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NORA PIEDRAHITA Y SU OBRA

Nora Piedrahita y su obra “Guadual”

PASIÓN TROPICAL

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verse los domingos en el Parque El Peñón. Posteriormente, junto a otros artistas, expuso en el ICESI, optando luego por hacer un alto en el camino, para recogerse en su hogar y con la debida devoción y entusiasmo dedicarse a la maternidad.

ara esta artista, pintar es una necesidad de expresión que está totalmente unida a su gran razón de ser: La familia, compuesta por: tres hijos, Isabella, Vicente y Daniel y su esposo, José Vicente Irurita Rivera, actual presidente de la Junta Directiva de PROCAÑA.

EL REGRESO

Hizo estudios de Diseño Gráfico en la Universidad “Jorge Tadeo Lozano” de Bogotá. Aunque lo suyo siempre fue estudiar Bellas Artes, al final se decidió por el Diseño, para estar de acuerdo con sus padres. Al terminar sus estudios universitarios, retomó la pintura y se casó. Su esposo que siempre ha apoyado su disposición hacía el arte, se convirtió en su más entusiasta patrocinador. Con el apoyo familiar, tomó la decisión de iniciar clases de acuarela con los profesores Gustavo Londoño y Orlando Rodríguez Baena.

P.: PROCAÑA ¿Cómo fue esa etapa? N. P.: Llevo 3 años pintando óleos. Durante este tiempo he tenido junto a mí a la profesora, Luz Inés Vélez, de Medellín. Ésta ha sido una experiencia muy valiosa y enriquecedora, porque no sólo ha sido mí profesora de pintura, sino mi sicóloga, terapeuta, madre, amiga… ha sido todo. Me ha enseñado cada día a querer más la pintura, a apasionarme aún más por este arte.

Pasado un tiempo, hizo sus primeros pinitos como expositora y su trabajo como acuarelista, comenzó a

De ese dulce paréntesis despertó de nuevo al Arte a raíz de la enfermedad de unos sus hijos, hecho que la dejó en un estado de sensibilidad especial que la llevó a trabajar el óleo.

P. ¿Cuándo “sintió” que lo suyo era pintar? N. P.: La pintura en mí es una pasión natural. Y lo digo no sólo por el hecho de pintar, sino porque cuando lo

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hago, lo que me gusta e inspira es la naturaleza. Siempre me ha gustado plasmar lo que veo en los trazos que me permite el hecho de hacer un cuadro. La sensación al pintar es de mucha libertad, es el momento en que puedo soltar todo lo que quiero expresar y a veces no puedo decir. En la variedad de los colores se reflejan mis estados de ánimo. Cuando estoy estresada son muy fuertes; cuando estoy relajada salen los tonos calmados. Mis cuadros dicen todo lo que yo siento. En el lienzo plasmo todo mi sentir. P.: ¿Por qué prefiere el óleo? N. P.: Es mi favorito porque es una técnica que te hace concesiones. Si te equivocas, puedes hacer arreglos, tienes más libertad para los cambios que se te ocurran. La acuarela es más rígida y a pesar de que uno puede expresar muchas cosas, no hay cabida para errores.

P.: ¿Dónde pinta? N. P.: En mi casa. Fue construida con el taller; es un espacio donde puedo actuar a mis anchas. Está rodeado de naturaleza por todos los lados. Ahí puedo pasar días enteros. De hecho hay unos en los que arranco a las siete de la mañana y me levanto a las 8 o 9 de la noche. Ahí mismo atiendo a mis hijos cuando llegan del colegio, hay una mesa especial donde hacemos la jornada escolar.

“Mis cuadros dicen todo lo que yo siento. En el lienzo plasmo todo mi sentir.”

P.: ¿Por qué la naturaleza y no la figura humana? N. P.: La figura humana no me gusta, ni el arte contemporáneo o abstracto. Por ahora sólo quiero expresar elementos de la naturaleza. Me apasionan las guaduas. Pintarlas es para mí el tema más rico que hay. La caña como tal, su tallo de guadua, sus cáscaras, todo... Por ejemplo, me gusta más que pintar frutas.

P.: ¿Y las flores? N. P.: Flores sí, por ejemplo en esta exposición hay obras con anturios. Fue un trabajo fascinante porque pude presentar mucha textura y contraste de colores. Podría decir que esta es una serie hecha por amor a mis padres, porque ellos son cultivadores de anturios. Pintarlos es una forma de agradecimiento hacía ellos. Pasión Tropical

P.: ¿En cuánto pinta un cuadro? N. P.: El tiempo que me demoro depende de mi estado de ánimo, de la dificultad que vaya a representar esa obra. Hay unas que puedo sacar en dos días, pero en otras puedo pasar dos y hasta tres meses elaborándolas.

P.: ¿A partir de qué arranca un cuadro? N. P.: No pinto por modelos. Me cuesta t r a b a j o s e g u i r l o . P r e f i e r o v e r, estudiar, entrar en la naturaleza de lo que quiero pintar y empezar a trabajar a punta de imaginación.

P.: ¿Lleva la cuenta de cuántos cuadros ha pintado en toda su vida de artista? N. P.: Creo que unas 50 acuarelas y unos 40 óleos. He realizado exposiciones en el Colegio Bolívar y en el Hotel Dann Carlton y siento que la mejor sala de muestra es la de mi casa. Allí cuelgo las obras, invito a tertuliar a mis amigos y ellos me compran los cuadros que les gustan. Por eso en las paredes de mi hogar casi no tengo pinturas propias”.

P.: ¿Cuáles son sus planes? N. P.: Pienso seguir exponiendo. Quiero dedicarme por completo a la pintura, quiero crecer en óleo, estudiar y avanzar más, para poder hacer exposiciones permanentemente. En el 2007 emprenderé el camino de abrir puertas para exponer en diferentes salas.

“Para concluir, quisiera expresarle que mucho de lo que estoy haciendo se lo debo a mis tres hijos y a mi esposo, a quien adoro y debo lo que soy hoy día en la pintura, debido al apoyo recibido durante todo este tiempo”.

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