Calle

le

ros

o

Cal

Madrid

Plaza San Andrés

Veg a

oc

r

le

rr

ba

Cal

Cadena

co

rú Pe

t Pas

ina

Div

ort

ría

Calle

Es

Lac

ora

Plaza

Gamaz o

de

Calle

o Pela y ez end Men

Ca

María

Mante

o

cio l Re

Fide

José

Calle

Rastr

Calle

Luis

ller Alca

e Call

e

ed

Santuario

Plaza España

z

lle

Ca

Ca

de

Lóp

o Santiag

Pla Call e

Calle Val

Co rre os

Ru a

Fray A

Dio s

San A nt de Pa onio dua Calle Za pico

. Alcal

de

San e Ca ll

Calle

Cal

II Feli pe

Sa n e Call

Benito

Guillén Jorge

Isabel Paseo

R. N úñe z

nta ria do Vol u Pas aj

e

Calle

ino Marcel

Ca lle

in go Do m Sa n

La

Martín

to

Call e

Arc

Sa

c Vi

a

oz

nd

Me

al

n de

rc

iago

Plaza 21 Colegio de Santa Cruz

de

Me

Sant

i

Arregu

Padre

Calle

lle

as

s

Pesquera

et

lla

Re co l

z

Luis

Calle

de

Ca

Hernández

Ruiz

Calle

Ca

Call

ñe

e Call

s

lle

lle

nce

Ca

Ca

Do

ay

Calv o eros

Calle

or e

ui

Alonso

a

tid

s

Fr

Gil

ri Victo

Cu r

eg

Calle

esa Ter

la

lle

ás

22

iba

lle

n

Plaza la Universidad

Arr

Ca

Moyano

ea Dulcin

Ca

res

24

25

de

er ga

r

e

Pis u

nd

a ill br

e

aja

Ju a

ría

tela

Cas

Duqu

o

Ga

20

Chisp

iado Licenc ra Vidrie

lle

m Ma

Ma rtín

o

e

je

Ca

bisp

Call

Pasa

l

Arzo

Call c Cas

ja Ca

An

Libre

e Call

s ero Bot

Calle Pelayo

a

a

r Zo

Calle

23

Plaza El Salvador

dez

Man

s Pa

io

a

nt

d Pa

gría

r Ace

eo

or

rin

La

Sa

s one Quiñ

Menén

so

ri

a

Ma

Ba

u

la

ipe

e A le

le

rit

Call

Miguel

an de Ju a n ist Sa ut lle Sa

do

Fel

Marí

Claudio

Calle

e

lla

le

a Fr

Ba

a Reg

a

19

CalleTintes

da

San

tero

Call

35

l Ca Es

s

ua

tig

ill

Mon

tilla

Ha

i

án

go

26

lan

e Call

n Calle

e

lle

t

Ju n

lle

lle

Call

Cal

Ca

re

e

on

de

rn

ez

Call

Ca

ie rr

in

ár

rcó Ala

ef

n

Fe

Ga

n

C Calle

Plaza Zorrilla

Ju a

eg

Plaza la Libertad

Ebanistería

Cánovas de l Castillo Plaza Fuente Dorada

ari

Ferr

os

Molina

30 Ild

lle

Gr

Picavea

ja

nte Moli ner dor

ució onstit

Calle

Ca

ul Pa

s

Íscar

lle

n

lle

Macía

e

Santa

Ca

Sa

Su

cisco

de inos

Ca

e

e

So

16

o

ís Para

Call

lle

Echegaray

Call

Call

29 Doctr

Plaza

o

o

18

ngra

e

Torner

H

nos

Tenerías

sc

ana

ntiag

no

lle

Call

iga

Docri

Plaza del Milenio

Len

Zúñ

María

Calle

San Fran

de

e éro

Puente

31

nz Calle Ma

Jesús

Calle

A

l

s

cería

27

Toledo

28

e Sa

Isabel La Católica

32

iento

e s lagué de Fa

Ricot

Corral

de ar Atrio d

z lcá

Ca

Pl Cantaraza ranilla s

a M. S

17

oldo

Plaza E Corrillo spece ría Plaza Ochavo Vic e

a Rein

nzo Lore

Hurtado

Veinte

Calle

Ayuntam

os

Pla

n

Pasió

lle

Febrero

Calle

Corre

Caridad

34

Calle

Ca

de

ría

r za Mayo

Plaza Santa Ana

Villanova

ade

e Calixto F. de la Torr

Comedias

Niño

Lorenzo

Royo

Dulzainero Ángel Velasco

33 Pedro

Ant

na Via

San

rde

Plaza Martí y Monsó

Plaza Val

Ceb

Peso Calle

Campanas

Antonio

Valv e

Calle

o

os rre Co era e Riv d o rim nio P Anto José

Calle

ixt

al

Leop

Ca

ano

Conde Ansúrez

Plaza Rinconada

A. Be rru gu et e

a

Calle

Rosaleda Francisco Sabadell

e

M

Lerm

Plaza Poni ente

Call

Arces

és

qu

ar

Calle

de

San

Plaza del Rosario

s

ero

Du

l

de

Sáb

ona

15

Puebla

and

e

o

Duque

Zar

Call

de

a ev

Puente José González Regueral

co

ba

Bla

gu

ncis

los

Ri

o

d Pra

Calle

Es

General

Calle Fra

ileros Guadamac

1

Plaza

Almirante

Ca

de

Calle

Cazalla

Calle

14

lle

e

San

a

y

ón

Lir

ad

Doctor

s

nd

ci

Plaza San Miguel

lle

d Pie

Calle

2

Co

Ca

ui

San

Ca

Calle

ep

lle

oq

ia

cha Estre

nc

Encarnació

Paseo

Ig na ci o

rro" "El Cata

Río Pisuerga

a

Abr il ía

Gar c rian o

rd

Co

st

e

Ga

lle

gu

Angustias

Calle

Cal le de Leop Cas oldo tro

Ca

5

13 An

Call

tín

Mar

a

lle Ca

Ma

ial

nad

ón

Soc

Gra

lle

L

o

lle

Ca

Ram

os

e

Ca

n eó

eg

Plaza Fabio Nelli

sit

7

sd

ida

z

Di

Lui

ía

ler

cil

an

n Ave

íre

ay

ar

Ch lla

Ex

n

10

Fr

6

Sa

a en

d

Ca

San

de s Plaza Federico Wattenberg

es

or

at

l Re

dom

di Pa

am

ín

co R

9

Ca

Gon

de arín Caman Martín S

ncis

ust Ag

Fra

4

n

Mortes

Vicente

i nc

8

le

n Sa

Call e de Leop Cas oldo tro

onio

ico

l Ca

G de

dov

Cal

Ch

Plaza San Pablo Plaza Santa Brígida

Gr

11

Ca

Católica

a

lle

e

o

ri ego

Po P rt laz ug a al et e

Sala man ca

rcí

Plaza Viejo Coso Calle

Ave nid

Ga

Quirce

n

lle Ca

Cal le

n

Call

es

ba

lle Ca

or May

Imperial

te

or

l

12

Es

cia

ra

oc

m

De

l at Re

ria pe

nte

lle

Calle

3

Avenida

lle

San

á uzm

Sa

Ca

Pue

Las Moreras

Cl

a

nt

Ca

la Trinidad

lle Ca

im

e Call

Plaza

a

ar

le

Playa Las Moreras

z Pa Plaza lle Carranza Ca

nte

ave

Ben

l Ca

Conde de


Monasterio, Iglesia y Sala Municipal de Exposiciones de San Benito.


Monasterio, Iglesia y Sala Municipal de Exposiciones de San Benito.

Monasterio, Iglesia y Sala Municipal de Exposiciones de San Benito.

Monastery, Church and Municipal Exhibition Hall of San Benito.

San Benito el Real se yergue en el solar del antiguo Alcazarejo o Alcázar Real y la muralla medieval -aún perceptibles- por donación de Juan I en 1390 a la orden benedictina. En la fachada de la iglesia destaca la colosal torre-pórtico, cuyos dos primeros cuerpos, de pilares octogonales, los realizó Rodrigo Gil de Hontañón (1569-1572). Los otros dos cuerpos superiores (derribados en el siglo XIX por amenazar ruina), así como el monasterio (finales del siglo XVI) con la hospedería y varios claustros los acomete Juan del Ribero Rada. Las obras no finalizaron hasta 1747. Uno de los claustros, conocido como Patio Herreriano, es sede del Museo de Arte Contemporáneo desde 2003 y el resto del conjunto se dedica a oficinas municipales. Tras la Desamortización, el monasterio fue utilizado como cuartel hasta 1965. La iglesia, actualmente regentada por los Padres Carmelitas, conserva de su período de esplendor una magnífica reja del siglo XVI. El complejo también alberga la Sala Municipal de Exposiciones de San Benito, dedicada en exclusiva a la fotografía.

San Benito el Real is located on the site of the old Alcazarejo or Royal Palace, where it sits among medieval walls still visible today, a gift from John I in 1390 to the Benedictine order. On the façade of the church stands the colossal portico-tower, the first two elements of which, the octagonal pillars, were put in place by Rodrigo Gil de Hontañón (15691572). The other two upper elements (demolished in the nineteenth century due to posing a risk of collapse), including the monastery (late 16th century) with guest quarters and several cloisters were built by Juan del Ribero Rada. The work was not completed until 1747. One of the cloisters, known as Patio Herreriano, has been home to the Museum of Contemporary Art since 2003 and the rest of the buildings are used as municipal offices. After the seizure and sale of the monastery it was used as barracks until 1965. The church, currently run by the Carmelite Fathers, has its magnificent sixteenth-century gate which still remains from its period of splendour. The complex also houses the Municipal Exhibition Hall of San Benito, which is dedicated exclusively to photography.


Museo de Arte Contemporáneo Español Patio Herreriano

Museo de Arte Contemporáneo Español Patio Herreriano

The Patio Herreriano, Museum of Contemporary Spanish Art

El Museo de Arte Contemporáneo Español Patio Herreriano, que acoge una importante colección de arte contemporáneo español desde 1918 hasta la actualidad, es el resultado de la colaboración entre el Ayuntamiento de Valladolid y la Asociación Colección Arte Contemporáneo. El museo se ubica en uno de los claustros del antiguo Monasterio de San Benito el Real, concretamente en el Patio Herreriano, que comenzó a construirse en el siglo XIV. El claustro fue realizado por el arquitecto Juan del Ribero Rada a finales del siglo XVI. Dentro de este espacio destacan la Capilla de los Condes de Fuensaldaña y la Sala Gil de Hontañon, de la que se conserva parte de una pintura mural. El mal estado de conservación del Patio Herreriano y sus capillas adyacentes hicieron obligatorio someterlo a una importante restauración y reconstrucción. El proyecto de rehabilitación y adaptación a su uso como museo fue llevada a cabo por los arquitectos Juan Carlos Arnuncio, Clara Aizpún y Javier Blanco.

The Patio Herreriano, Museum of Contemporary Spanish Art, which houses an important collection of Spanish contemporary art from 1918 to the present day, is the result of collaboration between the City Council of Valladolid and the Association for the Collection of Contemporary Art. The museum is located in one of the cloisters of the former Monastery of San Benito el Real, specifically in the Patio Herreriano, the construction of which began in the fourteenth century. The cloister was built by the architect Juan de Ribero Rada in the late sixteenth century. This space also houses the Chapel of the Condes de Fuensaldaña and the Gil de Hontañón Hall, of which part of a mural painting still remains. The poor condition of the Patio Herreriano and its adjacent Herreriano chapels made its restoration and reconstruction essential. The project of renovation and adaptation for its use as a museum was carried out by the architects Juan Carlos Arnuncio, Clara Aizpún and Javier Blanco.


Convento de San AgustĂ­n. Archivo Municipal.


Convento de San Agustín. Archivo Municipal.

Convent of San Agustín. Municipal Archive.

El templo que se conserva hoy formaba parte de las instalaciones del convento fundado en 1407, tras la cesión de unos terrenos donados por el condestable de Castilla Rui López Dávalos. Su primitiva iglesia se sustituyó por otra iniciada en 1550, realizándose la cabecera, el crucero y las dos primeras capillas. Las obras prosiguieron en 1619 bajo las trazas de Diego de Praves, concluyendo la fachada principal con las armas de los condes de Villamediana, patronos desde 1606. Dado el potencial arqueológico de la zona, se procedió a realizar importantes excavaciones visibles y su restauración como Archivo Municipal, realizada por los arquitectos Gabriel Gallegos y Primitivo González en 2004. Su actuación incluyó la recuperación de la arquería original del convento, desmontada en 1920, como un elemento arquitectónico adosado a la fachada.

The temple that remains today was part of the premises of the convent founded in 1407 following the transfer of land donated by the Constable of Castile, Rui López Dávalos. Its old church was replaced by another, the construction of which began in 1550, building the head, the transept and the first two chapels. The work continued in 1619 under the observation of Diego de Praves, completing the main façade with the coat of arms of the Condes de Villamediana, patrons since 1606. Given the archaeological potential of the area, important visible excavations were carried out as well as the restoration of the building as a Municipal Archive, undertaken by the architects Gabriel Gallegos and Primitivo González in 2004. This undertaking included the recovery of the original arches of the convent, removed in 1920, as an architectural element attached to the façade.


Palacio de Fabio Nelli

Palacio de Fabio Nelli

Fabio Nelli Palace

En 1576 Fabio Nelli de Espinosa, banquero vallisoletano e hijo del acaudalado banquero sienés Alfonso Nelli, mandó construir este palacio. El edificio se erigió como símbolo del poder, riqueza y cultura de su propietario y es un bello exponente de la arquitectura clasicista vallisoletana. Juan González de la Lastra elaboró los planos en 1576. La portada fue obra de Pedro de Mazuecos en 1595 y tiene motivos platerescos e introduce elementos de inspiración italiana: fachada simétrica con dos torres y acceso en el centro en línea con la entrada al patio. Posteriormente, se añadió el escudo del Marqués de la Vega, propietario del palacio. En 1967 se restauró el edificio para albergar las colecciones de Arqueología y Bellas Artes del Museo Arqueológico Provincial, hoy Museo de Valladolid.

In 1576 Fabio Nelli de Espinosa, the Valladolid banker and son of the affluent Sienese banker Alfonso Nelli, ordered the construction of the Fabio Nelli Palace. It was erected as a symbol of the power, wealth and culture of its owner and is a beautiful example of the classical architecture of Valladolid. Juan González de la Lastra drew up the plans in 1576. The façade was the work of Pedro de Mazuecos in 1595 and is inspired by the plateresque movement, while also introducing elements of Italian inspiration: a symmetrical façade with two towers and central access in line with the entrance to the patio. Subsequently, the coat of arms of Marqués de la Vega, owner of the palace, was added. In 1967 the building was restored to house the collections of Archaeology and Fine Arts of the Archaeological Museum, which is now the Museum of Valladolid.


Iglesia de San Miguel y San Juliรกn


Iglesia de San Miguel y San Julián

Church of San Miguel and San Julián

Fue edificada por los jesuitas entre 1579-91, bajo el patronato de los condes de Fuensaldaña, cuyos escudos figuran en varias partes del templo. Antes de su actual advocación estuvo dedicada a san Antonio de Padua y a san Ignacio de Loyola, fundador de la Orden. Su fachada sigue el modelo clasicista de Vignola. El conjunto, atribuido a Juan de Nates, se articula en torno a una sola y espaciosa nave. La fachada principal muestra una imagen gótica de san Miguel, los escudos de los condes de Fuensaldaña, aquí enterrados, y el real de Carlos III. Guarda una notable colección de tallas, retablos y pinturas de artistas como Gregorio Fernández, Pedro de Sierra o Gil de Mena.

The Church was built by the Jesuits between 1579 and 1591 under the patronage of the Condes de Fuensaldaña, whose coat of arms appear in various parts of the temple. Before its current dedication it was previously dedicated to San Antonio de Padua and San Ignacio de Loyola, founder of the Order. Its façade follows the classicist model of Vignola. The whole group, attributed to Juan de Nates, is built around one single and spacious hall. The main façade shows a Gothic image of San Miguel, the coat of arms of the Condes de Fuensaldaña, who are buried here, and His Majesty Charles III. The building holds a remarkable collection of sculptures, altarpieces and paintings by artists such as Gregorio Fernández, Pedro Sierra and Gil de Mena.


Palacio Real

Palacio Real

Royal Palace

Construido a comienzos del siglo XVI por encargo de don Francisco de los Cobos, secretario del emperador Carlos I, es obra del arquitecto Luis de Vega. Fue el más suntuoso de los erigidos en Valladolid destacando el hermoso patio central, trabajado por Esteban Jamete en 1533, la Galería Saboya o los ricos artesonados renacentistas. El palacio fue habitado temporalmente por Carlos I e Isabel de Portugal, Santa Teresa de Jesús, Felipe II, Napoleón, José I o lord Wellington, y en él nació Felipe IV. En 1592 Pedro Mazuecos inició obras de reforma proyectadas por Francisco de Mora modificando la fachada principal, nuevamente alterada en el siglo XIX. En 1600 fue adquirido por Felipe III como residencia oficial entre 1601-6. Su ambiente palatino se evoca en el Oratorio de la Reina. En 1760 Manuel Godoy, según planos de Ventura Rodríguez, construyó la escalera imperial. Otras reformas lo han adaptado para su actual uso militar.

