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R e l a t o s y s u e ñ o s

SEMANARIO

Prensa Libre PERIÓDICO INDEPENDIENTE DE LA ZONA NORTE

Barrios y lugares de la zona norte

A GOST O DE 2011 GOSTO Barrios e historias

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Barrios e historias


hoja de

ruta

Este ejemplar está dedicado a los barrios, con sus historias, viejas y nuevas, y con sus personajes característicos, llamativos o curiosos. De alguna manera, es el afán de Prensa Libre llevar hasta sus lectores lo que ocurre en los ámbitos que tienen que ver con su vida diaria, con el lugar de sus padres y abuelos, o de sus hijos. Claro que muchos se mudan con frecuencia. Tal vez para ellos no haya un lugar preferencial o que lo remitan a una realidad añorada o particular, que de alguna manera los conmueva. Pero aunque unos y otros se acostumbren al lugar en que viven con más o menos fuerza, todos comprenden al fin que la patria también es un pequeño sitio ubicado en un particular lugar en el mundo. En épocas de globalización, Prensa Libre intenta rescatar el barrio, el propio lugar de cada uno. Esta globalización tiene sus puntos positivos, ya que nos permite estar al tanto de lo que ocurre en los más recónditos lugares, pero también es cierto que a veces distrae y confunde en lo que hace a la realidad cotidiana; y otras tantas impone modelos de pensamiento y de acción que llevan a tapar la propia cultura, los propios sentimientos. No es malo estar informados, pero es peligroso confundir la realidad a partir de los medios de comunicación que imponen formas de pensar o maneras de actuar o que sugieren los temas sobre los que pensar, debatir o razonar. Tal vez sea necesario amar, conocer y actuar en ámbitos más íntimos, para llegar a desarrollar el amor por la patria, la solidaridad con el otro. Estos relatos no son nuevos, acaso no son los más divertidos, pero expresan una forma de ser; por eso están acá, para conocerlos, para que puedan ser seguidos o mejorados, pero por sobre todo para que puedan servir como forma de identificar un lugar y su pueblo. Por lo menos, es el deseo de Prensa Libre que estas páginas puedan ser entretenidas o simpáticas; con eso es suficiente.

Director y colaboradores Roberto Brey, Sandra Salvatori, Norberto Farías, Ana Lauro, María Fumasoni, Graciela Rodríguez, Gustavo Camps, Miguel Ángel Lafuente, Mónica Liliana Pastorini, Carina Álvarez, Claudia Iazzetta, Francisco Vázquez, Ariel Bernasconi. Prensa Libre Ediciones SRL Debenedetti 602, 2º Piso Local 22-23, (1636) La Lucila Tel./Fax: 4794-4702 (líneas rotativas) E-mail: prenlibre2002@yahoo.com.ar info@sprensalibre.com.ar Página Web: www.sprensalibre.com.ar

4 • La primera lechería historia de barrios 7 • EL OMBÚ DE LA CASA DE LOS PILARES

8 • Los Abriata en Villa Adelina

12 •

Los Burone Risso Un siglo y medio en San Fernando

sobre los rieles de la zona 20 • Los juegos de la infancia

24 • Lugares: la

laguna de los patos

26 • El primer maestro de Boulogne. 28 • La Torre de Ader. 30 • La plaza de Martínez.

32 • La música en los barrios. 34 • Un inmigrante en San Isidro 37 • Tecnópolis Barrios e historias

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Historias de barrios

La primera lechería de la zona

Elida Rodríguez Rubio de Salvi, “Vicky”, de 84 años, vivió en Martínez casi toda su vida y cuenta su historia y la del negocio que su padre inició allá por 1939, cuando repartían la leche, a las casas de la zona, con carros tirados por caballos.

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Barrios e historias

icky nació en Olivos el 22 de diciembre de 1926. Sus padres eran españoles, del pueblo de Luarca, de la provincia de Asturias y llegaron a la Argentina en 1923. Su mamá, Balbina Rubio Álvarez, se fue de España porque su familia quería casarla con alguien que ella no quería. Aprovechó que un matrimonio amigo de sus padres se venía para Argentina y se vino con ellos. Su padre, José María Rodríguez González, viajó de España a la Argentina siguiendo a Balbina porque estaba enamorado de ella desde que eran niños. Fue en Buenos Aires que logró que Balbina también se enamorara de él y se casaron. Tuvieron tres hijos: Esteban, Olimpia y Elida.

V

Uno de los primeros trabajos del padre de Vicky fue en una panadería de Olivos, donde era el encargado del reparto, cuando esto se hacía a pie casa por casa. Este trabajo hizo que José conociera muy bien la zona y que comenzara a gestar la idea del que sería su negocio para toda la vida. En aquella época no había supermercados multirubro como los


Historias de barrios

“...el 8 de julio de 1939 abre la lechería de don José...” casar y me invitaba a ir con ella a hacer las compras para su ajuar. Un día nos llevó a mi hermana y a mí al cine a ver “Gulliver en el país de los enanos”. Nunca me voy a olvidar de ese día. Fuimos en tren. Era tan lindo viajar en tren, todo estaba limpio y había tanto respeto. Cambiaron mucho las cosas desde entonces. Claro que estamos hablando de hace como 70 años”, se sonríe. Retoma su charla sobre la lechería: “Papá solía decir que no se podía ir en contra del progreso y un día, decidió comprar dos “chatas” (camionetas con caja abierta). Nos quedamos con dos carros y dos chatas hasta que pudimos reemplazar a todos los carros. Todo se hacía con mucho esfuerzo y mucho trabajo”. Vicky y su marido.

de hoy, sino que cada negocio tenía su rubro específico y José eligió abrir una lechería. La leche llegaba de las grandes distribuidoras, que las traían de los tambos, a las lecherías que se encargaban de llevarla casa por casa.

En 1944 la lechería se establece en la calle Tres Sargentos al 2230. Por aquellos tiempos las grandes distribuidoras que les traían la leche de los tambos eran: Kasdorf, S.C.L.U., Santa Brígida y tiempo después también Gándara y La Serenísima, pero la lechería de Don José siguió siendo conocida por su nombre original “Lechería Santa Brígida”. El

El 8 de julio de 1939, comienza a funcionar la lechería de Don José, que abre sus puertas cuando él logra comprar los primeros cien litros de leche. En ese momento el reparto llegaba hasta Punta Chica y lo hacían con carros tirados por caballos. Se levantaban a las 4 y media de la mañana para cargar los carros con la leche y repartían hasta cerca de las 8 de la noche. La lechería estaba ubicada en la calle Isidro Labrador muy cerca de las vías, en Martínez, y era conocida como la “Lechería Santa Brígida”. De repente, como si rememorara momentos de su juventud, Vicky interrumpe su relato y recuerda: “En aquella época, mamá a veces, nos dejaba ir en tren a tomar el té a la “Richmond”, en el centro. Te ponías guantes y cartera para ir allá. A mi me encantaba ese paseo. Lo mismo cuando salíamos a hacer compras a Harrod’s y a Gath & Chaves. Varias veces acompañé a una vecina, Palmira, que se estaba por

El frente de la lechería.

negocio crecía, cubrían toda la zona de Martínez desde el río hasta la Panamericana y desde la calle  Barrios e historias

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Historias de barrios

Desde Olivos, llegó a Martínez, Acassuso y Martínez... Paraná hasta la calle Alem, p a s a n d o Acassuso. En 1963 compraron el primer camión, un Ford, y poco después vendría el segundo y en 1965 compraron el primer auto, un Rambler.

aceptó y Luis resultó un joven trabajador y responsable que tiempo después se convertiría en su yerno y le daría una nieta: Roxana. “Mi hermana y yo tuvimos una sola hija cada una y se criaron como hermanas más que como primas. Siempre Antiguos camiones de una firma desaparecida. fuimos una familia muy unida: mis padres, mi hermana y su esposo, Luis y yo. Mi “...llegaban tachos de hermano Esteban, que no se leche... se repartía en casó ni tuvo hijos, era el que menos participaba de las botellas de vidrio,más cosas del negocio, pero todos tarde en cartones y, formábamos una gran familia, donde las decisiones se bastante tiempo después, consultaban antes de ser se pasó al sachet. tomadas y donde los logros se La lechería Santa Brígida consideraban de todos”.

Con su m e m o r i a prodigiosa, Vicky recuerda que en una época Kasdorf, con un semiremolque, les dejaba 80 “tachos” de leche, equivalentes a 400/500 litros y que al principio la leche se repartía en botellas de vidrio, más tarde en cartones y, bastante tiempo después, se pasó al sachet. En 1949 hubo una huelga en la que no hubo leche durante 100 días. La “Lechería Santa Brígida” se hizo muy conocida por ese entonces, porque Don José logró conseguir leche desde la provincia de Santa Fe. “Esta leche venía suelta, no se repartía en las chatas, sino que se vendía en la lechería y nosotros fuimos los únicos en proveer de leche a la zona norte durante todo el tiempo que duró la huelga”, cuenta Vicky.

La empresa iniciada por su padre pasó a ser una empresa familiar pues trabajaron en ella: el marido de la hermana de Vicky y su marido, Luis. Recuerda que

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Barrios e historias

se hizo famosa porque don José logró traerla desde Santa Fe cuando 1949 hubo una huelga que hizo faltar la leche durante 100 días...” al principio su padre no quería tomar a Luis porque era “demasiado joven”. Tenía 18 años. Fermín, un vecino de León, insistió mucho para que lo tomara y le pidió que, al menos, lo probara un tiempo. Al final su padre

La lechería siguió trabajando hasta el año 2000. En los últimos años ya se habían incorporado productos de almacén, además de los lácteos. Hoy puede verse aún su fachada intacta, con una gran cortina metálica cerrada, aguardando saber quienes serán ahora sus dueños y descubrir cual será su nuevo destino.


Recuerdos

Los «Chetos» Club Atlético Acassuso En 1986, Acassuso, luego de un errático campeonato llega a disputar las semifinales del torneo de Primera D. La historia, por reiterada, no

El ombú de la casa de Los Pilares Corría el año 1910. En lo que hoy es la galería Lafayette, Av. Rolón y Figueroa Alcorta, de Boulogne Sur Mer, partido de San Isidro (Bs. As.) se hallaba la casa de los Pilares. Allí vivían Rosa Fortunaga de Baccini y José Baccini. Eran italianos. Ella vino de Génova con dos hijos, uno de los cuales se quedó en Montevideo y el otro Juan Pastorini (Juansú), se instaló con ella en Buenos Aires, en la actual ciudad de Boulogne. No sé si se volvió a casar acá o si, viuda en Italia, contrajo nuevas nupcias con José Baccini. De la nueva unión nacieron: Carlos Juan, María Rosa, Matilde, Pedro y Enrique. En ese entonces Boulogne era campo y José Baccini era quintero. Gracias a las poesías que escribió María Rosa, mi tía abuela, hoy puedo escribir este relato. En verano los hermanos jugaban debajo de un gran ombú cercano a la casa, a las visitas, a bautizar a las muñecas, al Martín Pescador. La familia disponía de un fonógrafo, y al ritmo de la música bailaban la firmeza y el pericón. Cuando jugaban a las visitas doña Rosa les hacía tortas fritas y desde el amplio corredor de la casa, sentado en un sillón de mimbre, don José los acompañaba con la mirada. No sólo los chicos se refugiaban a la sombra del ombú, sino también los vendedores ambulantes que circulaban por el lugar ofreciendo a las familias de quinteros, su mercadería: el vendedor de churros, el manicero, don Sardetti, el pastelero y el turco que pasaba todos los sábados vendiendo sus chucherías. Quiero visitar nuevamente el lugar. Me dijeron que aún quedan algunas de las higueras que Matilde y María Rosa habían plantado en cantidad cuando vivían allí. El ombú ya hace más de 30 años que fue derribado. Y ellos, mi abuelo y mis tíos abuelos, lamentablemente ya han partido. En nombre de ellos escribo hoy este relato.

merecía ser relatada sino por la curiosidad que despertaron aquellos protagonistas. Los «Chetos» fue un equipo formado por «jugadores libres», la mayoría ex jugadores de rugby, que en el juego del fútbol descubrieron la posibilidad de disfrutar, viajando por el país y el mundo, la amistad que entre ellos se profesaban. Aquel equipo, luego de jugar el campeonato regional para madariaga y de viajar a los EE.UU., Asia y Japón recalan en Acassuso dando otra vez la ilusión a aquella sorprendida hinchada «quemera». La gloria les fue esquiva, no así el disfrute, la pasión la amistad y esta página en la historia del fútbol.

Del libro: «Club Atlético Acassuso, la huella de un barrio», de Fernando Mattio, Cristian Claverie y Francisco Javier Marín.

