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RELACIONES CONTRACTUALES

ETANOL E INGENIOS

MAYOR DEMANDA DE CAÑAS

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a tarea del corte en los cañaduzales, a cargo de los ingenios, se ha caracterizado por la programación propia de los ingenios, los cuales recolectan las cosechas de caña en lapsos que muchas veces suenan a una larga espera para el cultivador. Pero, de unos meses para acá, ha habido un alivio en este sentido. Ahora las jornadas se cumplen diligentemente, “están cortando suertes muy rápido. Antes esperábamos hasta tres días. Se están dando cosas que antes no se daban. Se nota la necesidad de las cañas,” nos comenta Harold Enrique Lozano Paredes, de Agropecuaria Lozano Paredes y proveedor –desde hace cinco años- del Ingenio del Cauca. “Lo del incremento en la demanda de más caña que están haciendo los ingenios, aunque no es reconocida por ellos mismos, es cierta. En el caso de mi empresa, pudimos comprobarlo. Al finalizar la vigencia de nuestro contrato e iniciar la renovación, Incauca nos hizo la propuesta de recibirnos nuestras tierras en las cuales cultivamos las cañas con las que los surtimos, además de las que tenemos en compromiso con el Ingenio Castilla, cuando meses atrás nos habían dicho que esto no se podía, por aquello de la lealtad

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que se guardan entre sí los propios ingenios”, anotó este proveedor, quien de paso lamenta que la época de bonanza, inducida por el nuevo negocio del etanol, no sirva para que todos los integrantes del sector agro-industrial de la caña se pongan de acuerdo en precios y en las sinergias a adoptar para aprovechar todas las oportunidades que se les están presentando. Harold Lozano, llama la atención de sus colegas sobre un hecho que

“la mayoría de la tierra sembrada la manejamos los agricultores y no los ingenios. Por eso hay que dejar ese susto de entrar a negociar la participación que nos corresponde en las liquidaciones que efectúan los empresarios para pagarnos las cañas de las cuales extraen el alcohol carburante”, anota. También nos explica que el contrato que se firma con un ingenio no habla de etanol, sino de quintales por tonelada de caña y nada más. “El problema es la forma de pagar, no del uso que le dan a la caña que nos compran. De manera unilateral, sin tenernos en cuenta siguen liquidando otros merca-dos, que es el 'tapado' para la injusta liquidación de etanol que nos hacen”. Finaliza sus declaraciones al decirnos que, tras asistir a todas las charlas y convocatorias de PROCAÑA, la primera conclusión es que este es un negocio para el bien de todos, la segunda es que ambas partes deben ganar y la tercera es que no hay razón para atemorizarse. “Si queremos negociar, por qué nos vamos a asustar. Es que se trata de eso, precisamente de negociar no de pelear.”

siempre deben tener en cuenta quienes se dedican a cultivar caña:


RELACIONES CONTRACTUALES

OPINA DIEGO DOMÍNGUEZ MEJÍA Lleva 35 años produciendo cañas. Las vende a los Ingenios Mayagüez e Incauca. En un claro análisis sobre lo que significa la paradoja de una mayor demanda de cañas por parte de los ingenios y a la baja participación que estos le dan a los cultivadores en el negocio del etanol, sostiene que el trato que están recibiendo es desfasado y observa con tristeza esa actitud, que podría provocar el que los cultivadores tengan que irse a los estrados judiciales, a tribunales de arbitramento.

de llevar a los ingenios a que nos den una participación con mayor equidad. Yo quisiera decirle a los empresarios que les hace falta lo que dice el presidente Uribe y es sentarse a hablar con corazón grande,” precisa en sus declaraciones, Domínguez Mejía. Para apoyar sus críticas sobre la negativa de los ingenios a aceptar la participación por el pago de proveeduría que piden los cañicultores, en un momento en que están demandando más cañas, sostiene que no obstante mantienen esa necesidad prácticamente escondida, por ejemplo el caso de Mayagüez.

“Esto no pasa entre personas educadas, siempre es posible dialogar y acordar. En un momento como este hay que decir sin duda alguna que si no apoyamos a PROCAÑA, y no hacemos un gremio más fuerte y unido, difícilmente lograremos el objetivo

Explica que esta factoría, antes molía entre 6.000 y 7.000 toneladas de caña y que por lo mismo le era duro sacar su producción de azúcar. El efecto de tan fuerte molienda es que los tarros en la fábrica se llenan de jugo y el ingenio no tiene tanta

capacidad para procesar azúcar. Al entrar en el negocio dual –etanolazúcar– destinan el 26% de su producción para hacer alcohol carburante, labor en la que ya no requieren todos los equipos de fábrica del ingenio, sino otra m a q u i n a r i a n u e va q u e ya adquirieron; esto quiere decir que con su actual capacidad instalada están trabajando muy sobrados de lote para sacar azúcar, lo que significa que necesitan más caña porque tienen cómo procesarla. “Lo triste de todo esto, es que en 35 años que llevo vendiéndole cañas a los ingenios no recuerdo un incidente grave en las relaciones que he tenido con ellos, pero con el negocio del alcohol si tengo para decir que su actitud es desconsiderada para con nosotros,” puntualizó el agricultor vallecaucano.

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