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▶A FONDO

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l alemán Sylvester Heereman es el vicario general de la Legión de Cristo y del Regnum Christi (su rama laica), y ejerce las funciones de director general desde el pasado octubre. A Heereman, de 38 años, le toca llevar las riendas del instituto fundado por Marcial Maciel hasta que se celebre, a principios de 2014, el capítulo general que debe poner punto final al período de oscuridad en que quedó el instituto después de que se destaparan los pecados y delitos de su fundador. Trabaja bajo la supervisión del cardenal Velasio de Paolis, delegado pontificio en la Legión de Cristo desde 2010. Entrevisté a De Paolis en marzo de 2012 y me dijo que su misión era “sacar a la Legión del túnel”. ¿Lo ha logrado? Hemos salido del túnel, pero aún no hemos llegado a la meta. Cada cual, a nivel individual, está en su etapa personal. Eso hay que respetarlo y también ha de ayudarnos para salir juntos. Desde el punto de vista anímico, efectivamente, la gran mayoría ha superado el desconcierto, la confusión y el dolor. Desde el punto de vista institucional y estructural, vemos el camino bastante bien delineado. Hemos podido individuar con sencillez y honestidad los aspectos necesitados de purificación y superación. Pero el aspecto más importante es un renacer de la propia identidad, del propio carisma entendido con más profundidad, con más autenticidad evangélica. El fruto del camino ha de ser un nuevo enamoramiento de nuestra vocación y misión en la Iglesia, un nuevo compromiso para entregarnos con ardor a la nueva evangelización. Este es el reto principal. Estoy muy esperanzado porque veo en muchas personas, legionarios, consagrados, consagradas y seglares, que en sus corazones está renaciendo, 8

fortaleciéndose, madurando y purificándose ese entusiasmo, más maduro y humilde, pero fuerte y real por la propia vocación y misión en la Iglesia. Tal vez la mayor dificultad, y hay quien duda de que se pueda superar, es salvar el carisma, teniendo en cuenta los

problemas de Maciel. Aunque en la Iglesia hay otros ejemplos de fundadores de congregaciones que luego no siguieron el camino recto, ¿cómo se puede seguir adelante tras un impacto tan grande? La interpretación de este hecho es un tema todavía por ma-

durar. No cabe duda de que el P. Maciel es el fundador. Es algo histórico. Tiene una paternidad real de esta institución. Querer cancelar esto sería un error. Más que de cancelar la historia, se trata de redimirla y redimensionarla. Los carismas vienen de Dios y del Evangelio a tra-


Sylvester

HEEREMAN VICARIO GENERAL DE LA LEGIÓN DE CRISTO Y DEL REGNUM CHRISTI

“El punto de referencia es Jesucristo, no Maciel” DARÍO MENOR

vés de instrumentos humanos. Las congregaciones y los movimientos tienen la tentación de sobredimensionar la figura del fundador, de forma que casi llega a opacar a la figura del Señor y sus ideas, el Evangelio. Es una de las “enfermedades de infancia” de los movimientos

de las que hablaba el cardenal Ratzinger. Con lo vivido, hemos sido liberados de esa tentación, y esto es un aspecto muy positivo. Hemos sabido asimilarlo bien. Hay una libertad mayor, una mayor esencialidad, al no tener un fundador venerable. No hay problema en concebir, al

menos desde el punto de vista teológico, que un hombre pecador haya podido obrar con buena voluntad en muchas cosas y Dios se haya querido servir de él para la transmisión de sus deseos. Los instrumentos somos siempre libres, tenemos nuestros momentos buenos y

malos. Además, somos todos “defectuosos”, y no obstante Dios nos ama y actúa en nosotros, a favor nuestro y a través de nosotros, si le dejamos. ¿Qué significa este hecho para ustedes y para la Iglesia? No hemos sido los únicos. En algunos movimientos nuevos, 9