Mónica Liliana Pastorini mlpastorini@yahoo.com.ar Barrios e historias

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Una familia de San Isidro

Los Abriata en Villa Adelina «Entre nosotros, donde sobreabundan los figurones, es plausible investigar sobre las personas de nuestro pasado que no llegaron a ser personajes. Esto viene a corresponder, en cierto modo, a la elaboración de una historia ’popular’ más profunda y llena de contrastes -me refiero a los efectos de luces y sombras- que la deslumbrante historia de los héroes. En la historia, como en las guerras, el desconocido es siempre el soldado, no el general. La justicia de la posteridad consiste, pues, en depositar algunas flores de inteligencia ante el osario común de tantos olvidados, para mantener vivo el recuerdo de quienes vivieron con más pena que gloria».

Foto de la familia Abriata completa.

Prof. Francisco Pedro Laplaza. Penalista, ex Decano de la Facultad de Derecho, Miembro Titular de la Academia Porteña del Lunfardo y de la Junta de Estudios Históricos de Belgrano.

Antes de la llegada del ferrocarril (el Central Córdoba Extensión a Buenos Aires) lo que actualmente se conoce como Boulogne y Villa Adelina, eran llamadas respectivamente como las Lomas de San Isidro y Los Altos de Martínez. No tenían nombre propio, salvo la mención del paraje conocido como La Adelina, nombrada por lo menos desde mitad del siglo XIX en varios documentos históricos, encontrándose escrituras con esa denominación y documentos con la firma de Rivadavia (según la hipótesis del profesor Ramón Miranda). (Nota: el profesor Miranda, fallecido, fue Miembro de Número del Instituto de Historia Municipal de San Isidro. No hemos podido en-

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Barrios e historias

Ubicación de la Quinta La Meca


Una familia de San Isidro

Los Abriata en Villa Adelina saría a metros del lugar. Los límites de la quinta eran las actuales calles Gorriti, lindante con la propiedad de don Avelino Rolón, que después de su muerte fue donada a la «Escuela Hogar Carlos de Arenaza»; Yerbal, con las tierras recién compradas por el Ferrocarril C.C.; Colombres, con los Rebagliati -actual fábrica Orbis- y Lamadrid, con las tierras de los Cantón Hnos. (ver en el plano). Cuando la propiedad se puso en venta y a punto de ser fraccionadas, apareció Guillermo J. M. Abriata, que sin un peso, pero con una gran amistad personal con don Agustín Repetto, el más poderoso caudillo radical de entonces, le otorgó un préstamo, sin

contrar familiares u otros conocidos). La última de las grandes extensiones dedicadas al cultivo de la verdura, que sobrevivió durante el siglo XX, es la que iniciara hacia 1908 el inmigrante Guillermo José María Abriata, su mujer Anna María Gobello y los doce hijos de la pareja. Según los archivos históricos, entonces en el Museo Pueyrredón, la quinta se puso en venta en 1908 y tenía una superficie de «treinta y un hectáreas, diez y seis áreas y cuarenta y siete centiáreas». Su dueño era Eliseo Cantón, que mandó publicar avisos para promocionar la propiedad y donde decía que la próxima estación del FCCC, pa-



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Una familia de San Isidro

Los Abriata en Villa Adelina documentos, pero con el compromiso de pagarle, cuando sus tierras estuvieran produciendo. El inmigrante, era hombre de palabra, analfabeto y muy inteligente. La vieja casona ya tenía su pasado. Fue construida a la usanza de los cascos de estancia de los siglos XVIII y XIX, su diseño interior del tipo chorizo, es decir, habitaciones conectadas a través de puertas con dos hojas, dando a una galería común, cada habitación con su vestidor y un sótano que se usaba como bodega, así como los ladrillos de tipo colonial, mosaicos y tejas importados de Francia. Habría sido hecha no antes de mitad del siglo XIX. No hay documentos que avalen la antigüedad de la casa, como tampoco lo hay -por el año de referencia- a ninguna de aquella época: la del actual Museo Pueyrredon y el viejo edificio municipal de San Isidro, que es de 1872. El domingo 12 de julio de 1908, don Guillermo Abriata y su mujer Anna María Gobello, no tuvieron otra alternativa. Habían abandonado el ranchito que tenían en terrenos del ferrocaril inglés y con unos buenos pesos que les dio Diego Carman, el administrador del Ferrocarril C.C. en compensación por sacarlos del lugar, decidieron comprarse «algo». Don Abriata, ya era un gringo totalmente acriollado, pero con todas las costumbres de su Piamonte natal en cada una de sus maneras. Recto como buen gaucho, incansable trabajador de la tierra como inmigrante hambriento y con deseos de un lugar propio que la Europa le negara, analfabeto como la mayoría de la gente de entonces, el remate de ese día, era la oportunidad de su vida. Venían de Florida y el cambio de siglo lo habían pasado en el rancho donde con algunos de sus hijos ma-

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Barrios e historias

yores, plantaban verduras de todo tipo. No más de una veintena de agricultores y horneros formaban la población. La mayoría arrendaba su pedazo de tierra a minifundistas que venían de vez en cuando a cobrar su renta, pero que paseaban su fortuna y vivían en el pueblo, esto es en San Isidro devoto y sitio de descanso de fin de semana de damas y damitas porteñas. En esa situación estaban los Cantón y Avelino Rolón, quien años después serían sus vecinos. A los verdaderos dueños de las tierras muy pocas veces se les veían las caras. La de los Abriata llegó a ser la más dinámica y rica quinta de San Isidro, y la última en desaparecer en 1978. Esta pequeña empresa agrí-

cola arrancó con media manzana, y don Guillermo fue tan empeñoso con sus manos como rápido con la cabeza para los negocios. Tuvo visionariamente la certidumbre de que ese lugar algún día gozaría de progreso. A los pocos años de instalarse, la tierra le resultó escasa. Como los dueños de las tierras aledañas no las ocuparon, quedaron libradas a su suerte, y el labriego con sus doce hijos- tomó posesión de las mismas. El tren, promesa de los rematadores, no apareció por ninguna parte. Los años pasaron y los que prometieron pagar en mensualidades, abonaron las primeras cuotas y ante la falta de noticias de progreso y del ferrocarril, no pagaron más.


La crisis global y el capital humano

Los Abriata en Villa Adelina Don Guillermo siguió labrando la tierra y mientras no hubiera reclamos, ocupó las 31 hectáreas originales, que limitan con las actuales: Gorriti, L a m a d r i d , Colombres y Yerbal. Cuando finalmente apareció el ferrocarril, también se presentaron los primeros reclamos. Pero todo lo arregló pacíficamente y aquellos reclamantes recibieron lo suyo. En los años cincuenta se lleg a r o n a cultivar hasta 70 mil plantas de tomates por año y toneladas de papas, zapallitos, hinojos, melones, sandías, que llegaron regularmente a abastecer a las mesas capitalinas.

ción de verduras, ayudó para que la Quinta de los Abriata cayera, bajo el peso de los nuevos vecinos y de los nuevos tiempos. Atrás quedaron las ceremoniosas fiestas donde toda la vecindad, agricultores y ferroviarios recién llegados, disfrutaron de aquellas largas tertulias, que se cortaban con el «se acabó el baile» cuando el sueño empezaba a cercarlo a don Guillermo.

María Gobello (Fall. 5-2-21) y Guillermo José María Abriata (Fall. 21-7-31)

Exposición de la Junta de estudios Históricos de Villa Adelina en la IV Jornada de Historia de El Talar, el 24 de octubre de 2009, y la XI Jornada Histórico-Geográfica de Tres de Febrero, el 31 de octubre de 2009.

Don Guillermo fue precavido con sus ahorros, ya que dejó a sus herederos una gran cantidad de terrenos, muy bien ubicados en lugares cercanos a las estaciones Boulogne y Villa Adelina. Junto a la desaparición física de los Abriata (Ana María murió en 1921 y Guillermo en 1931) que trabajaron la tierra con sus manos, la irrupción de las casas que fueron cercando a los campos y el mal negocio que resultaba la produc-

(Nota: se tomaron algunas referencias para este texto del periódico Pueblo Chico, de mayo de 1993).

Miguel Ángel Lafuente Secretario JEHVA

• Sezzadio Barrios e historias

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Una familia de San Fernando

Los Burone Risso: Un siglo y me El 18 de setiembre de 2010, durante la IV Jornada de Patrimonio Arquitectónico, organizada por el Instituto de Estudios Históricos de San Fernando de la Buena Vista, el Dr. Alberto David Leiva, en su carácter de Presidente recordó que el 25 de julio de 1985 la habían constituido formalmente y que el primer presidente que eligieron fue el doctor Enrique Burone Risso. A él vamos a referirnos, por tratarse de un distinguido hijo de San Fernando, y haber tenido en él a un querido amigo. Pero los Burone Risso cubren prácticamente un siglo y medio de la historia de esta Ciudad. El primero de ellos es Enrique Domingo Burone Risso. Nació en Buenos Aires el 22 de marzo de 1866. Era hijo de Luis Burone Ferrari y Enriqueta Rosa Risso, que tuvieron cuatro hijos: Enrique Domingo; Estela Catalina; Alejandro Nicolás y Teresa Amelia

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Barrios e historias

Estación San Fernando R.

Burone Risso (amistosamente recordados como los Ti Burones). Enrique Domingo contrajo matrimonio en Buenos Aires en febrero de 1906, con Leonilda Brassesco Aleu. Esta era hija de Miguel Brassesco y de María Magdalena Aleu Muñoz, nacida en Buenos Aires en 1883 y fallecida en San Fernando en 1984 (a los 102 años). Del matrimonio nacieron: Enrique Felipe, María Rosa, Esteban Jorge y Alejandro Miguel.

María Magdalena fue Miembro de la Comisión Fundadora de la Obra de la Acción Católica en San Fernando, Presidenta de la Obra de Damas Vicentinas de San Fernando y miembro de la obra de protección “La Joven”, y dueña de una admirable memoria. Pero continuamos, con Enrique Domingo. Fue Intendente Municipal de San Fernando en 1917, Concejal, Presidente del Honorable Concejo Deliberante, Comandante de


Una familia de San Fernando

dio de la historia de la Ciudad Infantería, esgrimista, tirador destacado, ajedrecista, dibujante. Poeta y escritor, publicó Rimas, Madreselvas, Flores de Camalotes y Bajo los Sauces, además de diversos artículos en revistas y periódicos. Poemas de su autoría figuran en la Antología de poetas fernandinos 1980 que editó la Sociedad Patriótica y Cultural Amistad 25, de San Fernando. En un cuadernillo, que titularon “Te acordás hermano” de 1985, a una caricatura , acompañaron estos versos de Bocha Gallo: “Intendente en el año diecisiete Como así también bancario; Hablaba varios idiomas… Impecable y elegante su vestuario. Señor de Públicas Relaciones, Caballero y muy amante del río;

Contaba entre sus amistades Con el gran Rubén Darío… Luciendo eternas polainas Y a la poesía que quiso, se paseaba la figura De Enrique Burone Risso…”. Se recuerda de su administración municipal, obras que cambiaron el perfil arquitectónico de la planta urbana, entre otras: el arbolado con plátanos y el adoquinado de la calle 3 de febrero. Enrique Domingo falleció en San Fernando el 1º de setiembre de 1939. Sus restos fueron velados en el Palacio Municipal. El segundo al que nos referimos es a: Enrique Felipe Burone Risso

Nuestro amigo, al que también tratábamos con sus seudónimos de Cocholo u Ogro, había nacido en Buenos Aires el 14 de diciembre de 1902. Admirábamos en él su cordialidad, simpatía y dinamismo. Siempre de excelente humor y relator de cientos de anécdotas del viejo San Fernando, que en muchas oportunidades lo tuvieron de protagonista. Era un placer compartir una mesa en El Zeppelín (aquel viejo Bar Alemán) frente a la Plaza Mitre, tomar un café en el Bar Pampa o partidos de billar en la Sociedad de Obreros Católicos, las visitas a su casa, admirar su colección filatélica, sus in

