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astrágalos ¿Qué

es el cecap? Quién sabe. Si juzgamos por su página web –cuyas últimas “noticias”, muy actualizadas, corresponden a agosto de 2013, y donde aún se promociona la “Casa Puebla en el fic 2013”–, es difícil decidir. Publicaban libros, pero, según esa misma página, dejaron de publicar libros en 2012; anuncian un “Tradicional Altar de Dolores” (las mayúsculas son suyas); promueven un “Homenaje a Pedro Infante” a cargo de “El solitario [ahora sin mayúscula], cantante de música versátil”. En fin. Ah, pero hay una liga en esa página titulada “¿Quiénes somos?” donde no sólo se nos informa que uno de los puestos clave del organigrama del cecap es el de “Subdirector de armonización contable gubernamental”, trabajo que ya querríamos para un domingo, sino que se nos brindan, infaltables, las ya consagradas misiónyvisión: El Consejo Estatal para la Cultura y las Artes de Puebla, a través de una política pública incluyente y democrática, que convoque a todos los actores sociales, establece planes y programas de acción que identifican, estimulan, incrementan, desarrollan y difunden los valores artísticos, culturales y patrimoniales; fortaleciendo la identidad cultural poblana, potencializando el desarrollo humano de los habitantes y fomentando la integración del tejido social.

Preguntas: ¿quién sería un actor no social? ¿Algún ermitaño encerrado en su departamento de la Avenida Nacional que se comunique lo mínimo indispensable gracias a las bondades de Prodigy y sólo coma tacos árabes que le lleven a su domicilio? ¿Y cuál es la identidad cultural poblana? ¿Si nos gusta el death metal noruego o la trova yucateca dejamos de “estimular” nuestros valores? ¿Si odiamos el mole, si la China Poblana nos provoca arcadas? ¿Y si no encontramos el verbo “potencializar” en el diccionario, por cierto? ¿No sería bueno que le echaran una revisadita a la misiónyvisión, no sea que al rato se les cuelen otros engendros como ‘recep-

[ a b r a zo

de

A c at e m pa n ]

cionar’, ‘influenciar’ o ‘concretizar’, originados en la boca del Perro Bermúdez y demás artífices del neomexicano? Oiga, ¿y cómo sería el desarrollo no humano de los habitantes? ¿No estaría bueno identificar, estimular, incrementar, difundir, potencializar y concertacesionar mejor el desarrollo cyborg de los habitantes, o su desarrollo equino, su desarrollo ficus o su desarrollo estrellita marinera? Pero bueno, dejémonos de chistes fáciles, que no les gustan ni a los libreros de Profética, y concentrémonos en el nuevo Secretario Ejecutivo del cecap, es decir en el jefazo, es decir en Jorge Alberto Lozoya (jal). ¿Quién es jal? Básicamente, nuestro Leonardo, un renacentista con todas las de la ley. De acuerdo con su página de wikipedia (en inglés, of course), jal es prácticamente sinólogo, diplomático, experto en la historia del Ejército mexicano, profesor, diseñador (a los 21 años!) de la sala dedicada a China en el Museo de las Culturas del df, estudioso de la onu, director de suplementos culturales, hombre de cine, pionero de la televisión, miembro de un Think Tank, viajero incansable, gestor cultural y amigo de todos los niños. Como todos recuerdan, jal pronunció estas dignas y democráticas palabras cuando lo movieron de la sep al cecap: Estoy profundamente orgulloso de colaborar en la administración del gobernador Rafael Moreno Valle. Comparto todas sus metas, comparto todos sus propósitos, soy un entusiasta servidor de su administración y estaré donde y cuando él considere que yo pueda servir.

No podíamos esperar menos de alguien tan viajado y culto: ¿orgulloso de colaborar con los habitantes del estado, interesado en conocer los distintos propósitos no del jefazo sino de los distintos grupos de poblanos y avecindados? Mmm, mejor no. Basta con compartir “todas las metas” de Rafis: ¿y si una de sus metas en la vida es aprender a cocinar pato laqueado? No se preocupe, señor gobernador, que jal estará ahí junto, picando cebolli-