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Sylvester

HEEREMAN

▶▶ como acaba de pasar con una

congregación francesa, sus fundadores han cometido lo que podríamos llamar traiciones con su vida a los principios que proponían o predicaban. Hay ahí un mensaje que la Iglesia y nosotros mismos tenemos que descubrir. Es un mensaje de misericordia, de humildad. Quizás también pueda ser un mensaje para un mundo en el que la figura paterna tantas veces no existe, o que está muy limitada por las fragilidades de los padres que, incluso, han hecho, a veces, mal a sus hijos. Hay que saber perdonar a estos padres y descubrir a Dios, que es el verdadero Padre; hay que aceptar la paternidad débil del hombre y sanar, con la ayuda de Dios, las heridas que nacen de ahí. Es todo un misterio, sin querer hacer toda una teología del tema, tampoco. Por un lado, hay que captar la inspiración fundamental de los fundadores; y, por el otro, entender el mensaje que viene con el hecho de que algunos fundadores no hayan sabido vivir lo que han enseñado. En cuanto al carisma, no hay un conflicto entre un fundador pecador y la existencia real de un carisma. Somos siempre débiles, cualquiera puede caer, aunque haya sido en un momento fiel a una inspiración. Cualquier fundador, aunque no sea un gran pecador, añade a su obra cosas

de su propia cosecha, que van más allá de la inspiración divina. Es algo inevitable, porque somos seres históricos e hijos de nuestro tiempo. Sin querer estirar demasiado la analogía, podríamos decir que pasa algo similar a lo que ocurrió con los evangelistas y demás autores humanos de los libros sagrados, que escribieron inspirados por Dios, usando todas sus facultades y talentos. Respecto a un carisma, es tarea de la Iglesia y de las generaciones posteriores discernir cuál es el núcleo de este don y cuáles son las cosas circunstanciales o accidentales, ya porque sean negativas o, simplemente, porque están demasiado ligadas a coyunturas históricas o temporales y que, por tanto, pueden cambiar.

Reacción de Francisco Cuando estalló el problema de Maciel, Benedicto XVI podría haber cerrado la congregación, pero quiso darle otra oportunidad. ¿Cómo irán las cosas con Francisco? No hemos tenido contacto directo hasta hace poco. Cuando salió todo lo del fundador, él recibió varias veces al superior de nuestra comunidad en Buenos Aires con un espíritu muy paterno y bondadoso. Le pude saludar en la vigilia de Pentecostés. Fue una sorpresa; no lo pedí; había 40 representantes de movimientos y me invitaron a ir. Ha sido mi único contacto hasta ahora. Fue muy corto, evidentemente, y bonito. Le dije que representaba al Regnum Christi y a los Legionarios y que quería comentarle varias cosas. La primera era agradecerle la maternidad de la Iglesia, que nos había acogido y sostenido. Realmente lo siento así. Veo que el Señor está haciendo una profunda re-

novación de nuestras vidas. Veo muchos signos en este sentido entre mis hermanos. También quería transmitirle nuestra entrega y nuestros dolores. Ahí me conmoví y se me cortó la voz, por lo que él me dio una palmada en el brazo diciéndome: “Adelante, no te aflojes”. Ese fue el mensaje del vicario de Cristo para mí y para todos: hay que mirar adelante, con confianza, esperanza y un entusiasmo renovado. En los últimos años ha habido un gran número de personas que han dejado la Legión. ¿Continúa hoy la sangría? A nivel de sacerdotes estamos más estables. Algunos se han pasado al clero diocesano. Afortunadamente son pocos los que han abandonado el ministerio. Hay otros padres que están exclaustrados: algunos vuelven y otros no. Menos de 110 han dejado definitivamente la congregación; seguimos siendo 950 sacerdotes. A nivel de seminaristas sigue habiendo una salida por goteo, que en cierto modo es natural como parte del proceso de discernimiento de quienes no tienen

votos perpetuos. También afecta el factor cultural: al joven de hoy la perseverancia se le hace difícil. En todas partes, sin excluir el matrimonio, hay muchos abandonos. Percibo que hay todavía una cierta confusión o menor seguridad vocacional en algunos, quizás porque este no es su camino, y entonces el discernimiento se hace bien; pero también hay quienes se han visto demasiado golpeados por el proceso de renovación. Tenemos que seguir haciendo una reflexión sobre nuestra promoción vocacional y la solidez de la formación para individuar mejor los motivos por los que sigue habiendo un número elevado de religiosos que dejan el camino al sacerdocio y, en cuanto esté de parte de la congregación, tratar de salirles al paso. Otro problema derivado del escándalo es la cuestión económica. Algunos territorios tienen graves problemas en este sentido. La Legión creció muy rápido en una época de boom económico. Ahora coincide la recesión con los problemas de la congregación. ¿En qué si-


suficientemente desde el punto de vista financiero. El territorio de España ha cerrado en los últimos años dos o tres colegios y está queriendo vender las propiedades, pero en España es difícil vender cualquier cosa.