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Una familia de San Fernando

Los Burone Risso: en la historia (Viene de la página anterior)

quietudes lingüísticas (a lo que ahora nos referiremos), nuestra común amistad con el formidable dibujante Teco Maza y con el por entonces presidente de la Academia Porteña del Lunfardo, el inolvidable Pepe Barcia, del que Bocha Gallo dijo: “es el hombre que le piantó la palabra egoísmo al diccionario”. Perteneció a la primera promoción del Colegio Nacional de San Isidro, que recordamos había sido creado el 10 de mayo de 1916, por decreto firmado por Carlos Saavedra Lamas, Ministro de Justicia e Instrucción Pública del presidente Victorino de la Plaza y premio Nobel de la Paz en 1936, el primer argentino y latinoamericano galardonado con este premio. Fue Ministro de Relaciones Exteriores de 1932 a 1938. Bisnieto del coronel Cornelio Saavedra. Como veremos ahora, nuestro amigo Enrique Burone Risso estuvo muy cerca de otro premio Nobel. Completados sus estudios secundarios, ingresó a la Facultad de Medicina de Buenos Aires y se desempeñó en la cátedra del doctor Bernardo Houssay, (que en 1919 había fundado el Instituto de Fisiología en esa Facultad y dirigió hasta 1943, obtuvo el Premio Nobel de Medicina en 1947). Enrique fue colaborador de Houssay, ilustrando sus libros y a raíz de ello tuvo algunas diferencias que le significaron dejar los estudios en esta Facultad, retomándolos en la de Medicina de la ciudad de La Plata. Se desempeñó en la Vº zona sanitaria; con el grado de subcomisario en la Policía de la provincia de Buenos Aires, y en el ejercicio privado de su profesión. Se jubiló en 1986,

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Barrios e historias

atendiendo por PAMI y solía tener pacientes a los que superaba en edad. Enrique tuvo una natural disposición para el dibujo. Hizo tapas de revistas. Compitió con el dibujante de tapas de Para Ti. Durante dos años trabajó en el zoológico de Buenos Aires (ganó por concurso el cargo), registrando en dibujos a los animales. Esos álbumes fueron destinados a la colección del archivo del Zoológico. Con esta tarea y la filatelia pagó sus estudios en la Facultad de Medicina de La Plata, de la que egresó como médico clínico. Fue un buen jugador de fútbol del club San Fernando y en veteranos de Racing en el que ganaron un campeonato. En octubre de 1982 se editó Las Viejas Quintas de San Fernando, que tuvo el auspicio de: Amistad 25, Sociedad Patriótica y Cultural; Municipalidad de San Fernando; Academia Porteña del Lunfardo; Círculo de Poetas Lunfardos y S.A.D.E. (Filial Delta). Recordamos haber acompañado a Enrique, en sus recorridas por las viejas quintas y el gusto de tomar fotografías, que agregó a su libro. El prólogo de esta magnífica obra, que Burone Risso dedicó a su madre, esposa y sus hijos, pertenece al antes nombrado José Barcia. Es este libro, del que las autoridades de San Fernando deberían disponer su reedición, por los testimonios acumulados en sus páginas, no solo en el sentido histórico sino por las particularidades arquitectónicas de muchas antiguas residencias y también por el urbanístico, que Burone describe con muchos detalles. De ellos, según entendemos, no existen constancias

La biblioteca Mader

catastrales. Repasar algunas páginas de esta obra sería un placer pero nos llevaría mucho tiempo, más del que tenemos asignado para nuestra exposición. De todos modos deseamos señalar que de muchas inquietudes, también las tuvo en el orden de la filología. No fue ajeno a su interés, el uso de términos y expresiones que pertenecen al habla popular. En tres oportunidades se dirigió a la Academia Porteña del Lunfardo, entidad de la que era asociado protector. La Comunicación Académica Nº 754 de febrero de 1977, se refiere a la expresión “Chau Pinela” y allí no explica que en San Fernando y a fines de 1800 se reunían en la Confitería de Emilio Frugone


Una familia de San Fernando

de San Fernando

ro en San Fernando.

(Confitería del Gas, actual Pampa), que estaba frente a la Municipalidad, a la Plaza Mitre y a metros de la Catedral, las familias de los Alvear, Obligado, Villanueva, Jantus, Fernández Madero y muchas otras. Uno de los habitués a esas tertulias era Ángel Pineda, muy amigo de todos que al despedirse, cerca de mediodía, dirigiéndose al dueño del local, le preguntaba con cortesía: “Qué le debo Don Emilio” a lo que éste, hallándose ocupado le respondía “Chau Pineda”. Así Enrique recuerda que aquel saludo se generalizó como “Chau Pinela” por una cuestión fonética, extendiéndose a todo el país, con el evidente significado de “broque final” o el corte de las reuniones referidas. En la Comunicación Académica Nº 792 de noviembre de 1977,

Burone Risso se refiere al músico Francisco Pracánico, que nació en San Fernando en 1898, actuó en el Circo local con la dirección de Verminio Servetto, y nos recuerda, “Rápidamente aumentó Praca (como lo llamaba Gardel abreviándole el apellido) su repertorio. Sus amigos nos deleitábamos escuchando sus interpretaciones en el Cine Canté, más tarde Sociedad Unión y Benevolenza y en el Hispano Argentino”. Finalmente nos dice que Francisco Pracánico fue el compositor del tango Madre, que Gardel paseó por el mundo. También produjo un conjunto de obras musicales cercano al centenar de títulos: Sombra, Mentira, Pampa, Enfundá la mandolina, todos consagrados por Carlos Gardel. La Biblioteca Madero es depositaria de su piano vertical, con una placa que dice: “Lo que de ti he recibido, pueblo querido, a ti vuelve con eterna gratitud”. La tercera Comunicación Académica fue la número 834 de mayo de 1979, y se tituló “Una muletilla de moda: ¿viste?” y allí dice, que según su punto de vista, “la Argentina padece, en el momento actual, una nueva epidemia idiomática, desconocida hasta hace poco tiempo. Se trata de la persistencia y la repetición de dos vocablos que son insertados en las conversaciones corrientes en forma de atosigante saturación: ¿viste? y ¿vio?”. También destaca el autor la existencia de otros términos, como muletillas usadas hasta el hartazgo, por ejemplo: “Bueno” con la que en nuestro país comienza un alto porcentaje de las exposiciones orales. Señala luego otra serie de muletillas como : ¿me explico?, ¿no?, ¿si?;

¿no es cierto?. Luego de otras consideraciones el autor hace esta reflexión: “Sabemos que con el andar del tiempo se van produciendo modificaciones y deformaciones idiomáticas, pero está en nosotros mismos la posibilidad de actuar, en nuestra esfera de acción, ayudando a recuperar, y a mantener, la pureza del magnífico idioma que heredamos”. Es dable señalar, pese a los más de 30 años transcurridos, la actualidad de estas observaciones idiomáticas. En 1983, el Instituto Municipal de Bellas Artes que fuera fundado el 11 de febrero de ese año, realizó el Primer Ciclo Lectivo de Actividades. En el elenco de profesores, en la disciplina de “Filatelia y su relación con el Arte”, Burone Risso tuvo a su cargo esa materia. Enrique Felipe Burone Risso contrajo matrimonio con María Laura Jaureguialzo Butron el 5 de mayo de 1955 y tuvieron tres hijos. Enrique Carlos, artista plástico y docente de arte (al que ahora nos referiremos), José Luis, nació en San Fernando el 22 de octubre de 1957, médico, y Daniel Esteban, nacido en San Fernando el 11 de octubre de 1960, destacado periodista en la Zona Norte. Nuestro amigo Enrique Felipe Burone Risso, falleció en San Fernando, el 14 de setiembre de 1991. Cerramos el ciclo de los Enrique, con Enrique Carlos Burone Risso.  Barrios e historias

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Una familia de San Fernando

Los Burone Risso: en la historia (Viene de la página anterior)

Nació en San Fernando el 9 de enero de 1956. Aquí vive y trabaja, y así como su padre y su abuelo, desde muy niño solía dibujar caricaturas. Ingreso en la Escuela Nacional de Bellas Artes “Prilidiano Pueyrredón” en 1978 y Miguel Ángel Vidal fue su maestro. En 1982 se recibió de Profesor Nacional de Pintura e inició estudios de escultura con Enrique Romano. Alterna su producción artística, con la enseñanza en el Instituto Universitario de Arte. En 1984 comienza a exponer su obra con regularidad en

Enrique Carlos Burone Risso, junto al intendente Sergio Massa, durante una muestra en el Museo de Arte Tigre.

SECCIONAL VICENTE LÓPEZ AGRUPACIÓN “JOSÉ CHIRINO”

nuestro país, Estados Unidos e Italia. Su primera exposición fue en la Galería Martina Céspedes, del 9 de octubre al 2 de noviembre de 1984. En el catálogo de la muestra dice Miguel Ángel Vidal: “Ayer alumno, hoy colega en esta primera exposición individual, en la que inauguramos un expresionismo latinoamericano”. Hace poco tiempo, en los salones de esta casa, Enrique Carlos nos brindó otra importante exhibición de su obra. El maestro, crítico de arte, docente universitario y también sanfernandino Horacio Safons, dijo en el catálogo de esta muestra: “El imaginario de Enrique Burone Risso está anclado principalmente en su ‘lugar’, su topos existencial (San Fernando de Buena Vista) y en una mirada sustancialmente lúdica, dirigida al paisaje urbano, a la arquitectura y a las actividades de la gente…” Luego de esta exposición, Burone Risso expuso en la tradicional sala de Buenos Aires, Zurbarán. Miguel Angel Lafuente

07 de Septiembre de 2011 Todos al Parque de la Costa

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Barrios e historias


Espectáculo en los barrios

Personajes del espectáculo sobre los rieles de la zona norte ¿Vamos a pasear en tren o leemos una revista de espectáculos? ¿Por qué no hacemos las dos cosas: un paseo ferroviario con las estrellas de nuestra histórica farándula? Arranquemos nuestro viaje junto al andén Este de la estación Belgrano, donde en el siglo XIX estaba la Confitería Belgrano, lugar en que el humo de las locomotoras se confundía con el del café, al decir de escritores de la época. Ya en la siguiente centuria este local pasó a llamarse La Paz, siendo un importante reducto tanguero con orquesta de señoritas, donde sería habitual la presencia del cantante Agustín Magaldi. Por ese mismo ramal eléctrico a Tigre Un simulacro en la estación El Talar, con el actor Juan Palomino. que tomaba Carlos Gardel para ir a dar  funciones en San Isidro y otros pueblos del norte. Si de

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Espectáculo en los barrios

Personajes del espectáculo sobre los (Viene de la página anterior) tango se trata, en Carupá se bajaba del tren Edmundo Rivero para ir a cantar al cabaret Madame Julie, llamado así por su sugerencia. Salvando las distancias, Palito Ortega se inspiró para escribir el bolero Sabor a Nada, por una discusión que presenció en un viaje en tren de Retiro a Martínez. En cuanto al rock nacional, Luís Alberto Spinetta, en su tema Entonces es como dar Amor, cantó “cansado de esperarte en un andén en Acassuso” Por estar cerca de importantes estudios cinematográficos, fue común que el ramal a Tigre apareciera en nuestras películas, con Luís Sandrini viajando en tren hacia La Casa Grande de 1953 o interpretando al Profesor Hippie que se bajaba en Acassuso allá por 1969. En Victoria a los de El Club del Clan en 1964, a Sandro lo vemos en Tigre interpretando Muchacho de 1970 o a Libertad Leblanc unos años después en Furia en la Isla. Ernesto Bianco se toma un tren en La Lucila de 1977 en Un toque Diferente, mientras Juan Carlos Altavista y Osvaldo Terranova se la pasan en el bar de la estación Victoria en La Nona, interpretada por Pepe Soriano en 1979. Recientemente Ricardo Darín fue atacado en un desactivado terreno ferroviario de la calle Olazábal de Belgrano, en su película Cuento Chino. Si tomáramos el ramal que va mas al norte, sería común ver en los andenes de Zárate o Campana a los hermanos Homero y Virgilio Expósito, viviendo su “eterna y vieja juventud”. Volviendo al cine, podemos decir que en 1956 se estrenó la película de Lucas Demare Sangre y Acero, protagonizada por Carlos Cores, Virginia Luque y Tomas Blanco, la que transcurre en los talleres ferroviarios de San Martín, entre galpones, locomotoras y vagones. En 1970, en el film Juan Lamaglia y Sra. Pepe Soriano estará en la estación Zárate y en la filmada clandestinamente Operación Masacre, de 1972, no estará ausente la escena del tren en Chilavert, donde un sobreviviente de los fusilamientos de José León Suárez se salva escapando desde una estación, cuyo nombre recuerda a otro fusilado. El ramal del bajo tiene su historial en el séptimo arte, ya que en 1949 la actriz Zully Moreno y el actor Jorge Rigaud filmaron escenas de la película La Trampa en la estación

