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Lucia es una niña inteligente, inquieta, de ojos marrones y bastante alta para su edad. Tiene 8 años y vive en el Puerto de Málaga, con su madre, su padre y su hermana mayor. Le gusta todas las mañanas levantarse temprano y dar un paseo por la orilla del mar. Tiene como amigos al cangrejo Samuel, la tortuga Alicia y un pequeño pez azul con rayas blancas. En su andar por la playa recoge caracoles, habla y les cuenta historias a sus amigos encima de un coral. Un día Lucía, al llegar al lugar acordado, siempre con sus amigos nota que el coral está sumergido en el agua. El cangrejo Samuel muy preocupado le comenta a Lucia que el mar está penetrando en la tierra. Esto deja muy preocupada a la niña, que se va para su casa cabizbaja y pensativa, tratando de buscar una solución de lo que le está pasando al mar. Ya en clase, Lucia le comenta a su maestra lo sucedido. Esta le explica que esto es debido al cambio climático. - El nivel de agua del Mar Mediterráneo que baña nuestras costas está creciendo el doble de rápido de lo que lo hacía en el siglo pasado- dijo la maestra- no es motivo para crear una alarma general pero sí un aspecto que se debería tener en cuenta ya que durante este siglo podrían quedar sumergidas algunas zonas en el planeta, incluyendo nuestras costas.

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La niña le pregunta cómo podríamos evitar que esto siga sucediendo y le propone crear grupos de niños de su clase para que divulguen a todas las personas la importancia de cuidar el medio ambiente. La maestra propone hacer carteles sobre la reducción de emisiones de CO2 a la atmósfera, la quema de combustibles. Los grupos de niños acogieron estas ideas con mucho entusiasmo para ayudar a los amigos de Lucia. Recorrieron toda la ciudad poniendo carteles y llegaron hasta la radio, interviniendo en un programa para que los que vivían allí supieran lo que estaba pasando. Lucía, al verse nuevamente con sus amigos, les dice que todos sus compañeros de clase están ayudando para luchar contra este fenómeno natural. Les comentó que el aumento del nivel del mar sí es peligroso, que se va a perder costa, de forma que los desastres naturales tendrán efectos más devastadores sobre un nivel que está crecido, pero que no se preocupen por ello, que están luchando para que todas las personas tomen conciencia de cuidar el mar. 3


Lucía creció y nunca abandonó a sus amigos, se dedicó por entero a la investigación científica del cambio climático, se convirtió en directora del Centro Oceanográfico de Málaga y desarrolló un trabajo muy interesante. Ha publicado un libro que recoge los datos climáticos de 1943 a 2008 a través de un sistema de observación marino único en España y su principal conclusión es que el Mediterráneo se está calentando. También ha crecido su salinidad, lo que dificulta la vida. En ello incide de forma directa la mano del hombre con la creación de presas, por ejemplo, o con la emisión de gases. Además de la acción humana, los cambios se deben a fenómenos naturales normales, como el que propició que el nivel del mar en Málaga creciera casi 11 milímetros al año desde 1990 a 2005. Todo ello se debió a las oscilaciones de la presión atmosférica. Ahora, ese número se ha reducido hasta los cuatro o cinco milímetros anuales. Al medir series más largas de años, la Costa del Sol se muestra acorde con el crecimiento de todo el Mediterráneo. «Aún no se dispone, según Lucía, de información biológica suficiente como para saber si el cambio climático afectará decisivamente en los ecosistemas mediterráneos y en las especies animales que los habitan», indicó la investigadora. Eso se está estudiando ya. Ha sido premiada por toda la labor de investigación realizada durante años.

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Lucía y el cambio climático