Built in the early sixteenth century by order of Don Francisco de los Cobos, secretary of Charles I, the Royal Palace is the work of architect Luis de Vega. It was the most magnificent of the buildings erected in Valladolid with its beautiful central patio, designed by Esteban Jamete in 1533, the Galería Saboya and the rich Renaissance style coffered ceiling being its main focal points. The palace was occupied temporarily by Charles I and Isabella of Portugal, Saint Teresa of Jesus, Philip II, Napoleon, Joseph I and Lord Wellington, and was also the birthplace of Philip IV. In 1592 Peter Mazurek began renovation work, designed by Francisco de Mora, modifying the main façade which was later altered again in the nineteenth century. In 1600 it was acquired by Philip III as his official residence between 1601 and 1606. Its palatine atmosphere is evoked in the Queen’s Oratory. In 1760 Manuel Godoy, following the designs of Ventura Rodriguez, built the imperial staircase. Other reforms have adapted it to its current military use.


Palacio de Pimentel

Palacio de Pimentel

Pimentel Palace

Levantado en el siglo XV, debe su nombre al de su primer propietario don Bernardino Pimentel, marqués de Távara. En él se alojaron en varias ocasiones Carlos I y su esposa Isabel de Portugal y nació Felipe II el 21 de mayo de 1527, al no disponer la familia real de casa propia. Años más tarde la adquirió Juan Hurtado de Mendoza, conde de Rivadavia (por cuyo apelativo es igualmente conocido); después pasó a los marqueses de Camarasa y en 1875 lo compró la Diputación Provincial. Su elemento arquitectónico más notable es la ventana esquinada de estilo plateresco de la fachada, peculiar de la arquitectura doméstica del Renacimiento español. Otra ventana de forja, hoy con cadena, señala el lugar por donde, según la tradición, sacaron a bautizar a Felipe II a la iglesia de San Pablo. Actualmente es la sede de la Diputación Provincial de Valladolid.

Built in the fifteenth century, it is named after its first owner Don Bernardino Pimentel, Marquis of Távara. It is the place in which Charles I and his wife Isabella of Portugal stayed on several occasions and where Philip II was born on May 21, 1527, since at the time the royal family did not have their own residence. Years later it was acquired by Juan Hurtado de Mendoza, Count of Rivadavia (the name by which it is also known), it was then passed on to the Marquis of Camarasa and in 1875 was bought by the Provincial Council. Its most notable architectural feature is the plateresque styled window in the corner of the façade, peculiar to the domestic architecture of the Spanish Renaissance. Another forged window, now chained, marks the spot from which, according to tradition, Philip II was brought down to the church of San Pablo to be baptised. It now houses the Provincial council of Valladolid.


Iglesia de San Pablo

Iglesia de San Pablo

Church of San Pablo

La iglesia de San Pablo es el único vestigio del convento de dominicos (fundado en 1276 por doña Violante, esposa de Alfonso X) y derruido durante la guerra de la Independencia, en cuyo solar, tras los procesos desamortizadores del siglo XIX, se asentó el actual instituto José Zorrilla. La fachada del templo, donde fue bautizado Felipe II, se realizó en dos grandes fases: la primera, ejecutada por Simón de Colonia, concluyó hacia el 1500. Incluye el rosetón central y destaca el relieve con la escena de la Coronación de la Virgen. La segunda fase, ocupa la parte superior, de época del duque de Lerma, es de diseño clasicista, aunque en esta parte se emplearon algunas esculturas góticas.

The Church of San Pablo is the only remnant of the Dominican monastery (founded in 1276 by Violante, wife of Alfonso X) and demolished during the war of Independence. It is the site on which, after being disentailed during the nineteenth century, the current José Zorrilla School was build. The façade of the temple, where Philip II was baptised, was constructed in two phases: the first, by Simón of Cologne, which was finished around 1500. It includes the central rose window and its focal point is the embossing of the scene of the Coronation of the Virgin. The second occupies the space at the top, from the era of the Duke of Lerma. It has a classical design, although in this part in particular some Gothic sculptures were used.


Iglesia de San Pablo


Escultura de Chillida

Escultura de Chillida

Chillida’s Sculpture

La escultura de Eduardo Chillida, titulada “Homenaje a Jorge Guillén”, fue inaugurada en 1982 en la calle Cadenas de San Gregorio. En ella el escultor Chillida rinde homenaje al poeta vallisoletano, a quien conoció en Massachusetts en 1971.

Eduardo Chillida’s sculpture entitled “Homenaje a Jorge Guillén” (Tribute to Jorge Guillén), was installed in 1982, in Calle Cadenas San Gregorio. In this work, Chillida honours the poet from Valladolid, who he met in Massachusetts in 1971.


Palacio del Marqués de Villena

Palacio del Marqués de Villena

Palace of Marqués de Villena

El Palacio del Marqués de Villena fue mandado edificar a mediados del siglo XVI por don Antonio de Velasco y Rojas, señor de Villerías, camarero del príncipe Felipe, consejero de Estado y Guerra y miembro de la familia de los Condestables de Castilla, sirviéndose para ello del arquitecto Francisco de Salamanca. De la construcción original subsiste la fachada, el zaguán, el bello patio con arquería de orden jónico y la escalera de tipo castellano abierta al patio. Los torreones son del siglo XIX. En el siglo XVIII pertenecía a la marquesa de Villena y posteriormente a las casas de Infantado, Pastrana, Pombo y Alonso Pesquera. Propiedad del Estado, es una de las sedes del Museo Nacional Colegio de San Gregorio.

The Palace of Marquis of Villena was ordered to be built in the midsixteenth century by Antonio de Velasco y Rojas, the Lord of Villerías, steward of Prince Philip, Minister of State and War and member of the family of the Constables of Castile, and who employed the architect Francisco de Salamanca for this very purpose. Still remaining from the original construction are the façade, the entrance hall, the beautiful arched Ionic styled courtyard and the Castilian staircase which opens out onto the patio. The towers are from the nineteenth century. In the eighteenth century it belonged to the Marquise de Villena and later to the Houses of Infantado, Pastrana, Pombo and Alonso Pesquera. Property of the State, it is one of the sites of the National Museum San Gregorio College.


Portada y muros laterales Colegio de San Gregorio


Portada y muros laterales Colegio de San Gregorio

Portada y muros laterales Colegio de San Gregorio

Front and side walls of San Gregorio College

Colegio de Teología de dominicos construido a finales del siglo XV, a iniciativa de fray Alonso de Burgos, obispo de Palencia y confesor de los Reyes Católicos. Destaca su fachada hispano-flamenca, relacionada con el taller de Gil de Siloé, y concebida como telón compartimentado a base de haces de nudosos troncos y fondos simulando un trenzado de mimbre. En el tímpano aparece fray Alonso ante el Papa San Gregorio. A los lados, Santo Domingo y San Pablo. Los contrafuertes se ornamentan con el “salvaje” y guerreros. En distintas zonas se advierten ángeles tenantes de escudos, con las armas del fundador. En la calle central surge un granado cobijando el escudo de los Reyes Católicos, en cuya punta se ve la granada (símbolo de su conquista y que lo fecha después de 1492). Propiedad del Estado, desde 1933 alberga el Museo Nacional Colegio de San Gregorio.

Dominican School of Theology, built in the late fifteenth century, at the initiative of Fray Alonso de Burgos, Bishop of Palencia and confessor of the Catholic Kings. The Hispano-Flemish façade is a focal point, related to the work of Gil de Siloé, and conceived as a backdrop based on subdivided trunks and gnarled beams simulating wicker braiding. In the tympanum appears Fray Alonso before Pope St. Gregory, and at the sides, Saint Domingo and Saint Peter. The buttresses are decorated with “wild characters” and warriors. In different areas there are angels bearing the coat of arms of the founder. In the main conduit there is a pomegranate harbouring the coat of arms of the Catholic Kings, on the tip of which the pomegranate can be seen (symbol of their conquest dated after1492). Since 1933 it has been home to the National Museum Saint Gregory College.


Casa del Sol

Casa del Sol

Casa del Sol

Construida en 1540 para el licenciado don Sancho Díaz de Leguizamón, alcalde de Corte y miembro del Consejo de S. M., a principios del siglo XVII fue adquirida por D. Diego Sarmiento de Acuña, embajador y conde de Gondomar, quien en 1612 encargó la conclusión del edificio bajo la supervisión del arquitecto Francisco de Praves, a la vez que concluye el vecino templo de San Benito “el viejo”, cuyo patronazgo ostentaba su familia. Vemos, por ello, las armas del conde de Gondomar sobre el balcón de la portada principal y en el testero de la iglesia anexa de San Benito el Viejo, que porta escudo monumental. El nombre de Casa del Sol se debe a la figura que culmina la fachada. En el interior del Palacio el propietario reunió una de las más importantes bibliotecas del reino. Propiedad del Estado, está adscrita al Museo Nacional Colegio de San Gregorio.

Built in 1540 for lawyer Don Sancho Diaz de Leguizamon, Mayor of the Court and Member of the H. M. Council, in the early seventeenth century it was acquired by Don Diego Sarmiento de Acuña, Ambassador and Count of Gondomar, who in 1612 commissioned the completion of the building under the supervision of architect Francisco de Praves, while in turn finishing the nearby church of Saint Benedict “the Elder”, the patronage of whom his family is able to boast. We are able to see the coat of arms of the Count of Gondomar on the balcony of the main entrance and on the end wall of the adjoining church of Saint Benedict the Elder, who carries a monumental shield. The name “Casa del Sol” comes from the figure that completes the façade. Inside the Palace the owner joined one of the most important libraries of the kingdom. Property of the State, it is attached to the National Museum Saint Gregory College.


Iglesia de San Martín

Iglesia de San Martín

Church of San Martín

En el lugar que hoy ocupa la iglesia se constata, desde 1148, la existencia de una ermita. En 1588, al necesitar el barrio un templo mayor, se derribó la iglesia, pero se mantuvo la torre, lateral a la actual cabecera y similar en volumetría y composición a la de Santa María de la Antigua, con elementos de transición del románico al gótico. El cuerpo del templo, obra de Diego de Praves (1588), consta de una sola nave, de bóveda de cañón, con capillas entre contrafuertes y capilla mayor de planta cuadrangular. Desde 1621 dirigió la obra su hijo Francisco de Praves. La fachada se concluyó en 1721, con un relieve representando a San Martín entregando su capa a un mendigo, obra de Antonio Tomé.

On the site now occupied by the church there is, and has been since 1148, a chapel. In 1588, due to the area’s requirement for a larger temple, the church was demolished, but the tower remained, located to the side of where the transept is now and similar in size and shape to the church of Santa Maria de la Antigua. Elements of the transition from Romanesque to Gothic are also prominent. The centre of the church, the work of Diego de Praves (1588), consists of a single barrel vault nave, with chapels between buttresses and a quadrangular chapel. From 1621 his son Francisco de Praves continued the work. The façade was completed in 1721, with an embossed image representing San Martín offering his cloak to a beggar, the work of Antonio Tomé.


Muralla medieval


Muralla medieval

Medieval Wall

Desde el año 1986 se han documentado en este lugar diversos vestigios de la primera cerca defensiva que debió levantarse en el siglo XII. En el siglo XV, perdida su función, fue deteriorándose y en algunos paños sirvió de cimentación a otras construcciones, como la correspondiente a este muro que en su día se integró como vestigio original y se ha mantenido como recordatorio. Los restos auténticos se hallan bajo la cota de la calle siguiendo el trazado que se ha reflejado en el pavimento. Existen en Valladolid otras partes visibles de los diferentes recintos amurallados, en San Benito, Las Huelgas Reales y el Prado de la Magdalena.

Since 1986 this site has documented several remains of the first defensive wall built in the twelfth century. In the fifteenth century, having lost its purpose, it was taken down, with some wall parts providing a foundation for other buildings, such as this very wall, which has been integrated as an original ruin and has been left as a reminder of what it used to be. Authentic remains run under the line of the street following the path which is reflected in the pavement. There are other areas of Valladolid where parts of the old city wall can be seen, in San Benito, Las Huelgas Reales and the Prado de la Magdalena.


Iglesia de Las Angustias


Iglesia de Las Angustias

Church of Las Angustias

Construida en 1597 a expensas del cofrade don Martín Sánchez de Aranzamendi, y su mujer Luisa de Rivera, cuyos escudos vemos en el frontón, presenta las características propias de un templo penitencial acondicionado para el cobijo de pasos procesionales. Juan de Nates proyectó una fachada herreriana, inspirada en la Catedral (cuerpo inferior de la fachada) y en modelos italianos, completándose con esculturas de Francisco del Rincón: San Pedro, San Pablo, la Piedad y la Anunciación. En una capilla lateral, construida a principios del siglo XVIII, se encuentra el camarín, con la imagen de la Virgen de las Angustias, obra de Juan de Juni.

Built in 1597 at the expense of Brother Don Martin Sanchez de Aranzamendi and his wife Luisa de Rivera, whose coat of arms can be seen in the pediment, it has the characteristics of a conditioned penitential temple for sheltering processions. Juan de Nates designed a Herrerian façade inspired by the Cathedral (front lower body) and by Italian designs, completed with sculptures of Francisco del Rincón, San Pedro, San Pablo, the Piety and the Annunciation. In a side chapel, built in the early eighteenth century, is the smaller chapel room, with the image of the Virgen de las Angustias, by Juan de Juni.


Iglesia de Las Angustias


Teatro Calderón y Sala Municipal de Exposiciones del Teatro Calderón

Teatro Calderón y Sala Municipal de Exposiciones del Teatro Calderón

Calderón Theatre and the Municipal Exhibition Hall of the Calderón Theatre

El Teatro Calderón, principal teatro de Valladolid, se inauguró el 29 de septiembre de 1864 con la representación de la obra de Calderón de la Barca, El alcalde de Zalamea. Es de diseño ecléctico y tendencia neoclásica y fue diseñado por el arquitecto Jerónimo de la Gándara. Es además el mejor exponente del estilo de vida de la burguesía vallisoletana, enriquecida con las primeras industrias. En 1999 fue reinaugurado, tras someterse a una profunda remodelación en la que se respetaron la sala, las fachadas y algunos elementos más. En la actualidad acoge representaciones de teatro, ópera, zarzuela, danza, ballet, flamenco y jazz además de ser la sede de la Semana Internacional de Cine de Valladolid (SEMINCI). Alberga, por otra parte, la Sala Municipal de Exposiciones del Teatro Calderón.

The Calderón Theatre, Valladolid’s main theatre, opened on September 29, 1864 with the performance of the play by Calderón de la Barca, El alcalde de Zalamea. Designed by the architect Jerónimo de la Gándara, it has an eclectic design with a tendency towards the neoclassic. It is also the best example of the lifestyle led by the bourgeoisie of Valladolid, having been enriched by the first initial shoots of industry. In 1999 it was reopened after undergoing a thorough renovation in which the hall, the façade and some other areas were conserved. It currently holds theatre, opera, operetta, dance, ballet, flamenco and jazz productions in addition to being the headquarters of the International Film Festival of Valladolid (SEMINCI). It also houses the Municipal Exhibition Hall of the Calderón Theatre.


Iglesia de la Vera Cruz

Iglesia de la Vera Cruz

Church of Vera Cruz

La cofradía penitencial de la Santa Vera Cruz, la más antigua de la penitenciales de la ciudad, encargó en 1581 a Pedro de Mazuecos el Viejo la edificación de su templo, quien tuvo que respetar la fachada en arco que existía al fondo de la calle Platerías. En 1595 intervinieron en la portada Juan de Nates y Diego de Praves y se colocó un gran balcón corrido a la calle, realizado por el rejero Juan de Barco. Preside la fachada principal una estatua de Constantino con la Cruz, en clara alusión a su advocación. Alberga en su interior un importante conjunto de retablos y tallas procesionales entre las que destacan las realizadas por Gregorio Fernández el Descendimiento, el Cristo Atado a la columna, el Ecce Homo, Nuestra Señora de los Dolores y la Oración del Huerto, obra de Andrés de Solanes.

The penitential confraternity of Santa Vera Cruz, the most ancient of the city, commissioned Peter Mazurek in 1581 to build the temple, having to conserve the arched façade which was at the end of Calle Platerías. In 1595 Juan de Nates and Diego de Praves worked on the façade and added a large balcony, by Juan Barco, that would face out onto the street. A statue of Constantine with the Cross presides over the façade, in clear reference to her title. The inside houses an important collection of altarpieces and sculptures among which are those created by Gregorio Fernández: El Descendimiento, Cristo Atado a la Columna, the Ecce Homo, Nuestra Señora de los Dolores and La Oración del Huerto, work by Andrés de Solanes.