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Tigre R, actual Delta, con unas impecables vistas de los andenes, edificios y playas de maniobras, hoy ocupadas por el Parque de la Costa. Tras el cierre de tan pintoresco ramal, el interés por filmar en el bajo creció, pudiendo recrearse paisajes agrestes a pocos minutos de la Capital. En 1974 se filmaron en la abandonada estación Anchorena, escenas de la película Agentes Secretos contra Guantes Verdes, utilizándose un tren carguero con locomotora Gaia. En 1976, en la misma cinematográfica estación, Pipo Pescador filmó utilizando la vaporera nº 84, la que había sido pilota de la usina. Allí mismo, en 1987, tras volver a utilizarse para el rodaje de películas, dejaron olvidado un furgón de cola naranja, que por el mal estado de la vía no pudo ser remolcado. Por esos años, en el humilde barrio El Sauce del bajo de La Lucila, Luís Brandoni y Patricio Contreras cruzaban la vía muerta en la serie televisiva Buscavidas. En la vía que une Victoria con Capilla del Señor también pasaremos revista. En la película Toscanito y los Detectives, filmada en 1950, se puede ver un tren con locomotora a vapor L3A y coches metálicos, llegando a la estación Garín. Por esos años Antonio Tormo cantaba “cuando se pone alegre el sol sobre los campos de El Talar, junto a las vías, van los linyeras…”. Medio siglo después, en los terrenos de la playa de cargas de El Talar, se realizó un simulacro de accidente, consistente en que un tren atropellaba a un colectivo, entrenándose allí bomberos, policías, enfermeros, médicos y personal ferroviario, sirviendo inclusive para filmar un capítulo de la telenovela Los Médicos de Hoy, con la actuación del actor Juan Palomino. Por este mismo ramal, era habitual ver en los cochemotores al cantante folklórico Jorge Cafrune, vestido con su tradicional indumentaria y su guitarra, viajando a su quinta de Los Cardales. También en El Talar, en 2001 se instaló El Circo de Carlitos Balá, donde a carpa llena, el cómico de 75 años preguntó “¿Qué gusto tiene la sal?”. El Ferrocarril Belgrano fue testigo en 1977 de la filmación de Basta de Mujeres, con el genial Alberto Olmedo. En 1983, de un tren de esa línea de trocha angosta, se baja en la estación Adolfo Sourdeaux, el actor Federico Luppi en el comienzo de la película El Arreglo.


Espectáculo en los barrios

rieles de la zona norte De este paseo no se salva ni el clausurado ramal que unía Maschwitz con Dique Luján, donde en 1958 se filmó El Hombre que Hizo el Milagro, con

el ya nombrado Luís Sandrini bajando de un tren a vapor en Dique Luján. Viajamos en el tiempo y en los recuerdos, parciales como todos los recuerdos. Cantantes y canciones. Actores, directores y películas, cámaras y programas de televisión. Pero fundamentalmente trenes. Trenes que llevaron a los artistas y a los espectadores. Trenes que fueron escenografías de grandes historias. Trenes que estaban en la vida de todos

los vecinos de la zona norte, esos que lloraban, reían y se emocionaban, cada vez que el espectáculo volvía a continuar. Los trenes de la zona norte también tienen que continuar, como el espectáculo... Ariel Bernasconi (La presente nota es parte del libro que el autor está preparando sobre la historia de nuestros ferrocarriles.)

El punk, el anarquismo y la zona norte Fragmento del capítulo: La isla anarquista Sentimiento Incontrolable escrito por el periodista Francisco Varise El que habla es el miembro de la banda llamado Lingux: “Cuando vino la democracia empezó la represión. Con Alfonsín llegó una persecución total contra los punks, los heavis y los skins. En dictadura no pasaba nada porque estaba Katja Aleman y su tío era ministro… No sé, supongo. En democracia, todo mal: ahí empezamos a caer en cana por averiguación de antecedentes; te tenían tres, cuatro, cinco días preso”. El inconseguible primer disco contiene un librito, una fotocopia casera en realidad, con las letras y arengas anarquistas escritas por Lingux o Pietrafesa en contra del gobierno. Uno de esos panfletos, que había sido distribuido entre el público en el Festival Punk de Avellaneda y en el Bajo Herlem, fechado el 4 de setiembre de 1987, sostiene: “El próximo domingo 6 de setiembre, el pueblo argentino concurrirá nuevamente a las urnas tal como vacas al matadero (…). No ir a votar constituye un acto de respeto hacia uno mismo, porque el voto es la negación de la libertad y la anulación

como individuo”. El gobierno de Alfonsín, minado por la derrota en esas elecciones legislativas, las segundas desde el regreso de la democracia, mantenía una especie de aversión especial contra ciertas minorías juveniles. Los punks y los anarquistas no les caían nada bien. “Por todos los medios, cuando este mediocre gobierno se encuentra segado por su propia incompetencia, te llama desesperadamente para brindar colaboración a su bochorno”, dice una de estas esquelas anarquistas del 24 de marzo de 1987, poco después del levantamiento militar de Aldo Rico. Aunque más adelante aclara: “Sabemos que la clase militar es la peor de todas las castas, y atemorizados por la mentira de los juicios, se amotinaron, según ellos, con el fin de permanecer impunes, y según el gobierno para hacer un golpe”. La celda para los punks pasó a ser como un segundo hogar. Fabián Jara, agitador cultural de trayectoria, se acuerda de Lingux: “Caímos juntos en una manifestación en contra de la visita del Papa; el tipo tenía una novia que era medio bruja y todo el mundo le tenía miedo… Lo que me acuerdo es que salió primero que

todos de la celda”. Martín tampoco olvidó sus viajes al calabozo, pero lo cuenta a partir de Lingux: ”En un momento yo tenía una cresta de tres colores, altísima, y cada vez que salía iba en cana. Era salir y terminar preso. Todo un tema. Eso caía muy mal en mi familia y obviamente me echaron de mi casa. Sostener la cresta era hostil. No te paraban los bondis. Te tiraban piedrazos. Tenías que salir a pelearte”. A través de la iniciativa de Patricia Pietrafesa, los grupos anarquistas mantenían un fluido contacto con bandas de todo el mundo. No existía el mail ni nada parecido. Todo se hacía por carta; había que tomarse el trabajo de escribir (en inglés) y, con paciencia, sentarse a esperar la respuesta. Las revistas Flipside y Maximun Rocknroll mantenían un correo internacional. Los lugares de residencia de los punks y anarquistas, después de la celda y, circunstancialmente, sus hogares, eran Zero, el Café Einstein, el Bugui y el Aztecas, en Vicente López, frente al Centro Lucence. El norte del conurbano fue la cuna de esta subcultura que, después, terminó expandiéndose como una epidemia por todo Buenos Aires y el país. Barrios e historias

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Recuerdos

“Meiji y los juegos de la infanci Pasaron tantos años del ¡Jorge, vení a tomar la leche! Ahora al hombre lo encaran por la calle, en un bar o un restaurante, y le preguntan por cuándo vuelven las andanzas del Dr. Cureta, o cuándo expone en la zona. Por entonces tenía nombre y apellido como cualquier mortal. Era Jorge Meijide. Vivía en San Fernando. Hoy es Meiji, el dibujante, el artista plástico, no el niño que requería urgente la mamá para la merienda, desde la puerta de aquella “casa chorizo”, en Belgrano y Gral. Pinto. No obstante, al hombre las calles de ese barrio, que siguen adoquinadas, aunque ahora son excepción, le siguen trayendo buenas remembranzas. “Jugábamos a la pelota, a la bolita; a las figuritas. Esa cuadra la tengo marcada a fuego” comenta sobre la calle del barrio donde vivió hasta los trece años. Era a una cuadra de las vías del Ferrocarril Mitre Tigre-Retiro, entre las estaciones San Fernando y Carupá. Había barreras manuales. Corría la década del sesenta. “El guardabarrera a veces nos dejaba dar vuelta la manivela para subir las barreras” relata el artista. “De los juegos recuerdo –agrega como si fuera lo acontecido ayer día- la escondida, que era a lo que más jugábamos después de la mancha, el pisa pisuela, la mancha venenosa, las estatuas; jugábamos en la vereda”. “Cuando jugábamos a la pelota” comenta, como era de esperar sobre un chico argentino, “si aparecía un auto gritábamos ¡auto! auto! (lo grita como entonces) y parábamos. Las de entonces eran calles sin tránsito. “Los

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Barrios e historias

arcos estaban en la casa del negro Marina y en la ventana pintada de otro vecino. Jugábamos en diagonal” “Jugábamos con la pelota pulpo, de goma. Un cabeza. Un picado. La madre del negro Marina, Ema, que era modista, cosía frente a la ventana y nos miraba. De alguna manera nos sentíamos vigilados” relata y corona la reflexión: “El barrio era una comunidad, con una cantidad de cosas que nos alimentaban la identidad”. En verano aparece otro personaje del barrio; Redondo, el hielero. “Te vendía la barra de hielo en tu casa, la cortaba con un serrucho. Cuando jugábamos al fútbol nosotros le pedíamos “¿nos das un pedacito?” Y él nos daba los pedacitos que le sobraban al cortar las barras”. “En la vereda hacíamos canchas de bolita; con un palo de escoba construíamos el hoyo; y marcábamos el tiro y el lazo en el medio”. Había veredas de tierra, en esa época,


Recuerdos

a en San Fernando” muy útiles para diversos juegos. “El lechero del barrio tenía lugar y ahí también las armábamos” narra Meiji. “También íbamos al campito, un potrero en la calle Belgrano, entre Quirno Costa y 25 de mayo, a jugar un picado”. Todos eran juegos entre varones. “Había un par de vecinitas en la cuadra, pero hacían la suya. A las cinco venía el llamado a tomar la leche. Escuchábamos por la radio, Tarzán, y después salíamos de nuevo a jugar”. Meiji recuerda que en el barrio también jugaban con baleros -“les poníamos tachuelas alrededor, le pintábamos el nombre, el escudo de nuestro cuadro de fútbol”, los personalizábamos” puntualiza- y con autitos de carrera: “Hacíamos pistas y carreras, y les poníamos masilla o plomo a los autitos para que

se afirmen más al piso”.

« L o s reyes están pobres» “Me acuerdo una frase clásica de mi vieja” relata Meiji y repite la frase escuchada por tantos en tantas casas: “los reyes este año están pobres”. Luego explica: “Los reyes te traían los juguetes más importantes. Reyes era la emoción de ir a ver a la mañana donde habías dejado los zapatitos. Eran más importantes que Papá Noel”. “Después, por la globalización de la Navidad, se impuso Papá Noel” evalúa, y llega el recuerdo: “Yo nunca me voy a olvidar de cuando los reyes me trajeron el remociclo, un auto de cuatro ruedas que tenía dos remos en vez de volante y vos te subías, remabas y el autito avanzaba”.

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Recuerdos

Meiji, los juguetes y San Fernando en el colegio”. Y otra que dio muchísimo que hablar en el barrio: “Recuerdo que había una barra de chicos más grandes, de quince o dieciséis años, -sigue Meijique nosotros mirábamos con admiración y una vez, al repartidor de naranja Bilz, le sacaron una botellita y no sabes el escándalo que se armó”. Era jugar, compartir momentos de mucha alegría e intensidad, encuentros y aventuras de barrio, “con tipos que todavía sigo viendo. No había televisión. Los martes salía la revista del Pato Donald; la íbamos a comprar al quiosco de diarios del mercado Caravelli, en Quirno Costa y 3 de Febrero” rememora Meiji. Y su viaje a través del tiempo sigue: “La siesta era para los grandes, para nosotros era un castigo. A esa hora jugábamos. Para los cumpleaños las viejas hacían los bonetes, las guirnaldas, no había animadores. No era una industria todavía, se hacían en la casa. Era todo más artesanal: los juguetes, las relaciones, la forma de vivir grupal.”

(Viene de la página anterior) “Otro clásico –recuerda- era el fuerte con los soldaditos y el foso donde iban guardados lo soldaditos de plomo; el puente elevadizo. Había épocas para los juguetes y juegos. La época de las figus, la del balero, la época de las bicicletas, la de cazar mariposas en Primavera, cuando había infinidad de mariposas”. “En verano –sigue el recuentojugábamos a la noche, hasta tarde, a la escondida. Los vecinos salían a la vereda, charlaban, ponían las espirales contra los mosquitos. Me acuerdo de Franchelli, de los primeros vecinos que tuvo televisión. Ponía la televisión en la ventana y todos en el barrio veíamos Odol Pregunta*”. Sobre los primeros juegos mixtos Meiji relata: “Jugábamos al carnaval. Les tirábamos bombitas de agua a las chicas, sin agresiones, para jugar. Salíamos a la tarde disfrazados. Íbamos a los corsos de Carupá y San Fernando. Mi mamá jugaba, vecinos de 30 ó 40 años jugaban y nosotros con ellos”.