ta. En nuestros tiempos juveniles las palabras de jal fueron expresadas, con ligeras variantes, por otros preclaros líderes mexicanos: “Vivir fuera del presupuesto es vivir en el error”, dijo César Garizurieta; “El que se mueve no sale en la foto”, apuntó don Fidel. Es decir, el priismo de toda la vida: esa veta lírica de orgullo e intransferible individualismo que va del “soldado del pri”, del viejo Azcárraga, al “Soldado del amor”, de Mijares. Por eso nos llama tanto la atención que recientemente, al inaugurar formal e informalmente la Alianza Barroca (concilio de expertos regionales/ nacionales/ internacionales/ calidad/ calidez para legitimizar el Museo Barroco), jal les haya pedido a los turistas ahí reunidos lo siguiente: “[que] nos ayuden a hacer de este un proyecto más humanista que alivie el ahogo de sistemas políticos agotados”. ¿Pues en qué sistemas políticos estaba pensando don jalita? Quizá en el de Corea del Norte, quizá en el bielorruso o el birmano, regímenes todos ellos imprescindibles para contextualizar el barroco poblano. Porque, evidentemente, no en el mexicano, sistema político vanguardista donde los haya, envidia de escandinavos y anglosajones, modelo para Yales, Princetons y demás ivyleagues. Pero a lo que vamos: no queremos escribir una opinión más sobre el Museo Internacional Barroco (salvo nuestra propuesta de que se inviertan los términos: Internacional Museo Barroco, para que haga eco de la Internacional Sonora Santanera), proyecto a todas luces indispensable, transparente, consensuado, ahorrativo, autosustentable, sinérgico, y que sin duda potencializalizalizará la formación de públicos, la formación de burócratas, la formación de empresas constructoras y también el tejido social, el tejido urbano, el tejido rural y el tejido cartilaginoso. Lo que sí queremos en este humilde boletín es rendir un también humilde homenaje a jal descubriendo otra de sus florentinas facetas, una que él, por sublime modestia, no ha querido incorporar ni a su entrada de wikipedia: la de artista. No estamos seguros, pero cabe fuertemente la posibilidad, que nos engalanaría a todos los poblanos. Así es: si imdb no se equivoca, y si no existe otro Jorge Alberto Lozoya mexicano y ligado al cine en 1976, nuestro condotiero acaso fue escritor o guionista de esa obra maestra de la

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cinematografía nacional que todos guardamos en un rincón de nuestros corazones: La palomilla al rescate (si el lector voraz quiere revivir alguna de las innovadoras secuencias del filme, puede verlo completo en youtube). ¿Qué mejor, para comprender la sapiencia de nuestro Secretario Técnico de nuestro cecap y en caso de que la conjetura resultara cierta, que imaginar al entonces treintañero jalita, luchando con las musas, haciendo acopio de sensibilidad, lucidez y garra, en su buhardilla parisienne, y escribiendo “int. casa. día. El niño le pone jamón, aguacate y sal a su torta” (minuto 7)? O bien ese otro grandísimo momento, en torno al minuto 23, cuando Ofelia Medina en su papel de maistra de primaria que lleva a los chamacos a Chapultepec, se arrebola y empieza a cantar: “Puedo viviiiiir/ como adulto infantil [?]/ cuando miro a un niño/ sonreiiiiír”, mientras contempla a dos panditas rodando y a dos niños rodando; a cinco changos colgados de su jaula y a cinco niños también colgados, en una metáfora visual que ni Godard, vamos. O el sublime final, donde miss Ofe, rodeada de chamacos, dice: “Y ahora, creo que, por su valor e inteligencia, creo que no sólo debemos felicitar, sino condecorar a nuestro amigo: ¡a Simón!”. Simón es un perro. Así que al final de esta pieza maestra los habitantes de este tejido social llamado Puebla podemos regodearnos con la siguiente escena: miss Ofe poniéndole un extraño collar de limones y otro de flores a un perro negro con la lengua de fuera, mientras los escuincles hacen escándalo. Entonces entra una canción cuya música pareciera obra de Robert Fripp y el mariachi Vargas, y cuya increíble letra –que, podemos elucubrar, acaso haya escrito jal durante su más extremo rapto de inspiración lírica– dice de las de acá: “Pa-lo-millllaa, Pa-lo-milllaa/ a la palomilla yo te voy a presentar/ somos seis amigos y Simón que es nuestro can”.

Ilustración del libro La vida en el campo, John Seymour.1977


P

rofética lectora: ¿te has visto arrojada de la cama por el solo ímpetu de un sueño? ¿Te has calzado las botas, atravesado amenazantes páramos -sin taser ni spray pimienta- en pos de algún destino cuya imantación confiera huella y mística a tu peregrinaje? ¿Te atreverías a abordar, con nada más que un sueño en la cartera, el autobús que condujera lejos de tu almohada, a lo desconocido, hasta el umbral de una vida singular y franca? De ser así, lectora, que el cayado del patriarca y la cavernosidad del falo se marchiten bajo el paso de tu voluntad inconmovible. Sea cual sea tu disciplina artística -o contable o topográfica-, se verá expandida a partir de tus contribuciones, y encontrarás en Patti Smith una suerte de hermana. En su biografía destellan los reflejos más luminiscentes de la tuya. Tal vez padeciste, como ella, gripa, sarampión, paperas y escarlatina, y encontraste en ellas un sentido, remontaste cada una con ganancia, consolidando tu amperaje aurático. O acaso fuiste iniciada por tu padre en la ciencia ficción, buscabas a su lado ovnis desde los salones de baile country del sur de Nueva Jersey. O tuviste con él tu primer enfrentamiento estético frente a un Picasso, o te hiciste una temprana adicta a los lienzos de Diego Rivera y a las Iluminaciones de Arthur Rimbaud. O resultaste embarazada a los 19 años por la inexperiencia de un chico dos años menor y te hallaste nueve meses después ante un tribunal de quirófano con menos escrúpulos que delectación, y en vez Patti Smith, Éramos unos niños. 304 páginas. DEBOLSILLO $99.-