Iglesia de Santa MarĂ­a de La Antigua


Iglesia de Santa María de La Antigua

Church of Santa María de la Antigua

Fechada en el siglo XI por testimonio documental (fue capilla del palacio del conde Ansúrez) y asentada sobre vestigios romanos, sus elementos más antiguos datan de finales del siglo XII y son de estilo románico: la galería porticada situada al norte y la esbelta torre cuadrangular rematada en chapitel apiramidado. El resto del templo fue reedificado en el siglo XIV por iniciativa de Alfonso XI de Castilla, siguiendo el estilo gótico. Declarada Monumento Nacional en 1897, fue sometida a restauraciones que condujeron a la reconstrucción del cuerpo de la iglesia (neogótico), a excepción de la cabecera y sus capillas auxiliares.

Dated by documentary evidence to be from the eleventh century (it was the chapel of the palace of Count Ansúrez) and was situated on Roman ruins. Its oldest parts date back to the late twelfth century and are built in the Romanesque style: the portico balcony located to the north and slender square tower topped with a pyramid spire. The rest of the temple was rebuilt in the fourteenth century from the initiative of Alfonso XI of Castile, following the Gothic style. Declared a National Monument in 1897, it underwent restorations that led to the reconstruction of the body of the church (Neo-gothic), except for the transept and auxiliary chapels.


Ruinas de la Colegiata

Ruinas de la Colegiata

The Ruins of the Collegiate

Los orígenes del templo se remontan al siglo XI, cuando el Conde Ansúrez decidió edificar una iglesia dedicada a Santa María para su nuevo feudo. El único elemento que se ha conservado (parte inferior de la primitiva torre-pórtico) es de estilo románico, pues parece que esta Colegiata se acabó de construir en el 1100. Su pequeño tamaño fue el motivo de que se construyera una segunda Colegiata, cuyas ruinas son las que podemos contemplar hoy en día en la parte trasera del edificio de la catedral. Esta segunda construcción finalizó en el 1228 y se utilizó hasta el siglo XVII. En 1527, el cabildo decidió comenzar la construcción de una nueva Colegiata más en consonancia con otros edificios catedralicios, pero la obra tuvo que abandonarse por falta de recursos económicos. Aunque hasta 1595 no obtuvo Felipe II la autonomía eclesiástica para Valladolid, debió ser en 1580 cuando Juan de Herrera entregó los planos para el nuevo y definitivo templo.

The origins of the temple date back to the eleventh century, when Count Ansúrez decided to build a church dedicated to Saint Mary for his new fiefdom. The only element that has been preserved (bottom of the original portico-tower) is of Romanesque style, since it seems that this collegiate building was completed in 1100. Its small size was the reason for the construction of a second collegiate, whose ruins are what we see today in the back of the building of the cathedral. This second building was completed in 1228 and was used until the seventeenth century. In 1527, the council decided to begin the construction of a new collegiate more in line with other cathedral buildings, but the work had to be abandoned due to a lack of financial resources. Although Philip II did not obtain the ecclesiastical autonomy of Valladolid until 1595, it was in 1580 that Juan de Herrera presented the plans for the new and final temple.


Palacio de Santa Cruz


Palacio de Santa Cruz

Palace of Santa Cruz

Debe su fundación, como colegio mayor, al cardenal Pedro González de Mendoza, mecenas introductor del Renacimiento en España. Iniciado en 1486 bajo un patrón gótico, cuando se levanta la fachada principal entre dos contrafuertes, el Cardenal, influido por el pensamiento humanista, ordenó adaptar el edificio al estilo renacentista, bajo la dirección de Lorenzo Vázquez de Segovia, quien lo finalizó en 1491. En la portada plateresca destaca el almohadillado florentino y un relieve en el que figura el Cardenal arrodillado ante Santa Elena, primera en encontrar la Santa Cruz. En el siglo XVIII Ventura Rodríguez lo reformó. De su interior es reseñable el patio así como el Museo, la Biblioteca Histórica, con mobiliario barroco y manuscritos de los siglos XV al XIX, destacando el mozárabe “Beato de Valcavado”, miniado por Oveco, y la colección de la Fundación Alberto Jiménez Arellano-Alonso. En la capilla se halla “El Cristo de la Luz”, talla de Gregorio Fernández. Declarado Monumento Histórico Artístico desde 1955, en la actualidad es sede del Rectorado de la Universidad de Valladolid.

The Palace of Santa Cruz owes its foundation, as a major college, to Cardinal Pedro González de Mendoza, patron of the arts who introduced Renaissance to Spain. With its beginning in 1486 under a Gothic pattern, where the main façade rises between two buttresses, the Cardinal, influenced by humanist thought, ordered the adaptation of the building in the Renaissance style, under the direction of Lorenzo Vázquez de Segovia, who finished the work in 1491. In the plateresque porch the Florentine dressed stone stands out and there is an etching of the cardinal kneeling before Saint Helen, the first person to find the Holy Cross. In the eighteenth century it was reformed by Ventura Rodríguez. The inside of the courtyard and the museum are both noteworthy pieces, as well as the Historical Library, with baroque furnishings and manuscripts from the fifteenth to the nineteenth centuries, highlighting the Mozarabic “Beato de Valcavado” which was illuminated by Oveco, and the collection of the Jiménez Alberto Arellano-Alonso Foundation. In the chapel is “El Cristo de la Luz”, a sculpture by Gregorio Fernández. It was declared an Artistic Heritage Site since 1955 and is now home to the Rector’s Office of the University of Valladolid.


Universidad de Valladolid


Universidad de Valladolid

University of Valladolid

La Universidad de Valladolid es una de las más antiguas en España. Su edificio medieval se renovó a principios del siglo XVIII, constituyendo su fachada uno de los más importantes ejemplos del barroco civil en nuestro país. Su diseño arquitectónico es de fray Pedro de la Visitación, con decoración escultórica de Antonio Tomé e hijos. Destaca la calle central con cuatro columnas gigantes, las alegorías de las principales enseñanzas, dominadas por la Sabiduría que vence a la Ignorancia, y debajo el escudo con el lema de la Universidad: “Sapientia aedificavit sibi domum”.

The University of Valladolid is one of the oldest in Spain. Its medieval building was renovated in the early eighteenth century, forming the façade which is one of the most important examples of Baroque architecture in our country. It was designed by Fray Pedro de la Visitación and decorated with sculptures by Antonio Tomé and his children. The central street stands out with four giant columns, allegories of the main lessons, dominated by the wisdom that overcomes ignorance, and underneath is the coat of arms with the motto of the University: “Sapientia aedificavit sibi domum”.


Catedral

Cathedral

Dedicada a Nuestra Señora de la Asunción, se inició su construcción sobre el emplazamiento de la tercera Colegiata gótica en 1527. En el año 1582 Juan de Herrera proyectó sobre la planta basilical precedente un templo de tres naves y crucero. En 1596, Felipe II concedió a Valladolid el título de Ciudad, creándose entonces la Diócesis y su iglesia mayor se convirtió en Catedral. Las obras de construcción se prolongaron hasta el siglo XVIII, momento en el que Alberto Churriguera retomó el esquema herreriano y le dio a la fachada principal su peculiar impronta barroca. La torre construida en origen, dañada por el terremoto de Lisboa de 1755, se hundió en 1841. Ignorando el proyecto de Herrera, se levantó la torre actual, al lado contrario de donde se ubicaba la caída. La actual torre posee forma octogonal y está coronada desde 1923 por la estatua del Sagrado Corazón de Jesús. El interior de la Catedral destaca por albergar el retablo mayor de Juan de Juni y el Museo Diocesano y Catedralicio, inaugurado en 1965.

Dedicated to Nuestra Señora de la Asunción (Our Lady of the Holy Assumption), construction began on the site of the third Gothic Collegiate in 1527. In 1582 Juan de Herrera designed a church with three naves and a transept based on a previous basilica. In 1596, Philip II granted the title of the City to Valladolid, thus creating the diocese and its largest church became a cathedral. The construction work continued until the eighteenth century, when it resumed, Alberto Churriguera took up Herrera’s design stamping its own style on the baroque façade. The original tower was damaged by the Lisbon earthquake of 1755, and was destroyed in 1841. Ignoring Herrera’s design, the current tower was built just opposite from where the fallen tower had stood. The current tower is octagonal and has been crowned since 1923 by the statue of the Sacred Heart of Jesus. The interior of the cathedral is known for hosting the altarpiece by Juan de Juni and the Diocesan and Cathedral Museum, opened in 1965.


Catedral


Catedral

Realidad Aumentada Para seguir disfrutando de la Catedral de Valladolid en Realidad Aumentada: 1. Entre en la página: <http://www.info.valladolid.es/web/culturayturismo/fundacion-municipal-de-cultura>

2. 3. 4. 5.

Haga click sobre el icono “La Reconciliación”. Conecte la cámara de su ordenador. Coloque este marcador frente a la cámara, dejando libre la zona negra. Disfrute de la Catedral de Valladolid tal y como la diseñó el arquitecto Juan de Herrera.

Augmented Reality To view the Cathedral of Valladolid in Augmented Reality: 1. Access: <http://www.info.valladolid.es/web/culturayturismo/fundacion-municipal-de-cultura>

2. 3. 4. 5.

Click on “La Reconciliación” icon. Connect your webcam. Place the marker facing the camera, without covering the black area. View the original design of the Cathedral of Valladolid as projected by the architect Juan de Herrera.


Pasaje GutiĂŠrrez


Pasaje Gutiérrez

Pasaje Gutiérrez

Pasaje Gutiérrez

Ejemplo singular del pasaje comercial tan habitual en la Europa de la segunda mitad del siglo XIX, se construyó a iniciativa del marchante Eusebio Gutiérrez, con fines mercantiles y a imitación de los realizados en Madrid o Barcelona y vinculable a los existentes en capitales europeas. Los planos se encomendaron a Jerónimo Ortiz de Urbina, edificándose entre 1885-6, encuadrándose dentro de la arquitectura ecléctica con utilización de acero y cristal. La galería consta de dos tramos articulados en torno a una rotonda central, con cúpula acristalada, bajo la cual se instalaron las esculturas de las Cuatro Estaciones en terracota y del dios del comercio, Mercurio, en hierro fundido y copia del original de Juan de Bolonia. Las pinturas del techo, que aluden a diversas alegorías, así como la representación de un balconcillo con un reloj sostenido por dos niños, son originales de Salvador Seijas. Los locales comerciales se disponen a ambos lados en un entorno de cuidada decoración donde destacan las luminarias, pinturas, cerrajería y varios grupos escultóricos.

A unique example of the shopping arcade so common in Europe in the second half of the nineteenth century, the Pasaje Gutiérrez (Gutierrez Alleyway) was built from the initiative of the merchant Eusebio Gutierrez, for commercial purposes and in imitation of those built in Madrid and Barcelona with links also to other existing European capitals. The plans were entrusted to Jerome Ortiz de Urbina, built between 1885 and 1886, encompassing the eclectic architecture using steel and glass. The gallery consists of two parts articulated around a central rotunda with a glass dome, under which the sculptures of the Four Seasons were erected in terracotta along with the god of trade, Mercury, in cast iron, from de original copy of Giambologna. The ceiling paintings, which allude to various allegories, as well as the representation of a balcony with a clock held by two children, are originals by Salvador Seijas. The shops are arranged on both sides in a carefully decorated environment where lighting, paintings, metalwork and several groups of sculptures stand out.


Iglesia del Salvador


Iglesia del Salvador

Church of Salvador

Fruto de diversos momentos y transformaciones arquitectónicas, tiene su origen en la antigua ermita de Santa Elena de 1254, aunque lo más antiguo conservado data del siglo XV. Se trata de la capilla funeraria de San Juan Bautista, construida por Gonzalo González de Illescas, miembro del Consejo de los Reyes Católicos. Tanto la organización general de la nave y la cabecera como la portada plateresca, de Juan Sanz de Escalante, son del siglo XVI. La torre sufrió reformas en 1606 a cargo de Bartolomé de la Calzada y fue reconstruida en 1720.

The Church of Salvador is the result of several different eras and architectural transformations. It has its origins in the ancient church of Saint Helen of 1254, although the oldest surviving parts date from the fifteenth century. It is the funeral chapel of Saint John the Baptist, built by Gonzalo Gonzalez de Illescas, a member of the Council of the Catholic Kings. Both the general structure of the nave and transept as well as the plateresque doorway, by Juan Sanz de Escalante, are from the sixteenth century. The tower underwent reform in 1606 by Bartolomé de la Calzada and was rebuilt in 1720.


Fuente Dorada

Fuente Dorada

The Golden Fountain

La estatua de la Fuente Dorada se ubica en la plaza a la que da nombre, situada en pleno centro de la ciudad de Valladolid, a escasos metros de la Plaza Mayor. Se trata de una fuente compuesta por cuatro caños, construida por el Ayuntamiento en el año 1998. El nombre de Fuente Dorada proviene de sus orígenes cuando en el año 1863 existió en este lugar otra fuente con una esfera dorada provista de una aguja. Antiguamente los soportales que rodeaban a la estatua tuvieron los nombres de sus diferentes oficios como: Espaderos, Mercaderes, Guarnicioneros, etc.

The statue of the Golden Fountain is located in the square which bears its name, situated in the heart of the city of Valladolid, a few meters from the Plaza Mayor. It is a fountain which has four spouts, built by the City Council in 1998. The Golden fountain’s name comes from its origins in 1863 when there was another fountain here with a golden globe fitted with a needle. Formerly the arcades surrounding the statue took their names from different types of trade including swordsmiths, merchants, saddlers, etc.


Plaza Mayor â&#x20AC;&#x201C; Casa Consistorial


Plaza Mayor – Casa Consistorial

Plaza Mayor – Town Hall

La Plaza Mayor como conjunto urbanístico procede del s. XVI y está considerada como la primera Plaza Mayor regular de España. Durante el s.XIX se transformó en el centro político, económico, social y cultural de la ciudad. La estatua en bronce que preside esta Plaza, dedicada al Conde Ansúrez, primer Señor de la Villa, data de 1903 y es obra de Aurelio Rodríguez-Vicente Carretero. El magnífico pedestal es obra de Juan Agapito y Revilla. Presidiendo la Plaza Mayor se encuentra la Casa Consistorial de Valladolid, construida a iniciativa del alcalde Miguel Íscar. Los planos los realizó Antonio Iturralde, colocándose la primera piedra en 1892; tras fallecer éste en 1897, se reemprendió la construcción en 1901, según planos modificados por Enrique Repullés y Vargas, inaugurándose finalmente en 1908. Su trazado neorrenacentista y el dominio de la ornamentación plateresca son un tributo al antiguo edificio del siglo XVI que hubo de ser derribado dada su decrepitud. Tiene planta rectangular y patio interior, cuatro torres angulares y un pórtico-tribuna en la fachada principal, en cuyo centro se levanta una quinta torre con reloj como referencia a los ayuntamientos medievales.

The Plaza Mayor as an urban structure is of the sixteenth century and is considered to be the first standard Plaza Mayor in Spain. During the nineteenth century it became the political, economic, social and cultural centre of the city. The bronze statue that presides over the Square, dating back to 1903, was dedicated to Count Ansúrez, the first Lord of the town, and is the work of Aurelio Rodriguez-Vicente Carretero. The magnificent pedestal is the work of Juan Agapito y Revilla. Presiding over the Plaza Mayor is the Town Hall of Valladolid, built from the initiative of Mayor Miguel Iscar. The plans were drawn by Antonio Iturralde, with the first stone being laid in 1892, after he died in 1897, construction resuming in 1901, and, following the amended designs of Enrique Repullés y Vargas, it finally opened in 1908. Its neo-Renaissance layout and the dominance of its plateresque adornment are a tribute to the sixteenth century building which had to be demolished because of its decrepitude. It has a rectangular ground plan and an interior courtyard, four corner towers and a porch-veranda in the main façade, in the centre of which stands a fifth tower with a clock which is a reference to the medieval town halls.


Iglesia de Santiago


Iglesia de Santiago

Church of Santiago

Su construcción fue promovida por el banquero Luis de la Serna a finales del siglo XV a cambio de poder utilizar la Capilla Mayor como enterramiento familiar. En el edificio encontramos cronologías diversas. La torre se estructura en altura en cinco cuerpos, es de inspiración hispano-flamenca y base cuadrangular, fue levantada a partir de 1504 por Juan de Arandia y García de Olave, aunque ha sido reformada en centurias posteriores: el cuerpo de campanas se modificó para ampliar las ventanas y en el siglo XVII se remató la torre con la instalación de un chapitel.

Its construction was initiated by the banker Luis de la Serna in the late fifteenth century in exchange for its use as a family burial Chapel. The building holds elements from different eras. The height of the tower is divided into five sections, and is of Hispano-Flemish inspiration on a square base. Its construction was started in 1504 by Juan de Arandia and García de Olave, although it has been renovated in subsequent centuries, the belfry was modified to enlarge the windows and in the seventeenth century the tower was topped with the installation of a spire.


Sala Municipal de Exposiciones de Las Francesas

Sala Municipal de Exposiciones de Las Francesas

Municipal Exhibition Hall of Las Francesas

El antiguo Convento de Las Francesas fue fundado por las hermanas María de Zúñiga y María de Fonseca en 1487, en la que antaño fuera calle mayor de la villa, para acoger a mujeres procedentes de familias nobles. En 1537 se concluyó su claustro de tres pisos, según el proyecto de Fernando de Entrambasaguas. La iglesia, finalizada hacia 1732, presenta balcones en los muros y decoraciones interiores de estilo barroco. Desde 1886 fue ocupado por las dominicas francesas, quienes desde allí se trasladaron a otro convento. Del complejo original solo permanecen el claustro, rehabilitado como centro comercial, y la iglesia que hoy es la Sala Municipal de Exposiciones.

