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Centenaria, Piadosa, Ilustre y Primitiva Hermandad de Ntra. Sra. de Villaviciosa y Beato Cristóbal de Santa Catalina Parroquia de San Lorenzo. Córdoba.

¡HÁGASE! Boletín formativo

Vocalía de Formación

Nº 205, Marzo, 2018

OREMOS EN HERMANDAD ¡Oh, Santa Cruz! (San Anselmo) ¡Oh, Santa Cruz! Adoro, venero y glorifico en Ti a Jesús, misericordioso Señor que por Ti ha realizado su obra de misericordia. En Ti está nuestra salvación, nuestra vida y nuestra resurrección. A través de tu Pasión, Señor, nos has rescatado, y el mal ha quedado vencido. A través de tu Pasión el mundo ha quedado renovado y embellecido. Que en Ti sea mi gloria, mi verdadera esperanza; que por Ti queden borrados mis pecados; que por Ti mi alma muera a su vida antigua y resucite a una nueva vida de justicia. Las dos gracias (San Francisco de Asís) Señor Jesucristo, te pido que me concedas dos gracias antes de que yo muera. La primera, que yo llegue a sentir, en cuanto sea posible, en mi alma y en mi cuerpo, los dolores que Tú padeciste a lo largo de tu amarga Pasión. La segunda, que yo sienta en mi corazón, en cuanto sea posible, el extremado amor en que te abrasaste, y que te llevó a sufrir por nosotros. Amén.


ALIMENTA TU FE

LIBRO DEL MES

Título: La felicidad donde no se espera. Meditación sobre las Bienaventuranzas. Autor: Jacques Philippe Editorial: Rialp. Precio: 14 €. Reseña: “El mundo de hoy está enfermo de su orgullo, de su avidez insaciable de riqueza y poder, y no puede curarse sino acogiendo el mensaje de las Bienaventuranzas”

APUNTES PARA VIVIR CON DIOS Fragmentos del TESTAMENTO DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II (iniciado el 6 de marzo de 1979 con añadiduras sucesivas) "Velad, pues, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor". Estas palabras me recuerdan la última llamada, que llegará en el momento en el que quiera el Señor. Deseo seguirle y deseo que todo lo que forma parte de mi vida terrena me prepare para ese momento. No sé cuándo llegará, pero al igual que todo, pongo también ese momento en las manos de la Madre de mi Maestro: "Totus tuus". En estas mismas manos maternales lo dejo todo y a todos aquellos a los que me ha unido mi vida y mi vocación. En estas manos dejo sobre todo a la Iglesia, así como a mi nación y a toda la humanidad. Doy las gracias a todos. A todos les pido perdón. Pido también oraciones para que la misericordia de Dios se muestre más grande que mi debilidad e indignidad. […] Expreso mi más profunda confianza en que, a pesar de toda mi debilidad, el Señor me conceda todas las gracias necesarias para afrontar, según su voluntad, cualquier tarea, prueba y sufrimiento que quiera pedir a su siervo, en el transcurso de la vida. […] […] todos debemos tener presente la perspectiva de la muerte. Y debemos estar dispuestos a presentarnos ante el Señor y Juez, y simultáneamente Redentor y Padre. Por eso, yo también tengo presente esto continuamente, encomendando ese momento decisivo a la Madre de Cristo y de la Iglesia, a la Madre de mi esperanza.[…] Los tiempos en que vivimos son sumamente difíciles y agitados. Se ha hecho también difícil y tenso el camino de la Iglesia, prueba característica de estos tiempos, tanto para los fieles como para los pastores. En algunos países […], la Iglesia se encuentra en un período de persecución tal, que no es inferior a las de los primeros siglos, más aún, las supera por el nivel de crueldad y de odio. […] […] Siento cada vez más profundamente que me encuentro totalmente en las manos de Dios y me pongo continuamente a disposición de mi Señor, encomendándome a él en su Inmaculada Madre (Totus Tuus).[…]


