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▶IGLESIA EN MÉXICO

Signos frente a un “Estado fallido” en Michoacán

Denuncian desde Apatzingán El pasado 15 de octubre, el obispo de Apatzingán, Miguel Patiño Velázquez, hizo una fuerte denuncia de la situación de violencia, vacío de autoridad y complicidad de distintos niveles de gobierno en el crimen organizado que padece el estado de Michoacán, particularmente el Valle de Apatzingán. De “Estado fallido”, es como calificó el obispo a la entidad, en contraparte al Estado de Derecho que debería imperar, para favorecer la paz y el bienestar de sus habitantes. Patiño señaló que Michoacán sufre por la ausencia de la ley y la justicia, lo que ha provocado un ambiente de “inseguridad, 18

miedo, tristeza, ira, desconfianza, rivalidades, indiferencia, muerte y opresión. Cuando no hay justicia tampoco hay paz, ni desarrollo, ni prosperidad, ni bienestar en la sociedad”. El prelado dijo que los grupos criminales como la Familia Michoacana, los Zetas, Nueva Generación y Caballeros Templarios, principalmente, se disputan el estado como si fuera un botín. E hizo una radiografía del estado en lo que toca a la presencia de esos grupos delincuenciales y sus actividades: En la Costa: la entrada de la droga y los insumos para la producción de las drogas sintéticas; la Sierra Madre del Sur y la zona aguacatera: para el cultivo de mariguana y amapola, el establecimiento de laboratorios para la producción de drogas sintéticas y refugio de los grupos criminales. Las ciudades más importantes y todo el Estado: para el trasiego y comercio de la droga, “venta de seguridad”, secuestros, robos y toda clase de extorsión. El obispo lamentó el padecimiento de años de Michoacán debido a las injusticias del crimen organizado que se han recrudecido en los últimos meses. Hizo un recuento de los muchos daños: “Han aumentado los levantones, los secuestros, los asesinatos, el cobro de cuotas se ha generalizado y familias enteras han tenido que emigrar por el miedo y la inseguridad que se está viviendo. En los últimos días se está obligando a líderes sociales y a las personas en general para que firmen y pidan que el ejército y los federales se vayan de Michoacán y a los comisariados ejidales se les ha amenazado para que vayan ante el Congreso de la Unión a hacer la misma petición”. En su comunicado, Miguel Patiño denunció con firmeza un hecho por demás innegable: “Los gobiernos municipales y la policía están sometidos o coludidos

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ún no daban las 5 de la mañana y un insistente golpeteo en la puerta principal lo despertó. De alguna forma el sacerdote A. sabía que iban a ir por él: hacía un poco más de dos horas que un intenso tiroteo, con ráfagas de «cuerno de chivo», había roto el silencio de la madrugada de ese pueblo en el norte de Michoacán. Bajó y al abrir la puerta encontró a unos hombres que llevaban en sus manos armas de alto poder. “Lleve sus cosas pa’ que le dé los oleos a un cristiano”, le espetó uno que parecía el jefe. El cura, sin más, tomó la maleta donde tiene todo lo necesario para estos casos y se retiró con ellos. No es la primera vez que este religioso (el cual nos pidió anonimato para relatar esta experiencia) u otros sacerdotes de la región son “llevados” por los sicarios para que atiendan a los caídos en los enfrentamientos que suelen darse en el estado, por el control de territorios para el trasiego y comercio de droga. Y a los ministros “no nos queda otra cosa que hacer el servicio, porque es parte del ministerio, pero también por el gran riesgo que implica negarse”, comenta el sacerdote.

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“Paz y consuelo para sanar heridas y evitar más victimarios”, propuesta del obispo de Apatzingán

con los criminales y cada vez más crece el rumor que el gobierno estatal también está al servicio del crimen organizado lo que provoca desesperanza y desilusión en la sociedad”.