The former Convent of Las Francesas was founded by sisters María de Zúñiga and María de Fonseca in 1487, in which was once the town’s main street, to welcome women from noble families. In 1537 the three-storey cloister was completed, following the design of Fernando de Entrambasaguas. The church, completed in 1732, has balconies on its walls and baroque style interior furnishings. From 1886 it was occupied by the French Dominicans, from where they later moved to another convent. Only the cloister, restored as a commercial centre, and the church, which is now the Municipal Exhibition Hall, remain from the original complex.


Edificio de la Academia de CaballerĂ­a


Edificio de la Academia de Caballería

Cavalry Academy Building

La Academia se instaló en Valladolid en 1852 aprovechando un edificio octogonal, construido en 1847 para servir de presidio. En 1915 se incendió y entre 1921-27 se edificó el actual, siguiendo el proyecto de Adolfo Pierrad. El edificio es similar a los palacios señoriales del Renacimiento, de hecho se tomó como modelo el Palacio de Monterrey de Salamanca. El uso de diferentes materiales, como el granito y la arenisca dorada salmantina, provoca una hermosa policromía en todo su conjunto.

The Academy was established in Valladolid in 1852 making use of the octagonal building, built in 1847 as a fortress. In 1915 it caught fire and between 1921 and 1927 the building that stands today was built following the plans of Adolfo Pierre. The building is similar to the Renaissance Manor House, in fact it was modelled on the Palace of Monterrey in Salamanca. The use of different materials such as granite and golden Salamanca sandstone creates a beautiful polychrome throughout the architecture as a whole.


Plaza del Milenio y Puente de Isabel La Católica

Plaza del Milenio y Puente de Isabel La Católica

Millennium Square and Isabella the Catholic Bridge

Situada junto al río Pisuerga, la Plaza del Milenio de Valladolid es un proyecto arquitectónico y paisajístico de vanguardia; un nuevo icono urbano, social y medioambiental para nuestra ciudad. La actuación, que se vino fraguando desde el año 2008 y comenzó a materializarse en junio de 2010, responde al proyecto de un equipo multidisciplinar internacional coordinado por el ingeniero Eduardo Sánchez y formado por: Enric Ruiz Geli, arquitecto y autor del pabellón, junto con Eduard Cabay, de Cloud9; Juan Carlos Delgado Vázquez y Sara Delgado, arquitectos encargados del estacionamiento y el puente; Antoine Cheassagnol, que ha realizado la urbanización y el paisajismo, y Martín Arnaud y Marilyn Kuentz, de Les Petits Français, autores de la escenografía urbana.

Situated on the the banks of the River Pisuerga, Valladolid’s Millennium Square is a state of the art design in its architecture and its landscaping, a new urban, social and environmental icon for the city. The work, which had been in the pipeline since 2008 and which began to take shape in June 2010, is the brainchild of an international multidisciplinary team coordinated by the engineer Eduardo Sanchez. The team comprised: Enric Ruiz Geli, architect and designer of the pavilion, along with Eduard Cabay of Cloud9, Juan Carlos Delgado Vázquez and Sara Delgado, architects in charge of the car park and the bridge; Antoine Cheassagnol, who carried out the development and landscaping, and Martin Arnaud and Marilyn Kuentz, of Les Petits Français, designers of the urban scenery.


Plaza del Milenio y Puente de Isabel La Cat贸lica


Plaza del Milenio y Puente de Isabel La Católica

Millennium Square and Isabella the Catholic Bridge

Así pues, la plaza incluye como conjunto la Cúpula del Milenio, erigida sobre un parking público; los jardines adyacentes, el tratamiento de la ribera del Pisuerga y la remodelación del puente de Isabel la Católica. El edificio fue el Pabellón de la SED en la Expo Zaragoza 2008, y fue comprado en concurso público por el Ayuntamiento de Valladolid. Su arquitectura la componen una estructura metálica recubierta de ETFE, un material plástico transparente de extraordinaria durabilidad. La cúpula será habilitada como contenedor multiusos para albergar congresos, competiciones deportivas, circo, teatro, conciertos, exposiciones y eventos de carácter diverso. La piel o cerramiento del Pabellón, con su triple capa, permite jugar con la luz a voluntad del espectáculo. Alrededor del mismo se instalarán diversos espacios de juego interactivo, mientras que sobre la ribera del río Pisuerga surgirá una pradera. Todo el mobiliario urbano (fuentes, papeleras, luminarias, bancos...) destaca por su integración con la arquitectura del pabellón. En lo concerniente al puente de Isabel la Católica, el proyecto apuesta por la ampliación de su anchura, para dar más comodidad al peatón y por la creación de un carril bici. Asimismo, dispondrá de paneles fotovoltaicos y aerogeneradores eólicos que aportarán parte de la energía consumida en la plaza, actuación pionera en España y en Europa. Esta actuación supondrá la modernización del puente, proyectado en el año 1950 por el ingeniero Luis Díaz-Caneja Pando y finalizado en 1956.

Thus, the square as a whole includes the Millennium Dome, built over a public car park, the surrounding gardens, the work on the banks of the River Pisuerga and the renovation of the Isabella the Catholic Bridge. The building was the pavilion for SED Expo Zaragoza 2008, and was purchased by public tender by the city of Valladolid. Its architecture is composed of a metal structure covered with ETFE, a transparent plastic material with extraordinary durability. The dome will be enabled as a multipurpose structure for hosting congresses, sporting events, circuses, theatre productions, concerts, exhibitions and all kinds of other events. The outer layer or the cover of the Pavilion, with its triple layer, allows light to be adapted to the conditions of the show. Interactive games will be installed around the same area, while along the banks of the River Pisuerga will run grassland. The entire urban infrastructure (fountains, litter bins, lighting, benches...) is noted for its integration with the architecture of the pavilion. With regard to the Isabella the Catholic Bridge, the project aims to expand its width, to give more comfort to the pedestrian and to create a cycle lane. There will also be photovoltaic panels and wind turbines that will provide part of the energy consumed in the square, a phenomenon which it pioneers in Spain and Europe. This project will modernise the bridge, which was designed in 1950 by engineer Luis Díaz-Caneja Pando and completed in 1956.


Iglesia de San Lorenzo

Iglesia de San Lorenzo

Church of San Lorenzo

En la actualidad solo se conservan la portada neoclásica, diseñada por Diego de Praves en el siglo XVII, y la torre de la iglesia original del siglo XVI. El templo constaba de tres naves y todo su patrimonio artístico se alberga hoy en el contiguo convento de santa Ana. La iglesia está dedicada a la advocación de Nuestra Señora de la Virgen de San Lorenzo, procesionada en festividades y en época de calamidades.

It currently only retains its neoclassic façade, designed by Diego de Praves in the seventeenth century and its original sixteenth-century church tower. The temple had three naves and its entire artistic heritage today is housed in the adjoining convent of Santa Ana. The church is dedicated to the worship of Nuestra Señora de la Virgen de San Lorenzo, festival processions and tragedies.


Sala Municipal de Exposiciones del Museo de La Pasión

Sala Municipal de Exposiciones del Museo de La Pasión

Municipal Exhibition Hall of the Museo de Pasión

Iniciada a finales del siglo XVI y reconstruida en el XVII, la iglesia de la Cofradía Penitencial de la Sagrada Pasión de Cristo presenta las características propias de un templo penitencial, con una balconada para asistir a ceremonias y amplias puertas para los pasos procesionales. La fachada barroca, realizada hacia 1672 y de transición hacia el estilo churrigueresco, abunda en referencias a la Pasión de Cristo. Declarada Monumento Nacional y cerrada al culto desde principios del siglo XX, ha sufrido posteriores restauraciones y remodelaciones para cumplir sus actuales funciones museísticas como Sala Municipal de Exposiciones.

Initiated in late sixteenth century and rebuilt in the seventeenth century, the Church of the Penitential Brotherhood of the Sacred Passion of Christ has all the characteristics of a penitential temple, with a balcony for watching ceremonies and wide doors for processions. The Baroque façade, constructed around 1672, transitioning towards the Churrigueresque style, offers many references to the Passion of Christ. Declared a National Monument and closed for worship since the early twentieth century, this building later underwent restoration and renovation to fulfil its current functions as a Municipal Exhibition Hall.


Ventajas medioambientales Ventajas medioambientales

Energy Savings

Las ventajas medioambientales y el ahorro energético del proyecto de la ruta “Ríos de Luz” son sus principales virtudes, a la que se suma una estética y cuidada iluminación artística monumental. A continuación detallamos el ahorro energético aplicado a los edificios cuya iluminación se ha modernizado, junto con los datos de potencia instalada de los monumentos con nueva iluminación.

The environmental advantages of the “Rivers of Light” project are its main virtues, added to the project’s aesthetic value and impeccable monumental artistic lighting. Below you will find details of the energy savings applied to buildings where the lighting has been modernised, together with details of the power installed in newly illuminated monuments.

COMPARACIÓN ENTRE LA REDUCCIÓN DE POTENCIA EN MONUMENTOS REMODELADOS Y LA POTENCIA INSTALADA EN LOS NUEVOS MONUMENTOS

INSTALACIÓN EN EL PUENTE DE ISABEL LA CATÓLICA Y LA PLAZA DEL MILENIO

REDUCCIÓN DE POTENCIA EN MONUMENTOS REMODELADOS

NUEVA INSTALACIÓN

POTENCIA TOTAL EN MONUMENTOS CON NUEVA ILUMINACIÓN

INSTALACIÓN ANTIGUA

AHORRO ENERGÉTICO TOTAL

NUEVA INSTALACIÓN INSTALACIÓN ANTIGUA


San Pablo

Colegiata

Iglesia de la Vera Cruz

Palacio de Santa Cruz

Palacio Real

Pasaje Gutiérrez

Museo Patio Herreriano

San Agustín

Palacio Marqués de Villena

Teatro Calderón

Academia de Caballería

Catedral

La Antigua

Plaza Mayor

NUEVA INSTALACIÓN INSTALACIÓN ANTIGUA

131


132

REDUCCIÓN DE POTENCIA EN MONUMENTOS CON REMODELACIÓN DE LA ILUMINACIÓN

NUEVA INSTALACIÓN INSTALACIÓN ANTIGUA

POTENCIA EN MONUMENTOS CON NUEVA ILUMINACIÓN


POTENCIA TOTAL DE MONUMENTOS CON NUEVA ILUMINACIÓN

133

POTENCIA (W) POTENCIA TOTAL MONUMENTOS NUEVA ILUMINACIÓN

19.482

REDUCCIÓN DE POTENCIA EN MONUMENTOS REMODELADOS

78.217

REDUCCIÓN DE POTENCIA Y AHORRO ENERGÉTICO

AHORRO ENERGÉTICO POTENCIA (W)

PUENTE ISABEL LA CATÓLICA

INSTALACIÓN ANTIGUA

NUEVA INSTALACIÓN

17.750

9.594

4.800

12.300

-

19.246

PLAZA DEL MILENIO CÚPULA DEL MILENIO

INSTALACIÓN ANTIGUA

130.016

NUEVA INSTALACIÓN

68.445

POTENCIA DE MONUMENTOS CON NUEVA ILUMINACIÓN REDUCCIÓN DE POTENCIA EN MONUMENTOS CON REMODELACIÓN DE LA ILUMINACIÓN

POTENCIA (W) MONASTERIO DE SAN BENITO

2.316

IGLESIA DE SAN BENITO

2.211

PALACIO PIMENTEL

2.636

MUSEO DE LA PASIÓN

522

SALA DE LAS FRANCESAS

558

IGLESIA DE SAN MIGUEL Y SAN JULIÁN

185

INSTALACIÓN ANTIGUA

NUEVA INSTALACIÓN

PLAZA MAYOR

26.400

4.032

CATEDRAL

27.550

13.934

IGLESIA DE SANTA MARÍA DE LA ANTIGUA

10.510

7.050

ACADEMIA DE CABALLERÍA

22.000

8.750

IGLESIA DE SAN LORENZO

TEATRO CALDERÓN

9.550

3.900

MURALLA CADENAS DE SAN GREGORIO

PALACIO MARQUÉS DE VILLENA

2.940

1.908

IGLESIA DEL SALVADOR

IGLESIA DE SAN AGUSTÍN

1.200

645

MUSEO PATIO HERRERIANO

2.300

1.054

MURALLA MEDIEVAL

192

PASAJE GUTIÉRREZ

5.934

2.612

ARZOBISPO GANDÁSEGUI

144

PALACIO REAL

5.932

2.990

TORRE PORTUGALETE

144

PALACIO DE SANTA CRUZ

3.200

1.340

FUENTE DORADA

450

900

1.044

ESCULTURA DE CHILLIDA

232

COLEGIATA

1.600

840

SAN PABLO

10.000

1.700

IGLESIA DE LA VERA CRUZ

IGLESIA DE LAS ANGUSTIAS

1.383

IGLESIA DE SAN MARTÍN

1.416

CASA DEL SOL

1.129

PALACIO DE FABIO NELLI

1.094 610 2.100 720

IGLESIA DE SANTIAGO

1.386

CASA REVILLA

36

CENTRO DE RECURSOS TURÍSTICOS

18

REDUCCIÓN DE POTENCIA Y AHORRO ENERGÉTICO PUENTE DE ISABEL LA CATÓLICA Y PLAZA DEL MILENIO

MONUMENTOS

PUENTE DE ISABEL LA CATÓLICA

INSTALACIÓN ANTIGUA POTENCIA (W)

TOTAL (W)

Nº PROYECTORES

POTENCIA (W)

59 12 -

250 250 -

6 6 12 112 16 4

150 55 290 12 150 285

12 -

400 -

14.750 3.000 17.750 4.800 4.800 0

TOTAL PLAZA DEL MILENIO

TOTAL CÚPULA DEL MILENIO

NUEVA INSTALACIÓN

Nº PROYECTORES

-

TOTAL

15 75 302 19

TOTAL (W)

900 330 3.480 1.344 2.400 1.140 TOTAL 9.594 70 1.050 150 11.250 TOTAL 12.300 48 14.496 250 4.750 TOTAL 19.246

DIFERENCIA (W)

% DE AHORRO DE POTENCIA

-8.156

45,95%

7.500

-156,25%

19.246

-


REDUCCIÓN DE POTENCIA Y AHORRO ENERGÉTICO

134

MONUMENTOS CON REMODELACIÓN DE LA ILUMINACIÓN

MONUMENTOS PLAZA MAYOR

CATEDRAL

INSTALACIÓN ANTIGUA Nº PROYECTORES

TOTAL (W)

Nº PROYECTORES

120

220

26.400

336

12

4.032

4

250

1.000

4

36

144

16

100

1.600

20

47

940

14

650

9.100

4

500

2.000

5

400

2.000

5

250

1.250

5

150

750

5

150

750

9

650

5.850

9

500

4.500

29

250

7.250

29

150

TOTAL IGLESIA DE SANTA MARÍA DE LA ANTIGUA

POTENCIA (W)

27.550

PALACIO MARQUÉS DE VILLENA

36

1.260

31

150

4.650

150

3.000

24

70

1.680

25

250

6.250

20

36

720

18

1.000

18.000

8

250

2.000

16

250

4.000

10

150

1.500

-

-

-

8

70

560

-

-

-

8

35

280

-

-

-

42

45

1.890

-

-

-

4

36

144

-

-

-

88

27

2.376

40

70

2.800

60

35

45

150

6.750

12

48

576

-

-

-

51

24

1.224

42

70

2.940

12

48

576

-

-

-

37

36

1.332

10.510

IGLESIA SAN AGUSTÍN

TOTAL 3

400

-

TOTAL

MUSEO PATIO HERRERIANO

TOTAL

PASAJE GUTIÉRREZ

PALACIO REAL

IGLESIA DE LA VERA CRUZ

COLEGIATA

SAN PABLO

9.550

TOTAL

1.200

4

150

-

1

45

1.200

45 TOTAL

150 70

70

-

-

-

8

48

384

42

27

1.134

4

12

16

300

4.800

2

48

96

-

-

-

23

36

828

2.300

TOTAL

-

-

60

7

420

-

12

35

420

-

-

-

16

50

800

-

-

-

42

7

294

5.934

TOTAL

-1.032

35,10%

-555

46,25%

-1.246

54,17%

-3.322

55,98%

-2.942

49,60%

-1.860

58,13%

144

-16,00%

-760

47,50%

-8.300

83,00%

2.612

12

250

3.000

10

70

700

10

58

580

10

45

450

8

150

1.200

20

36

720

32

36

1.152

32

35

1.120

8

400

3.200

2

70

140

-

-

-

8

150

1.200

5.932

TOTAL

3.200

TOTAL

6

150

900

6

150

-

-

-

4

36

12

1.000

10.000

8

150

-

-

-

2

250

2.990

1.340 900 144

TOTAL

1.044

TOTAL

840

70

10

130.016

59,16%

48

-

1.600

-5.650

1.054

-

1.600

60,23%

600

-

TOTAL

-13.250

645

4

400

32,92%

600

1

4

-3.460

1.908

300

900

49,42%

3.900

2.000

TOTAL 10.000

TOTAL

TOTAL

2.940

TOTAL

-13.616

2.100

250

TOTAL

84,73%

8.750

150

TOTAL PALACIO DE SANTA CRUZ

TOTAL

8

TOTAL

-22.368

7.050

2

TOTAL

% DE AHORRO DE POTENCIA

4.350

20

TOTAL

DIFERENCIA (W)