* Odol pregunta por un millón de pesos. Programa televisivo que se

Travesuras Luego, en tren de confesiones, después de todo, las travesuras son propias, habituales y necesarias en los niños, Meiji revela: “Hacíamos cerbatanas con tubitos de la sodería de Gilardi, sobre la calle Belgrano. Después juntábamos venenitos de los árboles y les tirábamos a los que se sentaban adelante

emitió desde 1956 hasta 1980. Su conductor m á s conocido fue Jorge Cacho Fontana. Meiji es el mentor del recientemente c r e a d o , M u s e o Municipal del Juguete de San Isidro, situado en Lamadrid 197, Boulogne, en terrenos del ex Instituto Arenaza. El vecino Ricardo Olivera Wells donó gran parte de los juguetes que

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Barrios e historias


Recuerdos

Museo del juguete en la ciudad de Boulogne artesanal (barriletes y paracaídas, organizará narrativa infantiles.

se exhiben. Se puede visitar de miércoles a domingo, de 11 a 17. Entrada: 2 pesos.

de juguetes títeres, baleros, entre otros), y espacios de de cuentos

“La idea es mostrar los juguetes desde la Está dividido en cuatro visión del niño que salas: Jugar con nada/Jugar siempre ve todo más con todo, de juegos grande, pues el tradicionales y populares de mundo está hecho calle y vereda. Construir y para y por los adultos destruir, con juegos y que son más grandes. juguetes para armar y de Los juguetes son los guerra; El Universo mi casa, cotidianos de la El intendente Posse inaugura con Meiji el Museo del con entretenimientos y juegos época del yo-yo, las juguete. para el hogar; y Trabajar y figuritas, el trompo, el balero, el autito preparado con plomo renacer las costumbres de jugar al aire Descansar, con juegos para practicar o masilla” le dijo Meiji a Prensa Libre. libre y de armar los juguetes con las allí mismo. propias manos, entre grandes y chicos. Gustavo Camps El museo del Juguete promete hacer También ofrecerá talleres de armado

Música punk en zona norte De los 80 grupos mencionados en el libro Gente que no, se destacan: Día-D «Otro de los pioneros del punk rock en la Argentina. El grupo fue fundado en 1982 por dos compañeros del colegio Nacional de Martínez, Martín Aloé y Hernán Bazzano, y por el baterista Fernando Ricciardi, que conocía a Hernán y a Martín de las calles de Vicente López. Debutaron en septiembre de 1982 en un festival del Nacional de Martínez bajo el nombre de Los Marginados. Después de ese show (que terminó en forma abrupta por la intervención de las autoridades del colegio) cambiaron su nombre por Día D. Por el grupo pasaron Gigio y Sergio Rotman y algunos de sus temas eran Evangelina, Amor en el acueducto y Chupasangres. A mediados de los 90, una versión de aquel grupo volvió a tocar bajo el nombre de Cienfuegos y con nueva formación: Diego Aloé (guitarra), Fernando Ricciardi (batería), Hernán Bazzano (guitarra y voz), Martín Aloé (bajo y voz) y Dergio Rotman (voz). Llegaron a

editar cuatro discos.

División Autista Pioneros de la escena straight edge en la Argentina. Participaron en el compilado Invasión 88, con esta formación: Emilio (voz), Fabián (guitarra), Pablo (bajo), Pedro (guitarra) y Martín Cosentino (batería). Este último, en 2009, se convirtió en el primer candidato Hardcore de América Latina, con el lanzamiento de su campaña para ser intendente del partido de Vicente López por el Justicialismo. Barrios e historias

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Lugares de la zona norte

La laguna de los patos Corría el año 1958. A seis cuadras de mi casa estaba la Laguna de los Patos, en la actual Yerbal y Thames. Con el tiempo se la llamó lago Eva Perón. Allí nos llevaba mi mamá cuando mi padre, Carlos Pastorini, tenía que descansar. Él era quintero, al igual que muchos de los que habitaban esta localidad de Villa Adelina. Por la noche, en época de cosecha, llevaba con su hermano Pedrito las verduras al Mercado Dorrego, de Capital. La siesta era necesaria para enfrentar las tareas de la tarde, después de haber pasado una noche sin dormir. Para evitar que con nuestros gritos, llantos, etc., propio de dos nenas de 3 y 4 años, interrumpiéramos el sueño de mi papá, mamá tomaba el cochecito de mi hermana. A ella la sentaba y yo iba parada al costado. Seis cuadras íbamos caminando hasta llegar a la laguna. En la actualidad desde Thames y Lamadrid aún puede percibirse el declive hacia Yerbal, que en ese entonces estaba cubierto de agua y plantas acuáticas, entre las que se destacaban los juncos y las flechas de agua. En sus aguas nadaban patos marrones y alguno blanco, que despertaban nuestro asombro, y aunque sea, por un ratito, nos mantenían entretenidas y expectantes. La ex directora de la escuela San Andrés Avelino, Sra.

Miguelina D’Andraia, comenta que esas zonas bajas llegaban a lo que hoy es Martín Rodríguez y que su esposo cazaba allí ranas. Cuando llovía con intensidad había más de un vecino que se dirigía en bote hacia las zonas altas. “La isla” era una de esas tierras elevadas, ubicada en lo que hoy es P. Moreno y Martín Rodríguez. Cerca de ella no era raro encontrar los domingos de verano gente tomando mate y algunas señoras se aventuraban a ponerse la malla, quedando a la orilla de la laguna, en la Islita, transformada en un balneario local. Tal es el caso de la Sra. Pirocha, nuera del Sr. Luis Abriata, a quien le fue tomada una foto allí, luciendo su traje de baño. No era la única zona baja de Villa Adelina. También se conoció una laguna en Parque Cisneros. Y si bien no había laguna en la zona comprendida entre las calles Soldado de las Malvinas e Independencia, cuentan los vecinos más viejos, que cuando estaban construyendo la plaza Almirante Brown pasaban los carros municipales, tirados por dos mulas, llevando tierra y escombros para rellenar la zona, que también era baja.

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Lugares de la zona norte

Con el paso del tiempo la laguna de los patos se fue poblando de casitas muy modestas. El Dr. Julio Alberto Ghersi solía atender a esos primeros habitantes en forma gratuita, conociendo las necesidades económicas por las que atravesaban. (Agradezco al Sr. Miguel Ángel Lafuente por los datos aportados). Había vecinos que comenzaron a depositar a orillas de la laguna los residuos de las casas y la Municipalidad tuvo que intervenir porque el lugar, lamentablemente, se iba convirtiendo en un basural. Con el tiempo la zona se fue limpiando y fueron cada vez más los que se aventuraban a construir sus casas allí. Pero cuando llovía, aún habiendo rellenando el terreno, se

inundaban. Transitando Yerbal se pueden ver las casas más altas que el asfalto, por la acción del relleno para evitar la invasión de las aguas. Incluso en algunas de ellas llegaron a levantar en las puertas de entrada un pequeño tabique de material para impedir que el agua pase y las casas se inunden. Hablo en presente porque aún hoy, si las lluvias son muy intensas, los desagües no son suficientes, y la zona se inunda, como en los peores tiempos. Pasaron muchos años hasta que por fin las autoridades decidieron terminar con las inundaciones en la zona. Recuerdo que muchas veces no

podíamos tomar el colectivo línea 5 (actual 700) por el nivel de agua que se acumulaba en Thames y Yerbal y zonas aledañas. Construyeron importantes desagües que dieron un respiro a los vecinos del lugar. Pero la caída natural del terreno persiste y, si cae una intensa lluvia, los desagües no llegan a ser suficientes (pasó en febrero del 2010). Ojala algún día se pueda dar solución definitiva a este problema, que tiene que ver con la geografía de nuestra localidad y también con la necesidad de obras que completen a las ya existentes. Mónica Liliana Pastorini mlpastorini@yahoo.com.ar

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La educación en la zona

René Deppe, primer maestro de Boulog A principios de 1900, en lo que hoy es Boulogne, había grandes quintas, una zona especialmente agrícola. El 3 de abril de 1910, el diario La Prensa, anunciaba en destacados avisos: “El Remate del Siglo en la Ciudad Jardín Boulogne”. En la subasta se vendieron unos 900 lotes. Durante el año del Centenario del nacimiento de José de San Martín, se llamó Boulogne Sur Mer. El 13 de agosto de 1964, se la declaró Ciudad, por la Ley 6792. Todas estas informaciones fueron bien descriptas en la revista Dos Décadas en Zona Norte de Prensa Libre de 2007. El año 1915, la señorita Margarita Delatre, realizó un censo escolar en la por entonces conocida como Las Lomas de San Isidro (actual Boulogne). Se autorizó la creación de una Escuela, la Nº 7 que quedó a su cargo interinamente. La concurrencia de alumnos fue aumentando y se hizo necesario designar otro docente, que fue el Maestro René Deppe. René Aquiles Norberto Deppe, nació en Bélgica el 1º de mayo de 1880. De algún modo fue señalado por el destino: esa fecha se declaró universalmente el Día de los Trabajadores, en recuerdo del trágico crimen de Chicago, cuando doscientos mil obreros iniciaron una huelga (el 1° de mayo de 1886) para mejorar sus condiciones de vida y lograr la jornada laboral de ocho horas. René Deppe arribó a la Argentina con sus padres en 1886, y se radicó en Campana. Cursó sus estudios

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Barrios e historias

a la cocina, con su esposa.

primarios y luego el magisterio. Se casó a los 18 años con Luisa Guillermina Agustina Beauché, que fuera su compañera inseparable en todas las sacrificadas tareas del Maestro Deppe. También estudió Ingeniería de Calderas, al mismo tiempo que trabajaba en los talleres de Campana del Ferrocarril Central Argentino (actual Gral. Mitre). Al trasladarse estos talleres a Rosario, Deppe abandonó sus estudios, y para hacer frente a las necesidades familiares (ya era padre de tres hijos), daba clases en Escuela Nocturna para Adultos. También preparaba alumnos, en forma particular, de matemáticas e inglés. Recordemos que el Maestro dominaba a la perfección ese idioma, también el italiano y francés, y poseía una vasta cultura. Como dijimos, en 1915, el Maestro Deppe es designado en la Escuela Nº 7 de Boulogne, que lo convirtió en el Primer Maestro de esta Localidad. Para trasladarse de Campana hasta la Escuela, Deppe tomaba el tren hasta Villa Ballester. A falta de otros medios, debía atravesar campos despoblados y llegaba a las 9 de la mañana, lo que hacía de regreso a su casa a las 9 de la noche. Así lo hizo durante más de un año, hasta lograr una habitación al lado de la Escuela. El 17 de julio de 1917, fue designado Director, por el traslado de la señorita Delatre a la Escuela Normal de Campana. Para ese entonces la Escuela Nº 7, ya contaba con segundo grado y 61 alumnos regulares. Al aumentar las necesidades de la Escuela, el Maestro debió abandonar la habitación en que vivía y trasladarse

Otra de las actividades que hacía, los fines de semana y en vacaciones, era limpiar las instalaciones escolares, barnizar pupitres, pintar las paredes, entre otros menesteres. Así también recorrer tambos, quintas, hornos de ladrillos, para persuadir a los padres que enviaran a sus hijos a la Escuela. Entonces, la cantidad de alumnos aumentó a 127, cuyas edades oscilaban entre los 8 y 19 años. Es de hacer notar los agotadores esfuerzos del Maestro, que no recibía apoyo de la Dirección General de Educación, sólo del depósito del Consejo Escolar, que le entregó pizarrones, armarios y bancos deteriorados. A la par que el ferrocarril le dio hierros, con ayuda de sus alumnos mayores, pudo levantar otra aula, para alojar un tercer grado. También se lo recuerda, porque enseñaba de noche a personas adultas, deseosos de aprender, y en los talleres del Central Córdoba a los maquinistas que debían rendir exámenes en el ferrocarril. Su esposa fue una auxiliar muy importante para Deppe: así enseñaba manualidades, a coser, a bordar y también a cocinar. En días de lluvia, daba de comer a los chicos, sustrayéndolo de su propio almuerzo, y a la tarde les daba té con leche. En 1925 compró dos lotes en la calle Francia, actual Batalla La Florida al 100, de Boulogne y levantó dos casas iguales, una para su vivienda, la otra para los familiares, que también utilizó como sede del Conservatorio de Música. Cuando tuvo algunas posibilidades económicas, adquirió una “volanta” con la que hacía sus recorridas para la inscripción de nuevos alumnos, para traslados a la Escuela, así como también para casos de emergencia, para ver en su


La educación en la zona

gne consultorio al doctor Enrique Marengo. Por estos tiempos adquirió un piano, porque su hija menor Norma Ercilia estudiaba y se hacía necesario poner música a las clases en la Escuela. También la acompañaba el hijo mayor del Maestro, Santiago René, en flauta y violín. Estos dos, como el segundo, Arturo Pedro, fueron profesores de música. El Maestro Deppe, dominaba el arte de la fotografía. Hizo los clisse y la caja de revelado. Así como el cuarto oscuro, para lo que utilizó las maderas del embalaje del piano. Es de recordar que Deppe pasaba hasta seis meses sin cobrar su sueldo. No se jubiló y murió en actividad. Falleció el 6 de octubre de 1932 (tenía sólo 52 años), luego de una corta enfermedad, en la casa que había construido en la calle Batalla La Florida. Sus restos fueron inhumados en el panteón del Magisterio del cementerio de San Isidro, donde permanecieron durante 35 años y desde 1967 en la bóveda familiar de Santiago Deppe. Una plazoleta ubicada en la Avenida Rolón, Bulnes y Uriarte recuerda al Maestro Deppe. Allí en un monolito hay dos placas, una de la Municipalidad de San Isidro del 22 de noviembre de 1972. La otra dice: “Homenaje de los alumnos del conservatorio René Deppe a su fundador y primer maestro de la localidad. 1-5-1880 / 6-10-1932”. El Maestro Deppe dejó en este pueblo y las zonas vecinas, un recuerdo inalterable. Su mayor mérito fue haber educado a gran parte del vecindario, en forma vocacional y con gran generosidad. Miguel Ángel Lafuente Junta de Estudios Históricos de Villa Adelina.