Apoyo fraterno

tuación se encuentran? ¿Van a ceder apostolados? Por un lado está el trabajo de la comisión de economía que el cardenal De Paolis instituyó para revisar el orden administrativo y la legalidad en las operaciones. Esta comisión aún no ha concluido su trabajo pero, por lo que vamos sabiendo, no se han descubierto fraudes. La comisión va a presentar un informe final al delegado cuando haya terminado el trabajo. Se habló de lavado de dinero, de tráfico de drogas y no sé cuántas cosas más. Se trata de leyendas negras. Luego está la salud financiera de la congregación, que sigue siendo delicada. Hay territorios, que es como nosotros llamamos a las provincias, que han crecido demasiado en estructuras, han construido muchos centros de formación. Por otro lado, hemos abierto escuelas con un optimismo a veces excesivo. Hay territorios que cargan una deuda importante. Los mayores retos los tienen España, los Estados Unidos y Brasil; pero las soluciones están bien individuadas y se está trabajando

con vigor y mucha esperanza para sanar la situación. Hemos tomado medidas muy dolorosas pero necesarias si queríamos ser responsables en el uso de los recursos. Hemos decidido ventas importantes en varios territorios, como los Estados Unidos o España, donde el endeudamiento vino por proyectos de colegios que en su momento no se habían estudiado

¿Le duele que en este período tan difícil las cosas buenas de la congregación casi no se vean? ¿Siente como si les hubieran puesto las “orejas de burro” y estuvieran marcados en su caminar en la Iglesia? Personalmente no me siento así. Por un lado, hay muchísimo apoyo a nivel eclesial: entre los superiores generales de otras congregaciones, por ejemplo, hay mucho espíritu fraterno, sostén y comprensión. Hay muchas personas que después de la crisis nos quieren más que antes. Antes no teníamos “orejas de burro”, pero tal vez nos veían con orejas de lobo, y quizás nos lo ganamos a pulso por esas enfermedades de infancia de las que hablábamos hace un momento en que posiblemente nos sentíamos demasiado orgullosos de lo propio, sin vivir siempre una verdadera

espiritualidad de comunión. Así nos veían algunos, pero hemos aprendido mucho en estos años. En el ámbito eclesial esto ha cambiado mucho; he percibido también entre los obispos una nueva confianza. A nivel de las personas que se benefician de nuestras obras, sobre todo escuelas y universidades, y de los que participan en la vida y los apostolados del Regnum Christi, hay muchos muy convencidos de que aquí hay un camino auténtico, entre muchos otros de la Iglesia católica, para vivir el Evangelio y hacer presente el Reino de Cristo en el mundo y en la propia vida. Eso es lo que vemos. Luego, a nivel mediático, es muy difícil hacer que esto penetre en la opinión pública. Debemos vivir con eso. Cualquiera que no es popular carga con esta dificultad, pero tiene una importancia relativa. ¿Qué relación mantenía usted con Maciel? ¿Cómo lo vivió personalmente? Yo entré al noviciado en Alemania en 1994, cuando él ya tenía 74 años. A lo largo de mis años de formación lo saludé varias veces; alguna vez comí en la misma mesa que él; otra vez

El vicario Heereman saluda a Francisco

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Sylvester

HEEREMAN

▶▶estuve paseando con él y otras

personas. Eso fue en los siete años que pasé en Roma. Luego él también vino a visitarnos alguna vez a Alemania. Le conocí y le traté. En su momento, lo admiraba, lo estimaba, lo tenía como fundador y padre de la congregación, como modelo. Sentía por él un afecto filial muy sincero y profundo. Cuando me informó el entonces vicario general de lo que se había descubierto, yo era provincial de Alemania. Estaba en el primer círculo de los que éramos informados para que luego no-

sotros difundiéramos la noticia. Fue un choque durísimo. ¿Se creyó los rumores que circularon durante años? En el 2006, cuando el Papa intervino, yo todavía era estudiante de Teología. Entonces pensé que era una medida que la Iglesia tomaba por motivos seguramente válidos y que sabía lo que hacía. Pero yo estaba convencido de que algún día se iba a aclarar, que era todo un error. Cuando me informaron los propios superiores de los hechos, no me quedó más remedio que creerlo y aceptar que estos

