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EDITORIAL

MEMORANDO PARA ACCIONISTAS DE INGENIOS

C

onocedores de que no todos hacen parte de las juntas directivas, los proveedores de caña hemos llegado al convencimiento sobre la necesidad de dirigirnos a la totalidad de los dueños de las empresas del sector agroindustrial de la caña, para plantearles el conflicto de la relación contractual entre proveedores e ingenios. Muy seguramente muchos de los señores propietarios de las organizaciones industriales, tienen suficiente información sobre una situación que no sólo es de dominio, sino de preocupación para la opinión pública nacional. Pero que Colombia, conozca acerca de nuestro problema, no garantiza que todos los accionistas mayoritarios y minoritarios de los ingenios estén enterados de la gravedad que ha alcanzado este impase. El que los industriales nunca hayan querido sentarse a dialogar con sus proveedores, nos obliga a una comunicación pública a través de la revista PROCAÑA, como garantía de llegar, con mayor penetración, a tan esquivo auditorio. Habríamos preferido tratar todo esto desde la Mesa del Azúcar o en las reuniones de quienes integramos el acuerdo propuesto entre miembros principales y suplentes del Comité Directivo del FEPA: dos de los tantos mecanismos propuestos a lo largo del azaroso camino que hemos recorrido, en busca de lograr que los ingenios no prosigan su inexplicable e injusta actitud de pagarnos las cañas que destinan para etanol, por debajo de la histórica participación que siempre nos han reconocido. Señores accionistas de ingenios: este soliloquio no es lo ideal, pero sí representa un paso necesario dentro del proceso a seguir, hasta lograr nuestro objetivo. Lo hacemos con el propósito de que muchos de ustedes opten por cambiar su actitud de indiferencia o desconocimiento, ante un hecho que suscita nuestra elemental reclamación, acción que no puede ser confundida, ni desvirtuada por la acusación de una presunta proclividad hacia la “camorra”, como muchos equivocados han dicho. Defender, no es pelear. El tema que nos ocupa coincide con una carta que enviamos a un destacado empresario vallecaucano quien, de acuerdo a los comentarios que suele hacernos, pareciera tener un conocimiento tangencial de lo realizado por los proveedores de caña. En la misiva a ese gran empresario, hacemos un recuento lo más pormenorizado posible acerca de nuestra estrategia; la cual desde finales del 2003 ha estado signada por una invitación al diálogo entre las partes y en la que no hemos escatimado esfuerzo alguno por lograr un consenso que beneficie tanto a ingenios como a cañicultores. A continuación, nos permitimos transcribirles los hechos que consideramos han sido los más

importantes de esta misión gremial: *En diciembre del 2003, reunidos los miembros del Comité Directivo del FEPA de ese año, acordaron y firmaron un documento en el cual se establecían unas reglas de juego para avanzar entre ingenios y representantes de los cultivadores, en diversos temas que comprometían el futuro de la agroindustria. Las decisiones tomadas allí contaron con el aval del gobierno, representado en ese entonces por el vice-ministro Juan Lucas Restrepo. En PROCAÑA aún conservamos copia de este documento, cuyo contenido se explica por si sólo. Se llevaron a cabo con diligencia y juicio todas y cada una de las reuniones propuestas, algunas de ellas de competencia únicamente de los ingenios, que buscaban avanzar en varios acuerdos y que contaron incluso con la mediación importante de los cultivadores. Cuando estaban todos los temas de industria acordados y faltaba definir el del sistema de pago de la caña que se destinaría para la producción de alcohol carburante, el Comité se disolvió con el argumento de que el FEPA no trataba asuntos relativos a las relaciones entre ingenios y cultivadores, que no tenía entre sus funciones determinar sistemas de pago de caña. Solicitamos que, al no haber acuerdo, se conformara el Tribunal de Arbitramento contemplado en el pacto de caballeros, pero adujeron que legalmente no se podía. Entonces recurrimos a la figura de amigables componedores, la cual también fue rechazada y se dejó por sentada la única oferta de parte de la industria de pagar 19 litros por quintal convertido a alcohol. De esta manera, sin el más mínimo asomo democrático o conciencia de sector, estado y capital, les tiraron la puerta en sus narices a los trabajadores del campo, a esos empresarios agrícolas que pese a los vientos y mareas producidos por la inseguridad y el desequilibrio social de nuestro país, cumplimos con el encargo de ayudar a hacer patria. *Al iniciar el año 2005, nuevamente instamos a los presidentes de los ingenios a abrir un espacio de consenso, proponiendo una nueva fórmula de pago que partiera de los litros extraídos de una tonelada de caña. La respuesta fue, de nuevo, negativa con el agravante de que ni siquiera hubo la oportunidad de sustentarla. *Realizamos en ese año dos asambleas extraordinarias de cañicultores, ante la demanda permanente de nuestros representados por tener más información sobre el proyecto de alcohol que estaba a punto de iniciarse. En esos eventos se manifestó la inconformidad de los cañicultores ante la negativa sostenida de los industriales y se hizo evidente el malestar por su indiferencia en cuanto a la relación de socios estratégicos existente entre las

JOSE VICENTE IRURITA RIVERA Presidente Junta Directiva PROCAÑA partes. Surgió entonces una iniciativa de los productores de caña, de elevar directa y personalmente una solicitud al Presidente de la República para liderar la reanudación de los diálogos. Se enviaron más de 200 cartas. *A principios del 2006 se dio un acercamiento no oficial con el Ministro de Minas y Energía, Luis Ernesto Mejía, quien manifestó su interés por escuchar nuestra posición. Al finalizar la reunión y después de analizar las cifras, propuso de manera inmediata propiciar un espacio de análisis conjunto con el Ministro de Agricultura, doctor Andrés Felipe Arias. La conclusión de ese encuentro fue: el precio de la caña para alcohol merma la participación del proveedor de caña en el negocio del 50 al 30% y además no apoya una mayor productividad en el campo. *En la XXXIII Asamblea Anual de Afiliados de PROCAÑA, celebrada en junio de éste año, invitamos al doctor Antonio Carlos Fernández para que explicara la forma cómo se resolvió hace años en Brasil el conflicto entre proveedores e ingenios, después de 20 años de dificultades. El Ministerio de Agricultura nos pidió que su equipo tuviera una jornada de trabajo con el doctor Fernández, luego de lo cual preparó una propuesta llamada: “SISTEMA DE PAGO PARA CAÑA DE AZUCAR EN COLOMBIA, UNA NUEVA PROPUESTA BASADA EN LA CALIDAD”. El Ministro entregó una copia de éste documento a Asocaña y a la fecha no se han pronunciado, nosotros estamos trabajando en el estudio del documento para evaluar su viabilidad. *Finalmente y durante la última Asamblea los proveedores de caña decidieron otorgar poder amplio y suficiente a éste servidor, para negociar de manera unificada el precio y la metodología de pago de la caña destinada a producir Etanol, hasta el momento son más de 400 poderes que representan más de 40 mil hectáreas sembradas en caña. Hoy no hay foro de discusión, a pesar de que la mayoría de los cultivadores expresan su descontento con la fórmula de pago actual. Por otra parte, consideramos que cambiar la estructura del negocio sólo le conviene a la industria, única favorecida con los beneficios que el gobierno le ha concedido por la producción de alcohol carburante. Insistimos que el esquema debe mantenerse como históricamente ha sido: retribuir al cultivador con el 50% de lo que se produzca de la caña, en azúcar 58 Kg y en alcohol 37.5 litros.



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