TOTAL 13.934

TOTAL 22.000

TEATRO CALDERÓN

TOTAL (W)

35

TOTAL

ACADEMIA DE CABALLERÍA

NUEVA INSTALACIÓN

POTENCIA (W)

840 1.200 500 TOTAL

1.700

51.799

-78.217

60,16%


REDUCCIÓN DE POTENCIA Y AHORRO ENERGÉTICO

135

MONUMENTOS CON NUEVA ILUMINACIÓN

MONUMENTOS

MONASTERIO SAN BENITO

INSTALACIÓN ANTIGUA Nº PROYECTORES

POTENCIA (W)

-

TOTAL

IGLESIA SAN BENITO

-

-

-

-

-

-

-

-

TOTAL

PALACIO PIMENTEL

TOTAL MUSEO DE LA PASIÓN

TOTAL SALA DE LAS FRANCESAS

TOTAL IGLESIA DE SAN MIGUEL Y SAN JULIÁN

IGLESIA DE LAS ANGUSTIAS

-

-

-

-

-

-

-

-

-

-

-

-

-

-

TOTAL

CASA DEL SOL

TOTAL

PALACIO DE FABIO NELLI

TOTAL IGLESIA DE SAN LORENZO

TOTAL MURALLA CADENAS DE SAN GREGORIO IGLESIA DEL SALVADOR

IGLESIA DE SANTIAGO

-

-

-

-

ARZOBISPO GANDÁSEGUI TORRE PORTUGALETE FUENTE DORADA ESCULTURA DE CHILLIDA CASA REVILLA CENTRO DE RECURSOS TURÍSTICOS

TOTAL

-

34 10

24 150

816 1.500 2.316 750 420 105 936 2.211 720 216 1.200 500 2.636 300 192 30 522 450 108 558 140 45 185 750 420 105 108 1.383 600 420 216 180 1.416 150 405 504 70 1.129 420 297 27 350 1.094 280 150 180 610 2.100 2.100 720 720 600 210 576 1.386 192 192 144 144 144 144 450 450 192 40 232 36 36 18 18

TOTAL 5 6 3 26

150 70 35 36

15 6 8 2

48 36 150 250

2 4 2

150 48 15

3 3

150 36

TOTAL

0

TOTAL

0

TOTAL

0

TOTAL 35 45

0

TOTAL 5 6 3 4

150 70 35 27

4 6 8 20

150 70 27 9

1 9 14 2

150 45 36 35

12 11 3 10

35 27 9 35

4 1 5

70 150 36

14

150

0

TOTAL

0

TOTAL

0

TOTAL

0

TOTAL

0

TOTAL

0

TOTAL

0

TOTAL TOTAL 20

TOTAL MURALLA MEDIEVAL

TOTAL (W)

0

-

-

POTENCIA (W)

4 1 TOTAL

-

Nº PROYECTORES

0

-

TOTAL

IGLESIA DE SAN MARTÍN

NUEVA INSTALACIÓN

TOTAL (W)

36 TOTAL

4 3 16

150 70 36

4

48

0

TOTAL

0

TOTAL

0

TOTAL

0

TOTAL

0

-

TOTAL TOTAL 4

-

TOTAL 4

-

0

TOTAL

0

TOTAL

0

-

36 TOTAL

1

0

24 20 TOTAL

1

-

150 TOTAL

8 2 TOTAL

36 TOTAL

3

-

36

18 TOTAL

16.646

DIFERENCIA (W)

% DE AHORRO DE POTENCIA

2.316

-

2.211

-

2.636

-

522

-

558

-

185

-

1.383

-

1.416

-

1.129

-

1.094

-

610

-

2.100

-

720

-

1.386

-

192

-

144

-

144

-

450

-

232

-

36

-

18

-

16.646

-


Visita virtual “Ríos de Luz”

Visita virtual “Ríos de Luz”

Virtual walk “Rivers of Light”

En este recorrido virtual nocturno por Valladolid, el visitante podrá ver los escenarios seleccionados por el Ayuntamiento de la ciudad, a lo largo de más de treinta localizaciones. El recorrido se inicia en la iglesia de San Benito y finaliza en la Sala de Exposiciones del Museo de La Pasión.

In this night virtual walk around Valladolid, the visitor will be able to access more than thirty different sites, selected by the City Council of Valladolid.

Para facilitar el paseo hay disponible un mapa que señaliza, tanto el orden de la ruta como cada uno de los enclaves que la forman. Desde este mapa, el turista virtual podrá saltar directamente al lugar elegido. En cada escenario hay disponible: unas flechas que indican el camino sugerido de la visita y la letra “i” que señaliza puntos de información referente al lugar que se está viendo en pantalla. También, en algunos escenarios, se puede ver una recreación de las pantallas que hay en calles de la ciudad, donde se proyectan vídeos sobre Valladolid (escenas de La Antigua, lateral de la Catedral y plaza de Zorrilla). En cada escena el visitante podrá: moverse derecha-izquierda, arribaabajo y hacer zoom en la vista. Estos movimientos pueden realizarse tanto con los botones visibles en la parte inferior de la pantalla como con el ratón (clic botón izquierdo+arrastrar ratón) tal y como se explica en la breve ayuda gráfica disponible en el botón “¿”. A lo largo de la ruta, hay dos lugares que disponen de sendas vistas de detalle en muy alta resolución: la plaza de San Pablo y el Colegio de San Gregorio. Estos detalles permiten apreciar estas dos espléndidas fachadas como difícilmente podrían observarse nunca a simple vista a nivel de calle. Al ser vistas en alta resolución, su carga en pantalla podrá llevar más tiempo. Toda la vista está disponible en castellano e inglés.

Ver DVD adunto o acceder a través de http://www.info-valladolid.es

In order to facilitate navigation, the programme includes a map which indicates the sequence of elements in the walk, allowing users to access each individual site directly. Each scene includes arrows pointing at the suggested next steps of the walk and the letter ‘i’, with information about the site being viewed. Some of the places include the virtual recreation of the screens available in the city, which project videos about Valladolid (scenes of La Angitua, side of the Cathedral and Zorrilla square). In each scene users will be able to: move from left to right, up and down, and zoom in. These movements can be done with the mouse or with the buttons available at the bottom of the screen. This is also explained by clicking on the ‘¿’ button. Throughout the walk there are two sites which include high resolution images: San Pablo Square and San Gregorio College. These details allow users to view the two splendind façades as could never be seen from the ground. Since the images are in high resolution, it may take the computer longer to load. All the information is available in English and in Spanish.

To view the virtual “Rivers of Light” walk, please use the DVD here included or access through: http://www.info.valladolid.es


Valladolid. Rivers of Light. English translations.


VALLADOLID, WATER AND LIGHT.

Francisco Javier León de la Riva Mayor of Valladolid

Light and water may appear at first sight to be two incompatible elements. However, they both share an undulating nature which makes them almost like brothers. It is of little wonder therefore, that we find the great author Gabriel García Márquez describing, in a story entitled “Light is like water”, a wonderful and evocative scene in which the two subjects meet: ...a cascade of light falling from an old building, hidden among the trees. It was gushing out from the balconies, a flood, pouring through the façade, directed by the great avenue in a golden torrent that lit up the city. This intimate relationship between the two elements makes the “Rivers of Light” a unique lighting design experience. Created only recently in Valladolid, we are presented with something of nature and of beauty and, strangely, it makes great sense. A sense that, as well as being poetic, is also historical. Thus the course taken by the “Rivers of Light” marks the old course of the Esgueva River, inscribing its meanders through the city. There is no longer any water, its original course having been altered to allow urban development in Valladolid, but now its spirit is here, a spirit of water and light, which respects the environment. The bluish-green light that marks the direction of the course symbolises therefore the water that once flowed there, but at the same time, it demonstrates the sustainability of the new course. This symbolic river guides us with a very clear objective: to show us the splendour of the Valladolid night, its history reflected through its illuminated spaces, buildings and monuments, giving value to the important and rich urban heritage of our city, not only during the day but also at night. It does so with subtle brush strokes and colour, and although the green is predominant, showing us the path to follow, there is no doubt that the references to the liturgical periods in the churches and the illumination of the public cultural spaces add meaning to the route and make it more attractive. All this would not be possible without the use of the most modern technology, keeping the cost, both material and environmental, to a minimum, achieving energy savings of 44.5% (in the case of the Plaza Mayor up to 84.5%), including fifteen new buildings that now feature lighting. This new route turns Valladolid into a city that is pioneering the use of new sustainable lighting technologies, applied for cultural purposes and the promotion of

tourism. I am therefore particularly grateful to Philips, and the designers of the route, Rafael Gallego of Áureolighting and Lara Elbaz, for showing such professionalism and inspiration. I should also mention that on this route we have benefitted from the expertise of two Valladolid companies: The international company INDAL, regarding production, and the national company ELPA, regarding installation and start-up. The quality of their work has been, in both cases, extremely satisfying and their professionalism comes highly recommended. Thanks to the effort made by everyone we have been able to bring a project to life which has both vocation and international projection, and which was created in collaboration with our sister city, Morelia, Mexico, and exhibited in the city of Ahmedabad, India, with which we have a special relationship. The city historian, Theophanes Egido, tells us that the nocturnal street lighting was late coming to Valladolid and that the real lighting revolution took place in the nineteenth century. The “Rivers of Light” route places Valladolid at the forefront of urban lighting, confirming what the president of the LUCI Association Allan Stewart says, that our city goes one step further and dramatically shows how light can become a tool for developing the economy and tourism. In Valladolid, we have become a reference point and masters in the science of light navigation. As mayor of Valladolid it gives me great pride to live and walk around a city that knows how to respect its history and natural heritage, and which is able to combine tradition with modernity, getting the most out of both, by means of the most cutting edge technology. In García Márquez’s tale, from the bottom of the light, the two protagonist children, rescue the things that had been lost in the darkness for years. In Valladolid the night, now, illuminates the splendour of our city in a renewed way. I invite everyone to navigate through the streets of Valladolid, and through the pages of this beautiful book, illustrated by Luis Laforga and Santiago Bellido, on a course that brings together history and technology, past and present, state-of-the-art and environment... water and light.

Francisco Javier León de la Riva Mayor of Valladolid


At ELPA we are Valladolid people. Our history is that of Castile. To work on the façades of buildings that we have grown up with, buildings that we would hear great things about as children, is a responsibility and joy which is very difficult to put into words. In the undertaking of the “Rivers of Light” project we were faced with a significant challenge, but it has all been worth it. We have implemented an effective and rational use of energy in our installations preventing light pollution at night. Optimum energy efficiency has been achieved in all of the monuments by incorporating lighting control programmes, which allow the lights to be controlled to come on when it starts getting dark and go off again at midnight. The amount of power originally installed was 108.384 KW, which has now been reduced to 60.25 KW, representing a 44.5% energy saving; this includes the new lighting installations. A different lighting solution has been chosen in accordance with the type of building that was to be illuminated. In some cases, as with significant public works, we have installed the conductors on the façades, roofs, etc., while always showing the utmost respect for the physical integrity of the buildings and maintaining the firm objective that these elements must cause as little visual impact as possible. Therefore the lights, spotlights and columns were requested from the manufacturers in accordance with the colour of the walls, and indeed on the Cavalry Academy, there are four different colours of light elements, all on the same building. Our challenge has been to offer a new night time vision to the buildings that are part of the “Rivers of Light” walk without the installations being noticed during the day.

And we have succeeded. Francisco Pascual Manager ELPA

For Iberdrola it is an absolute pleasure to collaborate with the City Council of Valladolid in the production of this publication, which, under the thought-provoking title “Rivers of Light”, presents a fascinating tour of the city’s main historic buildings and monuments. Throughout its century-old history, our Company has always been strongly attached to Valladolid, the city that back in 1906 saw its birth from one of the original companies, Electra Popular Vallisoletana. Since then, Iberdrola has not only witnessed the growth and expansion of its capital, it has also become a driving force in economic and social development. Our commitment to Valladolid and more than 300,000 individuals and businesses that we serve across the province, has led, especially in the last ten years, to working intensively on the modernisation of the transmission and distribution grid, with the ultimate goal of improving the quality of service that we provide to our customers in Valladolid. This commitment has also extended to various activities within the field of Corporate Social Responsibility (CSR), such as in the collaboration of Iberdrola and the University of Valladolid in the Corporate Classroom and Grants for post-graduate students, the lighting project undertaken in the Monasterio de Nuestra Señora de Prado as well as providing support in various initiatives that form part of the intense cultural life of the city. And if Iberdrola has been part of both the past and present of this city, then we are determined to be part of its future as well. Therefore, we are present in several technology centres at the Boecillo Technology Park and also have a firm commitment to developing electric vehicles in Valladolid, a highly innovative and creative initiative of great value that has become one of the pillars of the automotive sector, a sector which plays a large role in the industrial fabric of this city. Therefore that is why every day Iberdrola renews its daily commitment to this investment, where our company is to remain a dynamic part of the economy and drive forward sustainable growth and prosperity for the benefit of everyone from Valladolid. We would like to offer our congratulations to the City Council of Valladolid for this publication, which we are sure will help many visitors and tourists to discover the secrets hidden in a city that, with a past full of history, knows how to project the future with hope, strength and energy. Iberdrola


Every day in the lighting sector there are projects in which all kinds of problems occur. At Indal we seek to solve these problems right from day one, offering solutions that satisfy the needs of our customers and creating real benefit for the people, looking after their surroundings and respecting the environment. In the case of the “Rivers of Light” project, our involvement has been unique. The fact is that there are two components that make it special: firstly, it involves making a city more beautiful, but secondly, it is not just any city, it is our city, a city that has seen the birth of our company and that supports and encourages us to continue carrying out our work. We have been in this country for over 60 years and our primary concern remains the same now, as it was then, and that concern is none other than the illumination of people and improving their quality of life at every level. “Rivers of Light” is therefore the best illustration of our motto, “Lighting for you”, which, if possible, comes with extra commitment, since we are Valladolid people and this project is for the enjoyment of our fellow citizens of Valladolid and visitors to the city. For the first time in our country a project is being undertaken that uses light as an economic and cultural engine, which combines in turn both efficiency and beauty, design and tourism. Indal’s performance has been based around quality, comfort and efficiency of its installations, adapting lighting to the people, who are ultimately the focus of our interest. In carrying out our work, which we thoroughly enjoy, we have been able to offer services to our citizens that incorporate the latest LED technology as well as other products, making the monuments, by which the route passes, more attractive. Therefore we are very proud to participate in making our city even more beautiful and working on the implementation of the “Rivers of Light” project which is achieving a revival in tourism in Valladolid, in our city.

What more could we ask for?

PHILIPS-“RIVERS OF LIGHT” WALK To get closer to the people, the concept of the ornamental lighting solution in a perfectly orchestrated symphony such as the “Rivers of Light” project has resulted in a highly rewarding challenge from a technical, sociological, cultural and even sensitive point of view since at PHILIPS LIGHTING we look forward to fulfilling the trust that has been placed in our solutions. Ornamental lighting snaking between the parameters of the visual effective, sustainability, comfort and help in valuing the different locations of a city with such historical value, known as the Capital of Pisuerga. The hoarded wealth in the city’s streets is enhanced with sustainable lighting solutions, efficient from the technical point of view, and which try to combine the duality of savings-and-effect, creating a visual sensation with different shades, focusing the individual’s attention on the treasures that had previously been hidden. For more information on these treasures and help on the “green river” selected from the tour guide there are a number of urban screens with LED technology that explain, like an open air museum, both the history of the monuments and spaces as sociocultural activities that are currently being developed. This nocturnal approach created by lighting designers Lara Elbaz and Rafael Gallego offers us a new lighting concept, an idea of the direction in which Valladolid is moving without forgetting its roots. The fact that Philips Lighting has been able to participate in this journey, thanks to the trust placed by the city in our complete service and lighting solutions, makes us very proud and moved to continue to lead innovation in projects that bring the people and their city closer together through advanced lighting solutions. Philips Ibérica S.A.U.