Domingo Faustino Sarmiento y la educación en la Argentina

Para Sarmiento la educación era fundamental, tanto para asegurar la cohesión de la comunidad nacional como para el progreso económico y politico. Mediante la Ley de Subvenciones de 1871 procuró garantizar los fondos para la creación de nuevas escuelas y la compra de materiales y libros. En 1872 ya funcionaban en el país 1.644 escuelas primarias, con 97.500 estudiantes. La Escuela Normal de Parana fue el modelo para los institutos de formación de maestros el «normalismo» se convirtió en sinónimo de excelencia. Sarmiento también promovió la difusión del libro. Las altas tasas de analfabetismo reveladas par el censo de 1869 incitaron a Sarmiento a lanzar un verdadero «tratamiento de shock» educativo. Entre muchas otras medidas, levantó diversos tipos de colegios hasta nocturnos ambulantes, creo bibliotecas populares en todo el país y trajo maestras estadounidenses . Odisea Laica se llamo a la acción de las 67 docentes norteamericanas traidas al país por Sarmiento, ellas impulsaron la transformación de la Argentina en uno de los paises con

menos analfabetismo. Su principal asesora sobre el modelo americano fue Mary Mann, educadora norteamericana, quien fue impulsora de los nuevos métodos. En 1846, mientras cumplía misiones diplomáticas en los Estados Unidos, Sarmiento conoció a la educadora Mary Mann, con quien mantuvo una estrecha amistad. Su marido, Horace Mann, tradujo el “Facundo” al inglés. Mary colaboró con Sarmiento convocando a maestras norteamericanas para que vinieran a aplicar sus novedosos métodos a nuestro país. Las maestras se trasladaron a diferentes puntos de la Argentina, aprendieron rápidamente el idioma y contribuyeron notablemente en la formación de maestros y profesores argentinos. El libro “Mi Estimado Señor: cartas de Mary Mann a Sarmiento”, compilación de Barry Velleman, refleja la profunda relación intelectual y política que mantenían. Barrios e historias

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Lugares

La emblemática torre de Carapachay La Torre Ader, un tradicional monumento arquitectónico que se levanta en Villa Adelina (Av. Triunvirato y Castelli, Vicente López) cumplió el 23 de julio 95 años y se los festejaron con música, bailes tradicionales y una suelta de globos. Actualmente en el lugar funcionan el Instituto de Investigaciones Históricas, una biblioteca y el Archivo de Asuntos Municipales. Puede visitarse de lunes a sábado, con entrada libre y gratuita.

El nombre oficial es Torre de la Independencia, pero la vecindad la conoce como Torre Ader, por Bernardo, un vecino europeo, que según relatan los historiadores, llegó al país en 1860, y en 1916, en los terrenos de su casa de campo, en la actual Villa Adelina, hizo construir la torre como homenaje al país que lo cobijó.

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Barrios e historias

El día del festejo a medio día, vecin o s , miembros del Instituto de Investigaciones Históricas del distrito –que funciona allí- y autoridades municipales descubrieron una placa por los 95 años de la torre. Hubo suelta de globos verdes, un ballet danzó bailes tradicionales y un grupo de percusión musicalizó el festejo. Más allá de los documentos, y las

pinturas de varios intendentes del distrito, que adornan las paredes junto a los primeros escalones de la construcción, sin duda, lo más llamativo del lugar es el mirador altísimo que permite visualizar ampliamente, al sur, la Capital Federal, y al noroeste hasta Campo de Mayo. La torre es una construcción unitaria, rodeada por un enrejado, centrada en una rotonda circunvalada por jardines, donde los niños de la vecindad, sobre todo los fines de seLa torre por dentro. mana, suelen rodear en bicicleta o utilizar como punto de encuen-


Lugares

tro para sus juegos en el barrio.

tualizó. Las escuelas deben programar las visitas con un día de anticipación, al 47653874.

En charla con el coordinador del monumento, Eduardo Rodríguez, informó que desde este A mediados de ocaño: “ampliamos el hotubre de 1967 las nierario y ahora está tas de Bernardo donaabierto de lunes a vierron la torre a la comunes, de 9 a 16, y los na municipal. Más allá sábados de 14 a 18, de lo pintoresco de la Globos en la entrada. para cualquier vecino, monumental obra arentidad o escuela que quitectónica, la instaquiera visitar, consultar algún libro o lación de la torre, relatan los historiadosubir al mirador a tomar fotos o disfru- res, trajo polémicas entre vecinos de Carapachay, Munro y Villa Adelina, por tar la vista”. Rodríguez señaló que la torre es muy adjudicar en los límites de su terruño el visitada por jóvenes y estudiantes. “Te- vistoso monumento. nemos la única hemeroteca que existe La Torre Ader es de estilo florentino en el partido, una linda biblioteca y tenemos visitas de colegios de toda la (s. XVIII) tiene 42,30 m de altura, ladriregión, San Martín y San Isidro” pun- llos a la vista y 217 escalones interiores.

Durante años, cuando los edificios de altura no eran corrientes, sirvió como punto de referencia para los pasajeros del que hoy es el ferrocarril Ferrovías (ex Central Córdoba; ex Belgrano), en el trayecto desde Retiro.

SECCIONAL VICENTE LÓPEZ AGRUPACIÓN “JOSÉ CHIRINO”

Un grupo de delegados, de la Seccional integran la AGRUPACION LISTA MARRON JOSE CHIRINO, que atenta a las necesidades de las personas del interior de nuestro país, se dedicarán a la solidaridad y al trabajo con la comunidad. Los mismos encargarán de hacer llegar lo recaudado a las entidades elegidas.

«La Solidaridad es la única inversión que nunca falla».

AGRUPACION: Lista Marrón «José Chirino»

El «Jardín Pueblo Niño» le da la bienvenida a la escuela «Pueblo Joven Perspectiva Educativa», que abrirá su ciclo Primario en el año 2012

Solicitar entrevista 4766-2559/7352 M. Rodríguez 1770 - Villa Adelina Barrios e historias

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byn

El telescopio que funciona en el barrio Club de Astronomía Ing. Félix de Aguilar

Que en medio de un barrio, casi perdido en una zona residencial, exista un observatorio astronómico, no es algo demasiado común. Sin embargo, eso ocurre en pleno Martínez, apenas a dos cuadras de Paraná y Fleming, cerca del límite con Vicente López. El telescopio principal que usan, lo hizo un socio que llegó en el ‘83, Darío Tosoni en su fábrica de engranajes. En el ’96 lo inauguraron con un reflector de más de 33 centímetros de diámetro. Es considerado un buen telescopio, con un peso de unos 150 kilos. Este telescopio, al que le llaman «Gran Sasso», tiene motores, que le permiten adaptarse al movimiento de la tierra, de tal manera que se pueda seguir al objeto a observar durante horas. El telescopio está enterrado un metro y medio para que no se mueva, dentro de un galpón, al que se le abre el techo y gira. Junto a él, coexisten otros telescopios automáticos, que permiten ubicar distintos cuerpos celestes y que pueden ser programados para ver al instante a objetos previamente ubicados. Además cuentan con un dispositivo para sacar fotos de los astros.

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Lugares

Festejos en la plaza de Mart Una multitud de vecinos de Martínez y de localidades vecinas, sobre todo jóvenes, estuvo en la inauguración de las obras de remodelación de la plaza 9 de Julio, de Martínez, el domingo10, al cumplirse 100 años de la fundación. Actuó el grupo de percusión, La La plaza celebró con su torta de 100 kilos. Bomba de Tiempo. Después de treinta años que el espa- Kansas) cio no se renovaba, la Asociación “Nació por la idea de un grupo de Amigos de la Plaza 9 de Julio festejó el bohemios” relató, Ricardo Cardoso, cumpleaños con una torta de 100 kilos. sobre la práctica que los vecinos llevan El Club de Leones local le rindió home- a cabo desde hace años, sin convocanaje. La Municipalidad financió parte toria previa, de esperar la medianoche de las obras y empresas de la zona del 8 de julio, en la plaza, la llegada del donaron los juegos. día de la independencia, cantar el himno, repartir banderitas escolares argenJóvenes con el mate y el termo, familias, vecinos de años, gran cantidad de público de la zona y de localidades vecinas festejaron los cien años de la Plaza 9 de Julio, durante el último fin de semana, con varias actividades alusivas para rememorar el día de la independencia y el Junto a La bomba de tiempo. centenario del espacio. tinas y compartir chocolate con El grupo de percusión, La bomba de pastelitos. . tiempo, le puso ritmo a los festejos el Cardoso, que es el presidente de la domingo por la tarde, aunque en rigor, Asociación Amigos de la Plaza 9 de los homenajes comenzaron el viernes Julio, relató que hace siete u ocho años poco antes de que comenzara el 9 de atrás él, su mujer y un par de parejas julio cuando los vecinos esperaron la amigas decidieron , a la salida de un llegada de la fecha patria con chocolate restaurante de la zona, “ya que era casi y pastelitos (donados por la firma 9 de julio, pasar por la placita y cantar


Lugares

ínez remodelada

El telescopio que funciona en el barrio Club de Astronomía Ing. Félix de Aguilar

el himno”. El vecino contó que durante los años siguientes se sumaron otros vecinos, invitaron a la banda de los Bomberos Voluntarios de San Isidro, para que acompañe con música, y así se llegó a este festejo que el viernes ocho a media noche convocó varios cientos de personas, y como siempre, sin una invitaUna multitud en los festejos. ción programada. Esta vez también estuvo el raleó los árboles e instaló luces”. El intendente municipal, Gustavo Posse, vecino informó que los juegos que recibió un recuerdo de la asocia- integradores (para niños con capacidación de Amigos de la Plaza, y entre el des diferentes) fueron donados por IBM público también se vio al concejal, Santiago Cafiero, a Hugo Azerrat, que es En Berutti y Larumbe el Club de Leohabitué del bar Don Martín (Diagonal nes inauguró una escultura de un león, Salta y Berutti), y a varios funcionarios, de los escultores Alfredo Collado y muchos de ellos vecinos. Gabriel Suárez, una obra que representa al Club de Leones de Martínez, Pero lo de la noche del viernes sola- “siempre presentes en todas las activimente fue el comienzo. El sábado la dades de la plaza”, destacó Estela GaAsociación “festejó” formalmente el cumpleaños con una torta de 100 kilos, de 1,46 mts. x 1.14 mts que donó la panadería del barrio, y que en la parte superior llevaba la maqueta de la plaza realizada por las vecinas Silvia y Mirta Loreiro (hermanas). “Hace treinta años Posse junto a las placas de Los Leones. no se remodelaba la plaza” le reveló Cardoso a Prensa Libre y señaló que la rrido, escritora, leona y vecina de idea de la Asociación de Amigos “no es Martínez. absurda o superficial, ya que las personas necesitan un lugar de esparciCardoso informó que el Club de Leomiento al aire libre y la plaza es la nes cuidará y repondrá las flores de la continuación del jardín que alguien esquina de Larumbe y Berutti. “Ponepuede tener en su casa”. mos flores perennes porque es costoso Muy feliz con el remozado espacio, mantener los jardines”. El Rotary Club Cardoso recordó que el centro del solaz hará lo propio con las flores de la esqui“estaba oscurecido por las enredade- na vecina, de Larumbe y Necochea. ras que no dejaban pasar el sol y ahora la municipalidad limpió el sector,