Amenazas a sacerdotes Pero a la Iglesia también le ha tocado padecer las consecuencias. Recientemente, el obispo Javier Navarro Rodríguez, titular de la diócesis de Zamora, tuvo que tomar la decisión de retirar al administrador parroquial de Vista Hermosa, Ricardo Partida Contreras, y postergar el nombramiento de un nuevo párroco, debido al clima de inseguridad que impera en aquella región. En un comunicado hecho público el 10 de octubre, Navarro Rodríguez denunció que personas ajenas a la vida de fe y a la organización pastoral de la parroquia de


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Vista Hermosa se han opuesto a la llegada de un nuevo párroco; así que no hará nombramiento alguno “hasta que la propia comunidad garantice que no será maltratado, amenazado o impedido para prestar su servicio pastoral”. Navarro ha explicado que en octubre de 2012 el anterior párroco de Vista Hermosa –un municipio al norte de Michoacán, cercano a Zamora, casi en los límites con Jalisco– renunció, por lo que pidió al sacerdote Ricardo Partida Contreras que atendiera de manera interina la parroquia. Desde enero de este año ha intentado en un par de ocasiones dar posesión a un nuevo párroco, pero diversos actos intimidatorios se lo han impedido. Así sucedió el 2 de enero, cuando avisada ya la feligresía que al día siguiente entraría

en funciones otro párroco, el obispo y los sacerdotes de Vista Hermosa recibieron llamadas de amenaza si llevaban adelante los planes de toma de posesión del nuevo cura. El obispo, por prudencia postergó el cambio. Después, el 17 de marzo de este año, Javier Navarro designó al sacerdote Abel Hernández Murguía, junto con otro sacerdote para formar un equipo con el padre Ricardo Partida. El nuevo párroco fue presentado a la comunidad por el obispo auxiliar Jaime Calderón; sin embargo el día siguiente los sacerdotes Abel y Ricardo fueron agredidos por una persona que los encerró en las oficinas de la parroquia, los despojó de celulares y dinero, y amenazó a Hernández Murguía para que no se quedara como párroco en el pueblo. El sacerdote renunció a su cargo. Recientemente el obispo de Zamora hizo un tercer intento de proveer de párroco a la comunidad, pero debido a las constantes amenazas que han recibido los sacerdotes, incluso el mismo obispo, diciéndoles que en Vista Hermosa dejen las cosas como están, optó por retirar al sacerdote de ahí, “buscando la seguridad de Ricardo Partida, así como su salud integral”, y canceló toda presencia de sacerdotes “de planta” en la comunidad. Javier Navarro dispuso que los sacerdotes de la vecina parroquia de Briseñas puedan ayudar en algunos servicios litúrgicos, como en la Eucaristía dominical y la administración de sacramentos, sin

residir en Vista Hermosa. Hizo, además, un llamado a los laicos comprometidos a estar atentos a las necesidades espirituales y materiales de la parroquia y a mantener la vida de fe del pueblo creyente “en medio de esta prueba”. Sin embargo, personas de la comunidad parroquial han expresado que se sienten “huérfanas, desamparadas”: ese es el ambiente que se respira en muchos de los pueblos del estado. “La gente busca consuelo en su Iglesia, pero no siempre somos capaces de transmitir una actitud de esperanza, porque también tenemos miedo”, señala el sacerdote A.

La Iglesia y el acompañamiento Con la llegada del nuevo gobierno federal la estrategia de combate al crimen organizado continuó con mayor presencia de fuerzas federales: Ejército, Marina, Policía Federal; sin embargo, asevera el obispo de Apatzingán, Miguel Patiño: “hasta la fecha no hemos visto la efectividad de su estrategia gubernamental porque no se ha capturado a ninguno de los capos principales del crimen organizado, aun sabiendo dónde se encuentran; prácticamente en su presencia se extorsiona, se cobran cuotas, se secuestra y se levanta a personas inocentes”. El obispo de Apatzingán, Michoacán, señala que, a pesar de la incapacidad demostrada por las fuerzas federales, la población y la Iglesia “les damos el voto de confianza y esperamos tengan el firme propósito de solucionar el problema que se vive en esta entidad”. “La Iglesia Católica que peregrina en esta diócesis de Apatzingán: su obispo, sacerdotes, religiosas y laicos, hemos hecho un firme compromiso con la paz y nos hemos trazado como meta pastoral la construcción de la cultura de la paz desde la catequesis infantil, los movimientos de niños, adolescentes, jóvenes y adultos; las agrupaciones y comunidades. También estamos promoviendo la pastoral del consuelo para la atención a las víctimas de la violencia y ayudarles en su proceso de sanación para evitar que con el tiempo ellos se conviertan en victimarios”, dice en tono de esperanza el purpurado. GILBERTO HERNÁNDEZ GARCÍA 19


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