Sebastián Arias CEO Indal


Since its creation in 2002, the LUCI network has been bringing together cities engaged in using light to enhance and promote their architectural treasures and urban environment. The City of Valladolid joined LUCI two years ago and is definitely one of these cities. In recent years, it has developed some of the most innovative lighting technologies and creative lighting projects. With its “River of Light”, Valladolid goes even further and dramatically shows how light can constitute a tool for the economic and touristic development of a city. Revealing the historical role water has played in the city’s past, the “River of Light” offers a new splendour to Valladolid’s monuments while unravelling an artistic thread of colour throughout the historical city centre. Beyond this aesthetic aspect, the attention given to sustainability in the development of the project is equally remarkable. New technologies have been used not only to maximize energy efficiency but also to reduce glare and light pollution, making visual comfort one of the priorities of the project. This project, in the spirit of the principles LUCI has developed within its Charter on Urban Lighting, represents the exemplary use of light that LUCI promotes; one that contributes to the attractiveness of cities, their sustainable growth and the quality of life of their inhabitants. I would like to congratulate the City of Valladolid for this truly remarkable initiative and can only encourage other cities from the LUCI network to go to the source of the river, and discover this “River of Light” for themselves. Councillor Allan Stewart Deputy Lord Provost of Glasgow President of LUCI association

“RIVERS OF LIGHT”: LIGHTING DESIGN AS A TOURIST AND CULTURAL ATTRACTION. Beauty and sustainability for the city of Valladolid. The concept. The concept of the lighting design of the “Rivers of Light” originates from the basis of the historical and philosophical significance of rivers, water, light and colour and their close relationship with the origin and development of the city of Valladolid, where it comes from and where it is going. The rivers of light transmit a message of memory and knowledge, of the flow of new ideas, thought and culture, involving growth and energy, life and movement… Because of its past importance, we have recaptured the memory and reflection of the Esgueva River, which in the nineteenth century was diverted from the city centre to allow for growth, thus it is symbolically returning to the City. This virtual river becomes an illuminated pathway through Valladolid, guiding people astoundingly and interactively through the city. It reveals its riches, both past and present, and reveals step by step, flow by flow, its history and culture. The design. The aim of the lighting design of this route is to provide the user with everything they need. Subjective factors and matters of visual comfort have been considered and enhanced as well as energy and economic factors. Based on this premise and considering that lighting should be adapted to people, an effective light feature is created with a high aesthetic component that enhances the city of Valladolid in the evening. The light path thus acquires its own unique personality that confers a cultural and tourist attraction on the city. The walk proposed by “Rivers of Light” crosses through and connects different areas of the centre of Valladolid. Each area includes buildings and monuments as well as the ambiance of the streets and squares. The action carried out in the area has consisted of organising and harmonising the environment: to coordinate the colour of light sources used, reduce light levels and create wherever possible more “shadow” in order to produce a more enhanced night lighting effect. The buildings and monuments have been illuminated in keeping with their characteristics, while sticking to the principle that the techniques used should harmonise the whole spectacle. The colour of


the light has been coordinated on all the monuments on the route, using the variation of light intensity to enhance detail. In addition, priority was given to visual comfort, using anti-glare apparatus whenever necessary. Visual integration of the lighting system itself into the environment has also been sought with the aim of making it totally unnoticeable during the day. According to the design criteria defined in the concept, the level of illumination of the monuments and their surroundings has been significantly reduced by improving the perception and generating a greater sense of beauty and wellness, using the latest technology and low energy lighting LEDs. This reduction also translates into significant savings in both power consumption and maintenance, confirming the close relationship between design and sustainability. Of the more than 30 monuments object of this action, around half have had their existing lighting systems renewed, and the rest have had new lighting installations placed where previously there were none. The overall result of the initiative has allowed an energy saving of 44.5% (including the installation of buildings that previously had no lighting). It uses a colour lighting code, which allows the use of buildings to be unified as well as communicating different messages visually and clearly. In this way, and because the rivers are alive and continually changing, Green River colour is used (greenish-blue) to mark the

walk through the city. Emitted by different illuminated elements that visitors can easily recognise, the light from the Green River takes on the role of visual tourist guide driving and accompanying visitors in the discovery of the architectural and cultural splendour of Valladolid. In 1570, Pope Pius V established the liturgical colours which now adorn the altar and the pulpit, used by the priests at mass depending on the time of year. Thus, the interior of the church towers and, where appropriate, other spaces, is illuminated with Liturgical Colour communicating the sacramental message to the outside: purple for Advent, Lent and liturgy for the deceased, white for Easter, Christmas, the Epiphany of our Lord, the Virgin, the Angels, Saints and Martyrs, red for Palm Sunday, Good Friday, Pentecost and the Feast of the Holy Apostles and Martyrs and green for all other days. Finally, to allow these cultural spaces to be easily recognised throughout the city, the colours of the city of Valladolid are used (the institutional burgundy purple of the city of Valladolid) in each of the buildings dedicated to offering an increased level of culture. The â&#x20AC;&#x153;Rivers of Lightâ&#x20AC;? offer a new way to enjoy the evenings in Valladolid, allowing the visitor to live the cultural, gastronomic, pleasurable and walking experiences, in a beautifully illuminated urban environment.

Rafael Gallego and Lara Elbaz


THE LIGHT OF VALLADOLID (A historical reflection)

147

Teófanes Egido City historian

In the history and life of cities, light has been a constant factor, both active and friendly. I am not referring to natural light, an everyday given, the work of the daily “sun up sun down”, rather I refer to the other form of light, lighting designed and made to combat darkness, a light with which we can live together. Since it ought not to be forgotten that for centuries the night was truly night and was respected and feared, and even the bells, so loquacious, were silent until dawn. Street lighting was a while coming to Valladolid (as with the other cities in Spain and elsewhere). Until the eighteenth century, the century of the Enlightenment or, as they once liked to say, the century of light, lighting was not common in the streets. Or rather, there was none whatsoever, except at the doors of only the most distinguished homes, in “houses of professional use (a type of domestic businesses), to give them light at night”, so says the Dictionary of authority, and to sell what was on offer. “More common to the outside were candles that for quite some time (at least from the sixteenth to the nineteenth century) gave the name to the house and street that they lit up: the “street lamp”, the name of which (surprisingly) Agapito y Revilla chose to ignore in both origin and cause, but which has been made very clear recently by Rosa Pérez (it is the street currently known as Calle Marina de Escobar). Lanterns (which have more bulky external cladding and are stronger than lamps) had, in addition to private use, the social function of illuminating places and streets. Arguably this was the first street lighting, but it took time to become more widespread, to really light up the city, not just in very limited areas. Another thing was, of course, the portable lantern, essential in processions, especially at Easter, with the brothers of “light”, illuminating their pathway and perhaps also the penitents while “blood” brothers. Until urban lighting with lanterns became more widespread, the great battle against the night, with light as an accomplice, included the festival of fireworks and light displays. No pride was taken in solemn celebrations that were not brought alive by rockets and fireworks and accompanied by bright lights and long awaited spectacles which were essential in their own right. The history of the great parties of Valladolid is the story of its essential lighting. Some such stories were much talked about. As an example, and it is nothing more than this, since many examples could be given, of stories illuminating those

nights of the court residence in the City with Felipe III. Among them were some especially bright ones organised to celebrate the birth of the future King Felipe IV. We quote it because it relates to one of the feared side effects of this form of lighting: fire. We note several story tellers (sort of reporters before the periodical press), and the most famous among them, Cabrera de Cordoba, said in mid-May, 1605 after scoring the castles with a few inventions and characters in the Palace Square (San Pablo) and the Plaza Mayor: “At night there were lights, and it happened that in the tower of San Benito el Real there was a fire, which burned so furiously it melted the bells, they say that all together there were seventeen, and the uplift of air coming from the east meant the church continued to burn furiously, but did not damage its walls, which were made of stone, the church had to be knocked down and rebuilt, estimated to be at a cost of 10,000 ducats. “ At other times everything was more joyous and calm. It is possible that the loudest parties participated in and sought after were the parties of San Pedro Regalado, acclaimed as patron of the city, as well as the parties that we held to celebrate his canonisation (1746 and 1747). There was rivalry among the churches involved and the municipality (“The City”) in celebrating the holy Valladolid sermons, processions, indoor and outdoor performances, naturally, with bulls and lots of them, and lights, with challenges east of the illumination, with the winner undoubtedly coming out victorious at the cathedral. A Franciscan, Friar Bonaventura Maestro, who witnessed it all, commented that the two thousand jars of oil placed in the cathedral, “produced so much light and glow, that they not only illuminated the entire city, but much of its outskirts, with the illumination lasting from eight in the evening until dawn the next day.” Ventura Perez, a simple diarist from Valladolid, who must have walked in on the operation of manufacturing and placing lights in the cathedral where he was a clerk, described the show and what it was like, “more than two thousand lights, made in jars of clay, their tin lighters with five cotton wicks filled with oil, ten pounds of oil and much cotton was spent on the facade and tower alone, which gave a tremendous glow, since it illuminated the head of the cross vane. It illuminated everything, making for the most peaceful of nights”. This had already happened in the eighteenth century, the century of the Enlightenment, and therefore, the century of concern for happiness and welfare (quality of life as we would say). It was natural that their initiatives were set in the public service of street


148

lighting, and not just for festive reasons but also, and primarily, for safety requirements. And in this way, as from 1780 projects were abounded to light up the streets of the city. The undertaking of these projects was of course extremely expensive. However, by 1783 and 1785, lamps, made of glass, were installed in and around the Plaza Mayor, illuminating the area until midnight: in some cases they suffered from the vandalism of the time, but others remained, and, most importantly, a decided municipal policy was imposed. The Economic Society of Friends pledged in early 1788 to keep a lantern in each of the five schools for boys and girls which they had created. In the same year it was planned to install no less than a hundred lights, funded by a bullfight designed specifically for this purpose, but it could not be for everyone, since they still had to pay for oil, some however were able to light up their homes through private initiatives. The number of lanterns was multiplying and the effective lighting innovation started to be introduced, and at the end of the century, as stated by Maria Dolores Merino in her monograph of city planning at the time, “little by little, towards the end of the century, general lighting and the steady glow of the lantern is starting to be achieved for the city of Valladolid”. However, the real revolution in lighting occurred in the nineteenth century, when Valladolid took off as a prime location. Urban space covered by the lamps was reaching other neighbourhoods, and, most crucially, lighting techniques and new energies were emerging. It should be mentioned that the French government during the War of Independence, was interested in this sector, registering a significant step forward when mid-century they achieved a breakthrough in gas and oil. Now, the big change, positive breakthrough, more than just a step forward, a qualitative leap forward occurred when electricity came into public lighting. If I am not misinformed, that inaugural night of October 22, 1887 was a time of euphoria, comparable with the arrival of the train for example. This did not mean that there would be light everywhere, that there would be no

failures, that people would not continue to coexist with oil or gas lamps. But it was the starting point of many developments related to electricity (including, by then, the telephone), and improvements to the city, a change which, compared to its predecessors, happened almost overnight. Celso Almuiña recalls testimonies that speak of the illuminated buildings and the feeling felt by the people of Valladolid “that the long, cold and insecure nights are going to become another memory of the past”. The first presence of electricity was exhibited in the illumination of some significant buildings. However, it was considered an essential tool. Cultural change would come later, when electricity would became another element of culture, creating amazement for shows and for the spectacular shows and theatre. And these capabilities were fully revealed with electricity driving electronics, another change that should not be forgotten. Moreover we don’t know how far this change will take us, given the speed of its innovative strides, but the effect of its application has enabled us to note and enjoy events at nearby venues such as the Town Hall, the facade of San Pablo, the Cathedral. The last screening was held in October or September 2010, i.e. yesterday, and its representation was intended to get some of the “Rivers of Light” project underway. The project is now a reality, and a reality which can be admired frequently throughout the year, “Rivers of Light” combines light with some of the most significant monuments of history and of today, that is, the identity of Valladolid. This liturgical nocturnal journey, which is one of beauty, is not in any way arbitrary, it is linked to other elements, with the rivers of Valladolid, because if we look closely, this journey of beauty, taken by the “Rivers of Light”, follows a path that runs with the River Esgueva but which takes a more urban course than that of years gone by. Teófanes Egido City historian


A WALK AROUND THE CITY

149

Juan Carlos Arnuncio Arquitect

It has been said many times before that a book is a journey, it offers us a chance to explore worlds that open both our eyes and our knowledge, so that once we have finished reading the book, having reached our goal, we end up more enriched than when we started. On a journey, even one shared with the vision of Cavafy, the idea that the important thing is not Ithaca, rather the journey itself, that there is usually a precise objective: to arrive at this or that place, to visit this or that event. A walk, however, does not require a goal. On the contrary, its defining feature lies in the fact that it is impromptu, taken almost without thinking. On a walk we are seduced by chance, as if every place that we discover, or rediscover, leads us to the next. A walk assumes calm, enough peace to enjoy one’s own thoughts, the chance to contemplate places and things such as our environment which usually passes unchanged, but which seems to take on a new value when viewed under a different light, in a different time or when we are in a different mood; thus encouraging reflection, thought and discussion. One cannot conceive of a walk with someone with whom we do not share certain warmth, whilst walking alone helps give us a sense of who we are, as well as a sense of enjoyment and relief. There are walks that can be taken during the day as well as in the tranquillity of the evening. I think for me the night time walks are a better way for us to take in our thoughts. Sometimes these walks invoke a sense of melancholy, but at the same time it’s as if a pact of silence has been taken between us and the city, a pact that helps us to see things in a different light, from a new perspective. I think we almost always feel much better for having had a good walk. This book itself is a walk, in its literal sense as well as in its literary sense, since it proposes just that: a walk. And as such, one that can be extended, repeated or retraced. And it suggests to us that, through its imagery, it may bring us closer to places that already exist in our day to day life. And thus, its pages shall outline a path, or rather many paths, since there is nothing to get in our way, as with the street, holding us back, now we can stop and look today at buildings that yesterday we ignored. A walk is to be enjoyed. An escape from the scholarly, but in a way that helps us to notice details which, over time, form our vision of the things around us. It requires academic rigor, making us stop and observe the contrast of today and tomorrow in this time and the next, rather simply the random condition that allows us to stop wherever we like most.

Against Saint Benedict one can notice the magnificent and unique Gil de Hontañón porch and be struck by the fact that in a time gone by it almost doubled in height. We can observe in the shield, the surprise that appeared in his last restoration. A shield whose lily flower is accredited with being the only one left in Spain from the Joseph Bonaparte era, since all the others were destroyed in line with long-standing Spanish tradition. Or contemplate, just there, the front of the “Palladian” styled Monastery designed as the “Herreriano” courtyard by Juan de Ribero Rada back in the sixteenth century. I suggest carrying on towards the Fabio Nelli Palace past the Church of San Miguel. In this, perhaps the most orthodox classical trail of the city, lies the entrance to a small elevation in the path. The size of the street does not allow for an atrium, but without realising it we are already past the first step, we’re almost inside. I don’t know if this feature was designed with the façade or whether it came later, or even if they were fully aware of the fact that it is identical to that which Borromini built in the Roman church of “San Carlino alle Quatre Fontane” in that attempt by the “Propaganda Fide” (which was actually the Baroque period) to turn the city into a temple, to the extent of facilitating our access to every church. Regarding Fabio Nelli I suggest taking note of one fact: from the square that takes on this style, all the architecture, wherever we look, is part of Valladolid’s past. No trace of the mistakes of the sixties. The Palace of the Valverdes, the Convent of the “Concepción”, the Palace of Fabio Nelli and now the “modern” nineteenth century building that is part of the old Bullring and prevents us from seeing the succession of high-rise walls dividing some of the buildings in the Plaza de Santa Brigida, all this creates its own ambit, almost theatre like, like a custom made palace. By the way, did you know that at one point, during the nineteenth century, it was scheduled for the Fabio Nelli building to be demolished? We must banish the idea that significant buildings should be “cleansed” of their adjacent buildings. It’s a mistake. Many of their qualities often lie in their environment. Architecture, good architecture, deals with one problem or another. Therefore, the demolition of adjacent buildings under the pretext of promoting a better view of the monument usually implies deterioration in the quality of that same building, even in cases when poorer elements appear for its preservation to the detriment of one’s enjoyment of the monument. This is what happened in the case of the Church of “Nuestra Señora de la Antigua”. The demolition of the houses surrounding it profoundly altered the urban structure at that


150

point, so much so that we lost the way in which we see the tower forever with the forced foreshortening of the houses, which brought us almost close enough to touch the tower. Its demolition showed us that apart from the tower and the Romanesque Chapel of the north, the rest was not part of the cathedral at all, as seemed to be the case when look upon with these houses, instead it was a rather modestly sized church, almost all of which was from the nineteenth century. But we made a great leap in our journey. If we retrace our steps and return to Saint Paul we are faced with perhaps the most universal monument of our city. When we stand in front of it, it places us at the centre of gravity of the city’s history, in the open theatre that saw the most exalted moments of the past and that we are lucky enough to be able to say still exists amongst us. Pimentel Palace, the birthplace of Philip II and, opposite, the Royal Palace, birthplace of Philip IV, which has also been home to other characters from our past such as Emperor Charles, or Saint Teresa of Jesus, Napoleon and Lord Wellington. There is a picture taken from early last century in which the Palace does not appear exactly as we know it today, a shame because the upper floor was covered by a series of “Serlian”1 spaces which gave it a lightness that now, with the conventional windows, has disappeared. On the opposite side, on the Pimentel Palace (later the Palace of the Earls of Ribadavia) there is the most celebrated and photographed window of the entire city, the one in the corner, an icon that seems to have become a characteristic of Valladolid. But it is clearly the façade of Saint Paul that makes us stop. I suggest arriving there around late afternoon, when the sun tinges the façade with orange and multiplies its contrasts. There is something moveable about the item, a magnificent stone altarpiece bound by the two canvases either side. It is as if a liturgical space from time gone by had been fossilised in the form of an eternal ruin. It is an altarpiece with a profusion of almost incompatible events, revealing to us in turn their clear order. An order conceived at different times and that, only upon close examination, reveals its diverse nature. Its appearance and stone esplanade give the place a sacred and courtly air especially if we try to imagine the various things to which these assemblies had born witness.