El CAIFA dispone de dos sedes. En su Sede Principal, en Hipólito Yrigoyen de Martínez, los sábados a las 18 se realizan reuniones, charlas y conferencias sobre diversos temas astronómicos, de otras ciencias y temas de interés general para la comunidad, a cargo tanto de miembros del Club como de investigadores especializados. El Observatorio se encuentra también en la ciudad de Martínez, en Buchardo 2556, donde se realizan periódicamente observaciones planetarias, galácticas y extragalácticas, tanto con el telescopio principal Gran Sasso como con otros secundarios y binoculares que se disponen, además de pequeñas charlas entre los miembros en una sala de reuniones. El Gran Sasso próximamente dispondrá con una cámara CCD para optimizar los trabajos de fotografía y para la observación de cielo profundo desde la ciudad. Dicha sede cuenta con una biblioteca y videoteca. Forma de contacto Gabriel R. Bengochea gabriel@iafe.uba.ar: 15 6557 6270 Diego Travieso: 15 6472 9340 Gabriel del Río: 4911-9838 / 156018-6134 Darío Tosone: 4799-7112 O vía Internet visitando el sitio: http://www.caifa.com.ar Barrios e historias

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La música en los barrios

Gente que NO (Postpunks, darks y otros Historias de músicos que finalmente (casi todos) guardaron la guitarra en el ropero y se dedicaron a otros menesteres. Con una prosa dinámica y precisa, no exenta de información, el libro Gente que NO (Postpunks, darks y otros iconoclastas del under porteño en los ´80), de la editorial independiente Piloto de Tormenta, demuestra –más allá de la referencia del título a lo porteño- que la zona norte del Gran Buenos Aíres fue un semillero de música popular en la década posterior a la última dictadura. Dice el libro –y los melómanos ya lo saben- que Gente que No, es el título de un tema del reconocido, Jorge Serrano, de Los Auténticos Decadentes y ex, Todos tus Muertos, uno de los grupos –tal vez el de más trayectorias y conocimiento por parte del público de aquellos años- de los que se ocupa la obra. Gente que No es una serie de investigaciones, realizadas y escritas por periodistas, sobre grupos de música popular (rock under, punk rock, dark, ska, hardcore y la lista de géneros sigue) que nacieron durante los ochenta y no pasaron los cinco minutos de fama, como máximo, pero sembraron algo que luego creció y dio frutos.

centes, jóvenes y recientes adultos (por entonces), una vez que dejaron los escenarios de colegios, bares, reductos –algún Obras o similar, como teloneros, en el mejor de los casos- y en no pocos casos, simplemente ensayos en casas que tenían el espacio requerido, sin más.

como reconocido escribano del mercado; o aquel que siguió en el ambiente pero con una empresa de seguridad para artistas, o uno que se fue a la India y se convirtió en monje budista. Para no pocos vecinos de la zona norte, que hoy rondan los 50 y pico, es la oportunidad de reconocer apellidos de compañeros de colegio (de esos que “tenían una bandita”) y amigos del barrio de aquella época, con los cuales dejaron de cruzarse hace tiempo por más de un motivo. Shegueso, Fiori, López Galán, Bazzano, Esau, y más.

Lugares como el nacional de Algunos de los autores en la presentación. Martínez, el nacional de San Isidro, el Es un bonus de la información barrio frente a la estación Acassuso, musical de la obra y lleva a casos el comercial de San Fernando, el Además, los autores se empeñan muy curiosos, como el de un anar- Winter Garden, la barranca de la caen conocer qué fue de esos adoles- quista de aquellos años que terminó lle Ayacucho, en San Fernando, El

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Barrios e historias


La música en los barrios

iconoclastas del under porteño en los ´80) Otro bonus del libro es el último capítulo, bajo el título 80 de los 80, donde se publican los nombres de un montón de grupos de aquellos años con una breve reseña. Alerte Roja, Los Encargados, Conmoción Cerebral, Los Testículos, los Pillos, La Sobrecarga, Control, Cosméticos y un montón más. También se publica una suerte de árbol genealógico, bajo el título Cuadro de situación, que permite ver como se fueron uniendo, dividiendo, o en algunos casos mutando nombres simplemente, las bandas, los músicos pioneros y los que fueron incorporándose a lo largo de esos años para conformar la escena.

El libro en cuestión.

colegio Huerto de los Olivos, el bar Aztecas, frente al Centro Lucense, en Vicente López, y más. La obra, en rigor no es lo que se dice una novedad, porque se publicó en octubre de 2009, pero se acaba de presentar en la Biblioteca de San Isidro, merced al empeño del grupo Cultura y Espacio Público en San Isidro, que trata de ofrecer alternativas gratuitas en una municipalidad donde todo en este rubro parece privatizado. Una hipótesis de la obra, y de los autores, es que el buen pasar de las familias de la zona norte, en general,

permitió que los jóvenes tuvieran acceso a materiales musicales de otros países, información (en épocas sin Internet) y recursos para hacerse de los instrumentos, aprender a ejecutarlos y armar bandas, sin mayores problemas. En la presentación, entre otros, estuvieron Daniel Flores, Alfredo Sainz y Franco Varise, coautores del libro; el titular de la editorial Piloto de Tormenta, Pablo Pérez, que también se dedica a la música, y el vecino de San Isidro, Gustavo Collado, baterista de La Sobrecarga y Divididos, con una pelada de señor, que actualmente enseña música.

El libro no intenta dar a conocer a “los mejores” ni a los “más afamados” ni siquiera a los que perduraron más en la escena. Dicho por los propios autores, justamente caballeros de entre 40 y cincuenta años, las bandas son más las que ellos supieron conocer en esos años por ser parte del público “selecto” que las escuchaba. Otros de los autores son Juan Andrade, Leandro Uría, Jorge Luis Fernández. El libro forma parte de la colección, Libros de una Isla, de Ediciones Piloto de Tormenta (www.pilotodetormenta.com), el diseño de la tapa le corresponde Gabriel Fabu y las fotos de tapa y contratapa son de Daniel Flores.

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Los que llegaron

Un inmigrante en San Isidro Carmelo Iazzetta llegó de Italia al Puerto de Rosario, provincia de Santa Fe, en el Barco La Santa Fe. Fe es lo que le sobraba. Y fuerza. Corría el año 1954. Escapaba del hambre y las malas condiciones de vida de una posguerra que había hecho estragos en la vida de todos, en aquel pueblo lejano de Nápoles, Avelino. Era el menor de cuatro hermanos. Hijo de Ángela María Giannetta, una mujer abnegada y sufrida por los embates de la vida; y de Ascanio Iazzetta, un padre fuerte y decidido a luchar por su pueblo, que se lanzó a la guerra como voluntario. Ascanio faltó 8 años de la vida de su familia. Estuvo preso en África, Alemania y en otras tierras que no eran la suya. La guerra solo le dejó una marca en la cara, fruto de una esquirla. Cuando Ascanio regresó a Avelino, después de tanto tiempo, no reconoció a ninguno de sus hijos, Miguel, Gerardo, Egidio y menos al menor, Carmelo. Al pequeño, de seis años, “le habían quemado la vista”. Así contaban todos en la familia. Como el sistema sanitario estaba desbordado por heridos de guerra y epidemias, una catarata mal atendida en el hospital le malogró el ojo derecho y tuvieron que recurrir a una prótesis; el izquierdo tenía una miopía muy avanzada. Con anteojos de los gruesos apenas veía. Muchos años después, ya en la Ar-

gentina (él fue el primero en llegar, a principio de los ´50) les contaba a sus nietos las historias de esos años, tal vez para exorcizar recuerdos terribles, y ellos las escuchaban como cuentos fantásticos, pero con el protagonista al lado. Entre estas historias, la más emocionante fue el regreso al pueblo, desde Alemania, con vida, gracias a un cura que lo reconoció, como paisano de su pueblo, en el momento preciso en el que iba a ser fusilado con otros prisioneros. Ascanio, de oficio peluquero y barbero, puso su local y comenzó a trabajar sin cansancio. Quería ver a todo el mundo con el pelo bien cortito. No le

Asociación Dante Alighieri

gustaban los melenudos ni los barbudos. Cuando veía pasar a algún joven pelilargo: “a ese lo tengo que agarrar yo”, decía. Cierta vez, cuando ya tenía hasta nietas en Acassuso, partido de San Isidro, en una visita familiar agarró a una de las más chicas con las tijeras. Para él fue un acto de amor y de servicio; pero le hizo un corte de varón, bien cortito y raya al costado. La nena (Claudia María, hija de Carmelo y Martina) tuvo que esperar bastante para recuperar su cabellera. Miguel, el hermano mayor de la familia, el primogénito, fue el segundo en salir de Italia. Trajo a Ángela María a Rosario, pero eligió para radicarse los

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25 de Mayo 1146 - San Fernando - Tel/Fax: 4744-6359 E-mail: asocia_es@arnet.com.ar Emergencias domiciliarias: 4805-4545


Los que llegaron

Vecinos que hicieron los barrios Estados Unidos, por su especialización. Era sastre de alta costura. Hizo su carrera profesional en la Paramount Picture y la Universal Studios, hasta que falleció a los 75 años. Gerardo llegó tiempo después que el mayor, también a Rosario. Era zapatero y allí puso su negocio y formó su familia. Trabajó sin descanso, fue el encargado de cuidar de Ascanio y Ángela María. Egidio, el tercero de los hermanos, llegó a Buenos Aires y vivió los primeros años tiempos en la Villa 31, de Retiro. Pero era sastre, como Miguel, y este le consiguió un puesto en la Universal Studios, y allá se fue, también al norte. A Carmelo la falta de visión lo marcó toda la vida, pero no le impidió llegar a la Argentina. Tenía 17 años. Fe era lo que le sobraba. Y fuerza. En 1966 se instaló en Acassuso. La discapacidad visual le impidió hacerse de un oficio como sus hermanos mayores. En Avelino fue monaguillo y estaba siempre cerca del sacerdote, en cada procesión. Muchos familiares contaban que quiso ser cura. Carmelo, como su padre Ascanio, les narraba historias a sus hijas. El contaba que de niño jugaba en la tierra con piedritas, palitos y caracoles. Sus juguetes eran esos. Así se entretenían los niños del pueblo, con elementos de la naturaleza. También les confesó que se asustaba mucho cuando Ángela María cocía caracoles en la vieja cocina de la casa italiana, porque los caparazones golpeaban la tapa de la olla con un ruido terrible, para el niño. Trabajó en distintos rubros. Siempre se las ingenió. Lo que le faltaba de vista le sobraba de compromiso con el trabajo, de ingenio y de responsabilidad. Cuidador de un hotel, operario de limpieza en dos edificios, obrero en una bodega. Por mucho tiempo se ocupó en los tres trabajos a la vez; y además, los fines de semana hacia pizzas y la iba a vender a las canchas de Boca y de Deportivo Italiano.

