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▶EDITORIAL

Acercar la oportunidad

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i bien hay un acuerdo general en que la máxima oriental asegura que no hay que dar por siempre un pescado al hambriento sino que hay que enseñarle a pescar, esta sociedad salvaje en sus preceptos económicos y culturales es una verdadera muerte lenta para aquellos más desventajados, para los marginados, los que conforman las periferias sociales cuyas fuerzas simplemente no alcanzan para acercarse a la oportunidad de aprender a pescar ni de pescar siquiera. Todavía más, esta población marginal carece de las herramientas más básicas y empeñan su vida en rentarlas para tener medios de supervivencia; también deben pagar los permisos a los dueños de las riberas para pescar en ciertos ríos y, como sólo de peces no vive el hombre, los marginales deben vender a precios indignos el fruto de su trabajo. Es por ello que las acciones de promoción humana integral –que desde la sociedad civil y las instituciones de inspiración cristiana son animadas y coordinadas- juegan un papel primordial para equilibrar las injusticias sociales del modelo económico y cultural prevalente.

Casos concretos como la asociación Dolor de los Pobres. ¡Actuemos ya! en donDignidad y Solidaridad, nacido de la espi- de evidenciaban los grandes huecos del ritualidad de la Familia de la Cruz, dan un sistema que simplemente no puede dar respiro a las personas, las familias y las respuesta a las necesidades más básicas comunidades agobiadas por el peso de la de un buen número de mexicanos; en él rebarrera sociológica. clamaban: “No es tolerable En México hay muchas que puedan sobrevivir con graves necesidades que se En México hambre y sed una cuarta vuelven invisibles debido hay graves parte de los mexicanos; no a fenómenos macroeconópueden seguir muriendo micos de bonanza y esta- necesidades niños o quedando inválidos bilidad mercantil. Como que se vuelven por hambre; no podemos era de esperarse, el Mexitener comunidades dónde más del 90% vivan en pocan Moment que inducía invisibles debido a pensar en un boom de a fenómenos breza; no puede seguirse bienestar económico a los una política de desarrollo arquitectos de las ilusiones, macroeconómicos social de miras estrechas se diluyó no sólo por facto- de bonanza que no logra más que paliar res externos, el verdadero emergencias; y no podemos hándicap está dentro: 58 subsidiar lo superfluo y no de cada 100 localidades en el país tienen apoyar lo indispensable”. un alto grado de marginación, 20.6% del Hacer visibles a estas periferias humatotal de la población mexicana registra nas es parte de la respuesta a la que las esta alta desventaja social y entre éstos estructuras intermedias de la sociedad aún no están los dos millones y medio de están obligadas a darles pero también, mexicanos cuya única frontera colinda acercarles oportunidades de desarrollo, de con la pobreza y exclusión. integración y promoción, oportunidades Apenas en el 2012, Cáritas Mexicana que jamás verán de los administradores presentó su informe Dolor de la Tierra, o de los dueños del río.

Salir a las personas

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ientras en la Iglesia aún se busca un amplio acuerdo interno para participar en la búsqueda de lazos, de diálogo y encuentro con las personas ubicadas en otros espacios culturales o religiosos, el papa Francisco demuestra que esta experiencia está llena de sencillez y honestidad. Los encuentros que él ha sostenido con su amigo el rabino Abraham Skorka o el cura de las villas emergentes, Pepe di Paola, han sido de grande familiaridad porque se sabían amigos desde la autenticidad. En esto no hay poses forzadas o diálogos con dobleces, se trata de la amistad que se forja con el tiempo y las experiencias compartidas. La ‘gran marcha’ de la catolicidad hacia el mundo contemporáneo no es un movimiento corporativo, es un acontecimiento personal, amistoso, lleno de libertad y de verdad.

La fe sostiene a Filipinas

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na vez más, la naturaleza se ha desatado y ha zarandeado al hombre. Ahora ha sido el tifón Haiyán, en el que muchos, ante un balance tan devastador, han creído ver el apocalipsis en Filipinas: ya se habla de 10.000 muertos, 900.000 desplazados y un total de 9,5 millones de afectados. En medio de esta tragedia, los brazos de la Iglesia (el 83% de la población es católica) buscan llegar allí donde reina el dolor. Pero a las movilizadas redes parroquiales se han sumado, además de las muchas instancias y organismos no gubernamentales que han acudido para ayudar en un contexto de urgencia, las instituciones y comunidades religiosas que ya llevan varias décadas en el país fomentando el desarrollo de su tejido social. Manos Unidas o los claretianos, por ejemplo, tienen un pasado y un presente que les acredita ante los filipinos como un seguro de que la ayuda continuará mañana, cuando su hoy arrasada tierra no ocupe portadas ni atraiga la atención mediática. 5


Vida Nueva México 49 - Editorial