The façade of the Museum of Saint Gregory is another event in our journey. Located in the middle of the magnificent stone canvas that is the museum, its presence induces the existence of the square of Frederick Watemberg that opens before it. One and another, square and façade, each one offering a reciprocal sense of meaning explained in the best urban tradition. Calle Cadenas de San Gregorio, which is more or less the lobby of the museum, is, paradoxically, a space of silence. It possesses a somewhat quiet and solemn character of another time, and its buildings, such as the Palace of the Marquis de Villena and the nearby

1

appearance of the Casa de Zorrilla that appears at the bottom of Calle Fray Luis de Granada, seem an integral part of the street. The façade of Saint Gregory has a very different character from that of Saint Paul. It is flamboyant with a touch of the Renaissance, but, perhaps because the tree - the interpretation issue - that takes hold of the façade, or the style of the shapes at the bottom and the small ornamental items that cover the front, it seem to suggest something of atavistic and fantastic universes, like something you would expect to find in a Tolkien story. Unlike Saint Paul, the best time for visiting is noon, when the sun, with such precision, draws the bow and encompasses the façade. Or at night: when appearing suddenly before it, in the silence and solitude before dawn, is always an experience that touches our most inner self.

In front of the Calderón Theatre we are able to rediscover the nineteenth century. It’s a shame that the traffic here requires us to stay tight to the path and close into the colonnades. I think that if it were not for these cars we would see the building in a different light, we would be more aware of its architectural importance. It forms part of the city which has witnessed many of those moments that make a city what it is. Queues that form for a theatrical or musical event, the touches of glamour that appear during the International Cinema Week of Valladolid, or, in the opposite direction, the hail with which the faithful say farewell to their Virgin on Good Friday of every year, when after the procession it is returned to its usual place giving back the Calderón Theatre and turning the Juan de Nates façade into the central character of our scene. This is one of those areas in which many different times seem to coexist at once, where we get the sensation of breathing the air of another era and where we are able to relive feelings from our past. The Plazuela de la Libertad is a nice crossroads (with smells from the “penicilina” bar) leading us on to the Cathedral. There is a somewhat bland space in the middle, as if something were missing, and, indeed, there is something missing. It is the place where Herrera conceived the idea of the Cathedral’s Cloisters, the place that once occupied one of the branches of the River Esgueva, and faithful to the nineteenth century, was later occupied by the Portugalete market, as well as the Campillo and Val markets. The façade of the Cathedral, however, finds its own scale once again: by the houses that are arranged in front of it and the emphasis of the courtyard. The narrowness of the streets is fine because the contrast is accentuated by increasing the grandeur of the temple. It would be a mistake to remove part of the courtyard with the intention of easing access, as it would be also if there were an esplanade at the front, as for example was the case in the removal of the house in front of Notre Damme in Paris in the nineteenth century, although we have now become accustomed to it. This is because a lot of interest that the implementation of the cathedral has, from an urban point of view, is due precisely to the small scale of “accidental elements” that the building has at his feet.

Space divided into three parts with two columns in which the central area is closed with a round arch with sides covered by a cross beam.


152

I believe that good architecture, like good people, has to be shown respect. Respect is a quality that our society cannot say it has. Respect is something that those who drive around in their cars with their music blaring do not possess, nor those who go around leaving their signatures on walls or throw litter on the ground or bash into you on the path, show their intimacy in public, etc. Nor is the irrelevance with which some buildings appear arrogant and overpowering, as is echoed by some buildings in our suburbs or shores (and sometimes our centres). Their arrogance leads them to rise above the others, “without merit” or harass spaces that belong to everyone, often confusing elegance with the exact opposite. The cities we most admire are those that are guided by respect, that is, by the principles of education and civility in every sense of the word. Where what matters is not only the intrinsic value of each building, but the way each one looks, is subject to the other, or induces a feeling to the city that is appropriate to its size and shape. I suggest looking at the buildings that we have been passing from this point of view. It would not matter therefore that the façade of our Cathedral does not have the quality of the design that Herrera conceived, the many vicissitudes that have appeared (upper tower and lower tower) leading to its current state, what matters rather, is how we present it, its geometric monumentality, making us more aware of its side walls, especially when we walk down Calle Cardinal Cos and measure ourselves against its huge surface. One cannot help but feel a certain touch of melancholy to see this building so close to being the epitome of the renaissance in Spain and yet falling so short in its endeavour. Maybe its interior can give us some insight as what would have been, if it had been completed, since it may be easier to imagine the quality of space conceived by Herrera by doubling it mentally and eliminating the awkward apse which at present closes it off. The resulting space is one of geometric clarity, spatial definition and dimension, magnificent, had it formed part of the best examples of architecture.

Like a romantic illustration, the collegiate ruins emerge from between the aborted apse of the Cathedral. A succession of varied buildings, vegetation, fragments, like an island in the middle of the city, an island where time has stood still, away from the daily grind, bustle and our own presence, as if this place had ignored the history of the last five hundred years. It looks like a scene, the setting for some representation of another time, as if from its corners might appear suddenly, characters of yesteryear. It is like a chamber of silence that becomes greater as you are led on the tangent of Calle Arzobispo Gandásegui. The ruins are examples of architecture that has lost its first architectural condition. That is, its ability to establish different relationships between its uses, form, implementation and the problems they solve, since a ruin no longer solves anything. Its doors, windows and living quarters have lost their purpose, they are no more. They are, rather, an image of those carved by time. A memory, a testimony, the ambiguity of its shape allows us to imagine them in

many ways, and it is precisely this condition that gives them the ability to evoke feelings from the past. Maybe that is why one tends to escape the supposedly literal representations of antiquity; theme parks sweetened with visions of the past with a sense of childish learning, but that is distant from its true essence. Maybe that’s why it’s difficult for me to imagine the idea of wax museums or the representations of “homos neanderthalensis” sitting by the fire in a fabricated scene, manufactured from head to toe. I am quite sure that the reality of living in caves was a lot harsher than they are willing to show to our correct and pristine society. That is why I like these ruins, because I can still dream of the past. Nothing prevents me from imagining how this Collegiate Church used to be when people bathed their feet in the River Esgueva near the Romanesque chapel of the Antigua which it became, before becoming the tower. You would not have even made out, from the cloud, the great chaos that would have been generated upon the demolition of the Collegiate Church, in order to make way for a bigger one, nor could we have understood the period of silence, which without doubt, there would have been after the disaster of the Cathedral left a solemn mood leading to the remains of the ancient Collegiate Church not even being demolished, our ruins. Since it was not respect for the past which finally freed them from their end –the then past served the purpose that was required– it was only the infinite dismay of a city sadly accustomed to going from the highest point to the lowest point.

Before moving on we have here the façade of the University, the name has been handed down to us, however it now only gives up its space to the auditorium and the law department. The building has had its ups and downs, including suffering a fire, before finally revealing to us its baroque shape. Flanked by the stone lions that restrict the space it had previously enjoyed, the façade, along with the central element that shoots straight upwards, gives the impression of being taller that it really is, appearing gracefully from among the tall buildings that have grown up around it. Located facing north, the building sits in a shady location, with its damp stone and the smell of student parties in the autumn while staying fresh in summer when the students are gone. The statue of Cervantes appears to look out with dignity, and like all places dedicated to teaching, this site holds a place in the memory of all of us who in one way or another have passed by here.

There are points in a city that seem to operate as references for larger areas. Take, for example, the area of the bullring, the Station, the Plaza Mayor... in order that certain places, due to their character, uniqueness, size or whatever, assimilate slightly to their surroundings. I think one of them is Santa Cruz, the palace that gives its name to the square.


This is one of the first Renaissance buildings in Spain. It has a magnificent presence and the repairs made by Ventura Rodriguez form the shape that we enjoy today. It is, perhaps, that powerful image, intense and emphatic, which makes the building seize and condition its entire environment. We spoke before about the relationship that some buildings establish within the city. The Palace of Santa Cruz frequently induces the square, with a size and shape fitting to the geometry of the building. A building in which we recognise opposing wills between the horizontal and the vertical, one, by the regular succession of south facing windows, and the other, which bestow the buttresses surmounted by pinnacles on the main façade, coming together in a serene balance that seems to take over the entire square. A square with a pleasant shade in summer and the sound of children playing during school time lines our Palace, the School of San José, a now secular institution, and the Casa de los Vitoria – now also a place of education for the Carmelites - on the opposite side, whose film “Kostka” we would flock to see on Sunday afternoons, teenagers of the generations who would watch films starring Eddie Constantine or Victor Mature, films that enlightened our youth. The gardens of the square have pivots dotted around the outside, the elements of stone that, years gone by, formed the jurisdiction of the College, the sign that, similar to the lions or the University or of San Pablo, restricted the space governed by the institution. I suppose the abandonment at that time led to the current arrangement. A chaotic situation that took over the small flower beds, as well as areas down the street from Calle Cardinal Mendoza. I think the place would gain more by returning these things to their original location, thus aligning them against the palace, and defining once again the College’s own ambit. Not so much in the way of a nostalgic claim of its history, but simply to help the understanding of the building and the city at that time.

The Plaza Mayor is perhaps the opposite of the melancholy of the remains of the old Collegiate Church. Since unlike the remains, the Plaza Mayor has never ceased to be alive. Yes, it’s true that it has lost its former glory, but we can still make out the essence as soon as we try to imagine it. To talk of the Plaza Mayor is talk of the fire of 1561, of the project of Francisco de Salamanca which spanned the entire area from the Iglesia de la Cruz to Calle Santiago. It is to talk of the old municipality of Herrera as well as the chronicles of Tomé Pinhiro da Veiga in which the story is told in his Fastiginia2. It was that area that formed the backdrop to the pageantry of Philip III, bullfights, “naumachias”, equestrian events and parties. The area felt the baroque influence for the first time, when true to the “Trentina” counter reform, the goal of turning the street into a temple was endorsed, and it had the first baroque notion when the Iglesia de Vera Cruz blocked off the view of Calle Platerías many years before Pietro da Cortona would do the same with his intervention in the Roman Church of Santa María de la Pace.

Time has brought about a metamorphosis so that little remains of the cosmopolitanism which it displayed in its former glory, but from the remains of its provincial style we can still, quite accurately, make out certain elements that indicate to us what Valladolid, as a world city, would have been like. We would only have to compare the paintings of Felipe Gil de Mena at the Plaza and Calle Platerías with the current circumstances in order to see the extent to which that magnificent scenery is still recognisable. This whole area - meaning both the Plaza Mayor and its surroundings, Calle Platerías, Cebadería, Fuente Dorada, etc., - is a curious area to analyse and interpret because all the influences that have taken place here over the years have left a clear sample of how each moment of the past is reflected through the city. Being a very homogeneous area, the various interventions that have occurred through the city’s history can be read as if samples from a laboratory, expressing very clearly the value each sample attaches to history. Thus, the Enlightenment, made clear its willingness for “rationalisation” when the houses of Cebadería (the latest ones being opposite Calle Manzana), two floors were joined together in order to be able to incorporate a courtyard which would have more hygienic conditions in the ventilation of interior rooms. On the outside the lintel porch would be replaced with stone arches, the idea being that this style was more appropriate than the “old” wooden lintels. The impression that remains from the nineteenth century is present mainly in the paths of Calle Platerías. The elegant reiteration of its façades is replaced by the eclectic repertoire of bay windows and doors, with their desire for significance, and which set the provincial atmosphere felt in novels by Galdós or Clarín. The twentieth century, more complex, leaves samples throughout the area of its progress and its contradictions, its achievements and its failures. The first significant event of the twentieth century in the square was the demolition of the old Town Hall of Juan de Herrera3 and its replacement by the current building, in accordance with the will of the time, which was to consolidate certain values and a sense of urban strength considered more important than focusing on history, which was still said to have been respected. Repullés, its author, also designed, with a desire for homogenisation, the building of the Hotel Moderno. He wanted to rescue the historic and traditional style from the square, exalting it, and not adhering to anything that did not exist. Adorning its buildings with the desire to offer the area what he deemed it deserved. It is not difficult to imagine a square that is made up of buildings like his, and it must be agreed that although the end result itself may be more “important”, in no case should its history be diminished in any way. Not to dwell too much on the fact that its implementation widened Calle Ferrari, ignoring one of the key aspects of the square, which was its path, as well as its adjacent streets. This was in the first decade of the twentieth century and gradually

2

Pinheiro da Veiga: “La Fastiginia o fastos geniales” municipality of Valladolid, Valladolid 1973

3

Its authorship and what happened to it is not entirely clear.

153


154

the eclecticism of the era would start to offer up some examples, some of which are very interesting, such as the north-eastern corner of the square that opens up on to Corrillo. In which, Jacabo Romero, its author, seems to have made his intention very clear by the more pronounced eclecticism in the part of the building that no longer has its façade on the square. The columns that remain in the square are replaced by pillars of square sections which align them with atlantes and other ornamental elements which empower the architecture. As if scheduled with the Viennese episodes of the time, and just before the war, Manuel Cuadrillero constructed the building on the corner of Calle de Santiago, which now maintains its alignment and arcades but little else. In fact you can see a tower forming the corner, which we can take as a gesture, certifying the point to which the sensitivity of the time would value items of urban and architectural skill over the reading or interpretation of the location’s history. Our more recent history is not the best, the backdrops of some episodes from the sixties appear raised above the roof of the Plaza and the Fuente Dorada, highlighting the extent to which, not history, but the quality of the city, ceased to have any meaning for those who built it. Chueca offers the first look into the past of the square with a desire to add value. But he goes about it the wrong way, ignoring some of the most essential aspects such as the height of the building, historic alignments and the materiality of the building. He raises the building by one floor, closes the primitive Calle San Francisco and replaces the brick with veneer stone. It is not difficult to imagine what the result would be here either, if it had been carried out in full. And I suspect that it would have had much more to do with the clumsily imperialist view held by some post-war cities and local governments who adhere to conceptual classicism and cheap construction, than sixteenth-century Valladolid that it is said to have wanted to interpret. Finally the façades are stained red which seems to propose a glance back to the past in the confinement to the historic height of the building, as if in an effort to keep that which is outside the place in question out of our sight also. We are now presented with the melancholy caused by losing much of the bygone character, but whose remains can still tell us quite precisely about the ways of seeing the centuries that have gone before us and, that there are still enough elements remaining for us to perceive quite accurately how it would have been here during the celebrations of the birth of Filipe IV, for which incidentally the site had to be extended quite considerably (specifically for that reason) on top of the celebrations planned on that day which fell on Good Friday4.

There is a somewhat unusual place in Valladolid, which has the style of a nineteenth century quarter, with an atmosphere of a gathering place or even a place of

4

See Pinheiro da Veiga: “Fastiginia” Op. cit.

passage, which although on the street has a homely feel to it, private but public: El Pasaje Gutiérrez. The Pasaje Gutiérrez would like to - even if only to a small extent – be part of the group to which its European relatives belong, something, on the small provincial scale, like the Pasaje Víctor Manuel in Milan. But it has two characteristic features, apart from its size, which make that wish futile. The first is that it does not lead people from one place of significance to another. Not that the Plaza de El Salvador lacks interest, and it is not that it is not in the centre of the city, rather it has something to do with another meaning of the idea of passage, i.e., its status as a shopping arcade. The Pasaje Víctor Manuel links the cathedral square with La Scala and the Pasaje Gutiérrez is an undifferentiated point on Calle Fray Luis de Leon and on Calle Castelar. The second feature - already mentioned here - is its domestic status. The small footbridge, the clock, its paintings and the Mercurio sculpture which transforms the small “roundabout”, make it seem more like domestic space than the street. It would not be difficult for us to imagine a round table or a “chaise longe” or a three-piece suite to go with it. These two traits might disqualify it as a commercial gallery, but contrastively, they give it an endearing character. It has the style of an old brush-coloured postcard. Indeed it wouldn’t surprise me if the people there were to wear a top hat and tails and frocks or hooped skirts while carrying their umbrellas. It was a haunt of José Zorrilla, a place where he survived the opening seven years and I must confess it is difficult for me not to imagine myself with the poet who, as far as I know, was then at the ripe old age of seventy or sheltering from the rain or just enjoying the company of a friend. The places that have been populated and the people who have been populating them have something in common. Whatever takes their fancy the most, wherever it is they go, bars, bookstores, music or art, everywhere seems to echo the recollection of billiards with the smell of smoke and adolescents of several generations. As a mid-afternoon break, as if breaching some unwritten rule, which - in my opinion – makes it even more alluring.