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de un trato medianamente humano recibiste el escarnio de tu facha beatnik con el mote “la hija de Drácula“. O diste al niño en adopción. O emigraste casi desnuda a la gran ciudad, y concentraste tu elán vital en el trabajo musicopoético, y te rodeaste de los raros prodigiosos, pactaste con un roomie excatólico, su dandismo te hizo mella, y lo cuidaste en las malas y en las peores, incluso cuando le empezaron a gustar los chicos, se te volvió chichifo, fotógrafo del sadomasoquismo y la urofagia, y se infectó de SIDA y sus alas se derritieron como las de Ícaro, hasta precipitarse contra el concreto ardiente de Nueva York.

U

no piensa en Pavese y vienen a la mente tardes tristes, noches avinagradas en el agotamiento, acidificadas en una búsqueda sin esperanzas. En el suicidio piensa uno, por supuesto, en lo oneroso del instante desnudo. Luego se repasan sus poemas y se dice: este hombre anulado supo palpar la vida cotidiana con mayor oficio que muchos autoproclamados costumbristas y antropólogos. La Italia poética de Pavese, como la de Pasolini, no está lejos de nosotros. Vaya usted a cualquier junta auxiliar y verá a los ancianos borrachos, a cualquiera de los actores anecdóticos a los que él dedica tanta retina, tanto seso, exprimiendo jugo poético de las campanadas y las corretizas de las muchachas en flor de calabaza. Ahí está Pavese, en el mercado, en el arroyo. Su poesía se escenifica más en las aldeas que en la ciudad, ese laberinto de cráteres, redes de plástico naranja, cagadero de cemento “donde en vez de hierba hay roderas“ y donde “el olor a tierra que llega a la ciudad ya no sabe a aldeanos“.

Cesare Pavese, Poesías completas. 225 páginas. Colección Visor de Poesía

[de librería]

[ d e b i b l i ot e c a ]


No

queremos hacer mofa de nada ni nadie más. Al contrario. Contritos ante las sensatas y paternales reprimendas que ha recibido este infecto boletín por sus burlas y dicharachos, en esta breve y última sección nos sumamos, conmovidos, a la ola de homenajes que está recibiendo ese pilar de las letras mexicanas, latinoamericanas y universales, René Avilés Fabila (el ya conocido raf), tan tempestuosa, la ola, que parece a punto de dejar chiquita la ola de Octavio Paz en este su año. Y es que como el mismo raf dice en su propia página web (un dechado de diseño retro-quinceaños, por cierto):

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de febrero. Esta distinción se suma, por cierto, al caudal de satisfacciones y regocijos de los últimos meses en la vida del escritor, sobre todo provenientes de las universidades públicas, las cuales han reconocido la labor por y para las letras de Avilés Fabila; lo mismo ha sido en la uam Xochimilco, la unam, el ipn, que en la de Colima, la de Nuevo León, la de Sinaloa, la de Tabasco o la de Hidalgo. La última de ellas que ahora se suma es la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, la cual en días recientes puso en circulación una colección literaria para jóvenes con su nombre.

El gran poeta Dionicio Morales dijo hace poco como conclusión de una época: si René no hubiera escrito Los juegos, hoy casi sería respetable y tendría un éxito más amplio y muchas menos aversiones. Gulp.

Que conste que el “gulp” es de raf, claro: quién sin ese talento podría concluir tan onomatopéyicamente tal parrafazo. Pero a lo que íbamos: que en el nuevo periódico de Víctor Roura, De Largo Aliento, aparece el siguiente texto, ante el cual no nos queda más que asentir, trémulos de emoción, y arrepentirnos por todas las veces que pensamos que el mayor regalo de México al mundo había sido el aguacate. Disfrútelo el lector, íntegro y sin cortes comerciales ni risas grabadas:

Ilustración del libro La vida en el campo, John Seymour.1977

René Avilés Fabila

Honoris Causa

René Avilés Fabila sigue cosechando reconocimientos por su amplia trayectoria en las letras. Periodista y escritor, o escritor y periodista –en él ambos oficios se amalgaman–, ha sido ahora investido doctor Honoris Causa por la Universidad Popular Autónoma de Veracruz, “por su gran aportación a las letras hispánicas y al pensamiento universal”, han dicho las autoridades universitarias. “Me honra, me llena de orgullo y conmueve”, dijo, por su parte, Avilés Fabila durante dicha ceremonia, realizada a fines del pasado mes

[ g o r ro f r i g i o ]

astrágalos

boletín de Profética

nueva época, núm. 3 mayo 2014 www.profetica.com.mx @casadelalectura Symbolon era cada una de las partes correspondientes de un astrágalos, que es una moneda con ciertas muescas que las partes contratantes rompían entre ellas. Cada parte guardaba una pieza, para tener prueba de la identidad del que presentara la otra.


Astrágalos Número 3 Mayo 2014