La Legión, a punto de dejar el purgatorio

L

a Legión de Cristo está a punto de salir del purgatorio en que la dejó su fundador, el sacerdote mexicano Marcial Maciel, cuando se destapó la caja de los horrores que ocultaba: dentro había abusos sexuales a menores, hijos con distintas mujeres, despotismo y otras irregularidades. Tuvo, como dijo el Vaticano en un informe de 2010, una vida “carente de escrúpulos y de verdadero sentimiento religioso”, con comportamientos “gravísimos y objetivamente inmorales”. Intervenida por la Santa Sede en 2009, cuando Benedicto XVI decidió someterla a una visita apostólica que culminó con el nombramiento del cardenal italiano Velasio de Paolis como su delegado pontificio, la congregación y su movimiento de laicos, el Regnum Christi, han recorrido desde entonces un camino de purificación y redefinición de su carisma que culminará en el próximo capítulo general, que se celebrará en enero o febrero de 2014, cuando se aprobarán las nuevas constituciones. También se elegirá a los miembros del nuevo equipo directivo, quienes ejercerán sus cargos durante los próximos seis años. No era fácil el reto que tenían por delante los tres hombres que han llevado los mandos en este atribulado período, iniciado cuando Benedicto XVI pidió en 2006 a Maciel que renunciase a “todo ministerio público” y acabase su vida dedicado “a la oración y a la penitencia”. Los dos primeros son el mexicano Álvaro Corcuera y el alemán Sylvester Heereman. Corcuera 12

fue elegido director general de la Legión y del Regnum Christi en 2005. Sustituyó a Maciel (fallecido en 2008) y le tocó hacer frente al estallido de sus escándalos y al consecuente terremoto que se desató en esta congregación, crecida exponencialmente durante el pontificado de Juan Pablo II. Corcuera ha acabado agotado y enfermo de un tumor cerebral, que le fue extirpado a principios de año. En octubre de 2012 le sustituyó Heereman, exponente de esos “religiosos ejemplares, rectos, con mucho talento, muchos de ellos jóvenes, que buscan a Cristo con auténtico fervor” en la congregación, como se lee en el informe de 2010. El tercer hombre ha sido De Paolis, a quien le ha tocado lidiar con una de las “patatas calientes” que Benedicto XVI heredó del pontificado de su predecesor. Una vez que Ratzinger decidió que no iba a suprimir la Legión y que había que acompañarla para lograr su recuperación, a su delegado pontificio, religioso de los Misioneros de San Carlos (escalabrianos), le tocaba hacer reali-

dad su deseo. “El mayor problema era lograr que la congregación recorriera el camino para poder redactar unas nuevas constituciones. Podía haberse hecho de forma rápida y fácil de manera artificial. Sin embargo, debía ser el fruto de un proceso de reflexión comunitario, de un camino de purificación. Por eso hemos tardado alrededor de tres años en este proceso, que esperamos que concluya con el capítulo. Antes de llegar a este punto ha sido necesario hacer un examen de conciencia que permitiera iluminar la situación en que se encontraba la congregación y corregir los errores que había”, cuenta De Paolis a Vida Nueva.

De Benedicto XVI a Francisco Fue Benedicto XVI quien le dijo que “lo principal” eran las constituciones. “Había que ver cómo se desarrollaba la cuestión del carisma en los textos. No se ha hecho este proceso para abolirlo, sino para profundizar y mejorar, y lograr una renovación a nivel jurídico, espiritual y apostólico, y también para dotar a la congregación de los instrumentos adecuados para que pueda seguir adelante”. Este proceso culmina con el capítulo general, tras el cual De Paolis se retirará. Los legionarios volverán entonces a caminar solos, como ha decidido Francisco, con quien el delegado pontificio se reunió a finales de mayo. “En mi encuentro con el Papa, le puse al corriente de la situación. Era la primera vez que nos reuníamos. Escuchó todo lo que le conté con


hechos eran reales. Al principio sentí mucha confusión y dolor. Me pasé tres noches sin dormir. Luego pude asimilarlo rápidamente a nivel anímico. Es un proceso de luto que cada uno vive según su personalidad. Ahora vivo serenamente con esa realidad. Aún así, siento que es algo que no hemos terminado todavía de entender suficientemente. No me refiero a la historia, a los detalles concretos de tiempos, lugares y circunstancias. No creo que eso aporte luz. Sé lo esencial y sé que el fundador no es un