The Academia de Caballería must surely have been the pride of Valladolid in the second half of the nineteenth century. As well as a military academy, cavalry was also very important, especially at the time of the Cuban war. A few years ago the Ángeles Santos exhibition was held in the Patio Herreriano, in a room where a film of Valladolid during the twenties and thirties was continuously being played. It stopped for a moment at the point of a polo match played by officers of the Academy on a pitch somewhere on the outskirts of the city which I could not quite place. The polo matches had a colonial air about them, something cosmopolitan, if it had not been for the presence of San Cristobal hill, the outline of which unmistakably giving away the identity of Valladolid, it could easily have been the suburbs of colonial Bombay or London. The “room” which constituted the “Acera de Recoletos” formed the framework of social relationships


156

for children. It seems that going from top to bottom was the ritual that allowed them to notice each other. The Academy occupies one end of that run and I guess it must be a significant attraction, not only for being the quarters of the cadets, but also for the important presence of the building itself. All things considered, this, within the eclecticism that characterises it, points to, who knows, a mix between the Monterrey Palace of Salamanca, the University of Alcalá and who knows what else, however, it has one remarkable quality: its urban sturdiness and the way in which it is implanted in the square. It is from these buildings that the city gets its character. The reliable perspective of Calle Miguel Iscar gives personality to the square, clearly provoking the source of the Paseo de Zorrilla, and though not without some justification breaks from the “remorseful” style, its mere presence accredits it as a building of dignity which is undoubtedly urban. The Benlliure statue in memory of the Regiment of Cazadores de Alcántara that greets us at the entrance to the building, unfortunately surrounded by a fence because of some idiot who decides to leave his signature on each and every stone, defines a characteristic point of the city, halfway between the stress of the Paseo de Zorrilla and the haven that can be found in the small gardens of the ancient sundial. I think when the Academia de Caballería ceased to exist it was a loss to Valladolid. I envy cities that are able to preserve their institutions for centuries because I think they contribute to their personality and character.

It has been said that you cannot leave Valladolid without passing through Calle de Santiago, which actually has constituted the natural centre of the city for several generations. Its heterogeneous and commercial nature mean that it was the first street to be pedestrianised, and over time it has become an exhibition of sculptures, meetings and stands involving different activities such as Easter, the International Cinema Week of Valladolid, etc. Its buildings keep hold of the memories of many eras as they offer testimonies from times gone by. Some of the modernity of the early twentieth century as well as eclecticism, something from the early stages of prewar rationalism, something from the years of development of the last century, which above all constitutes an example of the pulse of the city throughout the whole of the last century. But there are two older examples that link this place with Valladolid’s past, the Valladolid of a time when Calle de Santiago was just a way out towards Medina del Campo, where the city seemed to say goodbye to its visitors with the Church of Santiago, since the Convent of Santa Cruz de las Comendadoras de Santiago (“Las Francesas”) was, at one time, a good distance out 5

of the city. It is true that this area of the city later developed more life, in the vicinity of Campo de Marte (Campo Grande), on the sides of which many convents where built. The road had to go over the then southern branch of the River Esgueva, known today as the strip between Calle Claudio Moyano and the Plaza Zorrilla under which runs the bridge, whose work we had the chance to see being carried out here some years ago. It is these two buildings, the Church of Santiago and the old Colegio de las Francesas that make up this station of our walk. I have spoken before about when the architecture and the city enjoy mutual recognition and one element is conceived based on the other. That is, when the buildings take on their role according to the city and the city is carved out according to qualities of the buildings. This is something that the Italians know a lot about, Mantua, Florence, Venice and Rome are but the most complete examples of this kind of wisdom, as demonstrated to us by Camilo Sitte5. The church of Santiago has, according to old tradition, an altar, which is the head, to the east, its access point to the south and its lower end to the west. The street passes in tangent with the apse, but I would like to emphasise also the way in which the city adheres to its shape, the manner in which the two entrances of the church create enough space in their shape and size to assimilate to the layout of the street. They are large enough to meet the needs of the activities to which they are host, Easter being a good example of this, and small enough for the church to find in them its natural arrangement. From having been greater, the quality of the church has diminished somewhat. It is precisely the delicate relationship of sizes in the measurements of the atrium, of the street and of the temple, where the gentleness that eases this place is to be found. The temple itself is heterogeneous, the weather has carved it out in its own way over the years, and I am talking here about the tower. The spire at the end of the early seventeenth century profoundly altered its earlier image, with the crest being taken from the top, but I do not know whether it is because its image is already part of our memory, or because it brings some levity to the image as a whole, the truth is that it is an element that gives character to the complete image and it allows us to identify it from a distance when it appears between the buildings. The Colegio de las Francesas is another of the city’s charms. It is located at Calle Santiago, presenting itself in silence, almost autistic. You have to cross the threshold of the door in order to begin to sense that there is, “was”, something important. This building was born as a convent and then went on to become a college before eventually being occupied by residential housing. For the purpose of our reminiscence, the church remains, converted into a municipal exhibition hall, as does the cloisters (Patio de las Tabas). From the church one is left with the fine plaster of its vaults, with the nave of the choir and wooden shutters that evoke memories of its time as a convent. The place still exudes a certain

SITTE, Camilo: “Der Städtebau nach seinen künstlerischen Grundsätzen” (Construction of cities according to artistic principles). Viena, 1889. (In Spanish: “El arte de construir ciudades”)


atmosphere from the officials and adolescents of Easter Saturday, wearing their uniform kilts and who lived nearby to the memory of my generation. The Patio de las Tabas courtyard, whose name obviously comes from its pavement, is made of, in addition to the typical boulders, tabas6 – which can only arouse melancholy. It is an interesting three-storey cloister in which the top, unlike the other two arches, has straight beams, large footing and wooden eaves. It has that complexity somewhere between the Gothic and Renaissance period, as with other examples of the city. It had, before it was closed with glass and colonised as a shopping arcade, a solemn air about it. It was, as are all cloisters, a space of silence. The current “noise”, which reaches its zenith when the interior of the building plays host to a vehicle exhibition, runs contrary to what such a worthy architect would have wished for.

There are, on our walk, two small churches whose façades, although different, have a common feature of heterodoxy. They are not close together, their enclave creates different situations, and nor do they even seem similar, but the common feature of heterodoxy invites me to refer to them simultaneously. The first church is the Iglesia del Salvador and the second Church is the Iglesia de la Pasión, now a municipal exhibition hall. From an urban point of view, the Iglesia del Salvador is most favourably disposed, in a nice sized square in a strategic location in the centre of the city. Its position and frontage seem to struggle between being in the secluded area of the square and looking out onto Calle Santuario towards San Felipe Neri. And it is this problem that maybe the person responsible for the façade, had to address by breaking the rule, doubling the futility of trying to meet a double expectation. The right thing from a classical point of view would have been to have an odd number of spaces so that the axis of symmetry would pass over one of them. But this is not the case, on the contrary, the façade suggests a duplicity that would tend to “break away” towards the sides and not come from the top element, which would follow the orthodox logic of having a space in the centre, the two halves of the façade seemingly “stapled”. Also to the same end is the crowning pediment which seems to finally clear up the matter. The Iglesia de la Pasión is more obstinate, although it leaves room for another interpretation. Indeed, it has an even number of spaces which are also highlighted on the top floor by two balconies. As in the previous case, there is an element of coronation; the crowning pediment of the steeple, once again brings order to the piece as a whole. But in this case, the relationship of the size of the front door and the façade is much greater, we could almost understand from this that there is a single flat door with a mullion in the Gothic or Moorish style. It has always been a subject susceptible to different interpretations since antiquity. It should not be forgotten that this infringement, of having a classi-

cal façade (or a space) with even gaps goes way back: The Temple of Poseidon at Paestum, unlike that of his colleagues of the Acropolis, places a column on the axis of symmetry. This approach underlies many examples throughout history, it is present in the arrangement of columns in many chapter houses, in the mullions identified by numerous Gothic and Roman doors, in notable examples such as Henri Labrouste’s library of Saint Genevieve of Paris, it offers an alternative reading of the space, which has more to do with the idea of duplication than that of unity.7 Like a coming and going process in the contemplation of the architectural object. But I think we are getting a little bit off the subject. The Iglesia de la Pasión appears in the street with another characteristic of time gone by: That of being set back slightly from the alignment of the street, when the street is narrow, in order to gain some reverent space, such as a small atrium that highlights its importance. It is the same with the Casa de los Buendía, once again architecture and city recognising each other for their mutual benefit, and comprising nuances that enrich them both.

Sooner or later our journey will eventually end up at the river. The river is a rather curious element of the city. It has historically been put slightly to one side, perhaps because of the cloud, as mentioned, but I think the reason has more to do with topography. It is very low in comparison with the altitude of the city. However it has still had its moments of glory. The garden of King Philip III, looked out over it. It is a shame there is nothing left but the name as a reminder of what must have been a magnificent garden. The name and two small artefacts: the padded stone door that now occupies an area of the Patio Herreriano (Monasterio de San Benito) on the Calle de la Encarnación, and the Juan de Bologna statue of Samson slaying a Philistine, which is now in London, since a 1623 visit by the Prince of Wales to Valladolid, a gift from the city. It is said that the river runs along a low elevation which creates a secular separation between it and the city. In other cities, especially those that have channelled rivers of the nineteenth century, it is possible for them to eventually become part of the urban elements. The buildings end up being reflected in the water and they become accessible to barges, with businesses linked to the water, such as the parties next to the Tiber that conjure up memories of Marcelo Mastroniani in “La dolce vita” or Audrey Hepburn in “Holiday in Rome” or pursuits by James Bond along the River Thames, as different and as young as ever, or the thousands of love scenes on the banks of the River Seine. Going to the Pisuerga River will require the will to do just that, to go there. I do not mean as it appears when we cross it via one of its bridges. I am talking about the proximity of the water. For this you have to go and find it, that is why the riverbank is a world apart, running parallel to the city almost without touching it. Things

6

For those who are not old enough to know, tabas are lambs’ knee bones which used to be used in ages passed in a game of skill, popular in its day.

7

Some cases accentuate the matter further as is the case of some chapter houses which have a single column in the centre of the space, or perhaps the most unique example of all, the small temple of San Baudelio de Berlanga in Berlanga de Duero (Soria) with the magnificent column (palm) that occupies the centre space and extends through the roof.

157


158

happen there but nothing of great significance. The Legend of the Pisuerga has taught us that there are people who come down to fish its waters, there are youngsters who discover their adolescence among the trees on the bank, which is a huge garden waiting to be discovered. Years ago in another time when things happened at a slower pace, El Catarro’s boats helped my generation to discover this world, although I get the impression that it was always from a certain distance. There is indeed some point at which the water rises and laps against the city. The area of las Moreras, the beach: the Ridge as it was once, and the subject of Cervantes’ “The Colloquy of the Dogs”. But as far as the rest is concerned, to go down to the water is to miss the views of the city, since the city can no longer be seen. In many places the buildings disappear, while in other places they are close enough to touch, but only from behind, the only thing that can be seen are the bridges. Sometimes at the bottom appear indecipherable traces of the dark side of the city’s underworld, to be found in any urban agglomeration. Because within cities there are many other cities that coexist simultaneously overlapping but which rarely touch, cities which fill us with pride and cities which bring out our shame. We can live in a city without seeing all the cities of which it comprises, and the larger the city, the greater the number of cities that coexist without mixing. This idea appears quite frequently in cinema, the Vienna of Empress Sisi shows a completely different city to the Vienna in “The Third Man”, just as the Madrid of Berlanga is completely different to that of Almodóvar. There is also a Valladolid of Delibes, and another of Jorge Guillén as well as one of Umbral. Umbral speaks of the river, of a Pisuerga that does not seem to touch the city. In the case of Umbral’s Pisuerga, the bridges create a special meaning; they would come into our visual reference, showing us two cities, the city at the top and the river, sometimes touching. The bridge of Isabella the Catholic, the “Cube”and the “Poniente” bridge on the west are the two that begin the final exodus across the river, from the King’s Garden. These bridges were born out of the “Cort Plan” that envisioned a Valladolid that stretched out like a Salamanca or Barcelona district and which would also have a Gran Via. “Granvias” were opened in many European capitals; they consisted of opening up a thoroughfare that would upgrade the historic districts when they became very large. This is what had happened in Paris in the case of Hausmann (there it was more than just a main street), in Rome with the opening of the Via del Corso Vittorio Emanuele II, (and one other “sventramento”) and also the Gran Via in Madrid. And if God had not intervened, Valladolid, in accordance with the “Cort Plan”, would have had one too, at the expense of getting rid of the Iglesia de la Vera Cruz and widening Calle Platerías. It would have joined Saint Paul with the station. Calle Felipe II was the only section that was actually built.

of reinforced concrete, in the same tradition as many other examples carried out in Spain. It was met with much local pride and some criticism due to the fact that the top part rose too high above the altitude of the surrounding streets causing a humplike change in gradient that seemed to bother anyone. Now its borders have been expanded to facilitate the walk as well as making it better for pushbikes. From there you can see the Cúpula del Milenio, and as with the Millennium Dome in London it is distinguished by its placement alongside the river and plays a recreational role in the lives of the people of Valladolid. Bridges are a reflection of the history of the city. Their gradual appearances seem to reflect the cities growth. For centuries, in our city, there was only one: the Main Bridge. Its appearance conditioned the shape of the city, helping us to understand it. In the nineteenth century there was another bridge, the Suspension Bridge, obviously at the opposite end of the city, on its south side. Things started to go a bit faster, then as if part of a relentless progression, they built the Isabella the Catholic bridge and the Poniente bridge, emerging one after another, as the city started to take over the territory. Go to “Google Earth” and have a look: There are twelve.

We close our route, again, at the monastery of Saint Benedict. Having already discovered the river, we now take a look at it from behind. The whole area was for a long time the boundary of the city against the river. It formed the image of the city when seen from the other side. There is an illustration that describes this to us with quite some accuracy. An image dotted with convents, churches and palaces that defined the silhouette of Valladolid when Valladolid still had its silhouette. From these pictures we are able to get a glimpse into what the character of the city was like back then. Many convents lead many gardens and garden walls and behind them canopies of trees which must have really made Valladolid a city of mystery. Among the horizontal walls that emerged as natural elements, appeared the towers that still dot the city today. Miguel Fisac knew that in proposing a continuous brick base for the outline of Valladolid, with his Instituto de Nuñez de Arce, the city had still not given everything it had to offer. This building meant that the old Valladolid could be maintained, but sometimes things have a twist and they do not turn out as they should, as is the case of the houses in Calle Jorge Guillen, which in a diametrically opposite way to the sensitivity of Fisac, throw up something of a challenge, leaving the outline of the city on the back burner (now already eclipsed by other buildings).

The Isabella the Catholic Bridge proposed one of the connections of the centre with the widening that Cort envisaged of perimeter blocks. Finally things were as they were and the widening did not reach the openings of the streets linked to the station, Gamazo, Muro, Miguel Iscar and a few others.

After a time the area was abandoned and from among the ruins of Saint Augustine and Saint Benedict emerged the marginal space that seemed to enter the periphery in the centre of the city. Finally the restoration of the Patio Herreriano for the Spanish Contemporary Art Museum and the restoration of the Saint Augustine Municipal Archives, has given a new sense of dignity to the area.

The bridge, designed by Luis Díaz Caneja, raised certain expectations. It was a remarkable construction

There are very few historic buildings that are able to maintain, among other things, their original


stylistic unity over time, because many of them have undergone so many restoration projects that they become heterogeneous. El Escorial and a few others, so often buildings leave their historical mark to the detriment of stylistic unity. Things appear such as a Baroque façade of a Romanesque cathedral in Santiago de Compostela, or a cathedral becomes a mosque, as in Córdoba, or a Renaissance bell tower becomes a minaret as in the Giralda, or the transformation of a transparent Baroque to a Gothic cathedral as in Toledo. In all these cases I prefer the end result, because in all cases the architecture is shown at its most intense, resolving almost impossible eventualities, showing that in this metamorphosis the buildings are at times, suffering for their own best interest.

The comments made so far are not meant as a guide, their purpose is not to inform. Their intention is, as previously stated, to suggest a walk, to be a walk, and as such, to offer a chance to enjoy what is on offer. It also depends somewhat on the day and the mood we are in. On a walk we can soon discover things that we had not previously found, even on a walk that we have taken before, we can stop at different places, see things from

a different point of view and we can take the walk on a different day, noticing different things. It is all up to us. The city is the only human institution in which we live together with our own history, something that we often seem to forget. It is exciting to know that we are standing in a place that, in another time, stood Charles V, Saint Teresa of Jesus, Napoleon, Philip II, Cervantes and Zorrilla. In some cases they would have seen almost the same as we see. Paradoxically, this is something often valued more by cities that cannot really boast it. Assuming that a city is a collective project to be undertaken over time may help us to create a better city. Therefore I suggest taking a walk in good company, simply just to help us enjoy it more and to see it more clearly. Try taking a look at some of the older places with fresh eyes. Perhaps that’s key, after all, knowing how to look, requires, first of all, the right attitude and a willingness to act on it. And then, perhaps, a critical assessment that allows us to be minimally selective. After all, the city is there for us to enjoy, right? Juan Carlos Arnuncio Arquitect

159


Patrocinan

Colaboran


Libro Ruta Ríos de Luz - Valladolid