[…] deseo expresar una vez más gratitud al Espíritu Santo por el gran don del concilio Vaticano II, con respecto al cual, junto con la Iglesia entera, y en especial con todo el Episcopado, me siento en deuda. Estoy convencido de que durante mucho tiempo aún las nuevas generaciones podrán recurrir a las riquezas que este Concilio del siglo XX nos ha regalado. […] Fragmentos del TESTAMENTO DEL SANTO PADRE PABLO VI (iniciado el 30 de junio de 1965, con añadiduras sucesivas) Fijo la mirada en el misterio de la muerte y de lo que a ésta sigue en la luz de Cristo, el único que la esclarece; y por tanto, con confianza humilde y serena. Percibo la verdad que para mí se ha proyectado siempre desde este misterio sobre la vida presente, y bendigo al vencedor de la muerte por haber disipado sus tinieblas y descubierto su luz. Por ello, ante la muerte y la separación total y definitiva de la vida presente, siento el deber de celebrar el don, la fortuna, la belleza el destino de esta misma existencia fugaz: Señor, Te doy gracias porque me has llamado a la vida, y más aun todavía, porque haciéndome cristiano me has regenerado y destinado a la plenitud de la vida. Asimismo siento el deber de dar gracias y bendecir a quien fue para mí transmisor de los dones de la vida que me has concedido Tú, Señor: los que me han traído a la vida (¡sean benditos mis Padres, tan dignos!), los que me han educado, amado, hecho bien, ayudado, rodeado de buenos ejemplos, de cuidados, afectos, confianza, bondad, cortesía, amistad, fidelidad, respeto. Contemplo lleno de agradecimiento las relaciones naturales y espirituales que han dado origen, ayuda, consuelo y significado a mi humilde existencia: ¡Cuántos dones, cuántas cosas hermosas y elevadas, cuánta esperanza he recibido yo en este mundo! Ahora que la jornada llega al crepúsculo y todo termina y se desvanece esta estupenda y dramática escena temporal y terrena, ¿cómo agradecerte, Señor, después del don de la vida natural, el don muy superior de la fe y de la gracia, en el que únicamente se refugia al final mi ser? ¿Cómo celebrar dignamente tu bondad, Señor, porque apenas entrado en este mundo, fui insertado en el mundo inefable de la Iglesia católica? Y ¿cómo, por haber sido llamado e iniciado en el Sacerdocio de Cristo? Y ¿cómo, por haber tenido el gozo y la misión de servir a las almas, a los hermanos, a los jóvenes, a los pobres, al pueblo de Dios, y haber tenido el honor inmerecido de ser ministro de la santa Iglesia, en Roma […]? […] El pensamiento se vuelve hacia atrás y se extiende alrededor; y sé bien que no sería cumplida esta despedida, si no me acordase de pedir perdón a cuantos haya podido ofender, o no servir, o no amar bastante; e igualmente si no me acordara del perdón que algunos puedan desear de mí.[…] […] Y respecto a lo que más importa, despidiéndome de la escena de este mundo y yendo al encuentro del juicio y de la misericordia de Dios: debería


decir tantas cosas, muchas. Sobre la situación de la Iglesia; que escuche las palabras que le hemos dedicado con tanto afán y amor. Sobre el Concilio: se lleve a término felizmente y trátese de cumplir con fidelidad sus prescripciones. Sobre el ecumenismo: continúese la tarea de acercamiento a los Hermanos separados, con mucha comprensión, mucha paciencia y gran amor; pero sin desviarse de la auténtica doctrina católica. Sobre el mundo: no se piense que se le ayuda adoptando sus criterios, su estilo y sus gustos, sino procurando conocerlo, amándolo y sirviéndolo.

Sabías que...

Las palabras de Jesús en la Cruz se refieren a las siete frases que pronunció Nuestro Señor desde la Cruz. Son estas: 1. "Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen" (Lc 23,34) 2. "Hoy estarás conmigo en el Paraíso" (Lc 23, 43) 3. "He aquí a tu hijo: he aquí a tu Madre" (Jn 19, 26) 4. "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?" (Mt 27, 46) 5. "Tengo sed" (Jn 19, 28) 6. "Todo está consumado" (Jn 19,30) 7. "Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu" (Lc 23, 46) La Hermandad pone en marcha la 9ª edición de su Concurso de Redacción Infantil para niños de Primera Comunión, encaminado a que, además del escenario religioso-cultural que contemplan en la "Semana Santa de las Cofradías" en las calles de la ciudad, mediten el fin último de la pasión de Cristo: la Resurrección. Entendiendo, así, su utilidad como estímulo para que se inicien en la creación literaria de cara a tener espíritu participativo abierto. Enlace de descarga de las bases: https://goo.gl/KHLHgx Junto a la Congregación por él fundada, compartiremos, como cada año, la celebración que, cada 2º domingo de Pascua, Domingo de la Divina Misericordia, rememora el aniversario de la beatificación del Padre Cristóbal, este año celebraremos el 5º y cientos de personas se congregarán en el Eremitorio del Bañuelo, celebrando la Santa Misa, en un encuentro que, entre otras actividades, rezará el Vía Lucis hasta a la ermita del Padre Cristóbal. Después, la convivencia fraternal y la comida compartida nutrirán esta emotiva cita. Si estás interesado en participar ponte en contacto con nuestra Hermandad en el teléfono 622132516 (también Whatsapp) o por email: hermandadvillaviciosa@gmail.com El próximo día 19 de marzo, día laboral, celebraremos la solemnidad de San José. En la Diócesis de Córdoba, nuestro obispo mantiene el precepto de dicha solemnidad y se dispensa de la obligación del descanso a aquellos fieles que por sus compromisos laborables no puedan hacerlo.

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Boletín Formativo Nº 0205 marzo 2018

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