modelo a seguir. Sé que ha cometido pecados y hasta delitos importantes, gravísimos, que ha hecho daño a otras personas, y sé que al mismo tiempo no era un demonio, como dijo el cardenal De Paolis en la entrevista que concedió a Vida Nueva. Él no es el punto de referencia, el punto de referencia es Jesucristo, como también lo es la inspiración fundamental que el fundador recibió y buscó transmitir. Y finalmente, como cristiano y como miembro de la congregación por él fundada, pienso que por más males que

haya cometido, sigue siendo alguien a quien personalmente le debo mucho, a quien recuerdo con una mezcla de gratitud y compasión, aunque comprendo y respeto perfectamente que quien ha sufrido personalmente por él no pueda compartir estos sentimientos. ¿Le han dolido las críticas a De Paolis tanto desde dentro como desde fuera de la Legión? Valoro su trabajo muy positivamente y creo que en la Iglesia se percibe que está haciendo un muy buen trabajo. El cardenal asume su autoridad,

El cardenal De Paolis seguirá como delegado pontificio hasta 2014

mucha atención y benevolencia y aprobó el camino que hemos tomado. Era consciente del recorrido que se había realizado hasta ahora. Creo que él valora positivamente nuestro camino”, dice el delegado pontificio. El Papa le envió después una carta, cuyo contenido fue hecho público el pasado 26 de junio, en la que subraya que el “nuevo gobierno” del instituto y las “nuevas constituciones” que saldrán del capítulo constituyen los “pasos imprescindibles para el camino de renovación auténtica y profunda” de la congregación. En la misiva, el Pontífice agradece el trabajo de De Paolis y envía una “palabra de aliento” a los legionarios y a los miembros del Regnum Christi. En el encuentro, el cardenal habló también de esta última realidad, la más numerosa del instituto y a la que pertenecen alrededor de

60.000 consagrados, consagradas y laicos, pese a las pérdidas que se han producido desde que se confirmaron los escándalos de Maciel. Algunas de las consagradas que marcharon estos últimos tiempos se han encuadrado en una nueva realidad, llamada Totus Tuus. Los miembros del Regnum Christi estarán más y mejor representados en la nueva estructura y tendrán una mayor autonomía tras el próximo capítulo general. “Mientras que con las constituciones de la Legión de Cristo vamos muy avanzados, con el Estatuto del Regnum Christi la situación es diferente. Todavía no se ha afrontado de forma suficiente. Deberemos hacerlo en los próximos meses, aunque no se trata de una cuestión estrictamente ligada al punto en el que nos encontramos”, sostiene De Paolis.

pero no impone. Está logrando vitalizar muchas cosas positivas que hay entre nosotros. Si hubiera entrado con actitud de justiciero, diciendo que iba a cortar cabezas, hubiera sido un desastre. Al hacer eso, solo añades heridas y no haces justicia, solo das espectáculo. Él tiene un camino que ha trazado para la renovación de la Legión y del Regnum Christi, se lo ha presentado a Benedicto XVI y a Francisco, y lo ha ido realizando involucrándonos en primera persona para que lo recorramos con él.

Para el delegado resulta “difícil” hacer balance de su tiempo al frente de la Legión, aunque reconoce que “la balanza arroja un resultado positivo”. Destaca la “perseverancia” y la “renovación” que han llevado a cabo los miembros del instituto, lo que permite que haya “perspectivas positivas” de cara al futuro. El mayor riesgo, advierte, es que el camino de renovación “se detenga” o que incluso “se vuelva hacia atrás”. “Todos conocíamos los rumores y las informaciones que había. En este tiempo me he encontrado con ciertas satisfacciones. Se decidió que la congregación no fuera suspendida. El papa Benedicto XVI ya veía que era posible recorrer un camino de purificación. Lo ha ido logrando, aunque por el camino haya perdido a algunos de sus elementos”, apunta.

La purificación debe seguir El cardenal asegura que ha visto muchos avances, pero apunta que la “purificación” debe continuar. “La congregación estaba en una situación de oscuridad y buscábamos arrojar luz sobre ella. En la vida no es importante correr, pues puedes equivocarte de camino, sino ir recorriendo el camino acertado, aunque sea a una velocidad menor”. De Paolis, a quien “no le ha resultado fácil ser delegado pontificio”, reconoce que en medio de los avances logrados ha habido “algunos signos de disfunciones” que han sido necesarios corregir. 13


Vida Nueva México 43 - Sylvester Heereman