A Martina la conoció una tarde parque del edificio. El programa que Carmelo adoraba cuando ella salía del taller de costura donde trabajaba. Pasaron varias tardes, era salir con la familia, o con los paisajuntos y de mucha conversación, has- nos, a comer pizza y jugar a la baraja. ta que decidieron salir como novios. Muchas veces salían con Martina, en Se casaron y tuvieron dos hijas; Claudia bicicleta, y cada cual llevaba atrás a una María –la que “sufrió” el corte de pelo de las hijas. Iban a Los Invasores, de del abuelo- y Silvana María. Cierta vez Martínez. Cierta vez, por Arenales, con Carmelo tuvo la peor de las ocurren- la calzada un poco mojada, la bicicleta cias. Se compró una moto. La primera de Carmelo patinó en una bocacalle. vez que la usó terminó adentro de un Padre e hija quedaron desparramados negocio. Su problema visual le impedía y embarrados en medio de la calle. Pero no iban a echar a perder la salida. Como hacer muchas cosas. Cuando Carmelo recién llegó a estaban llegaron y entraron a Los inAcassuso, la mayor parte de la zona vasores. Fueron el centro de todas las era un descampado, no obstante, pudo miradas, pero Carmelo se sentía seguemplearse en un edificio, como encar- ro de sí mismo ¡Había pasado tantas! Era un hombre creyente; colaboró gado, en la Calle Alfaro entre Manzone y Albarellos. Los vecinos contaban que concretamente para la edificación de la el edificio se había construido sobre Parroquia Niño Jesús de Praga, de “un antiguo manicomio” y que había Albarellos. A fines de los ochenta copersonas enterradas. Toda una histo- menzó a enfermarse. Carmelo Fumaba. ria de aventuras y terror para los niños Le diagnosticaron un problema en el del lugar. Sus hijas se criaron allí. Estu- corazón: miocardiopatía dilatada. De diaron en el Colegio María Auxiliadora. allí en más -hasta la muerte, a los 56 Carmelo nunca pudo estudiar for- años- paso por internaciones, intervenmalmente, pero tenía facilidad para ciones varias y complejas, sobre las aprender idiomas y era muy hábil con cuales los médicos preanunciaban lo la aritmética y las relaciones públicas. peor, pero Carmelo salía, una y otra vez, En el edificio lo buscaban para todo hasta la última vez. Fe era lo que le sotipo de tareas. Limpiaba con tanto afán braba. Y fuerza (…). los cristales de la entrada del edificio, Fragmento del cuento “Un inmique más de un despistado se los llevó por delante, creyendo que la puerta grante en San Isidro”, la historia del esta abierta. Lavaba las escaleras con vecino Carmelo Iazzetta, contada por agua y jabón, desde el piso más alto, el su hija, la profesora Claudia Iazzetta. 12avo, hasta la planta baja. Cuando el temblor de San Juan repercutió en Buenos Aires el edificio tembló y él mismo tocó el timbre de todo el consorcio para tranquilizarlos y avisarles que bajaran Asociación que trabaja en la por la escalera, no difusión de la Cultura Italiana. por el ascensor; y así lo hicieron, en Conózcanos a través de nuestra camisón, en ropa Web: www.amici.org.ar de cama, hasta el

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Cusiosidades

Una famosa burrada... El viejo Cucase, verdulero, transita con su carrito cargado de fruta y verdura, tirado por un asno. Va por “Villa Nájera”, la antigua “Villa Nájera”, barrio de esta Ciudad de San Fernando, por entonces de calles de tierra flanqueadas de zanjones con agua. Va pregonando su mercancía a los vecinos, sus parroquianos. Al asno le acontece entonces un pronto, uno de esos asnales arranques tan, para nosotros, inexplicables e irracionales, pero que, en el mundo asnal pueden tener alguna explicación, inalcanzable generalmente para los simples mortales. Se plantó, sí; se negó tercamente a seguir adelante. Habrá tenido, sin duda, reclamaciones salariales pendientes, demandas gastronómicas insatisfechas, cuestiones sindicales aún en trámite; no lo sabemos. Lo cierto es que no quiso seguir adelante. El verdulero comenzó a incitarlo verbalmente; era hombre de paz, y no quería pasar a las vías de hecho sin agotar antes los verbales razonamientos; pero el asno no estaba aquel día para monsergas, y allí siguió, firme en el sitio, como si lo hubieran plantado en un hoyo en la dura tierra. El verdulero Cucase pasó, sí, entonces, a las vías de hecho, valiéndose de un látigo que para el efecto llevaba siempre prevenido; pero el asno desoyó también estas imperiosas invitaciones del desdeñado mercachifle. En aquellos momentos, y en mal hora, en malísima hora diríamos nosotros, acertó a pasar por el lugar el muy socarrón y taimado del manco Villadeamigo, que, viendo el mal trance porque pasaba su compadre el verdulero, que se había bajado del pescante y rascándose la cabeza se devanaba pensando qué haría, se dispuso inmediatamente a in-

CELL Cámara Empresaria de La Lucila

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tervenir en su favor. (En realidad no era la suya, ni por semejas, una intención de ejercitar la beneficencia, como en seguida veremos; su designio era bien otro). -Esa no es manera de hacer las cosas -le indicó al verdulero. –A los asnos hay que tratarlos de otra forma. El verdulero quedó dudoso; el manco sabía con qué bueyes araba, y que el verdulero era, sin duda, de los de poca sal en la mollera. -Pues ¿cómo tengo que hacerlo? -Mediante la persuasión. -Ya he tratado de persuadirlo varias veces; incluso he intentado convencerlo con esto- y esgrimió el látigo. -Craso error; déjeme usted a mí, y verá. Y allí fue el pícaro del manco y se abrazó al cuello del animal. Fingió como que paternalmente le hablaba. Villadeamigo estaba fumando. Sin que Cucase lo viera, le metió entonces la brasa del cigarro en la oreja al pobre animal, que salió pitando, con carro y todo. Perdió en la carrera la recta, y fue a meterse en una de las zanjas. Volcó el vehículo, y esparció por suelos y zanja sus nabos, sus naranjas y melones, sus lechugas y puerros. Horrorizado, el viejo Cucase veía el estropicio, su mercadería esparcida, su carro volcado. Y allí, gimoteando, pronunció aquellas palabras, que en su tiempo hicieron época: -Pero ¿qué le dijiste a mi burro? (Esta verídica historia me fue narrada por el amigo Víctor Brown) Francisco Vázquez

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Lo nuevo en el barrio

Tecnópolis: ciencia y recreación

a la vuelta de la esquina La exhibición de ciencia, arte y tecnología del bicentenario, Tecnópolis, en Villa Martelli, es el lugar más visitado, en los últimos días. Prensa Libre recorrió cuatro de las atracciones que propone la muestra: el simulador satelital, los hielos continentales, el espacio de robótica y juegos y el laboratorio de biotecnología de un escuela agropecuaria autogestionada. Conocimiento e información sobre diversos temas, pero también espacios de juegos y recreación para adultos, jóvenes y niños, forman parte del núcleo de este proyecto organizado por el gobierno nacional. Recorrerlo en un día es imposible, e innecesario porque la entrada es libre y gratuita. La mente abierta a la imaginación y buen calzado, dos condimentos que no deben faltar al recorrer Tecnópolis, la muestra de ciencia, arte y tecnología del bicentenario, inaugurada recientemente en Villa Martelli, Vicente López, en un predio de más de 50 hectáreas con entrada por la avenida Gral. Paz (Lasalle 4365). Prensa Libre recorrió cuatro de las más de 120 atracciones que hay para ver y recabó información práctica –precios de buffet, modo de llegar y de movilizarse dentro de la feria, entre otros- para que un visitante individual, en familia o en grupo, pueda disfrutar del paseo y vaya preparado. Lo primero que hay que tener en cuenta es que las atracciones son tantas, y el predio tan amplio, como para no intentar recorrerlos en un día. La fecha de clausura es el 22 de agosto,pero el 2 de septiembre estará nuevamente abierta hasta el fin de noviembre y con nuevas atracciones. La entrada es libre y

Fuerza Bruta en la entrada de la exposición. gratuita. Hay pequeños vehículos, similares a cuatriciclos motorizados (se solicitan en la entrada por Lasalle), para personas con bebés o incapacitadas para caminar por los pasillos que son de asfalto, tierra y pedregullo. El ingreso a las muestras es en pequeños grupos por lo que la espera, en filas largas, puede llegar a 60 minutos y en ninguna menos de 15. El parque está dividido en cinco áreas temáticas Tierra, Fuego, Aire, Agua e Imaginación. Durante las vacaciones de invierno las familias aprovecharon los días de semana para visitar la muestra, pero tras el receso escolar serán los fines de semana los días con más visitantes. Los lunes el predio permanece cerrado al público. Satélites En el espacio Ai02, “El futuro es hoy”, en el sector Aire, que se destaca porque literalmente se ve un cohete espacial de varios metros de altura, el visitante se interiorizará del plan espacial nacional a cargo de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales

(CONAE). Justamente allí, mediante una creativa puesta multimedia, se simula un viaje dentro del SAC-D/Acquarius, el satélite argentino lanzado recientemente. Todo está “controlado” por hombres y mujeres con trajes espaciales completamente blancos (luego acceden gentilmente a fotografiarse con los visitantes). Una vez adentro se apagan las luces, se cierran los ingresos y se muestra la superficie terrestre por una amplia pantalla que se extiende en “la superficie del satélite” y permite ver como si uno estuviera “arriba, en el espacio sideral”; de hecho, las imágenes satelitales que se observan son reales absolutamente. Desde otra pantalla lateral, la voz mecánica de una computadora a la que se le ve el rostro y las gesticulaciones, cuenta la historia espacial argentina. A los costados hay pantallas/ventanas que simulan visiones laterales y otras que refuerzan lo que relata el ordenador parlante. Este puede ser “el primer via Barrios e historias

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Lo nuevo en el barrio

Más de cien atracciones para acercar a los niños, je” de los visitantes. Dura 15 minutos. Frío glaciar En el espacio Ag, sector Agua, un pabellón de dos tramos muestra la fauna patagónica y antártica y, al fondo, una simulación del glaciar Perito Moreno, donde se ve la caída de los hielos en tamaño cinematográfico y (de verdad) se siente el agua que salpica al caer. La temperatura en este sector es baja, pero no hace falta ropa especial. La información de la primera sala es sobre aves, ballenas, mamíferos y fauna en general. Se destaca el informe sobre el llamado, dragón de la Patagonia, un insecto de 15mm descubierto recientemente. También hay un pormenorizado informe sobre glaciares; ¿son todos iguales?, ¿crecen o se achican? Allí se contestan éstas y otras preguntas.

Juegos y robótica En el espacio Joven, sector Imaginación, una carpa temática combina juegos, música y deportes con electrónica y robótica. El lugar es especial para chicos y adolescentes porque pueden ser parte de un conjunto musical y tañer guitarra, batería, bajo, cantar; jugar al metegol o correr cubos con robots. También pueden manejar y recorrer carreteras virtuales a velocidades de Fórmula 1, con cinturón de seguridad, claro, o bien escuchar y dialogar con un robot de forma totalmente humana, del que solamente se descubre su verdadera génesis y naturaleza porque algunos de sus circuitos sobresalen a la altura de la nuca. Este lugar tiene varias opciones lúdicas y las esperas son desde 15 hasta 30 minutos. Otra opción es el parque de skates en el Im10, siempre dentro de Imaginación, sin esperas, o las pistas para bailar hip hop y otros ritmos populares, o escuchar recitales de diferentes grupos invitados. Biotecnología

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En el sector Tierra, en el stand de Biotecnología y ornamentación Ti08, se puede ver el funcionamiento real del laboratorio de biotecnología de la Escuela de Educación Agropecuaria Nº 13 de Chaco, la única del país autogestionada, porque importa y exporta sus propias especies. La biotecnología es, según una definición aceptada por los expertos en el tema, toda aplicación tecnológica que utiliza sistemas biológicos y organismos vivos, o sus derivados, para crear o modificar productos o procesos para

El entusiasmo de los chicos. usos específicos. El propio director de la entidad, José Ruchesi, explica a los visitantes la historia de esta escuela. “La idea es desarrollar plantas a partir de sus tejidos”, le explica Ruchesi a los oyentes y detrás de él se puede ver en una suerte de incubadora, a estrictos 21 grados centígrados, con cientos de plantines pequeñísimos de especies ornamentales, como gerberas y orquídeas;

forestales, como algarrobo; e industriales como batata o aloe vera. “Cada especie pasa primero por la sala de incubación y luego por la de crecimiento” explica y agrega: “La


Lo nuevo en el barrio

jóvenes y adultos a la ciencia y a la técnica gerbera (planta ornamental de la familia del girasol, bautizada con ese nombre por el naturalista alemán Traugott

bién con los típicos copos de algodón de azúcar. Los precios son altos con relación a un bar o quiosco de la calle, como suelen serlo en el zoológico u otro espectáculo similar. Por eso conviene llevar mate y provisiones desde casa. Por lo demás, como en otras ferias multitudinarias, se puede tramitar el documento de identidad y el pasaporte; hay un sector de vacunas gratuitas contra la gripe y el tétanos. Sin lugar a

dudas es una propuesta original y diferente a lo que se puede haber visto en los últimos tiempos.

El viejo tranvía junto a modernos trenes. Gerber) ahora la obtenemos nosotros, pero antes se importaba de Holanda a dos euros cada una” Tren La recorrida por Tecnópolis puede hacerse en tren, pues una formación para aproximadamente 60 personas va y

Simuladores de la Fórmula 1. viene dentro de la feria, desde la entrada de Gral. Paz hasta la otra punta del predio, con dos paradas intermedias y la llegada a la avenida de Los Constituyentes. Desde la estación Migueletes, del ferrocarril Mitre, ramal Retiro-José León Suárez hay ómnibus gratuitos que llevan a la muestra. Desde Puente Saavedra acercan los colectivos 28 y 21. El 161 que va a Villa Martelli, y recorre la calle Laprida, en la zona del Puente, también acerca al predio. Dentro del predio hay quioscos de golosinas, y puestos de hamburguesas, chorizos, gaseosas y pizzas; tamBarrios e historias

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Barrios y lugares de la zona norte